DELITOS CONTRA LA CONFIANZA Y LA BUENA FE EN LOS NEGOCIOS
(...) el delito de insolvencia fraudulenta presenta la característica primera de tratarse de una
infracción que está ligada en términos más precisos a la alteración que se suscita en el
tráfico-económico ante un conjunto o pluralidad de derechos patrimoniales afectados,
aunque cuando hay quienes manifiestan que esta forma de criminalidad afecta no solo a los
acreedores sino una multiplicidad de bienes. (...) el delito de quiebra constituye un atentado
contra la economía en general.
El bien jurídico objeto de protección penal
El bien jurídico objeto de protección en los delitos de insolvencia es el derecho que
tienen los acreedores a satisfacer sus créditos en el patrimonio del deudor. Sin embargo
no es uniforme la ubicación sistemática del delito de quiebra (en nuestra legislación
denominada como insolvencia punible) en el marco de los atentados contra el sistema
crediticio. Debe tenerse presente, que la mayoría de autores no deja de reconocer la
existencia de intereses complejos en relación a la protección brindada por el delito de
quiebra. Por ello, se entiende al interés prevaleciente.
Para algunos que corresponde a unas de las teorías más difundidas, que considera ante
todo que este tipo de delitos atentan contra el derecho a la propiedad. Esta teoría
considera que de lo que se trata es proteger el aspecto patrimonial, partiendo de la premisa
de que se trata de intereses de tal naturaleza que se ven afectados por el incumplimiento
de su pago completo y regular. Al respecto, como señala De la Rúa, existen ciertas
variantes dependiendo de los derechos patrimoniales que se vean afectados; así
algunos, señalan que se lesiona el patrimonio propio del deudor como prenda común
de los acreedores; otros, en cambio, refiriéndose a la materia de modo más específico en
términos de la regulación de la quiebra, estiman que lo afectado es el régimen de igualdad
entre los acreedores (par conditio creditorum), que es uno de los postulados
principales del régimen jurídico especial propio dela quiebra.
Otros consideran que la quiebra, como tal, de modo prevaleciente, es un atentado al
crédito mismo que en el presente caso aparece lesionado por la insolvencia y
consecuentemente su incumplimiento.
Delito de fraude concursal doloso
Conforme a lo establecido en el artículo 209 del Código Penal, evidentemente que se trata
de un delito de naturaleza dolosa que requiere la voluntad en la realización de los actos
objeto del cuestionamiento, en el presente caso materializados a través del mismo deudor,
la persona que puede actúa en su nombre o el liquidador. El dolo obedece a un sencillo
de lucrarse no satisfaciendo sus deudas. Al respecto, es importante señalar que aunque la
Ley General del Sistema Concursal actualmente vigente establece y determina los
procedimientos concursales a realizarse (procedimiento concursal ordinario y
procedimiento concursal preventivo), los mismos que no están señalados en el artículo
del Código Penal que analizamos, la cláusula indeterminada a que se refiere la tercera
disposición final de la citada ley deja en claro que el “procedimiento de insolvencia”, debe
entenderse y está referido tanto al procedimiento concursal ordinario, al preventivo y a
cualquier otro procedimiento de reprogramación de obligaciones cualquiera que sea su
denominación y que se incorpore. Esta cláusula indeterminada permite, por otra parte,
como lo menciona García Cavero que el artículo 209 del Código Penal pueda también
aplicarse a los fraudes concursales realizados en los procedimientos de insolvencia
especiales, como los regulados para las administradoras de fondos de pensiones,
las entidades del sistema financiero y de seguros, entre otras.
Delito de ocultamiento de bienes
Se refiere al acto de ocultar bienes para los fines de perjudicar a los acreedores,
haciéndosela salvedad de que este acto -el de ocultamiento-tiene que llevarse a cabo en el
devenir conforme a la legislación nacional, en cualquiera de los procedimientos que
señala la misma ley. Lo característico es la “causación” de la insolvencia, o la agravación
de la misma mediante la ocultación de los bienes, impidiendo de esta manera con ello que
los acreedores puedan realizar sus créditos en el patrimonio del deudor. Cualquier medio
que procure este resultado es válido, entendiéndoselos procedimientos de ocultación
física (esconder objetos valiosos, o trasladarlos a lugares para que no sean ubicados),
como los jurídicos(enajenaciones ficticias, traspaso de créditos, constitución de
hipotecas sobre los mismos, donaciones, simulación de deudas, etcétera).Incluso la
presentación de datos o información falsa relativa al estado de insolvencia. No cabe la
comisión por omisión puesto que la ocultación solo se genera mediante
comportamientos activos. La ocultación de bienes en el balance es un supuesto de
ocultación activa y no omisiva, puesto que lo importante es la conducta de presentar el
balance y no que en él no figuren algunos elementos del activo. En igual sentido, la
insolvencia punible o fraudulenta es la consecuencia directa de la ocultación o de la
disposición fraudulenta de bienes. Como lo cita Gonzáles Rus, puede ser total (cuando
se hacen desaparecer todos los bienes) o parcial (cuando solo se oculta una parte de
ellos; siempre que esta sea suficiente para impedir que los acreedores consigan la
efectividad de sus créditos. En todo caso, lo importante es que, como consecuencia de
tales comportamientos, en términos de causalidad, el activo aparezca inferior al
pasivo, resultando insuficiente para atender las obligaciones pendientes.
Delito de simulación, adquisición o realización de deudas, enajenaciones, gastos o
pérdidas en agravio de los acreedores
Se trata del aumento del pasivo del deudor concursado de una manera fraudulenta y
como consecuencia de ello de una disminución del pasivo. La ley señala diferentes
conceptos por los que se puede ver disminuido el patrimonio del deudor; a saber:
deudas, enajenaciones, gastos o pérdidas. Aunque cada uno de estos conceptos tienen
diferentes significados y cada uno de ellos sus propias connotaciones sobre todo en el
terreno jurídico, como lo señala Peña Cabrera, no toda disminución del patrimonio por
cualquiera de los conceptos mencionados adquiere relevancia típica, sino que es
necesario cierto elemento de fraudatorio.
Delito de favorecimiento ilícito de acreedores
En el presente caso, se trata del deudor que una vez sometido a trámite cualquiera de
los procedimientos que establece la ley del sistema concursal, sin estar autorizado
para ello ni judicialmente ni por los órganos concursales, y fuera de los casos
permitidos por la ley, realice cualquier acto de disposición patrimonial o generador
de obligaciones, destinado a pagar a uno o a varios acreedores, preferentes o no,
con posposición del resto (afectación de la comunidad de pérdidas a la que pertenece
todos los acreedores). En el presente caso, conforme a lo señalado, el sujeto activo de
este delito en realidad no tiene intención de sustraerse de sus obligaciones, acreencias. El
injusto o acto fraudulento tiene como objetivo principal favorecer solo a uno o a varios
acreedores con el pago de sus créditos, en desmedro del resto de acreedores.