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Resumen Primer Parcial Icse

Resumen primer parcial icse uba xxi

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Resumen de "Los Gobiernos Radicales" | Sociedad y Estado (2019) | UBA XXI

Capítulo II: Los gobiernos radicales. 1916-1930

Crisis social y nueva estabilidad:

El gobierno radical debió enfrentar problemas más concretos, como lo que suscitó en la sociedad la Primera Guerra Mundial. Las
condiciones sociales se agravaron luego por las dificultades del comercio exterior y de la retracción de los capitales: en las ciudades
se sintió la inflación , el retraso de los salarios reales y la fuerte desocupación. Se conformo así un clima de conflictividad.

Se inició un ciclo breve pero violento de confrontación social que alcanzó su momento culminante en 1919 y se prolongó hasta 1923.
Las huelgas comenzaron a multiplicarse en las ciudades impulsadas sobre todo por los grandes gremios del transporte.

La semana trágica aumentó el número y la intensidad de las huelgas. El gobierno abandonó sus veleidades reformistas y retomó los
mecanismos clásicos de represión.

El fin de la lucha gremial intensa, la reducción de la sindicalización y el debilitamiento de la Unión Sindical Argentina dan testimonio de
la atenuación de los conflictos sociales. Por su parte, el Estado manifestó pleno reconocimiento del actor gremial: propuesta de
regímenes jubilatorios, regulación del trabajo de mujeres y niños y establecimiento del primero de mayo como feriado nacional.

La sociedad argentina venia experimentando cambios profundos. Se reanudó la inmigración pero población ya se había nacionalizado
sustancialmente. La acción sistemática de la escuela pública había generado una sociedad fuertemente alfabetizada. Crecieron los
grandes diarios, las variadas necesidades de información y entretenimiento fueron satisfechas por los magazines. En una sociedad
ávida de leer, estas publicaciones eran vehículo eficaz de diversos mensajes culturales y políticos. La expansión de la cultura letrada
formó parte del proceso de movilidad social.

-Reforma Universitaria (1918): Las universidades, cuyo propósito era formar profesionales, eran por entonces socialmente elitistas.
Muchos jóvenes estudiantes quisieron abrir sus puertas, remover viejas camarillas profesorales y vincular la universidad con los
problemas de la sociedad. La agitación estudiantil fue muy intensa y coincidió con lo más duro de la crisis social. Los reformistas
recibieron el importante apoyo de Yrigoyen, lograron que se incorporaran representantes estudiantiles al gobierno de las
universidades, que se desplazara a algunos de los profesores más tradicionales y que se introdujeran nuevos contenidos y prácticas.
El reformismo universitario fue expresión de un movimiento de apertura social e intelectual.

Cambios en las formas de vida: las mujeres aspiraron a trabajar y estudiar, la progresiva reducción de la jornada de trabajo aumento
el tiempo libre disponible. El Teatro había llegado a su apogeo, el tango fue aceptado por la sociedad, el cine ejerció una fuerte
atracción. Así, los nuevos medios de comunicación multiplicaban su influencia sobre las formas de vida y sobre las actividades y los
valores de esta sociedad expansiva.

La economía en un mundo triangular:

Con la primera guerra mundial terminó una etapa de la economía argentina: la del crecimiento relativamente fácil. Desde 1914 se
ingresa en un mundo más complejo en el que el futuro era incierto.

La guerra puso de manifiesto en forma aguda un viejo mal: la vulnerabilidad de la economía argentina, cuyos nervios motores eran las
exportaciones, el ingreso de capitales, de mano de obra y la expansión de la frontera agraria. La guerra afectó las cantidades y los
precios de las importaciones. Las exportaciones agrícolas sufrieron primera el problema de la falta de transportes, pero, acabado el
conflicto, el exceso de oferta en todo el mundo y la existencia de excedentes agrícolas permanentes.

La principal novedad fue la fuerte presencia de Estados Unidos que ocupó los espacios dejados libres por los países europeos
derrotados en la guerra. La expansión económica de Estados Unidos en 1920 se manifestó en un fuerte impulso exportador de
automóviles, camiones y neumáticos, maquinaria agrícola e industrial.

La vieja relación con Gran Bretaña se sostenía sobre bases mínimas. La Argentina era parte de un triangulo económico mundial. La
situación cambio bruscamente a fines de 1920 cuando los gobiernos europeos cortaron sus compras y los precios y volúmenes se
derrumbaron. La guerra había puesto en evidencia la precariedad del financiamiento del Estado.

Difícil construcción de la democracia:

Los comités fueron cubriendo a la sociedad a medida que la práctica electoral se convertía en rutina. El propio gobierno utilizó comités
para desarrollar algunas políticas sociales masivas. Se formó al nuevo ciudadano, educado y consciente de sus derechos y de sus
obligaciones. El crecimiento de los partidos da la medida del arraigo de la nueva democracia.

La UCR demostró una preocupación muy moderna por adecuar sus ofertas a las cambiantes demandas de la gente.

En 1922, Alvear limitó la creación de nuevos empleos públicos y aceptó las funciones de control que institucionalmente le
correspondían al Parlamento. A fines de 1923, Alvear pareció inclinarse decididamente por el grupo opositor. La división del
radicalismo se profundizó: en 1924 presentaron listas separadas y pronto constituyeron dos partidos diferentes. La derecha
conservadora estaba por entonces totalmente volcada a impedir el retorno de Yrigoyen, en quien veían encarnados los peores vicios
de la democracia. La adhesión manifiesta del general Uriburu permitía sin duda alentar las esperanzas de un golpe militar
regenerador. Las expectativas de los nacionalistas con las Fuerzas Armadas eran exageradas. Las Fuerzas Armadas estaban
ocupando un lugar cada vez mas importante en el Estado y se convertían en un actor político de consideración.

La vuelta de Yrigoyen:

Yrigoyen utilizó la bandera de la nacionalización del petróleo. Da la impresión de que de alguna manera el petróleo aparecía como la
panacea que aseguraría la vuelta a la prosperidad; podría asegurarse el bienestar de los sectores propietarios, del Estado y de la
sociedad.

En 1929 la caída de las exportaciones y el retiro de los fondos estadounidenses afectaron a las empresas ferroviarias y
marítimas. Fuerte inflación, reducciones de sueldos y despidos. Las discusiones giraban acerca de si se buscaría una solución
institucional o si se apelaría a una intervención militar.

En 1930 se produce un golpe de Estado.


Resumen de "El Gobierno de Perón" | Sociedad y Estado (2019) | UBA XXI

Capítulo IV: El gobierno de Perón 1943-1955

El gobierno militar que asumió en 1943 fue encabezado por Farrell. El coronel Juan Domingo Perón logró concitar un vasto
movimiento político en torno de su persona, que le permitió ganar las elecciones de 1946. Perón completó su periodo de seis años y
fue reelecto en 1951, para ser derrocado por un golpe militar en septiembre de 1955.

La emergencia:

Los militares en el gobierno coincidían en la necesidad de acallar la agitación política y la protesta social: proscribieron a los
comunistas, persiguieron a los sindicatos, intervinieron las universidades y establecieron la obligatoriedad de la enseñanza religiosa
en las escuelas públicas.

El régimen militar era autoritario, antiliberal y mesiánico, obsesionado por la fundación de un orden social nuevo y por evitar el caos
del comunismo que sería la secuela de la posguerra.

Peón sobresalía entre sus colegas por su capacidad profesional y por la amplitud de sus miras políticas. La preocupación lo llevo a
ocuparse de un actor social poco tenido en cuenta hasta entonces: el MOVIMIENTO OBRERO. Se dedicó a vincularse con los
dirigentes sindicales y se los impulsó a organizarse y a presentar sus demandas, que empezaron a ser satisfechas: se extendió el
régimen de jubilaciones, de vacaciones pagas, de accidentes de trabajo, se ajustaron las categorías ocupacionales. La sanción del
Estatuto del Peón extendió estos criterios al mundo rural.

Desde la secretaria de trabajo, Perón expandía los mecanismos de Estado arbitro y a la vez estimulaba la organización de los
trabajadores, incentivaba sus reclamos y presionaba para que estos fueran satisfechos.

A sus colegas militares les señalaba los peligros que entrañaba la posguerra. La amenaza de desórdenes sociales y la necesidad de
un Estado fuerte que interviniera en la sociedad y en la economía. En el Consejo Nacional de Posguerra insistió en la importancia de
profundizar las políticas de seguridad social, así como de asegurar la plena ocupación y la protección del trabajo.

El Ejército, presionado por la opinión pública, forzó su renuncia el 8 de octubre. Una multitud se concentró en Plaza de Mayo
reclamando por la libertad de Perón y su restitución a los cargos que tenía. El coronel habló a la multitud en la plaza y volvió al centro
del poder, ahora como candidato a presidente.

Perón y quienes lo apoyaban se dedicaron a organizar su fuerza electoral. Los dirigentes sindicales decidieron crear un partido político
propio: el Laborista. Su organización aseguraba el predominio de los dirigentes sindicales.

Perón asumió plenamente el discurso de la JUSTICIA SOCIAL, de la reforma justa y posible. El 24 de febrero triunfó Perón pero el
peronismo estaba todavía por construirse.

Mercado interno y pleno empleo:

Estados Unidos estaba dispuesto a hacer pagar a la Argentina por su independencia durante la guerra. Vender cereales y carne fue
cada vez mas difícil. La consecuencia fue una reducción de la producción agropecuaria que se acompañó de un crecimiento de la
parte destinada al consumo interno.

La segunda guerra mundial y el boicot de Estados Unidos habían contribuido a profundizar el proceso de sustitución de importaciones.
La política del Estado apuntó a la defensa del sector industrial instalado y a su expansión. Además, las políticas de redistribución de
ingresos hacia los sectores trabajadores contribuían a la expansión sostenida del consumo.

Perón HABÍA OPTADO POR EL MERCADO INTERNO Y LA DEFENSA DEL PLENO EMPLEO. La política peronista se caracterizó
por un fuerte impulso a la participación del Estado en la dirección y regulación de la economía. Hubo una generalizada nacionalización
de las inversiones extranjeras. Así, la nacionalización de la economía y su control por el Estado fueron una de las claves de la nueva
política económica. La otra tuvo que ver con los trabajadores, con el mantenimiento del empleo y con la elevación de su nivel de vida.

Entre 1946 y 1949 se expandieron las medidas sociales. Se agregaron las vacaciones pagas, las licencias por enfermedad. El Estado
benefactor contribuyó a la elevación del nivel de vida: congelamiento de los alquileres, mejora de la salud pública, planes de vivienda,
construcción de escuelas y colegios, organización del sistema jubilatorio y todo lo relativo al campo de la seguridad social.

El Estado Peronista:

La relación entre Perón y el sindicalismo fue crucial en el Estado peronista. El Estado peronista tenía en los trabajadores su gran
fuerza legitimadora.

Pero a la vez, el Estado peronista procuró extender sus apoyos a la amplia franja de sectores populares no sindicalizados.
La Fundación Eva Perón realizó una obra de notable magnitud: creó escuelas, hogares para ancianos o huérfanos y policlínicos;
repartió alimentos y regalos navideños, estimuló el turismo y el deporte. EVA Perón RESULTABA ASÍ LA ENCARNACION DEL
ESTADO BENEFACTOR Y PROVIDENTE.
Según la concepción de Perón, el Estado, además de dirigir la economía y velar por la seguridad del pueblo, debía ser el ámbito
donde los distintos intereses sociales negociaran y dirimieran sus conflictos. Esta línea rompía con la concepción liberal del Estado. El
gobierno recorrió con decisión el CAMINO HACIA EL AUTORITARISMO. Utilizó con amplitud el recurso de intervenir las provincias,
una ley acabó con la autonomía universitaria estableciendo que toda designación docente requería de un decreto del Ejecutivo. Los
diarios independientes fueron presionados: restricciones a la circulación, clausuras temporarias, atentados o expropiación.

La reforma de la Constitución en 1949 acabó con la ultima salvaguardia institucional al autoritarismo y estableció la posibilidad de la
reelección presidencial. En 1951 Perón fue reelecto.

Recurrió a un método muy tradicional: el uso de la autoridad del Estado para disciplinar las fuerzas propias, y uno novedoso: la
UTILIZACION DE SU LIDERAZGO PERSONAL E INSTRANSFERIBLE. El régimen tuvo una tendencia a "peronizar" todas las
instituciones y a convertirlas en instrumento de adoctrinamiento.

Un conflicto cultural:

La novedad de esta historia fue la brusca incorporación de los sectores populares a ámbitos visibles. Estimulados y protegidos por el
Estado peronista, los sectores populares se incorporaron al consumo, a la ciudad, a la política.

El RECONOCIMIENTO DEL PUEBLO TRABAJADOR y el ejercicio de nuevos derechos estuvieron asociados con la acción el Estado.

Al fuerte estimulo a la educación, se agregó la protección y promoción de diversas actividades culturales. El Estado distribuía y el
público recibía, junto con los bines, una dosis masiva de propaganda. La mayoría de los diarios y todas las radios fueron manejador
desde la Secretaria de Prensa y Difusión.

Crisis y nueva política económica:

La situación era grave, pues el desarrollo de la industria hacía al país más dependiente de sus importaciones, cuya falta provocaba
inflación, paro y desocupación.

El 1952 el gobierno adoptó con firmeza un nuevo rumbo económico, ratificado luego en el Segundo Plan Quinquenal. Para reducir la
inflación, se restringió el consumo interno: fueron eliminados subsidios a distintos bienes de uso popular, se estableció una veda
parcial al consumo de carne y s e levantó el congelamiento de los alquileres. Perón hizo una apelación a la reducción voluntaria del
consumo. El principal problema del sector industrial era su reducida eficiencia, oculta por la protección y los subsidios que por distintas
vías recibía del Estado. A la maquinaria obsoleta se sumaba el deterioro de los servicios. En las fábricas, habían subsistido procesos
productivos ineficientes y costosos. La industria empleaba una alta proporción de mano de obra y el peso de los salarios resultaba alto
y difícil de reducir debido a la alta ocupación y a la fuerte capacidad sindical de negociación.

La nueva política económica apuntó a esos problemas. Los logros de la nueva política económica fueron: reducción de la inflación y
se reequilibro la balanza de pagos. No se recurrió a la devaluación ni se redujo el gasto público.

Los comienzos de la crisis económica fueron acompañados de importantes manifestaciones de disconformidad entre los sindicatos y
el Ejercito. Desde 1949 las huelgas fueron más duras y con una veta crecientemente opositora. Perón optó por ampliar una dura
represión: prisión a los dirigentes rebeldes y movilización militar a los obreros.

Los militares se preguntaban acerca de la solidez de un orden proclamado, se indignaban ante avances del autoritarismo y se irritaban
sobre todo con Eva Perón. Estos y otros motivos dieron el espacio mínimo para la acción de grupos de oficiales decididos a derribar a
Perón.

La caída:

La fundación Partido Demócrata Cristiano marcó el comienzo del conflicto entre Perón y la Iglesia. El Estado peronista y la Iglesia
empezaron a chocar en una serie de campos específicos. La Iglesia era sensible a los avances de aquel en el terreno de la
beneficencia y en el de la educación; aquí, al desagrado por el creciente culto laico del presidente y su esposa.

En 1945 Perón lanzó su ataque contra la Iglesia. El ataque hizo que se descubrieran los tremendos vicios de la Iglesia. Se prohibieron
las procesiones, se suprimió la enseñanza religiosa en las escuelas, se introdujo la cláusula que permitía el divorcio vincular, se envió
un proyecto de reforma constitucional para separar a la Iglesia del Estado.

El 16 de junio se produjo un levantamiento de la Marina contra Perón. El proyecto de los marinos consistía en bombardear la Casa de
Gobierno para asesinar a Perón. El 1955 Perón se refugió en Paraguay y en septiembre el general Lonardi se presentó en Buenos
Aires como presidente provisional de la Nación.
Resumen de Yrigoyen | Sociedad y Estado (2019) | UBA XXI

Capítulo I: 1916

Hipólito Yrigoyen asume la presidencia, quien por primera vez había sido elegido por el voto universal, secreto y obligatorio. Se coronaba con
un régimen electoral democrático. La reforma política se sustentaba en la profunda transformacion de la economía y la sociedad.

La construcción:

Décadas previas a 1916 había una deficiente organización institucional y la tarea de consolidar el Estado fue fundamental. Lo primero fue asegurar la
paz y el orden, y el efectivo control sobre el territorio. Desde 1862, el Estado Nacional fue dominado y subordinado a quienes hasta entonces habían
desafiado su poder, y aseguró para el Ejército nacional el monopolio de la fuerza. El Estado afirmó su poder sobre los vastos territorios controlados por
los indígenas. Los límites territoriales del Estado se definieron con claridad y las cuestiones internas se separaron de las exteriores.

Deliberada y sistemáticamente actuó el Estado para facilitar la inserción de la Argentina en la economía mundial. Ese lugar implicaba
la asociación estrecha con Gran Bretaña. El ferrocarril cubrió densamente la pampa húmeda, lo que posibilitó la expansión de la
agricultura y de la ganadería cuando los británicos instalaron el sistema de frigoríficos.

Esa expansión requirió abundante mano de obra y a partir de 1880 las cantidades crecieron abruptamente. Encontraron la posibilidad
de encontrar trabajo y se concentraron en las grandes ciudades, en la construcción de sus obras publicas y la remodelación urbana;
pero al abrirse las posibilidades en la agricultura, se volcaron masivamente al campo.

La promoción activa de la inmigración solo fue un aspecto del conjunto de actividades que el Estado desarrolló para estimular el
crecimiento económico. El Estado se hizo cargo de lo que se llamó la "Conquista del Desierto", de la que resultó la incorporación de
vastas superficies de tierra apta para la explotación.

Moldear y organizar una sociedad en formación fue quizá la preocupación principal de la elite dirigente. En forma progresiva el Estado
fue expandiendo su larga mano sobre la sociedad, tanto para controlar su organización como para acelerar los cambios que
aseguraran el progreso buscado. Las leyes de registro civil y del matrimonio civil impusieron la presencia del Estado en los actos más
importantes de la vida humana (nacimiento, casamiento, muerte)hasta entonces regulados por la iglesia. Pero en la década de 1880,el
gran instrumento fue la educación primaria; esta fue laica, gratuita y obligatoria. El Estado asumió la responsabilidad desplazando a la
Iglesia.

Tensiones y transformaciones:

Una honda preocupación por el rumbo de la nación invadía los espíritus mas reflexivos. Parte de los males se atribuían a la misma
elite, su conformismo fácil y su abandono de la tradición patricia y la conciencia pública. Todos los conflictos sociales y políticos, todo
cuestionamiento a la dirección de la elite tradicional, podían ser atribuidos a los malos inmigrantes incapaces de valorar lo que el país
les había dado. La solución era subrayar la propia raigambre criolla, argentinizar a esa masa extraña y a la vez disciplinarla. Las
mayores preocupaciones provenían de la emergencia de tensiones sociales, de demandas y requerimientos diversos, generalmente
expresados de manera violenta. Comienza la constitución de todo tipo de asociaciones: la sociedad popular comenzó a tomar forma.
La huelga general y el levantamiento espontaneo eran los instrumentos imaginados para integrar a esa masa laboral. La agitación
social se agudizó hacia 1900 y culminó con las grandes huelgas de 1910, momento de apogeo del motín urbano y la agitación de
masas, y también de la represión.

El sistema político diseñado por la elite empezó a revelar sus debilidades apenas nuevos actores hicieron oír sus voces. Pasada la
agitación política, el radicalismo subsistió durante unos años en estado de latencia. En 1905 intentó un levantamiento revolucionario,
cívico pero también militar que fracasó. Pese al fracaso revolucionario y a la dura represión afrontada, la UCR empezó a crecer, a
conformar su red de comités y a incorporar a sectores nuevos.
Resumen de "La Restauración Conservadora" | Sociedad y Estado (2019) | UBA XXI

Capítulo III: La restauración conservadora 1930-1943

En 1930 el general José Feliz Uriburu asumió como presidente provisional y en 1932 transfirió el mando al general Agustín P. Justo. El
episodio muestra la incertidumbre en que se debatió el gobierno provisional, vacilantes entre la "regeneración nacional" o la
restauración constitucional.

Regeneración nacional o restauración constitucional:

La incertidumbre era común a todos los sectores que habían concurrido a derribar el gobierno de Yrigoyen y a interrumpir la
continuidad institucional. Para los protagonistas de la revolución, ésta se había hecho contra los vicios atribuidos a la democracia,
pero una vez depuesto Yrigoyen, no había acuerdo sobre qué hacer, y las clases propietarias, así como el Ejercito, vacilaban entre
diversas propuestas. Uriburu hizo lo posible por apoyar a los nacionalistas, reclamando una reforma institucional. Pero su poder y su
habilidad política eran escasos.

Los nacionalistas habían acabado de conformar su discurso, que pronto emplearon para apelar al Ejército. Reclamaban por la vuelta a
una sociedad jerárquica, no contaminada por el liberalismo, organizada por un Estado corporativo y cimentada por un catolicismo
integral. Reclamaban la constitución de una nueva minoría dirigente, nacional y no enajenada al extranjero, que confiaban encontrar
entre los militares.

En noviembre de 1931, la formula encabezada por Justo obtuvo un triunfo.

Intervención y cierre económico:

Cesó el flujo de capitales, los precios internacionales de los productos agrícolas cayeron fuertemente, los ingresos del sector agrario y
de la economía se contrajeron mucho. Como el gobierno optó por mantener el servicio de la deuda externa debieron reducirse en
forma drástica tanto las importaciones como los gastos del Estado.

A mediados de 1933, se avanzó por un rumbo más novedoso: la creciente intervención del Estado, el cierre progresivo de la economía
y el reforzamiento de la relación con Gran Bretaña.

En 1935, se creó el Banco Central, cuya función principal era regular las fluctuaciones cíclicas de la masa monetaria, evitando la
escasez y poder controlar la actividad de los bancos privados. El cierre creciente de la economía, los aranceles y la escasez de las
divisas creaban condiciones adecuadas para sustituir los bienes importados por otros producidos localmente.

La presencia británica:

Gran Bretaña optó por reconcentrarse en su imperio y se propuso defender sus antiguos mercados. Se decidió reducir en un tercio las
compras de carne congelada argentina. Se trataba de un punto extremo sensible para la Argentina. El gobierno argentino poseía un
arma decisiva: la política arancelaria y el control de cambios permitían discriminar las importaciones y regular el monto de las divisas
que sería utilizado para pagar el servicio de la deuda británica.

Un frente popular frustrado:

Pese a sus éxitos en lo económico, el régimen presidido por Justo fue visto como ilegitimo, fraudulento, corrupto y ajeno a los
intereses nacionales. Se hicieron evidentes los signos de una creciente movilización social y política.

Desde 1933, la recuperación económica y la reorientación industrial empezaron a hacerse notar. La desocupación fue en forma
gradual absorbida y empezó lentamente el movimiento de migrantes de zonas rurales hasta los grandes centros urbanos, atraídos por
el nuevo empleo industrial.

La actividad sindical resurgió hacia 1934. Los empleados de comercio lograron una ley que establecía la licencia por enfermedad y la
indemnización por despido. La jornada de trabajo se redujo progresivamente y en algunas actividades se instrumentaron sistemas de
jubilación.

Entenderse directamente con uno de los actores principales de la sociedad formaba parte de la estrategia general del Estado
intervencionista. Reconocer la importancia del Estado y hacer de él su interlocutor principal constituía también una tendencia muy
fuerte entre los dirigentes sindicales.

La guerra y el "frente nacional":

La guerra mundial que se desencadenó en 1939 cambió gradualmente el panorama político. El primer impacto lo produjo sobre las
relaciones comerciales y económicas con Gran Bretaña y Estados Unidos. El progresivo cierre de los mercados europeos redujo
drásticamente las exportaciones agrícolas, pero en cambio aumentaron mucho las ventas de carne a Gran Bretaña.
1940: El Plan de Reactivación económica proponía, como salida a las dificultades generadas por la guerra, insistir en la compra de las
cosechas por parte del Estado, para sostener su precio, y a la vez estimular la construcción pública y privada capaz de movilizar
muchas otras actividades, sobre todo, remarcar la importancia de estimular la industria. Se trataba de una operación compleja que
modificaba los términos de la relación triangular y apuntaba a una inserción sustancialmente distinta de la Argentina en la economía
mundial. Requería de una firma orientación por parte del Estado y de un desarrollo mayor de sus instrumentos de intervención. Su
fracaso fue político antes que económico. Los radicales habían decidido bloquear cualquier proyecto oficial como una forma de
repudio a la nueva orientación fraudulenta del gobierno de Castillo.

Bajo el gobierno de Castillo, la presencia de los militares fue cada vez más visible. Rápidamente las Fuerzas Armadas se
constituyeron en un actor político. Un elemento central del nuevo perfil fue el desarrollo de una conciencia nacionalista.

La guerra estimuló preocupaciones de tipo económico, pues la defensa requería de equipamiento industrial. La guerra demandaba
un Estado activo y eficiente, capaz de unificar la voluntad nacional. También era importante el papel del Estado en una sociedad que
seguramente sería acosada en la posguerra por agudos conflictos: la reconstitución del Frente Popular y la presencia en las calles de
Partido Comunista; y para enfrentarlo se requería orden y paz social.

El 14 de junio de 1943, el Ejército depuso al presidente e interrumpió por segunda vez el orden constitucional.

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