PANORAMA DEL ANTIGUO TESTAMENTO II
Cuando leemos el Antiguo Testamento, leemos la Biblia que
Jesús leía y utilizaba. Estas son las oraciones que Jesús oraba, los
poemas que memorizaba, las canciones que cantaba, los cuentos que
escuchaba cuando era niño, las profecías en que meditaba. Él
veneraba cada ''jota y tilde" de las Escrituras hebreas. Cuanto más
comprendemos el Antiguo Testamento, más entendemos a Jesús 1 •
EL PENTATEUCO
Pentateuco, un término que se emplea para la primera sección del
Antiguo Testamento, deriva su significado de las palabras griegas para
cinco y libro. Se afirma a menudo que denota un libro quíntuple, dado
que sus componentes (Génesis, Éxodo, Levítico, Números y
Deuteronomio) están estrechamente relacionados entre sí. El judaísmo
se refiere a esta compilación como Torá, que a menudo se interpreta
como "ley" (como la ley de Moisés), pero connota también "enseñanza"
o "instrucción", una definición que armoniza claramente con su
contenido.
Una tradición muy antigua sostiene que Moisés escribió el
Pentateuco. Muchos escritores del Antiguo Testamento, y Jesús mismo,
se refieren a Moisés como el autor de estos libros, o al menos a
porciones de estos. Muchos pasajes en los últimos cuatro libros indican
que participó directamente en lo narrado, así como su registro. La
historia de Génesis, por supuesto, ocurrió mucho antes de que Moisés
naciera, pero dado su alto nivel de educación y la relación que mantenía
con el autor divino, su paternidad literaria es ciertamente posible.
Los críticos del punto de vista tradicional señalan pasajes que
contienen información desconocida en los días de Moisés, por lo que
suponen que fueron escritos mucho más tarde. El empleo de diferentes
nombres de Dios (Yahveh, El Shaddai, Adonaí, etc.) sugieren también
que participaron otros escritores de otras épocas. Hay un acuerdo casi
general en que Moisés no completó la redacción del Deuteronomio,
como las últimas páginas que reseñan su muerte y su reemplazo por
Josué. Los eruditos conservadores no afirman que Moisés escribió
todas las palabras del Pentateuco, y reconocen que algunos pasajes
(Deut. 34, por ejemplo) muy probablemente fueron añadidos después
de su muerte, pero insisten en que su autoría básica no está en duda.
El registro bíblico ofrece la única historia de la vida de Moisés,
pero no es posible fijar las fechas con precisión. Debido a la
incertidumbre en cuanto a cuál fue el faraón en la época del éxodo, no
ayuda mucho recurrir a la historia de Egipto. Muchos estudiosos sitúan
a Moisés en el siglo quince a. de J.C., un marco temporal que parece
coincidir con las fechas conocidas de acontecimientos bíblicos
posteriores; mientras que otros especulan que vivió más de
200 años después. En cualquier caso, parece seguro afirmar que
la mayor parte del Pentateuco fue escrita durante la vida de Moisés.
Entre los grandes temas del Pentateuco se cuentan la caída de la
humanidad y la soberanía de Dios, el pacto, la salvación y la santidad.
Estos se materializan en los relatos de la creación, el diluvio, la torre de
Babel, y el desarrollo de la relación del pacto que Dios estableció con
Abraham y sus descendientes.
GÉNESIS:
En el principio ... Dios ... (1:1).
Estas famosas palabras dan inicio a uno de los relatos más
asombrosos de la historia: la historia de Dios y su pueblo. Génesis
(viene de la palabra griega para "orígenes") comienza con Dios
formando y estableciendo el universo, y creando a sus habitantes
humanos a su propia imagen (1-2). La desobediencia de Adán y Eva (3)
es el primero de un ciclo de eventos que destacan el pecado humano y
las medidas correctivas de Dios: Caín y Abel, el diluvio, la torre de Babel.
Si bien las consecuencias del pecado son enormes, las generaciones
Sub siguientes prefirieron ignorar y desafiar a Dios. Este prólogo sienta
las bases bíblicas al revelar el carácter de Dios y su propósito para la
humanidad y la creación, revelando también al pecado como el
obstáculo fundamental en la relación divino-humana.
Cerca del final del capítulo 11 se nos presenta a Abraham
(Abram), un hombre que responde a Dios con fe, y con quien Dios
establece un pacto que contiene tres promesas:
1. Le da a Abraham innumerables descendientes;
2. le otorga a Abraham una tierra próspera; y
3. hace de Abraham y sus descendientes un medio de
bendición para el mundo entero.
Esta es la primera fase del plan de Dios a largo plazo para
remediar el problema del pecado. El resto de La génesis narra la vida
de Abraham, Sara y sus descendientes -enfocándose en Isaac, Jacob,
José y sus familias- en sus intentos, a menudo titubeantes, de seguir a
Dios fielmente. También se detallan las veces que intervino
milagrosamente a su favor, soportando con paciencia sus fracasos.
Génesis concluye con los descendientes de Abraham, ahora un clan
numeroso, viviendo en Egipto; el pueblo de Israel tomó su nombre del
que Dios le dio a Jacob, cuyos hijos a su vez darían sus nombres a las
doce tribus.
ÉXODO
Deja ir a mi pueblo ... (5:1)
La demanda de Moisés da al libro del Éxodo (significa "salida" o
"partida") un tema clave. Habían pasado varios cientos de años desde
que los descendientes de Abraham se establecieran en Egipto. Su
crecimiento exponencial preocupó a sus amos, quienes abusaron
cruelmente de ellos y hasta ordenaron el infanticidio masculino.
Aunque Moisés fue criado y educado en el palacio del faraón, fue
al exilio antes de aceptar a regañadientes sacar a su pueblo de la
esclavitud (1-4).
Cuando Moisés intentó persuadir al faraón de que libertara a los
israelitas (5-12), la resistencia del gobernante le ofreció a Dios una
oportunidad tras otra para demostrar su poder, culminando en la
Pascua, en la que aquellos que se negaron a seguir sus mandatos
específicos perdieron un hijo primogénito. El cordero del sacrificio de la
fiesta de la Pascua simboliza la obra expiatoria posterior de Cristo y el
papel de la fe en la salvación final.
Las primeras experiencias de Israel como pueblo libre (13-18) son
relativamente desagradables. Cuando llegan al monte Sinaí (19) Dios
inicia otro pacto, esta vez no con un hombre, sino con una nación en
ciernes.
La piedra angular del pacto es el Decálogo -los Diez
Mandamientos (20)- cuyos primeros cinco mandamientos encauzan la
relación personal de la persona con Dios; los últimos cinco tratan de las
relaciones hacia las personas. De estos mandamientos (Torá o
"instrucción") fluye una docena de capítulos de ley casuística, "casos
específicos en los que los principios de la ley del pacto se aplican a la
vida" Cuando el pueblo aceptó el pacto, Dios ordenó la construcción de
una tienda móvil y elaborada (el tabernáculo) donde su presencia se
manifestara como nube durante el día y fuego por la noche: un
recordatorio diario de una comunión que es posible mediante su obra
redentora.
TIENDA DE REUNIÓN (TABERNÁCULO)
Que subyacen a las reglamentaciones.
Aunque los estudiosos difieren en enfoque, para comprender
Levítico podemos considerar que los primeros 17 capítulos se refieren
básicamente a cómo los israelitas debían adorar a Dios. Las ofrendas -
quemadas, cereales, de paz, por el pecado y la culpa- estaban
prescritas para situaciones diversas en las que el pueblo pecador
necesitaba expiación. La consagración de los sacer-dotes (los que
ofician los sacrificios) incluía recontar un incidente en el que ellos
podrían cometer sacrilegio
Los últimos 10 capítulos se refieren principalmente a cómo el
pueblo escogido de Dios debe tratarse entre sí. Entre estas leyes están
las que regulan las relaciones sexuales, los asuntos de la vida cotidiana,
el manejo de delitos graves, el trato hacía los pobres y los extranjeros,
guardar los votos y entregar las ofrendas.
Además de la santidad, Levítico enfatiza la presencia de Dios: los
israelitas no deben olvidar que él está en medio de ellos. El sistema de
sacrificios destaca la pecaminosidad humana, señala a y prepara el
terreno para la futura expiación que Jesús realizará una vez para
siempre. La ley es un recordatorio constante de que el pacto de Dios
conlleva expectativas y consecuencias, para la obediencia, así como
para la desobediencia.
NUMEROS:
A este libro se le llama Números (gr. aridsmof) debido a sus dos
censos importantes, pero el título hebreo significa "en el desierto",
totalmente' apropiado para un resumen de casi 40 años en que Israel
estuvo vagando en el desierto. El relato comienza un mes después del
final de Éxodo; la historia sigue a Moisés y su pueblo en sus viajes.
La estructura de Números -que puede llegar a ser algo confusa
dado que no sigue las formas literarias típicas de Occidente- puede
dividirse aproximadamente en tres partes: la sección introductoria (1:1-
10:10) presenta a los israelitas acampados en el Sinaí, recibiendo
instrucciones; la segunda (10:11-21:35) narra los acontecimientos del
largo viaje por el desierto; la ter-cera (22:1-36:13) se desarrolla en las
llanuras de Moab, mientras los israelitas se preparaban para entrar a la
tierra prometida.
Un tema central es el repetido fracaso del pueblo de Dios para
guardar el pacto (que resalta la propensión humana al pecado). Los
israelitas se quejan, desafían la autoridad de Moisés, ceden al temor;
los espías dan un reporte falso, un sacerdote fomenta la rebelión,
Moisés desobedece a Dios, el pueblo adora a Baal. En cada caso, la
desobediencia conlleva un alto precio: plagas, muerte, lepra, derrotas
militares y se niega a una generación entera -incluyendo a Aarón y
Moisés- la entrada a su patria. Dios no toma el pecado a la ligera.
De manera sorprendente, a pesar de su incredulidad, Dios no
pierde las esperanzas con su pueblo. Lo disciplina, instruye y fielmente
lo lleva a la meta a la que lo ha llamado. no permitirá que sus planes se
frustren.
DEUTERONOMIO
Y amarás al SEÑOR tu Dios con todo tu corazón ... (6:5)
Deuteronomio significa "segunda ley"; sin embargo, se puede
describir el libro con mayor precisión como una renovación o
restablecimiento del pacto de Dios con Israel. Después de 40 años, una
nueva generación espera entrar en Canaán; esa generación debe
renovar su compromiso.
Tres discursos de Moisés constituyen el contenido básico de
Deuteronomio. Su estructura sigue el modelo de los tratados de
soberanía de la época (es decir, entre señores y vasallos). Los cinco
primeros versículos son una especie de preámbulo; 1 :6-3:29 forma un
prólogo histórico en el que Moisés recapitula todo lo sucedido desde el
Sinaí (y el pacto original) hasta el momento presente; en parte esto es
un llamado al pueblo para que aprenda de los fracasos anteriores. Los
capítulos 4-26' bosquejan las estipulaciones del pacto y, en lugar de un
sencillo repaso del Sinaí, este se expande sobre las disposiciones de
los Diez Mandamientos, dando instrucciones para todos los ámbitos de
la vida. En primer plano está el interés de Dios de que su pueblo sea
completamente diferente en todos los aspectos del mundo pagano que
los rodeará en Canaán.
Los capítulos 27-30 formulan la ratificación del pacto con las
maldiciones y bendiciones que lo acompañan, aclarando las
consecuencias de la obediencia y la desobediencia. Los capítulos 31-
33 proveen una sucesión de liderazgo y la continuación del tratado; se
designa a Josué para que guíe al pueblo a la tierra nueva. El capítulo
34 narra la muerte de Moisés.
El amor a Dios es uno de los temas centrales de Deuteronomio.
Como medio de bendición, Moisés hizo hincapié en la devoción
exclusiva a Dios, expresada en una vida de humilde obediencia. Más
tarde, Jesús citó Deuteronomio 6:5 cuando declaró cuál era el
mandamiento más grande.
El pueblo ratificó con entusiasmo el pacto, preparando el camino
para su entrada y establecimiento en la tierra que Dios les había
prometido.
LOS LIBROS HISTÓRICOS
El Antiguo Testamento describe el mundo como es, sin
restricciones. En sus páginas encontrará relatos apasionados de amor
y odio, escalofriantes narraciones de violación y desmembramiento,
crónicas verdaderas de tráfico de esclavos, historias honestas de honor
y crueles traiciones de guerra. Nada es impecable u ordenado. Niños
mimados como Salomón y Sansón reciben dones sobrenaturales; un
hombre verdaderamente bueno como Job es azotado por la catástrofe.
Cuando usted encuentra estos trastornos es posible que retroceda ante
ellos o se aparte del Dios que tuvo que ver con ellos. ¡La cualidad
maravillosa del Antiguo Testamento es que también contiene las
respuestas a estos dilemas! Dios se anticipa a nuestras objeciones y las
incluye en sus Escrituras sagradas.
-Philip Yancey.
JOSUÉ:
No temas ni desmayes, porque el SEÑOR tu Dios estará contigo
... (1 :9).
Josué comienza donde termina Deuteronomio, con la muerte de
Moisés y el paso del cetro del liderazgo. Cuando los israelitas se
preparan para tomar posesión de su nuevo hogar, su lealtad a Dios es
puesta a prueba.
Tradicionalmente, se cree que Josué fue el autor de la mayor parte
del libro. La conclusión, que relata su muerte, se añadió más tarde.
Aunque la datación está en cierta disputa, muchos estudiosos creen que
la mayoría de los sucesos se escribieron en el momento que ocurrieron,
quizá cerca de 1400 a. de J.C. Se cree que el liderazgo de Josué duró
unos 20 años.
La preparación para la entrada a Canaán (1-5) comienza con el
reconocimiento de Jericó. Cuando los espías dieron un informe
alentador, Josué y su pueblo, por fe, cruzaron el río Jordán y entraron
en territorio enemigo.
La conquista (6-12) comienza con un asalto poco ortodoxo, pero
victorioso; la siguiente batalla (contra Hai) terminó en una derrota
humillante. Mientras Dios empleó a Israel para juzgar a Canaán, a veces
utilizó a otros para disciplinar a Israel; cuando el pueblo confesaba y
purgaba sus pecados, se restauraba la bendición. Siguieron tres
grandes campañas (centro, sur y norte); los israelitas derrotaron a un
enemigo tras otro. En cada encuentro la victoria se logró por la
intervención del Señor.
La división de la tierra (13-21), en tres donaciones tribales
específicas, hicieron tangible la herencia largamente prometida, pero
aún debieron pelearse algunas batallas locales para que ocuparan la
tierra en su totalidad.
Josué exhorta al pueblo a que no abandone al SEÑOR (22-24),
quien ha permanecido totalmente fiel y cumplido con sus promesas. Él
declaró: "Pero yo y mi casa serviremos al SEÑOR" (24:15). El pueblo
voluntariamente reafirmó el pacto con Dios.
JUECES
En aquellos días no había rey en Israel, y cada uno hacía lo que
le parecía recto ante sus propios ojos (21 :25).
Cuando Josué y su generación abandonaron el escenario, Israel
entró en una nueva era en la que no había un liderazgo nacional total;
la devoción leal se desvaneció en un recuerdo lejano.
El libro se llama Jueces por los líderes sucesivos que son sus
personajes principales. En sentido jurídico, fueron más que "jueces";
Dios los levantó para dirigir acciones militares contra los opresores y
gobernar temporalmente. El autor de Jueces es desconocido, pero la
evidencia sugiere que se trata de una compilación posterior (1000 a. de
J.C.), al comienzo del reinado del rey David.
Una introducción (1 :1-2:11) relaciona este relato con Josué y
destaca la naturaleza inconclusa de la conquista de Canaán. Josué tuvo
éxito, pero no fue completo.
La opresión recurrente a manos de las naciones vecinas
predominaba cuando los israelitas olvidaban a Dios y se entregaban a
conductas pecaminosas. Eran derrotados y sometidos, para luego ser
rescatados por un "juez" que Dios elevaba al liderazgo (3-16). Se
mencionan 12 jueces (incluyendo a Débora, Gedeón y Sansón), y el
patrón es prácticamente el mismo en cada ocasión. Si bien los jueces
eran divinamente designados para un propósito específico, algunos no
tuvieron un carácter ejemplar.
La corrupción finalmente termina en colapso social (17-21) y no
se puede culpar a ninguna fuerza externa. Este segmento preocupante
de la historia de Israel incluye burda idolatría, libertinaje, anarquía,
violencia y guerra civil. La inestable nación iba velozmente sin rumbo.
La falta de compromiso moral y espiritual le impidió ocupar
completamente la tierra que Dios les había prometido. Sin embargo, la
paciencia de Dios aún es evidente al escuchar y contestar los clamores
sinceros pidiendo liberación.
RUT:
Tu pueblo será mi pueblo y tu Dios será mi Dios (1:16).
Como los sucesos registrados en Rut ocurrieron durante el
período de los jueces, el canon cristiano lo coloca después del libro de
Jueces; en el canon judío Rut forma parte de los "Escritos", junto con
Salmos, Proverbios, Cantares, etc. No sabemos quién escribió Rut, pero
muchos suponen que fue escrito durante el reinado de David (c. 1000
a. de J.C.), porque incluye su genealogía.
Noemí y su familia se mudaron a Moab (1:1-5) debido a una
hambruna que azotó a Israel. Una vez ahí, los hijos de ella se casaron,
murió su marido y luego los hijos fallecen. Solo le quedan sus dos
nueras, ambas moabitas.
Cuando Noemí decide regresar a Belén (1:6-22), su nuera Rut
hace una promesa de lealtad (vv. 16, 17) de que no la dejará. En la
cultura de la época, a las viudas que no tenían hijos les esperaba la
pobreza y las privaciones; además, Rut es una extranjera.
Rut sale a trabajar para proveer para ella y Noemí (2), recogiendo
espigas en los campos de Boaz, quien era pariente cercano de su
difunto suegro. Boaz se fija en ella y toma providencias para su
protección y provisión.
Bajo la dirección de Noemí, Rut se presenta ante Boaz con una
petición aventurada: quiere que él se case con ella (3). Sin embargo,
había un familiar aún más cercano quien, según la costumbre, tenía
prioridad.
El camino se despeja para que Boaz se case con Rut (4). Su
primer hijo será el abuelo del rey David. El linaje del Mesías incluirá a
una mujer moabita.
La soberanía y fidelidad de Dios son evidentes en toda la historia:
se recompensa la fidelidad de Noemí y Rut, y el plan de redención
avanza por la generosidad de un "pariente redentor".
1 y 2 SAMUEL
Constitúyenos ahora un rey que nos gobierne, como tienen todas
las naciones (1 Sam. 8:5).
Originalmente, Samuel era un solo libro en el canon judío, pero se
dividió en la Septuaginta; recibe su nombre del gran líder Samuel. Sin
embargo, él no pudo haber escrito más que una parte de 1 Samuel, ya
que su muerte se registra a la mitad de este. Algunos especulan que los
profetas Natán y Gad escribieron parte de Samuel, pero nadie lo sabe.
Varias alusiones al reino dividido (después de Salomón) han llevado a
algunos estudiosos a sugerir que Samuel se completó después de la
muerte de Salomón (930a. de J.C.).
Samuel es el centro de los primeros ocho capítulos: su nacimiento,
llamado y ascenso al liderazgo nacional. Él era profeta y juez,
gobernante, director del ejército y dispensador de la palabra de Dios.
Pero el pueblo quería un rey, como las naciones circunvecinas.
Dios cede y da instrucciones a Samuel para que unja a un rey. El
resto de 1 Samuel se refiere al reinado de Saúl y el establecimiento de
la monarquía. Por desgracia, Saúl no está a la altura de su potencial y
Dios lo rechaza por su repetida desobediencia. Samuel unge entonces
a David como sucesor. A medida que Saúl declina, David sobresale en
importancia nacional por sus proezas militares y el maltrato a manos de
Saúl, lo que contribuye a su posición como héroe popular. El primer libro
de Samuel concluye con el suicidio de Saúl.
Después de un período de inestabilidad política (2 Sam. 1-4),
David consolida su dominio sobre Israel, luego captura Jerusalén y la
establece como su capital. Quiere construir allí un templo, pero Dios
reserva este privilegio a su sucesor. En cambio, Dios promete a David
una dinastía permanente.
El segundo libro de Samuel registra las aventuras de David (5-24),
tanto buenas como malas. comete grandes pecados -de los que luego
se arrepiente y Dios permanece fiel, estableciendo el reino de David con
firmeza.
La demanda de Israel por un rey es, en efecto, un rechazo a la
teocracia que Dios había ideado. Saúl deja de ser efectivo como rey,
David lo sucede y, a diferencia de los reyes vecinos (y de Saúl), es
responsable ante el Rey de los cielos y su gobierno lo refleja.
Bajo el reinado de David, las fronteras del territorio prometido de
Israel se expanden. En consonancia con la promesa de Dios, mediante
la línea de David vendrá el rey definitivo de Israel, Jesucristo.
1 y 2 REYES
¿Quién podrá gobernar a este tu pueblo tan grande? (1 Rey. 3:9).
Al igual que Samuel, Reyes era un solo libro en el canon judío. El
autor es desconocido, aunque ciertas tradiciones judías (y algunos
eruditos modernos) lo atribuyen a Jeremías. Fue escrito probablemente
durante el exilio babilónico, después de 561 a. de J.C., fecha del último
evento que describe (2 Rey. 25:27-30), pero anterior a 539 a. de J.C.,
ya que no reconoce el final del exilio. Reyes cubre un período de
aproximadamente 400 años.
El reinado de Salomón (1 Rey. 1-11) empieza bien. Él consolida
su poder y le pide a Dios sabiduría para gobernar bien; su fama se
extiende en toda la región por su sabiduría y riqueza. Emprende la
construcción de un templo permanente en Jerusalén; el resultado fue
una maravilla arquitectónica que sorprendía por su despliegue de
fastuosa belleza, y se convirtió en símbolo de la unidad israelita.
Pero la devoción de Salomón desfallece. Los muchos matrimonios
con mujeres de otras religiones lo extraviaron. Sus últimos años están
plagados de problemas nacionales e internacionales. Por no
permanecer fiel, Dios le anuncia que su familia perderá la mayoría de
su reino.
El reino se divide en la siguiente generación (1 Rey. 12-2 Rey. 17).
Roboam, el hijo de Salomón, logra retener el control de Judá y
Benjamín, pero 1 O tribus se separan y siguen a Jeroboam I. Reyes
resume y evalúa el desempeño da cada rey sucesivo de Judá (la línea
davídica) y de Israel (las tribus del norte).
Los profetas Elías y Elíseo sobresalen en los libros de los Reyes
como portavoces de Dios. En aquella época, Dios hablaba
principalmente mediante los que estaban fuera de las élites política o
sacerdotal, las cuales se corrompían cada vez más. Los profetas
advertían contra la desobediencia y el culto a Baal, a menudo realizando
milagros como confirmación de su conexión con Yavé.
Finalmente, Asiria conquistó el reino del norte y deportó a gran
parte de la población. Judá permaneció como estado independiente (18-
25), pero una sucesión de reyes ineptos terminó en la destrucción de
Jerusalén a manos de los babilonios.
A lo largo de esta historia sórdida vemos claramente que Dios
cumple sus promesas. Él bendice a los fieles y disciplina a los que lo
rechazan, siempre listo y dispuesto a ayudar a los que se vuelven a él.
A pesar de la cautividad babilónica la línea davídica permanece intacta.
1 y 2 CRÓNICAS
Su trono será estable para siempre (1 Crón. 17:14).
Son muchos los estudiosos que consideran del todo creíble la
tradición que señala a Esdras como el autor de Crónicas (originalmente
una sola obra), si bien nadie en el libro se adjudica su autoría. Su lugar
como último libro de las Escrituras hebreas (entre otras evidencias)
sugiere como fecha de composición 400-450 a de J.C. El autor toma
material selectivamente de Samuel, Reyes y otras fuentes que también
estuvieron a su disposición.
Las aparentes discrepancias entre los relatos de Crónicas y
sucesos paralelos en Samuel y Reyes han suscitado inquietud. Aunque
algunas de ellas siguen sin explicación, pueden deberse simplemente a
diferentes puntos de vista o al deseo de destacar ciertos
acontecimientos divergentes.
Al principio de 1 Crónicas aparecen extensas genealogías (1-9);
los patriarcas de Israel, las doce tribus y los habitantes pos exílicos de
Jerusalén.
Se hace un recuento del reinado de David (10-19), con especial
énfasis en el pacto con Dios y los amplios preparativos para la
construcción del templo.
El registro del reinado de Salomón (2 Crón. 1-9) se centra en la
construcción del templo, añadiendo algunos detalles de su fama y
riquezas. Los temas restantes son los subsiguientes reyes de Judá (10-
36); con algunos Judá floreció, y bajo otros la nación decayó; todo
dependía de que el rey siguiera o no los caminos de Dios. El libro
termina con la cautividad de Judá, pero incluso en esta grave situación,
en los versículos finales resuena una nota de esperanza por la
restauración de Jerusalén y el templo.
El cronista realza el pacto davídico y la fidelidad de Dios a sus
promesas. Sobresalen la obediencia y las recompensas, más que la
desobediencia y el castigo (como en Reyes); por ejemplo, nada se dice
del pecado de David con Betsabé, y solo se menciona una de las
esposas de Salomón. El escritor destaca también la importancia de
Jerusalén como el centro de la vida nacional; y del templo y el culto
como símbolos de la presencia de Dios entre su pueblo.
ESDRAS Y NEHEMÍAS
.: Y se dieron cuenta de que esta obra había sido llevada a cabo
por nuestro Dios (N eh. 6: 16).
En las Escrituras hebreas (así como en la Septuaginta) Esdras y
Nehemías, aparecen como un solo libro que relata los esfuerzos de
reconstrucción de los judíos que regresaban de Persia a Jerusalén (538-
445 a. de J.C). Algunos estudiosos creen que estos libros se compilaron
tardíamente, como en 300.
Hay varias fuentes que son evidentes (por ejemplo, documentos
arameos citados en Esdras), pero las memorias personales de Esdras
y Nehemías proporcionan la mayor parte del texto.
La primera expedición para reconstruir el templo (Esd. 1-6),
autorizada en 538 por Ciro, rey de Persia, fue dirigida por Zorobabel y
otros. Debido a diversos obstáculos la tarea no se completó hasta 516.
El templo ciertamente se restauró, pero los constructores no pudieron
duplicar su antiguo esplendor.
Una segunda expedición en 458, conducida por Esdras, un
descendiente de Aarón y escriba (maestro de la Torá), encuentra a los
judíos de la zona en peligro de perder su identidad religiosa y cultural
singular debido a los matrimonios con personas de culturas paganas (7-
10). Para preservar su integridad como pueblo de Dios, Esdras hace un
llamado al arrepentimiento y a una vida de obediencia y pureza.
Trece años más tarde, Nehemías, un oficial importante de la corte
del rey persa Artajerjes I, capitanea otra expedición a Jerusalén (Neh.
1-6) para reconstruir sus muros ante las amenazas a la seguridad de la
ciudad. El rey no solo le otorga a Nehemías su buena disposición, sino
también protección militar y provisiones. Frente a una oposición
considerable, Nehemías invoca la ayuda de Dios, aglutina al pueblo a
su causa y consigue restaurar las defensas de Jerusalén en solo 52
días.
Una vez que se completaron las murallas, Nehemías y Esdras
dirigieron al pueblo en una serie de reformas religiosas y sociales (7-
13). Sobreviene un avivamiento, y el pueblo reafirma el pacto de Dios
con Israel. Ya no son una nación independiente, dado que permanecen
sujetos a la dominación persa, pero se restaura su identidad como
comunidad de fe, el "pueblo de Dios".
ESTER
¡Y quién sabe si para un tiempo como este has llegado al reino!
(4:14).
Un número de eventos históricos ampliamente confirmados
sitúan la historia dramática de Ester dentro de. un período de diez años
a partir de 483 a. de J.C. La redacción actual parece ser posterior
(quizás 465; algunos estudiosos sugieren incluso una fecha ulterior),
dado que una mención al reinado de Jerjes (heb. ''Asuero") está en
tiempo pasado. El autor es desconocido, aunque algunos han
especulado que Mardoqueo, pariente de Ester y funcionario de la corte,
puede haber registrado los hechos.
Ester, una hermosa joven judía, es elegida para reemplazar a la
reina depuesta de Jerjes después de un proceso arduo, largo y
competido. Ester no le reveló a Jerjes su identidad judía. Cuando su
pariente y extutor Mardoqueo le avisó de una conspiración para matar
al rey, ella advirtió a su esposo y el complot se frustró.
Más tarde, cuando Mardoqueo se niega a inclinarse ante Amán,
el primer ministro, este urde no solo la muerte de Mardoqueo sino la del
pueblo judío. A riesgo de su propia vida, Ester busca la ayuda del rey.
Jerjes remedia la situación, ejecuta a Amán y traspasa sus propiedades
a Mardoqueo.
El día que los judíos iban a ser aniquilados, celebraron su
liberación con un banquete. La fiesta se conoce como Purim, y se
conmemora anualmente hasta la fecha.
Ester es un libro bíblico insólito, porque no menciona a Dios. Esto
ha provocado dudas en cuanto a su valía para ser incluido en el canon,
pero otros ven a Dios como el personaje principal (aunque invisible)
cuya providencia es evidente en todas partes, orquestando eventos y
protegiendo a su pueblo de un peligro mortal.
LOS LIBROS POÉTICOS
A los libros de Job, Salmos, Proverbios, Eclesiastés y Cantar de
los Cantares se los conoce como poéticos porque emplean
extensamente la poesía. Una breve reseña de las características del
lenguaje (ver capítulo 2) puede ayudarnos a apreciar y entender mejor
estos escritos.
JOB
Pero yo sé que mi Redentor vive ... (19:25).
El origen de Job no es claro; desconocemos al autor y la fecha en
que fue escrito. La evidencia que sugiere que se escribió alrededor de
700 a. de J.C. ha convencido a algunos, pero esto sigue debatiéndose
incluso entre los eruditos conservadores.
Job pertenece al género conocido como literatura sapiencial. Trata
con una antigua pregunta: ¿Por qué Dios permite que los justos sufran?
El tema se presenta en gran parte poéticamente, enmarcado por un
prólogo y un epílogo en prosa.
En el prólogo (1-2), Dios acepta el desafío de Satanás respecto a
Job, su siervo irreprochable: " ... toca todo lo que tiene, ¡y verás si no te
maldice en tu misma cara!" (1: 11). En consecuencia, le sobreviene a
Job un desastre tras otro.
Siguen una serie de diálogos y discursos (3:1---42:6) en los que
los amigos de Job -Elifaz, Bildad y Zofar- intentan responder a las
quejas de Job de que Dios era injusto. Las palabras de ellos no lo
consuelan; de hecho, sus acusaciones hasta llegan a ser crueles.
Insisten en que Job está pagando las consecuencias de una vida
pecaminosa. Job se defiende sin éxito. Un cuarto amigo, Eliú, interviene
para reprender a Job y sus amigos: al primero por su falta de justicia; a
los demás, por sus argumentos ineficaces.
Finalmente, el SEÑOR mismo irrumpe, desafiando el orgullo y los
conceptos erróneos de Job, sin responder directamente a sus
preguntas. Los seres humanos no pueden entender el universo creado;
¿cómo se atreven a afirmar que comprenden completamente los
caminos del Creador? Job es silenciado y humillado.
En el epílogo (42:7-17), Dios reprende a los amigos de Job por el
maltrato, y reivindica la lealtad de Job devolviéndole todo lo que había
perdido y aún más.
SALMOS
Bendice, oh alma mía, al SEÑOR)' no olvides ninguno de sus
beneficios (Sal. 103:2).
Los Salmos, una colección de 150 cánticos o himnos conocidos
en hebreo como "alabanzas", están ordenados en cinco "libros": 1-41;
42-72; 73-89; 90-106; y 107-150. No están organizados por tema o
género poético; algunos son de diferente género. Se atribuyen 73 a
David, cuyas experiencias personales se reflejan en ellos. A Asaf,
músico principal durante el reinado de David, se le asignan 12. Varios
otros se adscriben a los "hijos de Coré", un nombre del que poco se
sabe con certeza. Moisés escribió el Salmo 90, y Salomón los Salmos
72 y 127. Se desconoce quiénes compusieron los más de 50 restantes.
Se supone que la colección final y disposición se produjo después del
exilio babilónico.
Dado que en los Salmos está representada una amplia gama de
emociones, temas y experiencias, los creyentes siguen encontrando en
ellos la dirección inspirada del Espíritu para su propia oración y
adoración.
PROVERBIOS
El SEÑOR da la sabiduría, y de su boca provienen el conocimiento
y el entendimiento (2:6).
Proverbios es una colección de dichos y preceptos que reflejan la
sabiduría divina. Se atribuye a diversos autores, incluyendo a Salomón,
Agury Lemuel (se sabe poco de los dos últimos). Los proverbios de
Salomón se escribieron entre 970 y 930 a. de J.C. Proverbios 25-29, los
dichos de Salomón compilados por los "hombres de Ezequías",
pudieron añadirse tardíamente, hasta el 700 a. de J.C.
"Un proverbio es un dicho breve sobre principios de vida que se
han probado por la experiencia, pero un proverbio no es ni promesa ni
mandamiento". Los proverbios bíblicos no reflejan simplemente la
sabiduría del consejo humano; estos principios sabios poseen una
inconfundible dimensión espiritual.
Después de una declaración de propósitos (1: 1-7), se ofrecen
varias "lecciones" sobre la sabiduría (1:8-9:18), con especial énfasis en
lo que se debe evitar para vivir sabiamente.
Sigue una colección de dichos sabios de Salomón (10:1-22:16) en
los que se contempla una amplia gama de temas: la justicia y la
necedad, el habla, la riqueza y la pobreza, las relaciones familiares, la
amistad y otros.
Los dichos de los "sabios" (22:17-24:34) tienen una cierta relación
con los proverbios egipcios de Amenemope. Lejos de limitarse a repetir
la sabiduría convencional, el autor tiene la clara intención de generar
confianza en Dios. Los capítulos 25-29 están agrupados por temas, más
que otras secciones de Proverbios.
La sabiduría de Agur y Lemuel (30:1-31:9), aunque importante en
sí misma, es especialmente interesante porque se supone que estos
hombres no eran israelitas. No hay duda de que reverenciaban a Dios
y sus caminos.
La mujer virtuosa (31:10-31) es un poema acróstico en el que cada
versículo comienza con una letra sucesiva del alfabeto hebreo.
ECLESIASTÉS
También esto es vanidad y correr tras el viento (Ecl. 6:9, BTX).
Los traductores de la Septuaginta le dieron a este libro de
literatura sapiencial el título griego Eclesiastés. El título hebreo es
Qohelet, a menudo traducido "el Predicador". El término sugiere la idea
de liderazgo entre los sabios. Los eruditos discrepan considerablemente
sobre el autor y fecha de composición, si bien la mayoría acepta la
influencia de Salomón y tradicionalmente se lo atribuya; no hay
referencias que lo identifiquen, y otros creen que algunos elementos
literarios pueden indicar lo contrario. Si Salomón es el autor, lo escribió
alrededor de 940 a. de J.C. En el caso de que hubiera otro autor,
algunos sostienen una fecha posterior al exilio, otros, una fecha anterior
a él.
El autor comienza con una reflexión sobre la inutilidad de la
naturaleza cíclica de la vida; discurre sobre la sabiduría, el placer, la
abundancia material y la fama desde una perspectiva humana (1-4). De
paso reconoce a la vez la soberanía de Dios sobre los eventos y el
destino, y aconseja contentamiento, en el trabajo y en los simples
placeres de la vida- dada la providencia de Dios.
Continúa ofreciendo observaciones y consejos (5:1-12:8) respecto
a la adoración, la riqueza y las injusticias e incertidumbres de la vida. El
tema es sombrío; sin embargo, se anima al lector a la acción
constructiva, el contentamiento y el sabio vivir.
En su conclusión (12:9-14) el escritor resume todo en esto: "Teme
a Dios y guarda sus mandamientos, porque esto es el todo del hombre"
(v. 13). Dios, por su parte, juzgará todo, bueno o malo. La reverencia y
la obediencia -con la certeza de la justicia de Dios- nos permitirán
mantener todo en su justa perspectiva.
CANTAR DE LOS CANTARES
¡Mi amado es mío, y yo soy suyo! (2:16).
Cantar de los Cantares refleja el superlativo hebreo (ver cap. 2) y
puede interpretarse como "el canto más grande" o "el canto más
hermoso". La frase de apertura, traducida "El cantar de los cantares de
Salomón" o "El cantar de los cantares, el cual es de Salomón" Junto con
otras referencias "reales"), dio lugar al concepto tradicional de la autoría
de Salomón. Algunos sostienen que la inscripción hebrea podría ser una
dedicatoria a Salomón, o que fue escrita en su honor. Al igual que con
Eclesiastés, abundan las teorías, por lo que es difícil determinar la fecha
de redacción. Si Salomón lo escribió, probablemente ocurrió entre 950
y 930 a. de J.C.
Algunos consideran que Cantar de los Cantares es una alegoría.
La antigua tradición hebrea lo veía como una imagen del amor de Dios
por Israel y, al parecer, se leía en la celebración de la Pascua. Muchos
cristianos lo interpretan como el amor de Cristo por su iglesia.
Extrañamente, algunos intérpretes no han afirmado a la vez el gozo y la
belleza del amor sexual en el matrimonio tan evidente en el texto.
También es objeto de debate si el contenido es un largo poema o
una antología de poemas de amor. En cualquier caso, el poeta invita al
lector a celebrar el deseo, la belleza, el placer y la alegría del amor
matrimonial. Este don de Dios tiene su origen en el Edén, y en él
podemos vislumbrar un reflejo de la profundidad del amor que el
Creador y Salvador tiene por los que le pertenecen.
LOS PROFETAS
Según la antigua tradición hebrea, las Escrituras se dividieron en
tres partes: Ley, Profetas y Escritos. Los Profetas se componían de
ocho libros: Josué, Samuel (1 y 2), Reyes (1 y 2), Isaías, Jeremías,
Ezequiel y los Profetas Menores (Oseas-Malaquías, dispuestos en el
mismo orden que en nuestras Biblias modernas, pero considerados
como un solo libro). Lamentaciones y Daniel formaban parte de los
Escritos.
lSAÍAS
¡Santo, santo, santo es el SEÑOR de los Ejércitos! (6:3).
Isaías, cuyo nombre significa "el Señor salva", sirvió en 740-690
a. de J.C. como profeta a varios de los reyes de Judá, especialmente
Acaz y Ezequías.
Algunos eruditos sostienen que Isaías escribió solo los capítulos
1-39 y que otro u otros fue/ fueron responsable/ s de los capítulos 40-
66; citan diferencias de estilo y temática, y señalan que los
acontecimientos de la segunda mitad del libro (incluyendo una mención
específica a Ciro) ocurrieron mucho después de la muerte de Isaías.
Otros estudiosos sostienen que las diferencias de estilo o contenido no
requieren de una autoría adicional, al ver la mano de Dios en las
predicciones; además, los escritores del Nuevo Testamento consideran
a lsaías como su autor.
Todos coinciden en que Isaías contiene algunos de los textos más
bellos y poderosos del Antiguo Testamento. La profecía de Isaías
comienza con una introducción (1) que presenta el caso de Dios contra
su pueblo pecador y la restauración que seguiría al juicio.
Los capítulos 2-35 establecen una variedad de juicios contra Judá
y las naciones vecinas, intercalados con las señales del Mesías y su
reino venidero. Relatos del reinado de Ezequías (36-39) parecen formar
una transición entre la primera y la segunda parte del libro; la atención
se desplaza de un mundo dominado por Asiria a otro dominado por
Babilonia.
Los capítulos 40--66 resaltan la consolación, restauración,
liberación y redención de Judá a medida que la cautividad llega a su fin.
Los capítulos 49-53 describen al Mesías-Siervo en un lenguaje
dramático.
Todo el mensaje de Isaías está determinado por su visión de la
soberanía y la santidad de Dios (p. ej., ver el cap. 6). Las imágenes del
Mesías están entre las más impactantes y citadas de todas las
Escrituras.
JEREMÍAS
Porque yo te traeré sanidad y curaré tus heridas, dice el SEÑOR...
(30:17).
La carrera profética de Jeremías duró casi 40 años (627-587 a. de
J.C.) y coincidió con los años finales de la independencia de Judá antes
de ser conquistada por Babilonia. Pocos dudan de su autoría, aunque
algunos suponen que el capítulo final fue añadido por un escriba
después de la muerte del profeta. Es probable que Baruc, el ayudante
del profeta, registrara la mayor parte del libro.
El llamamiento de Jeremías como profeta (1) ocurrió durante el
reinado del rey Josías, quien había iniciado un tipo de avivamiento. Pero
la adherencia del pueblo a los caminos de Dios no fue profunda, y la
muerte de Josías apresuró el regreso de Judá a la idolatría y la rebelión.
En este clima de decadencia moral, Jeremías advirtió en repetidas
ocasiones del juicio inminente (2-45). La manera como fue tratado por
sus compatriotas fue dura y desmoralizante, y estos capítulos a menudo
muestran la desesperación y el conflicto de Jeremías con Dios en medio
de la persecución. Su perseverancia al enfrentar a una nación incrédula
es decisiva para el mensaje general del libro.
Finalmente, la ruina predicha sobrevino cuando Judá sucumbió
ante el poderío babilónico. Muchos de sus compatriotas fueron
deportados a Babilonia, mientras que Jeremías se vio obligado a ir
temporalmente a Egipto.
En medio de la desesperanza del juicio de Dios está lo que
algunos llaman "el libro de la consolación" (30-33). Sí, Dios está
castigando a su pueblo, pero no lo abandonará. Del otro lado del juicio
yace la bendición de un futuro promisorio.
Al final, Jeremías anuncia también el plan de Dios para la
retribución de las naciones vecinas de Jerusalén (46-51). Todo el
mundo debe entender que la soberanía de Dios no conoce fronteras
políticas; nadie puede frustrar sus planes o desafiarlo indefinidamente.
LAMENTACIONES
Examinemos nuestros caminos; investiguémoslo y volvamos al
SEÑOR (3:40).
Las tradiciones judía y cristiana atribuyen el libro de
Lamentaciones a Jeremías, aunque la opinión erudita a veces es
diferente. Muy probablemente se escribió alrededor de 587 a. de J.C. El
libro no menciona a su autor, pero la presencia de Jeremías en
Jerusalén cuando fue destruida y su papel profético al llamar al pueblo
al arrepentimiento hace de él un probable autor. Asimismo, Jeremías y
Lamentaciones contienen varias expresiones similares, a pesar de la
diferencia en la forma literaria.
Lamentaciones se considera como un libro profético, pero su
mensaje está contenido en una colección de poemas. Los capítulos 1,
2 y 4 (cada poema es un largo capítulo) son acrósticos en los que cada
una de las 22 letras hebreas da comienzo a un versículo. El capítulo 3
sigue el mismo patrón, pero aquí grupos de tres versículos empiezan
con una letra diferente. El capítulo 5 no emplea el acróstico.
Estos cinco poemas se conocen como lamentos (ver el gráfico de
tipos/ características de los Salmos en la pág. 215): clamores de
angustia que representan la agonía personal, la tragedia colectiva y la
humillación de la ciudadanía de Jerusalén. Dios trajo el juicio prometido
al permitir que los babilonios saquearan la ciudad. El escritor da voz a
los que saben que merecen la disciplina, pero están profundamente
angustiados por la destrucción de su amada ciudad, el templo y la
esperanza para el futuro. ¿Los ha abandonado Dios para siempre?
Las palabras de consuelo y aliento muestran que Dios los sanará
a ellos y a su tierra si se vuelven a él.
EZEQUIEL
Yo, el SEÑOR, lo he dicho y lo haré (17:24).
Poco se discute sobre la autoría de Ezequiel, un joven sacerdote
que vivió entre los que fueron deportados de Judea a Babilonia en 597
a. de J.C., donde recibió el llamado de Dios. Si el libro se escribió
durante los eventos descritos, estas profecías se registraron
probablemente entre 592 y 570.
El llamado de Ezequiel al oficio profético (1-3) fue acompañado de
una impresionante visión de Dios y la orden para que advirtiera a su
pueblo del peligro inminente.
El profeta luego comienza a oír regularmente al Señor y a
transmitir fielmente una serie de juicios contra la nación (4-24). Ezequiel
emplea muchos símbolos, incluyendo la escenificación de actos
dramáticos, quizás para llamar la atención y comunicar de manera
memorable su mensaje. Relata también visiones sorprendentes, todo
en un esfuerzo por contener la marea de pecado y rebelión de su
pueblo; Dios juzgará a todo aquel que no se arrepienta.
Dios usa a Ezequiel para anunciar también sus intenciones
respecto a los vecinos de Israel (25-32). Su complicidad en la
destrucción de Jerusalén -o sus planes para beneficiarse de ella- no
quedarán impunes. Cuatro capítulos de juicio profetizado están
reservados solo para Egipto; su poder político y militar será aplastado.
Después, Ezequiel proclamó un futuro esperanzador para Israel
(33--48). Esta sección (especialmente 40--48) ha sido objeto de
diversas interpretaciones. Algunos sostienen que sus profecías se
cumplieron cuando Israel fue restaurado a su tierra, mientras que otros
creen que Israel y la iglesia están incluidos, y que esas promesas se
cumplirán en la era mesiánica. Tal vez sea mejor aceptar que Dios ha
planeado un futuro glorioso del que se puede depender y en el que se
cumplen sus promesas (a su manera y tiempo) en todos los que confían
en él.
DANIEL
Hay un Dios en los cielos, quien revela los misterios (2:28).
Se acepta ampliamente (aunque no universalmente) que un
escritor anónimo combinó relatos de la vida colorida y virtuosa de Daniel
(escrita en tercera persona) con sus propias visiones (escritas en
primera persona, es decir, "Yo, Daniel... "). Algunos estudiosos creen
que el libro se escribió tan temprano como 537 a. de J.C.; otros, citando
diversas cuestiones lingüísticas e históricas, prefieren datarlo
tardíamente hasta el 165 a. de J.C. Sin embargo, esto último plantea
sus propios problemas, incluyendo el rechazo de las profecías de Daniel
como predictivas.
El libro está escrito en dos idiomas. El hebreo de Daniel 2:4
comienza: "Entonces los caldeos dijeron al rey en arameo", y a partir de
ahí hasta 7:28 el texto cambia al arameo. Se han propuesto varias
explicaciones para aclarar esta inusual característica, ninguna de las
cuales parece concluyente.
Daniel se divide en dos partes. La primera (1-6) ofrece una mirada
fugaz en la vida de un noble joven judío deportado a Babilonia alrededor
de 605. Eventos destacados incluyen la interpretación de los sueños de
Nabuconodosor (2 y 4) y el subsiguiente ascenso a la fama en la corte;
la prueba de fe de sus tres amigos ante el horno ardiente (3); y la suya
en el foso de los leones (6).
La segunda mitad es el relato vívido de las visiones dadas a
Daniel, a menudo con imágenes simbólicas (p. ej., bestias con
características insólitas), la cuales se relacionan con la historia, menos
sobre lo ya ocurrido y más sobre lo que estaba por venir. Se destaca la
soberanía de Dios sobre los poderes políticos (y la historia misma),
ofreciendo esperanza a aquellos que vivían angustiados.
A menudo se establecen conexiones entre Daniel, el único libro
apocalíptico del Antiguo Testamento, con el Apocalipsis de Juan en el
Nuevo Testamento.
OSEAS:
Tú pues, vuélvete a dios (12:6).
Hay poco debate académico en toro a la fecha o autoría del libro
de oseas, poco se sabe del profeta. Su ministerio comenzó durante el
reinado de Jeroboam 11 de Israel (el reino del norte)) parece que duró
hasta los días del rey Oseas. A diferencia de otros profetas bíblicos,
Oseas ministro solamente a Israel y estima que sus profecías se
escribieron en 722 a. de J.C.
Pecado, castigo y restauración son temas recurrentes en Oseas
cuando llama a Israel al arrepentimiento durante una época de
prosperidad, idolatría y agitación política regional. La rebelión de Israel
se había manifestado en adulterio espiritual y corrupción, violencia,
desprecio por Dios y su pacto, y confianza en alianzas políticas en vez
de en Dios.
El mensaje de Dios para Oseas lo obliga a vivir una dolorosa
lección objetiva. Oseas se casa con Gomer (una mujer inmoral, quizá
una prostituta) y es obligado a ver, junto con la comunidad, como ella
hace mofa de sus votos al relacionarse con varios amantes. Con el
tiempo Gomer abandona a Oseas, su falta de fe la lleva a la esclavitud,
y Oseas debe redimirla a un precio significativamente alto. Él la trae de
regreso a su casa a pesar de su dolor y humillación.
El mensaje de Dios para Israel (4--14) se asemeja a esta lección.
Dios presenta su denuncia contra el pueblo obstinado deja en claro el
castigo que tendrán que padecer y, sin embargo, mantiene la esperanza
de una restauración final si se arrepienten y confían solamente en él
para salvación.
JOEL
.. . derramaré mi Espíritu sobre todo mortal (2:28).
Hay dos opiniones entre los eruditos respecto a la fecha de
composición de Joel. Algunos creen que se escribió durante el reinado
de Joás (quizá 835 a. de J.C.). Otros insisten en que la evidencia
disponible apoya una fecha posterior al exilio babilónico de Judá,
cuando ésta ya no tenía rey, la idolatría no era tan importante y cuando
Grecia era una amenaza para la región. Esta última teoría propone que
Joel se escribió alrededor de 400. E n cuanto a Joel, nada sabemos de
él aparte de lo que poco que ofrece su libro.
Joel comienza con el lúgubre reporte de una plaga devastadora
de langostas en la tierra de Judá. Viñedos, huertos, campos de cultivo
y pastos fueron desolados por el ataque de los insectos. La agricultura
se paralizó, e incluso los sacerdotes no tuvieron lo necesario para las
ofrendas.
Utilizando la plaga de langostas como símbolo de una futura
devastación (el día del Señor), Joel invitó al pueblo a que se arrepintiera
y volviera de todo corazón a los caminos de Dios (2:1-17). Dios usa
luego a Joel para anunciar la promesa de liberación (2:18-3:21), tanto
para las circunstancias inmediatas, como de la destrucción futura. Dios
castigará a los opresores de Judá y bendecirá espiritual y materialmente
a los que son suyos. Entre las bendiciones espirituales está el
advenimiento del Espíritu Santo, anunciado por Pedro (ver Hech. 2:14-
21) como el tiempo del cumplimiento de Joel 2:28-32.
AMÓS
Corra el derecho como agua,y la justicia como arroyo permanente
(5:24).
Amós se escribió probablemente durante los últimos años del
reinado de Jeroboam II en el reino del norte, Israel. Al parecer, su autor
obtenía su sustento cuidando ovejas y árboles sicómoros. Originario de
un pequeño pueblo de Judá, fue llamado por Dios para que profetizara
en Betel, en Israel, durante un período de prosperidad nacional
considerable.
Amós anuncia el disgusto de Dios con algunos de los reinos
vecinos, incluida Judá, antes de concluir que Israel también lo había
ofendido al no guardar sus mandamientos (1-2 ) . Él es especialmente
duro cuando condena la injusticia y opresión de los pobres, los
necesitados y los indefensos.
Denuncia la indiferencia de Israel, su estilo de vida permisivo e
hipocresía religiosa. Luego, advierte sobre el juicio inminente (3-6) , al
condenar una vez más la opresión del pobre y el necesitado.
Siguen visiones de juicio (7- 9). Estas indignan a Amasias,
sacerdote de Betel, quien acusa a Amós de traición y trata de hacerlo
volver a Judá. Amós reafirma su llamado de Dios y profetiza una
catástrofe contra el sacerdote y su familia. Después de dos visiones más
de juicio, Amós concluye con una visión de esperanza, un futuro
bienaventurado que incluye implícitamente a todo el reino de Dios.
Amós resalta la soberanía de Dios sobre todas las naciones; nadie
que haga el mal quedará impune. Los que conocen sus mandamientos
y no los practican (o los siguen solo externamente), serán tenidos en un
nivel más alto de responsabilidad.
ABDÍAS
Como tú hiciste, se hará contigo (v. 15).
Nada se sabe de Abdías, el autor del libro más pequeño del
Antiguo Testamento, a excepción de la visión que registró. Los eruditos
difieren sobre la fecha en que se escribió, debido a cierta incertidumbre
en cuanto a cuál invasión de Jerusalén se refirió (hubo varias). Lo más
probable es que se escribió alrededor de 587 a. de J.C., cuando
Nabuconodosor de Babilonia destruyó Jerusalén.
Los habitantes de Edom, a pesar de que eran "primos" del pueblo
de Israel (eran descendientes de Esaú, hermano de Jacob), tenían
siglos de enemistad y antagonismo mutuo; esto se remonta a su
negativa a permitir que Moisés y el pueblo atravesaran su tierra de
camino a Canaán. Ahora, a raíz de la invasión de Babilonia, actuaron
con arrogancia y crueldad hacia el pueblo de Dios, saqueando,
capturando e incluso matando a los refugiados y regodeándose de su
situación.
Abdías tiene un mensaje muy claro: Dios va a pagar a los
edomitas con la misma moneda por su conducta reprobable. Así como
ellos ayudaron y alentaron la destrucción de Jerusalén, Dios se
asegurará de que sean destruidos.
Abdías también deja en claro que en el día el Señor todas las
naciones serán juzgadas del mismo modo por su conducta colectiva. El
reino de Dios no se limita a Israel; todos son responsables ante él.
JONÁS
¿Y no he de preocuparme por Nínive, aquella gran ciudad ...? (4:
11).
Jonás, profeta durante el reinado de Jeroboam II (793-7 53 a. de
J.C.) y contemporáneo de Amós y Oseas, fue quien supuestamente
escribió el libro que lleva su nombre (comp. 2 Rey. 14:25). La fecha y la
autenticidad han sido objeto de cierta controversia. Algunos sostienen
que Jonás es una parábola o una alegoría. Otros afirman que fue escrito
mucho después de la época en que vivió el profeta. Se han planteado
preguntas acerca de su historicidad respecto a las descripciones de
Nínive; algunos dudan de la veracidad de la experiencia de Jonás en el
vientre del pez. Sin embargo, estos argumentos no son irrefutables, y
las referencias de Jesús a Jonás (ver Mat. 12:39-41; Luc. 11 :29, 30) no
revelan dudas.
Dios ordena a Jonás que vaya a Nínive y le advierta del juicio
inminente (1). Nínive es la capital de Asiria, una potencia emergente que
representaba una amenaza para Israel (de hecho, lo conquistaría en
722) y cuya población practicaba religiones paganas. Pero Jonás toma
el camino opuesto y se embarca en Jope con dirección a Tarsis. Cuando
se levanta una severa tormenta, fue arrojado por la borda y se lo traga
un gran pez.
Desde el vientre del pez, Jonás ora, arrepentido (2) y Dios hace
que el pez lo vomite sano y salvo en la playa.
Jonás se encamina a Nínive (3), un viaje de 800 km. Cuando llega,
proclama cómo se le indicó. Los ninivitas creyeron en Dios, se
arrepintieron de sus pecados y Dios perdonó a la ciudad.
Jonás, indignado, deseaba condenación, no misericordia, para
estos paganos (4). Pero Dios deja en claro que su compasión está
disponible a toda su creación, sin que importe su nacionalidad, cuando
se vuelven a él en arrepentimiento.
MIQUEAS:
¿Qué requiere de ti el Señor? Solamente hacer justicia, hacer
justicia, amar misericordia, y caminar humildemente con tu Dios. (6:8)
Miqueas contemporáneo de Isaías profetizo entre 740 y 700 a. de
J.C. Él era de un pequeño pueblo fronterizo de Judá, pero sus profecías
incluyeron a Judá e Israel, igual que Amós, le preocupaba la justicia
social y la hipocresía religiosa, entre otros temas.
Miqueas 1-2 se dirige a todo el pueblo ~ presenta el caso de Dios
contra ellos por sus malas prácticas, su idolatría y la explotación
despiadada de los pobres y los indefensos. Se predice.: la destrucción
de Samaria (que representaba al reino del norte) y de Judá. Miqueas
concluye esta sección con un mensaje de esperanza y restauración
para el "remanente" que permanece fiel a Dios.
Los siguientes mensajes de Miqueas (3-5) comienzan con la
advertencia de que Dios juzgaría a los líderes civiles que abusaban de
los pobres y necesitados, y a los lideres religiosos que pervertían su
oficio por ganancias materiales. También para ellos hay esperanza de
restauración, incluyendo profecías mesiánicas (verS:2, 3, donde se
predice el lugar donde nacería el Mesías).
Miqueas renueva su acusación ( 6 - 7 ) , recordándole al pueblo
las proezas que Dios hizo a su favor. No obstante, es imposible ignorar
la injusticia, la violencia y la codicia, por lo que ciertamente los juzgará.
Una vez más, hay esperanza de restauración para el remanente fiel que
se vuelva a él.
NAHÚM
El señor es lento para la ira y grande en poder. De ninguna manera
dará por inocente al culpable (1 :3)
Casi nada se sabe de Nahúm (cuyo nombre significa
"consolación") excepto que era de Elcós, un lugar aún desconocido. Su
profecía debe haberse escrito después de 663 a. de J.C., el año de la
destrucción de Tebas (mencionada en 3:8) y antes de 612 a. de J.C.,
cuando cayó la ciudad de Nínive. Las alusiones de Nahúm al dominio
asirio sugieren la época del rey Manasés (696-642 a. de J.C.), cuando
Judá pagaba tributo a Asiria.
Nahúm exalta la ira y el poder de Dios (1 :2-15) cuando juzga a
los que se le oponen (p. ej., Nínive) y su compasiva vindicación de
aquellos "que en él se refugian" (v. 7; es decir, Judá). Quizás el duro
castigo de Nínive está vinculado a su retorno al paganismo después de
un breve período de arrepentimiento (Jonás había predicado allí un siglo
antes).
Se predice y describe la ruina de Nínive (2-3) con vívidos detalles.
Sus defensas militares, sus enormes riquezas, sus religiones paganas;
nada puede salvar a la ciudad que se opone a Dios. Nahúm le recuerda
a Nínive que Tebas, también una potencia militar, había sido destrozada
recientemente a pesar de sus fuertes defensas y poderosas alianzas.
Nínive está condenada, y todos los que padecieron su crueldad
celebrarán su caída.
Nahúm resalta el poder de Dios sobre las naciones y toda la
creación. Dios es tardo para la ira, pero se indigna con los que se niegan
a obedecerlo. Su justicia es segura; castiga el mal y protege a los
oprimidos.
HABACUC
Pero el justo por su fe vivirá (2:4).
Aparte de su profecía, Habacuc es un personaje prácticamente
desconocido. La tradición apócrifa afirmaba que Habacuc pertenecía a
una familia sacerdotal. Las anotaciones del capítulo 3 sugieren que
tenía entrenamiento musical. Es probable que escribiera poco después
de la muerte del rey Josías, cuando la moralidad de Judá iba en declive
y la influencia de Babilonia en aumento; algunos eruditos sugieren 605
a. de J.C.
Habacuc se queja de la ostensible falta de interés de parte de Dios
respecto a la injusticia y decadencia moral de la sociedad (1 :2-4).
Dios le responde que es consciente de la situación (vv. 5-11) y
está planeando utilizar a los babilonios como instrumentos de juicio
contra su pueblo obstinado.
Habacuc expresa una segunda queja: ¿Por qué razón Dios
utilizaría a los crueles y sanguinarios babilonios para castigar a su
propio pueblo? (1:12-2:1). La respuesta de Dios (vv. 2-20) señala que
Babilonia también será juzgada, pero en el momento y el lugar de su
elección. En seguida pronuncia una serie de ayes - juicios - que
finalmente caerán sobre Babilonia por su iniquidad.
La respuesta final de Habacuc (3) es un salmo de fe (de confianza
inquebrantable) en los caminos de Dios, no importa cuán misteriosos
sean. Suceda lo que suceda y sin importar cuánto tiempo pase, "con
todo, yo me alegraré en el SEÑOR y me en el Dios de mi salvación" (v.
18). La justicia es el dominio de Dios. Él hace que cetros y naciones
surjan o caigan. Recompensa el bien y castiga el mal, a su manera y en
su tiempo.
SOFONÍAS
El SEÑOR tu Dios está en medio de ti: ¡Es poderoso; él salvará!
(3:17).
Los antepasados de Sofonías incluyen a Ezequías, aunque se
debate si este último era el antiguo rey de Judá. En cualquier caso,
Sofonías, cuyo nombre significa "Yavé se ha escondido", fue
contemporáneo de Jeremías y ministró durante el reinado de Josías.
Los académicos ubican su obra escrita entre 630 y 625 a. de J.C.
Dios utilizó a Sofonías para anunciar sus planes para juzgar a
Judá, así como a las naciones circunvecinas por negarse a andar en
sus caminos (1: 1-3:8). Incluso las potencias lejanas están incluidas.
Dios castigará especialmente la arrogancia, la corrupción, la idolatría, el
engaño, la violencia y la injusticia.
Sin embargo, se tiene en cuenta a un remanente que se humilla y
arrepiente (2). No todo está perdido para los que se convierten al Señor,
incluso en medio del terrible despliegue de su justa ira.
El día del Señor no solo significará castigo, sino que marcará el
comienzo de un tiempo de esperanza y restauración (3) en el que el
remanente fiel (compuesto de judíos y gentiles) experimentará la
presencia, protección y bendición de Dios.
HAGEO
Reflexionen acerca de sus caminos (1:5).
Todo lo que se conoce de Hageo (Esdras también lo menciona)
es que profetizó a los exiliados (y a sus líderes, Zorobabel el gobernador
y Josué el sumo sacerdote) que habían salido de Babilonia para
reconstruir el templo en Jerusalén. Hageo mismo sitúa su profecía hacia
520 a. de J.C.
Hageo recibe cuatro mensajes de Dios en un período de pocos
meses. El objetivo del primero era despertar de su complacencia al
pueblo y sus líderes (1: 1-15). Los exiliados habían estado en Jerusalén
16 años, vivían en casas confortables, pero el templo estaba inconcluso.
Dios no estaba contento. Hageo señala que su actual infortunio se debía
a que Dios había retenido su bendición por la apatía espiritual del
pueblo. Ellos respondieron con entusiasmo reanudando el trabajo del
templo.
El siguiente mensaje es de aliento (2:1-9). Aunque el templo
reconstruido no se comparaba con el esplendor del original, la presencia
de Dios estaba con su pueblo mediante su Espíritu. Un día, la gloria del
nuevo templo eclipsaría al antiguo, y estaría acompañada de paz.
El tercer mensaje es un recordatorio de la naturaleza corruptora
del pecado (vv. 10-19). Un objeto impuro no se purifica cuando toca un
objeto puro, pero un objeto impuro contamina todo lo que toca. Hageo
declaró a los sacerdotes que la impureza espiritual hace que sus
sacrificios sean inaceptables. La obediencia precede a la bendición de
Dios.
El último mensaje es una promesa de restablecer la línea davídica
en Jerusalén después de la interrupción del exilio babilónico (vv. 20-23),
asegurando así el linaje real del Mesías.
ZACARÍAS
En aquel día el SEÑOR será único, y Único será su nombre (14:9).
En 520 a. de J.C., dos meses después que Hageo comenzó su
ministerio, Zacarías también comenzó a predicar a los exiliados
repatriados. E l profeta pertenecía a una familia sacerdotal que regresó
de Babilonia en 538 a. de J.C. (ver Neh. 12:16). É l escribió los ocho
primeros capítulos entre 520 y 518 a. de J.C.; los capítulos 9 - 1 4
pudieron haberse escrito más tarde. Muchas de sus profecías son
difíciles de entender, si bien Jesús citó algunas de ellas en el Nuevo
Testamento y parcialmente las cumplió.
Los primeros seis versículos llaman al pueblo de Judá a que se
vuelva a Dios,
recordándole que sus antepasados pagaron un precio por su
desobediencia.
En la sección siguiente (1:7-6:8), Zacarías relata ocho visiones en
las que se le muestran diversas escenas que simbolizan realidades
futuras; algunas de la cuales se cumplieron en sus días y otras se
cumplirán en el lejano futuro.
Se hace una corona para Josué, el sumo sacerdote (6:9-15), un
gesto simbólico que apunta a Jesús, sacerdote y rey que un día
gobernará desde su santo templo. Se planteó una pregunta sobre el
ayuno anual que conmemoraba la destrucción del templo (7:1-8:23):
Ahora que el templo estaba reconstruido, ¿debía el pueblo seguir
ayunando? La respuesta de Dios es que por encima del ayuno ritual
debe prevalecer la obediencia, la fidelidad y la justicia. Luego, hace diez
promesas para alentar al pueblo.
Los capítulos 9 - 1 4 contienen varios "oráculos" (revelaciones
divinas) respecto al futuro, que incluyen muchas referencias
mesiánicas: "He aquí, tu Rey viene a ti, ... humilde y montado sobre un
asno" (9:9). "Mirarán al que traspasaron ... " (12:10). "Heriré al pastor, y
se dispersarán las ovejas" (13:7).
En las profecías de Zacarías, algunas veces es difícil distinguir
entre la primera y la segunda venida del Mesías.
MALAQUÍAS
... nacerá el Sol de justicia y en sus alas traerá sanidad (4:2).
Se ha sugerido que Malaquías (cuyo nombre significa "mi
mensajero") fue en realidad la obra de un autor anónimo. La mayoría de
los estudiosos descartan la idea como poco probable, aunque nada se
sabe de Malaquías. Se estima que la obra se escribió entre 470 y 433
a. de J.C., tras el regreso del pueblo de Judá del exilio. Probablemente
Malaquías fue contemporáneo de Esdras y Nehemías.
Malaquías acusa al pueblo y a sus líderes religiosos por su
escepticismo y desdén hacia Dios (1). Ellos cuestionan el amor que
Yavé tiene por ellos y, no obstante, ofrecen sacrificios defectuosos e
indignos para apaciguarlo. Ellos no pensarían en hacer una cosa
semejante al gobernador. ¿Por qué tratan al Rey de esta manera? Se
censura a los sacerdotes por su falta de liderazgo espiritual, y se
condenan las prácticas del divorcio y el matrimonio con gente de otras
religiones (2:1-16). Tienen una "fe quebrantada" en Dios y él no toma
eso a la ligera.
El pueblo duda de la justicia de Dios contra los malvados (2:17-
3:5), pero les responde que su mensajero Juan el Bautista) preparará el
camino para su venida y luego juzgará a los que no le temen.
Después, Dios acusa al pueblo de haberle robado porque no han
traído sus diezmos (3:6 12). Si vuelven a diezmar, derramará sobre
ellos sus bendiciones. Una vez más el pueblo expresa dudas sobre la
justicia de Dios (3:13-4:5):¿En realidad Dios recompensa la vida
piadosa? Su respuesta es un enfático sí. Todos los que andan en sus
caminos, que temen su nombre, serán guardados cuando castigue al
malvado en el "el día del SEÑOR, grande y temible".