Turquesa
Ir a la navegaci�nIr a la b�squeda
Para otros usos de este t�rmino, v�ase turquesa (color).
Turquesa
[Link]
General
Categor�a Minerales fosfatos
Clase [Link].15 (Strunz)
F�rmula qu�mica CuAl6(PO4)4(OH)8�4H2O
Propiedades f�sicas
Color Azul, azul claro, gris verde,
Raya Blanca a Azul-verdoso-p�lida
Lustre C�reo, V�treo o terroso
Transparencia Opaco a subtransl�cidao
Sistema cristalino Tricl�nico
H�bito cristalino Prismas cortos, usualmente masivo, de grano fino, venas
Exfoliaci�n Perfecta
Fractura Concoidea
Dureza 5-6
Densidad 2,7 g/cm3
�ndice de refracci�n na = 1.610 n� = 1.615 n? = 1.650
Birrefringencia +0.040
Pleocro�smo D�bil
Propiedades �pticas Biaxial (+)
Solubilidad Soluble en HCl
Minerales relacionados
Calcosiderita
[editar datos en Wikidata]
La turquesa es un mineral de la clase 8 (fosfatos), seg�n la clasificaci�n de
Strunz, de color azul verdoso. Es un fosfato de aluminio y cobre. Su f�rmula es:
CuAl6(PO4)4(OH)8�4H2O. Es un mineral relativamente poco frecuente, y, cuando es
compacta y de buena calidad, ha sido muy apreciado como piedra preciosa y
ornamental durante miles de a�os debido a su color inigualable. En la actualidad,
como tantas otras gemas, es aparentemente mucho m�s com�n en el mercado de
bisuter�a, debido a la introducci�n de tratamientos e imitaciones, algunas muy
dif�ciles de detectar a�n por expertos.
La palabra "turquesa"' es muy antigua y de origen indeterminado. Deriva del franc�s
pierre turquoise, significando "piedra turca". Se piensa que esto surge de una
confusi�n, ya que en Turqu�a no hay yacimientos de turquesa, pero eran
comercializadas all�, y entonces la gema fue asociada con ese pa�s.
�ndice
1 Propiedades
2 Yacimientos y explotaci�n
2.1 Espa�a
2.2 Ir�n
2.3 Sina�
2.4 Estados Unidos
2.5 Otros yacimientos
3 Historia del uso
4 Valor y cuidado
5 Grabado en turquesa
6 Simbolog�a
7 Referencias
8 Enlaces externos
Propiedades
Incluso la m�s fina de las turquesas es bastante fr�gil, llegando a un m�ximo de
dureza justo por debajo de 6 en la escala de Mohs, o ligeramente menos que un
vidrio de ventana com�n. Generalmente se encuentra como masas criptocristalinas, y
sus propiedades son bastante variables. A menor dureza presenta menor peso
espec�fico (oscilando entre 2,9 y 2,3) y mayor porosidad. El brillo de la turquesa
es ceroso a casi v�treo, y generalmente es opaca, aunque puede ser ligeramente
transl�cida en peque�as secciones. El color es tan variable como el resto de sus
propiedades, abarcando desde el blanco hasta el azul oscuro y el azul cielo, y
desde el azul-verdoso hasta el verde-amarillento. El color azul es atribuido a
cobre, mientras que el verde puede ser el resultado de impurezas de hierro o la
deshidrataci�n. La turquesa aparece casi siempre en forma compacta, siendo muy
raros los cristales, de tama�o milim�trico.1?
Yacimientos y explotaci�n
Es un mineral raro, de formaci�n secundaria y se encuentra principalmente en
regiones des�rticas. La turquesa se encuentra entre las primeras gemas en ser
extra�da, y aunque muchos sitios hist�ricos han sido mermados, algunos se
encuentran en funcionamiento hasta la actualidad. Estos son todos a peque�a escala,
generalmente operan temporalmente debido a la lejan�a de los yacimientos entre
otras razones. La mayor�a son extracciones a mano, con escasa o ninguna
mecanizaci�n. Sin embargo, la turquesa algunas veces es obtenida como un
subproducto en las explotaciones mineras de cobre a gran escala, especialmente en
los Estados Unidos.
Espa�a
En las explotaciones prehist�ricas de variscita de Palazuelos de las Cuevas, en el
municipio de San Vicente de la Cabeza (Zamora) y Can Tintorer, en Gav� (Barcelona),
existe tambi�n turquesa, pero en peque�a cantidad. Ha aparecido ocasionalmente en
las minas de wolframio de san Finx, en Lousame (La Coru�a). Se pueden encontrar
tambi�n turquesas, asociadas a cuarzo y a ambligonita en la mina San Jos�, en
Valdeflores (C�ceres), en ejemplares de color azul verdoso. Se ha encontrado
cristales milim�tricos en Castrocalb�n (Le�n)2?
Ir�n
Durante al menos 2000 a�os, la regi�n alguna vez conocida como Persia se ha
mantenido como la fuente de abastecimiento de turquesas m�s importante. Estas
turquesas de "color perfecto" s�lo se encuentran en una mina ubicada en la cima de
la monta�a Ali-mersai de 2.012 metros, a 25 km de Mashhad, la capital de la
provincia de Khorasan, Ir�n.
Sina�
Desde al menos la primera dinast�a (c. a�o 3000 a. C.), las turquesas fueron
utilizadas por los antiguos egipcios que las extra�an de la pen�nsula del Sina�,
llamada "Pa�s de turquesas" por los nativos. Hay seis minas en la regi�n, todas en
la costa sudoeste de la pen�nsula, cubriendo un �rea de 650 km� aproximadamente.
Las dos minas m�s importantes, desde una perspectiva hist�rica est�n en Serabit el-
Jadim y Uadi Maghara, y se encuentran entre los yacimientos conocidos m�s antiguos.
La mina est� localizada a unos cuatro kil�metros de un antiguo templo dedicado a la
diosa Hathor.
Estados Unidos
En el sudoeste de los Estados Unidos se encuentran yacimientos significativos de
turquesas: Arizona, California, Colorado, Nuevo M�xico y Nevada son o eran
especialmente ricos en este mineral.
Los dep�sitos de California y Nuevo M�xico eran explotados con herramientas de
piedra por los nativos antes del descubrimiento de Am�rica. Cerrillos en Nuevo
M�xico se encuentra entre las minas m�s antiguas de la regi�n. Antes de la d�cada
de 1920 el estado era el mayor productor del pa�s, pero hoy en d�a su operatividad
es casi nula. S�lo un yacimiento en California, localizado en Apache Canyon
funciona con capacidad comercial.
Otros yacimientos
El uso ornamental y como moneda (mediante trueque) de las turquesas ha estado muy
extendido en India, en las rutas caravaneras de Asia y entre pueblos n�madas como
los mogoles. En zonas monta�osas como los Hymalayas y Altai son usadas para adornar
los cabellos de hombres y [Link] ha sido un yacimiento de menor orden desde
hace 3.000 a�os o m�s. Gemas de calidad, en la forma de n�dulos compactos son
encontradas en Yunxian y Zhushan, en la provincia de Hubei. Adem�s, Marco Polo
relat� haber encontrado turquesas en Sichuan. La mayor�a de las turquesas chinas
son exportadas, pero tambi�n producen peque�as tallas trabajando el material de
forma similar al jade. Rusia, Mongolia, Nepal, Bhutan, Afganist�n, Turkest�n, India
y la pen�nsula Indochina son destacados compradores de turquesas, empleadas sobre
todo en los vestidos y celebraciones tradicionales.
En el T�bet, donde las turquesas verdes son muy apreciadas, se supone que existen
dep�sitos de gemas de buena calidad en las monta�as de Derge y Nagari-Khorsum, en
el este y oeste de la regi�n respectivamente. Sin embargo, la existencia de estas
minas es puesta en duda por algunos debido a la falta de comprobaci�n.
En M�xico se encuentra en ocasiones turquesas en las minas de cobre de Cananea y
Nacozari en el estado Sonora, pero la compa��a due�a de esas minas no las explota
comercialmente y por lo general se pierden en el proceso de extracci�n del cobre.
Otros lugares en donde se explota este mineral son: Afganist�n, Australia, el norte
de Chile y Turkest�n.
Historia del uso
M�scara de oro de Tutankam�n, incrustrada con lapisl�zuli, cornalina y pasta de
vidrio.
Las tonalidades de la turquesa han sido apreciadas en muchas culturas importantes
de la antig�edad: han adornado a los gobernantes del Antiguo Egipto, a los incas,
moches, chim�es, aztecas (y posiblemente otras culturas mesoamericanas
precolombinas), a los persas, Mesopotamia, Civilizaci�n del valle del Indo y China
desde al menos, la Dinast�a Shang. A pesar de ser una de las gemas m�s antiguas, y
probablemente la primera en ser introducida a Europa a trav�s de Turqu�a, junto con
otros productos provenientes de la ruta de la seda, la turquesa no se convirti� en
una piedra ornamental importante hasta el siglo XIV. Aparentemente fue desconocida
en la India hasta el per�odo Muhgal, y en Jap�n hasta el siglo XVIII. Una creencia
compartida por muchas de estas civilizaciones sostiene que la turquesa posee
ciertas cualidades profil�cticas: se pensaba que cambiaba de color de acuerdo al
estado de salud de quien la usaba y proteg�a de fuerzas malignas.
Los aztecas incrustaban turquesas junto con oro, cuarzo, malaquita, azabache, jade,
coral y conchas en objetos posiblemente ceremoniales, tales como m�scaras (algunas
de las cuales ten�an como base una calavera), cuchillos y escudos. Resinas
naturales, bet�n y cera eran usados para unir las turquesas a la base de material,
que generalmente era madera, aunque tambi�n se utilizaban huesos y conchas marinas.
Actualmente se usa mucho en joyer�a, olfebrer�a y bisuter�a.
Valor y cuidado
La pureza de color es el factor determinante del valor de una turquesa: en general,
el color m�s apreciado es el azul oscuro, decreciendo el valor con el incremento de
matices verdosos, el desvanecimiento del color y las manchas. Sin embargo, en el
T�bet se prefieren en color azul m�s verdoso. Cualquiera sea el color, la turquesa
no debe ser excesivamente blanda o calc�rea, incluso si est� "curada", tal material
(que la mayor�a de las turquesas poseen) es capaz de desvanecerse o decolorarse
despu�s de cierto tiempo y no es apropiado para el uso en joyer�a.
La roca madre en la cual se encuentra la turquesa algunas veces puede ser vista
como una mancha irregular o como una red de vetas marrones o negras que surcan la
piedra. Estas vetas pueden aumentar el valor de la piedra, o disminuirlo. Las
turquesas con vetas son muy apreciadas en el Sudeste de los Estados Unidos, pero no
en Asia, ya que se prefiere la pureza y las piedras sin vetas. La uniformidad del
color es muy apreciada, y en las piezas terminadas, la calidad del trabajo tambi�n
es un factor positivo: como el brillo y la simetr�a de la piedra. Las piedras
ajustadas o calibradas -piedras adheridas a la bisuter�a ajustando su medida-
suelen ser las m�s codiciadas. Al igual que el coral y otras gemas opacas, la
turquesa es com�nmente vendida a un precio acorde a su tama�o en mil�metros m�s que
por quilates.
Las turquesas pueden ser tratadas de diversas formas, algunas de manera m�s radical
y permanente que otras. Existen controversias sobre si algunos de estos
tratamientos deber�an ser aceptables, pero el m�s aceptado es aquel que mediante la
aplicaci�n de cera o aceite se mejora la coloraci�n y el lustre de la gema: si esta
es de alta calidad, absorbe poca cera o aceite, y la turquesa no necesita de este
tratamiento para conservar el color y belleza. Ante la igualdad de todos los
factores, la turquesa que no ha sido tratada siempre ser� la m�s cara.
Siendo un material de fosfato, la turquesa es intr�nsecamente fr�gil y sensible a
los solventes; los perfumes y otros cosm�ticos pueden alterar su color, al igual
que las pieles grasas. Exposiciones prolongadas a la luz solar tambi�n pueden
decolorarla o deshidratarla. Deben tomarse ciertos cuidados cuando se utiliza como
joya: los cosm�ticos, incluyendo los bronceadores o protectores solares y el
aerosol para cabello deben ser aplicados antes de ponerse los accesorios, y no debe
ser utilizada en la playa u otros lugares soleados. Despu�s de su uso, la turquesa
debe ser limpiada con un pa�o suave para evitar la acumulaci�n de residuos, y debe
guardarse en un recipiente, aislada de otras piezas, para evitar rayaduras
ocasionadas por otras gemas m�s duras y mejor pulidas.