El Lenguaje
Indiscutiblemente, uno de los elementos básicos de la comunicación es el lenguaje, mismo que
comprende el conjunto de símbolos (verbales y no verbales) que utiliza una comunidad o nación
para transmitir sus impresiones.
El lenguaje es la base de la sociedad humana.
El lenguaje, es el medio de comunicación entre los seres humanos a través de signos orales y
escritos que poseen un significado. En un sentido más amplio, es cualquier procedimiento que
sirve para comunicarse. Algunas escuelas lingüísticas entienden el lenguaje como la capacidad
humana que conforma al pensamiento o a la cognición.
Una lengua desaparece cuando muere el último integrante del grupo social que la habla. En estos
casos, falla la transmisión intergeneracional a través de la cual los mayores enseñan la lengua
materna a sus hijos. La desaparición de la lengua implica una pérdida importantísima e
irrecuperable de conocimientos: por eso la diversidad lingüística es tan relevante.
Se estima que hay más de 6.000 lenguas en el mundo. Oceanía es el continente con mayor
diversidad lingüística ya que existen numerosos grupos aborígenes que defienden su lengua
nativa. En otras regiones del mundo, en cambio, una lengua dominante se ha impuesto sobre el
resto. Ese es el caso, por ejemplo, de Estados Unidos de América, donde el inglés llevó a la
desaparición de las lenguas de la mayoría de los pobladores nativos.
Para el experto en cuestiones lingüísticas Ferdinand de Saussure, el lenguaje está compuesto por
la lengua (es el idioma, un modelo general y constante para quienes integran una determinada
colectividad lingüística) y el habla (la materialización momentánea de ese recurso; una acción
individual y voluntaria que se lleva a cabo mediante la fonación y la escritura).
Antes de desarrollar sus capacidades en forma extendida, el ser humano desarrolla
un prelenguaje, un rudimentario sistema de comunicación que se hace evidente durante los
primeros años de vida y que implica capacidades tanto de carácter neurofisiológico como
psicológico, tales como la percepción, la motricidad, la imitación y la memoria.
El concepto de lengua natural, por otra parte, describe a una modalidad lingüística o tipo de
lenguaje que el hombre desarrolla con el propósito de comunicarse con su entorno. Esta
herramienta, según se advierte al analizar sus particularidades, posee sintaxis y tiene su base en
los preceptos de optimidad y economía.
Charles F. Hockett, asimismo, ha enumerado múltiples rasgos que aparecen en las lenguas
naturales como sellos distintivos. Entre ellos menciona la productividad (detalle que brinda la
posibilidad de generar mensajes nuevos), la arbitrariedad (en referencia al vínculo que se puede
establecer entre el signo y el significado) y la estructura jerárquica (particularidad que fija criterios
sintácticos y gramaticales para las lenguas humanas, ya que las producciones no son de tipo
aleatorio).
Y eso sin olvidar tampoco que también existen otros importantes tipos de lenguaje como sería el
caso, por ejemplo, del lenguaje de signos. Este, también llamado lengua de signos, es el que
emplean para comunicarse las personas que tienen algún tipo de discapacidad ya sea auditiva o
vocal. La utilización de las manos, de la expresión corporal y de los gestos son la base del mismo.
¿Qué es el Lenguaje?
Por lenguaje, se considera a los procedimientos realizados por cualquier animal con el fin de
comunicarse. Esto incluye al ser humano, quien posee el lenguaje más sofisticado entre los
animales. Sin embargo, hay escuelas lingüísticas que consideran al lenguaje como único del
hombre. Lo importante, más allá de definiciones, es saber que hay importantes diferencias entre
nuestro lenguaje y el de los demás animales. Estas diferencias que nos separan son:
– Dos sistemas gramaticales: oral y gestual
– Tiene un objetivo
– El discurso puede hablar de otros tiempos: pasado, presente o futuro
– Se transmite de generación en generación
– Separa el contenido y su forma
– El discurso hablado, es intercambiable con lo que se escucha
– Advierte sucesos nuevos
La ontogenia y la filogenia se encargan del estudio del lenguaje. La ontogenia se ocupa de analizar
el proceso por el cual el ser humano adquiere ese lenguaje, y la filogenia se encarga de estudiar la
evolución histórica de una lengua.
Existen unos requisitos mínimos que debemos cumplir para que se dé el lenguaje. Estos factores
indispensables son de tipo fisiológico, gramatical y semántico: debemos tener los medios físicos
para emitir sonidos o gesticular lo que queremos decir, necesitamos generar una estructura donde
se ampare nuestro discurso, y tenemos que ser capaces de entenderlo.
A pesar de su aparente homogeneidad, el lenguaje puede subdividirse en tipologías, atendiendo a
sus características. Considerando el grado de artificialidad y convencionalidad que interviene en la
construcción de símbolos o signos del lenguaje, éste puede ser, únicamente, natural o artificial.
El Lenguaje Natural y Artificial
El lenguaje natural, también llamado lenguaje ordinario, es el que utiliza una comunidad lingüística
con el fin primario de la comunicación y se ha construido con reglas y convenciones lingüísticas y
sociales durante el período de constitución histórica de esta sociedad. Es el lenguaje que hablamos
todos. El individuo, por el hecho de nacer en sociedad, acepta normativamente el lenguaje de su
propia comunidad lingüística; el influjo que el individuo puede ejercer sobre el lenguaje, pasa
únicamente por el hecho de hablarlo, por el habla.
Son ejemplos de lenguaje natural el castellano, el catalán, el vasco o el gallego, en España, y
cualquier otro idioma que se hable en alguna parte del mundo. El lenguaje natural se considera un
instrumento sumamente adaptado a la comunicación de la vida ordinaria, pero ambiguo y vago si
hemos de atender al punto de vista de la comunicación científica.
El lenguaje artificial es mucho más convencional y está relacionado con grupos sociales con
objetivos científicos y profesionales.
El lenguaje artificial, en oposición al natural, tiene como finalidad evitar –justamente- los
inconvenientes de ambigüedad y vaguedad de los lenguajes naturales u ordinarios y, por ello,
presenta un grado de artificialidad y convencionalidad mucho mayor por lo que se refiere a la
construcción de símbolos y al significado que se les asigna. Símbolos y significados no pertenecen
a ninguna comunidad natural de hablantes, sino a grupos de hablantes relacionados por objetivos
científicos o técnicos. El lenguaje artificialmente construido se divide en técnico y formal.
El lenguaje técnico utiliza el lenguaje natural, pero previamente definido en gran parte de sus
términos, de manera que las palabras adquieren técnicamente un significado propio y adecuado a
los fines de la comunidad que las utiliza. Así, el lenguaje técnico de la física, por ejemplo, define el
sentido en que utiliza términos, también propios del lenguaje ordinario, como son fuerza, masa,
velocidad, espacio, etc., y el lenguaje técnico de la medicina, oscuro para los profanos, es
sumamente útil para la práctica médica.
El lenguaje formal, a su vez, es una clase de lenguaje artificial en el que no sólo se construyen
artificial y convencionalmente los símbolos propios del lenguaje, sino también sus reglas de
construcción y sus reglas de transformación, convirtiéndose en la práctica en un cálculo. Los
lenguajes formales, si adoptan además una interpretación, se convierten en lenguajes plenamente
formalizados.
Procesos que pueden verse afectados
Expresión: capacidad de formular ideas con sentido y de manera gramaticalmente correcta.
Comprensión: capacidad de entender el significado de palabras o ideas.
Vocabulario: conocimiento del léxico.
Denominación: capacidad de nombrar objetos, personas o hechos.
Fluidez: capacidad para producir de manera rápida y eficaz contenidos lingüísticos.
Discriminación: capacidad de reconocer, diferenciar e interpretar contenidos relacionados con
el lenguaje.
Repetición: capacidad para producir los mismos sonidos que se escuchan.
Escritura: capacidad para transformar ideas en símbolos, caracteres e imágenes.
Lectura: capacidad para interpretar símbolos, caracteres e imágenes y transformarlos en
habla.
¿Para qué sirve el lenguaje?
Los seres humanos somos seres sociales por naturaleza y el lenguaje nos sirve para comunicarnos
en cualquiera de sus formas (oral o escrito).
Por ello, y ya que en este momento nos encontramos inmersos en la sociedad de la información,
los problemas en este área se traducen en limitaciones en la vida diaria de una persona a diversos
niveles. ¿Te imaginas no poder decir lo que piensas? Seguro que alguna vez te ha pasado que no
recuerdas la palabra exacta que quieres decir; pues esto sólo sería punta del iceberg. Y aparte de
comunicar lo que queremos o necesitamos, también es fundamental comprender lo que los
demás nos dicen. Imagínate en un país donde hablan en un idioma desconocido y no eres capaz de
entender nada. O que no fueras capaz de leer un cartel porque mezclases las letras o de escribir en
una nota la lista de la compra. Como ves, el lenguaje es fundamental en nuestro día a día.
Diferencia entre lengua y habla
Es necesario establecer una diferenciación entre dos términos que suelen confundirse o utilizarse
como sinónimo del concepto de lenguaje: lengua y habla.
Lengua. Por un lado, la lengua hace referencia a un sistema específico de signos del que se valen
las personas para comunicarse. Para que esto funcione, ese sistema debe ser retenido en
la memoria de los hablantes y debe ser conocido por individuos con los que se quiere establecer la
comunicación en cuestión.
Habla. El habla, por otro lado, es poner en uso aquel sistema de signos por parte de un grupo de
individuos. Este término alude al acto individual y voluntario en la que se eligen los signos
concretos que se necesitarán para entablar una comunicación.
Funciones del lenguaje
Diversos autores han establecido que el lenguaje tiene seis funciones, que son las
siguientes:
Función referencial. esta alude al hecho de que un individuo haga uso del lenguaje con el único fin
de comunicar una determinada información, sin emitir algún juicio de valor ni tampoco con
el objetivo de causar algún tipo de efecto en el receptor. Es por esto que esta función se centra en
el mensaje en sí o en el referente. Un ejemplo de esta función sería: “Hoy es un día de sol”.
Función emotiva. esta función se centra en el emisor, quien, por medio del lenguaje, intenta
transmitir algún estado de ánimo o físico. Un ejemplo sería: “Me duele la cabeza”.
Función apelativa. aquí, la comunicación se centra en el receptor, con el objetivo de provocarle
alguna reacción en particular, ya sea que haga o deje de hacer algo. Por ejemplo: “Apaga el
televisor, por favor”.
Función fática. esta función se centra en el canal de comunicación y lo que se intenta, por medio
del lenguaje, es comprobar que este continúe abierto para así poder establecer o continuar con
una comunicación. Un ejemplo podría ser: “Hola, ¿Si? ¿Me escuchas?”.
Función estética. en esta, predomina el lenguaje en sí, que es utilizado con el objetivo de crear
algún tipo de belleza. Esta es la función que predomina en novelas, cuentos, poesías, canciones y
otras creaciones. Aquí lo que importa del lenguaje no es su contenido, sino su forma. Un ejemplo
de esta función es: “Todas las hojas son del viento, menos la luz del sol” (Luis Alberto Spinetta).
Función lingüística. en esta función, centrada en el código, se utiliza la lengua para hablar de ella
misma o de otra. Un ejemplo en el que predomina esta función puede ser: “Zapato se escribe con
Z, no con S”.
Evolución del lenguaje
La lengua es un sistema específico de signos que usan las personas para comunicarse.
El lenguaje es una facultad muy compleja del ser humano, que por un lado es estable y por el otro
mantiene cierta maleabilidad, es decir que cambia y se adapta según la época, el contexto, los
acontecimientos. De este modo el lenguaje tiene la capacidad de incorporar expresiones nuevas,
modismos y neologismos.
Se encuentra en constante evolución, pero siempre el lenguaje está impregnado por las distintas
corrientes de expresión que caracterizan a la época. El idioma español ha evolucionado a través de
la historia, no es el mismo el que se utilizaba durante la época prerromana que el que se utilizó
luego en la etapa de “El español medio” (español áurico o conocido como español de los siglos de
oro), la variante de español usada entre finales del siglo XV y XVII.
Por otro lado existen elementos centrales que no varían, no todo es maleable y transitorio en el
lenguaje, si se diera de este modo el entendimiento y la comunicación serian difícil de realizarse.
Todo sistema de signos lingüísticos deben remitir a un sistema de códigos estables, que garanticen
que las personas, más allá de las particularidades del caso, puedan comprender el mensaje.
Bibliografía:
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[Link]
variaciones-de-la-lengua/