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La Promesa Del Padre

Dios prometió llenarnos de su Espíritu Santo para ayudarnos a cumplir el pacto de obediencia, ya que bajo la ley anterior los humanos no podían obedecer debido a su debilidad. El Espíritu Santo escribe la ley de Dios en nuestro interior y nos da el poder para vencer las tentaciones y obedecer si así lo decidimos. De esta forma, la obediencia es un acto de libre albedrío en lugar de una obligación forzada, permitiendo que los hijos de Dios sirvan a su Padre
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Temas abordados

  • Decisión,
  • Compasión,
  • Esperanza,
  • Crecimiento en la fe,
  • Tentaciones,
  • Compromiso,
  • Paz,
  • Promesa de Dios,
  • Ley de Moisés,
  • Renovación
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La Promesa Del Padre

Dios prometió llenarnos de su Espíritu Santo para ayudarnos a cumplir el pacto de obediencia, ya que bajo la ley anterior los humanos no podían obedecer debido a su debilidad. El Espíritu Santo escribe la ley de Dios en nuestro interior y nos da el poder para vencer las tentaciones y obedecer si así lo decidimos. De esta forma, la obediencia es un acto de libre albedrío en lugar de una obligación forzada, permitiendo que los hijos de Dios sirvan a su Padre
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LA PROMESA DEL PADRE

(Ezequiel 6:26—27) (Jeremías 31:31-34)


Los Discípulos en Pentecostés recibieron al Espíritu Santo
Primera frase: ¿Cuál es la razón más importante que motivó a Dios decidir
llenarnos de su Espíritu Santo? ¿Por qué Dios prometió llenarnos de su Espíritu?

INTRODUCCIÓN

Al amor inmerecido e incondicional de Dios, se le llama también Gracia o Nuevo


Pacto. Un pacto es una promesa o compromiso. Esencialmente hay dos pactos
diferentes. El viejo llamado La Ley y el nuevo llamado La Gracia. Bajo la Ley el
pacto nos comprometía a nosotros a obedecer y Dios se comprometía a
bendecirnos y salvarnos.
El viejo pacto no logró nada, porque ningún ser humano pudo obedecer todos los
mandamientos de la Ley de Dios. Todos terminamos condenados y merecedores
del infierno. Viendo Dios que muchos seres humanos querían obedecerle pero no
podían, hace un Pacto Nuevo, el de La Gracia. Bajo La Gracia Él promete
ayudarnos a cumplir nuestra parte del pacto dándonos poder para vencer las
tentaciones del mundo y obedecerle, el poder del Espíritu Santo.
A. "HARÉ QUE ANDEIS"
"Y pondré dentro de vosotros mi Espíritu, y haré que andéis en mis estatutos, y
guardéis mis preceptos y los pongáis por obra" Ezequiel 36:27. Reina Valera.
Esta es la gran Promesa del Padre. Es para ayudar a solucionar el problema
mayor de la Raza Humana. "Infundiré mi espíritu en vosotros y haré que os
conduzcáis según mis preceptos y observéis y practiquéis mis normas" Biblia de
Jerusalén.
Esto lo prometió Dios a los antiguos creyentes judíos que procuraban pero no
podían cumplir La Ley de Moisés. "El Espíritu (soplo) de Dios… se apodera de los
hombres para dotarles de un poder sobrehumano… una efusión extraordinaria del
Espíritu, que alcanzará a todos los hombres para comunicarles carismas
especiales…. Una renovación interior que les hará aptos para observar fielmente
la Ley divina que será el principio del Nuevo Pacto que hará germinar frutos de
justicia y santidad y garantizarán a los hombres el favor y la protección de Dios."
Comentario de Ezequiel 36:27 de la Biblia de Jerusalén.
El problema más grande del Ser Humano es nuestra debilidad ante las tentaciones
y la falta de fuerza para obedecer la ley de Dios. Esta incapacidad nos frustra y
nos hace rebela.
Nos molestamos que nos manden, que nos corrijan y que nos reprendan. Nuestro
interior se enerva y nos enojamos con nosotros y con Dios. Y si obedecemos por
obligación, quedamos amargados y seguimos rebeldes en nuestro interior.
La obediencia forzada no satisface a Dios nuestro Padre. El desea que lo
hagamos con ganas y alegría. La obediencia forzada nos hace sentir empleados o
esclavos y no hijos.
Dios podría programarnos para ser obedientes, como robots y responder
perfectamente a sus órdenes, pero eso tampoco le satisface. Él es un ser
emocional y sentimental, es Padre y quiere lograr que sus hijos rebeldes, no solo
quieran obedecerle sino que lo hagan con alegría y satisfacción, no por obligación,
coerción o miedo a un castigo. Sino por voluntad propia, amor y alegría.
El ser llenos del Espíritu Santo no nos obligará a obedecer automáticamente
porque nos transformaría en autómatas. Sería como grabarse un cassette
diciéndose "te amo" y lo escucha uno mismo. No tiene valor. Cuando uno está
lleno del Espíritu Santo, los deseos, la voluntad humana y la tentación, quedan
intactos. Pero el Espíritu Santo proporciona el poder necesario para vencer si así
lo decidimos. Si queremos obedecer a Dios ¡podemos! La capacidad está latente,
si no queremos no lo hacemos, aunque tengamos el Espíritu Santo. Los que
estamos llenos del Espíritu Santo somos potencialmente santos, cuando vienen
las tentaciones tenemos la capacidad para decidirles ¡no!. Si elegimos ceder,
también podemos. La diferencia es que antes no teníamos poder y teníamos que
ceder siempre, éramos esclavos. Ahora somos libres, tenemos poder de decir no o
sí, la decisión sigue en nuestras manos.
Casi todos los seres humanos tenemos buenas intenciones. San Pablo describe
su experiencia: "el querer el bien, está en mi, pero no el hacerlo" Romanos 7:18.
Todos quisieran ser buenos, pero no lo pueden lograr. Casi todos los alcohólicos
no quieren serlo. Casi todos los que fuman desearían dejar. Los malos padres,
quisieran ser buenos. Los adúlteros deciden muchas veces dejar de serlo. Hay
poca gente que desea ser mala, quizá sólo los satánicos. Pero yo estoy hablando
a la gran mayoría de ustedes que desean ser buenos y obedientes a Dios y no lo
han podido lograr. La llenura del Espíritu Santo es precisamente para darnos
poder, fuerza y energía para resistir al Diablo y sus tentaciones y lograr agradar a
Dios. El Espíritu Santo no es nuestro "obligador" sino nuestro "ayudador y
confortador" para lograrlo.

B. "PONDRÉ MIS LEYES EN SU INTERIOR"


"He aquí vienen días, dice Jehová, en los cuales haré un nuevo pacto con la casa
de Israel… Daré mi ley en su mente, y la escribiré en su corazón…" (Jeremías
31:31, 33). "Grabaré mis leyes en el corazón de ellos, para que quieran
honrarme.." Versión La Biblia al Día. El viejo pacto era una ley escrita en piedras y
papiro que había que leer y tratar de cumplir bajo amenaza del infierno. Como
nadie podía cumplirla, todos vivían bajo condenación continua. Para aplacar sus
conciencias ofrecían a Dios sacrificios de animales y aves, pero eso era una
aspirina y no una cura. Siempre vivían bajo condenación (2 Corintios 3:9), por
eso vivían repitiendo los mismos sacrificios (Hebreos 10:1-4). La ley estaba allí
afuera, pero adentro del ser no había la capacidad de cumplirla.

La Promesa del Padre, o Nuevo Pacto, es escribir la Ley no más afuera de


nosotros, acusándonos y decretando nuestra muerte 2 Corintios 3:6, sino en
nuestro interior. Ya no sería una coerción de afuera, sino una guía, una capacidad,
un poder de adentro. Algo así como el volante hidráulico o el freno hidráulico
(power steering and power brakes) que no tenemos que hacer mucha fuerza. Eso
es Cristo en Nosotros, eso es ser llenos del Espíritu Santo. Ahora no solo tengo
adentro el deseo de obedecer a Dios sino también el poder para hacerlo. Cuando
decido hacerlo y creo que puedo, ¡es posible!
San Pablo dice a los creyentes: "siendo manifiesto que sois carta de Cristo
expedida por nosotros, escrita no con tinta, sino con el Espíritu del Dios vivo; no
en tablas de piedra sino en tablas de carne del corazón.("2 Corintios 3:3).
Cuando nos anuncian a Jesús y le abrimos el ser, el Espíritu Santo graba en
nuestras conciencias los deseos de Jesús. Pablo dice: "Dios es el que en vosotros
produce así el querer como el hacer por su buena voluntad." (Filipenses 2:13).
"Es Dios que obra dentro de ustedes, dándoles la voluntad y el poder de lograr su
propósito" Modern Phillips.

C. LO QUE DIOS NOS PROPORCIONA


"El fruto del fruto del Espíritu es amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad,
fe, humildad y dominio propio" (Gálatas 5:22). "si sois guiados por el Espíritu, no
estáis bajo la ley" (Gálatas 5:18). Aquí tenemos los dos pactos, el Viejo, que es
obedecer una ley externa y el Nuevo, o gracia, que es obedecer un deseo interno.
En el Viejo Pacto teníamos mandamientos pero no poder para cumplirlos. En el
nuevo Pacto Dios graba los mandamientos en nuestra conciencia y nos da el
poder para obedecerlos si así lo decidimos. El Espíritu no nos fuerza ni obliga,
sino que nos guía, nos induce (Juan 16:13). Nosotros decidimos obedecer o no.
Si decidimos obedecer, allí está el poder del Espíritu. Como el freno hidráulico, si
decido frenar, allí está el poder. Debemos usar nuestra fe para creer que podemos
¡y podemos! "Todo lo puedo en Cristo que me fortalece" (Filipenses 4:13).

En realidad, esta ayuda interior prometida por el Padre, es un regalo, un favor. Es


Dios poniendo a disposición de nosotros su carácter. Cuando Dios dijo: "Pondré
dentro de vosotros mi Espíritu", es poner su personalidad. Su Espíritu no es un
adorno sobre la mesa de luz de nuestro corazón, sino un poder para vencer las
tentaciones del Enemigo y hacer lo que fuimos llamados para ser. Si elegimos
amar, gozarnos, tener paz, paciencia, benignidad, bondad, fe humildad y dominio
propio, ¡podemos! allí está a nuestra disposición. No nos obliga, porque somos
libres, pero sí, está disponible. Si elegimos practicarlo allí está el poder para
lograrlo.

CONCLUSIÓN
Ya no es una cuestión de poder o no poder, porque el poder lo tenemos. Es una
cuestión de querer o no querer y de creer o no creer. "El justo vivirá por la fe"
(Romanos 1:17), empieza por la fe y continúa viviendo por la fe. Todo es cuestión
de fe. Uno es tan poderoso como cree que lo es. El poder está todo a disposición
¡en nosotros! La fe es la clave. ¿Crees que lo tienes o no? Jesús dijo vez tras vez
cosas así: "¡si pudieras creer! al que cree, todo es posible" (Marcos 9:23), "si
creyeres verás la gloria de Dios" (Juan 11:40), "Como creíste te sea hecho"
(Mateo 8:13), "No temas, cree solamente" Marcos 5:36, etc. etc.
De manera que primero debemos decidir si queremos ser santos, obedientes y
testigos fieles. Lo segundo es creer que el poder para lograrlo ya está en nosotros
por el Espíritu Santo que nos fue dado y tercero: actuar.
INVITACIÓN:
¿Qué cosa desearías hacer y hasta ahora no has podido? ¿Vencer las
tentaciones? ¿Vivir en santidad? ¿Hablar a otros de Cristo? ¿Diezmar? Si crees
que no puedes es porque le creíste la mentira a Satanás. Si crees que puedes es
porque le creíste la verdad a Dios.
Decide, cree y actúa.

Common questions

Con tecnología de IA

El Nuevo Pacto, también llamado La Gracia, se basa en la promesa de Dios de poner su Espíritu Santo dentro de nosotros para darnos poder y capacidad para obedecerle . A diferencia del Viejo Pacto, que requería obediencia a una ley externa escrita en piedra, el Nuevo Pacto escribe la Ley en nuestros corazones y nos proporciona el poder de obedecerla . La esencia del Nuevo Pacto es que no somos obligados a obedecer; en cambio, es el poder interno que nos ayuda, pero sigue siendo nuestra elección obedecer o no .

Ser llenos del Espíritu Santo significa tener en nuestro interior el deseo y el poder de obedecer a Dios, lo cual transforma la obediencia de un acto obligatorio a uno voluntario y alegre . Esto afecta nuestras decisiones sobre el bien y el mal al proporcionarnos la fuerza para decir 'no' a las tentaciones y la libertad de elegir nuestras acciones conscientes, algo que antes no era posible sin el Espíritu .

El Espíritu Santo actúa como un 'ayudador' proporcionando la capacidad para obedecer a Dios, permitiendo a los creyentes elegir entre obedecer o no, pero no obligándoles a hacerlo . A través del Espíritu Santo, los deseos y la voluntad humana permanecen, pero se les brinda el poder necesario para vencer las tentaciones si así lo deciden . El Espíritu Santo guía e induce a los creyentes, pero no los fuerza a obedecer .

El Espíritu Santo proporciona libertad al otorgar el poder para decir 'sí' o 'no' a las tentaciones, permitiendo a los creyentes ejercer su voluntad libremente . A diferencia del Viejo Pacto, donde la obediencia era forzada y sin poder, el Nuevo Pacto con el Espíritu Santo ofrece la libertad de elegir sin ser esclavos de la desobediencia . Así, el Espíritu Santo refuerza la libertad del individuo mediante el poder para tomar decisiones con pleno conocimiento y capacidad .

La transformación de la Ley de algo externo a interno se describe como la acción de Dios de escribir su Ley en nuestro corazón y mente, en vez de sobre piedras . Esto significa que la obediencia a Dios ya no es forzada desde afuera, sino impulsada desde dentro, otorgando a los creyentes un deseo y capacidad internos para seguir sus mandamientos . Este cambio refleja una interacción más personal y directa con Dios, simbolizada por el Espíritu Santo operando dentro de nosotros para guiar nuestras acciones .

La fe es crucial para experimentar plenamente la promesa del Espíritu Santo, ya que determina si uno cree que tiene el poder de Dios dentro de sí para superar las tentaciones y vivir en santidad . La fe actúa como el mecanismo a través del cual el poder del Espíritu se hace efectivo y operativo; sin fe, aunque el poder esté presente, no se manifestará en acciones concretas .

Aunque el Espíritu Santo esté presente, los deseos y la voluntad humana permanecen intactos, lo que significa que las tentaciones y las inclinaciones no desaparecen automáticamente . Los individuos todavía pueden decidir resistir o ceder ante ellos, y el Espíritu proporciona el poder necesario para resistir si se elige hacerlo . Así, el libre albedrío de las personas no se ve comprometido, sino que se fortalece su capacidad de elección .

El documento explica que aunque uno está lleno del Espíritu Santo, la capacidad de elegir conforme a los preceptos de Dios reside en el libre albedrío de cada individuo . El Espíritu Santo proporciona el poder para obedecer, pero los deseos y la voluntad del individuo permanecen; por lo tanto, la verdadera obediencia depende de la elección personal de utilizar ese poder para resistir las tentaciones y seguir los preceptos de Dios . Esta capacidad de elegir es un reflejo de la libertad que el Espíritu Santo confiere sin imponer coerciones .

El Espíritu Santo facilita la superación personal al proporcionar el poder necesario para resistir y vencer las adicciones y debilidades a través de una transformación interna . Aunque el deseo de dejar esas prácticas puede estar presente en los individuos, como en el caso de los alcohólicos o fumadores, el Espíritu proporciona la fuerza que falta para actuar conforme a ese deseo, permitiendo a los creyentes decir 'no' a las acciones que desean evitar .

En el Nuevo Pacto, la escritura de la Ley en el corazón humano significa que los preceptos de Dios se incorporan internamente en las personas, transformando la obediencia de una carga externa a una voluntad interna . Esto refleja un cambio significativo en la relación entre Dios y los creyentes, ya que las leyes de Dios ya no son una coerción externa, sino una guía interna que inspira a vivir de acuerdo con su voluntad .

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