CLEPTOMANIA Y CLEPTOCRACIA
Pablo Isaza, M.D.
El robo y los ladrones han estado presentes desde siempre, con muchas modalidades, entre ellas la
corrupción gubernamental. Un nombre para los corruptos que se apoderan de los recursos de la
sociedad se ha acuñado desde 1968: se les denomina “cleptocratas” y el Diccionario Oxford de Ingles
los define como “un ladrón en una posición de poder político codicioso y corrupto”. Lo de
cleptocratas viene de la palabra cleptómano, persona que no resiste la tentación de apoderarse de
lo ajeno bajo cualquier circunstancia. El termino cleptomanía data de 1830 y fue definido como la
tendencia irresistible al robo por parte de personas que no necesariamente necesitan del objeto
robado. La persona que sufre de este trastorno tiene un fuerte impulso por robar cosas. El impulso
es tan fuerte que él o ella no pueden simplemente abstenerse de robar. Está contemplada la
cleptomanía como un desorden mental. Se puede argumentar que una persona en una posición de
autoridad gubernamental debe ser capaz de resistir esa tendencia, sobre todo si esa persona ya es
bastante rica, como suele suceder casi siempre.
El cleptocrata se mueve en una “cleptocracia”. Que es una cleptocracia? Es una institución
gubernamental manejada por ladrones. Una nacion entera puede ser una cleptocracia y quienes la
dirigen son en su mayoría ladrones. Otras definiciones de cleptocracia son: a) sistema de gobierno
caracterizado por la corrupción rampante y mala asignación de fondos públicos. b) organismo
gubernamental corrupto compuesto por ladrones, también manchados por nepotismo y
amiguismo. c) gobierno de ladrones; palabra técnica, originada en el término psicológico
cleptomanía (impulso de robar) y cracia de democracia.
Desde el punto de vista de la psiquiatría y la psicología se ha estudiado la personalidad del corrupto
o cleptocrata como la de una persona con rasgos de trastorno mental caracterizado por el deseo de
apropiarse de lo que no es suyo por una subjetiva de ambición de riqueza. Los términos cleptocratas,
cleptomanía y cleptocracia vienen de la raíz griega “klepto” que significa ladrón o robar.
Últimamente estas palabras son cada vez más usada por periodistas y analistas para referirse a la
corrupción si bien han sido acuñadas desde hace dos siglos.
El cleptocrata (corrupto) planea su delito como lo hace el criminal autor de otros delitos. Su
personalidad enferma lo lleva a buscar los riscos y atajos en los cuales se puede mover para lograr
su objetivo de enriquecimiento. Busca desde muy temprano la forma de llegar a obtener poder ya
sea en una organización social o gubernamental. Si el medio posee estrictas normas de ética y moral
su proyecto es prácticamente imposible. Pero si el medio es una cleptocracia la tarea es fácil. Pacta
con otros cleptocratas ya enquistados en el poder identificando el proyecto en el cual se pueden
obtener mayores réditos de la mejor forma posible. En una cleptocracia el corrupto se siente seguro
y sus deseos cumplidos. Por su trastorno mental la tentación de robar es más fuerte que el temor a
un castigo.