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Derecho de Permanencia

Derecho agrario. Derecho de permancencia es aquel que se usa para designar al mantenimiento de determinados elementos a través del tiempo. La permanencia puede ser una cualidad que se le aplica a una persona, a un fenómeno, a un objeto, y si bien nada en el mundo empírico es eterno, muchas cosas poseen una duración muy importante dentro de los parámetros normales de cada una de ellas.

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Derecho de Permanencia

Derecho agrario. Derecho de permancencia es aquel que se usa para designar al mantenimiento de determinados elementos a través del tiempo. La permanencia puede ser una cualidad que se le aplica a una persona, a un fenómeno, a un objeto, y si bien nada en el mundo empírico es eterno, muchas cosas poseen una duración muy importante dentro de los parámetros normales de cada una de ellas.

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DERECHO DE PERMANENCIA

El término permanencia es aquel que se usa para designar al mantenimiento


de determinados elementos a través del tiempo. La permanencia puede ser una
cualidad que se le aplica a una persona, a un fenómeno, a un objeto, y si bien
nada en el mundo empírico es eterno, muchas cosas poseen una duración muy
importante dentro de los parámetros normales de cada una de ellas. La
permanencia depende, entonces, principalmente del elemento, fenómeno o
circunstancia al que hagamos referencia y de los parámetros considerados
normales para él.

En cuanto al Derecho de Permanencia, la Sala de Casación Social del


Tribunal Supremo de Justicia en sentencia Nº 219, al efectuar interpretación de la
derogada Ley de Reforma Agraria, precisó con relación a este instituto propio del
derecho agrario, que se trata de un especial derecho real inmobiliario que legitima
al sujeto-productor agrario para protegerse frente a los intentos de interrupción de
su actividad, y por otra parte acceder a la propiedad del fundo en que se desarrolla
de manera directa y efectiva dicha producción.

En tal sentido, extendió su aplicación al sujeto con ocupación de origen


contractual que sobrepase la calificación de pequeño o mediano productor, que
constituye un punto importante, ya que para ser objeto de tal tutela, la persona
además de su posesión debe efectuar una actividad agraria productiva, es decir,
una posesión agraria, que a fin de cuentas es la que ampara el derecho de
permanencia.

El Derecho de Permanencia en palabra del Dr. Alí José Venturini:

El Derecho de permanencia agraria es el poder jurídico atribuido por la Ley a


los ocupantes de "fundos o predios rústicos" que realicen una actividad agro
productiva y/o conservacionista útil, en virtud de un contrato de arrendamiento u
otro de tenencia, o de una ocupación unilateral por más de un año, para
garantizarles la estabilidad tenencial, haciéndola inmune a las acciones de
desalojo o desahucio intentadas por el propietario de la tierra y, en general, por
cualquier persona pública o privada.
GARANTIA LEGAL DE PERMANENCIA REFERENTE AL AMPARO LEGAL DE
ACUERDO CON LA LEY DEROGADA

Antes de comenzar a profundizar en la garantía legal de permanencia con


referencia al amparo legal de acuerdo con la ley derogada, hay que determinar
que la garantía de permanencia agraria es una institución jurídica del derecho
agrario venezolano, concebida en la Ley de Tierras y Desarrollo Agrario como una
protección a la tenencia de la tierra. Su fin primordial es garantizarles a los
productores agrarios la continuidad en la posesión de la tierra que ocupan con
fines productivos, constituyéndose en una garantía especial que impide ser
perturbados o desalojados, evitando así la interrupción de su actividad productiva
lo cual favorece a la producción agroalimentaria del país, señaló la Sala
Constitucional.

Ahora bien, para el estudio de la garantía de permanencia agraria de acuerdo


con la derogada Ley de Reforma Agraria, se debe analizar las condiciones de
inseguridad jurídica con respecto a la tenencia de la tierra en que se encontraban
los productores del campo que realizaban actividad agraria efectiva, caracterizada
en la posesión agraria de las tierras que trabajaban, pero sin un justo título que les
garantizara la tenencia de la tierra. Por tal motivo muchas veces estos
trabajadores del campo no encontraban solución alguna cuando eran perturbados
o amenazados de desalojos por los presuntos propietarios de las tierras donde
trabajaban.

Asimismo, dicha característica obedece al devenir histórico en el proceso de


la conformación de la propiedad territorial en nuestro país, desde la colonia hasta
nuestros días. El acaparamiento de grandes extensiones de tierras en pocas
manos denominado latifundio y la consecuencia de esta forma de tenencia, que
origina otras formas de apropiación denominadas por el derecho agrario como
modos indirectos de explotación, entre los que destacaban los contratos de
tenencia de la tierra. Por tal motivo, hubo la necesidad de consolidar una Ley
Agraria en la década de los sesentas tendente a beneficiar a estos trabajadores
del campo carentes de protección jurídica.

En consecuencia se promulgó la Ley de Reforma Agraria en el año 1960 y


posteriormente su respectivo reglamento en 1967. Ahora bien, desde el proceso
agro-reformista que se llevó a cabo en nuestro país a partir de los años 60,
Casanova expresó que arrendatarios, aparceros y ocupantes sumaban el más alto
porcentaje de trabajadores del campo (56%, según el censo de 1950), por lo cual
integraban el grupo más importante beneficiarios de la reforma agraria. Tan
importante, que pudiera postularse que es la eliminación del propietario absentista
y la reivindicación de los campesinos que les atienden las tierra.

En ese sentido, la antigua Ley Reforma Agraria de 1960 tipificaba en su


artículo 21 quienes eran sujetos preferenciales beneficiarios de la misma, entre los
que destacaban los: ocupantes, aparceros y arrendatarios. Todo ello como
consecuencia del alto número que conformaban como trabajadores del campo y
de la inseguridad jurídica con respecto a la tenencia de la tierra en que se
encontraban, frente a los propietarios.

Si bien es cierto que, en estas circunstancias en lo que respecta a las


condiciones sociales de los trabajadores del campo en los años 1960, sirvió de
asiento para que se plasmara el artículo 148 de la derogada Ley de Reforma
Agraria, el cual preveía:

Toda persona que durante la vigencia de esta Ley esté explotando, en virtud
de un contrato de arrendamiento, a término fijo o por tiempo indeterminado,
predios rústicos dedicados a explotación agrícola, pecuaria o mixta, queda
amparado por la presente Ley, no pudiendo ser desalojado sino con la
autorización del Instituto Agrario Nacional, quien declarará si acuerda la
autorización solicitada o si procede la dotación de tierra conforme a esta Ley.

Quedan igualmente amparados contra los desalojos los pequeños y medianos


productores, ocupantes de terrenos ajenos durante más de un año, si
mantienen un rebaño de ganado de cría como principal actividad, o si poseen
cultivos, siempre que en uno u otro caso realicen trabajo efectivo.

Por ello, el precitado artículo creó la institución jurídica de la garantía de


permanencia agraria a los ocupantes de tierras que realizaran actividades agrarias
con el propósito de mantenerlos en las tierras que trabajaban con acceso a la
propiedad de la tierra a través de la dotación y, posteriormente con la
promulgación de la Ley de Tribunales y Procedimientos Agrarios de 1976 y su
respectiva modificación de 1982 se creó taxativamente la figura del amparo
agrario administrativo otorgado por los Procuradores Agrarios, el cual debía ser
ratificado por el extinto Instituto Agrario Nacional (IAN). Amparos que quedaron a
la espera de una regularización de la tenencia de la tierra, con la entrada en
vigencia de la nueva Ley de Tierras y Desarrollo Agrario de 2001 la cual derogó la
Ley de Reforma Agraria de 1960.
GARANTIAS DEL RÉGIMEN DE USO DE LAS TIERRAS EN LA VIGENTE LEY

Puede decirse que la Ley de Tierras y Desarrollo Agrario le garantiza al sector


campesino su incorporación al desarrollo agrario a través de las condiciones
adecuadas para la producción, tal como lo prevé el artículo 8:

Se garantiza al sector campesino su incorporación al proceso productivo a


través del establecimiento de condiciones adecuadas para la producción. En
tal sentido, se promueve la estructuración de los fundos mediante la
adjudicación de las tierras y la destinación de bienes inmuebles, muebles,
incluidos los semovientes, al fin productivo de las mismas.

Ahora bien, las tierras con vocación de uso agrario sobre las cuales se puede
otorgar la garantía de permanencia agraria, la establece la Ley de Tierras y
Desarrollo Agrario en su artículo 17 que remite en su parágrafo segundo al artículo
2 el cual reza:

Con el objeto de establecer las bases del desarrollo rural sustentable, a los
efectos de la presente Ley, queda afectado el uso de todas las tierras
públicas y privadas con vocación de uso agrícola. Dicha afectación queda
sujeta al siguiente régimen:

1. Tierras pertenecientes al Instituto Nacional de Tierras (INTI): Serán


sometidas a un promedio de ocupación y al estudio, atendiendo a un conjunto
de factores determinantes tales como:

a. Plan Nacional de Producción Agroalimentaria.

b. Capacidad de trabajo del usuario.

c. Densidad de población local apta para el trabajo agrario.

d. Condiciones agrológicas de la tierra.

e. Rubros preferenciales de producción.

f. Extensión general de tierras existentes en la zona sujeta al promedio de


ocupación.

g. Áreas de reserva y protección de recursos naturales necesarias en la zona.

h. Condiciones de infraestructura existente.

i. Riesgos previsibles en la zona.


j. Los demás parámetros técnicos para el establecimiento del promedio de
ocupación que se desarrollen en el Reglamento de la presente Ley y en otros
instrumentos normativos.

2. Tierras propiedad de la República: Quedan sujetas al mismo régimen


establecido para las tierras propiedad del Instituto Nacional de Tierras (INTI).

3. Tierras baldías: Serán objeto de planes especiales de desarrollo socio-


económico dentro de un esquema efectivo de producción, garantizando la
biodiversidad de los recursos existentes.

4. Tierras baldías en jurisdicción de los Estados y Municipios: Su


administración por parte de los entes correspondientes, queda sometida al
régimen de la presente Ley.

Corresponde a los Estados y Municipios el establecimiento de la seguridad


agroalimentaria de su respectiva jurisdicción en coordinación con los planes
nacionales.

A los efectos de planificar el uso de las tierras cuya administración les


corresponda, se tomará como base las necesidades agroalimentarias de los
centros urbanos cercanos, considerando su población actual y la necesidad
progresiva de sustento de las generaciones futuras. En la elaboración de
dichos planes, los Estados y los Municipios asegurarán la producción básica
de los rubros alimenticios fundamentales.

Asimismo, el artículo 17 de la LTDA establece en forma taxativa la garantía de


permanencia agraria. De hecho, el artículo 119 de la citada Ley instituye la
competencia administrativa al Instituto Nacional de Tierras (INTI) para declarar o
negar la garantía de permanencia agraria.

En lo que respecta a los sujetos beneficiarios de la garantía de permanencia


agraria la Ley de Tierras y Desarrollo Agrario prevé en su artículo 17:

Dentro del régimen del uso de tierras con vocación para la producción
agrícola que permita alcanzar la soberanía alimentaria, se garantiza:

1. La permanencia de los grupos de población asentados en las tierras que


han venido ocupando.

2. La permanencia de los pequeños y medianos productores agrarios en las


tierras que han venido ocupando de forma pacífica e ininterrumpida superior a
tres años.

3. La permanencia de los grupos organizados para el uso colectivo de la


tierra, así como los sistemas colectivos, cooperativos, comunitarios, consejos
de campesinos y campesinas, consejos comunales y cualquier otro tipo de
organización colectiva en las tierras ocupadas con fines de uso agrícola.

4. La permanencia de los campesinos y campesinas en las tierras privadas


que trabajan, aun cuando no sean de su propiedad, si dicho trabajo es
realizado con ocasión de la constitución de sociedades, contratos de
mandato, arrendamiento, comodato, cesión de derechos, medianería,
aparcería, usufructo o, en general, cualesquiera formas o negocios jurídicos
efectuados con quien se atribuya la propiedad de las tierras, por un período
mínimo ininterrumpido de tres años.

5. A todos los campesinos y campesinas, el derecho fundamental a generar


su bienestar; y en tal sentido no podrán ser desalojados de ninguna tierra que
ocupen con fines de obtener una adjudicación o garantía de permanencia sin
que se cumpla previamente con el debido proceso administrativo por ante el
Instituto Nacional de Tierras (INTI).

6. A los pescadores y pescadoras artesanales y acuicultores y acuicultoras el


goce de los beneficios establecidos en esta Ley.

7. La protección de la cultura, el folklore, la artesanía, las técnicas ancestrales


de cultivo, las costumbres, usos y tradición oral campesinos, así como la
biodiversidad del hábitat.

8. De manera preferente a los ciudadanos nacidos y ciudadanas nacidas y


residentes en zonas rurales, con una edad comprendida entre dieciocho y
veinticinco años, el acceso a una parcela productiva agraria, o a un fundo
estructurado para asegurar la sustentabilidad humana del desarrollo agrario.

De igual modo, la Ley de Tierras y Desarrollo Agrario favorece a los


arrendatarios, medianeros, y pisatarios que estén realizando actividad agraria, a
los conuqueros que hayan trabajado sus tierras. En general, a todos aquellos que
hayan decidido por el trabajo rural como ocupación principal, de conformidad con
lo previsto en el artículo 13 de la citada Ley.

En lo que concierne a las personas jurídicas las mismas también pueden ser
sujetos beneficiarios del derecho de permanencia, tal como lo prevé el artículo 17
de la LTDA en su ordinal tercero. Es decir, siempre y cuando las personas
jurídicas realicen actividades agrarias.

Por otro lado, al respecto señala Venturini, el beneficiario del derecho de


permanencia agraria debe ser el agricultor en sentido amplio que realice una
actividad agrícola, pecuaria, acuícola y pesquera.

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