Economía
En el tema del desarrollo sustentable una controversia fundamental es la asignación
de valor a bienes y servicios ambientales. La economía lo aborda desde dos
perspectivas: el enfoque tradicional neoclásico (economía ambiental) y otra, más
integral, donde confluyen distintas ciencias (economía ecológica). Este trabajo
ofrece una revisión crítica de la teoría económica convencional asociada al
desarrollo sustentable, asimismo, destaca la necesidad de asignar valores a los
servicios ambientales para una mejor toma de decisiones, en la que se consideren
las preferencias individuales y las sociales, con lo que avanzaría hacia las metas
centrales del desarrollo sustentable: eficiencia económica, justicia social y
sustentabilidad ecológica.
La degradación surge desde que el ser humano empieza a utilizar procesos
tecnológicos altamente consumidores de energía en la agricultura, pero se
intensifica a partir de la revolución industrial, lo que acarrea una consecuente
problemática social. En esa época, la abundancia relativa de recursos y el hecho de
que la escasez ya no se limitaba tanto a la tierra sino al capital, propiciaba la
posibilidad de que la economía hiciera abstracción del mundo físico y lo redujera
únicamente a aquellos objetos de valor utilitario para el ser humano.
Surgió entonces un modelo de desarrollo económico productivista, cuyos rasgos
son aún vigentes, que tiene como premisa fundamental el crecimiento económico.
De acuerdo con este paradigma, cualquier problemática puede ser resuelta con el
avance tecnológico. Las relaciones del hombre con la naturaleza están basadas en
una ética antropocéntrica, es decir, el ser humano es el único con derecho a decidir
qué tiene valor, el cual se establece en función de la utilidad que proporciona.
Economía ambiental
Hacia finales de la década de los cincuenta y principios de los sesenta del siglo
pasado, ante el deterioro de la naturaleza atribuido a la evolución de la economía,
la ciencia económica reconoció, en el debate sobre el desarrollo, que los recursos
naturales podían constituir una restricción para el crecimiento, por lo que era
necesaria una nueva relación entre los recursos físicos y la economía; es así como
surge la economía ambiental, con este nuevo enfoque teórico se incorporaba la
variable naturaleza al mercado sin renunciar por ello al objetivo de crecimiento
económico.
De acuerdo con Riechmann (1995), la biosfera desempeña tres funciones
indispensables e insustituibles: fuente esencial de la vida y hábitat para las especies
vivas, almacén de energía y materias primas y vertedero de desperdicios. Sin
embargo, bajo el paradigma económico predominante se asume que las materias
primas provenientes del ambiente son inagotables y los productos de desecho
irrelevantes. Esa idea propicia que los servicios proporcionados por el medio
ambiente no cuenten con un precio, debido a que no existen mercados específicos
para su intercambio.
El problema con los recursos comunes se presenta cuando son de libre acceso, lo
que implica que su uso no tiene ningún costo, pero a diferencia de los bienes
públicos, su agotamiento o degradación es posible debido a la rivalidad en el
consumo y a la falta de regulación. El mercado no proporciona ningún indicador del
valor de los recursos ambientales, de ahí que en muchos casos éstos llegan a
considerarse como gratuitos en virtud de que su uso y disfrute carecen de algún
costo monetario. Cuando esto sucede, el costo de apropiación de un bien o
degradación de un servicio es pagado por la sociedad; esto es, se convierten en
subsidios ocultos que impiden percibir la importancia de la conservación de los
recursos.
La economía ecológica surge como una crítica a los planteamientos de la economía
ambiental, pone en duda parte del instrumental de la economía convencional en que
se basa, ante las evidencias de su fracaso. Pretende profundizar en aquellos
aspectos sociales y ecológicos que la economía convencional no ha considerado,
al integrar los procesos económicos y ecológicos con base en criterios de eficiencia
y equidad
Desde esa perspectiva, la economía depende de la presencia de los ecosistemas
para su existencia, de ahí que la sobrevivencia de los procesos físicos y biológicos
tiene prioridad sobre la rentabilidad, independientemente de la percepción de la
gente; tiene como propósito el estudio de todos los objetos que componen la
biosfera y los recursos naturales, que no necesariamente proporcionan alguna
utilidad a las sociedades humanas: el valor de los recursos ambientales es
intrínseco a ellos.
Ecología
La economía ecológica se centra en la naturaleza física de los recursos y su vínculo
con los sistemas que se interrelacionan; toma en cuenta desde la escasez y la
renovabilidad de los mismos hasta la nocividad y el posible reciclaje de los residuos
generados; tiene el propósito de orientar el marco institucional y generar propuestas
de solución (Naredo, 1994).
Mientras que la economía ambiental construye la valoración únicamente sobre los
objetos que proporcionan bienestar a la sociedad o le son útiles, la economía
ecológica extiende el análisis al resto de objetos económicos que no pueden
traducirse a unidades monetarias y complementa la valoración con la medición física
de los recursos en los casos donde los valores monetarios no resultan válidos.
Por otra parte, la economía ambiental implica cambios inducidos al intentar
incorporar los aspectos ambientales en la toma de decisiones, lo que significa una
estrategia de arriba hacia abajo, mientras que la economía ecológica conlleva
modificaciones que vienen desde la sociedad, lo que supone una estrategia de
abajo hacia arriba
Es necesario tener en cuenta algunos problemas básicos que aborda la economía
ecológica, a partir de los cuales debe realizarse la valoración. Según este enfoque,
los retos elementales a superar son escala sustentable, distribución justa y
asignación eficiente. La primera se refiere a que la escala o magnitud de las
actividades humanas debe ser ecológicamente sustentable; alude a las
capacidades naturales del ecosistema para regenerar los insumos y absorber los
desperdicios sobre una base sustentable.
La segunda se relaciona con la distribución de los recursos y derechos de propiedad
justos, tanto de la presente generación como entre ésta y las futuras generaciones,
así como entre humanos y otras especies; aquí, los mecanismos pueden ser los
impuestos, los pagos de seguridad social o esquemas de pago por servicios
ambientales, entre otros.
Sociología
La sociología investiga e interpreta las diversas perspectivas, causas, significados
e influencias culturales que motivan la aparición de diversas tendencias de
comportamiento del ser humano especialmente cuando se encuentra en
convivencia social dentro de un hábitat.
La Sociología interviene con el comportamiento humano, que principalmente es
hacer conciencia a nivel mundial de la importancia de la preservación del ambiente
para el beneficio de toda la humanidad y participe llevando a cabo medidas
ecológicas que se tomen como una forma de vida, por ejemplo la reducción del uso
del vehículo.