Arte en
Espacio Público
Intervenciones en Bogotá
2012-2015
Alcaldía Mayor de Bogotá
Secretaría de Cultura, Recreación y Deporte
Dirección de Arte, Cultura y Patrimonio
Primera edición: diciembre de 2015
ISBN: 978-958-57628-9-3
Gustavo Petro Urrego
Alcalde Mayor de Bogotá
Clarisa Ruiz Correal
Secretaria de Cultura, Recreación y Deporte
Yaneth Suárez Acero
Subsecretaria General y de Control Interno
Marta Bustos Gómez
Directora de Arte, Cultura y Patrimonio
Natalia Guarnizo Pineda
Subdirectora de Prácticas Artísticas y del Patrimonio
Sonia Abaunza Galvis
Yenifer Gutiérrez González
Sonia Marcela Alfonso
Tatiana Godoy Córdoba
Profesionales Subdirección de Prácticas Artísticas y de Patrimonio
Adriana Roque
Asesora de Despacho
Santiago Trujillo Escobar
Director General- Instituto Distrital de las Artes
Bertha Quintero Medina
Subdirectora - Instituto Distrital de las Artes
Catalina Rodríguez
Gerente de Artes Plásticas-Instituto Distrital de las Artes
Adriana María Mejía Aguado
Directora – Fundación Gilberto Alzate Avendaño
José Rafael Vecino
Subdirector Operativo- Fundación Gilberto Álzate Avendaño
María Eugenia Martínez
Directora Instituto Distrital de Patrimonio Cultural
Miguel Hincapié
Subdirector General - Instituto Distrital de Patrimonio Cultural
María Alejandra Malagón
Coordinadora Grupo de Monumentos y Bienes Muebles
Mural “Macondo” en la Carrera 10 con Avenida Jiménez- Foto: archivo IDARTES.
Mural “Las manos de todos” en el Parque Ilimaní- Ciudad Bolívar-
Colectivo In Crew. Beca “El Espacio Público, eje para la memoria
colectiva de Ciudad Bolívar”. Foto: archivo de la SCRD.
Agradecimientos
Fernando Escobar Neira
Liliana Angulo Cortés
Natalia Barón Quiroga
Manuel Salge Ferro
Marcela Cuellar Sánchez
Alejandro Burgos Bernal
Jorge Jaramillo
Cristina Lleras
Jurados Becas y Concursos SCRD
“Museo a Cielo Abierto”
Lucrezia Cippitelli
Ana Patricia Gómez Jaramillo
Cuauhtémoc Medina González
Fernando Alberto Cortés Larreamendy
Leila Alí Sánchez
Julia Buenaventura Valencia
Carmen María Jaramillo Jiménez
Natalia Kempowsky Sánchez
Jerónima Sandino Ceballos
Katya Margarita González Rosales
Juan Fernando Herrán Carreño
Ismael Armando Silva Téllez
CONTENIDO
PAG.
Presentación 13
Introducción 15
1. Arte en el espacio público:
territorio, significantes y colectividad, 25
por Oscar Ardila
2. Acerca del Arte en el Espacio Público, 33
por Luisa Roa
3. Sobre las intervenciones en el espacio
público llevadas a cabo en Bogotá durante 43
el periodo 2012-2015, por Luisa Roa
3.1. Nuevos monumentos y
formas conmemorativas 51
4. Cartografía de intervenciones 54
5. Inventario 57
6. Colofón 87
Presentación
En cada calle y en cada muro se expresa la democracia en
formas más o menos visibles. Sin embargo, no todas las vo-
ces que recorren la ciudad buscan asumir una identidad clara
ni enarbolar banderas reconocidas. Hay otras caras en la ciu-
dad: las que se ocultan, transgreden, irrumpen en lo cotidiano
con sus huellas anónimas y asumen su carácter contracultural
como una forma de resistencia frente a las políticas oficiales.
No hay pues un único ágora. Lo público, en la contempora- 11
neidad, es una cuestión que ha sobrepasado lo representati-
vo, involucrando a los ciudadanos en toda la potencia de su
diversidad y en sus formas alternativas de generar sentido y
manifestar sus ideas. Es en este espacio público en el que se
vuelcan expresiones que ya no admiten el orden del cubo de
museos, de teatros, de cafés literarios. Al tiempo, la planea-
ción urbana que se restringe a entender el territorio como
un componente exclusivamente físico, con todo lo que este
modo de pensar implica en los modos de hacer ciudad, se ve
hoy, más que nunca, confrontada a problemáticas cada día
mayores frente a las dinámicas humanas que claman por un
reconocimiento de su participación esencial en el desarrollo
de la ciudad. El concepto de «paisaje cultural», que emergió
hace ya varias décadas, es una llave para lograr que la política
pública avance en involucrar de manera integral estos diferen-
tes aspectos. Es en este contexto que la Secretaría de Cultura,
Recreación y Deporte y los Institutos de las Artes y el Patri-
monio, vieron sus acciones entrecruzarse y fueron consoli-
dando modos de pensar y de hacer, complejos e innovadores.
Por una parte, el Instituto de Patrimonio ha promovido regu-
laciones, lineamientos, acciones de planeamiento urbano de la
ciudad que ya integran la conciencia de su impacto sobre los
paisajes culturales y por ello plantean la necesidad de contar
con una perspectiva de desarrollo sostenible, de calidad de
vida y de participación de los habitantes como punto de par-
tida y no como problemáticas a manejar con posterioridad.
Por otra parte, la Secretaría y el Instituto Distrital de las Ar-
tes, IDARTES, invirtieron importantes recursos para asumir
el Acuerdo 482 de 2011 del Concejo de Bogotá en el que se
señala que “la administración distrital establecerá una serie de estra-
tegias pedagógicas y de fomento, articuladas con temas de convivencia,
12
cultura ciudadana y ambiente, con la finalidad de preservar el paisaje
y el espacio público”, y el Decreto 75 de 2013 de la Alcaldía de
Bogotá “por el cual se promueve la práctica artística y responsable del
grafiti en la ciudad”. Un mandato en doble vía que es preciso
aceptar en su esfuerzo por dar cuenta de una posición que
no se quiere unívoca: por una parte, reconoce la existencia
del grafiti como práctica artística; y, por otra, señala la nece-
saria articulación del grafiti con otras prácticas de la ciudad.
Es aquí donde la Administración cultural reconoce que debe
jugar un papel mediador importante, enfocado no desde la
represión sino desde la promoción del diálogo intercultural,
logrando la difícil convergencia de disensos con el aparente
orden de la ciudad, siempre en movimiento.
Por su parte, la Secretaría promovió nuevas entradas del arte
en el espacio público, buscando comprender y ajustar meca-
nismos democráticos, y proyectar las tendencias de nuestra
época. Así, tal vez más que arte público, buscamos fomentar
un arte de lo público. La diferencia radicaría en la búsqueda
por propiciar mecanismos para relacionar la creación en el
espacio público con la construcción social preeminente. Sin
duda el arte irrumpe, es de su esencia; por esta razón, la políti-
ca cultural está llamada a manejar estas aporías. Los concursos
motivaron a los proponentes a trascender la concepción tra-
dicional de escultura conmemorativa, a explorar una noción
expandida de la inserción y creación del arte público en que
las propuestas dialogaran con los contextos históricos, cultu-
rales y sociales del lugar. Sin duda, Bogotá se sitúa ya como
una ciudad interesante en el movimiento del arte en espacio
público. La gran actividad existente reclama una pléyade de
acciones de investigación, de participación independiente, de
actualización de normas, de inversiones, de acuerdos intersec-
toriales. Es toda una vena arteria de la ciudad que se abre si se
busca que el espacio público sea el lugar donde se manifiestan
las libertades, donde se escriben los valores, donde emergen
13
las concepciones de muchos.
Esta publicación recoge, a manera de inventario, las interven-
ciones de arte público en Bogotá realizadas durante el perio-
do 2012 – 2015, y propone continuar la reflexión y el diálogo
en torno a los procesos del arte en el espacio público en la
ciudad. Aspiramos haber contribuido a abonar el camino para
el desarrollo de un Programa Intersectorial de Arte en Espa-
cio Público que aporte a la consolidación y dinamismo de los
paisajes culturales que identifican nuestra ciudad.
Clarisa Ruiz Correal
Secretaria de Cultura, Recreación y Deporte
Mural “Los Feos somos más” en la Carrera 13 con Calle 14- Foto: archivo IDARTES.
Introducción
En las últimas décadas las fronteras entre arte, cultura y políti-
ca se han transformado radicalmente. Lo que queremos decir
con cultura y la manera como se justifica el sentido del arte
en la sociedad son terrenos en disputa que ocupan un espacio
importante en la escena contemporánea, porque comprome-
ten tanto la construcción de sentido como la disputa por los
significados y por los medios para su producción y adminis- 15
tración.
Colectivos y activistas sociales, agencias del Estado, organi-
zaciones internacionales, académicos y artistas promueven el
uso o la apropiación del arte como dispositivos valiosos para
incidir social y políticamente en nuestros contextos. Al reivin-
dicar la capacidad de las experiencias simbólicas para “poner al
ser humano en contacto con cierta actividad imposible de concebir en otros
ámbitos y romper esquemas, cambiar paradigmas sin suscitar resisten-
cias1”, le apuestan al poder del arte para transformar o incidir
en problemáticas que van más allá de las fronteras de lo que
tradicionalmente se ha considerado el campo del arte.
1
Doris Sommer en “El arte hace ciudadanos”, El Tiempo, 19 de octubre de 2008.
La ciudad de Bogotá ha sido el escenario y el motivo de nu-
merosas acciones artísticas y culturales que colectivos sociales
y agentes institucionales vienen agenciando para intervenir en
espacios públicos. Frente a este despliegue de las prácticas
artísticas, resultó de gran importancia y pertinencia para la Se-
cretaría de Cultura, Recreación y Deporte la apertura de espa-
cios que permitieran compartir experiencias, reflexionar so-
bre sus dimensiones éticas y estéticas y horizontes de sentido.
Por ello –y con el propósito de aportar a la discusión crítica
en torno a estas experiencias y de enriquecer los debates–, la
SCRD realizó una serie de encuentros, y conversatorios y, en
conjunto con sus entidades adscritas, el Instituto Distrital de
las Artes, La Fundación Gilberto Alzate Avendaño y el Insti-
tuto Distrital de Patrimonio, llevó también a cabo acciones de
arte en espacio público durante el cuatrenio 2012-2016 con
artistas y colectivos nacionales e internacionales de arte que
movilizan, a través de sus estéticas, agendas éticas y políticas
16 en nuestros contextos urbanos.
En efecto, la “Cátedra de Nuevas Políticas Culturales”, du-
rante sus tres versiones, abrió el espacio para compartir ex-
periencias y aprendizajes en la formulación y desarrollo de lí-
neas de actuación y metodologías de trabajo en campos como
la recuperación del espacio público, la resolución de lo que
algunos denominan las «fracturas urbanas», la gestión de pe-
queños paisajes urbanos o la creación de rutas de memoria.
En síntesis, en la realización de proyectos y programas que
buscan proteger, mantener y mejorar los valores paisajísticos
que conforman la imagen e identidad de una ciudad.
Hicieron parte de estos debates Axel Timm, miembro del
Raumlabor Berlin, colectivo de arquitectos que trabaja en
proyectos de intervenciones públicas y de arquitectura urba-
nística alternativa en Berlín; Sophie Goltz, curadora y líder
de publicaciones y programas públicos en la Nueva Asocia-
ción Artística de Berlín; Josep Manel Clavillé, director téc-
nico del Instituto de Paisaje Urbano y Calidad de Vida del
Ayuntamiento de Barcelona; Gloria Aponte, coordinadora de
la Maestría de Diseño del Paisaje de la Universidad Pontificia
Bolivariana; y Miguel Hincapié, arquitecto y subdirector ge-
neral del Instituto Distrital de Patrimonio Cultural (IDPC),
de Bogotá.
De igual manera, en los “Debates en Paz” –organizados por la
Secretaría de Cultura, Recreación y Deporte y la Red Capital
de Bibliotecas Públicas (BibloRed) con el apoyo de la revista
Arcadia, de Publicaciones Semana–, se promovió la discusión
en torno a la relación de los artistas con la ciudad: ¿Cuál es el
papel del Estado y cuál el de los artistas en una ciudad como
Bogotá? ¿Cuál es el equilibrio entre las políticas públicas y el
arte? ¿Hasta dónde llega el papel del Estado y cómo ejercen 17
la independencia los artistas? Éstas y otras preguntas fueron
planteadas a Óscar González ‘Guache’, muralista, ilustrador
y diseñador gráfico que ha recorrido gran parte de Latinoa-
mérica plasmando mensajes en muros con técnicas que van
desde el stencil hasta el muralismo contemporáneo; a Óscar
Ardila Luna, maestro en Bellas Artes y Master of Fines Arts
del Institut for Art in Context de la Universidad de Artes de
Berlín; a Wilson Díaz Polanco, diseñador y artista plástico,
cuyo trabajo incorpora diversos estilos a través de los cuales
expresa los problemas sociales y culturales que afectan a Co-
lombia; y a María Eugenia Martínez, arquitecta y directora del
Instituto Distrital de Patrimonio Cultural (IDPC) de Bogotá.
Asimismo y teniendo en cuenta que la Constitución Política
de Colombia establece que “Es deber del Estado velar por la pro-
tección de la integridad del espacio público y por su destinación al uso
común, el cual prevalece sobre el interés particular.” (Artículo 82),
que existen normas que definen el espacio público2 y asignan
funciones precisas a las entidades públicas en torno a la ubi-
cación de expresiones artísticas de carácter permanente en el
espacio público del Distrito Capital3; la SCRD, en coordina-
ción con el Taller del Espacio Público de la Secretaría Distri-
tal de Planeación, adelantó acciones tendientes a modificar
la normativa relativa al Comité Distrital de Espacio Público,
cuya función principal corresponde a emitir concepto sobre
los fundamentos teóricos, artísticos, patrimoniales y técnicos
necesarios para garantizar la pertinencia y calidad de las inter-
venciones artísticas permanentes en el espacio público, para
adecuarlo a la nueva estructura de la administración distrital;
así como ajustar su objetivo esencial, de acuerdo con las facul-
tades propias del quehacer de las entidades que lo conforman,
18 adoptando los mecanismos necesarios para el reconocimien-
to de las expresiones artísticas en el espacio público, y velar
por la integridad y destinación común del espacio público de
la ciudad.
2
“[…] el conjunto de inmuebles públicos y los elementos arquitectónicos y naturales
de los inmuebles privados, destinados por su naturaleza, uso o afectación, a la satis-
facción de necesidades urbanas colectivas que transcienden, por tanto, los límites de
los intereses individuales de los habitantes.” (Artículo 5 de la Ley 9 de 1989).
3
Entre las normas relacionadas con este tema se encuentran el Decreto distrital 028
de 2002 por el cual se crea el Comité Distrital del Espacio Público que tiene, entre
otras funciones, la expedición del concepto favorable para la ubicación de expresio-
nes artísticas de carácter permanente en el espacio público; el Decreto nacional 1469
de 2010 que estableció la expedición de la licencia de intervención del espacio públi-
co; y el Decreto distrital 215 de 2005 que adopta el Plan Maestro de Espacio Público
para Bogotá y crea el Programa de Valoración Social de los Conjuntos Monumentales
de Espacio Público.
En los últimos años, el espacio público en Bogotá ha sobre-
llevado múltiples transformaciones en distintos niveles. En-
contramos, primero, la planeación del espacio en términos de
infraestructura vial, grandes construcciones y adecuaciones;
después, las intervenciones y proyectos culturales y artísticos
localizados en el espacio público; finalmente, y relacionado
con los dos niveles anteriores, las formas en que el espacio
público es habitado, circulado, transformado, apropiado e, in-
cluso, abandonado.
El tejido social de una ciudad como Bogotá, que comienza a
incorporar en su planeación la perspectiva de ciudad-región,
es fundamentalmente diversa. Es esta diversidad cultural el es-
cenario desde donde se plantean los debates contemporáneos
sobre las relaciones entre arte y espacio público que incluyen
en su discusión conceptos tales como: «memoria histórica»,
«espacio», «historia», «cambio», «dimensión monumental» y 19
«temporalidad», de las intervenciones. Consideramos que es-
tos debates presentes nos permiten anticipar algunas de las
complejidades a futuro de una ciudad como Bogotá.
Numerosas investigaciones, documentos académicos y deba-
tes ciudadanos nos exhortan a renovar las formas de pensar,
planear y hablar del espacio público, para adaptarnos a las
transformaciones mismas que éste sufre y permite. En este
sentido, las discusiones sobre el arte en el espacio público
nos instan, en primer lugar, a trascender la visión de la esfera
de lo público como sólo referido a un lugar físico y a poner
sobre la mesa las discusiones de la constitución de lo público
en eventos, encuentros, y congregaciones de reflexión sobre
el pasado y el futuro de una comunidad.
En segundo lugar, nos proponen una re-enfoque de los paisa-
jes urbanos para que la ciudad, como algo constituido también
por su entorno natural, se construya en consonancia con los
ciclos y movimientos de la naturaleza, en lugar de imponerse
sobre ella. Esta es una nueva forma de entender la planeación
urbana y, así, las dinámicas de los flujos y movimientos de sus
habitantes, de las migraciones, al igual que de la formas en que
se producen los encuentros.
En tercer lugar, nos vemos abocados a cuestionar la idea tra-
dicional de lo que es un monumento en el espacio público.
Esto tiene efectos directos en quién y cómo se realiza un mo-
numento; es decir, en las formas de financiación y el proceso
creativo y artístico que da como resultado un «monumento».
Este cuestionamiento también se expresa en el debate sobre
su temporalidad: ¿Debe un monumento permanecer de for-
20 ma inmutable en el espacio público? ¿Quién decide qué se
conserva y bajo qué criterios? En pocas palabras, este debate
gira alrededor de algo que podríamos llamar «curaduría de lo
público».
En cuarto lugar, nos encontramos en el momento histórico
de pensar el lugar de la memoria en el espacio público, de sus
formas de construcción, y de la incidencia del arte en estos
procesos. Este debate colinda con la discusión sobre la di-
mensión monumental del arte en el espacio público: ¿Debe
toda forma de arte que se encuentra en el movimiento de
construcción de memoria histórica tomar la forma de monu-
mentos y lugares de conmemoración? Desde los espacios de
reflexión y discusión abiertos en diferentes foros y laborato-
rios artísticos se ha cuestionado la temporalidad tradicional
de las instalaciones, y se han propuesto formas de interven-
ción del espacio que no son de carácter permanente y que
están ligados a los procesos de transformación de la ciudad.
Estas intervenciones asumen que la memoria, a diferencia de
la Historia, es algo maleable, en constante movimiento, y que
se construye tanto de forma individual como colectiva. Cuan-
do pensamos a Bogotá como un lugar donde se trazan colec-
tivamente las huellas del conflicto -huellas que nos remiten a
otras geografías y experiencias- entonces surgen propuestas
en las que las instalaciones permiten el cambio de lo que allí se
muestra y se conmemora. Esto nos invita a experimentar con
diferentes dimensiones de lo sensible, que exceden las formas
tradicionales como soporte exclusivo.
Finalmente, si consideramos estas intervenciones como es-
pacios en los cuales se invita a pensar sobre el pasado, el pre-
sente y el futuro –bajo la idea de la memoria histórica–, nos
vemos en la necesidad de replantear el discurso sobre el arte
en el espacio público más allá de las categoría de grafiti, de 21
arte callejero y de urbanismo. Estas nuevas categorías deben
poder dar cuenta de la complejidad de estos debates desde
aspectos técnicos, legales, creativos y colectivos.
En este contexto, durante el cuatrenio 2012-2016, la apuesta
por las intervenciones artísticas en el espacio público se ha
encaminado al fortalecimiento de los procesos que promue-
ven la participación, la organización social y la preservación
del patrimonio cultural de la ciudad, para fomentar la apro-
piación ciudadana del espacio público. Así, desde la Secretaría
Distrital de Cultura, Recreación y Deporte y sus entidades
adscritas se han desarrollado iniciativas que buscan incluir
nuevas obras y acciones de arte urbano que resignifiquen y
revitalicen importantes zonas de la ciudad.
Esta publicación tiene dos objetivos principales. El primero
de ellos, consiste en hacer un inventario de obras expuestas
en el espacio público por el sector cultura en el periodo 2012-
2015 producto de becas, laboratorios e invitaciones artísticas.
El segundo, se concentra en abrir un campo para la reflexión
y el diálogo en torno a las recientes instalaciones de obras de
arte en el espacio público. Allí, el arte, como productor de
sentido, se proyecta como un actor relevante en la revitali-
zación de espacios públicos que actúen a la manera de esce-
narios donde se conciben nuevas formas de sentir, percibir,
expresarse y manifestarse que preservan el patrimonio y la
construcción de memoria colectiva. Esto permite la genera-
ción de sentido de pertenencia de estos espacios sin eliminar
las tensiones que generan las formas de narrar el pasado y el
presente, la historia y la memoria.
Con este inventario esperamos pues recoger las experiencias
22 de estos cuatro años y dejar abonado el camino para que el
debate continúe, las normas se acoten y permitan a la admi-
nistración distrital ser más eficiente en el cumplimiento de
sus funciones sobre este tema; y que se puedan dar nuevas
participaciones del arte en el espacio público en Bogotá, ya
que tenemos la convicción de que las intervenciones artísticas
in situ tienen la capacidad de catalizar nuevas formas de per-
cibir y relacionarse con el espacio público y generar procesos
que tejen una relación esencial con la construcción colectiva
e individual de significado, imaginarios colectivos y memoria.
Marta Lucía Bustos Gómez
Directora de Arte, Cultura y Patrimonio
Proceso de creación del mural “Las manos de todos” en el Parque Ilimaní-
Ciudad Bolívar-Colectivo In Crew-Beca “El Espacio Público, eje para la
memoria colectiva de Ciudad Bolívar” . Foto: archivo de la SCRD.
1. Arte en el espacio público:
territorio, significantes y
colectividad, por Oscar Ardila4
Sobre qué se habla cuando nos referimos hoy al espacio pú-
blico en Colombia es un tema que, por ejemplo, implica la
25
urgencia de implementar escenarios y mecanismos para la
participación democrática; la puesta en práctica de unas nor-
mas mínimas ciudadanas de convivencia; la proyección de un
infraestructura urbana adecuada y accesible; o la consolida-
ción de escenarios representativos para una colectividad. Esto
resulta más controvertido cuando nuestras expectativas se re-
4
Oscar Ardila Luna: Artista e historiador del arte cuyo trabajo se concentra en el
estudio de las representaciones artísticas contemporáneas en el espacio público. Sus
investigaciones comprenden iniciativas ciudadanas e iniciativas artísticas que se de-
sarrollan en Colombia y en Alemania. Trabaja en cooperación con la Oficina para Arte
en el espacio Público de Berlín como autor y como jurado. Recientemente recibió la
Beca de Investigación en Artes Visuales del Ministerio de Cultura. Maestro en Be-
llas Artes de la Universidad Nacional de Colombia, Magíster en Teoría e Historia del
Arte, la Arquitectura y la Ciudad de la misma universidad, Master of Fines Arts del
Institut for Art in Context de la Universidad de Artes de Berlín. Desde 2007 reside en
Alemania.
lacionan con el rol que tiene el arte en el espacio público en
un contexto nacional, regional y local actual.
En el caso de Bogotá, se pueden resaltar tres frentes desde
donde actualmente se discute cómo darle forma al arte en el
espacio público. El primero es el debate en torno a las mani-
festaciones artísticas que se emplazan en la ciudad de la mano
de una política o normatividad oficial, como es el caso del
grafiti. Además, están las normas que pretenden ‘controlar’
una actividad que se caracteriza por ser completamente des-
bordada y definir cuáles son los lugares indicados para hacer
grafitis. El segundo radica en el interés de una representación
pública de las víctimas del conflicto armado colombiano en
el marco de los discursos del posconflicto, la restitución de
tierras y el reconocimiento a las víctimas, originadas en una
política nacional y distrital que, por ejemplo, tiene planeada la
construcción del Eje de la Memoria a lo largo de la calle 26 en
26 Bogotá. Qué historia representar, cuando no existe realmente
una revisión representativa del conflicto, es una de las pre-
guntas que se hacen en el marco de los laboratorios realizados
en el Centro de Memoria Paz y Reconciliación que en este
momento proyectan monumentos para esta calle5. Y el ter-
cero lo constituyen las iniciativas particulares que gestionan
la incorporación de elementos conmemorativos en lugares
específicos de la ciudad. En este caso la cuestión de a quién
representan estos ‘monumentos’ o mobiliario urbano, respec-
to a las condiciones técnicas y aspectos legales, es la principal
inquietud a confrontar.
5
Ver: Laboratorio de creación: Memoria y Vida en: [Link]
co/laboratorio de creación memoria y vida.
El arte en el espacio público tiene que ver con algo más que
sólo el grafiti o el llamado «muralismo»; va más allá de ser
un escenario conmemorativo patrimonial representado por
monumentos como bustos y estatuas; y está lejos de ser sola-
mente el instrumento de configuración de mobiliario y con-
memoración planeado por expertos en urbanismo. Arte en el
espacio público tiene que ver con la consolidación de signi-
ficantes que representan verdaderamente a una colectividad,
a un barrio o a una región en el presente. Estos significantes
no se proyectan únicamente a partir de políticas oficiales ni
de criterios patrimoniales, legales o técnicos, sino que invo-
lucran además la participación de los agentes creativos, como
los artistas, y también a quienes representan, ya sea a una co-
munidad o a los ciudadanos. Pero, ¿quiénes son en realidad
estos agentes y a quién han representado esta red de signi-
ficantes en la ciudad? ¿Cómo involucrar esa complejidad de
componentes y actores en la proyección de arte en el espacio 27
público?
Referirse al arte en el espacio público en Colombia resulta ser
algo muy abstracto ya que hace falta revisar casos concretos
y representativos de su ‘construcción’, usos y significados ac-
tuales, respecto a las prácticas artísticas contemporáneas. Por
ejemplo, hacer una revisión que retome estrategias de la car-
tografía para cruzar material de archivo, información estadís-
tica, entrevistas, entre otros, permite leer de forma simultánea
la complejidad de factores involucrados en este tipo de esce-
narios desde la perspectiva de un territorio. Se trata de poner
en el espacio, ubicar en un plano, el desarrollo y despliegue de
estos significantes para así revelar las lecturas y percepciones
sobre los monumentos, el grafiti o las intervenciones artís-
ticas temporales. Se trata entonces de una especie de carto-
grafía cultural que señale procesos de expansión, tipologías y
yuxtaposiciones .
Recientemente he implementado una metodología similar
para acercarme a un estudio de caso: el Festival de Perfor-
mance de Cali , un evento de arte contemporáneo de carácter
independiente; es decir, que no está vinculado directamente
con la administración cultural local. El festival se ha llevado
a cabo de forma intermitente desde 1997. Esta investigación
tiene que ver con el desarrollo de un evento que nunca estuvo
planeado para emplazarse en el espacio público y que se ha
expandido paulatinamente a lo largo de sus ocho (8) versiones
y hacia distintos escenarios de la ciudad como plazas, centros
culturales, instituciones educativas, lugares de valor histórico-
cultural, y la calle misma, entre otros.
Este festival hace evidente un flujo de trabajos artísticos tem-
28 porales que se insertan de distintas formas en la ciudad y que
se basa en una plataforma abierta. Trabajos, manifestaciones
y actores se vinculan a él de forma espontánea y no oficial, y
que se corresponden con algunas de las problemáticas o te-
máticas presentadas.
Aunque el festival tiene un carácter temporal, se trata de ver
cómo una iniciativa artística independiente construyó una red
6
La revisión del paisaje cultural representado a través de monumentos se ha hecho
en trabajos como Bogotá un museo a cielo abierto. Guía de esculturas y monumentos
conmemorativos en el espacio público (IDPC 2008).
7
Abierto , cerrado y no programado: Ardila Luna Oscar, Cartografía-ensayo sobre
arte en el espacio público en el Festival de Performance de Cali, Beca de creación en
Artes Visuales 2015, Ministerio de Cultura.
de significantes a la que se fueron sumando otros agentes pre-
sentes en el espacio público, tanto oficiales como no oficiales.
Así se hacen visibles distintos territorios representativos en el
espacio público: culturales, históricos y activistas; así como la
visibilidad de diversas colectividades y actores: alcaldías loca-
les, barrios, sindicatos, asociaciones, redes educativas, artistas.
El festival también se convierte en un punto de encuentro
para la discusión sobre la construcción de un escenario colec-
tivo en el cual confluyen diversas nociones de lo público, de la
ciudad, de su historia y de la participación.
De este modo, se revisa el desarrollo de una «plataforma de
colaboración» en la que distintos actores (oficiales, no oficia-
les, artistas, ciudadanos) e intereses se involucraron paulati-
na y simultáneamente para discutir y proyectar en conjunto
imaginarios sociales, identidades, historias y problemáticas
locales.
29
En Bogotá se pueden estudiar diversos casos en los que las ar-
tes plásticas se han involucrado claramente con la proyección
de significantes colectivos en el espacio público. Es el caso de
la llamada “Bienal de Venecia de Bogotá” que hacia fines de
los noventa planteó formas alternativas de interacción entre
artistas y ciudadanos que tenían lugar en el espacio público;
eventos de arte como “La Otra”, una feria de arte alternativa
que desde 2007 desarrolla diversos proyectos basados en la
interacción con comunidades y artistas en el espacio público;
o, recientemente, el grafiti ‘organizado’ y normativizado que
se ve por toda la ciudad. ¿Qué territorio describieron estas ini-
ciativas? ¿Qué tipo de conflictos existen? ¿Qué red de signifi-
cantes se construyó en Bogotá? Son algunos de los aspectos
que se pueden abordar.
El Festival de Performance de Cali es un caso que vislumbra
cómo –desde una iniciativa artística independiente–, se pue-
den establecer criterios y formas de interacción que involu-
cren una diversidad de factores a la hora de intervenir en el
espacio público desde al arte; algo que podría trasladarse a
la proyección de intervenciones artísticas permanentes en la
ciudad de Bogotá.
No obstante para equiparar los aspectos técnicos y legales
con los creativos y colectivos en relación con el arte en el es-
pacio público en la ciudad es relevante la asesoría permanente
de una entidad especializada que coordine los concursos, las
instancias, y que acompañe constantemente el desarrollo de
las propuestas, las solicitudes o la organización de las convo-
catorias a las que haya lugar. Este modelo existe, por ejemplo,
desde 1977 en ciudades como Berlín de la mano de la Oficina
30
de Arte en el Espacio Público. En esta oficina, que tiene un
origen de carácter gremial, han sido los artistas organizados
quienes han liderado la proyección de arte en el espacio públi-
co a nivel local, regional y nacional. Con esto se ha ampliado
el perfil de los actores ya que constantemente se involucran
artistas en sus convocatorias, tiempo atrás los concursos de
arte en el espacio público tenían un perfil más orientado para
estudios de arquitectura. Igualmente, se ha afianzado un de-
bate democrático en el que se encuentran continuamente los
agentes oficiales, ciudadanos y creativos para discutir y pro-
yectar distintas acciones a implementar en este tipo de escena-
rios, no solo como visión de política pública, sino en el marco
mismo de los concursos específicos.
Por ahora lo importante es tener claridad para referirse a un
arte en el espacio público en Bogotá más allá de los lugares
comunes del grafiti, del arte callejero o del urbanismo, que
contemple toda su complejidad para desarrollar las estrategias
necesarias de interacción entre los aspectos técnicos, lega-
les, creativos y colectivos que están implícitos en una ciudad
como Bogotá.
31
Restauración del mural del maestro Omar Rayo en la Carrera 14 con Calle 19. Foto: archivo IDARTES.
2. Acerca del Arte en Espacio
Público, por Luisa Roa8
¿A qué nos referimos cuando hablamos de arte en el espacio
público? ¿Qué tipo de imágenes, eventos u objetos imagina-
mos en el espacio público? ¿Quién es el público?
Tradicionalmente el concepto de «Arte en el espacio público»
ha estado ligado a la idea de la instalación y la preservación 33
de monumentos permanentes en lugares abiertos dentro de
las ciudades. Estatuas, fuentes, montículos u obeliscos han
sido construidos con el fin de conmemorar hechos del pasado
considerados relevantes en la historia oficial de una sociedad.
Estos monumentos conmemorativos corresponden a la idea
y a la narración del pasado en un momento histórico especí-
fico, siglo XIX, periodo durante el cual los monumentos son
reconocidos jurídicamente, lo que quiere decir que se comen-
zó a destinar un rubro por parte de los gobiernos para su
8
Luisa Roa: Estudió Artes Plásticas en la ASAB. En el 2008 terminó sus estudios
en la Maestría de Artes Plásticas y Visuales de la Universidad Nacional de Colom-
bia. Recientemente se graduó de la Maestría de Arte Público y Nuevas Estrategias
del Arte en la Universidad Bauhaus en Alemania. En el año 2014 fue becaria de la
Universidad Bauhaus en Weimar, Alemania y el DAAD, y obtuvo la beca Stipendien-
ausstellung “Ausgewählt!”.
construcción y mantenimiento y que, a su vez, fueron contra-
tados expertos para determinar su emplazamiento y cuidado.
Con el paso del tiempo, la idea de arte público se ha tornado
más compleja, pues el espacio público se ha convertido en el
escenario de eventos propiciados por los cambios políticos
e históricos dentro de toda sociedad y, como consecuencia,
han ido arrojando preguntas que cuestionan la organización y
participación de los ciudadanos en la esfera pública.
La idea de espacio público no es un concepto totalmente
construido y cerrado; por el contrario, es una noción en per-
manente formación y hace parte de los imaginarios cambian-
tes de una comunidad.
Las tensiones presentes en el espacio público están regidas
por la forma en que se organiza un pasado particular en el
34 presente; así pues, es importante tener en cuenta que la me-
moria colectiva es un proceso defectuoso y variable, pero es
allí en donde radica su vitalidad, ya que este pasado se halla
en permanente actualización, replanteando constantemente la
esfera de lo público. Entonces, ¿cómo deberíamos pensar hoy
en día el arte público o el arte en el espacio público?
El comisionado de la ciudad de Nueva York para asuntos pú-
blicos, Tom Finkelpearl, en su libro What We Made9, plantea
que una forma de aproximación al arte público sería a través
de un proceso de cooperación y de comunicación conectado
con las necesidades de una comunidad; es decir, las iniciativas
9
Tom Finkelpearl. What We Made: Conversations on Art and Social Cooperation.
Durham: Duke University Press, 2013.
artísticas que se construyan con el propósito de intervenir el
espacio público deben darse a partir de las configuraciones
propias del lugar a ser intervenido y basarse en un proceso
dialógico en el que la comunidad también participe activa-
mente.
Por ejemplo, Finkelpearl hace una reflexión sobre el movi-
miento migratorio de una ciudad como Nueva York, en la que
el pasado y la historia son fenómenos inestables, dado que
las comunidades que se asientan en la ciudad traen consigo
su propio pasado y sus propias problemáticas. Teniendo en
cuenta esto, Finkelpearl reflexiona sobre la incidencia de algu-
nos monumentos en ciertas comunidades o intervenciones de
algunos artistas que convocan a la comunidad en la participa-
ción y construcción de obras en el espacio público.
Ahora bien, al pensar en el espacio público como una forma
de organizar y nombrar el pasado en el presente, es preci- 35
so entender las diferencias entre historia y memoria. El his-
toriador Pierre Nora, en su ensayo “Between Memory and
History: Les Lieux de Mémoire”10, afirma que la historia y la
memoria son dos categorías distintas, de hecho opuestas. La
historia es una disciplina intelectualizada, una representación
del pasado que siempre es crítica, que no pertenece a nadie
y por tanto pertenece a todos, de ahí su carácter universal; y
la memoria se encuentra en actualización constante, dándole
vitalidad al pasado. La memoria es múltiple y especifica a la
vez; es colectiva e individual al mismo tiempo.
10
Ver, Pierre Nora. “Between Memory and History: Les Lieux de Mémoire”. En
Representations 26 (spring 1989) < [Link]
A través de los conceptos formulados por Pierre Nora so-
bre la historia y la memoria, es posible cuestionar la perma-
nencia y el lugar que ocupan aquellas producciones artísticas
que aparecen en el espacio público; sobre todo, teniendo en
cuenta que las necesidades y construcciones de la historia y la
memoria han cambiado durante el tiempo como consecuen-
cia de fenómenos como los desplazamientos del campo a la
ciudad y el desarrollo urbanístico, en el caso específico de Bo-
gotá, y que a su vez han ido transformando el paisaje cultural
y urbano de la ciudad. Un ejemplo, muy conocido, que puede
ser extraído de la historia de Bogotá es el « Bogotazo », del 9
de Abril de 1948, ya que se trató de un evento que modificó
por completo la distribución del territorio de la ciudad como
consecuencia de los desplazamientos internos que tuvieron
lugar después de este suceso.
Por lo tanto, bajo este panorama surgen preguntas sobre el
36 arte en el espacio público: ¿Es indispensable que las manifes-
taciones y prácticas artísticas en el espacio público permanez-
can a lo largo del tiempo? ¿Se podrían incluir procesos edu-
cativos y pedagógicos dentro de la categoría de arte público,
teniendo en cuenta que se trata de producciones intangibles?
Para artistas como Francis Alÿs11 o Jeremy Deller12, la esfera
de lo público no estaría necesariamente ligada a un lugar físi-
co; sus propuestas se vuelcan más bien sobre la congregación
de un público bajo un evento, un propósito o la recreación de
un hecho del pasado que cuestiona el orden presente.
11
Consultar en <[Link]
12
Consultar en <[Link]
[Link]>
La importancia de estas acciones es encontrar puntos de ten-
sión en la esfera pública, con el fin de recordar y asomarse a
un sistema de relaciones que parecen invisibles pero que rigen
la forma en que se organiza un lugar.
En Colombia, el colectivo Helena Producciones ha desarro-
llado proyectos que cuestionan la historia y la memoria; por
ejemplo, en su “Taller Juanchaco, Ladrilleros y La Barra”13,
recogen testimonios sobre una explosión ocurrida el 7 de
agosto de 1956, en Cali, de grandes proporciones, ya que en
tal “hecatombe” –como ellos la describen– desaparecen edifi-
cios y manzanas enteras.
En el proyecto también se hace énfasis en la relevancia del 7
de agosto como fecha nacional: es el día en que se conme-
mora la Batalla de Boyacá, y también es el día en que se po-
sesionan los presidentes colombianos. En este proyecto nos
encontramos con la pregunta de quién determina y organiza 37
el pasado, o, más bien, quién estaría autorizado para hacer
una curaduría del pasado; es decir, quién establece cuáles son
los hechos relevantes del pasado y cómo se hablaría de los
mismos. Así una de las partes más relevantes del proyecto es
la recolección de testimonios por parte de Helena Produccio-
nes; por ser un material efímero, y casi anónimo, sobre el que
se configura esta tensión entre la memoria y la historia.
Por otro lado, en Bogotá fue conformado el “Museo a Cielo
Abierto”, en el que se reunieron las 639 esculturas y monu-
mentos que se encuentran en el espacio público de la ciudad
y cuyo objetivo fue catalogar estas piezas con el ánimo de
mostrar sus transformaciones a través del tiempo.
13
Consultar en <[Link]
El propósito fue considerar a la ciudad como un gran museo
que puede ser recorrido y donde es posible abrir reflexiones
sobre el espacio público en el pasado y en el presente. Con
este proyecto, la idea del museo como un espacio cerrado y
frecuentado por un público específico es revaluada, abriéndo-
se a toda la ciudad y permitiendo que cualquier persona tenga
acceso a sus obras.
Las historias, que acompañan en el catálogo del “Museo a
Cielo Abierto” a algunas de las esculturas, narran los ires y
venires de las mismas. Se narra, por ejemplo, la historia de las
reubicaciones y los diferentes emplazamientos de los monu-
mentos de Isabel La Católica y Cristóbal Colón que en 1896
fueron guardados mientras se definía su ubicación, y sólo has-
ta 1906 se inauguraron.
En 1938 las estatuas fueron trasladadas al Parque de Puen-
38 te Aranda, después se movieron nuevamente a la Aveni-
da Colón. En 1948 se trasladaron a un monumento recién
construido en la glorieta de Puente Aranda. Luego en 1981,
las guardaron mientras se adelantaba la construcción de un
conjunto de puentes sobre la glorieta de Puente Aranda y en
1988 las estatuas fueron cambiadas de sitio y se emplazaron
finalmente sobre la Avenida El Dorado, donde se encuentran
actualmente.
Los desplazamientos que han tenido los monumentos alre-
dedor de la ciudad evidencian la forma en que se ha pensado
el pasado en el espacio público y las transformaciones que ha
sufrido la ciudad a partir de circunstancias políticas e históri-
cas. Los diferentes traslados de los monumentos de la Reina
Isabel y Cristóbal Colón obedecieron a la expedición de de-
cretos a lo largo de diferentes gobiernos.
Actualmente, las obras en los espacios públicos no son sola-
mente encomendadas a escultores de renombre como fue el
caso de Cesare Sighinolfi –autor de las estatuas de Isabel La
Católica y Cristóbal Colón–, sino que también se convoca a
grafiteros, artistas callejeros, artistas colombianos e interna-
cionales, con el fin de pensar y reconfigurar el espacio público.
Bogotá ya no es la misma ciudad que recibió los monumen-
tos de la reina Isabel y Cristóbal Colón. Los habitantes de los
barrios se organizan para tomar decisiones sobre lo que debe
suceder en el espacio público de su localidad, han surgido
movimientos de jóvenes que se cuestionan sobre problemá-
ticas relacionadas con la naturaleza y la ciudad, la contamina-
ción y la interculturalidad. Grupos de personas que antes se
encontraban marginados reclaman la validez de sus relatos y
una participación en la ciudad.
Ante este panorama, los procesos de arte en el espacio públi- 39
co que han sido llevados a cabo durante los últimos años han
puesto en evidencia una serie de preguntas y tensiones sobre
el espacio público. Asuntos como la Memoria y la Concerta-
ción ciudadana han hecho su aparición en este escenario, pues
circunstancias como el desplazamiento desde zonas rurales
y otras regiones, y recientes acontecimientos políticos han
transformado el panorama de Bogotá.
Así pues, surgen preguntas acerca de quién debe decidir so-
bre las intervenciones artísticas en el espacio público, cómo
hablar hoy en día de la conmemoración, cuáles son nuestros
nuevos monumentos, bajo qué términos se habla hoy en día
del pasado, cómo se reconstruye la memoria.
“Escenario en construcción” del artista Oswaldo Maciá, ganador del Primer Concurso Internacional Museo a Cielo Abierto
en Bogotá. Foto: archivo SCRD.
“El jurado destaca las siguientes cualidades avanzadas de la
propuesta de Maciá: ‘Su condición sensible más que material,
el carácter de reverberación y memoria de la experiencia en el
espectador más allá del espacio físico de la pieza, el efecto a la vez
delicado y poderoso que ofrece a la experiencia urbana. El jurado
está convencido de que esta obra abre posibilidades para replantear
la noción de arte público en las ciudades del sur global y pondrá
a Bogotá en el horizonte de la discusión sobre este campo en el
arte contemporáneo a escala internacional. La intención de Maciá
de usar un archivo extenso de los cantos de las aves colombianas
para esta obra propone un disfrute del patrimonio intangible del
ciudadano que abre perspectivas sobre una noción de identidad
colectiva que está ligada a la riqueza natural más allá de los
símbolos de identificación nacional convencionales.’”.
Observaciones del jurado del Primer Concurso Internacional
Museo a Cielo Abierto en Bogotá.
“Armonía del Pacífico” en la Carrera 10 con Avenida Jiménez. Foto: Archivo IDARTES.
3. Sobre las intervenciones en el
espacio público llevadas a cabo en
Bogotá durante el periodo 2012-2015.
43
Durante este período las entidades del sector Cultura, Recrea-
ción y Deporte promovieron la realización de un considera-
ble número de intervenciones artísticas en el espacio público
bajo diversas modalidades: becas, premios nacionales e inter-
nacionales y laboratorios.
El resultado de algunas de estas iniciativas, sobre todo las de
grafitis y gigantografías, fue la creación de intervenciones de
carácter temporal que dependen de las transformaciones de
la ciudad y de su deterioro natural. Esto da cuenta de las nue-
vas formas de intervención en el espacio público, ya que no
se trata únicamente de proyectos de gran durabilidad, como
lo son los monumentos tradicionales, sino que se trata de
PROPUESTA # 1 PROPUESTA # 2
Planta cuadrada de 6x6 metros de pilote a pilote Planta cuadrada de 4x6 metros de pilote a pilote
Laboratorio de Creación “Memoria y Vida”, bocetos.
Renders, bocetos y fotos del Laboratorio de creación: Memoria y Vida en la Plazoleta de las Flores, Avenida Caracas con Calle 26. Archivo SCRD.
proyectos que deben ser coherentes con los movimientos del
lugar donde se instalan, al tratarse de gestos que no se proyec-
tan en una línea histórica, sino que hacen parte de un esfuerzo
por construir memoria y obedecen a las dinámicas de ésta:
maleable y en constante movimiento.
La aparición de estas nuevas imágenes y esculturas en el espa-
cio público, producto de las convocatorias y laboratorios, han
abierto el debate sobre el proceso que debe desarrollarse an-
tes de determinar el tipo intervenciones que serán instaladas
en las calles, parques y otros lugares públicos; puesto que, hoy
en día, es una decisión que no sólo compete a las instituciones
sino que debe ser consensuada teniendo en cuenta el criterio
y la participación de los ciudadanos que conviven con ellas
día a día.
45
Esta horizontalidad en la relación de los cuidadanos con su
espacio genera un sentido de pertenencia sobre los bienes pú-
blicos compartidos, que deben ser cuidados y valorados para
el beneficio de todos.
De igual forma, este criterio debe ser tomado en cuenta para
la elaboración de las cartillas de las becas y/o convocatorias
que entidades públicas o privadas impulsan y que se refieran
a intervenciones artísticas en el espacio público, pues éstas
deben ser pensadas teniendo en cuenta los entornos donde
se van a instalar, sus habitantes y los contextos sociales espe-
cíficos.
Laboratorio Memoria y Vida en la Plazoleta de las Flores, Avenida Caracas con Calle 26. Foto: archivo SCRD.
Así pues, se hace pertinente revisar otras estrategias que se
han venido desarrollando en el arte público; un ejemplo de
esto, son las reflexiones de la investigadora Chiara Tornaghi15
quien propone en su artículo “The relational ontology of pu-
blic space and action-oriented pedagogy in action- Dilemmas
of professional ethics and social justice”16 que, al pensar en
el espacio público, se tengan en cuenta factores como la re-
lación de sus habitantes con el mismo y los modos en que se
producen encuentros allí, teniendo en cuenta que es en estos
espacios donde se generan una serie de comportamientos por
parte de sus usuarios, o micro interacciones, que determinan
el carácter del lugar. También se refiere al estudio de factores
no humanos como la biodiversidad: plantas y animales que
configuran una «geografía animal».
Todos estos elementos van construyendo la manera en que
se percibe un lugar; pues, para Chiara Tornaghi, no se trata 47
solamente de la representación que se produzca sobre éste
sino que también es determinante pensar en la sonoridad y
las impresiones táctiles y olfativas que lo componen. Al res-
peto, Gloria Aponte, coordinadora de la Maestría en Diseño
del Paisaje de la UPB de Medellín, en su intervención duran-
te la “Tercera Cátedra de Nuevas Políticas Culturales 2015”,
realizada por la Secretaría de Cultura, Recreación y Deporte,
15
Coordinadora del Proyecto de investigación la justicia alimentaria urbana de
Leeds University.
16
Capítulo 2, incluido en Chiara Tornaghi and Sabine Knierbein (eds.). Public Space
and Relational Perspectives. New challenges for architecture and planning. London
& New York: Routledge Taylor and Francis Group, 2015.
habló de paisajes urbanos que deben tener en cuenta el movi-
miento y ciclos de la naturaleza, proponiendo la creación de
espacios donde las construcciones humanas convivan con las
plantas y otros elementos naturales, respetando su crecimien-
to y manifestaciones sin tratar de controlarlos o domesticar-
los, sino haciendo negociaciones a partir de una consciencia
de los elementos que componen un lugar.
Una de las ideas sobre las que se basa el concepto de «Paisaje
urbano» es el de las concesiones, ninguna de las partes debe
imponerse sino que se busca un acuerdo para la convivencia
de factores antagónicos. Tanto Chiara Tornaghi como Glo-
ria Aponte formulan la construcción de un espacio público
más sensible, que trascienda la producción e instalación de
imágenes y que se encamine hacia un análisis de fenómenos
sensoriales y no humanos que afectan lo público.
48
Por otro lado, el concurso “Memorias del futuro”, fomentado
por el Instituto Distrital de las Artes-IDARTES, propuso una
reflexión sobre la memoria que se hacía urgente en Bogotá.
Por primera vez, se crea un escenario para pensar el pasado, el
presente y el futuro en términos de memoria, dando validez a
prácticas como el grafiti, que anteriormente eran reprimidas y
sancionadas. La ciudad dio cabida a este tipo de expresiones,
que los transeúntes pueden ver en sus trayectos por la Aveni-
da El Dorado, el Centro Ampliado de Bogotá y otros lugares.
Esta nueva visión sobre el arte público se abre a otras pers-
pectivas sobre la manera en que debe construirse la memoria
misma de la ciudad, lo que implica la aparición de imágenes y
personajes que se han ido instalado en el imaginario colectivo.
Ahora bien, la esfera de lo público ha trascendido los espacios
físicos. El internet es hoy en día un espacio de debate, edifi-
cación y transformación de lo público. Allí se crean comu-
nidades, se opina, se difunden noticias, se generan tensiones
políticas y sociales (en algunos países se ejercen fuertes res-
tricciones sobre el uso del internet), se crean lazos. Asimismo,
en el pasado, la radio y la televisión fueron determinantes en
la configuración de una esfera pública y definieron paráme-
tros de lo público, pues son ventanas de lo público en un
ámbito privado.
Uno de los laboratorios llevados a cabo en Bogotá durante
el año 2015, el Laboratorio de Creación “Memoria y Vida”,
dirigido por el artista Mario Opazo, tuvo como ejes centrales
preguntas sobre la memoria, la conmemoración y lo que sig-
nifica ser víctima del conflicto armado. El Laboratorio con-
vocó a 15 participantes, representantes de organizaciones de 49
víctimas, organizaciones de memoria, artistas y habitantes del
entorno en el cual se iba a realizar la intervención artística.
En una de sus sesiones fue invitado a hablar el curador Jaime
Cerón, quien insistió en tener en cuenta la temporalidad de la
obras que aparecen en el espacio público, proponiendo que
sean de carácter efímero o que correspondan a los cambios
producidos en el espacio mismo.
Esta declaración podría sumarse a lo que señaló la investiga-
dora Adriana Urrea en el mismo Laboratorio, quien expuso
otras formas de preservar el pasado, como la oralidad que
contraría a la escritura. Los dispositivos a través de los cuales
se representa el pasado constituyen formas de poder; la escri-
tura es un dispositivo fijo, mientras la oralidad es cambiante e
inestable como la memoria.
Proyecto “Escenario en construcción” del artista
Oswaldo Maciá, ganador del Primer Concurso
Internacional Museo a Cielo Abierto de Bogotá.
Foto: Oscar Monsalve.
“En general, el jurado expresa su satisfacción con la decisión de someter
la producción de obra pública a un concurso público abierto. Considera sin
embargo que convendría explorar concursos que, de acuerdo con la lógica del arte
contemporáneo, favorezcan la comisión de obras temporales, de intervención social
y comunitaria, en lugar de indicar consciente o inconscientemente una preferencia
por las fórmulas tradicionales del arte cívico y monumental.”.
Observaciones del jurado del Primer Concurso Internacional
“Museo a Cielo Abierto de Bogotá”.
3.1. Nuevos monumentos y
formas conmemorativas
En el Laboratorio de Creación “Memoria y Vida” la pregunta
sobre la conmemoración y los monumentos estuvo todo el 51
tiempo presente y se cuestionó especialmente si sería posi-
ble conmemorar un hecho que aún sigue estando vigente. En
consecuencia, la intervención que se propuso para la Plazo-
leta de las Flores fue consecuente con los diálogos que se
llevaron a cabo sobre temas como la memoria y el registro del
pasado: se trata de un escenario que depende del movimiento
y los cambios que se vayan produciendo en la plazoleta. Lo
único que permanecerá fijo son las bases sobre las que se po-
drá instalar un escenario en transformación.
Más que un monumento, se trata de una plataforma/escena-
rio en la que se busca homenajear la vida, de un espacio de
expresión para las víctimas del conflicto armado en Colombia
que no se enfoca en el bienestar de objetos y esculturas sino
en el de la gente y el tejido social que circunda la intervención.
Aquí, más que conmemorar el pasado, se propone una cons-
trucción que crece en el presente, y desde el presente; por esta
razón, las dinámicas de este espacio darán cuenta del movi-
miento mismo de la ciudad que es impredecible.
La obra ganadora del Primer Concurso Internacional “Mu-
seo a Cielo Abierto” de Bogotá, del artista Oswaldo Maciá,
también abre a una reflexión distinta para hablar sobre la con-
memoración. Su proyecto, “Escenario en construcción”, es
una instalación sonora emplazada en el espacio público, que
hace homenaje a la biodiversidad en Colombia a través de una
composición acústica basada en un catálogo sonoro de pája-
ros que habitan diferentes zonas del país. Esta obra amplía
el espectro de lo que debe ser homenajeado, en este caso los
pájaros, lo cual descentraliza el hecho conmemorativo del ho-
menaje a personajes importantes en una narración histórica,
52 para integrar a la naturaleza en una construcción de memoria.
Lo más destacable aquí es que hay un reconocimiento de la
naturaleza como un elemento importante en el tejido social,
lo que reduce la distancia que produce una objetualización
de la naturaleza y permite que sea integrada a la sociedad no
como un tema de estudio científico, sino como un asunto
vital para la existencia de un espacio público.
Quizás una de las preguntas que se deba formular aquí es
si debe haber una eternización del pasado o, por el contra-
rio –como lo enuncian algunos autores dedicados a analizar
fenómenos como el patrimonio y la conmemoración–, las so-
ciedades deban aprender a dejar morir las cosas y hacer los
correspondientes duelos. No se trata de arrasar con el pasado,
sino de construir una convivencia de lo nuevo y lo viejo en un
mismo espacio, sin la eternización de un pasado que aludiría
nuevamente a una forma de poder y una hegemonía histórica,
ni la idea de una modernidad que arrasa con el pasado para
edificar lo nuevo.
También se puede pensar en otras formas del arte público,
teniendo en cuenta que hasta el momento ya han habido una
serie de exploraciones propuestas por las intervenciones más
recientes, como los archivos, que, a pesar de no ser visibles,
hacen parte de lo que configura el espacio público, especial-
mente porque son los registros y narraciones que nos quedan
del pasado.
Los archivos también arrojan luz sobre situaciones y conflic-
tos que en muchas ocasiones no parecen claros, ya que pue-
den dar cuenta sobre los hechos que acontecen en el presente.
53
4. Cartografía
54
Autor: Luisa Roa
1. LAS MANOS DE TODOS
2. LINGOTES
3. MUJERES LA GLORIA SUR DE BOLIVAR
4. PINTANDONOS-OTROS
5. DESCANSA TU DANZA
6. VOX POPULY
7. MEMORIAS DE LOS OLVIDADOS
8. TESTIGOS DEL PASADO EN EL PRESENTE
9. CIUDAD EN MOVIMIENTO
10. PERROS Y JINETES
11. TRANSMUTACIÓN
12. VICTIMAS INOCENTES
13. MEMORIA INTRAFAMILIAR
14. ESCENARIO EN CONSTRUCCIÓN
15. ARBOL ADENTRO
16. GABO
17. EL CAMINO AL FUTURO SE CONSTRUYE
RECONOCIENDO
18. SIGNOS CARDINALES
19. ESPERANZA DEL RETORNO
20. PACHAMAMAS DE LUZ
21. PROYECTO INTERVENCIÓN LABORATO-
RIO DE CREACIÓN, MEMORIA Y VIDA
22. [Link]
23. VERTIGO GRAFFITI
24. ESTE TERRITORIO ES NUESTRO
25. BICROMO 26-10
26. SIN TÍTULO
27. HELIO CROMÁTICO
28. RECUERDA
29. CONSTELACIONES DE MEMORIA
30. ATREVIMIENTO
31. M30
32. BOGOTÁ STREET55ART
33. SIN TÍTULO
34. ARRIBO
35. SIN TÍTULO
36. RECONCILIACIÓN NATURAL
37. BORRÓN Y CUENTA NUEVA
38. AZABACHE
Laboratorio de creación: Memoria y Vida en la
Plazoleta de las Flores, Avenida Caracas con Calle
26. Foto: archivo SCRD.
5. Inventario
Durante el periodo del 2012 al 2015 las entidades públicas del
sector Cultura Recreación y Deporte llevaron a cabo diferen-
tes intervenciones artísticas en el espacio público de Bogotá a
través de becas, laboratorios e invitaciones a artistas, en torno
a preguntas y propuestas sobre el arte público, la memoria, la 57
reconciliación y la paz. Se recibieron proyectos por parte de
artistas y colectivos y se desarrollaron procesos en los que se
plantearon múltiples miradas sobre la memoria y la construc-
ción de lo público.
Estas intervenciones robustecen la idea de un El “Museo a
Cielo Abierto en Bogotá”17 pues se trata de piezas que están
expuestas en la ciudad, especialmente en las zonas que se
han denominado Centro Ampliado y el Corredor Cultural
de la Calle 26, bautizado en 2014 como “Eje de la Paz y la
Memoria”.
17
(Bogotá un museo a cielo abierto. Guía de esculturas y monumentos conmemo-
rativos en el espacio público. Vol. I, p. 11). Consultado en <[Link]-
[Link]/sites/default/files/publicacion_museo_cielo_abierto.pdf>.
Dicho museo está conformado en la actualidad por 639 es-
culturas y monumentos instalados en el espacio público del
Distrito Capital, bajo la custodia del Instituto Distrital de Pa-
trimonio Cultural, entidad adscrita a la Secretaría Distrital de
Cultura Recreación y Deporte de la Alcaldía Mayor de Bogo-
tá. Estas obras artísticas y patrimoniales fueron implantadas
en distintos momentos del desarrollo urbano capitalino bajo
diversos criterios estéticos, sociales y politicos; y, a partir de
ellas, los ciudadanos han construido diferentes relaciones con
el espacio público. Ante la inexistencia de un inventario com-
pleto de monumentos conmemorativos y obras de arte que
se encuentran en el espacio público de Bogotá, a partir de
2005 las entidades distritales encargadas del tema, el Insti-
tuto de Desarrollo Urbano, el Departamento Administrativo
de Planeación Distrital, hoy Secretaría de Planeación Distri-
tal, y la Corporación La Candelaria, hoy Instituto Distrital de
Patrimonio Cultural, emprendieron la tarea de identificar en
58 primera instancia el conjunto de obras. Así, en el año 2007, la
Secretaría de Planeación Distrital completó un inventario de
más de setecientos monumentos y piezas de arte ubicadas en
el espacio público de la ciudad. El Instituto de Patrimonio,
posteriormente, y a partir de una rigurosa investigación, pro-
movió la declaratoria de un total de cien monumentos con-
memorativos y esculturas como Bienes de Interés Cultural
por su valor artístico, histórico y simbólico.
Este “Museo a Cielo Abierto en Bogotá” plantea un recorri-
do en el que el transeúnte se encuentra con gigantografías,
grafitis e intervenciones instalativas y escultóricas, junto con
monumentos que datan del siglo XIX y esculturas que se ge-
neraron después de la segunda mitad del siglo XX.
El valor más relevante de esta colección es que plantea la con-
vivencia de lo nuevo y de lo viejo sobre un mismo escenario;
se trata de la creación de un espacio donde el pasado, el pre-
sente y el futuro no compiten, sino que hacen parte de un
entramado de capas de historia que tornan más compleja y
diversa a la ciudad.
En cuanto a los grafitis y las gigantografías se puede decir que
su carácter no es permanente, ya que no existe una intención
de preservarlos por un largo periodo de tiempo como el de
los monumentos tradicionales.
La temporalidad de la obras es otro asunto que se pone en
discusión en este proceso, teniendo en cuenta que –durante
las intervenciones y laboratorios– se abrió la reflexión sobre
las implicaciones que tiene el hecho de producir imágenes u
objetos que tengan la pretensión de durar para siempre. Agre-
gado a esto, al hablar de procesos de memoria, es inevitable 59
pensar en la necesidad de abordar otras formas de rememorar
el pasado en un presente que es siempre cambiante y la apari-
ción de otras voces al margen de las voces oficiales; es el caso
específico de las víctimas de la violencia en Colombia, que
hoy en día también son partícipes de su propia construcción
histórica.
A continuación, se presenta un breve inventario de las iniciati-
vas desarrolladas por las entidades del Sector Cultura, Recrea-
ción y Deporte, que están organizadas teniendo en cuenta las
diferentes modalidades bajo las que se llevaron a cabo: moda-
lidad de concurso público que se dio a partir de becas para el
desarrollo de un proyecto artístico, laboratorios y obras que
son el resultado de invitaciones directas por parte de las enti-
dades públicas del sector Cultura, Recreación y Deporte.
Entidad
Secretaría
Distrital
de
Cultura,
Recreación
y
Deporte-‐SCRD
Nombre
de
la
Beca
Beca
Homenaje
a
Gabriel
García
Márquez
-‐
2013
Ganador
Julia
Merizalde
Price
Nombre
del
“Gabo”
proyecto
Ubicación
Plazoleta
de
las
Mariposas
del
Palacio
Liévano
de
la
Alcaldía
Mayor
de
Bogotá
61
Proyecto “Lingotes” del artista Mauricio Arango
ganador de la Beca Presencia de García Márquez
en Bogotá. Render: archivo SCRD.
Entidad
Secretaría
Distrital
de
Cultura,
Recreación
y
Deporte-‐SCRD
Nombre
de
la
Beca
Beca
Presencia
Gabriel
García
Márquez
-‐
2015
Ganador
Mauricio
Arango
Mejía
Nombre
del
“Lingotes”
proyecto
Ubicación
Biblioteca
Pública
Parque
El
Tunal
63
Entidad
Secretaría
Distrital
de
Cultura,
Recreación
y
Deporte-‐SCRD
Nombre
de
la
Beca
El
espacio
público,
eje
para
la
memoria
colectiva
en
Ciudad
Bolívar
-‐2015
Ganador
Colectivo
INK
CREW
Nombre
del
“Las
manos
de
todos”
proyecto
Ubicación
Muros
de
contención
del
Parque
Ilimaní
en
el
Barrio
Paraíso
(Entre
las
calles
71P
sur
y
74B,
la
transversal
27H
y
carrera
27I
–
UPZ
67
-‐
Lucero
Alto)
64
Mural “Las manos de todos”, del Colectivo In Crew,
ganador de la Beca Presencia de García Márquez en
Bogotá. Fotos: archivo SCRD.
Secretaría
Distrital
de
Cultura,
Recreación
y
Deporte
-‐
SCRD
Instituto
Distrital
de
Patrimonio
Cultural
Entidad
Transportadora
de
Gas
Internacional
S.A.
ESP
Fundación
Escuela
Taller
de
Bogotá
Nombre
de
la
Beca
Primer
Concurso
Internacional
“Museo
a
Cielo
Abierto”
de
Bogotá
-‐
Premio
a
una
propuesta
de
obra
de
arte
para
el
espacio
público
de
Bogotá
–
2014
Ganador
Oswaldo
Maciá
Nombre
del
“Escenario
en
construcción”
proyecto
Ubicación
Rotonda
de
la
Calle
19
con
Carrera
3
66
Entidad
IDARTES
Nombre
de
la
Beca
Intervención
Urbana
con
una
Comunidad
Local
–
2012
Ganador
Colectivo
INK
CREW
Nombre
del
“Muralismo,
Vinilo
y
Aerosol”
proyecto
Ubicación
Los
Mártires
67
Mural “ Boa mistura” en la Avenida Jiménez. Foto: archivo IDARTES.
Entidad
IDARTES
Nombre
de
la
Beca
de
Intervención
Artística
Urbana
con
una
Comunidad
Beca
Local
-‐
2013
Ganador
José
Fernando
Cuervo
Galindo
Juegos
Translúcidos
y
Casa
B
Nombre
del
“La
Nave
de
los
Sueños”
proyecto
“Proyectando
Imaginarios
en
Belén”
Ubicación
69
Entidad
IDARTES
Nombre
de
la
Beca
Intervención
Artística
Urbana
en
la
Calle
26
–
2013
Beca
[Link]
ARTEVIMIENTO
S.
A.
A
Ganadores
BOGOTÁ
STREET
ART
COLECTIVO
BRICROMO
M
30
“20.26.
DC”
Nombre
del
“Vértigo
Graffiti”
proyecto
“Este
territorio
es
nuestro”
“Bricromo
26
-‐
10”
“Sin
título”
Ubicación
Calle
26
70
Entidad
IDARTES
Nombre
de
la
Beca
Intervención
Artística
Urbana
en
la
Carrera
10
–
2014
Beca
PLANETA
PROJECT
KAV
CREW
Ganadores
TINTA
CALLE
UMS
STREET
ART
COLOMBIA
“Vox
Populy”
Nombre
del
“Memoria
de
los
olvidados”
proyecto
“Testigos
del
pasado
en
el
presente”
“Ciudad
movimiento”
Ubicación
CARRERA
10
71
Mural “Somos todos” en la Carrera 10 con Avenida Jiménez. Foto: archivo IDARTES.
Entidad
IDARTES
Nombre
de
la
Beca
Reapertura
Beca
Intervención
Artística
Urbana
en
la
Carrera
10
–
2014
Colectivo
INK
CREW
Ganadores
Trescabezas
Fenómenos
Crew
“Transmutación”
Nombre
del
“Perro
y
Jinetes”
proyecto
“Línea
de
Tiempo”
Ubicación
Muros
de
la
Carrera
10
73
Revitalización del cruce de la Carrera 10 con la Avenida Jiménez. Foto: archivo IDARTES.
72
73
76
77
78
79
Alrededor del eje de la Paz y la Memoria (calle 26)
80
Mural de Nadín Ospina en la Estación Jiménez. Foto: archivo IDARTES.
Mural “Recuerda y construye” en la Avenida Jiménez. Foto: archivo IDARTES.
Entidad
IDARTES
Nombre
de
la
Invitación
pública
Intervenciones
Artísticas
Urbanas
Beca
Memorias
del
Futuro
–
2015
Claudia
Catalina
Quintero
Angarita
Irma
Carolina
Caycedo
Villarraga
Ganador
Oscar
Javier
González
Sepúlveda
Roberto
José
Romero
Malagón
Felipe
Alfredo
Barón
Gonzalez
Nombre
del
N/A
proyecto
“Recuerda
y
construye”
“Somos
Memoria”
“Resilencia
y
Memoria”
“Ya
somos
el
Olvido
que
seremos”
Calle
16
A
No.
13-‐66
Edificio
Generautos
Ubicación
Calle
13
No.
11-‐28
Edificio
Nariño
Carrera
13
No.
12-‐81
Edificio
Romanos
Carrera
12
No.
13-‐34
Edificio
Dislectura
Calle
20
No.14-‐23
Edificio
Impacovi
83
Entidad
IDARTES
Nombre
de
la
Gigantografías
y
Arte
y
escritura
urbana
–
Arte
y
Cultura
para
Beca
la
Paz
¨Memorias
del
futuro¨
2014
a-‐ Fotografía
de
gran
b-‐ Arte
y
escritura
urbana
formato
–
–
Intervención
mural:
Ganadores
gigantografía:
Edwin
Cubillos
[Link]
Santiago
Escobar
Fabián
Bonilla
Gabriel
Galindo
Zokos
Jairo
Alberto
Sánchez
Colectivo
M30
(C_to/Dast)
Yojan
Valencia
Falange
Crew
Alvaro
Cardona
Perversa
Dario
Alarcón
c-‐ Fotografía
de
gran
d-‐ Arte
y
escritura
urbana
formato
–
–
Intervención
mural:
gigantografía:
Nombre
del
proyecto
“Cometa
de
los
sueños”
“Borrón
y
cuenta
nueva”
“Pachamamas
de
luz”
“Pintando-‐nos
otros”
“Esperanza
del
retorno”
“Arribo”
“La
Cruz”
“Sin
título”
“Árbol
adentro”
“Reconciliación
natural”
“Descansa
tu
lanza
y
“El
camino
al
futuro
se
ponte
a
coser”
construye
reconociendo
el
pasado”
84
Entidad
FUGA
Encargo
a
artista
Carlos
Jacanamijoy
Nombre
de
la
“Azabache”
obra
Ubicación
Calle
20
con
Carrera
10
Entidad
SCRD,
el
IDARTES,
la
FUGA,
la
Fundación
Arteria,
la
Universidad
Jorge
Tadeo
Lozano,
y
el
Centro
de
Memoria,
Paz
y
Reconciliación
Nombre
del
Laboratorio
de
Creación
“Memoria
y
Vida”
Laboratorio
Artista
encargado
Mario
Opazo
Ubicación
de
Plazoleta
de
la
Flores
intervención
final
85
Mural “Las manos de todos” del Colectivo In Crew, ganador de
la Beca Presencia de García Márquez en Bogotá, Parque Ilimaní-
Ciudad Bolívar. Foto: Archivo SCRD.
6. Colofón
El desarrollo que ha tenido la ocupación espacial de los terri-
torios en las ciudades y capitales del mundo desde hace unas
décadas hasta el presente, ha impulsado la necesidad de discu-
tir y analizar de forma integral la visión de territorio y el pai-
saje, la afectación de su ocupación por parte de los habitantes 87
y la gestión del mismo. La discusión en torno a la presencia
del arte en el espacio público en una ciudad latinoamericana
como Bogotá, y las implicaciones que ella tiene tanto para
la planeación, como para las políticas estatales de regulación
del espacio urbano son temas de primer orden en la política
cultural actual.
En ese orden de ideas, conceptos tales, como: patrimonio,
paisaje, arte y cultura cobran un sentido fundamental en la
planeación y desarrollo de las ciudades que buscan su sos-
tenibilidad; así como incrementar la calidad de vida de sus
habitantes, aumentar el turismo y fortalecer las diversas prác-
ticas identitarias de las personas con el territorio, entre otros
factores.
Por otra parte, las manifestaciones y expresiones del arte que
se vienen desarrollando en el espacio público, se han conver-
tido en un elemento distintivo y constitutivo de los espacios
y paisajes de Bogotá y como un elemento importante en la
calidad de vida de sus habitantes, ofreciéndole al ciudadano
y al turista el relato de una ciudad creativa que integra las di-
versas miradas, las diversas estéticas, las diversas culturas y las
diversas memorias.
El sector Cultura Recreación y Deporte lideró, durante el úl-
timo cuatrenio, acciones contundentes relacionadas con la
intervención artística en el espacio público de Bogotá. Estas
acciones fueron motivadas por la voluntad de generar dinámi-
cas de apropiación y defensa de lo público, promover la cons-
trucción colectiva de memoria y propiciar transformaciones
sociales y simbólicas en una ciudad que reconoce el papel del
88
arte en el camino hacia la construcción de una cultura de paz.
Entre las acciones más visibles se encuentran el fomento para
la realización de intervenciones artísticas de carácter tempo-
ral y permanente en el espacio público que han dado como
resultado la realización de murales y esculturas. Algunas de
estas iniciativas han tenido como objetivo el rendir homenaje
a nuestros grandes artistas como el nobel Gabriel García Már-
quez y el humorista Jaime Garzón, y otras han buscado hacer
visible la gran diversidad de culturas y las expresiones de las
nuevas ciudadanías.
Se fomentaron concursos públicos que, con diversas temáti-
cas, tuvieron como objetivos: propiciar una nueva relación de
los ciudadanos con el espacio público, enriquecer y resignifi-
car territorios específicos de la ciudad, y permitir un diálogo
continuo entre los contextos sociales y territoriales y los ciu-
dadanos en general.
Por otra parte, la consolidación de espacios de participación
y diálogo como la “Mesa Distrital de Grafitti” y las acciones
de regulación como la expedición del Decreto 75 de 2013 “por
medio del cual se promueve la práctica artística y responsable del grafiti
en la ciudad”, han contribuido a transformar la percepción de
los ciudadanos sobre estas prácticas, posicionando a Bogotá
como un escenario importante de arte urbano a nivel inter-
nacional.
El incremento de las intervenciones artísticas o plásticas en
el espacio público, particularmente el grafiti, ha puesto a Bo-
gotá en un escenario controversial, donde los conocedores e
interesados en el arte urbano admiran algunas de las interven-
ciones realizadas y las convierten en un producto turístico, 89
mientras que para otros ciudadanos se trata de acciones que
alteran la armonía del paisaje.
Por ello, la muerte del grafitero Diego Felipe Becerra ha sido
motivo de reflexión tanto para las autoridades como para los
ciudadanos, reconociendo que se hace necesaria la diferen-
ciación de las acciones de carácter artístico de aquellas con
interés puramente vandálico.
Así, el reto que tiene Bogotá actualmente consiste en brindar
algunos lineamientos técnicos u orientadores, para que tanto
el grafiti como otras técnicas y manifestaciones del arte en el
espacio público puedan desarrollarse de forma armónica con
su entorno; y así contribuyan a la cualificación del paisaje y a
la apropiación por parte de la ciudadanía.
Por otra parte, la administración distrital tiene el reto de con-
siderar la planeación de los concursos y laboratorios de arte
en espacio público en función de los tiempos amplios que re-
quieren estos procesos que transforman el paisaje urbano, los
cuales, por su complejidad, pueden incluso requerir de varias
vigencias presupuestales para su realización. Estos tiempos
varían según si la intervención se pretende de carácter per-
manente o temporal. Pero en el caso de las intervenciones
permanentes se debe preveer, en primera instancia, la etapa
de concertación con la ciudadanía, con los habitantes per-
manentes y ocasionales del entorno en el que se pretende
realizar la intervención; luego, se procede a la identificación
de los predios y su titularidad, la realización de los estudios
técnicos, urbanísticos y paisajísticos a que haya lugar, la etapa
de diseño y aprobación de los términos de los concursos, los
90 tiempos de apertura de los concursos, las etapas de evaluación
de los mismos, la articulación institucional para la obtención
de los permisos, avales y autorizaciones necesarios para in-
tervenir en el espacio público, los procesos de producción y
el acompañamiento curatorial, los procesos de divulgación; y,
finalmente, la obra civil de implantación en el espacio público.
Hasta el momento, la planeación y ordenamiento del territo-
rio han considerado el paisaje solamente desde la visión na-
tural o urbana – construida, con lo cual las normas y accio-
nes regulatorias dejan de lado el ámbito cultural y, con ello,
la expresión propia de los habitantes de la ciudad. En el Plan
Maestro de Equipamientos Culturales se ha establecido la Po-
lítica de Paisajes Culturales como una primera iniciativa para
incorporar criterios culturales a la planeación urbana, por lo
cual se considera necesario establecer lineamientos, que des-
de las prácticas artísticas apoyen la construcción cultural del
territorio y aporten así a la conservación de los paisajes cultu-
rales y su apropiación por parte de la ciudadanía.
Natalia Guarnizo
91