Marime, el último niño; Víctor Carvajal
Resumen Libro:
“Mamire, el último niño”
Capítulo 1: El valle de Aroma.
Mamire vive entre ancianos, los cuales lo sienten su nieto ya que es el último niño del valle de
Aroma. Estos ancianos miran con temor el futuro porque sólo un milagro puede salvar al valle,
que ni siquiera sale en los mapas, pero que está en el desierto.
Antes Aroma era próspero y rico en vegetales. Lo obtenido satisfacía al valle y a los poblados
vecinos. Famosos fueron los mercados de trueque en el valle. Además, no sólo era próspero,
sino también los habitantes vivían en armonía.
Las familias Huarache, Soto, Panire, Gamboa, Choque, Lucai, Caipa, Ocsa, Cevallos, Perea y
Contreras casaron a sus hijos en cuanto pudieron para que el valle prosperara.
Antes había muchos niños que alegraban al pueblo. Ahora, en cambio, el viento y el río son los
únicos amigos de Mamire.
Capítulo 2: Los primeros en marcharse.
Los ancianos cuentan que un día llegaron de paso unos hombres con unas máquinas que
tiraban humo. Días después algunos jóvenes siguieron el rastro de humo para tener más
oportunidades de trabajo y riquezas. Así se fueron yendo todos los jóvenes y niños, quedando
sólo los ancianos y Mamire con sus padres en Aroma.
Pero Mamire recibió el cariño y el conocimiento de los ancianos del valle.
Capítulo 3: Un domingo a la hora del té.
Ese domingo las doñas del valle se juntaron con Gregoria, la abuela de Mamire, en casa de
Mamire, dónde vivía ella. Se juntaron para conversar el tema que más les preocupaban: Mamire
iba a marcharse.
Pensaban que si se iba sólo quedarían viejos y se preguntaban si algún día volverían los jóvenes
de Aroma. También buscaban la manera de que Mamire se quedara en el valle. Tenían que
retenerlos de alguna manera. Y también, si Mamire se quedaba, tenían que traer más niños al
valle, porque o sino el profesor iba a cerrar la escuela.
El padre de Mamire quería irse lo antes posible. Pero lo iban a hacer después de la fiesta de la
Cruz de Aroma.
Mientras las doñas seguían hablando Mamire fue al cerro a ver la puesta de sol. Mientras lo
hacía recordó los tiempos en que tenía amigos de su edad. Después fue a guardar su rebaño y
a regar los jardines de sus difuntos abuelos. Entonces sintió que doña Gregoria lo llamaba.
Corrió a su casa. Las doñas le dijeron que si el profesor iba a cerrar la escuela por falta de
alumnos, ellas serían sus alumnas.
Mamire no hizo mucho caso a este comentario, ya que estaba pensando en otra cosa. Pero en
la noche le dio vueltas al tema.
Capítulo 4: En casa de Contreras.
Los hombres de Aroma solían juntarse en casa de Contreras a conversar. Estaba ahí Mamire
padre cuando Panire le dijo que debería hacer un museo en el valle. Esto dejó muy pensativo a
Mamire padre, se preguntaba porqué. Perea le dijo que era para mantener el recuerdo de la
historia del valle. Mamire pensó que si hacía el museo, luego se iría a la ciudad y los ancianos
no podrían mantenerlo.
Capítulo 5: Maestro y alumno.
Al día siguiente Mamire se fue, como siempre, temprano a la escuela. En la escuela lo esperaba
el maestro para cantar la canción nacional. Luego de cantarla entraron a la clase. El profesor
entró a la clase saludando <<Buenos días niños>> luego se corrigió <<Buenos días, Mamire>>.
Siempre solía equivocarse así. Para empezar la clase preguntó, con la misma equivocación,
qué habían leído la última clase. Mamire, levantando la mano, respondió que habían leído
“Cuando el viento desapareció”. Mamire recordó esa bella historia de un joven sabio que un día
hizo una red invisible con la que atrapó el viento.
Capítulo 6: Una historia sorprenderte.
De vuelta de la escuela Mamire fue donde su abuela Gregoria y le preguntó si podía tejer una
gran red invisible. Gregoria le preguntó que es lo que decía y Mamire le contó la historia de
“Cuando el viento desapareció”. Entonces doña Gregoria le dijo que cuando hiciera los deberes
iría a contarles la historia a todas las doñas del valle. Así lo hizo.
Capítulo 7: Las abuelas en la escuela.
Esa noche las abuelas se quedaron muy pensativas.
Al día siguiente doña Gregoria se preparó para su primer día de clases, y partió a la escuela
con Mamire.
Cuando llegaron a la escuela estaba el abuelo Panire y todas las doñas. El maestro estaba
nervioso y extrañado, no sabía que estaba pasando. Después de que le explicaron no quería
aceptar, pero lo convencieron. Entraron a la clase y pasaron la lista. Luego leyeron la historia
“La fe y las montañas” cuando, repentinamente, entró el papá de Mamire, encontró todo muy
raro, y luego preguntó por Panire. Le dijeron que ya se había ido. Entonces informó que habían
llegado afuerinos y que buscaban a las autoridades del valle, o sea al alcalde Panire.
Capítulo 8: Los jóvenes <<Atrapabrumas>>.
Mamire, el maestro, las doñas y Mamire padre fueron rápidamente a la plaza, donde Panire ya
había llegado. Estaba toda la gente del valle ahí. Los afuerinos eran tres jóvenes: una mujer y
dos hombres. Venían para hacer un experimento nunca antes hecho en el desierto, iban a poner
unas pantallas que atrapaban el agua de las nubes, para usar el agua para regar y aumentar el
verde del valle. Panire los autorizó, pues tenían documentos legales.
Los jóvenes iban a dormir en carpas, pero la mamá de Mamire les dijo que podían dormir en la
casa de sus difuntos padres.
Esa noche Panire fue a hablar con Mamire padre. Panire le aclaró que los <<Atrapabrumas>>
no iban a poder hacer todo solos, y requerirían a otros jóvenes, como Mamire padre. Decidieron
irse a la casa de Contreras para seguir conversando.
Cuando se fueron la mamá le pregunto a Mamire si había estado regando los jardines de sus
difuntos abuelos, el confesó su secreto, pero su mamá no se molestó.
Al día siguiente se había enfermado un joven <<Atrapabrumas>> así que le pidieron a Mamire
padre su ayuda y el aceptó, pero con una condición: le tenían que dar agua para regar sus
cultivos. Panire tenía razón.
Desde ese día se le notó con más ánimo.
Capítulo 9: Los tres Yatiris.
Habían empezado los preparativos para la fiesta. Los primeros en llegar fueron los Yatiris, del
interior de la pampa.
Los ancianos los recibieron. Gregoria mandó a Mamire a invitarlos a comer esa noche.
Esa noche comieron y luego uno de los Yatiris le contó una leyenda a Mamire. Se trataba de un
hombre al que se le apareció un niño. Y en ese mismo lugar se apareció una imagen de la
Virgen que siempre había estado en otra parte. La devolvieron a su lugar, pero siempre pasaba
lo mismo. Así que decidieron hacer un templo en ese lugar.
Cuando se estaban yendo los Yatiris, inesperadamente, doña Gregoria les dijo que no iría a la
fiesta porque se sentía delicada de salud. Los Yatiris dijeron que si ella no podía ir a la Cruz, la
Cruz iría a ella. Pero antes de esto nadie sabía que Gregoria estaba enferma.
A la mañana siguiente Mamire fue donde su abuela, quien le confesó que lo de la salud era
mentira, y que lo hacía porque era parte de su plan para impedir que él se fuera. Luego Mamire
fue a la escuela y se dio cuenta de que todas las doñas se habían hecho las enfermas.
Luego tuvo una conversación con el maestro sobre qué pasaría si el último alumno se fuera del
valle.
Capítulo 10: La fiesta de la Cruz de Aroma.
Muy temprano en la mañana los Yatiris fueron a decorar la Santa Cruz.
Mamire, más tarde, se despertó con la música de la banda. Salió lo más rápido posible para
integrarse a la fiesta. Cuando llegó a donde se desarrollaba la fiesta divisó inmediatamente a
sus amigos y fue corriendo a saludarse y abrazarse con ellos. Estaban Ocsa, Cevallos,
Contreras y Carmina. Juntos se unieron a la marcha para ir a buscar a la Santa Cruz. En la
noche siguió la fiesta junto a una gran fogata, donde Mamire recordó la historia le la Cruz:
Un día los habitantes del valle fueron a ver la Cruz y la encontraron botada en el suelo. Ella no
quería estar allí. Entonces la cambiaron a otro cerro, pero pasó lo mismo. Y así fueron yendo
de cerro en cerro hasta que ella misma eligió donde quedarse.
Al día siguiente siguió la celebración e hicieron la procesión yendo por cada rincón del valle.
Entre tanto, los niños de la ciudad estaban en la plaza jugando con sus Games Boys. Estaban
tan concentrados en eso que ni siquiera pestañeaban. Mamire se impresionó al ver que
preferían esos jueguitos que jugar al aire libre el los bellos lugares del valle.
Capítulo 11: El juego el compre y venda.
Mamire y su padre subieron a la cumbre para asistir al <<Juego del compre y venda>> ara sólo
un juego, no era de verdad, pero si fuera de juego se muestra alguien interesado, se arma un
negocio de verdad. Mamire padre iba a jugar usando la casa de sus difuntos suegros.
Mamire ayudó a su padre a dibujar la propiedad, un metro equivalía a 100 metros. Pero cuando
ayudó a hacer los jardines, su padre descubrió que había estado regando los jardines de esa
casa, y se enojó mucho porque sabía que Mamire se iba a encariñar, y no iba a querer irse a la
ciudad.
Panire dio el comienzo del juego. Todo se lleno de gritos como <<¡Vendo hermosa
propiedad!>>y <<¡Compro!>>. Entonces Mamire decidió ir a buscar a sus amigos que también
estaban por ahí con sus padres. Se reunió con Ocsa, Caipa y Cevallos. Subieron a lo más alto
de la colina y buscaron formas en las nubes. Los de la ciudad veían máquinas y cosas que
Mamire no conocía. Luego comenzaron a ver edificios y terminaron viendo una ciudad completa,
así Mamire supo cómo era la ciudad.
Siguió el <<Juego del compre y venda>> hasta que Panire lo dio por terminado. Y por fortuna
de todos menos Mamire padre, nadie se interesó seriamente por la propiedad.
Más tarde Mamire encontró a su padre hablando con su maestro y los <<Atrapabrumas>>.
Hablaban sobre el museo que se pensaba hacer. El maestro estaba muy emocionado con la
idea y los jóvenes le decían que se estaba pensando hacer una carretera que pasaba por el
desierto. Esto impresionó mucho al maestro y a Mamire padre. Si eso era cierto el museo iba a
funcionar. Esto hizo que Mamire padre cambiara de opinión y cambiara la fecha de ida a la
ciudad. Y también sobre que Mamire regara los jardines de sus difuntos abuelos. Esto puso tan
feliz a Mamire que le dio ganas de correr cerro abajo, sin previo aviso lo hizo.
Capítulo 12: La escuela llena de niños.
El lunes Mamire y los abuelos (que venían en reemplazo de sus esposas) encontraron la
escuela cerrada. Empujaron la puerta para entrar. Cuando entraron a la sala estaba el maestro.
Él se impresionó mucho porque pensó que Mamire se había ido a la ciudad, y por eso había
cerrado la escuela. Había estado a punto de mandar una carta al Ministerio de Educación, la
que decía que se había quedado sin alumnos. El maestro dijo que de todos modos Mamire se
iría a la ciudad tarde o temprano, y no podría seguir con la locura de que las dueñas fueran sus
alumnas.
Entonces decidieron darle la sorpresa que le tenían preparada. Entraron a la sala tres mamá
con sus hijos, varios hijos. No sabían cuanto tiempo se iban a quedar el Aroma, y no querían
que sus hijos perdieran clases. Así fue como las doñas no tuvieron que volver más a clases. El
aula estaba llena de niños.
Capítulo 13: Las aulas del valle.
El martes se iniciaron las clases con todos los alumnos. El maestro enseñó un poco de historia
de Aroma y programó salidas para el día siguiente, para aprender más historia de Aroma en
terreno.
A partir de entonces, se juntaron en la plaza para pequeñas expediciones. El abuelo Caipa les
enseñó todo lo que es de rebaño. La abuela Huarache les enseñó los colores de los cerros,
porque se producían y cuando. La abuela Gregoria les iba a enseñar cómo se echa tierra al
riego, pero como debía continuar con su mentira, les enseñó Mamire. La abuela Ocsa enseñó
los cantos del valle. El abuelo Choque a cazar pájaros. El abuelo Perea les enseñó mucho sobre
los flamencos que viven e el valle. Y el abuelo Gamboa les enseñó sobre las estrellas. Así se
dio cuenta Mamire, al ver a los niños tan felices, que nada se podía cambiar por Aroma.
Capítulo 14: Los nuevos afuerinos.
Un mes más tarde, llegaron unos nuevos afuerinos, un grupo de investigadores. Venían porque
creían que en Aroma funcionaría muy bien el cultivo de jojoba, que sirve ara fabricar cosméticos.
Y para cultivarla se necesitaban muchos trabajadores jóvenes, los que fueron llegando
lentamente a Aroma.
Tiempo después llegó un grupo de científicos que venían a ver el eclipse del 3 de noviembre. Y
comentaron que penaban hacer un centro de observación de estrellas. Para el cual también se
necesitaban trabajadores jóvenes.
Luego los <<Atrapabrumas>>, el maestro y Mamire padre hicieron el museo. Y un día Mamire
padre confesó que ya no se quería ir. Esto hizo que todos se pusieran muy felices, en especial
Mamire, hasta entonces el último niño del valle de Aroma.
El pueblo Aymara
En nuestro país se ha estimado una población actual de 48.000 habitantes. Se localizan de
preferencia en la Región de Tarapacá en las provincias de Parinacota, Arica e Iquique.
Su prolongada residencia en el sector altiplánico y en valles y quebradas de la precordillera,
escenario donde tenían numerosos pueblos, comienza a cambiar a partir de la década de los
años 1960. Aproximadamente un 65% de la población total ha emigrado a las ciudades de
Iquique y especialmente Arica.
La historia de la sociedad aymara se desenvuelve en el mundo agroganadero. Practicaban la
ganadería de camélidos al mismo tiempo que desarrollaron una agricultura diversificada, en
estratos según las condiciones locales. En los valles bajos obtenían la yuca, ají, maní, frijoles,
calabazas, etc., y en el altiplano la papa, quinoa, coca. Entre ambas zonas se producía una
comunicación e intercambio a través de caravanas de llamas, lo que generó el poblamiento de
los valles provistos de agua hasta el litoral. El cultivo de maíz lo desarrollaron en los valles
transversales que tienen lugar desde el límite norte de Chile, la pampa del Tamarugal, hasta el
río Loa en su desembocadura.
El hábitat lo constituyó preferentemente la puna andina, sobre los 3800 a 4000 mts. de altitud.
Debido a sus actividades de pastoreo ascendían hasta los 5000 mts. con el ganado en la
época de verano.
Los conquistadores hispanos reorganizaron el espacio chileno nortino, donde los aymaras
fueron desplazados de la costa y valles bajos, al altiplano. Forzados a ser católicos, nunca
dejaron de lado su antiguos rituales, por ejemplo el culto a la Madre Tierra Pachamama, fue
reemplazado por la veneración a la Virgen María; y los antiguos rituales de fertilidad, se
convirtieron en las fiestas de carnaval, en que arrojan agua y semillas.
La religiosidad y festividades de santos patronos, veneración de difuntos, divinidades
vinculadas a la ganadería y agricultura, son actividades que operan en virtud de la identidad
cultural.
Su artesanía, especialmente de tejidos, revitaliza el quehacer económico de supervivencia del
habitante aymara del altiplano.
Las salitreras
El salitre es un mineral, mezcla de nitrato de sodio (NaNO3) y nitrato de potasio (KNO3). Se
encuentra en grandes extensiones de Sudamérica, principalmente en Bolivia (Salar de Uyuni),
y la región norte de Chile.
Se utilizaba para la fabricación de explosivos, pirotecnia, medicina, fósforos, pigmentos,
conservantes de alimentos y también como fertilizante.
El salitre es un mineral que era utilizado por indígenas atacameños, coyas e incas, como
fertilizante para sus tierras. Luego, al llegar los españoles, el salitre se utilizó también para
preparar la pólvora".
"Desde 1830 y por casi un siglo, Estados Unidos y varios países de Europa compraban este
mineral en grandes cantidades, lo que trajo muchas riquezas para Chile. La pampa pasó de
ser un desierto a ser un lugar donde convivían muchas personas de diferentes países del
mundo",
Los ferrocarriles reemplazaron a los antiguos caminos y se construyeron edificios y
almacenes. En las oficinas salitreras trabajaban muchos obreros sacando del suelo el rico
mineral".
"Pero a comienzos del siglo XX, ocurrió un verdadero desastre para todos los chilenos"
"Se inventó el salitre artificial, y se dejó bruscamente de vender y de producir salitre. Los
trabajadores debieron abandonar las salitreras y emigrar a otras ciudades en busca de trabajo.
Esos pueblos quedaron abandonados y se convirtieron en verdaderos pueblos fantasmas".
VICTOR CARVAJAL
Víctor Carvajal nació en Santiago, 1944. Con estudios en Arte Dramático en la
Escuela de Teatro de la Universidad de Chile y Publicidad en la Universidad Técnica
del Estado. Narrador, dramaturgo, autor de numerosas obras que abarcan temas
de corte social, de la realidad de nuestra tierra y las problemáticas de grupos
sociales de diversas etnias de Chile.
Es uno de los autores chilenos más reconocidos mundialmente. Inició su
producción literaria con la publicación de varias obras teatrales,
representadas en europa durante la década del 70.
Bibliografía
1980 Cante, cante señorita Cantadulce, teatro infantil, publicado en Francia
1980 Una muñeca llamada Esperanza teatro infantil. publicado en Alemania
Obras narrativas:
1985 Cuentatrapos
1986 Chipana
1990 Sakanusoyin. el último cazador de Tierra del Fuego
1990 Fray Andrés otra vez
1992 Como un salto de campana
1994 Los fantasmas malaspulgas
1995 Patolino
1996 Mamire, el último niño
1997 Rolo Tricahue y el cóndor
1998 Delgado niño Neftalí
1998 Niña de sueño Lucila
1998 Cartas a Bam-Bam
2000 Abeja de fuego
2000 Peñi Peñi, Juan y Pedro
2001 Caco y la Turu
2001 Clotilde y Aníbal
Premios
1984 Premio Barco de Vapor de Literatura Infantil, por la obra Cuentatrapos.
1995 Premio Consejo Nacional del Libro y la Lectura por la obra Sakanusoyin: el
último cazador de la tierra del Fuego.
1996 Lista de Honor IBBY por la obra Como un salto de campana
1997 Premio Consejo Nacional del Libro y la Lectura por la obra Mamire, el último
niño.
1998 Lista de Honor IBBY por Mamire, el último niño.
2000 Lista de Honor The White Ravens, de la Biblioteca Internacional de la
Juventud de Munich, por la obra Sakanusoyin. el último cazador de Tierra del
Fuego.