Estrategias de Contrainterrogatorio Efectivo
Estrategias de Contrainterrogatorio Efectivo
CONTRAINTERROGATORIO
I. INTRODUCCIÓN
De todas las destrezas de litigación la más dramática es sin lugar a dudas el contrainterrogatorio.
Han sido muchas las novelas y películas donde durante un contrainterrogatorio surgen grandes
verdades y se cambia dramáticamente el giro de un caso criminal o civil. Esa excesiva y exagerada
explotación del contrainterrogatorio, ha creado una especie de "glamour” sobre esta destreza de
litigación pero peor aún, ha creado unas expectativas irrazonables de lo que humanamente puede
lograrse durante un contrainterrogatorio efectivo. Esta mentalidad "hollywoodense" ha
trastocado el concepto de lo que es realmente un contrainterrogatorio.
¿Es ello ético? ¿Constituye esa práctica una buena estrategia? En las próximas páginas trataremos
de contestar algunas de estas interrogantes.
II. CONCEPTO
1
L.P.R.A. Ap. IV R. 43.
2
L.P.R.A. Ap. IV R 44
Extracto del libro “PRINCIPIOS Y TÉCNICAS DE LA PRÁCTICA FORENSE”. Autor: Julio E. Fontanet Maldonado.
Jurídica Editores, 1 era edición, 2002, páginas 117 - 145.
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Destacar aspectos negativos del caso de la parte contraria;
Impugnar la credibilidad del testigo de la parte contraria.
Para entender cabalmente el alcance de los primeros dos propósitos, debe definirse ¿qué
constituyen aspectos positivos de nuestro caso, así como también que constituyen aspectos
negativos del caso de la parte contraria? Aspectos positivos de nuestro caso significa en términos
sencillos que de la prueba o de las contestaciones del testigo, surgirán datos o hechos que harán
más probables nuestras alegaciones o nuestra teoría del caso. Es decir, todo aspecto positivo a
nuestro caso que pueda ser aportado por un testigo de la parte contraria, debe ser obtenido
durante el contrainterrogatorio.
Ejemplo:
En un caso criminal el abogado(a) de la defensa plantea que al momento de cometer el delito,
imputado, su cliente era inimputable por razón de alguna enfermedad o defecto mental. El
abogado(a) conoce que el policía que arrestó al imputado, ha expresado en algunos informes de la
policía, que al momento del arresto el acusado estaba “corno perdido, no estaba ubicado ni en
tiempo ni espacio”. Conociendo lo anterior el abogado(a) debe hacer las siguientes preguntas que
le permitirán aportar un aspecto favorable a su caso. Recuérdese que la teoría de la defensa es que
el acusado estaba inimputable al momento de cometer el delito.
Abogado: Oficial, lo cierto es que usted fue la persona que arrestó al acusado
Testigo: Eso es cierto. Yo fui el que lo arresté.
Abogado: Lo cierto es que usted arrestó el mismo día que alegadamente se cometió el delito.
Testigo: Eso es correcto.
Abogado: Específicamente usted lo arrestó minutos después de haberse cometido el delito.
Testigo: Lo arresté 30 minutos después.
Abogado: Mire a ver, si lo cierto es que al momento del arresto mi cliente se encontraba
como perdido, no ubicado en tiempo y espacio.
Testigo Ese es mi recuerdo.
Abogado: Y así usted lo describió en el informe de arresto preparado en este caso.
Testigo: Así lo escribí
El abogado(a) pudo desarrollar una línea interrogatorio que le permitió traer aspectos favorables
de su caso con un testigo de cargo. Debe destacarse que en este caso se facilitó dicho proceso en
la medida en que existían documentos que establecían dicha información. En caso de que el
testigo no quisiera aportar dicha prueba voluntariamente, podría entonces ser confrontado con el
informe de arresto, en el cual estaba plasmada la información.
Los aspectos negativos de la prueba de la parte contraria, en ocasiones pueden confundirse con
los anteriormente descritos. Específicamente aquí se trata de presentar prueba que de alguna
manera esté reñida con las alegaciones o la teoría de la parte contraria. Es correcto afirmar que en
la medida en que se destacan aspectos negativos de la parte contraria, pueden entonces aportarse
o destacarse aspectos positivos de nuestro caso. Ciertamente la distinción resulta ser inmaterial.
Lo que sí nos parece importante es hacer esta distinción en la medida en que nos va facilitar la
preparación previa de nuestro contrainterrogatorio. A esos fines, es indispensable que evaluemos
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detenidamente el testimonio de los testigos de cargo e identifiquemos aquellas partes de su
testimonio que pueden estar reñidas con la teoría y alegaciones del caso de la parte contraria.
Ejemplo:
En un caso donde la policía arrestó al acusado sin una orden de arresto, el fiscal tendrá que
establecer que al momento del arresto o de la intervención existían motivos fundados para creer
que se había cometido un delito en su presencia. Por su parte, el abogado(a) de defensa tratará
establecer que el policía arrestó al acusado sin los motivos fundados requeridos por ley.
Abogado: Testigo, lo cierto es que al momento del arresto, usted no había visto al acusado
cometer delito alguno.
Testigo: Eso es correcto, lo que pasa es que lo vi caminando de una manera muy
sospechosa cerca del lugar de los hechos.
Abogado: Testigo es correcto afirmar que el acusado no poseía ningún arma ni tenía y poseía
objeto que tuviera relación alguna con el lugar escalado.
Testigo: Eso es correcto.
Abogado: Agente. Tampoco usted había recibido descripción alguna de algún testigo
relacionado a la persona que habla escalado el local.
Testigo: No.
Abogado: Lo cierto es que tampoco tenía usted confidencia alguna que vinculara al acusado
con los hechos.
Testigo: Tampoco.
Abogado: Lo cierto es que usted arrestó al acusado por la manera sospechosa en que estaba
caminando el acusado.
Testigo: Eso es correcto, lo arresté porque estaba caminando de manera muy sospechosa
como si hubiera cometido un delito u ocultado algo.
En su línea de preguntas el abogado(a) pudo establecer que el policía no tenía motivos fundados
para arrestar, sino que realmente lo arrestó a base estrictamente de una sospecha que tenía por
razón de la manera en que el acusado caminaba. Con toda probabilidad deberá concluirse que la
teoría del fiscal, de que había motivos fundados para arrestar al acusado sin orden de arresto es
improcedente. Todo esto se obtuvo a base del testimonio ce un testigo de cargo, contestando
preguntas en el contrainterrogatorio.
III. MANDAMIENTOS
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mandamientos, los cuales también podrían ser aplicables o inaplicables atendiendo entre otras
consideraciones, al tipo de caso al testigo o al acusado. Es decir, muchas de las preguntas que se
pueden hacer en un contrainterrogatorio dependerán de consideraciones muy particulares de cada
caso. No se debe contrainterrogar a una victima en un caso de violación de la misma forma que
se hace en un caso de robo. Por otro lado, contrainterroga a un niño de manera distinta una
persona edad promedio. Tampoco se contrainterroga a un testigo al cual se conoce que está
mintiendo y que tiene una amputación de persona mendaz, igual que a una persona que víctima
de un delito y que únicamente puede cuestionarse su capacidad de percepción. Por consiguiente,
puede concluirse que para conocer todos los mandamientos y consideraciones referentes al
contrainterrogatorio, sería necesario escribir un solo texto para este tema. Este escrito tiene esa
pretensión. Atendiendo a esta realidad, la que pretendemos hacer es discutir los ya famosos Diez
Mandamientos del contrainterrogatorio de Marcus Tullius Cícero, popularizados por el profesor
Younger, atemperadas nuestras realidades procesales y sustantivas. Nos parece por ser estos diez
mandamientos tan generales, pueden ser de aplicación como criterios mínimos o básicos para
todo contrainterrogatorio. Adviértase que dependiendo del caso o de los testigos será
indispensable profundizar y considerar tras reglas y aspectos que nos permitan obtener las
herramientas necesarias para lograr que el contrainterrogatorio sea efectivo.
PRIMER MANDAMIENTO
SER BREVE
Es recomendable que el contrainterrogatorio sea breve. Ello responde a que estamos
contrainterrogando a un testigo que está identificado con la parte contraria. Como norma general
la mayoría de su testimonio será adverso a nuestras legaciones o a nuestra teoría del caso.
Solamente existirán algunas áreas que podrán ser beneficiosas a nuestra posición. Es necesario,
por consiguiente interrogar al testigo sobre aquellas áreas que de una manera u otra nos
benefician. Es de esperarse que esas áreas sean las mínimas.
Bajo ningún concepto puede interpretarse que el ser breve implica al omitir algún tipo de
información que de una manera u otra nos permita realizar alguno de los tres propósitos del
contrainterrogatorio. Ser breve no implica que seleccionemos únicamente aquel tipo de evidencia
más contundente. Todo lo que nos beneficie tiene que ser traído a la consideración del juzgador.
Adviértase que en ocasiones el jurado le presta mucha importancia a alguna evidencia que el
abogado(a) sabía que era favorable, pero que ciertamente entendía, no estaba revestida de la
importancia o el pese otorgado por el juzgador.
La brevedad podrá depender también de la estrategia del caso. En algunas situaciones no se tiene
nada muy concreto referente a un testigo. El abogado(a) ha identificado muchas puntos sueltos
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que individualmente en nada afectan a la credibilidad del declarante, pero que tomados o
evaluados en conjunto pueden afectarla, En esos casos es deseable desarrollar esos puntos sueltos
con muchas preguntas, de manera que podamos tener datos para ser "explotados" durante el
informe final. También puede darse el caso de que una parte pretenda sentar a testificar a varios
testigos sobre un mismo hecho. En esos casos puede ser efectivo un contrainterrogatorio extenso
a cada uno porque con toda probabilidad surgirán discrepancias. Éstas podrían ser significativas o
no, pero ciertamente podrán ser utilizadas para impugnar la credibilidad de los declarantes. La
experiencia humana nos dice que un mismo hecho puede ser percibido de manera distinta por
varias personas.
SEGUNDO MANDAMIENTO
PREGUNTAS SENCILLAS
Para lograr que el contrainterrogatorio sea efectivo es necesario que las preguntas sean sencillas.
Este mandamiento está más dirigido a la estructura de la pregunta que a su contenido. Para lograr
destacar aquellas áreas que nos benefician en el contrainterrogatorio, es necesario que el juzgador
pueda entender todas las preguntas, así como las contestaciones a las mismas. Sería un ejercicio
de futilidad, el hacer una pregunta en la cual podamos obtener la contestación deseada, sin
embargo, el jurado no entendió realmente el alcance de la contestación. Es necesario que la
pregunta sea sencilla de manera que sea entendida cabalmente por el juzgador a la misma pues
que permite Integrar la contestación en el contexto deseado por el abogado(a).
Existe la percepción errónea de que puede ser beneficiosa tratar de confundir al testigo con
preguntas complicadas. Ciertamente puede lograrse confundir al testigo y que él mismo conteste
una pregunta que pueda contradecir su testimonio previo: no obstante, de nada vale lo logrado,
toda vez que también habremos confundido al jurado. No se trata de confundir al testigo, sino de
llevarlo a testificar en aquellas áreas que de manera objetiva nos benefician. El
contrainterrogatorio no se trata de confundir al testigo sino de obtener aquella información que
nos beneficia. Debe evitarse hacer preguntas complicadas: pero Particularmente preguntas
compuestas. Este tipo de pregunta presenta el problema de que la misma podría requerir de dos
contestaciones irreconciliables, aunque el testigo solamente contesta una parte de la misma no se
establece con certeza y claridad cuál de las dos preguntas se contestó.
Ejemplo:
Abogado: Testigo ¿pudo usted observar el vehículo de la persona que lo asaltó?
Testigo: Sí eso es correcto.
Abogado: Con relación al vehículo. ¿Mire a ver si era de marca Honda y era de color
azul?
Testigo: Eso es correcto licenciado.
Adviértase que la pregunta ennegrecida era una compuesta y que podía propiciar dos
contestaciones distintas. Si al abogado(a) le convenía que contestara en la afirmativa a ambas
preguntas. Podría pensarse que la contestación le es favorable. El problema es que el juzgador
podría pensar que el testigo de buena fe se equivocó. El abogado(a) debió haber preguntado de la
siguiente manera:
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Ejemplo:
Abogado: ¿Pudo ver el vehículo de la persona que lo asaltó?
Testigo: Eso es correcto licenciado.
Abogado: Mire a ver si el vehículo era de la marca honda.
Testigo: Eso es correcto.
Abogado: Le pregunto si el vehículo era de color azul
Testigo: Sí
De la contestación del testigo no surge con claridad si su contestación de “sí licenciado” implica
que no puede realmente identificar el tipo de vehículo que conducía el asaltante o si realmente
podía identificarlo.
TERCER MANDAMIENTO
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La estructura de una pregunta sugestiva requiere que se le presente al testigo una aseveración
como tal. Ejemplos de preguntas con estructura de su sugestividad son los siguientes:
En los ejemplos anteriores se destacan las estructuras más comúnmente utilizadas en los
tribunales. Ello no significa que sean necesariamente las más correctas. Recomendamos
mayormente la utilización de la estructura, "lo cierto es...." También es recomendable expresar la
aseveración y únicamente requerir del testigo que la acepte o que la niegue. De utilizarse la
segunda estructura debe tenerse mucho cuidado de que el testigo no se sienta tentado a explicar
su contestación.
Pueden hacerse preguntas abiertas también para pasar de un tema a otro. También podría ser
muy efectivo en ocasiones hacer preguntas abiertas en aspectos fundamentales del
contrainterrogatorio cuando tengamos evidencia extrínseca que obligaría al testigo, de una
manera u otra, a tener que admitir o reconocer determinado hecho. Debe aclararse que aunque
existe cierto riesgo de que el testigo trate de explicar, el mismo parece ser mínimo. Del testigo
incurrir en dicha conducta o no ser responsivo, éste podrá ser confrontado con aquella evidencia
extrínseca que permitirá establecer el hecho o dato en controversia.
Ejemplo:
Tomemos como ejemplo un caso en que el fiscal está efectuando un contrainterrogatorio o un
testigo de coartada de la defensa. El testigo de la defensa es el jfe inmediato del acusado. El fiscal
tiene prueba documental para establecer ese dato, en caso de que el testigo lo niegue.
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Este tipo de estructura no es recomendable, por estar en la negativa.
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Es imponente recordar que el fiscal contaba con evidencia extrínseca para establecer que el
acusado y al testigo trabajaban juntos y que el primero la jefe inmediato del segundo. Es decir en
caso de que testigo lo negara el fiscal podría presentar la prueba pertinente para establecer dicho
dato. Siendo ésta la situación, el fiscal podía darse el lujo de hacer preguntas abiertas sobre este
tema toda vez que no importa lo que pueda contestar el testigo, el fiscal siempre podría establecer
que el acusado era su jefe inmediato.
CUARTO MANDAMIENTO
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tentación. En caso en que decidamos tomarnos ese riesgo, debemos minimizarlo evaluando las
siguientes consideraciones:
1. Identidad del testigo; un testigo con mucha experiencia testifical sabe cómo inducir al
abogado(a) a hacerle preguntas que le permitan expresar alguna información detrimental a
los intereses del caso del abogado(a). Es decir mientras más experiencia tenga el testigo
menos recomendable será incurrir en el riesgo.
2. Naturaleza del testimonio; durante el interrogatorio del testigo puede surgir un dato
importante sobre su testimonio el cual aparenta ser favorable a los intereses del caso, del
abogado(a) que efectúa el contrainterrogatorio. En ese caso, el abogado(a) debe evaluar
con mucho cuidado sobre qué terna en específico gira el testimonio. Si ese tema fue
investigado por el abogado(a) exhaustivamente, podría entonces determinar de manera
razonable si existe algo en ese tema que le pueda afectar o beneficiar. A base de dicho
análisis, puede decidirse si pregunta o no, toda vez que el riesgo de obtener una
contestación desfavorable se ha minimizado.
Finalmente y por otras consideraciones, se ha expresado que cuando la parte conoce que está
perdiendo cara y convincentemente su caso, podría proceder a hacer preguntas en las cuales no se
sabe la contestación, toda vez que no tiene mucho que perder, y podría surgir algo que de manera
dramática cambiara la trayectoria del caso. En nuestra opinión jamás se debe considerar este
curso de acción. El mismo refleja mucha improvisación y jamás ningún abogado(a) puede estar
totalmente seguro de como un juez(a) o un jurado está percibiendo el caso.
QUINTO MADAMIENTO
ESCUCHAR LA CONTESTACIÓN
Escuchar la contestación es el más lógico de todos los mandamientos, pero por otro lado es uno
de los más que se descuida. Las razones que hacen de este mandamiento uno importante son
innumerables. Examinemos las más obvias.
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"En los casos criminales el ministerio fiscal tiene una obligación de descubrir roda evidencia exculpatoria al acusado. Dicha obligación
surge desde la etapa preliminar e investigativa del proceso y continúa durante el juicio. Regla 95 de las de Procedimiento Criminal del 1963:
Pueblo v-Ortiz Vega. 99 JTS 154.
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próxima pregunta, que no presta la atención debida a la contestación del testigo. En ese caso se
corre el riesgo de partir de la premisa de que el testigo ha contestado lo que se esperaba, no
siendo esa la realidad. Por consiguiente, no obteniendo la información que de una manera u otra
nos era favorable. Es imperativo prestar la atención debida y escuchar atentamente la
contestación del testigo. Puede suceder también que el abogado(a) hace una pregunta, y la misma
es objetada por la otra parte. Surge entonces una discusión referente a la procedencia de la
objeción. De la objeción ser declarada ha lugar, es recomendable que el abogado(a) repita la
pregunta independientemente de si el testigo la había contestado. Es deseable que las preguntas y
sus contestaciones sean presentadas de manera interrumpida. Es muy posible que el juzgador no
recuerde la pregunta ni la contestación, por razón de que la objeción captó su atención. Es
imperativo que tanto la pregunta corno la contestación estén claras en la mente del juzgador.
Debe ser una norma que luego de que cada objeción a la pregunta la misma debe ser repetida de
no haber prevalecido la objeción.
Es también recomendable escuchar la contestación del testigo porque podría surgir alguna
información, la cual no se contemplaba. Dicha información podría ser de mucha utilidad
dependiendo el caso. Si sencillamente nos olvidamos de esa contestación porque no era la que
estábamos esperando, podríamos perder una oportunidad de obtener alguna otra información
que también podría ser de utilidad para nuestro caso. Ello no significa que nos vamos a ir en una
expedición de pesca, pero ciertamente dicha información tiene que ser evaluada de conformidad
con los criterios expresados del Mandamiento Quinto.
SEXTO MANDAMIENTO
Ejemplo:
Durante un interrogatorio al testigo de cargo surge de lo siguiente:
Abogado Testigo, lo cierto es que usted únicamente pudo ver al acusado de espalda.
Testigo: Yo lo pude ver bien licenciado.
Abogado: Testigo, la pregunta es sencilla, lo cierto es que usted únicamente pudo ver al
acusado de espalda.
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Testigo: Licenciado le estoy de diciendo que lo vi muy bien.
Abogado: Testigo por favor conteste la pregunta.
Testigo. Licenciado lo que pasa es que usted no quiere escuchar la verdad, usted quiere que
yo conteste lo que usted le de la gana.
Abogado: Su señoría, solicita el auxilio del tribunal a los fines de que se instruya al testigo a
no dirigirse a nuestra persona en esa forma ni manera.
Tribunal: El tribunal instruye al testigo de que tiene que contestar la pregunta del
abogado(a) y que tiene que modificar su comportamiento o de lo contrario el
tribunal tendrá que tomar medidas para asegurarse que el testigo se recuerde que
está en un Tribunal de Justicia.
En el diálogo anterior el testigo hizo una expresión muy lesiva al abogado(a) frente al jurado. Es
necesario reaccionar pronta y enérgicamente para que jurado no entienda que la aseveración del
testigo era en algún grado correcta. El abogado(a) solicitó el auxilio del tribunal y éste procedió a
llamarle la atención al testigo. Ello es una alternativa y ciertamente fue en cierta medida efectiva.
La otra posibilidad era reaccionar directamente testigo según se ilustra a continuación:
Abogado: Testigo, lo cierto es que usted únicamente pudo ver al acusado de espalda.
Testigo: Yo lo pude ver bien licenciado.
Abogado: Testigo, la pregunta es sencilla, lo cierto es que usted únicamente pudo ver al
acusado de espalda.
Testigo: Licenciado le estoy de diciendo que lo vi muy bien.
Abogado: Testigo por favor conteste la pregunta.
Testigo: Licenciado lo que pasa es que usted no quiere escuchar la verdad usted quiere que
conteste lo que usted le de la gana.
Abogado: Aquí la única persona que no quiere decir la verdad es usted. Conteste la pregunta.
Adviértase que en el diálogo anterior la reacción del abogado(a), aunque enérgica estaba
razonablemente justificada dada la conducta y la aseveración del testigo. Al reaccionar
directamente al testigo se debe ser muy cuidadoso. La reacción no puede ser muy excesiva, debe
estar atemperada a la provocación hecha por el testigo: Dependiendo la provocación debe ser la
reacción, recordando siempre que se espera una conducta profesional de parte del abogado(a).
Estamos hablando de casos particulares. Como norma general se debe ser tolerante y debe
propiciarse el que sea el tribunal el que intervenga. Ello será muy favorable en la mente del jurado
en la medida en que ellos pensarán que la conducta del testigo era tan inapropiada que hasta el
propio tribunal que tuvo que intervenir en beneficio del abogado(a).
SÉPTIMO MANDAMIENTO
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Es necesario limitar su testimonio a esas pocas cosas y no permitir que explique, toda vez que es
muy probable que sus explicaciones sean desfavorables.
Lo importante de este mandamiento, es conocer qué mecanismos podernos utilizar para impedir
que el testigo pueda explicar sus contestaciones. Los mecanismos son los siguientes:
OCTAVO MANDAMIENTO
NO REPETIR EL DIRECTO
Uno de los errores más comunes de los abogados(as) en el contrainterrogatorio consiste en
repetir innecesariamente el examen directo. Ello puede deberse a varias razones, como puede ser
falta de preparación, inexperiencia o falta de un plan desarrollado durante el contrainterrogatorio.
El contrainterrogatorio no puede dejarse a la improvisación. En ocasiones vemos cómo se
efectúa un contrainterrogatorio donde fundamentalmente se repite el examen directo, quizás con
la esperanza de que surja alguna inconsistencia o algún hecho que pudiera ser favorable.
Lamentablemente lo que se logra en la mayoría de los casos es volver a traer evidencia testifical la
cual nos es adversa. Mientras más se repita un dato o un hecho mas fácil será para el jurado o al
juzgador, recordarlo.
Existen situaciones muy particulares en las cuales es necesario y recomendable repetir el directo.
La más importante consiste en que si durante el interrogatorio directo del testigo, éste aportó
alguna evidencia favorable a nuestro caso o adversa al caso de la otra parte, pues obviamente es
muy recomendable que el testigo repita dicha información como parte del contrainterrogatorio.
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También es recomendable repetir alguna parte del directo como preámbulo o introducción a un
tema que nos va a ser favorable, como podría ser la impugnación del testigo.
Ejemplo:
Abogado: Testigo durante el interrogatorio directo usted testificó que los hechos
acontecieron a las seis de la tarde.
Testigo: Eso es correcto.
Abogado: Mire a ver si durante la vista preliminar usted testificó que los hechos
acontecieron a las siete de la noche cuando ya la visibilidad no era la misma.
En el ejemplo anterior el abogado(a) comienza repitiendo la parte específica del examen directo
con el propósito de comprometer al testigo con esa parte de su testimonio y así poder destacar
claramente la inconsistencia con su testimonio anterior. Adviértase que es muy limitado lo que se
repite del directo y es específicamente con un propósito ulterior. Finalmente algunos
abogados(as) prefieren en ciertos casos que el testigo repita una parte sustancial del testimonio
prestado del examen directo con el propósito de establecer que el mismo es memorizado, como
si el testigo estuviera repitiendo un cuento que realmente nunca aconteció. Esta estrategia podría
ser de alguna utilidad en algunos casos, pero ciertamente aparenta ser muy arriesgada. Puede ser
que se logre dicho propósito, pero también la repetición indiscriminada de unos hechos, una y
otra vez, puede calar muy hondo en la mente y recuerdo del juzgador.
NOVENO MANDAMIENTO
Ejemplo:
Durante el interrogatorio directo el testigo de cargo relató cómo fue víctima de un robo.
Describe cómo y dónde se cometió el delito. Inclusive describe a la persona que lo cometido.
Establecido lo anterior el fiscal pregunta lo siguiente:
Fiscal: ¿Ha vuelto usted a ver a la persona que lo asaltó?
Testigo: Sí, en varias ocasiones.
Fiscal: ¿Durante el día de hoy lo ha vuelto a ver?
Testigo: No le he visto durante el día de hoy.
Fiscal: ¿Está seguro?
Testigo: Muy seguro.
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En la situación anteriormente narrada, el testigo no pudo señalar al acusado en corte abierta
como la persona que lo asaltó. El señalamiento era un elemento fundamental del caso, sin el cual
el fiscal no podrá establecer que el acusado cometió delito7. En este caso el abogado(a) del
acusado no deberá hacer ninguna pregunta. Si decide contrainterrogar podría surgir la
identificación o señalamiento durante sus preguntas. De igual forma estaría permitiendo un turno
de re-directo al fiscal. Todo esto por contrainterrogar cuando no era necesario. Existen
situaciones no tan claras corno la anterior, donde también tampoco es deseable contrainterrogar
o en la alternativa, limitar dramáticamente el número de preguntas.
Ejemplo:
Imagínense que durante un juicio por el delito de apropiación ilegal agravada, el testigo omitió
expresar en cuánto estaba valorado el bien supuestamente apropiado. En términos sustantivos,
ello implica que el Fiscal no pudo establecer uno de los elementos del delito imputado, por lo que
de ser creída la prueba, solamente se podía configurar el delito de apropiación ilegal en su
modalidad menos grave.8 En este caso el abogado(a) deberá primeramente evaluar la deseabilidad
de contrainterrogar. De decidir contrainterrogar, debe entonces considerar que áreas pretende
cubrir y cuántas preguntas piensa hacer.
Nos parece que lo más sensato en un caso como el anterior, es no contrainterrogar. Ello
implicaría que nos estamos allanando a que se ha configurado la apropiación ilegal menos grave,
pero por otro lado hemos asegurado que no pueda recaer una convicción por el delito en su
modalidad agravada. Claro está, si se cuenta con evidencia que pueda establecer una duda
razonable sobre la apropiación ilegal menos grave, debe entonces contrainterrogarse, pero
ciertamente muy limitadamente, de manera que tratemos de impedir que surja el valor del bien
mueble supuestamente apropiado.
DÉCIMO MANDAMIENTO
Se debe ser realista cuando se contrainterroga al testigo de la parte contraria. Debe recordarse que
estamos interrogando a un testigo identificado con la otra parte, por lo que tenemos que
identificar cuál es aquella información que de manera realista puede obtenerse del testigo. Esa
información deberá ser desarrollada a plenitud durante las argumentaciones o curarte el informe
final. En muchas ocasiones pueden identificarse ciertos aspectos del testimonio, como podría ser
7
Podía existir alguna otra prueba corno una confesión o admisión la cual a su vez estuviera corroborada. Para fines del ejemplo se parte de la
premisa que esa era la única prueba de la identidad del acusado.
8
El Artículo 166 del Código Penal de 1974. requiere que el valor del bien mueble apropiado exceda los $200.
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una inconsistencia del testigo frente a otras declaraciones previas. Durante el contrainterrogatorio
a dicho testigo, éste debe ser confrontado con la inconsistencia y con el propósito de
impugnarlo. Ello se logra cuando el testigo acepta que incurrió en la inconsistencia, o cuando es
confrontado con las declaraciones anteriores inconsistentes. Es decir, su credibilidad queda
impugnada en ese momento. Una vez aceptada o al ser confrontado con a inconsistencia resulta
innecesario continuar interrogando al testigo sobre ese aspecto. Sería irrealista esperar que de
continuar el interrogatorio sobre ese aspecto, el testigo llegue a afirmar que “es cierto licenciado
soy un mentiroso me inventé todo lo que dije”. De continuar el contrainterrogatorio una vez
establecida la inconsistencia, puede provocar que el testigo explique de manera razonable y
creíble la inconsistencia. El abogado(a) debe recordar que una vez establecida la inconsistencia,
podrá hacer inferencias razonables de la misma durante el informe final. Podrá decir y
argumentar todas aquellas cosas que el testigo no le va a contestar.
Ejemplo:
Abogado: Testigo, a preguntas del fiscal usted mencionó que la persona que lo había
asaltado era rubia.
Testigo. Eso es correcto licenciado.
Abogado: Testigo, sobre estos hechos usted había declarado anteriormente ante un fiscal
cuando prestó una declaración jurada sobre los hechos.
Testigo: Es mi recuerdo.
Abogado: Mire a ver si en esa declaración jurada usted describió a la persona que lo asaltó
como una que tenía el pelo color negro.
Testigo: Bueno licenciado reconozco que dije eso en esa declaración.
Aceptada la inconsistencia se torna innecesario hacer preguntas adicionales sobre este tema.
Como norma general el testigo tratará de explicar su testimonio y la inconsistencia que
necesitamos para lograr los objetivos del contrainterrogatorio es, establecer la existencia de la
inconsistencia. Ello nos permitirá expresar en el informe final todas las inferencias razonables que
la inconsistencia permita. Podrá la defensa argumentar que: “tiene que existir duda sobre la
identidad del acusado toda vez que el testigo admitió que en una ocasión lo vio con el pelo color
negro y ahora durante juicio lo vio con el pelo rubio”. Podrá decir también que sería injusto
encontrar a una persona culpable con un testigo que admite que la persona que lo asaltó tenía un
color de pelo distinto al del acusado. Ciertamente damas y caballeros del jurado, estamos
hablando de dos personas distintas Una vez establecida la inconsistencia son muchas las cosas
que se pueden argumentar sin tener que insistir en que el testigo nos provea mayor información.
En el caso de que no podamos controlar el impulso de continuar interrogando sobre ese aspecto,
debe hacerse con mucha cautela y siempre con preguntas muy sugestivas que nos permitan
controlar y limitar las explicaciones del testigo.
Extracto del libro “PRINCIPIOS Y TÉCNICAS DE LA PRÁCTICA FORENSE”. Autor: Julio E. Fontanet Maldonado.
Jurídica Editores, 1 era edición, 2002, páginas 117 - 145.
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tenemos que hacerlo de manera que el testigo no tenga otra alternativa razonable que contestar lo
esperado. Para ello es indispensable que el testigo no pueda claramente identificar hacia dónde
específicamente nos dirigirnos. Siendo confrontados directamente con la pregunta en
controversia, le será muy fácil rehuir la misma y proveer algún tipo de justificación. Es necesario
hacer una línea de interrogatorio con preguntas claras y sencillas que el testigo de manera
razonable no pueda negar. A través de esas preguntas lo habremos comprometido con las bases
fácticas de ese punto o tema en controversia. Llegado a ese punto debemos terminar de
desarrollar ese tema y pasar a otro punto. Nuevamente durante el informe final o en alguna
argumentación pertinente, podremos elaborar un argumento o informe basándose en puntos
previamente establecidos.
Ejemplo:
En un caso de asesinato en primer grado, el testigo principal del ministerio público, lo es un
testigo ocular que alegadamente ve al acusado disparar contra la víctima. Esto aconteció frente un
local donde el testigo se encontraba compartiendo con varias amistades. El testigo se encontraba
como a 40 pies de distancia de donde se encontraba el acusado y la víctima. El abogado(a)
procede a efectuar el siguiente contrainterrogatorio referente al momento en que pudo percibir
los disparos.
Abogado: Lo cierto es que usted estaba conversando con sus amistades momentos antes del
incidente.
Testigo: Eso es correcto.
Abogado: Ustedes eran alrededor de cuatro personas.
Testigo: Exactamente éramos cuatro.
Abogado: Usted se encontraba como 40 pies de donde se encontraba de la víctima en ese
momento.
Testigo: Bueno no puedo asegurar que eran 40 pies, pero ciertamente era más o menos esa
distancia.
Abogado: Testigo según surge de los informes y sus declaraciones anteriores, usted se
encontraba de manera perpendicular en relación a donde estaba localizada la
víctima.
Testigo: Bueno yo estaba como de "ladito" pero podía ver bien.
Abogado: Testigo lo cierto es que como usted acaba de expresar usted estaba de "ladito"
Testigo: Sí eso dije.
Abogado: Y mientras usted conversaba con sus amigos y se encontraba ubicado como nos
acaba de indicar, es que usted escucha los disparos.
Testigo: Eso es así.
Abogado: Testigo una vez que usted escucha los disparos, usted mira y ve al acusado y a la
víctima.
Testigo: Sí.
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y una violación crasa a este mandamiento, el continuar contrainterrogando al testigo sobre ese
aspecto. Se debe terminar -o cambiar el tema- y desarrollar a información obtenida por el testigo
durante el informe final o cualquier otra argumentación pertinente.
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