GRUPOS INDIGENAS VICTIMIZADOS
EL PUEBLO ASHANINKA
La Selva Central del Perú es el territorio tradicional de los pueblos Asháninka, Yánesha y
Nomatsiguenga. Estos pueblos indígenas principalmente los Asháninka fueron muy
golpeados por el conflicto armado interno debido al alto número de víctimas directas,
situación que ha exacerbado la exclusión y marginación que han sufrido durante siglos. No
existen datos precisos, pero la mayoría de especialistas e instituciones calculan que de 55
mil Asháninkas, cerca de 10 mil Asháninkas fueron desplazados forzosamente en los valles
del Ene, Tambo y Perené, según las estimaciones del IF de la CVR (Tomo V : 162), durante
el conflicto armado fallecieron alrededor de 6 000 Ashaninka sobre un total estimado de
52 000 Ashaninka en el Censo de 1993 y cerca de 5 mil personas estuvieron cautivas por
PCP-SL Luminoso, se calcula que durante los años del conflicto desaparecieron entre 30 y
40 comunidades Asháninka
En el distrito Río Tambo .La comunidad de Quempiri, en la margen derecha del río Ene, era
relativamente accesible y era un caso emblemático para conocer el proceso de inserción
de PCP-SL desde el Apurímac, las condiciones de vida en cautiverio con PCP-SL, y el rescate
por el Ejército y rondas.
El valle del Perené que forma parte de la provincia de Chanchamayo. En esta zona
cohabitan colonos de origen serrano, y nativos Asháninka y Llaneza y fue donde estuvo
más activo el MRTA, cuyos militantes eran llamados «los negros» por la población local,
llegando a desplazar a PCP-SL Luminoso, que limitó su presencia a acciones esporádicas. 3
(Barclay, F. 1989) Las oficinas descentralizadas y lo equipos de recojo de testimonios, en
algunos casos ya habían ingresado a la zona. Por lo cual, contaban con información
importante para la selección de las comunidades La segunda zona corresponde a la
provincia de Oxapampa, en el departamento de Pasco (Villapolo, 1994). Es una zona
habitada por colonos y Asháninkas, cuenta con la mayor concentración de población
Yánesha. En esta zona también tuvo una fuerte presencia el MRTA, pero fueron
expulsados de las zonas indígenas a principios de 1990, limitándose luego a acciones
aisladas en las ciudades o ataques a los cuarteles del Ejército. (Santos Fernando, 2003) La
tercera zona corresponde a la provincia de Satipo. El grupo subversivo con mayor
presencia en la provincia de Satipo fue (y sigue siendo todavía) PCP-SL Luminoso. En 1988
la provincia de Satipo fue declarada en Estado de Emergencia. En 1989, PCP-SL Luminoso
intensificó sus acciones llegando en 1990 a tener un control absoluto en todo el río Ene y
en el Alto. Existe una base de los Sinchis en Mazamari desde los 60, y un cuartel del
Ejército en Satipo, además de otras guarniciones y destacamentos que se fueron creando
como parte de la lucha contrasubversiva en los valles del Tambo y del Ene, y en el distrito
de Pangoa. Satipo también ha sido la única zona en la Selva Central en la que se llegaron a
crear Rondas y Comités de Autodefensa. La mayoría de estas rondas fueron promovidas
por el Ejército para enfrentarse y detener el avance de PCP-SL Luminoso, aunque también
muchas otras fueron creadas por iniciativa propia. Esta zona corresponde, en gran
medida, al territorio de los distritos de Río Negro, Satipo y Mazamari. Es la región existen
numerosas comunidades Asháninka y Nomatsiguenga, así como asentamientos de colonos
mestizos. El río Ene constituye un corredor fluvial que se relaciona con Ayacucho al ser
continuación del río Apurímac. (DegregorI Carlos Ivan, 1990)
Entre los años 1985 y 1988, los mandos senderistas realizaron asesinatos selectivos a
supuestos delincuentes o «soplones» en los poblados de colonos. A partir de 1985, pero
sobre todo entre 1989-1993 (IF, Tomo VI : 676), los senderistas empezaron a raptar a
niños y a jóvenes nativos para alimentar sus huestes, primero en las comunidades
aledañas a las ciudades de Satipo, de Mazamari y de San Ramón de Pangoa, después en
las cuencas de los Ríos Ene y Tambo .Ante el avance de PCP-SL y los primeros
ajusticiamientos en la zona, los colonos que no simpatizaban con el partido huyeron fuera
del valle del Ene desplazándose a sus comunidades de origen o migrando hacia Satipo y a
otras ciudades de la región. Las acciones del PCP-SL en la zona han seguido un patrón
similar en casi todas las comunidades, que también ha sido empleado en otras regiones
del país. Inicialmente, los mandos senderistas ayacuchanos convocaron clandestinamente
a algunos profesores y promotores Asháninkas. Estos últimos se caracterizaban por tener
mayor nivel de instrucción, contacto con la ciudad y movilidad por la zona. Alrededor de
1988, el PCP-SL comenzó una campaña más agresiva de acciones en la zona,
incrementando su presencia a través de la visita más regular a las comunidades nativas.
Para ello, utiliza como intermediarios a aquellos Asháninka adoctrinados. Estos últimos
cumplían un papel de enlace entre los mandos andinos y las comunidades Asháninka. Para
1989, la presencia del PCP-SL en la zona era generalizada y abierta. Un caso típico para
conocer la estrategia de inserción en una comunidad nativa es el caso de Puerto Ocopa:
Para PCP-SL, tomar el control de la comunidad de puerto Ocopa era clave, al ser la entrada
al distrito y al río Tambo desde Satipo. Un elemento importante en la estrategia utilizada
por PCP-SL para el reclutamiento y adoctrinamiento de Asháninkas, fue la oferta
persistente de promesas que se podrían calificar de «utópicas». Según los testimonios
recogidos, PCP-SL les ofrecía de todo: carros, dinero, y todo tipo de bienes venidos de
fuera. El caso de Otica ilustra cómo los líderes Asháninka jugaron un rol importante en
convencer al resto de la comunidad para aceptar las promesas utópicas de PCP-SL, el rol
de los líderes en la simpatía inicial hacia el PCP-SL (Fabian Arias Beatriz, 1994). Dentro de
este contexto, se produjo la primera incursión de PCP-SL en Otica El 29 de octubre de
1987, saquean la posta y la casa de los trabajadores de las dos ONGs presentes. Estos
tuvieron que abandonar la zona por seguridad. Inicialmente, la comunidad había
expresado un contundente rechazo a PCP-SL. Para lograr el control de las comunidades,
PCP-SL hizo uso de diversos mecanismos de dominación y disuasión. Uno de los
principales medios utilizados fue el miedo. Los Asháninka eran amenazados
constantemente con castigos, torturas y la muerte, si no cumplían con lo que se les
indicaba o incluso si alguien manifestaba su descontento o desconfianza frente al partido.
En Puerto Ocopa, por ejemplo, los mandos amedrentaban y amenazaban a quienes se
rehusaban a comprometerse. (Varese, S. 1973)
La masacre de Putis
La masacre de Putis consistió en la masacre de 123 campesinos llevada a cabo por el
Ejército peruano en una aldea rural en el distrito de Santillana de la provincia de Huanta
en la región Ayacucho del Perú (CVR, Ejecuciones extrajudiciales en Putis, p. 143) . La
masacre ocurrió en diciembre de 1984.
Según un informe de 2003 de la Comisión de la Verdad y Reconciliación (Perú), el grupo
terrorista Sendero Luminoso era muy activo en la provincia de Huanta desde el inicio del
conflicto interno en Perú en 1980( CVR, Ejecuciones extrajudiciales en Putis, p. 144).
Durante 1983, Sendero Luminoso asesinó al vicegobernador de Putis, y llevó a cabo actos
similares de violencia en pueblos cercanos; como consecuencia, los habitantes de Putis se
vieron obligados a buscar refugio en las montañas cercanas.
Para frenar esta amenaza, el ejército peruano estableció una base militar en Putis en
noviembre de 1984 y llamó a todos los refugiados a regresar a la ciudad.
Para diciembre de 1984, la mayor parte de la población había regresado al asentamiento
de Putis. Los militares ordenaron a los hombres de la comunidad cavar un hoyo, luego
reunieron a la población local a su alrededor, los ejecutaron a todos con disparos y los
enterraron en el pozo excavado. Se cree que las razones de estas ejecuciones eran otras,
ya que no había sospechas de que los habitantes de Putis simpatizasen con Sendero
Luminoso, sino que habrían sido asesinados con el deseo de robar y vender el ganado de
la comunidad.
El número total de víctimas se estima en 123 hombres y mujeres de los asentamientos de
Cayramayo, Vizcatánpata, Orccohuasi y Putis; 19 de los asesinados eran menores de edad.
(CVR, Ejecuciones extrajudiciales en Putis, p. 149)La Comisión de la Verdad y la
Reconciliación identificó dos fosas comunes en Putis, una detrás de la iglesia y la otra
dentro de la escuela.Algunas personas de Putis sobrevivieron a la masacre quedándose en
las montañas, donde permanecieron hasta que algunas regresaron en 1997. En 2002 se
contabilizó que unas diez familias vivían en Putis. (CVR, Ejecuciones extrajudiciales en
Putis, p. 150)
En mayo de 2008, un grupo de investigadores forenses comenzó la exhumación de las
fosas comunes de Putis tardíamente tras una recomendación de 2003 por la Comisión de
la Verdad y Reconciliación para investigar todos estos lugares de la masacre. Alrededor de
50 familiares de las personas muertas se unieron a los investigadores para observar la
recuperación de los miembros de su familia. A pesar de los procedimientos de
exhumación, nadie ha sido acusado hasta el momento por la masacre de Putis ya que el
Ejército peruano se niega a dar explicación alguna sobre los hechos, alegando que toda la
documentación relacionada fue destruida en un incendio.
EL CASO DE UCHURACCAY
Uchuraccay es una comunidad quechua ubicada en las alturas de la provincia de Huanta
(Ayacucho). El 26 de enero de 1983 fueron asesinados ocho periodistas. Durante los
meses siguientes, Uchuraccay continuó siendo escenario de violencia, muerte y
desolación: ciento treinta y cinco comuneros fueron asesinados como consecuencia de los
ataques del Partido Comunista del Perú - Sendero Luminoso, la represión de las fuerzas
contrasubversivas y de las rondas campesinas (Mario Vargas Llosa et al 1983). A mediados
de 1984, Uchuraccay dejó de existir debido a que las familias sobrevivientes huyeron,
refugiándose en las comunidades y pueblos cercanos de la sierra y selva de Ayacucho, así
como en las ciudades de Huanta, Huamanga y Lima (Víctor Tipe Sánchez 2015). La muerte
de los ciento treinta y cinco uchuraccaínos, así como la desaparición de la comunidad por
largos años, nunca alcanzaron notoriedad pública, quedando en la memoria privada de los
familiares y comuneros hasta el 1 de junio de 2002, día en que la población entregó a los
representantes de la Comisión de la Verdad y Reconciliación la «Lista de uchuraccaínos
asesinados» elaborada en dos asambleas comunales. Por todos estos sucesos, Uchuraccay
es un referente emblemático de la violencia y el dolor en la memoria colectiva del país, así
como de las demandas de justicia y verdad efectuadas durante todos estos años. Al olvido
que durante veinte años recubrió la muerte de los comuneros, se suma el carácter
controvertido de las investigaciones sobre la muerte de los periodistas.
Bibliografia
CVR, Ejecuciones extrajudiciales en Putis, p. 143. 2004, Lima, Navarrete.
CVR, Ejecuciones extrajudiciales en Putis, p. 144. 2004, Lima, Navarrete.
CVR, Ejecuciones extrajudiciales en Putis, p. 149. 2004, Lima, Navarrete.
CVR, Ejecuciones extrajudiciales en Putis, p. 150. 2004, Lima, Navarrete.
«¿Qué ocurrió hace 36 años en Uchuraccay? ».26 de enero de 2019. El Comercio.
«Hoy se cumplen 34 años de la matanza de periodistas en Uchuraccay». 26 de enero de
2018. RPP.
Informe Final de la Comisión de la Verdad y Reconciliación ,2003, El caso
Uchuraccay. Lima.
Víctor Tipe Sánchez, Jaime Tipe Sánchez,2015, Uchuraccay, el pueblo donde morían los
que llegaban a pie. Editores, Lima.
Mario Vargas Llosa et al.1983 Informe de la Comisión Investigadora de los Sucesos de
Achuraccay. Lima Editora Perú.
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COMISION DE LA VERDAD Y LA RECONCILIACIÓN, PERÚ (2004) Hatun Willakuy. Versión
abreviada del Informe final de la Comisión de la verdad y la reconciliación,2004, Lima,
Navarrete.
Degregori Carlos Ivan, 2010, Qué difícil es ser Dios. El Partido Comunista del Perú-Sendero
Luminoso y el conflicto armado interno en el Perú, Lima, IEP.
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Memoria n°9, IDEHPUCP, Lima.
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Espinosa De Rivero Oscar, 1995, Rondas campesinas y nativas en la Amazonía peruana,
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