El diamante es un mineral cuya cristalización en la
naturaleza solamente es posible según determinadas
condiciones de elevadas temperaturas y alta presión.
El grafito es la forma estable a presiones y
temperaturas bajas y se puede convertir en diamante
aumentando la temperatura y la presión, y utilizando
un catalizador para aumentar la velocidad.
Condiciones termodinámicas a niveles relativamente
profundos de la corteza terrestre.
Las primeras pipes diamantíferas (intrusión de origen
volcánico en forma de tubo de roca) en 1870 en África
del Sur, las que han sido estudiadas exhaustivamente y
al analizar las rocas que rellenaban estas "chimeneas"
se advirtió que se disponía de una fuente que
procedían de gran profundidad que caracterizan las
partes superiores del manto terrestre.
El manto parece ser principalmente peridotítico
continúa hasta una profundidad de 2.900 km.
La presión aumenta aproximadamente 1 kilobar (1.000
atmósferas) por cada 3 km de profundidad.
El aumento de la temperatura en función de la
profundidad, es más lento bajo los continentes que bajo
el fondo oceánico.
El campo de la estabilidad del diamante en el que la
eclogita o la peridotita son parcialmente líquidas,
representan las dos únicas condiciones según las cuales
se puede formar el diamante en el seno de la Tierra.
Cuando se combinan una temperatura superior a los
1.600° C y 70 kilobars de presión, las citadas
condiciones se ubican a una profundidad de casi 200
km.
Los niveles de formación del diamante oscilan entre un
mínimo de 150 km a un máximo de 192 ó 230 km de
acuerdo a valores teóricos obtenidos de las curvas
geotérmicas.
La eclogita es una roca metamórfica máfica de grano grueso de composición
basáltica que se forma a profundidades y presiones y es inusualmente
densa. Se cree que juega un papel importante en la isostasia y en facilitar la
convección.
El carbono de los diamantes proviene de fuentes tanto
orgánicas como inorgánicas.
Diamantes harzburgitícos, son de carbono inorgánico
en lo profundo del manto terrestre.
Diamantes eclogíticos contienen carbono orgánico de
detritus orgánico arrastrados hacia a través de
subducción antes de transformarse en diamante.
Ocurren más frecuentemente como octaedros eudrales
o redondeados y octaedros maclados.
Los cristales pueden redondearse y las aristas
inexpresivas pueden elongarse.
Algunas veces se les encuentra crecidos juntos o
formando cristales dobles "gemelados" en las
superficies del octaedro.
Los minerales paragenéticos del diamante son de altas
presiones como el olivino, el granate piropo, el
diópsido crómico, la espinela crómica y también la
ilmenita magnesiana.
A partir de los de la geoterma continental y los del
punto de inversión diamante-grafito; con estas dos
formas de carbono en equilibrio a la temperatura de
800° C y una presión de 35 kilobars, corresponde a 105
km de profundidad mínimo de profundidad en que
las condiciones termodinámicas son favorables a la
formación del diamante.
El diamante es estable a todas las presiones situadas
por encima de la curva de inversión, también se podría
formar a cualquier profundidad mayor.
A partir de la curva de inversión de estas dos
formas cristalinas se ha podido calcular la
profundidad máxima en que es posible la
formación de la kimberlita; esta profundidad
oscila entre 100 a 300 km.
Los principales constituyentes de la kimberlita son
silicatos que se encuentran formados por soluciones
sólidas.
Los principales son el olivino y la flogopita, y diversos
minerales silicatados como serpentinas.
Presencia en su masa de cuerpos extraños en forma de
inclusiones, frecuentemente xenolitos de materiales
arrancados de las paredes de las chimeneas.
Las inclusiones más importantes son los nódulos
ultramáficos muy raros que como los diamantes
proceden de profundidades del orden de los 250 km, la
mayoría son de peridotita y de eclogita.
Los procedimientos desarrollados para la síntesis
industrial del diamante han servido como modelo
teórico y han contribuido al desarrollo en el campo
científico de la geología del diamante para elaborar
varias hipótesis, más o menos aceptadas y para
explicar la formación del diamante en un ambiente
natural.
Los diamantes pueden formarse en otros eventos
naturales de alta presión. Se han encontrado diamantes
muy pequeños, conocidos como microdiamantes o
nanodiamantes, en los cráteres de impacto de
meteorito.
Los impactos crean zonas de choque de alta presión y
temperatura, idóneas para la formación de diamantes.
Los microdiamantes de impacto son usados como
indicador de cráteres de impacto antiguos.
Algunos de estos diamantes poseen empaquetados
hexagonales(EH),a diferencia de los comunes que
poseen un empaquetado cúbico (EC).
Un tipo de diamante denominado diamante
carbonado, el cual se encuentra en Sudamérica y
África, puede haberse depositado ahí vía un impacto
de asteroide (no formado por el impacto) hace
aproximadamente 3 mil millones de años. Pueden
haberse formado en el medio intraestelar, pero al 2008,
no había consenso científico acerca cómo se originaron
los diamantes carbonado.
Los granos presolares en muchos meteoritos
encontrados sobre la Tierra contienen nanodiamantes
de origen extraterrestre, formados probablemente en
supernovas.
Las estrellas enanas blancas tienen un núcleo de
carbono y oxígeno cristalizado.
Diagrama esquemático de un camino kimberlítico.
La roca portadora de diamantes es llevada cerca a la
superficie a través de erupciones volcánicas de origen
profundo.
El magma para tal volcán debe originarse a una
profundidad donde los diamantes puedan ser
formados13 —150 km (93,2056788 mi) o más (tres veces
o más la profundidad de la fuente de magma para la
mayoría de los volcanes).
Esto es algo que sucede relativamente rara vez. Las
chimeneas contienen el material que fue transportado
hacia la superficie por acción volcánica, pero no fue
eyectada antes de que la actividad volcánica cesara.
Durante la erupción, estas chimeneas están abiertas a la
superficie, resultando en circulación abierta; en las
chimeneas se han encontrado muchos xenolitos de
rocas superficiales, e incluso madera y/o fósiles. Las
chimeneas volcánicas que llevan diamantes están
relacionados estrechamente a las regiones más viejas y
frías de la corteza continental (cratones).
Esto es porque los cratones son muy gruesos, y su
manto litosférico se extiende a profundidades
suficientemente grandes tal que los diamantes sean
estables.
No todas las chimeneas contienen diamantes, e incluso
menos contienen suficientes diamantes para hacer el
minado económicamente viable.
El magma en chimeneas volcánicas es generalmente de uno
de dos tipos característicos, que se enfrían en roca ígnea
conocida tanto kimberlita o lamproita.
El magma en sí mismo no contiene diamantes; sin embargo,
actúa como un elevador que lleva las rocas formadas en la
profundidad (xenolitos), minerales (xenocristos), y fluidos
hacia arriba.
Estas rocas son característicamente ricas en minerales de
olivino, piroxeno, y anfibol, ricos en magnesio que suelen
ser alterados a serpentina por el calor y los fluidos durante y
después de la erupción.
Ciertos minerales indicadores ocurren típicamente en
kimberlitas diamantíferas, y son usadas como trazadores
mineralógicos por los prospectores, quienes siguen las
huellas del indicador de regreso a la chimenea volcánica que
pueden contener diamantes.
Estos minerales son ricos en cromo (Cr) o titanio (Ti),
elementos que le imparten colores brillantes a los
minerales.
Los minerales indicadores más comunes son los
granates cromianos (usualmente piropo de Cr, rojo
brillante, y granates verdes de las series ugranditas),
granates eclogíticos, piropo de Ti anaranjado, espinelas
rojas de alto Cr, cromita oscura, diópsido de Cr verde
brillante, olivino verde vidrioso, picroilmenita negra, y
magnetita.
Los depósitos de kimberlita son conocidos como suelo
azul, por las partes profundamente serpentinizadas de
los depósitos, o como suelo amarillo, por la arcilla de
esmectita cercana al suelo y carbonato meteorizado y
parte oxidada.
Una vez que los diamantes han sido transportados a la
superficie por el magma en una chimenea volcánica,
pueden ser erosionados.
Estos incluyen depósitos aluviales y depósitos
existentes en líneas costeras existentes y antiguas,
donde los diamantes tienden a acumularse debido a su
tamaño y densidad similares.
a. Génesis instantánea: las experiencias de laboratorio
y la presencia de diamante en los meteoritos
demuestran que el diamante puede formarse
instantáneamente por el efecto de un choque
extremadamente violento.
Este choque a ciertas profundidades podría ser de
origen cinético, creado por la presión de los gases de
una explosión; en este proceso sólo se
formarían diamantes diminutos, microscópicos a los
que podríamos llamar gérmenes de diamantes.
b. En fase líquida:
se sabe que a temperaturas superiores a 3.800° C y
presiones más altas de 126 kilobars el grafito
líquido se transforma en diamante, bien puede
suponerse que también este proceso haya podido
tener lugar en el seno de la Tierra y a
profundidades superiores a varios centenares de
kilómetros.
Explicar los mecanismos que habrían intervenido
después para lograr que llegaran a la superficie
c. En el seno del magma fundido:
La hipótesis más ampliamente admitida dado el panorama
petrográfico-mineralógico, tan complejo por su
diversidad, que ofrece la kimberlita, es la que supone que
los átomos de carbono se unirán a este baño silicatado
ultrabásico fundido mediante enlaces covalentes para
formar el diamante.
El carbono estaría presente en forma de gases disueltos de
bióxido o de monóxido juntamente con cierta cantidad de
agua y en determinados niveles con metano, en elevadas
concentraciones.
Estos gases contribuirán al crecimiento de los cristales de
diamante y tendrían un papel importante en las fases
posteriores en que gracias a su presión llevarían a la
kimberlita a las capas superiores.
d. Crecimiento metaestable:
Se considera que el crecimiento metaestable del diamante ha
podido ocurrir en la naturaleza a partir de un magma
kimberlítico saturado de carbono, es posible que se hayan
generado gérmenes de diamante y que estos diamantes
crecieron después según un proceso polibásico-politérmico
que actuó sobre aquellos núcleos de gérmenes.
Como consecuencia de los cambios en la composición de los
componentes volátiles de la kimberlita tuvo lugar un
crecimiento metaestable del diamante.
Mediante esta teoría, es posible explicar los procesos de
orden geológico y geoquímico que se refieren a la ascensión
y posterior emplazamiento de los diamante en las pipes.
La kimberlita en las partes profundas de las pipes y en
las fisuras sufre un enfriamiento lento, este proceso
provoca la disolución de los diamantes.
Pero en el ascenso hay un aumento de contenido de
metano en el magma, con lo que tiene lugar un
crecimiento metaestable del diamante a partir de los
gérmenes cristalinos que se han formado en la
profundidad.
Se ha establecido que en el diamante las inclusiones
aparecen a alta presión, se corrobora esta opinión al
detectar la tendencia del diamante a fracturarse por las
inclusiones.
Se mencionan como elementos traza detectados en la
red cristalina del diamante al nitrógeno y el boro.
La influencia que tiene la presencia de nitrógeno en el
diamante es muy importante ya que su existencia o
carencia determina la clasificación del diamante en 2
tipos:
- Tipo I, con nitrógeno
- Tipo II, sin nitrógeno
La presencia de átomos de nitrógeno en el diamante
provoca la formación de defectos, dilataciones locales o
espacios vacantes en la red lo que favorece la acción
destructiva del titanio sobre el diamante.
Son por lo tanto los pertenecientes a este Tipo I los que
están supeditados a alteraciones durante sus procesos
de formación y de transporte a las capas más
superficiales de la Tierra.
Los diamantes del Tipo II se supone que proceden del
magma más profundo casi exento de nitrógeno. En
tales condiciones sería posible la cristalización de
ejemplares muy perfectos, casi sin impurezas ni
imperfecciones.
La aparición de los diamantes en las capas superficiales
de la tierra parece demostrar que tal proceso tuvo lugar
en diferentes épocas geológicas.
El diamante formado a grandes profundidades de la
corteza terrestre fue transportado por la kimberlita a
los niveles superiores, estas avenidas de kimberlita al
ser estudiadas por los científicos han permitido
establecer un inventario tiempo-lugar de los
principales yacimientos de diamantes.
Se ha comprobado que los eventos diamantíferos se
manifestaron en la historia geológica de la Tierra en los
momentos de la máxima calma orogénica de la corteza
terrestre.
La producción de diamantes asciende a más de 10 mil
millones de dólares estadounidenses por año, que
provienen de minas de todo el mundo.
La única y sola fuente terrestre de diamantes
confirmada era una roca ultrabásica de
características especiales denominada
kimberlita, independientemente de la edad
geológica de origen.
La kimberlita ha sido definida como una peridotita micácea y
contiene nódulos del tipo de las rocas ultrabásicas con la presencia
de minerales de alta presión, como son el piropo y diópsido crómico.
Mineralógicamente, la kimberlita tiene una composición muy
variable y compleja:
a) Sílice, en proporción de 20-40%
b) Titanio, entre 1,5 y 2%
c) Aluminio, de 2 a 10%
d) Hierro, en cantidad similar a la existente en las rocas ultrabásicas
e) Magnesio, entre 14 a 34%
f) Calcio, puede variar de 2 a 20%, incluso 40%,
Además, sodio, potasio, agua, gas carbónico, fósforo y azufre. Entre
los elementos minoritarios se encuentran: niquel, cobalto, cromo,
boro, estroncio y niobio.
Petrográficamente la kimberlita posee una estructura
porfírica con xenocristales más o menos redondeados
siendo los más corrientes:
Olivino serpentinizados más o menos intensamente,
granates piroxenos, anfiboles, ilmenitas o picroilmenita
y mica.
El cemento o matrix que aglomera estos constituyentes
consiste en granos finísimos formado de serpentina,
piroxeno, calcita, magnetita, espinela crómica, apatito,
hidromicas y algunas veces también olivino.
Reconstructed Palaeozoic kimberlites from Laurentia (North America, Canada),
Siberia and core Gondwana draped on the SMEAN model