CURSO:: LA AUTOESTIMA:
CURSO
ANÁLISIS, MANEJO Y USO.
RELATOR: Jorge A. Vallejos
Urrutia
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MAYO 2002
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CURSO: LA AUTOESTIMA:
ANÁLISIS, MANEJO Y USO.
☺☻ PRESENTACIÓN
“Estimarse” podría también ser entendido al hablar de “autoestima”,
pero estimarse supone no haber estado haciéndolo, hablar de “autoestima”
supone referir un trastorno en la estima personal. Si se pone atención, se
podrá dar cuenta el lector que el vocablo ocupado a priori establece un
trastorno, supone una estigmatización: alguien sino varios, tal vez todos,
manifiestan “problemas de autoestima”, de ahí el referirse al tema.
Considero ya apremiante la idea de dejar de castigarnos, perentoria
necesidad en este sistema de vida tan agresivo al que pertenecemos,
permitirse incluso desde la sutileza de lo nominal (de las palabras) el cambio
de significado. Al igual que me molesta mucho escuchar hablar de lo “sano”,
ya que al mencionarlo supone lo “enfermo”; me molesta hablar de
“autoestima” que supone de inmediato un trastorno en ella. Como si ello
dependiera de nosotros, como si los sujetos humanos buscáramos siempre
sentirnos mal, buscáramos la infelicidad y el sufrimiento. Nadie hace algo
(incluso lo más mínimo) pensando en que es exclusivamente para conseguir
logros negativos, consciente o no todas nuestras acciones buscan un beneficio
directo para nosotros, incluso el pensar en la muerte, ella al pensarla para
nosotros articula el objetivo de “solución” al conflicto en el que estamos, y de
ahí la función de su uso.
Es necesario, entonces, introducir este tema de la “autoestima”, en el
campo de lo social y más directamente en el tema de los modelos relacionales
(modelos de vida).
Propongo el concepto de “AUTOVALORACIÓN” en lugar de “autoestima”,
ya que valoración presenta un sentido de cantidad evidente, es decir; analizar
qué cantidad de valoración me he dado, puede que mucha puede que poca,
pero nos alivia de la connotación social del concepto de “autoestima” respecto
a que al pensar en el tema es porque tenemos un conflicto con nuestra
estimación. La autovaloración no presupone una deficiencia en forma
determinante, sino que sólo permite la descripción y el análisis del como está
nuestra valoración.
Esto me permite introducir el tema sin que alguien, ya sólo con la
introducción al mismo se conflictúe, permito con esto el tranquilo análisis sin
agredir a nadie; no nos es cómodo cuando nos dicen que estamos enfermos,
evidentemente nos incomodamos, lo mismo pasa al hablar de “autoestima”.
Si vamos a tratar el tema que no sea desde una definición de “enfermedad” o
“problema”.
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Les invito a un recorrido sobre al análisis, el manejo y el uso que hay que
efectuar con respecto a nuestra valoración. Sólo nos permitimos, las más de
las veces, opinar respecto a como nos sentimos (anímicamente), algunos
llegan a describir sus habilidades y deficiencias; algunos vinculados a
desarrollos teóricos como el análisis FODA se permiten incluso definir sus
Fortalezas y sus Debilidades, pero en muy pocas oportunidades los seres
humanos se dan permiso para reflexionar respecto a los significados que
guían su visión de mundo, su “paradigma”, sus “verdades”. La invitación está
hecha, el paso próximo depende de vosotros.
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☺☻ INTRODUCCIÓN
Se puede definir autovaloración como el valor total que atribuimos a
nuestro "yo". Esta, al igual que otros atributos de la personalidad, se
desarrolla en la infancia a través de una relación positiva, aceptable y
satisfactoria con los demás (principalmente en el espacio familiar). Luego la
vamos acrecentando con otros logros y relaciones humanas.
Es el concepto que tenemos de nuestra valía y se basa en todos los
pensamientos, sentimientos, sensaciones y experiencias que sobre nosotros
mismos hemos ido recogiendo durante nuestra vida; creemos que somos listos
o tontos, nos gustamos o no. Los millares de impresiones, evaluaciones y
experiencias así reunidos se conjuntan en un sentimiento positivo hacia
nosotros mismos o, por el contrario, en un incómodo sentimiento de no ser lo
que esperábamos
Nuestra conducta suele reflejar el grado de autovaloración que tenemos.
Una baja autovaloración puede llevarnos a comportarnos en forma insegura,
desmotivada e incluso destructiva. En cambio, los sujetos con alto grado de
autovaloración logran mayores niveles de eficacia, independencia, alegría y
generosidad. Tener un autoconcepto y una autovaloración positivos es de la
mayor importancia para la vida personal, profesional y social. El autoconcepto
favorece el sentido de la propia identidad, constituye un marco de referencia
desde el que interpretar la realidad externa y las propias experiencias, influye
en el rendimiento, condiciona las expectativas y la motivación y contribuye a la
salud y al equilibrio psíquicos.
De la autovaloración podría decirse también, que es el amor a sí mismo.
Con el amor que nos tratemos es posible reconocer el valor que nos damos.
Ya que la forma de tratarnos identifica de qué forma vemos la vida. O como
un gran "infierno", donde lo mío será el sufrimiento y el sacrificio; y el círculo
vicioso de la fatalidad. O bien, la "tierra prometida", sembrada de
oportunidades, que al aprovecharlas gracias a nuestro esfuerzo nos brindarán
alegría de vivir, esperanza y sueños.
¿ Pero dónde nace ese amor que necesitamos brindárnoslo ?
Es una pregunta que muy pocos se toman la molestia de formularla. Si
nuestro hogar o lugar de crecimiento, nuestro entorno en el cual nos fuimos
construyendo presentó dinámicas relacionales centradas en el amor (respeto,
tolerancia, ternura, cuidados y aprendizajes de vida asertiva a través del
modelaje comportamental de los adultos) es fácil saber dónde buscar el amor
con el cuál nos trataremos. El problema surge cuando el contexto en el cual
crecimos no presentó índices de amor, de cuidados, de seguridad, de
protección, de ternura, de asertividad modelada; sino que se definió por los
contrarios: por el desamor, por el descuido, la inseguridad, el temor, la
desprotección, el temor constante, la agresión, la sumisión como forma de
vida. ¿Cómo saber donde buscar algo (amor) que conocemos sólo de oídas?
¿Puedo buscar algo que no conozco? ¿Qué tal si la imagen que tengo de él no
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es la real, y es sólo una idea cualquiera para sujetar mi angustia que amenaza
por desbordarse?
He aquí una historia que podría darnos la imagen de lo planteado:
"Pelluco, el buscador de Oro".
Pelluco, joven ladino del campo chileno de mediados del
siglo (pasado), apostador empedernido de las corridas de caballo a
la chilena, bailador requerido de cuanta fonda existiera para los 18
de septiembres, santos y velatorios. De vida alegre y ligera,
amante de la cazuela, las empanadas, el asado al palo, la chichita
y vinito tinto; y por supuesto, "cazador" contimás de morenas
buenas mozas, de largas trenzas azabache y de ojos
esperanzadores de cosechas como un delicado campo de trigo
color oro esperando ser cortado para la trilla. Pelluco jugaba a
vivir cada día como viniera, así lo tomaba, alegremente siempre
sin expectativas, sin sueños más largos que un día. Se reía de los
esfuerzos de los peones, de su propio padre (ya muerto) que murió
cansado de trabajar sin más esperanza que el pan negro del
patrón y el plato de legumbre para los hijos malagradecidos que
abandonaron tempranamente la casa (siendo uno de ellos Pelluco).
Pelluco no soñaba por las noches más que con apuntarle
bien a la partida del domingo, en las Vegas del Melao, donde
serían las carreras a la chilena, en donde corría su caballo favorito,
el "Rápido", azabache como la mujer de sus sueños, con largas
crines que hermoseaban su figura. Era lógico que su propietario
fuera un "jutre", quién otro podría mantener tan hermoso animal,
Pelluco se conformaba con apostarle y ganar el sustento de su
alegría, ya que con ello pagaba el derecho a beber la chichita
fresca, saborear la cazuela de pava con harto ají, y por supuesto,
atraer las miradas coquetas de lindas muchachas sencillas y
deseosas de correr lejos de la casa paterna que tan celosamente
las cuidaba.
Pero no pudo con la vida. Un día cualquiera apareció la
Maruca, la más linda de las flores silvestres de los alrededores. No
se tenía recuerdo de una flor tan bien formada por el creador.
Morena de mirada dulce, de cabellera larga como el sauce
florecido que extiende sus verdes ramas acariciando el suelo o el
agua de algún estero si era su fortuna tenerlo a los pies. De
inmediato Pelluco quiso ser ese estero tirado a sus pies para ser
acariciado por tan refrescante belleza. No pensó sino en ella. Y
por supuesto en su padre. El más celoso guardián de princesas, y
peor aún si esta era su única hija de sus esfuerzos, y la dueña de
la casa. Ya que a la muerte de su madre, la compañera sumisa y
callada que nunca se quejo de enfermedad alguna aunque ésta la
arrastrara prematuramente a la muerte, nunca dejó salir un
quejido de su suerte. La muerte de la madre de Maruca significó
la vuelta de ésta al campo, ya que pasó sus años de infancia y
adolescencia en el pueblo de Palmilla acompañando y cuidando a
la madrina de bautismo, que tanto la quería (o necesitaba), y no
pudo, por lo mismo, cuidar a su propia madre en su penosa agonía.
Maruca debió cuidar la casa paterna, y hacerse cargo de
labores de cantinera, en la cantina del padre que desde su
juventud se dedicó a estos menesteres, y a quedarse con los pocos
pesos de los que trabajaban la tierra. Para ellos Maruca también
debió seguir la tradición de su madre, cantar tonadas con la
vihuela vieja y tosca de la difunta. Sin embargo aquello, supo
sacarle melodías que a los lugareños los embelesaba y los hacía
soñar.
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En esas noches de tonadas y cantos melancólicos de
amores perdidos y esperados, se engendró el amor en el corazón
del ladino apostador de carreras de caballos. Abandonó las
corridas por prestar atención al pulso de su corazón, olvidó lugares
por dejar de usarlos como sitios de visitas tras la huella del Rápido.
Prestó atención a los ojos dulces de Maruca, que formaron
imágenes extrañas en la mente de Pelluco; soñó con una parcelita,
una casita de adobe y paja construida por sus manos, soñó con un
"Pelluquito" correteando gallinas y acompañándolo a rodear
animales quizás propios.
No demoró Maruca en entregarle su amor y Pelluco en
sentirse el hombre más feliz del mundo. Pero sin demora, junto
con la inmensa alegría que, a veces pensaba Pelluco, podría hacerle
estallar el corazón en infinitos pedazos; vino la preocupación que
en poco tiempo se transformó en desesperación. Las normas de la
sociedad campesina eran estrictas y forzosamente obligatorias, se
seguían, la mayoría de las veces, al pie de la letra.
- ¡Pelluco!, dijo Maruca una terrible mañana de domingo cuando
disfrutaban del sol primaveral y de los cantos madrugadores de los
zorzales;
- Mi taitita acordó que era güena hora anunciar casorio, voz sabís
que la gente se pone a hablare, y él dice que las cosas son
derechas. "O me proponís matrimonio o dejai el camino limpio pa'
on Estanislao, que ya me pidió por lo derecho".
Pelluco cayó del cielo a la tierra; o más propiamente dicho,
del cielo al infierno. Su corazón corajudo y enérgico gritó rabia e
impotencia. No sólo debía decidir casarse, sino bajo la angustia de
que Estanislao, un hombre maduro, que en su juventud ninguna
mujer le devolvió sus requerimientos de amor, pero ahora el
cuento cambiaba, se había hecho de pesos, con su trabajo
constante se encumbró entre los muchachos, que como Pelluco se
dedicaron a vivir alegremente, y era conocido como el propietario
de la Quinta; era el dueño de la mejor tierra para la siembra de
esos lugares, no podía llamarse Fundo, pero si una Hijuela de gran
productividad. Lo que apuntaba a mejorar cada vez más su
situación económica. Muchas mozas que antaño lo ignoraron
buscaron arrepentidamente hacerse acreedoras del cariño de
Estanislao, más bien por el partido que representaba y por los
apercibimientos de sus respectivos padres, que con un yerno como
Estanislao, se libraban de angustias molestosas, como lo son en el
campo los trabajos sin recompensas monetarias, solo el goce de
alguna mediería y el talaje para alguna vaca paría. Pero Estanislao
no olvidaba los desaires por no tener un buen aspecto físico, por
no haber sido querido por lo que era, no por como era. Así que
decidió la soltería hasta que llegara una mujer que no lo hubiera
desechado como las otras, pero que no lo buscara sólo por su
posición ventajosa de propietario.
Maruca no amaba a Estanislao, pero entendía que si Pelluco
no hacía algo al respecto, tendría que olvidarse del amor de su
corazón y casarse con Estanislao. Porque prefería vivir sin amor
pero con la seguridad de ser una buena dueña de casa, como la
habían educado.
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Pelluco sabía lo mismo que Maruca, no había nada
personal en esas decisiones, era la ley de la vida y también
decisiones que estaban sujetas a los protagonistas. Y Pelluco
era uno de los principales en esta trama, que por lo general no
era para nada particular en el campo. Habían muchos "Pellucos"
y muchos "Estanislaos", lo más terrible que las historias
terminaban mal para los Pellucos; la mayoría de las veces
terminaba la historia con Estanislaos y Marucas juntos, sin ese
amor pasional que rebana los sentidos, pero con cierta
tranquilidad y respeto por necesidades mutuamente satisfechas;
aunque en el tipo de necesidades no hubiese coincidencia.
Frente a esta realidad tan usual en los campos chilenos de
nuestra historia reciente; Pelluco tozudamente forjó la idea de
doblar la mano a esa tradición inmisericorde, que lo dejaba
incluso sin ejemplos en qué sustentar sus intenciones. Si quería
romper la tradición de la historia, debía hacer todo nuevo, ya que
no había ejemplos para seguirlos.
Pelluco miró a Maruca, queriendo decir sin palabras todo lo que
en su mente, corazón y alma arremolinaba, y en especial la
decisión tomada en ese instante de pasión. ¿Qué hacer para
que esta realidad cambie? Y como si de repente Pelluco fuera
una persona absolutamente diferente, comenzó a hacer un
análisis frío y concienzudo de su situación enumerando los
posibles pasos a seguir. Y como meditando en voz alta,
haciendo casi olvidar la presencia de Maruca, repitió
maquinalmente su situación: "Quiero a Maruca y ella a mí, pero
eso no basta. Debo matrimoniarme con ella, y no tengo tanto
tiempo para decidirme. Pero la decisión no viene del lao de
querer o no casarme, sino de mi pobre situación económica.
Y si no me caso pronto por no tener que ofrecerle a Maruca, el
padre de Maruca acepta la dote de Estanislao y … me voy por el
estero pescando salmones… a freír mis pasiones en sartenes
ajenos".
"Según como veo la cuestión - medita Pelluco - o me apuro y
junto platita, me compro un pedazo de tierra, paro la rancha y
hago a Maruca dueña de casa; o me olvío de querer y que me
quieran".
¿Maruca?, cómo preguntándose a sí mismo Pelluco
pregunta a su compañera: "Cómo hago para tener pesos
cochinos, y con ellos poder casarnos". Maruca subió sus
hombros en muestra de confusión y pena. Ambos sabían que en
el campo hay pocas formas de hacerse de dinero. La más
conocida y usada era trabajar largo y duramente, ahorrar y
sacrificar deseos hasta poder comprar lo necesario. Heredar
riquezas de parientes inexistentes y ricos (la familia de los
pobres tienen una gran tradición, ser todos pobres; la herencia
de los pobres es su pobreza y la esperanza de no serlo).
Ambas opciones desanimaron enormemente a Pelluco,
como ahorrar a través del trabajo, sino lo había hecho durante
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Pariente rico, herencia; mal momento para perderlo en
ideas estúpidas. Alguien debería tener ideas mejores en toda
esa comarca. Pelluco sólo sabía apostar al "Rápido" (el caballo
del jutre don Manuel Prieto), y más ideas no tenía. Maruca
recordó que su madrina Dolores del Tránsito recordaba con
mucha frecuencia el buen tino de don Segundo; el anciano más
noble, sabio y pobre que pudiera existir en el mundo. Don
Segundo todo lo respondía con palabras tan sencillas y dulces,
que muchos querían prenderle velitas aunque todavía no
muriera. A favor de las velitas argumentaban por estar ya ciego,
no sería herejía tenerlo por milagroso aún estando vivo. Eso no
importaba mucho a la hora de pedirle consejos.
Con renovadas esperanzas la pareja se encaminó a la choza
de on Segundo, llevándole de regalito una tortillita de rescoldo
bien calientita y yerbita pa'l mate. Regalos que on Segundo
agradecía como si fuera oro.
- Y que vientos los atrajo por estos costaos niños -
Se escucho la gastada voz del anciano, pero con renovada y
fresca dulzura que encantaba escucharla.
- On Segundo, inició Pelluco, su mercé saurá que con Maruquita
nos querimos muchaso nosotros dos, pero andamos atravesaos
por la pena. Si no me caso antes de las próximas trillas, su
mercé saurá que la perdí.
- Ya yo sabía de la pena junta, y no creo que se acercaron pa'
contámela.
- Ta' güeno que no su mercé, interrumpió Maruca. Es que no hay
forma pa' Pelluco pa' que junte pesos pa'l casorio. Y mi taitita ya
se tentó con Estanislao que me pidió, una vez que se cumpla el
duelo de mi mamita, Ud. saurá.
- Hay que comenzar por el comienzo poh niños, la lluvia taima
una vez que está juerte, nunca al revés. Si es cuestión de buscar
como hacer chauchas, es cuestión de acordarme no más.
- On Següa, ansiosamente interroga Pelluco, ¿Ud. sabe como
hacerse de pesos rápidamente?
- Clarito que sé, pero depende de caa uno. Es sabío que el
madrugaor se come la fruta siempre más maúra. Los otros se
consuelan con las pintonas, y el lerdo, toos saben que chupa sólo
el cuesco.
Don Segundo con su acostumbrada habilidad para clarificar las
difíciles circunstancias. Expone posibilidades, enumera
situaciones y sugiere caminos para aquél que desee tomarlos.
- 'ta clarito como el agua que no te sirve trabajar flojonazo, por
ahora. Tampoco apostar, que es lo que sabís hacer, hijuna.
Tampoco descubrir entierros, que brujo querría darte uno a ti, si
hay sío tan putamaire.
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Te quea la receta de los antiguos. Tómate una mula, aparéjala
con pala y picota, que Maruca te dé pilchas de charqui, harina
tostá, y en menos de un amén enfílate pa'l monte. La montaña
te da oro, del purito, de ley. Traes tus gramos, los vendís y
casorio, pedazo de tierra, tu rancho, y quizás te soure pa' tentar
a este viejo con un chicoteao del güeno, del embasao de los
jutres, de los laos de Melozal (y hace chasquidos con la lengua
palmoteándose el paladar).
Don Segundo se queda en silencio, con la mirada fija como
si pudiera mirar sus recuerdos, quizás de alegría y sueño. Ni
una palabra más. Sólo silencio y fiebre en la cabeza de Pelluco.
- ¿ Cómo no había dao con esa solución tanto tiempo atrás,
quizás ya habría tenido tierra, casa, mujer y la envidia de
Estanislao? Comenta Pelluco. Porque demás está decir como le
escocía la soberbia del cuarentón de Estanislao. Cómo venir a
fijarse en la mujer más linda del llano, mujer que él amaba. Ya le
daría él con su propia moneda.
Todo fue rápido, preparación, las palabras y el despido.
- Maruca, no más de 6 meses. Esa es la meta. Dios quiera y la
Virgen Santísima -
Hasta de Dios se acordaba Pelluco, definitivamente era otro.
Sólo faltaba un fuerte abrazo y un largo beso para hacer frente a
esta necesaria separación.
Maruca impulsada por un temor secreto que siempre
rondaba en su ánimo, dejó salir lo que en su corazón se posaba;
como un silbido distante de arriero cansado: - "… y si no
encontrai oro Pelluco" - Pelluco tocó tierra de golpe, como si un
fuerte rayo lo empujara de cara al suelo, y lo obligara a hacer
esfuerzos para abrir la boca.
- ".. y di hay será que Taita Dios no aprueba el amor que nos
tenemos poh negrita..".
Y partió rumbo a la esperanza abrazadito de desesperanza.
Fueron 6 meses, ni uno menos. Cansancio, pena y
lástima reflejaba su rostro en cada escondrijo de la montaña que
revisó. Pedazos de rocas, piedra molida por la furiosa labor, sólo
viento y desesperanza llenaron las manos de Pelluco, por
primera vez heridas por el esfuerzo, ensangrentadas, resecas y
dolidas. Dolor que no alcanza a igualar su dolor de esperanzas
rotas, y culpas y desengaños por su miserable vida. Obligado a
vivir sin el amor verdadero, sin sueño, sin pasión por la vida.
Los robles que vieron su esfuerzo sin conocer su historia, no
entendían por qué tanto esfuerzo no lograba recompensa.
Pelluco, con sus ojos nublados sollozó su sentencia.
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- "Dios me da lo que merezco, por la vía que he vivío. No es
más que eso"
La calle larga que se dirigía directamente a la cantina de
don Marcial de Dios Poblete (padre de Maruca) fue la primera en
recibir la silueta dantesca de Pelluco, cual sentenciado a la
muerte se dirige sin voluntad al patíbulo donde el verdugo
espera impaciente, mecánicamente camina, sólo la mula está
contenta de regresar y los perros que reconocen a hombre y
animal los saludan con ladridos juguetones y apacibles. El
corazón de Maruca, difícilmente podría compararse con este
jugueteo de los quiltros. Son verdaderas convulsiones los
suspiros de Maruca, al percatarse del encuentro. Sólo asomarse
y ver a Pelluco fue suficiente para responderse tanta espera y
tanta angustia. Todo fue inútil, no había esperanza. El
abrazarse y llorar juntos de nada sirvió para aliviar sus
angustiados corazones. Sabían que este abrazo de reencuentro
también era de despedida, pero esta vez despedida sin espera.
Pelluco sólo atinó a murmurar:
- "taita Dios no quiere, él no nos da permiso negrita".
- "Así no más jué, así no más jué". Logra responder Maruca en
este desesperado encuentro-despedida.
Pero Maruca no se resigna, invita a Pelluco a comer y a
descansar, y pretende buscar explicaciones de la negativa divina
a sus aspiraciones. Un poco más calmados dan pie a la idea de
no despedirse sino hasta hablar de la experiencia con don
Segundo, para de esa forma quedar más resignados. Sin nada
que perder, y sin perder tiempo se dirigen donde don Segundo
que alimentaba apaciblemente gallinas, desgranando grano a
grano una mazorca de maíz.
- Y cómo pasa el día su mercé - Saluda Maruca amablemente al
anciano. Contestando éste en el acto, - como a mi Dios le
conceda, Maruquita. Trae noticias de Pelluco, el buscador de oro -
- No güasee su mercé, Pelluco ' ta conmigo, y con pena los dos -
Responde Maruca acongojada, sin soportar las ganas de llorar.
- Llorar no es na malo, sépanlo bien - Responde el anciano - ,
sólo es malo si lloramos pa' no hacer las cosas que debemos
hacer. Aunque no me entiendan, el llanto hace descansar, y eso
es güeno. Cuando quedé nublao (ciego) descansé llorando y
luego aprendí a ver… no mi hagan caso na', a veces aulo sin
sentío.
- Por lo escuchao, la razón ' ta clara como el agua. Na' oro, na'
casorio, ¿verdad? - Pronuncia el anciano, y vuelve a ser una
sentencia mortificadora para los jóvenes amantes. Respondiendo
unísonamente: "así está la verdad no más on Segundo, Tatita Dios
no nos quiere na' juntos".
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A lo que el anciano responde, - y cómo saberlo niños,
cómo -. " 'Ta clarito como el agua, como su mercé dice, Dios
no quiere, no quiere ". El anciano insiste interrogando
perentoriamente: "y di' onde esa seguridá tan regrande que Dios
no quiere el amor de Uds.".
Nosotros dijimos si no encontraba oro yo era porque Dios no
quería nuestro amor.
- Sólo si Dios hauló con Uds. creería tal cuestión, más bien
me parece que eso lo inventaron Uds. pá justificar el no
encontrar oro, me equivoco Pelluco -. Inquirió el anciano.
De pronto Pelluco y Maruca se dieron cuenta que eso podía
ser perfectamente correcto. Pero no quitaba la realidad de que
no había riqueza en manos de Pelluco para solucionar la
cuestión. Y pidieron a don Segundo una última ayuda, una
explicación.
- "Si Dios quisiera nuestro amor, por qué Pelluco no encontró
oro", sentenció Maruca.
El anciano guardó silencio, meditó largamente, y finalmente
habló.
- " Yo no puedo saber por qué sí o por qué no, respecto a las
cosas de Taita Dios, pero a veces podemos respondernos por
qué no encontramos lo que buscamos, preguntándonos a
nosotros mismos. Yo voy a ser el intento haciéndole una
preguntita a Pelluco, pero que no se ponga bravo conmigo".
Pelluco reacciona ansiosamente, y rápidamente le quita el
temor del posible enojo a la pregunta de don Segundo: "Como
enojarme on Segundo, yo lo respeto más que a mi verdaero
paire".
- Gúeno Pelluco, te creo, lo que pasa es que acostumbro a hacer
preguntitas tontas, y aquí va la tuya: "conocís el oro Pelluco, lo
que andabas buscando".
Pelluco muy sorprendido, responde - ¡ pero que pregunta es
esa on Segundo, anduve 6 meses en el cerro, pero por supuesto
que lo conozco !
El anciano pacientemente insiste. - Pelluco, no quería saber
cuando tiempo lo buscaste, sino que me dijeras cómo es -.
Pelluco tartamudea, Maruca mira asombrada a Pelluco, y
acompaña la pregunta de don Segundo : "como es el oro Pelluco,
sí, dinos". Pelluco, responde: "On Segundo, Ud. recuerda la
fiesta de fin de año que la patrona hizo pa' la peoná, onde
conocimo el aradio". Si por hijuna grandísimo, y que tiene que
ver eso con la pregunta. Pelluco insiste: "on segundo, los peones
me ijeron, Pelluco agüaita la mano la patrona, mírale el deo anda
con ORO".
Don Segundo como si viera el cielo abierto, recapitula y
dice: "haber chiquillo abrutao, me querís decir que en el cerro
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Humilladamente Pelluco asiente: "los peones me juraron que
eso era oro, y así lo conocí". El anciano suspira paternalmente -
Pelluquito, cauro leso, eso es oro, pero así no lo encontrai. Acaso
la harina tostá la encontrai en una mata aturdío; hay que hacerla
igual que el oro. El oro es un pedazo de roca, ploma, muy pesá,
siempre acompañao de unos virios trasparente (cuarzo), luego se
le calienta (funde) y se limpia (purifica) y tenís oro amarillo que
podís darle la forma que queraís.
Me tinga Pelluco; resumió don Segundo, que muchas veces
tuviste el oro en tus manos y lo botaste por no saber que era.
Nunca podrás encontrar algo que no conocís de verdad.
Sentenció sabiamente don Segundo.
Jorge Vallejos U.
Considero apropiado rescatar profundamente las enseñanzas de la
historia recién narrada, no es sólo el buscar sabiendo qué se busca; también
interesa rescatar la información que nos ofrece "Pelluco" respecto a la "visión"
que él tenía de las cosas que le pasaban por condición directa de su forma de
vivir la vida. Se sentía "merecedor" de las cosas que le sucedían, sin
embargo buscó explicarse su condición final al amparo de una explicación
externa (donde nada podía controlar) "Dios quiere que así sea"; don Segundo
insistía: " ¿es Dios o la propia imposición del sujeto respecto a su particular
forma de vivir y ver la vida lo que provoca realmente los resultados de
nuestras acciones ?"
Si bien es cierto; para ser una Introducción parece ser desmedida esta
historia y todos sus vericuetos, sin embargo me parece justo que una
Introducción exija detenimiento, concentración y profundización de sus
significados. La historia de Pelluco nos guiará el desarrollo completo de este
tema. Ténganlo presente.
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☺☻ DIAGNÓSTICO SOBRE EL SENTIDO DEL SER
Si reconocemos que el sentido representa necesariamente el valor que
le asignamos a las cosas que hacemos; entonces el sentido del ser, hablará del
valor de lo que somos. ¿Qué valor tenemos? ¿Valor con respecto a qué?
¿Valor para qué o quién? ¿Qué significa tener o asignarnos valor?, por último
¿Por qué tendríamos que valer, por qué no solamente Ser ?. Todas éstas son
preguntas muy interesantes, quizás no abarquemos todas las preguntas, y si
alcanzáramos a responderlas, tal vez no sea en la profundidad requerida por
cada una de ellas. Lo importante, deberemos conformarlos, quizá sea
formularlas; y en algún momento de nuestras vidas responderlas. Si en este
apunte se esclarece alguna de ellas, bien habrá valido el esfuerzo empeñado
en haberlo intentado.
Nuestra vida no es separable a la forma como la vivimos. Nuestra forma
de vivir puede perfectamente ser conceptualizada como "nuestra vida", y es
esta forma de vivir la que nos determina el aspecto valorativo respecto a
nosotros mismos. Es decir, la asignación de valor o devaluación de nuestro
Ser está en estrecha relación con nuestra forma de vivir la vida. Y es por eso
que el valor de nuestra vida dependerá de la forma como la hemos vivido: con
inseguridades, tristezas, temores, frustraciones, impotencias, mentiras,
trampas, imágenes falsas, contradicciones manifiestas, agresividad, violencia,
etc. Pero también tendrá sentido diferente si la hemos vivido con relación a la
ternura, al amor, a la verdad, a la honestidad, con alegría, buscando
desarrollos hacia nosotros mismos. Esto es siempre referido hacia nosotros,
como nos trataron nuestros primeros guardadores (padres, familiares, tutores,
profesores, amigos, circunstancias); luego como fuimos eligiendo tratarnos a
nosotros mismos cuando ya pudimos decidir la forma de cómo hacerlo. Si
seguimos eligiendo la forma acostumbrada (haya sido positiva o no) o
preferimos una nueva forma (positiva o no).
La forma, es bueno preguntarse, ¿es elegida, depende de las
circunstancias, está determinada por nuestros genes, o es una mezcla de éstas
o más variables?
Pelluco, el de la historia, nos da algunas pistas. Si Uds. recuerdan, este
personaje tenía una clara forma de vivir, dedicado a la vida de las apuestas,
disfrutar lo ganado y enamorar niñas de la comarca. Su forma de vivir era esa,
ni buena ni mala, podríamos decir tal vez cómoda, de poco esfuerzo en el
aspecto laboral. A más de alguno le gustaría inferir cierta descalificación a la
forma de vida de Pelluco: "vividor", "libertino", "irresponsable", "flojo", etc.;
mantengamos la postura de no hacer juicios a las "formas" que "eligen" los
sujetos para vivir, y podremos rescatar conclusiones con mayor celeridad.
El personaje de la historia vivía, de la forma descrita, al parecer sin
grandes sobresaltos. Sin embargo siempre hay algo o alguien que nos "obliga"
a confrontarnos con nuestra acostumbrada forma de vivir. Y es esa
confrontación la que supone un conflicto, nos incomoda algo, como son dos
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cosas las que se confrontan, una de ellas se siente incómoda; ya sea la nueva
o la acostumbrada, y vuelve a aparecer la disyuntiva, la elección, la necesidad
de una decisión. Seguir haciendo lo acostumbrado o cambiar la costumbre y
comenzar a hacer novedades.
El caso de Pelluco es claro en mostrarnos como éste se enfrentó a lo
nuevo, se enfrentó al verdadero amor, ese "algo" se llamaba Maruca. El amor
por Maruca lo confrontó con su acostumbrada manera de enfrentar la vida; él
no tenía proyectos, no pensaba sino en las carreras y pasar alegremente la
vida; pero con este "algo" nuevo no encajaba su forma acostumbrada, acá se
requería proyectos de futuro, se necesitaba responsabilidad frente a un amor y
la búsqueda de posibilidades para realizar actos en el futuro inmediato, tener
dinero, comprar un terrenito, levantar una casa y finalmente casarse. Esta
confrontación clara entre forma de pensar, sentir y actuar acostumbrada de
Pelluco y las nuevas necesidades que surgían frente a este "algo" no
acostumbrado provocaron no sólo alegría, felicidad y goce; también una
profunda inquietud, preocupación que se transformó en conflicto que buscaba
urgentemente ser resuelto.
Si se dan cuenta, amables lectores, nuestra forma acostumbrada de
vivir, siempre tendrá un momento de confrontación, y es ahí donde surge un
conflicto. Este conflicto puede significar desarrollo o frustración, confirmación
de nuestro gran valor o confirmación de nuestro poco valor; según sea la
manera de resolver el conflicto. Téngase presente que los conflictos buscan
ser resueltos siempre con la esperanza (idea) de un buen resultado. Las
maneras que toman los intentos de resolución son variadas en número y en
calidad, a veces extrañas y otras curiosas, pero siempre son intentos por
lograr un resultado beneficioso para el sujeto que enfrenta el conflicto.
Es justamente en este punto, cuando se debe tomar decisiones,
enfrentar desafíos, es que aparece la importancia radical de nuestra personal
autovaloración. Si esta es elevada, nos sentiremos bien con nosotros mismos,
y el sentirse bien con uno mismo facilita el enriquecimiento de nuestra
vida: tener gente feliz a su alrededor es una cosa apreciada. Siendo feliz
podrá encontrar más amigos. Sintiéndose mejor consigo mismo y siendo más
abierto, establecerá relaciones más estrechas. También favorece la forma en
que aceptamos los retos: Cuando se tiene una autovaloración alta no se
tendrá miedo de desarrollar las habilidades. Uno querrá arriesgarse y probar
cosas nuevas. Si no prueba, no podrá madurar.
En el caso de Pelluco, éste investigó formas de resolución de conflicto,
incluso se volvió un tanto analítico y perfiló claramente su situación y lo que
necesitaba para resolverla. Buscó asesoría en la sabiduría (experiencia) de
alguien reconocido como tal. De esa forma finalmente se propuso la hazaña,
que en su caso le permitiría subsanar su gran conflicto: ir a buscar oro.
Cuando conocimos a Pelluco podríamos afirmar que no presentaba una
autovaloración disminuida, era alegre, se sentía ganador, era del gusto de las
niñas; esto podría habernos indicado que definitivamente buscaría enriquecer
su vida y aceptaría con gusto los desafíos. De hecho se fue por 6 meses a
buscar oro a la montaña. Si recuerdan la historia, en este punto decía
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literalmente: "partió rumbo a la esperanza abrazadito de la desesperanza".
Si bien es cierto, no podríamos decir que Pelluco era uno de esos sujetos
amargados y tristes, deseosos de morirse rápido para dejar de sufrir, porque la
vida le era sólo un tormento. Pero "algo" confrontaba esa fortaleza, esa
aparente esperanza, la desesperanza ya "andaba acorralando" la vida de
Pelluco. Y el resultado fue que su conflicto no logró ser resuelto con la
decisión tomada. ¿ Estaba equivocado el método, no fue pertinente elegir ir a
buscar oro ? Creo que no, el "estudio" hecho por don Segundo confirmaba
que había sido bien elegido, considerando todas las variables que influían
sobre el conflicto. Algo pasó, el fracaso dependió de Dios, (Pelluco y Maruca
estaban de acuerdo en eso).
Este punto es muy importante entenderlo bien. Pelluco representa uno de
esos sujetos que han construido a lo largo de su vida una falsa autovaloración;
y esto es un punto nuevo que se introduce en nuestro análisis. No sólo basta
la idea de haber construido una autovaloración de elevado índice (como era el
caso de Pelluco), sino que ésta haya sido construida, elaborada sin engaños
(conscientes o inconscientes) respecto a ese valor asignado. Wayne W. Dyer
dice de la autovaloración que ésta procede de uno mismo, no de las
adquisiciones ni de la aceptación. Y esto se relaciona con esta "falsa
valoración" de nosotros mismos. Parece que la falsa valoración procede de
una autovaloración asignada desde el exterior de nosotros, del nivel de
aceptación que hemos logrado; y esta búsqueda de aceptación,
necesariamente nos impondrá la mayoría de las veces negaciones de aspectos
de nosotros mismos; es decir la búsqueda de la aceptación para que nos
asignen valor desde afuera, nos induce a la autonegación de importantes
aspectos que son necesarios para la verdadera autovaloración. Dado que
hablamos de "autovaloración", tenemos que hacer hincapié en que es
intransable la posibilidad de que nuestro valor dependa de la valoración o
aceptación que los otros nos asignen.
La primera manifestación de un sujeto con falsa autovaloración frente a
un fracaso en la resolución de los conflictos que surgen de la confrontación,
será sin duda, la atribución del resultado a algún fenómeno, hecho, cosa o
persona externa; la atribución de la circunstancia externa. Y fue justamente lo
que Pelluco hizo: "Dios no quiere que encuentre oro". Muy importante lo que
eso significaba en la percepción de los amantes; no sólo que Dios no quería
que Pelluco encontrara oro, sino que en "realidad", eso significaba que "Dios no
aceptaba el amor de la pareja". Y más aún, llegar a significar toda una vida
por un mal resultado en un intento particular de resolución de un conflicto:
"Dios me da lo que merezco por la vida que he vivido", fundamenta Pelluco,
absolutamente convencido, y lo que es peor, resignado. Es ese el actuar
principal de una falsa autovaloración. ¿ Cuántos sujetos en estos mismos
instantes dependen casi exclusivamente del valor y la aceptación externa; o lo
que es lo mismo, cuántos sujetos viven relacionándose con la vida a través de
su falsa autovaloración ?
Si los amables lectores han seguido el desarrollo de este pensamiento,
se habrán dado cuenta que me he centrado, no como era de esperarse, en el
fenómeno de la devaluación de la autovaloración (o como acostumbran a decir,
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en el "problema de la baja autoestima"); sino que por el contrario me he
interesado en la autovaloración como recurso, en toda su dimensión de agente
de desarrollo. Y si había que enfrentar alguna problemática del fenómeno de
autovaloración, me parece que el tema trascendental no es la devaluación
propiamente tal, sino más bien la falsa autovaloración.
Para Pelluco, gracias a su falsa autovaloración, ya todo había terminado.
Su vida ya no valía, tampoco lo que antes valía para él: las carreras de caballo,
la vida alegre, las alegres y querendonas mozas. ¿ Cómo luchar con tremenda
atribución…"Dios no quiere, lo que yo quiero.." ?. ¿Cómo enfrentar la vida y
sus infinitas circunstancias, si una de ellas me declara que no merezco más
nada ?. Tengo la impresión que el sujeto devaluado no es el que se intenta
suicidar, y la mayoría de las veces lo consigue, sino que es el sujeto con una
falsa autovaloración; en el mejor de los casos, consigue sobrevivir sin
esperanza en la vida, de ningún tipo. Comenzando con lo tan normal que a
estas alturas suena escucharlo: con síntomas depresivos.
Un sujeto con falsa autovaloración no se permite confrontar sus
significaciones, no así un sujeto devaluado, él tiene sólo verdad frente a sus
ojos: nada ni nadie le ha permitido sacar valor para sí, ya que desconoce el
sentido de ello; sólo sabe sobrevivir y se adapta a tal forma de vida. En
sentido estricto, para mi gusto, estos sujetos no tienen un "problema de
autovaloración", sencillamente no tienen autovaloración, lo que significa que
tampoco tienen un problema. Recuerden que el conflicto surge en la
confrontación. Por lo que si en algún momento los sujetos devaluados
comienzan a recibir confirmación de su valía personal, sabrán de manera
automática que esa valía les pertenece por completo, dado que los otros sólo
la re-conocieron, y de preferirla en contraposición a su ausencia, la aceptarán
como su nueva forma de ser sin ningún trastorno.
El problema de los sujetos con falsa autovaloración, es que no toleran la
confrontación de sus significados, dado que de alguna manera (Pelluco lo
presintió cuando inició la búsqueda del oro) saben que al aceptar confrontar
sus significados, éstos se destruirán de la manera más desastrosa, llevando
consigo su falsa imagen de "ganadores".
Un sujeto con verdadera autovaloración podrá:
Ser lo que quiera ser
Disfrutar más de los demás, no los ve como rivales
Ofrecer más de sí mismo al mundo, la alegría es contagiosa
Mantener la confianza en sí mismo, sé quién soy y cuánto valgo para mí
mismo
Permanecer tolerante frente a cualquier ser o circunstancia
No temer a la aventura de lo nuevo
Si se recuerda, al comienzo hacíamos preguntas respecto al valor: ¿Qué
valor tenemos? ¿Valor con respecto a qué? ¿Valor para qué o quién? ¿Qué
significa tener o asignarnos valor?, por último ¿Por qué tendríamos que valer,
por qué no solamente Ser? Y parece que podríamos, con lo ya expuesto,
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responder algunas de ellas, si es que ya no están respondidas, en alguna
medida.
El valor que tenemos, no es más que el sentido que le hemos dado a
nuestra forma de vivir. Sentido con respecto a lo que nos hace sentirnos bien
con nosotros mismos. Ese sentido es para nosotros mismos, no cabe duda,
para que de esa forma tengamos perenne alegría de vivir. El tener valor no
es más, para mi humilde entender, que haber logrado darle un sentido a
nuestra vida, sentido que nos da alegría, paz y ánimo de levantarnos todos los
días sin que ello sea una obligación, un esfuerzo o una desgracia.
La última pregunta es el "plato fuerte" de este análisis. Creo que he ido
tirando algunos lineamientos para finalmente exponer que es innecesario tener
que valer. Si he expuesto que la autovaloración se contradice con la
asignación de valor y aceptación desde los otros; qué significado tendría que
valiéramos para nosotros mismos. Dado que estoy diciendo que la verdadera
valoración no es asignada, es entonces impropio medirla con respecto a una
valoración de un otro. Y si la autovaloración es inconmensurable en sentido
estricto, estoy diciendo que es innecesario preocuparse de valer para uno
mismo. Más bien se debe Ser. No buscando la confirmación, valoración, ni
aceptación de los otros; sino siendo sólo un sujeto que se siente bien con su
forma de vida, simplemente. Buscando no entorpecer la forma de vida de
nadie. Y si en algún momento alguien se fija en nuestra forma de vida y quiere
imitarla, bueno, somos animales imitativos, por lo que sólo puedo modelar mi
Ser, más que mostrar cuánto valgo. Recuerden que un valor existe si hay
algo con que contrastarlo. Estimulo a reflexionar respecto a lo recién
planteado. Buscar "Ser" en lugar de "Valer".
Se nos ha dicho que la autovaloración es esencial para la supervivencia
psicológica. Es el concepto que tenemos de nuestra valía y se basa en todos
los pensamientos, sentimientos, sensaciones y experiencias que sobre nosotros
mismos hemos ido recogiendo durante nuestra vida; creemos que somos listos
o tontos; nos sentimos antipáticos o graciosos; nos gustamos o no. Los millares
de impresiones, evaluaciones y experiencias así reunidos se conjuntan en un
sentimiento positivo hacia nosotros mismos o, por el contrario, en un incómodo
sentimiento de no ser lo que esperábamos. Se nos ha dicho que poseemos la
capacidad de ser conscientes de sí mismos, es decir, establecer una identidad
y darle un valor; capacidad de definir quiénes somos y luego decidir si nos
gustamos a sí o no. Si se dan cuenta , el problema de la autovaloración está en
la capacidad humana del juicio. ¡ El juzgarse es el problema ! Nos
enseñaron a juzgar, y por extensión a juzgarnos, y lo más probable al hacerlo
sea el de rechazarnos a nosotros mismos. ¿Por qué rechazarnos? Porque
siempre nos han enseñado a hacer cosas, a comportarnos, a pensar en los
otros, nunca en nosotros mismos; y por correlación lógica a negarnos a
nosotros mismos. De hecho uno de los valores más propiciados, admirados y
enseñados es el sacrificio, supuestamente el sacrificarnos nos brindará valor, lo
único que pasa es que nos asignan valor los otros que gozan de nuestro
sacrificio. ¿Saben qué hacemos cuando nos rechazamos a nosotros mismos?,
porque eso significa "sacrificio", estamos dañando considerablemente las
estructuras psicológicas que (literalmente) nos mantienen vivos.
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Yo desafío a tal definición de valor (sacrificio, saber enjuiciarnos a nosotros
mismos), con la del Amor, pero no la clásica y torpe idea de sentimiento
ingenuo y dócil, que todo lo soporta y lo aguanta, que todo lo sufre. ¡No!
Propongo la definición de "amor" que no soporta la idea de sacrificio, ni de
compasión, ni de sufrimiento; sólo acepta la del hacer con el otro lo que hago
conmigo mismo. La definición del amor como "agápe", es lo que propongo.
No darnos valor, sino amarnos a nosotros mismos pero en cuando agápe.
Cómo debemos entender amor en cuanto agápe. De la misma manera
que los griegos lo entendieron, ya que a ellos pertenece tal definición: Amor
incondicional fundado en el comportamiento con los demás. Es el amor de la
elección deliberada. Amor del comportamiento y la elección. Si se percatan
no hay alusión al sentimiento, tan usado como adjetivo calificativo para el
amor. Aquí se nos presenta una gran contrariedad. Amor como
comportamiento, no como sentimiento. De esta forma estaríamos diciendo
que el amarnos no es necesariamente ofrecernos cierto tipo de sentimientos a
nosotros mismos; sino más bien un cierto tipo de comportamiento hacia
nosotros mismos.
Podría pensarse que esto es una locura, de qué forma convertimos el
amor que se siente en sólo amor del hacer. Parece ser que el amor que se
siente no es el fundamental, y curiosamente sólo nos han educado en ese tipo
de "amor". Para los griegos el amor del sentimiento lo llamaban de tres
maneras distintas, ya estuviere dirigido a la pareja; Eros
(sentimiento sexual); a la familia: Storgé (afecto a los miembros de la familia);
al igual: Filía (sentimiento de afecto recíproco, condicionado, ya que sólo era
sentido por ese que se sentía como igual). Si se pone atención a todos ellos,
junto con ser un sentimiento, es también un sentimiento dirigido por un
interés, y los receptores de este sentimiento por lógica no podían ser
cualquiera.
El único distanciado en sus características generales y particulares de los
otros conceptos de amor es el ya mencionado amor como agápe (no confundir
con ágape). El amor como comportamiento deja anulada la posibilidad de no
elegir a quién dirijo mi amor, como en el caso anterior de los otros conceptos.
La pareja, la familia, los iguales no son elegidos, aparecen, son, simplemente
están ahí. Y el sentimiento que se desarrolla por ellos no lo elegimos,
simplemente se da, ¿no podemos elegir sentir, nuestros sentimientos
simplemente son? Al contrario, el amor como agápe, es el amor de la
elección, dado que elegimos nuestra forma de comportarnos deliberadamente.
Y como no tiene que ver con nuestros sentimientos no esta dirigido a nadie en
particular, más bien se convierte en nuestra forma de ser, de comportarnos en
la vida.
Cuando vivimos de esta manera, significa que nos comportamos de
cierta manera con nosotros mismos, por ejemplo:
Aceptándonos: Identificándonos con nuestras cualidades y aceptando
cariñosamente nuestros defectos.
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Ayudándonos: Planeando objetivos realistas.
Regalándonos Tiempo: Sacando tiempo regularmente para estar
solo/a con nuestros pensamientos y sentimientos. Aprender a disfrutar
de nuestra propia compañía.
Ofreciéndonos Credibilidad: Prestando atención a nuestros
pensamientos y sentimientos. Haciendo aquello que nos hace
verdaderamente sentir feliz y satisfecho/a.
Dándonos Ánimos: Tomando una actitud de valentía: "yo sé que puedo
hacerlo".
Ofreciéndonos Respeto: No tratando de emular a otros. Estando
orgulloso de ser quién soy.
Apreciándonos: Premiándonos por nuestros logros, de los pequeños y
de los grandes. Recordándonos siempre que las experiencias que
vivimos son únicamente nuestras. Y por tal motivo todas deben ser
objeto de disfrute.
Tratándonos con Amor: Aprender a reconocer nuestra mismisidad,
destacando que la unicidad del Ser es lo verdaderamente maravilloso de
Ser. De esta forma me educo a vivir mis éxitos y fracasos como meras
experiencias de vida; sin tener que otorgarles necesariamente una
valencia (positiva o negativa, respectivamente).
Hemos insistido en qué valer es la forma en que me juzgo,
rechazándome o aceptándome. Pero la acción de rechazar o aceptar mi
imagen está dada no por mí, sino por la confrontación que recibimos desde el
entorno, desde los otros. Si me confirman, yo aceptaré mi imagen, si me
descalifican yo rechazaré mi imagen, dado que buscamos ansiosamente ser
aceptados. Es fácil entender esa ansiedad; nos transmitieron que la valía (por
mucho que la nombráramos "autovalía") en última instancia es el trato que
nos da el entorno, y si depende de eso buscaremos que mejoren el "trato" con
nosotros. Que nos califiquen bien, que nos alaben, que nos ensalcen, que nos
distingan, etc.
Propongo que la autoestima, la autovaloración, la autovalía, el
autoconcepto son trampas, que al caer en ellas posibilitan la dependencia, el
círculo vicioso de la angustia, de la ansiedad, de la desesperanza, del
descontrol y finalmente de la autoaniquilación.
Entiendo que no sea fácil entender este documento, tampoco ha sido
fácil para mí romper tantos conceptos usados sólo para confundirnos,
engañarnos y peor aún, para enfermarnos. Sólo pido paciencia, leer y volver
a releer todas las veces necesarias este apunte y cada vez verán más claras
las cosas que a la primera mirada parecen oscuras. Recuerden el "novedal",
volver a mirar y aparece lo escondido tras las formas.
Si desaparece el concepto de autovaloración, qué nos queda: el de Ser,
por supuesto. Y "Ser" qué es. Un comportarse en la existencia. No sólo una
existencia. No somos existencia, solamente, somos en la acción. Aunque
estuviéramos estáticos, seguimos siendo definidos por la acción, dado que la
acción primera o última de la existencia (indistintamente) es existir;
concluyendo por lo propio que existir se define justamente como una acción.
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La única manera de no ser acción es no siendo, y esa situación es superflua en
nuestro análisis, dado que necesitamos existir como primera condición para
ser parte integrante de este análisis. Un diccionario estaría de acuerdo
conmigo en definir "Ser" como inherente a su esencia. Aunque esto diga muy
poco, dice al menos que la esencia es inherente al Ser; y no sólo es la frase al
revés, sino que proporciona el interesante sentido de esencia. La esencia es
lo que califica al Ser. En el caso del Ser Humano, diría con mucho agrado
finalmente, que su esencia es la acción, el comportarse, la forma del Ser sería
su propia forma de comportarse.
Comparto con Uds. la idea de lo cansador que resulta el análisis
ontológico, y la metodología del arte filosófico, pero necesitaba flexibilizar las
estructuras mentales de mis lectores, para que se permitan las
confrontaciones conceptuales.
Hagamos un resumen hasta este momento. He establecido claramente la
ineficacia del fenómeno de la autovaloración. He dicho que, a mi parecer, los
conflictos más graves de los sujetos no son bajos niveles de autoestima (como
acostumbran a decir) sino la falsa autovaloración (si les resulta más familiar el
concepto, algunos autores hablan de snobismo). Mencioné que el problema
surgía en una confrontación, donde mi forma acostumbrada no sirve como
método de resolución de conflictos. Al no poder solucionar el conflicto
caemos al círculo vicioso de la autodescalificación, buscando ansiosamente la
aceptación de los otros, por los medios que sean, con tal que nos restauren
nuestra dañada imagen. Cuando hacen eso por lo que sea, por compasión,
por sacrificio, por falso amor, reparamos nuestra autovaloración, que no es
más que una falsa autovaloración (snobismo), y estamos nuevamente en el
mismo punto de partida.
También había establecido que era fundamental, por las condiciones
explicitadas en el resumen, la necesidad de proponer un fenómeno
cualitativamente diferente. En lugar del Valer, apuntaba a Ser. Y finalizaba
apuntando que Ser, no era sino la forma como me comporto en el mundo.
Dejando claro entonces que el punto de atención debía recaer en el
comportamiento. Y de ahí la necesidad de traer el concepto de agápe, dado
que justamente define el comportamiento en su manera más exquisita
respecto a nuestro fenómeno del Ser.
Para ir dando término a este análisis. Queda el importante punto
respecto al comportarse en correlato al amor como agápe. Hay algún
ejemplo de este tipo de amor. Amor incondicional de los méritos a quién está
dirigido. Pero en realidad no está dirigido a nadie es especial, es más bien la
realización de la forma del Ser del sujeto que elige vivir en agápe.
Sí, por supuesto, y lo expondré con quién fuera su principal
protagonista. Jesús el Nazareo (no confundir con Nazareno o de Nazareth,
siempre han buscado confundirnos, yo no sé por qué, bueno si sé, pero no
viene al caso discutirlo). Sin referirnos a doctrina religiosa alguna, sólo me
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propongo rescatar lo que en torno a este fenómeno se refiere. De él es la
frase: "Amar a su prójimo, como a sí mismo". Definitivamente amarse a uno
mismo pareciera, para la mayoría de las personas, algo fácil; el problema
aparece cuando se debe amar al prójimo, y ese prójimo no se ha ganado
precisamente nuestro afecto (un Hitler, un psicópata cualquiera, un compañero
que nos ha hecho la vida imposible, un don Juan o doña Juana que nos ha
quitado nuestra pareja, el chiquillito apestoso que nos da de puntapiés en
nuestra sagrada estructura del orden y del respeto; los prójimos suman y
siguen).
Parece un mal chiste, juntar dos situaciones aparentemente tan distintas
la una de la otra. Este Jesús caprichoso. Por qué buscaría decirnos que si era
fácil amarnos a nosotros mismos también debería ser fácil amar al prójimo
(cuando en realidad no es nada de fácil). O querría decirnos que al ser tan
difícil amar al prójimo también lo es en realidad amarnos a nosotros mismos.
¿Por qué juntó ambas situaciones en una sola? Será que Jesús era dado a las
bromas. Sé que jugaba en todos sus ratos libres a las escondidas con los
niños; y también sé que sus discípulos con cara de grave ("más papistas que el
Papa") espantaban a los "mocositos" por molestosos e importunadores del
maestro en sus horas de descanso. Jesús no le parecía para nada bien ese
comportamiento de sus discípulos; así que hizo dos cosas, primero una
petición: "Dejad que los niños vengan a mí" (para poder seguir jugando), y una
pesada orden para los adultos que genialmente tenía que ver con los
"mocositos molestosos": "Quién no sea como un niño no entrará en el Reino
de los Cielos". - ¡Toma! Divina ofetá, diría don Segundo (el anciano de la
historia de Pelluco).
Si se dan cuenta, cansados lectores (a estas alturas), Jesús estaba
enseñando como amar, a través del comportamiento. No jugaba con los niños,
se comportaba con ellos como él se comportaba consigo mismo (de manera
tierna, cariñosa y divertida); de esa manera enseñaba, poniendo en acción sus
propias y extrañas frases, que no tenían nada de extrañas.
Cuando todos pensaban que amar era sentir afecto, sentirse agradado
con alguien, Jesús enseñaba que el Amor no tenía que ver con afectos, ni
sentimientos; sino que era comportarse con el otro como me comporto
conmigo mismo. Y por eso era tan importante jugar con los niños, porque él
enseñaba de la única manera posible, haciendo, comportándose, empleando el
amor como agápe.
Si Uds. buscan el manuscrito del evangelio original, se darán cuenta que
se escribió en griego, y la palabra que usa el evangelista en la frase "Amar a tu
prójimo…", es precisamente "agápe". Es decir, tuvo el máximo cuidado de
decir lo que Jesús realmente entendía cuando dijo "Ama". Jesús decía que
había que comportarse adecuadamente con el otro, con cualquier otro, porque
no tenía que ver con el otro, ni con sus méritos, tenía que ver con uno mismo,
comportarme de la misma forma como me comporto conmigo. Y esto es
extraordinario. Ya que esta misma acción obligaba a tener que pensar que si
debo comportarme de la misma manera conmigo y con el otro, la única
manera de explicarme tal situación, era entendiendo al otro como mi igual. Y
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justamente, el mensaje final de Jesús era que no existe diferencia entre los
seres humanos.
Se entiende entonces el fundamento del por qué destruir el concepto de
autovaloración, tal concepto nos obliga a la diferencia respecto a la valía, unos
valdrían más que otros. En cambio, Ser es sólo un comportarme conmigo
mismo y con el mundo de una sola forma, dado que es mi única forma de Ser.
Esto nos hace iguales. No significa que deba sentir aprecio por el
comportamiento del prójimo cuya consecuencia es daño a otro, daño que
comienza en el que lo produce, sino que sólo debo comportarme con él
dignamente. Recuerdan que en esta posición no existe el juzgarse, tampoco
el juzgar, sólo hacer. ¡ Qué fácil !, ¡ Qué encantadora simpleza !, Y a la vez,
¡Qué enorme profundidad de pensamiento!
Jesús juntó ambas situaciones a primera vista distintas (Amar al prójimo
y amarse a sí mismo), para demostrar, no lo difícil que resultaba cumplir su
petición, sino lo simple que era comportarse en el mundo, lo fácil que es Ser,
cuando no necesitamos de la valoración externa.
Pero mientras tanto, diría un Ser afligido y atormentado por toneladas
de sentimientos, qué hacemos con estas agresivas y explosivas cargas
emocionales, estos sentimientos de rabia, de furia, de pena, de angustia, de
soledad…, como comportarme, estando ellos aguijoneando mi cansado Ser
constantemente. Parece que a estas alturas debo indicar algunas funciones
prácticas que el "cansado Ser" podría acomodar a su repertorio conductual y
obligarse a realizarlas más temprano que tarde.
Debo sugerir que no busque hacer nada para Valer. Pero si que haga
lo siguiente para lograr Poder personal, fenómeno que prefiero llamar
Autoridad consigo mismo. Para lograr ser una Autoridad para conmigo
debo realizar lo siguiente, actuar conmigo mismo de la siguiente manera:
Buscar ser siempre honesto y sincero conmigo.
Hablar siempre por mí mismo, no permitir que sientan, piensen y hagan
por mí.
Nunca pensar que me han dejado solo/a. La soledad de verdad no
existe. No puede existir si me tengo a mí mismo.
Debo ser responsable y cumplir mis compromisos conmigo mismo.
Nunca buscar hacerme trampas. Debo saber que sólo yo soy responsable de
mi conducta y de mis sentimientos. Teniendo claro que la conducta la elijo
pero los sentimientos no. Sin embargo debo aprender que a través de la
conducta puedo manejar mis sentimientos.
Obligarme a aprender elegir adecuadamente. Lo correcto no debe ser
fijándome si los otros están de acuerdo con mi elección, sino que si la elección
satisfacerá mi expectativa de ella.
Buscar constantemente conocerme a mí mismo, una buena manera es
no preocupándome en satisfacer siempre a los demás. De esa forma tendré
más tiempo para mí. Y comenzar por conocer mis sentimientos, saber que son
ocho grupos básicos y que cada uno de éstos incluye un sentimiento de baja y
alta intensidad:
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Baja Intensidad Alta Intensidad
1. Interesado Emocionado
2. Alegre Contento
3. Sorprendido Asustado
4. Apenado Angustiado
5. Temeroso Aterrorizado
6. Enojado Furioso
7. Avergonzado Humillado
8. Desdeñoso Disgustado
Debo aprender sobre los sentimientos que no son equivocados o
adecuados, buenos o malos; simplemente son.
Otra buena manera de conocerme a mí mismo es reconociendo mis
sueños. Debo saber que éstos son mis metas personales. Estas le dan una
dirección a mi vida, un propósito y un significado. Los sueños futuros cambian,
debo ser flexible con ellos y permitirles cambiar. Conforme las cosas a mi
alrededor cambian (según como cambia mi interior) tendré que ir decidiendo
lo que quiero ser y hacer.
También debo reconocer que tengo necesidades, y estas al igual que los
sentimientos, no son ni adecuadas ni equivocadas, ni buenas ni malas;
simplemente son. Y ellas son, en orden ascendente: Fisiológicas, de Seguridad
y Protección, de Posesión, de Estima y Realización.
Si hago todo esto conmigo, y me preocupo de comportarme así, tendré
Autoridad sobre mí. Y esto significa que puedo pedirme cualquier cosa y la
realizaré con agrado y voluntariamente, ya que Autoridad significa : Admiración
y Respeto. Y si tengo Autoridad sobre mí mismo, significa que he logrado
llegar a ser mi propio Líder. Recordando que ser Líder no es tener poder sobre
otro, sino "servirle para que haga bien su función". Es decir, al ser mi propio
Líder me estaré sirviendo a mí mismo para realizar mi "hacer" de la manera
más óptima que pueda existir. Y sin lugar a duda, al servirme, al realizar mi
hacer óptimamente, al mismo tiempo todo eso lo estaré haciendo con mi
prójimo dado que somos la misma cosa.
En este momento no puedo dejar de citar a Whitman: "Me celebro y me
canto a mí mismo. Y lo que yo diga ahora de mí, lo digo de ti, porque lo que yo
tengo lo tienes tú y cada átomo de mi cuerpo es tuyo también". Apoyando lo
anterior leo en la Biblia en El Evangelio de Juan,, Cap. 16, vs. 15, diciendo
Jesús: "Todo lo que tiene el Padre es mío; por eso dije que tomará de lo mío, y
os lo hará saber". El mismo sentido del Ser. La unicidad de que hablaba hace
un rato, en el Ser no existe diferencia alguna, sólo en el hacer.
Termino, de manera coincidentemente extraña, citando el poema 50 de
Whitman:
"Todo esto está en mí.
No sé lo que es, pero sé que está en mí.
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Angustiado me he retorcido por sacar de mi corazón todo cuanto
poseía…
Ahora mi cuerpo está tranquilo y quiero dormir… dormir… dormir.
No sé qué es esto.
Es algo que no se ha dicho nunca…
Algo sin nombre que aún no está en el lenguaje ni en el símbolo.
Es algo que gira más que la Tierra en que yo giro
Y me anuncia que la creación es el abrazo del amante
Que nos despierta.
Tal vez pudiera decir más.
Acaso este poema no es sino un expediente en que he abogado por
todos…
En el que he dicho, por ti y por mí,
Que la muerte no existe,
Que el mundo no es un caos…
Que es forma,
Unidad…
Plan… Vida Eterna… ¡ Alegría ! ".
Será este el plano que necesitamos… para
vivir bien ???
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☺☻ CONCLUSIONES
Reconozco perfectamente y con hidalguía, que éstos apuntes no pueden
aspirar nunca a ser un "Manual de Autoestima"; la razón esencial es que nunca
me lo he propuesto.
Son más bien, la prolongación de reflexiones que aspiro a que se
trasladen al espacio particular y personal de cada uno de Uds.. Para que como
resultado de vuestra propia reflexión y confrontación con vuestros personales y
singulares esquemas conceptuales y de significados, nazca algo absolutamente
nuevo y fascinante.
La conclusión fundamental que puedo compartir con Uds. de todo este
análisis, es la siguiente:
Comportarnos es mostrarnos como somos. Esto es fundamental para
comenzar a entender todo de otra forma. Si castigo a alguien, y si
comportarme es mostrar mi Ser, estaría mostrando mi Ser castigado, ese soy yo
"el castigo". Si me enfurezco y pierdo la calma y con ello hago daño, como
comportarme es mostrar mi Ser, estaría mostrando mi enfurecido y dañado Ser,
ese soy yo, "la furia" y "el daño". Esto vale para cualquier comportamiento y
para observar los comportamientos de los demás. Cada vez que hago muestro
mi Ser. No así cuando digo. Por mucho que los teóricos del Construccionismo
digan que el "discurso construye realidades", el Socioanálisis va reconociendo
que no es del todo cierto, hay discursos que más bien buscan esconder la
realidad con la construcción de una falsa realidad. Es decir, el discurso tomaría
una función utilitaria de protección, proteger la realidad que no se desea
mostrar, resguardarla para que no sea conocida.
¿Qué se guarda con tanto celo? Secretos, siempre secretos, muchos
secretos…, lo íntimo dice la gente, todo aquello que no tiene por qué ser
público. Si recuerdan: "cuando me comporto soy", pregunto ¿puedo guardar
en secreto mi comportamiento, si no tengo control sobre su manifestación, dado
que es independiente de mi voluntad? Evidentemente que no puedo, siempre
cuando me comporto soy, es decir, me muestro. Qué es entonces esta ingenua
idea de guardar secretos, no es más que un deseo infinitamente insatisfecho.
Por lo tanto cuando digo cosas que no soy, es una ingenua esperanza de
esconder algo que es imposible de esconder, es sólo la realización de un eterno
deseo insatisfecho, impropio del verdadero sentido del Ser.
Es fácil, entonces, concluir lo siguiente: cada vez que me comporto
muestro entero mi Ser; y los seres que reciben mi comportamiento, "ven" mi
Ser de la manera que lo muestro, no de la manera que "digo" que es. Y es por
eso que los seres responden al Ser que se muestra cómo es, no como dice que
es. Si dice que es justo, y ese Ser que acaba de decir eso, se comporta
injustamente; el Ser que recibe el comportamiento del Ser que "dice" que es
justo, responderá injustamente con él, en concordancia absoluta con lo
mostrado por aquél.
27
Finalmente concluyo, no hay "problemas de autoestima", hay conflictos
de Seres que no aceptan ser engañados por Seres que "dicen" Ser, y su
comportamiento muestra NO SER LO QUE DICEN QUE SON.
28
☺☻ ANEXOS
En este apartado me permitiré anexar información que me permití usar
durante el desarrollo del curso, de manera que puedan complementar con ellas
el análisis teórico conceptual que se presentó en este apunte.
Con "información" me refiero a algunos documentos de trabajo útiles para
comprender algunos desarrollos teóricos entregados, el material biopoético
utilizado en el curso, entre otros.
ANEXO 1.
ACERCA DE LA CONNOTACIÓN POSITIVA
(Documento de trabajo. Un aporte para enfrentar la "baja autoestima" de los alumnos).
Lo más probable y común en nuestra profesión será enfrentarnos a grupos de personas
devaluadas.
¡ Necesitamos personas connotadas ! ... pero positivamente. Debemos romper el
circuito vicioso de la DEVALUACIÓN.
Los sujetos humanos como nosotros, constitutivamente poseemos un fenómeno
psicológico (entre muchos) que nos mortifica, pero que también podría ser nuestro compañero
en la motivación que necesitamos para desarrollarnos y evolucionar en todos los aspectos que al
ser humano le concierne, me refiero al SENTIMIENTO DE INFERIORIDAD.
Con él luchamos constantemente durante toda nuestra existencia, y puede hacernos la
vida imposible o fortalecer nuestras decisiones de superación.
La devaluación, externa o interna, es el vehículo más especializado para desatar
violentamente el sentimiento de inferioridad, que finalmente nos podría aniquilar, como ya lo ha
hecho con muchos.
29
¿ Cales son las falsas soluciones que damos, comúnmente, para enfrentar nuestro
siempre presente sentimiento de inferioridad ?
Desinterés: por aquello que me frustra reconociendo con ello mi incapacidad de logros.
Rabia, Agresividad: esto me da “poder subjetivo”, sabiendo que lo único que hago es
esconder mi temor con la actitud agresiva que asumo.
Desidia, Indiferencia: de esta manera me vengo de tanta devaluación, de tanta miseria,
haciendo en otros lo mismo que me han hecho, para que sientan lo que yo.., a ver si logran
comprenderme.
Sometimiento: asumo mi situación de inferioridad, me hago bueno, esforzado, me angustio,
me desespero, a ver si las muestras de ansiedad despiertan compasión en los otros y me
facilitan los logros.
Estas soluciones son las más comunes, pero no por ello las más útiles. Lo cierto es que
son “soluciones”, no premeditadas por cierto, ni ontológicamente perversas, pero soluciones al
fin. No son un ataque intempestivo al prójimo para causarle daño. Y a todo esto, son
“soluciones” que el entorno ha obligado a buscar, es decir, son limitadas, sesgadas, sin la
posibilidad de elegir entre otras alternativas.
Reconociendo lo anterior, se sugiere y sería lo esperado en sujetos maduros
emocionalmente, valorar actitudes, comportamientos, intenciones, señales en sujetos
devaluados por pequeñas que sean y que denoten un salirse del círculo vicioso de la devaluación,
del sentimiento de inferioridad y de las soluciones comunes pero no útiles. La razón es simple
y teóricamente fundamentada por importantes teorías (Teoría de la Comunicación, Teoría del
Vínculo, Teoría de la Esquizofrenia, etc.).
Cuando uno comienza a connotar sólo en un sentido, comienza a construir un mundo
relacional-afectivo y conceptual sesgado; pero lo más importante, que impide la realización de
todo aquello que no se connota.
Si un sujeto se ve enfrentado siempre a un tipo de connotación, es muy poco probable
que ese sujeto construya su mundo relacional-afectivo y conceptual fuera de ese tipo de
connotación.
Lo anterior indica que podemos también, a su vez, a través de connotaciones positivas
permitir al sujeto connotado construir su mundo relacional-afectivo y conceptual tomando
como matriz las connotaciones positivas asignadas.
Es necesario entonces, ocupar gran parte de nuestras observaciones y las consabidas
connotaciones en rescatar de todos y cada uno de nuestros alumnos lo positivo que posee,
detalles que ejecuta a favor de otros, particularidades que manifiesta de sus potencialidades,
etc. Claro está, que las connotaciones positivas necesitan de parte de las personas que
connotan un esfuerzo en la disposición emocional y cognitiva hacia lo positivo. Permitirse una
flexibilización de sus propias estructuras que también se encuentran en constante lucha por
vencer su propio sentimiento de inferioridad, y su propio pasado y quizás presente devaluador.
30
Cuando una persona entra al mundo de la “connotación positiva”, pasan dos cosas
importantes:
1. Se rompen las desgraciadas estructuras paradójicas.
2. Cada connotación positiva que efectúa hacia otro, se devuelve hacia sí mismo.
Nadie puede connotar positivamente sin que antes se haya limpiado de rabias,
venganzas y egoísmos. Connotar positivamente a otro, significa en esencia, creer
en el otro.
Se estimula entonces, a todo aquél que lea este documento, que se detenga a pensarse y a
buscar comprender desde otro paradigma el comportamiento humano, y con ello, una vez
convencido de su propio análisis, usar la poderosa herramienta psicoterapéutica denominada:
“connotación positiva”, desarrollada, conceptualizada y ocupada como tal en la escuela de Milán
para vencer la esquizofrenia, bajo el marco de la Terapia Familiar.
Para connotar positivamente se debe procurar observar detalladamente al otro y en sus
tres aspectos constitutivos: bio-psico-social.
Aspecto Biológico : observa como se sienta, como camina, como ríe, como llora, como se
alimenta, como saluda, como canta, como habla, como corre, como mira, como se peina, como se
viste... y connota lo positivo.
Aspecto Psicológico : observa su emoción, su personalidad, su sensibilidad, su ternura,
su cariño, sus miedos, sus esperanzas, sus sueños, sus penas, sus deseos, sus ideales, sus
principios, sus vergüenzas, sus defensas, sus evasiones, sus S.O.S... y connota positivamente.
Aspecto Social : observa sus juegos, sus conversaciones, sus invitaciones, sus egoísmos,
su bondades, sus agresiones, su sensibilidad, su compañerismo, su compromiso, su interés en los
otros, su desinterés, su temor a los demás, su necesidad de compañía y connota... siempre
positivamente.
Si fue nuestra elección formar, empecemos por connotar positivamente, construyamos
entornos amables que permitan a nuestros alumnos desarrollar sus habilidades y
potencialidades inhibidas gracias a las devaluaciones. Debemos poner atención a nuestro
comportamiento, dado que no comunicamos exclusivamente en forma oral o escrita, también lo
hacemos con nuestra conducta.
La connotación positiva debería ser nuestra primera intervención para mejorar la
autoestima de nuestros alumnos.
JORGE A. VALLEJOS URRUTIA.
PROFESOR- PSICÓLOGO
31
Octubre, 2000.-
ANEXO 2.
"SOBRE EL MODELAJE Y LA PARADOJA DE LOS HECHOS
COMUNICACIONES"
(Documento de trabajo)
Conscientes o no, somos “modelos” que activamos dinámicas,
muchas veces inconmensurables, en el espíritu de los otros,
especialmente en el espíritu de niñas y niños, adolescentes y jóvenes,
espíritu mucho más lábil, dicotómico y en constante búsqueda de
identificaciones que tranquilicen su ansiedad, que otros.
De parte de los niños y jóvenes, muchas veces también, sus
respuestas son de orden inconsciente. Lo importante es que las
dinámicas activadas en ellos son de múltiples alcances y complicados
entrelazamientos cognitivos-emocionales. Por un lado, pueden ser
respuestas imitativas (un gran grupo de ellos son inconscientes), pero
también pueden ser respuestas de repudio y molestia (en este caso
pasan a ser más conscientes).
Queda un gran grupo que podríamos denominar “neutrales”; pero
no en sentido estricto, ya que siempre motivan algún comportamiento
específico respecto al particular fenómeno conductual-relacional del
adulto.
Por ejemplo. Frente a un concepto utilizado por el “modelo”, el
niño podría efectuar comentarios, ni a favor ni en contra, sin embargo,
aquí se integra otra variable, que es la relación familiar-social, y el
concepto pronunciado en primera instancia por el “modelo” más el
comentario “neutral” del niño, cae en una trama familiar-social donde
es enjuiciado por un gran número de significaciones que valorizan
(positiva o negativamente) el concepto “lanzado al azar” por el modelo,
teniendo finalmente un “peso cualitativo” para el niño. Todo esto
gracias a un encadenamiento de hechos que escapan definitivamente a
intenciones conscientes del “modelo” que emite.
32
Esto nos enfrenta a complicadas situaciones y a la necesidad
apremiante de tomar consciencia frente a nuestro constante “modelar”.
Cualquier hecho conductual, gestual, verbal, en esencia debería
ser neutro. Pero ocurre que en las relaciones humanas, generalmente,
todo hecho “humano” se transforma, querámoslo o no, en un “HECHO
COMUNICACIONAL”, esto significa que cada hecho nace neutro, pero
en la relación con los demás hechos humanos se transforma en un
hecho con intención y significado. Esta paradoja humana en torno a los
“hechos comunicacionales” es de vital importancia tenerla en cuenta en
nuestro quehacer.
¿ Cómo podemos enfrentar esta paradoja y cualesquiera de ellas
en general ? Pueden haber muchas maneras, pero siempre la mejor
estrategia es aquella que considera la mayor cantidad de variables
posibles. O lo que es lo mismo, la que considera muchas estrategias.
En este caso, de la paradoja del hecho comunicacional, lo primero
es tomar consciencia de su existencia. Segundo, enfrentar a la
paradoja la capacidad humana de la anticipación. Tercero, controlar
voluntariamente el número de hechos comunicacionales frente al
niño o joven (generalmente lo hacemos). Cuarto, filtrar la calidad
de los hechos comunicacionales frente al niño o joven, considerando
constantemente la variable sociocultural particular de la cual mis
hechos comunicacionales serán parte. Quinto, decodificar las
significaciones comunicacionales del contexto sociocultural
particular en el que me inserto.
Si esquematizamos conceptualmente los pasos anteriores,
podríamos decir acerca de cómo enfrentar la paradoja del hecho
comunicacional, lo siguiente.
Hay que ser CONSCIENTE de nuestro modelaje a través de
nuestros hechos comunicacionales, y con ello ANTICIPARNOS a las
consecuencias que éstos provocarán. La manera de hacerlo es
disminuyendo la CANTIDAD de hechos comunicacionales (para
manejarlos más eficientemente), aumentando la CALIDAD de los hechos
comunicacionales, considerando y comprendiendo el CONTEXTO en el
que me encuentro siendo un sujeto de hechos comunicacionales.
Entonces en un sentido lineal la cadena sería:
ESTAR CONSCIENTES
ANTICIPAR
DISMINUIR CANTIDAD
33
AUMENTAR CALIDAD
CONSIDERAR EL CONTEXTO
En sentido dinámico podríamos esquematizarlo de la siguiente
manera:
CONTEXTO
CONSCIENCIA
ANTICIPAR
CANTIDAD FILTRANDO CALIDAD
El esquema anterior nos muestra el fenómeno central del proceso:
el FILTRO.
La toma de consciencia, la anticipación de las consecuencias,
junto con la consideración del contexto, nos debe llevar como resultado
a las decisiones que haremos en torno al qué y cómo filtrar nuestros
“Hechos Comunicacionales”. Todo redunda en un eficiente proceso de
“filtrado”.
Si el proceso de filtro tiene características “agresivas”, significa
que finalmente quedaremos impedidos de comunicar, porque
filtraríamos todo, eso sería algo así como retraimiento, y a nivel
extremo el autismo. Si por el contrario, somos “sumisos” con el
proceso de filtración, significa que no filtraremos nada, lo que da como
resultado un comportamiento desinhibido, sin consideración del
entorno (contexto), a nivel extremo sería un psicópata.
No queda sino pensar sólo en lo ASERTIVO como una manera
eficiente de filtrar nuestros hechos comunicacionales, ya que esta
modalidad permite filtrar sólo hechos apropiados para el contexto
(cantidad), y hechos que consideran las significaciones del contexto
(calidad).
Volvemos curiosamente al principio. Volvemos a fijarnos en la
petición, más bien recomendación que hacía Aristóteles a Nicómano en
su famosa Ética. “Practica siempre el más valioso de los principios, y a
la vez el más difícil de ellos, el Justo Medio”. Principio griego
34
asimilado al valor de la Prudencia. Tema que también está
conceptualizado en el Evangelio como “Ama a tu prójimo como a ti
mismo”, desarrollando de esa forma el valor del Respeto.
Actualmente este mismo tema ha sido conceptualizado como
“Inteligencia Emocional”, representada por su valor mayor, la
Asertividad.
En resumen, debemos tomar consciencia sobre cómo hablamos,
qué hablamos, cómo caminamos, cómo nos vestimos, cómo movemos
las manos, cómo miramos, cómo tocamos nuestro cuerpo, cómo y dónde
tocamos el cuerpo de los otros, cómo saludamos, cómo comemos, etc.,
etc. Porque si somos conscientes de éstos y otros hechos
comunicacionales, podemos Anticipar las consecuencias que traen
consigo su realización en contextos particulares, y de esa manera
Filtrar cual hacer y cual no, dependiendo del contexto, y cual mejorar
para buscar significaciones que promuevan desarrollo relacional.
Si hacemos esto, estaremos ocupando nuestra mejor herramienta,
el modelaje, como uno de nuestros métodos más eficientes para
permitir el desarrollo armonioso de los sujetos, herramienta que
muchas veces queda inutilizada por no tomar consciencia, primero, de
su existencia y, segundo, de su potencial. NO olvidemos que formar
es una hermosa utopía. Busquemos sólo modelar lo que somos y
estaremos cumpliendo con nuestra función esencial.
JORGE A. VALLEJOS URRUTIA.
Puente Alto, Abril del 2001.
ANEXO 3.
BIOPOESÍA
1. "Mi Canto"
Mi canto ha sido olvidado por los orgullosos,
Mi canto es alimento del humilde,
35
No cantaré más a vanidosos maestros
Que alimentan mensajes pa' su ego,
Olvidando el deseo del discípulo
De crecer más que su modelo.
Amo las manos del anciano
Callosas y nervudas,
Amo el cansancio del enfermo
Que espera tierno la cura.
Mi amor rebalsado
Toca lo no intencionado,
Es esa la forma real
De amar lo negado.
Por eso canto mi canto
Siempre al cansado,
Él no espera nada
Aunque diga esperarlo.
Me queda sólo la vida
Frente a mis manos,
Es ella quien pide mi esfuerzo,
Es ella poesía todos los días.
Como no pensar en hacer todo lo que falta,
Si nadie lo ha hecho,
Sólo hay montones esperando
Que otros lo hagan por ellos.
Por eso es hermoso el encuentro
De sujetos que nada esperan,
Pues todo lo que llega, entonces,
Tiene color de nuevo.
Es a ellos que pertenece mi canto,
Es de ellos el sentido de mi esfuerzo,
No hay más razones
Que la fuerza del encuentro
De almas entusiasmadas.
2. "Autovaloración"
Autovalía reconocida,
Desconocida, buscada, apetecida
Por mi despertar de sueños
De noches y de días.
No hay forma nueva
36
Sólo despertar desesperezándome
De este letargo abrumador
De vidas vacías que miro frente a mí.
Sólo debo llegar con mi mano
Un poco más allá de mis narices
Y tocar mi valor en el valor que ofrezco
A ese que está de frente a mí.
Sí, he descubierto la forma mágica
De bendecir mi vida con la sonrisa
Del que está parado frente a mí.
Me vestiré de sonrisas y lágrimas de amor,
Me dormiré con el recuerdo del abrazo,
Despertaré ansioso del saludo amable
De la mirada tierna, del beso delicado,
Todo me pertenece,
Fui yo quien lo dio primero,
Todo fue mi decisión.
Hoy sólo disfrutaré de mi vida
Sin necesitar valor alguno dado por ti.
3. "Mirar de nuevo: Novedal"
Tiene color de nuevo
El mundo de los sentidos
Siempre olvidados.
Me he sabido observador,
Siempre curioso,
Preguntador y copuchento
De la vida de las piedras.
Ahí están ellas,
Esperando ser miradas.
Eso hice por mucho tiempo,
Mirar el mundo sin saber observarlo.
Pasivamente,
Siempre pregunté lo observado,
Nunca aquello
Que no podía mirar.
Descubrí por ejemplo
Que la distancia no existe,
Sólo está lejos aquello
Que no sabemos mirar.
37
Nunca me detuve a curiosear;
Preguntando si era aquello
Lo mismo que en mi mano
Construía mi palpar.
Qué flojo me descubrí
Al reconocer mi mirar
Tan poco preguntón
Con mi mirar.
Hoy me paro a medio camino
Y me vuelvo pa’ tras
Y descubro maravillas
Que había dejado pasar.
Reconocí en mi mirar
La inexistencia del observar,
Era mala costumbre el construir
Con el primer mirar.
Hoy recorro los caminos
De mi primer caminar,
Todo es nuevo, hoy entiendo,
Con paciencia hay que observar.
Que tal si en un árbol seco
Hay un panal.
Y si bajo de un montón de hojas
Un gran nidal.
Hay que volver a mirar,
Con paciencia descubrí
La aguja perdida del pajar.
Cada vez que miremos de nuevo
Nacerá un “ novedal ”.
4. “Decisión”
Pararme y mirar
Sentir y pensar
Para que finalmente
Hacerme a la mar.
Aunque no soy marinero
Navego...
Aunque no sea pájaro
Puedo aprender a volar
Y a cantar, y a danzar.
Por fin estoy al filo del abismo,
De mi propio abismo,
38
De mi abismo hermoso y amigo.
Saltar al vacío que ya tiene fondo
Es cosa de acuerdos
Entre buenos amigos.
Aprender que’s la vida
Es cosa de pocos
De valientes y audaces
Conquistadores.
Pero hay un grupo de soñadores;
Prefieren vencer rompiendo ataduras
Eligen la muerte
Botar la basura:
Su primer nacimiento
Su mala’ventura.
Entre muchas variables y alternativas
La propuesta es bien dura:
Decidir
Tomar partido,
Por mi propio derecho a la vida mía.
Decido la vida
La vida decido;
Aquella que decido
No la que me decidan.
Decido mi alegría
Decido mi pena,
Pongo mis ojos
En la esperanza nueva.
Le canto a mi tristeza,
Bailo con mi pena,
Jugamos con la rabia
Al juego de la disculpa.
Me decido reconciliado,
Me decido bendecido,
La pena y la rabia han podido,
Descubrir mi risa escondida.
Decido morirme al tiro
Y re-nacerme enseguida;
Decido nacer de nuevo
Y vivir decidido.
Ya no me importan los juegos
De la vida desvivida,
Decido mi propia vida
Mi hermosa vida decidida.
39
Decidir es elegir
Elegir es escoger
Escoger es la elección
Que me permite distinguir,
Distinguir es diferenciar
Diferenciar la selección,
De lo que me interesa
De verdad conseguir.
Decidir entonces,
Es conseguir
Elegir la diferencia
Que me permita vivir.
Hoy declaro,
Solemnemente,
Haber decidido
Decidir.
5. " Ternura"
Hoy cantaré al sentimiento
Más livianito que conozco.
Al más suave de los vientos;
Que sin dejar de ser viento,
Roza con las mismas manos destructoras del huracán,
Los pétalos de las flores casi sin moverlos.
Hoy estoy cansado. No daré sensaciones fuertes.
Hoy trataré de sentir la brisa que ofrece
El movimiento de una hoja que va cayendo,
……. De su vida, de su rama,
……. De su cuna verde y fresca.
Hoy quiero mecerme en una hamaca,
Sintiendo estar acariciado por un medio acuoso.
Hoy quiero suspirar como rodeado por oxígeno,
Hoy quiero mirar, como con los ojos cerrados.
Quiero sentir en mi nariz,
La caricia de una mariposa.
Que mis ojos vean la tenue luz de la aurora,
Que mis oídos sólo escuchen,… el caminar…
… de las hormigas…
Quiero percibir, sólo el olor de la rosa mosqueta,
Del poleo, en las quebradas de los cerros.
Quiero hacerme amigo de algún conejo,
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Y así poder saludar su pata de terciopelo.
… hoy no quiero nada HUMANO…: ¡SE ENTENDIÖ!,
A la ternura la buscaré en lo que antaño fue…
…inmaculado…
Mi rabia reprimida por los años de humano,
No la vaciaré hoy día de mis manos.
La ternura me parece…
… es enemiga de lo humano.
Me parece más hermana del cielo,
De la tierra y del agua.
Sólo ahora entiendo a mis hermanos de antaño,
Entiendo a mis Picunches, Mapuches y Huilliches;
La relación de gozo tierno
Con Inti y la Pachamama.
No por nada para los Quichuas
Eran sus padres.
No por nada los mismos Mayas,
Aztecas y Huanches…
… los respetaban.
No podemos volver al "tiempo de la nada",
Las industrias (desde la de caramelos hasta las nucleares)
Nos tienen enemistados con nuestros padres.
Tal vez la falta de ternura
Vaya caminando por ahí.
Quizás el humo, el reuido, la depredación
Destruyó la cuna de la Ternura.
Sin cuna y sin cariño, la Ternura ha crecido,
El crecer así, le pasó lo que a los hombres:
El crecer ahuyenta la inocencia.
El crecer pone diferencias.
El crecer insiste en la insuficiencia.
¡He ahí la razón!: No existe el tiempo…
… para SENTIR…
Tiempo, el tiempo es para consumir, pensar que cosa elaborar,
Para volver a consumir.
Nota: CONSUMIR, sentido figurado de:
- devorar
- destruir
- matar
- aniquilar
- depredar
41
- despedazar
- engullir…
Con estas ideas como lema del hombre,
¿hay algún espacio para mar y construir ternura?
Ternura; eres la única capaz de recordar al hombre,
Que se puede crecer sin destruir.
Tú fuiste crecimiento hace algún tiempo atrás,
No nos vuelvas al comienzo, no,
Sólo recuerda cuando te mecías en tu cuna… y …
Enséñanos a sentir.
Muéstranos que nuestra esencia no es cambiar,
Sólo ser nosotros mismos.
No tenemos que caminar, sólo saber que podemos hacerlo,
No destruir, sino cambiar frutos por semillas.
Déjame en este momento ser un hijo tuyo de nuevo:
- un poeta ingenuo
- un pensador de lo estúpido, de lo obvio
- un loco que gasta su tiempo escribiendo estas líneas.
¡ Déjame ser por un nuevo segundo un No Hombre !
Déjame ser un SER más, entre tus seres tiernos…
6. "Yo"
Solo yo y la vida,
La vida y yo…
Un montón de cosas
Agrupaditas y tristes.
Me miran y me piensan
Angustiado y cansado.
¡Acaso no vine a la vida
lleno de esperanzas!
Fueron nueve meses de esperar esperanzado.
Recuerdo haber llorado y grité a este mundo
Un no sé que grito.., me faltaba la consciencia
Pero mis pulmones aspiraron un sentir enemistado.
Comprendí sin saber de qué forma,
Que había caído de un existir privilegiado
A un existir esforzado.
42
Ni caminaba, ni corría , ni respiraba siquiera;
No trabajaba, ni me'ntumía,
Ni hambre tenía.
Nada me faltaba,
Aunque tuviera manos, pies y boca
No lo necesitaba.
Era, pienso,
Como estar con Dios;
Nada me faltaba, creo, eso se llama estar feliz.
Aunque no lo crean, buscaba a oscuras en ese brillante lugar..,
(después supe que era la barriga de mamá)
La explicación de ese crecer, mí crecer,
Si la necesidad de su uso.
¡Para qué mis manos,
para qué mis piernas, para qué mis esperanzas, para qué mis
certezas,
para qué mis sueños
de volar distante, para qué sentir mi crecer incomodante.
Cuando todo estaba tranquilo,
Cuando nada se movía.
Cuando sólo escuchaba
El tun-tun del corazón de mamá,
Yo dirigía mi rítmico pensar..,
Yo pensaba…
¿Para qué este crecimiento
si aquí nada de lo que crece en mí
yo necesito…?
¿Para qué esta boca
si no como con ella, ni hablo?
¿Para qué mis manos y mis piernas,
si aquí sólo me sirven
para enredar el cordón?
¿Para qué mis ojos
si aquí la luz
no existe más que en el alma?
¿Para qué mi pensamiento,
si aquí hace falta sólo el sentir..?
¿Para q… no pude seguir…
me vinieron sombras brillantes
43
y entristecieron
mi hermosa oscuridad.
¡Me nacieron..!
¿Por qué y más por qué?
Yo estaba bien,
Yo estaba feliz.
De pronto luces infernales
Que quemaban mis ojos,
Ruidos terroríficos
Como conversaciones mías
Pero con sonidos,
Y lo peor…,
Un cielo seco, blanco y duro
En el cual mi cuerpo
Se estremecía de dolor,
Mi cielo era mojado
Y nada entraba en contacto con mi piel.
Por qué.., por qué
Si yo estaba bien.
Me duelen los ojos,
Me duelen los oídos
Me pesa mi cuerpo,
Me cansa mi pulmón.
No quiero sentir mi propio tun-tun,
Me asusta el ruido dentro de mí.
Por qué me quitan mi paraíso..,
Por qué me obligan a tener que cambiar.
Por qué todos quieren apretarme mucho,
Me gritan cosas que no quiero escuchar…,
Quiero volver a mi mundo pequeño,
A mi hermosa oscuridad.
Esa es mi historia.
Soy un mártir de la vida,
Soy un veterano de la guerra del nacer.
Si les sirve mi historia
Aprendan de ella.
Yo hice lo único que podía hacer;
Dejar de llorar
Y aprender a vivir.
De no haberlo hecho, de haber preferido lo que más deseaba
hacer:
¡morirme!
44
No podría entregarles el mensaje que aprendí:
Todo lo que a uno le sucede
Es absolutamente necesario.
De lo contrario, no podría vivirse la nueva vida.
Vivimos muchos mundos,
Lo que nos pasa en uno,
Es lo que vamos a ocupar en el otro.
Los saluda Yo…
(el que todos llevamos dentro).
7. “ Despedimento ”
Hola digo cuando me voy
Así nunca dejo de estar.
Siempre digo un Hola de despedida
Así nunca me voy.
Tú ya estás caminando
Ahora debes aprender a correr.
Otros necesitan pararse
Y ponerse de pié.
Mi mano y tu mano
Fueron encuentro de momento,
Tu “darte cuenta”
Te acompañará de por vida.
Busca asombrarte con tu risa
Vestidita de lágrima,
Busca mirar la luna
Con el sol en tu cara.
No sientas tristeza
Ella no existe,
Sólo existen sonrisas mojadas
Por mucho correr.
No pierdas de vista tu historia
Es cuestión de memoria,
Ella es sólo una huella
Te toca dejar muchas más.
Tú marcas el signo que elijas:
45
O vivir como persona atormentada,
O eternamente enamorada.
... cuando Jesús fue sepultado
el Sanedrín pidió vigilancia.
El centurión romano
Pidió que le explicaran
Por qué tantas molestias
Si ya todo había terminado;
“ nada de eso ” dijo Serah
(líder del Sanedrín)
“ Hoy todo comienza ”.
… Lo mismo que aquí.
☺☻ BIBLIOGRAFÍA
1. Daniel Goleman
Goleman,, "La Inteligencia Emocional". Javier Vergara Editor, B.
Aires. Argentina. 1996.
2. C. Weinberg y otros. "Orientación Educacional". Ed. Paidós. B. Aires.
Argentina. 1972.
3. Alfred Adler. "La educación de los niños". Ed. Losada. B. Aires. Argentina.
1967.
4. F. Carpenter, y E. Haddan. "Como aplicar la psicología a la educaión". Ed.
Paidós.. B. Aires. Argentina. 1971.
5. Raymond L. Cramer. "La Psicología de Jesús y la Salud Mental". Ed, Caribe.
Miami, Florida. EE.UU. 1986.
6. Robert Fisher. "El caballero de la armadura oxidada". Ed. Obelisco.
Barcelona. España. 1999.
7. Walt Whitman. "Canto a mí mismo". Ed. Losada. B. Aires, Argentina. 1986.
8. James C. Hunter. "La Paradoja". Ed. Urano. Barcelona, España. 1999.
9. Santa Biblia. Versión Reina-Valera. Sociedades Bíblicas. 1960.
10. Morris Berman. "El reencantamiento del mundo". Ed. Paidós. B. Aires.
Argentina. 1986.
11. Jorge Vallejos. "Herida" (Inédito), 1995.
"Biopoesía" (Inédito), 1999.
"El reencuentro con lo no conocido" (Inédito), 2000.
"Didáskalo" (Inédito). 2000.