CLASES SOCIALES
Te explicamos qué son las clases sociales, su origen, clase baja, media y alta. Además,
las clases sociales según Marx y mucho más.
Las clases sociales se distinguen en base a su nivel y calidad de vida.
¿Qué son las clases sociales?
Se llama clases sociales a los distintos peldaños en que se puede estratificar
la sociedad, atendiendo a diferentes diversos principios de clasificación, como
pueden ser el poder adquisitivo o económico, la posición dentro de
una burocracia o institución, o la función productiva en el marco de la
sociedad.
Cada una de las clases sociales suele distinguirse de las demás en base a
características específicas que definen su nivel y calidad de vida, su rol en la
jerarquía de la sociedad, entre otras cosas, lo cual no significa que sean capas
aisladas, sino que usualmente se consideran estratos interdependientes, que
se necesitan orgánicamente.
Idealmente, los individuos pueden moverse entre una clase y otra
(ascenso o descenso social), ya que éstas no son estratos cerrados o castas,
como fueron en la antigüedad.
A eso se le llama movilidad de clases, y está determinado usualmente por la
distribución de las riquezas y las cuotas de poder dentro de la estructura de la
sociedad. Así, quienes más riquezas y/o poder detentan, ocupan el lugar
superior de la pirámide social, mientras que las clases más bajas deben vivir
con menos.
Características de las clases sociales
1. Origen
Las clases sociales han acompañado al hombre desde sus sociedades
primitivas, aunque no operaran de la misma manera.
En la antigüedad existían estratos más o menos inamovibles, determinados
por el nacimiento o por el resultado de las guerras, como eran la nobleza y la
esclavitud, por ejemplo.
Así, la aristocracia gobernaba en base a la herencia directa y sucesión en el
poder, como los reyes de la Europa medieval, mientras que los esclavos eran
capturados como botín de guerra en derrotas militares, o nacían de madres
esclavas, como los esclavos africanos en la época colonial hispanoamericana.
2. La sociedad de clases contemporánea
La idea de clases sociales como la entendemos hoy data del inicio de la
sociedad industrial contemporánea, en la cual no existen ya conceptos
feudales como la esclavitud o la aristocracia, sino una repartición de la
sociedad determinada por su inserción en la lógica de la producción mercantil
y capitalista.
En estas sociedades modernas los individuos nacen insertos en una clase
social, pero pueden escalar mediante diversos mecanismos hacia las
superiores o descender a las inferiores, a diferencia de los sistemas antiguos
en los que el nacimiento determinaba
3. Clases sociales altas
Las clases sociales altas, en líneas generales, poseen ingresos económicos
muy por encima del promedio de la sociedad, gozando por ende de un estilo
de vida más seguro, cómodo y de mayores oportunidades, dado que sus
necesidades básicas de alimentación, sustento, habitación y estudios están
más que satisfechas.
Es la clase social que a menudo se permite el derroche y que goza del modelo
de vida que constituye el deseo de las clases inferiores, a menudo sustentado
en fortunas familiares u oportunidades ventajosas de crecimiento, formación y
empleo.
La clase alta a menudo se permite el derroche.
4. Clases sociales medias
Las clases medias suelen ser un conglomerado variado entre las clases altas
o pudientes y las pobres o desfavorecidas. No son un estrato uniforme, sino
que puede dividirse a su vez en clase media alta, media y media baja, lo cual
refleja las posibles diferencias respecto a sí misma.
En la clase media estarían desde los trabajadores de mejores ingresos,
pequeños propietarios asalariados y los sectores que aspiran al ascenso hacia
las clases altas y pudientes, a la par que temen la caída hacia los estratos más
bajos y empobrecidos.
Por lo general satisfacen sus propias necesidades mediante la autogestión, a
menudo fruto de iniciativas familiares comerciales y de la formación
profesional universitaria.
5. Clases sociales bajas
Las clases sociales bajas son aquellas que requieren de la protección del
sistema y de las demás clases sociales para satisfacer sus propias
necesidades. Existen clases bajas y, por debajo de ellas, clases pobres e
improductivas.
Las primeras ocupan el peldaño más bajo de la pirámide social, suelen ser
masivas y sus aspiraciones cuestan mucho más esfuerzo que el del resto de
las clases, ya que deben velar primero por la satisfacción de sus necesidades
básicas, que de otro modo no estarían cubiertas.
Las clases improductivas son aquellas que no cuentan siquiera con la
protección de la sociedad y no forman parte del aparato productivo de ella,
cuya supervivencia está amenazada constantemente y cuyas necesidades
básicas no están siquiera satisfechas.
Las aspiraciones de la clase baja cuestan más esfuerzo que las de las otras
clases.
6. Clases sociales según Marx
Karl Marx postuló en el siglo XX una doctrina filosófica y sociológica de la
sociedad que se basa en la “lucha de clases”, es decir, un conflicto no
declarado entre las clases que controlan tradicionalmente los medios de
producción: las tierras, las fábricas, las grandes industrias y los grandes
comercios, y los trabajadores asalariados que no poseen nada excepto su
capacidad de trabajo que ofrecer.
Según Marx, la sociedad se compone esencialmente de dos clases sociales:
La alta burguesía. Los dueños de los medios de producción, que sobreviven de la
explotación de sus trabajadores y el aprovechamiento de una plusvalía, es decir,
una cantidad de dinero añadido al costo de producción de los objetos o servicios
producidos.
El proletariado. Los proletarios serían los trabajadores que no tienen otra cosa
que ofrecer a la sociedad excepto su capacidad de trabajo, su esfuerzo. Así, son
explotados por los burgueses a cambio de un salario, que sirve para cubrir sus
necesidades, pero no tienen parte alguna en el destino de aquello que produjeron
con dicho esfuerzo.
7. Clases sociales según Weber
Las teorías de Max Weber permitieron complejizar los postulados de Marx
para entender la realidad social más compleja de Occidente, a partir de la
aparición de las clases medias y de la burocracia. Para ello, propone discernir
entre clases sociales, grupos de estatus y partidos políticos, que
serían los estratos en que se organiza económica, social y políticamente la
sociedad. A cada estrato pertenecería una forma de vida y un modo de
consumo, así como tensiones y negociaciones con las demás.
Así, aparecería conceptualmente la clase media como una clase en perpetuo
tránsito entre la baja y la alta, cuyo rol sería el de mediador de las tensiones
entre proletariado y burguesía. Finalente, Weber propondría entender las
clases sociales de la siguiente manera:
Clases propietarias. Definidas por su capacidad de proveerse de bienes y de
decidir su destino personal.
Clases lucrativas. Definidas en base al valor que los bienes que producen
adquieren en el mercado.
Clases sociales. Que reúnen las características anteriores pero pensadas en base
a su recurrencia en el tiempo.
8. Clases sociales en la sociología actual
Dado que la sociedad contemporánea del siglo XXI es más compleja aún de lo
que era anteriormente, muchas posturas marxistas y weberianas son
reconsideradas, para intentar dar respuesta teórica a fenómenos actuales
como la transformación del trabajo a partir de la presencia modificadora de las
nuevas tecnologías de información en la vida cotidiana, o la creación de clases
corporativas o empresariales.
9. Movilidad de clases
La movilidad de clases es un fenómeno más o menos observado dentro de la
sociedad, en la medida en que la clase baja cuenta con posibles
oportunidades de mejoría para ascender, al menos, a la media, y esta última a
la alta. La alta, usualmente, podrá bajar a la media; rara vez a la baja.
10. Ejemplos
Algunos ejemplos de clases sociales son:
Clase social alta: Los grandes empresarios y dueños de cadenas de distribución o
comercialización internacional, como los CEO de trasnacionales o grandes
productores agrícolas.
Clase social media: Los pequeños comerciantes, dueños de tiendas o negocios
familiares, profesionales y burócratas de cargos medios.
Clas social baja: Los obreros de construcción, los vendedores ambulantes y los
campesinos empobrecidos que no poseen su propia tierra.
¿Cómo citar?
"Clases Sociales". Autor: Julia Máxima Uriarte. Para: Caracteristicas.co. Última
edición: 1 de agosto de 2018. Disponible
en: https://www.caracteristicas.co/clases-sociales/. Consultado: 06 de
noviembre de 2019.
Fuente: https://www.caracteristicas.co/clases-sociales/#ixzz64W6klhzk
Estructura social contemporánea
Las clases sociales en los países industrializados
de Rafael Feito Alonso
Éstas son las seis clases sociales que hay en México:
Baja Baja: Se estima que representa el 35% de la población, y está
constituida por trabajadores temporales e inmigrantes, comerciantes
informales, desempleados, y gente que vive de la asistencia social.
Baja Alta: Se estima que sea aproximadamente 25% de la población
nacional y está conformada principalmente por obreros y campesinos
(agricultores). Es la fuerza física de la sociedad, ya que realiza arduos
trabajos a cambio de un ingreso ligeramente superior al sueldo mínimo.
Media Baja: Formada por oficinistas, técnicos, supervisores y artesanos
calificados. Sus ingresos no son muy sustanciosos pero son estables, se
estima que sea el 20% de la población nacional.
Media Alta: Incluye a la mayoría de hombres de negocios y profesionales
que han triunfado y que por lo general constan de buenos y estables
ingresos económicos. Se estima que sea aproximadamente 14% de la
población nacional.
Alta Baja: la integran familias que son ricas de pocas generaciones atrás.
Sus ingresos económicos son cuantiosos y muy estables. Se estima que sea
aproximadamente el 5% de la población nacional.
Alta Alta: La componen antiguas familias ricas que durante varias
generaciones han sido prominentes y cuya fortuna es tan añeja que se ha
olvidado cuándo y cómo la obtuvieron. Se estima que sea aproximadamente
1% de la población nacional.
La Secretaría de Economía dio a conocer a través de un documento oficial
publicado el 8 de mayo de 2014, que en México hay seis clases sociales, de
acuerdo con sus funciones, costumbres, situación económica y de poder.
En este sentido, las clases sociales son una construcción realizada por el investigador a partir de la
distribución desigual de los distintos recursos, y, más concretamente, a partir del volumen y
estructura del capital (económico, cultural, social y simbólico) y de su trayectoria, considerados en
términos relacionales (Bourdieu, 1990). Las diferencias primarias, distinguen las grandes clases de
condiciones de existencia, encuentran su principio en el volumen global del capital como conjunto
de recursos y poderes, efectivamente utilizables. Las diferencias secundarias que, al interior de
cada una de las clases, separan distintas fracciones de clases, definidas por unas estructuras
patrimoniales diferentes, es decir, por unas formas diferentes de distribución global entre las
distintas especies de capital.
Es decir, las clases sociales no se definen por una propiedad ni por la suma de las propiedades
(propiedades de sexo, de edad, de origen social o étnico) sino por la estructura de las relaciones
entre todas las propiedades pertinentes, que confiere su propio valor a cada una de ellas y a los
efectos que ejerce sobre las prácticas (Capdevielle, 2011)
las clases sociales se constituyen como el conjunto de agentes que ocupan posiciones semejantes
al interior del espacio social y que, situados en condicionamientos semejantes y sometidos a
condicionamientos semejantes, tienen todas las probabilidades de tener disposiciones e intereses
semejantes y de producir, por lo tanto, prácticas y tomas de posiciones semejantes (Bourdieu,
1990: 284).
La clase baja dominada se caracteriza por un bajo volumen global de capital con una estructura
patrimonial asociada a bajas calificaciones laborales, capital escolar de nivel primario e IPCF entre
el 1° y 2° decil. Con una importante presencia de hogares con problemas de hacinamiento y
recepción de ayuda material (Gutiérrez y Mansilla, 2015). En las regiones medias del espacio social
encontramos la clase media dominada y media dominante. Con 338 casos efectivos, quienes se
posicionan en esta región representan aproximadamente el 64% del universo, lo que conforma un
grupo muy heterogéneo y susceptible de ser reagrupado en dos grandes clases, la clase media
dominada y la clase media dominante, que permiten una mejor descripción de las desigualdades
existentes en este vasto sector. Estas posiciones medias del espacio social se diferencian entre sí
por el volumen global de capital poseído (Gutiérrez y Mansilla, 2016). Las familias pertenecientes a
la clase media dominada poseen una estructura patrimonial asociada principalmente a un IPCF
que va del 3° al 5° decil. Aunque los ingresos del RH, tanto por su ocupación principal (3,28) como
sus ingresos totales (2,52), se ubican en deciles más altos, el elevado número de miembros del
hogar (3,73) tiende a disminuir su IPCF (Gutiérrez y Mansilla, 2016). En lo concerniente a la
“Calificación ocupacional” este sector aparece fuertemente asociado a la calificación “Operativa”.
En lo que respecta a la rama de actividad, para los hombres aparece con una fuerte asociación la
“Industria manufacturera” y le siguen con menor asociación, “Logística”, “Construcción” y
“Comercio”. Mientras que la clase media dominante desarrolla sus estrategias aprovechando a su
favor ciertos mecanismos de objetivación de su capital escolar y sus instancias de legitimación en
el mercado laboral. La calificación predominante es la “Técnica”. Este sector está caracterizado
principalmente por las ramas “Servicios sociales y salud” y “Enseñanza”. Por lo general son
“Empleados u Obreros”, muchos de ellos de “Ocupación Estatal” -las mujeres trabajan en un 26%
de los casos mientras que los hombres lo hacen sólo en un 18%-. En lo concerniente a “Máximo
nivel educativo alcanzado” por el RH, se concentran las categorías en “Universitario” (47.7% de los
casos) y “Terciario” (34.2 % de los casos). Otras características vinculadas a esta clase muestran
hogares unipersonales (3,28) o pocos numerosos (3,78), con RH jóvenes, en su mayoría mujeres
(6,74), solteras (8,84) y sin presencia de menores de diez años (4,30) (Gutiérrez y Mansilla, 2016).
Las familias de esta clase poseen un IPCF con un valor modal en el octavo decil y una
concentración en los séptimo, octavo y noveno deciles de un 64.4% de los casos. Por último, al
interior de la clase alta, foco de análisis del presente trabajo, encontramos aquellas familias que se
ubican en la parte superior del espacio social cordobés y poseen un alto volumen global de capital.
La clase alta integra el 17% de los casos y se subdivide en dos fracciones. Sin embargo, no se
establecen diferencias en torno al sexo de los RH: ambos grupos continúan asociados a RH
masculinos. Tampoco se establecen diferencias en torno al volumen global de recursos, pero sí en
lo que hace a su estructura: la propiedad/no-propiedad de empresas establece una clara distinción
entre las fracciones (Gutiérrez y Mansilla, 2016). La primera está compuesta por un 13% de
hogares que se caracterizan por un elevado capital cultural lo que se complementa con la
ocupación de trabajos asalariados de categoría profesional (7,83) en el ámbito del Estado (4,57),
en la enseñanza (3,53), operando sistemas y equipos informáticos (3,62) y con cargos directivos
(2,85), como indicadores del control del proceso de trabajo en su división técnica. La segunda
fracción, (con un 5% de los casos aproximadamente), presenta fuertes asociaciones con
indicadores de propiedad de empresas (7,64 y 3,23) y RH patrones (8,73), ocupando cargos de
dirección (8,93) o jefatura (2,67) en el ámbito privado (3,46) (Gutiérrez y Mansilla, 2016).
Como mencionamos anteriormente, las posibilidades de acceder a la propiedad dependen del
volumen del capital poseído, que actúa sin duda en calidad de condición (Bourdieu, 2010). De este
modo, las familias de clase alta entrevistadas se constituyeron en propietarias en virtud del
conjunto de recursos que disponen y, por determinadas disposiciones que los inclinan a comprar
en lugar de alquilar. El acceso a la vivienda no sólo implica la satisfacción parcial o total de una
necesidad material. La propiedad confiere una posición residencial, y de esta manera una posición
social. Es un indicio de ascenso social: la trayectoria residencial que desemboca en un acceso a la
propiedad siempre es considerada como ascendente (Bonvalet y Dureau, 2002).
Cada hombre vale por el lugar donde está: y su valor como productor, consumidor y ciudadano
depende de su localización en el territorio. Su valor va cambiando, incesantemente, para mejor o
para peor, en función de las diferentes accesibilidades (tiempo, frecuencia, precio),
independientes de su propia condición. Personas con las mismas virtudes, la misma formación,
incluso el mismo salario tienen valor diferente según el lugar en el que viven: las oportunidades no
son las mismas. Por eso, las posibilidades de ser más, o menos, ciudadano depende, en gran
medida, del punto del territorio donde se está. Mientras que un lugar ha de ser condición de su
pobreza, otro lugar podría, en el mismo momento histórico, facilitar el acceso a aquellos bienes y
servicios que les son teóricamente debidos, pero que, de hecho, le faltan (Santos, 2007: 107; en:
Del Río, 2012).
Es el locus de habitación y todo lo que el habitar implica en la sociedad actual: escuelas, asistencia
médica, transportes, agua, luz, cloacas, teléfono, actividades culturales y ocio, compras, etc.
(Carlos, 1992).
En este sentido, las metrópolis han sido sitios de producción de bienes y servicios con una
diversificación progresiva, espacios edificados para la vida pública y privada, para el trabajo y el
ocio, las infraestructuras, entre otros. Por esto, es posible considerarlas como un sistema
gigantesco de recursos, construidos, en su mayor parte, por el hombre. Éstos no se encuentran en
todas partes y, por consiguiente, su disponibilidad depende, entre otras cosas, de la accesibilidad y
la proximidad (Harvey, 2007b)
De allí que las diferentes localizaciones, al interior de las ciudades se conviertan en espacios
codiciados, valorados y disputados. La capacidad de dominar el espacio, adueñándose de los
bienes escasos que se distribuyen en él depende del capital poseído (Bourdieu, 2007). Ahora bien,
dentro de las principales especies de capital, el capital económico y el cultural constituyen los
principios fundamentales de estructuración del espacio socioterritorial, mientras que el capital
social y el simbólico son antes bien principios de rentabilidad adicionales de los otros dos
(Gutiérrez, 1999).