¿CUANDO EL JUEZ PUEDE HACER CONTROL MATERIAL DE LA
ACUSACIÓN?
Se entiende que el juez garantiza derechos y posibilita la adecuada tramitación del proceso,
así las cosas, es deber del juez de control de garantías y el de conocimiento, velar porque ese
presupuesto se cumpla, siendo requisito sustancial de las audiencias de formulación de
imputación y de acusación, la presentación clara y completa de los hechos jurídicamente
relevantes, que guarda guardan consonancia hasta la sentencia.
No se trata de que el juez reemplace a la parte o le imponga su particular visión de los hechos
o su denominación jurídica, sino apenas exigir de ella que cumpla con el requisito legal, vale
decir, la presentación clara y completa de los hechos jurídicamente relevantes, en el
entendido que la exigencia se representa necesaria para soportar la validez de la diligencia,
dentro de los presupuestos que gobiernan la estructura del proceso.
La corte ha sido clara en este aspecto al puntualizar que el juez no puede ejercer un control
material sobre la acusación, pues la calificación del hecho punible es un asunto de resorte
exclusivo del ente acusador, de igual forma es entendido el preacuerdo ya que equivale a la
acusación.
En Aras al sistema acusatorio era impensable que el juez realizara control material sobre la
acusación, pues uno de los rasgos esenciales del sistema acusatorio, pertenecen al ejercicio y
sostenimiento de la acusación por un órgano distinto al juez, acorde con el numeral 4° del
artículo 250 de la Constitución Política y los artículos 336 y 339 inciso 2º del Código de
Procedimiento Penal (Ley 906 del 2004) la activación y el impulso de la persecución punitiva
estatal pertenecen exclusivamente a la Fiscalía General de la Nación, en quien recae la acción
penal, acusando ante los jueces de conocimiento y a la que también atañe la facultad de
celebrar con el imputado preacuerdos y negociaciones orientados a que se anticipe la
sentencia condenatoria.
El desarrollo jurisprudencial ha sentado un margen en cuanto ha acogido una tendencia frente
a la posibilidad de control material del juez sobre el acto de la imputación y/o acusación,
sobre el cual versa que acepta un control material restringido o excepcional, limitado solo a
circunstancias de violación de garantías fundamentales, advirtiendo así que el juez no puede
hacer control material de la acusación ni de los acuerdos en los procesos tramitados bajo el
amparo de la Ley 906 del 2004 y aclara que el juez solo está autorizado para hacerlo, por vía
de excepción, cuando objetivamente resulte ostensible que el acto quebranta o viola de
manera efectiva garantías fundamentales1.
La única forma en la que el juez puede entrar a modificar la adecuación jurídica de la conducta, es
porque advierta la violación de garantías fundamentales, cuando la conducta atribuida al procesado
deviene atípica o carece de antijuridicidad en sentido material, eventualidades conculcadoras del
debido proceso en su componente de legalidad, por imposibilidad de adecuar los hechos a un tipo de
injusto o cuando se verifique un apartamiento absurdo entre lo fáctico y lo jurídico2.
Esto también se predica frente a los procesos que terminan anticipadamente, ya que el juez
debe verificar si están dados los presupuestos para emitir una sentencia condenatoria, además
el operador judicial, debe analizar la viabilidad legal de los beneficios otorgados por el fiscal,
por la modalidad y cantidad de los mismos, o por limitaciones previstas frente a determinados
delitos, también es su deber verificar si el procesado al renunciar al juicio, ha actuado con
libertad y suficiente información.
Con lo anterior concluimos que, si bien el juez no puede hacer control material de la
acusación ni de los preacuerdos, está en la obligación de hacerlo siempre y cuando se
encuentre frente a una notoria violación de garantías fundamentales, además de estar sujeto
al deber de verificación durante todo el proceso.
La fiscalía en audiencia de imputación de cargos cuando hacen la lectura del escrito y el
descubrimiento del material probatorio para afianzar algunos hechos, se evidencia que las
falencias de los fiscales son granes pues no tienen concordancia, no hacen el estudio factico
como debe ser o a la hora de mirar la conducta (típica, anti jurídica y culpable), muchas
veces el juez hace su control material y encuentra los hierros notorios. Citando una parte del
radicado 49.386 en la página pagina 10 párrafo segundo “El artículo 250 de la Constitución
Política dispone expresamente que la Fiscalía General de la Nación tiene a cargo el ejercicio
1
Corte Suprema de Justicia, Sala de Casación Penal, Sentencia SP-141912016 (45594), oct. 5 de
2016
2
CSJ Sala Penal, Sentencia SP-37232018 (51551), sep. 5 de 2018.
de la acción penal y la investigación de los hechos con características de un delito. Para tales
efectos, el ordenamiento superior le concede amplias facultades para realizar actos de
investigación, incluso aquellos que acarrean la afectación de derechos fundamentales, los
que deben ser sometidos a controles judiciales previos y/o posteriores, según lo dispuesto en
el ordenamiento jurídico para cada uno de ellos”, nos evidencia que en la constitución art.
250 numeras 4, la fiscalía tiene como deber hacer una labor investigativa eficaz y concreta
para que al momento de presentarle el materia en audiencia al juez quien no tiene
conocimiento de la situación y de porque se tiene un presunto “acusado” al frente del no se
cometa error alguno.
El Juez más que realizar un control material, debe verificar el cumplimiento de los artículos
336 y 337 de la ley 906/04. “…Recientemente la Corte reafirmó que no existe control
material sobre la imputación y la acusación, mientras que el examen sobre el acierto de la
calificación jurídica de los hechos jurídicamente relevantes, se ejerce exclusivamente cuando
se advierta evidente vulneración de derechos fundamentales. (CSJ SP5660-2018, 11 dic.
2018, rad. 52311)”:
“ Aunque es cierto que los jueces solo pueden intervenir excepcionalmente en la función de
la Fiscalía de estructurar la acusación, la misma está sometida a controles, como todas las
actuaciones públicas en un sistema democrático, los que van desde el autocontrol (de cada
delegado del ente acusador y de la Entidad, en virtud del principio de unidad de gestión),
hasta la responsabilidad política, disciplinaria y/o penal que puede derivarse de un proceder
contrario a las previsiones constitucionales y legales.