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TDHA
Decidir si un niño tiene trastorno por déficit de atención e
hiperactividad (TDAH) es un proceso de varios pasos. No hay
un único examen para diagnosticar el TDAH y hay muchos
otros problemas, como la ansiedad, la depresión y ciertos
tipos de trastornos del aprendizaje, que pueden presentar
síntomas similares.
determinar si el niño tiene otra afección que pueda explicar
mejor los síntomas, o que se presente junto con el TDAH.
determinar cuántos niños tienen TDAH y qué impacto tiene
esta afección en la salud pública.
Criterios del DSM-5 para el TDAH
Las personas con TDAH muestran un patrón persistente
de falta de atención o hiperactividad/impulsividad que
interfiere con el funcionamiento o el desarrollo:
1. Falta de atención: Seis o más síntomas de falta de
atención para niños de hasta 16 años de edad, o cinco
o más para adolescentes de 17 años de edad o más y
adultos. Los síntomas de falta de atención han
estado presentes durante al menos 6 meses y son
inapropiados para el nivel de desarrollo de la
persona:
o A menudo no logra prestar adecuada atención a los
detalles o comete errores por descuido en las
actividades escolares, en el trabajo o en otras
actividades.
o A menudo tiene problemas para mantener la
atención en tareas o actividades recreativas.
o A menudo pareciera que no escucha cuando se le
habla directamente.
o A menudo no cumple las instrucciones y no logra
completar las actividades escolares, las tareas del
hogar o las responsabilidades del lugar de trabajo
(p. ej., pierde la concentración, se desvía).
o A menudo tiene problemas para organizar tareas y
actividades.
o A menudo evita, le disgustan o se niega a hacer
tareas que requieren realizar un esfuerzo mental
durante un periodo prolongado (como las
actividades o las tareas escolares).
o A menudo pierde cosas necesarias para las tareas y
actividades (p. ej., materiales escolares, lápices,
libros, herramientas, billeteras, llaves, papeles,
anteojos, teléfonos celulares).
o A menudo se distrae con facilidad.
o A menudo se olvida de las cosas durante las
actividades diarias.
2. Hiperactividad e impulsividad: Seis o más síntomas
de hiperactividad/impulsividad para niños de hasta
16 años de edad, o cinco o más para adolescentes de
17 años de edad o más y adultos. Los síntomas de
hiperactividad/impulsividad han estado presentes
durante al menos 6 meses al punto que son
perjudiciales e inapropiados para el nivel de
desarrollo de la persona:
o A menudo se mueve nerviosamente o da golpecitos
con las manos o los pies, o se retuerce en el
asiento.
o A menudo deja su asiento en situaciones en las que
se espera que se quede sentado.
o A menudo corre o trepa en situaciones en las que
no es adecuado (en adolescentes o adultos puede
limitarse a una sensación de inquietud).
o A menudo no puede jugar o participar en
actividades recreativas de manera tranquila.
o A menudo se encuentra “en movimiento” y actúa
como si “lo impulsara un motor”.
o A menudo habla de manera excesiva.
o A menudo suelta una respuesta antes de que se
termine la pregunta.
o A menudo le cuesta esperar su turno.
o A menudo interrumpe a otros o se entromete (p. ej.,
se mete en conversaciones o juegos).
Además, se deben cumplir las siguientes condiciones:
Varios de los síntomas de falta de atención o
hiperactividad/impulsividad se presentaron antes de los
12 años de edad.
Varios de los síntomas se presentan en dos o más
contextos (como en el hogar, la escuela o el trabajo; con
amigos o familiares; en otras actividades).
Hay indicios claros de que los síntomas interfieren con el
funcionamiento social, escolar y laboral, o que reducen
su calidad.
Los síntomas no tienen una explicación mejor si se los
asocia a otro trastorno mental (como trastorno del
humor, trastorno de ansiedad, trastorno disociativo o
trastorno de la personalidad). Los síntomas no ocurren
solo durante el curso de episodios de esquizofrenia u
otro trastorno sicótico.
Según los tipos de síntomas, pueden verse tres tipos
(presentaciones) de TDAH:
Presentación combinada: Si se presentaron suficientes
síntomas de ambos criterios, los de falta de atención y los de
hiperactividad/impulsividad, durante los últimos 6 meses.
Presentación en la que predomina la falta de atención: Si se
presentaron suficientes síntomas de falta de atención, pero no
de hiperactividad/impulsividad, durante los últimos seis
meses.
Presentación en la que predomina la hiperactividad/impulsividad:
Si se presentaron suficientes síntomas de
hiperactividad/impulsividad, pero no de falta de atención,
durante los últimos seis meses.
Dado que los síntomas pueden cambiar con el paso del
tiempo, la presentación también puede cambiar con el tiempo.
El TDAH en adultos
A menudo el TDAH dura hasta la adultez. Para obtener más
información sobre el diagnóstico y tratamiento a lo largo de la
vida, visite los sitios web del Centro Nacional de Recursos para
el TDAHexternal icon y del Instituto Nacional de Salud
Mentalexternal icon.
Referencia
American Psychiatric Association: Diagnostic and Statistical
Manual of Mental Disorders, 5th edition. Arlington, VA.,
American Psychiatric Association, 2013.
TRATAMIENTO
Esta página le proporciona información sobre las opciones de
tratamiento para el TDAH:
Terapia conductual, incluida la capacitación de los padres
Medicamentos
Para los niños de 6 años o más, las directrices de la Academia
Estadounidense de Pediatría (American Academy of Pediatrics,
AAP) recomienda la terapia conductual y el uso de
medicamentos como buenas opciones, preferiblemente
ambas al tiempo. Para los niños pequeños (de menos de 6
años) con TDAH, la terapia conductual se recomienda como el
tratamiento de primera línea, antes de probar el tratamiento
con medicamentos. Los buenos planes de tratamiento
incluirán vigilancia estrecha para ver si el tratamiento mejora
la conducta del niño, y en qué medida, y harán cambios según
sea necesario mientras se avanza. Los planes de tratamiento
por lo general incluyen el entorno escolar. :
El TDAH en el salón de clases: Cómo ayudar a los niños a
tener éxito en la escuela
English (US)
Las instrucciones personalizadas de los maestros y la tecnología asistencial pueden
ayudar a los estudiantes con TDAH.
Los niños con trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH) enfrentan más
obstáculos en su camino al éxito que los estudiantes promedio. Los síntomas del TDAH,
como la incapacidad de poner atención, y la dificultad para sentarse quietos y para
controlar los impulsos, pueden hacer más difícil que los niños con un diagnóstico de
TDAH tengan buen rendimiento escolar.
Para satisfacer las necesidades de los niños con TDAH, las escuelas pueden ofrecer:
tratamientos para el TDAH, como el manejo conductual en el aula o la
capacitación organizacional;
servicios de educación especial; o
adaptaciones para reducir los efectos del TDAH en el aprendizaje.
Estrategias para el tratamiento en el aula de los estudiantes con TDAH
Hay algunas estrategias de manejo escolar que han demostrado eficacia con los
estudiantes con TDAH: el manejo conductual en el aula y la capacitación
organizacional.
El enfoque del manejo conductual en el aula promueve los comportamientos positivos
de los estudiantes en el salón de clases, mediante un sistema de recompensa o una
tarjeta de informe diario, y desalienta sus comportamientos negativos. Este enfoque
dirigido por el maestro puede influenciar de manera constructiva el comportamiento de
los estudiantes, al aumentar su participación académica.
La capacitación organizacional les enseña a los niños manejo del tiempo, destrezas de
planificación y maneras de mantener los materiales escolares organizados con el fin de
optimizar el aprendizaje del estudiante y reducir las distracciones.
Estas dos estrategias de manejo requieren que el personal capacitado —incluidos los
maestros, consejeros o sicólogos escolares— siga un plan específico para enseñar y
apoyar el comportamiento positivo.
La Academia Estadounidense de Pediatría (AAP) recomienda que el entorno escolar, el
programa o el nivel sean parte de todo plan de tratamiento del TDAH. La AAP también
recomienda la terapia conductual administrada por el maestro como un tratamiento para
los niños con TDAH en edad escolar. Usted puede hablar con el proveedor de atención
médica y los profesores de su hijo para trabajar juntos con el fin de apoyarlo.
Servicios de educación especial y adaptaciones
La mayoría de los niños con TDAH reciben algunos servicios escolares, como servicios
de educación especial y adaptaciones. Hay dos leyes que regulan los servicios
especiales y adaptaciones para los niños con discapacidades:
La Ley de Educación de Personas con Discapacidades (IDEA)
La Sección 504 de la Ley de Rehabilitación de 1973
El apoyo que un niño con TDAH reciba en la escuela dependerá de si cumple con los
requisitos para participar en uno de dos planes federales financiados por la IDEA y la
Sección 504: un programa de educación individualizada (IEP, por sus siglas en inglés) o
un Plan 504.
¿Cuáles son las principales diferencias entre los dos planes?
El IEP proporciona servicios especiales de educación individualizada a fin de satisfacer
las necesidades únicas del niño.
Un Plan 504 proporciona servicios y cambios en el entorno de aprendizaje a fin de
satisfacer las necesidades del niño de manera tan adecuada como la de los otros
estudiantes.
Adaptaciones
El IEP y el Plan 504 pueden ofrecer adaptaciones para ayudar a los estudiantes a
manejar su TDAH, entre ellas:
tiempo adicional para las pruebas;
Instrucciones y asignaciones adaptadas para el niño;
refuerzo y retroalimentación positivos;
uso de tecnología para ayudar con las tareas;
permitirles descansos o tiempo para que se levanten y muevan;
cambios en el entorno para limitar las distracciones; y
ayuda adicional para que se mantengan organizados.
Lo que los maestros pueden hacer para ayudar
Para los maestros, puede ser un reto ayudar a los niños a manejar los síntomas de su
TDAH. La mayoría de los niños con este trastorno no están inscritos en clases de
educación especial, pero sí necesitan ayuda adicional a diario. El Centro Nacional de
Recursos para el TDAH proporciona información de expertos para los maestros sobre
cómo ayudar a los alumnos que tienen este trastorno.
A continuación, hay algunos consejos para que tengan éxito en el salón de clases.
Comunicación:
brinde retroalimentación frecuente y esté atento a los comportamientos
positivos;
tenga en cuenta la influencia del TDAH en las emociones, como cuando hay
problemas de autoestima o dificultad para manejar los sentimientos;
Avíseles varias veces y con suficiente anticipación antes de hacer transiciones y
cambios en las rutinas; y
entienda que los niños con TDAH podrían quedar absortos en actividades que
les interesan (superconcentrados) y podrían necesitar ayuda adicional para
redirigir su atención.
Asignaciones y tareas:
deje bien claras las asignaciones y verifique con los estudiantes si entendieron lo
que tienen que hacer;
bríndeles opciones para demostrar su dominio (por ejemplo, deje que el alumno
escoja entre un ensayo escrito, un informe oral, un examen en línea o un
proyecto de práctica;
asegúrese de que las tareas no sean largas y repetitivas. Las tareas más cortas
que proporcionan un pequeño desafío sin ser demasiado difíciles pueden
funcionar mejor;
permita descansos porque para los niños con TDAH poner atención implica un
esfuerzo adicional y los puede cansar mucho;
deles tiempo para moverse y hacer ejercicio;
minimice las distracciones en el aula; y
use herramientas organizacionales, como un fólder de tareas, para limitar la
cantidad de cosas a las que el niño les tenga que hacer seguimiento.
Elabore un plan que se ajuste al niño:
observe y hable con el estudiante acerca de lo que lo ayuda y lo que lo distrae
(por ejemplo, usar aparatitos para distraerse como los fidget spinners, limitar el
contacto visual mientras escuchan, la música de fondo o moverse mientras
aprenden puede ser beneficioso, o distraerlos, dependiendo del niño);
comuníquese con los padres regularmente; e
involucre al consejero o sicólogo escolar.
La colaboración cercana entre la escuela, los padres y los proveedores de atención
médica ayudará a asegurar que el niño obtenga el apoyo correcto.
Instrucción y apoyo para los padres
Los CDC financian el Centro Nacional de Recursos del TDAH (NRC), un programa de
la organización Niños y Adultos con Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad
(Children and Adults with Attention Deficit/Hyperactivity Disorder o CHADD). El
NRC proporciona recursos, información y consejos para los padres acerca de formas de
ayudar a su hijo.
Cómo ser el mejor defensor de su hijo:
Entienda el diagnóstico de su hijo, cómo afecta su educación y lo que se puede
hacer en casa para ayudar.
Entienda el IEP de su hijo. Si tiene preguntas, no tema preguntar.
Hable con el maestro de su hijo.
Cuando sea posible, obtenga documentación escrita de los maestros, el personal
administrativo u otros profesionales que trabajen con su hijo.
Conozca sus derechos.
Participe activamente en la preparación del IEP o el Plan 504 de su hijo.
Mantenga buenos registros de la información, incluida la documentación escrita,
las comunicaciones entre la casa y la escuela, los informes sobre el progreso y
las evaluaciones.
Trate de mantener una buena relación de colaboración con la escuela al tiempo
que defiende fuertemente los derechos de su hijo.
Comunique cualquier preocupación que pudiera tener con respecto al progreso
del IEP o del Plan 504 de su hijo.
Anime a su hijo todos los días y diseñe un sistema para ayudarlo con las tareas y
otros proyectos escolares.
Más información
El Centro Nacional de Recursos del TDAH: Recursos en español external icon
Recursos para dificultades de aprendizaje y de atenciónexternal icon
Esta página fue revisada el: 19 de agosto de 2019
Fuente del contenido: Centro Nacional de Defectos Congénitos y Discapacidades del
Desarrollo de los CDC, Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades
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del TDAH
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Cuando se prescribe un fármaco es porque se tiene muy claro que va
a ofrecer beneficios para el paciente. La terapia farmacológica es una
parte imprescindible del tratamiento, como también lo es la terapia
psicológica en sus dos vertientes: psicosocial y psicopedagógica. Y
por lo tanto prescindir de una de ellas reduce las posibilidades de
control de la TDAH y de integración del niño en su entorno familiar,
escolar, social, etc.
¿Para qué sirve la medicación en
el TDAH?
El tratamiento farmacológico está dirigido al control de los síntomas
nucleares:
Inatención
Hiperactividad
Impulsividad
En la actualidad, disponemos de fármacos tanto estimulantes, como
no estimulantes que son seguros, eficaces y tienen una buena
tolerancia:
El 70-80% de los niños responden al primer tratamiento
El seguimiento periódico de los pacientes es vital para ver la
evolución, las dificultades asociadas, la eficacia del fármaco y los
posibles efectos secundarios.
El tratamiento y seguimiento del TDAH con fármacos se debe siempre
plantear a largo plazo, lo que requerirá de visitas periódicas para que
el médico pueda valorar los resultados y ajustar en su caso las dosis
necesarias.
Es importante tener en cuenta que la toma del medicamento, que
mejora la integración del niño a nivel escolar, debe tomarse
diariamente, aunque no haya colegio porque además de actuar
durante la jornada escolar va a mejorar también otros síntomas del
TDAH que le afectan en otros ámbitos como el familiar, el ocio, etc.
Posibles efectos adversos del
tratamiento:
Suelen ser leves y transitorios, y tienden a minimizarse con el
transcurso del tiempo. Existe un gran desconocimiento por parte de
algunos sectores de la sociedad en cuanto al uso de unos u otros
fármacos, por eso debes seguir siempre el criterio del médico
especialista.
Si se produce alguno de estos efectos debe consultarse directamente
con el médico, sin hacer ajustes en la dosis o cambios de tratamiento
que el médico especialista no haya prescrito.
En niños tratados con fármacos estimulantes pueden producirse
algunos cambios de apetito derivados de la medicación. Generalmente
el apetito está intacto durante el desayuno, por lo que esta comida la
realizan con normalidad. Sin embargo en el almuerzo y la merienda,
como resultado de la medicación pueden experimentar una reducción
variable del apetito que les puede llevar a rechazar algunos alimentos
o consumir de forma limitada de otros. De nuevo en la cena el apetito
suele recuperarse, por lo que el niño puede experimentar Un
incremento notable del apetito y de la ingesta.
Es importante conocer e identificar estas situaciones para poder
intervenir, incluso con un plan de educación nutricional, que asegure el
aporte necesario de nutrientes para su desarrollo. El médico, y el
equipo multidisciplinar que te atenderá pueden responder a tus dudas
y ofrecerte planes personalizados.
Además pueden aparecer insomnio, dolor de cabeza, y algunas
alteraciones gastrointestinales que no suelen revestir severidad y no
obligan a suspender el tratamiento.
El objetivo de la medicación es regular esta situación neurológica y
mejorar el bienestar del niño gracias al control del trastorno.
Se pueden escuchar muchos mitos e incluso leer muchos conceptos
erróneos acerca de la medicación. Son los llamados mitos del
tratamiento del TDAH que deberíamos de desterrar escuchando los
consejos del médico que trata a nuestro hijo.
Estas afirmaciones destierran algunos de los mitos más frecuentes:
La medicación no debe mantenerse de por vida. El médico la
ajustada en función de la evolución del paciente y su respuesta a la
terapia farmacológica, psicosocial y psicoeducativa.
La medicación no crea dependencia en el niño, y además el
tratamiento previene que en el futuro se produzcan otras
comorbilidades, como el riesgo de abuso de drogas en la
adolescencia.
La medicación debe suministrarse siguiendo los criterios del
médico, sin realizar descansos, por ejemplo los fines de semana, o en
las fiestas escolares, si así el médico lo indica.
Cada niño necesita una medicación concreta, un fármaco
específico y un régimen de toma individualizado. Por eso no se debe
cambiar ni la medicación, ni la frecuencia de toma, sin contar con el
médico especialista.
SABER MÁS: EFECTOS
DEL TRATAMIENTO
SOBRE EL ESTRÉS
FAMILIAR
Muchas investigaciones han señalado que la interacción de los padres
con sus hijos mejora cuando estos se encuentran tomando medicación
estimulante. Incluso solo el hecho de conocer el diagnóstico de TDAH
ya tiene un efecto positivo por sí mismo sobre el estrés y la ansiedad
en la familia.
El conocimiento de las dificultades reales del niño, prepara a la familia
para ayudarle a superarlas. Permite a los padres ser más tolerantes
con determinados comportamientos ó actitudes, y más firmes cuando
hay que marcar límites conociendo la capacidad de los niños de
asumirlos.
En este sentido cabe destacar un estudio realizado en España
(Guerro-Prado D. 2015) que incluyó a 429 familias de niños que
comienzan tratamiento psicofarmacológico, tras ser diagnosticados de
TDAH (edad media: 10,4 años). El objetivo del estudio fue analizar la
evolución del estrés tras 4 meses del seguimiento mediante el
cuestionario FamilyStrainIndex (FSI). El 97,9% de los niños recibieron
medicación estimulante.
Los resultados fueron que en entre la visita inicial y la de los 4 meses,
la puntuación FSI mejoró en un 92,2% de los casos.
La detección precoz del trastorno y su correcta evaluación y
tratamiento pueden modificar beneficiosamente el
comportamiento educativo y desarrollo psicosocial de estos
niños y su repercusión sobre su entorno familiar
¿Cómo funciona la medicación
para el TDAH?
Las neuronas, que son las células nerviosas de nuestro organismo
transmiten la información en forma de señales eléctricas. De esta
forma la información se mueve dentro del cerebro y también desde el
cerebro a otras partes del cuerpo humano.
1. Para poder conectarse con otra neurona, la neurona libera en su
extremo final una pequeña cantidad de sustancias químicas que
denominamos neurotransmisores.
2. Los neurotransmisores son capaces de conectarse a la siguiente
neurona cruzando el llamado espacio sináptico. De esta forma el
mensaje salta de una neurona emisora a la siguiente, que actúa como
la neurona receptora, que cuenta con unos espacios que actúan como
pequeñas antenas recibiendo esta información.
3. Además este mecanismo cuenta con la ayuda de los llamados
transportadores, que se aseguran de capturar y recoger los
neurotransmisores sobrantes para llevarlos de vuelta a la neurona
emisora. Gracias a este proceso, que se denomina recaptación, la
neurona puede prepararse para recibir y enviar otra señal.
En el TDAH existe una liberación deficitaria de los neurotransmisores
dopamina (DA) y noradranalina (NA) y un alto nivel de recaptación de
las mismas por lo que se altera la neurotransmisión, afectando a la
atención, el estado de alerta y la memoria de trabajo.
4. La medicación para el TDAH puede ayudar a una mejor
neurotransmisión; en concreto, los estimulantes bloquean el
transportador, y así la recaptación de dopamina y noradrenalina, y
también aumentan su liberación al espacio sináptico.
3. TERAPIA PSICOLÓGICA
El tratamiento psicológico de elección en el TDAH se basa en
estrategias conductuales, que son útiles y relativamente fáciles de
utilizar. Las terapias conductuales tratan de entrenar la conducta del
individuo usando estrategias de repetición, de recompensa y de
acción-reacción del entorno, para reeducar los comportamientos y
hacerlos funcionales. Además nos ayudan a gestionar un entorno con
normas y objetivos claros para facilitar el desarrollo de los niños.
El tratamiento debe ser guiado por un psicólogo (del Centro de Salud
Mental o un profesional independiente). Los encargados de aplicar las
técnicas conductuales son los tutores (familias o quienes tengan su
tutela), profesores, etc., del niño. Por ello, se debe informar y preparar
a los tutores en la identificación de los problemas que van a ir
apareciendo y en la respuesta idónea en cada una de ellas.
La terapia psicológica, mediante estrategias conductuales, se
debe establecer de manera precoz, ya que es una medida que
mejora el pronóstico. Su eficacia es mayor en los escolares que
en los adolescentes y actúa cuando los problemas en el
comportamiento están comenzando.
SABER MÁS:
ENTRENAMIENTO PARA
PADRES:
El TDAH se asocia a menudo con un mal funcionamiento familiar,
niveles elevados de estrés y relaciones conflictivas entre padres e ijos,
cionado por las dificultades de comportamiento y la frustración que
genera esstorno de aprendizaje. El EP es un programa de tratamiento
que tiene como objetivo dar información a los padres sobre el TDAH y
enseñarles a utilizar técnicas de la terapia de conducta para mejorar el
manejo de sus hijos, aumentar la confianza de los padres y mejorar la
relación paterno-filial mediante una mejor comunicación y atención al
desarrollo del niño. Los programas son estructurados, se desarrollan
en un número específico de sesiones y se realizan habitualmente en
grupos de padres.
Algunos ejemplos son losprogramas New Forest Parenting
Programme (NFPP), Triple P2 y The incredible years (IY).
New Forest Parenting Program
(NFPP):
Objetivos: enseñar a los padres o madres a identificar las
competencias actuales de sus hijos/hijas, para promover expectativas
realistas y poder establecer y consolidar en el aprendizaje metas
referidas al auto-control, atención y memoria.
Estrategias: información sobre juegos que mejoran la atención de los
niños y niñas; ejercicios para desarrollar paciencia y consejos para
ayudarles a auto-organizarse; así como ideas para mejorar la
comunicación entre los padres, madres y el colegio. Educación de los
padres o madres para modificar su concepción del TDAH; que no
culpen a sus hijos o hijas de los síntomas, es importante desterrar
calificativos como vago, malo, perezoso, consentido; el niño tiene que
sentir que sus padres están de su lado y no en su contra; aumentar la
tolerancia paterna y mejorar la calidad de la relación padres/madres-
hijos/hijas.
Positive ParentingProgram (PPP)
Objetivos: desarrollar planificaciones familiares (planificaciones de
apoyo conductual) paraprevenir la conducta problemática; enseñar las
habilidades necesarias; y manejar la mala conducta.
Estrategias: evaluación del problema; desarrollar un plan de crianza o
parentalidad (habilidades sociales, habilidades de aprendizaje
temprano, la conducta disruptiva, entrenamiento para ir al baño, etc.);
revisión de la implementación (identificando las fortalezas y las
mejoras, perfeccionar estrategias); seguimiento (ayuda a solucionar
los obstáculos que pueden estar interfiriendo en la implementación del
plan).
Incredible Years (IY):
Objetivos: fortalecer la relación de los padres o madres con sus
hijos/hijas; mejorar las habilidades parentales; fomentar el
establecimiento de límites efectivos y promover la utilización de
estrategias de disciplina no violentas.
Estrategias: juegos; métodos de reforzamiento y castigo; reglas en el
hogar y rutinas; órdenes claras; consecuencias; resolución de
problemas. Cada sesión sigue la misma estructura: revisión de la
sesión anterior; comentarios y discusión acerca de las actividades de
los padres/madres en el hogar; introducción a un nuevo tema;
presentación de vídeos ilustrando las habilidades parentales;
discusión en grupo y práctica de las nuevas estrategias enseñadas.
Adicionalmente, se promueve la relación entre padres, madres y
monitores, y el involucrar a los padres/ madres en el grupo de
intervención.
Los programas psicoeducativos y de entrenamiento conductual para
padres y madres deben incluirse dentro de las primeras líneas de
tratamiento para niños y niñas con TDAH, en las edades preescolares
y escolares (3-12 años de edad):
Deben ofrecerse por profesionales formados y tener unas
caractumento de las interacciones positivas con los hijos o hijas.
La intervención cognitiva y
psicosocial con el niño
La psicoterapia cognitiva y el entrenamiento en habilidades sociales,
técnicas de resolución de problemas y estrategias de autoayuda son
algunos de los métodos más utilizados en la intervención con el niño.
La terapia cognitiva tiene como finalidad ayudar al niño a desarrollar
formas de pensar y comportarse más planificadas y reflexivas.
Los niños aprenden a adoptar una actitud más sistemática y
productiva hacia las tareas y la resolución de problemas, mediante
diversos procedimientos entre los que destacan técnicas de
autoinstrucciones y autocontrol.
Se recomiendan terapias de intervención psicosocial además de las
terapias conductuales, en niños que tienen problemas de
comportamiento o de sociabilización. También las realizan los
psicólogos..
Los niños y adolescentes con TDAH presentan a menudo
problemas de relación con sus iguales, observándose un
déficit en las habilidades sociales. Los niños sin TDAH
describen a los niños con TDAH como impredecibles,
problemáticos y agresivos, lo que lleva a menudo al
rechazo social. El objetivo del EHS es desarrollar las
conductas y capacidades necesarias para establecer y
mantener relaciones sociales constructivas, enseñando a
los pacientes, por ejemplo, a realizar contacto visual,
sonreír y mantener una postura corporal adecuada;
emplea técnicas de la Terapia cognitiva conductual y sliza
habitualmente en formato grupa
4. TERAPIA
PSICOPEDAGÓGICA
¿Qué es?
Es la terapia que facilita el aprendizaje de los niños con TDAH en el
colegio. Los encargados de valorarla y aplicarla son los pedagogos de
los Equipos de Orientación Escolar. También pueden realizarla los
pedagogos y neuropsicólogos de Centros Privados.
El tratamiento psicopedagógico del TDAH es un recurso muy
importante para responder adecuadamente a las necesidades
educativas específicas que puedan tener los alumnos con TDAH, y
que permita resolver o reducir las dificultades que puedan aparecer en
el ámbito escolar.
La intervención escolar incluye aspectos académicos, sociales y
conductuales.
En el colegio se deben incorporar diversas estrategias y orientaciones
específicas personalizadas para el alumno que deben incluir:
Cambios en la metodología de la clase, como aquellos
relacionados con el número de tareas, adaptación de las técnicas de
evaluación o estimulación de aprendizaje de habilidades sociales.
Cambios en los patrones de comunicación, resaltando
aquellas estrategias que fomenten la comunicación visual alumno-
profesor y uso de la agenda escolar como herramienta fundamental de
comunicación positiva con la familia.
Cambios en el ambiente físico de la clase, para controlar el
nivel de distracciones o estímulos presentes en el aula.
SABER MÁS: CONSEJOS
PARA AYUDAR EN EL
TRABAJO QUE EL
COLEGIO REALIZA CON
SU HIJO O HIJA
¿Cómo puedo trabajar con la
escuela de mi hijo o de mi hija?
Consejos para ayudar en el trabajo que la escuela realiza con su hijo o
hija
comentarios negativos de mal educado o vago).
Referencias:
Rodríguez-Hernández PJ, Criado-Gutiérrez I. Plan de tratamiento
multimodal del TDAH. Tratamiento psicoeducativo. Pediatr Integral.
2014;18 (9):624-33.
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de Atención Primaria. Trastorno por Déficit de Atención con
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atención e hiperactividad. Pediatría Integral. 2014;18(9).
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atención/hiperactividad. Rev Neurol. 2013;57 (Supl 1): S193-203.
TRASTORNOS
ASOCIADOS
1. COMORBILIDADES
La comorbilidad se produce cuando una persona tiene varios
trastornos o problemas de salud al mismo tiempo. En el TDAH es muy
frecuente que se produzca la comorbilidad con otros trastornos, por lo
que siempre se tiene en cuenta esta cuestión en el abordaje
terapéutico y el seguimiento del trastorno.
La comorbilidad se produce en hasta en un 85% de los pacientes con
TDAH.
La comorbilidad es más frecuente en varones y adolescentes sin
tratamiento.
Según el estudio MTA del NIMH (estudio más importante realizado en
los EEUU sobre el TDAH y su tratamiento), más de ⅔ de los niños
diagnosticados de TDAH cumplen, en el mismo momento, criterios
diagnósticos de otro trastorno del neurodesarrollo.
Además, la comorbilidad muchas veces es múltiple, pudiéndose
presentar 2 y 3 trastornos con una prevalencia del 16% y 18%,
respectivamente.
En la adolescencia y en la edad adulta, existen otras comorbilidades,
siendo una de las más prevalentes el uso abusivo o dependencia de
sustancias tóxicas en un 25-50%.
Los trastornos que con más frecuencia están asociados de forma
comórbida en TDAH en niños y adolescentes son:
Trastornos específicos del aprendizaje, el más frecuente el
trastorno de aprendizaje de la lectura (antiguamente denominado
Dislexia).
Trastornos del desarrollo del habla, trastornos expresivos
(pragmáticos).
Trastorno negativista desafiante.
Trastornos de ansiedad.
Trastornos de conducta.
Trastornos del estado del ánimo (depresión, trastorno bipolar).
Trastornos por tics (síndrome de Tourette).
Trastorno del Espectro Autista, TEA.
Trastorno Obsesivo Compulsivo, TOC.
Trastorno del desarrollo de la coordinación.
Trastorno del sueño y la alerta.
Trastorno por Uso de Sustancias, TUS.
Síndrome de piernas inquietas.
En los casos de comorbilidad relevante es primordial la derivación al
Equipo de Salud Mental Infanto-Juvenil y contar con su colaboración
para el abordaje y seguimiento del TDAH. El papel de los psicólogos,
los psicoterapeutas y los educadores de refuerzo resulta primordial
para reducir el impacto del TDAH en el desarrollo de los niños.
SABER MÁS:
COMORBILIDADES
EL TRASTORNO NEGATIVISTA DESAFIANTE (TND) Y EL
TRASTORNO DE CONDUCTA (TC)
La comorbilidad del TDAH con el TND y los TC es frecuente; de
hecho, es probable que tengan una base etiológica común. Su
presencia empeora sustancialmente el pronóstico, por lo que precisa
de un tratamiento precoz, intensivo y multimodal.
Entre un 54-67% de los niños de 7 años que acuden a consulta tienen
TND y entre un 20-40% se asocian a TC en la edad adolescente:
La presencia de un diagnóstico de TND o de TC es un factor de riesgo
para desarrollar en la adolescencia tardía/edad adulta, un trastorno
por consumo de sustancias.
Es fundamental a la hora de realizar el diagnóstico, evaluar si
asociados a los síntomas del TDAH, el paciente presenta: enfados,
irritabilidad, discusiones frecuentes con el adulto o si es vengativo
desde la infancia. De hecho, la presencia de síntomas desde la
infancia en un paciente con un TDAH, como son: agresiones,
crueldad, robos, faltas a la escuela, mentiras, etc., que sugieren una
asociación con un TC, indica la necesidad de realizar tratamientos
más intensivos, dado el incremento del riesgo de una peor evolución a
lo largo de la adolescencia y la edad adulta, comparado con aquellos
que no los presentan.
En este sentido, un buen tratamiento multimodal de ambos trastornos
es clave, tanto sintomatológico como preventivo.
Entre un 54-67% de los niños de 7 años que acuden a consulta
tienen TND y entre un 20-40% se asocian a TC en la edad
adolescente.
Hasta un 25% de los niños y adolescentes con TDAH que
acuden a los servicios clínicos sufren un trastorno de ansiedad
asociado.
COMORBILIDAD CON TRASTORNOS DE ANSIEDAD
Los trastornos de ansiedad, junto con el TDAH, son los trastornos más
frecuentes en niños y adolescentes. Hasta un 25% de los niños y
adolescentes con TDAH que acuden a los servicios clínicos sufren un
trastorno de ansiedad asociado.
En general, los niños que tienen TDAH (lo que implica mayores
dificultades en el día a día) van viendo minada su autoestima con el
paso de los años, pues tienen que enfrentarse a situaciones de
fracaso con mayor frecuencia; esto les genera también miedo y
ansiedad, por lo que se incrementa el riesgo de sufrir una comorbilidad
ansiosa. Esta comorbilidad es igualmente frecuente en chicos y chicas
en la edad infantil, aunque posteriormente será más frecuente en
chicas, y más frecuente en la edad adolescente que en edades más
tempranas.
A diferencia de la comorbilidad con el trastorno negativo desafiante, la
comorbilidad TDAH y ansiedad es independiente en sus raíces
biológicas, no pareciendo existir una vulnerabilidad genética o
neuropsicológica común.
Se ha visto que un trastorno de ansiedad comórbido a un TDAH,
puede modificar la presentación del TDAH, presentando menos
conductas impulsivas, pero mayor interferencia en los aprendizajes,
probablemente debido a la mayor afectación de la memoria de trabajo.
COMORBILIDAD CON TRASTORNO DE TOURETTE Y DE
TICS
Los tics son movimientos o vocalizaciones repetitivos, coordinados,
bruscos y rápidos, sin propósito aparente, parcialmente involuntarios,
muy frecuentes en niños (aprox. 20%) de niños escolares), con cierto
carácter hereditario, curso fluctuante, y frecuentemente de intensidad
leve moderada (habitualmente no requieren tratamiento específico).
Existe una forma más grave de trastorno por tics (múltiples tics
crónicos, tanto motores como fónicos) llamada Trastorno de Tourette.
Se calcula que un 10-30% de los niños con TDAH tienen tics y un 38-
75% de los pacientes con tics padecen un TDAH. La comorbilidad del
TDAH con un trastorno de tics puede empeorar su funcionamiento y la
aparición de problemas de conducta es frecuente.
En el tratamiento de los tics, es importante considerar que el primer
paso es realizar una buena psicoeducación, tanto para el paciente
como para los padres y profesores. Los hábitos de vida organizados
ayudan mucho a reducir los tics, fundamentalmente se recomienda
abandonar durante un tiempo el uso de dispositivos de pantalla, cuidar
los horarios de sueño, evitar comidas o bebidas estimulantes, realizar
todos los días una hora de actividad deportiva de ocio y reservar 15
minutos a la vuelta del colegio para hacer técnicas de relajación en
casa. Dado que la gravedad suele ser leve-moderada, es infrecuente
la necesidad de un abordaje farmacológico de estos.
Se calcula que un 10-30% de los niños con TDAH tienen tics y
un 38-75% de los pacientes con tics padecen un TDAH.
En la edad adulta, se ha evidenciado un mayor riesgo de
consumos de cualquier sustancia (tanto alcohol y tabaco como
sustancias ilegales) en pacientes diagnosticados de TDAH.
COMORBILIDAD CON TRASTORNO POR USO DE
SUSTANCIAS (TUS)
La comorbilidad del TDAH con TUS, es frecuente en aquellos casos
que cursan con comorbilidades con trastornos conductuales, pero
también incrementa el riesgo de esta comorbilidad en el TDAH no
tratado en la infancia. Es muy importante en los TDAH, explorar
correctamente el uso de sustancias, ya que este implica peor
pronóstico. Este riesgo se minimiza con un buen tratamiento del
TDAH.
La sustancia más utilizada es el tabaco y la sustancia ilegal más
frecuente la marihuana. En la edad adulta, se ha evidenciado un
mayor riesgo de consumos de cualquier sustancia (tanto alcohol y
tabaco como: sustancias ilegales, como cannabis, cocaína, heroína…)
en pacientes diagnosticados de TDAH.
Se ha demostrado que el correcto tratamiento del TDAH en la infancia,
incluso con estimulantes, se asocia a un menor riesgo de consumo de
sustancias (y la ausencia de tratamiento incrementa los riesgos).
COMORBILIDAD CON TRASTORNOS DEPRESIVOS
Alrededor de un 20-30% de los casos de TDAH en una población
clínica, tiene un trastorno depresivo asociado.
Se calcula que el trastorno depresivo mayor es 5,5 veces más
frecuente en jóvenes con TDAH que en los que no presentan este
trastorno.
En estos casos, los síntomas de TDAH pueden enmascarar la
depresión, ya que esta puede cursar con un incremento de la
irritabilidad, de la agresividad y de las conductas de riesgo (como
consumo de sustancias o conductas peligrosas), en ocasiones, en el
contexto de ideas de desesperanza o deseos de muerte.
También pueden aparecer alteraciones del sueño y del apetito. La
asociación de TDAH con trastornos depresivos está especialmente
relacionada con la comorbilidad con trastornos de conducta.
Alrededor de un 20-30% de los casos de TDAH en una
población clínica, tiene un trastorno depresivo asociado.
Más del 70% de los casos de TEA presentan comorbilidad con
uno o más trastornos del desarrollo, siendo el TDAH uno de los
trastornos más frecuentemente asociados.
COMORBILIDAD CON TRASTORNOS DEL ESPECTRO
AUTISTA (TEA)
El DSM-5 ha introducido cambios importantes en la clasificación de los
TEA, reconociendo la comorbilidad con el TDAH.
La disfunción ejecutiva de ambos trastornos tiene un patrón distinto y
sumatorio
Los TEA son un grupo de trastornos del neurodesarrollo con gran
variabilidad clínica (según la gravedad de los síntomas, el nivel
cognitivo, las comorbilidades y la edad de presentación), en los que se
afecta la interacción y comunicación social, aparecen intereses
restringidos y conductas estereotipadas y repetitivas, intolerancia al
cambio en sus rutinas y ambiente, y comportamientos sensoriales
inusuales y estereotipados.
Más del 70% de los casos de TEA presentan comorbilidad con uno o
más trastornos del desarrollo (esta asociación supone una de las
causas más frecuentes de agresividad y problemas de conducta),
siendo el TDAH uno de los trastornos más frecuentemente asociados.
2. DIFICULTADES DE
APRENDIZAJE
Es habitual que el niño con TDAH presente dificultades de aprendizaje
en habilidades instrumentales como:
Lectura
Escritura
Cálculo
Estas dificultades pueden aparecer durante la etapa infantil o de forma
progresiva conforme aumenta la exigencia en los cursos académicos.
Es importante diferenciar los conceptos de dificultad ytrastorno:
Dificultad de aprendizaje hace referencia a una disminución del
ritmo o de la calidad de los aprendizajes, por diferentes motivos.
Puede estar presente en el 20% de los niños en edad escolar.
Sin embargo, trastorno de aprendizaje hace referencia a una
alteración específica de los mecanismos cerebrales necesarios para el
procesamiento de la información o de la expresión de los
conocimientos adquiridos.
Ambas situaciones pueden estar presentes en un niño con TDAH. No
obstante, un niño con rendimiento académico bajo, puede tener como
causa un TDAH sin la existencia de un trastorno específico de
aprendizaje asociado.
En la siguiente tabla se describen los trastornos específicos del
aprendizaje que influyen en el rendimiento académico de niños con
TDAH según la DSM-5.
Trastorno específico de aprendizaje, según la DSM-5:
Con dificultad de la lectura: si además afecta a la corrección
en la lectura de palabras, la velocidad, fluidez y/o comprensión.
Con dificultad en la expresión escrita: si además afecta a la
corrección ortográfica, corrección gramatical y de la puntuación,
claridad u organización de la expresión escrita.
Con dificultad matemática: si además afecta al sentido de los
números, memorización de operaciones aritméticas, cálculo correcto
o fluido, o razonamiento matemático correcto.
A pesar de que el peso del tratamiento de los trastornos específicos
del aprendizaje está en la intervención psicopedagógica, son
numerosos los estudios que han demostrado que el tratamiento con
fármacos estimulantes produce efectos positivos sobre el rendimiento
académico de los niños con TDAH, al producir mejoría significativa en
los procesos cognitivos implicados (velocidad de procesamiento,
memoria de trabajo e inhibición de la respuesta impulsiva).
SABER MÁS:
DIFICULTADES DE
APRENDIZAJE
TRASTORNO ESPECÍFICO DE APRENDIZAJE CON
DIFICULTAD EN LA LECTURA: DISLEXIA
El “trastorno específico de aprendizaje con dificultad en la lectura”
(dislexia) hace referencia a la presencia de dificultades en la
decodificación lectora, en la fluidez, entonación y comprensión de
textos, en un niño con inteligencia, motivación y escolarización
adecuadas.
Se trata del trastorno de aprendizaje más prevalente y mejor
estudiado, con base neurobiológica y evidencia sólida respecto a su
carga hereditaria.
En el caso de los niños con TDAH, la prevalencia es significativamente
mayor, detectándose dislexia hasta en un 39% de estos. Asimismo, se
encuentra TDAH asociado en el 33% de los niños con dislexia.
Se estima una prevalencia entre un 5% a un 17% en la población
general, en función de la muestra estudiada, suponiendo hasta el 70-
80% de los trastornos de aprendizaje en los niños de edad escolar:
Las dificultades características en la lectura de los niños con TDAH
son las omisiones (de letras o palabras), sustituciones y dificultades en
la comprensión lectora. Estas son consecuencia de las dificultades
atencionales y de la impulsividad, que dificultan habilidades de
autorregulación para organizar la información y analizar la
representación del texto.
La comorbilidad TDAH y dificultades de aprendizaje aparecen cuando
se verifica que las dificultades en el reconocimiento de las palabras
obedecen a un déficit en el procesamiento fonológico y no únicamente
a dificultades atencionales.
Tratamiento psicopedagógico
Diversos autores proponen programas por niveles o procesos, estructurados de
menor a mayor complejidad del proceso lector. Una instrucción combinada
consistente en codificación fonológica, reconocimiento de fonema y fluencia en la
lectura parece ser lo más recomendable.
Es importante incluir adaptaciones curriculares específicas, como: ofrecer apoyo
visual en el aprendizaje, aumentar el tiempo requerido para completar las tareas o
el uso de tecnología asistida.
También es importante cuidar la autoestima del niño con dislexia, pues muchos
creen que es un problema intelectual y se ven en inferioridad de condiciones
respecto a sus compañeros. Si el niño se siente inseguro en la lectura no es
recomendable obligarle a leer en voz alta delante de sus compañeros si él no
quiere, pues es poner en evidencia sus dificultades.
TRASTORNO ESPECÍFICO DE APRENDIZAJE CON
DIFICULTAD EN LA ESCRITURA: DISGRAFÍA
El “trastorno específico de aprendizaje con dificultad de la expresión
escrita” o “disgrafía”, se define como la existencia de dificultades en la
escritura, entendida como dificultades para la claridad de la expresión
escrita, cometiendo errores gramaticales, de puntuación y de
organización del texto.
A pesar de tratarse de un trastorno menos estudiado que la dislexia,
se estima una prevalencia en la población general entre un 7% y un
15%: estudios clínicos recientes han evidenciado que
aproximadamente el 60% de los jóvenes con TDAH cumplen criterios
de trastorno específico de la expresión escrita.
La complejidad de la lengua escrita es doble, los niños no solo deben
poseer la capacidad mental y la flexibilidad cognoscitiva para formular
sus propios pensamientos, también tienen que organizar y transcribir
estas representaciones mentales de forma motórica. En los niños con
TDAH nos encontramos además con las siguientes dificultades:
Caligrafía pobre y desorganización en la escritura, sin respetar
pautas y márgenes.
Alto número de faltas ortográficas.
Errores sintácticos, de uniones, fragmentaciones incorrectas,
adiciones, omisiones, sustituciones o repeticiones. Tanto en escritura
libre como en copia.
Desorganización en el discurso, dificultad para establecer una
secuencia lógica.
Desorganización de los materiales (cuadernos, trabajos, etc.).
Tratamiento psicopedagógico
Para favorecer un mejor control motor, se emplean tareas como: recortar, pintar
con los dedos, colorear, pegar, calcar, hacer rompecabezas, jugar con palillos o
canicas, y otras técnicas pictográficas y escriptográficas.
Es preciso tener en cuenta, que la escritura puede verse afectada por numerosos
factores incluyendo: impulsividad, ansiedad, fatiga, alteraciones emocionales y
motivación, además de déficit en la coordinación de la motricidad fina.
Los niños con TDAH suelen mostrar mayor número de errores ortográficos que sus
compañeros, debido a las dificultades para consolidar estas normas, así como por
dificultades atencionales para automatizar su uso.
Algunas recomendaciones para el trabajo de la ortografía podrían ser las
siguientes:
Evitar una práctica inicial sin supervisión, que conduce a que se consoliden
vicios difíciles de corregir más tarde.
Proporcionar corrección inmediata de los errores.
Implicar al alumno en el análisis de sus errores, haciendo que sea
consciente de ellos.
Evitar actividades poco valiosas como son la copia reiterada de las mismas
palabras o frases. Si le hacemos copiar más veces lo que podemos conseguir es el
efecto contrario; es decir, que se reduzca su atención y vuelva a cometer el mismo
error.
TRASTORNO ESPECÍFICO DE APRENDIZAJE CON
DIFICULTAD MATEMÁTICA: DISCALCULIA
El “trastorno específico de aprendizaje con dificultad matemática”
(discalculia) hace referencia a la alteración específica de las
capacidades para el manejo de conceptos, datos numéricos y para el
cálculo y el razonamiento matemático.
Se estima una prevalencia entre el 3% y el 8% de la población infantil,
sin aparentes diferencias entre sexos y con un fuerte componente
hereditario: La prevalencia estimada de discalculia en TDAH varía
entre un 26% a un 42%.
Estas dificultades no deben ser explicables por un retraso mental o
una escolaridad claramente inadecuada.
En los niños con TDAH, se observan además errores de
procesamiento que consisten en confundir el signo de la operación,
cambiarlo a mitad de operación, no respetar la regla de la operación,
cambiando la suma por la resta, etc. También se detectan errores
derivados de la precipitación e impulsividad, por una inadecuada
lectura del enunciado del problema.
Tratamiento psicopedagógico
La atención, el control inhibitorio, la memoria de trabajo, la flexibilidad cognitiva y
las habilidades de planificación y de organización son habilidades fundamentales
para seleccionar los datos importantes y discriminarlos de los que no lo son tanto,
analizar la pregunta del problema y determinar los pasos que hay que seguir para
su resolución.
Además de la intervención específica en discalculia, se recomienda la combinación
de varios modelos de intervención para mejorar la ejecución en las matemáticas en
los niños con TDAH, por ejemplo:
segmentación de la práctica
introducción de tiempos de descanso
utilización de cronocálculos
representaciones gráficas
uso de ordenadores
Al igual que en los trastornos del aprendizaje de la lectura, es posible la adaptación
metodológica en los colegios, que permite flexibilizar la evaluación de los
conocimientos del niño para valorar exclusivamente los contenidos aprendidos sin
que interfiera su trastorno. En algunos casos concretos puede permitirse el uso de
calculadora.
TRATAMIENTO FARMACOLÓGICO
EN TRASTORNOS DE
APRENDIZAJE
A pesar de que el peso del tratamiento de los trastornos específicos
del aprendizaje está en la intervención psicopedagógica, son
numerosos los estudios que han demostrado que el tratamiento con
fármacos estimulantes produce efectos positivos sobre el rendimiento
académico de los niños con TDAH, al producir mejoría significativa en
los procesos cognitivos implicados (velocidad de procesamiento,
memoria de trabajo e inhibición de la respuesta impulsiva).
Referencias:
García-Cruz JM, González-Lajas JJ. Guía de Algoritmos en Pediatría
de Atención Primaria. Trastorno por Déficit de Atención con
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info@[Link]
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actualización: 18/03/2019 // © Fundación para el Progreso de la Educación
y la Salud
Los estimulantes se pueden usar solos o
combinados con terapia de conducta
para tratar niños con TDAH
Los estudios demuestran que cerca de un 80 % de los niños con TDAH que son tratados
con estimulantes mejoraran de gran manera una vez que se determina el medicamento y
la dosis correcta.
Dos formas de estimulantes que están disponibles:
Los medicamentos de liberación inmediata (corto efecto) por lo general se
toman cada 4 horas, si es necesario y son los medicamentos más baratos.
Los medicamentos de liberación prolongada/extendida (efecto intermedio y
de larga duración) por lo general se toman una vez en la mañana y de esta
forma no tienen que tomar medicamentos en la escuela. Las cápsulas de este
medicamento que contienen gránulos (micro-esferas) se pueden destapar y
espolvorear (rociar) en los alimentos para los niños que se les dificulta tragar
tabletas o pastillas.
Se pueden usar medicamentos sin estimulantes cuando los estimulantes no funcionan o
causan efectos secundarios molestos.
¿Qué medicamento es mejor para mi
niño?
Puede tomar algún tiempo para determinar cuál es el mejor medicamento, dosis y
horario para su niño. Puede que su niño tenga que probar diferentes tipos de
estimulantes y otros medicamentos. Algunos niños responde a un tipo de estimulante y
no a otro.
¿Cuál es la dosis? La cantidad de medicamento (dosis) que su niño necesita
también podría ser ajustada. La dosis no se basa solamente en su peso. Su
pediatra variará la dosis con el tiempo para lograr mejores resultados y controlar
los posibles efectos secundarios.
¿Cuándo hay que darla? El horario del medicamento también puede ser
ajustado dependiendo del objetivo fijado. Por ejemplo, si el objetivo es el alivio
de los síntomas especialmente en la escuela, su niño podría solo tomar el
medicamento en los días que asiste a la escuela.
¿Está funcionando? Es importante que su niño tenga controles médicos
regulares para monitorear cómo está funcionando el medicamento y evaluar los
posibles efectos secundarios.
¿Qué efectos secundarios pueden
causar los estimulantes?
Los efectos secundarios se presentan en algunas ocasiones. Estos tienden a suceder al
principio del tratamiento y por lo general son leve y duran poco tiempo, pero en casos
atípicos pueden prolongarse o ser más severos.
Los efectos secundarios más comunes incluyen:
Disminución del apetito/adelgazamiento
Problemas del sueño
Aislamiento social
Algunos efectos secundarios menos comunes
incluyen:
Efecto rebote (aumento de actividad o mal humor cuando el medicamento pierde
se efecto)
Movimientos pasajeros de los músculos o sonidos llamados tics
Pequeños retrasos del crecimiento
Los mismos problemas del sueño no existen para la atomoxetina, pero al principio
podría ponerlo soñoliento o causarle problemas estomacales. Se han presentado casos
menos frecuentes donde se necesita cesar la atomexetina debido a daño hepático. Es
muy raro que la atomoxetina cree pensamientos suicidas. Guanfacina puede causar
somnolencia, fatiga o disminución de la presión arterial.
La mayoría de los efectos secundarios se pueden
aliviar así:
Cambiando la dosis del medicamento
Ajustando del horario del medicamento
Usando un estimulante diferente o probando un medicamento sin estimulantes
Se requiere que esté en contacto constante con su pediatra hasta que se determinen el
mejor medicamento y dosis para su niño. Después de esto, es importante seguir con un
monitoreo periódico con el médico para mantener los mejores resultados. Para
monitorear los efectos del medicamento, su pediatra probablemente le pedirá a usted y
al maestro de su niño que llenen formularios con escalas para la evaluación de la
conducta, determinará cambios en los objetivos fijados para su niño, observará
cualquier efecto secundario presente, hará un control sobre el peso, la estatura, el pulso
y la presión arterial del niño.
Puede que los estimulantes, atomoxina y guafacina no sea una opción para los niños que
están tomando otros medicamentos o que tienen ciertas afecciones, tales como una
enfermedad cardíaca congénita.
Más de la mitad de los niños que sufren de trastornos
de tics, tales como el síndrome de Tourette,
también sufren de TDAH.
El síndrome de Tourette es una afección hereditaria asociada con tics frecuentes y
sonidos vocablos poco usuales (extraños). El efecto de los estimulantes en los tics no es
predecible, aunque la mayoría de los estudios indican que los estimulantes son seguros
para los niños con TDAH y con trastornos de tics en muchos casos. También es posible
utilizar atomoxetina o guanfacina en los con TDAH y con el síndrome de Tourette.
¿Los niños se drogan cuando toman
medicamentos con estimulantes?
Si los medicamentos se toman de acuerdo con las indicaciones del médico, no hay
evidencia de que los niños se droguen con estimulantes tales como el metilfenidato y las
anfetaminas. En dosis terapéuticas, estas drogas no sedan o producen un efecto
tranquilizante en los niños ni aumentan el riesgo de adicción.
Los estimulantes están clasificados como estupefacientes de la Lista II por La
Administración para el Control de Drogas de los Estados Unidos) debido a que
existe un potencial de abuso para esta clase de medicamentos. Si su niño está
tomando este medicamento, se aconseja supervisar su uso muy de
cerca. Atomoxetina y guanafacina no están en la Lista II de estupefacientes debido a
que no presentan potencial de abuso, incluso para los adultos.
¿Son los medicamentos con
estimulantes drogas de iniciación que
pueden conducir al abuso del alcohol
o de las drogas?
Las personas con TDAH son por naturaleza impulsivas y tienden a tomar riesgos. Pero
los pacientes con TDAH que están tomando estimulantes no corren un riesgo más alto y
en realidad tienen menor riesgo de consumir otras drogas. Los niños y adolescentes que
sufren de TDAH y que también tienen afecciones coexistentes pueden correr mayor
riesgo de abuso del consumo de drogas y del alcohol, independientemente del
medicamento que toman. Lea el artículo: TDAH y el abuso de sustancias: Una conexión
que los padres deben conocer.
Tratamientos que no han sido
comprobados:
No existe evidencia científica que verifique que los
siguientes métodos funcionan y por esta razón no
son recomendados.
Mega vitaminas y suplementos minerales
Medicamento anti-mareo (para el tratamiento del oído interno)
Tratamiento para la infección candidiasis (levadura)
Retroalimentación por electroencefalograma (entrenamiento para aumentar la
actividad de las ondas cerebrales)
Kinesiología aplicada (reajuste de los huesos del cráneo)
Reducción del consumo de azúcar
Terapia visual optométrica (afirma que el movimiento errado y la sensibilidad de
los ojos causa problemas de comportamiento)
Comuníquele siempre al pediatra cualquier terapia alternativa, suplementos o
medicamentos que su niño está usando. Estos podrían interactuar con otros
medicamentos recetados, lo que podría hacerle daño al niño.
Información adicional:
TDAH y el abuso de sustancias: una conexión que los padres deben conocer
Terapias de conducta para niños con TDAH
Información para los padres sobre el trastorno por déficit de atención e
hiperactividad, TDAH
Última actualización
9/30/2019
Fuente
American Academy of Pediatrics (Copyright @ 2019)
La información contenida en este sitio web no debe usarse como sustituto al consejo y cuidado médico de su pediatra. Puede
haber muchas variaciones en el tratamiento que su pediatra podría recomendar basado en hechos y circunstancias
individuales.