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Algodón

El documento proporciona recomendaciones para mejorar el cultivo, cosecha y almacenamiento del algodón. Sugiere sembrar entre 80,000 y 90,000 plantas por hectárea para lograr los mayores rendimientos, controlar las malezas que compiten con el cultivo, y recolectar cuidadosamente los capullos una vez secos para preservar la calidad de la fibra y las semillas.
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El documento proporciona recomendaciones para mejorar el cultivo, cosecha y almacenamiento del algodón. Sugiere sembrar entre 80,000 y 90,000 plantas por hectárea para lograr los mayores rendimientos, controlar las malezas que compiten con el cultivo, y recolectar cuidadosamente los capullos una vez secos para preservar la calidad de la fibra y las semillas.
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Algodón

Para la siembra del algodón hay que tener muy en cuenta el número de
plantas por hectárea, según el potencial de la variedad que se cultiva. En
Paraguay, muchos productores logran sólo entre 40 mil y 50 mil plantas por
hectárea, factor que limita el rendimiento de cantidad de capullos por unidad
de superficie, pudiendo alcanzarse hasta 90 mil plantas por hectárea sólo
con el manejo de la densidad.
25 DE AGOSTO DE 2004 - 07: 08

El rendimiento del algodón se estima multiplicando el número de plantas por


hectáreas por el número de capullos por planta. Para apuntar a conseguir de
2.500 a 3.000 kilogramos por hectárea de fibra, se recomienda una densidad de
entre 80 mil y 90 mil plantas por hectárea.

Los agricultores tienen la mala costumbre de sembrar muchas semillas por hoyos,
hasta 11 semillas, porque no tienen confianza en el poder germinativo,
independientemente de la variedad que se maneja. Lo ideal, cuando la semilla es
buena, es sembrar hasta 5 ó 6 semillas por hoyo, para no desaprovechar
simientes, y así disponerlas para más superficie.

Sembrando con un distanciamiento de 25 cm. entre hoyos se puede alcanzar la


densidad de 80 mil plantas por hectárea; algunos productores alcanzan 100 mil
plantas por hectárea echando las semillas cada 20 cm, y luego de la germinación
dejan que crezcan 2 plantas por hoyo.

Control de malezas

Los productores no deben dejar que crezcan las malezas y eliminar sólo cuando
ya están grandes. Esta costumbre perjudica el desarrollo del algodón, porque las
malas hierbas compiten por nutrientes con el algodón, y sirven como hospederos
para los pulgones y trips.

Normalmente, los productores fumigan con químicos sólo las plantas de algodón y
no las malezas que están a su lado. De esa forma se mata los pulgones que están
por el textil y no a los que están escondidos en las malezas; entonces, una vez
que haya menguado el poder del veneno, dichos insectos vuelven a entrar. Esto
se evita manteniendo el algodonal libre de malezas.

La cosecha del algodón se realiza en tres etapas, porque los capullos se


desarrollan en tres posiciones en la planta. La producción en la primera, más
cerca del tallo principal, es más pesada que la segunda y la tercera. Es muy
importante controlar las plagas y las enfermedades para que las plantas alcancen
buena productividad en la primera y segunda posición de los capullos.
Muchas veces el productor no le da importancia a los capullos de la parte inferior,
esperan una producción por encima de la planta, dejando que se pierdan algunos
capullos de la parte baja. Es bueno recordar que las dos primeras cosechas, de la
1ª y 2ª posición, representan entre el 60 y 80% de la producción total.

Recomendaciones para la recolección

La cosecha del algodón en nuestro país se inicia en febrero -época de calor-, con
días de sol prolongados que debemos aprovechar, secar en lugares limpios y
almacenar en depósitos bien ventilados y protegidos contra los animales y los
niños, que pueden ensuciar los capullos en caso de que suban encima del
perchel.

La recolección debe hacerse en el momento oportuno, cuando los capullos están


secos en la misma planta. Nunca deben recolectarse después de una lluvia ni en
horas muy tempranas cuando hay mucho rocío. El algodón recogido con humedad
difícilmente puede secarse bien, y si llegare a secarse, irremediablemente perderá
su blancura, la fibra será menos resistente o fuerte, y las semillas ya no
germinarán en su totalidad y perderán su vigor. Tanto la fibra como la semilla que
no se llegaron a secar convenientemente a su debido tiempo, irremediablemente
perderán calidad y precio.

Los capullos se retirarán de la planta con la mano, tirando uno a uno. En caso de
arrancarse con el resto de la cápsula, es posible que partículas o restos de la
misma se unan a la fibra sin poder limpiarse de nuevo, dando un mal aspecto al
producto.

Para recoger los capullos se emplearán sólo bolsas de lienzo de algodón, de


manera a evitar que alguna fibra extraña se mezcle con la del algodón, lo que
puede ocurrir en caso de usarse bolsas de arpillera o bolsas de plastillera.

Secado y embolsado

El productor inteligente prevé un lugar o sitio adecuado para solear y secar el


algodón sin inconvenientes ante ataque de los animales, los niños, la lluvia y la
polvareda.

Muchos agricultores construyen un sobrado de tacuaras o de palos para solear su


algodón, instalación sencilla que se construye con materiales disponibles en la
finca y que no solamente previene la contaminación del producto, sino que a la
vez permite un rápido secado, gracias a una mejor ventilación.

También se usan pisos de ladrillos u otros materiales como el plástico.

El algodón cosechado por la tarde, en días de sol, siempre está más seco, y con
un mediodía de soleado ya basta. En cambio, el algodón cosechado por la
mañana requiere más tiempo de soleado, tal vez una tarde y una mañana, al día
siguiente, porque necesariamente estará más húmedo.

El productor conoce cuando el algodón está bien seco probando el estado de las
semillas, que se vuelven quebradizas al morderlas con los dientes; en cambio,
cuando todavía están húmedas, ofrecen resistencia a la mordida (ijy, ndojekái).

El embolsado del algodón, cosa que parece tan elemental y sencilla, sin embargo
puede ofrecer una trampa para la buena calidad, pues con el afán de introducir la
mayor cantidad del producto en cada uno de los bolsones, se podría atascar con
excesiva fuerza y con ello romper las fibras y las semillas mismas. No es buena
práctica atascar los bolsones empleando palos; por ejemplo, manos de mortero,
como suele hacerse.

Más vale cargar con las manos los capullos y emplear más bolsones, pero se
deben evitar los inconvenientes señalados.

Una vez completado el embolsado, si es posible, debe entregarse el algodón en


algún centro de acopio, y mejor en una desmotadora, ya que no todos cuentan con
depósitos bien cerrados donde pueda protegerse el producto de las lluvias y de la
humedad.

FUENTE: ABC Color : Suplemento Rural. – 25/08/ 2014/2019

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