Cultivo y beneficios de la piña en Paraguay
Cultivo y beneficios de la piña en Paraguay
Dr. P. M. Gibert
PIÑA
A nivel local, el cultivo de piña se da muy bien en la zona Central, Caaguazú, Paraguarí
y Cordillera. Tiene un buen desarrollo en aquellos suelos cuya textura es semi arenosa,
o areno-arcilloso-limosa; además de tener un buen drenaje y ser permeables con un pH
de 5 a 6. Se debe evitar la siembra en aquellos suelos que tienen consistencia arcillosa
de mala estructura y con poco drenaje. El Ing. Miguel Blanco del IPTA nos comenta
que las variedades de piña que se están cultivando son: abacaxi, que es la tradicional
entre los productores, boituva amarelo o piña boliviana, más cultivada en el norte
(Horqueta), y la cayena lisa, en menor proporción. Las nuevas técnicas en sistemas de
cultivo permiten satisfacer las necesidades del mercado, que es muy selectivo para cada
destino. Esto último teniendo en cuenta los requerimientos de los países que importan
nuestra fruta, que tienen exigencias sanitarias en presentación y embalaje.
REQUERIMIENTOS CLIMÁTICOS
La planta de piña se desarrolla muy bien en las regiones tropicales y también en las
subtropicales. Por eso es fundamental tener en cuenta la temperatura, que es uno de los
factores determinantes en el crecimiento de las diferentes partes de la piña. Se debe
considerar que el crecimiento de las raíces y hojas es prácticamente imposible a
temperaturas menores de 20 °C y a mayores de 35 °C. Se ha observado que un mayor
crecimiento en la planta se da cuando la temperatura ambiente está entre 30 °C y 31 °C;
y el desarrollo óptimo se da cuando la temperatura oscila entre 24 °C y 27 °C. También
se puede utilizar la técnica de cultivo de los brotes primarios en arena lavada.
PREPARACIÓN DE CULTIVO
La piña necesita labores especiales unos seis meses antes de su plantación. Hay que
realizar una limpieza de terreno y prepararlo para cultivar abono verde, o cualquier otra
leguminosa. Con esta técnica, además de abonar el suelo incorporando materia orgánica
y nitrógeno, se evita el enmalezamiento del terreno. Estas precauciones se toman
cuando el cultivo se realiza entre los meses de febrero y marzo. Debido a que la piña es
poco resistente a largos períodos de viento, es recomendable que la periferia del terreno
cuente con rompevientos. Algo recomendable para ello es el cultivo de kumanda
yvyra'i.
Esta planta no solamente sirve de reparo, sino que también las hojas se comportan como
abono orgánico, y sus frutos para la alimentación humana y animal. Cuando los vientos
son persistentes, el tamaño de la piña disminuye un 25 %; además, si estos están
acompañados de lluvias, las heridas producidas por el viento en la planta de piña
facilitan la proliferación de hongos.
PROPAGACIÓN
El cultivo de la piña se realiza por propagación mediante brotes o por corona. También
se puede aplicar otra técnica utilizando la siembra de las hojas bajas puestas a germinar
en la arena lavada. Estas experiencias las hemos realizado con la ayuda de técnicos de la
Misión Técnica de Taiwán, como el Ing. Esteban Lee. En nuestro medio, lo más común
es utilizar los brotes, que son producidos por las piñas al año y medio de su desarrollo.
Las coronas son utilizadas cuando se quiere obtener una rigurosa selección de material
de propagación. Con esto se logra que los frutos sean más grandes y tengan un tamaño
uniforme, algo muy valorado en caso de exportaciones.
Cuando se trabaja con brotes, la plantación de estos se puede realizar en cualquier época
del año. Pero lo recomendable es plantar de tal manera que el máximo desarrollo de la
planta coincida con el invierno para que los frutos estén disponibles antes de diciembre.
Cuando no se dispone de material selectivo para la propagación, se puede realizar una
siembra antes del invierno. Los socos son utilizados solamente como semillas cuando se
trata de variedades que no producen brotes, como ocurre en algunos tipos de piña como
la cayena lisa. Se ha determinado que con cualquiera de las técnicas que se utilicen en la
producción de piña la deficiencia de nitrógeno retrasa el crecimiento de las plantas;
incluso, algunas sufren el enraizamiento y amarillado de las hojas, lo que afectará tanto
el tallo como la fruta. Hay que tener cuidado con la deficiencia de fósforo que en
nuestro medio es muy común. Esto puede ser causa de una baja producción final de las
frutas. Si hay carencia de potasio, van a parecer puntos amarillentos en las hojas.
PLANTACIÓN
Una vez preparado el suelo, se construyen los tablones de acuerdo al sistema de siembra
que se va a utilizar, es decir, de hilera simple o doble hilera. En cualquiera de los casos,
el tablón tiene que tener más de 25 cm de alto para tener un colchón de tierra mullido
que permita el buen desarrollo de las raíces.
MANEJOS CULTURALES
Una vez establecido el cultivo, se deben realizar carpidas cada dos, sin introducir tierra
en el corazón de la planta mientras se realiza la operación. Si la plantación fue realizada
en un terreno con pendiente, la siembra debe ser un poco más profunda para evitar el
arrastre de las aguas en los días de lluvia.
Para una mayor protección del cultivo y mejor manejo del mismo, hay que poner en los
tablones cobertura de materia vegetal muerta o también se puede recurrir al plástico.
Una técnica aconsejable es la de utilizar los restos del corte de pasto de hojas o
cualquier material orgánico, el cual se pone en el espacio entre surcos. Así, con el
caminar se va aplastando y descomponiendo de tal manera que al mes se puede subir al
tablón como abono y protector del cultivo. Con estas técnicas de cobertura se disminuye
la carpida, el ataque de las malezas y se produce materia orgánica.
Hay que proporcionar agua de riego en la época de sequía. Si bien la piña es una planta
que resiste la falta de agua, esto paraliza su desarrollo. Por lo tanto, debe suministrarse
agua, ya sea por aspersión o goteo. Se debe recordar que la piña requiere de 15 a 18 mm
de agua cuando es por goteo, y 85 mm de agua, si es por aspersión. Ambas cantidades
deben ser consideradas en forma semanal
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