Fundamentos cartográficos y geodésicos
Cuando un usuario de SIG estudia la cuenca vertiente de un río o la distribución de población
en las comunidades autónomas de un país, o bien analiza las rutas migratorias de un ave entre
dos continentes, los conceptos de la geodesia resultan fundamentales.
Las denominadas proyecciones cartográficas. Estas permiten transformar las coordenadas
sobre la superficie curva de la Tierra en coordenadas sobre una superficie plana. Esto es
necesario para poder representarlas en un soporte plano tal como puede ser un mapa o la
pantalla del ordenador, así como para poder analizarlas de forma más simple.
Con los elementos de la geodesia y las proyecciones cartográficas ya podemos elaborar
cartografía y estamos en condiciones de trabajar con la información georeferenciada. No
obstante, existen ciertos conceptos relativos a esa cartografía que resultan de suma
importancia y deben conocerse antes de abordar esas tareas. El más importante de ellos es la
escala, es decir, la relación entre el tamaño real de aquello que representamos y su tamaño en
la representación, la cual constituye un factor básico de toda información cartográfica.
Conceptos geodésicos básicos
Uno de los objetivos principales de la geodesia es establecer un sistema de referencia y definir
un conjunto de puntos (conocidos como vértices geodésicos) cuyas coordenadas en dicho
sistema sean conocidas con una precisión elevada. Posteriormente, y en base a esos puntos,
los cuales forman una red geodésica, se pueden calcular las coordenadas de cualquier punto
en el sistema de referencia definido.
A la hora de buscar un modelo al que asimilar la forma de la Tierra, existen dos conceptos
básicos: el elipsoide de referencia y el geoide.
Elipsoide de referencia y geoide
El intento más básico de establecer un modelo de la forma de la Tierra es asimilar esta a una
figura geométrica simple, la cual pueda expresarse mediante una ecuación matemática.
Además de ser más sencilla de manejar, disponer de esta ecuación matemática permite la
aplicación de conceptos geométricos, estableciendo así una base práctica para el trabajo con
coordenadas y la definición de sistemas de referencia. Podemos seguir tratando de asimilar la
forma de la Tierra a la de una superficie teórica, aunque no ya la de una esfera sino la de lo
que se denomina un elipsoide. Sobre un elipsoide, el radio de la Tierra ya no es constante, sino
que depende del emplazamiento.
Un elipsoide viene definido por dos parámetros: el semieje mayor y el semieje menor. En el
caso de la Tierra estos se corresponderían con el radio ecuatorial y el radio polar
respectivamente. La relación existente entre estas dos medidas define el grado de
achatamiento del elipsoide.
El elipsoide es la forma geométrica que mejor se adapta a la forma real de la Tierra, y por tanto
la que mejor permite idealizar esta, logrando un mayor ajuste.
Una vez que se dispone de una expresión teórica para la forma de la Tierra, el siguiente paso
es la determinación de los parámetros que definen esta. En el caso de utilizar la esfera, hay
que calcular su radio. En el caso de asumir el elipsoide como forma de referencia, deben
determinarse las medidas de los semiejes menor y mayor.
Debido a la evolución histórica de la idea de elipsoide de referencia, las medidas de los
semiejes que lo definen no son únicas. Es decir, no en todos lugares y en todas las
circunstancias se emplea un mismo elipsoide caracterizado por unos valores r1 y r2 idénticos.
Esto es debido principalmente al hecho de que un determinado elipsoide no se adapta de modo
igualmente preciso a todas las regiones terrestres, y el elipsoide que proporciona un mejor
ajuste para un área dada (por ejemplo, un continente o país) puede no ser el mejor en otra
zona de la Tierra alejada de la primera.
Para facilitar el uso de cartografía en las distintas zonas del planeta surgen los primeros
elipsoides generales (en contraste con los elipsoides locales), los cuales, además de buscar un
ajuste óptimo, han de cumplir las siguientes características:
El centro de gravedad terrestre y el del elipsoide deben coincidir.
El plano ecuatorial terrestre y el del elipsoide deben coincidir.
El geoide es la otra superficie de referencia, definida como la superficie tridimensional en
cuyos puntos la atracción gravitatoria es constante. Se trata de una superficie equipotencial
que resulta de suponer los océanos en reposo y a un nivel medio (el nivel es en realidad
variable como consecuencia de las mareas, corrientes y otros fenómenos) y prolongar estos
por debajo de la superficie terrestre. La particularidad del geoide reside en que en todos sus
puntos la dirección de la gravedad es perpendicular a su superficie.
Al igual que en el caso de los elipsoides, existen diversos geoides de referencia, y estos no son
constantes en el tiempo sino que evolucionan para adaptarse a las modificaciones que tienen
lugar sobre la superficie terrestre.
El datum geodésico
Es el conjunto formado por una superficie de referencia (el elipsoide) y un punto en el que
((enlazar)) este al geoide. Este punto se denomina punto astronómico fundamental (para su
cálculo se emplean métodos astronómicos), o simplemente punto fundamental, y en él el
elipsoide es tangente al geoide. La altura geoidal en este punto es, como cabe esperar, igual a
cero. La vertical al geoide y al elipsoide son idénticas en el punto fundamental.
Para un mismo elipsoide pueden utilizarse distintos puntos fundamentales, que darán lugar a
distintos datum y a distintas coordenadas para un mismo punto.
Sistemas de coordenadas
Disponiendo de un modelo preciso para definir la forma de la Tierra, podemos establecer ya un
sistema de codificar cada una de las posiciones sobre su superficie y asignar a estas las
correspondientes coordenadas. Dado que la superficie de referencia que consideramos es un
elipsoide, lo más lógico es recurrir a los elementos de la geometría esférica y utilizar esto para
definir el sistema de referencia. De ellos derivan los conceptos de latitud y longitud, empleados
para establecer las coordenadas geográficas de un punto.
Sin embargo, la geometría plana resulta mucho más intuitiva y práctica que la geometría
esférica para realizar ciertas tareas, y a raíz de esto surgen las proyecciones cartográficas, que
tratan de situar los elementos de la superficie del elipsoide sobre una superficie plana, y que
son los que se emplean para la creación de cartografía. Al aplicar una proyección cartográfica,
las coordenadas resultantes son ya coordenadas cartesianas.
Coordenadas geográficas
El sistema de coordenadas geográficas es un sistema de coordenadas esféricas mediante el
cual un punto se localiza con dos valores angulares:
la latitud Ф: es el ángulo entre la línea que une el centro de la esfera con un punto de
su superficie y el plano ecuatorial. Las líneas formadas por puntos de la misma latitud
se denominan paralelos y forman círculos concéntricos paralelos al ecuador. Por
definición la latitud es de 0º en el ecuador, que divide el globo en los hemisferios norte
y sur. La latitud puede expresarse especificando si el punto se sitúa al norte o al sur,
por ejemplo 24 º, 21' 11" N, o bien utilizando un signo, en cuyo caso los puntos al Sur
del ecuador tienen signo negativo.
la longitud λ: es el ángulo formado entre dos de los planos que contienen a la línea de
los Polos. El primero es un plano arbitrario que se toma como referencia y el segundo
es el que, además de contener a la línea de los polos, contiene al punto en cuestión.
Las líneas formadas por puntos de igual longitud se denominan meridianos y
convergen en los polos.
Como meridiano de referencia internacional se toma aquel que pasa por el observatorio de
Greenwich, en el Reino Unido. Este divide a su vez el globo en dos hemisferios: el Este y el
Oeste. La longitud puede expresarse especificando si el punto se sitúa al Este o al Oeste, por
ejemplo 32 º, 12' 43" E, o bien utilizando un signo, en cuyo caso los puntos al Oeste del
meridiano de referencia tienen signo negativo.
Proyecciones cartográficas
Si necesitamos crear una representación visual de la información cartográfica, lo habitual es
hacerlo en una superficie plana, ya sea a la manera clásica en un pliego de papel o, usando las
tecnologías actuales, en un dispositivo tal como una pantalla.
Existe una necesidad de poder trasladar la información geográfica (incluyendo, por supuesto, la
referente a su localización) a un plano, con objeto de poder crear cartografía y simplificar gran
número de operaciones posteriores. El proceso de asignar una coordenada plana a cada punto
de la superficie de la Tierra (que no es plana) se conoce como proyección cartográfica.
Una proyección cartográfica es la correspondencia matemática biunívoca entre los puntos de
una esfera o elipsoide y sus transformados en un plano. Es decir, una aplicación f que a cada
par de coordenadas geográficas (Ф; λ) le hace corresponder un par de coordenadas
cartesianas (x; y), según:
De igual modo, las coordenadas geográficas puede obtenerse a partir de las cartesianas
según: