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Documento de Cátedra

El documento describe tres modelos históricos de la discapacidad: 1) El modelo de la prescindencia, que prevaleció en la Antigüedad y la Edad Media y veía a las personas con discapacidad como inútiles; 2) El modelo médico-rehabilitador, que emergió en el siglo XIX y veía la discapacidad como un problema médico que podía tratarse para integrar a las personas a la sociedad; 3) El modelo social, que surgió en los 1960 reconociendo que la discapacidad es un asunto social y no médico.
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El documento describe tres modelos históricos de la discapacidad: 1) El modelo de la prescindencia, que prevaleció en la Antigüedad y la Edad Media y veía a las personas con discapacidad como inútiles; 2) El modelo médico-rehabilitador, que emergió en el siglo XIX y veía la discapacidad como un problema médico que podía tratarse para integrar a las personas a la sociedad; 3) El modelo social, que surgió en los 1960 reconociendo que la discapacidad es un asunto social y no médico.
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Documento de cátedra: Perspectivas acerca de la persona con

discapacidad
Desarrollo de los contenidos

1. 1. El sujeto con discapacidad. Diferentes perspectivas a lo largo


de la historia.

El presente es la viviente
suma total del pasado.
Thomas Carlyle[1] (1795-1881)
La afirmación del historiador inglés podría sonar discutible sino entendiéramos
que el presente se va conformando a partir de acciones que nacen de
representaciones y pensamientos que les dan origen y que, a su vez, tienen
íntima relación con el momento histórico, social, económico, cultural en que
éstos se han ido configurando.
Pensar el lugar de la persona con discapacidad en nuestra sociedad hoy, nos
invita a volver la mirada hacia las concepciones que históricamente se fueron
construyendo en torno al colectivo de personas. Estas perspectivas han ido
cambiando influenciadas por los atravesamientos de cada época: sociales,
políticos, económicos, religiosos, entre otros. Por esta razón, es interesante
hacer una reconstrucción sobre las diferentes miradas que han ido
sucediéndose a lo largo del tiempo y, a veces, coexistiendo,
contextualizándolas en el momento histórico en el que se desarrollaron.
En esta reconstrucción histórica podemos identificar al menos tres modelos
preponderantes: El modelo de la prescindencia, el modelo médico-rehabilitador
y el modelo social. Estos modelos no comienzan y terminan en un momento
determinado de la historia, sino que se van dando espiralados, van conviviendo,
superponiéndose y van dejando resabios que se materializan en las
representaciones sociales sobre las personas con discapacidad.

A modo didáctico, podemos identificar al Modelo de Prescindencia como


característico de la Antigüedad y el Medioevo; al modelo médico-rehabilitador,
como propio de la primera mitad del siglo XX; y el modelo social, surgido a
partir de la década de los sesenta del siglo pasado, y cuyos parámetros hoy
intentan impregnar los distintos ámbitos sociales: educativo, normativo,
político, recreativo, entre otros.

1. 1. 1 El modelo de la Prescindencia

Si nos adentramos un poco en cada uno de estos modelos podemos decir que el
modelo de la prescindencia fue característico de la Antigüedad y la Edad Media.
Desde esta mirada, la causa de la discapacidad era externa al sujeto: ya sea
por una posesión demoníaca o haber recibido un castigo de los dioses, se
consideraba que las personas con discapacidad no tenían nada que aportar a la
comunidad, por lo que se asumía que sus vidas carecían de sentido y que -por
lo tanto- no valía la pena que la vivieran.
En este escenario, según Agustina Palacios (2008), a raíz de la condición de
castigados e innecesarios que rotulaba a los discapacitados, surgieron dos
consecuencias que dieron origen a dos sub-modelos dentro del modelo de
prescindencia: el eugenésico y el de marginación.

1.1.1 El sub-modelo eugenésico


El submodelo eugenésico, se ubica dentro de la historia de la humanidad en lo
que se conoce como la Edad Antigua que comenzó con la aparición de la
escritura (antes de 3.000 A.C.) y se extendió hasta la caída del Imperio
Romano en Occidente (año 476 D.C.).
Las primeras civilizaciones occidentales, Grecia y Roma, buscaban las causas de
las deficiencias físicas y mentales de las personas en la posesión por espíritus
malignos (modelos demonológicos y explicaciones míticas de la discapacidad).
En la sociedad griega, donde primaba como valor la belleza y la perfección
física, cualquier desviación evidente de las mismas habilitaba a los padres de
aquellos miembros que las portaran, a deshacerse de ellos, es decir a practicar
el infanticidio. Por ejemplo, en Esparta aquellos niños que no reunían estos
ideales de belleza y fuerza, eran arrojados del Monte Taigeto a partir de una
decisión de la Gerusía o concejo de ancianos.
En su libro La Política, el gran filósofo griego Aristóteles escribió: “sobre el
abandono y la crianza de los hijos, una ley debe prohibir que se críe a ninguno
que esté lisiado” (Aristóteles, Política, Libro VII, cap XVI). Para Aristóteles, el
ciudadano se debía a la polis y en ella adquiría valor, si no tenía nada que
aportar a la ciudad, era una vida no valía la pena vivirse.
Situación similar se daba en Roma, donde los padres tenían la potestad de
matar o vender a los hijos discapacitados. También, podían mutilarlos para
pedir limosnas. Allí Rómulo decretó, en el año 753 D.C., que “todos los recién
nacidos –y hasta la edad de tres años- que constituían un peso potencial para
el Estado debían ser sacrificados” (Skliar, 1997:17).
1.1.2. El sub-modelo de la marginación

El sub-modelo de la marginación tuvo su auge en la Edad Media (período


histórico comprendido entre el año 476 -caída del Imperio Romano de
Occidente- y el descubrimiento de América, en 1492). Otros historiadores
sitúan el fin de la Edad Media en el año 1453, año en el que se inventó la
imprenta.
La Edad Media se caracterizó por el desarrollo del feudalismo en Europa. En ese
momento, la Iglesia tuvo un papel muy influyente dentro de la sociedad.
Con respecto a la mirada acerca de la persona con discapacidad continúan
vigentes los modelos demonológicos acerca del origen de las deficiencias físicas
y el retraso mental, sin embargo, se prohíbe el infanticidio.
La idiotez, la demencia, la posesión demoníaca, la pobreza extrema y el delito
eran confundidas y por lo tanto eran motivo de exclusión, castigo y expiación.
En este sentido, dado que éstas eran consideradas como productos del demonio
o del pecado, sus portadores eran sometidos a exorcismos y, en algunos casos,
a la hoguera o bien eran recluidos en asilos donde convivían con delincuentes,
enfermos mentales, prostitutas y otros seres “indeseables” para la sociedad. En
estos lugares, las condiciones de vida eran tales (enfermedades, hacinamiento,
falta de higiene y alimentación inadecuadas) que en muy poco tiempo las
personas allí confinadas, morían.
Asímismo, las personas con discapacidad especialmente las personas con
discacidad intelectual, personas con deformidades físicas y los enanos, eran
utilizados en las cortes reales como bufones, quienes servían para divertimento
de sus amos. Esta condición si bien no reconoce su dignidad como persona, les
permitía acceder a una calidad de vida muy superior a la que podrían tener
viviendo en las calles, en los asilos o siendo exhibidos en las ferias como
“fenómenos”.
Casi a los finales de este momento histórico, en lo que se llamó la Baja

Edad Media, comienza a aparecer una mirada más benéfica de


la Iglesia de la mano de exponentes como San Francisco de Asís (1181-1226)
quien ve “en todo miserable, la imagen de Cristo”, entendiendo y difundiendo
que los “anormales” (sic) son elegidos de Dios y por lo tanto están cerca de Él.
Esto genera una nueva práctica de caridad y misericordia dentro de la Iglesia
Católica que luego fue difundiéndose a otros círculos sociales.

1. 2 Modelo Médico- rehabilitador

El segundo modelo que podemos identificar es el médico- rehabilitador.


Sus inicios podemos remitirlos al siglo XIX, aunque tiene su auge en la
primera parte del siglo XX.
A comienzos del Siglo XIX se desarrolla un importante interés de la medicina
por el estudio de las personas con discapacidad y especialmente de los
enfermos mentales. De este modo, la discapacidad comienza a ser entendida
desde una perspectiva orgánico- funcional, es decir que la ausencia o presencia
deficitaria de alguna parte del cuerpo, es entendida como un fenómeno
estrictamente individual y de origen orgánico, que impone una presunción de
inferioridad biológica (una “minusvalía”) para el sujeto que la porta.
Los presupuestos en los que se basa el modelo médico-rehabilitador son dos:
uno relacionado con las causas de la discapacidad, y el otro con el rol de la
persona en la sociedad. En primer término, las causas de la discapacidad ya no
son religiosas sino científicas (existe un déficit biológico, orgánicamente
constatable) y, en segundo lugar, las personas con discapacidad dejan de ser
consideradas inútiles para la sociedad: siempre que sean rehabilitadas, pueden
tener algo que aportar a la misma. Podemos advertir que, al cambiar las causas
de la discapacidad, se modifica su concepción y su tratamiento, pues al
entenderse como una deficiencia biológica con causa científica, la discapacidad
no sólo puede ser curada sino además prevenida.
Esta importancia dada a la mirada médica contribuyó a la creación de una
identidad en la que la persona con discapacidad se define por su enfermedad.
Además parte de la premisa que existe un criterio desde dónde se define un
estándar de “normalidad”, fuera del cual las personas entran dentro de un
ámbito de lo “a-normal”. De esta perspectiva, surgen las formas de nombrar a
las personas con discapacidad como “enfermos”, “enfermitos”, “minusválidos”,
“sub-normales”, “a-normales” (que presupone que hay algunas personas que
son “normales” y otras que no reúnen está condición o están por debajo de
ella), designaciones que tristemente continúan hasta el día
Desde el enfoque propio de este modelo, el tratamiento de la discapacidad
(nótese que es una palabra que nace del entorno médico) se orienta
a rehabilitar o normalizar a las personas con discapacidad con el objetivo de
que puedan integrarse en la sociedad y a compensar a aquellos individuos que,
debido a la naturaleza de las patologías que padecen, no logran alcanzar dicha
meta. Así, las respuestas sociales frente al fenómeno de la discapacidad,
consisten en medidas de tipo terapéutico o asistencial, dirigidas hacia la
persona individualmente.
Además, según el modelo médico, la normalización/rehabilitación de las
personas con discapacidad aparece como un paso previo a la integración social
e incluso como una condición para el acceso real y efectivo a los derechos.
Dicho de otro modo, las personas con discapacidad tendrán también que
adaptarse a través de su esfuerzo individual a unos derechos
universales diseñados por y para las personas “normales”. Cuando no pueden
hacerlo, el modelo médico contempla como una consecuencia «natural»,
«inevitable» y, por tanto, «tolerable», que la persona con discapacidad vea
restringidos o limitados, en alguna medida, sus derechos respecto al resto de la
población «no discapacitada». Restricciones que no se contemplan –desde este
modelo- como supuestos de discriminación o de vulneración de los derechos.
Finalmente, el modelo médico se fija precisamente en aquello que las personas
con discapacidad no pueden hacer, infravalora las capacidades y aptitudes de
las personas con «deficiencias», refuerza el estereotipo de las personas con
discapacidad como personas dependientes y genera sobreprotección,
permitiendo que otros -padres, familiares, tutores, médicos asistentes- decidan
sobre los aspectos esenciales de su vida y, por tanto, sobre sus derechos. Así,
desde estos parámetros, la persona con discapacidad se configura como un
sujeto pasivo en relación con sus derechos.
Existe un aspecto por el cual el modelo médico debe ser valorado y es que los
Estados comienzan a hacerse cargo de aquellos ciudadanos que poseen
diversidades funcionales. Surgen así políticas públicas tendientes a proveer los
tratamientos médicos y los medios técnicos al servicio de las personas con
discapacidad.
1. 1. 3 El Modelo Social de la discapacidad

Lo que hoy se conoce como el modelo social de la discapacidad tiene sus


orígenes en el Movimiento de Vida Independiente, que nació en Estados Unidos
a finales de los años 60 del siglo pasado, en la Universidad de Berkeley,
California, de la mano de Ed Roberts.
A partir del examen del movimiento feminista, Roberts advirtió que las
personas con discapacidad, al igual que las mujeres en su intento de
reivindicación social, rechazaban terminantemente que se los definiera por sus
características físicas. Fue así como surgió un nuevo concepto que intenta
cambiar la visión tradicional de la discapacidad, trasladando el foco de lo
individual a lo social. En lugar de entender la discapacidad como una carencia
de la persona que se debe rehabilitar para poder integrarse, se pasa a mirar las
deficiencias como un producto social, resultado de las interacciones entre un
individuo y un entorno diseñado para una población estándar, que no
contempla las diversidades individuales.
Desde esta perspectiva la discapacidad se despega de la enfermedad. Se la
concibe como “un concepto que evoluciona y que resulta de la
interacción entre las personas con deficiencias y las barreras debidas a la
actitud y al entorno que evitan su participación plena y efectiva en la sociedad,
en igualdad de condiciones con las demás” (Preámbulo de Convención
Internacional de los Derechos de las Personas con Discapacidad, inc. E, ONU,
2006).
Esto quiere decir que la discapacidad, tradicionalmente asociada como un
atributo fijo e inalterable del sujeto que la porta, ahora es entendida en relación
con el ambiente en que esta persona se desarrolla. Por lo tanto se transforma
en un concepto fluido, cambiante, que está en función de las barreras y de los
apoyos disponibles en su entorno. En otras palabras: la diversidad funcional de
una persona se transforma en discapacidad sólo como consecuencia de la
interacción de la persona con las barreras del contexto y donde el ambiente no
le aporta el adecuado apoyo para reducir sus limitaciones funcionales.
“Este modelo se encuentra íntimamente relacionado con la asunción de ciertos
valores intrínsecos a los derechos humanos, y aspira a potenciar el respeto por
la dignidad humana, la igualdad y la libertad personal, propiciando la inclusión
social, y sentándose sobre la base de determinados principios: vida
independiente, no discriminación, accesibilidad universal, normalización del
entorno, diálogo civil, entre otros” (Victoria Maldonado, J. 2013: 825-826).

Este modelo parte de los


derechos, porque entiende que las limitaciones que las personas con
discapacidad padecen para participar plenamente en la vida social no son
naturales, ni inevitables. Se trata de restricciones que son el producto de una
construcción social y de relaciones de poder que constituyen una violación de la
dignidad intrínseca y un supuesto de insatisfacción de derechos.
Los presupuestos fundamentales del modelo social son dos:

1. Las causas que originan la discapacidad no son ni religiosas, ni científicas,


sino sociales o al menos, preponderantemente sociales.
2. Las personas con discapacidad tienen mucho que aportar a la sociedad, o
que, al menos, la contribución será en la misma medida que el resto de
personas. Toda vida humana es igualmente digna.

Los Principios fundamentales


-Se enfatiza la importancia de que las personas con discapacidad tomen el
control respecto de sus propias vidas, es decir la autodeterminación
-Se condena la segregación y la institucionalización, que considera son
violaciones directas de los derechos humanos de las personas con discapacidad.
-Se aboga por que los gobiernos elaboren legislaciones que protejan los
derechos humanos de la gente con discapacidad, incluyendo la igualdad de
oportunidades.
*********************************

Actividades sugeridas, semana 1


"Modelo Eugenésico"
- Te invitamos a compartir un extracto de la película “300”
[Link]
ZvpSnaIU

- Presta atención a los diálogos que se establecen, a las posturas


de los cuerpos y a los términos que se utilizan para referirse
mutuamente.
- Registra lo que te llamó la atención y busca las relaciones con
lo leído acerca de sub-modelo eugésico.

Sub-Modelo de la Marginación
- Te invitamos a compartir los primeros 5 minutos del corto “El
circo de la mariposa”
-
Play Video

(en inglés, subtitulada al español)


-
Play Video
(en español)
- Presta atención a los diálogos que se establecen, a las posturas
de los cuerpos y a los términos que se utilizan para referirse
mutuamente.
- Registra lo que te llamó la atención y busca las relaciones con
lo leído acerca de sub-modelo de la marginación.

Modelo Médico-Rehabilitador

- Te invitamos a compartir un extracto de la película “Forrest


Gump”
-
Play Video

- Presta atención a los diálogos que se establecen, a los términos


que se utilizan para referirse a la persona con discapacidad y a las
implicancias en la vida cotidiana de la persona.
- Registra lo que te llamó la atención y busca las relaciones con
lo leído acerca de modelo médico-rehabilitador.

Nota: Dentro del aula virtual encontrarás una pestaña donde


estará el Glosario de la materia. Allí cada uno de uds. irá aportando para
definir los conceptos centrales que se abordan en la asignatura así como las
principales leyes vinculadas a la temática. Recordá que éste es un requisito
para promocionar o regularizar la materia

*********************
Bibliografía obligatoria para Semana 1
-Pahud, F. (2019) Documento de cátedra “Perspectivas acerca de la persona
con discapacidad”.
- Velarde Lizama, V. (2012) “Los modelos de la discapacidad: un recorrido
histórico”. Revista Empresa y Humanismo / vol xv / nº 1 / 2012 / 115-136.
Disponible
en [Link]
humanismo/article/view/4179
- Victoria Maldonado, J. (2013) “El modelo social de la discapacidad: una
cuestión de derechos humanos”. Revista de Derecho UNED/ núm. 12/ 2013/
817-833. Disponible
en [Link]
- ONU; 2006, Convención Internacional de los Derechos de las Personas con
Discapacidad.

Bibliografía Complementaria:
- Palacios, A. (2008) "El modelo social de la discapacidad: orígenes,
caracterización y plasmación en la Convención Internacional de los derechos de
la persona con discapacidad". Capitulos 1 y 2.
Disponible
en [Link]
[Link]

Bibliografía utilizada para elaborar el presente texto


- ONU; 2006, Convención Internacional de los Derechos de las Personas
con Discapacidad
- Pahud, M. F. (2018) “Educación Especial: un presente teñido de historia”.
Documento de Cátedra, asignatura Educación Especial del Profesorado de
Educación Especial, FCH, UNSL.
- Velarde Lizama, V. (2012) “Los modelos de la discapacidad: un recorrido
histórico”. Revista Empresa y Humanismo / vol xv / nº 1 / 2012 / 115-136.
Disponible
en [Link]
humanismo/article/view/4179
- Victoria Maldonado, J. (2013) “El modelo social de la discapacidad: una
cuestión de derechos humanos”. Revista de Derecho UNED/ núm. 12/ 2013/
817-833. Disponible
en [Link]

[1] Historiador, pensador y ensayista inglés.

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