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Egipto

Las pirámides de Egipto se construyeron originalmente como tumbas monumentales para los faraones, creyendo los egipcios que albergarían la esencia del rey después de la muerte. Las primeras pirámides fueron escalonadas, luego adoptaron formas romboidales, y finalmente se volvieron pirámides de caras lisas como las grandes pirámides de Giza. Los egipcios momificaban los cuerpos y realizaban rituales para permitir que el alma del difunto encontrara la vida después de la muerte entre los d
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Egipto

Las pirámides de Egipto se construyeron originalmente como tumbas monumentales para los faraones, creyendo los egipcios que albergarían la esencia del rey después de la muerte. Las primeras pirámides fueron escalonadas, luego adoptaron formas romboidales, y finalmente se volvieron pirámides de caras lisas como las grandes pirámides de Giza. Los egipcios momificaban los cuerpos y realizaban rituales para permitir que el alma del difunto encontrara la vida después de la muerte entre los d
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PIRÁMIDES DE EGIPTO

Las pirámides de Egipto son, de todos los vestigios legados por los egipcios de la antigüedad, los
más portentosos y emblemáticos, construidas con bloques de piedra revestidos de caliza blanca.

ORIGEN

LA FUNCIÓN DE LAS PIRÁMIDES EGIPCIAS


En los Textos de las Pirámides, grabados en las paredes de las cámaras funerarias de algunas de
ellas durante el Imperio Antiguo, existe una plegaria destinada al rey y su pirámide:

"Oh Atum, pon tus brazos alrededor de este gran rey, alrededor de esta construcción, y alrededor
de esta pirámide como los brazos del símbolo del ka, para que la esencia del rey pueda estar en
esta, perdurando para siempre. Oh

Gran Enéada que estás en Heliópolis, haz que el nombre del rey perdure, haz que esta pirámide
del rey y esta construcción suya perduren para siempre, como el nombre de Atum que preside
sobre la Gran Enéada perdura."

Esta última frase se repite muchas veces, variando los nombres de los dioses y sus epítetos.
Los textos citados indican la función de la pirámide: contener la «esencia» del rey por toda la
eternidad. Según los mismos textos, el rey resucita, y asciende al cielo para vivir eternamente
entre los dioses, transfigurado en una estrella.

PRIMERAS PIRÁMIDES MONUMENTALES


A principios de la Dinastía III (c. de 2700 a. C.)
las mastabas reales se transformaron en
pirámides escalonadas, constituidas con varias
gradas, a modo de "escalera gigantesca" que se
eleva hacia el cielo.
La primera y más famosa de estas es la
pirámide escalonada de Saqqara del faraón
Dyeser (Zoser), cuyo arquitecto era Imhotep,
que posiblemente quiso crear un monumento
que se elevara hacia el cielo, como una
gigantesca escalera, con el fin de simbolizar la
ascensión del difunto del "mundo terrenal"
"hacia los "Cielos".
La siguiente etapa en la evolución de las pirámides, fue la construcción ordenada erigir por el rey
Seneferu, la llamada "pirámide romboidal", o "pirámide acodada", en la región de Dahshur, que se
considera una etapa intermedia entre la "pirámide escalonada" y la "pirámide clásica", o de caras
lisas. En la pirámide romboidal las caras están conformadas con dos pendientes, de inclinación
decreciente en dirección a la cumbre. La ausencia de uniformidad de esta pendiente podría ser un
efecto geométrico voluntario. O, como sostienen algunos expertos, debido a dificultades
arquitectónicas, por la estabilidad de la pirámide (pendiente original demasiado fuerte), o su
método de construcción (transporte de bloques a gran altura), o por dificultades de suministro
(situación geopolítica), entre otras.

PIRÁMIDES CLÁSICAS
Este tipo de pirámides condujo, en una última fase de evolución, a las pirámides clásicas, de caras
lisas, de la Dinastía IV (c. 2500 a. C.); las más célebres y mejor conservadas de las cuales son las
pirámides de Keops, Kefren, y Micerino, erigidas en la meseta de Guiza, cerca del actual El Cairo.
Otros faraones de la dinastía IV
iniciaron la construcción de sus
pirámides, como Dyedefra (Abu-
Roash) y Nebkara (Zawyet el-Aryam),
pero quedaron sin concluir. El último
faraón de la dinastía, Shepseskaf,
eligió un monumento a modo de gran
sarcófago pétreo, la mastaba de
Shepseskaf en Saqqara. La pirámide
de Dyedefra (Abu-Roash) llegó a ser 7
metros más alta que la de Keops al
levantarla aprovechando una
elevación natural, pero durante la
época romana fue desmantelada al convertirla en cantera para usar sus piedras en otras
construcciones.

Durante la dinastía V la mayoría de sus reyes levantaron sus complejos de pirámides en Saqqara
y Abusir, pero de menores dimensiones y técnicamente muy inferiores. Prosiguieron eligiéndolas
en Saqqara: Teti, Pepy I, Merenra I y Pepy II, durante la dinastía VI.

En el denominado primer período intermedio de Egipto algunos gobernantes continuaron la


tradición, como Neferkara Neby, Jui, Ity, o Merykara, pero apenas quedan restos.

Es en el Imperio Medio (dinastía XII, c. 1760 a. C.) cuando se levantan las últimas grandes
pirámides, pero con núcleos de adobe dentro del revestimiento pétreo, actualmente
desmoronados.

Los faraones del Imperio Nuevo prefirieron construir grandes templos funerarios e hipogeos en la
zona de Tebas.
Los dignatarios de la dinastía XXV de origen nubio (c. 747 a. C.), erigieron pirámides pétreas
menores y más estilizadas en Napata y Meroe (en su natal Kush) para ellos y sus familiares.

La pirámide era el centro del gran complejo funerario de cada soberano, erigida al fondo de una
calzada ritual que la comunicaba con un templo funerario donde se realizaban las ofrendas y
ceremonias cotidianas por el difunto, y rodeada por las mastabas donde se enterraban los
miembros de su familia y corte, así como varias pequeñas pirámides menores anexas para las
esposas reales.

CREENCIAS DE EGIPTO

RELIGIÓN
La religión es un factor fundamental de la cultura
egipcia y es muy difícil de comprender. Se trata de
una religión politeísta, pero con tendencia al
monoteísmo ya que cada nomos (o pequeña
región) tenía un dios al que rendía culto
principalmente y luego rendía culto a los demás de
manera secundaria.

Estas divinidades se representan como figuras


humanas con algunos símbolos, aunque luego
algunos se sincretizan. Unas veces tienen cabeza
de animal y otras veces sólo se representan con la
forma animal. Hay dos tipos de dioses:

Dioses locales: los de cada nomos (por ejemplo, el Dios de Memphis es PTAH)
Dioses cósmicos: mucho más amplios, para todos los normos. Entre estos cabe destacar una
triada que va a ser muy importante desde un principio: Geb, dios de la tierra, Nut, dios del cielo, y
Ra, dios del sol.
Muchos semidioses, que se van multiplicando.
También hay animales sagrados (que no divinos), a los que se trata con mucho respeto y se
momifican al morir.

LA MOMIFICACIÓN
Todo lo anterior nos lleva a la momificación. El
desierto puede asegurar al hombre la momificación
porque seca el cuerpo evitando su descomposición,
pero según avanza el tiempo los cuerpos se
empiezan a momificar para conseguir una mejor
conservación y esta momificación lleva a una serie de
ritos muy complejos.

La momificación se convierte en todo un arte que se


realiza en las "casas de la muerte" a las que llevan los
muertos. Se necesitan una serie de ungüentos que a
veces se encontraban en Egipto, pero otras veces no,
por lo que eran muy costosos. Las técnicas se van perfeccionando según se va desarrollando el
comercio y están plenamente conseguidas en el Imperio Medio y Nuevo.

VIDA DESPUÉS DE LA MUERTE


Los egipcios habían elaborado creencias
sobre la muerte y el más allá. Creían que los
humanos poseían un ka, o fuerza vital, que
dejaba el cuerpo en el momento de la
muerte. En vida, el ka recibía su sustento de
la comida y bebida, así que se creía que,
para perdurar después de la muerte, el ka
debía continuar recibiendo ofrendas de
comida, cuya esencia espiritual podía ser
consumida. Cada persona también tenía un
ba, el conjunto de características espirituales
únicas de cada individuo. A diferencia del ka,
el ba permanecía unido al cuerpo después de
muerte. Rituales funerarios egipcios tenían la intención de liberar el ba del cuerpo para que
pudiera moverse libremente, y reunirlo con el ka para que pudiera seguir viviendo como un akh.
No obstante, también era importante que el cuerpo del fallecido fuera preservado, pues los
egipcios creían que el ba regresaba a su cuerpo cada noche para recibir vida nueva, antes de
emerger en la mañana como un akh.

Originalmente, sin embargo, los egipcios creían que sólo el faraón tenía un ba, y sólo él podía
volverse uno con los dioses; los plebeyos muertos pasaban a un reino oscuro y desolado que
representaba lo opuesto de la vida. Los nobles recibían tumbas y los recursos para su
mantenimiento como regalos del rey, y se creía que su habilidad para entrar al más allá dependía
de estos favores reales. En tiempos tempranos, se creía que los faraones fallecidos ascendían al
cielo y habitaban entre las estrellas. En el curso del Imperio Antiguo (c. 2686-2181 a. C.), sin
embargo, la figura del faraón se volvió estrechamente asociada con el diario renacer del dios sol
Ra y con el gobernante del inframundo Osiris, pues la importancia de estas deidades creció.

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