c-1052/01: requisitos demandas de inconstitucionalidad
C-1052/01, 4 de octubre de 2001, MP: MANUEL JOSÉ CEPEDA ESPINOSA
La Sala Plena de la Corte Constitucional, en cumplimiento de sus atribuciones
constitucionales y de los requisitos y de los trámites establecidos en el decreto 2067
de 1991, ha proferido la siguiente
SENTENCIA
I. ANTECEDENTES
En ejercicio de la acción pública consagrada en el artículo 241 de la Constitución, el
ciudadano Darío José Pérez Otero solicitó a esta Corporación la declaración de
inexequibilidad del artículo 51 de la Ley 617 de 2000 “por la cual se reforma
parcialmente la Ley 136 de 1994, el Decreto Reglamentario 1222 de 1986, se adiciona
la ley orgánica del presupuesto, el Decreto 1421 de 1993, se dictan otras normas
tendientes a fortalecer la descentralización, y se dictan normas para la
racionalización del gasto público nacional”.
Cumplidos los trámites constitucionales y legales propios de los procesos de
constitucionalidad, la Corte Constitucional procede a decidir acerca de la demanda en
referencia.
II. NORMA DEMANDADA
A continuación se transcribe el texto de las normas acusadas, así:
Ley 617 de 2000
(octubre 6)
por la cual se reforma parcialmente la Ley 136 de 1994, el Decreto Extraordinario 1222
de 1986, se adiciona la Ley Orgánica de Presupuesto, el Decreto 1421 de 1993, se dictan
otras normas tendientes a fortalecer la descentralización, y se dictan normas para la
racionalización del gasto público nacional.
Artículo 51. Extensión de las incompatibilidades de los contralores y personeros. Las
incompatibilidades de los contralores departamentales, distritales y municipales y de
los personeros distritales y municipales tendrán vigencia durante el período para el
cual fueron elegidos y hasta 12 meses posteriores al vencimiento del período
respectivo o la aceptación de la renuncia.
III. LA DEMANDA
En primer término, señala el demandante que se "[…] debe llamar la atención de esa
honorable Corporación para decir que las incompatibilidades son definidas como
aquellas prohibiciones que se le determinan a un servidor Público en ejercicio de su
cargo"
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Luego indica el cargo en los siguientes términos: "Como se expresa en la norma
demandada, esta se extiende 12 meses después de ese límite, y lo que es peor, deja
por fuera de toda posibilidad que el exservidor público, en este caso el Expersonero,
haga su vida profesional ejerciéndola, y desde luego laboral, restringiéndolo
solamente a ser profesor Universitario. Nuestra Constitución Política consagra el
Derecho al trabajo como un derecho fundamental Universal (Artículos 25 y 53 de la
C.P.), y su impedimento afecta al trabajador y a su familia arrastrándolo a situaciones
indignas y desiguales"
Con base en este argumento, el demandante hace uso de la acción ciudadana de
constitucionalidad "[…] convencido de que la norma demandada viola esos principios
constitucionales"
IV. INTERVENCIONES DE AUTORIDADES PUBLICAS
V. INTERVENCIÓN CIUDADANA
VI. CONCEPTO DEL PROCURADOR GENERAL DE LA NACION
VII. CONSIDERACIONES Y FUNDAMENTOS
1. Competencia
En virtud de lo dispuesto por el artículo 241-4 la Corte Constitucional es competente
para conocer de las demandas de inconstitucionalidad contra normas de rango legal,
como las que se acusan en la demanda que se estudia.
2. El problema jurídico que se plantea
El actor considera que la norma demandada es contraria a la Constitución porque
limita por completo el derecho al trabajo de los ex contralores y ex personeros de las
entidades territoriales durante el año que sigue a su desvinculación definitiva –por
terminación del período o por renuncia–, dejando como única alternativa la cátedra
universitaria.
Antes de analizar cuestiones jurídicas de fondo, la Corte pasa a determinar si el
demandante formula algún cargo contra la norma acusada, según los criterios fijados
por esta Corporación, para establecer si es procedente en esta oportunidad proferir
fallo inhibitorio.
3. Consideraciones
3.1. La Corte Constitucional encuentra que la demanda presentada, en la que se
solicita la declaratoria de inexequibilidad del artículo 51 de la Ley 617 de 2000, no
cumple con los requisitos necesarios para proferir a un fallo de fondo. Este asunto ha
sido tratado por esta Corporación en numerosas ocasiones, motivo por el que se ha
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expedido una copiosa jurisprudencia a la que en esta oportunidad se hará referencia
para sintetizar los criterios que al respecto ha sentado este Tribunal.
3.2. El artículo 2° del Decreto 2067 de 1991 señala los elementos indispensables que
debe contener la demanda en los procesos de inconstitucionalidad 1 . La
jurisprudencia de la Corte Constitucional, por su parte, ha establecido la necesidad de
cumplir con todos y cada uno de estos requerimientos. Se trata, como lo dijo la Corte
al declarar exequible la norma citada, de “unos requisitos mínimos razonables que
buscan hacer más viable el derecho [de participación política], sin atentar en ningún
momento contra su núcleo esencial”2.
Así, si un ciudadano demanda una norma, “debe cumplir no sólo formalmente sino
también materialmente estos requisitos, pues si no lo hace, hay una ineptitud
sustancial de la demanda”3 que impide que la Corte se pronuncie de fondo. Téngase
en cuenta, además, que el artículo 241 de la Constitución consagra de manera expresa
las funciones de la Corte, dentro de las que señala que a ella le corresponde la guarda
de la integridad y supremacía de la Constitución en los estrictos y precisos términos
del artículo; de acuerdo con esta norma, “no corresponde a la Corte Constitucional
revisar oficiosamente las leyes sino examinar aquellas que han sido demandadas por
los ciudadanos, lo cual implica que el trámite de la acción pública sólo puede
adelantarse cuando efectivamente haya habido demanda, esto es, una acusación en
debida forma de un ciudadano contra una norma legal”4.
De esta manera, se desarrolla una de las herramientas más preciadas para la
realización del principio de democracia participativa que anima la Constitución
(artículo 1 C.P.), permitiendo a todos los ciudadanos, a través de la acción pública de
inconstitucionalidad, ejercer un derecho político reconocido por el propio
Ordenamiento Superior (artículo 40 C.P.) y actuar como control real del poder que
ejerce el legislador cuando expide una ley.
1 Dice la citada norma: “Artículo 2º. Las demandas en las acciones públicas de inconstitucionalidad
se presentarán por escrito, en duplicado, y contendrán: 1. El señalamiento de las normas acusadas
como inconstitucionales, su transcripción literal por cualquier medio o un ejemplar de la publicación
oficial de las mismas; 2. El señalamiento de las normas constitucionales que se consideren
infringidas; 3. Los razones por las cuales dichos textos se estiman violados; 4. Cuando fuera el caso,
el señalamiento del trámite impuesto por la Constitución para la expedición del acto demandado y la
forma en que fue quebrantado; y 5. La razón por la cual la Corte es competente para conocer de la
demanda".
2 C-131 de 1993. Esta sentencia declaró la constitucionalidad del artículo 2 del Decreto 2067 de
1991, y estableció el punto de partida de la jurisprudencia constitucional respecto de la
sistematización de los requisitos que deben cumplir las demandas de constitucionalidad.
3 C-447 de 1997. La Corte se declara inhibida para pronunciarse de fondo sobre la
constitucionalidad del inciso primero del artículo 11 del Decreto Ley 1228 de 1995, por demanda
materialmente inepta, debido a la ausencia de cargo.
4 Ibíd.
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3.3. La consagración de estos requisitos mínimos no puede entenderse, entonces,
como una limitación a los derechos políticos del ciudadano ya referidos, pues lo que
se persigue al identificar el contenido de la demanda de inconstitucionalidad es fijar
unos elementos que informen adecuadamente al juez para poder proferir un
pronunciamiento de fondo, evitando un fallo inhibitorio que torna inocuo el ejercicio
de este derecho político. Esto supone que el demandante de una norma cumpla con
una carga mínima de comunicación y argumentación que ilustre a la Corte sobre la
norma que se acusa, los preceptos constitucionales que resultan vulnerados, el
concepto de dicha violación y la razón por la cual la Corte es competente para
pronunciarse sobre la materia.
La presentación de una demanda de inconstitucionalidad ante la Corte da inicio a un
diálogo entre el ciudadano, las autoridades estatales comprometidas en la expedición
o aplicación de las normas demandadas y el juez competente para juzgarlas a la luz
del Ordenamiento Superior. Esto supone como mínimo la exposición de razones
conducentes para hacer posible el debate.
3.4. Concretamente, el ciudadano que ejerce la acción pública de inconstitucionalidad
contra una norma determinada, debe referir con precisión el objeto demandado, el
concepto de la violación y la razón por la cual la Corte es competente para conocer del
asunto. Estos son los tres elementos, desarrollados en el texto del aludido artículo 2
del Decreto 2067 de 1991 y por la Corte en sus pronunciamientos, que hacen posible
el pronunciamiento de fondo por parte de este Tribunal.
3.4.1. Así, tendrá que identificar, en primer lugar, el objeto sobre el que versa la
acusación, esto es, el precepto o preceptos jurídicos que, a juicio del actor, son
contrarios al ordenamiento constitucional. Esta identificación se traduce en (i.) “el
señalamiento de las normas acusadas como inconstitucionales” (artículo 2 numeral 1
del Decreto 2067 de 1991). Pero además, la plena identificación de las normas que se
demandan exige (ii.) “su transcripción literal por cualquier medio o la inclusión de
“un ejemplar de la publicación de las mismas” (Artículo 2 numeral 1 del Decreto 2067
de 1991). Se trata de una exigencia mínima “que busca la indispensable precisión,
ante la Corte, acerca del objeto específico del fallo de constitucionalidad que habrá de
proferir, ya que señala con exactitud cuál es la norma demandada y permite, gracias
al texto que se transcriba, verificar el contenido de lo que el demandante aprecia
como contrario a la Constitución” 5 . Ahora bien: estos requerimientos fueron
cabalmente cumplidos en el presente caso.
5 En la ya citada sentencia C-491 de 1997. En dicho proceso uno de los intervinientes solicitó la
inhibición de la Corte por una razón diferente a la de carencia de objeto actual de la demanda por
agotamiento del propósito de la ley (argumento que finalmente sustentó el fallo): consideraba que el
hecho de que el actor no hubiera presentado copia de la disposición impugnada era razón suficiente
para inadmitir la demanda. La Corte desestimó dicha solicitud, pues el actor había corregido dicho
error antes del vencimiento del término para la admisión de su escrito ya añadió el argumento que se
transcribe.
4
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3.4.2. El segundo elemento de toda demanda de inconstitucionalidad es el concepto de
la violación, que supone la exposición de las razones por las cuales el actor considera
que el contenido de una norma constitucional resulta vulnerado por las disposiciones
que son objeto de la demanda. En este orden de ideas, al ciudadano le corresponderá
(i.) hacer “el señalamiento de las normas constitucionales que se consideren
infringidas” (artículo 2 del numeral 2 del Decreto 2067 de 1991), pues “si bien cada
ciudadano es libre de escoger la estrategia que considere conveniente para demostrar
la inconstitucionalidad de un precepto (siempre y cuando respete los parámetros
fijados por la Corte), considera la Corte que… el [particular] tiene el deber de
concretar el o los cargos contra las disposiciones acusadas, lo que implica realizar un
esfuerzo por identificar de manera relativamente clara las normas constitucionales
violadas”6. Este señalamiento supone, además, (ii.) la exposición del contenido
normativo de las disposiciones constitucionales que riñe con las normas demandadas,
es decir, manifestar qué elementos materiales del texto constitucional son relevantes
y resultan vulnerados por las disposiciones legales que se impugnan7. No basta, pues,
con que el demandante se limite a transcribir la norma constitucional o a recordar su
contenido.
Finalmente, (iii.) tendrán que presentarse las razones por las cuales los textos
normativos demandados violan la Constitución (artículo 2 numeral 3 del Decreto
2067 de 2000). Esta es una materia que ya ha sido objeto de análisis por parte de la
Corte Constitucional y en la que se revela buena parte de la efectividad de la acción
pública de inconstitucionalidad como forma de control del poder público. La
efectividad del derecho político depende, como lo ha dicho esta Corporación, de que
las razones presentadas por el actor sean claras, ciertas, específicas, pertinentes y
suficientes8. De lo contrario, la Corte terminará inhibiéndose, circunstancia que
frustra “la expectativa legítima de los demandantes de recibir un pronunciamiento de
fondo por parte de la Corte Constitucional”9.
6 C-142 de 2001. Se inhibió la Corte en esta oportunidad para conocer de muchos de los cargos
formulados contra algunos numerales de los artículos 223 y 226 del Código Contencioso
Administrativo, pues el actor no identificó claramente las disposiciones constitucionales que
resultaban vulneradas.
7 Cfr. Ibíd. Sentencia C-142 de 2001. En dicha oportunidad, tal y como fue referido, la falta de
claridad en la identificación de las normas constitucionales que se consideraban vulneradas, que
sirvió de base para inhibir a la Corte de realizar un pronunciamiento de fondo tuvo que ver con el
siguiente hecho: el actor consideró que las normas acusadas contrariaban 76 disposiciones
constitucionales, no obstante, la Corte encontró que sólo respecto de 10 de ellos el actor hizo
manifiesta una contradicción posible entre el sentido de la disposición constitucional infringida y las
normas demandadas, sobre el que precedía un pronunciamiento de este Tribunal.
8 Cfr., entre varios, los Autos de Sala Plena 244 de 2001 y de 2001. En dichas oportunidades la
Corte, al resolver el recurso de súplica presentados por los actores, confirmó los autos en los que se
inadmitió la demanda por no presentar razones “específicas, claras, pertinentes y suficientes”.
9 Cfr. Corte Constitucional Sentencia C-898 de 2001. La Corte se inhibió de conocer la demanda
contra algunos apartes de los artículos 186, 196, 208 y 214 del Decreto 1355 de 1970 por ineptitud
en la demanda.
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La claridad de la demanda es un requisito indispensable para establecer la
conducencia del concepto de la violación, pues aunque “el carácter popular de la
acción de inconstitucionalidad, [por regla general], releva al ciudadano que la ejerce
de hacer una exposición erudita y técnica sobre las razones de oposición entre la
norma que acusa y el Estatuto Fundamental”10, no lo excusa del deber de seguir un
hilo conductor en la argumentación que permita al lector comprender el contenido de
su demanda y las justificaciones en las que se basa.
Adicionalmente, las razones que respaldan los cargos de inconstitucionalidad sean
ciertas significa que la demanda recaiga sobre una proposición jurídica real y
existente11 “y no simplemente [sobre una] deducida por el actor, o implícita”12 e
incluso sobre otras normas vigentes que, en todo caso, no son el objeto concreto de la
demanda13. Así, el ejercicio de la acción pública de inconstitucionalidad supone la
confrontación del texto constitucional con una norma legal que tiene un contenido
verificable a partir de la interpretación de su propio texto; “esa técnica de control
difiere, entonces, de aquella [otra] encaminada a establecer proposiciones
inexistentes, que no han sido suministradas por el legislador, para pretender deducir
la inconstitucionalidad de las mismas cuando del texto normativo no se
desprenden”14.
De otra parte, las razones son específicas si definen con claridad la manera como la
disposición acusada desconoce o vulnera la Carta Política a través “de la formulación
de por lo menos un cargo constitucional concreto contra la norma demandada” 15. El
juicio de constitucionalidad se fundamenta en la necesidad de establecer si realmente
existe una oposición objetiva y verificable entre el contenido de la ley y el texto de la
Constitución Política, resultando inadmisible que se deba resolver sobre su
10 C-143 de 1993. Estudió la Corte en aquella ocasión la demanda de inconstitucionalidad contra los
artículos 16 y 20 de la Ley 3a de 1986, 246, 249 y 250 del Decreto 1222 de 1986. En el mismo
sentido puede consultarse la Sentencia C-428 de 1996.
11 Así, por ejemplo en la Sentencia C-362 de 2001, la Corte también se inhibió de conocer la
demanda contra el artículo 5º del Decreto 2700 de 1991, pues “del estudio más detallado de los
argumentos esgrimidos por el demandante, como corresponde a la presente etapa procesal, puede
deducirse que los cargos que se plantean aparentemente contra la norma atacada no lo son
realmente contra ella”.
12 Sentencia C-504 de 1995. La Corte se declaró inhibida para conocer de la demanda presentada
contra el artículo 16, parcial, del Decreto 0624 de 1989 “por el cual se expide el Estatuto Tributario de
los impuestos administrados por la Dirección General de Impuestos Nacionales”, pues la acusación
carece de objeto, ya que alude a una disposición no consagrada por el legislador.
13 C-1544 de 2000. La Corte se inhibe en esta oportunidad proferir fallo de mérito respecto de los
artículos 48 y 49 de la Ley 546 de 1999, por presentarse ineptitud sustancial de la demanda, debido
a que el actor presentó cargos que se puedan predicar de normas jurídicas distintas a las
demandadas. En el mismo sentido C-113 de 2000, C-1516 de 2000 y C-1552 de 2000.
14 En el mismo sentido C-509 de 1996, C-1048 de 2000, C-011 de 2001, entre otras.
15 C-568 de 1995. La Corte se declara inhibida para resolver la demanda en contra de los artículos
125, 129, 130 y 131 de la Ley 106 de 1993, puesto que la demandante no estructuró el concepto de
la violación de los preceptos constitucionales invocados.
6
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inexequibilidad a partir de argumentos “vagos, indeterminados, indirectos, abstractos
y globales”16 que no se relacionan concreta y directamente con las disposiciones que
se acusan. Sin duda, esta omisión de concretar la acusación impide que se desarrolle
la discusión propia del juicio de constitucionalidad17.
La pertinencia también es un elemento esencial de las razones que se exponen en la
demanda de inconstitucionalidad. Esto quiere decir que el reproche formulado por el
peticionario debe ser de naturaleza constitucional, es decir, fundado en la apreciación
del contenido de una norma Superior que se expone y se enfrenta al precepto
demandado. En este orden de ideas, son inaceptables los argumentos que se formulan
a partir de consideraciones puramente legales18 y doctrinarias19, o aquellos otros
que se limitan a expresar puntos de vista subjetivos en los que “el demandante en
realidad no está acusando el contenido de la norma sino que está utilizando la acción
pública para resolver un problema particular, como podría ser la indebida aplicación
de la disposición en un caso específico”20; tampoco prosperarán las acusaciones que
fundan el reparo contra la norma demandada en un análisis de conveniencia21,
calificándola “de inocua, innecesaria, o reiterativa”22 a partir de una valoración
parcial de sus efectos.
Finalmente, la suficiencia que se predica de las razones de la demanda de
inconstitucionalidad guarda relación, en primer lugar, con la exposición de todos los
16 Estos son los defectos a los cuales se ha referido la jurisprudencia de la Corte cuando ha
señalado la ineptitud de una demanda de inconstitucionalidad, por inadecuada presentación del
concepto de la violación. Cfr. los autos 097 de 200 y 244 de 2001 y las sentencias C-281 de 1994,
C-519 de 1998, C-013 de 2000, C-380 de 2000, C-177 de 2001, entre varios pronunciamientos.
17 C-447 de 1997. La Corte se declara inhibida para pronunciarse de fondo sobre la
constitucionalidad del inciso primero del artículo 11 del Decreto Ley 1228 de 1995, por demanda
materialmente inepta, debido a la ausencia de cargo.
18 C-447 de 1997, ya citada.
19 C-504 de 1993. La Corte declaró exequible en esta oportunidad que el Decreto 100 de 1980
(Código Penal). Se dijo, entonces: “Constituye un error conceptual dirigir el cargo de
inconstitucionalidad contra un metalenguaje sin valor normativo y, por tanto, carente de
obligatoriedad por no ser parte del ordenamiento jurídico. La doctrina penal es autónoma en la
creación de los diferentes modelos penales. No existe precepto constitucional alguno que justifique
la limitación de la creatividad del pensamiento doctrinal - ámbito ideológico y valorativo por
excelencia -, debiendo el demandante concretar la posible antinomia jurídica en el texto de una
disposición que permita estructurar un juicio de constitucionalidad sobre extremos comparables”.
Así, la Corte desestimaba algunos de los argumentos presentados por el actor que se apoyaban en
teorías del derecho penal que reñían con la visión contenida en las normas demandadas y con la
idea que, en opinión del actor, animaba el texto de la Constitución.
20 Cfr. Ibíd. Sentencia C-447 de 1997.
21 C-269 de 1995. Este fallo que se encargó de estudiar la Demanda de inconstitucionalidad contra
la Ley 61 de 1993 artículo 1° literales b y f, es un ejemplo de aquellos casos en los cuales la Corte
desestima algunos de los cargos presentados por el actor, puesto que se limitan a presentar
argumentos de conveniencia.
22 Son estos los términos descriptivos utilizados por la Corte cuando ha desestimado demandas que
presentan argumentos impertinentes.
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elementos de juicio (argumentativos y probatorios) necesarios para iniciar el estudio
de constitucionalidad respecto del precepto objeto de reproche; así, por ejemplo,
cuando se estime que el trámite impuesto por la Constitución para la expedición del
acto demandado ha sido quebrantado, se tendrá que referir de qué procedimiento se
trata y en qué consistió su vulneración (artículo 2 numeral 4 del Decreto 2067 de
1991), circunstancia que supone una referencia mínima a los hechos que ilustre a la
Corte sobre la fundamentación de tales asertos, así no se aporten todas las pruebas y
éstas sean tan sólo pedidas por el demandante. Por otra parte, la suficiencia del
razonamiento apela directamente al alcance persuasivo de la demanda, esto es, a la
presentación de argumentos que, aunque no logren prime facie convencer al
magistrado de que la norma es contraria a la Constitución, si despiertan una duda
mínima sobre la constitucionalidad de la norma impugnada, de tal manera que inicia
realmente un proceso dirigido a desvirtuar la presunción de constitucionalidad que
ampara a toda norma legal y hace necesario un pronunciamiento por parte de la
Corte Constitucional.
3.4.3. El último elemento que tendrá que contener la demanda de
inconstitucionalidad es la razón por la cual la Corte es competente para conocerla
(artículo 2 numeral 5 del Decreto 2067 de 2000), circunstancia que alude a una
referencia sobre los motivos por los cuales a la Corte le corresponde conocer de la
demanda y estudiarla para tomar una decisión. Obviamente, la apreciación del
cumplimiento de esta condición ha de ser flexible, puesto que “cuando en la demanda
se advierta la ausencia de ciertas formalidades o su incorrecta aplicación, lo
razonable es determinar si esas circunstancias le impiden a la Corte apreciar la
cuestión que se le plantea, por cuanto, si tales carencias o errores no desvirtúan 'la
esencia de la acción de inconstitucionalidad' o no impiden que la Corte determine con
precisión la pretensión del demandante, se impone la admisión de la demanda”23.
3.4.4. La síntesis de la manera como la jurisprudencia de la Corte ha desarrollado e
interpretado los requisitos que debe cumplir toda demanda de inconstitucionalidad
tiene el propósito de asegurar el efectivo ejercicio de un derecho político reconocido
a todos los ciudadanos que se expresa en la posibilidad de controlar el ejercicio del
poder público a través de la acción pública de inconstitucionalidad. En todo caso, la
apreciación del cumplimiento de tales requerimientos ha de hacerse en aplicación del
principio pro actione de tal manera que se garantice la eficacia de este procedimiento
23 Auto 024 de 1998. En esta oportunidad la Sala Plena consideró que el error cometido por el
demandante a la hora de señalar la competencia de la Corte Constitucional para conocer de su
escrito aludiendo al numeral 3 del artículo 2 del Decreto 2067 de 2001, en vez del numeral 5, como
corresponde en realidad, no constituye un error que atente contra la naturaleza de la acción que se
ejerce. Se dijo allí: La decisión que tomó la Corte al resolver favorablemente el recurso de súplica
presentado por el actor a quien el Magistrado Ponente le había rechazado la demanda en contra del
en contra del literal a) del artículo 174 de la ley 136 de 1994, se basa en consideraciones ya
contenidas en la jurisprudencia de la C-232 de 1997 (En esta oportunidad se consideró que un error
mecanográfico en la trascripción de la norma que establecía la competencia de la Corte para decidir
sobre la constitucionalidad de la norma demandada, no era de entidad suficiente para inadmitir la
demanda).
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vital dentro del contexto de una democracia participativa como la que anima la
Constitución del 91. Esto quiere decir que el rigor en el juicio que aplica la Corte al
examinar la demanda no puede convertirse en un método de apreciación tan estricto
que haga nugatorio el derecho reconocido al actor y que la duda habrá de
interpretarse a favor del demandante, es decir, admitiendo la demanda y fallando de
fondo.
3.5. En el presente caso, y en consideración a que el demandante se limita a afirmar
que la norma acusada "[...] deja por fuera de toda posibilidad que el exservidor
público, en este caso el Expersonero, haga su vida profesional ejerciéndola, y desde
luego laboral, restringiéndolo solamente a ser profesor Universitario", según se había
indicado arriba, la Corte considera que la demanda de la referencia no cuenta con los
requisitos necesarios para proceder al estudio de fondo de la norma acusada.
En efecto, si bien la demanda recae sobre una proposición jurídica real y vigente, el
artículo 51 de la Ley 617 de 2000 –es decir, si bien la demanda es cierta– e indica que
dicho artículo vulnera el derecho al trabajo consagrado en los artículos 25 y 53 de la
Constitución –es decir, si bien existe un cargo claro–, ésta no cumple con los demás
requisitos que han sido enunciados en este fallo, siguiendo la doctrina reciente de
esta Corporación respecto de los requisitos que se deben observar por parte de quien
hace uso de la acción ciudadana de inconstitucionalidad.
3.5.1. La demanda no es específica, ni pertinente, ni suficiente. No es específica porque
no analiza la relación que existe entre la norma acusada y la Constitución ni deduce
de esa relación un argumento que demuestre o, al menos, que cuestione la
exequibilidad de la misma; las afirmaciones expresadas por el demandante no
permiten evidenciar oposición alguna entre el artículo 51 de la Ley 617 de 2000 y el
texto de la Constitución.
3.5.2. No es pertinente porque versa sobre un tema diferente al que reglamenta la
norma acusada. El artículo 51 de la Ley 617 de 2000 trata sobre la extensión del
régimen de las incompatibilidades aplicable a quienes se han desempeñado como
contralores o personeros de las entidades territoriales, por un año luego de la
terminación del período o de la aceptación de la renuncia.
Del argumento expresado por el demandante, no surge una oposición objetiva entre
la norma acusada y la Constitución; la demanda se basa en una mera hipótesis
observada por el demandante. Al respecto, esta Corporación ha indicado:
"La Corte debe insistir en que el presupuesto básico para declarar inexequible
una norma jurídica es el de que esa norma, examinados el proceso de su
adopción o su contenido, entre en contradicción con postulados o preceptos de
la Carta. La definición acerca de la posible inconstitucionalidad de un precepto
tiene que ser objetiva, por lo cual no es posible deducirla de otros
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ordenamientos ni de hipótesis no plasmadas en su texto"24.
Para que la demanda fuese pertinente, era necesario que el demandante demostrara
que el artículo 51 acusado remite a un régimen de incompatibilidades aplicable a
quienes se han desempeñado como contralores o personeros de las entidades
territoriales, que extendido por un año luego de haber cesado en el cargo, conduce a
la vulneración del derecho al trabajo y, en esa medida, a los artículos 25 y 53 de la
Constitución, según lo señala.
3.5.3. Tampoco es suficiente porque no hace referencia a todas aquellas personas que
son cobijadas por el artículo 51 de la Ley 617 de 2000. El demandante se limita a
señalar que la norma acusada viola el derecho al trabajo de "los expersoneros" y deja
de lado el análisis relativo a quienes se han desempeñado como contralores de las
entidades territoriales. Tampoco surge, a partir de la lectura de la demanda de los
argumentos expresados por el demandante, duda razonable alguna acerca de la
exequibilidad de la norma acusada pues los asertos allí contenidos no cuestionan el
contenido real de la misma.
3.5.4. Encuentra la Corte que el demandante se limita a efectuar una mera afirmación
acerca de una eventual consecuencia que supondría la aplicación de la norma en
cuestión –consecuencia que tampoco aparece demostrada– y respecto de la que no se
realiza estudio alguno de constitucionalidad.
3.6. El demandante se abstiene también de dar cumplimiento al numeral 5° del
artículo segundo del Decreto 2067 de 1991, en virtud del cual se indica que las
demandas de constitucionalidad deberán indicar las razones por las que esta
Corporación es competente para conocer de lo allí solicitado.
3.7. Realizado el anterior análisis, reitera la Corte en esta oportunidad su doctrina
según la cual la acción ciudadana de inconstitucionalidad exige a quien la ejerce una
serie de requisitos orientados a garantizar la preservación de su naturaleza:
"Es claro que el carácter público de la acción de inconstitucionalidad impone que
la Corte no acuda a un criterio en extremo riguroso para determinar si la
demanda cumple o no con las exigencias impuestas por la Constitución y la ley
sino a un criterio amplio que sea consecuente con esa naturaleza pública de la
acción y que le permita al ciudadano ejercer un verdadero control sobre la
producción del derecho. Sin embargo, también es cierto que esa fundada
amplitud de criterio no puede llevar a la Corte a emitir pronunciamientos de
fondo con base en demandas que no satisfacen unas mínimas exigencias, con
24 Sentencia C-587 de 1995 (En dicho fallo, la Corte Constitucional declaró la exequibilidad del
inciso 1º del artículo 16 del Decreto 624 de 1989, que reprodujo el artículo 2º, inciso 1º, del Decreto
1979 de 1974. La Corte analizó la constitucionalidad de las normas acusadas a la luz de los cargos
formulados y encontró que éstos no daban lugar a un cuestionamiento efectivo de la exequibilidad de
la norma acusada).
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c-1052/01: requisitos demandas de inconstitucionalidad
mayor razón cuando se trata de demandas que no formulan cargo alguno contra
las disposiciones demandadas. De emitir la Corte un pronunciamiento de fondo
con base en una demanda que no contiene una razonable exposición de los
motivos por los cuales se estima que las normas demandadas violan las
disposiciones constitucionales, se le estaría dando a la acción de
inconstitucionalidad una vocación oficiosa que es contraria a su naturaleza"25.
En consecuencia, la Corte se declarará inhibida para pronunciarse de fondo sobre la
demanda de la referencia.
VIII. DECISION
En mérito de lo expuesto, la Corte Constitucional de la República de Colombia,
administrando justicia en nombre del pueblo y por mandato de la Constitución,
RESUELVE
Declararse INHIBIDA para pronunciarse sobre la constitucionalidad del artículo 51 de
la Ley 617 de 2000 “por la cual se reforma parcialmente la Ley 136 de 1994, el
Decreto Reglamentario 1222 de 1986, se adiciona la ley orgánica del presupuesto, el
Decreto 1421 de 1993, se dictan otras normas tendientes a fortalecer la
descentralización, y se dictan normas para la racionalización del gasto público
nacional”.
Notifíquese, comuníquese, publíquese, insértese en la Gaceta de la Corte
Constitucional y archívese el expediente.
ALFREDO BELTRAN SIERRA
JAIME ARAUJO RENTERÍA
MANUEL JOSÉ CEPEDA ESPINOSA
JAIME CÓRDOBA TRIVIÑO
RODRIGO ESCOBAR GIL
MARCO GERARDO MONROY CABRA
EDUARDO MONTEALEGRE LYNETT
CLARA INÉS VARGAS HERNÁNDEZ
ALVARO TAFUR GALVIS
MARTHA VICTORIA SACHICA DE MONCALEANO -Secretaria General
25 C-652 de 2001 (En dicha sentencia, la Corte Constitucional se declaró inhibida para conocer de la
demanda de inconstitucionalidad contra el Decreto 1795 dictado por el Presidente de la República en
ejercicio de las facultades extraordinarias conferidas por la Ley 578 de 2000, pues encontró que no
existía relación entre los artículos constitucionales presuntamente violados y los términos de la
demanda de inexequibilidad).
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