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Resumen de Psicología Social

1) La psicología social estudia cómo los fenómenos psicológicos están determinados por procesos sociales y culturales. Existen dos perspectivas principales: la psicología social psicológica y la psicología social sociológica. 2) La psicología social se sitúa en la intersección entre la psicología y la sociología, estudiando los fenómenos cuyo análisis requiere ambas disciplinas. 3) Cada vez más psicólogos ven lo social y lo psicológico
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Resumen de Psicología Social

1) La psicología social estudia cómo los fenómenos psicológicos están determinados por procesos sociales y culturales. Existen dos perspectivas principales: la psicología social psicológica y la psicología social sociológica. 2) La psicología social se sitúa en la intersección entre la psicología y la sociología, estudiando los fenómenos cuyo análisis requiere ambas disciplinas. 3) Cada vez más psicólogos ven lo social y lo psicológico
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RESUMEN PSICOLOGIA SOCIAL:

MODULO -0.

Ibáñez- PSICOLOGÍA SOCIAL Y 2 PERSPECTIVAS

La psicología social es una disciplina que estudia cómo los fenómenos psicológicos están
determinados y conformados por procesos sociales y culturales.

Desde el nacimiento de la psicología social se perfilan dos grandes perspectivas:

La psicología social psicológica (PSP) y la psicología social sociológica (PSS).

La primera admite que es posible proporcionar definiciones diferenciadas tanto de los


fenómenos psicológicos como de los sociales, admite que entre estos fenómenos hay relación,
pero que es de mera exterioridad y, finalmente, mantiene que es posible utilizar los métodos
de las ciencias positivas para analizar esta relación y encontrar leyes generales que la regulen.

La segunda sostiene que lo psicológico y lo social son una suerte de tejido sin costuras, por lo
que resulta difícil poner un límite que marque dónde empieza un fenómeno y dónde el otro.
En consecuencia, la relación que se postula entre procesos psicológicos y sociales es de mera
interioridad y se apuesta por el uso de métodos interpretativos para entenderla.

Algunas cuestiones por las que la Psicología Social se pregunta son:

1) Si la persona, en tanto que individuo, es única o idéntica a los otros.

2) Si la persona es producto de la sociedad o, a la inversa, la sociedad es una función de los


individuos que la componen.

3) Si la relación entre individuo y sociedad es un problema con sentido o la expresión de una


ideología latente.

4) Si la naturaleza de los seres humanos es egoísta y necesita de procesos de socialización o si


los seres humanos son sociales por naturaleza.

5) Si las personas son agentes libres o están determinadas por fuerzas sociales y culturales.

La dimensión social - Para llegar a reconocer el peso que tienen las circunstancias en nuestra
propia manera de ser, fue necesario elaborar, primero, la constatación de que las personas, a
pesar de ser cada una única y diferentes entre sí, presentan un amplio conjunto de
características comunes según pertenezcan, por circunstancias de nacimiento o por
circunstancias de la vida, a una u otra de las diferentes comunidades que coexisten en la
sociedad. También fue necesario llegar a la constatación de que las creencias y las maneras de
ser de las personas son de un tipo o de otro según los usos y las costumbres que imperan en
las sociedades respectivas.
La separación entre lo social y lo psicológico - Nadie duda de que el ser humano es un ser
plenamente social que necesita la presencia y las aportaciones de los otros para poder
desarrollarse satisfactoriamente. Este entorno social, cambiante a medida que la persona se va
desarrollando le marcará profundamente y configurará progresivamente su propia manera de
ser. No existe ningún consenso en el grado en el que la dimensión social incide sobre los
procesos psicológicos y todavía menos en la manera en que esta incidencia se produce

PSICOLOGÍA Y PSICOLOGÍA SOCIAL


La psicología se define, típicamente, como la ciencia de la conducta humana, y la psicología
social como la rama de esa ciencia que trata de la interacción humana. El establecimiento de
leyes generales a través de la observación sistemática se considera como un propósito
fundamental de la ciencia.

En el caso del psicólogo social, tales leyes generales se desarrollan para describir y explicar la
interacción social. Esta visión tradicional de la ley científica se repite de una forma o de otra en
casi todos los tratados fundamentales de especialidad. En su discusión sobre la explicación en
las ciencias de la conducta.

Hay muchos que consideran que existen, sin embargo, dos realidades bien diferentes: la
realidad psicológica, por un lado, y la realidad social, por el otro. Se trata de la idea de que la
parte psicológica es primera y constituye la materia básica, mientras que la social viene
después y alimenta la psicológica con contenidos concretos y dándole formas particulares.

A raíz de varios experimentos se ha llegado a la conclusión de que los factores sociales inciden
no sólo en la percepción, sino también en el resto de procesos psicológicos que configuran el
ser humano. La idea según la cual los factores sociales impactan en los procesos psicológicos
está en la base de una concepción de la psicología social que la sitúa como disciplina
complementaria de la propia psicología. Según esta concepción, la psicología estudia los
procesos psicológicos básicos que se dan en el individuo, mientras que la psicología social
estudia la manera como estos procesos psicológicos se ven afectados por los fenómenos
sociales.

La intersección entre sociología y psicología - La psicología social se situaría, por lo tanto, en la


frontera que separa la psicología y la sociología. Más concretamente, se ha considerado que la
psicología social se sitúa en la intersección entre estas dos disciplinas. En el espacio delimitado
por la intersección se encuentran los fenómenos psicológicos demasiado cargados de
determinaciones sociales para que la psicología los pueda analizar debidamente, y los
fenómenos sociales demasiado cargados de determinaciones psicológicas para que la
sociología los pueda analizar debidamente; es decir, los fenómenos cuyo estudio es
competencia de la psicología social.

La fusión entre lo social y lo psicológico - Cada día hay más psicólogos que se alejan de esta
concepción anterior y que cuestionan la supuesta separabilidad de lo social y de lo
psicológico. Por otro lado, la importancia creciente que se ha concedido al lenguaje en el
desarrollo de la persona ha contribuido decisivamente a difuminar la separación entre lo
psicológico y lo social. El lenguaje es un objeto eminentemente social, que se presenta al
mismo tiempo como un producto y como un elemento constitutivo de la cultura en la cual se
desarrolla la persona. Pieza clave para el desarrollo del pensamiento, el lenguaje es aquello
que proporciona al niño las categorías que le servirán para estructurar la percepción del
mundo, para estructurar la afectividad, para desarrollar las relaciones con los otros.

La construcción social de lo psicológico - El lenguaje y lo social está directamente presente en


el desarrollo mismo de los procesos psicológicos y, más generalmente, es por medio de la
propia relación con los otros como lo social interviene desde el primer momento en la
construcción de los procesos psicológicos. Psique y sociedad no son dos realidades
independientes, sino que constituyen un todo inextricablemente entrelazado.

Hay muchos problemas con los que tropezamos si no contestamos que el lenguaje está dentro
y fuera de nosotros. La comunicación es posible porque disponemos del lenguaje, porque está
instalado dentro de nosotros igual que el resto de capacidades que tenemos y porque
podemos utilizar esta capacidad para construir desde dentro de nosotros todos los enunciados
que emitimos hacia los demás. Pasa lo mismo con lo social: está dentro y fuera de nosotros al
mismo tiempo. Desde esta perspectiva, el objeto que define la psicología social como disciplina
deja de ser el estudio del impacto que tienen los factores sociales en los procesos psicológicos
y pasa a definirse como el estudio de la construcción social de los procesos psicológicos.

ORIGEN:
Como disciplina científica y campo de estudio con identidad propia, su origen se localizaría en
la segunda mitad del siglo XIX en Europa. Lo que encontramos en etapas previas son
reflexiones pertenecientes al ámbito del pensamiento o filosofía social.

Los grandes temas que solicitaron la atención de los primeros investigadores y que
favorecieron la progresiva constitución de la psicología social:

La psicología social prestara una gran atención, igual que toda la psicología, a la cuestión de los
instintos e intentara explicar la conducta de los seres humanos en términos de diferentes
instintos sociales que mueven a las personas. Detrás de cada fenómeno psicosocial se buscaba
el instinto que lo producía. De aquí viene que se hable del instinto gregario para explicar que
las personas tienden a buscar la compañía de sus semejantes, del instinto agresivo para dar
cuenta de la hostilidad interpersonal o intergrupal, y del instinto altruista para explicar la
solidaridad entre las personas.

Otro de los grandes temas fundacionales de la psicología social es el fenómeno de la imitación.


La observación de la conducta de los niños conduce a los primeros psicólogos sociales a ver en
el fenómeno de la imitación la explicación de la manera en que los seres humanos aprenden a
desarrollar las conductas consideradas como "normales" y deseables en su sociedad. Se trata,
en realidad, de un primer intento de explicar el fenómeno de la socialización.

Los temas fundacionales: instintos sociales, imitación, sugestión y fenómenos colectivos -


La genealogía de la psicología social - Muchos psicólogos sociales coinciden en situar el inicio
de la psicología social hacia mediados de siglo XIX y algunos ven en la obra del filósofo francés
Auguste Comte, padre del positivismo, las primeras definiciones de la disciplina. Pero también
se pueden tomar otros puntos de referencia y, nos parece la obra del filósofo italiano del siglo
XVIII Giambattista Vico. Él desarrolló una serie de conceptos que serán clave para la psicología
social: la idea según la cual las sociedades presentan una dimensión histórica ineludible: se
constituyen, evolucionan y cambian en el transcurso de la historia.

Giambattista: Convirtió el racionalismo en un historicismo, al presentar la razón como una


realidad que actúa por sí misma con una inagotable fecundidad creadora.

El propósito de su gran obra era mostrar el fundamental papel agente de las ideas en la
historia, que es el lugar de realización del hombre, y buscar en ella el verdadero conocimiento
de la naturaleza humana. Vico insistió, también, en el carácter construido de la sociedad. Para
él, la sociedad es un producto puramente humano que resulta de la actividad desarrollada por
los individuos.

Conocemos mejor lo que hemos construido nosotros mismos - Vico investigó la manera en que
se iban constituyendo las significaciones compartidas que constituyen el fundamento de una
sociedad y sin las cuales no sería posible la interacción entre los que la integran; como se
constituyeron los primeros significados compartidos a partir de las reacciones comunes que
tenían los seres humanos ante los acontecimientos naturales.

La formación de la psicología social en la Europa del siglo XIX - Es la segunda mitad del siglo
XIX se entrevén dos grandes orientaciones:

Una centrada en el individuo y en los determinantes innatos de las conductas sociales

La otra centrada en las grandes colectividades humanas y en los determinantes culturales de


las mencionadas conductas.

En el marco de la primera de estas orientaciones se enfatizan los instintos sociales que


empujan al individuo a desarrollarse como ser social, buscando el contacto con sus congéneres
(instinto gregario) y aprendiendo las pautas del comportamiento social (instinto de imitación).

La otra orientación pone el acento en los factores culturales que regulan la socialización de las
personas y que marcan la vida social, prestando una atención muy particular a la
sedimentación de la historia de los pueblos en sus lenguas, en sus creencias y en sus
tradiciones culturales. Es, por ejemplo, desde esta segunda perspectiva desde donde Wilhelm
Wundt desarrollará a finales del siglo XIX y comienzos del siglo xx una obra importantísima y
voluminosa sobre la psicología de los pueblos.

El desarrollo de la psicología social en los Estados Unidos-

PSP vs PSS (2 perspectivas).


La psicología social psicológica (PSP) tendrá un importante desarrollo en Estados Unidos
durante el siglo XX y que influirá a partir de este momento sobre la psicología social
desarrollada en otros lugares del mundo.

Paralelamente a la PSP, se desarrollará, también en Estados Unidos, una psicología social


sociológica (PSS) más próxima a los planteamientos de Wundt, pero que no alcanzará un
grado de difusión parecido a los de la PSP y quedará circunscrita básicamente al ámbito de la
sociología. Mientras que en la primera de estas dos orientaciones se toman los fenómenos
sociales y los individuos como unidad de análisis y se estudian sobre todo la conducta social y
el impacto de los estímulos sociales en los procesos psicológicos, en la otra orientación se
toman la interacción social y la dimensión social como unidad de análisis y se estudian sobre
todo las características de la vida colectiva y su repercusión en la configuración social de las
personas.

Diferencias metodológicas: mientras que la PSP recurre con frecuencia a la


experimentación en laboratorio o a diseños experimentales en situaciones naturales, la PSS se
inclina por los estudios de campo, la observación sistematizada y la recogida de datos en
situaciones de la vida cotidiana.

La separación y a veces el enfrentamiento entre estas dos perspectivas se ha atenuado


después de la importante crisis por la que pasó la PSP a finales de los años sesenta. Como
consecuencia de esta crisis, parte de la PSP se ha acercado a los planteamientos de la PSS y ha
desarrollado una tercera vía que intenta superar la división disciplinar entre psicología y
sociología restituyendo a la dimensión social toda la importancia que tiene en el análisis
psicosocial y rescatando el papel fundamental del lenguaje en la construcción de los
fenómenos psicológicos.

Esta tercera vía ha recibido el nombre de psicología social construccionista (PSC).

Principales orientaciones en las diferentes psicologías sociales.


El interaccionismo simbólico - nació de los trabajos de George Herbert Mead a comienzos
del siglo XX y se asienta sobre tres premisas básicas:

“La expresión 'interacción simbólica' hace referencia, sin duda, al carácter peculiar y distinto
de la interacción, tal como se produce entre los seres humanos. Su peculiaridad reside en el
hecho de que estos seres humanos interpretan o 'definen' las acciones ajenas, sin limitarse
únicamente a reaccionar.

Su 'respuesta' no se elabora directamente como consecuencia de las acciones de los otros,


sino que se basa en el significado que otorgan a estas acciones.

De esta manera, la interacción humana se ve mediatizada por el uso de los símbolos, la


interpretación o la comprensión del significado de las acciones del prójimo. En el caso del
comportamiento humano, tal mediación equivale a intercalar un proceso de interpretación
entre el estímulo y la respuesta."
La importancia de la interacción social: los significados no los traen los objetos en sí mismos,
sino que emergen a partir del intercambio y de las relaciones con las otras personas. Es en la
interacción con los otros donde se forja nuestra forma de interpretar la realidad.

En efecto, la persona ejerce un papel activo, seleccionando, transformando, negociando los


significados adecuados en función de las acciones que pretende desarrollar en las diferentes
situaciones.

A partir de estos supuestos básicos, se han desarrollado en el pasado y se desarrollan


actualmente muchas e interesantes investigaciones sobre una extensa gama de fenómenos
psicosociales, como la construcción de la identidad social.

En el marco de la PSP reseñaremos ahora tres orientaciones cuya influencia ha variado según
las épocas: la orientación conductista, la orientación psicoanalítica, la orientación cognitiva.

El socioconductismo –

La definición de la psicología que proporcionó John Broadus Watson, el padre del


conductismo, fue adoptada por algunos investigadores en el estudio del comportamiento
social:

"La psicología desde el punto de vista conductista es una rama experimental puramente
objetiva de la ciencia natural. Su objetivo teórico es la predicción y el control de la conducta.

Las formas de introspección no son parte esencial de sus métodos, ni el valor científico de sus
datos depende de la disposición con la que se prestan a sí mismas a interpretación en términos
de conciencia."

La orientación conductista recoge, de hecho, un conjunto muy diversificado de teorías, a veces


bastante contrapuestas, pero que tienen en común una misma insistencia sobre la necesidad
de estudiar los comportamientos observables de las personas y de explicados en función de
unos fenómenos que sean también observables.

La idea básica es que, mediante estas experiencias previas, la persona aprende a establecer
determinadas relaciones estables entre las características de una situación (estímulos) y las
conductas adecuadas a dichas características (respuestas), a partir de estos supuestos, los
conductistas interesados en la psicología dilucidaron los procesos de aprendizaje social
mediante los que las personas consiguen desarrollar las pautas de comportamiento adecuadas
a su vida social.

La orientación psicoanalítica –

El propio Freud desarrolló importantes análisis psicosociales sobre la constitución de los


grupos sociales, las relaciones interpersonales y los fenómenos de liderazgo.

La principal aportación del psicoanálisis a la psicología social no proviene tanto de las


investigaciones realizadas por los seguidores de esta corriente teórica como de las huellas que
las formulaciones de Freud han dejado en los conocimientos de todos los psicólogos sociales y
en el conocimiento culto en general.
"En la vida de un individuo, el otro ejerce el papel de un modelo, de un objeto, de un socio o
de un adversario; o sea que de alguna manera la psicología individual es también desde el
inicio una psicología social" Sigmund Freud

La teoría de la Gestalt y el sociocognitivismo –

Mucho antes de que se produjera la revolución cognitiva en psicología, la psicología social


prestaba ya una atención particular a los procesos cognitivos y participaba de unas
formulaciones de indudable carácter cognitivista.

La orientación cognitiva se centra en el estudio de los procesos inferenciales que caracterizan


el pensamiento humano y, en el campo de la psicología social, analiza el impacto que tienen
los factores sociales en los mecanismos y en los resultados de la actividad intelectiva. A partir
de los años sesenta esta orientación teórica ha ido suplantando poco a poco la influencia que
tenían las orientaciones conductistas, y se ha convertido en la principal orientación de la
psicología social convencional.

En el campo de la psicología social esta formulación se traduce de la siguiente manera: "El


estudio de la cognición social hace referencia a la manera como las personas dan cuenta de
las otras personas y de sí misma. Se centra en la comprensión que tienen las personas de la
vida cotidiana [...] Se refiere, por lo tanto, a la manera como las personas piensan sobre el
mundo social [...]." Susan T.

El socioconstruccionismo –

La construcción social del socioconstruccionismo: (MODULO 2)


A lo largo de estos últimos años la orientación socioconstruccionista se ha afianzado de
manera muy notable en el seno de la psicología social, y esto se evidencia de múltiples formas.
Lo más llamativo es quizás que algunos de sus presupuestos están influyendo, y se van
incorporando aunque sea en dosis homocopaticas en el seno de las demás orientaciones.

Repaso histórico
Sus antecedentes se hayan en el fuerte cuestionamiento interno al que fue sometida la propia
disciplina hacia fines de los 60 y 70, en el periodo de la crisis de la psicología social.

Se desarrolló entonces un doble cuestionamiento de los principales supuestos metodológicos,


teóricos y también prácticos de la disciplina. La primera vertiente de este doble
cuestionamiento, que podríamos calificarlo como nunca de la asunción acrítica de los
postulados positivistas y neo positivistas por parte de la disciplina. La segunda vertiente, de
naturaleza más política se dirigía a la nula implicación social y a la escasa utilidad práctica de
las aportaciones realizadas por la investigación psico sociológica.

El cuestionamiento político conectaba muy directamente con el clima contestatario que se


había extendido por numerosos campos universitarios, así como con una agitación social que
encontraba en la juventud uno de sus principales protagonistas, y con el inicio de una
profunda recomposición de los movimientos sociales.
A principios de los 80, la intensa actividad crítica desarrollada en los años anteriores
desemboque finalmente sobre unas propuestas mucho más elaboradas que prefiguran ya el
construccionismo social.

Kenneth Gergen en las formulaciones de estas propuestas publica un libro de un rigor


epistemológico y de una densidad filosófica poco habitual en el ámbito de la psicología social,
que testimonia de la seriedad y de la solidez de la nueva agenda que se estaba elaborando.
Bien es cierto que la expresión construccionismo social aún no se utiliza en ese libro para
denominar la propuesta teórica que en él se presenta, y que será preciso esperar a la
publicación en 1985 de un sonado artículo “the social construccionist movement in modern
psychology”.

El socioconstruccionismo no habría conseguido consolidarse, ni presentaría las características


que lo definen actualmente si el clima intelectual de fines de los 70 y principios de los 80 no
hubiese estado marcado por un conjunto de aportaciones que, pese a su diversidad,
presentaban un inequívoco aire de familia. Me estoy refiriendo a Foucault, a los desarrollos del
segundo giro linguistico protagonista por la escuela de Oxford, por otra parte, pero también al
resurgir del pragmatismo de la mano de Richard rorty, así como el auge del post
estructuralismo, sin olvidar la constitución del paradigma de la complejidad, ni tampoco la
creciente atención prestada a la discursividad y a los planteamientos post modernos.

Es decir, en definitiva, a la construcción de un contexto intelectual que permitió enriquecer


considerablemente la segunda teórica inicialmente propuesta por el construccionismo social,
al mismo tiempo que facilitaba su aceptación por parte de quienes, dentro de la disciplina, se
mostraban sensibles a una o varias de las mencionadas aportaciones contemporáneas.

"El construccionismo social se propone básicamente dilucidar los procesos mediante los que
las personas consiguen describir, explicar y, en definitiva, dar cuenta del mundo en el que
viven [...].

Desde el construccionismo se considera que los términos de la comprensión no provienen


automáticamente de las características propias de la naturaleza, ni tampoco de nuestra
conformación genética.

Son el resultado de un proceso activo y cooperativo que se da en la relación interpersonal.

El núcleo explicativo de la acción humana deja de ubicarse en las interioridades de la mente


para pasar a situarse en la estructura y el proceso del intercambio humano. Las explicaciones
ya no se formulan aludiendo a un determinado estado o proceso psicológico, sino
considerando las relaciones entre las personas.

La PSC retoma, en buena medida, las premisas del interaccionismo simbólico (IS), concede
gran importancia a la dimensión subjetiva de la realidad social, a los significados y a la
consideración de la actividad del individuo.

Pero esta orientación acentúa todavía más el papel que ejerce el lenguaje en la formulación
de la realidad psicológica, a la vez que extiende la consideración del papel del lenguaje a las
teorías elaboradas por los psicólogos y muestra cómo inciden las convenciones puramente
lingüística s en los conocimientos que elaboran las ciencias humanas y sociales.

¿Para qué sirve la psicología social?- Cuando se hace la pregunta sobre la


utilidad práctica que pueden tener determinados conocimientos científicos, aparece,
inmediatamente, la gran dicotomía entre investigación básica e investigación aplicada. "[...]

La investigación básica apunta y se dirige hacia la acumulación de conocimiento en torno a


algunos principios fundamentalmente de la conducta.

Mientras que la investigación aplicada pretende suministrar alguna ayuda a la solución de un


problema."

Sin embargo, no siempre es fácil de mantener esta diferenciación en el campo de las ciencias
sociales y humanas.

El influyente psicólogo social Kurt Lewin aseveró una vez, con gran acierto, que "nada es más
práctico que una buena teoría". Si esto es efectivamente así, y nos inclinamos a pensar que lo
es efectivamente, se difumina la frontera entre las actividades que conducen a elaborar
conocimientos y las actividades enfocadas a resolver problemas prácticos de la vida cotidiana.

Esta difuminación se hace todavía más patente si consideramos, junto con Lewin, que es por
medio de la intervención activa en la resolución de problemas prácticos como se pueden
constituir determinados conocimientos teóricos.

El propio Lewin da un planteamiento que, con el nombre de investigación/acción, incitaba a los


psicólogos sociales a involucrarse en la resolución de los problemas sociales para hacer
avanzar, de esta manera, el conocimiento teórico.

Aceptando, con las reservas mencionadas, la distinción entre lo básico y lo aplicado, no hay
duda de que la psicología social se preocupó desde los primeros momentos no sólo de
producir conocimientos sobre los fenómenos psicosociales, sino también de diseñar los
instrumentos para poder intervenir en la realidad social y contribuir a resolver algunos de sus
problemas.

Así, por ejemplo, se ha manifestado una preocupación prácticamente constante a lo largo de


toda la historia de la psicología social para facilitar la reducción de la hostilidad entre los
grupos humanos y para atenuar los fenómenos de discriminación que nacen de los prejuicios
sociales.

Si nos detenemos un momento para pensar quiénes somos cada uno de nosotros, podemos
recorrer un largo camino que va desde las definiciones más generales según las cuales somos,
por ejemplo, seres vivos o somos seres humanos, hasta las definiciones más particulares que
nos sitúan como individuos absolutamente irrepetibles, con un nombre propio y una historia
de vida que nos diferencia del resto de seres humanos.
Pero entre estos dos extremos hay muchos niveles intermedios: también somos hombres o
mujeres; heterosexuales, homosexuales o bisexuales; niños, jóvenes o viejos; catalanes o
gallegos; anarquistas o conservadores; culés o periquitos; etc.

Es decir, pertenecemos, sea por elección o por circunstancias o por ambas cosas al mismo
tiempo, a una multitud de categorías y de grupos que contribuyen a hacer que seamos
precisamente quienes somos.

Las aplicaciones de la psicología social-

Por ejemplo, los conocimientos sobre la dinámica de los grupos humanos permiten incidir
sobre el fortalecimiento de la cohesión de los grupos, o decidir cuáles son los modelos de
liderazgo más adecuados a los objetivos que se marquen los grupos, o indicar qué
mecanismos de toma de decisión pueden ayudar a conseguir los mejores resultados.

Por su parte, los estudios sobre la influencia social han permitido diseñar las actuaciones más
adecuadas para persuadir a las personas a adoptar puntos de vista más de acuerdo con las
normas de una convivencia social que no discriminen a aquellos que son diferentes de la
mayoría (racismo, estereotipos, prejuicios, etc.), aunque también se pueden utilizar, y
lógicamente se utilizan de hecho, para convencer a la gente de que tal marca es mejor que la
otra o de que tal candidato merece más confianza que tal otro.

En otros ámbitos, las investigaciones sobre los fenómenos colectivos han proporcionado
indicaciones para intervenir sobre los efectos del pánico que adquiere consecuencias de
gravedad extrema cuando se produce en situaciones de gran amontonamiento o para actuar
en el seno de las poblaciones que, muchas veces por causas naturales (terremotos,
inundaciones, etc.), se encuentran en situaciones dramáticas.

MODULO 0- GUATTARI
La subjetividad
Subjetividad: superestructura —ideología—

El sujeto, según toda una tradición de la filosofía y de las ciencias humanas, es algo que
encontramos como algo del dominio de una supuesta naturaleza humana.

Propongo, por el contrario, la idea de una subjetividad de naturaleza industrial, maquínica,


esto es, esencialmente fabricada, modelada, recibida, consumida.

Las máquinas de producción de subjetividad varían. En los sistemas tradicionales, por ejemplo,
la subjetividad es fabricada por máquinas más territorializadas, a escala de una etnia, de una
corporación profesional, de una casta. En el sistema capitalista, la producción es industrial y se
da a escala internacional.

La materia prima del propio movimiento que anima la actual crisis mundial, esa especie de
voluntad de potencia productiva que revoluciona la propia producción a través de las
revoluciones científicas y biológicas, a través de la incorporación masiva de la telemática, de la
informática y de la ciencia de los robots, a través del peso cada vez mayor de los
equipamientos colectivos y de los medios de comunicación de masas.

Estas fuerzas han entendido que la producción de subjetividad tal vez sea más importante que
cualquier otro tipo de producción.

Tales mutaciones de la subjetividad no funcionan sólo en el registro de las ideologías, sino en


el propio corazón de los individuos, en su manera de percibir el mundo, de articularse con el
tejido urbano, con los procesos maquínicos del trabajo y con el orden social que soporta esas
fuerzas productivas.

Si eso es verdad, no es utópico considerar que una revolución, una transformación a nivel
macropolítico y macrosocial, concierne también a la producción de subjetividad, lo que deberá
ser tomado en cuenta por los movimientos de emancipación.

Todo lo que es producido por la subjetivación capitalística —todo lo que nos llega por el
lenguaje, por la familia y por los equipamientos que nos rodean— no es sólo una cuestión de
ideas o de significaciones por medio de enunciados significantes.

Se trata de sistemas de conexión directa entre las grandes máquinas productivas, las grandes
máquinas de control social y las instancias psíquicas que definen la manera de percibir el
mundo.

Las sociedades «arcaicas» que aún no se han incorporado al proceso capitalístico, los niños
aún no integrados en el sistema o las personas que están en los hospitales psiquiátricos y que
no consiguen (o no quieren) entrar en el sistema de significación dominante, tienen una
percepción del mundo completamente diferente de la que se acostumbra a tener desde la
perspectiva de los esquemas dominantes.

Eso no quiere decir que la naturaleza de su percepción de los valores y de las relaciones
sociales sea caótica. Corresponden con otros modos de representación del mundo, sin duda
muy importantes para las personas que se sirven de ellos para poder vivir, pero no sólo para
ellas, su importancia se podría extender a otros sectores de la vida social en una sociedad de
otro tipo.

La producción de subjetividad se encuentra, y con un peso cada vez mayor, en el seno de


aquello que Marx llama infraestructura productiva. Es algo muy fácil de verificar. Cuando una
potencia como Estados Unidos quiere implantar sus posibilidades de expansión económica en
un país del llamado Tercer Mundo, comienza, antes que nada, a trabajar los procesos de
subjetivación.

Todos los fenómenos importantes de la actualidad implican alguna dimensión del deseo y de
subjetividad

Estamos embarcados en este proceso de división social general de la producción de


subjetividad y no hay vuelta atrás. Pero, por eso mismo, debemos interpelar a todos aquellos
que ocupan una posición docente en las ciencias sociales y psicológicas, o en el campo del
trabajo social, todos aquellos cuya profesión consiste en interesarse por el discurso del otro.
Las personas que, en los sistemas terapéuticos o en la universidad, se consideran simples
depositarias de un saber científico o simples canales de transmisión del mismo, sólo por eso,
ya hicieron una opción reaccionaria. Sea cual sea su inocencia o su buena voluntad, ocupan
efectivamente una posición de refuerzo de los sistemas de producción de la subjetividad
dominante.

Cualquier revolución a nivel macropolítico concierne también a la producción de subjetividad.

Sería conveniente disociar radicalmente los conceptos de individuo y de subjetividad

Los individuos son el resultado de una producción en masa. El individuo es serializado,


registrado, modelado. La subjetividad no es susceptible de totalización o de centralización en
el individuo. Está esencialmente fabricada y modelada en el registro de lo social. Los procesos
de subjetivación son fundamentalmente descentrados en relación con la individuación

El lucro capitalista es, fundamentalmente, producción de poder subjetivo. Eso no implica una
visión idealista de la realidad social: la subjetividad no se sitúa en el campo individual, su
campo es el de todos los procesos de producción social y material. Lo que se podría decir,
usando el lenguaje de la informática, es que, evidentemente, un individuo siempre existe, pero
sólo en tanto terminal; esa terminal individual se encuentra en la posición de consumidor de
subjetividad. Consume sistemas de representación, de sensibilidad, etc., que no tienen nada
que ver con categorías naturales universales.

MODULO 1:

La teoría de las representaciones sociales de Serge Moscovici- Mora

ANTECEDENTES:

Uno de los modelos relativamente recientes en Psicología social: las "Representaciones


Sociales", de Serge Moscovici.

Si se agrega además que dicha propuesta teórica esboza un planteamiento metodológico


interesante y renovador dentro del análisis del sentido común y de lo cotidiano, podrá
valorarse como una explicación útil en el estudio de la construcción social de la realidad.

Las aportaciones de Wundt influyeron más de lo que se supone en buena parte de los
pensadores de este siglo, y es observable su influencia en una amplia diversidad de ciencias
sociales.

Dentro de la Psicología alienta a dos vertientes fundamentales, a saber:

1) la tradición de Mead con el interaccionismo simbólico en la sociología estadounidense;


2) a través de Durkheim, la investigación sobre representaciones sociales por parte de
Moscovici.

Siguiendo con la incipiente teorización acerca del espacio disciplinar de la Psicologia social que
Wundt inaugurara,

INTERACCIONISMO SIMBÓLICO
Surge un movimiento filosófico en Norteamérica con fuertes implicaciones en la pedagogía, la
comunicación y la propia Psicologia: el pragmatismo. Con William James, pero más Dewey y
Mead, el pragmatismo se define como una filosofía de la acción.

La sociología de la escuela de chicago y sobre todo, las ideas de Mead, fueron el origen del
interaccionismo simbólico, una de las principales corrientes teóricas de la psicología social
sociológica

En su crítica al modelo del arco reflejo que supone como objeto la formulación de relaciones
causa- efecto entre estímulos ambientales y reacciones de organismos, John Dewey propone
un entredicho que busca diluir ese mecanismo causal: es la acción del propio individuo lo que
determina la relevancia de los estímulos dentro del contexto delimitado de la misma acción.
No es una reacción organísmica refleja sino una decisión activa la que proyecta los actos de los
individuos.

Inspirándose en el pragmatismo de autores como James o Dewey, Mead asumió la idea de que
lo que demuestra la verdad de una idea es su capacidad para la resolución de un problema. El
pragmatismo defendido por Mead no fue más que una aplicación del método científico al
estudio de la conducta: es el método científico, según el cual la verdad de una hipótesis reside
en su funcionamiento, el que ha adoptado su expresión filosófica en la doctrina pragmatista.
Esta doctrina no es otra cosa que la adopción del método científico, que es un método
experimental.

El concepto de verdad ya no expresa una correcta representación cognoscitiva de la realidad,


sino un aumento del poder para actuar en relación con un entorno.

Inicialmente, rechaza analizar el espacio interior de los individuos planteando la pertinencia de


un espacio de realidad en las mediaciones; un espacio interactivo no biológico sino social que
es percibido en términos de significaciones, puesto que su materia es el símbolo. Mead toma
como unidad de análisis lo que denomina el acto social. Aquí, el símbolo y su significado son
propiedad de la situación interactiva, no están fuera. Cabe decir que la existencia de tal
significado no implica necesariamente la consciencia del mismo, puesto que ello sólo se
consigue a través de la simbolización.

El argumento básico de Mead es que en este espacio interactivo radican los símbolos y sus
significados, por lo que sólo ahí puede formarse el espíritu, conformado en el proceso de la
comunicación. Los individuos no existen como tales sino como la persona, cuyo tamaño abarca
su espacio social teniendo a la sociedad como fondo. En consecuencia, Mead enfatiza dos
características de esta interacción: a) quien se comunica puede comunicarse consigo mismo, y
b) esta comunicación crea la realidad.
En consecuencia, Mead coloca a la intersubjetividad dentro de lo que llama conversación
interior, el pensamiento, constituido por tres interlocutores: el Yo, el Mí y el Otro:

El Yo que actúa, que se aparece, que emerge de repente y sin aviso; el Mí, que constituye el
percatamiento de lo que hizo el yo; y el Otro, que es el bagaje de criterios con que cuenta el mí
para evaluar los actos espontáneos de ese yo... por eso el otro de Mead es un Otro

Todas esas reflexiones hechas por Mead y manejadas en sus cátedras, serían publicadas de
manera póstuma (en 1934) en un libro titulado Mind, Self and Society, editado por la prensa
de la Universidad de Chicago y bautizadas por Herbert Blummer como interaccionismo
simbólico.

A manera de recapitulación, pueden acotarse las aportaciones más significativas de Mead a las
ciencias sociales, incluyendo a la Psicología:

a) Enfatiza la noción de una realidad simbólica distinta de una probable realidad natural;
susceptible de creación, de transformación y de destrucción.

b) Anticipa la visión epistemológica que cuestiona lo que es o no científico por medio del
consenso significativo y el criterio de objetividad científica como una construcción simbólica.

a) Su análisis de la sociedad contempla la posibilidad de la incorporación total del individuo a


un universo de razón, actividad consciente y voluntaria, hacia una esfera pública no restrictiva
los teóricos de la Escuela de Frankfurt y de la teoría crítica, como Habermas).

b) La naturaleza social del lenguaje y la naturaleza simbólica de la sociedad, dejan de ser


objeto de especulación filosófica haciéndose accesibles al análisis empírico.

e) Criticó el enfoque individualista que había venido caracterizando a la psicología y propuso


un cambio en la perspectiva de ésta, de tal forma que la experiencia individual fuera tratada
desde el punto de vista de la sociedad

Las lagunas que George Mead dejó dentro de sus supuestos teóricos, han dado pie a muy
diversas disciplinas: entre ellas, la teoría de las representaciones sociales (Moscovici).

Mead estudio la evolución del lenguaje y analizo las relaciones que existían entre este y los
gestos. La idea de Darwin de que las emociones han ido adquiriendo un valor expresivo, más
que de supervivencia, es el punto de partida del análisis de los gestos realizados por Mead. El
gesto para él tiene una función comunicativa o expresiva que queda bien patente en lo que
denomina conversación de gestos, y en la que cada gesto adquiere el significado del acto total
del que forma parte, o de la respuesta que termina provocando.

Para que se produzca la comunicación los gestos deben adquirir, para Mead valor simbólico, o
lo que es lo mismo, convertirse en gestos significativos, lo que se produce cuando la persona
es capaz de anticipar la respuesta que su gesto provocara en los demás. La esencia de la
comunicación humana, es desde este punto de vista, la capacidad de la persona para anticipar
las respuestas que cada acto provocará en los demás o, lo que es lo mismo, la capacidad para
asumir el rol del otro. Esto hace que seamos objetos y sujetos de nuestra actividad reflexiva.
TEORIA:
Al igual que Wundt, Durkheim (1898) estableció diferencias entre las representaciones
individuales y las representaciones colectivas, explicando que lo colectivo no podía ser
reducido a lo individual. Es decir, que la conciencia colectiva trasciende a los individuos como
una fuerza coactiva y que puede ser visualizada en los mitos, la religión, las creencias y demás
productos culturales colectivos.

Una sociedad mantiene su unidad debido a la existencia de una conciencia colectiva. La


conciencia colectiva consiste en un saber normativo, común a los miembros de una sociedad e
irreductible a la conciencia de los individuos, ya que constituye un hecho social. (Martín- Baró,
1985 p. 33)

Tuvieron que pasar varias décadas para que Serge Moscovici desarrollara una teoría en
Psicología social con marcada tendencia sociológica cuando el común denominador de las
investigaciones en Psicología era lo individual, por la influencia norteamericana.

Con su teoría de las representaciones sociales, Moscovici integra en una Psicología social las
aportaciones de diversas disciplinas, dentro de un contexto europeo de rápida expansión.

La representación social es una modalidad particular del conocimiento, cuya función es la


elaboración de los comportamientos y la comunicación entre los individuos. La representación
es un corpus organizado de conocimientos y una de las actividades psíquicas gracias a las
cuales los hombres hacen inteligible la realidad física y social, se integran en un grupo o en una
relación cotidiana de intercambios, liberan los poderes de su imaginación.

Dicho en términos más llanos, es el conocimiento de sentido común que tiene como objetivos
comunicar, estar al día y sentirse dentro del ambiente social, y que se origina en el intercambio
de comunicaciones del grupo social. Es una forma de conocimiento a través de la cual quien
conoce se coloca dentro de lo que conoce. Al tener la representación social dos caras -la
figurativa y la simbólica- es posible atribuir a toda figura un sentido y a todo sentido una
figura.

Aparecen las representaciones sociales cuando los individuos debaten temas de interés mutuo
o cuando existe el eco de los acontecimientos seleccionados como significativos o dignos de
interés por quienes tienen el control de los medios de comunicación. Agrega además que las
representaciones sociales tienen una doble función: "hacer que lo extraño resulte familiar y lo
invisible perceptible", ya que lo insólito o lo desconocido son amenazantes cuando no se tiene
una categoría para clasificarlos.

Por lo tanto, son una forma de reconstrucción mental de la realidad generada en el


intercambio de informaciones entre sujetos. Aprovechando estos indicadores, Banchs (1984)
elabora una interpretación de la idea de representación social, mostrándola como una forma
del conocimiento de sentido común que caracteriza a las sociedades modernas
“bombardeadas” de manera constante por la información que los medios de comunicación
divulgan. Siguen, por tanto, una lógica propia que es diferente, pero no inferior, a la lógica
científica y que encuentran su expresión en un lenguaje cotidiano propio de cada grupo social.

Por lo tanto, son una forma de reconstrucción mental de la realidad generada en el


intercambio de informaciones entre sujetos.

También la representación social es ubicada como un constructo teórico intermedio entre lo


psicológico y lo social. Sin embargo, no es algo definido y contundente. El propio Moscovici
aclara que la representación no es una mediadora sino un proceso que hace que concepto y
percepción de algún modo sean intercambiables porque se engendran recíprocamente.
Herzlich (1979) comenta que resulta más justo decir que, elaborándose a un nivel concreto, la
representación social se presenta al individuo como un dato perceptivo.

Moscovici claramente señala este carácter intermedio aparente de la representación social


cuando dice que ocupa una posición intermedia entre el concepto que abstrae el sentido de lo
real y la imagen que reproduce lo real.

Cuatro son las características esenciales:

1) Privilegiar, seleccionar y retener algunos hechos relevantes del discurso ideológico


concernientes a la relación sujeto en interacción, o sea descontextualizar algunos rasgos de
este discurso.

2) Descomponer este conjunto de rasgos en categorías simples naturalizando y objetivando los


conceptos del discurso ideológico referente al sujeto en grupo.

3) Construir un `mini-modelo' o teoría implícita, explicativa y evaluativa del entorno a partir del
discurso ideológico que impregna al sujeto.

4) El proceso reconstruye y reproduce la realidad otorgándole un sentido y procura una guía


operacional para la vida social, para la resolución de los problemas y conflictos.

Condiciones de emergencia de una representación social


Según Moscovici, las representaciones sociales emergen determinadas por las condiciones en
que son pensadas y constituidas, teniendo como denominador el hecho de surgir en
momentos de crisis y conflictos.

Las representaciones sociales requieren responder a tres necesidades:

a) clasificar y comprender acontecimientos complejos y dolorosos;

b) justificar acciones planeadas o cometidas contra otros grupos; y

c) para diferenciar un grupo respecto de los demás existentes, en momentos en que pareciera
desvanecerse esa distinción. En suma, causalidad, justificación y diferenciación social.

Moscovici infiere tres condiciones de emergencia:


La dispersión de la información;

la información que se tiene nunca es suficiente y por lo regular está desorganizada: Los datos
de que disponen la mayor parte de las personas para responder a una pregunta, para formar
una idea a propósito de un objeto preciso, son generalmente, a la vez, insuficientes y
superabundantes

Moscovici concluye afirmando que la multiplicidad y desigualdad cualitativa entre las fuentes
de información con relación a la cantidad de campos de interés, vuelven precarios los vínculos
entre los juicios y, por ende, compleja la tarea de buscar todas las informaciones y
relacionarlas.

La focalización del sujeto individual y colectivo

Una persona o una colectividad -dice Moscovici (1979)- se focalizan porque están implicadas
en la interacción social como hechos que conmueven los juicios o las opiniones. Aparecen
como fenómenos a los que se debe mira detenidamente.

La presión a la inferencia del objeto socialmente definido.

Socialmente se da una presión que reclama opiniones, posturas y acciones acerca de los
hechos que están focalizados por el interés público:

En la vida corriente, las circunstancias y las relaciones sociales exigen del individuo o del grupo
social que sean capaces, en todo momento, de estar en situación de responder.

Para Banchs (1984) las exigencias grupales para el conocimiento de determinado evento u
objeto se incrementan a medida que su relevancia crezca. El propósito crucial es no quedar
excluido del ámbito de las conversaciones sino poder realizar inferencias rápidas, opiniones al
respecto y un discurso más o menos desarrollado.

Según María Auxiliadora Banchs (1990), la presión a la inferencia quiere describir un hecho
significativo en la dinámica colectiva que alude al hecho de que frecuentemente existe la
obligación de emitir opiniones, sacar conclusiones o fijar posiciones respecto a temas
controversiales, considerados de actualidad en los círculos sociales de pertenencia.

Moscovici pudo distinguir dos procesos básicos que explican cómo lo social transforma
un conocimiento en representación colectiva y cómo ésta misma modifica lo
social: la objetivación y el anclaje.

Objetivación: selección y descontextualización de los elementos, formación del núcleo


figurativo y naturalización.

El proceso de objetivación va desde la selección y descontextualización de los


elementos hasta formar un núcleo figurativo que se naturaliza enseguida. Es decir, lo
abstracto como suma de elementos descontextualizados debe tornarse una imagen
más o menos consistente en la que los aspectos metafóricos ayuden a identificarla con
mayor nitidez. Se constituye así un edificio teórico esquematizado.
El modelo figurativo o esquema que resulta, cumple muchas funciones:

a) Constituye punto común o mediador entre la teoría científica inicial y su representación


social; b) aquí se realiza el cambio de lo que en la teoría es exposición general, abstracta e
indirecta de una serie de fenómenos, en una traducción inmediata y funcional de la realidad
que sirve al hombre común y corriente;

c) el modelo asocia diversos elementos en un foco explicativo con una dinámica propia y
suficiente; y

d) permite a la representación social convertirse en un marco cognoscitivo estable y orientar


tanto las percepciones o los juicios sobre el comportamiento, como las relaciones
interindividuales.

En un primer momento, la concepción científica se confronta con el sistema de valores sociales


resultando una elección de entre sus elementos. La naturalización otorga a la representación
social el carácter de evidencia válida: se convierte en una "teoría profana" autónoma que sirve
para categorizar las personas y sus comportamientos.

Anclaje. Con el anclaje la representación social se liga con el marco de referencia de la


colectividad y es un instrumento útil para interpretar la realidad y actuar sobre ella.

Designa la inserción de una ciencia en la jerarquía de los valores y entre las operaciones
realizadas por la sociedad. En otros términos, a través del proceso de anclaje, la sociedad
cambia el objeto social por un instrumento del cual puede disponer, y este objeto se coloca en
una escala de preferencia en las relaciones sociales existentes.

De manera sintética, Moscovici aclara ambos procesos argumentando que la objetivación


traslada la ciencia al dominio del ser y que el anclaje la delimita en el del hacer, así como la
objetivación presenta cómo los elementos de la ciencia se articulan en una realidad social, el
anclaje hace visible la manera en que contribuyen a modelar las relaciones sociales y también
cómo se expresan.

METODOS
Cabe aclarar que Moscovici no recomendó ningún método en particular sino que sugirió la
utilización de las técnicas que abarcaran las dimensiones que constituyen una representación
social. Dice Moscovici:

Los sondeos no son un medio adecuado para evaluar el impacto de la ciencia en la opinión
pública Para comprender el impacto de la difusión de los conocimientos científicos y
tecnológicos, y los trastornos que esto produce a niveles lingüísticos, intelectuales, culturales,
simbólicos, se requieren otros métodos que los empleados normalmente y otros enfoques
teóricos
Usar entrevistas abiertas o en profundidad, la observación participante de tendencias
etnológicas o el análisis minucioso del lenguaje de los individuos, son algunas de las técnicas
para la recolección y el análisis de la información que permiten develar las contradicciones
que ocultan a la ideología. De igual manera, las preguntas proyectivas de frases incompletas le
han permitido a Banchs el estudio de las contradicciones internas en los entrevistados.

Análisis de procedencia de la información (Jodelet)

La autora ideó esta técnica para analizar independientemente del contenido temático, las
fuentes de información de las cuales el sujeto obtenía sus datos. Al estudiar la representación
social del cuerpo humano encontró estas fuentes globales de procedencia de la información
extendidas desde lo más personal hasta lo más impersonal:

La vivencia del propio sujeto,

Lo que piensa el sujeto sobre sí,

Lo adquirido a través de la comunicación social

La observación (refranes y creencias populares),

Los conocimientos adquiridos a través de los medios más bien formales como estudios,
lecturas, profesión.

Análisis de los actos ilocutorios (Flahault)

Es una técnica que analiza los diálogos recogidos en textos, medios de comunicación o en
observaciones. Se buscan detectar los actos explícitos como órdenes o peticiones que definen
la relación existente entre los interlocutores, así como los actos implícitos que claramente
señalan las posiciones respectivas entre los interlocutores. Se analizan las relaciones de poder,
las reglas explícitas e implícitas, la dureza actitudinal de la representación social. De alguna
manera se establece una fotografía de los actos de poder, sugestión o intercambio a través del
lenguaje y, sobre todo, de sus usos.

Análisis gráfico de los significantes (Friedman)

Los materiales grabados son transcritos y enumeradas las unidades de significación (en
general, sujeto y predicado) de acuerdo con su orden de aparición en el discurso y se
identifican las palabras que más se repiten. Por último, se reproducen gráficamente cono en
un sociograma todas las palabras señalando por medio de flechas la relación que tenían en el
discurso original. Se trata de conseguir la forma gráfica más ilustrativa de las relaciones entre
las palabras: núcleos de pensamiento equivalentes a lo que Moscovici llama el núcleo
figurativo.

Debido a su laboriosidad es un método recomendado en investigaciones con un número


reducido de sujetos de prueba. Su ventaja está en que no fragmenta el discurso y, como señala
Banchs, el uso de categorías lógicas sigue teniendo la ventaja de hacer surgir los núcleos de
estructuración de las representaciones del propio discurso de los sujetos, sin la mediación
del investigador.
Módulo 2

PSICOLOGIA SOCIAL/ OTRAS CIENCIAS- CÓMO AFECTAN


Aquello que nuestra literatura denominaba rigidez es visto como estabilidad en la de ellos
(ciencia), igualmente, lo que en nuestra literatura se percibía como flexibilidad e
individualismo eran interpretados como flacidez y excentricidad en la suya.

Tales sesgos en el etiquetado impregnan nuestra literatura. Por ejemplo, la alta auto-estima
podría denominarse egotismo; la necesidad de aprobación social podría traducirse como
necesidad de integración social; la diferenciación cognitiva como sutileza; la creatividad como
desviación y el control interno como egocentricidad.

Aunque la comunicación de valores a través del conocimiento es hasta cierto punto


intencional, tampoco puede decirse que esto sea enteramente así. Los juicios de valor son
subproductos casi inevitables de la existencia social, y como participantes en la sociedad
difícilmente podemos disociarnos de nuestros valores en la prosecución de nuestros fines
profesionales.

El trabajo de Rosenthal (1966) indica que incluso las pistas más sutiles acerca de las
expectativas del experimentador pueden alterar la conducta del sujeto. Es por ello que se
requiere de sujetos ingenuos para los estándares comunes de rigor. Las implicaciones de esta
simple garantía metodológica son de considerable trascendencia.

No podemos comprobar adecuadamente nuestras hipótesis si los sujetos poseen un


conocimiento preliminar acerca de las premisas teóricas. Del mismo modo, si los miembros de
la sociedad tienen una instrucción psicológica acerca de alguna cuestión, las teorías acerca de
ello difícilmente pueden ser comprobadas de forma no contaminada. Aquí yace una diferencia
fundamental entre las ciencias naturales y las sociales. En las primeras, normalmente, el
científico no puede modificar las disposiciones conductuales de sus sujetos de estudio como
consecuencia de haberles comunicado sus conocimientos.

En las ciencias sociales, puede producirse un impacto vital en su conducta debido a una
comunicación de este tipo.

Los principios psicológicos también nos sensibilizan a propósito de las influencias que actúan
sobre nosotros mismos. Como consecuencia, nuestros patrones de conducta pueden estar
fuertemente influenciados. Tal y como May (1971) ha manifestado más apasionadamente, "
cada uno de nosotros hereda de la sociedad una carga de propensiones que nos conforma
quiérase o no; pero nuestra capacidad de ser conscientes de este hecho nos salva de estar
estrictamente determinados"
Las teorías válidas acerca de la conducta social constituyen significativos instrumentos de
control social. En la medida en que la conducta de un individuo es predecible, su posición se
vuelve vulnerable.

Esto hace pensar, implícitamente, en la posibilidad de una teoría del aprendizaje social que
trascienda a las circunstancias históricas. Sin embargo, tal conclusión está injustificada.
Considérese, por ejemplo, una teoría elemental del refuerzo. Pocos dudarían que la mayoría
de la gente responda a las contingencias del refuerzo y el castigo en su entorno, y es difícil de
imaginar un tiempo en el que esto deje de ser cierto. Tales premisas parecen, pues,
transhistóricamente válidas, y una importante tarea del psicólogo podría consistir en
establecer la manera precisa en que la conducta se relaciona con pautas de recompensa y
castigo.

El intento continuado de elaborar leyes generales de la conducta social parece descarriado y,


su creencia asociada de que el conocimiento de la interacción social puede acumularse de
una manera similar al de las ciencias naturales, parece injustificada. En esencia, el estudio de
la psicología social es principalmente una empresa histórica. Estamos ocupados,
esencialmente, en una explicación sistemática de asuntos actuales. Utilizamos la
metodología científica, pero los resultados no son principios científicos en el sentido
tradicional.

En el futuro, los historiadores podrán volverse hacia tales explicaciones para alcanzar una
mejor comprensión de la vida en la era presente. Sin embargo, los psicólogos del futuro es
probable que encuentren poco valioso nuestro conocimiento contemporáneo. Estos
argumentos no son puramente académicos y no se limitan a una simple redefinición de la
ciencia. Están implicadas aquí alteraciones significativas en la actividad de la especialidad.

El propósito central de la psicología es visto, tradicionalmente, como la predicción y el control


de la conducta. Desde el punto de vista que aquí se expone, este propósito es engañoso y
proporciona poca justificación para la investigación. Los principios de la conducta humana
pueden ser de limitado valor predictivo con el paso del tiempo y su mismo reconocimiento
puede incapacitarlos como herramientas de control social.

Sin embargo, no es preciso que la predicción y el control sean las piedras angulares de la
especialidad. La teoría psicológica puede jugar un papel extremadamente importante como
aparato sensibilizador. Puede ilustrarnos respecto de la gama de factores que potencialmente
influyen en la conducta bajo diversas condiciones. La investigación puede también
proporcionar cierta estimación de la importancia de esos factores en un momento dado.

La especialidad rara vez puede producir principios a partir de los cuales puedan hacerse
predicciones fidedignas. Las pautas de conducta están bajo constante modificación. Sin
embargo, lo que nuestra especialidad puede y debería proporcionar es una investigación que
dote al investigador de un buen número de posibles acontecimientos, aumentando así su
sensibilidad y preparándolo para una acomodación más rápida al cambio ambiental. Puede
proporcionar herramientas conceptuales y metodológicas con las cuales se puedan hacer
juicios más perspicaces.
MODULO 3:
Psicología comunitaria:
La PSC se propone entender e influir, desde y con las comunidades en situación de desventaja
económica y social, en contextos, condiciones y procesos psicosociales vinculados con su
calidad de vida, para que adquieran o refuercen competencias que faciliten la consecución de
recursos necesarios para ejercer su ciudadanía en condiciones de justicia y equidad. Un
propósito central en la PSC es contribuir a la emancipación de sectores oprimidos, propiciando
cambios psicosociales, en distintas escalas, entornos y con los agentes corresponsables.

Se plantea, así, abordar los problemas sociales por vía de la participación y autogestión
comunitarias, la integración de saberes científicos y del sentido común y la vinculación entre
teoría y praxis

Asimismo, la construcción de un paradigma orientador de tales acciones, junto a valores como


compromiso de actuar a favor de sectores en desventaja, desde el respeto mutuo y
reconocimiento a sus fortalezas y recursos, así como necesidades y requerimientos.

HISTORIA:
En Uruguay, el reconocimiento de la PC como subdisciplina es relativamente reciente

En América Latina, la P.C nace a partir de la desconformidad de una psicología social que se
encontraba bajo el signo del individualismo, que practicaba la fragmentación y que no daba
respuesta a los problemas sociales. Poco o nada se lograba transformar.

Año 60. Comienza a desarrollarse una nueva práctica. Los miembros de las comunidades dejan
de ser considerados sujetos pasivos (sujetados) de la actividad de los psicólogos, para ser
vistos como actores sociales, constructores de su realidad. EL ÉNFASIS ESTARÁ EN LA
COMUNIDAD Y NO EN EL FORTALECIMIENTO DE LAS INSTITUCIONES.

Carencia de definición, donde las primeras aparecen a los inicios de los 80.

Careció de un lugar académico y profesional propio hasta bien entrada la década de los 80.

Para que una subdisciplina sea reconocida como campo de saberes y prácticas definidas
dentro de una profesión, debe alcanzar cierta intensidad y autonomía relativa en cuatro ejes:
1. Prácticas profesionales basadas en instrumentos técnicos y socialmente reconocidos

2. Cuerpo teórico que se reconozca como propio de esa orientación

3. Criterios epistemológicos
4. Aspectos filosóficos e ideológicos que contienen definiciones acerca de elementos
mediadores para asumir un posicionamiento ante los fenómenos emergentes en su campo de
conocimiento.

En la PC en Uruguay, estos ejes no se desarrollan de forma armónica ni acompasada. Esto


dificulta el reconocimiento de un punto de partida en su historia.

Las fases históricas

Fase 1. Desde los orígenes hasta 1973 Los primeros acercamientos a lo que llamamos PC se
asocian a la extensión Universitaria. Consiste en el desarrollo de intervenciones sistemáticas
que buscan contribuir a la solución de problemas de interés social. Se caracteriza por el dialogo
con los agentes sociales involucrados, generando un intercambio de saberes.

Fase 2. Represión y silencio (1973-1980) Es la etapa de la dictadura. Las actividades en el


campo de lo comunitario se caracterizaron por su baja visibilidad y quedaron limitadas a los
espacios de las ONG donde comenzaron las influencias en la educación popular
latinoamericana, que tendrá relevancia en las etapas posteriores.

Fase 3. (1980-1989) Esta fase incluyó el periodo de debilitamiento de la dictadura, la


restauración democrática en 1985 y el primer gobierno postdictadura. Muchos desarrollos
salieron a la luz. El retorno de muchos universitarios del exilio movilizó el ambiente cultural y
académico.

Ha experimentado una marcada evolución a parir de los 90, con el plan de estudios aprobado
en 1987.

Con la reinstalación democrática se restituyeron los docentes académicos expulsados y se


trabajó para la concreción de un centro único de formación para los psicólogos que termino
con el surgimiento del Instituto de Psicología de UDELAR.

La PC ha estado durante la mayor parte de su historia en una posición crítica en relación a las
instituciones gubernamentales y escéptica en cuanto al papel del Estado, sin embargo, su
vocación ha sido de permanente inserción en los espacios público-estatales.

Fase 4. (1990 – 2004) Período de auge neoliberal en la región. La atmósfera cultural y social se
caracterizó por la resignación, el descrédito de las iniciativas colectivas, el auge del
consumismo, la fragmentación y la competencia. El estado redujo su intervención en el campo
de las políticas públicas. Los espacios académicos fueron atravesados por la controversia
acerca del conocimiento como bien de mercado o como derecho humano universal. El período
se cerró con la crisis de 2002. Resurgieron las iniciativas colectivas y autogestivas como forma
de afrontar la situación de adversidad que enfrentaba la población.

Fase 5. Esperanza: entre los cambios y la continuidad (2005 a la actualidad) En el año 2005
asumió un gobierno de izquierda que se propone recuperar el papel del Estado en la sociedad
y recomponer la malla de protección social, para lo cual realiza fuertes inversiones. Este es un
momento de desarrollo de las políticas sociales y de la elaboraión de planes en los cuales se
incorporan concepciones propias de la PC. Se abre un escenario donde la actividad profesional
y la académica tuvieron un renovado impulso y enfrenta nuevos desafíos.

MODALIDADES DE LAS PRÁCTICAS PSICOLÓGICAS


COMUNITARIAS.
Los orígenes de la profesión en nuestro país tiene dos fuentes:

El sector educativo (fundamentalmente la enseñanza primaria)

La clínica hospitalaria.

1) De un primer momento se intentó romper con la importación de modelos de


intervención, teorías y técnicas elaboradas en los países centrales y generar una
impronta propia. Se trataba de colocar a la universidad lo más cerca posible de los
sectores de la población con menos capacidad de satisfacción de sus necesidades. Las
prácticas no dejaban de ser más o menos tradicionales, sin embargo, había una
característica en el posicionamiento desde el que se realizaban que hoy asociamos a lo
comunitario. Se subraya la actitud de permanente búsqueda de acercamiento a los
códigos, necesidades y características de la población, así como de las formas de
aportar. El énfasis en la práctica tuvo como faceta complementaria una carencia de
registros, falta de sistematización y escasa producción teórica publicada y difundida.

2) Se distinguen 2 momentos: el primero hasta que comenzó la dictadura, que atentó


contra la población universitaria y contra los intentos de promover actividades e
iniciativas culturales. Si hubo trabajo comunitario en éste período no hay registros de
ello.

Solo el curso de Psicología Infantil (facultad de Medicina) se constituyó un espacio


relativamente protegido para la formación de un grupo reducido de psicólogos, lo que
permitió dar continuidad al desarrollo curricular de contenidos ligados a la prevención
y promoción de salud, y herramientas psicológicas alternativas a las tradicionales, que
luego serían instrumento de uso frecuente para los psicólogos que trabajan en
comunidad.

En el segundo momento se produjo un refuerzo de la resistencia y resurgimiento de


los movimientos sociales. Aparecen las actividades colectivas y los psicólogos en ellas.
La actividad de los psicólogos estuvo marcada por el modelo clínico, a la vez que se
proponían trascenderlo. La mayor parte de la experiencia se caracterizó por una
traslación de lo asistencial al consultorio barrial, identificando trabajo comunitario con
una mayor proximidad y mejor accesibilidad al servicio, o con descentralización y
ubicación en zonas periféricas.

Comenzó a hacerse evidente la necesidad de fortalecer conceptualmente a los trabajadores


comunitarios (no solo a los psicólogos) y se empezó a desarrollar una especie de clase
intelectual que estudiaba, analizaba y teorizaba sobre esta realidad, desde un lugar más
profesional y por ende segmentado. La estrategia de atención primaria en salud (APS), con el
énfasis en la participación comunitaria, favoreció la implementación de experiencias de este
orden.

3) Algunas propuestas gubernamentales contribuyeron a abrir brechas con el fin de


que el psicólogo tuviera un lugar en el sistema de salud. Se elaboró un plan de Salud Mental
donde el psicólogo tiene una participación activa. Se promovían centros comunitarios de
distintos tipos. Comenzaron a aparecer en escena las ONG, esto supuso el abordaje de
cuestiones de orden social

4) El auge de las ONG domino casi totalmente el trabajo comunitario, especializadas en


algún aspecto de pobreza: la vivienda, la salud, las alternativas de educación no formal para los
excluidos del sistema, las madres jefas de hogar, la alimentación, VIH, desempleo, etc. Hubo
un gran desarrollo académico de la disciplina y un colectivo de profesionales que aún no
lograba identificar el PC con un cuerpo teórico y metodológico sólido.

5) Las políticas sociales pasaron a ocupar un lugar en la agenda del gobierno, apoyadas
por la creación del MIDES. Se realizó una reforma importante en el sector de la salud, creando
el SNIS, que propició un cambio en el modelo de atención. El efecto más visible se produjo en
la generación formal de espacios de trabajo para psicólogos. Encontramos profesionales que
trabajaban con un enfoque comunitario en la educación, la vivienda, la seguridad social,
abarcando todos los tramos etarios y desplegándose a lo largo de todo el país.

LOS DESARROLLOS MÁS DESTACADOS DE LA PC / características


Se caracterizan por el compromiso a las transformaciones sociales, la desestructuración de las
relaciones dominador-dominado, la promoción del fortalecimiento y la autonomía de los
sectores más vulnerados.

1) Desde sus orígenes pueden identificarse un conjunto de definiciones éticas y concepciones


acerca de los seres humanos, la sociedad y la vida.

2) Estas concepciones defienden un posicionamiento que constituye un ideal identitario


central de la sub disciplina y uno de los aspectos que nuclea y sostiene un sentimiento de
pertenencia en todos los que practican la PC.

3) Ese conjunto de ideas fuerza desempeña un papel central al momento de analizar la


realidad, construir significados y definir el sentido y la dirección de las acciones y procesos.
4) Las mencionadas definiciones constituyen el eje central de un paradigma en torno al cual se
articulan las teorías que sirven como instrumento para comprender las realidades y operar
sobre ellas. La PC adoptó una postura eclético-crítica recogiendo aportes de las más diversas
escuelas y corrientes, y articulándolas en función de definiciones que hacen a las
intencionalidades presentes en sus prácticas y posicionamientos.

Las actividades de extensión universitaria se caracterizaban por ser sumamente politizadas,


con un cierto mesianismo desde los universitarios que creían que debían ponerse al servicio
del pueblo, y a la vez eran demonizados desde los sectores más reaccionarios que
concentraban poder. Algunas ideas que conformaron el valor de la PC:

1) Preocupación por la dignidad de las personas, procurando diferenciarse de posturas


asistencialistas. Se enfatizaba la participación y el protagonismo de sectores populares y su
organización.

2) Permanente autocrítica de las actitudes de los universitarios y su dificultad para relacionarse


con las personas.

3) Preocupación y primeros esbozos de análisis de las resonancias en la afectividad de los


universitarios a partir del contacto con situaciones sociales y personas con formas de vida y
problemas diferentes a los de su entorno.

Documentos y artículos posteriores a 1980 dan cuenta de la profundización y el


enriquecimiento teórico de las siguientes ideas fuerza:

-Una concepción de los seres humanos que permite aportar a sus potencialidades más
allá de las situaciones de carencia o sometimiento que les toque vivir.
Potencialidad intelectual capaz de pensar críticamente la realidad;
Potencialidad organizativa en tanto capacidades de estructurar redes solidarias y
articular respuestas colectivas ante situaciones de adversidad;
Potencialidades creativas que se expresan en sus formas de contacto con la
naturaleza y las soluciones auto construidas ante los problemas con su hábitat.

- El concepto de alienación como expropiación de estas potencialidades a través de las


relaciones de sometimiento que no se consideran exclusivamente económicas, sino también
culturales y psicológicas.

-La apuesta a las potencialidades organizativas de los sectores populares y la búsqueda de una
democracia radical que se inicie en las relaciones internas de las organizaciones,
desestructurando liderazgos autoritarios. Valoración de las modalidades organizativas propias
de cada enclave social y la crítica a los modelos impuestos desde afuera a las respectivas
culturas

- La concepción de que el “sujeto de investigación” es una persona no sujeta a la voluntad y a


los designios de quien investiga. Es alguien dinámico, activo, que construye su realidad, actor
social, cuya voz forma parte de la polifonía de la vida social y que al ser parte de la acción y de
la investigación que se realiza con su comunidad tienen derechos y deberes que los relacionan
con ambas tareas.

-La PC desplego una importante producción crítica y propuso modelos alternativos al modelo
neoliberal. Las políticas neoliberales incidieron en instituciones donde la PC tenía fuerte
presencia (como la educación). El resquebrajamiento del modelo a comienzos del siglo XX
genero una ruptura en la cotidianidad; la ruptura económica en la instituciones genero una
falta de protección y se rompieron referentes sociales y reglas que regulaban la convivencia.
Ante todo esto aparecieron iniciativas autogestivas, solidarias, o sea, todo lo que el
neoliberalismo había intentado erradicar.

-El gobierno socialista que asumió en 2005 hizo de las políticas sociales y la justicia una de las
claves de su propuesta. Los psicólogos se integraron mucho a éstas propuestas, manteniendo
una postura crítica pero colaborando activamente en la reconstrucción de las redes de
protección social.

- El valor de reciprocidad que acompaña este tránsito hacia la acción reflexionada, incide
también en la resignificación de los profesionales acerca de sí mismos y su desempeño laboral
y ciudadano.

- El tercer agente: El actor gubernamental o tercer agente es uno de los agentes externos más
polémicos y a la vez necesarios, para las metas de la PSC. Por una parte, atender la
desigualdad, depende en gran medida de las políticas públicas que este formula e implanta,
con escaso impacto en nuestra región Por otra parte, informan sobre la significativa inserción
de nuestros profesionales en dependencias gubernamentales que, si bien debería reforzar
nuestros principios en ese espacio, los restringe y desvirtúa. Así la dimensión política de la PSC,
representada por la emancipación, autonomía y ciudadanía, se enfrenta con el asistencialismo
adaptativo, el control y la dependencia, reforzados por la exhortación oficial a la autogestión y
la participación

La relación profesional-comunidad:
El compromiso con las comunidades es un valor con respecto al vínculo entre profesionales
con aquellas. Sin embargo, las formas de interpretarlo y actuarlo, desde ambos lados, no está
exento de dificultades. Al respecto nos preguntamos: ¿qué significa el compromiso
profesional, desde y fuera de la academia, con las comunidades?, ¿cómo manejarlo cuando se
difiere de posturas o acciones comunitarias, por ejemplo de su liderazgo? El encantamiento
también ocurre desde las comunidades hacia las y los profesionales, cuando priorizan el saber
del “experto” en desmedro del propio, o por el contrario, subestiman dicho saber por
considerarlo ajeno a su realidad. Esta pluralidad de significados evidencia la necesidad de
investigarlos y comprenderlos desde los respectivos posicionamientos, en beneficio de las
partes implicadas.

Hay un aislamiento en nuestra praxis profesional, paradójica por cierto en una disciplina
orientada a construir comunidad desde la acción, la reflexión y la afectividad. En este sentido,
no hemos generado suficientes espacios para dialogar y debatir con pares nuestras
inquietudes, conflictos, logros y dificultades, sentimientos que emergen en nuestro quehacer
profesional y como seres humanos. Tal como lo sustenta la IAP, el diálogo fundamentado en la
praxis y las acciones estimuladas por las reflexiones grupales, son maneras de enriquecernos
como individuos, ciudadanos, profesionales y de contribuir al desarrollo disciplinar

Una vía para lograrlo es propiciando el acercamiento entre comunidades o instituciones


comunitarias con problemáticas afines, transfiriendo experiencias exitosas, aprendiendo de
ellas y conjugando sus fortalezas. Hacerlo acercaría a comunidades sectorizadas al
cumplimiento de las metas de la PSC, cuya carga es impensable para un colectivo sectorizado.

Aunque históricamente los gobiernos latinoamericanos han incorporado la participación


comunitaria en sus políticas gubernamentales, en la práctica, las relaciones entre Estado y
comunidades han sido conflictivas. El poder político ha limitado la auténtica participación
comunitaria mediante mecanismos de control, opresión, tutelaje, cooptación, asistencialismo,
clientelismo, burocracia, etc. Tales mecanismos han atentado contra la formulación e
implementación de políticas favorables a las comunidades, con participación de aquellas e
interferido con cambios trascendentales.

MODULO 4: GRUPOS
Para Pichon Riviere la psicología social apunta a una visión integradora "el hombre en
situación" en determinada circunstancia histórica y social, la heterogeneidad de los integrantes
y sus experiencias hacen más rico el trabajo con mayor profundidad y capacidad de producir
un cambio.

Armando Bauleo plantea que hay tres procesos indiscriminados en este momento,

-los integrantes no saben que van a hacer, comienzan las ansiedades sobre todo de tipo
confusas

-Segundo momento en donde se clarifican los roles del coordinador y de los integrantes, la
ansiedad que prevalece es de tipo paranoide

-Se da la elaboración de articulación de la información y de la emoción y la síntesis de


producción colectiva, estaría acompañada de una ansiedad de tipo depresiva.

Todos los integrantes participan en la construcción de ese objeto de conocimiento. El


coordinador tiene la función de coopensador, tiene una relación asimétrica con el grupo,
reflexiona la relación de los integrantes entre sí y con la tarea. Cuenta con dos herramientas;

El señalamiento apunta al esclarecimiento del acontecer latente

La interpretación apunta al esclarecimiento de los niveles implícitos o latentes del proceso


grupal, es una hipótesis acerca del acontecer latente

Cuando se habla de la latencia grupal se tiende a pensar que lo latente es lo que está oculto y
no es así, a veces es lo más obvio y no lo podemos ver.
El emergente es la aparición de un sentido que permanecería latente si no hubiera un porta
voz, es una expresión significativa que da cuenta de un aspecto del proceso grupal

El grupo se da en la base de un interjuego de roles de los cuales se destacan tres;

El portavoz

Chivo emisario

El líder

Se da por el mecanismo de adjudicación y asunción de roles que hace que vayan variando

La afiliación es sentirse parte de la experiencia del proceso de ese grupo,

El vector de pertenencia es sentirse más o mes dentro del grupo

El vector de comunicación es la mayor o menor comunicación que se de en el grupo,

El vector de cooperación marca que cooperación hay en los integrantes que muchas veces
depende de la tarea.

El vector del aprendizaje da cuenta de lo incorporado,

Realmente, el último día terminado el grupo es cuando se puede incorporar y ver el camino
recorrido mientras transcurre el proceso grupal "andar es el camino". En el proceso grupal el
integrante termina pensando diferente en relación a uno mismo y a los demás integrantes y a
partir de la diferencia se generan los cambios y las producciones.

Se diferencian dos corrientes una la llamaran tendencia de aplicación y la otra tendencia de


ruptura o desvío

Tendencia de aplicación posible punto de comienzo la década del 50. Los primeros grupalistas
eran psicoanalistas y pertenecían al régimen de disciplinamiento de la Asociación
Psicoanalítica Argentina. Esta corriente tiene variantes en la aplicación del psicoanálisis,
creyeron que solo se cambiaba de territorio, pasaron a lo grupal con modelos del psicoanálisis
y se mantenían dentro del psicoanálisis, la intención de trabajar en grupos con un psicoanálisis
aplicado. Este equivocado intento de un psicoanálisis de grupo considera que en el proceso
surgen algunos datos a emergencia de formaciones del inconsciente equivalentes a las que se
estudia en la situación analítica.

Tendencia de ruptura o desvío se formó en Argentina, ruptura del encierro unificante dentro
de la institución psicoanalítica oficial, intento de comenzar con lo grupal, desvíos de modelos
de aplicación. Un enunciado es el resultado de una producción con múltiples factores, las
figuras subjetivas de la intelectualidad, la vocación pública o institucional y su crítica al
disciplinamiento psicoanalítico de la época.

HISTORIA DE LOS GRUPOS


En aquel período existía una notable vocación por la política y por trabajo en espacios
públicos. Se creía que el cambio social era posible, necesario e impostergable, creían que los
profesionales tenían un papel en la construcción de una sociedad más justa, este era el clima
subjetivo dominante. El pensamiento cultural como los acontecimientos sociales e históricos,
Fidel Castro en la Habana, la guerra de Vietnam, la revolución cultural china, el mayo francés.

Lo grupal se inició entre los psicoanalistas y los primeros psicólogos universitarios, como otra
practica en salud mental y de entrada se planteó el problema de la acción.

Esto fue golpeado por la dictadura, fue una forma de resistencia intelectual. A principios de los
años 60 se fractura la Asociación Psicoanalítica de la Argentina, su ruptura se debe a
problemas institucionales y de criterios respecto a la práctica del Psicoanálisis o la ética
formativa. En aquellos tiempos el poder estaba acumulado en unos pocos, que generaron
deformaciones de la ética ya que se les exigía ser apolíticos, algunos no querían marginarse de
la situación, y comenzó la presencia masiva de psicoanalistas en las instituciones públicas.

El discurso de los intelectuales debía ser significativo especialmente para los sectores
populares como deber moral con los pobres necesitados. Lo grupal era uno de los modos de
intervención que en el terreno de la salud y de la educación producía formas de subjetividad
alternativa. El pueblo como destinatario de estos discursos presionaba para que los actores
psicólogos ocuparan un lugar público y desempeñaran una función activa en un proyecto de
transformaciones sanitarias y educativas

Transformaciones de la subjetividad en los años 80 y encrucijada de lo grupal.

Surgen grandes transformaciones de subjetividad y se rompe con la estructura clásica. Si el


pensamiento grupal quiere contribuir a la propuesta de un espacio alternativo para el
posicionamiento subjetivo, el análisis de las instituciones y las relaciones de poder tiene que
examinar numerosas cuestiones, de las cuales citaremos 3:

La legitimidad de su saber: no es atenerse a las formulas preestablecidas, es imaginar


fundamentos para acciones grupales con opciones que en la salud se necesitan inventar. Lo
grupal resulta utópico.

Su crítica

La distinción entre lo grupal y los grupos

MODULO 5: Un diálogo sobre el poder. DELEUZE Y FOUCAULT

TEORÍA-PRÁCTICA
Estamos viviendo de una nueva manera las relaciones teoría-práctica. La práctica se concebía
como una aplicación de la teoría, como una consecuencia, o bien, al contrario, como
inspiradora de la teoría. Es posible que, para nosotros, la cuestión se plantee de otra manera.

Las relaciones teoría-práctica son mucho más parciales y fragmentarias. Por una parte, una
teoría siempre es local, relativa a un pequeño campo, aunque puede ser aplicada a otro, más o
menos lejano. La relación de aplicación nunca es de semejanza.

Por otra parte, desde que la teoría profundiza en su propio campo se enfrenta con obstáculos,
muros, tropiezos que hacen necesario que sea relevada por otro tipo de discurso (es este otro
tipo de discurso el que, eventualmente, hace pasar a un campo diferente).

La práctica es un conjunto de relevos de un punto teórico a otro, y la teoría, un relevo de una


práctica a otra. Ninguna teoría puede desarrollarse sin encontrar una especie de muro y se
precisa de la práctica para perforar el muro.

PODER-SABER- INTELECTUALES

Ellos mismos, los intelectuales, forman parte de ese sistema de poder, la propia idea de que
son los agentes de la "conciencia" y del discurso forma parte de ese sistema. El papel de
intelectual ya no consiste en colocarse "un poco adelante o al lado" para decir la verdad muda
de todos; más bien consiste en luchar contra las formas de poder allí donde es a la vez su
objeto e instrumento: en el orden del "saber", de la "verdad", de la "conciencia", del
"discurso".

Por ello, la teoría no expresará, no traducirá, no aplicará una práctica, es una práctica. Pero
local, regional, no totalizadora. Lucha contra el poder, lucha para hacerlo desaparecer y herirlo
allí donde es más invisible y más insidioso, o lucha por una "toma de conciencia".

La teoría no se totaliza, se multiplica y multiplica. Es el poder el que por naturaleza efectúa


totalizaciones: la teoría está por naturaleza en contra del poder. Desde que una teoría penetra
en tal o cual punto, choca con la imposibilidad de tener la menor consecuencia práctica, sin
que se produzca una explosión, con la necesidad de otro punto.

Es por esta razón por la que la noción de reforma es tan estúpida e hipócrita. O
bien la reforma es elaborada por gente que se pretende representativa y hace profesión de
hablar por los otros, en nombre de los otros, con lo cual se produce una instalación de poder,
una distribución de poder a la que se añade una representación acrecentada. O bien es una
reforma reclamada, exigida por aquellos a los que concierne, con lo cual deja de ser una
reforma, es una acción revolucionaria que, desde el fondo de su carácter parcial, se ve
determinada a poner en cuestión la totalidad del poder y de su jerarquía.

Hay dimensiones más excesivas, que se justifican como poder moral. "Tengo razón en castigar,
puesto que tú sabes que está mal robar, matar…" Esto es lo fascinante de las prisiones; por
una vez el poder no se oculta, no se enmascara, se muestra como feroz tiranía en los más
ínfimos detalles, cínicamente, y al mismo tiempo es puro, está enteramente "justificado",
puesto que puede formularse enteramente en el interior de una moral que enmarca su
ejercicio: su bruta tiranía aparece entonces como dominación serena del Bien sobre el Mal, del
orden sobre el desorden

Si se considera la situación actual, el poder forzosamente tiene una visión total o global.
Quiero decir que las actuales formas de represión, que son múltiples, se totalizan fácilmente
desde el punto de vista del poder: la represión racista contra los inmigrados, la represión en las
fábricas, la represión en la enseñanza, la represión contra los jóvenes en general

Lo que tenemos que hacer es llegar a instaurar vínculos laterales, todo un sistema de redes, de
bases populares. Y esto es lo difícil. En todo caso, para nosotros la realidad no pasa totalmente
por la política en el sentido tradicional de competición y distribución del poder. La realidad es
lo que hoy día pasa efectivamente en una fábrica, en una escuela, en un cuartel, en una
prisión, en una comisaría.

Actualmente, sabemos aproximadamente quién explota, hacia dónde va el beneficio, por qué
manos pasa y dónde se vuelve a invertir, mientras que el poder… Sabemos perfectamente que
no son los gobernantes quienes detentan el poder. Sin embargo, la noción de "clase dirigente"
no está ni muy clara ni muy elaborada.

PSIQUISMO-SOCIEDAD
¿Cuál es la relación entre lo psíquico y lo social?, es difícil elucidar los tránsitos de los universos
de significaciones imaginarias sociales a las singularidades de sentido, en la producción de
subjetividad.

Pensar las cuestiones a indagar como campos de problemas atravesados por múltiples
inscripciones: deseantes históricas, institucionales, políticas, económicas, etc, implica un doble
movimiento conceptual que abarca el trabajo sobre las especificidades de las diferentes
dimensiones involucradas y al mismo tiempo su articulación con las múltiples inscripciones que
las atraviesan.

Es la forma en que aquí se busca pensar por fuera de las antinomias clásicas:
individuo/sociedad, sujeto/objeto, estructura/acontecimiento, etc.

Desdisciplinar implica complejos procedimientos eludicatorios: desnaturalizar los dominios de


objetos instituidos sin por ello invalidar los conocimientos que ellos han producido y producen.

Supone, a su vez, desconstruir las lógicas desde donde han operado sus principios de
ordenamiento, así como también generalogizar, o al menos realizar algunos rastreos
genealógicos que permitan interrogar los a priori desde los que un campo de saberes y
prácticas ha construido sus conceptualizaciones.

Pensar problemáticamente es trabajar ya no desde sistemas teóricos que operen como ejes
centrales sino pensar puntos relevantes, que operen permanentemente descentramientos y
conexiones no esperadas.
Es necesario subrayar entonces que el pensamiento como modo de experiencia supone pensar
en el límite de lo que se sabe. Se trata del desafío de hacer de una serie de preguntas un
problema o, mejor dicho una problemática en el sentido de un agrupamiento de problemas
que se relacionan al interior de un campo abierto. No se trataría tanto de una serie lineal de
problemas que estarían unos dentro de otros, sino de problemas que en sus derivas e
insistencias presentan puntos y momentos de conexión y desconexión que enlazan y
desenlazan.

Esta propuesta de indagación conceptual trabajará con un criterio de construcción de caja de


herramientas. Esta idea foucaltiana supone en principio dos cuestiones básicas:

La elaboración conceptual no tomará las teorías

y/o los autores de los que se nutra no actúen como sistemas que operen como fundamentos
de verdad o relatos totalizadores.

Se trata de construir instrumentos para pensar problemas. Su composición no puede


realizarse más que gradualmente a partir de la elucidación de situaciones específicas.

No se trata aquí de una metodología que se define a priori, sino que a partir de los problemas
que necesita pensar se despliegan criterios y recaudos metodológicos en situación que van
gestando orgánicamente su propio estilo de indagación.

IMAGINARIOS SOCIALES Y LA PRODUCCION DE SENTIDO


Esta noción alude al conjunto de significaciones por las cuales un colectivo se instituye como
tal, al mismo tiempo que construye los modos de sus relaciones sociales-materiales, instituye
también sus universos de sentidos. Lo imaginario es siempre simbólico y refiere a la capacidad
de inventar significaciones.

Tendrá dos vertientes:

1. Histórica social: distingue entre el efectivo (instituido) y el radical (instituyente). Al


primero pertenecen aquellos conjuntos de significaciones que consolidan lo
establecido, operan como organizadores de sentido de los actos humanos. Es lo que
mantiene unida a una sociedad.
2. El radical es su potencialidad instituyente, de transformación. Sitúa la dimensión de la
producción de significaciones colectivas como una temática inseparable del problema
del poder.

2. Psíquica. (La imaginación radical): la psique

Representaciones sociales. De éstas se dice que serán una “expresión nueva y más apropiada
para la ideología”.

Las significaciones imaginarias operan en lo implícito y establecen el modo de ser de las cosas,
los valores, los individuos. Son aquello por medio de lo cual y a partir de lo cual los individuos
son producidos como individuos sociales, y en tal sentido pueden representar, accionar y
pensar de manera compatible y coherente aún en el conflicto.

Dos tipos de significaciones imaginarias sociales: pueden ser centrales, (creadoras de ideas
organizadoras), y segundas o derivadas. La emergencia de una significación central reorganiza,
resuelve una multitud de significaciones sociales ya disponibles. Acarrea efectos sobre la
totalidad de las significaciones sociales del sistema y no pueden darse sin las transformaciones
de las actividades y de los valores.

La institución de una sociedad es institución de significaciones imaginarias sociales, y la


sociedad es intrínsecamente historia-temporalidad. Una sociedad es siempre auto alteración
perpetua

Sabemos que lo imaginario social es inseparable del tema del poder. En un imaginario grupal
las figuras y formas que ese número de personas inventa, da cuenta de sus razones de ser
como colectivo; aquí adquieren toda su potencia las improntas de los atravesamientos
institucionales y socio-históricos.

La expresión “social-histórico” implica considerar la unidad de la doble multiplicidad de


dimensiones, en la simultaneidad (sincrónica) y en la sucesión (diacrónica).

De alguna manera están presentes los que ya no son, los que queda fuera, e incluso los que
están por nacer. Es por un lado una estructura dada y por otro, es lo que estructura, lo que
instituye. Es la unión y la tensión de la sociedad instituyente y la sociedad instituida, de la
historia hecha y la historia que se hace.

Lo social tampoco puede ser pensado como una reciprocidad de relaciones intersubjetivas;
considera que lo social implica siempre algo más. Supone interioridad y exterioridad. Lo social
es lo que somos todos, y lo que no es nadie. No se trata de relaciones de influencia sino de
relaciones de inherencia.

El funcionalismo, supone necesidades humanas fijas y explica la organización social como el


conjunto de funciones que tienden a satisfacerlas. Se reduce así la sociedad a la biología del
hombre.

ANÁLISIS INSTITUCIONAL.
El problema de la enseñanza del Análisis Institucional es bastante complejo, y ha dado
lugar a interminables discusiones, conflictos y escisiones en el movimiento institucionalista
francés.

La imposibilidad de comunicar el Análisis Institucional a través de los canales más o menos


tradicionales (cátedra, conferencias, etcétera.), ha dado lugar a las más diversas
posiciones, desde la postura de que el Análisis Institucional no se puede enseñar, hasta
experimentaciones diversas, pasando por el entrenamiento a la intervención, las
exposiciones de perspectivas teóricas, etcétera.

El Análisis Institucional constituye una disciplina auxiliar de otras prácticas


(psicosociológicas, psicoterapéuticas, comunitarias, etcétera), perdiendo la especificidad
tanto practica como teórica de sus conceptos.

Los terrenos profesionales del Análisis Institucional.


La Psicoterapia Institucional.

Es un movimiento de cuestionamiento y de análisis de la institución psiquiátrica. Este


movimiento pronto se dividió en dos corrientes: una sociológica, que no dejaba de tener
inserciones políticas importantes a nivel de los partidos políticos franceses, y una
tendencia psicoanalítica que, con la sola excepción de Tosquelles, estaba constituida
fundamentalmente por los jóvenes que participaban en dicho movimiento.

Pasó por tres fases.

La primera de ellas, se constituyó a partir del eje de cambiar la relación medico


paciente. Este cambio se veía promovido por la necesidad de dejar los aspectos
propiamente terapéuticos en función de las necesidades de supervivencia de los
pacientes. Los médicos, más que pensar en los procesos de la enfermedad mental, tenían
que establecer, junto con los pacientes, los mecanismos necesarios para hacerse de los
satisfactores básicos, muy escasos en situación de guerra y ocupación. A este periodo,
sucedió la fase de socialización mediante el grupo.

Segunda: la psicoterapia de grupo, espacios organizados por los pacientes, todas estas
modalidades pusieron de manifiesto que, como los psicoterapeutas institucionales decían,
no era al paciente, sino a la institución a la que debían curar.

El trabajo con los pacientes permitió descubrir, en lo que se refiere a los procesos
terapeuticos, que era la actividad instituyente de los pacientes el elemento propiamente
terapéutico.
Esto descentraba la posición del médico, inserto en un cuestionamiento más o menos
permanente de su lugar de poder. La autogestión de los pacientes y del hospital tenía una
eficacia terapeutica.

Tercera: se constituyó como una fase propiamente psicoanalítica. Si en el momento


anterior era la autogestión y las posibilidades instituyentes de los pacientes el agente
terapéutico, el psicoanálisis, introducido por los médicos al hospital, convertía dichas
actividades en soporte de otro análisis.
El agente terapéutico ya no es la actividad misma del paciente, sino el análisis realizado
sobre dichas actividades.

Esto permitió un avance teórico innegable en el seno de la Psicoterapia institucional, pero


al mismo tiempo mermaba las bases mismas desde las que esta se había constituido. La
inserción del Psicoanálisis sustituyo con la teoría, la experimentación que se realizaba en
psicoterapia.

El problema de la autogestión pedagógica desembocaba, necesariamente, sobre el de la


autogestión social. Se analizaron intensamente las relaciones entre el no-directivismo y la
autogestión. Por su parte, otro elemento importante fue la colectivización del análisis.

Estos análisis colectivos sobre lo instituido de la formación, esas instituciones "externas" o


transversales al grupo que determinaban su quehacer y los límites de sus acciones
posibles, sufrieron diferentes suertes de acuerdo al grado de aislamiento, de virulencia, al
origen social de los alumnos, etcétera. Pero quizás la aportación más importante de la
Pedagogía Institucional fue el análisis de la dinámica de la institución por lo pronto
centrado en la institución escolar.

Desde allí, fue posible observar como las transformaciones de la institución tenían relación
con diversos modos de acción, que van desde la apatía, la deserción, acciones no-
institucionales; el rechazo más o menos expresado a los exámenes, a las instrucciones
oficiales, o experimentaciones pedagogicas que ponían en cuestión los fundamentos
mismos de la institución escolar, tales como las pedagogías autogestivas, acciones contra-
institucionales.

La Pedagogía Institucional descubrió que el análisis de la institución escolar desemboca,


necesariamente, en el análisis generalizado de las instituciones.

En efecto, es en el preciso momento en el que Lapassade, con sus primeros "clientes,


analizan lo instituido de la práctica psicosociológica, es decir, las condiciones sobre las
cuales esta práctica es posible, la serie de reglas sin las cuales resultaría imposible realizar
dicha práctica, es en este momento en el que se origina el Análisis Institucional.

Así, resultaría imposible comprender el Socioanalisis sin la práctica grupal que le dio
origen. Pero al mismo tiempo, no lo podemos reducir a dichas prácticas. El Socioanalisis
rebasa, desde un análisis de carácter político, las practicas psicosociológicas. Y este análisis
político es el análisis de lo impensado y lo impensable de dichas prácticas, desde el marco
conceptual de la psicosociología misma.

El Socioanalisis se estructura a partir de tres polos principales:


a) El "staff" analítico, constituido por los "expertos" demandados por la intervención,
aunque eventualmente pueda ampliarse con miembros del establecimiento donde se
efectúa el socio análisis:

b) el "staff" cliente, es decir, la persona o personas que son portadoras del encargo de
intervención, quienes realizan directamente la demanda a los analistas; y
c) el grupo cliente, el conjunto de personas que participan en la intervención.

No puede existir un saber especializado propio del "analista" que iluminara el no-saber
social. A lo más, el especialista puede darse los medios para inyectar o restituir en el
grupo-cliente los datos o informaciones sobre las características de la población o la
situación que va a enfrentar. En otras ocasiones, el analista escucha y aprende del análisis
efectuado por el grupo-cliente. No es el saber especializado del interviniente un saber
privilegiado, que le permita situarse por encima de los saberes y no-saberes del grupo-
cliente.

El nivel conceptual del Socioanalisis, es la resultante de la transposición de un campo de


análisis macro-social ("institucionalista": entre la ultra-izquierda y el anarquismo), y un
campo de intervención micro-social, delimitado en el tiempo y el espacio, y esto determina
la utilización y la transformación de ciertos conceptos, la construcción de ciertos métodos,
etcétera.

No podemos considerar el nivel conceptual del Análisis Institucional como una teoría
acabada, como una concepción homogénea de los hechos sociales. Al contrario, los
conceptos del Análisis Institucional han sido importados o construidos en momentos
distintos de su historia, frente a problemáticas disimiles.

-La implicación. El modelo de intervención socio analítico pone en cuestión el saber y el no


saber del especialista en la situación misma de la intervención. Si bien no es primera vez
en la historia de las ciencias sociales que este cuestionamiento aparece, lo que si es cierto
es que la corriente socio analítica del Análisis Institucional es la que más ha profundizado
esta perspectiva. El análisis de la implicación es lo que nos permite relativizar
históricamente nuestras "verdades", abriendo, en e1 terreno mismo, la posibilidad de
reflexión sobre nuestro propio entendimiento. Este cuestionamiento apareció, por
primera vez en el movimiento institucionalista, en el periodo psicoanalítico de la
Psicoterapia institucional

El problema de la autogestión atraviesa de inicio a fin la historia del Análisis Institucional.

Grupo objeto y grupo sujeto. Grupo objeto y grupo sujeto son denominaciones que Sartre
Pero estas denominaciones no tienen sentido sino en relación con dos problemas: el de la
verticalidad y la horizontalidad.

Verticalidad no nos refiere a la verticalidad histórica, procesal, de los sujetos. No es la


historia de los sujetos que constituyen al grupo. La verticalidad designa las relaciones
sociales institucionalizadas, jerarquizadas, mediatizadas en función de un tipo de sociedad,
de sistema económico, etcétera.

La horizontalidad no es solamente un aquí y ahora que articula las historias individuales.


La horizontalidad designa las relaciones inmediatas, no mediatizadas por la institución o
intentando huir de tal mediatización a través de la transparencia intervenciones- individual
Los grupos objeto son aquellos que caen en cualquiera de estas dos autonomizaciones: el
grupo fuertemente burocratizado, que no se reconoce sino en función de la jerarquía que
aparentemente los funda; o la pequeña secta o banda, que no puede reconocer sus
atravesamientos verticales, en función de una horizontalidad de sus relaciones que se
constituye como ley.

Guattari dice que el pasaje al grupo sujeto se da en la elaboración de estas dos formas de
alienación. La elaboración de la verticalidad y la horizontalidad del grupo lo remite a su
estar en el mundo, a su situación y, en última instancia, al sin sentido, en ese proceso de
totalización y destotalizacion que constituye a toda forma colectiva.

La acción del analizador se opone a las fuerzas institucionales, que pueden tener origen
en diferentes momentos de la institución, que pugnan por mantener un secreto, un no-
saber, incluso de ellas mismas, que constituye la base del funcionamiento y la
funcionalidad institucional. El análisis deja de ser un mero ejercicio intelectual, con
posibles aplicaciones prácticas, y se constituye como un trabajo, una acción de
desconstrucción en la acción de lo instituido, de las formas de funcionamiento ya
establecidas y naturalizadas, ya integradas en la institución. Podemos reconocer tres tipos
fundamentales de analizadores

a) El analizador construido, dispositivos de intervención diversos que tienden a poner de


manifiesto, durante su operación, dimensiones y elementos diversos que normalmente se
constituyen como un no-saber colectivo sobre la institución.
b) El analizador natural, que al interior de los dispositivos de intervención construidos
irrumpe generando consigo un saber sobre los fundamentos mismos de la institución. La
irrupción de lo inesperado, la manifestación de todos aquellos elementos que se
encontraban ocultos y cuya invisibilidad sostenía una forma de funcionamiento, se
constituyen como analizadores naturales.

Estos son los más virulentos, revelando todas aquellas alianzas y relaciones que mantienen
una forma específica de implicación del grupo cliente y del staff analítico con- la
institución.- c) El analizador histórico.
El análisis de la implicación sociológica del analista se constituye, así, como condición
necesaria para que exista un Análisis Institucional.

El grupo no se constituye, ni se puede constituir como objeto propio del Análisis


Institucional, sino a condición de estallar sus fronteras, tanto en el campo de análisis como
en el de intervención.

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