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The Crystal Goblet

El documento hace una analogía entre una copa de cristal y la tipografía, argumentando que ambas deben ser transparentes para revelar su contenido sin distracciones. También argumenta que la imprenta debe ser práctica y transportar ideas de manera invisible, no ser un arte por sí misma. Finalmente, discute tres tipos de "ventanas tipográficas" y la importancia de enfocarse a través del tipo y no sobre él.

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Temas abordados

  • tipografía y función,
  • expresión,
  • tipografía y comunicación,
  • tipografía y modernismo,
  • diseño de anuncios,
  • márgenes,
  • arte de la impresión,
  • transparencia,
  • tipografía y estética,
  • tipografía clásica
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The Crystal Goblet

El documento hace una analogía entre una copa de cristal y la tipografía, argumentando que ambas deben ser transparentes para revelar su contenido sin distracciones. También argumenta que la imprenta debe ser práctica y transportar ideas de manera invisible, no ser un arte por sí misma. Finalmente, discute tres tipos de "ventanas tipográficas" y la importancia de enfocarse a través del tipo y no sobre él.

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  • tipografía y función,
  • expresión,
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  • tipografía y modernismo,
  • diseño de anuncios,
  • márgenes,
  • arte de la impresión,
  • transparencia,
  • tipografía y estética,
  • tipografía clásica

La

copa
de
cristal
imagina que tienes delante de ti una garrafa de vino.
Puedes elegir la cosecha que mejor prefieras para esta demos-
tración imaginaria, así su reflejo carmesí será más profundo.
También tienes dos copas. Una es de oro macizo ricamente
adornada y la otra de cristal fino y transparente, como una 1
pompa de jabón. A continuación, vierte el vino en una de ellas
y pruébalo; según elijas una u otra yo sabré si eres un buen
degustador de vinos o no.
Así, si no entiendes nada de vinos, te sentirás tentado a be-
ber en una copa que ha costado una gran cantidad de dinero
y si, por el contrario, eres un buen aficionado a las vendimias
excelentes elegirás la copa de cristal ya que toda ella ha sido
creada con la finalidad de revelar, en vez de ocultar, las cosas
bellas que puede contener.
Siguiendo a esta fragante metáfora puedes encontrar que la
mayoría de las virtudes atribuidas a la copa de cristal tienen
su paralelismo en la tipografía. En ella tienes el largo tallo
que evita que la huella de tus dedos marquen la copa ¿Por
qué? Porque nada debe nublar tu vista del fogoso corazón

Beatrice Warde
del líquido. ¿No tienen la misma utilidad los márgenes de las a un extraño a conocer mis pensamientos. Es absolutamente
páginas de un libro que evitan que tapes con tus dedos la caja mágico que yo pueda comunicarme usando unas marcas ne-
del texto? gras sobre un papel con un desconocido que se encuentre al
Otra cosa: el vidrio de la copa no tiene color o presenta otro lado del mundo. Las palabras, la radio, la escritura y la
un tono discreto ya que los buenos catadores juzgan al vino, imprenta son todas formas de transferencia del pensamiento
entre otras cosas, por su color y les molesta que algo lo altere. y es tal la facilidad que tienen para enviar y recibir el cono-
Existen cientos de manierismos en tipografía tan impruden- cimiento y los pensamientos humanos que por si solas son
tes y arbitrarios como llenar con vino de Oporto copas de responsables de la civilización.
cristal rojo o verde. Si estás de acuerdo con esto, también lo estarás con mi
Cuando una copa tiene una base pequeña por muy correc- principal idea que es que lo más importante en la imprenta es
to que sea su peso tu estás preocupado ante la posibilidad de transportar el pensamiento, las ideas, las imágenes de una a
que vuelque; así hay formas de colocar líneas de texto que, otras mentes. Esta declaración la puedes considerar la puerta
2 aunque en general trabajen bien, el lector estará preocupado de entrada de la ciencia de la tipografía. Dentro existen cien- 3
inconscientemente por la posibilidad de saltarse una línea o tos de habitaciones, pero si no comienzas por asumir que la
leer tres palabras como si fueran una sola y su lectura no será imprenta significa transportar ideas específicas y coherentes
placentera. es muy fácil que vayas a parar a la casa equivocada.
El hombre que elige la copa de cristal en vez de la de arcilla Antes de responder a donde nos conduce esta sentencia,
o metal para verter el vino, es un modernista en el sentido en vamos a ver, en principio, a donde no nos lleva. Si los libros
el que uso este término. Esto es, la primera cosa que pregunta son impresos para ser leídos, debemos distinguir entre lectu-
sobre el objeto no es ¿Cómo debe verse? si no ¿Qué debe hacer? rabilidad y lo que un óptico llamaría legibilidad. Una página
El vino ha ocupado un lugar central en los rituales de mu- compuesta en un tipo de palo seco negrita de 14 puntos, de
chas religiones y en otras ha sido atacado y denigrado. Solo acuerdo con las pruebas de laboratorio, sería más legible que
existe una cosa en el mundo capaz de agitar y alterar la mente otra compuesta con el tipo Baskerville de 11 puntos.
humana de la misma forma y esta es la expresión coherente Un orador público es más audible, en este sentido, cuando
de nuestro pensamiento. Es el principal milagro del ser hu- grita pero la voz de un buen orador es aquella que es inaudi-
mano. No existe ninguna explicación de ningún tipo al hecho ble como una voz. ¡Otra vez la copa transparente! No te ten-
de que yo pueda articular unos sonidos arbitrarios que lleven go que recordar que si empiezas a escuchar las inflexiones y

La copa de cristal Beatrice Warde


el ritmo de locución de alguien hablando en público, puedes vilegio de hablar, es la única pista que te puede guiar a través
acabar durmiéndote. del mismo.
Cuando escuchas una canción en un idioma que descono- Sin esta esencial humildad, he podido apreciar a mas dise-
ces, parte de tu mente cae en una especie de ensoñación se- ñadores brillantes que se han equivocado lamentablemente
parando completamente la sensibilidad estética de tus facul- y que han cometido errores absurdos que van más allá de un
tades de raciocinio con el fin de que puedas disfrutar de la excesivo entusiasmo, de lo que yo creía posible.
música y la melodía. Una vez tuve una conversación con un tipógrafo que estaba
Las artes hacen esto; pero este no es el propósito de la im- diseñando un agradable tipo para ser usado en publicidad, y
prenta. El tipo bien usado es invisible como tipo, así como la le comenté algo acerca de lo que los artistas pensaban sobre
perfecta voz modulada es el inadvertido vehículo utilizado un problema concreto, y él, con un bello gesto me respondió:
para la transmisión de las palabras, de las ideas. “Ah, señora, nosotros los artistas no pensamos, sentimos”.
Nosotros podemos decir, por lo tanto, que la imprenta pue- Ese mismo día hice la misma observación a otro diseñador
4 de ser deliciosa por varias razones, pero, y esto es importan- al que conocía y este, con una menor inclinación poética que 5
te, lo primero y principal es su carácter práctico. Es por esto el anterior, murmuró: “Aunque no me sienta muy bien hoy,
que es erróneo llamar a cualquier impreso un trabajo de arte, yo pienso” y era correcto él había pensado y es por esto que
especialmente bella arte: porque esto puede implicar que su quizás no fuera un buen pintor, pero para mí era diez veces
propósito principal es existir como una expresión de la be- mejor tipógrafo y diseñador de tipos que el hombre que ins-
lleza por si sola y para el deleite de los sentidos. La caligrafía tintivamente evitó cualquier cosa que tuviera que ver con la
puede considerarse una bella arte hoy en día, porque su pri- razón y la coherencia.
mario propósito económico y educativo ha quedado obsoleto; Siempre he pensado que el entusiasta de la tipografía que
pero la imprenta en Inglaterra no puede calificarse como arte arranca una página de un libro y la cuelga en la pared para de-
hasta que el presente idioma inglés deje de servir de vehículo leitar sus sentidos contemplándola, está mutilando algo infi-
de las ideas para futuras generaciones y hasta que la imprenta nitamente más importante. Recuerdo que el famoso tipógra-
misma sea superada por algún todavía inimaginable sucesor. fo americano T. M. Cleland me enseñó una vez una hermosa
No hay final para el laberinto de prácticas tipográficas, y prueba para un catálogo de Cadillac en el que, al no disponer
esta idea de la imprenta como vehículo, presente en la mente del texto definitivo a incluir en el mismo, había compuesto
de todos los grandes tipógrafos con los que he tenido el pri- las líneas del mismo en latín. Esto no lo hizo solamente por la

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razón que estás pensando (el texto compuesto en latín tiene camaradas fanfarroneando por las calles de París.
pocos descendentes y proporciona una línea regular y unifor- El tercer tipo de ventana es aquella en la cual el cristal está
me). No, él me contestó que había puesto el texto más insulso fragmentado en piezas pequeñas y que se corresponde con lo
y aburrido que había podido encontrar y que esperaba que el que se conoce hoy en día con “imprenta de lujo” y en la que
destinatario del mismo en la compañía comenzara a leerlo y eres consciente de la existencia de la ventana y de que alguien
a hacerle comentarios sobre el mismo. Yo le hice alguna ob- al construirla la ha cubierto de adornos. Esto no es cuestiona-
servación sobre la mentalidad de los Consejos de Dirección ble ya que es un hecho muy importante que tiene que ver con
de las empresas y él me respondió: “No, estás equivocada, la psicología del subconsciente. La mente se enfoca a través
si el lector no se encuentra prácticamente obligado a leer el del tipo y no sobre el. Y el tipo que por caprichos de diseño
contenido, si no encuentra esas palabras rodeadas de un halo o exceso de “color” toma la forma en nuestra mente de un
de glamour y significado, entonces habremos fallado en la dibujo, es un mal tipo. Nuestro subconsciente está siempre
composición y contenido del impreso. Poner el texto en latín temeroso de equivocarse (y, por ejemplo, las composiciones
6 es simplemente una manera de indicar que ese no es el texto ilógicas, espaciados estrechos o interlineados muy anchos nos 7
que aparecerá”. pueden llevar al engaño) y de aburrirse. El titular que perma-
Quiero empezar mis conclusiones con la tipografía del libro nentemente nos grita, la línea que parece una palabra larga,
ya que ésta contiene todos los elementos fundamentales que las capitales apretadas unas contra otras sin espacio entre
atañen a la misma, para después continuar con algunos pun- ellas, nos provocan una desviación del subconsciente y la pér-
tos relativos a la publicidad. dida del foco mental.
El tipógrafo de libros tiene ante sí el trabajo de erigir una Y si esto es verdad para el libro, incluso en las ediciones
ventana entre el lector, que se encuentra dentro de la habi- limitadas más exquisitas, es cincuenta veces más obvio en la
tación, y el paisaje que son las palabras del autor. Y la puede publicidad, en donde la primera y la única justificación para
hacer de un cristal tallado, de hermosa belleza pero de poca el comprador de espacio es transmitir un mensaje, para des-
utilidad como ventana; esto es, puede utilizar un magnífico pertar un deseo en la mente del lector. Es trágicamente fácil
tipo gótico que queda muy bien para ser visto, pero no para apartar el interés de un lector por un anuncio simplemente
ver a través del mismo. O puede utilizar lo que yo llamo tipo- componiendo el argumento en un tipo extraño y diferente
grafía transparente o invisible. En mi casa tengo un libro, que al usado generalmente para la composición de libros, y lla-
cuando me acuerdo de el, veo a los tres mosqueteros y sus mar la atención con un titular y unos cuantos dibujos si esto

La copa de cristal Beatrice Warde


nos proporciona mejores ventas, pero si eres feliz con tener
suficiente con algo que realmente trabaje bien, te pido que
tengas presente que cientos de personas pagan dinero por el
privilegio de leer sencillas páginas de libros y que solo tu más
grande ingenuidad puede detener a estas de leer un texto que
realmente le interesa.
El oficio de impresor demanda una actitud humilde, algo
por cuya falta muchas de las bellas artes se debaten en experi-
mentos sentimentales y autocomplacientes.
No hay nada simple o torpe en realizar una página trans-
parente. La vulgar ostentación es dos veces más fácil que la
disciplina y cuando tu comprendas que esta desagradable
8 tipografía nunca desaparecerá por si misma, estarás en dispo-
sición de capturar la belleza como el hombre sabio atrapa la
felicidad buscando en otros tiempos.
El tipógrafo que no conoce su oficio aprende la incons-
tancia del hombre rico que odia leer. Para ellos no son ni los
remates ni los espacios entre letras ya que no los apreciarán.
Nadie (salvo otro artesano) podrá apreciar tu maestría, pero
podrás pasar interminables años de felicidad experimentando
en la creación de la copa cristalina que sea digna para conte-
ner la cosecha de la mente humana.

Beatrice Warde
The Crystal Goblet
Londres, 1932
La copa de cristal

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