Ondas largas de Kondratiev y economía global
Ondas largas de Kondratiev y economía global
La Historia la hacen unos pocos, y también la disfrutan pocos. Los medios ilustran, aquí y
en los países centrales, acerca del buen momento económico y financiero que vive el mundo
en la actualidad. Entiéndase: el mundo de los negocios.
Algunos economistas, que han profundizado en la historia y la sociología, nos dicen que
estamos viviendo una de esas etapas gloriosas, que desde hace muchos años se han bautizado
como “ondas largas de crecimiento”. Últimamente el profesor Juan Llach ha hecho conocer
interesantes trabajos sobre el tema.
En su trabajo, Kondratiev fijó como fechas aproximadas de los períodos estudiados, las
siguientes:
Y hasta allí llegó. Luego fue duramente atacado por los economistas del régimen, fue
destituido de su cargo en el Instituto de Coyuntura y enviado a Siberia. Nunca más se supo de
él.
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Es importante destacar que Kondratiev estudió las series de los países centrales de su
etapa histórica. En la medida en que dichas economías marcan el rumbo en el mundo, y
explican la mayor parte de los intercambios y su constitución, vale como explicación global.
Esto no quiere decir que tal concepto sea exactamente aplicable a las economías periféricas.
Series análogas se encuentran en trabajos de historiadores, p. ej. Frédéric Mauro, que traza
ondas largas para el mundo preindustrial, desde 1590 a 1895.
Es interesante advertir que, ya en el período estudiado por Kondratiev, las ondas largas de
Mauro tienen casi las mismas cúspides y extremos: ascendente 1792 a 1815, descendente
1815 a 1850, ascendente 1850 a 1873 y descendente 1873 a 1895, incorporando el análisis de
la periferia colonial de los países centrales europeos.
También Ernst Wagemann (1937) se pronuncia en igual sentido, situando ondas largas
desde 1690/1720 (etapa de expansión) con cúspides análogas.
Kondratiev, en sus conclusiones, explicó que las ondas largas contenían los ciclos medios
(cuasi-decenales, los Juglar), es decir, aún una fase ascendente está constituida por un
“serrucho” de alzas y bajas de pocos años cada una. Algunos economistas que prefirieron
seguir su propio criterio y estudiar sólo las curvas de coyuntura cortas, como Johann
Akerman, ilustran el caso: se advierte cómo las mismas están inscriptas en las ondas largas y
explican el sesgo de las mismas.
Kondratiev escribió también que durante la fase ascendente de las ondas largas suele darse
una depresión aguda y persistente en el sector agrícola. Que así sucedió después de las guerras
napoleónicas (o sea las de la Revolución y el Imperio contra casi toda Europa, 1793/1815).
Observó el mismo fenómeno después de la guerra franco prusiana (1870/71) y después de la
primera guerra mundial (1914/18).
Kondratiev manifestó también que durante la fase descendente se llevan a cabo muchos
descubrimientos e inventos en la técnica de producción y de tráfico, que sólo se aplicarán en
gran escala en las fases de ascenso.
Finalmente, Kondratiev mostró cómo en las fases ascendentes, se producen por lo general
la mayoría de las guerras y revoluciones importantes.
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3º Kondratiev: 1ª Guerra Mundial 1914/18 (fase ascendente)
2ª Guerra Mundial 1939/45 (único caso de fase descendente,
al final)
4º Kondratiev: Guerras de Indochina 1949/64 y (fase ascendente)
Guerra de Vietnam 1962/73
J. J. Van Duijn agrega que en los ciclos largos importan las guerras, los cambios
demográficos y el estado de los mercados financieros.
Retengamos también, que tanto para Kondratiev como Schumpeter, y los demás
historiadores y economistas que se ocuparon de este tema fascinante, lo más importante es la
inversión reproductiva, especialmente en “bienes de capital” e infraestructura.
Llegamos al 5º Kondratiev: siguiendo las curvas trazadas por Kondratiev y sus seguidores,
la nueva onda larga ascendente iría de aproximadamente 1997 a 2021.
1) Estamos en la 3ª Revolución Industrial (la primera fue de 1769 a 1872, signada por
inventos como la máquina de vapor (J. Watt 1765/1788), el vapor de ruedas (Fulton
1803), la locomotora (Stephenson 1814), la línea férrea Stockton Darlington 1825, el
telégrafo (Morse 1838), el motor a explosión (Lenoir 1860/65) y otras) (la segunda fue
de 1873 a 1973: automóvil (Daimler 1885), la máquina de calcular (Bourroughs
1888), el teléfono (Graham Bell 1876), la lámpara eléctrica (Edison 1879), el
aeroplano (Hnos. Wright 1903), el acero inoxidable, la gasolina sintética (Bergius
1925), la TV (1936), el primer ordenador (1951), etc.), en tanto la tercera (iniciada en
1973 y que nos llevaría hasta los setenta del nuevo siglo, ya se anotó el
microprocesador Intel (1971), hallazgos en ingeniería genética (1973), es inicialmente
la revolución comandada por la informática y la biotecnología, y tal vez nos depare
muchos otros inventos que transformarán la vida económica y cultural, esperamos que
para bien, dado el incipiente desastre ecológico global).
2) Esta onda larga, dentro de la Revolución Industrial, implica una nueva Mutación, la
del siglo XXI. Contendrá en su seno aproximadamente tres ciclos medios Juglar, por
lo cual son de esperar algunos desastres bancarios y bursátiles controlables. La
producción crece en todo el mundo, especialmente por la locomotora de succión
China, a la que se irá uniendo la India. La inequidad en la distribución alcanza niveles
impensables, pero parece ser la forma de realizar la “acumulación primitiva” hoy día
para encarar en todo el mundo grandes proyectos. Habrá inflación. Decrecerá el valor
adquisitivo de la unidad-oro actual, o sea el U$S. Nuevos países van incorporándose a
la globalidad.
¿Y cuál es la situación actual? Más allá de lo que pueda vaticinar el Kondratiev como una
suerte de oráculo económico, y aún político internacional, ¿qué está pasando en el Mundo en
las últimas décadas?
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Cuando se inició la onda larga descendente hacia 1973, las tendencias estaban cambiando:
hacia el año 2000, John Eatwell indicaba que “el desenvolvimiento de los países industriales
en los últimos treinta años fue signado por tres temas estructurales:
1) La declinación del crecimiento (económico e industrial), cuya tasa bajó dos tercios
respecto de las décadas del 50 y 60 (que fueron etapas de reconstrucción después de la
2a. Guerra Mundial).
O sea que la tendencia del crecimiento económico a largo plazo se quiebra en los 70’.
Los motivos:
1) Las crisis petroleras (cuadruplicación del precio en 1973, nuevo aumento en 1979).
2) El fin del auge de la reconstrucción de postguerra. Allí USA inyectó una gran masa de
dólares (base de la aparición, luego, del mercado de los eurodólares en Europa).
5) El ascenso ininterrumpido de la inflación, que llegó a ser de dos dígitos, hasta que la
FED, con Paul Volcker, la redujo drásticamente, trocándola por recesión.
A tono con nuestros presupuestos respecto del Kondratiev, nos interesa particularmente el
punto 3) sobre la relocalización industrial.
Seguimos a Robert U. Ayres (1984) quien expresó: En los ochenta los EEUU
experimentaron una profunda recesión, en mucho la peor desde los 30’. El problema
inmediato estuvo constituido por el alza de las tasas de interés (Volcker), pero el problema a
largo plazo estuvo constituido por una desaceleración significativa del crecimiento económico
de los EEUU desde 1974, y, más aún, una caída pronunciada de la competitividad
internacional, frente a Japón y otros países de la cuenca del Pacífico (los “tigres”). Se atribuyó
la responsabilidad al incremento de los precios del petróleo y a la inflación, así como a las
regulaciones gubernamentales en USA. Para Ayres, empero, la explicación es la ingeniería: el
modelo de ciclo de vida tecnoeconómico, impulsado por la innovación tecnológica. Este
modelo fue aplicado a los problemas de la economía internacional por Raymond Vernon
(1970) y consiste en el análisis del nacimiento, infancia, adolescencia, madurez y senectud de
cada producto nuevo. La infancia comienza con el producto que se desarrolla para el mayor
mercado: USA. Es deseable estar cerca del mayor mercado de consumo (A. Losch).
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La competitividad se basa en las características del producto y su eficiencia, más que en el
precio. La segunda etapa es la de la transición hacia la producción local a gran escala. En la
tercera etapa se busca minimizar costos, procurando aumentar el mercado con la exportación.
Luego se verifica que es preferible la producción en un mercado de oferta de mano de obra
más barato, con lo cual se relocaliza la industria. Finalmente, las necesidades del mercado de
USA se satisfacen importando el producto. Esto vale para los productos que pueden
estandarizarse y que requieren de economías de escala y fuertes inversiones de activos físicos
para su producción y modernización.
El tema fue planteado teóricamente por J. Van Geldern (1913), y estudiado por
Schumpeter (sobre la base de las ondas largas de Kondratiev) y por Kuznets. También fue
profundamente estudiado por Mensch y por Forrester.
Kuznets adaptó el modelo de Kondratiev al análisis de las cuatro etapas del ciclo
económico, con el siguiente cuadro (donde las fechas difieren en parte de éste, y que está
aplicado sobre todo a USA):
La batalla será (ya es) por el dominio de las industrias clave del futuro: computadoras,
telecomunicaciones, robótica, biotecnología, etc.
El agotamiento del paradigma de postguerra, hacia fines de los 60’, debido a la escasez y
mayor costo de la mano de obra calificada, para la industria, llevó a poner en valor los
hallazgos técnicos de la onda larga descendente anterior, para aplicarlos (innovaciones-
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invenciones-aplicación industrial) desde fines de la onda larga ascendente 1945/73. Con tales
innovaciones tecnológicas se redujo la fuerza de trabajo requerida, la masa salarial y la
necesidad de mano de obra calificada. Ello ocurrió con los productos, los procesos, y la
organización fabril, en las nuevas actividades de la familia de tecnologías de la comunicación,
la electrónica, el CAD/CAM, etc.
Robert Gilpin (1990), citado por R. Bernal Meza (1991), se refería a los tres grandes
problemas de USA en los 90’ (se han agudizado):
1) Pagar la enorme deuda acumulada (que genera una gran carga de intereses).
Aparentemente se trata de una “deuda eterna”.
2) Una agresiva política de exportaciones para generar recursos para el pago, aunque sea,
de los intereses de la deuda (pero se pregunta: ¿qué exportar? ¿y a quién?).
Salvo que entendamos que la principal industria de USA es la financiera.
O sea, USA declinó industrialmente a partir de los 80’, pero mantiene su hegemonía como
primera fuerza militar y como potencia financiera.
Hacia 1990, USA había abandonado el grupo de cinco países más importantes en la
producción de máquinas-herramienta. La industria norteamericana de máquinas-herramienta,
como dice Lester Thurow, estaba “disolviéndose” hacia 1992 (edición de su trabajo sobre la
guerra del siglo XXI). En 1964 era un exportador neto de dichos productos, vitales para la
industria porque a su vez generaban máquinas y equipos. En cambio, hacia 1986 el 50% de
las máquinas-herramienta que se utilizaban en USA eran importadas, tal nuevo sesgo se había
intensificado desde 1977. Alemanes y japoneses coparon los sectores abandonados por USA
en su industria.
Recordemos que Franklin Delano Roosevelt, cuando asumió la presidencia en 1933, entre
otras cosas dijo: “Los cambistas han huido de sus altos sitiales en el Templo de nuestra
Civilización. Ahora podremos devolver ese Templo a las antiguas verdades” (lo dijo el
03.03.1933, y se refería a los bolsistas y banqueros que habían logrado organizar la catástrofe
de 1929 y años siguientes.
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Obviamente, ello ha incidido en el aumento del desempleo, y el mantenimiento de una
cuota de paro omnipresente, y estable (cuando no aumenta, en períodos de recesión).
Otro factor que desnivela la apreciación a los efectos de analizar las ondas largas
Kondratiev, es la aparición y persistencia de la inflación.
Para Uriz (1981) el movimiento alcista de los precios se detectó ya en los 60’, en el
conjunto de los países industrializados.
Entre 1965 y 69, el incremento de los precios fue de un promedio anual del 3.4% en USA,
5.3% en Japón, 4.3% en Inglaterra, por citar algunos.
Continuó con mayor fuerza, la inundación de dólares provocada por los costos para USA
de la Guerra de Vietnam, más la creación de dinero adicional para paliar recesiones: en 1979
los precios aumentaron en USA 11.3%, en Alemania 4.1%, en Italia 14.7%, en Inglaterra
13.4%.
Paul C. Martin comenta el aumento incesante de las tasas de interés en USA: 6% en 1929,
0.5% en 1934, 2% en 1946, 4% promediando la onda larga ascendente 45/73, 8% en 1973,
12% en 1985.
Por ejemplo, en los 80’ y 90’, hubo una gran volatilidad en la tasa de interés de los bonos
y un incremento real de la tasa de los bonos a largo plazo (del Tesoro).
Robert Guttmann también se refiere a que desde los 70’ se experimentó progresivamente
una inflación en acelerado incremento, y el aumento del desempleo, lo que generó una
estanflación (staglation). El debilitamiento del capital financiero entre 1966 y 1982, inducido
por la estanflación, minó el marco de regulación de la moneda y el sistema bancario de USA.
Por aquellos años se asistió al derrumbe del sistema de Bretton Woods de 1944, el dólar era
de hecho inconvertible y estaba sobrevaluado. Desde 1968 hubo olas de ataques especulativos
contra el dólar, lo que decidió a Nixon a suspender la garantía de convertibilidad automática
entre el oro y el dólar en 1971.
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Siguiendo a Eatwell, ya en los 60’ la especulación hizo colapsar al sistema de Bretton
Woods. A continuación la desregulación de los flujos internacionales de capital (Canadá,
Alemania y Suiza 1973, USA 1974. G. Bretaña 1979, Japón 1980, Francia e Italia 1990,
España y Portugal 1992), privatizando el riesgo, hizo crecer exponencialmente el flujo
internacional del dinero: En 1973 la compra-venta de divisas en todo el mundo oscilaba entre
10 y 20.000 millones de U$S diarios. En 1995 llegó a 1.260.000 millones de U$S diarios
(relación 70/1 con el comercio mundial anual, equivalente a la reserva total mundial de oro y
divisas).
Hacia mediados de los 90’ se negociaban títulos inter-fronteras del orden de los 2.500.000
millones de U$S, de los que el 40% eran de USA. La expansión del mercado de bonos del
Tesoro permitió a USA financiar sus crecientes déficit comerciales durante los años 80’.
Con las crisis ulteriores (Cono Sur latinoamericano 1979/81, Mexico 1982, nuevamente
Mexico 1994, Asia 1997, Rusia 1998, Brasil 1999, y siguientes), se verificó que las
facilidades otorgadas al dinero especulativo ponían en peligro al propio sistema.
Acompañamos un cuadro del libro de Eatwell que ilustra sobre la tasa de insolvencia de
bonos norteamericanos durante el siglo pasado. Se advierte su crecimiento desde los 70’.
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procesos que ampliaron la base financiera de las economías luego de la liberalización de los
70’: eurodólares, derivados, junk-bonds, IPO, etc.).
Dice que los cambios más importantes en los 80’ y 90’ estuvieron configurados por las
innovaciones enormes y rapidísimas en el funcionamiento de los mercados financieros, el
mayor tamaño de dichos mercados, los volúmenes de contratación en ascenso, la variedad de
operaciones posibles, el número de nuevos centros financieros, la conversión de bancos
comerciales en bancos “de inversión” tentados por apostar su propio capital en el “Casino
financiero”, la emergencia asiática (especialmente China por su tamaño) para unirse a tal
mercado global, y también la implicación creciente (desde mediados de los 80’) del crimen
organizado que procura el blanqueo del dinero del narcotráfico.
En una obra reciente de Fréderic Mishkin (“The Next Great Globalization”), éste asevera
que “18 de las 26 crisis financieras de los últimos 20 años ocurrieron después de que se
hubiera liberalizado el sector financiero, en forma interna y externa, dentro de los cinco años
siguientes a la liberalización”. (Véase nuestra lista de crisis en uno de los cuadros adjuntos).
Charles T. Kindleberger (1978), a tono con lo preconizado en 1783 por Walter Bagehot,
reclamó la aparición del prestamista de última instancia, tanto local (USA y otros países)
como internacional.
Finalmente, tanto la FED como los bancos emisores de los grandes países industriales de
Europa, y Japón, aplicaron tal iniciativa, con lo cual se evitó que fuertes crisis financieras
hicieran colapsar la economía mundial.
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Como se advierte, cambios estructurales sobrevenidos en las últimas décadas (declinación
del crecimiento en países industriales, persistencia de la inflación, auge de la especulación
financiera internacional, etc.), dificultan la visión nítida del desenvolvimiento de ondas largas
en alza y en baja.
Para Eatwell, la razón fundamental por la que USA no ha tenido dificultades externas
demasiado serias por muchos años, ha sido que el U$S es la divisa clave mundial. Con déficit,
USA inyecta liquidez a la demanda efectiva global. En tanto que sus acreedores (China,
Japón, los países petroleros, Europa) financian dichos déficit. Con lo que la rueda perpetua del
sistema financiero sigue en movimiento.
Las más recientes estampidas del dólar ocurrieron en las décadas del 70’ (1979) y del 80’
(1987). La primera provocó el shock de altas tasas de interés administrado por Volcker, y
luego la recesión mundial y la crisis de la deuda en países emergentes (1982-Mexico). En
1987 disparó la crisis bursátil.
Hasta ahora, USA se las ingenió para pedir prestado de una manera globalmente
estabilizadora. El acuerdo con China (pergeñado hace mucho tiempo por Kissinger) ha
coadyuvado a ello.
Pero ahora, en los albores de un nuevo siglo, cabalgando sobre una nueva onda larga
Kondratiev, ascendente, hay renovadas dudas y opiniones no concordantes: se teme lo peor,
recesión en USA (de hecho se ha desacelerado su crecimiento), trasvasamiento de reservas de
países acreedores al euro (lo están haciendo países enemigos de USA, pero su caudal es
exiguo, en relación al total mundial), como consecuencia de la implosión de los déficit
gemelos… ¿y después qué? Si USA para defenderse aumenta la tasa de interés, vuelca el
problema sobre todo el mundo, la recesión se hace mundial: caída de bolsas, caída de bancos,
declive hacia la estanflación… si los grandes acreedores modifican su cartera, la caída del
dólar los perjudicará antes que a nadie, en lo patrimonial.
O sea, una venta de liquidación del U$S haría caer en picada los precios de los bonos de
USA y provocaría el aumento de la tasa de interés. Bajaría el patrimonio de los acreedores
(China y los demás). Haría falta una campaña de rescate internacional masiva… ¿y quién se
anima a encabezarla? Como siempre se dijo, respecto de grandes bancos o grandes empresas,
lo parafrasearíamos respecto de EEUU: “To big to fail”.
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En recientes artículos, Lawrence Summers, ex Secretario del Tesoro de EEUU, se
pregunta sobre la dicotomía en el análisis del futuro cercano de las finanzas mundiales: los
mercados financieros están en alza, e incluso apuestan por la baja de la tasa de interés en USA
(indicativa del sesgo mundial de la misma). En tanto que otros analistas, centrados en los
problemas geopolíticos de USA (Irak, Afganistán, próximamente Irán), en su dependencia
energética, en los déficit gemelos, en las tendencias proteccionistas, en la reciente caída en las
ventas y los precios de la propiedad inmobiliaria, la desaceleración económica, la falta de
ahorro de los norteamericanos, vaticinan escenarios de caos. Calcula en un año saber quién
tiene razón, es moderadamente optimista pero recuerda que más o menos cada tres años se
produce una crisis (son los ciclos Kitchin, los analizados en USA con preferencia).
En nuestro país, el profesor Juan J. Llach es optimista respecto del ciclo alcista, sobre todo
respecto de la posibilidad argentina de incrementar su crecimiento en función de la
exportación de materias primas alimenticias, donde la gran demanda de China y otros países
puede favorecernos. Pero pone el dedo en la llaga: crecemos menos que la mayoría de los
otros países que exportan.
¿Qué podemos encontrar como guía en el sistema de ondas largas Kondratiev para hacer
prospectiva respecto de la Argentina?
Respecto de lo que dicen las ondas largas para esta etapa ascendente, está claro que
quienes mejor pueden aprovecharla son las empresas ligadas a la globalidad a través del
intercambio, precisamente las que forman parte (grandes o medianas) del subsistema
agroindustrial exportador. A las que podrían unirse las que incorporen valor,
secundariamente, a la actividad primaria, y aquellas actividades terciarias basadas en la
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inteligencia (biotecnología, software, nanotecnología, y otros desarrollos de la 3ª Revolución
Industrial).
Tal vez debiéramos darnos una reglamentación económica que dejara para la isla fértil
toda la actividad de la 3ª Revolución Industrial, y encaminara una “vuelta al campo” llevando
las industrias al Interior, según definiciones sectoriales, creando polos de desarrollo en torno a
industrias liviana, universidades técnico científicas, y la banca de inversión, el comercio y
demás, complementándolas. Establecer que allí debería fabricarse todo lo necesario para el
consumo de sus habitantes, en lugar de tener fabulosos déficits comerciales con Brasil y
China para importar productos industriales que ya fabricábamos, y buenos, en los 60 y 70,
antes de la destrucción industrial llevada a cabo por el tándem Martínez de Hoz-Cavallo.
Unir a ello las estructuras financieras necesarias para el desenvolvimiento del Interior
Industrial: volver a tener un gran Banco de financiamiento de proyectos industriales (lo
tuvimos de 1944 a 1994). ¿Cómo es posible que bancos de desarrollo de Venezuela y Brasil
deban financiar empresas argentinas, o financiar a sus nativos para que nos las compren?
Y muchas cosas más, para crecer, y que alguna vez las buenas ondas largas ascendentes
del Kondratiev también sean para nosotros, no solamente ajenas.
(1) Noel N. Lampert es Dr. en Ciencias Económicas (UBA, 1970) y preside la Comisión de
Desarrollo Industrial del Colegio de Graduados en Ciencias Económicas.
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BIBLIOGRAFIA
AYRES, ROBERT U., La próxima revolución industrial, Grupo Editor L/A., 1990.
BERNAL MEZA, RAUL, Claves del nuevo orden mundial, Grupo Editor L/A., 1991.
EATWELL, JOHN y TAYLOR, LANCE, Finanzas globales en riesgo, Siglo XXI, 2005.
- 13 -
LLACH, JUAN J., El crecimiento mundial: onda larga o ciclo alcista, El Cronista
Comercial, 28/11/2006.
URIZ, IGNACIO M., Crisis económicas del siglo XX, Salvat, 1984.
- 14 -
ONDAS LARGAS KONDRATIEV
6 12 XI
17
III 16
IV 18
1 5 13 VIII 19
11 20
II 7 VI 21
I 2 10 14 15 22 XI
4 VI 23
3 8 9
V 24
X
1770 1780 1790 1800 1810 1820 1830 1840 1850 1860 1870 1890 1900 1910 1920 1930 1940 1950 1960 1970 1980 1990 2000 2010 2020 2030
1789 1814 1849 1873 1896 1920 1946 1973 1996 2021
Explicación de los sucesos incluidos en el cuadro ONDAS LARGAS KONDRATIEV (así llamadas por SCHUMPETER)
1. Crisis bursátil Inglaterra/Crisis bancaria USA 1825 16. Quiebra FFCC Penn Central (USA) 1970
2. Crisis bancaria Alemania 1836 Abandono conversión oro (USA) 1971
3. Crisis bancaria Inglaterra, Alemaria y Francia 1847 17. Incremento precio petróleo (cuádruple) 1973
4. Crisis bancaria USA, Inglaterra y Francia 1857 Especulación contra el dólar 1973/75
5. Crisis en USA, Inglaterra Francia 1866 Quiebra Bco. Franklin National (USA) y Bco. Herstatt (Alemania 1974
6. Crisis en USA y Alemania 1873 18. 2º gran incremento precio del petróleo. Especulación con
7. Crisis bancaria en USA y en Francia 1882 el oro. 1979
8. Crisis bancaria en USA, Inglaterra (Baring) y Francia 1890 19. 1a. Crisis Cajas Ahorro regionales (USA) 1981
9. Crisis en USA y en Alemania 1900 Quiebra Bco. Penn Square (USA) y crisis pagos Mexico 1982
10. Crisis en USA 1907 20. Quiebra Continental Illinois (USA) 1982
11. Crisis bursátil en Alemania 1913 Quiebra Seattle First Bank y fusión con Bank of America (USA) 1983
12. Crisis de deflación en USA e Inglaterra, e inflación 1920 21. Secuela crisis Cajas Ahorro 1985
en Alemania Salvataje bancos (USA) Texas First Republic 1986
13. Crisis bursátil en USA, Inglaterra, Alemania y Francia 1939 Texas Dallas 1987
ONDAS LARGAS KONDRATIEV
14. New Deal en USA, Rearme en Alemania, Inglaterra y Crack bursátil Wall Street 1987
Francia 1937 Salv. First City Bank Houston y de nuevo Texas First Republic 1988
15. Especulación en divisas (Francia 1958, Canadá 1962, Italia 1963,
Inglaterra 1964, Francia 1968) 1958/68
LAS GUERRAS SON HABITUALES EN LAS FASES DE ASCENSO
22. Derrumbe junks bonds (USA) 1989
Salvataje cajas de ahorro 1989/90 I.
Quiebra Drexel Burnham (USA) 1990 II. Guerras Napoleónicas 1792/1815
Derrumbe mercado inmobiliario (Europa) 1990 III. Guerra de Secesión 1861/65
Derrumbe mercado inmobiliario (Japón) 1990/91 IV. Guerra franco-prusiana 1870/71
Quiebra Bank of New England (USA) 1990/91 V. 1a. Guerra Mundial 1914/18
Caída del SME (Europa) 1992 VI. 2a. Guerra Mundial 1939/45
Especulación G. Soros contra la libra 1992/93 VII. Guerra de Corea 1950/53
Especulación contra el franco francés 1993 VIII. Guerra de Indochina 1949/54
Crisis Banco Credit Lyonnais (Francia) 1994 IX. Guerra de Vietnam 1962/73
23. Quiebra bancos inmobiliarios (Japón) 1994/95 Guerra de Kippur 1973
Devaluación China 1994 X. y Crisis del Petróleo
Derrumbe Mexico 1994/95 XI. 1a. Guerra de USA contra Irak 1990/92
Quiebra Baring (Inglaterra) 1995 2a. Guerra de USA contra Irak 2003/...
Caída dólar 1995
Devaluación del baht (Thailandia) 1996 DENOMINACIONES DE LAS ONDAS LARGAS KONDRATIEV
24. Devaluación Japón 1996 (Fourastié, Richonnier, Bressand, etc.)
Caída de los mercados asiáticos (Malasia, Indonesia, Corea
del Sur, Hong Kong) 1996/97 1769/1789 Descendente Comienzo de la 1a. Revolución Industrial.
Crisis Rusia 1998 La gran mutación del siglo XVIII.
Caída del hedge fund Long Term Capital Management (USA) 1998 1792/1815 Ascendente El gran despegue.
Crisis Brasil 1999 1815/1850 Descendente La gran deflación del siglo XIX.
Crisis Turquía 2000 1850/1873 Ascendente Los primeros 25 gloriosos. Comienzos de
Cesación de pagos Argentina 2002 la 2a. Revolución Industrial (1873).
Cesación de pagos Nigeria 2002 1873/1895 Descendente La gran mutación del siglo XIX.
1895/1920 Ascendente La belle Epoque.
1920/1945 Descendente La gran deflación del siglo XX.
1945/1973 Ascendente Los treinta años gloriosos. Comienzo de
la 3a. Revolución Industrial.
1973/1996 Descendente La gran mutación del siglo XX.