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de la Argentina
Sisa Pallana
Antología de textos quichuas santiagueños
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SISA PALLANA
AGRADECIMIENTOS
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MARIO C. TEBES Y ATILA KARLOVICH F.
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SISA PALLANA
ÍNDICE
Presentación
Jorge R. Alderetes ................................................................................... 11
Prólogo
Mario C. Tebes ...................................................................................... 13
De la oralidad a la escritura
Atila Karlovich F. ................................................................................. 15
Criterios de la edición ............................................................................... 41
Antiguas oraciones
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MARIO C. TEBES Y ATILA KARLOVICH F.
Poesía
Poesía épica
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Relatos de autor
Teatro
Carlos Maldonado: Sachap Waqaynin (El llanto del monte) ............... 298
Traducciones al quichua
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MARIO C. TEBES Y ATILA KARLOVICH F.
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PRESENTACIÓN
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MARIO C. TEBES Y ATILA KARLOVICH F.
Jorge R. Alderetes
San Miguel de Tucumán, agosto de 2005.
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PRÓLOGO
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MARIO C. TEBES Y ATILA KARLOVICH F.
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SISA PALLANA
DE LA ORALIDAD A LA ESCRITURA:
ORÍGENES Y PERSPECTIVAS DE LAS LETRAS QUICHUA SANTIAGUEÑAS1
Kichwa tutayaqninmanta
lloqsis purin ñan kanchaqta,
tukuy idyomasan kuskayas
rin karuman paas anaqta.
Sixto Palavecino
N o parece probable que una lengua de cien mil hablantes –según los
especialistas un número crítico para la supervivencia de cualquier idio-
ma–, ancestralmente ágrafa y reprimida desde afuera y desde adentro, tenga
algo que se pueda llamar literatura. Literatura supone conciencia del valor
propio y un entramado institucional y social que en la época actual implica
escolaridad, oportunidades para publicar y un público lector interesado en
lo que se escribe. No hace falta insistir en que casi todo esto siempre faltó y
sigue faltando en el quichua santiagueño. Sin embargo, de hecho, algo hay.
A pesar de que pueda parecer una preocupación casi frívola ante los proble-
mas a primera vista mucho más urgentes que aquejan a los hablantes y a la
lengua, preguntamos por la literatura quichua, porque estamos convencidos
de que sin literatura cualquier idioma está condenado a la extinción.
Recapitularemos brevemente el contexto histórico y abordaremos las letras
quichuas desde la perspectiva de la disyuntiva de oralidad y escritura que
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MARIO C. TEBES Y ATILA KARLOVICH F.
está en sus orígenes y que las caracteriza todavía en el umbral del nuevo
milenio. Desde ahí podremos encarar también brevemente las cuestiones
que se imponen respecto a su futuro.
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SISA PALLANA
II
5. Al respecto dice Hernández (2003): Pero a partir de 1850 se piensa que los indígenas
molestan, y comienza a formularse la idea de que es mejor poblar al país con extranjeros. El proceso
iniciado con Rosas es cristalizado por Roca, con el apoyo del gobierno chileno, en operaciones de pinza
para eliminar al enemigo común, como ellos definían al pueblo mapuche.
6. Muy revelador al respecto es el Informe oficial (1881) de la Campaña del Desierto, donde
dice expresamente: Es evidente que en una gran parte de las llanuras recién abiertas al trabajo humano,
la naturaleza no lo ha hecho todo, y que el arte y la ciencia deben intervenir en su cultivo, como han tenido
parte en su conquista. Pero se debe considerar, por una parte, que los esfuerzos que habría que hacer para
transformar estos campos en valiosos elementos de riqueza y de progreso, no están fuera de proporción con las
aspiraciones de una raza joven y emprendedora; por otra parte, que la superioridad intelectual, la actividad
y la ilustración, que ensanchan los horizontes del porvenir y hacen brotar nuevas fuentes de producción para
la humanidad, son los mejores títulos para el dominio de las tierras nuevas. Precisamente al amparo de
estos principios, se han quitado éstas a la raza estéril que las ocupaba.
7. Los siguientes tres párrafos fueron publicados originalmente y con algunas pequeñas
diferencias como Karlovich (2004c).
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8. La aloja es una bebida fermentada hecha de algarroba, que se conocía y consumía desde
épocas prehispánicas. Machay es ‘embriagar’ en quichua, y machar y sus derivados son quichuismos
muy usados en el español regional.
9. Chila o chilalu son unas botijas de barro hechas en tierra dura por una abeja, que
deposita ahí sus larvas. Contienen una sustancia amarilla y dulce, hecha de polen y parecida a
la miel, apreciada como alimento y golosina. Estos nombres también se usan para la sustancia,
que además la llaman mishkila y pusqellu. Cuando las botijas están tapadas se las llama bamba,
tapalu, tapaku, pampalu, pampaku.
10. La humita es una comida de origen andino y muy difundida en todo el noroeste argenti-
no, hecha de choclo fresco rayado y queso envueltos en chala de maíz.
11. Sobre vidala ver nuestros comentarios más abajo en esta introducción y en los textos
respectivos.
12. Sobre este tema hay una conocidísima polémica. Están los que sostienen la introducción
prehispánica de la lengua (Quesada [1863], Gargaro [1953], Christensen [1970], Stark [1985],
Alderetes [2001] entre otros) y los que suponen que llegó a Santiago durante la conquista
española, traída por los yanaconas que acompañaron la invasión y los curas catequizadores
(Gutiérrez [1861], Bravo [1956] y Kirtchuk [1987a] entre otros). No queremos terciar en el
asunto ya que en nuestra opinión hace falta replantear primero el tema.
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La situación lingüística del Santiago colonial –esto tiene que quedar claro–
es, por lo que sabemos, excepcional en el ámbito de la América hispana13 y
tampoco es representativa para el resto del Tucumán.14 Esto lo deja clarísimo la
severa queja ante la Corona por parte del obispo Maldonado de Saavedra,15 que
de ninguna manera estaba acostumbrado a tal anormalidad. Si bien el conoci-
miento de dos lenguas era difundido entre indios y españoles en todos los terri-
torios coloniales, el uso era habitualmente circunscripto a los contactos interét-
nicos. Era cosa de curas y capataces conocer lenguas americanas y de ladinos
saber expresarse en castellano. Y por más interferencias que hubiera, se distin-
guía en casi toda América claramente entre las lenguas subordinadas y de uso
solamente oral de indios, y el castellano privilegiado, idioma de españoles y
mestizos, exclusivo en todos los órdenes de la vida pública. Para definir con
claridad conceptual la relación de quichua y español durante la Colonia en San-
tiago todavía hace falta mucha investigación, pero a partir de lo que sabemos
podemos arriesgar la opinión provisoria de que el quichua era la lengua que
usaban todos los santiagueños en el orden privado, en el trabajo y en el comercio
local como vehículo de comunicación oral, y que el castellano hacía las veces de
lenguaje oficial, escrito y ceremonial. Por lo tanto cabe suponer también que
mientras el quichua era la lengua hablada por casi todos, salvo por los españoles
recién llegados, y había una porción importante de hablantes monolingües, so-
bre todo en el campo, el dominio del castellano se restringía a las familias patricias,
al clero y a los que de una u otra manera intervenían en los asuntos públicos.
13. Esta excepcionalidad se toca con las que imperaban en el Cuzco, en Ayacucho y en el
ámbito jesuita-guaranítico (y seguramente en algún otro lugar más), pero cada caso es sui géneris.
De cualquier manera se trata de los lugares/zonas donde las lenguas americanas penetraron
significativamente dentro de la cultura criolla y sobrevivieron con mayor éxito, por algún tiempo,
hasta la actualidad o para el futuro.
14. Durante la época colonial el quechua se hablaba en toda la Gobernación del Tucumán que
comprendía cabalmente lo que hoy son las provincias del Noroeste Argentino. Las variantes
santiagueña, calchaquí y catamarqueña-riojana eran bastante cercanas entre ellas (ver Nardi [1962]
y los textos calchaquíes que recoge Quiroga [1928] (1994)), mientras que la puneña que se hablaba
en Jujuy y parte de Salta presumiblemente pertenecía al grupo de los dialectos del sur boliviano (con
su serie de oclusivas glotalizadas/aspiradas). Topónimos y otros testimonios demuestran que el
quechua también irradiaba sobre Córdoba y Cuyo (que pertenecía a la Capitanía de Chile).
Sobre el uso del idioma entre los criollos del Tucumán escribe Concolorcorvo en 1770, el
mismo año en que comienza la represión de los idiomas indígenas: la mayor parte de las mujeres
saben la lengua quichua, para manejarse con sus criados, pero hablan el castellano sin resabio alguno
(citado en Torero [1995: 24]). Esto demuestra dos cosas: que los criollos tucumanos manejan el
quichua, pero como lengua subordinada de uso con la servidumbre, y que la mayoría de las clases
populares sigue siendo monolingüe (¡en 1770!).
15. Ver Censabella (1999:40).
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16. Sobre este tema véase el reciente trabajo de Farberman (2005: 36 ss., 52 ss.).
17. Sobre este particular ver el interesante ensayo del antropólogo santiagueño José Luis
Grosso (1995). Según éste: el quichua santiagueño pone... una nota disonante dentro del discurso
homogeneizador ‘argentino’. El autor llega a la conclusión de que: La identidad ‘santiagueño’ construye
un espacio a medio camino entre la identidad nacional y la étnica... Al afirmar ‘los indios están todos muertos’
el ‘santiagueño’ introyecta la exclusión... del ‘indio’. A nivel terminológico el ‘indio’ muerto ha sido interiorizado,
bloqueando cualquier identificación con él. Pero dentro de su identidad nacional ‘argentino’, el ‘santiagueño’
coloca su diferencia,... en el idioma y en el ritual, en los que el indio (...) no está tan muerto así. Tal vez se
trate de una convivencia, en medio de conflictos y disonancias no resueltos, de varias identidades. Grosso
también menciona a Bernardo Canal Feijó quien habló reiteradamente... de la ‘voz secreta del indio’ por
detrás de la declarada no-indianidad del ‘santiagueño’.
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18. Habría que contar alguna vez, como ejemplo concluyente, la historia de la familia
Taboada bajo este enfoque.
19. Stark (1966: 34).
20. Landsman (1998).
21. Así lo sostiene, entre otros, Kirtchuk (1987a:58ss.).
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III
22. La quichua y la castilla son los términos con los cuales los quichuistas denominan sus dos
idiomas. Sobre la denominación castilla escribe Alonso ([1943] 1979: 114): Los conquistadores...
hablaron de Castilla y del Rey de Castilla, más que de España... Los indios de las dos Américas, y también
los de Filipinas, tomaron entonces la palabra “Castilla” para significar español: un castilla, otros
castillas, un traje castilla, hablar castilla. Y hoy en Filipinas, en Nuevo México, en la Argentina (y sin
duda también en otras partes) las poblaciones indias y las criollas muy rurales dicen todavía hablar la
castilla, entender la castilla, o formas equivalentes.
23. Testimonio de Mario C. Tebes.
24. Algunas de las oraciones sobrevivieron gracias a que ingresaron –mayormente adaptadas
a la sensibilidad y religiosidad campesina– en el acervo popular, y/o a que fueron rescatadas por
estudiosos como Di Lullo, Chazarreta y Bravo. En cuanto a avisos comerciales, no hemos dado
con ninguno, pero todavía hay mucha gente que se acuerda de ellos. Y en cuanto a proclamas y
manifiestos políticos (y más allá de lo que reproducimos en esta antología), se sabe que durante el
año 1875 se editaba un diario o periódico, aparentemente humorístico, de tendencia anti-
taboadista y de corta duración, llamado El Orkho, escrito en quichua. Esto consta en El Liberal,
Número del Cincuentenario 1948, pp. 77 y 80. También hay noticias de un periódico llamado
Atari Huauque editado por el quichuista y dirigente comunista Pablo Enríquez quien fue analfa-
beto gran parte de su vida y falleció en 1946. Vale la pena seguir investigando.
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Hacia mediados del siglo la escuela y los medios de comunicación habían conse-
guido una población bilingüe a la que se podía acceder sin el atajo del quichua.
Pero mientras disminuía la vitalidad efectiva de la lengua, se debilitaba también
la vigencia indiscutida del discurso sarmientista. La historia oficial empezó a ser
cuestionada en el ámbito nacional por los historiadores revisionistas y esto per-
mitió una nueva mirada sobre los valores de la cultura tradicional y autóctona.
En esta recuperación la Universidad Nacional de Tucumán jugó un rol de
primerísima línea.25 En Santiago y para el quichua fue decisiva la labor del médi-
co Orestes Di Lullo cuyo trabajo El folklore de Santiago del Estero, de 1943, causó
gran impacto en los círculos intelectuales de la provincia. Ayudó también el éxito
que tuvo la novela Shunko de Jorge W. Ábalos, de 1949, y en general la actitud de
muchos maestros rurales como el de la novela, que estando en contacto perma-
nente con la lengua comprendieron su valor y se sintieron culpables por el papel
que objetivamente cumplían. Pero lo esencial y definitivo fue la labor de Domin-
go A. Bravo. Otro maestro de escuela de la misma generación, autodidacta como
lingüista y sin poder apoyarse en prácticamente ningún antecedente de investi-
gación, Bravo logra a mediados de los años 50 presentar ante el mundo académi-
co un panorama amplio del dialecto santiagueño, una versión de la historia de su
origen, un esbozo elemental de su gramática, su vocabulario, sorprendentemen-
te completo, y una antología de su poesía.26 Su última publicación significativa,
una colección de relatos orales, sale a la luz pública en 1965.27 A partir de esa
época Bravo deja de investigar activamente y se dedica más que nada a los proble-
mas prácticos que enfrenta la lengua, a la enseñanza y formación de maestros
capacitados y a la divulgación militante de sus ideas.28
Veamos ahora el otro lado de la historia. En Barrancas (Depto. Salavina),
25. Fue esta Universidad la que publicó las obras de Juan Alfonso Carrizo, Samuel Lafone
Quevedo, Manuel Lizondo Borda, Orestes Di Lullo entre otros. También hay que recordar la
publicación de Ollantay, editado por el P. Miguel A. Mossi (tan temprano como 1916) y el gran
diccionario cuzqueño del P. Jorge Lira (1944). Ya en los años 50, es otra vez esta casa de estudios
la que publica las obras de Domingo A. Bravo. Y últimamente volvieron sobre su mejor tradición
publicando otra obra valiosa para la recuperación del quichua: Jorge R. Alderetes, El quichua de
Santiago del Estero (ver: Alderetes [2001]).
26. En el mismo año 1956 la Universidad de Tucumán le publica el fruto de sus estudios
anteriores: El quichua santiagueño, reducto idiomático argentino (que incluye su Diccionario quichua
santiagueño-castellano) (Bravo [1956]) y Cancionero quichua santiagueño (Bravo [1956a]).
27. Estado actual del quichua santiagueño que publica la misma Universidad (Bravo [1965]).
28. Hay una tesis de maestría de Carlos Eugenio Kuz, presentada en la Universidad Federal de
Río de Janeiro, sobre vida y obra de Bravo, a la que no hemos tenido acceso. Lo que conocemos es
un ensayo que, suponemos, condensa la visión de Kuz sobre Bravo como ideólogo de la identidad
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santiagueña a través del quichua. Citamos el siguiente párrafo crucial: El trabajo de recopilación y
transcripción de la tradición oral de la población quichua parlante junto con su signografía, gramática y
diccionario llevan a la existencia pública, sacan a la luz, una lengua y una cultura que si bien ya existían era
percibidas, desde la concepción peyorativa del hombre de la ciudad, como un mero arcaísmo de un puñado
de campesinos. En este sentido Bravo provoca una revelación y en cierto modo produce, crea una lengua y una
cultura quichuas (Kuz [s/a]). Véase también Kirtchuk (1987a: 71ss.).
29. La situación la relata muy bien José Antonio Uñates (en Palavecino [s/a: 8]): ...para
entonces el quichua se encontraba en vías de extinción; el hablante sufría, ocultaba su lengua a
consecuencia de la nefasta prohibición gubernamental... El puntero bajaba autoritario sobre el niño-
quichua, obligándolo a sustituir su idioma de origen por el castellano, y el sermón diario del maestro
le iba haciendo sepultar su lengua a punto de crearle la sensación de vergüenza y de subdesarrollo.
30. En la composición Kichwap Waan, (en Bravo [1956a: 304]), Palavecino dice: Mamay
noqát wikchuwara, kichwap rimachis, rimayta kastillapi mana yachachis (‘hablándome en quichua mi
madre me echó a hablar en castellano, sin enseñarme’). La madre que quiere un futuro mejor para
su hijo, se siente obligada a inducir a su hijo a abandonar el quichua, sin poder, por otra parte,
darle las bases necesarias en castellano. Una tragedia que se repite en las familias de habla
americana desde Alaska hasta Tierra del Fuego.
31. Para el término chacarera, ver nuestra nota de pie de página en Palavecino, Penqakus
kawsaq karani.
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SISA PALLANA
IV
Ahora bien, si constatamos que en aquellos años nace lo que hoy llamamos
literatura quichua santiagueña pensando en un canon determinado de textos
escritos, no podemos desconocer que esto no hubiera sido posible si la cultura
quichua no hubiera contado con raíces que supieron mantenerse sólidas a pesar de
32. Felipe Benicio Corpos fue un excelente quichuista y uno de los miembros artísticamente
más originales del Alero. Fallecido joven en un accidente absurdo, lamentablemente no dejó
textos en quichua.
33. Ver Karlovich (2003b).
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34. Sobre la escritura o no escritura de los incas (de las culturas andinas, mejor dicho) se ha
especulado mucho y últimamente pareciera que la última palabra sobre el tema no está dicha.
Estudiosos como Gary Urton, y otros también, están tratando de descifrar los khipus, interpretán-
dolos no sólo como instrumentos contables sino como portadores de una especie de escritura
[Wilford (2003)]. Sabemos que los españoles prohibieron y destruyeron con especial saña los
khipus, indudablemente porque sabían o al menos sospechaban que no eran solo útiles registros de
números, sino que contenían parte de la memoria cultural y religiosa de los sometidos. En este
contexto –y salvando distancias– vale la pena llamar la atención sobre un testimonio que nosotros
tomamos en julio del 2003 a Mario González, un quichuahablante de Figueroa, de 75 años,
residente en Buenos Aires. El informante estaba hablando del Tata Inda, un viejo y respetado
morador de la zona de Monte Redondo de nombre Indalecio Carabajal, nacido por la década del
setenta del siglo XIX. Tata en el campo santiagueño es una especie de título honorífico que
merecen hombres mayores a quienes se les atribuye cierta sabiduría (tiu en cambio suelen llamarse
los que se destacan por su picardía). Hablando de este Tata Inda, el informante cuenta entre otras
cosas que el viejo llevaba siempre colgando de su cinturón un anillo de alambre del cual pendían
muchos hilos de colores, cada uno con muchísimos nudos, y cuando le preguntaban para qué
servía esto, solía decir que era para anotar y recordar cosas. El inesperado testimonio que no deja
duda sobre la existencia de una agenda hecha de nudos (kipus), en pleno siglo XX y en medio del
campo santiagueño, es contundente y en extremo sugestivo en cuanto a la influencia andina en
Santiago (desde luego, el informante no sabe nada sobre los khipus incaicos).
35. Para una discusión más teórica de la relación de escritura y oralidad ver Ong (1987),
Blanche-Benveniste (1998), entre otros.
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36. Para una introducción general en el tema del cancionero tradicional en la Argentina vale
la pena leer el estudio preliminar La poesía folklórica argentina en Becco (1994) (el libro, además,
contiene una excelente bibliografía sobre el tema). Para lo referente a Santiago del Estero, véase
el prólogo de Juan Alfonso Carrizo a Di Lullo (1940), las consideraciones del propio Di Lullo [en
Di Lullo (1943)] y de Bravo, [en Bravo (1956a: 13-59)].
37. Las compilaciones más importantes en cuanto al quichua santiagueño son de Ricardo
Rojas, Orestes Di Lullo, Ángel L. López, Bernardo Canal Feijóo, Agustín Chazarreta, Jorge W.
Ábalos y Domingo A. Bravo, finalmente.
38. El propio Bravo, reacio a reconocer orígenes andinos, se refiere a la influencia de la métrica
incaica en una nota de pie de página referente a la vidala Floresmanta [N° 311 de Bravo (1956a)].
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39. Pertenecen a este género los Nros. 4, 8, 24, 29, 45 y 54 de Bravo (1965).
40. Pertenecen a este género los Nros. 22, 25, 26, 30, 46 de Bravo (1965).
41. Pertenecen a este género los Nros. 10, 15, 16, 21, 27, 31, 33, 34, 44, 47, 48, 49, 50, 55, 56
y 57 de Bravo (1965).
42. Tomamos este término en el sentido del alemán Volksmärchen, como se lo utiliza en la investiga-
ción folklórica desde los hermanos Grimm. Pertenecen a este género los N° 36 y 60 de Bravo (1965).
43. Pertenecen a este género los Nros. 2, 39 y 43 de Bravo (1965).
44. Así lo expresa Alderetes (2001: 129): el único texto de lectura con que se cuenta en la
actualidad para esta variedad dialectal es una obra de D. A. Bravo escrita hace casi treinta años, Estado
actual del quichua santiagueño. Pareciera exagerada la afirmación, pero es cierta si se toma el
término texto de lectura rigurosamente como texto destinado al aprendizaje de la lectura.
45. De cualquier manera, sería valioso que la investigación pudiera acceder a las cintas que
en su momento grabó y desgrabó Bravo en soledad. Indudablemente se podrían aclarar cantidades
de detalles y despejar muchísimas dudas que sigue dejando el texto de Estado actual.
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SISA PALLANA
sus virtudes. Claro que entonces también quedan manifiestas las enormes
diferencias de calidad que hay entre unos y otros.
Examinemos brevemente los géneros. El más universal de ellos es la anéc-
dota llana. En forma clásica está representada por el N° 4 Yelo waqaychasqa,
mientras la narración N° 8 Indyspa abansen, si bien la encuadramos aquí,
sobrepasa los límites genéricos en varios aspectos, convirtiéndose en algo así
como un verdadero cuento moderno (en el sentido de story).
Los cuentos de espanto son anécdotas (o algunas veces stories) con ele-
mentos sobrenaturales que implican la presencia de muertos, un tema que
obsesiona al hombre de campo.46
La mayor cantidad de relatos de la colección corresponde a las leyendas y
anécdotas con elementos legendarios. La mayoría de ellos no trata de la le-
yenda en sí,47 que se presupone conocida por el oyente, sino de la interacción
personal del protagonista con las figuras legendarias. La intención de estos
relatos es mayormente la actualización y reafirmación de las creencias. Está
casi totalmente ausente la ambigüedad y el escepticismo (salvo tal vez justa-
mente en ese afán justificatorio) que sí encontramos en posteriores trata-
mientos ya literarios de los mismos temas.
Llegamos entonces a los cuentos propiamente dichos. Tanto los que lla-
mamos populares como los animalísticos que encontramos en la colección se
distinguen de la mayoría de las anécdotas por su mayor elaboración idiomá-
tica. Están más pulidos, se les nota menos el esfuerzo improvisatorio, es evi-
dente que no es la primera vez que los están contando. Es palpable que detrás
de ellos hay una tradición cuentística intensa que garantiza una calidad del
relato relativamente independiente del ingenio y la destreza personal del
cuentero. Los dos cuentos populares tratan ambos en forma burlesca los tra-
tos con el diablo. Nótese, y no creemos que esto sea una casualidad, que en
ambos el maléfico burlado lleva el nombre dyablu (que en quichua también
significa pícaro, vivo, travieso) y ninguna de las denominaciones más autóctonas
que sí infunden verdadero terror en la gente del campo.
Quedan los tres cuentos animalísticos cuyo protagonista principal es en
todos los casos el zorro don Juan, burlador de su tío el tigre, pero casi siempre
burlado por los que él intenta aventajar. El diablo burlado y el zorro Juancito al
46. De los cinco ejemplos que están en la colección de Bravo, cuatro pertenecen a la misma
narradora, Dionisia Ruiz de Gómez. El quinto, el notable Almaan rimaq, es de Guillermo Barraza,
el mismo de Indyuspa abansen.
47. Una excepción es el N° 33 Toro Supay.
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51. Bajo cultura sachera entendemos la cultura campesina del sacha, es decir del monte
santiagueño. La voz sacha en quechua primeramente significa ‘árbol’ (en cuzqueño-boliviano
[cuando hablamos de cuzqueño-boliviano en el curso de este trabajo se trata de un término
referencial a un grupo dialectal dentro del quechua sureño que contrasta por un lado con el
ayacuchano y por el otro con el santiagueño] sach’a significa ‘árbol’, pero también, como adjetivo,
‘silvestre’, ‘salvaje’ (p.e. sach’a runa). Para significar ‘arboleda’, ‘bosque’, ‘monte’, el cuzqueño-
boliviano se sirve de la reduplicación sacha-sacha. En el dialecto santiagueño sacha significa ‘mon-
te’, ‘selva’ como sustantivo y ‘silvestre’, ‘montaraz’, ‘de la tierra’,’ rústico’ y también ‘típicamente
santiagueño’ como adjetivo. Hay por lo menos 60 conceptos formados con este adjetivo que
señalan plantas (sacha kafe, sacha doka, sacha melon, sacha lasu etc.), animales [sacha kabra (‘un
pequeño cérvido autóctono’ también llamado taruka o wasuncha) sacha kordero (‘un pájaro cuyo
canto recuerda el balido del cordero’), sacha kuchi (‘pecarí’) etc.] y objetos, platos e incluso institu-
ciones características del monte santiagueño [sacha giso (‘un guiso sin carne’), sacha waqtana (‘palo
con que se golpean las ramas de los árboles para darles de comer a los animales en épocas de flacura’
/’ carne de la parte inferior del pescuezo de la res que se golpea contra las matas en el monte’), sacha
eskwela (‘escuela rural’)]. Del menosprecio que los propios santiagueños en el fondo sienten por esta
su cultura parecieran deducirse otras acepciones del adjetivo. Es que una sacha eskwela no es solamen-
te una escuela en el monte sino también una escuela de tercera categoría, una pseudoescuela, una
falsa escuela, casi una escuela (pero no del todo), en el mejor de los casos algo parecido a una escuela.
Sacha por lo tanto también tiene un profundo matiz despectivo y significa: ‘pseudo’, ‘falso’, ‘casi’,
‘parecido’, ‘trucho’, como se diría hoy en neolunfardo. Bravo ([1956] 1996) no repara en estas
acepciones, salvo en ‘parecido’, cuando explica términos como sacha ganso o sacha sandya. Lo
llamativo, por otra parte, es que estos significados están vigentes no sólo en Santiago sino en todo el
ámbito del noroeste, aun fuera del alcance de la cultura sachera (como lo demuestra el diccionario
de Solá). A pesar de todo esto también hay un neologismo en el cual sacha se desprende de toda esta
tradición despectiva para convertirse en su contrario, irónica y modestamente autoelogioso: se trata
de la sacha gitarra, un instrumento novedoso y original que mezcla cualidades de la guitarra y el violín,
inventado por el músico atamishqueño Elpidio Herrera.
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palabra) capaz de expresar con rusticidad intimidades del pago y nada más,
sino apto también para los conceptos más elevados de la teología, y que
además era maleable desde el escritorio. Vale decir, que era posible crear un
lenguaje específicamente literario. Más allá de sus logros y sus torpezas, hay
que ser conscientes de que cualquier lenguaje literario siempre difiere del
lenguaje de los hablantes. Y cabe agregar que sus esfuerzos no fueron estéri-
les, ya que sus creaciones penetraron en el acervo popular ingresando en la
tradición oral y rescatando en este proceso creencias anteriores al cristianis-
mo. Así lo demuestran las deformaciones populares en algunos casos muy
significativas (el ejemplo más contundente es la Oración Simi rimaq) y lo
certifica sin derecho a réplica el relato N° 58 de la colección de Bravo.52
En este contexto hay que considerar también el empeño del polémico
Instituto Lingüístico de Verano, (ILV), una institución claramente identifi-
cada con el fundamentalismo protestante norteamericano, que con idénticas
intenciones a las de sus antecesores católicos y con resultados muy compara-
bles entre aciertos y desaciertos, se abocó durante los últimos años setenta a
la traducción de algunos pasajes de los Evangelios. Independiente de las
afinidades ideológicas que uno pueda tener o no tener con con estos evangé-
licos (o con los antiguos curas católicos por caso), hay que ponderarles a estos
y a aquellos que fueron los únicos que desde afuera tomaron el idioma en
serio e hicieron esfuerzos para ampliar sus posibilidades intrínsecas.53 ¡Ojalá
otros hubieran hecho lo mismo!
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SISA PALLANA
VI
Ya vimos como a mediados del siglo pasado habían mejorado las condi-
ciones generales para el quichua. Pero también sabemos, por otra parte, que
se trataba de un momento históricamente crítico, no sólo para el quichua
sino para toda la cultura tradicional argentina. Los cambios socioeconómicos
que condicionaron la tremenda emigración del campesinado a las aglomera-
ciones urbanas y el avance de los medios masivos de comunicación pusieron
definitivamente en juego la sobrevivencia de las culturas orales. El afán de los
recopiladores folcloristas coincide con un debilitamiento ostensible de la vi-
talidad oral. Es fácil conjeturar que si para la literatura quichua no se hubie-
ran dado las condiciones para entrar en la zona escritural justo en aquel
momento histórico, también se hubieran perdido irremediablemente las tra-
diciones orales que hasta el momento constituían toda su literatura. Los can-
cioneros hubieran ingresado como letra muerta en las bibliotecas, y la lengua
se hubiera quedado sin uno de sus instrumentos más efectivos de sobrevivencia.
Los que empezaron a escribir a partir de los años cincuenta pudieron agarrar-
se casi a último momento de una tradición en estado crítico pero todavía viva
entonces, es decir supieron enlazar su quehacer escritural con las prácticas
orales que los precedían. La literatura quichua que tenemos, revisada cin-
cuenta años después de sus inicios, se deja definir a partir de su relación con
la tradición, y los autores y las obras encuentran su lugar ubicándose dentro
de esta encrucijada entre oralidad y escritura. En lo que sigue analizaremos
algunos casos sintomáticos.
(frenando de paso y hasta hoy día, mucho más de diez años después, todo tipo de actividad científica
relacionada con el quichua en la UNSE), es muchísimo mayor que el que una “institución tan nefasta...
brazo de dominación imperialista” (como reza el trámite parlamentario citado en Alderetes [2001:
130]) le pudiera haber hecho a las incautas almas de los quichuistas o a la tan mentada “identidad del
pueblo argentino”. Si bien ni desconocemos ni compartimos ni aprobamos la carga ideológica que
impulsa al ILV, nos parece que hay demasiado de hipocresía en esas acciones políticamente correctas
que son gratuitas para los protagonistas bienpensantes y terminan convirtiendo en sus víctimas a los que
pretenden proteger, porque en realidad no les interesan.
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MARIO C. TEBES Y ATILA KARLOVICH F.
VII
54. López (1950). Tuvimos acceso solamente a la segunda edición. Sobre la fecha de la
primera edición (1938?), inhallable por lo menos para nosotros, hay discrepancias y es evidente
que esto no es un problema menor, ya que se trata del primer libro impreso que contiene textos
en dialecto santiagueño.
55. Ver las notas de pie de página de nuestra edición del cuento.
56. Sosa (1953).
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SISA PALLANA
57. Es interesante saber que Sosa, que además de sus actividades artísticas hacía de comisa-
rio, médico y farmacéutico, en Atamishqui tenía fama de salamanquero y no era bien visto por
todo el mundo [ver los testimonios de Celso Ponce, un tal Herrera (no se menciona el nombre de
pila) y María Lascano en entrevistas en Bravo et alii (1995: 51 ss.)]. Sobre el término Salamanca
ver nuestra nota de pie de página en el relato Castaño, Salamanka.
58. Se dice que Sosa también le regaló al General Perón personalmente una escultura que
representaba la salamanca.
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MARIO C. TEBES Y ATILA KARLOVICH F.
rrecto como (tal vez demasiado) optimista. La forma de expresión verbal oral
está por entrar, tiene que entrar en su fase escritural. No es casual por lo
tanto que Sosa escriba el idioma con un sistema ortográfico propio de una
coherencia asombrosa, si consideramos que no se trata de un estudioso sino
de un intuitivo en esta materia. El poema escrito que el autor presenta es un
complejo primer paso para que el quichua salga de su condición ágrafa. Sin
embargo no puede dirigirse a su público natural, a los quichuistas, por su
condición de iletrados. El segundo paso imprescindible, para que sea para
ellos y para que la lengua cambie de estatus, es consecuentemente la
escolarización de la enseñanza del idioma que el autor confía que va a imple-
mentar el gobierno. En todo caso queda claro que para Sosa sin literatura y
sin escolarización no hay futuro para la lengua, una vez anulado el contexto
ya insalvable de la cultura tradicional y oral. Un diagnóstico impecable.
No hay duda de que Sixto Palavecino es la figura más importante en la
cultura quichua de los últimos cincuenta años y la única que ha sabido
trascender sus fronteras. Su fama nacional se la debe en primer lugar a su
importancia descollante como músico folclórico pero también a su rol de
defensor de la cultura quichua. Si es que el argentino promedio sabe algo
sobre el quichua, lo sabe por y a través de don Sixto. Pero su vigencia es aún
mayor hacia adentro. La débil autoestima del quichuista tiene poco en qué
apoyarse, pero la figura de don Sixto le basta para olvidar, al menos atem-
perar sus inseguridades. En lo que se refiere a las letras quichuas, no hay
otro que haya acumulado en los últimos cincuenta años una obra que,
entre textos poéticos, cuentos y traducciones, se parezca a la suya en volu-
men y sobre todo en trascendencia pública. Por otra parte es evidente que
su estética nunca rebasó el umbral de la oralidad. En comparación con la
concepción de Sosa que plantea una relación cuasi dialéctica entre obra
oral (versos para los quichuistas) y obra escrita (para la intelectualidad),
Palavecino mantiene una posición mucho más conservadora que nunca se
aleja de la oralidad y de su público quichuista. Don Sixto es violinisto59 y
cantor ante todo, y el pueblo campesino es el destinatario primordial de su
arte y su mensaje. Que también le guste a los ladinos60 le sorprende, le
divierte, le agrada mucho y lo agradece, pero no lo hace cambiar en nada,
59. En el español regional santiagueño son habituales (pero no obligatorias) formas termina-
das en -o para sustantivos masculinos terminados en -a. Así se dice bombisto para el que toca el
bombo y quichuisto para el que habla la quichua.
60. Ver nuestra nota en Palavecino, Penqakus kawsaq karani.
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SISA PALLANA
al contrario, le refuerza sus ideales estéticos. Tal vez sea esta coherencia
estética y fidelidad a sus raíces, este conservadurismo en el mejor sentido
de la palabra, lo que hace a la trascendencia nacional de su arte. Desde
luego nunca se ha considerado algo así como un escritor y efectivamente
tampoco lo es. Sus poemas nunca son un fin en sí, sino están subordinados
a su función como soporte de la música, sus cuentos nunca son totalmente
independientes de la situación en la que los cuenta y de los interlocutores
presentes.61 Sus composiciones se lo deben todo a las antiguas prácticas de
los versificadores y cuentistas populares, que no creaban sobre una hoja en
blanco sino sobre una oportunidad que los invitaba a improvisar. De ahí su
inmediatez y su desparpajo, tan atractivos, pero de ahí también sus apa-
rentes defectos que incluso pueden resultar chocantes para el lector desco-
nocedor de los procederes de la literatura oral. Sin embargo no hay duda
de que una cantidad importante de sus obras se sostienen solas como textos
poéticos y narrativos, sin la circunstancia de la improvisación y sin la mú-
sica para la que fueron concebidos. Sus trabajos han sido compilados y
editados, es decir han sido contextualizados dentro de la literatura, pero su
gran aporte sigue siendo el de haber resumido toda la tradición oral y
haberla entregado viva e intacta a la nueva época escritural.
Prácticamente en las antípodas estéticas de Palavecino se sitúa su amigo,
el poeta figueroano Vicente J. Salto Taboada. Es que mientras Palavecino es
kichwap waan, hijo del pueblo, el arte de Salto, nieto del caudillo Antonino
Taboada, se encuadra dentro de las polaridades contradictorias del orgulloso
aristocratismo populista y quichuista que siempre mantuvo esta familia tan
importante para la historia de la provincia y del idioma. Recopilador e in-
ventor de cuentos populares,62 cantor y guitarrero, Salto era un maestro de la
palabra improvisada, sobre todo en ronda de amigos, cuando de contar un
cuento se trataba. Pero cambia de actitud cuando produce literatura. Para él
hay un abismo entre la oralidad y la escritura. En su libro de poemas Para
yaku63 su poesía aparece siempre culta, casi altanera, a veces cerebral (como
en Tarinapaqchus?) y a veces atormentada (como en Saykuypuni) cuando se
abisma en cavilaciones filosóficas, pero tierna también cuando dedica sus
versos a sus seres queridos (como en Wawalay), y cuando canta el paisaje que
ama resurgen tonos que recuerdan, estilizados desde luego, los populares
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SISA PALLANA
(como Vieja piña), pero también hay un poema americanista celebratorio del
espíritu quichua (Kichwa kaynin) y otro de influjo nerudiano (America sarapas),
traducciones que van desde el Padre Nuestro, pasando por tangos como La
Cumparsita, hasta la ambiciosa versión de partes de un poema de Juan Carlos
Martínez (Memorial de Hiroshima / Hiroshimap yuyaynin) que incluye con-
ceptos como el challenger, hongos de plutonio y la expiación de las culpas de
la historia. Es evidente que aquí el autor se encuentra ante una acuciante
necesidad de ampliar los recursos limitados de la modesta lengua santiagueña.
El poeta entonces se convierte en experimentador, recurriendo por un lado a
su creatividad y por el otro a los diccionarios quechuas de diferentes dialec-
tos. Por ambos caminos, legítimos desde luego, Tévez consigue resultados,
algunos mejores que otros, pero su proceder presupone un público culto
dispuesto a descifrar acertijos conceptuales y a consultar diccionarios de difí-
cil acceso. Lo que observamos dentro de este pequeño poemario, que es tan
ecléctico como experimental, es una enorme amplitud de estéticas que van
desde lo netamente oral y popular hasta la escritura de la poesía moderna.
Tal vez el más culto entre los escritores quichuistas sea Mario Cayetano
Tebes. De padre terrateniente y madre maestra, integrantes del clan alrede-
dor de los Taboada, nació en Pozo del Castaño en 1927. Su niñez en los
campos de Figueroa estuvo impregnada de la música y del sabor de su len-
gua, pero desde el hogar tampoco le fueron ajenas las contradicciones
lingüísticas con las que tienen que vivir los quichuistas de todas las condicio-
nes sociales. Sus padres prefirieron que siguiera sus estudios en Santiago, y ya
a los veinte años partió para Buenos Aires, donde sigue viviendo hasta la
fecha. Aunque nunca dejó de frecuentar a sus coterráneos ni de practicar su
lengua, recién de grande sintió la necesidad de dedicarse cada vez con más
intensidad a su idioma materno. Entonces estudió con Domingo Bravo y
siguió estudiando, profundizando y manteniéndose siempre a la altura de la
más reciente investigación sobre el dialecto santiagueño. Trabajó también
con Ricardo Nardi, Donald H. Burns y Jorge Alderetes y desde hace muchos
66. Overo es una voz que en el español americano, sobre todo argentino, designa el pelaje blanco
retaceado de cualquier otro color de yeguarizos y vacunos. Por extensión, en el lenguaje popular, overo
significa ‘mezclado’. En el contexto del quichua se emplea la voz para designar la mezcla de quichua y
castilla. Así dice Palavecino en la chacarera Waqachiwara: Kunan na unanchapuni kastellanuta, koplasniyta
kantaq rini oberituta [Palavecino (s/f: 58)]. Para este mismo estilo se utiliza también la voz chaqritus que
es un diminutivo del gerundio del verbo chaqruy, mezclar. Así dice Bravo (1956a) N° 239: Nami rini
preparakoq, apretando el sombrerito, kichwa y kastilla chaqritus, le cantaré unos versitos.
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67. Las mudanzas son los cambios de figura en el zapateo en ciertos bailes, sobre todo en el
malambo, pero también en la chacarera, el gato, el triunfo, el marote, etc., y el mudanciador es el
bailarín hábil que las ejecuta.
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VIII
Atila Karlovich F.
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SISA PALLANA
CRITERIOS DE LA EDICIÓN
A pesar de las dificultades con las que nos encontramos a la hora de acu-
mular nuestro material (ediciones agotadas desde hace décadas, textos
que jamás se publicaron, desaparecidos e inhallables, bibliotecas inexistentes,
todo agravado por nuestros medios económicos demasiado acotados) cree-
mos que finalmente estamos en condiciones de presentar una antología pro-
visoriamente representativa de las épocas, los tipos de texto, los géneros, los
temas, los autores y hasta de los altibajos de calidad que son propios a toda
literatura pequeña e incipiente. Decimos provisoriamente porque somos cons-
cientes de que todavía falta muchísima investigación documentaria y filológica
para que se pueda comenzar a encarar seriamente la historia de la literatura y
la crítica literaria. La validez de nuestro aporte por lo tanto es provisoria.
En cuanto a la selección de textos, hemos distinguido entre orales y
escritos, o visto de otra manera, entre recopilados y de autor, dos parámetros
que, como se verá, no coinciden siempre plenamente. En cuanto a los textos
poéticos de origen recopilatorio, nos hemos atenido en líneas generales a la
colección de Bravo (1956a) que resume los esfuerzos de los decenios prece-
dentes. Lamentablemente existe poco material posterior. También en lo que
corresponde al cuento recopilado nos apoyamos en gran medida en el trabajo
de Bravo (1965), de donde procede más o menos la mitad del material de
origen recopilatorio. Lo que sí hemos hecho es rescatar del anonimato a los
informantes a quienes por lo general se esconde pudorosamente en una
nota de pie de página. Creemos que ellos son los verdaderos autores de
estos textos y que merecen que se los mencione en primer término. En
cuanto a los textos de autor, en principio hemos incluido a todos los escri-
tores quichuistas que nos constan, que escriben en quichua y publican con
cierta regularidad. Este criterio excluye tanto textos quichuas de no
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MARIO C. TEBES Y ATILA KARLOVICH F.
1. El caso de Joseph Conrad, polaco que aprendió inglés como adulto y fue uno de los grandes
escritores de esta lengua, no se da a menudo. Como solía comentar hiperbólicamente un perspicaz
conocedor del ambiente y entorno del quichua: “La literatura quichua no existe. Los que la hacen no
saben quichua y los quichuistas no saben escribir”. Lo cierto es que los no quichuistas desde los mismos
principios jugaron un rol importante en la vida cultural del idioma y muchos de ellos no se privaron de
contribuir con prosa y versos de cosecha propia a su acervo. Muy poco de entre este material se salva
de lo palmariamente mediocre y sobre todo idiomáticamente incorrecto (llama la atención el descono-
cimiento a veces grosero de la sintaxis y de la semántica). Sí hay que exceptuar de este juicio tal vez
demasiado sumario las ya comentadas Oraciones en verso de los antiguos curas (que incluimos en esta
antología, a pesar de su condición exógena, por su enorme importancia desde el punto de vista de la
historia literaria), algunos intentos poéticos de Domingo Bravo (de entre los que son de él, pero no
algunos que se le atribuyen en algún libro publicado post mortem) y sobre todo las finas adivinanzas de
Mercedes Palacio (2003), tal vez el aporte exógeno reciente más valioso a la literatura quichua. A sus
poemitas se les nota un respeto irrestricto ante la lengua y la herencia campesina (que no admite el
folklorismo barato) y al mismo tiempo una voluntad literaria que amplía considerablemente la expre-
sividad de la adivinanza tradicional. En lo idiomático se nota una preocupación constante por las
sutilezas del lenguaje (ver también Karlovich (2003c) donde se pueden leer también algunas muestras).
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SISA PALLANA
2. Vale la pena transcribir parte de la carta que Mario C. Tebes le envió al historiador Hugo
Chumbita (ver Ejército Libertador, Proclama enviada a los indios del Tawantinsuyo). El texto tiene
mucho que ver con la problemática expuesta y dice así: En mi calidad de hablante nativo de una
variedad idiomática alejada y desconectada de su centro de irradiación, no me siento totalmente compe-
tente para interpretar un documento histórico escrito hace casi dos siglos en una signografía arcaica,
inconsistente y errática. Las grafías quechuas... han sido siempre un problema para los quechuólogos, aun
en la actualidad más reciente. Los debates no son siempre muy académicos cuando de este tema se trata
(Congreso de Santiago del Estero 2000). Como dice el profesor J. A. Rozas: “De todos los que han escrito
en la lengua incaica, ni dos coinciden en la ortografía empleada”. A ello han contribuido la audición
deficiente, la ortografía europea, el meztizamiento idiomático, las copias descuidadas, etc.
3. El término signografía que utiliza y difunde Domingo A. Bravo para designar una forma
normatizada de escribir la lengua, aparentemente la tomó del P. Jorge Lira quien la utiliza en su
diccionario del quechua cuzqueño.
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tando contra lo que más nos habíamos propuesto –que la mayor cantidad de
gente posible empezara a leer en quichua–, que con nuestra actitud “concilia-
dora” de todos modos no íbamos a conformar a nadie, y que sí estábamos
perdiendo una oportunidad de contribuir al futuro de la lengua.
Así, finalmente, decidimos unificar la escritura, es decir normalizar to-
dos los textos. Estaba claro que la signografía de Bravo, en la que está escrita
la mayor parte de los registros accesibles, que es la que se enseña en la preca-
ria red educativa del quichua y que hasta está oficializada por leyes y decre-
tos, no podía constituir la norma buscada, por su carácter excesivamente
hispanizante y más que nada porque es totalmente incompatible con las
normas que durante los últimos decenios se han consensuado para el quechua
en los países andinos. Por otra parte tampoco era cuestión de espantar, dema-
siado y definitivamente, a los pocos lectores santiagueños con los que pode-
mos contar, todos ellos familiarizados con la signografía de Bravo. Un camino
sobre el filo de la navaja el nuestro, sin duda.
En principio consideramos que por razones de coherencia sistemática la
escritura de Nardi es la que en varios aspectos mejor se adaptaría a algunas
4. La diferencia más importante entre Nardi y el alfabeto panquechua utilizado por Alderetes está
en el ámbito de las fricativas velares y postvelares. Mientras Alderetes escribe suk y mosoq, Nardi prefiere
suj y mosojj. Alderetes parte de la complementariedad alofónica que existe en la mayoría de los dialectos
entre las oclusivas velares y postvelares sordas y las fricativas correspondientes. Las primeras sólo
ocurren a principio de sílaba y las segundas al final. Bajo la influencia del español y de las lenguas
preincaicas que forman un substrato que es insoslayable, en el dialecto santiagueño la cosa no es tan
clara, en lo que coincidimos con Nardi (2002:24 ss.). Así ocurren a final de sílaba (en algunas hablas
locales) las oclusivas velares (wiksa ‘panza’, wiksu ‘torcido’, tikray ‘dar vuelta’), y las postvelares (waq waq
‘grito del zorro’), y a principio de sílaba las fricativas velares (uju, jana y la enorme cantidad de
préstamos del castellano como kaja y jodey) y también las fricativas postvelares (waqalu respectivamente
wajjalu ‘una hormiga’, saqasta respectivamente sajjasta ‘un liquen’). Además hay contraste entre uju y uku,
kanan (del verbo kay) y janan (‘su espinilla’), waqalu (‘llorón’) y waqalu respectivamente wajjalu (‘una
hormiga’). Aunque hay que admitir que estos casos (salvo los préstamos del español que ocurren
también en otros dialectos) son relativamente marginales, la propuesta de Nardi soluciona los proble-
mas que se presentan y tiene una gran ventaja adicional: en el santiagueño no existe la aspirada |h|
(hamuy se convierte en amuy). Por lo tanto la |j| castellana no se deja leer como variación de aquel
fonema, sino es necesario interpretarla como lo que es en su realización santiagueña, una fricativa velar
sorda. Claramente en suk/suj, wakcha/wajcha, jumi, kaja y jodey está el mismo sonido. Por otra parte,
mientras los dos autores optan por no escribir las semiconsonantes mudas entre dos vocales iguales y
después de consonante (mikuna(y)ani, muna(w)anki, atoq(w)an respectivamente atojj(w)an), Nardi
tampoco las escribe cuando se interponen entre dos vocales distintas (ruay, tiay, penqachianki), mientras
Alderetes opta en este caso por sí hacerlo (ruway, tiyay, penqachiwanki). A pesar de que seguimos
pensando que en ambos casos la solución de Nardi es más elegante y más consecuente, nos plegamos
en aras de la unificación.
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6. Un caso comprobable es la edición de las primeras estrofas de Sosa (1953) en Bravo (1956a).
7. Se supone –y los quichuistas cultos coinciden en señalarlo– que -chk es característico de
Figueroa y -shk de la zona atamishqueña. Los textos escritos por mano propia por Salto y Mario
Tebes (figueroanos) por un lado, y Tolosa, Aldo Tévez y Vitu Barraza (sureños) por el otro,
confirman esta tesis. Sin embargo está el testimonio grabado del cantor Teodoro Peralta de
Atamishqui quien claramente dice taripasuchkan y, también de Atamishqui el gran poema de Sosa
Pallaspa chinkas richkaqta, escrito por su propio autor, que utiliza el -chk consecuentemente desde
el título. Evidentemente todavía hace falta mucha investigación.
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Killa mama,
Uma raymi killa,
Killa quya mama,
Yakuq sallayki,
Unuq sallayki,
Aya uya waqaylli,
Aya uya puypuylli,
Llutu puchaq wamrayki
Mikhuymanta, yakumanta
Waqallasunkim.
Waqallasunkim,
Pacha Kamaq Yaya.
May pachapim kanki?
Hanaq pachapichu?
Kay pachapichu?
Qaylla pachapichu?
Yakullaykita kacharimuway
Wakchaykiman, runaykiman.
(AtauWallpa riman:)
Auqasunk’a puka runa,
maymantataj muspamunki,
2. Tomamos este texto incaico de Guaman Poma de Ayala ([1615] 1987: 287). Se trata de
una oración de coro de épocas prehispánicas, cantada durante las procesiones de penitentes para
pedirle agua a la Luna y al demiurgo Pacha Kamaq. // Reproducimos el texto normalizado por los
editores y su traducción.
3. Tomamos este texto de Lara (1993:104 s.) Según Lara, este wanka fue escrito en los primeros
decenios de la Colonia. Sin embargo hay quien sospecha de que se trata de una falsificación del
propio Lara quien hubiera escrito la tragedia enteramente en 1957, para demostrar que los Incas
habían poseído una gran literatura, cuya herencia subsistía todavía en Bolivia. Así lo prueba termi-
nantemente Itier (2001). Aun así, se trata de palabras que un gran poeta –del siglo XVI o XX, no
importa– puso en boca del último Inca para expresar el punto de vista de las víctimas de la conquista
europea. // Reproducimos el texto y traducción de Lara tal cual aparecen en la edición.
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imamantaj jamunki,
ima wayrataj apamusunki,
imataj munanki
kay wasiypi,
kay jallp’aypi.
Manachu chay jamusqaykipi
ruphaypas rupharqasunki,
manachu chiripas qasarqasunki,
manachu urqupas ithirispa
qaqawan atiykurqasunki,
manachu jallp’apas kichakuspa
millp’uykapurqasunki,
manachu mamaqhuchapas
qullmuykuspa chinkachirqasunki:
Imaynamantataj jamunki,
imatan ñuqawan munanki.
Kutiy, tikray llajtaykiman,
amaraj kay quri chanpiyta
juqarispa chinkachisusqajtiy.
Ña ñiykiña, auqasunk’a,
ripunaykita llajtaykiman.
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4. El presente texto es el principio del manuscrito de Huarochirí, una especie de proemio que
define las intenciones y el programa del escrito. Paradójicamente pareciera que el origen del
manuscrito –una de nuestras fuentes más directas y fidedignas sobre las antiguas creencias andinas–
fue la campaña de extirpación de idolatrías del P. Francisco de Ávila de 1608. El doctor Ávila era
un intelectual que parece haber poseído un interés cuasi etnológico por la materia que quería
extirpar ya que mandó indios ayudantes, conocedores de los idiomas locales, a las diferentes
comunidades para anotar las creencias de cada lugar (a esto se refiere la última oración de nuestro
fragmento). El autor del texto fue un indio, probablemente de nombre Tomás (su nombre figura
al margen de uno de los folios del manuscrito), que no sólo supo transcribir datos sino también
ordenarlos y redactarlos de manera estéticamente atractiva. El idioma del manuscrito es la lengua
general del Perú con matices del quechua local de Huarochirí y algún sustrato aru (grupo de
idiomas al que pertenece el aymara altiplánico) (ver sobre todo esto Taylor [2001a: 11ss.]). //
Tomamos el texto de Taylor (2001b: 25). Prescindimos sin embargo de algunos rasgos especiales
de su escritura histórica normalizada para facilitar la lectura. La traducción está basada en la de
Taylor (2001a: 27), pero la hemos modificado donde nos parecía conveniente.
5. El sufijo -kta corresponde al marcador moderno del acusativo -ta.
6. Kawsasqa significa ‘vivencia’, ‘costumbre’, ‘tradición’.
7. Kanan corresponde al kunan de los dialectos sureños actuales.
8. Viracocha (Wiraqocha) era, según la interpretación que hicieron los intelectuales coloniales, el
dios supremo del panteón incaico. Si es que el nombre del dios es originariamente quechua, este
significa literalmente ‘laguna de grasa’, y en la concepción andina la grasa simboliza el poder y la
vitalidad. Durante el incario wiraqocha era también título honorífico de grandes señores, que
después de la invasión se utilizó también para los señores españoles. Así Poma de Ayala ([1615]
1987: 76) habla de los Uira Cocha cristianopi runa ‘señores de la era cristiana’. Más detalles sobre
este tema da Molinié Fioravanti (1987). Con el tiempo la voz se hizo prácticamente sinónima de
‘español’ (éste es el sentido en nuestro contexto). Más tarde vino a significar ‘terrateniente’ y así
se lo sigue utilizando en el ambiente rural andino. En el habla urbana de Bolivia y Perú es la
traducción cabal de ‘señor’, ‘caballero’ (p. e. Grondin [1990: 26]). // Así también en el quichua
santiagueño actual la voz weraqochi se emplea en los mismos sentidos como ‘señor’ o ‘caballero’ en
el español argentino.
9. Se está refiriendo a la deidad local huarochiriana Pariacaca.
10. El manuscrito no abunda en españolismos. Evidentemente ‘fe’ era un concepto desconoci-
do en quechua.
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11. Este texto es una muestra del idioma que españoles y yanaconas trajeron a Santiago. Así
eran los rezos que enseñaron a los indios los religiosos que acompañaban a los invasores. Lo
tomamos de Poma de Ayala ([1615] 1987: 842). Transcribimos la versión original, no normaliza-
da, y la traducción de los editores. El quechua utilizado en este tipo de oraciones es el que
llamaban en aquella época Lengua general del Perú y está basado en los dialectos sureños con algun
influjo chinchasuyano es decir de los dialectos centro-peruanos. Esta fue la lengua de expansión
incaica y la que promovieron también los evangelizadores. De ahí viene el dialecto santiagueño. Si
el lector conocedor del quichua supera la barrera que imponen los siglos y la escritura arcaica, no
le será difícil entender el texto, aunque se le escapen algunos detalles.
12. Parece ser un error, tendría que decir pichica o pichca.
13. Sapay Quya: sapa significa ‘solo’, ‘único’, pero es también título del Inca: Sapan Inka Inca
Soberano. Quya es un título que llevaban las altas dignatarias incas, equivalente a reina.
14. En Mossi (1889), un catecismo muy difundido en Santiago del Estero, encontramos los
textos de todas estas oraciones, así como los Artículos de Fe y el Catecismo Menor. Si bien el texto
está en un dialecto que presumiblemente es cuzqueño o boliviano, los curas hasta entrado el siglo
XX le enseñaban a rezar así a los campesinos, por supuesto adaptado a la fonética santiagueña,
pero con todos esos vocablos “raros”. Como ilustración transcribimos el Ave María:
Muchhaycuskhayki Maria, Diospa gracianhuan hunttaskham canki; Apunchic Diosmi camhuan;
warmicuna manta khollananmi kanki; wicsayki manta paqarimuc Jesus huahuaykiri khollanantacmi.
Ah! Santa María vírgen Diospa máman, ñokhaycu huchazapa cunápac muchhapuáycu, cunan,
huañuyniycu pachapipas. Amen.
15. Muchay en santiagueño sólo significa ‘besar’. Antiguamente (y todavía en otros dialectos)
tenía un significado más amplio que implicaba la veneración ritual.
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Congreso de Tucumán
Acta de Independencia (Fragmento)16
16. El texto presente es un fragmento del Acta de Independencia del Congreso de Tucumán de
1816. Este texto fue firmado por los congresales presididos por Francisco N. de Laprida el 9 de julio
1816. La versión quechua es del diputado por Charcas, José Mariano Serrano. Su lenguaje es el
quechua cuzqueño-boliviano colonial, en su sintaxis fuertemente influenciado por la prosa retórica del
español barroco y del latín clásico. Nótese como Serrano maneja conceptos absolutamente ajenos a la
cosmovisión del quechua recurriendo muy poco a préstamos del español. Aún para los que no conoce-
mos en profundidad las sutilezas del dialecto boliviano queda claro que Serrano manejaba el idioma
con soltura, pericia e intimidad. // Reproducimos el texto a partir de Bravo (1990). Hay una versión
normalizada accesible en la página web de ADILQ: [Link] // En las
notas que siguen damos una traducción literal del texto original, frase por frase, para facilitar el acceso
al lector conocedor del dialecto santiagueño.
17. Nosotros los representantes reunidos de los pueblos de América en el Antisuyu (nótese el
hipérbaton: ñoccayku...rantin influenciado por la prosa latina).
18. Llamando hacia nosotros al Eterno en el nombre de nuestro pueblo y por la autoridad de nuestro pueblo,
19. demostrando al cielo, a todos los pueblos y a todos los hombres de la tierra el entendimiento
totalmente justo de nuestro corazón,
20. declaramos y hacemos saber en el rededor de la tierra redonda
21. que es su voluntad notoria e unánime nomás de todos estos pueblos
22. romper los horribles vínculos con los que estaban atados ilusoriamente a los reyes de España.
23. Este documento fue enviado por el historiador Hugo Chumbita a finales del año 2000, durante
los preparativos para su libro El secreto de Yapeyú, el origen mestizo de San Martín, a Mario C. Tebes para su
traducción e interpretación. Se trata de una comunicación de tipo casi telegráfico, enviada por el Ejército
Libertador que en ese momento se encontraba en Chile a los indígenas del Perú, hacia donde se estaba
dirigiendo el ejército (1819/20). Como se podrá apreciar, aparentemente el texto fue copiado por alguien
que no tenía la menor idea del quechua. Damos primero la versión normalizada y una traducción que
interpreta el sentido en español moderno. Luego agregamos el original, tal cual Chumbita se lo envió a
Tebes. Este documento también fue publicado y brevemente comentado por Rumiñawi (2004).
24. Llapa es voz desaparecida en el dialecto santiagueño que significa ‘todo/todos’.
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SISA PALLANA
Congreso de Tucumán
Acta de Independencia (Fragmento)
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25. Apu es voz desconocida en el santiagueño que significa ‘señor’, ‘grande’, ‘eminente’,
‘excelso’.
26. Este verbo muy usado en el dialecto cuzqueño-boliviano, que significa ‘mandar’, ‘orde-
nar’, ‘gobernar’, ‘dar parte’, ‘informar’, ‘caber’, en la variante santiagueña actual ha restringido su
campo semántico radicalmente al último significado de ‘caber’.
27. Se trata del adverbio que significa más. Poma de Ayala ([1615] 1987) y el dialecto
ayacuchano usan aswan, mientras que los diccionarios cuzqueños y bolivianos consignan tanto
aswan como astawan. El santiagueño solamente conoce astaan.
28. Se trata del nominalizador perfectivo -sqa que se traduce con participio pasivo. El
marcador de objeto directo -ta no cabe sobre una raíz verbal.
29. Claro error del copista; se trata de macca-, como se ve posteriormente. La secuencia
macca-naco-cuna-c (‘los que se golpean entre sí’), es lo que da la idea de ‘contendientes’, ‘guerre-
ros’, ‘soldados’, etc.
30. Debe tratarse del limitativo -lla que generalmente se traduce por ‘nomás’, ‘solamente’.
31. Evidentemente se trata de Llaccta, con el significado de ‘país’, ‘patria’, etc.
32. Se trata de -chis, pluralizador del posesivo de segunda persona -yqui.
33. Se trata de -ta, marcador de objeto directo.
34. Se trata del sufijo causativo -chi que modifica el verbo cuti-, con el sentido de ‘volver’ en
el dialecto del texto (en santiagueño el verbo kutiy significa ‘quedar’).
35. Aquí falta el pluralizador -chis.
36. La presencia del perfectivo -sqa, donde sería esperable un agentivo, oscurece un tanto el
sentido de la oración en la que también hay una metáfora a interpretar.
37. Es posible que se trate del morfema vacío -ni en función eufónica entre el agentivo
(omitido) y el marcador de persona.
38. Es importante establecer si este sufijo es el incluyente -pis/-pas o el locativo -pi para
precisar el sentido de la oración, que en el primer caso agregaría ...Chile también y en el segundo
...en Chile. Los elementos de juicio de los que dispone el investigador histórico le permitirán
expedirse sobre el tema con mayor autoridad que al traductor.
39. Se trata de atuchac.
40. No queda totalmente esclarecido el significado de esta extraña forma. Sin embargo no
deja de ser coherente con el sentido general de la proclama que se trate de wiñay, adverbio de
tiempo que Lira (1944), entre otras acepciones, traduce como ‘de ahora fecha’.
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SISA PALLANA
Jefe del ejercito que les restituirá vuestro país. Es el Protector y a sus órde-
nes pelean en Chile los más elevados jefes de entre los cuales ha sido elegi-
do. Fechado.
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I42
Pachamama llaqtayoq,
wikuñasniykita qoway,
munashkani43
mikunapaq.
Pachamama,
kusilla, kusilla!44
wikuñata qoway,
ama michawaychu,
fortunata qoway,
mana onqochiwaychu.
Kusilla, kusilla!
41. Estas oraciones fueron recopiladas por Samuel Lafone Quevedo y Adán Quiroga en los
valles calchaquíes a fines del siglo XIX y publicadas póstumamente en Quiroga ([1929] 1994).
Ricardo Rojas las incluye en Himnos Quichuas (Rojas [1937]). Partimos de esta edición pero no
hemos dejado de lado su fuente. Rojas copia el texto de Quiroga, por cierto muy deficiente, y
agrega una “enmienda” y traducción del profesor Juan A. Rozas (cuzqueño residente en Buenos
Aires), sumamente útiles ambas, pero con las que no coincidimos en todos los casos. Si ocasional-
mente nos parece que Rozas “cuzqueñiza” las plegarias, no queremos nosotros incurrir en el
pecado inverso o paralelo de “santiagueñizarlas”. Por lo tanto y siendo conscientes de que sobre
el quechua calchaquí se sabe demasiado poco (por ejemplo no sabemos con seguridad si poseía la
serie de consonantes glotalizadas del cuzqueño-boliviano, aunque no lo creemos), nos hemos
mantenido en cuanto era posible a lo que sugiere la transcripción de Quiroga. Editamos un texto
reconstruido por nosotros (con ayuda del trabajo de Rozas) y una traducción propia.
42. Rojas (1937: 433).
43. La transcripción de Quiroga dice munaiskani. La -i podría sugerir una mala interpreta-
ción por parte de Quiroga de -shka, pero no podemos estar seguros de ello.
44. Kusilla, kusilla! es una fórmula ritual que recuerda el aleluya bíblico y aparece en casi todas
las invocaciones a la Pachamama. Evidentemente tiene que ver con la raíz kusi- que significa, como
adjetivo ‘alegre’, ‘feliz’ o ‘alegría’, ‘felicidad’, ‘bendición’ como sustantivo (kusiy) a la que se agrega
el sufijo general limitativo -lla. Ambrosetti traduce por ‘¡séme propicia!’, una traducción libre que
podría ser acertada, mientras Rozas prefiere ‘¡siempre grata, siempre grata!’. Nosotros elegimos
no traducir, subrayando así el carácter ritual de la fórmula. // En santiagueño la repetición
inmediata de una voz quita intensidad a su contenido semántico. Así sacha sacha es ‘monte raleado’
y pangaryas pangaryas significa ‘cuando está medio amaneciendo’. En otros dialectos la reduplicación,
muy al contrario, intensifica el contenido semántico.
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SISA PALLANA
I
Pachamama, dueña del lugar,
dame tus vicuñas.
Estoy deseando
para comer.
Pachamama,
¡kusilla, kusilla!
Dame la vicuña,
no me la mezquines,
dame suerte,
no me hagas enfermar.
¡Kusilla, kusilla!
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II45
Pachamama, Santa Tierra,
kusilla, kusilla!
Tukuy orqomanta amuchun
rrikesa noqap, tropay.
Konbedasqayki agwardyentita,46
kokata.
Mirachuntaq asyenday!
Kusilla, kusilla!
Wayrapuka korriptin:48
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II
Pachamama, Santa Tierra,
¡kusilla, kusilla!
¡Que venga de todo el cerro
la riqueza mía, mi tropa!
Te brindaré aguardiente y
coca.
¡Que se reproduzca mi hacienda!
¡Kusilla, kusilla!
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purinqui: / Arquituta silvas silvas purinqui: / Huilla, talca, saltas saltas purinqui: / Uñapa, uñapa cuasi pasa:
/ Uñapa, uñapa, asilo topanse asilo guatanse; / ¡Huipe, Huipe! ¡Cot, Cot, Cot! // En cuanto a Corriti, Rojas
(1937:435) enmienda corrinti, traduciendo ‘corriente’ y Lafone incluso sugiere que podría derivarse
de la radical cori, oro. Creemos que estamos ante el verbo korriy (de ‘correr’, hispanismo no habitual,
al menos en el santiagueño) con el subordinador -pti: ‘cuando corre (o corra) el wayrapuka’. Se trata
del zonda transandino, un viento caliente cargado de polvillo colorado, que aparentemente era
considerado una hipóstasis de lo chiki. Cuando corre zonda, entonces, surge la emergencia, amenaza
la seca, hay que atrapar el viento con palabras, canto y ritos: conjurar lo chiki.
49. Entendemos runa aquí como ‘indio’ (que contrasta con uñapa ‘india’), en el sentido de un
hombre perteneciente a la comunidad, un iniciado en los ritos a ejecutar. // El topicalizador -qa
podría traducirse en este contexto como ‘en cuanto hombre’, ‘en tu condición de hombre’ o así
como lo intentamos.
50. El original dice cusiqui. Kusiy (sorprendentemente el verbo no aparece en el Léxico de
Nardi [1962]) en el dialecto catamarqueño pareciera significar ‘alegrarse’, ‘estar alegre’, como
sucede también en el ayacuchano (Yaranga Valderrama [2003]). En santiagueño sólo existen sus
derivados, el intransitivo kusikuy (‘alegrarse’) y el transitivo kusichiy (‘alegrar’). Como la forma
transicional kusiyki no tiene sentido, debe tratarse de una corruptela de la segunda persona
singular kusinki. La repetición es un recurso intensificador que atraviesa todo el texto. También
pareciera aludir a la fórmula ritual kusilla kusilla.
51. La marca de persona parece indicar que se refiere (metafóricamente) al caballo del
viento. La mención de este animal que llegó con los españoles pero que los indios catamarqueños
adaptaron para el pastoreo y la cacería, refleja, igual que su sustancia multilingüe, la profundidad
temporal del canto.
52. El original dice arkituta. Es posible que se trate de una voz desconocida de algún idioma
extinto (¿diaguita?, ¿kakán?). Por otra parte podría ser una voz quichua deturpada. Rojas sospe-
cha que se trata de un ave y propone urpitata (consecuentemente con su interpretación con sufijo
acusativo). Arkitu también podría ser el diminutivo de arku ‘arco’, arma que se utilizaba en la
cacería a la que aluden los siguientes versos. Pero sigue oscuro el sufijo acusativo. Tanto Lafone
como el padre Lira, a quien Carrizo pidió una traducción (Gentile [2001:73]) sugieren que
estaríamos ante la raíz quechua tuta ‘noche’. Cosa que no parece improbable, ya que aparentemente
el correteo solía hacerse de noche (Gentile [2001:62]). Para explicar el arki nos arriesgamos a
sospechar que se está tratando de una conjunción muy usada por lo menos en el dialecto santiague-
ño: aki, evidentemente de ‘a que’, que se utiliza en fórmulas interrogativas con una idea implícita de
apuesta o desafío. Así dice por ejemplo Palavecino (s/a: 150): Aki na chá warmi bruja, nunitay, na
brujyasunki, ‘a que ya esa mujer bruja, mi tesoro, te ha embrujado’).
53. Puede referirse a los silbidos nocturnos mediante los que se comunican los cazadores.
54. Willa es la ‘mara’ o ‘liebre nativa’, tanto en el dialecto catamarqueño como en el santia-
gueño. Es voz perteneciente al sustrato prequichua.
55. La voz talka es inexistente en el dialecto santiagueño. Nardi (1962) cita al respecto a
Lafone Quevedo: En Andalgalá, huanaco; en los Sauces, liebre; lo que indica que más bien era nombre
aplicado al animal sagrado [...]. Talca designa a la liebre o al huanaco [...]. La voz no parece ser quichua;
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desde luego, justo es suponer que sea cacana. [...] Lo probable es que se trata del apelativo de un “totem”
y posible es que los orígenes de la voz se remonten muy allá de las lenguas que conocemos. Dentro de pocos
años habrá desaparecido hasta la tradición del uso de esta voz; pero lo cierto es que fue muy general en toda
la región cacana, y que entraba para mucho en el juego o ceremonia del Chiqui.
56. El padre Lira sugiere que se trata de uña ‘cría’, ‘animal que mama’, voz usual en Cuzco y
Bolivia, pero desconocida en Santiago. Esto no es imposible, pero nos parece poco probable. Uñapa,
en catamarqueño-riojano es ‘india vieja’ (Nardi [1962]). En santiagueño en cambio significa ‘muchacha
tosca y rústica’, ‘criada’. Según Bravo ([1956] 1996) es voz en desuso, sin embargo Sosa (1953) la utiliza
en la décima estrofa de su poema épico: uñapata mañarani mikunaypaq (le pedí de comer a la criada), y en
registros que Lelia Albarracín (comunicación personal) le tomó a Lila Pastor en el año 2000 la voz
aparece varias veces con el sentido de ‘sirviente’, ‘personal de servicio’. A pesar de las connotaciones
despectivas (‘vieja’, ‘tosca’, ‘rústica’) que la voz parece tener en la cultura criollizada, el contexto sugiere
que se trata sencillamente del correlato femenino de runa, es decir ‘india’.
57. Estos versos que siguen son particularmente oscuros. Cabe recordar que Lafone diagnosti-
caba un salpicón y una jerga de Quichua, Español y quien sabe qué más y que advertía prudentemente
que muchas de las palabras que suenan al idioma nuestro pueden no responder a mas que á una analogía
fonética casual. Partiendo de lo que dijimos sobre uñapa, creemos que los versos aluden a la carrera de
mujeres que menciona Lafone. Si bien pudo haber también carreras de hombres, como lo sugiere el
relato del indio Peralta, la decisiva parece haber sido la de las mujeres. Una informante de la Encuesta
al magisterio de 1921 (Gentile [2001:75]) define la esencia de la fiesta del Chiqui como una carrera
entre mujeres. En pasa estaría entonces el verbo español ‘pasar’. Ninguno de los intérpretes ha sabido
qué hacer con el curioso y en este contexto demasiado improbable latinismo cuasi que aparece en el
original de Lafone. Nos parece mucho más probable uñapaq wasi que uñapa kwasi. Aunque no esté
documentado para el dialecto catamarqueño, pareciera que el sufijo -q es una variante del posesivo,
como sucede en el cuzqueño. Uñapa, Uñapaq wasi(n) pasa(n) por lo tanto podría significar: ‘Pasa
(corriendo) la india, la casa de la india’. Sin temor a pasarnos de fantasiosos nos atrevemos a sugerir
que wasi (que en ciertos contextos también significa ‘nido’, ‘madriguera’) podría referirse a los críos
de las mujeres que estarían corriendo con ellas.
58. Por precaución aquí también hay que tener en cuenta la advertencia de Lafone en cuanto
al idioma. Sin embargo podría tratarse del español así lo y de los verbos topar (español) y watay
(quichua) con el sufijo reportativo -si. Serían entonces las indias las que en su carrera atrapan al
wayrapuka (hipóstasis de lo chiki) y lo atan. El –si estaría haciendo referencia a la tradición, a lo
que han contado los antiguos.
59. Estas interjecciones o imperativos al menos no son inintuibles. En un legajo de la
Encuesta al Magisterio de 1921 (en Gentile [2001:75]) el encuestador presenta el texto a un
entrevistado en Susques (!) y este interpreta, plausiblemente, wipe! como ‘palabra que significa
gritos exclamativos de ¡ánimo!’ y kot! como ‘exclamación que se hace a los animales para que
detengan su marcha’. Esto resumiría el movimiento de ‘correr y atrapar’, confirmando nuestra
interpretación. Sin embargo también debería tenerse en consideración la explicación de Lafone
(1898: 304): Imitaciones del grito de las “Aves del Campo”, teniendo en cuenta que bajo ave en el
español regional se entiende cualquier animal de caza.
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60. Tomamos este relato, el único testimonio narrativo del extinto dialecto catamarqueño-
riojano, de Nardi (1962). Nardi a su vez toma fragmentos de Adán Quiroga, Juan Alfonso Carrizo
y Lafone Quevedo entre otras fuentes. Aparentemente se trataba de un cuento muy difundido que
alegoriza (también) la invasión de los españoles y estaría relacionado con los cultos del Llastay y
del Chiqui según la opinión de los autores. Lo que hicimos nosotros fue “cortar y pegar” lo
esencial del cuento y agregar una atractiva versión (que sustituye la guanaca y el guanaquito por
una vicuña y su hijita hembra y que evita el final sangriento) en castellano que también trae Nardi,
tomada por la maestra Cándida Centa a Bartolomé Funes de Fiambalá en 1921.
61. Según Nardi se trata de una cactácea llamada ‘cardón’ en castellano. A pesar de que Nardi
anota voz del Cuzco y que su morfología permite considerarla como quechua, no hemos podido
hallar la entrada en ningun diccionario. Tampoco es conocida en el quichua santiagueño, pero sí
figura en Guzmán et al. (1998), quiere decir que no es exclusiva del dialecto catamarqueño sino
que sigue usándose en el noroeste argentino. De hecho achuma o huachuma es la denominación
de los cáctus de la familia ‘Trichocereus’ que se extiende por todos los Andes. Famoso es el
‘Trichocereus pachanoi o peruvianus’ que por sus eféctos alucinógenos juega un rol importante en
la medicina popular peruana. Las especies más difundidas en el norte argentino parecen ser, entre
otras, el monumental ‘Trichocereus pasacana’, muy conocido en Salta y Jujuy, cuya madera se
utiliza para todo tipo de enseres y hasta para la construcción, el ‘Trichocereus santiaguensis’, el
cardón santiagueño, y el ‘Trichocereus andalgalensis’ que posiblemente sea el cactus catamarqueño
al que se refiere en primera línea nuestro vocablo.
62. Aparentemente el dialecto catamarqueño-riojano estaba en el mismo proceso de transi-
ción de las formas del pasado como el santiagueño contemporáneo (rerqa y wañucheranku). (Ver
nuestra nota respectiva en de Sayago y de Leiva/Bravo Tormenta sayakunanpaq.)
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63. Boman ([1908] 1992: 486). El recopilador anota que esta evocación le fue dictada por los
indios de Susques. Preferimos agregar la transcripción de Boman ya que nuestra versión normalizada
no es más que un intento y no nos sentimos perfectamente competentes en el dialecto jujeño:
Tacacun maychustariza tarisacchus omanachus maischuskanku carupichekanku imanaschayachimusac
oveijacunata natarini tucuyhaskanku hujita faltaban zorrohapipuasca. Partimos de la traducción de
Boman, pero modificamos donde nos parece conveniente. // Si bien Boman dice atenerse en sus
transcripciones a la ortografía de Middendorff, esto no pasa de un simple enunciado. Por lo tanto
caminamos sobre terreno poco sólido cuando tratamos de reconstruir las aspiradas y glotalizadas.
Boman ([1908] 1992: 480) habla de una divergencia completa entre el quichua de Cuzco y el de la Puna
argentina, en lo que concierne a las consonantes aspiradas y explosivas. Tenemos que suponer que esto
puede ser cierto en algunos casos, pero que así como está formulado es una fuerte exageración. Como
quiera, él no nos da la menor pista en sus transcripciones. Creemos que hasta que no se hagan
estudios sobre la fonética del quechua puneño, lo más juicioso es atenerse a la norma boliviana.
64. T’akay es un verbo desconocido en el santiagueño que significa ‘derramar’, ‘dispersar’,
‘sembrar’. No es de confundir con takay (que sí existe en Santiago pero no está ni en Bravo ([1956]
1996) ni en el Vocabulario de Alderetes (2001)) y que significa ‘llenar, atiborrar presionando a
golpes en un recipiente alguna cosa’.
65. En santiagueño may prácticamente no aparece sin sufijo de caso (salvo en el caso especial
que comentamos en nota al relato Loro Don Juanan).
66. No nos consta el adverbio imanas. Boman traduce por ‘a qué horas’, pero no sabemos en
base a qué. Probable es que se trate de una contracción de imaynachus/imaynash. No sólo el
sentido de la frase parece confirmar esta opinión, sino también el hecho de que encontramos la
forma chayllatach o chayllatash (por chayllatachus) en el próximo conjuro.
67. En santiagueño el sufijo translocativo -mu sólo se aplica a los verbos apay y pusay.
68. Esta forma es más probable. La traducción del propio Boman lo confirma.
69. Boman traduce: ‘todas están’, lo que evidentemente no corresponde, ya que falta una y
el adverbio as (‘poco’, ‘limitado’, no existe en el santiagueño) implica una negación atenuada.
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Hujita70 faltaban.71
Sorro72 hapipuwasqa.73
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Unita falta.
El zorro me la agarró.
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83. Boman ([1908] 1992: 490s.). La transcripción del recopilador es como sigue: Chuya
richiskayke auqui tata auqui mama caichuitaitahuan, cohuitaitahuan, caiojitaitahuan,
caypucamillmataytahuan chuyeriskaike. Multiplicacha pachajta.
84. Ch’uya (chuya en santiagueño) significa ‘claro’, ‘limpio’ y es el nombre de una chicha muy
límpida, según Boman. Ch’uyariy y ch’uyarichiy aparentemente son verbos que significan ‘regar,
rociar, asperjar con chuya u otra sustancia ritual’, respectivamente ‘hacer rociar....’.
85. Los awkis son deidades telúricas que también se relacionan con los antepasados. Boman
dice que los indios le identificaron estos seres con la Pachamama y el Pachatata que, en su opinión,
vendría a ser una versión sincretista del Dios Padre cristiano.
86. Aparentemente en el dialecto de la puna se dice tata por padre, igual que en Santiago y
en contraste con el tayta boliviano.
87. El sufijo -ta pareciera estar demás, pero posiblemente esta cumulación produce un matiz
que se nos escaparía.
88. Según Boman la kowa (‘coa’ o ‘cohua’) es una planta resinosa que se compra en Bolivia y que
se considera un incienso precioso.
89. Evidentemente se refiere a las hojitas de coca.
90. En Santiago millwa.
91. A pesar de que el original dice multiplicacha, creemos que es más probable multiplikaycha.
Se trata del sufijo -cha que Nardi (2002: 134) llama conjetural y Cusihuamán (2001a: 233)
pronosticativo y que puede expresar duda pero también esperanza en relación con acontecimientos
futuros. Y no hay porqué no se pueda usar con el imperativo.
92. Boman ([1908] 1992: 498ss.). La oración fue registrada en La Quiaca y la transcripción
es como sigue: Pachamama, Santa Tierra, caihatundiapi hamuico mapaicamoj tucuilla huahuas
miquicuna. Kan Pachamama caipi kanki ihujpacha patapi. Kancuna Huihuahuanquichaj tucuilla.
Ñokaicu hautapac katimusajku mutiasuj concorimanta. Cunan caihatundiapi benediciunta churahuaichac
ñaripuseiku huasicumanta chica contentos icusiskas. Adios, Pachamama Pachatata.
93. En Santiago: atun y amuyku. Diya es un españolismo poco corriente, por lo menos en
Santiago.
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94. A pesar de las transliteraciones, debe tratarse del agentivo de la forma translocativa del
verbo napaykuy ‘saludar’, inexistente en el santiagueño.
95. Esta es la interpretación que nos parece más coherente. Sin embargo no puede excluirse
que se trate del verbo mik’iy que significa ‘humedecer’ y podría significar ‘regar’ también. La
expresión sería entonces wawas mik’iqkuna ‘los hijos regantes’. Sin embargo nos parece muy poco
probable que falte la marca de posesión.
96. El dialecto puneño aparentemente no hace la diferencia de kay y tiyay que hace el
santiagueño por influencia del español.
97. Literalmente dice ‘y otro al lado del pacha’. Como quiera que se interprete el concepto
pacha, no creemos que se justifique la interpretación de Boman quien cree que se trata del Dios
cristiano y traduce y otro dios en lo alto. Más bien creemos que se está refiriendo al auqui Pachatata,
a quien se nombra expresamente al final. Por otra parte la transcripción de Boman también podría
interpretarse como ijuspa chá patapi: ‘Tú, Pachamama, estás aquí, al lado de tus hijos’. Si no fuera
por el plural que sigue (qamkuna) y la expresa mención del Pachatata al final, nos inclinaríamos
directamente por esta posibilidad. De todos modos lo dejamos abierto.
98. En Santiago uywaankichis.
99. Parece faltar la marca de caso acusativo.
100. A pesar de que la transcripción de Boman pareciera indicar que se trata del verbo qatiy,
está claro que tiene que tratarse de la forma translocativa de kutiy. Mientras este verbo desplazó
su campo semántico en el santiagueño significando ‘quedarse’, en el puneño significa ‘regresar’,
como en los otros dialectos quechuas.
101. Much’ay aquí tiene el antiguo significado de ‘venerar’, ‘saludar ritualmente’.
102. En Santiago qonqoriwan.
103. Como en el texto anterior, aquí también tenemos un imperativo que combina con el
sufijo general -cha.
104. Suponemos que de esta forma se trata. Ripuy en el dialecto de la Puna, igual que en
otros dialectos sureños, significa ‘irse’, ‘volver’. En santiagueño en cambio significa ‘irle’ en el
sentido de ‘arremeter’, ‘agredir’, ‘coger’ (en el sentido sexual y vulgar: ishkayta riporani). Hay un
conocido adagio referido a la traición: chayna nipuy i wasanta ripuy ‘dile así y vétele por detrás’.
105. El -manta del original pareciera ser un error.
106. En boliviano es cchika, en todos los otros dialectos sureños (incluso el cuzqueño) es
chika. Reconstruimos según el principio expuesto, pero dejamos la duda.
107. La pluralización de participios no es habitual, pero sucede también en el santiagueño
como incorrección frecuente, inducida por el español.
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ANTIGUAS ORACIONES
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Oración al Nazareno1
Fermín Silva/Andrés Chazarreta/Domingo A. Bravo
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Oración al Nazareno
Fermín Silva/Andrés Chazarreta/Domingo A. Bravo
1. La adoración del Cristo Nazareno, doliente, llagado, humillado y vestido con un ropón
morado, es una tradición fuertemente arraigada en España, sobre todo en Andalucía, y en toda la
América colonial. En las imagen del Cristo escarnecido que se esparce por toda la geografía colonial,
se sintetiza como en ninguna otra el misticismo sanguinario del mestizaje indo-ibérico (ver Karlovich
[2004a]). En Santiago hay una imagen del Nazareno, llamada del Amo Jesús, muy venerada desde el
siglo XVII en la iglesia de los dominicos (Alen Lascano [1996]: 151 s.). También vale la pena
mencionar a Fray Luis Jerónimo de Oré (1554-1630), autor del Symbolo Catholico Indiano (Lima,
1598), un poemario religioso en quechua destinado a los indios ladinos, es decir a los catequistas y
maestros de coro, encargados de asistir al clero en la doctrina y celebración litúrgica (Beyersdorff [1993:
219]). El franciscano huamanguino se detiene profusamente en la temática de la Pasión, insistiendo
dolorosa y barrocamente en el tema de la sangre derramada y la corona de espinas.
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Anaqpi krusifikasqa,
ashka yaar makin9 urmas,
uchanchis ruwasunku wañuy,10
qam wañoranki munas.11
Tormenta sayakunanpaq12
Florinda de Sayago y Elena de Leiva/Bravo
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en lo alto crucificado,
manando sangre de sus manos...
Nuestras culpas te hacen morir,
tú moriste amando2
El finado Pedro Santillán nos solía contar cuando nosotros éramos niños
diciendo:
2. Este verso también puede interpretarse como tú moriste por voluntad propia.
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MARIO C. TEBES Y ATILA KARLOVICH F.
14. La voz isla o ijla en quichua santiagueño designa el margen inundable y muy fértil de
los ríos. En el español regional es más usada la voz albardón.
15. La doble mención del algarrobo (taqota pallas y taqopi afirmakus) puede ser una pista para
una interpretación pagana o sincrética de la oración, ya que se supone que el algarrobo jugaba un
papel de primer orden en la religiosidad prehispánica de la comarca santiagueña. // El algarrobo
es el árbol más frecuente y característico del monte santiagueño. Actos de culto en contexto
algarrobero (borracheras, juntas nocturnas) se siguieron celebrando más que nada en forma clandes-
tina y al margen de la sociedad/religiosidad oficial durante toda la Colonia y aun mucho después (ver
en este contexto Farberman [2005:175ss.]). La especie más importantes es el taqo yuraq (‘Prosopis
alba’, ‘algarrobo blanco’) cuyo fruto es tan fundamental como el maíz para la alimentación tradicio-
nal. Otras especies de la familia Prosopis son el taqo yana (‘Prosopis nigra’, ‘algarrobo negro’), el qenti
taqo (‘Prosopis torquata’), el kichka taqo (‘Prosopis kuntzei’, ‘itín’ en castellano), el taqellu o pampa
taqellu o algarrobo kaspi o arbol kaspi o wakchillu o wakchil (‘Prosopis campestris’), el timoq o dyuspa
áwjan (‘Prosopis sericantha’,‘retama’), el binal (‘Prosopis ruscifolia’, ‘vinal’), el uritup chakin (‘Prosopis
reptans’), el churqui o tuska o sacha arbol (‘Prosopis ferox’, ‘churqu’i, ‘aromo’, ‘tusca blanca’, ‘sacha
árbol’). La voz taqo en el dialecto además designa el árbol en general.
16. El original dice tariparcka, pero el verbo requiere un objeto. Esto lo confirma otra versión de la
misma oración, Bravo (1956: 250) N° 422, que dice wayra sinchi taripaara. Tariparqa es arcaísmo por
taripara. No es fácil establecer cuando se da el tránsito de una forma a otra, pero pareciera que fue
paulatino, entre la segunda mitad del siglo XIX y los primeros decenios del siglo XX. Tenemos dos indicios
ciertos: en el Cancionero las formas antiguas todavía aparecen ocasionalmente, y en Gancedo (1895)
aparece tanto uiuarkani (uywarqani) como también deeasacarancu (deewasa karanku), cuteranquichu
(kuterankichu) y otros (lamentablemente Hutchinson ([1862] 1945) no da ningún ejemplo).
17. Sayarerqa es arcaísmo por sayarera. Como el incoativo sayariy tampoco es habitual en el
santiagueño, estaría sustituyendo el actual sayakora.
88
SISA PALLANA
Cuando cantó diciendo así, hijitos, había parado –diciendo así nos solía
contar el finado Pedro Santillán.
Por eso nosotros solemos cantar ahora cuando viene ciclón de viento y
agua, o, en fin, granizo o cosas así. Nosotros solemos cantar así y entonces
suele calmar; por eso nosotros creemos que eso es verdad.
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MARIO C. TEBES Y ATILA KARLOVICH F.
Simi rimaq18
Anónimo/Orestes Di Lullo
Simi rimaq,
uchaq19 mana manchaq,20
ñawi qaaq,
uchaq mana manchaq.
Noqa sinturitayoq,
ñuñupas ñeqeq,21
simi rimaq.
18. Esta oración fue recopilada por Di Lullo (1940: 516) N° 3051, e incluida en Bravo
(1956a) Oración N° 3. // Se trata de la más extraña de las variantes de la oración para parar la
tormenta. Mientras las otras versiones invocan todas a la Virgen, esta aquí parece sustituida por
una deidad femenina pagana. Conviene tener en cuenta el formulismo de los conjuros incaicos,
como los transmite por ejemplo Santa Cruz Pachacuti ([1613] 1992: 210), pero también una
rima infantil de sorprendentes coincidencias con este texto que puede consultarse en esta antolo-
gía (Yutitu, yutitu...). Para una interpretación en este sentido ver Karlovich (2004b). Sin embargo
admitimos que el estado evidentemente deturpado del texto permite más de una interpretación:
así la primera estrofa también dejaría leerse como un acto de contrición.
19. No queda claro como hay que interpretar este uchaq. Podría ser una deturpación de ucha
o bien de uchayoq. O puede tratarse del genitivo cuzqueño. De cualquier manera se trata de la raíz
ucha- con la cual los evangelizadores tradujeron el concepto cristiano de ‘pecado’.
20. Bravo propone interpretar manchay por el castellano ‘manchar’. Esto desde luego no es
imposible, pero tampoco deja de ser una especulación que tiende a “normalizar”, es decir a
adaptar a lo esperable lo revulsivo de este texto.
21. Di Lullo y Bravo escriben ñuñupas neckej. Es muy probable que se trate de ñeqeq. Los dos
versos parecieran aludir a una deidad femenina. // De todos modos cabe la posibilidad de entender
el ñuñupas ñeqeq como ‘golpearse el pecho en señal de arrepentimiento’.
90
SISA PALLANA
91
MARIO C. TEBES Y ATILA KARLOVICH F.
Pampa chawpipimi
wayra sinchi apiwara,
qampaq sumaq sutiykita soqariptiy,
chayllapi sayakorqa.
En la calle de Amargura23
estaba la Virgen Santa,
kimsa ora24 puncháw,
...
anjelkunaq25 kusikuynin,
Kristoq pupun, tanta yuraq,
...
cheqami kanki Dyos26
...
22. Esta oración (o los fragmentos que quedan de ella) fue recopilada en Di Lullo (1940: 515) N°
3050 e incluida en Bravo (1956a: 254) N° 2. El texto está en evidente estado de corrupción, pero lo
reproducimos aquí por su expresividad y por su carácter bilingüe que en el caso de la poesía religiosa
responde a una doble tradición. Una es la de la conocida copla popular bilingüe, pero existe también una
antigua tradición europea en la poesía religiosa popular, sin duda conocida y promovida por los curas
evangelizadores, que combina versos latinos y de idioma vernáculo (un ejemplo de esta fecunda tradición
es la muy difundida canción navideña alemana In dulci jubilo, atribuida originalmente al místico del siglo
XV Heinrich Seuse (Suso): In dulci jubilo / Nun singet und seid froh! / Alle unsre Wonne / Liegt in praesepio
/ Sie leuchtet wie die Sonne / Matris in gremio/ Alpha es et O). Esta tradición fue más fecunda en el ámbito de
lenguas europeas que se tocaban poco con el latín (como el alemán) que en las neolatinas (en éstas el
resultado del contacto de las lenguas generalmente tendía hacia la parodia y el estilo llamado macarróni-
co). Sabemos que entre los jesuitas misioneros en América hubo una proporción importante de nativos de
los países de habla alemana y no nos parece demasiado aventurado conjeturar que para ellos la distancia
de quichua (y otras lenguas nativas) y castellano reeditaba las oportunidades poéticas del contacto latín/
alemán. // Tomamos el texto de Bravo pero lo comparamos con Di Lullo, sugerimos las lagunas probables
mediante puntos suspensivos y en la traducción tenemos en cuenta el estado fragmentario del texto.
23. Por error, Bravo inicia la oración con el verso Virgen mamay, retiray, que corresponde a la
oración n° 5.
24. Lo habitual es oras.
25. Así anota Di Lullo; Bravo normaliza a angelcunap (anjelkunap); lo mismo sucede con Cristop
(Kristop) (ver nuestro comentario al respecto en las notas de pie de página del cuento Mawka Tyempos).
26. Sigue un verso totalmente corrupto: Micoqa parantiskaiquini cani, que Di Lullo “traduce”
de cualquier manera y a Bravo, prudentemente, le resulta intraducible.
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SISA PALLANA
En la calle de Amargura
estaba la Virgen Santa,
a las tres (d)el día,
...
alegría de los ángeles,
ombligo de Cristo, pan blanco,
...
eres Dios verdadero
...
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MARIO C. TEBES Y ATILA KARLOVICH F.
27. El hachero Mario González aprendió en los años 30 esta oración de Juana Luna, una
señora ya muy mayor de Monte Redondo, Figueroa. Según su relato, la mayoría de los hacheros
de la época conocía esta oración, en esta u otra forma, pero generalmente se limitaba a pronunciar
el verso Dyuspa makínp sirikuni antes de acostarse (testimonio de abril 2004).
28. El verbo paskarikuy, que se usa también en la curiosa forma hibridizada despaskarikuy, no
se encuentra en ninguno de los diccionarios pero es bastante común en el habla de Figueroa. Es
una derivación de paskay y significa ‘descontracturarse’, ‘tranquilizarse’, ‘descansar’.
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SISA PALLANA
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POESÍA TRADICIONAL POPULAR
MARIO C. TEBES Y ATILA KARLOVICH F.
I2
Kaballuta mana apis
burritapi pureq kani,
kastillata mana yachas
kichwallapi kantaq kani.
II3
Qamchu kanki bala yana4
pupun urapi mishkiyoq?
noqam kani bala puka
pupun urapi wachiyoq.
III5
Qayna tuta lloqserani
1. Salvo el último, tomamos todos los textos de este apartado de Bravo (1956a). Normaliza-
mos y, más allá de esto, indicamos cambios en las notas. En principio creemos que Emilio Carilla
estaba en lo cierto cuando [en el prólogo de Bravo (1956a: 5)] consideraba que una traducción menos
literal... hubiera hecho, sin duda, ganar lectores y mostrado mejor la “poesía” quichua santiagueña a los que
desconocen la lengua indígena. Por lo tanto intentamos traducciones propias, sin demasiadas preten-
siones, eso sí. A pesar de que alguna nos puede haber salido bien, creemos que las composiciones
siguen esperando una traducción no solo autorizada sino también verdaderamente inspirada. En la
selección hemos tenido en cuenta los diferentes géneros del Cancionero (picaresco, sentimental,
absurdo...). La secuencia de los textos no obedece a ningún orden. // Hay que tener en cuenta que
prácticamente todas las composiciones tienen variantes que no podemos consignar aquí. Una
edición crítica del cancionero quichua sería deseable, no sólo para facilitar las comparaciones.
2. Bravo (1956a: 186) N° 294, copla comunicada a Bravo por Teófilo Gómez, Colonia Pinto
(San Martín). Vale la pena anotar dos variantes de esta copla que reflejan los matices del autodesprecio
que sufre el quichua: Atendeychis waynakuna, / kichwallapi rini kantaq, / kastellata mana yachas, /
kishkanllapi rini mantaq (N° 234). Uyariych, amigokuna, / noqa mana indignochu kani, / kichwallapi
kantasaq / porke mana ladinochu kani (N° 240).
3. Bravo (1956a: 169) N° 247, copla tomada de Rojas (1917-1922).
4. La etimología de la voz bala o wala [como consigna el Vocabulario de Alderetes (2001)] es muy
disputada. Mientras Bravo ([1956] 1996) sugiere que se trata de la voz española ‘bala’: ‘cosa redonda’
en referencia a la forma redonda de la colmena, para Nardi (1986) y Alderetes pertenece al substrato
prequichua. // La bala yana, lachiwana o lechigwana (‘Nectarina lechiguana’) es una avispa negra, que
construye colmenas aéreas y que es muy apreciada por su miel. Todas las designaciones se refieren tanto
a la avispa como también a la colmena. La bala puka o karán o piji (‘Covapyta brava’) es una avispa
colorada y muy agresiva que construye colmenas aéreas y no produce miel.
5. Bravo (1956a: 110) N° 108, copla que Bravo tomó a Lila Pastor. Esta copla tiene
muchísimas variantes (y sólo mencionamos algunas de las más directas): Nros. 2, 4, 5, 20, 27, 46,
198, 199, 394, 423.
98
SISA PALLANA
I
Como no tengo caballo
en burrita sé andar,
como no sé la castilla
en mi quichua he de cantar.
II
¿Que vos sos avispa negra
mielera debajo del pupo?1
Pues yo avispa colorada,
flechudo debajo del pupo.
III
Ayer noche yo salí,
1. El DRAE consigna pupo, por ‘ombligo’, como quechuismo usado en Argentina y Ecuador.
99
MARIO C. TEBES Y ATILA KARLOVICH F.
tuku-tuku6 kanchaqniyoq
añatuya7 kaballupi,
sacha lasu8 rryendasniyoq
taqop qaran jergillayoq,
bakap uman monturayoq.9
IV10
Karu pampa sonqoykipi
munayniyta tarporani;
poqosqanta soqariypaq,
kishkanllata tinkorani.
V11
Señora komadrejata
qaraypuka nichipusqa:
—Amus churisnínt12 pusachun,13
anchami ashkata churiyakusqa.
6. Tuku-tuku es una voz de origen desconocido que según Nardi (1986) pertenece al sustrato
prequichua. Es una luciérnaga de luz permanente (‘Pyrophorus’). Hay otra luciérnaga de luz
intermitente que se llama kuru kanchaq o también kuru kancha.
7. Añatuya, añangu (Bravo [1956 (1996)]) o añanku (Vocabulario de Alderetes [2001]), o
pishilinga son los nombres del ‘zorrino’ (‘Conepatos suffocans’) en quichua santiagueño. Poma de
Ayala ([1615] 1987) trae añas, mientras Lara (1997) consigna añas y añathuya para el quechua
boliviano. Posiblemente se trate de una voz originariamente aymara. Es llamativo el topónimo
Añatuya en la provincia, casi al margen de la zona quichuista.
8. Se trata de una enredadera de tallo fuerte que también se llama chibup barban, sacha wasqa
o loqonti, en castellano ‘barba de chivo’.
9. Así, montura cabeza de vaca, se llama en quichua la silla de montar a mujeriegas, porque su
cabeza tiene como dos cuernos de vaca.
10. Bravo (1956a: 108) N° 103, copla comunicada a Bravo por la maestra Lila Pastor, quien
la aprendió en Maderas (Figueroa).
11. Bravo (1956a: 159) N° 225, copla dialogada, tomada de Di Lullo (1940). Se trata de una
especie de epílogo al cuento del comisario Iguana que perseguía con promesas de amor y casa-
miento a la comadreja, interesado en sus bienes materiales (cf. N° 29).
12. Cambiamos el original churisninta por razones métricas. // En el dialecto santiagueño el
significado original de churi (‘hijo del padre’) se ha diluido y esta copla lo muestra muy bien: por
un lado puede significar también ‘hijo de la madre’ y por otra parte casi siempre tiene una
connotación de ilegitimidad. También churiyakuy habitualmente significa engendrar por parte del
padre. En este caso podría referirse al supuesto progenitor de los críos (que no sería el mismo
comisario), o podría tratarse de una extensión semántica que implica también la procreación por
parte de la madre.
13. Lo usual hubiera sido pusakuchun.
100
SISA PALLANA
IV
En tu corazón lejano
he sembrado mi querer;
quise alzar mieses maduras,
con espinas me topé.
V
Don Iguana, el comisario,
citó a doña comadreja:
—Que venga y lleve sus críos,
demasiados ha tenido.
101
MARIO C. TEBES Y ATILA KARLOVICH F.
Komadreja kontestasqa:
—Byenayga la penqa penqa,
paypa churisnin kaptenqa,
chupanllamanta reqsenqa.
Qaraypuka kontestasqa:
—Manami churisniychu kanku,
noqap churisniy kaspaqa
pukitasllami kanqanku.
VI14
En la punta de aquel cerro
me suspiraba un león,
chá suspirupi niwara:
—Taripaay chá cucharón.15
VII16
Asinimi, waqanimi,
waqanimi, asinimi;
imaqtaq mana waqasaq
prendaytami chinkachini?
VIII17
Warmikuna kañadanpi
tunas18 plantanapaq sumaq,
14. Bravo (1956: 155) N° 213, copla tomada de Di Lullo (1940) N° 2995. Hay una variante
muy popular de esta copla que en una época era letra de una chacarera: En la punta de aquel cerro
/ suspiraba una charata, / y en el suspiro me dijo: / taripaay chá kucharata.
15. Lo correcto sería kucharónt.
16. Bravo (1956: 75) N° 26, copla tomada por Bravo al cantor popular Oscar Lazarte,
Perchil Bajo (San Martín).
17. Bravo (1956a: 89) N° 62, copla tomada por Bravo al cantor popular Serafín More,
Antajé (La Banda). Se trata de una ingeniosa alegoría intencionada.
18. Lo correcto seria tunást. // Tuna es el fruto carnoso de las opuncias y por extensión de
otras cactáceas (también designa el cáctus que produce estos frutos). A pesar de ser voz taína es
usada en todo el ámbito quechua y los quichuistas santiagueños están convencidos de que se trata
de una voz quichua. Se distingue entre tuna china (‘tuna morada’), de semillas grandes y poca
pulpa, tuna qellu (‘Opuntia ficus-indica’, ‘tuna amarilla’) la más apreciada, y tuna puka (‘Opuntia
tuna’, ‘tuna colorada’) a la cual alude otra copla de intencionalidad no se sabe bien si pícara o
102
SISA PALLANA
Contestó la comadreja:
—¡Bendita poca vergüenza!
¡Si son camada de él,
y su cola los delata!
VI
En la punta de aquel cerro
me suspiraba un león,
y en el suspiro me dijo:
—Alcanzame el cucharón.
VII
Cierto que río y lloro,
y vuelvo y lloro y río;
¿cómo no voy a llorar
si a mi prenda la he perdido?
VIII
La cañada de las hembras
de las tunas es la huerta:
103
MARIO C. TEBES Y ATILA KARLOVICH F.
rregaderon qayllallapi,
rramitasnin punkullapi.
IX19
Palomitallapas waqaq
kompañeritanraykoqa;
noqachu mana waqasaq
ká poreqsituraykoqa?20
X21
Dyosta rrogas kawsaq kani
warmi sumaqt22 tarinaypaq,
wakcha lokrota23 yanuptin
pupuyta sayachinaypaj.
XI24
Ima puyu chaqay puyu,
yanayaspa wasayta amun?
Mamaypa weqesnincha ari
parapi bolyakus amun?
moralizante: kunan tyempo chinitasqa tunas puka inami kanku, bwenas tardes nisqaytaqa, ponchoykita
mantay niwanku (‘las chinitas de hoy en día son como las tunas coloradas, si les digo buenas tardes,
tiende tu poncho, me dicen’) [Bravo (1956a: 69) N° 11]. También el kimil pertenece a las
opuncias (‘Opuntia quimilo’).
19. Bravo (1956a: 216) N° 345, copla comunicada a Bravo por la maestra Eva María
Barraza, Totora (Salavina). Esta copla es una de las que mayor cantidad de variantes tienen.
20. Sobre la forma pori- ver nuestro comentario en nota de pie de página en Barraza, Serafín
Bazán.
21. Bravo (1956a: 176) N° 268, copla tomada de López (1950: 90).
22. El original dice sumajta. Así le sobra un pie al verso.
23. El wakcha lokro (literalmente ‘locro pobre’ o ‘locro de pobre’) es un locro sin carne. El locro es
una plato muy difundido de la cocina de todo el noroeste argentino y proveniente de la cultura andina, que
se hace en base a maíz (también lo hay de trigo), porotos, ají, zapallo, charqui y otras carnes.
24. Bravo (1956a: 108) N° 105, copla comunicada a Bravo por la maestra Lila Pastor, quien
la aprendió en Maderas (Figueroa). Bravo anota que esta cuarteta es una adaptación bastante fiel
de la primera estrofa de un extenso poema titulado Mamay del boliviano Juan Wallparimachi
Mayta, uno de los poetas quechuas postincaicos más importantes. Wallparimachi tuvo una
actuación destacada durante las guerras de Independencia y es posible que sus versos hayan
llegado a Santiago por medio de los soldados santiagueños que pelearon en el Alto Perú.
Transcribimos el original de la estrofa (en la transcripción de Jesús Lara): Ima phuyun jaqay phuyu,
yanayasqaj wasaykamun? mamaypaj waqayninchari paraman tukuspa jamun.
104
SISA PALLANA
IX
Hasta el palomito llora
por su compañerita;
¿y yo, no voy a llorar
por esta andadorcita?
X
Yo vivo rogando a Dios
que encuentre linda mujer,
y cuando haga huajcha-locro
mi ombligo me haga crecer.
XI
¿Qué nube es aquella nube,
que viene negra tras mí?
¿Será llanto de mi madre
que en la lluvia vuelve así?
105
MARIO C. TEBES Y ATILA KARLOVICH F.
XII25
Unay muchachulla kas
suk byejata gerryarani.26
Abrasas, muchaas niwara:
—Kiruyoq kas kaniykiman.
XIII27
—Munasuyki28 —niwarqanki29
Maytaq chay munawasqayki?
Qaqapichu? Orqopichu?
Karukunaq30 llaqtanpichu?
25. Bravo (1956a: 71) N° 16, copla comunicada a Bravo por Ramón Villavicencio quien la
aprendió en Paaj Pozo (San Martín).
26. Aquí y en otras oportunidades Bravo traduce gerryay por ‘hacer el amor’. En los 50
años que han transcurrido desde la traducción de Bravo, el campo semántico de ‘hacer el amor’
en castellano se ha estrechado demasiado, como para poder seguir correspondiendo al quichua
gerryay. Este verbo significa algo como ‘hacerle la guerra a una mujer para ablandar con todos los
medios su resistencia’, en el sentido de la máxima ovidiana militat omnis amans (‘todo amante es
un guerrero’).
27. Bravo (1956a: 135) N° 164, copla tomada de Di Lullo (1940) N° 2927 quien trae un texto muy
corrompido. Se trata de una composición de sabor arcaico por la presencia de la voz qaqa (‘roca’,’
peña’), desaparecida en el dialecto santiagueño. También la presencia de la forma -hua/-wa para la
marca de primera persona objeto es indicio de antigüedad. Sin embargo no se trata en este caso de
un arcaísmo neto, ya que la pronunciación -wa subsiste aún hoy en Figueroa. Vale dar cuenta de que
los vocabularios antiguos parecen reflejar una situación parecida a la actual para la segunda mitad del
siglo XIX: mientras Gancedo (1895) solo trae formas con la |w| elidida, Hutchinson ([1862] 1945)
consigna tanto taripaai (taripaay) como muchauai (muchaway) y huahua (wawa). // La acumulación
de elementos arcaicos o ajenos al dialecto y la escenografía de montaña parecieran indicar que la
copla podría ser importada del norte. En Quiroga ([1929] 1994: 48) encontramos una versión
recogida por el autor en Tiopunco en los Valles Calchaquíes en los últimos decenios del siglo XIX.
Lamentablemente Quiroga anotó los versos “tal como suena”, quiere decir tal como le sonaba a él
que no conocía el quechua. Tratamos de reconstruir hasta donde podemos: Munawanki, niwarqanki.
/ Maytaq chay munawarqanki(?)? / Chirimanchu chirichinki? / Wayramanchu apachinki? (‘Me quieres,
me dijiste / ¿Dónde está me quisiste(?)? / ¿Lo has hecho helar al frío? / ¿Lo has hecho llevar al
viento?’). Ver también Carrizo (1934) N° 3980, 3981 y 3981a.
28. El santiagueño tiene tres formas para la transición de primera a segunda persona: -yki
(munayki), -suni (munasuni) y -suyki (munasuyki).
29. Di Lullo anota nihuaicanqui y Bravo dice nihuaanqui. Esta forma es incorrecta ya que
repite el sufijo objetivo de primera persona. O es niwanki, con lo que le falta una sílaba al verso,
o es –mucho más probable también por el contexto– niwaranki. La forma que trae Di Lullo
incluso sugiere que pudiera haber escuchado niwarqanki, que indica procedencia tal vez jujeña.
30. Di Lullo trae Chayu cunac. Pasando por alto el chayu, sí nos quedamos, por las razones
expuestas, con el sufijo -q en lugar del -p que normaliza Bravo.
106
SISA PALLANA
XII
Hace mucho, de muchacho,
a una vieja yo seguía.
Dijo entre besos y abrazos:
—Con dientes, te mordería.
XIII
—Te quiero –así me dijiste.
¿Dónde está ese te quiero?
¿En la peña? ¿En el cerro?
¿En el pago forastero?
107
MARIO C. TEBES Y ATILA KARLOVICH F.
XIV31
Hasta el runa uturungo
que no tiene sentimiento,
waqan estando contento
cuando vidala escuchando.
XV32
Ama napas33 munawaychu,34
sí35 antes ya me has querido.
Pichustaq36 chaskiwasunchis37
el gusto que hemos tenido?
XVI38
Lloqemanmi bolyakuni,
Cheqamanmi tikrakuni,
noqalla munanakuspa
kamisitaytan39 tukuni.
XVII40
Qaraypuka nisa kara:
—Noqa kani komisaryo.
Walituyta41 presochipan
chinitanta gerryapuptin.
31. Bravo (1956a: 164) N° 236, copla tomada de Di Lullo (1940) N° 3023. Se trata de una
copla que de quichua más allá de la figura del runa uturungu tiene una sola palabra. Pero su gracia
peculiar y la extraña sintaxis quichua la hace merecedora de un lugar de privilegio.
32. Bravo (1956a: 167) N° 243, copla tomada de Di Lullo (1940) N° 2917.
33. Di Lullo anota Amañapis. A pesar de que las transcripciones de Di Lullo son erráticas y
muy poco confiables, conviene registrar esta, ya que coincide con las formas bolivianas. De hecho
hay una variante jujeña que comienza de la misma manera (Carrizo [1934] N° 3913).
34. El imperativo combinado con -pas tiene sentido adversativo (kachunpas: ‘aunque sea’) y
reemplaza la construcción subordinada con -spa (o -pti si hay cambio de sujeto) combinados con
-pas: mana napas munaaspa o mana na munaaspapas.
35. Bravo escribe si, pero el sentido de la oración exige, a nuestro entender un sí.
36. Bravo dice pichútaj.
37. El original dice chaskiwasun pero por razones métricas es preferible la forma no apocopada
chaskiwasunchis.
38. Bravo (1956a: 173) N° 258, copla tomada de Rojas (1917-1922).
39. El original dice kamisitaytami. Hacemos el cambio por razones métricas.
40. Bravo (1956a: 151) N° 202, copla tomada de Di Lullo (1940) N° 2978.
41. Walu es ‘tortuga’, voz perteneciente al sustrato prequichua. El walitu, en su papel de
delincuente simpático, es una de las principales figuras de la picaresca fábula animalística santia-
108
SISA PALLANA
XIV
Hasta el runa uturungo
que no tiene sentimiento,
llora estando contento
cuando vidala escuchando.
XV
Aunque ya no me quieras,
antes sí me has querido.
¿Pues quién nos va a quitar
el gusto que hemos tenido?
XVI
A la izquierda me doy vuelta,
y a la derecha me lanzo.
no más queriéndome yo
con mi camisita acabo.
XVII
Había dicho don Iguana:
—El comisario soy yo.
Por cortejar su chinita
a mi hualito apresó.
109
MARIO C. TEBES Y ATILA KARLOVICH F.
XVIII42
Erre43 fiesta de Allpa Yaku
wira kaptin ninku flaku.
XIX44
EL:
Qaaway, bidaymi,45 qaaway,
ama saqeychu qaawayta,
imapaq suk ruwakunki
rrogaas purinki wasayta?
ELLA:
Qaarani achka qarista,
kwentapi maa apikorani.
Qaminayna46 saqrastá
ayllusniypaq saqerani.
110
SISA PALLANA
XVIII
¡Guarda! fiesta de Allpa Yaco
cuando es gordo dicen flaco.
XIX
EL:
Mírame, viday, mirame,
no me dejes de mirar
¿para qué disimularlo
si después me has de rogar?
ELLA:
Yo conocí muchos hombres,
nunca los tuve en cuenta,
pero tan feos como vos
se los dejo a mis parientes.
111
MARIO C. TEBES Y ATILA KARLOVICH F.
Purerani munasuspa
dando vueltas, alma mía,
sin decir que te quería
sonqetilluy52 penqakuspa
qamraykullami amuspa
por entregarte el corazón
he perdido la razón
sonqetuyta nanachispa
47. Bravo (1956a: 139 ss.) N° 176, composición overa, es decir bilingüe, por su factura artificiosa
parece obra de versificador experimentado. Originariamente fue recopilada en Di Lullo (1940), N° 2943.
48. El kakuy (‘Nyctibius griseus’) es un ave nocturna de grito sugestivo, muy rara en la
naturaleza sin embargo muy presente en el imaginario popular (hay una leyenda –de sorprendente
corte ovidiano– al respecto [ver: Di Lullo (1943: 184s.), Tévez (s/a: 59 ss.)] que es muy conocida
en Santiago y describe la venganza de un hombre contra su hermana perversa que se convierte en
ave nocturna y llora arrepentida eternamente al grito de kakuy turay!). La voz es de procedencia
oscura y Nardi (1986) la incluye en su lista de vocablos del substrato prequichua. Por otra parte
q’aqo significa en cuzqueño ‘muchacho/a de 10 a 15 años’ (Lira [1944]), pero nos parece poco
probable que tenga algo que ver con kakuy.
49. El original omite el -cha.
50. En quichua se usa la voz castellana amor sobre todo para significar ‘historia de amor’,
‘aventura amorosa’, ‘relación amorosa’, ‘lío de amor’. Más que nada se usa el plural amores. Así por
ejemplo Bravo (1956a: 65) Nº 1: Amores wasanta puris kamisayta tukorani.
51. El original dice consolayta.
52. El original dice soncketillu.
112
SISA PALLANA
Queriéndote anduve
dando vueltas, alma mía,
sin decir que te quería,
avergonzado mi corazoncillo
y viniendo por ti nomás
he perdido la razón
por entregarte el corazón,
mi corazoncito hiriendo
113
MARIO C. TEBES Y ATILA KARLOVICH F.
talonniytapas nanachispa
lleno de desesperación.
Manchakuspa chukukuspa
te remito este papel
para decirte por él
purisqayta na wañuspa
wata watata muyuspa
recelando de tu amor.
Si me tratas con rigor
sachatami noqa apisaq,
lokoyaspami purisaq
lleno de deseperación.
53. El verbo muspay no lo consigna ningún diccionario para el dialecto santiagueño. Sin
embargo es común en otros dialectos, donde significa ‘delirar’,’ desorientarse’, ‘extraviarse’.
Probablemente se trate de la misma raiz (mus-) que encontramos en mosqoy. Solá (1975)
consigna para el español regional de Salta el adj. muspa (‘sonámbulo’), y el verbo muspar o
mushpar (‘hablar estando dormido’,’ delirar’). En el Léxico del quichua catamarqueño-riojano
Nardi (1962) da bajo Muspachi: “Presto”. MG (L, 171). González Holguín trae (p 253):
“Muzpachini. Turbar a otro, o desatinarle, o hazer errar al que trabaja con darle priessa, o apurarle”.
Para S [quiere decir santiagueño], Bravo (p. 325) consigna Muspas, como adverbio de modo y el
significado “Ir o venir caminando ligero, caminar coqueteando”. Esta entrada efectivamente está
en la primera edición de Bravo (1956) pero fue eliminada en todas las siguientes. Posiblemente
se haya tratado de una confusión con mushpi (?).
114
SISA PALLANA
y lastimando mi talón
lleno de desesperación.
Temeroso y temblando
te remito este papel
para decirte por él
que ando ya muriendo
año tras año dando vueltas
recelando de tu amor.
Si me tratas con rigor,
yo tomaré por el monte
y enloquecido andaré
lleno de desesperación.
115
MARIO C. TEBES Y ATILA KARLOVICH F.
Purerani munasuspa,
dando vueltas, alma mía,
sin decir que te quería
sonqetilluy penqakuptin.
54. Bravo (1956a: 248 ss.) N° 421, composición originariamente recopilada por Eduardo
González, maestro de La Guardia (Depto. Figueroa) quien la tomó de Mamerto González (ver
Atoqwan uturunguwanpa kwenton) y facilitada a Bravo.
55. Esta estrofa la trae también, con ligeras variantes, Di Lullo (1940), N° 2930. El tercer
verso lo tomamos de esta versión, ya que es sintácticamente más correcto que el ckamcka mishquejta
puñuspa de la versión de Bravo.
56. De llajtacha ari. Cosa poco habitual en el santiagueño, aquí el adverbio se asimila como
sufijo. Sin embargo falta el sufijo -ta (por).
57. Urpi es un arcaísmo en el dialecto santiagueño (lo habitual es urpila). No nos parece
imposible que la tradición oral santiagueña recuerde un verso de la poesía quechua colonial que
forma parte del Ollantay y que seguramente se divulgó como lugar común poético: urpi uywayta
chinkachikuni (Calvo Pérez [1998: 233]).
116
SISA PALLANA
117
MARIO C. TEBES Y ATILA KARLOVICH F.
likranta wiñachisqantin58
solo me ha dejado el nido.
Wasiykipi chayasqayta
murmuraban cada día,
kunanqa kusikuchunku
los que envidiando vivían.
Floresmanta59 (Vidala)60
Palavecino/Bravo
Floresmanta
Macukaman
sorqorani,
ankasniypi
pusamushkas
chinkachini;
58. La expresión significa literalmente ‘con su hacer crecer las alas’ y se traduce por ‘en
cuanto hizo crecer sus alas’. La estrategia con -ntin solo funciona para la tercera persona ya que el
sufijo -ntin lleva soldada la marca de tercera persona (-n-tin) y según el contexto esta se hace sentir.
Para decir ‘en cuanto hice crecer mis alas’ hay que recurrir al sufijo -wan: wiñachisqaywan. // Hay
una variante popular conocida que dice: likritanta wiñachispa, voló y me dejó solito. Sin embargo hay
otra variante que opina que el que hace crecer las alas es el que canta: likranta wiñachipuptiy, solo
me ha quedado el nido (Bravo [1956a: 212 ss. ] N° 340, Salta Coneja).
59. Bravo (1956a: 193 s.) N° 311, vidala originariamente recopilada por Sixto Palavecino. En
su CD Palavecino (1995a: pista 6) la introduce de la siguiente manera: Ñawpa bidalata rini
kantapusoqniykish karnabalta yuyaspa kusikunaykichispaq kwetesllatapas toqyachiysh, ma? Hay otra ver-
sión grabada en la década del 60 [Documental folklórico de Santiago del Estero (2001: pista 1), en
la que Fortunato Juárez de Huaico Hondo canta la vidala con algunas variantes de texto. // En una
nota de pie de página Bravo llama la atención sobre esta composición única en su tipo, sugiriendo
que podría estar influenciada en su métrica por antiguos waynos incaicos. Si bien esto podría ir un
poco lejos, sí encontramos cierta resonancia de la poesía quechua colonial. A pesar de su aparente
simpleza, la pieza nos parece de una calidad que remite a un poeta bastante refinado.
60. La vidala es una de las formas musicales más características del folclore del noroeste argentino.
A pesar de ser lenta, monótona y de contenido casi siempre triste, paradójicamente se la suele cantar –
acompañada siempre de caja y a veces de guitarra también– más que nada en el contexto del carnaval.
118
SISA PALLANA
Floresmanta59 (Vidala)60
Palavecino/Bravo
De Flores
hasta Maco
la saqué,
en mis ancas
trayéndola
la perdí;
119
MARIO C. TEBES Y ATILA KARLOVICH F.
...chus,
yachanichus
maypichus;
Florespichus,
Macupichus,
Pintopichus,
Juminpichus,61
...chus,
yachanichus
maypichus
chinkachini.
Yachaspami64 (Vidala)
González del Real/Bravo
Yachaspami amusqaykita,
karumanta amorani qaasoq,
karumanta amorani qaasoq.
61. Los jumes son arbustos suculentos de la familia de las quenopodiáceas de diferentes especies
(‘Spirostachys ritteriana’, ‘Suaeda divaricata’, ‘Allenrolfea vaginata’, ‘Heterostachys ritteriana’ y otros)
que crecen en los salitrales, donde prácticamente no compiten con ninguna otra planta. Se los utiliza
para fabricar jabón y se los quema para hacer lejía. Jumi es voz de origen desconocido y Nardi (1986)
la incluye en su lista de voces pertenecientes al substrato prequichua [ver también Ávila (1980)].
62. Contracción habitual de pusa-mu-pu-wa-ychis.
63. Estos últimos versos aparecen en la versión cantada por Palavecino y son de su autoría. Los
agregamos para documentar el modo de tratar el patrimonio popular por parte de los musiqueros.
64. Bravo (1956a: 114) N° 116. Vidala comunicada a Bravo por Leonilda S. de González del
Real, Beltrán, en 1952, quien la aprendió en San Miguel (Depto. San Martín). Hay una versión
muy ampliada de esta vidala en el disco Palavecino (1995a: pista 9) donde aparece Domingo A.
Bravo como autor de letra y música. // Véase también Di Lullo (1940), N° 2932.
120
SISA PALLANA
ni,
ni sé
¿Dónde será?
¿en Flores será?
¿en Maco será?
¿en Pinto será?
¿en los jumes quizá?
ni,
ni sé
dónde será
que la perdí.
Yachaspami (Vidala)
González del Real/Bravo
121
MARIO C. TEBES Y ATILA KARLOVICH F.
Kasarakusaq65
Plácido Loto/Bravo
—Kasarakusaq, niwaptiyki,
anilluyta qosorani.
Kunan niwaspa lloqsinki:
—Sukwan kasarakunaani.
Wakcha chinita,
ukuntami usuchinayan!66
Pala-pala67
Chazarreta/Di Lullo/Bravo
122
SISA PALLANA
Kasarakusaq
Plácido Loto/Bravo
Pobre muchacha,
¡cómo le gusta sufrir!3
El Pala-pala
Chazarreta/Di Lullo/Bravo
Cuervo pulpero,
chuña soltero,
3. Bravo traduce literalmente ‘quiere hacer carecer su cuerpo’. En el dialecto cuzqueño el verbo
usuy, en primer término significa ‘desperdiciarse, echarse a perder’ [Lira (1944)], en el boliviano
también ‘sufrir necesidades’, según [Lara (1997)]. En el santiagueño no sólo quiere decir ‘sufrir
necesidades’ sino también ‘sufrir padecimientos’ como lo demuestra el verso de Palavecino: mundúp
waas ususqankuna onqóyt, chiríst (‘que los niños en el mundo sufran enfermedades y frío’) [(Palavecino
(s/a: 125)]. (En cambio muchuy que según Lara y Lira también significa ‘sufrir’ en cuzqueño y
boliviano, en santiagueño se limita a significar ‘carecer’,’ pasar necesidad’,’ escasear’.) Sin embargo
aparentemente se está estrechando el campo semántico del verbo, como lo consignan Bravo ([1956]
1996) y el Vocabulario de Alderetes (2001), quienes no dan esta acepción que se va sustituyendo por
sufriy.: Uku, por otra parte, significa ‘cuerpo’, pero en primer lugar ‘interior’. Lo que quiere decir
el poeta es que esa niña, casándose con otro, está demostrando una buena cuota de masoquismo.
123
MARIO C. TEBES Y ATILA KARLOVICH F.
ampatu kajonero,70
ikaku71 takanero,
Juansitu72 gitarrero,
walu73 kajero,74
akatanqa75 lijero,
bala agwatero,
qaraypuka76 tukumano77
wiñi78 salteño.
70. Si bien existe un instrumento de percusión llamado cajón, este no se conoce en Santiago. Lo
que sí es habitual, en Santiago como en todo el noroeste, es el uso del verbo cajonear (kajonyay en
quichua) que significa ‘hacer ruido con las manos sobre cualquier cosa, aun cuando no sea cajón,
madera o tabla’, como define Solá (1975). Así dice Bravo (1956a: 174) N° 262: arpata kajonyas tiyas
warmista dibertinaypaq (‘estando cajoneando el arpa, para que divierta a las mujeres’).
71. Ikaku (también ikanchu) es otra voz de oscura procedencia. Bravo ([1956] 1996) la relaciona con
un fitónimo taíno, mientras Nardi (1986) la incluye en su lista de vocabulario prequichua. Se trata de un
pajarito pequeño que hace su nido de espinas (‘Zanotrichia capensis hypoleuca’) llamado en castellano
‘chingolo’ o ‘afrechero’. También se usa la voz para designar cualquier tipo de pajarito pequeño.
72. Se refiere al zorro. En la versión N° 223 dice qaranchi gitarrero. Además hemos escuchado
otra versión en Figueroa en la que decía tuwaq gitarrero.
73. Walu, otra voz que según Nardi (1986) pertenece al sustrato prequichua, es la designa-
ción habitual para la tortuga (‘Testudo chilensis’) en el quichua santiagueño. No obstante tam-
bién es conocida la voz rumi ampatu.
74. Kajero se refiere al que toca la caja (en N° 223 dice bombero, habitualmente bombisto, ‘el que
toca el bombo’).
75. Escarabajo muy vistoso, de hermosos colores, de la familia ‘Phanaens’.
76. Qaraypuka (o qaranpuka) designa la iguana colorada muy común en Santiago. La voz es
privativa del dialecto santiagueño, pero en quechua boliviano se utiliza qaraywa para designar la
lagartija [Lara (1997)].
77. La versión N° 223 dice rryendero.
78. También wiñi figura en la lista de vocabulario prequichua de Nardi (1986). Se trata del
tordo (‘Molothrus bonariensis’), pájaro dañino para los sembrados que no construye nido. Se
distingue entre el wiñi paqo (‘tordo marrón’) y el wiñi yana (‘tordo negro’).
79. Desgrabamos esta chacarera de Documental folklórico de Santiago del Estero (2001:
pista 18). Canta Teodoro Peralta de Atamishqui.
80. Cheynaq es variante de chaynaq. Haría falta investigar la extensión de este fenómeno que
pareciera trascender lo meramente idiolectal.
81. Se refiere a la madrugada, cuando se mezcla lo oscuro con la claridad.
124
SISA PALLANA
sapo cajonero,
chingolo morterero,
Juancito guitarrero,
tortuga cajero,
acatanca ligero.
avispa aguatero,
iguana tucumano,
tordo salteño.
125
MARIO C. TEBES Y ATILA KARLOVICH F.
La Arunguita85
Chazarreta/Bravo
Kawsanimi agonisaspa
wañus kawsas86 del dolor
por una preciosa flor
sonqoyta martirisaspa.
82. Compárese esta estrofa con Bravo (1956a: 110) N° 107: Qaynayna, qaynachaynaq ina, /
atoq chupan moro kara, / biskacha puñus siriptin / chamkapus llallisa kara.
83. -f en este caso es apócope de -pas.
84. Se refiere al tigre (uturungu), pariente, tío, del zorro que no lo quiere bien y si lo ve
indefenso y borracho, aprovechará para hacerle daño.
85. Bravo (1956a: 208) N° 337, composición originariamente recopilada por Andrés Chazarreta,
quien la tomó en la costa del Salado sin indicar fecha ni informante, y facilitada por Agustín
Chazarreta a Bravo. Según Di Lullo (1943: 100), la Arunguita es un baile cantado, semejante al gato.
Di Lullo aduce los siguientes versos: ¡Ay, la Arunguita, / la pobrecita / que tiene miedo / de dormir solita!
En cuanto a la composición, evidentemente se trata de un pastiche de versos de tradición popular.
86. El original dice kawsan.
126
SISA PALLANA
La Arunguita
Chazarreta/Bravo
Vivo agonizando,
Muerto y vivo del dolor,4
por una preciosa flor
torturando el corazón.
4. Bravo traduce muriendo a causa del dolor, lo que a todas luces no corresponde, ya que
kawsan es forma del verbo kawsay y no tiene nada que ver con la voz castellana causa.
127
MARIO C. TEBES Y ATILA KARLOVICH F.
Maytaq mamayki?
Yakuman rera.
Tatayki rispa,
Arungant sukwan tarera.
Arunguita, chiquitita,
Arunguita de mi amor.
Imapaqtami niwaranki:
Qampallami kapusqayki,
sukta sukta munakuspa
sonqoytami nanachiwanki.
Maytaq mamayki?
etc.
Rimas infantiles
I87
Willa kanka,
willa kanka,
chupan kanka
qampaq kanqa.
II88
Paloma loma lomaykiman,
torkasa kasa kasankiman,
kabrilla brilla brillankiman,
bakita kita89 kitankiman.
87. Todas estas rimas infantiles las tomamos de Bravo (1956a) quien las tomó de Di Lullo
(1940). // Bravo (1956a: 116) N° 118.
88. Bravo (1956a: 116) N° 119.
89. Kita también significa ‘salvaje’, ‘montaraz’, ‘silvestre’.
128
SISA PALLANA
Rimas infantiles
I
Liebre asada,
liebre asada,
su cola asada
será para ti.
II
Paloma loma hacia tu loma,
torcaza caza habrías de cazar,
cabrilla brilla habrías de brillar
vaquita quita habrías de quitar.
129
MARIO C. TEBES Y ATILA KARLOVICH F.
III90
Berbe charata
Mayt chá mamayki?
Yakuman rera.
Mayt91 chá yaku?
Atallpa upyara.
Mayt chá atallpa?
Runtunpi sirin.
Mayt chá runtu?
Tatay mikora.
Mayt chá tatayki?
Anjelitusta
tantachipukoq rera,
upyanqa illisitunta,
mikonqa rupalitunta.
IV92
Yutitu, yutitu, ke maypi rinki?
Islapi, islapi, ke berde mikoq.
Taqopi lloqan, kantan,
wiñaqpi93 lloqan, silban,
90. Bravo (1956a: 244) N° 412. De las nada menos que 6 versiones de esta rima que se
encuentran en Bravo (1956a) (N° 47, 87, 121, 122, 407, 412) elegimos la presente que la maestra
Eva María Barraza, de Totora, Depto. Salavina, le comunicó a Bravo.
91. Apócope de maytaq.
92. Bravo (1956a: 120) N° 124. Es llamativo como varios de los motivos de este verso
infantil (maypi rinki?, isla, taqo, María, ñuñu, sinturita) coinciden con motivos del ámbito de las
oraciones contra la tormenta. Ver en esta antología Tormenta sayakunanpaq y Simi rimaq así como
también Karlovich (2004b).
93. El wiñaq (‘Tabebuia nodosa’) es un árbol de madera dura, usada en la construcción, y
juega un papel importante en la medicina y la meteorología popular porque dicen que se cubre de
flores amarillas antes de la lluvia. Etimológicamente, según Solá (1975), proviene de una voz
mataca que en aquel idioma significa ‘cruz’. Los sinónimos parecen confirmar esta opinión: kaspi
krus, krus kaspi, runa kaspi.
130
SISA PALLANA
III
Berbe charata
¿Dónde está esa tu madre?
Fue para el agua.
¿Dónde está esa agua?
La bebió la gallina.
¿Dónde está esa gallina?
Está echada en su huevo.
¿Dónde está ese huevo?
Mi padre lo comió.
¿Dónde está ese tu padre?
A los angelitos
fue a reunir,5
tomará su caldito,
comerá el quemadito.
IV
¿Perdicita, perdicita, a dónde vas?
A la isla, a la isla, a comer verde.
Sube al algarrobo y canta,
sube al huiñaj y silba.
5. Bravo traduce ‘A los angelitos fue a hacerles hacer pan’. En quichua santiagueño hay dos
raíces homófonas tanta-: una significa ‘pan’ (en quechua cuzqueño-boliviano t’anta) y otra que
quiere decir ‘reunión’,’ junta de gente’. La primera es únicamente nominal, mientras la segunda es
ambivalente, quiere decir que se pueden formar verbos a partir de ella. La traducción de Bravo
está evidentemente basada en una confusión. ‘Hacer pan’ sería tantayachiy (como tulluyachiy,
uchpayachiy, yakuyachiy y tantos otros) y ‘hacer hacer pan’, teóricamente, tantayachichiy.
131
MARIO C. TEBES Y ATILA KARLOVICH F.
V94
—Shalukita, imaq waqaq kanki?
—Anchwelitoy95 chinkanki.
—Ima punta churaranki?
—Onofrinillito puntapi.
—Ima nis waqaranki?
—Oroqtoqtodó, oroqtoqtodó.
—Ama waqaychu, Shalukita,
cada día que noche quita,
chaqpiñaylita, chaqpiñaylita.
Adivinanzas
I96
—Imataq Maria Sima?97
—Ima?
—Yegwita sayna,
wiksan qasa ina.
—Pichi.98
132
SISA PALLANA
V
—Salustianita ¿por qué sueles llorar?
—He perdido mi triguito candeal.
—¿En qué punta lo pusiste?
—En la punta de Onofrecillo.
—¿Qué diciendo lloraste?
—Orojtodó, orojtodó.
—No llores, Salustianita,
cada día que noche quita,
chaqpiñaylita, chaqpiñaylita.
Adivinanzas
I
—¿Qué es María Sima?
—¿Qué?
—Yegüita zaina,
la barriga como escarcha.
—El armadillo.
133
MARIO C. TEBES Y ATILA KARLOVICH F.
—Pichipi rinki.
—Rrana.
—Rranapi rinki.
—Walu.
—Walupi rinki.
—Ampatu.
—Ari.
II99
Rin, rin
i mana tukukun.
Resp.: ñan.
III100
Oladas ina, pero mana oladas,
kuchi pelo ina, pero mana kuchi pelo.
Resp.: trigu.
IV101
Maria titilka
tiyakun, atarin.
Resp.: wayra muyoq.
V102
Saruptinkuna
Mana syenten.
Resp.: allpa.
VI103
Machaqway ina
rrakitu, suni.
Resp.: pyola.
134
SISA PALLANA
—Vas en el armadillo.
—La rana.
—Vas en la rana.
—La tortuga.
—Vas en la tortuga.
—El sapo.
—Sí.
II
Va y va
y no se acaba.
Resp.: el camino.
III
Como oleadas, pero no son oleadas,
como pelo de cerdo, pero no es pelo de cerdo.
Resp.: el trigo.
IV
María titilca
se sienta y se levanta.
Resp.: el remolino.
V
Cuando la pisan
no siente.
Resp.: la tierra.
VI
Como víbora,
gruesita y larga.
Resp.: la piola.
135
MARIO C. TEBES Y ATILA KARLOVICH F.
VII104
Señora uya,
palasnin atuchaq,
agujasniyoq.
Resp.: kimili.105
VIII106
Animal mana riman,
uywasqát rimaq.
Resp.: loro.
IX107
Suk señora alta
puru prendidores puka.
Resp.: ushbincha.108
X109
Kampo mitarninpi
keso kuchusqa tiyan.
Resp.: killa.
136
SISA PALLANA
VII
Cara de señora
palas grandes
y con agujas.
Resp.: el quimil.
VIII
El animal no habla
pero criado en la casa suele hablar.
Resp.: el loro.
IX
Señora alta
llena de prendedores colorados
Resp.: la ushvincha.
X
En medio del campo
está un queso cortado.
Resp.: la luna.
137
MARIO C. TEBES Y ATILA KARLOVICH F.
XI110
Punchawan llamkan,
tutaan deskansan.
Resp.: alpargata.
XII111
Tutaan chichun,
punchawan wachan.
Resp.: wasi.
XIII112
Sacha yana ukupi
torito yana purin.
Resp.: usa.
XIV113
Torito pukita
korralpi watasqa tiyan.
Resp.: qallu.
XV114
Kururiya, kururiya115
y todo el mundo es anarquía.
Resp.: wayra muyu.
XVI116
Suk ombresitu
ashka kiruyoq.
Resp.: serrucho.
138
SISA PALLANA
XI
De día trabaja
de noche descansa.
Resp.: la alpargata.
XII
De noche empreña
y de día pare.
Resp.: la casa.
XIII
Dentro de un monte negro
un torito negro anda.
Resp.: el piojo.
XIV
Torito colorado
en el corral está atado.
Resp.: la lengua.
XV
Cururía, cururía
y todo el mundo es anarquía.
Resp.: el remolino.
XVI
Un hombrecito
con muchos dientes.
Resp.: el serrucho.
139
MARIO C. TEBES Y ATILA KARLOVICH F.
XVII117
Suk ombresitu
ishkay kiruyoq.
Resp.: tenasa
XVIII118
Warmi alta
karabanasnin palta.
Resp.: paaq yuraq119
XIX120
Chawpi punchawpi
tutayara.
Resp.: intip wañuynin121
XX122
Suk pampa atunpi
ashka sara
ichakus tiyan.
Resp.: qollurkuna123
XXI124
Imataq? Qaran obero
karretillan qalapayna,
ñawitun125 tuska semilla
117. Bravo (1956a: 270) N° 26, estas dos adivinanzas fueron recopiladas por el propio Bravo
entre los alumnos de la escuela de Perchil Bajo (San Martín).
118. Bravo (1956a: 272) N° 32, le fue comunicada por Benicio Lugones, Estación Atamishqui.
También aparece en Ábalos ([1975] 1985). La N° 67 trae una variante: señora alta, qomer, karabanasnin qellu.
119. El quebracho blanco (‘Aspidosperma quebracho-blanco’) tiene semillas anchas, redon-
das y amarillas que asemejan aretes.
120. Di Lullo (1943: 360) escribe que esta adivinanza no es de origen popular sino según la
leyenda, corresponde al texto de una inscripción funeraria con motivo de la muerte del hijo de un Inca.
Efectivamente, más que una adivinaza popular parece ser un verso sacado de un contexto culto.
121. Esta expresión metafórica por eclipse es desconocida en Santiago pero usada al menos en
el boliviano (Lara [1996]). En Cuzco se dice inti tutayay (Cusihuaman [2001]).
122. Bravo (1956a: 280) N° 55. La misma está en Di Lullo (1943: 360) con la variante ishasca tiyan.
123. Sobre qollur ver nuestra nota en Salto, Wawalay.
124. Ábalos ([1949] 2000: 120). Una variante de la misma adivinanza la registra Bravo (1956a:
93) N° 71 como copla: walitu qaran obero, kunkan botas byejap kañan, ñawisitun tuskap semillan,
karretillan qalap ina. Las diferencias de los dos textos ilustran muy bien los avatares de la poesía oral.
125. El original dice uañitu, corregimos ñawitun (lo habitual es ñawisitun).
140
SISA PALLANA
XVII
Un hombrecito
con dos dientes.
Resp.: la tenaza.
XVIII
Mujer alta
con aretes anchos.
Resp.: quebracho blanco.
XIX
En mitad del día
anocheció.
Resp.: el eclipse.
XX
En un campo grande
mucho maíz.
está derramando.
Resp.: las estrellas en el cielo.
XXI
¿Qué será? Cuero overo,
mandíbula pico de cala.
ojitos semilla de tusca,
141
MARIO C. TEBES Y ATILA KARLOVICH F.
XXII126
Imataq? Senqan llañu
uyan kacheten largasqa,
makisitun tenedor,
chupita sortejas unta.
Resp.: qaraypuka.
XXIII127
Muyus muyus chichun.
Resp.: puchkana.
XXIV128
Kuman tiyakun,
Kumpan atarin.
Resp.: telár.
XXV129
Ana qatin, Rosa qatin,
talap lloqan, tanqas choqan,
kutis qatin.
Resp.: telarpa lansaderan.
126. Ábalos ([1949] 2000: 120). Esta misma adivinanza la registra Bravo (1956a: 69 s.) N° 13.
127. Tomamos las tres siguientes adivinanzas referentes al tejido en telar, una de las activida-
des más importantes de la mujer de campo, de Quaglia/Pelegrín (2000: 86).
128. Quaglia/Pelegrín (2000: 92).
129. Quaglia/Pelegrín (2000: 90); Bravo (1956a: 281) N° 57 es una variante: Ana qatin, Rosa
qatin, Mariano Carrizo bolyas urmachin. Nótese también como –cosas de la oralidad– se repiten
expresiones de una adivinanza en otra; así por ejemplo talap lloqan también está en Bravo (1956a:
277) N° 51 (sacha pollitu): talap lloqan, saltas uraykun. O Bravo (1956a: 282) N° 59 (shishi) taqopi
lloqan, tanqas choqan.
142
SISA PALLANA
XXII
¿Qué será? Nariz delgada,
cara con cachetes arrugados,5
manito de tenedor,
colita llena de anillos.
Resp.: la iguana .
XXIII
Dando vueltas y vueltas se empreña.
Resp.: el huso.
XXIV
Comadre se sienta,
compadre se levanta.
Resp.: el telar.
XXV
Ana lo corre, Rosa lo corre,
sube al tala, empujando arroja,
otra vez lo corre.
Resp.: la lanzadera.
143
MARIO C. TEBES Y ATILA KARLOVICH F.
XXVI130
Maber, niway, kumpay Aliku,
imát kan paaq krusifiju?
Resp.: abyún.
XXVII
Maber, niway, weraqochi,
pitaq kan taqót poqocheq?
Resp.: qoyuyu.131
XXVIII
Sunkitan132 chaska,133
kirusnin ashka.
Resp.: choklo.
130. Estas últimas adivinanzas que siguen fueron recordadas (o posiblemente también in-
ventadas, alguna) por Mario C. Tebes, en su infancia figueroana. Maber, niway, es una fórmula
introductoria alternativa, muy usada en esa zona.
131. El qoyuyu es una especie de cigarra gigante característica del monte santiagueño. La
mayor parte del año vive larvada bajo tierra, pero en el apogeo del verano, cuando la algarroba está
casi madura, sale a la luz para colmar el monte de su estridente canto nupcial. Por eso suele decirse
que es quien hace madurar la algarroba. Hay una hermosa copla de Aldo Tévez que recoge el
mismo motivo: Qoyuyitu, qoyuyitu, / Laya sumaqta takinki, / Taqota poqochinaaspa / Takispallami
purinki (‘Chicharrita, chicharrita, / Con tanta dulzura cantas, Por madurar algarrobas / Siempre
cantando andas’ [traducción del autor], nótese el tono tradicional combinado con un cultismo
como takiy inexistente en santiagueño, proceder característico para la obra de Tévez). En el
folclore santiagueño la imagen del qoyuyu como metáfora del cantor juega un rol importante,
interpretado acertadamente por Grosso (1995).
132. Sunka (sunk’a en quechua cuzqueño-boliviano) significa ‘barba’ y también ‘bigote’. En
el dialecto santiagueño el campo semántico de la voz se ha estrechado para significar nada más que
la ‘barba (estigma) de maíz’. Sin embargo, hemos registrado usos literarios recientes, donde se usa
como barba humana también.
133. Chaska en el dialecto santiagueño, como adjetivo, significa ‘enmarañado’, ‘crespo’,
‘enrulado’. Como sustantivo designa la gallina de plumas vueltas hacia arriba, que según la creen-
cia popular aleja la peste de los gallineros, y también una planta parásita que crece en las ramas de
los árboles y que en castellano se llama flor o clavel del aire (‘Tillandsia sp.’). En quechua cuzqueño-
boliviano, como adjetivo también significa ‘enmarañado’, ‘enredado’, pero como sustantivo desig-
na el planeta Venus, el lucero. Este uso también se registra en el lenguaje literario santiagueño.
144
SISA PALLANA
XXVI
A ver, decime, compadre Alicu
¿qué es un crucifijo que vuela?
Resp.: el avión.
XXVII
A ver, dígame, señor,
¿quién es que hace madurar la algarroba?
Resp.: el coyuyo.
XXVIII
Su barbita crespa,
y muchos dientes.
Resp.: el choclo.
145
MARIO C. TEBES Y ATILA KARLOVICH F.
XXIX
Pitaq kan dañusta ruwaq,
atallpap runtunta suwas?
Resp.: komadreja.
XXX
Sachapi pakakus kawsan
waqaspa turanta maskas.
Resp.: kakuy.
146
SISA PALLANA
XXIX
¿Quién es que hace daño
robando el huevo de la gallina?
Resp.: la comadreja.
XXX
Escondido en el monte vive
llorando busca a su hermano.
Resp.: el cacuy.
147
LETRAS PARA MÚSICA1
1. Lo que distingue los textos de este aparte de los del anterior es que no son anónimos sino de
autor conocido. Sin embargo, todos ellos participan en mayor o menor medida de la tradición oral.
MARIO C. TEBES Y ATILA KARLOVICH F.
Liberalta5 leeptinkuna,
mositóqt uyarerani,
allita atendeporani.
Suk qarita nombraranku,
kichwamantapas neranku,
ancha ashkát kusikorani.
2. De Palavecino (s/a: 55). Normalizamos, corregimos (la edición está plagada de errores) y
transcribimos la traducción del propio autor.
3. La chacarera es la danza folklórica más característica de Santiago del Estero. La chacarera
doble se diferencia de la común por su duración y su ritmo más vivo [Di Lullo (1943: 96)]. En el
último cuarto de siglo la chacarera no sólo ha ido desplazando otros ritmos folclóricos en Santiago
del Estero, sino ha rebasado las fronteras de la provincia convirtiéndose en el ritmo folklórico más
utilizado por los folcloristas argentinos contemporáneos.
4. Sixto Doroteo Palavecino nació en Barrancas (Depto. Salavina) en 1915. Desde muy
joven se dedicó al violín y a la música sachera, aunque tuvo que ejercer la profesión de peluquero,
primero en Villa Salavina y después en Santiago. A partir de los primeros años 50 comienza a
integrar temas en quichua en su repertorio dedicado a los no quichuistas y cada vez más siente la
defensa del quichua como una vocación tan fuerte como la música. En 1969 solicita y consigue en
Radio LV11 un lugar para un programa en quichua. En 1978 funda, conjuntamente con Vicente
Salto, Felipe Corpos, Julio Ayunta, Domingo A. Bravo y otros el Alero Quichua Santiagueño.
Como músico hace una carrera brillante a nivel nacional, y para los argentinos su nombre queda
asociado al violín, la chacarera y el quichua. Es autor de numerosos textos para música y de varios
cuentos y durante los últimos años 80 estuvo abocado, bajo la influencia del lingüista norteame-
ricano Donald Burns, a la traducción del Martín Fierro a su idioma natal.
5. El Liberal es el principal diario de Santiago del Estero.
150
SISA PALLANA
151
MARIO C. TEBES Y ATILA KARLOVICH F.
6. La voz ladino primeramente se refería al idioma latino que iba convirtiéndose en castellano
en la península ibérica. Después vino a designar a alguien que hablaba o conocía el latín u otro
idioma además del propio. Ésto suscitaba admiración por un lado y desconfianza por otro, califican-
do al bilingüe moralmente como astuto y sobre todo taimado. Durante la Colonia los españoles
llamaron así a los indígenas conocedores del español (Felipillo) y posteriormente a los que única-
mente hablaban el castellano, habiendo olvidado el propio. En América Central hoy ladino es un
sinónimo de mestizo. En Santiago y en el quichua, ladino no incluye la censura moral ni se refiere a
152
SISA PALLANA
Si me decían quichuista
avergonzado vivía,
si hablaban a la castilla
atrasito me quedaba,
corrido por el desprecio
callado me retiraba.
153
MARIO C. TEBES Y ATILA KARLOVICH F.
na mana rreselakuni
noqapas konbersapukus
gitarryas i kantapukus
kichwayta lusichini.
I
Onqos sirisqaykít yachas
ampisunaas amorani.
ningún rasgo racial, sino designa objetivamente a quien tiene buen manejo del idioma, sobre todo del
ajeno. Así lo utiliza Palavecino en este contexto donde se refiere concretamente a los no-quichuistas
hablantes del castellano. Igualmente Bravo (1956a) N° 240: Uyariy amigokuna, / noqa mana indignochu
kani, / kichwallapi kantasaq / porke mana ladinochu kani.
7. De Palavecino (s/a: 150). Normalizamos, corregimos y en este caso también intervenimos
la traducción, tratando de explicitar mejor el texto quichua.
8. El remedio es uno de los bailes tradicionales santiagueños, emparentado con el gato y la
mariquita [Di Lullo (1943: 106)]. Aparentemente la composición musical es tradicional y Palavecino
le hizo un texto nuevo.
9. Se trata de una contaminación, muy usada tanto en el quichua como en el español
regional, entre ma (‘pues’,’ a ver’,’ veamos’) y la expresión castellana a ver.
10. Es imataq con marca de persona: ¿qué cosa tuya?
11. El dialecto santiagueño conoce dos formas para la transición de tercera a segunda persona: -
sun (nanasun) y -sunki (nanasunki).
154
SISA PALLANA
I
Sabiendo que enferma estabas,
para curarte he venido.
155
MARIO C. TEBES Y ATILA KARLOVICH F.
Kwerpoykita chamkachiway,
ma yaqeta14 rupasunki.
II
Tiyaptén pipas ruwasoq
rresetát rerani qosoq.
12. En algunas versiones cantadas por el propio Palavecino dice byeja bruja.
13. De na unitay.
14. Es diminutivo del adverbio yaqa. Mana yaqa es una fórmula ponderativa que significa ‘¡casi no!’,
‘¡cuánto (no)!’, ‘¡cómo!’. Así, cuando habla del legendario amor y aprecio que el tigre le tenía a su sobrino,
el zorro, el cuentero dice con doble ironía: mana yaqa munaq kasa kara sobrinuntá, por bullistu: ‘casi no (o:
cuánto no) lo había querido a su sobrino, por lioso’ (Bravo (1965), N° 2). O cuando Ruiz Gerez se
acuerda de una gran burla de la juventud descarriada dice: karnabalpaq suk amuptin, mana yaqacha
aseranku (‘cuando uno vino para el carnaval, acaso cuánto no se rieron’) [Ruiz Gerez (1970: 29)].
15. En algunas versiones cantadas dice biday.
16. El palan-palán o palanchu (‘Nicotiana glauca’) es una planta solanácea muy utilizada en
la medicina popular de noroeste argentino, sobre todo para cataplasmas, de grandes hojas verdes
y flores pequeñas. Según Bravo ([1956] 1996) la voz palán es de procedencia hindú y designaría
originariamente el plátano. En el curso de la conquista habría recalado en Santiago del Estero para
designar una planta parecida. La desinencia despectiva -chu y la reduplicación de la raíz en la
variante indicarían que la conjetura podría tener lo suyo. En todo caso es poco probable que sea
de origen quechua como lo indica el DHA.
17. Esta cuarteta es un parlamento.
156
SISA PALLANA
II
Si hubiera quién te lo hiciera
yo te iba a dar la receta.
157
MARIO C. TEBES Y ATILA KARLOVICH F.
Kasqanta18 ruwakuspaqa,
qayallám allichakunki.
Waqachiwara19 (Chacarera)
Sixto D. Palavecino
I
Kunan na unanchapuni
kastellanuta,
koplasniyta kantaq rini
oberituta.
II
Ella ha sido la culpable
saqrát portakus,
purisa kara un mositu
ashkát chayapus.
18. Kasqan significa ‘lo que es’, ‘lo que corresponde’, ‘la verdad’ (existe la expresión kasqan
kasqanta ‘que es lo que es’, ‘la pura verdad’).
19. De Palavecino (s/a: 58). Normalizamos, corregimos y transcribimos la traducción del
propio autor. Se trata de un ejemplo del estilo popular overito o chaqritus que mezcla versos
quichuas y castellanos y que abunda en el Cancionero.
158
SISA PALLANA
I
Ahora que también le entiendo
el castellano,
voy a cantarles mis coplas
algo mezclado.
II
Ella ha sido la culpable
portándose mal,
había andado un jovencito
visitandolá.
159
MARIO C. TEBES Y ATILA KARLOVICH F.
Yo le pregunté molesto
syertochu kara
wasiykipi chá mosito
chayaqchu kara.
Abrasakuwas niwaspa
syentechiwara,
pues la engañera waqaspa
waqachiwara.20
20. Compárense estos versos de Di Lullo (1940:32) N° 2910: Niwara amiguy: / Suk kaso susedewan,/
Suk warmi sumaq / apisqay na wikchuan. / I nataq niwara :/ Ama wikchuwaychu, nipuptiy, / waqaspa
waqachiwara (‘Me dijo mi amigo: un caso me ha sucedido, Una mujer linda que tenía ya me ha dejado.
Y además me dijo: Cuando le dije no me dejes, llorando me hizo llorar’ [la traducción es nuestra]).
21. De (Palavecino (s/a:73). Normalizamos, corregimos y reproducimos la traducción del
propio Palavecino. Una versión boliviana del cuento del zorro y la perdiz está en Gómez Bacarreza
(1996: 17) (Atuxmantawan yuthumantawan).
22. Las ediciones consultadas indican ambas (Palavecino [s/a] y Palavecino [1989]) que la letra es
de Pedro Cisneros y Palavecino, cosa que confirma el propio Palavecino en entrevista personal de
octubre del 2003, sin recordar cuales fueron los términos exactos de la colaboración y agregando que
Cisneros era un musiquero salavinero ya fallecido. La música y la versión en castellano son de Palavecino.
23. En la edición que manejamos todas las formas del verbo seray, que así es habitual en el dialecto
santiagueño, son sustituidas por siray, que en el santiagueño existe como variante pero es forma exclusiva
en los otros dialectos del quechua sureño (ayacuchano, boliviano, cuzqueño). En grabaciones que hemos
escuchado, Don Sixto sin embargo canta en todos los casos seray etc. (En la edición de Donald y Nadine
Burns, de 1989, también dice seray etc.). El cambio vocálico en el santiagueño se da por hipercorrección,
ya que la sílaba -ra se asocia con el sufijo -ra indicador del pasado y proveniente de -rqa, que por su
“historia” postvelar cambia la |i| |u| precedente en |e| |o| (como en qallariy > qallarera, amuy > amora).
160
SISA PALLANA
Yo le pregunté molesto:
—Dime si es verdad,
en tu casa ese mocito
te iba a visitar.
Abrazándome al decirme
me hizo emocionar,
pues la engañera llorando
me hizo llorar.
161
MARIO C. TEBES Y ATILA KARLOVICH F.
—Mana serapusqaykichu,
- nipusqa - kwentát deewanki
yutaypa niduta taris
runtusnínt mikusa kanki.
162
SISA PALLANA
163
MARIO C. TEBES Y ATILA KARLOVICH F.
Llakikuspami kawsani,
wakcha noqá,
mana atispa rremedyayta
munasoq kaspami
chayna purini.
Qayantin tutamantapi,
wakcha noqá,
muchas llikchachisunaypaq
munasoq kaspami
chayna purini.
26. Desgrabamos esta vidala del CD Palavecino (1995: pista 11). La traducción es la que se
canta en el disco.
27. Desgrabamos esta vidala del CD Palavecino (1995a: pista 2). El disco consigna como
autor de letra y música e intérprete a Julio Ayunta. Hay otra versión de los años 60, por Fortunato
Juárez, de Huaico Hondo que sólo reproduce la primera y tercera estrofa, en Documental
folklórico de Santiago del Estero (2001: pista 4). La traducción es nuestra.
28. El vidalero Julio Ayunta es uno de los fundadores del Alero Quichua Santiagueño.
29. A pesar de la presencia del diminutivo, no se trata de una vidalita en el sentido
técnico de los folcloristas.
164
SISA PALLANA
Pobre de mí (Vidala)
José Antonio Sosa
Y a eso de la madrugada,
pobre de mí,
despertarte con un beso,
sólo por quererte
mi vida es así.
165
MARIO C. TEBES Y ATILA KARLOVICH F.
La indecisa30 (Chacarera)
Hipólito Tolosa (Don Ishicu)
Munani i má munani,
ninaaskama31 mana nini,
ancha munasqayllamanta
paanaaskama chayp kutini.
30. Tomamos este texto –se trata de una chacarera con música de Fabio Javier Gómez– de un
original mecanografiado por el autor. Normalizamos el texto que en su versión original está en la
signografía de Bravo y reproducimos la traducción bastante libre del autor, corrigiendo la puntuación.
31. Sobre este uso de -kama, véase nuestro comentario en Barraza/Bravo, Indyuspa abansen.
166
SISA PALLANA
No termino de llorar
pensando te quiero.
¿Que no voy a llorar?
No te encuentro,
Ay, vidalita,
me haces llorar.
La indecisa (Chacarera)
Hipólito Tolosa (Don Ishicu)
1. Tanto venímelo (ven a mí) como ¿dónde te me lo has ido? son formas características del
español regional de Santiago.
2. La traducción de este verso resulta ininteligible. El texto quichua dice como testículo de
cerdo (se supone que por ser redondo, que no es el caso de la taba). Además la voz machu en
quichua no significa ‘macho’ sino ‘viejo’.
167
MARIO C. TEBES Y ATILA KARLOVICH F.
Unanchasqaymanta pacha
noqalla inbestigani,
mana tiyan pipas niwaq
imaq kay mundúp kawsani.
I
Noqa unaymanta
sapiyta maskani,
ñanesta tapukus
wayrata rimachis.
II
Waranqa mayus
yaarniyta purinku,
ukuyta chaprewas
uyaymanta uraykus.
32. Tomamos el texto y la traducción de esta canción (con música del propio autor) de
Barraza (2002: 96 ss.). // Normalizamos la ortografía independiente pero algo errática del autor
y corregimos un error tipográfico.
168
SISA PALLANA
I
Hace mucho tiempo
mi raíz voy buscando,
pregunto al camino
y al viento le hablo.
II
Un millar de ríos
por mi sangre andan,
sacuden mi cuerpo,
de mi rostro bajan.
169
MARIO C. TEBES Y ATILA KARLOVICH F.
Ñawisneyqa33 karupi
maskanku,
wayra muyup chawpinpi
noqa pukllaq karani.
170
SISA PALLANA
171
POESÍA1
1. En este capítulo incluimos composiciones en verso, de autor, que hayan sido concebidas
independientemente de un soporte musical.
MARIO C. TEBES Y ATILA KARLOVICH F.
Wawalay2
Vicente J. Salto3
Wawalay sonqoy!
Tarukitayniy!4
Amupay kaynaq5
soqarisqayki;
chakisniypimi6
apisuspami
sonqo ukuy kama
samakusaqmi.
Sapallan pay
ucha imamanta
chuyanchasqami.
Simisitunwan7
ñawisnintinwan
asiripaptin8
llakiy imamanta
anpinakuni.9
2. De Salto (1969: s/p). Hemos normalizado el texto que se atiene con absoluta corrección a la
signografía de Bravo. La única licencia que se permite es aislar en algunos casos los sufijos. Tratándose
de un texto poético, hemos respetado esta particularidad a pesar de que somos conscientes de que la
unidad de raíz y sufijo es una característica intrínseca del idioma. // La traducción es la del propio poeta.
3. Vicente Javier Salto Taboada, nieto del General Antonino Taboada, nació y se crió en los campos
de Figueroa, propiedad de la familia. Trabajó como periodista y en los Tribunales de Santiago como
traductor. Conjuntamente con Sixto Palavecino y otros fundó el Alero Quichua Santiagueño. En 1969
publicó un libro de poemas y en 1972 fragmentos de una traducción del Martín Fierro. Falleció el 21/07/78.
4. Nótese que el poeta está utilizando una doble marca de posesor: hubiera bastado con
tarukitay. Más abajo: ikakituyniy.// Taruka es la corzuela (‘Mazama rufa’), un cérvido nativo que en
dialecto santiagueño también se llama sacha kabra o wasuncha.
5. Se trata de un arcaísmo que sólo se utiliza en el lenguaje literario. El sufijo aproximativo -naq
en el santiagueño solamente se conserva en qanchaynaq y qaynachaynaq que significan ‘anteayer’,
‘unos días atrás’, ‘el otro día’.
6. Chaki (referente a la anatomía humana) en primer término significa ‘pie’, pero por exten-
sión también puede significar ‘pierna’ y por extensión ‘regazo’.
7. El orignal dice simisitunuan, lo que indica que Salto conserva la pronunciación original del
sufijo (y no la habitual del quichua santiagueño, que elide la semiconsonante). No se trata de un
arcaísmo literario sino de un uso todavía habitual entre muchos hablantes de Figueroa.
8. Asiriy, ‘sonreír’, es una voz que no es habitual en el lenguaje hablado de Santiago del
Estero. Sí es común en boliviano (normalmente asirikuy).
9. Nótese el uso del sufijo recíproco -naku en vez del reflexivo habitual -ku. Este es bastante
común en el dialecto para evitar la confusión del reflexivo con el pluralizador -ku: es que ampikuni
puede significar ‘me curo’ o ‘los curo’.
174
SISA PALLANA
Mi pequeñuela
Vicente J. Salto
Hija querida,
¡Mi corzuelita!
Ven hacia mí
que te levante;
que si te tengo
puesta al regazo,
de mis fatigas
profundamente
hallo descanso.
175
MARIO C. TEBES Y ATILA KARLOVICH F.
Makisitunwan
uyayta chamkas
“Tatay!...” niwaptenqa,
sonqo ruruypi10
pakasqa kaq,
waqay atiywan
kuskayaspataq11
chukukun puni.12
Pukllas pureqta
sayas qaaspaqa:
kaypi chaqaypi
pinkin qaparin,
tiyanqachus, nini,
mayninllapipas
paymanta astaan
sonqoy untacheq.
10. Ruru significa en primer lugar ‘fruto’. En segundo lugar también quiere decir ‘riñón’ (en
quechua boliviano también se dice wasanruru). De ahí, por extensión, significa algo ‘que está muy
adentro’,’ profundo’. En quichua santiagueño moderno todos estos significados están en desuso y
solo aparece, fonéticamente modificado, en kichka-loro. La voz por lo tanto pertenece exclusiva-
mente al lenguaje literario.
11. Nótese el uso literario del enfatizador -taq que en santiagueño hablado prácticamente
sólo ocurre en combinación con interrogativos. En este contexto el sufijo no sólo enfatiza sino
proporciona un matiz conjetural o dubitativo similar al sufijo -cha. Podríamos traducirlo por ‘de
alguna manera’, ‘en cierto modo’.
12. -puni, en el dialecto cuzqueño-boliviano, es un sufijo de validación enfático que expresa el
más alto grado de certeza en cuanto al enunciado. En el quichua santiagueño su uso sin embargo está
restringido a los nombres (sustantivo, adjetivo, pronombre etc.) y se refiere al vocablo que le precede
y no al contenido de la oración. Generalmente se traduce por ‘propiamente’, ‘definitivamente’,
‘precisamente’, ‘exclusivamente’. El sufijo es poco usado, salvo en el Dpto. Figueroa.
176
SISA PALLANA
Si es que tocando
con sus manitas
en mis mejillas
“¡Padre!...” me dice,
lo que se esconde
en lo profundo
del corazón,
aflora a un tiempo
con el impulso
que mueve a llanto
y me conmueve.1
Si cuando juega
veo y la contemplo
que salta y grita
aquí y allá,
pienso si puede
haber acaso
en cualquier parte
algo que sea
superior a ella,
que satisfaga
mi corazón.
177
MARIO C. TEBES Y ATILA KARLOVICH F.
Chakisniypi apis
chukchanta chaqrus
puñuchipteyqa;
apinaaymantaq
qollur13 ununta,14
muchaywan kuska
makisitunpi
churapunaypaq.
Puñunitanpi
puñoqta qaas
churakuwaqtaq,
imá mana alli
kapuyta atisqan.
Chaynakunapi
weqey sutunpas
upallallapi.
Wawalay sonqoy!
Ikakituyniy!
Makisniy ukupi
waqaychasqayki,
ima kachunpas
nanacheq ima
noqapi kachun
amataq qampi.
13. Qollur en quichua santiagueño significa exclusivamente ‘cometa’, ‘estrella fugaz’. El signifi-
cado de ‘estrella’, ‘luz’, etc. (como qoyllur en otros dialectos) pertenece al lenguaje literario.
14. Unu es sinónimo de yaku. Aquella sin embargo parece haber sido la voz característica de
los dialectos sureños (y se la sigue empleando más que nada en el cuzqueño), mientras yaku es un
norteñismo (o voz del Chinchaysuyu, como solía decirse en la época colonial). Según Bravo
([1956] 1996) es voz en desuso que solo sigue siendo conocida en Figueroa y Matará donde en el
lenguaje corriente, más que para el agua se la utiliza para otros líquidos e incluso para la grasa
derretida. El uso que Salto le da por lo tanto sería literario. Nótese empero que el verbo unuyay (y
su derivado unuyachiy) siguen vigentes en todas las áreas del quichua santiagueño.
178
SISA PALLANA
Cuando ya el sueño
me la reclama
y entremeciendo
su cabellera
arregazada
la duermo así,
tener quisiera
gotas de luces
de las estrellas
para ponerlas
en sus manitos
al mismo tiempo
que con mis besos.
Si en su camita
cuando dormida
viéndola quedo
me ocurre a veces
pensar que puede
herirla un daño
traído en su suerte;
y en tales casos
algunas veces
fluyen mis lágrimas
calladamente.
¡Hija querida!
¡Mi pajarillo!
Entre mis manos
he de guardarte
para que cuando
si algo pudiera
llegar a herirte
antes que en ti,
sea en mí la herida.
179
MARIO C. TEBES Y ATILA KARLOVICH F.
Wawalay sonqoy!
Ama kachunchu
ima raykupas
chusapususqay;
mana alli imapas
makisniymanta
qechukuwasusqan.15
Manaraqchu16
Vicente J. Salto
Manaraqchu, manaraqchu,
poqoy pacha, paray pacha;
ina punimi chirichkan,
qasapas inami kachkan.
Amaraq pitinayaychu17
Rurutaqa,18 llullullami;
utqachakus waqllichiychu,
mana allichu, uchapasmi.19
15. Tenemos aquí una acumulación de tres sufijos -ku (intensificador), -wa (marca primera
persona objeto) -su (marca segunda persona objeto) que no ocurre en el lenguaje hablado (que
nada malo te me arrebata a mí de mis manos).
16. De Salto (1969: s/p).
17. Salto utiliza aquí el sufijo -naya en su forma original. En quichua santiagueño se trata de
un uso literario y arcaizante.
18. Sobre ruru ver nuestro comentario en Salto, Wawalay.
19. El original dice uchaspasmi.
180
SISA PALLANA
¡Hija querida!
Que nunca ocurra
que por algo yo
pueda faltarte.
No sea tampoco
que nada aciago
pueda algún día
de entre mis manos
arrebatarte.
Aún no es tiempo2
Vicente J. Salto
2. Es notable (y salta tipográficamente a la vista tanto en esta como en la poesía anterior) como
Salto logra una apretada síntesis en su manejo del quichua que no puede reproducir en la traducción.
Más que una traducción, es un comentario, una interpretación, una búsqueda, uno casi diría
desesperada e insatisfecha, por encontrar equivalencias en castellano a la riqueza semántica de la
expresión que logra su poesía en quichua. Nuestra lectura de poemas en castellano de Salto nos
confirma que en este idioma nunca consigue la compacta síntesis que logra en sus poemas quichuas,
al contrario, incurre en el retorismo convencional de la poesía provinciana de su época.
3. El original dice protejerlo.
181
MARIO C. TEBES Y ATILA KARLOVICH F.
Machuyaspa kawsani21
Enrique Ruiz Gerez
20. Salto conserva aquí la |n| original antes de |p|, que está siendo sustituida por la |m| bajo
influencia del castellano. Por un lado se trata de un uso literario y arcaizante, pero también se sabe
que en el Figueroa natal de Salto hay hablantes que no han dejado de pronunciar así.
21. De Ruiz Gerez (1970: 44). El poema está fechado Rosario, octubre de 1969. Transcribi-
mos el texto normalizado (el autor utiliza la signografía de Bravo con algunas variantes) y la
traducción del autor, indicando cambios.
22. Este es un cultismo totalmente ajeno al dialecto santiagueño, donde se dice kichwista o kichwistu.
23. Véase nuestros comentarios sobre esta voz en Tévez, Uturunkup beloryun, Tolosa, Basilisku
y Ulloa / Alfaro, Palabras de la Consagración.
24. Lo correcto hubiera sido Telesitap pachanmanta.
25. El paaq puka o kebrachu puka (‘Schinopsis quebracho-colorado’) es uno de los árboles
más altos y característicos del monte santiagueño. Su madera es durísima.
182
SISA PALLANA
Envejecido vivo
Enrique Ruiz Gerez
Yo soy un quichuista
de los primitivos hombres,
por eso digo que soy
de la época de la Telesita...
183
Watakunami26 ñitiwaptin
kayp tiyani machumanta,
kirusniy tukuwaptin27
amkata mukusqaymanta...
Uyayqa na chuchoqayna28
kwajuynami kutichkani,
chakisneyqa na qasayna
wañuytám qallarichkani...
Na kunanqa kuyurini
waluyna allimitanta,
suyaspa chayna purini
Tata Yaya waqyaananta.
Nanaqniy29
Aldo L. Tévez
Noqapi tutayara
Qonqayllamanta,
Sonqoyta yaarcharichispa30
Risqaykimanta.
Y ahora me muevo
despacito como la tortuga,
andoy esperando así
para que Dios Padre me llame...
Desventura
Aldo L. Tévez
Se me hizo de noche
Repentinamente,
Y mi corazón sangrante
Añora tu partida.
Simiykita muchaspa
Lulususpalla,
Kusiyniyta ichaspa
Kawsayman kara.
Waqaspa purisaqcha
Kawsana ñanta.
¿Aykapkama llakiyniy
usuchiwanqa?
Sutiykilla kutenqachá
Llantuy kuskata,
Ima wayrataq suwapara
sisay kanchaqta?
186
SISA PALLANA
Lloraré mi desventura
Por sendas de esta vida,
¿Hasta cuándo la nostalgia
Me condena a la indigencia?
Eres mi cielo,
La amada elegida,
¿Por qué me abandonas
Sin piedad alguna?
187
POESÍA ÉPICA
MARIO C. TEBES Y ATILA KARLOVICH F.
Medikuta maskanaaptiy
Onqoqqa mana munara.
“Rretirakuychis”, niwara,
“Sapallanta saqewaychis”.
Malisyas intensyonninta
Nipukorani: “anchuychis”.
1. De Sosa (1953: 27-32) (estrofas 81-101). Pallaspa chinkas richkaqta (en su escritura
original el título es Pallaspa chinkas richkajta) es un extenso poema épico de 170 estrofas que trata
de episodios de la vida de un muchacho de origen humilde que estudió en la Salamanca (ver las
notas al cuento Salamanka de Enrique Castaño). En el Apéndice de Bravo (1956a: 314-320) están
publicadas las primeras 29 estrofas del poema en signografía del editor. A nuestra versión norma-
lizada agregamos al final la versión original. Sosa utiliza una escritura propia, complicada, pero de
asombrosa coherencia, que vale la pena documentar. // Nuestra traducción trata de atenerse lo
más posible al texto en quichua y desde luego no pretendemos haber hecho poesía. Indudable-
mente el poema está esperando a su traductor. // El episodio que elegimos trata de la muerte del
suegro del protagonista, hombre inmensamente rico por sus tratos con el Pampayoq (compárense
otras versiones de la misma leyenda, como las que recoge Bravo [1965: 145 s. y 211 s.] N° 33 Toro
Supay [ver nuestra edición] y N° 56 Pampayoq, o la versión [en castellano] de López [1950: 39-
43], Las incalculables fortunas de Amovinda o Juanique en 1785).
190
SISA PALLANA
191
MARIO C. TEBES Y ATILA KARLOVICH F.
Churarani tutayatin2
Katreytaqa kwarton lawpi.
Qonqayllamanta tutapi
Yaykora mana rruyduyoq.
Na yachaspa sirerani
Kasqanta kara Pampayoq.
Qayantin tutamantapi
Warmiy piñakus niwara:
“Kunan tapusunay kara
Imachus kaptin tutaqa
Qamqa mana munaranki
Tatitayta qaanaytaqa”.
“Tataykeqa niwaraychis
Sapallanta saqenayshta.
Nerani willasunayta
Mayqenchus kan motiboqa.
Kaypi tiyakus uyariy
Imachus pasan tutaqa.
Tataykeqa amiguyoq,
Supay kan amigonqa.
Na bensekun kontratonqa
Almanta entregananpaq.
Paymi tuksis qaparichin
Ishtitantin3 wañunanpaq.
2. El autor elide recurrentemente (pero no consecuentemente) la p del sufijo -pti (tutayaptin). Así
también más abajo con siritiy, rinaatin, katin. Se trata de una forma idiolectal bastante difundida.
3. Esta curiosa forma se genera a partir del adverbio castellano ‘al instante’. Aparentemen-
te por afinidad morfológica, pero también por razones semánticas, se asocia con el sufijo
192
SISA PALLANA
Observándolo, echado,
al catre sube el animal.
También oyeron afuera
que el enfermo gritaba.
Queriendo ir mi mujer,
le dije que se quedara.
A la mañana siguiente
enojándose me dijo:
“Ahora debo preguntarte
cual había sido el motivo
por el que vos no quisiste
que yo viera a mi tatita”.
193
MARIO C. TEBES Y ATILA KARLOVICH F.
quichua -ntin que significa ‘junto con’, formando ishtantin. A partir de ahí se diminutiviza signifi-
cando algo así como ‘enseguidita’.
4. Ampaláw, ampalawa o ampalagwa es una variedad de boa o serpiente muy grande. Mien-
tras Bravo ([1956] 1996) extrañamente no consigna la voz, según Nardi (1986) pertenece al
sustrato prequichua. Alderetes (2001) en su Vocabulario no excluye una posible filiación etimológica
quechua, relacionando la desinencia -wa con el -way que está en machaqway y otros reptiles. El
DRAE consigna tanto ampalaba como ampalagua para Argentina, Chile, Paraguay y Uruguay,
mientras Solá (1975) también trae lampalagua. En el quichua la forma más habitual es ampaláw y
en el español regional la voz se considera masculina (por asociación con formas derivadas de -ado
como asáw, etc.).
5. El sufijo -rqya [que Nardi (2002: 99 s.) interpreta como combinación de -rq(a) y -ya] está
registrado en Bravo ([1956] 1996) en kuchorqyay (‘cortajear’,’ cortar con muchos tajos’), wachiyarqyay
(‘herir o matar de muchos flechazos’), mukorqyay (‘masticar con energía’,’ mascar a golpes de
mandíbula’) y pakerqyay (‘quebrajear, quebrar en muchos pedazos’), pero se lo aplica también a
otras raíces [p.e. mucharqyay (‘besuquear’), chamkarqyay (‘toquetear’), makiyarqyay (‘manosear’)],
y Nardi registra achyarqyay (‘romper a hachazos’, con raíz castellana). En todos los casos tiene el
sentido intensificador de ‘hacer mucho y repetidamente de lo que dice la raíz’ (Nardi lo describe
como ‘repetitivo’, ‘reforzativo’,’ indica acción intensa’). Cerrón Palomino (2003 2ª ed.: 146),
hablando de los morfemas durativos, menciona un sufijo -rqaya que podría ser este mismo del
dialecto santiagueño: De otro lado, en el celebrado poema alegórico a la lluvia registrado por Blas Valera
en cita del Inca Garcilaso ([1607] 1953: 80), se lee un verso que dice Páquir cayan, traducido como “lo
está quebrando”. Aquí se está indudablemente frente al sufijo -rqaya descrito por González Holguín,
quien curiosamente cita, como ilustración de su empleo la misma expresión garcilasiana: paquircayani
“hacer muchos pedazos”. Según el mencionado gramático, el sufijo indica “hacer mucho de lo que dice
el verbo con gran multiplico o abundancia, no en la acción sino en la cosa hecha” (cf. González Holguín
[1607] 1842: 252). Por lo visto se trata de un antiguo sufijo quechua que ya era muy poco común
en la época de Garcilaso y González Holguín, que aparentemente no existe en ningún otro
dialecto moderno, pero que sí se ha mantenido, en forma contraída (-rqaya > -rqya), en el quichua
de Santiago.
194
SISA PALLANA
195
MARIO C. TEBES Y ATILA KARLOVICH F.
Tukukuptenqa tatayki
Sachasmi kicharikonqa,
Toro ruwakus amonqa
Wasiyki orillakama.
Balaspallami chisiyanqa
Bakas tantakunankama.
196
SISA PALLANA
Mi mujer entristecida
quedó con esta noticia.
¿Qué iba a remediar
aunque quisiera hacer algo?
Si por su gusto lo hizo
era justo que sufriera.
197
MARIO C. TEBES Y ATILA KARLOVICH F.
Pangaryayta7 qallarera
Qochkarayku noqaykoqa.
Na korto kara tyempoqa
I rinan oras kachkara.
Mana atis kaniwayta
Babachaspa tukuwara.
6. Se trata del gavilán o cruz del facón que era muy habitual en forma de letra s. Es lenguaje
gauchesco y ocurre por ejemplo en el Martín Fierro.
7. El verbo pangaryay deriva del adjetivo pangaré (de etimología incierta, posiblemente
del guaraní, usado en el español argentino, sobre todo en el lenguaje gauchesco) con signifi-
cado de pelaje del yeguarizo o vacuno, muy común en las mulas, que lleva una decoloración (que
puede parecer casi rosada) en las partes inferiores del cuerpo, sobre todos en el hocico, debajo de los
ojos y el vientre (Saubidet [(1943) 1988]). En quichua, aludiendo a esa decoloración, el verbo
significa ‘clarear’, ‘amanecer’.
198
SISA PALLANA
Comenzaba a clarear
y estábamos en eso.
Ya el tiempo era corto,
ya el plazo se vencía.
Y no pudiendo morderme
me baboseaba entero.
199
MARIO C. TEBES Y ATILA KARLOVICH F.
Yaykorani paqariptin
Wakcha swedroyta qaanaaspa,
Sirera na wañunaaspa
Na mana ni kuyurispa,
Sayaptiylla pitikora8
Willakorani lloqsispa.
8. Pitikuy en quichua santiagueño entre otras cosas significa ‘morir’, ‘expirar’. En el español
santiagueño también se dice ‘cortarse’ por ‘morir’ [ver Di Lullo (1943: 87)].
9. El original dice retirakuichis (esto es una inconsecuencia dentro de su propia escritura ya
que habitualmente representa la oclusiva velar por ‘k’ cuando está dentro de una voz quichua y
por ‘c’ cuando la voz es de origen español).
10. El original dice pampayoj.
11. El original dice uarmi.
12. Nos preguntamos si Sosa estará opinando sobre el origen de las voces tata y mama con su
escritura: escribe tataiquekha, mamaiqui como si se tratara de voces de origen castellano (pero en
estrofa 77 escribe tataikekha).
13. El original dice Iaapi.
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SISA PALLANA
RELATOS ORALES1
1. Los relatos incluidos en este apartado en su mayoría no son anónimos aunque tienen proceden-
cia oral. Todos –anécdotas, cuentos, testimonios, instrucciones– fueron narrados por hablantes
que no tenían mayores pretensiones literarias y recopilados por estudiosos, aunque con fines
diversos. Mientras Bravo, Nardi, Kirtchuk, Salcedo documentan con fines lingüísticos, Vidal de
Battini y Karlovich lo hacen con enfoque más literario.
205
MARIO C. TEBES Y ATILA KARLOVICH F.
Karasi suk bayle i alojyada. Tiyasa karanku rrwedapi aykacha waynas aloját
upyas, chayllapaq juntanakus (chaynasi unay kaq kara) i aloja á puñuspi tiyaq
kasa kara tukuypaq. Suk wayna chaykunamanta upallas tiyachkas nisa kara:
—Ké mula sumaq! Pipataq kan?
—Noqapa, amiguy, pero ancha balen chá animalqa —kontestapusa kara.
—Noqa á suwayman3 chá mulata —nisa kara chá wayna mana rimaq.
—Amigo, mulát suwaqtaqa tarenqanku bostanmanta.4
Upallas tukuy anchusa karanku... I mulaf5 dweñonqa sirikusa kara puñoq
aperonta mantas mulan kostitapi.6 Rratunmanta7 animalqa qallarisa kara
bufayta i manchakuyta. Saltas dweñoqa kuchillunta sorqosa kara, pero na á
runa uturungoqa saltasa kara mulaf saanpi8 mikunaas. Komo wayna lijero
kasa kara, puñaladata qosa kara i ayqeptin segisa kara. Qayantin yaar
ichakupusqanta segisa kara i chayas tapukusa kara familyanta:
—Pitaq9 kaypi onqos tiyan?
I warménq10 nisa kara:
—Kaypi qosay nanachiptinkuna amusa kara tuta.
—Abér, qaachiway.
Nis yaykusa kara i tarisa kara chay wayna mulat kudisyara baylepi11 i nipus:
2. De Vidal de Battini (1980-1984: VIII 483-487) N° 2102a y 2102b (versión quichua y versión
española). Tanto la versión quichua como la española son de Jacinto Carpio y fueron tomadas en Villa
Salavina en 1951. La escritura que aparece en la colección de Vidal de Battini es la que Ricardo Nardi
usaba en los años de la edición. Aquí ofrecemos la versión normalizada. La versión en español la hemos
transcripto sin cambios. // La leyenda del runa uturungu, difundida en todo el norte argentino (en el
ámbito guaraní se lo conoce como yaguareté-abá), pareciera ser de origen chaqueño. // Véase también
la versión que le tomó Bravo a Guillermo Barraza (Bravo (1965) N° 44).
3. El original dice suayllan.
4. La traducción más literal del sufijo sería ‘entre’, ‘de entre’. Como lo muestra el desenlace
del relato, la amenaza del dueño de la mula significa que al ladrón lo va a hacer mierda.
5. Se trata de una variante del sufijo -pa, -p (ver nuestro comentario sobre el tema en el relato
Mawka tyempos de Ángel L. López).
6. Así dice el original. Correcto en todo caso hubiese sido mulanp(a) kostawnpi (‘al costado
de su mula’), mulanp kostaytunpi (‘al costadito de su mula’) o, eventualmente, mulanp kostillanpi
(‘en la costilla de su mula’). Aparentemente entre los hablantes hay cierta confusión entre los
vocablos kosta, kostilla y kostáw (ver también Indyuspa abansen).
7. El original dice ratunnanta.
8. El original dice saampi y más abajo ruacunampaj (ver nuestro comentario en Atoqwan i garrapataan).
9. El original dice Pitaf, pero no nos consta esta variante (pitaf es variante de pitapas). Debe
tratarse de un error.
10. El original dice warmén.
11. Aquí falta chayta para cerrar la cláusula relativa y marcar el objeto directo.
206
SISA PALLANA
El hombre tigre
Jacinto Carpio / Berta Vidal de Battini
207
MARIO C. TEBES Y ATILA KARLOVICH F.
Musiku byolinista14
Antonio Aguirre / Domingo A. Bravo
12. El sufijo -pa es una contracción del benefactivo -pu y de la marca de persona -wa; -q es
la marca del agentivo y -ta la del objeto directo: ‘al que me coma la mula’,’ al que me lo coma la
mula’, como también se dice en español regional.
13. El original dice tratos.
14. De Bravo (1965: 225 ss.) N° 64. Normalizamos y agregamos como documento el
original de Bravo. La traducción es nuestra. // El informante es un hombre de 67 años de Villa
Salavina donde Bravo tomó el relato en mayo de 1962. Se trata de un testimonio personal que
impresiona por su crudo tono existencial.
15. El original de Bravo acentúa músico como esdrújulo y más abajo musica como grave.
Nosotros anotamos consecuentemente grave (ver “Criterios de la edición”).
16. Si aceptamos tiyaptin, el sujeto de la subordinada, es decir el presente en el baile, sería el
violín. Si suponemos que el sujeto es el músico, tendría que corregirse tiyaptiy. Y si el sujeto es el
machasqa, lo correcto hubiera sido tiyaq o tiyaspa (ya que es también sujeto de la cláusula principal).
17. Lo correcto hubiera sido qallarisqaykoqa.
208
SISA PALLANA
Músico violinista
Antonio Aguirre / Domingo A. Bravo
209
MARIO C. TEBES Y ATILA KARLOVICH F.
Nocka edar de 15 años ‘ranterani violinta y ckallarerani músico cayta. A la vuelta de años
violínniy18 mana siruera y cutis sujta ‘ranterani. Cutis chaymanta chay tucucupara cutis na
sujta ‘ranterani. Chaymanta chayta apíptiy, violinta paquipara suj machascka bailepi tiaptin.
Chaymanta suj compañero nóckap apisa cara violinta y chá regalaaptin cunan chá violinta ápej
cani. Cunanck ni pipas mana ocupaan y chayna19 abandonascka causani nocká violinta sackes.
Cunancka na músicus modernos tiaptincuna na nockatá huasapi huijchuancu.
Unaycka musica caj cara: arpata uyaríchej cara huáñoj Gervasio Contreras, guitarreroncka
caj cara Santiago Coria, bombistoncka caj cara Eusebio Jiménez y nocka ‘ris violinta aprenderani
y chaymanta cuartetota formaraycu. Músicos caj caraycu cá Villa Salavinapi.
‘Ruacun de 30 a 40 años nockaycu ckallarisckaycutacka cara cá Villa Salavinapi.
Toro supay20
Juana Díaz de González / Domingo A. Bravo
210
SISA PALLANA
Toro Supay
Juana Díaz de González / Domingo A. Bravo
Juañique Argañaraz había sido amigo del diablo. Cuando Juañique Arga-
ñaraz murió, esa noche había habido un viento muy fuerte, un ciclón, y del
sur había venido el viento, y en la punta de ese viento había venido el toro
diablo, desde el este. Esos cuernos suyos habían sido de punta de oro y había
dado vueltas en el rodeo. Cuando dio la vuelta, la hacienda se había ido
detrás. De vuelta el toro había regresado por ahí por donde había venido.
Había agarrado un deslinde hacia el este. Toda la hacienda que estaba en el
rodeo había agarrado por detrás, todos a los balidos, cuando se llevó la ha-
cienda, las vacas. Y habían quedado sólo terneros en el corral.
Al otro día, por la mañana, la señora había hecho rastrear la hacienda.
Tres días la habían seguido en dirección este. Por donde fue la hacienda de
balde había quedado hecho un deslinde, una huella hecha, y sólo el ruido de
las pezuñas había quedado pues en el rodeo, cuando la hacienda se había ido.
Y se ha fundido la hacienda yendo quien sabe adónde.
Había sido amigo del diablo pues Juañique Argañaraz y cuando murió,
la noche del velorio, había venido el diablo a llevarlo de cualquier manera,
había venido queriéndolo llevar. Con reliquias y cosas bendecidas lo habían
defendido pues, y el diablo no pudo llevárselo. Su hacienda nomás se había
llevado, convertido en toro, no pudiendo llevarlo a él.
211
MARIO C. TEBES Y ATILA KARLOVICH F.
Juañiqui Argañaraz casa cara diáblop amigon. Juañiqui Argañaraz huañuptin chá tuta
casa cara suj huaira ancha sinchi, ciclón, y surmanta amusa cara huaira y chá huaira puntapi
amusa cara toro diablo, aamanta, cá huajran punta de oro casa cara y rodiupi muyusa cara.
Muyuptin hacienda huasanta ‘risa cara. Cutis chá mayta amora chayllata voliacusa22 cara
toró. Apisa cara suj deslindeta aaman. Túcuy rodeopi hacienda tiajck huasanta apisa cara
túcuy cá balas tías pusacuptencka haciendatá, vacasta, y cutisa carancu sólo terneros corralpi.
Ckayantin, tutamantapecka, señorá rastriachiscka haciendatá. Tres diasta seguisa carancu
aaman. Maytachus23 ‘rera hacienda ckasi cutisa cara deslinde ‘ruascka, güella ‘ruascka y sillulla
uyaricus24 cutisa cara á rodeopé hacienda ‘riptencka. Y fundicun á haciendacka maypichus ‘ris.
Casa cara á diáblop amigon Juañiqui Argañarazcka y huañuptencka, velorio tuta, amusa
cara diablo púsaj túcuy laya formapi amusa cara pusanaas. Reliquiasuan i cosas bendecidasuan
defendesa carancu ari y mana atisa cara pusayta diabló. Haciendanllata pusasa cara, toro
‘ruacus, payta mana atis pusayta.
Suk warmi kasa kara dyablo.26 Bestikusa kara dos dyasta, entero kwerponta
churakusa kara serata i dos dyasta churakusa kara plumasta pabuspa i
atallpaspa. Mana reqsinanpaq dyablo. Chayta ruwasa kara warmi dyablota
gananaas. Dyablo reqsispá pusaq risqa i manapé, mana. Mana yachasa kara
dyabloqa pusanaaptin 27 imachus kan. Dyablo maa atisa kara yachayta
maymanchus kan uyan, maymanchus kan wasan.
Puncháw, entero puncháw, mana yachasa kara dyabloqa. Muyupusa kara
i maa atisqalla warmita reqsiyta. I na kumplikuptin plasun pusananpaq dyablo,
i ris na orasyón wishqaptin, maa atisa kara qaayta dyabloqa maymanchus kan
uyan i maymanchus wasan. Chaywan, sukta toqyás, mandakusa kara
mudayta28 maa atis warmita ganayta.
22. El original dice boliacusa, lo que significa una inconsecuencia dentro de la signografía ya
que deriva de volver.
23. El original dice Marytachus.
24. El original dice ayaricus.
25. De Bravo (1965: 219 s.) N° 60. Normalizamos e hicimos la traducción. // Las informan-
tes son dos vecinas de La Bajadita, Depto. Atamishqui de 52 y 40 años respectivamente y su
testimonio fue tomado en su pueblo en 1962. // El título original de Bravo es Huarmi supayan
apuestan. Sin embargo el maléfico protagonista se denomina dyablo en el relato y no creemos que
dyablo y supay sea lo mismo (ver nuestro comentario al respecto en el ensayo introductorio).
26. Como anticipando el desenlace del cuento, las informantes juegan con el doble sentido
que tiene la voz dyablu en el quichua santiagueño: (s.) ‘diablo’ y (adj.) ‘pícaro’.
27. Nótese que el sujeto de la principal y de la subordinada es idéntico. Lo habitual, por lo
tanto, sería pusanaas.
28. Este es un hermoso ejemplo de calco de una expresión del español argentino: mandarse
(a) mudar que significa ‘irse precipitadamente’.
212
SISA PALLANA
Una mujer había sido muy pícara. Durante dos días se había vestido, se
había puesto cera por todo el cuerpo, y durante dos días se había puesto plu-
mas de pavo y de gallina. Para que no la conozca el diablo. Así había hecho la
mujer queriendo ganarle (una apuesta) al diablo. Si éste la conocía, iba a llevar-
la y si no, no. Cuando el diablo quiso llevarla, no había sabido qué es. No había
podido saber el diablo para dónde es la cara, ni para dónde el trasero.
Un día, un día entero, no había sabido el diablo. Le había dado vueltas y
ni siquiera había podido reconocer a la mujer. Y cuando ya se cumplió el plazo
para que la lleve el diablo, y cuando ya cerró la oración, no había podido el
diablo descubrir para dónde es la cara y para dónde el trasero. Con eso, dando
un reventón, se mandó a mudar, vencido, no pudiendo ganarle a la mujer.
213
MARIO C. TEBES Y ATILA KARLOVICH F.
Wañoq kawsasqa29
Dionisia Ruiz de Gómez / Domingo A. Bravo
29. De Bravo (1965: 135 ss.) N° 25 y 26. El título original es Huañoj causajcka, pero preferimos
kawsasqa, ya que no le encontramos sentido al topicalizador que supuestamente sigue al agentivo en
un título, sin su contexto sintáctico. Normalizamos e hicimos la traducción. // La informante es de
Tusca Pozo, Figueroa, y es la contribuyente más prolífica de la colección de Bravo. Cuando éste le
graba nada menos que 12 relatos (N° 21 hasta 32) en 1962, en La Banda, ella decía tener más de cien
años. Por la cantidad y calidad de información que proporcionan sobre costumbres e imaginario
popular, sus relatos tienen un valor excepcional para la investigación folklórica y etnológica.
30. La expresión verbal wañu-spa kawsay significa ‘vivir muriendo’ es decir ‘agonizar’, así
como la usa el cancionero popular cuando dice en La Arunguita: kawsanimi agonisaspa wañus
kawsan del dolor [Bravo (1956a: 208) N° 337]. Así lo usa también Palavecino en un poema
dedicado al Alero Quichua [Palavecino (s/a: 172)], hablando de las malas épocas del quichua: ká
qalloqa wañus kawsas (‘este idioma que vivía muriendo, agonizante’). En cambio la expresión
wañu-sqa kawsay significa ‘vivir habiendo muerto’, es decir ‘resucitar’, como en el caso presente.
31. Nótese en el curso de todo este texto el uso cuidadoso de los tiempos por parte de la
informante. Empieza relatando hechos del pasado que considera ciertos, que conoce de primera mano
(kawsara, lloqsera, kara). Lo que sucede en el más allá no lo cuenta con tanta certeza (presentakusa
karanku, yaykusa karanku) pero sí le consta el hecho que Dios no recibe al muerto y que éste vuelve
(kutichera, amora). También se hace cargo del encuentro con el gatito (tarera), pero no de los detalles:
contrasta mañasa kara (información de segunda mano) con qon (le consta) y nipusa kara (de segunda
mano). Así matiza todas las afirmaciones dando a saber en cada caso el grado de validez y certeza que
tienen. Además, con el uso del tiempo presente (qon, amun, upyan etc.) dramatiza y actualiza el relato.
32. El original dice Castillu.
33. Lo correcto sería rispa, ya que no hay cambio de sujeto.
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SISA PALLANA
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II
Pedro domador lloqasa kara suk potro ariskuta korrál ukupi. Chay potro
bellakyas urmachisa kara i urmachis wañuchin. Wañuchiptin, wañús37 risa
kara, ris qaasa kara chá rriñást38 ruwaqkunata penitensyapi purisqankunata,
entero kanillankuna pukalla.
Chaymanta ris tarikusa kara suk upyashkaqkunata. Chá tomadores alojata
gwamparesan upyashkasa karanku.
Chaymanta ris qaan suk suri formapi sayaqta medyo alyas. Chaymanta
krusas rin, sukta qaan koronanmanta qoshnis tiyaptin. Chaykunatá reqsikun:
suk kasa kara noqap agwelay i suk kasa kara besinan.39 Chaykunaqa señoras,
chaykunataqa qaakus rin. Ris chayan paypas chaqá Dyospeqa, chayan chaypi
chayaptin Dyosqa bolyachin, nipun:
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SISA PALLANA
II
Pedro, el domador, había montado un potro arisco dentro del corral. Ese
potro corcoveando lo había derribado y derribándolo lo mata. Cuando lo
había matado, muerto él había ido y yendo había visto a esos que hacen
riñas, que andaban en penitencia, toda la pierna roja de sangre nomás.
Luego, yendo había encontrado a unos bebedores. Esos tomadores ha-
bían estado bebiendo aloja en cuernos de vaca.
Luego, yendo ve algo parado, en forma de un avestruz, medio aleteando.
Después, pasando, ve otro [avestruz] que estaba humeando de la coronilla. A
esas las conoce: una, en vida, había sido mi abuela y la otra su vecina. Esas
señoras, a esas señoras las ve y sigue. Yendo él también llega allá a Dios, llega
allá y cuando llega, Dios lo hace volver. Le dice:
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MARIO C. TEBES Y ATILA KARLOVICH F.
40. El verbo rreprendey significa ‘reprender’, ‘reprochar’. Lo que pretende Dios, es que
hablen sobre sus pecados, tomen conciencia y se arrepientan. Por la forma que usa (a ver si,
reforzado por -man y -chus), pareciera que tiene poca esperanza que esto realmente suceda.
41. El original dice sayascka.
42. El original dice vecinusnin.
43. De Bravo (1965: 57 ss.) N° 2. Normalizamos e hicimos la traducción en base a la de
Bravo. // El informante es un hombre de 55 años de La Guardia (Depto. Figueroa) y su testimonio
fue tomado en esa localidad en 1961. // El título que Bravo le da es Uturungu Atojan Cuenton
(Uturungu Atoqwan Kwenton). Pero tanto la primera oración como el título de la traducción del
propio Bravo sugieren la inversión del orden de los protagonistas y la forma más correcta con
doble -an. Además es más correcto marcar el posesor.
44. Bullisto es una voz típica del español regional de Santiago que suele usar la desinencia -
o para el masculino, cuando es habitual la -a en castellano (violinisto, bombisto, quichuisto...). Se
deriva de bulla y significa ‘bullicioso’ pero también ‘lioso’, ‘problemático’.
45. El texto de Bravo dice tiajckanpi (tiyaqqanpi) que es una forma inexistente. Estas formas
aparecen en varios relatos de Bravo y como es bastante habitual que el hablante, al revés, cambie la
postvelar |q| del agentivo por |s|, en estos casos se trate simplemente de una hipercorrección.
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SISA PALLANA
—Andá vos y avisales, todo lo que has visto vas a contar, a ver si acaso se
reprendieran.
Cuando le dice eso, él vuelve. Volviendo, resucitando, viniendo de allá,
cuenta todo.
Esa que estaba parada humeando de la coronilla había sido de las que
hablan mal de las personas ausentes,1 y la otra, parada medio así, había sido
una mala vecina, que no había andado bien con sus vecinos.
Sabiendo eso, yo siempre ando bien con todos mis vecinos.
Suelen contar el cuento del zorro con el tigre. Habían salido a cazar. El
zorro había sido el sobrino del tigre. Casi no lo había solido querer a su
sobrino por bullisto. Cuando anduvieron así y se arrimaron a una aguada, le
había dicho a su sobrino:
—Yo me voy a acostar un ratito y vos esperá;2 cuando vengan las vacas,
avisame para cazar.
Así, en lo que estuvo, había venido una vaca baya. Cuando vino, yendo le
había avisado a su tío:
—¡Tío! Viene una vaca baya.
—Esa ha de ser de carne baya, hombre —le había contestado.
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Indyuspa abansen51
Guillermo Barraza / Domingo A. Bravo
Bweno, rini á willasoq, ombre, suk bweltata pasasa kara52 ari kay Salawpi.
Chaytaqa noqata willaara noqap agwelay, wañoq Serafina Barraza.
Kasa kara suk laguna kostapi.53 Ishkay wawqes ruwasa kanku suk galponsituta
anaqpi puñunankunapaq [Link]á laguna kostawnpi54 apisa kanku
suk rrastrojo55 tarpusqata sarata i katus ancha dañuptin, amus kwidaq kasa karanku.
Ancha karu kaptin wasinkuná rinankunapaq, chayllapi kuteq kasa karanku.
Suk tutaqa ancha ashka moskitu tiyasa kara, tyempo waqllinaaptin. Suknin
wawqen ancha sinchita puñusa kara. Chá puncháw ancha bolyadorantacha56
manejara á, brasun nanapuptin sirikus puñusa kara sinchita. Chawpi tutapi
ina uyarisa kara suknin wawqenqa i nipusqa sukninta:
—Che,57 muchachu! Che, muchachu! Che, wawqeluy! Llikchay! Llikchay!
Ká mana uyarisa kara. Uyarisqa ká wawqenqa suk animal qapariptin.
Kasa kara kitilipi58 i ká kitilipeqa kasa kara kayna qapareqqa:
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SISA PALLANA
Bueno, voy a contarle pues, hombre, lo que había pasado una vez aquí en
el Salado. Eso me lo contó mi abuela, la finada Serafina Barraza.
Había sido en la costa de una laguna. Dos hermanos habían hecho un gal-
poncito para dormir arriba, por los mosquitos. En la costa de esa laguna tenían
un rastrojo sembrado de maíz y porque las cotorras hacían mucho daño, solían
venir a cuidar. Como era muy lejos para ir a su casa, solían quedarse allí nomás.
Una noche había habido mucho mosquito, porque el tiempo estaba por
empeorar. Uno de los hermanos había dormido muy fuerte. Parece que ese
día manejó mucho su boleadora pues, y como le dolía su brazo se había
acostado y había dormido fuerte.
Como a la medianoche el otro de los hermanos había escuchado (algo], y
le dijo al primero:
—¡Che, muchacho! ¡Che, muchacho! ¡Che, hermanito! ¡Despertate! ¡Despertate!
Éste no había escuchado. Este otro hermano había escuchado un animal
que gritaba. Había sido un búho que gritaba así:
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MARIO C. TEBES Y ATILA KARLOVICH F.
59. Alwa deriva del español ‘alba’. La refonologización muestra que es préstamo antiguo que
los quichuistas sienten como voz propia.
60. Aquí el sufijo -kama no tiene su habitual sentido limitativo. Siempre en combinación con
un gerundio significa ‘mientras que’, ‘cada vez que’, uso que no consigna ni Bravo ([1956] 1996)
ni el Vocabulario de Alderetes (2001).
61. El original dice kay, pero está claro que tiene que estar en acusativo.
62. El texto de Bravo dice lawmanta, lo que evidentemente es un error, sea del narrador o
del recopilador.
63. Del español junco. Aparentemente se trata de un préstamo antiguo que los quichuistas
sienten como propio.
64. Esta locución adverbial del español es muy usada en el quichua, siempre en su forma metatética.
65. Cuando en quichua santiagueño se habla de indios (indyu o runa) siempre se trata de una
identidad ajena, en general refiriéndose a las tribus chaqueñas. El quichuista santiagueño se
identifica con la cultura criolla y, aun cuando objetivamente poca duda cabe sobre su pertenencia
étnica, no suele tener conciencia de ésta.
66. Sobre el sufijo -rqya ver nuestro comentario en nota de pie de página en Pallaspa
chinkas richkaqta.
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Atoqwan i garrapataan68
Antonio Mansilla / Ricardo L. J. Nardi
67. Más correcto en este caso es kasunaas [‘no queriéndole hacer caso (a su hermano)’], ya
que el objeto es singular. Sin embargo, se puede suponer también un objeto plural anónimo y
traducir ‘no queriendo hacer caso’.
68. El relato fue recopilado por Nardi en Villa Atamishqui en 1958 (no indica la edad ni
detalles sobre el narrador). Lo tomamos de Nardi (2002: 165 s.). // Normalizamos el texto y
agregamos el original como documento de la escritura de Nardi. El texto castellano (tal como
aparece en el original) parece ser un esbozo de traducción del propio Nardi, que deja abiertas
algunas variantes. Hemos tomado partido en cada caso.
69. Hay redundancia en la utilización de i y -wan. La variante más habitual es Atoqwan garrapataan.
70. El original dice ñampi (más abajo wiksampi). Evidentemente hay una fuerte tendencia en el
dialecto a convertir la |n| ante la |p| en |m|, como sucede en español, y sin duda esto es irreversible.
A nivel de raíces es un hecho ya casi consumado (p.e. panpa/pampa, sin embargo Salto utiliza anpi-
, tunpa-) y hay tendencia, sobre todo entre los migrantes definitivos, a que esto también suceda en
posición sufijal. Sin embargo hay registros de relatos de niños de Figueroa donde se escucha perfec-
tamente la |n| ante la |p| (comunicación personal de Jorge Alderetes). De cualquier manera, en la
escritura, tanto Bravo como Alderetes prefieren la grafía más conservadora. Con ellos pensamos que
en el caso de los sufijos es importante conservarlos “visibles”, más allá de su pronunciación efectiva.
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El zorro y la garrapata
Antonio Mansilla / Ricardo L. J. Nardi
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Atojjan i garrapataan risa karanku surman kuskata. Manarajj ris tapunakusa karanku
imatachus apajj rinku abiutaqa. Atojj tapun garrapatata:
—Ima abiuta apajj rinki qamqa?
Upallas kutin. Chaymanta tapusqa atojjta:
—Qamqa, imata apajj rinki.
I kayqa kontestapun:
—Atallpata.
Kutis tapun atoq garrapatata:
—Imatatajj apajj rinki? —(mana kontestapun)— Noqa apajj rini atallpata.
Atojjta mana gustapusa kara mana willasqan, pero risa karanku. I ñampi atojj nipusqa:
—Akuychis mikojj —i sorqosqa atallpanta.
I garrapata nipusqa:
—Noqa mana apini imatapas.
—Chaypachá, mana mikojj rinki.
I mana qosa kara. Payqa atallpata tukusa kara. I mana qosa kara. Untas, puñus kutisa kara.
Garrapata toqanta millpus tiasqanta abajitullapi asis saltas wijsampi prendekupusa kara i
chonqapusa kara yaarninta asta untanankama. Chayrayku, bibumanta mana willanaasa kara
imachus kan abiunqa.
71. Nótese como el hablante refuerza el -kama por su correspondencia en español asta.
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Mishiwan atoqwan72
Juan Gil Morales / Pablo Kirtchuk
Purisa kara atoq dañus, mikupukus, chayna dañu imát ruwas. I ká73
misheqa, klaro, misheqa dyablo á, nipusa kara:
—Imat ruwas purinki?
Nipusa kara:
—Eee... yarqas74 purini, mana atini kasayta.
I mishi nipusa kara:
—Eee... che,75 chaqaypi karnyanku.
—Maypi? nipusqa.
—Chaqaypi.
—Imayna rini sorqoq?
Nipusqa:
—Noqa pusasqayki.
—Bweno, kompañero, nipusqa, pusaay.
Bweno, na tarde, tutaan kara, pusasa kara mishi. Parestó misheqa dweñowan
na yachachinakusa karanku á.76 Dweñoqa abajóp trampát77 churapusa kara,
trampát tapas papelan i aychát tiyachisa78 kara bajitulláp, mana ancha anaqpichu.
Mishi nipusqa:
—Imayna ruwaq rini? Bweno (nipusqa), sayakuy, noqa rini mikoq, wamaqta
noqa rini mikoq, chaymanta qam saltaspa apikunki. Qaanki imayna apikuni?79
Mishi abajomanta saltasa kara. Klaro, mishi sumaqta apikun á,80 qallarisa
kara mikuyta81 chayllapi. Mikus uraykusa kara.
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El gato y el zorro
Juan Gil Morales / Pablo Kirtchuk
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Ucha
Florentino Lemos / Juan Carlos Salcedo
Cierta vez Ucha anduvo por el Chaco, en busca de trabajo, con tal mala
suerte que no conseguía. En un largo camino encuentra a un señor que se
aprestaba a comer un rico asado. Ucha lo saluda y se acerca al hombre por si
lo invitaba a comer. Como debe suponerse, andaba hambriento, pues no
conseguía trabajo. Al no ser invitado, Ucha recurre a un ardid y le dice:
—Vengo del lugar donde vives.
A lo que el otro pregunta:
—¿Sabes algo de mi familia?
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Qallu mikoq99
Enrique Castaño / Maria Virginia Rubio et aliae
93. El original dice wirata sin que hubiera razón para el acusativo.
94. Esta expresión se traduce con como siempre.
95. El original dice nisa kara.
96. El original dice kan.
97. Sulki es un coche liviano de dos ruedas grandes, tirado por un caballo. Es voz inglesa (sulky)
adaptada por y muy común en el español argentino. Sin embargo no figura en los diccionarios (tampoco
en el nuevo DHA), salvo en Saubidet ([1943] 1988), donde está consignado como sulky, a pesar de que
el uso justificaría sobradamente la grafía sulqui. Así lo escribimos en la traducción.
98. Según Alderetes, en la grabación se escucha claramente la pronunciación del sufijo con |w|.
99. Este relato fue tomado en marzo de 1990 por las profesoras María Virginia Rubio, Silvia
del Valle Reynaga, Amanda N. Coronel de Fernández y María Esther Piña de Quinzio al narrador
que en esa época tenía 48 años. Las profesoras presentaron su trabajo en las “Primeras Jornadas de
Lingüística Andina”, en Jujuy, 1990, de cuyas actas lo extractó Jorge Alderetes, quien nos lo facilitó.
Partimos de su transcripción del original que está en signografía de Bravo. Hemos normalizado y
corregido donde nos parecía hacer falta indicando esto en las notas. La traducción, en principio es
la de las recopiladoras, pero ha sido retocada y corregida, tanto por Alderetes como por nosotros.
100. La pluralización de participiales es incorrecta, en principio, pero muy difundida en el
quichua debido a la influencia del castellano. Hay varios ejemplos en esta antología.
101. Potrero es un pedazo de campo cercado para la cría de animales.
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SISA PALLANA
El Comelenguas
Enrique Castaño / María Virginia Rubio et aliae
Este caso que les voy a contar sucedió en la localidad de Taqo Chakin
Suni, Departamento Atamisqui, en el año 1959, cuando yo ya era un joven.
En ese lugar solíamos vivir y en mi casa teníamos muchos animales:
vacas, cabras, ovejas. De lo bien que andaban comenzaron a morir las ovejas.
Solíamos encontrarlas muertas adentro del potrero. Habíamos cercado nues-
tro campo para potrero y nuestros animales solían andar en su interior. Pero
las ovejas de los vecinos no morían.
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Ombré wañora 1962pi i beloryun tuta kanchaq entero tutát purisa kara
wasin lawta muyus. Taqospi107 pureq kasa kara. Rratustá ancha achkát kanchas
puncháw inata saqeq kasa kara tiyasqanpi i chaymanta utulayaq kasa kara.
Anaqman ataris kutis taqop puntanpi kuteq kasa kara, wasi qayllapi.
Muchachusqa tantanakus, riskama108 bolyakoq kasa karanku manchakus
mana chayas may tiyasqanpi. Paqaris amuptin chayraq anchusa kara.
Mayút krusas109
Mario González / Atila Karlovich F.
107. Aquí la voz taqo no designa el algarrobo sino el árbol en general, como es habitual en
quichua santiagueño.
108. Sobre este uso de -kama ver nuestro comentario en Barraza/Bravo, Indyuspa Abansen.
109. Relato de Mario González, de 75 años, oriundo de Monte Redondo, Depto. Figueroa,
residente en Buenos Aires desde hace 50 años. Habla quichua como lengua materna, la practica poco
desde que vive en Buenos Aires, pero desde que está jubilado se dedica, según su testimonio, cada vez
más a recordar las cosas de su juventud. Grabación fonomagnética en el marco de una entrevista
extensa tomada en Buenos Aires el 11/7/2003. // Fue publicado en Karlovich (2003a). // En cuanto al
lenguaje, nótese el apócope casi consecuente de los sufijos, las frases cortas con muy pocas subordinadas
y con repeticiones que marcan ritmo, y en cuanto a la técnica narrativa, concomitantemente, una
búsqueda consecuente de la inmediatez, con cambio de perspectiva y relato directo del protagonista en
primera persona y tiempo presente. Todo esto tiene un efecto dramático sorprendente.
110. La grabación dice nipun lo que significaría ‘le dice’. Como no se identifica el sujeto y el
‘le’ tendría que referirse a agwelitay, lo que evidentemente no es el caso, consideramos que se trata
de un desliz propio de la oralidad que corregimos.
111. Apócope de rinchis
112. Shaka es apodo de Zacarías.
113. En este primer párrafo comienza relatando el narrador, pero a partir de la segunda línea,
como si fuera una obra de teatro, el discurso cambia de boca en veloz cascada (ver la traducción).
114. El uso del artículo definido español dentro del discurso quichua es muy poco habitual.
115. En el segundo párrafo, la primera oración corresponde al narrador, pero el resto a una
de las voces que esta vez se dirige al protagonista. A partir del tercer párrafo, todo el resto del
relato está directamente a cargo del protagonista.
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SISA PALLANA
Este señor murió en el año 1962 y la noche de su velorio una luz había
rondado su casa toda la noche. Andaba en los árboles. A ratos (comentan mis
padres que estaban en el velorio) era una luz muy intensa que dejaba como
de día el lugar donde estaba y luego se achicaba. Se elevaba hasta cierta altura
de los árboles y luego se posaba en éstos, muy cerca de la casa.
Unos muchachos intentaron en varias oportunidades acercarse, pero en
todos los casos regresaron de miedo antes de llegar adonde estaba. Cuando
venía amaneciendo recién se había retirado.
Cruzando el río4
Mario González / Atila Karlovich F.
4. Diagramamos la traducción para hacer más explícita la estructura dramática del relato.
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MARIO C. TEBES Y ATILA KARLOVICH F.
Kartát apis mulitáyp lloqas rini. Arenált krusani, San Felipét krusani,
Hoyoman rin gwellát chay krusani116 i rini. Chá gwella rin Hoyoman, i
noqá cheqalla Castañuman. Turca Pozót krusani, Combáut krusani i
mayút117 rerani krusaq. Medyo manchakorani chaymánt. Na mayút krusani
i chaymánt qaani chá ñawqeman amuptin suk qasi kwenta ke olada, medyo
yuraq. Uuu, noqa nini, chay deben uturungu kayt. Bweno, i qasi chiri-
chiri atiwaptin mulay mana atin abansáyt. Chaymánt pechyan, pechyan,
noqa qaani suk kositát, pero ká mana kan, kuchi118 mana kan, uturungu
mana kan. Kuchillúyt sorqos, así, krusachini chá mulap enkwentron119 abajúp.
Mana tarini ni imataf120 ancha sustukus noqá, pero chaymánt nini, bweno,
toqáyt millpuni, talerót apis suk makíyp uraykuni. Uraykuni, ni imapas
mana tiyan. Porke kristyanó na ancha manchakuspa chaymanta ni imataf
mana yachan, mana manchan imataf chaymanta na. Bwe, krusani, lloqani,
qallarin saltáyt mulitay. Amigo,121 pero anchami piñakuni, kuchillúyt sorqos
kutis á mulitáyt maskapuni chay, makisitusninpi mana tiyapun manyáyq.
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122. Se refiere al alma de un muerto de nombre Anu (Aniceto) que según testimonio de varios
pobladores de la zona espantaba en aquel lugar. Nos consta el testimonio de Manuel Antonino Taboada,
de Bandera Bajada, quien en su juventud tuvo en el mismo lugar un encuentro con el alma. Según
Taboada, Anu fue un cazador de tigres que se desangró en el lugar a causa del ataque de un felino. Sus
perros avisaron de su muerte y se lo enterró ahí mismo colocando una cruz, pero el muerto no encontró
paz [sobre el motivo del cazador de tigres y los perros ver también Bravo (1965: 135) N° 24]. Según el
testimonio de Lizandro González, de San Felipe, el lugar estaba señalado por una cruz (Anup krusnin).
123. Apócope de onqosqa tiyasqanta.
124. Nótese la falta de concordancia de número.
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SISA PALLANA
RELATOS DE AUTOR1
1. Lo que distingue los relatos de este apartado de los del anterior es el hecho de que no son de
origen recopilatorio. Quiere decir que la voluntad de fijar el texto no es del recopilador sino del
autor. Más allá de este rasgo común, hay mucho que los diferencia entre ellos. El de López es un
caso muy particular sobre el cual tratamos en el ensayo introductorio. Los de Palavecino, Salto y
Maldonado son claramente cuentos orales pero trabajados, repetidos en varias oportunidades y
no ajenos a la intención literaria. El resto son textos manifiestamente concebidos por escrito, pero
que mantienen diferentes posturas hacia lo literario. De cualquier manera, siguen todos ellos, en
mayor o menor medida, directa o indirectamente ligados a la cuentística de tradición oral.
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MARIO C. TEBES Y ATILA KARLOVICH F.
2. De López (1950: 137 ss.). A la versión normalizada agregamos la versión original por su
valor histórico y la traducción del propio López.
3. Ángel Luciano López, nacido en La Banda, fue maestro y director de escuela en Percas
(Depto. Avellaneda). Publicó dos tomos de narraciones que contienen cada uno un relato en
quichua, además de varias coplas recopiladas e incluidas en el primer tomo.
4. Tata Yaya en quichua santiagueño puede referirse tanto a Dios Padre como al Hijo. Los
campesinos suelen hacer poca distinción al respecto. Nótese que el autor aclara el asunto en la
traducción. De hecho la voz yaya ha perdido casi completamente el sentido original de ‘padre’ para
significar casi exclusivamente ‘santo’. Así en el habla popular su plural yayas designa las imágenes de
santos tan habituales en los hogares campesinos.
5. Mistol y kiskaloro son variantes de mishtol y kishkaloro.
6. Nótese como el autor (o su informante) utiliza los enclíticos reportativos -si y -sa en una
misma oración (karankusa, bidatasi).
7. El autor (o su fuente) utiliza el sufijo -f, en vez del más habitual -p como marca del genitivo;
en este mismo texto, más abajo, también utilizará -q (mawkakunaq tyemposnimpa). Estas variantes –
fonéticamente muy cercanas entre sí– no son muy frecuentes en el quichua santiagueño, pero vale la
pena señalar que en el dialecto cuzqueño-boliviano el sufijo -q es la marca más habitual del genitivo
para palabras terminadas en vocal (-pa para las que terminan en consonante).
8. El autor (o su fuente) conserva las formas antiguas del sistema trivocálico quechua en el
cual la |o| es sólo un alófono de la |u|. Es posible que haya querido producir un efecto arcaizante
en el discurso de la viejita, porque más abajo utiliza la forma wañoq. Nótese que en el caso de la
|e| |i| no conserva la forma arcaizante lloqsiq o lluqsiq.
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SISA PALLANA
Hace muchísimos años, que se contaba en las costas del río Salado, que la
Virgen madre de Dios, acompañada de su hijo, Nuestro Señor, visitaba el
rancho de los más humildes, es decir de los más pobrecitos, donde les toma-
ba leche de cabra, además les ayudaba a juntar algarroba y mistol. En aque-
llos años las gentes eran ignorantes, y como quiera, pasaban una vida tran-
quila, alimentándose con mazamorra de trigo, tomaban aloja de algarroba.
Un día repentinamente, cundió la noticia entre los muy antiguos, (de)
que en un paraje denominado Pampa Llajta, a las orillas de los bosques del
Salado, apareció una viejita que les dijo: “Hijitos míos, prepárense, pongan
en los corrales o chiqueros los animalitos que tengan, retírense de los ran-
chos.2 Por castigo divino va a venir una tormenta terrible, se abrirá la tierra,
del río saldrán enormes sapos y víboras que acabarán los pájaros”.
Con esta noticia, de todas partes se reunieron las gentes crédulas a las
palabras de la Virgen Madre,3 sorprendidos todos los vivientes de Pampa Llajta.
Unos lloraban, otros rezaban, pedían a Dios que no mande esa clase de castigo.
Pero sin embargo, algunos, los más miedosos, se lanzaban a la ventura huyen-
do a los montes, al río, por entre los kiscaloros desgarrando sus camisas de
punto. Otros fueron a morir muy lejos, abandonando todo cuanto tuvieron.
1. Más que una traducción, esta es una versión que amplía bastante el original. Nótese la fuerte
impronta del quichua en la traducción. Sólo retocamos la puntuación y corregimos los errores
tipográficos evidentes. En castellano el título significa Tiempos antiguos.
2. Esta frase no se encuentra en el texto quichua y en realidad sorprende el pésimo consejo de la
viejita. Cuando se viene el agua, cualquier hombre de campo abre corrales y chiqueros para dar a
los animales aunque sea una oportunidad de escapar a la muerte segura.
3. Nótese que en la traducción se identifica la Virgen con la viejita, cosa que no sucede en
el texto quichua.
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[La que sigue es la versión de este mismo texto en la escritura original del autor.]
248
SISA PALLANA
[En] tinajas de barro debajo de la tierra habían ocultado la plata que tenían, en
los huecos de los árboles pusieron los santos, y sus ojotas las colgaron de la
oreja en las ramas, y con el pie desnudo se habían ido.
En esa forma había sucedido, según cuentan los maucas. 4 El famo-
so Pampa Llajta se había despoblado. Por ahora sólo pululan yutos del
alto, tortugas y chuñas, que viven hueveando en aquel lugar. Viejísimas
leyendas hasta nuestros tiempos comentan, que aquellos inocentes se-
res, si se agarraban en las ramas, parados 5 tenían que morir, como sapo
hecho de piedra. 6
4. El original dice cuenta “Los Maucas”. No entendemos ni las comillas ni las mayúsculas en este caso.
5. El verbo sayay significa ‘estar parado’, pero también ‘estar inmóvil, detenido’, y pareciera que
este es el sentido del texto quichua. Aparentemente los sapos, cuando mueren, quedan como
suspendidos en movimiento entre la maraña.
6. Rumi ampatu significa ‘tortuga’ en la mayoría de los dialectos quechuas. En quichua santiagueño
también se la utiliza, pero es mucho más común walu proveniente del sustrato prequichua.
Aparentemente no todos los hablantes conocen aquella voz. Pareciera que López está entre ellos,
porque traduce literalmente el concepto como ‘sapo (hecho) de piedra’. Este es un buen indicio
de que se está apoyando en una fuente.
249
MARIO C. TEBES Y ATILA KARLOVICH F.
Chibu uturunguwanpas19
Sixto D. Palavecino
Suk puncháw chibu pensasa kara tarpuyta. Ancha allpa sumaq tiyasa
kara tarpunapaq, pero ancha achka sacha tiyasa kara. Nisa kara:
—I, chaypé limpyanay tiyan tarpunaypaqqa.
I risa kara maskaq allpata chay sacha ukupi. I tarisqa suk utulita pedasu,
kay...20 limpyasqata.
—Aaa, kaypi sumaq kan. Kayllamánt21 rini qallareq na noqa limpiayta
—nisqa.— I pedasuta limpyas saqesqa. I risqa.
I chaymanta ututungu amus, tarisqa.
—Aaa, kaypé yapakupasqa22 kay limpyas saqerani ñaqonay23 chayqa.24
Dyos yanapaachkan.
Paypas limpyas chaqnakama25 saqes risqa.
Chibu amusqa kutis llamkaq. Ancha kusikusqa nisqa:
—Astaanmánt kaypi yapakupasqa kay limpyasqayqa. Dyos yanapaachkan.
I ¿manachu?,26 chaynalla pureq kasa karanku limpyas i mana aykapas tarinakoq
kasa karanku. I puchukasa karanku limpyas, mana reqsinakuspalla, mana tarinakus.
I arayta qallarisa karanku, na serkuta27 ruwas, ma. I aras puchukasa karanku
mana tarinakus aykapas.28
19. Tomamos este texto de Palavecino (1988) (esta edición, con ilustraciones muy logradas de
Gabriela Filas, fue preparada como Material de lectura para adultos por los esposos Burns, pero salvo
algunos ejemplares de prueba, aparentemente nunca salió a la luz pública). // El texto original está
en la escritura que los Burns utilizaban en aquella época. Se trata de una versión modificada de la
signografía de Bravo. Normalizamos y, más allá de retoques en la puntuación, consignamos en las
notas los cambios que hacemos. La traducción que intentamos es casi literal, ya que consideramos
que se trata de un texto escrito o concebido en lengua coloquial santiagueña que utiliza muchas
expresiones que en el español regional se usan calcadas del quichua.
20. Este kay sin función gramatical equivale a la muletilla del español argentino ‘estee...’
Agregamos la coma y los puntos suspensivos.
21. El original dice cayllamán, igual que más abajo astaanmán.
22. Aquí están presentes lo sufijos -ku, -pu y -wa (estos dos últimos se juntan en -pa). La
traducción ‘se me lo ha aumentado’ no es sólo absolutamente literal, sino además es la forma
idiomáticamente correcta utilizada en el español regional santiagueño.
23. Contracción de ñaqqa unay ‘antes’, ‘hace mucho’.
24. La construcción relativa kay... chayqa sustituye en este caso la habitual chá... chayqa.
25. Este y otros adverbios utilizados en el texto van acompañados de un gesto dirigido al
público por parte del cuentista y demuestran claramente el carácter oral del texto.
26. Muletilla o interjección muy habitual en el discurso oral del quichua santiagueño,
equivalente al ‘¿no cierto?’ o al ‘¿que no?’ del español regional santiagueño.
27. Serku en quichua y cerco en español regional son las designaciones habituales para un campo
de sembradío de cualquier cultivo. Para la delimitación de los cercos se aprovechan árboles y arbustos
con ramas, preferentemente espinosas, y palos entretejidos, pero también hay cercos a cuyo derredor
hay plantadas cactáceas, especialmente cardones, que con los años forman una pared compacta.
28. Lo habitual es mana aykapas tarinakus.
250
SISA PALLANA
El chivo y el tigre
Sixto D. Palavecino
Un día el chivo había pensado sembrar. Había muy linda tierra para
sembrar, pero también mucho monte. Y dijo:
—Ahí tengo que limpiar para sembrar. –Y había ido a buscar un terreno
apropiado, monte adentro. Y encontró un pedazo chiquito, estee... limpiado.
—Aah, aquí es lindo. Por aquí nomás ya voy a empezar a limpiar –dijo.
Y limpiando un pedazo lo dejó y se fue.
Y entonces vino el tigre y lo encontró.
—Aaah, aquí se me lo ha aumentado lo que hace tiempo dejé limpiado.
Dios me está ayudando.
Y él también, limpiando hasta por allí, dejó y se fue.
El chivo había venido otra vez a trabajar. Y alegrándose mucho dijo:
—Aquí se me lo ha aumentado más todavía lo que dejé limpiado. Dios
me está ayudando.
Y, ¿que no? Así nomás anduvieron limpiando sin encontrarse nunca. Y
habían terminado de limpiar sin conocerse nomás, sin encontrarse.
Y habían empezado a arar ya, haciendo el cerco, ¿no? Y terminaron de
arar sin encontrarse nunca.
251
MARIO C. TEBES Y ATILA KARLOVICH F.
Uturungu amus tareq kasa kara kutis arasqata astaan atunta29 kusikus:
—Dyos yanapaachkan na kaypeqa.
I kutis amoq kasa kara chiboqa araq. Astaan atunta tareq kasa kara kusikus.
I chaynalla na puris tarpus puchukas, mana tarinakus mana reqsinakusa
karanku aykapas. I tarpus puchukaptinkuna chaymanta lloqsin na trigoqa. I amusa
kara na kosecha, na, na ruwakus trigoqa. I na granus ruwakupuptinkuna trigutá,
na poqonaas, qallarisa karanku katus30 amus mikuyta... dañuyta. I chaywan amusa
karanku kwidaq, kay... manchacheq katusta.
Chaypi tarinakusa karanku chayraq. Uturungoqa31 chaqayta manchas
chibuta qaas nisa kara:
—Ká, ká, ká32 supay kanqa —nisqa.
Porke chibu kasa kara yana, waqrasnenqa ancha atuchaq,33 nataq barbasnin
suni, qorotan ká... largasqa chaqay pyernasnin chawpinpi. I nisa kara uturungoqa:
—Ká kan supay i kayqa pusaanqa. Mikuwanqa.
I chiboqa nataq uturungutaqa reqsis uturungu kasqanta:
—Kayqa kasaanqa. Mikuwanqa —nisqa.
Manchanakus ishkaynin kwidaq kasa karanku trigunkunata. Chaqay lawta
suk req kasa kara i sukqa suk lawta.
Chaynalla puris apas34 na chiri chayaptin, ancha chirimanta mana atikus,35
qallarisa kara chibu maskayta yamtata. I tantachis kayna36 churaptin i uturungu
nataq paypas apamus, yamtata paypas chaypi churasa kara. Pero mana
qayllanchanakus, manchanakus ishkaynin i ninata ruwasa kanku.
252
SISA PALLANA
7. Esta expresión, muy habitual en el español regional santiagueño en lugar de ‘por madurar’, ‘a
punto de madurar’, es un evidente calco del quichua.
253
MARIO C. TEBES Y ATILA KARLOVICH F.
Ninata ruwas chá chiriptin, tiyasa kanku uyapura, ninapi suk kay
lawmanta i sukqa chaqay lawmanta. Apasqanpi chiboqa qallarisa kara maqsiyta.
Wakcha chibu, claro, ancha llamkasqa unay37 puris, chisiyas.38 I qallarisa
kara umanan nina saankama ris, amoq kasa kara, maqsis, urmanaas.
I uturungu yaqa ayqes lloqseq kasa kara. Kutis bolyakoq kasa kara. Nisqa:
—Supayqa amenasaachkan, ká pusaanaas —nis.39
I chiboqa nataq uturunguta qaaspalla:
—Mikuwanqa —nis.
Apasqanpi chayna maqsis tiyas ¿manachu?, urmasa kara nina ukupi,
siminan senqanan i barbasninan.
—¡Uuuu!40 —nisa kara.
I chaypi uturungu ayqes lloqsisa kara. Sachanqa bullalla chá risqan ¿manachu?,
mana amusa41 kara aykapas uturungoqa manchas, supay kasqanta nis.42
I chayna, tukuy kosecha kutisa kara chibupaq.
Tuli, Kasachidor43
Vicente J. Salto
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SISA PALLANA
La cacería de Tuli
Vicente J. Salto
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MARIO C. TEBES Y ATILA KARLOVICH F.
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SISA PALLANA
257
MARIO C. TEBES Y ATILA KARLOVICH F.
52. Durante la cacería al acoso los perros persiguen su presa ladrando (toryay), en cambio
cuando el tigre, agotado, se sube finalmente a un árbol, cambian de voz y aúllan (agollay o
waqapuy). Entonces el cazador sabe que la presa está acorralada.
53. El original dice qechusa kara, es decir que Tuli retiró los perros, cosa que no entendemos
bien. Sugerimos cambiar por qeshpipukusa kara.
54. Éste y el siguiente cuento nos fueron facilitados por Jorge Alderetes, quien los publicó
en Internet con autorización de la viuda de Maldonado. Agregamos la traducción del propio
Maldonado, corrigiendo donde nos parece hacer falta.
55. Aquí la voz taqo no designa el algarrobo sino el árbol en general, como es habitual en
quichua santiagueño.
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SISA PALLANA
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MARIO C. TEBES Y ATILA KARLOVICH F.
Burro apisqa
Carlos Maldonado
56. May –en este contexto– es apócope de imaynataq. Se lo traduce por ‘¡cómo!’, o con más libertad
y acierto, por ‘¡qué!’. Ocurre en expresiones como imaynataq renqa/may renqa ‘¡qué va a ir!’, may tarisaq
‘¡qué lo voy a encontrar!’, siempre en combinación con tiempo futuro, expresando enfáticamente una
certeza negativa o escepticismo rotundo con respecto a promesas ajenas o propósitos propios.
57. Nótese que en la mayoría de los dialectos quechuas este équido se denomina asnu, a pesar de que
en los castellanos locales la voz ‘asno’ ha sido suplantada por ‘burro’. En santiagueño sin embargo es burru.
58. Sobre serku ver nota pie de página en Palavecino, Chibu Uturunguwanpas.
59. Apócope de maymanchus. El original dice maymash.
60. A gatas es una locución adverbial castellana con que, según la definición del DRAE se
significa el modo de ponerse a andar una persona con pies y manos en el suelo, como los gatos. También existe
la expresión popular salir a gatas es decir con gran dificultad y trabajo. Este es el sentido que tiene en
el español regional del NOA [ver también Solá (1975)] y en el quichua. En Bravo (1965) encontra-
mos: i agatas atisa kara rimayta (‘y apenas pudo hablar’) (Relato N° 48), i agatas allqostaqa rretiranku
chaymantá (‘y con gran trabajo retiraron a los perros de allí’) (Relato N° 24).
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SISA PALLANA
El burro aprisionado
Carlos Maldonado
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262
SISA PALLANA
10. Los tobas son un pueblo indígena de la familia guaycurú que vive en las provincias del Chaco
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Por desnokáw69
Mario C. Tebes
264
SISA PALLANA
Por “desnocao”
Mario C. Tebes
Totorillas quedará a unas tres leguas de Bandera Bajada. Antes (de) que
el río la llevara, era un poblado bastante grande y con mucha población.
En qué año sería, un boxeador, Bonavena, fue a pelear a Norte América,
ya que aquí ya nadie se le animaba. Y cuando transmitían esas peleas, la
muchachada de Totorillas reuniéndose en el boliche sabía escucharlas.
Un sábado a la noche cuando la escuchaban, la radio del bolichero se
había descompuesto y habían quedado sin saber el resultado. Pasada la me-
dia noche, viniendo de Bandera había llegado en el boliche Irishcu (Ireneo)
y le habían preguntado si sabía cómo había salido Bonavena.
—Hombre, —les había dicho— oí que decían que ganó Bonavena “por
desnocao”.
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MARIO C. TEBES Y ATILA KARLOVICH F.
Uturunkup beloryon70
Aldo Leopoldo Tévez
70. Tomamos este episodio de la “saga” Uturunku atoqwan [en Tévez (s/a: 15-23, nuestro
fragmento: 20)], en la cual Tévez incluye una gran parte de los episodios sucedidos entre el zorro
Juancito y su tío, el tigre. La escritura del original parte de la signografía de Bravo pero se toma
muchas libertades, a veces asistemáticas. Normalizamos y corregimos la puntuación donde lo
creemos necesario. La traducción es nuestra, ya que la del autor es demasiado libre y abunda en
detalles ajenos al original.
71. La forma uturunku pertenece al lenguaje literario (también Sosa [1953: 10] la utiliza).
Lo habitual es uturungu.
72. Koyunda es, como en español, la correa o soga fuerte con la que se uncen los bueyes. En
el lenguaje popular también se usa la forma coyunta por asociación con yunta.
73. Runa en el dialecto santiagueño significa ‘indio’, ‘indígena’. Sin embargo su uso tampo-
co es muy frecuente en esta acepción (p.e.: ñawqenpi suk runami krusakora, Sosa [1953: 10]).
Mucho más frecuente es indyu. Sí se usa la voz en términos compuestos como runa uturungu,
runa kaspi, runa wanchi, allpa runa. En cambio es relativamente frecuente el uso de runa en el
sentido original de ‘ser humano’, y de ‘varón’ también, como en el caso presente, en el lenguaje
literario, en autores como Tolosa, Ruiz Gerez y Tévez. La pluralización mediante -kuna refuerza
el carácter literario del uso. Ver también nuestros comentarios en Tolosa, Basilisku y Ulloa /
Alfaro, Palabras de la Consagración.
74. La qala es un loro pequeño, pero más grande que la cotorra (‘Thectocercus acuticaudatus’).
75. Kandil en quichua generalmente significa ‘vela’, ‘cerillo’ o ‘velón’, acepción consignada
por el DRAE como antigua.
76. Lo habitual es Juansitoqa, igual que más abajo uturunkoqa, kaballonqa.
266
SISA PALLANA
Cansado ya, y sin poder apresar a Juancito, cierto día el tigre le dijo a
su mujer:
—Voy a hacerme el muerto. Llama a todos los vecinos. Yo estaré acosta-
do como un muerto, así, si viene Juancito, podré agarrarlo. Si lo agarro, voy
a atarlo con esa correa larga, para que entienda que nadie se burlará así de mí.
¿Entiendes?
Cuando llegó ese día, empezaron a llegar todos los hombres a la casa del
tigre, algunos con sus mujeres. Yendo, doña Cala le había avisado a Juancito
que su tío había muerto.
—Si es así, esta noche quizás iré al velorio, —había dicho haciéndose el
triste.
—Así tiene que ser, muchacho, —le había contestado doña Cala,
agregando:
—Llévale aunque sea un velón a tu tío, así Dios te ayudará, mi hijito.
—Sí pues, doña Cala, enseguidita iré.
—Hasta cualquier momento, Juancito.
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MARIO C. TEBES Y ATILA KARLOVICH F.
77. La forma habitual con la que aparece esta prenda de vestir gaucha en el quichua santia-
gueño es chiripa, aunque también se dice, bajo influencia guaraní y pampeana, chiripá. La forma
chiripaq, tal cual la usa Tévez, es una forma culta que procede de una supuesta (y cuestionada)
etimología quichua: chiripaq: ‘para (o mejor contra) el frío’.
78. El original dice botas puca, sombreron yana. Por una parte le falta la marca de persona a
botas. Por otra falta el sufijo. O se trata de objetos directos dependientes de churakus o de
circunstanciales marcados con -wan, como enmendamos nosotros.
79. Lo habitual es wasip punkunpi.
80. Lo habitual es wakin que significa ‘algunos’. El pluralizador es innecesario.
81. Mikilu es la ‘nutria’. El autor inventa la forma femenina para designar a la doña.
82. Así como aparece la oración en el original (tutamanta wajcha huañusa cara), el sentido
sería: ‘en la mañana murió pobre’. Para decir ‘en la mañana murió el pobre’ es obligatorio focalizar
wakcha mediante -qa. Nótese además el uso del narrativo que marca información de segunda
mano. De hecho ni al vizcachón ni a la nutria les consta la muerte del tío.
268
SISA PALLANA
—Hasta hoy, doña Cala, —le había dicho Juancito, guardando un cuero
de chancho que sobando nomás había estado queriendo hacer un lazo largo.
Al anochecer Juancito había ido al velorio a ver a su tío muerto. Había
ido bien vestido, poniéndose su chiripá nuevo, con sus botas rojas y su som-
brero negro, su facón puesto en el cinturón. Había ido a caballo. Su caballo
era un avestruz.
Cuando llegó allá castigando su caballo, se había parado como en la
puerta de la casa de su tío. Allí lo vio acostado, sin moverse. Todos los vecinos
estaban presentes, algunos llorando y otros hablando entre ellos.
Don Vizcachón, saliendo con doña Nutria, le había dicho:
—Bájate, muchacho, ven y toca al difunto pues. El pobre murió en la
mañana... Mañana lo vamos a enterrar...
El caballo de Juancito no se había quedado quieto; agachándose por so-
bre el pescuezo nomás del avestruz había dicho:
—Si mi tío estuviera muerto, movería su cola... Todos los muertos suelen
hacer así pues, para que los vivos no los olviden.
El tigre estaba acostado sin moverse y escuchando, mientras Juancito ha-
blaba. De repente empezó a mover la cola. Ahí, viendo que no era verdad que
su tío había muerto y riéndose nomás, Juancito había sacado su caballo a la
velocidad del viento.
Yendo por entre el monte se decía a sí mismo:
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MARIO C. TEBES Y ATILA KARLOVICH F.
83. Los umus eran los miembros de una orden sacerdotal de la religión incaica. Así escribe
Poma de Ayala ([1615] 1987: 297): Los pontifises hichezeros laycaconas, umoconas, uizaconas,
camascaconas que tenía el Ynga.... Los españoles identificaron las prácticas religiosas de los
indígenas con la brujería que conocían de Europa. En Santiago los brujos masculinos son más
bien raros y la designación habitual para las femeninas en quichua es bruja y también medika,
cuando se dedica a las curaciones. Sin embargo subsiste y es conocida por los hablantes la voz
umu, que también designa a las brujas mujeres. Así Palavecino (s/a:155): warmi yanata qaarani...
umucha ampiasa kara.
84. Lo habitual es makinta, sin pluralización.
85. El original dice chirisckan, forma que no existe en el dialecto santiagueño. Lo habitual es
chirichkan y vale también chirishkan (en la zona de Atamishqui).
86. El original dice huahuitayniychis.
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SISA PALLANA
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MARIO C. TEBES Y ATILA KARLOVICH F.
Tobaan tigrewan87
Hipólito Tolosa (Don Ishicu)
Chá sachas ancha ashka tiyasqanpi, llallisa kara suk kaso, chá, impene-
trable nipunku chaypi.
Suk toba suk tigrewan88 maqanakusa karanku. Kasa kara Mayu89 Berme-
jo patapi, Chakopa cheqallanpi. Kay sachasqa apinku ancha ashka waranqas
watasta, ina mana yachakun ima bichus mana reqsisqayku kawsanku chá
sachas sonqonpi. Chá sachaspi suk toba, Felipe Tipaldí sutiyoq, tigrewan
tinkunakus maqanakusa karanku.
Tobatá tiyapusa kara ishkay chunkas taayoq watas. Apis purisa kara suk
machete sumaqta, ancha kuchudorta. Wamaq tirutá toba choqapusa kara. Pay
ukunpaq, nisa kara, kay tirullaan wanchisaq, pero kay tigré qeshpisa kara pachanpi
pinkis. Macheté mana taripasa kara pay munara chaynata, pero tigrepa
millpunan qayllitapi, suk utkuta ruwapusa kara. Kay tigré, yaarta qaas astaan
piñakusa kara i suk markuñasuta90 choqapus, Tipaldipa markuñan lloqenta
qorapusa91 kara. Kay Tipaldeqa mosoqmanta qasi bolayas bolayas92 qemikus
machetenta ñawqe tullusninpi utkichipusa kara. Chaywanqa kay tigré wañu-
wañuta93 urmasa kara. Tipaldipas kay tigré urmara, qayllitanpi paypas urmasa
kara, na mana markuñayoq payqa. Qonqayllamanta tigré wasa chakisninpi
taanakus Tipaldi saanpi ripusa kara, kolmillusninan millpunanta toqyachipusa
kara. Chayllapi tigre i toba wañusa karanku, ishkaynin saan-saan.
87. Editamos este texto a partir de un manuscrito cedido por su autor. Corregimos y
normalizamos.// Se trata de un caso bastante particular en las letras quichuas: el autor parte de un
artículo periodístico que también forma parte de su manuscrito, pero no es que lo traduzca, sino
que escribe libremente un cuento a partir de la nota. Más allá del resultado, queda claro que se
trata de un ejercicio escritural que reedita en este contexto una práctica muy habitual de la
oralidad. En lugar de dar una traducción editamos la nota periodística en la cual se basa el cuento.
88. Es curioso que justamente el purista declarado Tolosa use la voz castellana tigre en vez de
la mucho más habitual uturungu.
89. El original dice Mayo, lo cual no tiene antecedente, salvo en topónimos castellanizados
como Pilcomayo.
90. Markuña por ‘brazo’ y ‘zarpa’ es un neologismo, creado por el autor –muy libremente– a
partir de marqa (‘brazada’). Lo viene utilizando hace bastante tiempo y ya pertenece a lo que Don
Ishicu llama el diolexto de Hipólito, su propio lenguaje literario.
91. Qoray significa ‘arrancar’, pero habitualmente se refiere a vegetales, maleza, maraña. Por
lo tanto el uso es metonímico.
92. Del verbo bolayay, ‘hacerse bola’: la expresión por lo tanto significa ‘medio haciéndose bola’.
93. Wañu-wañu (adj.): ‘medio muerto’.
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Mishtól Bajo kan llaqtay. Chá pagupi suk qari yachaq kawsaq kara, allita
ruwapukus tukuy jentesta.
Noqa karanitaq95 á shoqta watasan96 ina. Yuyani... Suk tutamantapi Santyago
syudarmanta chayara tiay Juanita ashka rregalusta apampasniyku97 ayllusniypaq.
Noqapaqqa alpargatasta, suk trompo dansarinta i, astaan sumaqnin, suk pelota
de goma yanata. Pukllas porerayku98 yanasitusniywan, chakin llatanlla. Pichus
aytara pelota yana mositoqta? Ris suk taqo urmasqa tiyara, chaypi yaykora, uyarerani
semillas ichakoq inata: shiii...! Mana kasus chakiyta saterani... Suk wachiyna tukuy
ukuyta nanachiwara chakiypi prendisqa suk machaqway. Kaskabél nipunku chay
kasa kara. Rratunpi qallarera chakiy punkiyta, afyebrakus ponsoña onqochiwaptin...
—Utqa, utqa! –nera abwelitay– Serafinta maskaychis! Pay ampenqa.
Don Serafín amus chakiyta qaas umayta chamkaas niwara:
—Ama manchakuychu!
Qaris pureqkunata nipukora:
—Riychis kabrasta maskaq. Lechita sorqos apampaysh.
Rretamapa sapinta, ajo i alkanfor inakuwan kasqanta. Chaywan suk
chaqrundilluta99 ruwas upyachiwara, kichwapi rresas o nis imatachus.
Chaymanta sayakus niwarayku:
—Syesta na kaq rin. Vitu onqoq puñuchun. Allichakonqami...
Kutis na tutayaptin Don Serafín amora qaawaq. Na fyebre anchusa kara
ukuymanta. Chakiymantapas punkisqa na llallishkara.
—Ká waaqa mana wañonqa na —nera ampikoq— wiñas allít
ruwachun paypas.
Nis Serafín Bazán tuta yanapi chinkara...
Mana pay kaptenqa wañuyman kara. Paguyqa syudarmanta tiyan syen
kilómetros ima, tukuy sacha. Mana atiyman kara a tyempo chayayta... a lomo
de caballo o de burro...
94. Editamos este texto a partir de un manuscrito del autor en el cual aplica una escritura
propia que vacila entre Bravo y el alfabeto panquechua. Normalizamos y enmendamos la puntua-
ción. La traducción es nuestra.
95. Nótese la utilización del sufijo -taq, que habitualmente sólo se encuentra agregado a
interrogativos. En este contexto no es sólo enfatizador, sino tiene un sentido conjetural.
96. Lo habitual es watasniyoq.
97. De apa-mu-pu-wa-s-ni-yku.
98. Poriy es una variante idiolectal, no muy frecuente, de puriy. La encontramos también en
Bravo (1956a) N° 345: noqachu mana waqasaq ká poreqsituraykoqa.
99. Derivación hibridada del verbo chaqruy que significa ‘mezcla’, ‘menjunje’.
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100. Tomamos este texto de Bravo et alii (1995: 96 ss.). Este capítulo (de un libro que encara el
fenómeno de la Salamanca como psicopatología social) consta de una pequeña introducción y 22
entrevistas/relatos grabados parcialmente en quichua. A pesar de figurar en un contexto recopilatorio,
éste es claramente un texto escrito. Su autor es Enrique Castaño quien, según dicen los datos registra-
dos en la investigación, a su vez obtuvo los relatos de Donato Juárez, de La Abrita, Depto. Silípica, y
entregó su colaboración redactada a los investigadores. El texto, de abril de 1993, exhibe un llamativo
nivel de manejo del idioma. Según nos informa Luis Garay, quien estuvo implicado en el trabajo,
Castaño es egresado del Curso de Lingüística Regional Quichua-Castellano de la Facultad de Huma-
nidades de la UNSE y participó activamente de la investigación. Esto se explicita en la prolija introduc-
ción, de corte casi técnico, que Castaño hace: Salamankata (mejor hubiera sido Salamankamanta)
imallatapas yachanaas lloqserani informantesta maskaq. Chaypaqqa aqllani jente astaan watasniyoqta y wamaqta
rini Serapio Villavicenciota qaaq. Pá kawsan La Abrita, Depto. Silipicapi y na 80 watasniyoq kashkanqa. etc.
A pesar de tratarse de un relato escrito, se toca con la oralidad en cuanto su fuente directa es oral y la
habilidad del autor en reproducirlo (por escrito) está asentada en sólidas bases orales. Del mismo autor
reproducimos otro relato, Qallu mikoq, ése sí claramente de origen oral, pero que demuestra el mismo
buen manejo del idioma. // La escritura del original es la de Bravo. Normalizamos el texto corrigiendo
tácitamente errores evidentes, puntuación y acentuación. En los demás casos indicamos los cambios en
las notas. La traducción es nuestra, ya que la del original tiene demasiados errores.
101. La inserción de comentarios entre paréntesis corrobora el carácter escrito del texto.
102. Lo correcto es inbitakusqanta, ya que se trata de una subordinada dependiente de niwan.
103. La salamanca es una creencia o institución supersticiosa –para decirlo de alguna manera–
difundida en gran parte de la Argentina, pero sobre todo en el noroeste. En su concepción santiagueña
se trata de una cueva en la que se tiene tratos con el diablo –habitualmente en forma de animal– o con
alguna bruja. Para entrar hay que renegar de la religión cristiana, escupiéndole en la cara a las imágenes
de Cristo y la Virgen y pasar muchas pruebas de valentía y coraje. Si bien la salamanca se asocia con la
música, no hay elementos orgiásticos sino más bien sapienciales en ella. La voz indudablemente
proviene de la Universidad de Salamanca (pero también está presente la salamanca o salamanquesa, una
especie de salamandra asociada con el diablo). Después de pasar por variadas pruebas que acreditan su
coraje, los adeptos pasan a ser alumnos que entran a estudiar buscando excelencia en alguna de las
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habilidades (abilidár es un concepto clave en este contexto) que la cultura campesina considera de
valor: el manejo del facón, la doma, el arte de la seducción, el baile y el dominio de los instrumentos
musicales. El precio a pagar es el alma. A sus adeptos se los llama salamanqueros, y la sociedad
tradicional los considera con una mezcla de admiración, miedo y rechazo. Véase también Sosa (1953),
Bravo (1956: 193 ss. [N° 50] y 205 ss. [N° 55]) y Palavecino (s/a: 64). Para profundizar en el aspecto
histórico del tema vale la pena Saganías (2000) y sobre todo el nuevo trabajo de Farberman (2005).
104. Sobre sulki, véase nuestro comentario en Suk kuti Ucha.
105. Lo habitual sería risa kara o risqa, ya que el sujeto es singular. Pero hay que tener en cuenta que
la coordinación de número en quichua santiagueño no es tan estricta como en castellano, pero bajo la
fuerte influencia de este idioma sí más habitual que en otros dialectos (cf. Cerrón Palomino [2003 2ª ed.:
306] que dice en cuanto al quechua en general: La concordancia de número es en líneas generales opcional).
106. El original dice Sastre, pero tiene que estar focalizado, ya que hay contraste entre
Donató y Sastré.
107. El original dice ancha sumajta. Se trata del sujeto de la oración. Sumaqta podría
admitirse si se lo considera modificador adverbial.
108. El original dice escaleras.
109. Sobre ampaláw, véase nuestra nota en Sosa, Pallaspa. La ampalagua enrollada es tópica
en la descripción de la Salamanca. Así leemos en Palavecino (s/a: 64): achka rollos ampaláws
muyulla asyentos churasqas (‘muchos rollos de ampalaguas alrededor, hechos asientos’) y en Bravo
(1965: 205): asyentosqa kara suk ampaláw arrolláw (‘los asientos era un amplagua arrollado’ [en
español regional la voz se considera masculina]).
110. El original dice nigri ninpas.
111. El informante prescinde del verbo copulativo, cosa que no es habitual en el dialecto
santiagueño, pero no deja de ser correcto.
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SISA PALLANA
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SISA PALLANA
Dicen que había un niño muy desordenado, sin ley, que tenía sus cositas
en todos lados y que por esa misma razón tenía sus problemas para llegar a
horario a algún lugar y sobre todo a la escuela.
Cansado de esto, un día se puso a pensar cómo12 darle solución a su
problema. Pensando y pensando le salió una idea genial. Antes de acostarse a
dormir, comenzó a anotar todo, dónde había dejado cada una de sus cosas.
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MARIO C. TEBES Y ATILA KARLOVICH F.
Tarpudor126
Héctor René Tévez (Corocho)
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SISA PALLANA
La siembra
Héctor René Tévez (Corocho)
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SISA PALLANA
Ese año el algodón valía mucho. De una tonelada ibas a comprar mu-
chas mulas y arado nuevo. Vino muy bien esa cosecha.
Jashi Corbalán tenía un cerco muy grande, pero no tenía dinero para
comprar semilla y había dicho para su interior:
—No tengo plata y quiero sembrar algodón. ¿De dónde voy a sacar plata?
Cuando estaba pensando así había llegado Ishmicu Argañaraz, de quien
decían que era hijo del turco Abraham, y le había dicho:
—¿Por qué estas triste, Jashi?
—¿Cómo no voy a estar así? No tengo dinero y quiero sembrar algodón.
Ahí nomás Ismael le había dicho:
—Te voy a hacer una propuesta. Vamos a sembrar algodón. Yo te voy a
dar la semilla y te lo voy a hacer arar el cerco, y vos vas a cuidarlo. En la
cosecha vamos a ir a medias, vamos a ser socios.
El algodón se había hecho muy lindo y había cargado con muchas pe-
ras. La cosecha había sido grande, el cerco había quedado todo blanco y
mucho algodón habían cosechado.
Una noche el socio había llegado a la casa y le había comprado la parte
y le había dado muchos millones de australes.
Ni Jashi ni la esposa sabían contar, y lo habían hecho llamar a Shakita
para que cuente la plata. Terminando de contar le había preguntado:
—Jashi, ¿que vas a hacer con este dinero?
—Esta noche voy a hablar con mi señora y ahí vamos a decidir.
Esa noche no había podido dormir. Mucho había querido comprar una
camioneta.
—Ya sé manejar muy bien –había pensado–. Sé andar en la camioneta de
Ismael.
Al día siguiente, bien temprano, tomando unos buenos mates, le había
preguntado a su mujer:
—¿Qué vamos ha hacer con este dinero?
La esposa le había dicho:
—Vamos a comprar una casa en La Banda, y de ahí vamos ha hacer estudiar
a los chicos para que no sean como nosotros, que no sabemos ni leer ni escribir.
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MARIO C. TEBES Y ATILA KARLOVICH F.
140. Para illu, Bravo ([1956] 1996) da ‘goloso’, ‘ávido’, ‘deseoso’, mientras el Vocabulario de
Alderetes (2001) da únicamente ‘goloso’. Éste es su sentido nuclear. A veces adquiere una connotación
peyorativa como el castellano ‘baboso’. De cualquier manera el adjetivo solamente puede aplicarse en
sentido figurado a cualquier deseo que no sea el de comer, el de beber o el impulso sexual.
141. Chutkiy significa ‘zafar’. Por extensión se lo usa para indicar ‘partir’, ‘salir rápido’ (p.e. en
carreras de caballos).
142. Expresión del español argentino que designa un vehículo nuevo de fábrica.
143. Se trata de una voz del español argentino que significa ‘detalle’, ‘cosa que llama la
atención’, ‘cosa atractiva’.
144. Así se denomina la alfalfa en quichua.
145. Sobre el verbo pangaryay ver nuestro comentario en nota de pie de pagina en Sosa,
Pallaspa chinkas richkaqta.
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Kunan chá wañora chaypi, tiyan suk krus ancha atun kaspimanta ruwasqa.
Ninku tukuy tutas krus puntanpé rikurisqanta killimsayna i tukuy churapunku
belasta i sisasta 146 entero wata i mañanku ancha sumaqta ripukunanta
kosechankunapi.
146. Sisa es la única voz que el dialecto santiagueño posee para ‘flor’. Los otros dialectos
sureños conocen t’ika (tika en Ayacucho) y wayta, siendo t’ika más bien la flor cultivada y wayta la
silvestre. Sisa, en estos dialectos, se usa más para inflorescencias, es decir las flores de frutales y
cereales, e incluso para el polen (Cusihuamán [2001]), Lara [1997], Yaranga Valderrama [2003]).
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Ahora, donde murió hay una cruz muy grande hecha de madera. Dicen que
todos las noches en la punta de la cruz aparece una luz como una brasa y todos le
ponen velas y flores durante todo el año y le piden que les vaya bien en sus cosechas.
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TEATRO
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Sachapa Waqaynin1
Carlos Maldonado
1. Hasta donde sabemos este y la obra Kasarakoq, del mismo autor, son los únicos textos
teatrales de la literatura quichua santiagueña. Se trata aquí de una pequeña obra costumbrista en
dos escenas con jugosos diálogos que reflejan muy bien la ruda gracia (en este caso a veces
demasiado ruda) del contrapunto festivo que tanto cultivan los quichuistas. // El texto nos fue
cedido por Jorge R. Alderetes quien lo publicó en Internet con autorización de la viuda de
Maldonado. Corregimos algunas inconsecuencias.
2. Acortamos a lo esencial las profusas explicaciones e instrucciones escénicas del original.
3. El original dice siwdar. La refonologización de esta voz es problemática, ya que en la primera
sílaba se encuentran justamente las dos semiconsonantes quichuas. Pero como las sílabas quichuas
terminan en su enorme mayoría en vocal, nos parece preferible syudar (igual que negosyu).
4. El uso de saa como preposición (o “posposición”), y en este sentido, es un evidente calco
del español, que sin embargo se ha vuelto bastante habitual. Más “correcto” sería chaymanta.
5. El original señala esta y otras caídas de sílabas por alargamiento vocálico y escribe puriptiykee.
6. Nótese que del verbo español ‘deber’ se derivan dos verbos diferenciados en quichua
santiagueño: deey (de dewey) ‘deber dinero’ y debey ‘deber’ en el sentido conjetural (p.e. deben mishi
kayta). En cambio, cuando ‘deber’ señala una obligación, se usa la construcción -na con marca de
persona y tiyan (para el presente, p.e. estudyanay tiyan ‘debo, tengo que estudiar’) o kara (para el
pasado, p.e. mikunayki kara’ debiste, tuviste que comer’).
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SISA PALLANA
1. En principio seguimos la traducción muy literal del original, pero nos permitimos algunos
cambios para hacerla más fluida y legible.
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DON MATÍAS: Upallay niyki, Pastora, tontachu kanki, noqachu
waqrulu kani.
DON COSME: Imaq chayna ninakunkish? Manami allichu.
DOÑA PASTORA (cada vez más enojada): Noqa mana nisaq qari mana
chamkaasqantá. Ká byejota ari niporani chayraq saqes sukunaan.
DON MATÍAS: Qam upallaqchu rinki, warmi, o munankichu maqasunayta?
(Doña Pastora llora resentida con su marido pero sigue hilando y se seca las
lágrimas cuando entran dos amigos medio alcoholizados, don Pudi y don Zenón.)
DON ZENÓN (con ironía a doña Pastora): Na jetaykita largas tiyanki
kaballu byejoyna.
DOÑA PASTORA: Noqacha yachani imaqtaq jetayta largas tiyani. Qamta
manami importasunchu. Upallas chá binota satikuy wasaykita
lloqsisunankaman.7
DON MATÍAS: Upallay á warmi, saqey chá alegayta chá qariwan.
Munaspachu purinki ima, byeja rupayniyoq?
DON PUDI: Qampas upallay á, Zenón. Imaq má kantapukunkillapas?
(Don Zenón templa su guitarra y ante una advertencia de su compañero aclara:)
DON ZENÓN: Noqa alli uywasqa8 kani, wawqey. Saqrastá mana rimasaq.
(Comienza a cantar:) Ahí tiene doña Pastora / su mal quisiera curar / siendo
un rato su marido / para hacerla reca...
(Salvo Doña Pastora se ríen todos, pero Don Pudi lo interrumpe para que no
cante la obscenidad y los hombres siguen bebiendo).
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Ocho lisustaqa allwina3 chusi inata, chaymantaqa pallana taa pallanaspi ocho
lisus kananpaq: taa anaqman, taa abajuman i taa sarunas; i taa soqarinas kanku.
Wamaqta allwina, aysarispa pallana, pallas puchukás lisuna. Na lisuspaqa,
telarpi lloqachina aayta qallarinapaq. Sarunasqa4 lloqachis i uraykuchis lisusta,
dibujosqa ruwakun. Dibujosqa kanku rrombitus, kaykunata nipunku “ojo’i
perdiz” i atinku sesgopas kayta i qenqopas.
Chaymanta chusi inallát aas kuchuna.
Ocho lizustacka5 alluina chusi inata, chaymantacka pallana taa pallanaspi ocho lisus
canánpaj: taa anajman, taa abajuman y taa sarunas; y taa sockarinas cancu.
Huamajta alluina, aisarispa pallana, pallas puchucás lisuna. Na lisuspacka, telarpi llockachina
aayta ckallarinápaj. Sarunascka llockachis y uraycuchis lizusta, dibujoscka ruacun. Dibujoscka
cancu rombitus, caycunata nipuncu “ojo’i perdiz” y atincu sesgopas cayta y ckenckopas.
Chaymanta chusi inallát6 aas cuchuna.
Qayna i kunan7
Unión Cívica Radical
2. Este testimonio –no incluido en Bravo (1965)– ha sido tomado por Bravo en Bandera
Bajada (Figueroa) en 1963. La informante tenía en aquel momento 70 años. Ella también es la
informante de Qollqe planta (N° 34) y Toro Supay (N° 33). A pesar de ser un testimonio oral, se
trata de un texto de carácter técnico, una instrucción para tejer que debe leerse como una receta.
// Trabajamos sobre un original mecanografiado por el propio Bravo, de la colección de Mario C.
Tebes. Normalizamos, agregamos la versión original, ya que no está publicada, y reproducimos la
traducción de Bravo. El título en quichua es nuestro.
3. Nótese los concretizadores (-na) mediante los cuales la telera da las instrucciones: allwina,
pallana, lisuna, kuchuna (‘es de urdirse’, ‘se urde, hay que urdir’...).
4. Aquí se omite la marca del instrumental -an.
5. En contra de sus propias reglas Bravo escribe lisu en todo el texto.
6. El original dice inalla.
7. Se trata de un panfleto propagandístico de la Unión Cívica Radical con motivo de las
elecciones a gobernador provincial del 3 de marzo de 1940 promoviendo la candidatura de Gabriel
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SISA PALLANA
Ayer y hoy
Unión Cívica Radical
1930. Saben, mis hermanitos, ¿qué pasó en este año? Los radicales deja-
ron de gobernar. Desde esa época el pobre cristiano quedó más empobreci-
do. Cuando ellos mandaban cualquier trabajador recibía todos los días 4
pesos para comprar donde quisiera lo que necesitaba.
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Chiossone, quien finalmente perdió la elección. El quichua siempre jugó un rol importante en la
política santiagueña y es bien sabido que los grandes caudillos del siglo XIX, como Ibarra y
Taboada, manejaban al dedillo tanto el quichua como a los quichuistas. // Presentamos el texto
normalizado así como también la versión en su grafía histórica (a partir de la fotocopia del
original). La traducción también es nuestra.
8. El original dice Marzoji.
9. Lo habitual sería rradikalespaq.
10. Falta la marca de objeto directo -ta.
11. Maypi casi siempre es interrogativo, su uso como relativo es muy poco frecuente.
12. Corregimos el canaaspa del original.
13. Aquí se juntan los dos sufijos -pa y -ta: el (voto, objeto tácito) de los radicales.
14. Corregimos el con del original.
15. Corregimos el alqui ancu del original.
16. Corregimos el sonkiequi del original.
17. Corregimos el llamcadorta del original.
18. Corregimos el manunka del original.
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20. Tomamos estos documentos de De Santis (1998: 37-39). El FRIP fue una de las agrupaciones
predecesoras del PRT-ERP, una de las organizaciones revolucionarias más importantes en los sesenta y
setenta. El jefe máximo del ERP fue Mario Roberto Santucho, descendiente de una familia de la burguesía
santiagueña y hermano del historiador Francisco René Santucho. Ambos fueron asesinados por la dicta-
dura militar. // Los tres textos que editamos revelan la pluma de un quichuista con excelente, casi exquisito,
manejo del idioma, en la línea de Vicente Salto. Es más, por razones estilísticas sospechamos fuertemente
de que el propio Salto es el autor del texto. En cuanto al lenguaje político, está mucho más cerca de la
tradición radical (como lo demuestra el texto Qayna i Kunan, escrito dos décadas atrás, que de la retórica
izquierdista que signa los panfletos posteriores de la organización revolucionaria. Normalizamos y corre-
gimos la puntuación donde nos parece conveniente, indicando ulteriores correcciones en las notas.
21. El original dice inatapas.
22. El original dice cuscayachis.
23. El original dice sinchiyananchispas.
24. Más correcto sería utilizar la primera persona inclusiva kasunchis.
25. Lo habitual es wañu-naa-spa-qa. La utilización del sufijo original -naya es arcaico (sucede en
algunas coplas) o pertenece al lenguaje literario y entre los escritores santiagueños el único que sepamos
que lo utiliza es Salto.
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Llaqtayku kichwakuna27
Vicente J. Salto
Cortina musical: El rumor de esta música nos dice que ya estamos en-
trando en la rueda de este Alero quichua.
Tema musical.
Llaqtayku kichwakuna:
Niyku kichwaqa mana pitapas alli kaynin imataqa waqllichipusqanta...
Ina alli kaypaq, yanapay ima kapunanta, allikuna imapi sapichasqa kas.
Mana yanqalla qaasqataqa, chayqa sutillami29 kan.
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Quichuablantes de mi pago
Vicente J. Salto
Cortina musical: El rumor de esta música nos dice que ya estamos en-
trando en la rueda de este Alero quichua.
Tema musical.
Quichuahablantes de mi pago:
Afirmamos que el saber quichua a nadie disminuye sus calidades mora-
les. Por el contrario, podría servirle de apoyo para mantenerlas, puesto que el
quichua se enraíza y se nutre de sabias disciplinas.
Si se considera con atención, esto es una verdad notoria.
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Llajtaycu quichuacuna:
Niyku quichuacka mana pitapas alli caynin imatacka huajllichipusckanta... Ina alli
caypaj, yanapay ima capunanta, allicuna imapi sapichascka cas.
Mana yanckalla ckaasckatacka, chaycka sutillami can.
Pitaj ninman mana carullamanta ‘rejsiscka casckantacka pichus quichua ucupi huiñajcka?
Ina cunancama cayninpecka mana uchasapachu; penqayniojmi, mana millayllachu.
Quichuata ñuñus huiñajcka masin cuyaj canmi, ayllun munaj, llajtan yuyaj.
Atinancamacka tucuyhuan allillata apapunacus; mana michanacoj yanapay ima caypecka;
mana yanapa caynin imatacka ‘ranticus.
Imallatapas masinta ckospacka, ckasilla ckos, ckockoy sonckolla. Mana ckockosckan
‘raycocka,33 imatapas mañacus, mana imatapas suyapucus, aterapascha huajcha cayta.
30. El original separa el sufijo de la raíz, cosa que Salto suele hacer y que nosotros “tolera-
mos” en nuestra edición de sus textos poéticos, precisamente por tratarse de poesía.
31. Sería más habitual maskapus taris.
32. Sería más habitual sonqonta untachis.
33. El original dice ‘raickocka, y más abajo huajllickonckanchu. Esta escritura refleja correctamente
la pronunciación de la velar que se convierte en postvelar ante la presencia de otra postvelar separada
de ella por una |o| (es el mismo caso de ckockosckan que proviene de cko-cu-y). Nuestro criterio es que
se deben guardar identificables los sufijos en la escritura. Por lo tanto corregimos ´raycocka, pero
dejamos (inconsecuentemente, es cierto) ckocko-, porque esta forma ya es demasiado habitual.
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Huajcha caspapas nataj, chá huajcha cayninhuan34 yachanacus, huajcha cay ucupi alli
imata mascas taripus, imachus taripusckanhuan, utulapas cachun, sonckon untapus.
Mana huajcha casckan ‘raycocka huajlliconckachu, millayllayanckachu. Mana ‘renckachu
huajcha cani nispacka, pillatapas huanchis apisckanta ckechojcka.35 Mana ‘renckachu nataj
huajcha cani nispacka, pillapipas ckonckoricus purejcka, amisckancuna imata
ckonacunapajcka. Llamcanckami, tarponcka imami uyuanckapasmi.
Chayna caycka, ancha alli caymi. Chaymi can quichuacunapa alli caynencka. Chaynallata
casckantaj cachun. Chaymi can causay imapa alli caynencka.
Chaski allpaykunapaq36
Enrique Ruiz Gerez
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Vicente:
Tata Yayayta mañas, umayta kanchachis qalluyta llampuyachis
yanapaananta, rimachisunaypaq noqanchispa qallunchispi, utula yachayniy
ukupi mana yachani imaynachus qallarisaq. Sonqoy ukupé achka ima tiyan,
chayllapi wichqasqachus kutin, mana atiptiy sorqoyta.
39. Lila Enriqueta Pastor, una persona muy respetada y querida en el ambiente quichuista,
fue maestra, estudió el quichua con Bravo y contribuyó con varias piezas a Bravo (1956a). En
ocasión de las exequias de Vicente Salto, quien falleció en julio de 1978, Lila Pastor pronunció
la presente oración fúnebre de características muy personales. Existen tres versiones de la
misma: 1. un manuscrito de la propia autora (en signografía de Bravo y de fecha indeterminada)
en la colección de Teresa Pappalardo (nosotros tenemos a mano la transcripción que hizo Jorge
Alderetes de este documento). 2. Una grabación del texto en quichua que Lelia Albarracín le
tomó a la autora en junio del 2000. 3. Otra grabación que Jorge Alderetes le tomó en agosto del
2001, que incluye una versión en castellano. Las consideraciones introductorias del primer
párrafo están solamente en el manuscrito. En las versiones orales, la autora se dirige directa-
mente al muerto (en la versión 2 hace brevemente referencia a que le va a hablar en quichua) y
lo describe cómo fue en vida. Por otra parte la exhortación final en la que la autora le pide
intercesión al difunto sólo está en las versiones grabadas. El puñuy, puñuy, puñuy que la versión
1 pone en boca de Dios, en las versiones posteriores lo dice la autora. Por lo demás las tres
versiones coinciden sólo medianamente, lo que no sorprende si se tiene en cuenta que en la
época de las grabaciones Lila presumiblemente ya tenía más de cien años, estaba casi ciega y
recitaba de memoria. Por todo esto y desde el punto de vista filológico habría que privilegiar el
texto escrito y utilizar las versiones grabadas solamente para salir de las dudas que pudiera dejar
el texto escrito. Sin embargo, no es nuestra intención reconstruir lo que la autora efectivamente
dijo el día del entierro de Salto, sino brindar una versión de un texto en el cual ella de alguna
manera estuvo trabajando aun mucho después de la ocasión. De todos modos, la comparación
de los tres textos deja claro que hay diferencias de calidad estética que justifican tomar en
cuenta las versiones posteriores. No obstante, hemos tomado como base de esta edición el
texto escrito. Como una edición crítica excede el marco de esta antología, presentamos el
resultado, sin duda discutible, con doble final y dando unas pocas variantes nomás, sin justificar
cada una de nuestras decisiones. // La traducción es nuestra, pero se basa en la que la propia
autora hizo en la grabación de Alderetes.
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Vicente:
Pidiéndole a Dios que me ayude, iluminando mi cabeza y suavizando mi
lengua, para que te hable en nuestro idioma, no sé cómo voy a comenzar en
mi poco saber. Adentro de mi corazón hay muchas cosas, pero acaso queden
allí encerradas, porque no las puedo sacar.
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MARIO C. TEBES Y ATILA KARLOVICH F.
40. La versión 2 y 3 dicen: Kayta rini chapres saqeq, una fórmula más sucinta que también nos
parece muy acorde al relato.
41. Del castellano maliciar (‘recelar’, ‘sospechar’) verbo que está en el DRAE, pero que en el
español argentino está cayendo en desuso. Sin embargo se mantiene en el español regional de
Santiago y es muy usado en el quichua.
42. Esta expresión, muy usada en quichua, significa difícil de manejar. La imagen evidente-
mente viene de los caballos.
43. Esta expresión deja muy claro que niy no sólo significa ‘decir’, sino también ‘pensar’, ‘querer’.
44. Este párrafo resulta mucho más comprimido en la versión 1: Chayna karanki allpapé.
Kunan anaqman paaspa inakuwan qaasuchkasqay. Tata Yayanchis ñawqenpi chayas, paypa kanchayninta
qaas tutayay ukupi kutis karullapi kuteranki, umpuyas, uman urmasqa manchaylla unta, penqakilu.
Chayna qaas nis Tata Yayanshqa nisoracha:
45. Qori es una voz que se perdió en el quichua santiagueño y que fue sustituida por el
castellano oro. Su uso es literario.
46. Para lograr el DRAE da como segunda acepción: ‘gozar o disfrutar una cosa’. E indica que ésta
es poco usada. En el quichua logray significa en primera instancia ‘aprovechar’, ‘disfrutar una cosa’.
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Una vez conquistado el Perú, los españoles siguieron hacia el sur en bus-
ca de la mentada “Ciudad de los Césares”. Por lo que sabían, tenía que estar
entre la Sierra Nevada y el Río de la Plata. Salieron del Cuzco en el año
1542. Su comandante era el Capitán Diego de Rojas y los participantes
hablaban dos lenguas: los españoles el castellano y los yanaconas el quichua.
En esas circunstancias se dio que los quichuahablantes, los indios de servicio
de la expedición, comenzaran a conocer los nombres de algunas cosas en
castellano y a entreverar palabras castellanas en su discurso quichua. Esa
mezcla produjo desde los inicios una nueva forma de hablar, un dialecto que
hoy llamamos “quichua santiagueño”, que viene del quichua peruano, como
los otros dialectos, los de Bolivia, Ecuador y Colombia, este último ya casi
desaparecido. Todas estas nuevas lenguas son las que hacen el ámbito quichua
de nuestra América.
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Kunan Argentina kaqpi chayaspá, kastilla jefé saqesa kara chá ñan reqsisqata,
chá ñan Chileman reqta, chá unay manaraq españoles chayaptinkuna Tupaq
Yupanki Inkapa tropasnin reranku chayta, i chá astaan kayman Diego de
Almagro 1536pi purisa kara chayta. Chayta rinantá, Aconquijata lloqas
puchukasqanwan, uraykusa kara kay lawman, inti lloqsinan lawman. Yaqa mana
imapas kapukusa kara chayayqa kunan kan Santyago del Estero chaypeqa. Pero
chaymanta runakunaqa52 amoqta qaakusqankunamanta pacha qallarisa karanku
qatis llaqtankunamanta wikchukunaayta. I suk kuti, pelyas frenteta ruwapukus-
qankunapi, Maquijata batallapi, jefenkunata, Diego de Rojasta, wachis wanchisa
karanku. I chaypi kutinku chá jefepa tullusnenqa allpa santyageñapi, astaan
ñawqepi amoqkuna qaanankunapaq suk simbolo inata.
Ñawqellaman ris espedisyonqa chayasa kara Salavinapi i Sonconchopi, chaypi
suk poblawta sayachisa karanku Medellinta sutiyachis. I ká poblawpi kawsaqkuná
karanku á na ishkay qallusta rimaqkuna. Chaypi mana achkata kutis, astaan surman
llallisa karanku mayu Paraná sutiyachisqapi chayanankunakama. Chaymantá na
bolyakusa karanku Peruman chá ñan amusa karanku chayllata. Tukuy chá
purisqankunapi Aconquijamanta mayu Paranakama, ni risqankunapi ni
bolyakusqankunapi mana tarisa karanku ni pitapas kichwapi rimayta yachaqta.
Chá wamaq espedisyonmanta, chá “Primera Entrada” sutiyachisqamanta astaan
kaymanqa amusa karanku sukuna espedisyones Santyago del Esterokamá,
wamaqtá paypachakoq i chaymantá na kolonisaq.
Americamanta runasta dominakus puchukaspá qallarinankuna kara á
paykunata churachikuyta chá mosoq pacha amoq risqampi kawsanankunapaq.
Chaypaqqa dominankuna kara á astaan ukunkunapi kayninkunamanta kaqta,
espiritunkunata. Chayna unanchasa kara á Iglesyapas, Españaan sukllayasqa
Americata konkistananpaq. Chayrayku Konsilyo de Trentó kachasa kara
runakunata katekisacheq paykunapa qallunkunallapi. Limakuna Konsilyusqa53
chayta kasus kachasa karanku Americamanta runastaqa ebanjelisakoq taa qallus
jeneralespi: astekapi, kichwapi, gwaranipi i aymarapi.
52. En el dialecto santiagueño runa significa ‘indio’, como en el caso presente. Este uso
ocurre también en otros dialectos y tiene un antecedente muy antiguo e ilustre: Fray Domingo
de Santo Tomás incluye en su Grammatica (Santo Tomás ([1560] 1995: 172 ss.) como último
capítulo y ejemplo de un texto en quechua un sermón que titula en su versión en castellano
Plática para todos los indios y que traduce Llapa runaconapac conasca [Llapa runakunapaq kunasqa]).
Sobre esta voz y el concepto de ‘hombre’ en quichua véase nuestro comentario en Tévez,
Uturunkup beloryun, Tolosa, Basilisku y Ulloa / Alfaro, Palabras de la Consagración.
53. Lo habitual sería Limap Konsilyusnenqa o Lima Konsilyusqa. Sin embargo, es lícita esta
doble pluralización.
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Basilisku54 (Fragmento)
Hipólito Tolosa (don Ishicu)
54. El autor dio esta conferencia sobre el legendario Basilisku ante un público heterogéneo en
la Casa de la Provincia de Buenos Aires, el 19 de diciembre 1989, patrocinado por el Movimiento
Santiagueño (Mosantia) e invitado por el abogado Roberto Mario Scheines, quien además se
encargó de una erudita y simpática presentación del tema y del autor (Scheines [1989]). Editamos
el texto correspondiente a la introducción de la conferencia. Normalizamos corrigiendo su pun-
tuación y errores evidentes a partir de un original mecanografiado por el autor.
55. En quichua santiagueño runa no significa ‘hombre’ sino ‘indio’. Sin embargo hay un uso bastante
difundido en el lenguaje literario que le devuelve a la voz su significado original de ‘ser humano’,’ persona’
y su plural ‘gente’. Esto se da sobre todo porque el préstamo ombre tiene una connotación fuertemente
masculina y equivale a qari. Por otra parte la voz habitual para designar al ser humano es kristyano.
56. Esta frase tiene sentido ambiguo, ya que puede significar ‘hay mucha gente que habla (o
ha hablado) sobre...’ o también ‘la gente habla (o ha hablado) mucho sobre...’, es decir el ashka se
puede referir tanto a runas como a rimasqankuna.
57. El uso de saa como preposición (o “posposición”), y en este sentido, es un evidente
calco del español.
58. Este uso ocasional de su en lugar de suk es una particularidad que ocurre con relativa
frecuencia en los departamentos del sur.
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En esa época Santiago del Estero era el centro del Tucumán, y al Tucumán
le tocó la evangelización en quichua. Su propio obispo, Fray Francisco de
Victoria, participó en Lima del Tercer Concilio y firmó sus actas. Ese Conci-
lio fue el que más decididamente mandó que la evangelización de esta tierra
sea en quichua y para este fin se prepararon catecismos quichuas. Por lo tanto
Santiago del Estero quedó en el centro de la evangelización en quichua. Y así,
al poco tiempo, esta lengua comenzó a hablarse más que el castellano. En
vista de eso, en 1635 el obispo Maldonado le informó al rey de España que
los españoles de la región preferían cada vez más esta lengua y que sería
bueno que la prohibiera. Pero como no quería problemas con la Iglesia, Feli-
pe IV dejó las cosas como estaban. Recién después de cien años, el rey Carlos
III, en Cédula Real del 10 de mayo de 1770 firmada en Aranjuez, prohibió
el uso del quichua en el Tucumán.
Pero entonces el idioma ya estaba bien enraizado en Santiago del Estero.
A este centro del quichua, bien llamado “Madre de Ciudades”, cabe aplicarle
lo que en lingüística se llama la “teoría de las ondas”, ya que el quichua que
venía del norte puso su pie allí y comenzó a extenderse por toda la gran
región del Tucumán.
El basilisco
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77. En sus acotaciones la entrevistadora comenta que qepa es el ‘último fruto de ciertas
plantas’ y que Ishicu utiliza este término por prolongación literaria. Si bien es cierto que es más
habitual ultimupi, tenemos registrado qepa por ‘último’ en la obra de Palavecino y Ruiz
Gerez. Pero para despejar la menor sospecha de “lenguaje literario” también la encontramos
en un cuento que Vidal de Battini le registró a Jacinto Carpio (Vidal de Battini (1980-1984:
III 503) N° 480a donde dice pero qepapi garrapataqa na suk garrapatata lloqachisa kara surip
ankasninpi.
78. El original dice ayllusta.
79. El original dice canchis (kanchis). Así, con oclusiva velar, es consignado el número siete
por Bravo ([1956] 1996), que agrega que la voz va cayendo en desuso (actualmente la voz está
totalmente desaparecida del habla de los quichuistas vivientes, como lo manifiesta la centenaria
Lila Pastor, en comunicación personal a Alderetes, agregando que ella escuchó la voz por
primera vez en el curso de Bravo). Si bien inicialmente sigue a Bravo, Alderetes (2001) consigna
qanchis. No sabemos que fue lo que motivó a Bravo a anotar la voz con velar, pero todos los
indicios que tenemos indican que tiene que haber sido con postvelar: 1) Hasta donde conoce-
mos, la voz es qanchis en los otros dialectos quechuas. 2) Las primeras listas de vocablos del
quichua santiagueño que tenemos consignan coincidentemente la voz con postvelar (Hutchinson
([1862] 1945) y Gancedo [1895]). 3) El único testimonio literario anterior a la publicación de
la obra de Bravo que tenemos es Sosa (1953: 10) que dice: kasa kara chakareras qanchis kuti
dansanaypaq. Como se ve, debe tratarse de un error de Bravo. Estas consideraciones no signifi-
can, desde luego, que no puede suceder un cambio q > k o viceversa. Sin mencionar los dialectos
que perdieron definitivamente la postvelar, valgan los siguientes ejemplos: kichwa (en el santia-
gueño) vs. qechwa (y sus variantes dialectales, en el resto de los dialectos sureños), qolla
(‘cosquilla’, santiagueño) vs. kulla (cuzqueño-boliviano), qaylla (‘cerca’, santiagueño y cuzqueño-
boliviano) vs. kaylla (ayacuchano).
80. Tanto Bravo ([1956] 1996) como el Vocabulario de Alderetes (2001) dan dos variantes
para el número nueve: ishqon y esqon. Aquí, igual que en el caso del número siete, cabe la pregunta
por la fuente de Bravo.
81. Se omite pachak.
82. Kallpa Wayra como eventualmente también chaqata paaq son neologismos del entre-
vistado. Este último pareciera formado sobre el modelo guaraní curuzú vevé (‘cruz que vue-
la’). Sin embargo véase la adivinanza N° XXVI de esta antología: Maber, niway, kumpay Aliku,
imát kan paaq krusifiju?
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TRADUCCIONES AL QUICHUA
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Un día Jesús estaba con sus apóstoles cerca del lago. Un barco estaba en
la orilla. Subiendo allí con ellos, Jesús les dijo:
—Vamos a cruzar a la otra orilla.
Mientras cruzaban el lago, Jesús quedó dormido. Entonces vino una
tormenta. Fuerte soplaba el viento en el lago. Cuando el agua empezó a
entrar, el barco casi se hundió. Los apóstoles, atemorizándose, fueron a des-
pertar a Jesús. Asustados le gritaron:
—Maestro, Maestro, el barco se está hundiendo. Ya estamos muriendo.
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Suj punchau Jesús yachachcajcunaan marpa kayllampi tiarancu. Orillapi suj barco
sayara. Chaypi Jesús paycunaan llokas nipucora:
—Acuychis chimpaman cruzaj.
Marta crusaspa10 Jesús puñus cutera. Chaymanta suj sinchi wayra
amora. Marpi wayra sinchita pucora. Yacoka barcopi yaycuyta kallariptin yaka utquera.
Yachachcajkuna manchacus, Jesusta llijchachej rerancu. Sustucus kapariporancu:
—Yachachiajniycu, yachachiajniycu, barcoka utquichcan! Na wañuchcanchis!
Payka ataris wayrata olastapas reprendes nera sayacunancupaj. Naalla11 sayacorancu.
Jesuska yachachcajcunata nipucora:
—Imajtaj mana Diospi apicunquichis?
Yachachcajcuna ancha sorprendecus cuterancu. Cusicuspa ninacorancu:
—Cay kareka12 ima layachus can? Hasta wayrata olasta ordenas sayachin.
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Palabras de la consagración
Vidal Ulloa / José Alfaro Sch. P.
Hosanna en el cielo,
hosanna en las alturas,
bendito el que viene
en nombre del señor.
Santo eres en verdad, Señor,
fuente de toda santidad.
Por eso te pedimos que santifiques estos dones con la efusión de tu Espí-
ritu, de manera que sean para nosotros Cuerpo y Sangre de Jesucristo, nues-
tro Señor.
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Palabras de la consagración13
Vidal Ulloa / José Alfaro Sch. P.
Osana syelupi,
osana anaq pachapi,
allita nisqa15 amoqqa
Señorpa sutinpi.
Cheqanpi, tukuy santidarpa16 pukyun,17
qam santo kanki, Señor.
13. Tomamos este texto de la traducción completa de la Misa (inédita, difundida en fotoco-
pias) que hizo, con aprobación eclesiástica, Vidal Ulloa –atamishqueño, docente y egresado del
Curso de Quichua de la Cátedra de Lingüística Regional (UNSE), actualmente es intendente de
Añatuya– conjuntamente con el sacerdote no quichuista José Alfaro Sch. P.: Santiagumanta
Quichuapi Santa Misa (Santyagumanta Kichwapi Santa Misa).
14. Es notable que una afirmación tan rotunda no haya sido enfatizada con -mi.
15. Lo habitual sería alli nisqa kachun.
16. El original dice santidadpa. Creemos que hay que transcribir esta desinencia en
forma refonologizada. Incluso Bravo, que fue sumamente restrictivo con la “quichuización”
de voces castellanas, lo hace.
17. Pukyu como ‘fuente’, ‘nacedero’,’ manantial’, es decir en el sentido que la voz tiene
en quechua en general, es un uso literario dentro del dialecto santiagueño. En una hidrografía
en la que las nacientes son por demás escasas, en santiagueño pukyu solía designar una
‘hondonada grande y profunda donde se acumula agua’. En este sentido sobrevive la voz,
desaparecida del lenguaje común de los hablantes, en topónimos como Jumi Pujyo, Chañar
Pujyo, Huilla Pujyo y otros.
18. El original dice Espirityúyquip.
19. Creemos que las connotaciones semánticas negativas que carga el verbo wikchuy (‘echar’,
‘desechar’, ‘tirar’, ‘abandonar’, ‘vomitar’ etc.) están demasiado presentes como para utilizarlo en
el sentido buscado. Habría que considerar el verbo ichay.
20. Mejor y más correcto sería qosqata.
21. El original dice yaarnitapas. Pero se trata claramente de un nominativo.
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Tomad y comed
Todos de él,
Porque esto es mi Cuerpo
Que será entregado
Por vosotros.
Tomad y bebed
Todos de él,
Porque este es
El cáliz de mi Sangre,
Sangre de la Alianza
Nueva y eterna,
Que será derramada
Por vosotros
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Tukuy paymanta
Apis mikuychis,
Kayqa Kwerpoy kasqanrayku,
Payqa qamkunapaq23
Qosqa kanqa.24
Tukuy paymanta
Apis upyaychis,
Kayqa Yaarniyp pukun25
Kasqanrayku,
Mosoq tukuy pachapas
Alyansap Yaarnin,
Payqa qamkunapaq
Tukuy qarispaqpas26
22. El original dice cuchera y se trata de un evidente error de tipeo. Mucho mejor hubiera
sido pakera ya que es difícil imaginarse a Cristo con un cuchillo cortando rebanadas de pan en la
Última Cena. Además tampoco el campesino santiagueño corta sino parte con la mano el pan, la
tortilla, el patay.
23. Aquí y más abajo también, los traductores utilizan recurrentemente el sufijo -rayku
traduciendo ‘por’, ‘para’ (‘por vosotros’, ‘por todos los hombres’). Esto evidentemente está mal, ya
que -rayku significa ‘por culpa de’, ‘a causa de’. Hemos decidido corregir.
24. Como referencia comparativa, reproducimos aquí el texto correspondiente en una ver-
sión ecuatoriana que tenemos a mano (no sabemos exactamente de qué dialecto se trata): Cai
tandata tucuilla japichic, micuichic, caica ñuca aichami can, cancunamanta curishca canga.
25. El original dice yaarniy pucun.
26. Nótese que la traducción de ‘hombre’ en el sentido de ‘ser humano’ presenta sus dificul-
tades. La palabra correcta en quichua santiagueño es kristyanu, pero es evidente que en este
contexto no se la puede utilizar ya que podría dar lugar a interpretaciones teológicas equivocadas.
Por otra parte la utilización de runa, a pesar de su uso relativamente frecuente en este sentido en
el lenguaje literario, es problemático porque para el quichuista raso sigue significando ‘indio’.
Ante este dilema los traductores por lo visto recurrieron a qari, que tampoco satisface por sus
connotaciones casi exclusivamente masculinas.
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MARIO C. TEBES Y ATILA KARLOVICH F.
Anunciamos tu muerte,
proclamamos tu resurrección.
¡Ven, Señor Jesús!
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ichasqa kanqa
uchaspa perdonninpaq.27
Kayta Yuyayniypi ruwaychis.28
Wañuyniykita willayku,
kawsariyniykita qapariyku,
¡Amuy á, Señor Jesús!
Vicente J. Salto30
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Sixto D. Palavecino32
32. Tomamos este texto de Palavecino (1990: 100 s.). Palavecino tradujo el poema completo
de Hernández, asesorado por Donald y Nadine Burns que en aquellos años trabajaban en la
UNSE. Sin embargo, parece que don Sixto posteriormente volvió sobre su trabajo y ha anunciado
que está por publicar una nueva versión. Normalizamos y corregimos.
33. El original dice alli.
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Rendidos amaneceres
dormida la habrán mirado
a las orillas del Dulce,
por las costas del Salado.
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Paqareqkuna saykusqas
puñusqatacha qaaranku
Kachi, Mishki mayus saapi,
chá Mayusqa paypa kanku.
34. Hay que suponer que la curiosa ortografía del nombre tiene que ver con los errores que
solían perpetrarse en los registros de nacimiento.
35. Tomamos el texto de una versión mecanografiada fechada 1-6-79 // El traductor utiliza
la signografía de Bravo. Normalizamos y corregimos la puntuación a nuestro criterio.
36. La leyenda de la Telesita es una canonización popular santiagueña muy conocida en
toda la Argentina, sobre todo en el noroeste. El locus classicus que describe la fiesta es Di Lullo
(1943: 51 ss.). Hay una hermosa chacarera de don Sixto sobre el tema: Telesita bayle munaq
[Palavecino (s/a: 56 s.)].
37. El original dice llaquinin.
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Ya murió la Telesita
en su tormento quemada.
Promesantes del lugar
la miran santificada.
Promesata ruwapuspaqa
chakarerasta dansanku,
poleo agwardyenteyoqta
dansapoqkunaqa upyanku.
Santyagumanta lloqsispa
tukuy ñanta waqarani:
imaqchus maa yacharani.39
imatachusqa nisqaykish
sonqoyqa kan ancha sinchi,
chá puncháw llampuyarani.
38. De Palavecino (s/a: 117). Normalizamos y corregimos. La chacarera de Jerez es algo así
como un himno santiagueño. También hemos encontrado la traducción con el título Watukoq.
39. Sería más habitual mana yachani.
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Qayaman na wañupteyqa
i pillapas yuyaaspaqa,43
niykish paysanusniytaqa,
churaanaaspaqa44 gloryapi,
waqtaychis yuyas noqapi
ká doble kantasqaytaqa.
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BIBLIOGRAFÍA
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Alero Quichua Santiagueño (1973): Ama súa, ama llulla, ama ckella,
(volumen III), Buenos Aires, Diapasón (disco vinílico).
Palavecino, Sixto (1995): Mensaje quichua, Buenos Aires: Land Pro-
ducciones (CD).
— (1995a): Con las cuerdas quichuas, Buenos Aires, Diapasón (CD).
Valladares, Leda (2001): Documental folklórico de Santiago del Estero, Bue-
nos Aires, Discos Melopea y Centro Cultural Ricardo Rojas (CD).
(B) Diccionarios
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LOS EDITORES
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