Juan Ignacio Mendoza Morales
Peste de los pequeños
rumiantes.
-Pseudorindepest.
-Peste de las cabras.
-Peste de las ovejas y cabras.
-Kata.
-Síndrome de la estomatitis-neumoenteritis
-Complejo neumoenteritis.
Descripción:
La peste de los pequeños rumiantes es una enfermedad viral altamente
contagiosa que afecta a las cabras y las ovejas, es producida por un morbillivirus y
está estrechamente relacionada con la peste bovina. Sin embargo, a diferencia de
esta muchas de las infecciones son subclínicas.
Tras un periodo de incubación de 5 o 6 días, aparecen los signos clínicos,
incluyendo fiebre, anorexia, estomatitis necrótica con gingivitis, diarrea y
neumonía.
Las cabras son mas susceptibles que los borregos y la mortalidad en ellas puede
variar del 10 al 90 por ciento.
Etiología:
El virus de la peste de los pequeños rumiantes (VPPR) es un miembro del género
Morbillivirus de la familia Paramyxoviridae y su ácido nucleico es ARN
monocatenario. Se han identificado cuatro linajes genéticos. Los anticuerpos al
VPPR y a la peste bovina presentan protección cruzada y la vacunación de la
peste bovina puede enmascarar la presencia de la peste de los pequeños
rumiantes. La reactividad serológica cruzada complica también algunas pruebas
de diagnóstico; la existencia de una campaña mundial de erradicación de la peste
bovina, que se encuentra en la última etapa de vigilancia, hace que sea
particularmente importante diferenciar estos dos virus.
Epidemiologia:
La peste de los pequeños rumiantes ocurre al sur del desierto del Sahara y al
norte del ecuador, África, en la mayor parte del Medio Oriente y en partes de Asia,
como también en la mayor parte del subcontinente Indio. Los 4 linajes del virus se
encuentran en diferentes regiones geográficas. Los linajes 1 y 2 ocurren en partes
de África, y el linaje 3 se ha reportado de algunas partes de África, Medio Oriente
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y el sur de la India; y no está claro si este ha persistido en la India, un estudio
informó de que no hay evidencias de este virus después de 1992. Se ha
encontrado el linaje 4 en el Medio Oriente y el subcontinente Indio, pero a partir
del 2008, este virus no ha sido reportado en África.
Patogenia:
La transmisión del VPPR ocurre principalmente durante el contacto cercano. Se
piensa que la inhalación es una importante vía de propagación. El VPPR se
elimina por las secreciones nasales y oculares, saliva, orina y en las heces;
probablemente también por la leche.
La sangre y todos los tejidos están infecciosos antes de que aparezcan los
síntomas clínicos.
La excreción del virus disminuye a medida que se desarrollan los anticuerpos y el
animal se recupera.
Las principales especies afectadas son ovejas y cabras, pero especies silvestres
como gacelas, ciervos y venados también son susceptibles.
Signos clínicos:
El período de incubación puede variar de 2 a 10 días; en la mayoría de los casos,
los signos clínicos aparecen en 2-6 días.
La gravedad de la enfermedad varía con la especie, así como la inmunidad del
animal a VPPR y su raza. Las cabras y las ovejas no siempre son afectadas en la
misma medida durante un brote.
Los casos agudos se pueden observar cuando el VPPR se produce en
poblaciones de ovejas o cabras expuestas por primera vez. En esta forma, los
signos clínicos se limitan generalmente a fiebre alta, depresión grave y muerte.
Con mayor frecuencia, la peste de los pequeños rumiantes ocurre como una
enfermedad subaguda.
En los casos subagudos, los síntomas iniciales incluyen fiebre alta repentina,
inapetencia, marcada depresión y somnolencia.
Las descargas serosas nasales y oculares aparecen poco después de la aparición
de la enfermedad, en general estas descargas se vuelven mucopurulentas a
causa de infecciones bacterianas secundarias.
Es común que se adhieran los pelos alrededor de los ojos y la nariz puede
obstruirse.
A los pocos días de la aparición de la fiebre, las encías se vuelven hiperémicas, y
unos focos necróticos pequeños, de color gris, que cubren erosiones poco
profundas, empiezan a aparecer en la boca. (Si estas lesiones son difíciles de
encontrar, al frotar el dedo sobre las encías y el paladar, se puede recuperar un
exudado maloliente y restos de tejido.) En algunos casos, las lesiones de la boca
se curan rápidamente. En otros, se agrandan, se propagan y se unen. Las
lesiones son más comunes en los labios y encías, pero también se pueden
encontrar en la almohadilla dental, paladar, mejillas y sus papilas, y la lengua. En
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casos graves, la boca puede cubrirse completamente de material caseoso espeso.
Las lesiones orales son dolorosas, y los animales se resisten a abrir la boca. Los
labios a menudo se inflaman, agrietan y se forman costras y el aliento de los
animales con estomatitis grave es fétido. Generalmente se nota salivación
excesiva.
Las lesiones necróticas también se pueden encontrar en otras membranas
mucosas, incluidas las de la cavidad nasal, vulva y vagina.
La mayoría de los animales desarrollan diarrea profusa, que puede ser acuosa,
fétida y/o con manchas de sangre y, a veces, contienen restos de tejido.
Es común la respiración rápida y la disnea, tos y otros signos de neumonía
pueden verse.
Algunos animales abortan.
En las etapas tardías de la enfermedad, pequeños nódulos que se asemejan a
ectima contagiosa o viruela ovina/caprina, pueden aparecer en la piel alrededor
del morro. Se desconoce la causa de estas lesiones.
Los animales gravemente afectados se deshidratan y están emaciados, la
hipotermia puede preceder a la muerte.
Los animales que no mueren a menudo tienen una prolongada convalecencia.
La enfermedad crónica también puede ser observada en algunos animales, esta
forma suele durar 10-15 días. Los síntomas son variables, pero suelen incluir
afecciones respiratorias.
También se producen infecciones asintomáticas.
Lesiones:
• Conjuntivitis, estomatitis erosiva que se extiende por la parte interna del labio
inferior y las encías adyacentes cerca de las comisuras y la porción libre de la
lengua.
• En casos agudos, lesiones en el paladar, la faringe y el tercio superior del
esófago.
• Es muy raro que el rumen, el retículo y el omaso tengan lesiones.
• Pequeñas estrías y hemorragias y a veces erosiones: en la primera porción del
duodeno y en el íleon terminal.
• Necrosis extensa y a veces ulceraciones graves de las placas de Peyer.
• Congestión alrededor de la válvula ileocecal, en la unión cecocólica y en el recto.
Congestión en forma de "franjas de cebra" en la parte posterior del colon.
• Pequeñas erosiones y petequias en la mucosa nasal, los cornetes, la laringe y la
tráquea.
• La bronconeumonía es una lesión constante.
• Posibilidad de pleuritis e hidrotórax.
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• Congestión del bazo y esplenomegalia.
• Congestión, tumefacción y edema en la mayoría de los ganglios linfáticos.
• Puede producirse una vulvovaginitis erosiva
Diagnostico diferencial:
• Peste bovina
• Pleuroneumonía contagiosa caprina
• Lengua azul
• Pasteurelosis
• Ectima contagioso
• Fiebre aftosa
• Cowdriosis
• Coccidiosis
Diagnóstico de laboratorio:
• Aislamiento viral
• Inmunodifusión en agar
• Inmunofluorescencia
• ELISA
• RT-PCR
Tratamiento:
No existe tratamiento especifico contra el virus, generalmente se da tratamiento
paliativo para los signos clínicos causados por la neumonía y las afecciones
gastrointestinales y se acompaña por antibióticos de amplio espectro como la
oxitetraciclina y clortetraciclina para prevenir asociaciones microbianas
secundarias.
Prevención:
La vacunación es la principal medida de prevención, se solía vacunar a los
animales con la vacuna para la peste bovina, pero dados las estrategias actuales
para erradicar la peste bovina en el mundo, ya no se utiliza para evitar errores de
detección, para esto fue desarrollada una vacuna específica para VPPR.
Aunque se piensa que los animales silvestres susceptibles no participan en la
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propagación de virus a las ovejas y cabras, es recomendable evitar el contacto
con estos.
Otras de las estrategias de prevención importantes es el control de la movilización
de animales y las cuarentenas a los animales nuevos.
Control:
La cuarentena y el muestreo disminuyen el riesgo de infección. La peste de los
pequeños rumiantes se puede erradicar con una combinación de cuarentenas,
controles de movimiento, eliminación de los animales infectados y expuestos y la
limpieza y desinfección de las instalaciones infectadas.
La vacunación en anillo y/o vacunación de poblaciones de alto riesgo también
puede ser útil.
El VPPR puede ser inactivado por muchos desinfectantes incluyendo álcalis
(carbonato de sodio, hidróxido de sodio), halógenos (hipoclorito de sodio),
compuestos fenólicos, ácido cítrico, alcoholes e iodoforos.
Los cadáveres son generalmente enterrados o incinerados.
Se debe tener cuidado para evitar que el virus se propague a poblaciones
silvestres susceptibles o potencialmente susceptibles como venados, gacelas,
ovejas o cabras salvajes.
Un buen cuidado y tratamiento para las complicaciones bacterianas y parasitarias
pueden ayudar a disminuir la mortalidad en regiones endémicas.
Referencias:
Virología veterinaria – Frank Fenner
Manual de métodos estandarizados en microbiología veterinaria – George E.
Cottral
Manual de microbiología veterinaria – S. Vadillo, S. Piriz, E. Mateos
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