HISTORIA, LOGROS Y RETOS SOBRE TRANSEXUALIDAD DE LOS
PROFESIONALES DE LA SALUD MENTAL EN COLOMBIA
Sara González
Daniela Guzmán
Catherine Unigarro
Carolina Zea1
Introducción
En el presente documento se abordarán temas tales como las diversas definiciones
y concepciones que se han tenido de la transexualidad a través del tiempo, la necesidad
de la despatologización de ésta, algunas explicaciones sobre identidad sexual, los tipos
de tratamientos existentes y la importancia de un acompañamiento médico y psicológico
enfatizando en el contexto Colombiano.
Llevando al lector en un recorrido donde se lucha para que la transexualidad deje de ser
constituida como un trastorno y como el dejar de patologizar aportará al tratamiento y
terapia con personas transexuales. Además muestra la importancia de los psicólogos en
el proceso de transición, por lo cual el profesional de esta área debe conocer
profundamente sobre la comunidad Trans desde diferentes perspectivas, llevando a
finalizar con una reflexión ante el la cual se debe establecer cuál es el quehacer de los
psicólogos frente a esta población, además del acompañamiento que se debe dar de
manera conjunta con médicos y psiquiatras.
Contexto histórico de la Transexualidad
En la edad antigua los conocimientos y las prácticas homosexuales eran algo
aceptado. Diferentes historias y mitologías muestran el valor que le daban a sus dioses y
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Estudiantes de Psicología FUNLAM
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las prácticas que se generaban en el momento, donde la diversidad sexual era un
fenómeno social conocido y aceptado. Pero un punto crucial que marca la diferencia de
ideologías y creencias es durante la edad media, en la cual se presenta el catolicismo que
refuerza una estructura machista donde el hombre debe casarse con una mujer y la mujer
está creada por Dios para concebir hijos, cualquier práctica fuera de ese vínculo familiar
era considerada como pecado, llevando a que durante la inquisición se dieran varias
masacres y muertes en la hoguera a personas que desempeñan un rol de género distinto
al establecido o tienen prácticas homosexuales, convirtiendo a la sexualidad en un tabú,
que poco a poco se ha desmitificado, dejando de lado las concepciones de prohibición y
de normalidad, donde se han acreditado los derechos de la población a tener una identidad
y una orientación sexual. (Vélez 2008; Simons, 2005 & Pérez, 2008)
El endocrino Harry Benjamín habla por primera vez de la transexualidad, la
constituye como un síndrome o una enfermedad que debía ser abordada mediante un
diagnóstico psiquiátrico y una intervención médica; muchas veces se usaban terapia de
shock, para quitarle la “enfermedad” y ser considerado como “normal”; aunque la ciencia
quería tomar un rumbo diferente a las normativas religiosas, seguía permeada por los
perjuicios sociales, que llevaban a considerar a estas personas como enfermos mentales y
llevando a una transfobia (fobia a los transexuales) en la sociedad. (Vélez & Guasch.
2008)
perjuicios sociales que por la lucha de algunos miembros de la comunidad LGBTI se han
ido desmantelando, haciendo que poco a poco tengan derechos igualitarios y ser
reconocidos en la sociedad, aunque sigue siendo una lucha constante que con el tiempo
va haciendo que se dejen estereotipos a un lado y que se acepte a la comunidad diversa.
Identidad y Transexualidad.
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En Colombia según el ministerio de salud y protección social (2015) para tratar
cualquier enfermedad el profesional de la salud debe utilizar la clasificación internacional
de enfermedades en su décima versión (CIE - 10), por lo cual se hace fundamental tomar
la definición que se presenta en el CIE 10 (2009) sobre “transexualidad” el cual es
entendido como “el deseo de vivir y ser aceptado como un miembro del sexo opuesto, que
suele acompañarse de sentimientos de malestar… del deseo de someterse a
tratamiento…”. Concepto ayuda a introducir las definiciones de transexualidad según lo
plantean diferentes autores como la filósofa Judith Butler, los sociólogos Iratxe herrero y
Carlos Díaz de Argandoña y la asociación de psicología americana, la transexualidad es
la identificación a un género que no corresponde con su cuerpo biológico, el cual muchas
veces requiere de intervención quirúrgica para cambiar ciertas zonas del cuerpo,
generando una congruencia con lo que siente, piensa y ve. La cual no se debe confundir
con la homosexualidad ya que la causa no radica en la orientación sexual, sino que tiene
que ver con la identidad sexual del sujeto. (Herrero & Díaz. 2009; Asociación Americana
de Psicología, 2013; Butler, 2008).
Los conceptos de identidad, libre personalidad, libertad para elegir, etc. Están
plasmados en la constitución política de Colombia en los artículos 16, 18 y 94, al igual
que la sentencias T-594 de 1993, 50-337 de 1999, T-1025 de 2002. los cuales permiten
hablar de identidad sexual, pero que a pesar de que estén allí, no se ejercen, ni se toman
como una directiva para los planes de educación, es así que la educación en Colombia se
plantea a partir de la prohibición, donde se sigue con la división niños y niñas, con frases
como “los niños se comportan así y las niñas así”, para las niñas es el rosado y para los
niños e azul, divisiones y más divisiones basadas en una exigencia social que ha
perdurado a lo largo de los año, exigencia que lleva a adquirir un rol de género que
concuerde con su sexo gonadal y si trata de cambiarlo es reforzado positiva o
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negativamente para que vuelva a su rol, con una educación muy conductista y con un
grado muy alto del aprendizaje por imitación que plantea Bandura. (Simons ,2005)
Si un niño o niña tienen una identidad que no concuerda con su sexo gonadal se
genera un conflicto interno por las presiones sociales, que no le permiten expresarse
libremente y como consecuencia se presentan problemas para tomar decisiones,
depresión, introversión, falta de comunicación sobre sus sentimientos y su acontecer,
entre otros. Que llevan a implicaciones negativas en todos los ámbitos de la vida y a
medida que va creciendo se van haciendo aún mayores, los cuales pueden generar
trastornos de ansiedad o depresión, por un sentimiento de rechazo interno y externo, en
el cual el proceso de aceptación de la identidad sexual se vuelve un conflicto mayor, si
no se le ha educado en la diversidad. (Simons, 2005; Herrero & Díaz .2009)
Despatologización de la transexualidad
La identidad de género no está necesariamente predispuesta al sexo biológico, sino
que, es el resultado de la interacción en el contexto social, la crianza, el sexo asignado,
etc. (Money, 1972). Por esta razón, se entiende que la identidad de género se da como
resultado a la interacción de los procesos mencionados y por tanto no debe considerarse
como una patología o trastorno mental la identificación de un individuo con el sexo
opuesto.
Si bien es cierto que la patologización de la transexualidad ha sido de mucha utilidad
en diversos ámbitos como lo son el no reconocimiento de esta como una conducta amoral
y pecaminosa, el reconocimiento de derechos sanitarios, el acceso a tratamientos
hormonales y a intervenciones quirúrgicas, evitar la automedicación, la posibilidad de
investigar profundamente sobre esta población, además de un cambio en las dinámicas
sociales al presentarse mayor aceptación, lo que representa menos discriminación y una
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mejora en las relaciones sociales de estos individuos; también es importante reconocer
que la etiqueta de trastorno mental genera, en algunas ocasiones, un efecto negativo en
estas personas. Además, la patologización de la transexualidad no visibiliza identidades
y roles de género no normativas y que no se adecuan a las exigencias sociales, haciendo
que estas personas vean limitadas las posibilidades de participación activa en el proceso
de decisión de acceso a tratamientos sanitarios (Polo & Olivares; 2011)
Una preocupación que surge a raíz de la despatologización de la transexualidad, es
que se niegue la posibilidad de un acompañamiento médico, psicológico y psiquiátrico en
dicho proceso; motivo por el cual se hace apelación al concepto de salud de la OMS, el
cual indica que una persona no está sana por la ausencia de bienestar, sino por la presencia
de bienestar psíquico, social y físico.
Acompañamiento terapéutico.
Para el acompañamiento además del CIE - 10, se puede tomar como referencia el
DSM V, en el cual se brinda un cambio conceptual con respecto a los anteriores, dejando
el estigma a un lado sustituye la palabra "trastorno" con "disforia" la cual es más
apropiada y consistente con la terminología en la sexología clínica, sino que también
elimina la etiqueta de que el paciente está "trastornado" según la Asociación Americana
de Psiquiatría. (2013)
Las personas que tienen una disforia de género necesitan un diagnóstico que protege
su acceso a la atención clínica y que no será usado en su contra en el ámbito social, laboral
o legal. En el momento que una persona asiste a la consulta se iniciará una valoración
clínica por parte del equipo de atención primaria (medicina, enfermería, trabajo social).
Luego se debe informar, orientar y derivar al profesional de salud mental, manteniendo
el seguimiento y el acompañamiento a lo largo de todo el proceso. Esta atención tiene
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como objetivo el cuidado de la persona transexual ante todos los problemas que se
produzcan en el ámbito físico, psíquico y social. Además de encargarse del cumplimiento
de todas las medidas preventivas que puedan requerirse a lo largo del tiempo.
(Castilla,2014).
Se desarrolla el tratamiento en tres fases conocidas como tríada terapéutica, que
incluye: El diagnóstico y experiencia de vida real, el cual es un test de vida real significa
que la persona viva, trabaje y se relacione en todas las actividades de su vida, de acuerdo
al sexo deseado y durante todo el tiempo, este primer paso del tratamiento debe de estar
acompañado por el psicólogo el cual de una manera que no genere tanto impacto, a la vez
de tratar de reducir los factores estresores y la ansiedad del paciente a lo más mínimo
posible (Asenjo-Araque, Rodríguez Molina, García-Romeral, López-Moya & Becerra-
Fernández, 2011).
La segunda fase es el tratamiento hormonal cruzado el cual debe ser monitorizado por
profesionales especialistas en endocrinología y por último las cirugías de reasignación
sexual para la cual se debe valorar cada caso de forma individual, por una persona del
equipo de psicología y psiquiatría que no conozca previamente el caso, se debe comentar
en sesiones clínicas por todo el equipo de salud como profesionales de salud mental,
endocrinólogos, y los profesionales del campo de la cirugía involucrados en las
intervenciones, urólogos, ginecólogos y cirujanos plásticos. Ya que todos son influyentes
en este paso tan importante para la vida del paciente.
Cabe aclarar que para poder pasar a la intervención quirúrgica, el sujeto debe haber
pasado por dos años de tratamiento hormonal, además de haber vivido la experiencia de
vida real del sexo opuesto y presentar un alto grado de satisfacción frente a esto. En este
cambio de rol es fundamental el acompañamiento de un profesional de la psicología, y su
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intervención debe ir dirigida a: entrenamiento en habilidades, autocontrol emocional,
restauración cognitiva, intervención en disfunciones sexuales, preparación a las cirugías
previas, modificación de otras conductas que generen problemas, adherencia al
tratamiento hormonal
En cuanto a la intervención post-quirúrgica, esta debe ir encaminada a brindar al
paciente estrategias de afrontamiento y psicoeducación que pueda aplicar en su vida
diaria, enfocándose en el manejo de la ansiedad y la resolución de problemas (Asenjo,
Portabales, Rodríguez, Lucio & Becerra, 2013).
Recomendaciones
Es importante que el psicólogo contribuya en la construcción de una educación
renovada, donde se incluyan a las minorías marginadas por las fobias sociales, dejando
de lado esas ideologías estereotipadas de rechazo y permitiendo al sujeto apropiarse de
su vida y de su identidad sexual, brindando herramientas para mejorar su autoestima,
motivación y eliminar los esquemas irracionales, entre otros; donde exista un
acompañamiento continuo en el cual se tome la transexualidad como un proyecto de vida
que debe de ser meditado y estudiado con ayuda del terapeuta el cual dará estrategias para
afrontar de manera adecuada los cambios físicos, mentales y sociales. y así dejar la
patologización de los transexuales que hace que ellos se desvinculen de los procesos y se
automediquen convirtiéndose en un riesgo para su salud tanto física como mental.
Lo que lleva a la pregunta: ¿cuál es el papel del psicólogo frente a la concepción e
inclusión de los transexuales en la ciudad de Medellín?
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Tomado de Fernández, B., & Sociales, L. (2003).
Conclusiones
El transexualismo es un tema muy controvertido y discutido en diferentes instancias:
social, económico, familiar y salud médica, entre otras, ya que aún se encuentra que hay
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prejuicios ante estas personas y no se les reconoce la condición de seres humanos que
están en conflicto con su anatomía sexual.
Es importante aclarar que en el contexto colombiano no se encuentran suficientes
investigaciones en torno a este tema, lo cual puede despertar sospechas sobre el poco
interés que tiene la psicología y áreas afines en torno a este fenómeno social. Esto acarrea
además problemas para que esta población acuda a consulta psicológica, debido a que el
modelo propuesto en el país para abordar estos temas sigue siendo muy médico, lo cual
genera temor o incomodidad al ser patologizados y diagnosticados con un trastorno de
identidad sexual desde un manual, limitando así los procesos de construcción social.
Es por ello que el psicólogo debe de impulsar investigaciones que aporten a la
comprensión social de la diversidad sexual y en el mejor tratamiento e inclusión de las
mismas a un contexto sociopolítico y cultural, protegiendo la salud mental de los sujetos
de la comunidad como un deber ético del psicólogo.
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