El Imperio de Rockefeller
La inconformidad de Rockefeller respecto a sus logros y a la producción de su firma, así como su percepción de que la
industria petrolera le brindaría más oportunidades lo llevaron a ingresar al sector industrial, en la producción petrolera.
John Davison Rockefeller era ahora un joven y acaudalado entusiasta del sector petrolero, pero ninguna persona en aquel
mundo se imaginaba que la ambición e inteligencia de este joven lo llevaría a crear el mayor monopolio de todos los
tiempos y justamente sobre aquella tan importante industria.
Fuerza y sentido de la oportunidad
Cleveland en 1857.
Desde los años de 1850, Cleveland, había estado experimentando un acelerado crecimiento, especialmente en lo sectores
industriales, dando como resultado que para 1861, Cleveland, se había tornado en una de las ciudades más modernas y
productivas de Estados Unidos, además en una de las principales sedes industriales. En medio de este ambiente
Rockefeller, apreció de cerca el crecimiento paulatino que la industria petrolera comenzaba a experimentar y fue lo
bastante brillante para entender que ese combustible pronto se convertiría en la fuente de energía del mundo.
En 1862, Rockefeller, con sus ahorros y ganancias de su firma cafetalera, pasó a ser socio de la Clark & Andrews, que
comenzó instalando sus refinerías y en cuestión de muy poco tiempo comenzó a adquirir otras refinerías en Cleveland,
actividad que continuó hasta apropiarse de forma definitiva de gran parte de las refinerías petrolíferas de la ciudad.
El estallido de la Guerra Civil en 1861 fue la llave de su fortuna. Dos años antes, con la perforación del primer pozo de
petróleo, comprendió que podía hacer más fortuna con su transporte y refinación que con la explotación. Cuando en 1863
la compañía ferroviaria del Atlántico y el Oeste extendió su línea hasta Cleveland, poniendo esta ciudad en contacto
directo con Nueva York a través de la región del petróleo, supo que había llegado el momento. Tenía 23 años e invirtió
US$ 4.000 como socio comanditario en la nueva firma Clark, Andrews & Co. Las refinerías surgían como hongos en
Cleveland y su entusiasmo por el oro negro lo hizo abandonar el comercio de granos. Al negarse su socio Clark a la
expansión de la firma (lo atemorizaba el pasivo de US$ 100.000), decidieron subastar la empresa. El 2 de febrero de 1865,
la compañía salió a la venta, las apuestas subieron rápidamente, Clark, decidido a quedarse con la firma, ofreció 72.000
dólares. Rockefeller, imperturbable, retrucó con 72.500 dólares y se quedó con la compañía. El negocio, que en adelante
se llamaría Rockefeller & Andrews, era la mayor refinería de Cleveland, con una capacidad de 500 barriles por día y
ganancias de un millón de dólares por año, que se duplicarían al año siguiente.
Para el momento de John Davison Rockefeller se decía que sólo tenía que mostrarles a sus competidores su cartera de
inversiones y propiedades, para que estos decidieran venderle o negociar con él, de lo contrario podían estar seguro que
Rockefeller se encargaría de quebrarlos y llevarlos a la bancarrota, después de todo, él dejaba muy en claro su visión con
la frase:
“La competencia es un pecado, por eso procedemos a eliminarla”
Ya desde entonces, Rockefeller mostraba su mentalidad de hombre de negocios depredador, buscando a toda costa la
expansión de sus empresas, el aumento de sus inversiones y la eliminación progresiva de la competencia a toda costa. El
astuto e inteligente empresario haría en el futuro muchas maniobras que reflejarían su visión y en más de una ocasión
demostraría su efectividad a la hora de sobreponerse a los demás.
La conquista de Cleveland y expansión nacional[editar]
Rockefeller en 1875
Su próximo paso fue negociar con el ferrocarril tarifas preferenciales, y ese descuento fue un arma esencial para fundar,
en 1870, una nueva sociedad, con 1 millón de dólares de capital: la Standard Oil, que absorbió a la empresa Rockefeller &
Andrews, que venía de una rápida expansión, en el año 1870 y debido a que la Standard Oil, había sido creada por
Rockefeller, su hermano William y varias personas más, Rockefeller pasó a liderar la compañía.
Ahora John Davison Rockefeller, controlaba una vasta red de refinerías, además como el mismo había determinado que el
negocio del petróleo podía generar ganancias desde más de un enfoque, llevó a la compañía a desarrollar sistemas de
extracción y transporte del crudo, controlando así todos los aspectos de la producción petrolera.
En 1870, la Standard Oil, era una de las mayores refinerías de centro de los Estados Unidos y ya en 1872, junto con dos
de los más importantes refinadores de Pittsburg y Filadelfia, pudieron manejar a su antojo las tarifas con los ferrocarriles.
La Standard Oil refinaba un cuarto de toda la producción de petróleo del país, y eliminando paso a paso la competencia, la
Standard Oil se convirtió en un poderoso monopolio, que refinaba el 95% de la capacidad total del país. Su equipo
directivo estaba formado por un conjunto de los más capaces financistas del país. Todos eran millonarios. Para
Rockefeller, la elección del personal siempre había sido un ingrediente importantísimo; elegía a los más capaces y
entusiastas.
A principios de 1872, Rockefeller estaba decidido a finalizar su proyecto de conquista de la industria petrolera, para lo cual
avanzó, dando una maniobra sin precedentes, al ayudar a crear la South Improvement Company, una asociación que
englobaba a los principales refinadores de petróleo de Cleveland, llegando a acuerdos con las empresas ferroviarias para
obtener importantes descuentos para los miembros de la asociación. Este acuerdo ocasionó la reclamación del público
que abogó por su anulación, algo se logró de modo legal, tres meses más tarde, ante las protestas de la gente, pero para
entonces casi todos los competidores de Rockefeller se habían visto obligados a vender o a asociarse con él. En cuestión
de tres meses, Rockefeller había comprado 22 de las 25 refinerías de Cleveland, todo gracias a esta magnífica maniobra,
pasando aquella hazaña a ser denominada la “Conquista de Cleveland”.
Luego de aquel extraordinario éxito, John Davison Rockefeller se encargó de expandir la presencia de la Standard Oil,
hacia todo el país. Instalando o comprando, su objetivo era dominar la industria. En 1878 Rockefeller controlaba el 90% de
las refinerías de petróleo de Estados Unidos y poco después ejercía un monopolio de los canales de distribución.
Ahora Rockefeller era, para fines prácticos, “el dueño de la industria petrolera de Estados Unidos” y ya nada podía
cambiarlo.
La Standard Oil Trust, Dominio Total
Caricatura de Rockefeller de 1901 en la revista Puck
Como consecuencia de todas estas maniobras, Rockefeller había instaurado su poder sobre la industria petrolera, pero
ahora deseaba afianzarlo de forma total. Para ello decidió proceder a la creación de la Standard Oil Trust. Ésta sería una
especie de extraordinario holding empresarial que concentraría diversas inversiones en el mundo del petróleo y los
combustibles, no sólo en Estados Unidos sino en varios otros países del mundo.
Acción de la Standard Oil
La creación de esta entidad, se basó en una idea que Rockefeller creó, para evitar ser acusado de monopolio por las
autoridades, dado que para el momento el gobierno ya comenzaba a tener injerencia en la reglamentación de la libre
competencia entre empresas. Debido a ello, Rockefeller no podía adquirir de forma corriente, a todas las empresas que
deseaba controlar, porque de hacerlo, las autoridades intervendrían, la solución fue la creación del Trust, término que en
inglés significa: «confianza», y que se refería a una concentración de empresas bajo una misma dirección, el control legal
de las sociedades constituyentes se confería a la junta de administradores, cambiándose las acciones de las compañías
por los certificados del trust. De esta manera, Rockefeller lograba unir a las distintas empresas, bajo una misma dirección
central con la finalidad de ejercer un control de las ventas y la comercialización del petróleo.
La idea de Rockefeller se materializó en 1882, creándose así la Standard Oil Trust, que fue el primer monopolio del
mundo, abarcando toda la industria petrolera estadounidense, controlando los procesos de extracción, refinación,
transporte, distribución y venta de todos los productos derivados del 90% de todo el petróleo de Estados Unidos y
sosteniendo operaciones, inversiones y actividades en decenas de otros países.
Este fue el epítome de la extraordinaria carrera empresarial de Rockefeller, que ahora era el hombre más acaudalado de
Estados Unidos y posiblemente del mundo.
Estados Unidos contra Rockefeller. Ya a finales de la década de 1880, el gobierno de los Estados
Unidos, estaba centrando su atención en el inmenso desarrollo del sector privado del país. En ese momento,
Norteamérica estaba decidida a reglamentarlo, para permitir el desarrollo equilibrado y justo de las inversiones y las
compañías, buscando establecer la libre competencia, en un país donde tal cosa no existía. Por supuesto, para llevar a
cabo tal proyecto de reforma era necesario demostrar que no se permitirían monopolios, y la única forma de probarlo era
suprimiendo al más grande y poderoso de todos, la Standard Oil, que gracias a la Standard Oil Trust, a sus múltiples
inversiones y a su dominio de la industria, controlaba casi en su totalidad el petróleo estadounidense y gran parte del
petróleo del mundo.
La Exxon Mobil, es la más grande de las treinta sucesoras de la Standard Oil.
El gobierno debió enfrentarse a Rockefeller para poder aplicar las nuevas medidas anti-monopolio que planteaban.
De esta manera, el gobierno se preparó para enfrentarse al hombre más poderoso de norteamérica, Rockefeller, y llevarlo
ante los tribunales. A pesar de que fueron muchos los periodistas e investigadores, tanto públicos como privados, los que
expusieron al monopolio de Rockefeller, al gobierno le resultó muy difícil hacer frente al poderoso magnate y a su imperio.
Años enteros de litigios fueron requeridos sólo para llevarle ante tribunales, pues John D. Rockefeller dispuso de su
ejército de abogados para mediar la situación.
Chevron mantiene en su logo una referencia a su antecesora, Standard Oil
Finalmente, se planteó el caso ante el Tribunal Superior de Justicia de Ohio, que decretó a la Standard Oil Trust como un
monopolio ilegal y ordenó su disolución. La decisión fue apelada por Rockefeller, pero falló. Aun así, con todo y las
exigencias de la corte, el monopolio no se disolvió como tal hasta 1899, dado que si bien accedió a desactivar la Standard
Oil Trust, el imperio petrolífero de Rockefeller ya estaba más que afianzado, y ese año John Davison Rockefeller
estableció la Standard Oil Company en Nueva Jersey, siendo su presidente hasta su jubilación en 1911. Este mismo año
la empresa se dividió en 37 diferentes corporaciones por orden del Tribunal Superior de Justicia de Estados Unidos, que
consideró a la compañía demasiado grande y poderosa en la industria como para continuar unida. Aun así, Rockefeller
continuó manteniendo el 30% de las acciones de todas esas compañías y su familia continuó manteniendo la mayoría del
resto de las acciones, por lo que su fortuna no se vio afectada.
Cabe destacar que, de hecho, el listado de empresas que surgieron como descendientes de la Standard Oil hoy en día
son las principales compañías petroleras, no sólo de Estados Unidos sino del mundo, contándose en la lista compañías
como la Exxon Mobil, que es la multinacional petrolera más grande del mundo, Chevron, que es otra de las grandes
multinacionales petrolíferas, ConocoPhillips, Amoco (que fue absorbida por British Petroleum en el año 2000) y Standard
Oil of Ohio, previamente conocida como Sohio.
En vista del renombre que poseen estas compañías hoy en día, no es difícil imaginar cuán poderoso fue el monopolio que
ejerció Rockefeller y cuán extenso resultó, dado que todas estas son empresas que nunca faltan en ningún listado de
corporaciones de gran importancia. Pensar que todas ellas estuvieron cohesionadas por el deseo de un solo hombre de
dominar una industria, es algo que quizá resulte imposible de concebir hoy en día. Pero lo fue, y lo más increíble se
mantuvo a lo largo de más de cuatro décadas.
En consecuencia, se puede afirmar que la actual estructuración de las principales compañías del sector petrolífero es en
su mayoría heredera del inmenso monopolio de Rockefeller, testimonio del gran poder que ejerció y de la extensa
influencia que poseyó y que marcó a esta industria.