“EL MUNDO DE SOFÍA”.
(Jostein Gaarder)
Presentado por:
SEBASTIAN RESTREPO VÉLEZ
Resumen (Capítulos del 2 al 10).
Docente: César Bonilla
I.E JUAN DE LA CRUZ POSADA
FILOSOFÍA
11°1
MEDELLÍN
2016
Sofía había empezado a recibir una serie de cartas y postales que iban dirigidas a
una niña que no era ella, Hilde Moller Knag. Aquel hombre que, según las cartas,
era el padre de Hilde, había logrado captar la atención de Sofía con unas cuantas
preguntas que giraban en torno a discusiones filosóficas, las cuales buscaban
responder a cuestiones sobre la existencia propia, la existencia del mundo y la
esencia del mundo. Al cuestionarse sobre las preguntas que había propuesto el
autor anónimo de las cartas que le llegaban, Sofía dejó de interesarse un poco por
lo típico de su día a día, ya que llegó a “rechazar” invitaciones de su amiga (Jorunn)
y no llegó a considerar que las enseñanzas de su colegio (instituto) no eran las más
adecuadas.
Al llegar a casa después del colegio Sofía revisa el correo, allí encuentra otra carta
que proponía una especie de curso de filosofía. El misterioso autor de las cartas,
empieza a explicar a Sofía que la filosofía busca cuestionar las preguntas que ya
antes él mismo le había enviado (¿Quién eres?, ¿De dónde viene el mundo?...), y
que el cuestionarse este tipo de dudas es algo necesario para la mente humana.
Luego, expone a Sofía lo único necesario para lograr ser un filósofo: “LA CAPAIDAD
DE ASOMBRO”. Esta capacidad, según el filósofo autor de las cartas, se va
perdiendo con los años ya que empezamos a conocer cosas del mundo que de
alguna forma limitan y acomodan nuestra mente a no buscar otras respuestas.
Después de leer lo que le dice esta carta, Sofía tuvo una conversación con su madre
en la que le preguntaba a cerca de lo extraño que es vivir o lo extraño que es el
mundo, pero la madre de Sofía termina por creer que esta está consumiendo
drogas; Sofía responde, con gracia, una negativa a lo que cree que le sucede a ella.
A la mañana siguiente, Sofía decide revisar de nuevo la correspondencia (correo en
su buzón), pero no encuentra nada. Luego, al regresar del colegio halla otra carta
con su nombre, donde, el mismo filósofo que le ha estado escribiendo, el expone la
relación de los mitos de diferentes culturas con las explicaciones que buscan las
personas a los sucesos naturales o cotidianos; y como los primeros filósofos se
opusieron a estas ideas míticas. Le presenta el mito nórdico de “Thor” (Dios del
trueno), para darle una muestra de las relaciones que hacían las personas de un
fenómeno natural con los dioses.
Sofía recibiría otra carta, esta vez exponiéndole y cuestionándole las ideas que
plantearon los filósofos presocráticos (filósofos naturalistas) a cerca de la esencia
del universo. Le explica cómo los filósofos de Mileto (Tales, Anaxímenes y
Anaximandro) buscaron plantear diferentes elementos como la esencia principal de
la que se compone el Universo. También le explica como Heráclito y Parménides
presentan ideas contrarias en lo que se refiere a los cambios que se presentan en
la naturaleza y como Empédocles pretende situar no sólo una materia principal sino
cuatro elementos (fuego, agua, tierra aire), que se combinan y separan, a causa de
la fuerza del “amor” y el “odio” respectivamente, para presentar los diferentes
cambios que se denotan en la naturaleza. Sofía guardo aquella carta donde ya
había guardado las demás, en una caja de galletas; se acordó de que la carta
anterior la había recogido su madre insinuándole la posibilidad de ser una “carta de
amor”, y quiso evitar esta situación incómoda, por lo cual se dirigió de nuevo al
buzón donde había una otro sobre grande amarillo; Sofía logró descubrir entonces
una pista sobre el filósofo desconocido; llevaba un sobre grande y amarillo y
mientras leía depositaba un pequeño sobre blanco, a quien hiciera esto lo podría
ver desde la ventana de su cuarto. En esta nueva carta se encontró con la cuestión
de por qué LEGO es el mejor juguete, Sofía reaccionó pensando con duda frente a
esta pregunta-afirmación; aun así, saco una bolsa llena de Legos y terminó por
armar una gran casa de muñecas, su mamá la observó y afirmó que era genial el
que aún jugara como niña, pero Sofía respondió con una negativa diciendo que se
trataba en realidad de una investigación filosófica. Al continuar leyendo, Sofía,
encontró una explicación a cerca de la teoría del último filósofo naturalista,
Demócrito, donde se afirma la concepción de átomo como la unidad o partícula de
la que están formadas todas las cosas.
Sofía había intentado observar al filósofo que dejaba las cartas desde su casa, pero
de alguna forma seguían llegando mensajes sin que se notará quien las dejaba.
Escribió entonces una carta para el filósofo con el fin de que la recogiera cuando
fuera a dejar las suyas, pero no quería q su madre se diera cuenta así q tuvo que
esperar a la noche para llevarla, pero antes de que se hiciera muy tarde su madre
habló con ella y Sofía le dijo que no tenía nada que ver con drogas su
comportamiento. Ya a medio noche Sofía estaba a punto de acostarse, pero vio a
un hombre que, por la oscuridad, no se distinguía bien; notó como el hombre tomó
la carta q ella había dejado para el filósofo y dejó otra carta en el buzón. Minutos
después, bajó y salió de su casa sigilosamente a recoger la carta. En la carta, el
filósofo dijo a Sofía que él decidiría cuando sería el momento justo para encontrarse
los dos; también hacía una explicación sobre la creencia griega a cerca del destino,
el que era posible de ser reconocido (según los griegos) por medio del Oráculo de
Delfos, que era controlado por el dios Apolo. Los griegos creían que todo lo que nos
sucedía era un destino dirigido por intervención divina. Pero luego, los filósofos
refutaron estas ideas; Hipócretes fue uno de estos pensadores y fue considerado
fundador de la medicina griega; ya que afirmaba que las enfermedades eran
perturbaciones de la naturaleza del cuerpo humano. Ya en la mañana, Sofía, se
sentía impresionada de poder haber visto al filósofo aquella noche, aunque no fuese
un encuentro cercano.
Sofía recogió el periódico, y vio que se hablaba sobre los cascos azules de las
Naciones Unidas, con el mismo sello que vio en la postal enviada a la desconocida
Hilde. Luego descubrió un sobre medio mojado junto a la caja con las cartas que
estaba en su escondite, lo extraño es que ella no había dejado nada allí; el filósofo
conocía su escondite. La carta que estaba en el sobre, decía a Sofía que aún no se
podía encontrar con el filósofo como se lo pidió en la carta que le mandó, pero el
remitente (el filósofo) le dio su nombre, Alberto Knox. Al reverso de la carta el filósofo
proponía otra cuestión a Sofía, ¿Existe un pudor natural? Mientras Sofía
reflexionaba sobre la pregunta en su escondite, sintió y vio cómo un perro entró en
su escondite y le dejó otro pequeño sobre blanco; descubrió entonces que el
mensajero de los sobres blancos era un perro del filósofo. La carta esta vez hablaba
sobre Sócrates, su metodología, pensamiento y conocimiento. Se hacía una
referencia de cómo Sócrates aplicaba el diálogo de preguntas continuas como
método para que cada hombre pudiese reconocer su conocimiento. Luego de leer
por largo tiempo la carta que le propuso el filósofo, Sofía entró a casa y tuvo una
extraña discusión con su mamá donde explico (de manera extraña) sus nuevos
conocimientos sobre Sócrates, y afirmó que su maestro filósofo demostraba mejores
enseñanzas que su propio colegio.
Aquella tarde, Sofía volvió a su escondite, donde encontró un paquete con una cinta
de video dentro. Sofía se preguntaba cómo el filósofo sabía que tenía el reproductor
de video. Colocó la cinta y la inició, en ella aparecían las ruinas de la Antigua Atenas
y en ella un hombre de mediana edad, algo bajo y con una barba bien cuidada. El
hombre afirmaba en el video que era el maestro filósofo de Sofía, Alberto Knox;
Sofía no lo podía creer, estaba viendo a su maestro. El hombre le mostró y explicó,
en el video, a cerca del esplendor de Atenas durante la Antigüedad. De repente, el
espacio cambio, como con magia, se levantaron las ruinas y formaron la verdadera
Antigua Ciudad de Atenas con sus habitantes y vestimentas propias, incluso el Knox
(el maestro) quedó vestido con una bata. Knox le presentó a Sofía dos importantes
personajes, los verdadero Sócrates y Platón. Se acabó la cinta y el video no traía ni
un detalle más, Sofía quedó con enormes dudas sobre cómo fue posible lo que vio
en el video.
Al día siguiente, aplicó unos ciertos ejercicios que le propuso Platón en el video.
Luego, en su escondite, se vio en la presencia de Hermes, el perro de Knox, quien
se le entregó otra carta a Sofía. El perro salió y se fue; Sofía se apresuró a
perseguirlo con el objetivo de hallar la vivienda de su maestro, pero no pudo
alcanzarlo. Sofía se sentó en el bosque, donde empezó a leer la carta, la cual hacía
referencia a quien había “conocido” en el video, Platón. Se hablaba de sus
diferentes teorías, principalmente sobre la concepción que tenía este sobre la
inmortalidad del alma, el mundo de las ideas y las ideas de conocimiento perfecto y
bien perfecto, que según Platón, pertenecían al mundo de las ideas; y también habla
de su concepción del mundo sensorial (mundo de los sentidos) donde todo se halla
limitado; también se le habla a Sofía de cómo el hombre también está determinado
por dos partes, la parte física y limitada, y la parte del alma que es inmortal.
En día domingo, Sofía decide salir y dar un paseo por el bosque donde se encuentra
una cabaña, a la cual entra y por los indicios que encuentra dentro de ella, Sofía
induce que es el hogar de su maestro filósofo, Alberto Knox. Allí encontró un carnet
escolar de Hilde. Al regresar a casa, Sofía encuentra a su madre furiosa por su
preocupación; Sofía quería evitar una especie de discusión con su madre, por lo
que admite que mintió a cerca de tener un novio, también confesó mucho de lo que
tenía que ver con el viaje a la cabaña. Su madre, le contó que en esa cabaña no
vivía nadie, hace mucho tiempo, lo cual la dejó pensativa. Al final el “diálogo con su
madre no resultó tan mal.
Sofía escribió con mucho detalle una carta para su maestro, con el fin de disculparse
por haber irrumpido en su casa, ya sabiendo que había llegado a un supuesto
acuerdo con el señor Knox de que no se verían sino hasta que él lo decidiera. Sofía,
se quedó reflexionando un buen rato en su cuarto, sobre algunas de las incógnitas
que le envió su maestro; al menos, así estuvo hasta la hora de cenar, momento en
el que habló con su madre sobre su fiesta de cumpleaños, a lo cual Sofía se
mostraba bastante indiferente. Un rato después, mientras su madre dormía, Sofía
recibió en su escondite otra carta de Alberto Knox, quien le dijo que no estaba tan
molesto por lo que ella hizo en su casa, pero le admitió que tuvo que mudarse, no
se sabe la verdadera razón. Esta vez el curso continuó con una explicación sobre
el último gran filósofo griego, Aristóteles. La explicación comenzó por hacer una
comparación del trabajo de Platón frente al de Aristóteles, pasando luego a contar
cómo el alumno (Aristóteles) llegó a cuestionar los postulados de su maestro
(Platón). Aristóteles se oponía a las ideas innatas y primeras que proponía Platón,
ya que, según Aristóteles, las características de aquello que existen, no las pudo
haber reconocido el ser humano antes haberlas visto o sentido. Para Aristóteles, la
“forma” o idea de cualquier cosa es una construcción mental que crea el ser humano
tras haber observado un conjunto de características que lo llevan a determinar un
conjunto de individuos con las mismas características, conformando la idea o
“forma”. Knox, también explica a Sofía, cómo Aristóteles llega a ordenar conjuntos
de elementos naturales en animados e inanimados, y también le expresa las ideas
aristotélicas a cerca de las formas de gobierno (monarquía, democracia, etc.) y
acerca del fin humano de llegar a ser feliz, ello con dependencia de ciertos factores
intelectuales y sociales. Sofía, después de haber leído toda está lección, sobre
Aristóteles sigue, su ejemplo y se dedica a ordenar y reordenar su habitación,
alimentar sus mascotas y observar sus características animadas frente a los objetos
inanimados que puede ver en su casa.
Al día siguiente, Sofía se prepara para ir al colegio. De camino a encontrarse con
se amiga Jorunn, se encuentra una fotografía en el suelo, en la cual se observaba
la imagen de un auto blanco con banderas azules con sellos de la ONU; era una
postal, dirigida Hilde, de su padre, en la que le hablaba sobre su decimoquinto
cumpleaños, pero tenían fecha de junio, mes que aún no había pasado. Sofía
regreso corriendo a casa, reviso las otras postales que había encontrado y tenían
la misma fecha; Sofía encontró algunas pistas que no se sabe si hacían más clara
o más confusa la historia. Se encontró con Jorunn, y se fueron al colegio. En clase
de religión, Sofía se dispuso a responder un examen, para el cual no había
estudiado. Sofía puso en práctica muchas de las enseñanzas de su maestro filósofo
y adicionó algunas reflexiones personales, pero su profesor de religión le hizo
prácticamente una advertencia, diciéndole que también debía estudiar sus lecciones
del colegio para realizar sus exámenes ya que las reflexiones y aportes personales
no eran suficientes para compensar las evaluaciones de su clase. Ese mismo día
Sofía recibió otra carta, esta vez la carta traía una lección referida a las escuelas
filosóficas de Periodo Helenístico. En esta explicación, se mencionaba algunas de
las principales escuela helenísticas. Los Cínicos con su idea de que el materialismo
nos “condenaba”, por así decirlo, a la infelicidad. Los Estoicos quienes, a diferencia
de la idea de Platón, no diferenciaban lo material de lo espiritual; plateaban la idea
de que la naturaleza es la forma principal de existencia a la cual, los seres humanos,
estamos ligados. Los Epicúreos quienes buscaban la felicidad por medio del alcance
del placer. El Neoplatonismo, dirigido por Plotino basado en las ideas de Platón, que
afirmaba la existencia de un mundo de las ideas que refractaba en el mundo de lo
material. Después de leer sobre Plotino, fuertes experiencias y reflexiones llegaron
a Sofía que la llevaron a cuestionar su existencia desde un punto de vista “divino”,
por así decirlo.
Pasaron días sin que llegaran cartas de Alberto Knox a Sofía. Jorunn invitó a Sofía
a acampar, a lo cual Sofía aceptó. Ambas amigas recogieron todo lo necesario para
acampar y partieron al bosque; Sofía tenía dobles intenciones sobre acampar, ya
que cerca del punto donde pondrían su tienda, estaba la supuesta cabaña donde
vivía su maestro. Sofía invitó a Jorunn a ir a la cabaña, a donde llegaron y lograron
entrar. En la cabaña encuentran más postales y una de ellas las deja perplejas, ya
que hace mención de que Sofía y Jorunn se encontrarán con Hilde en días
próximos, y más se asustan al saber que la postal fue enviada ese mismo día. Las
dos deciden irse, pero Sofía insiste y se lleva el espejo que antes le había sonreído.
Al día siguiente regresan a casa y encuentra una nueva carta que le da una
introducción a la historia de la “expansión”, por así decirlo del Cristianismo en el
Imperio Romano (con cultura Griega). Explica entonces las bases de la cultura
Indoeuropea y su relación con la búsqueda de la iluminación y la trascendencia de
las almas que se hallan en la religión budista e hinduista. Luego, se dirige a explicar
las bases de la cultura israelí (o judía), contemplando su historia y su trascendencia
como pueblo y como fe religiosa. Haciendo luego una introducción a la figura de
“salvación”, incluye una explicación sobre Jesús, donde nos habla de la creencia
errónea que tenía el pueblo judío sobre la llegada del “salvador del mundo” y de
cómo la apelación de amor de Jesús lo llevó a vivir en peligro e incluso morir por su
causa. Al final explica a Sofía cómo, a través del discípulo Pablo, la religión pudo
“infiltrarse” en la cultura Indoeuropea presente en el Imperio Romano.
Sofía recibe como por arte de magia, y después de muchos días sin mensajes, una
postal de Hilde, la cual le presentó una severa afirmación de su desentendimiento
de la situación tan extraña que vivía por estos días. Alberto Knox se contactó con
Sofía por teléfono, lo cual la dejó perpleja. La proposición de Alberto Knox, fue el
que se encontrarán en una iglesia en la madrugada; las clases debían ser
presenciales ahora, por algunas extrañas razones relacionadas con el padre de
Hilde. Sofía se queda en casa de Jorunn como excusa para salir en la mañana, llega
a la iglesia acordada, donde Knox la recibe vestido de monje y empieza a darle una
lección sobre la filosofía en la Edad Media. En esta explicación Knox induce a Sofía
en una serie reflexiones que van dirigidas principalmente al reconocimiento del clero
(la Iglesia Cristiana) como la base del poder social, religioso, filosófico, cultural y
político de la época y donde el tema central de reflexión filosófica era Dios.
Menciona a San Agustín como un pensador relevante en la época; este planteaba
la existencia divina de Dios, y planteaba que la ausencia de este representaba la
capacidad del mal para hacerse presente. También hizo mención de Santo Tomás
de Aquino, quien permitió reunir los conceptos de fe y razón, hasta la época
catalogados como conceptos independientes y totalmente distantes. Sofía, regresa
a casa de Jorunn, quien le explica que su madre podría darse cuenta de su salida
en la madrugada, lo cual no ocurre. Jorunn acompaña a Sofía a casa, donde cenan.
Al día siguiente, la madre de Sofía le lleva el desayuno a la cama y le dice que un
perro (Hermes) está hace rato frente a la casa. Sofía le dice que lo acompañará a
casa y así lo hace. Sofía da un largo paseo con Hermes y llegan a un edificio donde
Sofía encuentra en el buzón otra postal para Hilde y, también, se encuentra a
Alberto Knox en uno de los pisos del edificio, quien la recibe disfrazado al estilo
renacentista, y empieza a darle una lección, precisamente sobre el Renacimiento.
En la explicación, Knox cuenta a Sofía, como el renacimiento lleva a una nueva
corriente del pensamiento, el Humanismo, en el cual se empieza a dar más
importancia y a centralizar el concepto del ser humano. Los nuevos pensamientos
son rápidamente difundidos, se retorna a la cultura clásica y la Iglesia disminuye su
fuerza en los diferentes ámbitos de la sociedad, especialmente en el conocimiento.
También le comenta a cerca del amplio desarrollo de la ciencia en el Renacimiento,
donde científicos como Kepler, Copérnico y Galileo Galilei, amplían la visión del
conocimiento humano. Al terminar la lección, Alberto despidió a Sofía rápidamente,
pero extrañamente la llamó con el nombre de Hilde más de una vez. Pero algo fue
claro para Sofía, Alberto no era padre de Sofía, él se lo aseguró.
Sofía no recibió durante varios días algún mensaje por parte de Alberto. Un día tuvo
una discusión con su madre porque había tenido extrañas reacciones frente a un
accidente que se dio en Libano (lugar dónde supuestamente estaba el padre de
Hilde). La discusión terminó en el cuarto de Sofía, quien con un rápido cambio de
tema sobre su cumpleaños, logró dispersar el objetivo de la discusión y terminó por
contarle a su madre acerca de Alberto Knox y al padre de Hilde, pero distorsionando
mucho la verdad. Sofía ya estaba en las últimas clases de su curso en el colegio;
logró mejorar en muchas áreas después de que inició el curso de filosofía. Se
encontró con Jorunn para ir a casa y le contó que haría una gran fiesta para su
cumpleaños. Al llegar a casa Sofía encontró a Hermes con quien se fue a casa de
Alberto; de camino se encuentra con otra postal y entra a casa de su maestro con
una dicho altanero. Knox inicia su explicación sobre la época barroca, para lo cual
lleva un disfraz acorde a la época. Le explica a Sofía, como la época barroca
representó las tensiones entre el idealismo, ligado a la existencia basada en el
espíritu, y el materialismo, que planteaba lo físico como lo principal en la existencia,
es decir, que todo lo que existe es o surge de algo material. Knox prosigue con una
explicación sobre René Descartes, donde describe a Sofía las características más
importantes de este filósofo de la época barroca. Le explica cómo Descartes, tras
estudiar filosofía, pudo reconocer su poco conocimiento de todo lo que lo rodea.
También, le explicó el ideal de Descartes frente a la obtención de conocimiento;
Descartes afirmaba que la razón era el medio predilecto, antes que cualquiera, para
que el ser humano pudiese alcanzar el conocimiento. Knox, presentó una idea a
Sofía acerca de cómo Descartes concebía unas leyes mecánicas para definir el
sistema del ser humano, lo que lo lleva a hacer el un ejemplo con un programa de
computador. El computador muestra respuestas básicas a Sofía, pero luego se
muestra con la personalidad de Albert Knag, el padre de Hilde; y decide enviar un
mensaje a Sofía a través de ellos. Alberto decide apagar el ordenador. Sofía y
Alberto callan por un largo rato, pero Sofía abre de nuevo la conversación haceindo
referencia al pensamiento de Descartes. Knox responde, y continúa con la lección
explicando esta vez el pensamiento de Spinoza, otro filósofo barroco quien,
expresando un pensamiento naturalista, afirma que la naturaleza es una extensión
de Dios, es decir, que todo es Dios y todo pertenece a él. Al final terminaron
hablando del padre de Hilde, quien había dejado una nota de saludo a su hija en
una fruta que iba a comer Sofía. Alberto despidió a Sofía de nuevo bajo el nombre
de Hilde. Sofía llegó tarde a casa; su madre estaba enfadada, y le exigió que le
presentara a Alberto. Sofía terminó por mostrarle el video de Atenas. Al final aceptó
lo que había visto pero dijo a Sofía que en los años setenta había visto a ese hombre
con la misma edad que se mostraba en el video.
Dos semanas pasaron sin noticias de Alberto. Sofía fue a casa de Alberto, pero él
no estaba allí. Se encontró con Hermes (el perro); se sentó en una banca y notó
como temblaba la mandíbula del perro, quien después hablaría felicitando a Hilde;
Sofía quedó impactada. Terminó por regresar a casa de Alberto, quien la recibió y
empezó con otra lección, esta vez se trataba de filósofos empiristas británico. Le
explicó cómo aparecería una respuesta empirista con Locke, quien afirmaba que la
conciencia humana, al nacer, no poseía ningún contenido, ya que las experiencias
y sensaciones eran las que nos permitían formar definiciones de lo que es el mundo.
Después, Knox, continúa con una explicación sobre Hume, otro de los filósofos
empíricos de la época, quien afirmó que la razón nos puede llevar a juicios
equívocos, ya que está no puede pretender acercarse a lo que siente el ser humano,
por lo que el no sentir puede llevar a que tomé juicios que lo perjudiquen. Al terminar
esta parte de la lección, Alberto y Sofía ven en el cielo una aeronave que lleva un
cartel de felicitaciones de cumpleaños para Hilde. Knox, continúa con la lección
haciendo referencia a Berkeley, quien pone en duda toda la existencia material y
afirma, en cambio, que el espíritu es lo que verdaderamente existe y lo que
manifiesta la existencia de algo. Berkeley también pone en duda la existencia del
espacio y del tiempo. Sofía reflexionando frente a lo que dice Alberto sobre
Berkeley, le pregunta al mismo maestro si el espíritu que les sostiene en existencia
a ellos es el Dios Cristiano. Alberto empieza a decir que es posible que sea el padre
de Hilde, empieza a inferir que es posible que la historia de Sofía y de él mismo sea
simplemente una creación de un hombre fuera de su plano. Sofía, se notaba muy
preocupada y se va de casa de Alberto, quien la despide una vez más bajo el
nombre de Hilde. Sofía corre en medio de un “aguacero” y se encuentra con su
madre en medio del camino; ambas se preguntan qué sucede.
Luego de esto, la historia se traslada de repente a la historia de Hilde, como si nada.
Hilde se le despierta el día de su cumpleaños y encuentra en su cuarto un libro que
titula “EL MUNDO DE SOFÍA”; al parecer lo había escrito su padre. Hilde empezó a
leerlo y “observó” desde su mirada lectora todo lo que había vivido Sofía y todo lo
que aprendió con Alberto Knox. Muchas de las sensaciones que vivió Sofía pudieron
transmitirse a Hilde mientras leía. Pero, Hilde notó que muchas de las cosas
perdidas y de los sucesos de la historia llegaron a suceder verdaderamente y sin
explicación. Hilde comío su cena de cumpleaños y decidió seguir la historia de Sofía.
De vuelta a el “mundo de Sofía”, esta se despertó el día de su cumpleaños y recibió
los regalos que su mamá le había traído. Sofía recibió una llamada de Alberto, y
acordaron verse en la vieja cabaña después de que ella saliera del colegio. Después
de felicitaciones y despedidas para el verano, Sofía se fue a casa donde encontró
una postal que la felicitaba a ella y a Hilde y, también, incluía un alista de lo que
próximamente sería la clase de Sofía; todo escrito por Albert Knag (padre de Hilde).
Sofía se dirigió a las afueras de la cabaña con Alberto quien le habló de la
Ilustración, época de búsqueda de libertad y derechos para la sociedad, donde el
hombre se revelaría contra el poder. En la laguna, frente a la cabaña, aparecería un
monstruo marino que obligó a Alberto y a Sofía a meterse en la cabaña. Hilde fue
llamada por su madre para comer pizza y celebrar más de su cumpleaños. Su padre
la llama, y se muestra muy interesado, al igual que Hilde en lo mucho que ella ha
aprendido; pero Hilde llega a sentir que los personajes de la historia son reales.
Desde la aparición del monstruo marino, la historia comenzó a hacerse muy extraña.
Se da una lección de Kant, explicando la relevancia que tuvo este filósofo al unir los
pensamientos de dos corrientes contrarias, racionalismo y empirismo. También se
habla de cómo Kant niega la posibilidad de demostrar la existencia de Dios o de los
objetos metafísicos. Empiezan a aparecer personajes fuera del contexto de la
historia y se pasa a explicar la época del Romanticismo, donde sobresalía el
individualismo y la incorporación de un pensamiento creativo e imaginativo. Se
habla de Schelling, quien afirma que lo esencial de la naturaleza se halla en nuestro
interior. Terminada la lección “romántica”, Sofía empieza a descubrir la enorme
posibilidad de ser la creación de la mente del padre de Hilde. Sofía y Alberto
pretendían influenciar muy extrañamente a Hilde a través de los escritos de su
padre, para lograr que se acabara la influencia que su padre ejercía sobre ellos.
Los seres fantásticos continúan apareciendo en la historia y el curso de filosofía
llega a la “FILOSOFÍA DE LA SOSPECHA”. Periodo e ideología en la cual se
pretende cuestionar y criticar las ideas de la Ilustración. Con Marx, se critica el
capitalismo, y se dan las bases para un nuevo sistema económico, social y cultural
donde el proletariado (clase trabajadora) logra llegar a un nivel de equidad y de
control frente a las clases sociales, para entonces, “dominantes”. Luego se habla
de Freud, quien logró descubrir el inconsciente humano, que permite que algunos
impulsos inconscientes (valga la redundancia) lleguen a convertirse en actos del
comportamiento humano. Para este punto ya Sofía descubre la realidad de su
inexistencia y Alberto pretende disfrazar sus intenciones para librarse del control del
padre de Hilde.
Alberto se encuentra con Sofía en un café para darle una explicación acerca del
existencialismo, ideología donde la idea de que la existencia es efímera y fugaz
llena las mentes de los pensadores del siglo XX, como Sartre. Cuando termina la
lección, Alberto encuentra un libro con el título de la obra que escribió el padre de
Hilde “EL MUNDO DE SOFÍA”.
Sofía lee el libro con su nombre y se impresiona de la verdad que significa su
existencia. Hilde es la que termina por reflexionar si la ida de Sofía implica una
existencia real o no. En la fiesta de Sofía Alberto se hace presente como invitado y
presenta un pesimismo existencial. Sofía termina por aceptar, al igual que su madre,
que debe partir con Alberto hacia otro lugar.
Al final Hilde se reencuentra con su padre, y desde su mundo Sofía la observa e
intenta hablarle pero, dada la condición de su existencia, Hilde no la escucha. La
depresión de Sofía es pasajera, ya que Alberto le expresa la idea de que su
existencia no durará mucho; Hilde y su padre son efímeros, mientras que Alberto y
Sofía tienen posibilidad de ser perpetuos e infinitos en su plano existencial.