Curso: Introducción a la Medicina
Profesor: Luis Roble
Informe
INFORME DEL VIDEO “SICKO – MICHAEL MOORE (2007) “
JURADO CORDERO ISABEL ALLISON
Fecha de entrega: 10-11-19
Lima-Perú
2019 – II
COMENTARIO
En los tiempos que corren, la sanidad ha pasado a un primer plano. No hay día en que no se la
nombre en los noticiarios o en los periódicos, y muchos tienen miedo de perder lo que con tanto
esfuerzo se ha conseguido, pero… ¿qué hay de los que nunca lo han tenido? Eso es lo que se
planteó Michael Moore, un estadounidense que, como todos los ciudadanos del país, vive a
expensas de un seguro médico.
En efecto, en EEUU nunca han tenido aquello a lo que nosotros estamos acostumbrados: sanidad
pública. Por ello, ante su idea de que la sanidad debería ser un derecho, hizo lo que mejor sabe;
una película. Sicko recoge la historia de varias personas que, reflejando a millones como ellos,
sufrieron bajo el yugo de las aseguradoras que se enriquecían a costa de su vida. Es una crítica
directa al sistema sanitario norteamericano que se expande a los políticos que instauraron ese
modelo, y llama a los ciudadanos a no tener miedo y a alzarse para pedir algo mejor. En
contraposición, el cineasta expone la sanidad en Francia o Inglaterra, pero lo que es más
importante, en Cuba, un lugar calificado de pobre y comunista por muchos estadounidenses,
enemigo tradicional del país, pero que sin embargo puede prestar una atención mucho mejor
que los EEUU.
ESCENAS DESTACADAS
PARTE 1 –LA PESADILLA ROJA
La sanidad estadounidense se puede englobar en el modelo sanitario del seguro médico. En este
país la sanidad no es un universal, o lo que es lo mismo, tú tienes que pagar por todo lo que esté
relacionado con tu salud. Es en este ámbito donde se alza la figura de un ángel de la guarda: el
seguro médico. La cuestión es ¿hasta qué punto son estos seguros tus guardianes? En primer
lugar, hay que tener en cuenta los férreos requisitos que se le exigen tener a una persona para
que le sea aprobado el seguro, dado que las compañías no se arriesgan a asegurar a una persona
que les podría suponer un importante desembolso a largo plazo. Para ello están los inspectores
médicos, que deciden quién es apto y quién no para ser beneficiario del seguro. Es en este punto
donde se ve la putrefacción del sistema: las compañías aseguradoras exigen a sus inspectores
que mantengan un porcentaje mínimo de denegaciones y recompensan con una prima al
inspector que más denegaciones lleve a cabo. Deberían ser justos e imparciales, pero a una
compañía de seguros solo le importa su dinero.
Es importante en esta parte mencionar la intervención de la doctora Linda Peeno, que declaró
ante el Congreso de Estados Unidos, textualmente: “Sé cómo los seguros médicos mutilan y
matan a los pacientes. Estoy aquí para hablarles del trabajo sucio de la asistencia sanitaria”.
No obstante, ha habido intentos de cambiar este sistema, y la máxima representación está en
Hillary Clinton. Sin embargo, había demasiada gente en contra de este plan, pues afectaba
directamente a su bolsillo. El mayor ataque que recibió el modelo de Hillary fue su comparación
con la estrategia socialista, y fueron increíbles los esfuerzos que se hicieron para desbaratar los
planes de Hillary, hasta el punto de gastar más de 100 millones de dólares para ello. Este modelo
se extendió más allá de la propia Medicina, al ámbito político e incluso religioso, pues parte de
ese dinero para desacreditar a la señora Clinton salió de los bolsillos de Coalición Cristiana y de
Ciudadanos por una Economía Sana. Y al final, lo consiguieron. ¿Cómo no lo iban a conseguir?
La estrategia era más que clara, identificar el nuevo sistema con el que había en países enemigos
de EEUU, con regímenes políticos cuyo simple nombre producía un escalofrío entre el
populacho. Al hablar de socialismo y comunismo no hacían más que reabrir viejas heridas que
se remontaban a la época de la Guerra Fría y la Crisis de los Misiles en Cuba, con el tira y afloja
que hubo entre la URSS y EEUU sobre Cuba. El mayor logro de las aseguradoras fue comprar el
Congreso. Se entregó todo el sistema de asistencia sanitaria a las compañías de seguros, que
tenían ahora el poder, aunque también tuvieron su papel las empresas farmacéuticas, que
compraron a algunos miembros del Congreso para que se llevase a cabo un proyecto de ley para
ayudar a los ancianos con sus recetas. De esta forma, se dieron ochocientos mil millones de
dólares a las empresas farmacéuticas, lo que les permitió cobrar los medicamentos al precio que
quisieran, poniendo a las aseguradoras como intermediarias.
PARTE 2 – A VUELTAS POR EL MUNDO -CANADÁ:
Muchos habían atentado contra el sistema sanitario canadiense, argumentando que los médicos
cobraban menos, o que tenías que esperar meses para un tratamiento que en EEUU recibirías
en unos días. Intentó hablar con unos conocidos suyos para averiguar si esas acusaciones eran
realmente ciertas, pero éstos no se atrevían a cruzar la frontera sin un seguro médico. Conocían
la sanidad estadounidense, y sabían el riesgo que corrían si les pasaba algo al otro lado. En
Canadá, la sanidad era universal y gratuita, todo el mundo podía beneficiarse de ella.
-INGLATERRA:
El modelo de asistencia médica británico está caracterizado por dar cobertura universal, a toda
la población. Es también gratuito, pues se sufraga con los impuestos de todos los ciudadanos, y
los médicos tienen libertad para ejercer la medicina privada. Se prima la medicina hospitalaria a
la preventiva, el diagnóstico precoz y la salud ocupacional y prevención de enfermedades
laborales.
El británico es un sistema en el que está todo cubierto, no tienes que pagar nada, excepto las
medicinas, e incluso si tienes pocos medios te reembolsan el dinero del transporte. Y en cuanto
a las medicinas, no son precios exorbitantes como los que se fijan en Estados Unidos, sino que
se pagan 6,65 libras. Es un coste estándar, ya compres 5 pastillas, como 120, y no para todos,
sino solo para los trabajadores con recursos suficientes. Los mayores de 65 y los menores de 16
no pagan. Hay algo fundamental en este modelo de atención sanitaria, y es que la ética se
antepone a la economía.
-FRANCIA:
Allí la sanidad también se basa en un principio de solidaridad: los que tienen más pagan por los
que tienen menos. Es simple: pagas en función de lo que te puedes permitir, y recibes en función
de tus necesidades. Además, las empresas entienden esto. La atención es gratuita, y añade
incluso la posibilidad de ser visitado en casa por un médico las 24 horas. Todo ello con coste 0.
El tiempo de baja por enfermedad no tiene un límite: si estás enfermo, estás enfermo, y no
puedes saber cuánto tiempo vas a estarlo.
-BAHÍA DE GUANTÁNAMO / CUBA:
Moore viaja a la bahía de Guantánamo, un territorio estadounidense con asistencia médica
gratuita y universal, con el objetivo de que curasen a sus acompañantes. Obviamente no les
dejaron beneficiarse de su sanidad, así que fueron todos a Cuba. ¡Un país comunista, dios mío!
Sin embargo, una vez se conoce no parece tan malo. La sanidad es universal y gratuita, pero ¿por
qué? Porque su sanidad es mucho menos costosa. Esto se debe a que en Cuba destaca la
medicina preventiva: si previenes una enfermedad, no tendrás que gastarte dinero en curarla.
Ya en el país, sin saber qué hacer en un lugar comunista, los americanos se disponen a ir al
hospital, y su reacción cuando les dicen que podrán curarse gratis no deja lugar a dudas: están
aliviados, pero a la vez se sienten insultados por el sistema que los privaba de esos cuidados. Y
es que no son sólo ellos, sino que cualquier extranjero que lo precise puede ser atendido en un
centro cubano.
Queda claro que el sistema sanitario cubano es superior al estadounidense, pero aun así los
grandes medios de comunicación hacen oídos sordos y siguen intentado crear en la opinión
pública una imagen falsa de la realidad: la población estadounidense vive engañada, asustada
del comunismo y seguros de que el trato que te han de dar en países así debe ser. Conclusión –
Y ahora, ¿qué? En Europa prima la sanidad pública, pero hoy día está en la palestra a raíz de la
crisis. En el caso particular de España los recortes ya han empezado a llegar, e incluso se ha
hablado del copago y de la privatización (algo que en algunos hospitales se está implantando
ya). Se ha dicho que van a hacer pagar por las consultas para que no vaya alguien que realmente
no necesita esa visita de urgencias. ¿Pero quiénes somos nosotros para saber si lo que tenemos
es grave? La tos, por ejemplo, es un síntoma de varias enfermedades, y nosotros no somos
médicos para diagnosticar que es un simple resfriado.
Es solo el principio, pero detrás puede venir mucho más, y la sanidad no es algo que haya que
recortar. Por ejemplo, si estoy constipado y tengo que tomar pastillas para una semana, que no
me receten pastillas para un mes, porque las que sobran quizá no las vuelva a tomar y se
perdería el dinero que cuestan. Lo que sí que nunca se debería hacer es privatizar la sanidad. La
salud es un derecho que tenemos por el hecho de estar vivos, y no me parece apropiado que
alguien le ponga precio a nuestras vidas. Es INJUSTO que alguien con dinero pueda permitirse
vivir y que alguien sin recursos deba ver su vida como un lujo.