2.1.
ASERTIVIDAD
2.1.1. Concepto
La palabra asertividad proviene etimológicamente del latín asserere o assertum,
que significa afirmar o defender. Pues bien, como autoafirmación y defensa de uno
mismo ante los otros sin menoscabo del reconocimiento de las opiniones, emociones y
derechos de expresión personal de los demás, tratamos de reducir los obstáculos
cognoscitivos y afectivos para actuar de manera asertiva, así como ejercemos un eficaz
ejercicio de control de ansiedades y culpas y tendemos a la resolución efectiva de
posibles conflictos intra e interpersonales. (De la Villa-Moral, M., Sirvent, C., &
Blanco, P. 2011).
Lacalle Pereira (2009) la asertividad como “la capacidad de hacer valer los
propios derechos respetando también los de los demás, es decir, una habilidad que
permite a las personas que la practican ser fieles a sí mismas en cualquier ocasión”.
Por tanto, la asertividad no define a las personas sino a las conductas y actitudes,
lo que encierra una disyuntiva: por una parte no podemos garantizar que las personas
sean asertivas siempre, pero, desde el punto de vista educativo, en tanto que no se
adscribe a al carácter, la personalidad o la herencia genética, sino a acciones, puede ser
aprendida a partir de un entrenamiento.
Las respuestas asertivas son las más adecuadas para que los niños se desenvuelvan
correctamente en sus relaciones sociales, pues es una habilidad que permite hacer
multitud de cosas, desde formular una crítica, aceptar o recibir un halago, hasta reclamar
algo o manifestar una queja, pero siempre desde la libertad y la independencia; la
persona no se deja manipular ni busca manipular a otras personas. (Lacalle Pedreira, V.
2009)
Ahora bien, la clave de la asertividad como eje vertebrador del proceso de
socialización es, sin duda, cómo prepara a las personas para expresar sus propios
intereses, creencias, opiniones y deseos de un modo honrado, sin perjudicar ni agredir
los deseos, intereses y sobre todo derechos de los demás, que podría concretarse en las
siguientes pautas:
- Decir “no” sin sentirse culpables.
- Saber expresar lo que sienten o piensan a los demás.
- Hablar diciendo la verdad sin necesidad de herir.
- Favorecer las relaciones con las personas.
- Aprender a hacer críticas positivas.
- Reconocer los derechos de uno mismo y los de los demás.
- Alcanzar los propios objetivos sin dañar a nadie.
Evidentemente, al movernos en el espacio de lo emocional, los límites entre
autoestima, empatía y asertividad son difusos porque todos confluyen en la complejidad
y riqueza del individuo, pero existen matizaciones importantes en la interpretación de
los mismos, y, fundamentalmente, en la proyección social. Así, para saber expresar lo
que sienten o piensan los demás, es necesario ponerse en el lugar del otro, empatizar,
sentir como la otra persona, tratar de ver las cosas como el/ella las ve, pero ello no
implica necesariamente utilizar dicho conocimiento en sentido positivo, mientras que la
conducta asertiva lo canaliza hacia la apertura positiva, sin daño ni manipulación, por
tanto, enriquece y perfecciona la empatía en pro del bien común. (Lacalle Pedreira, V.
2009)
Así, tener conciencia emocional, es decir, reconocer las emociones propias y las
de los demás, nos permite disfrutar y fomentar las emociones agradables y ser capaces
de regular y controlar aquellas que nos desagradan a nosotros y, consecuentemente a las
demás, pues pueden convertirse en fuente de conflicto permanente, y que, latentes o
soterrados en espacios y tiempos compartidos con otras personas, son el origen de la
inmensa mayoría de los problemas que posteriormente surgen en el mundo laboral,
familiar o social.
La asertividad, por tanto, mejora la convivencia, pues se define también como la
capacidad para “ser fiel a uno mismo en cualquier ocasión”, que, en el proceso de
socialización, se interpreta como la capacidad para hacer valer los propios derechos
respetando también los de los demás, un pilar fundamental para el ejercicio y práctica
de la ciudadanía, pues los “derechos asertivos” están en la base y fundamento de los
derechos humanos. (Lacalle Pedreira, V. 2009)
2.1.2. Características de la persona asertiva
Para tener una idea más clara en qué consiste la asertividad, muchos autores han
identificado ciertas características que distinguen a las personas con estas habilidades.
(Caballo, V. 2005).
A continuación se presenta una lista que aun cuando es bastante amplia, no agota
todas las características que describen a las personas asertivas:
Usa el lenguaje de sentimientos
Habla de sí mismo y expresa sus percepciones
Usa el lenguaje de apertura
Acepta y da cumplidos
Utiliza lenguaje claro y apropiado
Cuando expresa desacuerdo, lo hace con respeto
Pide clarificación
Pregunta por qué
Expresa desacuerdo activo
Habla por sus derechos
Es persistente
Evita justificar cada opinión
Se manifiesta libremente tal como es
Se comunica fácilmente con todos
Se siente libre de comunicarse
Está orientado positivamente en la vida
Juzga respetable tener limitaciones
Tiene alta autoestima
Se respeta a sí mismo(a)
Es dueño(a) de su tiempo y de su vida
Acepta o rechaza libremente el mundo emocional de otras personas
Es emocionalmente libre para expresar sus pensamientos y sentimientos
No dice no cuando quiere decir si, ni dice si cuando quiere decir no
El temperamento determina la expresividad general del individuo, al menos
inicialmente, y este nivel de expresividad tendría importantes implicaciones sociales y
emocionales. Los niños mas inhibidos van a disponer de menos oportunidades de
aprender y practicar conductas sociales, y probablemente reciban menos esfuerzo, bajo
la forma de alabanzas, sonrisas, etc. por parte de las personas de su entorno.
Posiblemente a los niños más desinhibidos les ocurra lo contrario, estando expuestos a
interacciones sociales en las que el comportamiento de los demás será más agradable y
recompensante y más expresivo ante la conducta manifiesta por dichos niños. (Caballo,
V. 2005)
Es probable que, en la mayoría de las personas, el desarrollo de asertividad
dependa principalmente de la maduración y de las experiencias de aprendizaje. Cuánto
más experiencia tenga un individuo de una situación, más dependerá su conducta social
de lo que el individuo ha aprendido a hacer en esa situación y menor será la
contribución aparentemente del temperamento. (Caballo, V. 2005)
2.1.3. Tipos de conducta
[Link]. Asertiva
La conducta asertiva es la habilidad de las persona para trasmitir y recibir los
mensajes de sentimientos, creencias u opiniones de manera honesta, oportuna y
respetuosa.
Por otro lado Alberti y Emmons señalan que la asertividad implica comunicarse
de tal suerte, que estemos a favor de nuestros derechos, pero no por encima de los
derechos de los demás.
Castanyer, afirma las dos conductas que indican la falta de asertividad, analicemos
por fin, cómo se comportan, que piensan y sienten las personas que son asertivas.
Lógicamente, rara vez se hallará una persona tan maravillosa que reúna todas las
características; al igual que ocurre con los tipos descritos de no-asertivo y agresivo.
Las personas asertivas conocen los propios derechos y los defienden, respetando a
los demás, es decir no van a ganar sino a llegar a un acuerdo.
Comportamiento externo.
Habla de manera fluida? seguridad, ni bloqueos ni repeticiones, contacto ocular
directo, pero no desafiante, relajación corporal, comodidad postural.
Expresión de sentimientos tanto positivos como negativos, defensa sin agresión,
honestidad, capacidad de hablar de propios gustos e intereses.
Sentimientos y emociones.
Buena autoestima, no se sienten inferiores ni superiores a los demás, satisfacción
en las relaciones, sensación de control emocional.
También en este caso, la conducta asertiva tendrá consecuencias en el entorno y
la conducta de los demás:
Frena o desarma a la persona que les ataque
Aclaran equívocos
Los demás se sienten respetados y valorados
La persona asertiva suele ser considerada buena, pero no tonta.
[Link]. No asertividad
En la EMA, menciona que es la inhabilidad del individuo para expresar sus
deseos, sentimientos, opiniones, sentimientos, limitaciones, alabanzas, iniciar la
interacción con otras personas y manejar la crítica.
El comportamiento no asertivo (pasivo) consiste en respetar los deseos e interés
de las demás personas, son considerar los propios. Se considera que las necesidades de
las otras personas son más importantes que las nuestras, y que tienen más cosas que
aportar que nosotros. Las personas no asertivas suelen considerar que de esta forma
evitan molestar u ofender a los demás, si bien lo único que se consigue, a medio plazo,
es la perdida de la autoestima y del aprecio de las otras personas. La finalidad de la
conducta no-asertiva es evitar el conflicto a toda costa y agradar a los demás. (Puchol,
L. 2010)
Por otra parte, hace referencia a la transgresión de los propios derechos al no ser
capaz de expresar abiertamente sentimientos, pensamientos y opiniones o al expresarlos
de una manera autoderrotista, con disculpas, con falta de confianza, de tal modo que los
demás puedan no hacerle caso. Hay un límite respecto a la cantidad de frustración que
un individuo puede almacenar dentro de sí mismo. El que recibe la conducta no asertiva
puede experimentar también una variedad de consecuencias desfavorables. Tener que
inferir constantemente lo que está realmente diciendo la otra persona o tener que leer
sus pensamientos es una tarea difícil y abrumadora que puede dar lugar a sentimientos
de frustración, molestia o incluso ira hacia a la persona que se está comportando de
forma no asertiva. (García-Rincón de Castro, C. 2010).
La principal característica del estilo de comunicación inhibido es que la persona
se preocupa por satisfacer a los demás. Por este motivo, una de sus características es que
son personas que no defienden sus propios derechos si para ellos tiene que dejar de lado
los de los demás (Van-der Hofstadt y Gómez, J. 2006).
El ser incapaz de expresar los propios sentimientos o pensamientos puede
conducir a sentimientos de culpa, ansiedad, depresión y baja autoestima. La gente que
normalmente se comporta de manera pasiva puede desarrollar quejas psicosomáticas
tales como dolores de cabeza y úlceras de diversos tipos, debido a la supresión de
sentimientos reprimidos.
Para Caballo (2005) el individuo que se comporta de manera no asertiva suele
tener una evaluación de sí mismo inadecuada y negativa, sentimientos de inferioridad,
una tendencia a mantener papeles subordinados en sus relaciones con los otros, una
tendencia a ser excesivamente solícito de apoyo emocional de los demás y una ansiedad
interpersonal excesiva. Ese individuo se sentirá insatisfecho, estará frecuentemente
haciendo cosas que no desea hacer. Está tensa y no sabe cómo relajarse. Se queja
cuando se le critica en presencia de otros, pero tampoco quiere ser criticado cuando está
solo.
Con respecto al comportamiento externo o componentes conductuales, las
personas que posee un estilo comunicacional pasivo o no asertivo, tienen las siguientes
características (Caballo, 2005):
Volumen de voz bajo, habla poco fluida, bloqueos, tartamudeos, vacilaciones,
silencios, muletillas.
Huida del contacto ocular, mirada baja, cara tensa, dientes apretados o labios
temblorosos, manos nerviosas, postura tensa, incomoda.
Los pensamientos o cogniciones giran en torno a: consideran que así evitan
molestar u ofender a los demás, “Lo que yo sienta, piense o desee no importa.
Importa lo que tú sientas, pienses o desees”; “Es necesario ser querido y
apreciado por todo el mundo”.
Constante sensación de ser incomprendido, manipulado, no tenido en cuenta.
Sus sentimientos o emociones se refieren a: impotencia, mucha energía mental,
frecuentes sentimientos de culpabilidad, baja autoestima, deshonestidad
emocional, ansiedad, frustración.
[Link]. Asertividad Indirecta
Para los autores de la EMA, la asertividad indirecta es la inhabilidad del individuo
para tener enfrentamientos directos, cara a cara o, con otras personas en situaciones
cotidianas o de trabajo, ya sea con familiares, amigos, jefes o compañeros de trabajo
llevándolo por tanto a expresar sus opiniones, deseos, sentimientos, peticiones,
limitaciones personales, realizar peticiones, decir no, dar, y recibir alabanzas y manejar
crítica, a través de cartas, teléfono u otros medios.
La agresividad, de acuerdo con Van-der Hofstadt y Gómez J. (2006) es otra forma
de conducta no asertiva. Consiste en no respetar los derechos, sentimientos e interese de
los demás y, en su forma más extrema, incluye conductas como ofenderlos, provocarlos
o atacarlos. Las personas con este estilo de comunicación agresivo se caracterizan
porque sólo se preocupa por defender a cualquier precio sus derechos, y además lo hace
faltando al respeto a los otros. Este estilo de comunicación conlleva agresión y
sentimientos de desprecio y dominio hacia los demás.
Se trata de la defensa de los derechos personales y expresión de los pensamientos,
sentimientos y opiniones de una manera inapropiada e impositiva y que transgrede los
derechos de las otras personas. La conducta agresiva en una situación puede expresarse
de manera directa o indirecta. La agresión verbal directa incluye ofensas verbales,
insultos, amenazas y comentarios hostiles o humillantes la agresividad no es igual a la
violencia, pero sí se puede convertir en violencia cuando busca anular o destruir al otro
(García-Rincón de Castro, C. 2010)
Puchol (2010) menciona que el objetivo que suelen tener las personas agresivas es
el dominio de los demás; piensan que si no se comportan de esta forma se convierten en
sujetos demasiado vulnerables. Sin embargo, lo único que se consigue es que las
personas de su entorno lo rechacen.
Con respecto al comportamiento externo o componentes conductuales, las
personas que posee un estilo comunicacional agresivo, tienen las siguientes
características (Caballo, 2005):
Volumen de voz elevado, a veces habla poco fluida por se demasiado
precipitada, habla tajante, interrupciones, utilización de insultos y amenazas.
Contacto ocular retardado, cara tensa, manos tensas, postura que invade el
espacio de otro, tendencia al contraataque.
Patrones de pensamiento: “Ahora sólo yo importo. Lo que tú pienses o sientas
no me interesan”; “Es horrible que las cosas no salgan como a mí me gustaría
que saliesen”; piensa que si no se comporta de esta forma, son excesivamente
vulnerables.
Emociones y sentimientos: ansiedad creciente, soledad, sensación de
incomprensión, culpa frustración, baja autoestima, sensación de falta de control,
enfado cada vez más constante y que se extiende a cada vez más personas y
situaciones.
Honestidad emocional: expresan lo que sienten y “no engañan a nadie”.
2.1.4. Componentes de la conducta asertiva
[Link]. Componentes verbales
La conversación es el instrumento verbal por excelencia de la que nos servimos
para transmitir información y mantener más relaciones sociales adecuadas. Implica un
grado de integración compleja entre las señales verbales y las no verbales, tanto
emitidas como recibidas. Elementos importantes de toda conversación son:
Duración del habla. La duración del habla está directamente relacionada con la
asertividad, la capacidad de enfrentarse a situaciones y el nivel de ansiedad
social. En líneas generales, a mayor duración del habla más asertiva se puede
considerar a la persona; pero, en ocasiones, el habla durante mucho rato puede
ser un indicativo de una excesiva ansiedad.
Retroalimentación. Cuando alguien está hablando necesita saber si los que lo
escuchan lo comprenden, le creen, están sorprendidos, aburridos, etc. Una
retroalimentación asertiva consistirá en un intercambio mutuo de señales de
atención y comprensión dependiendo, claro está, del tema de conversación y de
los propósitos del mismo.
Preguntas. Son esenciales para mantener la conversación, obtener información
y mostrar interés por lo que dice la otra persona. El no utilizar preguntas puede
provocar cortes en la conversación y la sensación de desinterés.
[Link]. Componentes no verbales
La comunicación no verbal, por mucho que se quiera eludir, es inevitable en
presencia de otras personas. Un individuo puede decidir no hablar, o ser incapaz de
comunicarse verbalmente; pero, todavía sigue emitiendo mensajes acerca de sí mismo a
través de su cara y su cuerpo. Los mensajes no verbales a menudo son también recibidos
de forma medio consciente: la gente se forma opiniones de los demás a partir de su
conducta no verbal, sin saber identificar exactamente qué es lo agradable o irritante de
cada persona en cuestión. Para que un mensaje se considere transmitido de forma
socialmente hábil (asertiva), las señales no verbales tienen que ser congruentes con el
contenido verbal. Las personas no asertivas carecen a menudo de la habilidad para
dominar los componentes verbales y no verbales apropiados de la conducta, y de
aplicarlos conjuntamente, sin incongruencias. En un estudio citado por Castenyer
(1996), sobre la evaluación de una conducta asertiva, se observó que la postura, la
expresión facial y la entonación fueron las conductas no verbales que más altamente se
relacionaban con el mensaje verbal. A continuación se describirán cada uno de los
principales componentes no verbales que contiene todo mensaje que emitimos (35).
La mirada. Casi todas las interacciones de los seres humanos dependen de
miradas recíprocas. La cantidad y tipo de miradas comunican actitudes
interpersonales, de tal forma que la conclusión más común que una persona
extrae cuando alguien no le mira a los ojos es que está nervioso y le falta
confianza en sí mismo. La mirada huidiza es típica de las personas inasertivas.
La persona asertiva no escapa a la mirada, la sostiene el tiempo suficiente para
establecer un buen contacto. Cuando se esquiva la mirada, generalmente se
experimenta desconfianza porque se presume que la otra persona tiene algo que
esconder o bien, que ésta no nos valida como su interlocutor.
El volumen de la voz. Las personas que se sienten intimidadas por figuras de
autoridad suelen bajar el volumen de su voz, al considerar que de esa forma el
impacto de su mensaje no ofuscará al receptor la receptora. Quienes son
inasertivos emplean un volumen de la voz demasiado bajo, lo que, además de
dificultar la comunicación, provoca que se vean como personas tímidas o
inseguras.
La expresión facial. La expresión facial juega varios papeles en la interacción
social humana: Muestra el estado emocional de una persona, aunque ésta pueda
tratar de ocultarlo Proporciona una información continua sobre si está
comprendiendo el mensaje, si está sorprendido, de acuerdo, en contra, etc., en
relación con lo que se está diciendo La persona asertiva adoptará una expresión
facial que esté de acuerdo con el mensaje que quiere transmitir. Es decir, no
adoptará una expresión facial que sea contradictoria o no se adapte a lo que se
quiere decir. La persona no asertiva, por ejemplo, frecuentemente está
“cociendo” por dentro cuando se le da una orden injusta; pero su expresión
facial muestra amabilidad.
La postura corporal - Existen cuatro tipos de posturas:
Postura de acercamiento, que indica atención, y puede interpretarse de
manera positiva (simpatía) o negativa (invasión) hacia el receptor.
Postura de retirada, que suele interpretarse como rechazo, repulsa o
frialdad.
Postura erecta, que indica seguridad, firmeza, pero también puede
reflejar orgullo, arrogancia o desprecio.
Postura contraída, que suele interpretarse como depresión, timidez y
abatimiento físico o psíquico. La persona asertiva adoptará generalmente
una postura cercana y erecta, mirando de frente a la otra persona.
Los gestos. El gesto es la entonación del cuerpo. Acompaña físicamente al
lenguaje y completa su sentido. Es lenguaje no verbal. Es en el rostro donde más
se manifiesta lo que la persona es. Cuando se observa a alguien no solo se miran
sus ojos, también las cejas, la boca, las comisuras. Los gestos de las personas no
asertivas suelen estar desfasados respecto del lenguaje hablado. Existe cierta
ambigüedad en el mensaje; por ejemplo, pueden manifestar verbalmente que
están alegres, pero su rostro muestra tristeza. Con mayor frecuencia, las
expresiones gestuales de estas personas suelen ser frías, impasibles y serias.
Cuando se está frente a una persona con poca expresión gestual, se siente
desconcierto, incertidumbre, desconfianza.