Tema 3
Técnicas de preparación a
la exploración médica
y para intervención quirúrgica.
Posiciones anatómicas.
Materiales médico-quirúrgicos de
utilización en exploración médica.
Atención en las fases: pre-operatorio,
intervención y post-operatorio.
Técnico en Cuidados Auxiliares de Enfermería
Guion-resumen
1. Introducción 5. Atención en las fases:
pre-operatorio, intervención y
2. Técnicas de preparación a la
post-operatorio
exploración médica y para la
intervención quirúrgica 5.1. Clasificación de la cirugía
2.1. Preparación del enfermo 5.2. La asistencia perioperatoria y sus
fases
2.2. El examen físico
5.3. Fase operatoria, transoperatoria o
3. Posiciones anatómicas
intraoperatoria
4. Materiales médico-quirúrgicos de
5.4. Fase postoperatoria
utilización en exploración médica
4.1. Técnicas de exploración
instrumental específica
4.2. Técnicas de exploración
instrumental generales
3-2
TÉCNICAS DE PREPARACIÓN A LA EXPLORACIÓN MÉDICA Y PARA INTERVENCIÓN QUIRÚRGICA
1. Introducción
En medicina, el diagnóstico es el procedimiento con el que se identifica una enfermedad.
El diagnóstico clínico requiere tener en cuenta los dos aspectos de la lógica, es decir,
el análisis y la síntesis, utilizando diversas herramientas como la anamnesis, la exploración
física y las exploraciones complementarias.
El diagnóstico médico establece, a partir de unos síntomas, signos y hallazgos de
exploraciones complementarias, qué enfermedad padece una persona. Generalmente
una enfermedad no está relacionada de una forma biunívoca con un síntoma, es decir, un
síntoma no es exclusivo de una enfermedad. Cada síntoma o hallazgo en una exploración
presenta una probabilidad de aparición en cada enfermedad.
• Herramientas diagnósticas
— Síntomas: son las experiencias subjetivas negativas físicas que refieren el pacien-
te, recogidas por el médico en la anamnesis durante la entrevista clínica, con un
lenguaje médico, es decir, comprensible para todos los médicos. Por ejemplo, los
pacientes a la sensación de falta de aire o percepción incómoda y desagradable en
la respiración (disnea), lo llaman ahogo, angustia, fatiga, cansancio fácil, etc.
— Signos: son los hallazgos objetivos que detecta el médico observando al pacien-
te, por ejemplo, la taquipnea a más de 30 respiraciones por minuto.
— Exploración física: consiste en diversas maniobras que realiza el médico sobre
el paciente, siendo las principales la inspección, palpación, percusión y auscul-
tación, con las que se obtienen signos clínicos más específicos.
Todos los síntomas referidos en la anamnesis y los signos objetivados en la explora-
ción física son anotados en la Historia Clínica del paciente.
• Tipos de exploraciones complementarias
Las exploraciones complementarias confirman o descartan una enfermedad en con-
creto antes de iniciar un tratamiento. A veces no ofrecen ningún tipo de información útil,
sobre todo cuando se solicitan sin ningún tipo de criterio.
— Pruebas de laboratorio: consiste en el análisis, generalmente bioquímico, de
diferentes líquidos corporales, siendo el más común la sangre.
— Técnicas de diagnóstico por imagen: como la ecografía, la radiografía simple,
la Tomogafría Axial Computerizada (TAC) y la Resonancia Magnética Nuclear
(RMN).
— Técnicas endoscópicas:
• Fibrobroncoscopia.
• Colonoscopia.
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Técnico en Cuidados Auxiliares de Enfermería
• Gastroscopia.
• Colposcopia.
• Videotoracoscopia.
• Laringosocopia.
— Biopsia.
• Tipos de diagnóstico
— Diagnóstico diferencial: es el conjunto de enfermedades que pueden ocasio-
nar un síndrome, descartándose una a una según la hipótesis planteada y las
exploraciones complementarias, hasta encontrar la enfermedad que ocasiona
los síntomas del paciente.
— Diagnóstico precoz: es el que se realiza en los estadios iniciales de la enfermedad.
— Diagnóstico clínico: es el que se establece mediante la anamnesis, exploración
física y exploraciones complementarias que no sean de anatomía patológica.
Tiene menos certeza que el diagnóstico patológico.
— Diagnóstico patológico: también llamado anatomopatológico o histológico,
que es obtenido mediante una biopsia y es el que ofrece el diagnóstico defini-
tivo.
— Diagnóstico enfermero: es el que describe la respuesta humana de un indi-
viduo o grupo que la enfermera/o puede legalmente identificar y para el cual
puede ordenar intervenciones definitivas para mantener el estado de salud o
reducir, eliminar y/o prevenir complicaciones (CARPENITO, 1987).
2. Técnicas de preparación a la exploración médica y para la
intervención quirúrgica
2.1. Preparación del enfermo
El técnico auxiliar de enfermería de clínica debe seguir unas pautas, que son las
siguientes:
— Informar al paciente de que va a ser examinado por el médico.
Hay que darle una información suficiente sobre la prueba que se le va a realizar,
preparación previa, hora de la prueba y lugar donde debe dirigirse.
Preparación psicológica: enfocada a tranquilizar al paciente,
haciendo que se sienta seguro con el personal que lo va a atender y
aconsejarle que vaya acompañado si la prueba puede causarle tras-
tornos secundarios (náuseas, mareos, etc.).
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TÉCNICAS DE PREPARACIÓN A LA EXPLORACIÓN MÉDICA Y PARA INTERVENCIÓN QUIRÚRGICA
— Se comprobará la temperatura de la habitación que debe ser aproximadamente
de 26°C. También es importante vigilar que no haya corrientes de aire. Estas
comprobaciones son necesarias, pues el enfermo va a permanecer desnudo
durante la exploración.
— La habitación debe estar bien iluminada; no obstante, conviene proporcionar
una luz adicional durante la realización del examen.
— Si es necesario, se ayuda al enfermo a desnudarse, y una vez colocado en la
posición adecuada, se le cubre con una sábana.
— Se debe disponer, junto a la cama, todo el equipo necesario para la exploración,
que estará en perfectas condiciones para ser utilizado por el médico.
— Durante el examen, el técnico en cuidados auxiliares de enfermería permanece-
rá junto al médico para ayudarle si es preciso.
— El médico se coloca al lado derecho del enfermo y comienza la exploración por
la cabeza, continúa en sentido descendente examinando el tórax, abdomen y,
por último, las extremidades superiores e inferiores.
El instrumental que el médico solicita en los distintos momentos de la explora-
ción puede ser:
• Exploración de la cabeza: otoscopio, depresor lingual, otalmoscopio, lám-
para portátil.
• Exploración del tórax: estetoscopio o fonendoscopio.
• Exploración de las extremidades: martillo de reflejos.
• Medición de la tensión arterial: estetoscopio, esfigmomanómetro.
— Una vez terminado el examen médico al enfermo, hay que ayudarle a vestirse y
se le dejará en posición cómoda.
2.2. Examen físico
Mediante el examen físico se identifican los signos de enfermedad o normalidad
presentes en el organismo.
Para captar cómo es el paciente nos valemos de la información que podemos lograr
a través de nuestros sentidos: la vista, el tacto, el oído e, incluso, el olfato.
A la información que se logra mediante el examen físico directo, se agregan medi-
ciones como el peso, la talla, la presión arterial y la temperatura.
Aunque es posible efectuar exámenes de laboratorio, endoscópicos, de
imágenes o biopsias, lo que siempre debe estar disponible por sus resultados
inmediatos y su bajo costo, es la capacidad del médico de efectuar un buen
examen físico. Esto nunca debe faltar.
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Técnico en Cuidados Auxiliares de Enfermería
Las etapas que se siguen para efectuar el examen físico son las siguientes:
2.2.1. Inspección
Esta parte del examen físico comienza desde el momento que vemos al paciente por
primera vez. Al principio la atención se centra en su aspecto general, su actitud, cómo se
desenvuelve, cómo se comunica. Todo esto ocurre mientras se entabla el primer contacto
y luego mientras transcurre la conversación. Posteriormente, cuando se efectúa el examen
físico, la observación se dirigirá a aspectos más específicos.
En este proceso, que dura todo el tiempo que estamos con el paciente, se está cap-
tando una gran cantidad de información. Es necesario entrenar el ojo para realmente
“ver”. Es muy posible que distintas personas miren una situación determinada y capten
diferentes aspectos. El médico se entrena para captar lo que al paciente le ocurre. Con la
vista no se hace solamente un “examen físico” orientado a la anatomía, sino que se trata
de captar al enfermo como persona: cómo se viste, cómo es su manera de ser, si tiene una
expresión de estar preocupado, angustiado o deprimido, etc. Indudablemente, así como
la vista aporta información, la conversación la amplía y la enriquece.
No solamente nos concentramos en el paciente, sino que también captamos quién
lo acompaña y, si está en su casa, cómo es el ambiente que lo rodea, qué medicamentos
hay sobre su velador, etc.
Al efectuar la inspección es importante contar con una buena iluminación. En lo
posible conviene disponer de luz blanca o luz solar. Cuando se examina de noche a un
paciente, es fácil que se pueda escapar una ictericia, por el tono amarillento de la luz
artificial.
Otro aspecto importante es efectuar la inspección en buenas condiciones, despe-
jando la ropa en la medida que sea necesario. Por ejemplo, al examinar el abdomen, es
necesario que esté ampliamente descubierto para efectuar una buena observación.
Es conveniente lograr un buen equilibrio entre el pudor del paciente y la necesidad
de efectuar un buen examen. Frecuentemente se examina por secciones que se van des-
cubriendo en forma sucesiva. Al final, todo el cuerpo debe ser visto, de modo que no se
escape, por ejemplo, una hernia inguinal, un tumor testicular, un nódulo mamario o un
melanoma de la planta del pie.
En días fríos, también hay que velar porque el paciente no sienta frío.
2.2.2. Auscultación
Mediante la auscultación se escuchan ruidos que se generan en el organismo. Estos
pueden ser soplos del corazón o de diversas arterias, ruidos que provienen
del intestino y una gama de sonidos que se identifican en la auscultación
pulmonar.
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TÉCNICAS DE PREPARACIÓN A LA EXPLORACIÓN MÉDICA Y PARA INTERVENCIÓN QUIRÚRGICA
Tal como la percusión, se puede efectuar en forma directa o indirecta.
— Auscultación directa: consiste en aplicar la oreja
sobre el cuerpo del paciente en la región que se
quiere examinar.
— Auscultación indirecta: se efectúa mediante el uso
de un estetoscopio. Con este es posible tomar alguna
distancia del paciente y resulta más cómodo y eficiente.
Los estetoscopios más usados tienen una membrana/
campana que se apoya en el paciente, un sistema de transmi-
sión del sonido y auriculares para escuchar.
2.2.3. Percusión
Percutir es dar golpes. Estos a su vez producen sonidos que son audibles y vibracio-
nes que son palpables.
Los sonidos pueden ser de distinta intensidad, frecuencia, duración y timbre. La
frecuencia (o tono) determina si un sonido es más agudo o es más grave. El timbre es lo
que permite diferenciar la procedencia de un sonido. Depende de varios aspectos, como
la combinación de las frecuencias o la caja de resonancia. Gracias al timbre se distingue
si una nota musical procede de un piano o de un violín.
Mediante la percusión se distingue si los tejidos que están por debajo contienen aire
o son sólidos. La penetración que se logra es de unos 5 a 7 cm. Estructuras más profundas
habitualmente no se logran distinguir. Si un panículo adiposo es grueso, se requerirán
golpes más fuertes para distinguir diferencias en la constitución de los tejidos subyacen-
tes. En general, se percute desde las áreas de mayor sonoridad hacia las de menor sono-
ridad. También conviene comparar sectores homólogos ([Link].: un lado del tórax con el
otro) y hacerlo con una técnica equivalente.
Para comenzar a entrenarse, conviene practicar golpeando con la punta de los dedos
distintos objetos: el escritorio, un muro, un libro, etc. En todos ellos se genera un ruido
diferente. Los constructores usan este método para distinguir entre muros sólidos y tabi-
ques. En las viñas, reconocen el nivel del vino en los toneles (la zona de más arriba que
está vacía, suena hueca y donde está el vino, el ruido es opaco).
A) Tipos de sonidos
Entre los ruidos que se generan, destacan:
— Ruido sonoro (o resonante): es el que se escucha, por ejemplo, al percutir el
tórax sobre el pulmón normal.
— Ruido hipersonoro (o hiperresonante): es como el sonoro, pero
de tono más alto. Por ejemplo, se escucha al percutir pulmones
enfisematosos o cuando existe neumotórax.
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Técnico en Cuidados Auxiliares de Enfermería
— Ruido timpánico: es de una frecuencia más elevada. Por ejemplo, se puede
escuchar al percutir un neumotórax a tensión, o el estómago lleno de gas des-
pués de tomar una bebida gaseosa.
— Ruido mate: ruido opaco que se genera al percutir estructuras macizas. Por
ejemplo, se escucha al percutir la base de un pulmón con una neumonía, el
área de matidez hepática o una pierna.
B) Formas de percutir
Hay dos tipos de percusión: directa o indirecta.
— Percusión directa: es cuando el golpe se aplica directamente sobre la superficie
que se examina. Se efectúan golpes breves, precisos, con la punta de los dedos
de una mano, haciendo juego de muñeca de modo que la mano caiga libre-
mente. Es útil para evaluar la sonoridad pulmonar.
En ocasiones se efectúa la percusión directa para detectar si se desencadena dolor.
Por ejemplo, se efectúa una puñopercusión sobre las fosas lumbares, ante la sos-
pecha de una pielonefritis (el golpe se aplica con la mano formando un puño).
— Percusión indirecta: es la más usada. En este caso se apoya un dedo –habitual-
mente el dedo medio de la mano izquierda en personas diestras y de la mano
derecha en los zurdos– sobre la superficie a examinar. Conviene ejercer algo de
presión con el dedo de modo que quede bien apoyado, especialmente a nivel
de la articulación interfalángica distal.
2.2.4. Palpación
Usando nuestras manos, asiendo con nuestros dedos, palpando con delicadeza, tene-
mos la posibilidad de captar una gran cantidad de información: la suavidad de la piel, su
humedad y untuosidad, la temperatura, lo blanda o dura que pueda ser una superficie, si se
desencadena dolor con la presión que ejercen nuestros dedos, si se palpa algo que se puede
delimitar.
Hay una estrecha relación entre el uso que le damos a las manos y lo que nos entrega
la vista. Miramos algo, lo tocamos y, así, vamos extrayendo información. Casi se confunde
lo que obtenemos palpando de lo que se capta al mirar. Son operaciones que se efectúan
en muchos casos de forma conjunta.
Respecto a la forma de palpar, puede variar según de qué se trate. Para la tempera-
tura, se podría usar el dorso o la palma de la mano; para delimitar una masa, se usarán
los dedos o ambas manos; para captar vibraciones, podría convenir usar la palma o el
borde cubital de las manos; etc. La forma de palpar tiene algo de técnica y
de arte. No es necesario ser tosco ni tampoco desencadenar dolor en forma
innecesaria.
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TÉCNICAS DE PREPARACIÓN A LA EXPLORACIÓN MÉDICA Y PARA INTERVENCIÓN QUIRÚRGICA
A través de las manos se pueden transmitir infecciones de un paciente a otro. Debido
a esto, es muy importante lavarse las manos después de examinar a cada enfermo.
En los hospitales existen gérmenes de alta virulencia y resistentes a múltiples antibióticos.
En estos lugares se deben respetar estrictamente las medidas que están dirigidas a preve-
nir la transmisión de infecciones (lavado de manos, uso de guantes, delantal, mascarilla,
etc.). La medida más importante, es el lavado de las manos.
3. Posiciones anatómicas
Los enfermos pueden adoptar diferentes posiciones y, con ello, se persiguen distintos
fines como son:
— Colaborar en la exploración médica.
— Permitir una intervención quirúrgica. Según el área operatoria, el paciente se
encontrará en una posición u otra.
— Ayudar en el tratamiento de una enfermedad.
— Conseguir la comodidad del paciente.
A continuación se describen las diferentes posiciones:
3.1. Posición de decúbito supino o dorsal
El enfermo se encuentra acostado sobre su espalda con las extremidades en exten-
sión, las superiores pegadas al cuerpo y las inferiores juntas.
Indicaciones:
— Examen de tórax, abdomen, miembros superiores e inferiores.
— Postoperatorio.
— Estancia en la cama.
— Cambios de posición.
— Palpación de las mamas.
Contraindicaciones:
— Ancianos.
— Enfermos pulmonares.
— Enfermos crónicos.
Pueden colocarse almohadas en distintas zonas del cuerpo del paciente
para favorecer su alineamiento:
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Técnico en Cuidados Auxiliares de Enfermería
— Bajo el cuello y hombros, para evitar la hiperextensión del cuello.
— Bajo la zona lumbar (un pequeño cojín), para mantener la curvatura anatómi-
ca.
— Una toalla enrollada lateralmente bajo las caderas y muslos, evitando la rota-
ción externa del fémur.
— Bajo el tercio inferior del muslo, para elevar el hueco poplíteo.
— Bajo la parte inferior de las piernas, para elevar los talones.
3.2. Posición de decúbito dorsal para relajar las paredes musculares
abdominales
El paciente se encuentra, al igual que en el caso anterior, acostado sobre su espalda
y con los miembros superiores extendidos junto al cuerpo; en esta posición, las extre-
midades inferiores se hallan flexionadas por la rodilla y están ligeramente separadas. Las
plantas de los pies están apoyadas sobre la cama.
3.3. Posición de decúbito prono o ventral
El paciente se encuentra acostado sobre su abdomen, con la cabeza vuelta hacia un
lado, las extremidades superiores pueden estar extendidas junto al cuerpo o flexionadas
por el codo, a ambos lados de la cabeza. Los miembros inferiores se hallan extendidos.
Indicaciones
— Exploraciones de espalda (aunque para exploraciones se usa poco).
— Enfermos comatosos o inconscientes.
— Enfermos anestesiados con anestesia general para prevenir el vómito.
— Operados de columna.
— Estancia en la cama.
— Cambios posturales.
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TÉCNICAS DE PREPARACIÓN A LA EXPLORACIÓN MÉDICA Y PARA INTERVENCIÓN QUIRÚRGICA
Pueden emplearse almohadas:
— Bajo la cabeza.
— Un pequeño cojín bajo el diafragma, para evitar la hiperextensión de la curva-
tura lumbar, la presión excesiva en las mamas y facilitar la respiración.
— Bajo el tercio inferior de las piernas, para disminuir el rozamiento en los dedos
de los pies.
3.4. Posición de decúbito lateral
El enfermo permanece apoyado sobre un costado, derecho o izquierdo, con las extre-
midades extendidas. El miembro superior correspondiente al lado sobre el que se halla
recostado el paciente, está por delante del cuerpo.
Indicaciones:
— Para hacer la cama ocupada.
— Para colocar un supositorio. Administración de inyectables intramusculares.
— Para prevenir las úlceras por decúbito.
— Administración de enemas.
— Estancia en la cama y para hacer cambios posturales.
— Higiene y masajes.
Conviene colocar almohadas o cuñas tope:
— Bajo la cabeza, para favorecer el alineamiento.
— Bajo el brazo superior, para elevar el brazo y el hombro.
— Detrás de la espalda, para mantener una buena alineación.
3.5. Posición inglesa o de Sims o semiprona
El enfermo se halla en decúbito lateral izquierdo con el muslo derecho
flexionado y el brazo derecho hacia delante. La cabeza está girada lateralmente.
El peso corporal descansa sobre el tórax.
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Técnico en Cuidados Auxiliares de Enfermería
Indicaciones:
— Posición de seguridad, por lo que es ideal para el transporte de accidentados.
— Exámenes rectales.
— Administración de enemas y medicamentos vía rectal.
— Colocación de sondas rectales.
— En pacientes inconscientes para facilitar la eliminación de secreciones.
— Posoperatorio.
— Facilita la relajación muscular.
— Facilita el drenaje de mucosi-
dades.
Se colocarán almohadas:
— Bajo la cabeza.
— Bajo el hombro y brazo superior.
— Bajo el muslo y pierna superior.
— El cuerpo se apoya en hombro y cadera.
3.6. Posición de sentado
El paciente se encuentra sentado sobre la cama, con las extremidades inferiores
extendidas y las superiores dirigidas hacia delante, pudiendo estar las manos apoyadas
sobre la cama.
3.7. Posición de Fowler
Estando el enfermo en decúbito supino, se levanta la cabecera de la cama unos 50
cm y así la espalda apoyada sobre la cama formará un ángulo de 45° con la horizontal.
Las extremidades inferiores estarán flexionadas por la rodilla y se puede colocar una almo-
hada bajo ellas. Esta posición se puede emplear en algunos enfermos cardíacos, ya que
así estarán más cómodos.
Indicaciones:
— Posición muy empleada en las exploraciones de otorrinolaringología.
— Pacientes con problemas respiratorios (asma, EPOC, enfisema, etc.).
— Para relajar los músculos abdominales.
— Pacientes con problemas cardíacos.
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TÉCNICAS DE PREPARACIÓN A LA EXPLORACIÓN MÉDICA Y PARA INTERVENCIÓN QUIRÚRGICA
— Exploraciones de cabeza, ojos, cuello, oído, nariz, garganta y pecho.
Pueden colocarse almohadas:
— Detrás del cuello y hombros.
— Detrás de la zona lumbar.
— Bajo los antebrazos y manos, para evitar la tensión en los hombros y sujetar los
brazos y manos, si el paciente no los utiliza.
— Debajo y los lados de la parte superior de los muslos.
— Bajo el tercio inferior de los muslos.
— Bajo los tobillos, para elevar los talo-
nes.
— En caso de posición Fowler alta, la
posición de cabecera de la cama está
elevada 90° respecto a los pies. En la
posición semi-Fowler, la elevación es
de 30°.
— Existe también la posición Fowler-modi-
ficada, que consiste en poner al paciente
de la misma forma que en el caso ante-
rior pero, modificando la posición de los
miembros superiores (las manos), que
deben estar colocadas, más elevadas que
los codos. Esto se consigue apoyando las
manos sobre una mesa de comer, por
ejemplo. Está indicada en enfermos car-
díacos para facilitar la circulación venosa
o de retorno.
3.8. Posición de Trendelenburg
El paciente se encuentra en decúbito supino sobre una cama o mesa inclinada, de
modo, que la cabeza esté a un nivel inferior que los pies. Una variedad de esta posición
es aquella en que el enfermo está en decúbito supino con el cuerpo inclinado, la cabeza
más baja que el tronco y las extremidades inferiores flexionadas por la rodilla, de forma
que las piernas cuelguen del extremo superior de la mesa; para ello es necesario bajar una
sección ajustable que existe en los pies de la mesa.
Un empleo de esta posición es en aquellas situaciones en que es nece-
sario que fluya sangre al cerebro como ante un síncope.
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Técnico en Cuidados Auxiliares de Enfermería
Indicaciones.
— Mejora de la circulación cerebral san-
guínea.
— Lipotimias o síncopes.
— Conmoción o shock.
— Para el drenaje de secreciones bron-
quiales.
— Evitar las cefaleas después de una pun-
ción lumbar.
— Hemorragias.
— Cirugía de los órganos pélvicos.
3.9. Posición de Trendelenburg inversa, Antitrendelenburg o
Morestin
Como su nombre indica, esta posición es la opuesta a la anterior. El enfermo está en
decúbito supino con la cabeza a un nivel superior que los pies.
Indicaciones:
— Exploración radiográfica.
— Facilitación de la circulación sanguínea a
nivel de las extremidades.
— En algunas intervenciones quirúrgicas
(bocio).
— En caso de problemas respiratorios.
— En caso de hernia de hiato.
3.10. Posición genupectoral o mahometana
El paciente se apoya sobre sus rodillas y pecho. Las rodillas estarán ligeramente sepa-
radas y los muslos perpendiculares a la cama, la cabeza estará vuelta hacia un lado y los
miembros superiores colocados en la forma que desee el paciente. Esta posición se utiliza
para exámenes rectales, fundamentalmente. En esta posición, hay que prestar especial
atención al paciente, por resultar una posición bastante humillante para él.
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TÉCNICAS DE PREPARACIÓN A LA EXPLORACIÓN MÉDICA Y PARA INTERVENCIÓN QUIRÚRGICA
3.11. Posición de Roser o de Proetz
El paciente se halla en decúbito supino con la cabeza colgando, con el objetivo de
mantener el cuello en hiperextensión.
Indicaciones:
— Intubación traqueal.
— Exploraciones faríngeas.
— Reanimación cardiorrespiratoria.
— Ciertas intervenciones quirúrgi-
cas (bocio).
— Lavado del pelo de pacientes
encamados.
3.12. Posición ginecológica o de litotomía
La enferma se encuentra en decúbito supino, con la pelvis al borde de la mesa. Las
extremidades inferiores están separadas con los muslos y piernas flexionadas. Para soste-
ner estas extremidades existen unos soportes o estribos en los que se pueden colocar las
rodillas o los pies.
Indicaciones:
— Exámenes ginecológicos (vaginal),
rectales y vesicales.
— Partos.
— Intervenciones ginecológicas.
— Lavado genital.
— Sondaje vesical en la mujer.
— Examen manual o instrumental de la pelvis.
— Exploración de las embarazadas.
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Técnico en Cuidados Auxiliares de Enfermería
3.13. Posiciones para realizar una punción lumbar
Hay dos opciones:
— Sentado al borde de la camilla, con la cabeza
flexionada, acercándola lo más posible a las
extremidades inferiores, para conseguir un
arqueamiento de la espalda y así facilitar la
visualización de los espacios intervertebrales.
— Tumbado en la cama, en decúbito lateral,
flexionando la cabeza y miembros inferiores
con el mismo objetivo que en el caso ante-
rior.
Indicaciones:
— Anestesia raquídea.
— Recogida de líquido cefalorraquídeo por
punción.
4. Materiales médico-quirúrgicos de utilización en exploración
médica
Hay un gran número de instrumentos y aparatos que se utilizan para explorar al
enfermo. Algunos solo se emplean para estudiar un órgano en concreto o una determi-
nada función orgánica, mientras que otros son de uso más generalizado. Por lo tanto,
existen unas técnicas de exploración instrumental específicas y otras generales.
4.1. Técnicas de exploración instrumental específicas
Dentro de los instrumentos de uso más común tenemos:
— Espéculo auricular y otoscopio: para explorar el oído.
— Oftalmoscopio: para explorar el ojo.
— Espéculo nasal y rinoscopio: para explorar las fosas nasales.
— Depresor de lengua: para explorar la boca y parte de la faringe (orofaringe).
— Espejillo laríngeo: para explorar la laringe y la porción inferior de la faringe
(hipofaringe).
— Esfigmomanómetro: para medir la tensión arterial.
— Termómetro: para medir la temperatura corporal.
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TÉCNICAS DE PREPARACIÓN A LA EXPLORACIÓN MÉDICA Y PARA INTERVENCIÓN QUIRÚRGICA
— Martillo de reflejos: para estudiar Oftalmoscopio
los reflejos ósteotendinosos, como
el reflejo rotuliano, el reflejo Aqui- Espejo
faríngeo
les, poplíteo, etc. Espejo
nasal
— También existen un conjunto de
estudios o medidas correspondien-
tes a constantes vitales, que nos
van a dar información sobre el esta-
do interno relacionado con ciertos
aspectos y que son:
• Temperatura.
• Pulso.
• Tensión arterial.
• Respiración.
4.2. Técnicas de exploración
instrumental generales
4.2.1. Técnicas macroscópicas Espejo
vaginal
A) Diagnóstico por imagen con rayos X
Otoscopio
Respecto al examen radiológico, debe
tenerse en cuenta que, de un modo simpli- Diapasón
ficado, una radiografía es una fotografía por
rayos X. Esta exploración puede ser:
— Exploración radiológica simple:
se practica la radiografía de la zona Martillo de percusión
deseada sin más complicaciones,
obtenida con la utilización de
radiaciones ionizantes. Ejemplos:
mamografía, ortopantografía, etc.
— Exploración radiológica con contraste: previamente a la realización de la
radiografía se introduce en el organismo una sustancia opaca a los rayos X,
como puede ser una solución de bario, esta rellena la cavidad interna del órga-
no que deseamos visualizar, sirviendo así como medio de contraste. Se puede
enumerar a modo de ejemplo:
• Enema opaco: Rx de la parte inferior del tubo digestivo con contraste
administrado por vía rectal.
• Urografía: Rx aparato urinario y anexos con contraste admi-
nistrado por vía intravesical o vía intravenosa.
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Técnico en Cuidados Auxiliares de Enfermería
• Arterografía: Rx árbol arterial.
• Flebografía: Rx árbol venoso.
• Pielgrafía: Rx de pelvis renal y uréteres.
— Estudios tomográficos: radiografías señaladas por cortes transversales conti-
nuos.
— Tomografía axial computarizada o TAC: consiste en la realización de una
serie de radiografías correspondiendo cada una a un plano del órgano o zona
corporal en estudio siendo estos planos paralelos entre sí. Se diferencia de las
dos exploraciones radiológicas anteriores en que, en estas, se obtiene una ima-
gen radiográfica de todo el órgano en conjunto.
B) Diagnóstico por imagen sin RX
— Ecografía: es una técnica exploratoria que consiste en la emisión de ultrasoni-
dos al órgano que deseamos estudiar; la respuesta (el eco) obtenida es recogida
por un aparato llamado ecógrafo, manifestándose por una imagen en blanco
y negro; las diferentes tonalidades dependerán de la densidad en los distintos
puntos. Se emplea en el estudio del corazón, útero, riñón, etc.
— Resonancia nuclear magnética: son ondas electromagnéticas.
— Doppler: lectores de flujo y latido arterial.
C) Estudios electro-fisiológicos
Métodos de registro de la actividad eléctrica de algunos órganos: hay órganos
capaces de producir electricidad, como son el corazón, cerebro y músculos; esta actividad
eléctrica puede ser recogida por medio de un aparato que va dibujando una línea con
ascensos y descensos en forma de ondas. Según el órgano explorado estos métodos reciben
distintos nombres:
— Electrocardiograma (ECG): será la expresión gráfica de la actividad eléctrica
del corazón. Al aparato utilizado se le llama electrocardiógrafo.
— Electroencefalograma (EEG): será la expresión gráfica de la actividad eléctrica
del cerebro. El aparato empleado es el electroencefalógrafo.
— Electromiograma (EMG): será la expresión gráfica de la actividad eléctrica del
músculo. Se utiliza el electromiógrafo.
D) Métodos endoscópicos
La endoscopia consiste en el examen directo de una cavidad o conducto
del cuerpo por medio de instrumentos ópticos adecuados al órgano objeto
del estudio.
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TÉCNICAS DE PREPARACIÓN A LA EXPLORACIÓN MÉDICA Y PARA INTERVENCIÓN QUIRÚRGICA
Estos instrumentos constan de una parte que permanece en el exterior, la cual pre-
senta un ocular; esta se continúa por un tubo que penetra en el interior. El extremo del
tubo irá avanzando por el conducto o cavidad y desde el exterior, se irán visualizando las
zonas que recorre. Según los órganos que exploren, estos instrumentos reciben distintos
nombres:
— Broncoscopio: sirve para explorar la tráquea y los bronquios.
— Esofagoscopio: esófago.
— Gastroscopio: estómago.
— Rectoscopio: recto.
— Cistoscopio: vejiga urinaria.
— Artroscopia: articulaciones.
— Panendoscopia: aparato digestivo, general.
— Colonoscopia: colon.
— Laparoscopia: cavidad abdominal.
4.2.2. Técnicas microscópicas
Son aquellas que se realizan con ayuda del microscopio.
A) Análisis de laboratorio
— Análisis de sangre: venosa, arterial (gasometría); Hematología; Bioquímica,
Pruebas especiales; Hemocultivos.
— Análisis de orina.
— Análisis de heces.
— Análisis de esputo.
— Exudados y trasudados.
B) Biopsia
Consiste en obtener una muestra del tejido que se desea analizar y se somete a un
estudio anatomopatológico.
C) Citología
Igual que la anterior, pero en vez de tejidos, se procesan líquidos o exu-
dados orgánicos.
3-19
Técnico en Cuidados Auxiliares de Enfermería
5. Preparación del paciente para una intervención quirúrgica:
introducción
La mayoría de los procedimientos quirúrgicos tienen lugar en el quirófano de un hos-
pital y requieren hospitalización posterior. Estos procedimientos pueden resultar difíciles
tanto para el paciente como para sus familiares. El equipo de enfermería, a través de sus cui-
dados físicos y psicológicos, ayuda a que disminuyan la ansiedad y el temor en el paciente.
5.1. Clasificación de la cirugía
La cirugía es la rama de la Medicina relacionada con las enfermedades y estados
que requieren o aconsejan emplear procedimientos quirúrgicos. Se puede clasificar de la
siguiente manera:
5.1.1. En función del tiempo
A) Cirugía de urgencia o urgente
Es necesaria en un período corto de tiempo, para conservar la vida o restablecer la
salud, para conservar una extremidad o cualquier órgano vital del paciente.
Puede ser:
— Urgencia mediata u obligada
Se necesita atención en 24-30 horas. Ejemplo: extirpación de una mama por un
tumor maligno, trasplantes o desprendimiento de retina.
— Urgencia inmediata
Se necesita atención rápida. Ejemplo: control de una hemorragia interna,
estrangulamiento de una hernia, rotura de bazo o herida por arma blanca.
B) Cirugía programada
Se hace teniendo en cuenta los deseos del paciente y del cirujano. Puede realizarse
días o meses después del diagnóstico. A su vez, se divide en:
— Necesaria o requerida
Es aconsejada por el médico y necesaria para el paciente, pero su realización
puede ser demorada. Se realiza para mejorar la salud del paciente. Ejemplo:
operación de cataratas.
— Opcional o electiva
No es imprescindible para la vida o para la conservación de la
salud, pero el paciente la solicita, para mejorar su bienestar y su
autoestima.
3-20
TÉCNICAS DE PREPARACIÓN A LA EXPLORACIÓN MÉDICA Y PARA INTERVENCIÓN QUIRÚRGICA
Incluye:
• Cirugía dermatológica.
• Cirugía plástica o estética.
Es cirugía que se hace para mejorar el aspecto físico del paciente, sin que exista patología.
5.1.2. Según la finalidad
— Cirugía diagnóstica
Es la que ayuda a establecer el diagnóstico médico. Es el caso de la realización
de una biopsia, para el estudio anatomopatológico del tejido extraído en el
legrado uterino.
— Cirugía explorativa o exploratoria
Se realiza para determinar la extensión de un proceso patológico, como la lapa-
rotomía exploratoria.
— Cirugía ablativa o curativa
Consiste en extirpar una masa tumoral o un órgano enfermo, como la ablación
de una mama o de un apéndice inflamado.
— Cirugía reparadora
Es la que restaura las funciones o el aspecto de tejidos dañados, como la elimi-
nación de una cicatriz o quemaduras.
— Cirugía paliativa
Es la que pretende corregir algún problema concreto en un proceso patológico.
Como la gastrostomía, para compensar la incapacidad de ingerir alimentos.
— Cirugía constructiva
Es la que repara malformaciones congénitas como, por ejemplo, el labio lepo-
rino, la polidactilia o la hendidura palatina.
5.2. La asistencia perioperatoria y sus fases
El perioperatorio es el período de tiempo que transcurre antes, durante y después
de una operación. La asistencia perioperatoria es la que incluye los cuidados necesarios
para la atención de todo lo relacionado con el paciente quirúrgico y consta de tres fases:
— Preoperatorio: es la fase anterior a la intervención quirúrgica.
Comienza con la decisión de realizar la operación, sigue con la
preparación del paciente y concluye con la llegada del mismo al
quirófano.
3-21
Técnico en Cuidados Auxiliares de Enfermería
— Operatorio, transoperatorio o intraoperatorio: comprende el tiempo que
dura el desarrollo de la intervención quirúrgica.
— Postoperatorio: es el período posterior a la intervención. Comienza con la
llegada del paciente al área de recuperación y termina con el alta o con la valo-
ración posterior en la consulta o en el hogar.
5.2.1. Fase preoperatoria
Incluye todos los cuidados prestados al paciente que va a ser sometido a una inter-
vención quirúrgica. El objetivo general es el de conseguir que se encuentre en las mejores
condiciones físicas y psíquicas posibles para reducir así el riesgo quirúrgico y facilitar su
restablecimiento.
Cuando el período preoperatorio dura varios días, se facilita la programación y reali-
zación del plan de cuidados de enfermería. Cuando es corto (cirugía de urgencia) solo
pueden realizarse los cuidados básicos.
Después de haberse establecido el diagnóstico médico y la indicación del tratamien-
to quirúrgico, se valora por distintos medios el estado del paciente. Esta valoración,
que incluye los aspectos físicos y psicológicos y en la cual colabora el equipo de enfer-
mería, permitirá la planificación de los cuidados preoperatorios y la reducción del riesgo
quirúrgico.
A) Cuidados de enfermería
• Estado de nutrición e hidratación del paciente
Tanto del estado de nutrición, como del de hidratación, van a depender los resul-
tados de la operación y del postoperatorio. Durante el preoperatorio se debe tratar de
reponer las posibles deficiencias de líquidos o nutrientes.
Si el enfermo presenta signos de desnutrición, será necesario administrarle una
alimentación rica, sobre todo, en vitaminas, hidratos de carbono y proteínas; estas son
necesarias para la reparación de los tejidos.
Si el paciente es obeso, conviene que pierda peso para disminuir el riesgo operatorio.
La nutrición y la hidratación apropiadas favorecen la cicatrización y el restableci-
miento postoperatorio. El equipo de enfermería debe comprobar que el paciente recibe
la dieta y los líquidos adecuados, ya sea por vía oral, a través de una sonda nasogástrica
o por vía parenteral.
En ocasiones, es necesario insertar una sonda vesical en el período preoperatorio y
medir la eliminación de líquidos.
Al menos 6 u 8 horas antes de la intervención, el paciente debe hacer
ayuno total. La finalidad es evitar la presencia de contenido gástrico que,
3-22
TÉCNICAS DE PREPARACIÓN A LA EXPLORACIÓN MÉDICA Y PARA INTERVENCIÓN QUIRÚRGICA
como consecuencia del vómito, pudiera producir una broncoaspiración con la adminis-
tración de la anestesia.
• Alimentación y preparación intestinal
Si la operación se va a realizar por la mañana, el enfermo puede tomar la noche
anterior una cena ligera.
El agua se dará sin restricciones hasta seis horas antes de la operación, salvo indica-
ción contraria.
Si la intervención está programada para después del mediodía y no incluye ninguna
parte del tubo digestivo, se puede administrar al enfermo una dieta blanda para desayunar.
En algunos casos se aplicará un enema de limpieza antes de la operación, con el fin
de evacuar el intestino de heces (excepto: apendicitis, peritonitis y/o traumatismos abdo-
minales recientes) para que todo el tubo digestivo esté vacío durante la operación y evitar
una defecación intraoperatoria que podría contaminar el campo quirúrgico.
La administración del enema también va orientada a mejorar el bienestar del enfer-
mo, ya que el acto quirúrgico y sus consecuencias tienden a producir estreñimiento.
• Medidas higiénicas
Durante el preoperatorio, el enfermo debe estar siempre perfectamente limpio y
aseado, incluyendo el cuidado de la dentadura. La noche anterior a la intervención quirúr-
gica deberá darse un baño, utilizando un jabón antiséptico. Si la cirugía no es de urgencia,
el médico puede sugerir al enfermo que se bañe los días anteriores a la operación con
jabón antiséptico.
— Preparación de la piel: el cuidado preoperatorio de la piel tiene como finalidad
que esta quede libre de microorganismos patógenos. Durante varios días antes
de la intervención, el paciente debe ducharse con jabón germicida, para elimi-
nar los microorganismos de la piel y reducir el riesgo de infección. La noche
anterior, o la misma mañana, repetirá la ducha.
Después, el técnico en ciudados auxiliares de enfermería, o el enfermero, harán
una limpieza de la zona quirúrgica, que requiere, en general, una técnica limpia,
pero no estéril. Esta limpieza puede incluir o no el rasurado o afeitado de la
región operatoria.
Tradicionalmente, el rasurado era una técnica de rutina. Actualmente se des-
aconseja por la producción de cortes y microabrasiones en la piel afeitada que
hacen aumentar la tasa de infecciones en pacientes rasurados
antes de la intervención. En su lugar, se pueden emplear cremas
depilatorias o el corte del vello con tijeras cuando es muy espeso
o largo.
3-23
Técnico en Cuidados Auxiliares de Enfermería
Si el cirujano indica que se debe rasurar la piel, se hará en las horas anteriores a
la operación, porque la tasa de infecciones se incrementa al aumentar el tiempo
transcurrido entre la preparación de la piel y la intervención.
La localización del área cutánea a preparar depende de las preferencias del ciru-
jano. En general, debe prepararse un área mucho mayor que el área de incisión.
Esto responde a la necesidad de reducir el riesgo de contaminación por mani-
pulaciones o imprevistos.
— Técnicas de preparación de la piel
Si se opta por el rasurado, se seguirán los siguientes pasos:
a) Comprobar en la historia del paciente cuál es el área que se debe preparar.
b) Reunir el material: equipo de afeitar (maquinilla de afeitar desechable,
solución jabonosa, batea con dos cubetas y agua caliente), guantes des-
echables, empapador para la cama, dos toallas y tijeras si el vello es largo.
Si el cirujano ha indicado la aplicación de un antiséptico, se incluirá junto
con gasas, pinzas de disección, campo estéril y esparadrapo.
c) Lavarse las manos y explicar el procedimiento al paciente.
d) Descubrir la zona a preparar cubriendo el resto con una toalla. Colocar
debajo el empapador.
e) Colocarse los guantes y humedecer la zona con la esponja o las gasas.
f) Aplicar jabón, haciendo fricciones en la piel para formar espuma.
g) Estirar la piel con una mano, sin tensar demasiado, en dirección contraria
a la que se va a afeitar.
h) Se rasura con la maquinilla inclinada 45° grados aproximadamente,
siguiendo la dirección del crecimiento del pelo y con movimientos cortos
y suaves.
i) Limpiar periódicamente la maquinilla en una de las cubetas, sumergiéndo-
la en el agua, para retirar los restos de vello y jabón.
j) Aclarar con el agua limpia de la otra cubeta. Secar con la toalla insistiendo
en los pliegues cutáneos.
k) Observar la piel, por si se hubieran producido cortes o irritaciones para
comunicarlo y registrarlo después.
l) Si está indicada la aplicación de un antiséptico, se realizará inmediatamen-
te después del afeitado (haciendo torundas con las gasas y las pinzas).
Dejar secar.
m) Cubrir la zona con un paño de campo estéril y fijarlo con
esparadrapo.
3-24
TÉCNICAS DE PREPARACIÓN A LA EXPLORACIÓN MÉDICA Y PARA INTERVENCIÓN QUIRÚRGICA
n) Recoger el equipo y reinstalar al paciente.
o) Comunicar a la enfermera las observaciones realizadas durante el proceso.
Si se opta por la depilación con crema, se sustituirá el equipo de afeitar por:
crema depilatoria, aplicador o depresor lingual, pañuelos de papel, batea con
agua y gasas. La técnica es similar, pero deben incluirse los siguientes pasos:
a) Probar antes la crema en otra zona de la piel (cara interna del brazo)
durante 20 minutos. Si el paciente se queja o se aprecia otra reacción
anormal, retirar y no seguir.
b) Aplicar una capa espesa de crema en la zona, extendiéndola uniforme-
mente en dirección contraria a la del crecimiento del pelo. Dejar actuar
durante 10-15 minutos y retirar con el aplicador en dirección contraria a
la del crecimiento del vello. Limpiar el aplicador con los pañuelos desecha-
bles. Aclarar y secar sin frotar.
B) Campos operatorios
— Cirugía de cabeza: el cirujano es quien debe dar instrucciones respecto a la
zona que se debe rasurar.
— Cirugía de tórax: se afeitará el lado a operar desde la columna vertebral por
detrás hasta sobrepasar la línea media por delante, desde la clavícula hasta la
cresta ilíaca.
— Cirugía de región mamaria: se debe preparar la piel desde debajo de la
barbilla hasta el ombligo y desde la línea que pasa por el pezón del lado sano
hasta más allá de la línea media posterior. Se afeitarán la axila y el brazo del
lado afecto hasta el codo. Se debe tener especial cuidado en la limpieza del
pliegue submamario.
— Cirugía del abdomen: el afeitado se extiende desde una línea que une los
pezones en los varones hasta debajo del área púbica y/o la parte superior de los
muslos. A los lados, el rasurado se extiende hasta ambas líneas axilares anterio-
res. Se debe poner especial atención en la limpieza del ombligo y de las ingles.
Si se va a intervenir una hernia inguinal se debe afeitar desde el ombligo hasta
incluir la zona púbica y, también, unos quince centímetros de la parte superior
del muslo del lado que se va a operar. Se pondrá especial cuidado en la limpieza
de la ingle.
— Cirugía de espalda: se afeitará toda la espalda desde la línea del nacimiento del
pelo en el cuello hasta la mitad de los glúteos.
— Cirugía renal: se debe afeitar desde la línea media anterior del tronco hasta la
línea media posterior, abarcando, por tanto, la mitad anterior y pos-
terior del tronco del lado afecto. El afeitado debe extenderse desde
la axila hasta la altura de la ingle.
3-25
Técnico en Cuidados Auxiliares de Enfermería
— Cirugía vaginal: esta preparación se utiliza en cirugía de vulva, vagina, periné
y recto y también en el parto. Se afeitará el vello del pubis, labios, periné y
alrededor del ano. Si la enferma tiene mucho vello, se afeitan también las caras
internas de los muslos en una extensión de unos 15 cm alrededor de los geni-
tales. Cuando se va a intervenir el útero, la preparación es doble, siendo una
combinación de preparación abdominal y vaginal.
— Cirugía escrotal: se emplea esta preparación en cirugía de genitales masculinos
y de recto. Se debe afeitar el vello púbico del enfermo así como también todo el
vello de la piel próxima a la región genital, como es la cara interna de los muslos
y la zona alrededor del ano.
— Cirugía de extremidades: si se va a operar una articulación, se debe afeitar la
zona de piel comprendida entre la articulación inmediatamente superior y la
inmediatamente inferior. Por ejemplo: si se va a operar el codo, la preparación
abarcará el miembro superior desde el hombro hasta la muñeca.
Si la intervención quirúrgica se va a practicar en una región interarticular, se
afeitará toda esta zona llegando hasta un poco por encima de la articulación
superior y, un poco por debajo de la articulación inferior. Por ejemplo: en una
operación en antebrazo la preparación se extiende desde encima del codo hasta
debajo de la muñeca.
Las extremidades se deben afeitar en todo su contorno. Las uñas deben estar
limpias y sin esmalte para poder observar signos de cianosis en caso de que se
presente.
3-26
TÉCNICAS DE PREPARACIÓN A LA EXPLORACIÓN MÉDICA Y PARA INTERVENCIÓN QUIRÚRGICA
PREPARACIÓN DE LA PIEL
Preparación para ligadura
Preparación del brazo Preparación de antebrazo de vena safena Preparación del muslo
Preparación de la rodilla
Preparación de la cadera y la pierna Preparación del tobillo y pie Preparación para glándulas tiroides
Preparación para operación Ligadura de trompas
de paratiroides Preparación para toractomía Preparación para mastectomía
Apendicetomía
Preparación para columna
Preparación para extracción renal Preparación abdominal Preparación perineal vertebral
3-27
Técnico en Cuidados Auxiliares de Enfermería
CAMPOS QUIRÚRGICOS
Fractura síntesis Rectal Solo zona vulvar
Clavo cuello femoral
Columna vertebral Manos Hernia discal
Codo Hernia inguinal lado Flabectomía unilateral
afectado solamente
Operación de cuello
3-28
TÉCNICAS DE PREPARACIÓN A LA EXPLORACIÓN MÉDICA Y PARA INTERVENCIÓN QUIRÚRGICA
ÁREAS DE PREPARACIÓN DE LA PIEL
Cada intervención tiene un campo quirúrgico específico. Estos son los más comunes:
Intervenciones torácicas y dorsales Cirugía cardiaca Cirugía de columna
Cirugía de extremidades
Cirugía renal Cirugía abdominal Cirugía Cirugía fosa ilíaca
abdominoperineal derecha hernias
3-29
Técnico en Cuidados Auxiliares de Enfermería
C) Preparación física inmediata
Se realiza unas horas antes de la intervención quirúrgica. Se recomienda seguir el
siguiente protocolo:
— El paciente debe estar en el quirófano unos veinte minutos antes de empezar la
anestesia.
— Se viste al paciente con una bata corta que se deja desatada y abierta por detrás.
También se coloca un gorro para recoger el cabello.
— El enfermo no puede llevar joyas al quirófano. Los objetos de valor se entrega-
rán a los familiares. En caso de estar ausentes, se deben etiquetar con el nombre
del paciente y se guardarán según la normativa del hospital.
— Se deben retirar una serie de objetos del cuerpo del enfermo como:
• Dentaduras postizas o prótesis dentales.
• Gafas, lentes de contacto, aparatos de audición, etc.
• Deben eliminarse también los maquillajes y los esmaltes de uñas.
Todos estos objetos deben ser etiquetados con el nombre del paciente y colo-
cados en un lugar adecuado.
— Todos los enfermos (excepto los que presenten problemas urológicos) deben
orinar antes de ser llevados al quirófano. En la evacuación de la vejiga no se
debe recurrir al empleo de sondas salvo en casos estrictamente necesarios.
— Verificar la administración del enema de limpieza (si estaba indicado).
— Indicarle que se dé una ducha si no se ha hecho ya la preparación de la piel. Si
se ha realizado, pedirle que se asee y cuide de no ingerir agua en la limpieza de
la boca.
— Comprobar que el paciente no ha ingerido nada por vía oral, durante el tiempo
de ayuno indicado.
— Recoger y registrar sus signos vitales.
— El personal de enfermería administrará la medicación preoperatoria indicada,
generalmente 1-2 horas antes de la intervención quirúrgica. La administración
parenteral de algunos fármacos reduce la ansiedad y produce sedación disminu-
yendo la cantidad de anestesia necesaria durante la intervención. Otros (antico-
linérgicos) reducen las secreciones de la boca y la mucosidad traqueobronquial.
Después de recibir esta medicación, se procurará un ambiente tranquilo para
favorecer la relajación. Poner laterales de seguridad en la cama.
— Comprobar que el expediente del paciente incluye los resultados
de las pruebas diagnósticas y del estudio preoperatorio, así como
la hoja de consentimiento.
3-30
TÉCNICAS DE PREPARACIÓN A LA EXPLORACIÓN MÉDICA Y PARA INTERVENCIÓN QUIRÚRGICA
— Traslado al quirófano: se realiza en la cama del paciente o en una camilla,
adjuntando su Historia Clínica. Lo recibe la enfermera de quirófano que se
hace cargo de él a partir de ese momento. Si el paciente ha sido trasladado en
camilla en su unidad se procederá a realizar la cama quirúrgica y el resto de los
procedimientos necesarios para su recepción postoperatoria.
Los familiares del paciente permanecerán en la entrada del área quirúrgica,
hasta que el personal de la unidad les avise del fin de la intervención. Siempre
debe permanecer algún miembro del personal sanitario junto al enfermo antes
de la operación.
D) Valoración psicológica
Frecuentemente, ante una intervención quirúrgica, el paciente experimenta ansiedad
(cierto grado de ansiedad es una respuesta normal) o angustia, temor ante lo desconoci-
do, la anestesia, el dolor, la muerte y los cambios en la imagen corporal; inquietud ante
la separación de su familia, amigos y entorno social; temor a posibles secuelas que dis-
minuyan su independencia y capacidad de adaptación a su ambiente, etc. Estos temores
pueden incrementarse cuando el paciente ha tenido una vivencia anterior negativa en
otra intervención quirúrgica.
Además, los pacientes con desequilibrios emocionales anteriores pueden descom-
pensarse ante el estrés que les supone la cirugía.
La valoración psicológica se realiza mediante la observación del paciente y el contacto
con él. La preparación psicológica, basada en la valoración inicial, es tan importante como
la física.
El técnico en cuidados auxiliares de enfermería debe tratar de comprender y ayudar
al enfermo, procurando que se encuentre tranquilo, relajado y que tenga confianza en el
equipo médico que le va a intervenir.
No informar sobre aquello que desconocemos o que no es de nuestra competencia
(por ej.: solicitar el consentimiento informado).
E) Preparación psicológica
Esta preparación se refiere tanto al paciente como a sus familiares o personas relacio-
nadas con él, sobre todo cuando estos suponen un recurso y un apoyo. De esta forma,
puede conseguirse que se sientan implicados en sus cuidados y colaboren con el equipo
sanitario para conseguir el restablecimiento de su nivel de salud.
Como veíamos en la valoración, cierto grado de ansiedad ante una intervención
quirúrgica es una respuesta normal. Puede incluso generar en el paciente la
búsqueda de mecanismos eficaces para adaptarse a la situación. Sin embar-
go, la ansiedad aguda o desproporcionada a la situación puede aumentar el
riesgo quirúrgico.
3-31
Técnico en Cuidados Auxiliares de Enfermería
Aspectos que contribuyen a mejorar la situación del paciente son:
La información que se brindará al paciente y a sus familiares. Debe ser la adecuada
a sus necesidades o demandas, completa, clara y adaptada a su nivel de comprensión.
El cirujano informará al paciente sobre todo lo referente al desarrollo del acto quirúrgi-
co, su gravedad y posibles consecuencias, las probabilidades de éxito y todas las preguntas
relacionadas con su actividad. El anestesista informará de lo relacionado con la anestesia.
Después, el equipo de enfermería puede valorar la comprensión de la información.
Para ello animará al paciente y a su familia a que expresen sus preocupaciones y temores,
les escuchará con atención y serenidad, y les ofrecerá información complementaria (cui-
dados perioperatorios, horas de visita, llamadas telefónicas, consultas al cirujano, etc.),
pero sin sobrecargarles inútilmente.
La actitud del profesional sanitario debe ser la de respetar al paciente como persona
con características propias. El personal de enfermería debe adoptar una actitud tolerante,
comprensiva y de escucha, estableciendo los canales de comunicación apropiados con
el paciente y sus familiares. Una actitud apresurada, de no tenerle en cuenta o no dar
importancia o hacer banal la situación con respuestas como: “no se preocupe, que no hay
nada que temer”, puede aumentar sus miedos y su ansiedad, favoreciendo el aislamiento
y el rechazo al tratamiento.
Las actividades de distracción como leer, escuchar la radio, etc., deben adaptarse
a sus intereses y preferencias. Las técnicas de relajación, guiadas por el personal de enfer-
mería, constituyen una actividad útil para el control de la ansiedad. Son eficaces cuando
el preoperatorio es largo.
La atención espiritual es un mecanismo de refuerzo importante en las personas
religiosas. Se les facilitará el apoyo espiritual en función de sus creencias individuales, por
medio de la vista del sacerdote, la participación en oraciones, la lectura de la Biblia, etc.,
si así lo desea el paciente.
El éxito terapéutico depende en gran parte de una buena preparación preoperatoria,
tanto física como psíquica.
Obtención del consentimiento escrito: una vez informado el paciente del trata-
miento que va a recibir y de los riesgos que supone, firmará una autorización legal en la
que se expresa su consentimiento a la intervención. En caso de incapacidad o de minoría
de edad del paciente, el documento será firmado por el familiar más próximo o la persona
responsable legalmente.
Esta autorización formará parte de la historia clínica del paciente.
F) Valoración del riesgo quirúrgico
En general, el riesgo quirúrgico, determinado mediante anamnesis,
exploración física, valoración psicológica y estudio diagnóstico preoperato-
rio, depende de factores como:
3-32
TÉCNICAS DE PREPARACIÓN A LA EXPLORACIÓN MÉDICA Y PARA INTERVENCIÓN QUIRÚRGICA
— La edad: el riesgo aumenta en ancianos y recién nacidos.
— El estado general: se produce un incremento del riesgo si el paciente presenta
otros problemas de salud, por ello en el preoperatorio se intentan estabilizar los
cuadros clínicos y las alteraciones que puedan entorpecer un restablecimiento
satisfactorio.
— La farmacoterapia: determinados medicamentos (anticoagulantes, diuréticos,
antibióticos, tranquilizantes, antidepresivos, etc.), pueden modificar algunas
funciones fisiológicas o interferir con los anestésicos.
— El estado nutricional del paciente.
— El equilibrio de líquidos y electrolitos.
— La salud mental y su propia actitud.
5.3. Fase operatoria, transoperatoria o intraoperatoria
Se inicia con la administración de la anestesia y finaliza cuando acaba la operación.
En los accesos al área quirúrgica se disponen equipos de color verde para el cambio
de ropa que debe hacer el personal sanitario del área quirúrgica, tanto al entrar como al
salir de ella. Existe una señalización, tanto vertical como horizontal, informando de las
normas de circulación del personal.
Con el fin de prevenir infecciones postoperatorias en los pacientes, en el quirófano
se extreman las medidas de limpieza, desinfección y esterilización de paredes, suelos,
aire, equipos, objetos, instrumental médico-quirúrgico, guantes, batas, paños quirúrgicos,
etc. Además, durante el proceso quirúrgico es imprescindible la asepsia quirúrgica.
El desarrollo del proceso quirúrgico en el quirófano corre a cargo de un equipo com-
puesto por cirujano y ayudantes, anestesista y ayudantes y enfermeras de quirófano (ins-
trumentista, de anestesia y circulante). Los técnicos en ciudados auxiliares de enfermería se
encargan de diversas tareas como recogida, limpieza, clasificación, reposición, desinfección y
esterilización del material.
Una vez identificado el paciente al que se va a intervenir y comprobado el protoco-
lo preoperatorio se le instala, sin ropa, sobre la camilla o mesa quirúrgica en la posición
adecuada, que depende del tipo de intervención que se va a realizar. Hay que tener en
cuenta los siguientes factores:
— El enfermo debe encontrarse lo más cómodo posible.
— El campo operatorio estará descubierto.
— La posición adoptada debe permitir que el paciente respire correcta-
mente y que su circulación no se interrumpa en ningún momento.
3-33
Técnico en Cuidados Auxiliares de Enfermería
A continuación se le administra la anestesia (si es general, se le intuba).
Se desinfecta ampliamente la zona en una superficie cutánea más amplia que la que
después quedará expuesta; el resto del cuerpo se cubre con paños o sábanas estériles.
A continuación se realiza la operación, que puede tener una duración variable, desde
menos de una hora hasta varias horas.
Durante la cirugía debe seguirse unas reglas definidas para crear y mantener un
campo estéril. El exacto cumplimiento de las siguientes reglas elimina o minimiza la
posible contaminación:
— Dentro del campo estéril debe utilizarse solo material estéril.
— Las batas del personal lavado se consideran estériles solo en la superficie.
— Las superficies estériles deben contactar solo con otras superficies estériles.
— Los extremos de un paquete o contenedor estéril se consideran no estériles.
— El campo estéril debe prepararse lo más cerca posible del inicio de la interven-
ción y del momento en que va a ser utilizado.
En algunos casos, al finalizar la operación y tras la recuperación post-anestésica, el
paciente podrá volver a su domicilio, pero, en general, se requerirá una hospitalización
más o menos prolongada.
5.3.1. El traslado y la colocación del paciente
El traslado y la colocación del paciente es una faceta de los cuidados que debemos
practicar y desarrollar con seguridad y sumo cuidado. El paciente se transporta a quiró-
fano antes de la cirugía; una vez allí se ubica en la mesa de intervenciones y, finalizada la
operación, se le vuelve a trasladar a la camilla o cama.
Antes de mover a cualquier paciente consciente debemos evaluar previamente su
situación. ¿Está sedado? ¿Tiene alguna sonda permanente? ¿Es un anciano o un obeso?
¿Tiene alguna limitación física? ¿Recibe oxigenoterapia? En estos casos necesitaremos de
personal de apoyo para poder realizar el traslado con seguridad.
Antes del traslado debemos:
— Explicar al paciente qué se le va a hacer.
— Alinear la camilla con la cama del paciente, habiendo frenado previamente las
ruedas de ambas y ajustando sus alturas.
— Liberar cualquier catéter o sonda que pudiera enredarse con las
ropas.
3-34
TÉCNICAS DE PREPARACIÓN A LA EXPLORACIÓN MÉDICA Y PARA INTERVENCIÓN QUIRÚRGICA
— Colocarnos en el lado opuesto de la camilla para evitar que el paciente se caiga
en el momento de desplazarse.
— Pedirle al paciente que se traslade lentamente, ayudándole a moverse.
— Trasladar todos los dispositivos que porta, bolsas, bombas, etc., colocando
todas las tubuladuras de forma que no queden acodadas.
— Dirigirse al punto de destino lentamente, protegiendo en todo momento la
cabeza del paciente.
A) Posición del paciente en el quirófano
La correcta colocación del paciente para llevar a cabo la intervención requiere, ade-
más de conocer y estar entrenado en el manejo de los equipos, de conocimientos de
anatomía y de la aplicación de principios fisiológicos, con el único objetivo de evitar que
el paciente resulte lesionado durante el procedimiento quirúrgico.
Consideraciones anatómicas y fisiológicas:
— Consideraciones respiratorias. La permeabilidad de la vía aérea es esencial
para prevenir la hipoxia, facilitar la inducción por inhalación y mantener la
función respiratoria. Algunas posiciones limitan el movimiento del tórax, tales
como la posición horizontal, ya que el volumen corriente se reduce cuando se
permanece sobre la espalda, por ello, el tórax y el cuello se mantendrán libera-
dos de cualquier opresión, y nunca se colocarán los brazos sobre el pecho, sino
sujetos en los apoya brazos laterales.
— Consideraciones circulatorias. Se debe evitar la presión y la oclusión de los
vasos sanguíneos periféricos para favorecer la perfusión adecuada de los tejidos,
facilitar el retorno venoso y prevenir la formación de trombos. Por ello, las
correas o medidas de sujeción no pueden quedar apretadas.
— Consideraciones sobre los nervios periféricos. El estiramiento o la presión
prolongada sobre los nervios puede ser el origen de pérdidas motrices, sen-
soriales y hasta de parálisis. Las lesiones más frecuentes se dan en los plexos
braquiales y en los nervios cubital, radial, peroneo y facial.
Todos los apoyos, soportes y sujeciones que vayan a estar en contacto con
la piel, se tienen que almohadillar.
— Consideraciones sobre tejidos blandos. Cuando se yace sobre la mesa de
intervenciones el peso se distribuye de forma desigual y en intervenciones de
dos o más horas se pueden producir úlceras por presión en las prominencias
óseas. Estas zonas que soportan una presión constante deben pro-
tegerse con almohadillas. Especial cuidado se tendrá con pacientes
delgados o con sobrepeso.
3-35
Técnico en Cuidados Auxiliares de Enfermería
— Consideraciones músculo-esqueléticas. El paciente anestesiado pierde el
tono muscular que le protege y, en ocasiones, el dolor posterior producido por
una contractura es mayor que el de la herida quirúrgica. El alineamiento corpo-
ral será el adecuado.
— Accesibilidad del sitio quirúrgico. El campo operatorio será accesible al cirujano
para reducir el traumatismo y la duración de la intervención.
— Accesibilidad para administrar la anestesia. El anestesista deberá poder colo-
car los electrodos, administrar la anestesia y observar sus efectos.
B) Medidas de seguridad en el traslado del paciente a la cama/mesa quirúrgica/
cama
— Identificar al paciente y confirmar la intervención a realizar.
— Comprobar que la mesa, en el momento del traslado está frenada y en posición
correcta.
— Al paciente despierto le ayudarán dos personas a colocarse en la mesa. Una se
coloca en el lado de la camilla o cama y le ayuda a moverse y otra lo hará en el
otro lado de la mesa para evitar que el paciente se caiga.
— El traslado de pacientes obesos o que no puedan trasladarse por si mismos se
llevará a cabo entre cuatro personas, que lo levantan a la orden de tres. Esta
señal la dará el anestesista. Nunca se debe de empujar o deslizar al paciente, ya
que podríamos ocasionarle úlceras por fricción.
— La cabeza se girará lo menos posible y el anestesista la sostendrá en todo
momento manteniéndola en un eje neutro para proteger la vía aérea.
— En caso de existir una fractura sin reducir, el cirujano asumirá la responsabilidad
de protegerla.
— El paciente se moverá despacio y con delicadeza. Las prisas o un manejo inade-
cuado de las articulaciones puede provocar lesiones o accidentes; recordemos
que el paciente inconsciente no puede manifestar dolor.
— Nunca se moverá un paciente anestesiado sin contar con el permiso del
anestesista.
— Cubriremos el cuerpo del paciente para prevenir la hipotermia y respetar su
pudor, evitando la exposición innecesaria de su cuerpo.
— Protegeremos los apoya brazos, los catéteres o las guías de infusión.
— Nunca colocaremos las manos debajo de las nalgas, sino que las
aseguraremos lateralmente con una sábana doblada.
3-36
TÉCNICAS DE PREPARACIÓN A LA EXPLORACIÓN MÉDICA Y PARA INTERVENCIÓN QUIRÚRGICA
— En posición supina (sobre la espalda) nunca se deben cruzar los tobillos ni las
piernas.
— En posición prona (sobre el abdomen) se debe eliminar la presión sobre el tórax.
— En posición lateral colocaremos una almohada entre las piernas y en toda su
longitud para evitar presión sobre los vasos sanguíneos y los nervios.
— Si una vez colocado el paciente fuese necesario mover la mesa quirúrgica, compro-
baremos que ni la mesa de Mayo ni los soportes ejercen presión sobre los pies o las
partes prominentes. Mantendremos la mesa de Mayo a una distancia de 5 a 8 cm.
5.3.2. La mesa de operaciones
Las mesas que se utilizan son variadas y muy versátiles, y todas ellas se adaptan y se
pueden colocar en las posiciones requeridas. Los enfermeros y los auxiliares de quirófano
deben estar familiarizados con la mesa utilizada porque el dominio de los ajustes y acce-
sorios requiere mucha práctica.
Su mecanismo de acción puede ser hidráulico, para subir y bajar, con palancas
manuales para hacer los controles posturales, o con control electrónico remoto o manual,
mediante el cual seleccionamos las posiciones y las articulaciones deseadas.
La mayor parte de ellas están constituidas por una base o pie (hidráulico o electróni-
co) que soporta una superficie rectangular articulada en tres secciones.
La sección de la cabecera es extraíble y nos permite colocar cabezales especiales para
las intervenciones craneales.
La sección intermedia de algunas tiene un elevador corporal que podemos elevar
para intervenciones de vías biliares o riñón. Son radio-transparentes lo que nos permite
colocar un chasis de película de rayos X a cualquier nivel de la misma.
La sección de las piernas se puede quebrar o extraer, colocar perneras, estribos o
soportes especiales para pies.
La superficie está cubierta por un colchón de goma espuma de 8 cm de grosor y
autoadhesivo para poderlo desmontar.
Todas tienen accesorios para fines específicos, todos ellos bien almohadillados. Las
más comunes son:
— Los apoyabrazos, simples o dobles.
— Las perneras y estribos.
— Soportes laterales cóncavos.
— Hombreras o soportes para hombros.
— Arco o pantalla de anestesia.
Además, existen mesas específicas, ortopédicas, urológicas y fluoroscópicas.
3-37
Técnico en Cuidados Auxiliares de Enfermería
A) Posiciones quirúrgicas
Algunas de las posiciones que tratamos aquí, son utilizadas también, como hemos
visto en el epígrafe 4.2. de este tema, para realizar exploraciones médicas.
• Decúbito supino (dorsal)
Se utiliza en procedimientos sobre la superficie anterior del cuerpo, es el caso
de intervenciones abdominales, tóraco-abdominales, cara, cuello, hombros y algu-
nas vasculares. En intervenciones de áreas específicas se utiliza modificada.
— La cabeza se alinea con el cuerpo, apoyada sobre un reposa cabezas o un rodete.
— Las piernas rectas y paralelas con la cabeza y la columna. La faja de sujeción
cruzando los muslos a 5 cm de las rodillas.
— Los pies apoyados en la mesa no colgando, sin cruzar y ligeramente separados.
Los talones protegidos de la presión con una almohada o rodillo.
— El brazo izquierdo sobre el apoya brazos en un ángulo de 90° respecto al cuerpo,
con una banda de sujeción que no apriete. Al sujetarlo evitamos que se caiga y
con ello la consiguiente luxación.
— El brazo derecho se asegura con una sábana paralelo al cuerpo con las palmas
de las manos hacia arriba.
Pies cerca del borde Faja de sujeción
pero no colgando
Correa de seguridad
• Posición Trendelenburg
Es una posición similar a la de decúbito supino, excepto por la inclinación
que hace que la cabeza está más baja que el cuerpo. Se utiliza principalmente en
procesos sobre el abdomen inferior u órganos pelvianos con el fin de facilitar la
exposición y el acceso al área pélvica.
— Las rodillas se doblan a nivel de la articulación de la mesa para
evitar la presión sobre los vasos y nervios de las piernas.
3-38
TÉCNICAS DE PREPARACIÓN A LA EXPLORACIÓN MÉDICA Y PARA INTERVENCIÓN QUIRÚRGICA
— El tiempo que el paciente debe de permanecer en esta postura será lo más corto
posible ya que, si bien facilita la accesibilidad quirúrgica, también comprime el
diafragma y con ello el corazón y los pulmones.
— Para recuperar la posición horizontal primero se elevan las piernas, dándole
tiempo a las venas de las mismas a recuperarse y, a continuación, se nivela el
resto de la mesa.
— En ocasiones se utiliza modificada, siempre según criterio del anestesista, en
pacientes con shock hipovolémico con la finalidad de reducir el éstasis venoso
en las piernas.
Faja de sujeción
La mesa se quiebra
bajo las rodillas
Faja de sujeción
• Posición Antitrendelenburg o Trendelenburg invertida
El paciente se coloca en decúbito supino con la cabeza más elevada que los
pies. Se utiliza en intervenciones sobre vías biliares o vesícula, para que las vísce-
ras abdominales desciendan hacia una posición más caudal y también en cirugías
sobre el cuello y la cara.
— Se inclina toda la mesa en el ángulo que decida el cirujano. Debido a esta incli-
nación, se utilizará un apoya pies acolchado que impida el desplazamiento del
paciente.
— Se coloca un rodete o “donuts” debajo de la cabeza para estabilizarla.
— Se pueden colocar almohadillas debajo de las rodillas y de la cur-
vatura lumbar.
3-39
Técnico en Cuidados Auxiliares de Enfermería
Faja de sujeción
Apoyapiés
acolchados protegen
los pies
Faja de seguridad
• Posición de Fowler (sentado)
Se emplea en procedimientos de cara o boca o en craneotomías posteriores o
columna cervical también posterior.
— El paciente permanece sentado con las rodillas flexionadas y el cuerpo elevado 45°.
— Los brazos reposan sobre una almohada en el regazo.
— Los pies descansan en un apoyapies para evitar el pie equino.
— Las rodillas se apoyan sobre una almohada.
— En los procedimientos craneales la cabeza se estabiliza con sujeciones estériles
que rodean el cráneo.
Faja de seguridad Cuello alineado
con el tronco
Almohadón para
acolchar el
apoyapies
Acolchado que
impide la tensión
sobre las rodillas
3-40
TÉCNICAS DE PREPARACIÓN A LA EXPLORACIÓN MÉDICA Y PARA INTERVENCIÓN QUIRÚRGICA
• Posición de litotomía o ginecológica
Se emplea en cirugía vaginal, perineal, rectal o endourológica.
— Se coloca al paciente una vez anestesiado y levantando las piernas lenta-
mente.
— Las piernas se mantienen suspendidas y ligeramente flexionadas sobre unos
estribos fijados con soportes a los laterales de la mesa y a la altura de la parte
superior de los muslos del paciente. La altura será la misma en ambos lados
para mantener la simetría del paciente.
— Las correas se colocan una alrededor del empeine y otra rodeando el tobillo.
— Las rodillas de dejan ligeramente flexionadas sin dejarlas caer hacia los lados,
para evitar la luxación. Si las colocamos correctamente evitaremos la abducción
y rotación externas excesivas.
— Se sitúan las nalgas al borde de la mesa sin sobresalir de ella, para no provocar
que todo el peso del cuerpo recaiga sobre el sacro con la consiguiente disten-
sión de los ligamentos lumbosacros.
— Las manos se colocan sobre los apoyabrazos y nunca sobre el pecho o a lo largo
de la mesa ya que las podríamos lesionar con la articulación de la mesa al elevar
la sección de las piernas una vez finalizada la intervención.
— En intervenciones de larga duración se colocarán al paciente medias anti-embo-
lia o se vendarán las piernas con vendas elásticas para prevenir la formación de
trombos.
— Finalizada la intervención volveremos a colocar la sección inferior de la mesa,
retirando las piernas de los estribos de forma lenta, estirándolas por completo
y simultáneamente sobre la superficie de la mesa.
Rodillas flexionadas
cómodamente
Acolchado alrededor
de los pies
Glúteos sobre el
borde de la mesa
Faja de seguridad
3-41
Técnico en Cuidados Auxiliares de Enfermería
• Posición prona o de decúbito ventral
Se utiliza en la cirugía que precise una vía de acceso posterior o dorsal.
— Con el paciente anestesiado y solo cuando el anestesista lo permite, se da la
vuelta al paciente lentamente y con sumo cuidado, haciéndolo rodar.
— Se colocan rollos almohadillados desde las clavículas hasta las crestas ilíacas
para descomprimir el tórax y el abdomen. Con ello facilitamos la respiración
y reducimos la presión sobre la aorta abdominal y la vena cava; para asegurar
el llenado cardíaco no debemos interrumpir el retorno venoso de la vena cava
inferior y de las femorales.
— La cabeza reposa apoyada en un rodete, girada hacia un lado.
— Los brazos descansan en los apoyabrazos, con los codos ligeramente flexiona-
dos. Para colocarlos, los bajaremos hacia el suelo y luego los rotaremos hacia
arriba, con las palmas de las manos mirando hacia abajo.
— Se almohadilla debajo de los tobillos, el dorso de los pies y las rótulas.
— Los genitales masculinos quedarán libres de presión y las mamas de las mujeres
se moverán hacia los lados por el mismo motivo.
• Posición prona modificada
— De Kraske (en navaja). Se utiliza en la cirugía coccígea y rectal.
Faja de sujeción
Almohadón que protege
la cadera y las ingles
Almohadón
que protege
la oreja
Almohadón Faja de seguridad
que protege los pies,
las rodillas y las piernas La mesa
se quiebra
bajo la cadera
3-42
TÉCNICAS DE PREPARACIÓN A LA EXPLORACIÓN MÉDICA Y PARA INTERVENCIÓN QUIRÚRGICA
— Laminectomía. Se utiliza en intervenciones de laminectomía, en la columna
torácica y lumbar.
Faja de sujeción Acolchado que protege
Almohadón Apoyo acolchado
el plexo braquial
que protege
los pies
Faja de
seguridad
Almohadón que protege
las rodillas
— Decúbito ventral con apoyo de cabeza. Se utiliza en intervenciones neuroqui-
rúrgicas cuando se necesita acceder al occipucio o a las vértebras cervicales.
Faja de sujeción Toalla enrrollada para elevar
el tórax y proteger la axila
Almohadón que protege
las piernas
• Posición lateral o de Sims
Se denomina también de decúbito lateral y se utiliza para las cirugía del hemi-
tórax, del riñón o del espacio retroperitoneal.
— Una vez el paciente dormido, se le gira entre varias personas, hacia el lado no
afectado.
— La espalda se alinea con el borde de la mesa. La rodilla de la pierna inferior se
flexiona para que el paciente no ruede y darle estabilidad. La otra pierna perma-
nece estirada y entre ambas se coloca una almohada grande a lo largo de toda
la longitud.
— Se coloca una cinta adhesiva de 10 cm de ancho pasándola sobre
la cresta ilíaca, de un lado a otro de la mesa.
3-43
Técnico en Cuidados Auxiliares de Enfermería
— El tobillo de la pierna superior lo apoyaremos sobre otra almohadilla para pre-
venir el pie caído.
— Los hombros estarán alineados con otra almohadilla bajo la axila para proteger
el plexo braquial.
— La cabeza se mantiene alineada con la columna con una almohada entre el
hombro y el cuello.
— Los brazos reposan en un apoya brazos doble colocado en un ángulo no mayor
de 90°.
— La mesa se quiebra a nivel de la cintura y si no tiene elevador mecánico, se
colocan bolsas de arena por encima de la cresta ilíaca para elevar el flanco.
— Se colocan dos soportes laterales bien almohadillados enfrente de las crestas
ilíacas.
— Antes de proceder al cierre de la herida se vuelve a alinear la mesa para aproxi-
mar las estructuras.
Es esta la posición más difícil de conseguir con seguridad. Contribuye a que aparez-
can alteraciones fisiológicas ya que altera la proporción de intercambio gaseoso en los
pulmones. Si el decúbito es lateral derecho, la compresión sobre la vena cava dificulta el
retorno venoso.
Faja de sujeción Tela adhesiva
Toalla enrollada que protege
de 10 cm de ancho
el plexo braquial
Faja de seguridad
Almohadón
Pierna inferior Flanco elevado
entre las piernas
flexionada y acolchado
• Posición ortopédica
Se requiere de una mesa específica denominada ortopédica o mesa de fracturas.
— El paciente yace en decúbito supino con la pierna afectada sujeta
por un dispositivo similar a una bota, bien acolchado para proteger
el pie.
3-44
TÉCNICAS DE PREPARACIÓN A LA EXPLORACIÓN MÉDICA Y PARA INTERVENCIÓN QUIRÚRGICA
— La pierna sana descansa sobre un soporte mullido con una banda de sujeción
que la fija.
— El pivote central de la mesa ha de estar bien mullido para proteger el periné. Si
es necesario se refuerza el almohadillado con compresas o paños.
Esta mesa nos facilita poder hacer radiografías a la pierna afectada, rotarla, trac-
cionarla o liberarla.
Faja de seguridad
Talón acolchado Acolchado que
protege el periné
Brazo descansando
Acolchado que sobre el abdomen
protege el pie
5.3.3. La anestesia
Para poder realizar una intervención quirúrgica es imprescindible la utilización de la
anestesia. La anestesia es la pérdida de la sensación o sensaciones produciendo analgesia,
relajación muscular, amnesia e hipnosis.
La anestesia puede ser general, regional o local y, a su vez, considerarse los siguientes
tipos:
— Anestesia por bloqueo troncular: consta de la administración por la vía
parenteral de una inyección para bloquear el nervio y así inhibir las sensaciones
que por él se transmiten.
— Anestesia caudal o epidural: se inyecta una sustancia anestésica en el espacio
epidural. Afecta a los troncos nerviosos que inervan la zona perineal. Se utiliza
en el parto y en cirugía de tronco inferior y extremidades inferiores.
— Anestesia endotraqueal: se utiliza un tubo insertado a nivel de la tráquea por
donde se aplica la sustancia anestésica.
— Anestesia general o endovenosa: produce una sensación de
coma al paciente. Se produce un estado de pérdida del conoci-
3-45
Técnico en Cuidados Auxiliares de Enfermería
miento y de falta de susceptibilidad al dolor por medio de la inyección de una
sustancia anestésica por vía endovenosa.
— Infiltración: es una inyección anestésica o analgésica directamente en una
zona. Por ejemplo, en una epicondilitis.
— Anestesia por inhalación: se produce al respirar o inhalar un anestésico líqui-
do, gaseoso o volátil. Produce anestesia general.
— Anestesia local: es la anestesia de una zona limitada. Por ejemplo, en la sutura
de un corte, etc.
— Anestesia rectal: anestésico introducido por vía rectal.
— Refrigeración o hipotermia: es la pérdida de sensibilidad en una zona median-
te la aplicación de frío.
— Anestesia regional: provoca la insensibilidad a causa de la interrupción de la
conducción nerviosa en una zona corporal.
— Anestesia raquídea: es la inyección directa en el espacio subaracnoideo (entre
el cuarto y quinto espacio intervertebral de la columna lumbar).
— Anestesia quirúrgica: es la conseguida en el momento de una intervención y
que produce un óptimo grado de seguridad.
— Anestesia tópica o superficial: por aplicación de un analgésico local en una
zona pequeña. Se utiliza para drenar abscesos, por ejemplo.
5.3.4. El instrumental quirúrgico
El instrumental quirúrgico es la herramienta del cirujano y es tan variado como
aplicaciones y especialidades existen. Se fabrica principalmente en acero inoxidable, a
cuya aleación de hierro, cromo y carbono se le añaden otros minerales que le propor-
cionan resistencia. Después se templa con calor para darle flexibilidad a la tensión que
se le aplica con el uso, por lo que se denomina también acero templado. En realidad,
este sería el término más apropiado para nombrarlo, ya que con el tiempo y el empleo
el acero inoxidable termina por corroerse o picarse.
Otros materiales utilizados pueden ser el titanio, que es más resistente a la corrosión
que el acero y lo encontraremos principalmente en instrumentos de microcirugía; el
vitallium que es necesario utilizarlo cuando se colocan implantes de este material; ya que
al ser una aleación de cobalto no es compatible con el acero inoxidable y el
carbono de tungsteno con el que se recubren las puntas o ramas de determi-
nados instrumentos porque les confiere una extraordinaria dureza.
3-46
TÉCNICAS DE PREPARACIÓN A LA EXPLORACIÓN MÉDICA Y PARA INTERVENCIÓN QUIRÚRGICA
A) Clasificación de los instrumentos
Los instrumentos quirúrgicos están dise-
ñados para realizar todas y cada una de las
maniobras quirúrgicas, disecar, resecar o reparar Mandíbulas
órganos y las funciones de los mismos.
Constan de varias partes fácilmente
identificadas:
Caja de traba
— Puntas. Son los extremos y cuando
el instrumento se cierra deben quedar
aproximadas.
— Mandíbulas. Son aserradas y aseguran Mango
la presión. En los portaagujas están
recubiertas con una lámina de carburo
para evitar que la aguja caiga.
Cremalleras
— Mango y cremalleras. Estas son las
que traban el instrumento cuando este
está cerrado.
— Anillas. Es la parte por donde se toma
el instrumento para su uso.
A su vez, pueden ser romos, cortantes,
pequeños o largos, pero todos pueden ser cla- Anillas
sificados por su función y todos serán utilizados
para el fin para el que fueron creados. Aunque no
existe una nomenclatura estandarizada y, en la práctica, es necesario aprenderse los nom-
bres individualizados de cada uno de ellos, podemos clasificarlos de modo general en:
• Corte y disección
Todo instrumento que tenga el
borde cortante, sea una hoja o una
punta, se considera de corte o disección.
Con ellos se diseca, incide o se expande.
Por sus bordes afilados, deben protegerse
durante los procesos de limpieza y esteri-
lización de los mismos. Su manipulación
será cuidadosa para evitar lacerar los bor-
des, a la vez que proteger al manipulador
de una lesión. Incluiremos en este grupo:
— Bisturís. El más utilizado es el de mango reutilizable en el cual se acopla una
hoja desechable. Esta maniobra se realizará con un instrumento y
nunca con los dedos, al igual que la retirada de la hoja. El instru-
mento puede ser un portaagujas con el que no tocaremos nunca
el filo cortante.
3-47
Técnico en Cuidados Auxiliares de Enfermería
— Tijeras. Las tijeras se pueden emplear para cortar tejidos o para cortar mate-
riales. Son curvas, rectas, anguladas, en punta o romas y es muy importante
que solo se utilicen para el fin que fueron diseñadas.
B D
C
A: Tijeras de tejidos/de cirujano. Sus hojas pueden ser: puntiagudas/puntiagu-
das, puntiagudas/romas o romas/romas, rectas o curvas.
B: Tijeras de sutura o de hilos. De puntas romas.
C: Tijeras de alambres. De hojas cortas y pesadas.
D: Tijeras de vendajes.
Existen otros muchos instrumentos de bordes cortantes para cortar y disecar, como
los escoplos, las gubias y los osteotomos para hueso, las legras para las costillas, los
sacabocados para las biopsias, el alambre en forma de cordón metálico y otros que van
incorporados a motores eléctricos como sierras, fresas o taladros.
• Tracción y sostén
El cirujano sostiene los tejidos en la posición que le permita trabajar
sobre ellos valiéndose para ello de las pinzas que son todos aquellos instru-
mentos que sujetan el tejido entre sus mandíbulas.
3-48
TÉCNICAS DE PREPARACIÓN A LA EXPLORACIÓN MÉDICA Y PARA INTERVENCIÓN QUIRÚRGICA
— Pinzas de disección. Pueden ser lisas, estrechas en la punta y con esta última
estriada, para tejidos blandos y vasos, o con dientes, más bien con un solo
diente en la punta para hacer sujeciones más fuertes. Comúnmente se las deno-
mina pinzas de disección con dientes y pinza de disección sin dientes.
A
B
A: Pinzas de disección. B: Puntas con dientes.
— Pinzas de Allis. Su extremo se curva ligeramente sujetando el tejido con
suavidad.
— Pinzas de Babcock. Su punta es redondeada para abrazar el tejido sin lesionar-
lo. Es una punta fenestrada.
C D
C: Pinza de Allis. D: Pinza de Babcock.
• Oclusión y presión
Para comprimir y clampar los vasos se utilizan diversas pinzas que se
las conoce generalmente por el nombre del cirujano que las diseñó. Su
forma, curva o roma, su longitud y la terminación de la punta, con o sin
diente, estarán determinadas por su utilización.
3-49
Técnico en Cuidados Auxiliares de Enfermería
— Pinzas de Hanstell (mosquitos), de Cryler, de Kocher, de Pean, etc.
Diferentes pinzas de compresión y clampaje. De ramas curvas o rectas,
con la punta roma o con dientes, estriadas transversal o longitudinalmen-
te. De rama corta o larga.
• Exposición y separación
Son los que permiten mantener los tejidos blandos fuera del área donde el cirujano
está trabajando, permitiendo exponer el campo quirúrgico.
— Separadores manuales. La mayoría son una hoja provista de un asa. Las val-
vas son de diferentes anchos y longitudes, rectas o ligeramente curvadas. Otras
tienen forma de rastrillo con varios dientes o con uno solo como un gancho.
Se suelen utilizar por pares y es el ayudante del cirujano quien las sujeta. Sus
nombres son tan diversos como cirujanos los hayan diseñado, Farabeuf, Lan-
genbeck, Senn, Mattieu, Volkman, Hofman,…
— Separadores autoestáticos o de autorretención. Son separadores que se
mantienen extendidos por medios mecánicos, se insertan en los bordes de la
incisión manteniendo estos separados. Pueden tener hojas profundas o más
superficiales y juegos de hojas intercambiables para adaptar a cada campo.
Algunos se acoplan a la mesa de operaciones mediante un brazo articulado
donde se sujetan firmemente las valvas con palomillas.
— Valva maleable o de Cryle. Es una lámina de acero blando que se puede
doblar y adaptar a distintos ángulos y profundidades.
A B C
A: Valva. B: Rastrillos. C: Doble valva.
3-50
TÉCNICAS DE PREPARACIÓN A LA EXPLORACIÓN MÉDICA Y PARA INTERVENCIÓN QUIRÚRGICA
D E F
D: Autoestáticos de Adsson. E: Gelpi. F: Balfour.
— Portaagujas. Se asemejan a las pin-
zas de hemostasia pero solo se uti-
lizan para sujetar las agujas curvas.
Se caracterizan por la robustez de
las ramas, que son fuertes y cortas;
el tamaño del mango estará en fun-
ción de la profundidad del campo
quirúrgico. Es muy importante la
elección del portaagujas con la rama
adaptada a la aguja porque de lo
contrario acabaría provocando una
pérdida en la capacidad de agarre del
instrumento.
Las ramas pueden ser rectas o anguladas y su superficie también puede ser
diferente:
1. De ramas lisas. Se emplean con agujas pequeñas.
2. Estriadas. La superficie interna presenta una configuración serrada en cruz
y no con estrías como en las pinzas hemostáticas, con ello se evita que las
agujas se dañen.
3. De carburo de tungsteno. Está diseñado para que la aguja no se mueva
ni se balancee. Las ramas llevan incrustada una lámina de tungsteno, un
material de gran dureza y con un diente de precisión como el
diamante. Estos portaagujas se identifican por tener las asas
de color dorado.
3-51
Técnico en Cuidados Auxiliares de Enfermería
• Aspiración y succión
La aspiración consiste en aplicar una presión negativa para aspirar la sangre y los
líquidos de irrigación del campo operatorio mejorando así la visibilidad. La cánula de
aspiración se conecta a un tubo estéril, que a su vez va conectado al dispositivo de aspi-
ración central o eléctrico.
El tipo de cánula a utilizar va a depender del lugar donde la vayamos a utilizar.
— Cánula de Poole. Se usa para aspirar en cavidad abdominal y consta de un
tubo hueco al que se le adosa un capuchón perforado para evitar succionar los
tejidos con el aspirador.
— Cánula de Frazier. Es fina y forma un ángulo recto. Se usa en campos quirúr-
gicos con poco sangrado y pocos líquidos como neurocirugía o cirugía plástica.
— Cánula de Yankauer. Es un tubo recto y hueco que se emplea en todo tipo de
intervenciones.
A B C
A: Cánula de Poole. B: Cánula de Frazier. C: Cánula de Yankauer.
B) El cuidado del instrumental
Un buen mantenimiento del instrumental va a permitir que este dure más, y sobre
todo, que el cirujano se sienta cómodo operando. Nada más desagradable que durante
la intervención las pinzas no agarren, las tijeras no corten o las agujas giren en el portaa-
gujas. El cuidado del instrumental es responsabilidad de las/los enfermeras/os instrumen-
tistas, que seguirán una serie de recomendaciones a tal fin:
— Durante la intervención
• Se empleará cada instrumento para el fin que fue diseñado;
las agujas finas se montarán en portaagujas de ramas delicadas.
Las tijeras de cirugía no se emplearán para cortar hilos, ni las
de hilos para cortar alambres. El instrumental de hemostasia
3-52
TÉCNICAS DE PREPARACIÓN A LA EXPLORACIÓN MÉDICA Y PARA INTERVENCIÓN QUIRÚRGICA
y clampaje se usará solo sobre los tejidos y nunca para abrir objetos duros.
Los paños de los campos se fijarán con las pinzas de campos y no con las de
hemostasia.
• La sangre depositada sobre los mismos se limpiará siempre que sea posi-
ble, evitando que se seque y forme costras sobre ellos.
• El instrumental se manejará con suavidad, evitando golpearlo.
• Los filos de las tijeras u otras superficies cortantes se mantendrán alejadas
de otras superficies metálicas para que no se mellen.
• No se utilizarán soluciones fisiológicas para limpiar el material, ya que
estas producen corrosión.
— Finalizada la intervención
• El material se lavará lo antes posible, en una lavadora/desinfectadora evi-
tando la desecación de la sangre.
• Se colocará el material en las bandejas de la lavadora, con las cremalleras
abiertas, el más pesado debajo y sin apilar uno sobre otro para no producir
sombras de lavado.
• El instrumental delicado se lavará a mano al igual que las sierras o los dientes
de algunas pinzas que se someterán a un cepillado antes de colocarlos en la
lavadora.
• Los productos de limpieza y lubricación se emplearán del modo y manera
que determine el Servicio de Medicina Preventiva de cada Hospital.
• Todo el material contenido en cada caja para el proceso quirúrgico se
lavará aunque no haya sido utilizado.
• Los instrumentos cortantes y delicados se protegerán durante el proceso
de esterilización.
5.4. Fase postoperatoria
Corresponde al período posterior a la intervención quirúrgica. Comienza con el tras-
lado del paciente desde el quirófano hasta la unidad de postanestesia, y después a la sala
de hospitalización.
Los objetivos generales de las intervenciones de enfermería, en este período de
tiempo son:
— Recuperación del equilibrio fisiológico.
— Prevención de complicaciones.
— Tratamiento del dolor.
— Restablecimiento del paciente como ser integral.
3-53
Técnico en Cuidados Auxiliares de Enfermería
Se diferencian dos etapas:
— Postoperatorio inmediato.
— Postoperatorio mediato o continuado.
5.4.1. Postoperatorio inmediato
Al terminar la intervención quirúrgica, se traslada al paciente de la mesa de opera-
ciones a la cama o camilla, con maniobras cuidadosas que eviten la tensión de la sutura,
desconexiones del material accesorio (sondas, sueros, drenajes, etc.) y otras complicacio-
nes. Se le cubre con una manta y, junto con su Historia Clínica, se le lleva directamente
a la sala de reanimación de postanestesia o de recuperación.
Aquí permanecerá hasta que los efectos de la anestesia hayan disminuido considera-
blemente y se estabilice su estado: presión arterial estable, vías respiratorias permeables y
nivel de conciencia apropiado. Esta sala está situada próxima al quirófano para facilitar, si
surgiesen complicaciones, la asistencia inmediata.
El enfermero y el/la técnico/a responsables del paciente le reciben cuando llega a esta
unidad, acompañado del anestesista o la enfermera del quirófano. Las intervenciones de
enfermería incluyen:
— Valoración postoperatoria.
— Vigilancia y tratamiento de cualquier complicación aparecida.
— Registro de los signos y datos del paciente.
— Traslado a la unidad de hospitalización.
Generalmente es el enfermero quien se encarga de los cuidados inmediatos tras la
operación, pero, a veces, se puede solicitar la ayuda del/de la técnico/a de clínica.
Es conveniente conocer una serie de normas que siguen un orden o protocolo, de
lo más a lo menos urgente:
— Nunca se debe dejar solo, ni por un momento, al paciente que se está recu-
perando de la anestesia.
— Se debe prestar gran atención a la respiración del paciente, ya que pueden
surgir problemas respiratorios en el post-operatorio. Se valora y vigila la per-
meabilidad de las vías respiratorias, así como la frecuencia, profundidad y cali-
dad de las respiraciones. La urgencia más frecuente en la sala de reanimación es
la obstrucción respiratoria. Para evitarla se realizan las siguientes intervenciones:
• No colocar la almohada mientras el paciente esté inconsciente.
• Si no está contraindicado, y hasta que recupere la consciencia,
se le colocará en decúbito lateral, con la cama en posición hori-
zontal.
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TÉCNICAS DE PREPARACIÓN A LA EXPLORACIÓN MÉDICA Y PARA INTERVENCIÓN QUIRÚRGICA
• La cabeza se echa hacia atrás. De esta forma se conserva la vía aérea abierta
o permeable y se evita que la lengua pueda caer hacia atrás, obstruyendo
la faringe.
• Si el enfermo secreta abundante moco, este puede obstruir la faringe o la
tráquea y debe ser aspirado con una sonda nasal introducida en la nasofa-
ringe o bucofaringe.
• Si se detecta obstrucción respiratoria se coloca al paciente en decúbito
supino y, si no está contraindicado, se hiperextiende el cuello.
• Se introduce una cánula orofaríngea o un tubo endotraqueal y se aspiran
las secreciones.
• Si el paciente ya tenía colocado un tubo endotraqueal, antes de retirarlo
debe comprobarse que ha recuperado los reflejos de deglución y tusígeno,
que respira un volumen suficiente de aire, que sus signos vitales están
estabilizados y que puede permanecer despierto.
— Se debe vigilar continuamente al paciente en busca de signos que indiquen
una complicación cardiovascular, siendo los más frecuentes el shock y la
hemorragia. Es necesario observar el aspecto del paciente (color y estado de la
piel) y medir la temperatura, pulso, respiración y presión arterial cada 15 minu-
tos. Este intervalo de tiempo, puede variar, según lo que disponga el médico,
comparándolos con los registros preoparatorios anteriores.
Ligeras desviaciones de la temperatura en el postoperatorio pueden ser nor-
males. La hipotermia ligera se resuelve con la colocación de una manta para
abrigar al paciente. Los signos vitales deben medirse frecuentemente hasta que
el paciente se estabilice y se comprobará también la reposición de líquidos.
— Estado neurológico: se valora el nivel de conciencia; su orientación en cuanto
a persona, espacio y tiempo; y su capacidad de realizar movimientos. Cuando
recupera los reflejos, las funciones motoras y sensitiva, y la orientación tempo-
ro-espacial, significa que los efectos de la anestesia están terminando. Pueden
comenzar manifestaciones de dolor, que la enfermera debe valorar, para admi-
nistrar o no analgésicos. El período de recuperación depende tanto de la dosis
y tipo de anestésico, como de la respuesta personal del paciente.
— Equilibrio hidroelectrolítico: se registran los ingresos y las eliminaciones que
se produzcan a través de cualquier vía. Se controlará la diuresis. Si el paciente
lleva sonda vesical y la diuresis es menor de 20 mililitros por hora, se notificará
al médico.
— Aparato digestivo: en caso de vómito, se colocará al paciente en decúbito
lateral y se aspirarán los restos de vómito o bien se le gira la cabeza hacia un
lado, para evitar que el contenido del vómito sea aspirado y pase a
las vías respiratorias. Este material se recoge y la cara se limpia con
gasas o pañuelos desechables. Los anestésicos reducen la actividad
intestinal durante 24 horas, aproximadamente.
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Técnico en Cuidados Auxiliares de Enfermería
— Apósitos y equipos: el apósito se revisa para observar su estado y la presencia
de drenaje o sangre. Generalmente, es el cirujano quien retira el primer apósi-
to. Se revisará la inserción o conexión y funcionamiento de todos los equipos
colocados en el paciente: catéteres, perfusión de líquidos, bomba de perfusión,
sondas, drenajes, sistemas de aspiración, colostomía, etc. Se debe controlar el
dispositivo de tratamiento intravenoso, y se avisará al enfermero en caso de que
la botella esté casi vacía, si la piel adyacente a la aguja presenta enrojecimiento,
dolor, hinchazón o hemorragia, o bien si el líquido no fluye adecuadamente.
— En general se debe informar inmediatamente de cualquier signo o síntoma
anormal o alarmante.
Algunos hospitales para determinar cuándo está el paciente en condiciones de ser
trasladado de la sala de reanimación, utilizan un sistema de valoración, calificando numé-
ricamente un conjunto de criterios objetivos. Cuando el paciente tiene 7 o más puntos
sobre 10, puede ser trasladado a la sala de hospitalización. Si no alcanza esa puntuación,
permanecerá más tiempo en la sala de reanimación, o será trasladado a la unidad de
cuidados intensivos (UCI).
5.4.2. Postoperatorio mediato
Una vez se haya normalizado el estado del enfermo y sus constantes vitales, previa
alta del anestesista, el enfermo es trasladado a planta, a su habitación en la sala corres-
pondiente. Para ello, el técnico en cuidados auxiliares de enfermería debe poner en orden
la habitación llevando a cabo las siguientes acciones:
— Los objetos que va a usar el enfermo deben estar en perfecto orden y limpieza.
— Preparar pie de gotero, bomba de perfusión si necesita.
— Comprobar el funcionamiento de la fuente de oxígeno, aspiración, etc.
— Preparar: sondas de aspiración, mascarilla de oxígeno, toallitas desechables,
recipiente para basura, etc.
— Además de todo esto, debemos mantener un ambiente tranquilo que facilite el
bienestar en las horas siguientes a la intervención. Para ello:
• Procurar un ambiente tranquilo, sin ruidos (conversaciones, caídas de
objetos, portazos, etc.).
• La luz debe ser tenue para evitar los efectos fotofónicos.
• Debemos recordar a los familiares en este momento la necesidad de un
ambiente tranquilo, sin visitas, facilitando así su pronta recuperación.
• A medida que el enfermo va recuperando su nivel de con-
ciencia va a tener las lógicas reacciones de tensión inquietud;
por tanto, aquí es donde tenemos una labor muy importante
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TÉCNICAS DE PREPARACIÓN A LA EXPLORACIÓN MÉDICA Y PARA INTERVENCIÓN QUIRÚRGICA
todos los sanitarios, dando el apoyo psicológico que el enfermo necesi-
ta, contestando a sus preguntas y respondiendo ante sus requerimien-
tos, siempre con palabras que lo tranquilicen y le den ánimos en estos
momentos.
La actuación del personal de enfermería en el postoperatorio va a ser muy impor-
tante para la recuperación del enfermo y debemos llevar a cabo unas acciones específicas
para facilitar así la pronta mejoría del enfermo:
— Movilización precoz: se realiza para facilitar la recuperación del tono muscular,
prevenir complicaciones circulatorias (flebitis, tromboflebitis) y a la vez aumen-
tar la comodidad del paciente.
• La tromboflebitis es una complicación que puede ocurrir en un paciente
post-operado. Consiste en la inflamación de una vena asociada a la forma-
ción de un trombo (coágulo sanguíneo). Se produce con mayor frecuencia
en las extremidades inferiores. Los hallazgos más comunes son: dolor y
sensación de calambres en la pantorrilla o en el muslo de la extremidad
implicada, inflamación y enrojecimiento del área afectada, temperatura
elevada y dolor a la dorsiflexión del pie.
• Los cuidados del paciente con tromboflebitis incluyen:
– La prevención en el desprendimiento de un coágulo que se transfor-
me en un émbolo suelto y que, posteriormente, pueda impactar en
pulmón, corazón o cerebro.
– La prevención de la formación de nuevos coágulos.
• Las intervenciones en el cuidado son:
– Administrar medicación anticoagulante, como esté indicada.
– Mantener el descanso en cama como esté indicado.
– Elevar la pierna por encima del nivel del corazón.
– No aplicar masajes o fricciones en las piernas.
– Aportar analgésicos.
– Medir circunferencia de cada lado de la pantorrilla o muslo.
– Dar apoyo emocional.
— Ejercicios respiratorios: su objetivo es la prevención de infecciones respira-
torias. La técnica consiste en que el paciente haga inspiraciones profundas y
expulse el aire lentamente. Hay que promover el uso de incentivadores y la
respiración abdominal.
— Dieta: se mantiene la dieta absoluta durante algún tiempo des-
pués de la intervención debido a los efectos de la anestesia y en
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Técnico en Cuidados Auxiliares de Enfermería
general por los efectos que produce la cirugía. En otros tipos de intervención el
paciente estará en dieta absoluta hasta que haya signos de recuperación de la
motilidad gastrointestinal. Se empieza por la tolerancia a dieta líquida, pasando
a dieta blanda y luego a dieta normal que pueda tomar. No se cambiará la dieta
sin que antes se haya tolerado la anterior. Mientras el enfermo está en dieta
absoluta, se hidratará por vía endovenosa.
— Constantes vitales: las constantes vitales seguirán tomándose en planta para
poder detectar posibles complicaciones en su recuperación. Las pautas para la
toma de constantes en planta serán más espaciadas y variarán de unos enfermos
a otros.
En la cura de las heridas, el técnico en cuidados auxiliares de enfermería tiene
sobre todo que:
• Colaborar con la enfermera y el médico en la realización de las curas.
• Ayudar en la preparación de material, así como la limpieza del mismo al
finalizar la cura.
• Observar aquellos signos que indiquen que la cura no va bien: enrojeci-
miento, inflamación, supuración, olor intenso, crepitación de la piel, etc.
— Vigilancia de la orina: debemos vigilar que el enfermo orine en las horas
siguientes a la intervención. Si esto no ocurriese de forma espontánea debe-
ríamos vaciar la vejiga con una sonda vesical, transcurridas 8 horas (riesgo de
fracaso renal).
— Estreñimiento: es uno de los signos característicos del postoperatorio debido a
la disminución del peristaltismo, irritación del intestino durante la intervención,
inflamación local, etc. Debemos llevar a cabo una serie de medidas preventivas
como:
• Movilización y deambulación precoz del paciente.
• Ingestión adecuada de líquidos.
• En casos agudos y bajo prescripción médica, se realizará la administración
de enemas.
— Higiene: en la higiene del enfermo postoperado se utilizarán las técnicas habi-
tuales del enfermo encamado, poniendo especial atención a la higiene de la
boca mientras el enfermo está en dieta absoluta, al igual que se realizará o ayu-
dará en el resto de las medidas de limpieza, según sea el caso. Debemos tener
en cuenta el confort y la comodidad del paciente, poniendo especial atención
en la ropa de la cama que debe estar limpia y bien estirada para evitar roces en
la piel que puedan producir úlceras por decúbito.
— Tratamiento del dolor: el dolor es una experiencia que cada
paciente vive de forma distinta. Depende de la constitución psi-
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TÉCNICAS DE PREPARACIÓN A LA EXPLORACIÓN MÉDICA Y PARA INTERVENCIÓN QUIRÚRGICA
cológica y fisiológica de la persona, del tipo y lugar de la intervención, de la
extensión del trauma quirúrgico, etc. La preparación preoperatorio disminuye
la ansiedad y mejora la tolerancia al dolor. En el postoperatorio, algunos de los
métodos que pueden utilizarse para aliviar el dolor son:
• Administración de analgésicos, según indicación médica y necesidades del
paciente, que puede realizarse por distintas vías.
• Control electrónico del dolor: en pacientes en los que no está contraindi-
cado, puede ser un método sustitutivo de los analgésicos.
• Acupuntura.
• Empleo de técnicas no farmacológicas ni instrumentales:
– Colocar al paciente en una posición cómoda.
– Procurar un ambiente tranquilo.
– Escuchar al paciente, transmitiéndole interés por saber cómo se siente.
– Aplicar un masaje en la espalda.
– Emplear técnicas de relajación.
– Utilizar técnicas de distracción.
– Crear imágenes dirigidas.
– Utilizar técnicas de sugestión consciente.
– Utilizar técnicas de hipnosis, etc.
— Complicaciones psicológicas. Pueden aparecer o agudizarse, algunos trastor-
nos psíquicos:
• Depresión: se manifiesta por tristeza, abatimiento, sensación de pérdida,
trastornos del sueño y trastornos de las conductas alimenticias.
• Delirio: el delirium tremens puede aparecer en pacientes alcohólicos por la
supresión del alcohol. Se manifiesta por desorientación, verborrea, aluci-
naciones de todo tipo, excitación motora y trastornos del sueño.
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