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Historia y Fundamentos del Judaísmo

El judaísmo tiene sus raíces en el monoteísmo de la Edad de Bronce en Canaán hace unos 4000 años. Según la tradición, Abraham es considerado el primer patriarca hebreo y fundador del judaísmo. El pueblo judío se estableció en Canaán bajo Moisés y Josué, pero fue conquistado y exiliado en varias ocasiones, lo que dio lugar a la diáspora judía. El judaísmo se basa en los preceptos de la Torá y la ley judía o Halajá, y

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Historia y Fundamentos del Judaísmo

El judaísmo tiene sus raíces en el monoteísmo de la Edad de Bronce en Canaán hace unos 4000 años. Según la tradición, Abraham es considerado el primer patriarca hebreo y fundador del judaísmo. El pueblo judío se estableció en Canaán bajo Moisés y Josué, pero fue conquistado y exiliado en varias ocasiones, lo que dio lugar a la diáspora judía. El judaísmo se basa en los preceptos de la Torá y la ley judía o Halajá, y

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Origen

Las raíces del judaísmo se hallan íntimamente ligadas a los comienzos del monoteísmo, en
la Edad del Bronce. Fue en aquella época cuando algunas tribus se diferenciaron por el culto
a un solo dios y donde podría asentarse las bases de las que mucho después serían las tres
religiones monoteístas más difundidas por todo el mundo: el judaísmo, la más antigua de
todas ellas, el cristianismo, que podría considerarse una escisión de la primera, y el
islamismo.

Es la tradición bíblica la que marca los comienzos de aquella religión monoteísta. Según esta
tradición fue Abraham, el primer patriarca, quien consiguió que Dios designara a su pueblo
como el «elegido». De él, de Yahvé, recibió la orden divina de partir hacia Canaán, la tierra
prometida. Partió así Abraham de su tierra natal, Ur, en Caldea, hacia Mesopotamia, pero sus
descendientes, su pueblo, azotado por el hambre, se vio empujado al delta del Nilo, a la tierra
de Gosén, donde fueron esclavizados por el faraón de Egipto.

La figura de Moisés, hacia el año 1200 a.C., emergió para salvar a su pueblo y conducirlo
nuevamente, a través del desierto, hasta la tierra que Yahvé le había prometido al padre de
todos los judíos, Abraham. Ungido y elegido por Dios como líder y legislador de su pueblo,
condujo a los israelitas a través del Mar Rojo durante 40 años, pero castigado por sus dudas,
Moisés se vio impedido de entrar en Canaán. Su sucesor, Josué, tras apoderarse de Jericó,
cuyas murallas derribó, consiguió finalmente asentar a su pueblo en las tierras agrícolas
destinadas.

Canaán, hasta entonces habitada por pueblos semíticos, fue sometida bajo el gobierno de
reyes hebreos. La tierra prometida fue repartida entre las doce tribus que provenían de los
doce hijos de Jacob, nieto del patriarca original, Abraham y su vez, las doce tribus se
agruparon en dos reinos, el de Judá (compuesta básicamente por las tribus de Judá, Benjamín
y parte de la de Leví), y el de Israel (formada por las restantes tribus). Distintas monarquías
estuvieron en el poder, con especial mención a sus reyes más conocidos, Saúl, David y
Salomón, época en la que fue construido por primera vez el templo de Salomón en Jerusalén.

A la muerte de Salomón, sin embargo, los reinos se separaron e incluso se enfrentaron,


quedando Israel al norte y Judea al sur. Aun cuando los judíos habían constituido un reino
fuerte, no fueron capaces de resistir la invasión de los asirios, comandados por Sargón II,
primero (en el reino de Israel) y luego de los babilonios (comandados por Nabucodonosor)
en el sureño reino de Judea en el año 586 a.C.

Buena parte de los judíos fueron deportados hacia Babilonia donde fueron nuevamente
esclavizados en lo que podría considerarse la primera diáspora. El inicial templo de Jerusalén
fue derruido, y los judíos, durante su exilio escribieron su primer texto religioso, el conocido
como «Talmud de Babilonia «, frente al «Talmud de Jerusalén» escrito por los que aún
habían quedado en tierra judaica.

A los babilonios lo siguieron los persas, sus vencedores, época en que muchos de los judíos
inicialmente esclavizados por los babilonios, volvieron a su tierra natal para reconstruir y
levantar el segundo Templo en Jerusalén sobre las ruinas del anterior. Sin embargo, y aún
bajo dominio persa, las tierras de Israel y Judea, hubieron de vivir una nueva invasión la de
los griegos, que derrotaron a los persas.

No fue sino hasta la rebelión de Judas el Macabeo, hacia el 170 a.C. cuando el antiguo reino
de Israel quedó bajo dominio judío con el gobierno de la dinastía de los Hasmoneos.

El último paso de aquel trágico pasado fue hacia el año 6 cuando Roma se anexionó Judea y
la convirtió en provincia del Imperio. Nuevas rebeliones internas asolaron el reino desde el
año 66 y fue finalmente cuatro años después, en el año 70, cuando Vespasiano sofocó
aquellas luchas intestinas con la quema de Jerusalén y la nueva destrucción del Templo.

Muchos de aquellos judíos fueron nuevamente exiliados o deportados como esclavos por
todo el Imperio Romano en lo que debería considerarse como una nueva diáspora lo que
favoreció la implantación de muchas comunidades judías tanto a lo largo y ancho del Imperio
Romano como del Sasánida. Fueron más de 100 años de florecimiento y expansión de la
cultura judía hasta que en el año 200 el rabí Feuda codificó la ley judía en la Mishná, la que
fuera primera parte del libro conocido como el Talmud.

Fueron todos éstos siglos de trágicos exilios, de largos periodos de deportación y migración
masiva de judíos fuera de Israel. Aquella reubicación, fuera voluntaria u obligada, se conoció
como diáspora en alusión al estado vital de todos aquellos que habitan por obligación fuera
de su tierra natal, sin tierra propia. Aquella diáspora producto de sucesivas invasiones, llevó
a los judíos a asentarse por buena parte de los continentes europeos y asiáticos, por Asia
Menor, por Grecia, por Italia, e incluso años después, en España. Aquella expansión
geográfica, los lazos que unían a aquellas comunidades por todo el mundo, tanto culturales
como religiosos, los convirtió en comerciantes de éxito, lo que, a su vez, (el éxito comercial
y su patria) los llevó a ser mal tolerados e incluso hostigados por unos y otros reinos a lo
largo de los siglos.

Fueron perseguidos en los primeros siglos de expansión del islam en Asia Menor. En España
fueron obligados a convertirse al cristianismo so pena de ser expulsados, como así hicieron
con muchos en el año 1492 de los reinos de Castilla y Aragón, e incluso hubieron de asentarse
en tierras turcas. No hay que olvidar tampoco la trágica persecución que sufrieron en la
Alemania nazi y en otros países europeos en pleno siglo XX, ni su nueva diáspora en esa
última época por media Europa antes de finalmente volver a sus tierras originales en 1948
donde volvieron a establecer nuevamente un Estado judío de Israel tras declararse
independientes.

Fecha de fundación
El judaísmo es la religión del pueblo judío y comprende un sistema de creencias,
doctrinas, ritos y costumbres que fueron sistematizados en una vasta literatura, a
partir del siglo I d.C. Sin embargo, el origen del judaísmo es ciertamente anterior y
se remonta hacia dos milenios a.C. En Canaán, parte actual de Israel
Fundador
La tradición se remonta a Abraham, llamado el primer hebreo, por haber venido a la tierra
de Canaán desde Mesopotamia siguiendo el llamado de Dios, hace unos 4000 años.
Abraham es considerado patriarca por los tres principales credos monoteístas, por lo que a
estos se los conoce también con el nombre de religiones abrahámicas.

Fundamentos
Estos son algunos de los principios sobre los que se basa la religión judía o que la
caracterizan.

 El judaísmo se basa en el Tanaj (lo que los cristianos llaman Antiguo Testamento),
compendio de 39 libros que cuenta la historia del hombre y de los judíos, desde la Creación
hasta la construcción del Segundo Templo, e incluye también preceptos religiosos, morales
y jurídicos; filosofía, profecías y poesía, entre otros. Sus cinco primeros libros, en conjunto
conocidos con el nombre de "la Torá" o "Pentateuco", son considerados escritos por
inspiración divina y, por ende, sagrados, y su lectura pública en la sinagoga los días lunes,
jueves y sábados forma parte fundamental del culto judío, lo que le ha valido al pueblo
judío el nombre de «Pueblo del Libro».
 La Torá es la fuente primera de los siete preceptos morales básicos que obligan a todo ser
humano como tal, y de los 613 preceptos religiosos que obligan a los judíos: 365 que
imponen abstenerse de acción —uno por cada día del año— y 248 preceptos que obligan
positivamente a hacer —uno por cada órgano del cuerpo—. Los preceptos bíblicos son
comentados, explicados, ampliados e implementados por las diferentes exégesis que
plasmaron por escrito las tradiciones orales: la Mishná y el conjunto en el que ésta está
incluida: el Talmud.
 Los preceptos jurídicos, éticos, morales y religiosos que emanan de la Torá, y que junto a
su explicación de la Mishná conforman el corpus jurídico principal del judaísmo, el
Talmud, son conocidos como la ley judía o Halajá, cuya fuente compilativa principal y
reconocida por los judíos de todo el mundo —amén de una riquísima y amplia
literatura halájica a lo largo de los siglos— es el libro medieval "Shulján Aruj”. Los
mandamientos de la Halajá comandan el ciclo íntegro de la vida judía observante, desde
la circuncisión al nacer, pasando por la alimentación, la vida íntima, la vestimenta, y así
todos los hitos principales de la vida del hombre, hasta su muerte.
 La plegaria más solemne de la religión judía, que plasma la esencia misma de la creencia
monoteísta, aparece en el quinto y último libro de la Torá: “Oye, Israel, el señor es nuestro
Dios, el señor es Uno”. Los creyentes la recitan dos veces por día, en las oraciones
matutinas y de la noche.
 El símbolo judío de nuestros días por excelencia es la estrella de David, llamado así por la
creencia de que el rey David lo adoptó como símbolo de armas en su escudo de guerra y en
el de sus soldados, aunque aparece con su significado actual muchísimo más tarde, hacia
la Edad Media. El símbolo conocido más antiguo del judaísmo es el candelabro ritual de
siete brazos, emplazado antiguamente en el Tabernáculo y luego en el primer y segundo
Templo de Jerusalén.
 La vida judía se rige por un calendario basado en la combinación del ciclo mensual lunar y
del año solar, cuyos orígenes se remontan a tiempos bíblicos, y por el cual se rigen
las festividades y ritos de la religión hasta el día de hoy.

Kipá y Menorá, dos de los más conocidos símbolos de la tradición judía.

 La festividad judía más venerada es el Shabat, considerado sagrado y superado, en


solemnidad, solo por el Día del Perdón o Yom Kipur, precisamente llamado también
"Sábado de sábados". Su relevancia en la vida judía es tal que está incluido entre los Diez
Mandamientos, que se estiman palabra divina.
 El liderazgo de la comunidad judía tradicional está en manos del rabino, persona culta y
docta en la Halajá que conduce a sus acólitos no solo en lo espiritual y religioso, celebrando
el culto judío, sus festividades y celebraciones, sino que se gana el respeto de su grey como
autoridad moral y líder comunitario, brindando consejo, solucionando problemas y
dirimiendo todos los conflictos que pudiesen suscitarse entre sus miembros.
 El culto judío se celebra en el templo o sinagoga, que sirve asimismo de lugar de reunión y
encuentro comunitario, para cuyo fin el rezo en público requiere de un mínimo de diez
varones. La sinagoga sustituye en tal función al Templo de Jerusalén, destruido en el año
70 y lugar único de oración y peregrinación hasta su desaparición física. Del mismo modo,
los sacrificios rituales que allí se efectuaban fueron reemplazados por sendas plegarias, que
el judío piadoso eleva tres veces al día: al alba, por la tarde y al anochecer. En días festivos
se agrega una cuarta a media mañana, y solo en Yom Kipur se cierra la celebración con una
quinta plegaria.
 La religión y el pueblo judío consagraron desde siempre a la tierra de Israel, la tierra
sagrada, como uno de sus ejes principales, ya desde sus mismos albores, convirtiéndose
ésta en parte integral de la idiosincrasia judía: el mundo se divide entre la Tierra Santa y
todo el resto, llamado diáspora. Así, las sinagogas de todo el mundo se construyen de cara a
Israel; los rezos y festividades concuerdan con su clima y sus estaciones; gran parte de los
preceptos pueden cumplirse solo al pisar su suelo, por nombrar algunos pocos. Dentro de la
tierra de Israel ocupa Jerusalén un lugar único en la devoción judía, y dentro de la ciudad
los restos del Templo de Salomón, el llamado "Muro de los Lamentos", es considerado el
más sagrado de los sitios. Comparten con Jerusalén su condición de santidad, en menor
medida, también las ciudades de Hebrón, Safed y Tiberíades.
 El pueblo judío se identificó desde un principio con la lengua hebrea, considerada "lengua
sagrada", en la que están escritas la Torá y la mayor parte de la literatura judía. Relegada a
condición de lengua muerta durante siglos, reservada a la oración, a la literatura y a los
textos jurídicos y teológicos, fue recuperada como lengua hablada y modernizada con el
resurgir del sionismo y adoptada como lengua oficial del Estado de Israel.
Corrientes del judaísmo

El judaísmo no es una religión monolítica ni presenta una absoluta cohesión ni unidad. Los
judíos reformistas, ortodoxos y masortíes mantienen unos con otras relaciones, no siempre
cordiales, pero están organizados en grupos completamente autónomos. Las diferencias
entre los judíos ortodoxos y no ortodoxos, o practicantes y no practicantes según los
ortodoxos, se considera una amenaza a largo plazo a la estabilidad del estado de Israel,
donde la mayoría es no practicante pero el poder político y religioso está en manos de los
ortodoxos.

Esas tres ramas principales del judaísmo se vinculan a través de la tradición rabínica de la
Edad Media y del Talmud, aunque la importancia que prestan a dicha tradición varía de uno
a otro. Los tres grupos provienen del tronco común de los fariseos, quienes al principio de
la era cristiana representaban la tendencia más numerosa en el seno del judaísmo. Aún hoy
en día, existen algunos samaritanos y caraítas, disidentes desde el punto de vista de la
ortodoxia rabínica, en Medio Oriente.

Sinagogas
Desde el año 70 de nuestra era, fecha en la que el Imperio romano destruyó el Segundo
Templo de Jerusalén, la sinagoga pasó a ser el lugar de preferencia para el culto, aunque el
judaísmo no emite una preferencia sobre un lugar específico para dicha actividad.
En hebreo, la sinagoga se llama Bet Haknéset o "lugar de reunión".
Los varones, al entrar a la sinagoga, generalmente se ponen una kipá o yarmulke sobre su
cabeza. También se acostumbra utilizar espacios normalmente destinados al estudio para la
oración. A los miembros del clero judío se les llama rabinos o dayanim.

La jerarquía judía
El judaísmo divide a la Humanidad en un estricto orden jerárquico piramidal, que resumo a
continuación.

Primer nivel: el Demiurgo.

Sobre el tope de la pirámide, es representado por el Ojo que todo lo ve (el Ojo de Sauron en
la saga épica aria de Tolkien). Es el Dios Judío.

Segundo nivel: el Sanedrín de los Ancianos de Sión.

Una selecta minoría de altos jerarcas religiosos y políticos judíos. Representan el gobierno
invisible y los titiriteros de la Gran Conspiración. Sus nombres son totalmente secretos y su
número exacto desconocido. El ministro británico victoriano, de origen judío, Benjamín
Disareli, aseguraba que eran 300 hombres.
Tercer nivel: los judíos askenazíes.

En este nivel se coloca a todo varón judío, puro (es decir, judío de nacimiento e hijo de
padres judíos puros), blanco, adinerado y sano. En tiempos de Jesús, sólo los hombres ricos
y sanos podían entrar al Gran Templo de Jerusalén, y colocarse en las filas primeras. Los
demás judíos debían esperar afuera o en zonas marginales del Templo.

Cuarto nivel: los judíos sefarditas, lisiados, pobres y las mujeres judías.

En este nivel están todos los judíos de piel morena, los judíos discapacitados, los judíos
pobres y las mujeres judías. Debido al machismo implícito del judaísmo, las mujeres jamás
pueden avanzar de este nivel. Como apuntamos arriba, en tiempos de Jesús y los anteriores,
los judíos lisiados, esclavos y pobres, debían conformarse con un estatus de segunda clase,
que inclusive les impedía entrar al Templo. Aun actualmente, los judíos sefarditas alegan
que sufren terrible discriminación en Israel.

Quinto nivel: los judíos mestizos.

Aquellos judíos impuros, hijos de un padre o una madre no judíos. Según Miguel Serrano, a
partir de cierta edad, estos semijudíos son iniciados en los oscuros secretos de la Sinagoga,
y en la Gran Conspiración, sin conocimiento del padre no judío.

Sexto nivel: los judíos conversos.

Es decir, los que se convierten al judaísmo. Aunque estos goim son tratados como tales por
los judíos, la conversión nunca trae consigo el acceso a los más profundos secretos del
judaísmo y del plan sionista.

Séptimo nivel: los masones.

Fieles perros vasallos de los judíos, los masones sirven a la causa sionista a cambio del
éxito profesional, económico y social. Las Logias Masónicas, dominadas por judíos directa
o indirectamente, al obtener un nuevo miembro, lo manipulan gradualmente conforme sube
de grado. Para los grados más altos el conocimiento del pacto con Sión es certero e
irrevocable. Dejar la Masonería conlleva la total quiebra económica y la desgracia social, y
el rebelar sus secretos conlleva la muerte. El pacto de los masones con los judíos, aunque
traicionero y vil contra su propia raza, les otorga una serie de placeres terrenales. Los
masones son iniciados en la magia negra judía, o Cábala, pero en un conocimiento
cabalístico limitado, que no se asemeja a los oscuros y abismales secretos del cabalismo
judío.
Octavo nivel: los goim servidores.

Todas las razas esclavas e inferiores, y las anti-razas mestizas. Los negros, que son el
resultado de la mezcla entre atlantes y monos. Los indígenas, la casta esclava de la
Atlántida. Los orientales –la casta comerciante. Y las anti-razas y anti-culturas híbridas y
mestizas. Estos representan la base de la pirámide, la masa esclava y obrera cuya religión es
el comunismo judío.

Noveno nivel: los arios.

El último escalón de la pirámide son los hombres y mujeres de raza aria pura. La Raza Aria
es diametralmente opuesta a la Raza Judía en todo elemento espiritual, metafísico, cultural
y social. Mientras que la Raza Aria es el opuesto a la Raza Negra en todo elemento
intelectual, estético y biológico. Es decir, los arios se oponen a los judíos en lo metafísico y
a los negros en lo físico. Este nivel no es la base de la Pirámide, sino que está bajo tierra. El
odio profundo del judío hacia el ario lo motiva a usar todos los métodos posibles por
destruir y erradicar al Ario.

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