ANDAR SABIO.
Efesios 5:15-20
Empecemos con una pregunta, ¿Cómo estás? Posiblemente durante nuestro día
escuchamos esta pregunta en varias ocasiones. Pero en esta mañana para responderla
tomemos un poco más de tiempo. Pensemos y meditemos en nuestra condición ante un
Dios cual nos conoce en lo más íntimo y profundo de nuestro ser. Él tiene su mirada y
cuidado sobre nosotros. De tal manera que aun nuestros cabellos están contados por El
(Mateo 10:30). Por esta razón es necesario ser sinceros primeramente con uno mismo y
con Dios.
Al pensar en nuestra condición tenemos que estar atentos a la exhortación que la Palabra
de Dios nos enseña, ¡mira con diligencia como andéis! El mirar con diligencia como
andamos, debe ser una actitud diaria que debemos tener. Pablo menciona la palabra
“andar” siete veces en la Epístola a Los Efesios. Es una palabra muy clave que describe,
“todo el circuito de las actividades de la vida individual”. Pablo con esta declaración nos
está rogando que seamos diligentes no solo en algunas áreas de nuestras vidas, pero en
todas. La razón es porque la pereza tiende abarcar varias áreas en nuestro diario vivir. Esto
incluye en lo personal, familiar, empleo y como vemos en lo espiritual.
Debemos decidir andar como sabios diligentes en todo, y no como necios viviendo
dominados por la pereza. Hoy tenemos que decidir cambiar y ver las bendiciones que hay
en ser diligentes. Prov. 22:29. Imagínate cuando somos diligentes el Señor nos llevara ante
gente de influencia, posición y autoridad. Esto es el favor de Dios cuando somos diligentes
para con El. No seremos uno más del montón, un don nadie. ¿Cuántos no deseamos esto?
Hoy es el día de avanzar y tomar una oportunidad de enderezar nuestro andar con El Señor.
Prov. 15:21. Es posible de cambiar y ser diligentes y sabios. Escoge este “andar” hoy. No
lo dejes para mañana, aprovecha bien el tiempo, vive al máximo cada oportunidad,
aprovecha bien este momento decisivo, haciendo buen uso del tiempo.
Debemos llegar a ser una persona más diligente cada día. Hacer más para Dios, con más
excelencia y con fruto duradero. Estamos viviendo en tiempos peligrosos, no nos queda
mucho tiempo para decidir. Cada día que es un día más cerca a su venida. Oremos que El
Espíritu Santo nos redarguya y trate en nuestros corazones. Él es el único que puede traer
convicción a nuestras vidas y darnos la gracia para cumplir con esto. Juntos podremos ser
diligentes en su obra
Vamos a recordar las áreas de nuestra vida en las que puede ayudarnos la Sabiduría de
Dios. La sabiduría está a nuestro alcance:
Para glorificar a Dios (Ef.3:10);
1. Para realizar el servicio con excelencia (Hch.6:3);
2. Para enfrentar la oposición (Hch.6:10);
3. para enseñar y exhortar al hermano (Col.3:16);
4. Para pasar con éxito las pruebas (Stg.1:2-5);
5. Para tener buena conducta y buenas obras (Stg.3:13-15);
Esta sabiduría se profundiza a medida que maduremos. (1Cor.2:6-7, 13) y que
mantengamos nuestra relación con Cristo. Col.2:3; 1Cor.1:24, 30
Vr. 15. La Palabra nos dice que nuestro caminar tiene que ser guiado con sabiduría, y que
para esto tenemos una responsabilidad personal: Tener cuidado y mantener atención en
cada paso que damos (Mirad… como andéis), pero este cuidado no debe ser como el de
un vistazo rápido que damos a cualquier asunto, Pablo dice que miremos “con diligencia”.
Diligencia. es una palabra muy importante en la vida del cristiano. Es exactitud, rigurosidad;
y lo que Pablo pide es ser diligente en nuestro caminar. En cada paso de nuestra vida,
debemos meditar como caminamos, si lo estamos haciendo bien o mal, si caminamos en
sabiduría o en necedad. El necio conoce de Dios, pero no practica lo que Él manda.
Mientras que el sabio conoce y practica lo que Biblia le enseña. El necio no sabe cuál es la
voluntad de Dios, pero el sabio la conoce y la vive cada día de su vida. ¿Cómo podemos
ser sabios y no necios? Debemos dar lugar al Espíritu Santo y ser lleno de Él.
Según el texto, algunas de las áreas de nuestras vidas en las que debemos actuar con
sabiduría son:
La Conducta: Ef.5:15
El tiempo: Ef.5:16
La mente: Ef.5:17
El cuerpo: Ef.5:18
Las relaciones: Ef.5:19
Y las actitudes: Ef.5:20
Entonces, ¿cómo se identifica el andar de un sabio? Se identifica por:
1. La atención y cuidado que pone en los detalles. Ef.5:15
2. Aprovechar bien el tiempo. Ef.5:16
3. Ser entendido de la voluntad de Dios. Ef.5:17
4. Mantenerse en el control del Espíritu Santo. Ef.5:18
5. Hablar con Salmos e himnos. Ef.5:19a
6. Vivir cantando y alabando en su corazón. Ef.5:19b.
7. Dar siempre gracias a Dios por todo. Ef.5:20
8. Su actitud de sumisión. Ef.5:21
El texto también nos enseña que una de las muestras más claras de santidad tiene relación
con lo que sale de nuestra boca. De las ocho cosas mencionadas anteriormente sobre un
andar sabio, cuatro están estrechamente ligadas al uso de la lengua (vv. 18, 19, 20). Los
evangelios registran la enseñanza de Jesús acerca de esto último: El uso de la lengua nos
dice qué clase de persona somos en el interior. Mateo 12:34, Lucas 6_45. Así que, si en
nuestro corazón abunda la sabiduría de Dios, esto mismo se reflejará en nuestra manera
de hablar.
Muy necio es andar a tropezones por la vida y nunca procurar conocer la voluntad del Dios.
En lugar de andar diligente, muchos cometen errores y acaban sufriendo desviándose del
camino. Dios quiere que seamos sabios y comprendamos su voluntad para nuestras vidas.
A medida que obedecemos su voluntad, “aprovechamos las oportunidades” (aprovechando
bien el tiempo) y no desperdiciamos el tiempo, ni la energía, ni el dinero, ni el talento en lo
que está fuera de su voluntad. Las oportunidades perdidas nunca se recuperan;
desaparecen.
Tenemos que reconocer que vivir sabiamente en un mundo de necedad no es nada fácil.
Pero tenemos la esperanza de que si Dios nos lo pide es porque es posible para nosotros,
y además Él está dispuesto a extendernos Su mano en ayuda, Su Espíritu en fortaleza y
Cristo Jesús está de nuestro lado. Caminemos sabiamente, no hay argumentos para no
hacerlo