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Partes de la oración y categorías gramaticales

Este documento discute la diferencia entre partes del discurso y partes de la oración. Explica que las partes del discurso son clases de palabras que comparten propiedades morfológicas, sintácticas y semánticas, mientras que las partes de la oración son constituyentes sintácticos como sujeto y predicado. También analiza diferentes criterios para definir las partes del discurso y discute si la distinción entre nombre y verbo se aplica a todas las lenguas.
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Partes de la oración y categorías gramaticales

Este documento discute la diferencia entre partes del discurso y partes de la oración. Explica que las partes del discurso son clases de palabras que comparten propiedades morfológicas, sintácticas y semánticas, mientras que las partes de la oración son constituyentes sintácticos como sujeto y predicado. También analiza diferentes criterios para definir las partes del discurso y discute si la distinción entre nombre y verbo se aplica a todas las lenguas.
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2. EL CONCEPTO DE ORACIÓN Y SUS PARTES .

2.1. – Las categorías gramaticales.

A veces se confunden los términos partes del discurso y partes de la oración (así se
ve en Lázaro Carreter, Lewandowski…) pero debido a la dualidad de las lenguas
humanas, debemos diferenciar estos conceptos.
Por ejemplo, en una secuencia como Mi hijo llegó tarde, se pueden segmentar
elementos mínimos significativos: mi, hijo, llegó y tarde. Martinet habla en este caso
de la primera articulación del lenguaje. A las unidades mínimas dotadas de significado
las denomina monemas. Asimismo utiliza el término sintema para designar a la
unidad significativa no mínima indivisible.
Esto elementos mínimos (monemas, palabras o como quiera que se llamen) se han
de agrupar en clases léxicas que presentan diferentes características morfológicas.
Estas clases de palabras se definen por los caracteres morfológicos intrínsecos que
presentan los vocablos que pertenecen a ellas. De la oración anterior podemos obtener
la secuencia:

Det + N + V + Adv

Esto constituye un esquema formal a partir del cual podremos obtener otras
secuencias gramaticales del español, si sustituimos los símbolos de cada clase por otro
elemento o palabra que pertenezca a mismo grupo:

Su hermano vendrá tarde.


El niño va mal.
Todo hombre actúa inteligentemente.

Denominamos partes del discurso a aquellas clases formales de unidades


dotadas de significado que comparten una serie de propiedades morfológicas,
sintácticas y semánticas en que pueden agruparse las palabras de una lengua
natural.

La misma oración vista hasta ahora, puede tener también otra segmentación: mi
hijo y llegó tarde. Está claro que la oración puede dividirse en esos dos elementos que
son sus constituyentes inmediatos. El primero sería un SN y el segundo un SV. Estas
unidades ya no son léxicas, puesto que incluyen unidades complejas mayores que las
palabras.

Estas partes de la oración están jerarquizadas en estructuras complejas. Así, un SN


que puede ser constituyente inmediato de la oración, puede ser a su vez constituyente
de otro SN o de un SV. La oración:
O
____________|_____________
_____SN____ ______SV_______
Det N V ____SN_____
Det N
El médico busca una solución
En la oración anterior podemos observar que un SN puede ser un constituyente
inmediato de un SV que a su vez en constituyente inmediato de la oración.

1
Estos elementos iguales pueden ocupar distinta posición estructural de
constituyentes inmediatos, que pueden ser constituyentes inmediatos de otros
constituyentes inmediatos.

De aquí podemos establecer la siguiente relación entre partes del discurso, partes de la
oración, posiciones estructurales y funciones sintácticas. Determinadas secuencias de partes
del discurso pueden aparecer como representantes de ciertas partes de la oración a las
que se asignará una función sintáctica, dependiendo de la posición estructural que
ocupen en la jerarquía de las partes de la oración.

Partes del discurso y su validez interlingüística

Las clasificaciones sobre las partes del discurso que se han intentado realizar
suelen presentar una doble problemática.
a) Se toma como base de referencia una sola lengua y se intentan trasplantar la
clasificación obtenida a todas las lenguas posibles.
b) Se adopta un punto de partida lógico, psicológico y no puramente
lingüístico. Se opina que, si ciertas categorías lógicas o psicológicas son
universales, también habrá de serlo la clasificación de las partes del discurso
obtenida sobre la base de ese tipo de criterios.

Dentro de los criterios lingüísticos, podemos distinguir dos tipos: genético y


sincrónico.
El criterio genético busca las partes primigenias del discurso y cuáles son las que
han ido apareciendo a lo largo de la historia de las lenguas. Se llegará a los primitivos
cuando no se puedan derivar unos elementos de otro. Cuando sean unos radicales
originales.
El criterio sincrónico puede dividirse en tres aspectos:

a) Criterio semántico: se definen las partes del discurso atendiendo a los


aspectos de la realidad denotados por los elementos léxicos que pertenecen
a ellas.
b) Criterio funcional: se definen por las funciones que pueden despempeñar los
elementos léxicos pertenecientes a esas clases.
c) Criterio morfológico: se definen las partes del discurto por las características
morfológicas de los elementos léxicos que pertenen a ellas.

El criterio semántico es muy complicado, porque si los nombre representan


estados y los verbos acciones, puñetazo debería ser verbo y pertenecer un sustantivo.
El criterio morfológico es más fiable, pero de lengua en lengua de forma
individual. No se puede utilizar el criterio morfológico para llegar a un universal,
porque la morfología es lo que más varía de una lengua a otra. No se puede generalizar
diciendo que los sustantivos tienen género, porque hay lenguas en las que no es así.
También hay lenguas en las que no hay morfología.

El criterio funcional es más susceptible de ser generalizado interlingüísticamente,


pues ya no se limita a la morfología, sino que se fija en las funciones.
El criterio genético-forma de Misteli (1893), parte del concepto de forma de habla,
que se refiere a los aspectos o medios que constituyen el plano gramatical o

2
contribuyen a la indicación lógica o al matiz subjetivo de la materia lingüística.
Sustantivo, adjetivo y verbo designan objeto, propiedad o actividad. Pero hay cosas
que no cuadran, porque belleza es una propiedad pero es sustantivo. Hay también
pasos de sustantivo a verbo, como de osculum > osculari o de τιμή > τιμάω; o bien de
numeral a verbo, a adverbio o a sustantivo como τέτταρες > τετράκις o bien de zwei >
Zweifel o de Du > duzen o de τελευτάω > τελευτόν.

Vemos pues que lo esencial es que las partes del discurso son independientes de la
conceptuación cognitiva de la realidad que se designa. Luego, ¿cuáles son las partes
originarias o primitivas del discurso? Según Misteli, son las raíces que formalmente
son primitivas, que no se pueden derivar de otras. Por ejemplo, si todos los adverbios
provienen de verbos en todas las lenguas, deberíamos postular que los adverbios no
son primitivos. Misteli intenta encontrar representantes de estas categorías en raíces
de diferentes grupos lingüísticos. Por ejemplo en ie. hay raíces adverbiales, como las
de heri, χθές o hjas. También hay raíces pronominales y numerales en origen…
Según esto, Misteli presenta la siguiente lista de partes del discurso según el
criterio genético-formal:

a) Sustantivo
b) Adjetivo
c) Verbo
d) Adverbio
e) Relatores (adposiciones)
f) Pronombres
g) Numerales
h) Negación
i) Partículas
j) Conjunciones

Esto no quiere decir que existen estas diez categorías en todas las lenguas, pero sí
que pueden existir hasta estas 10 categorías. Pero tampoco está muy claro que esta
división se acertada.

Tesnière hace un examen semántico-funcional de las partes del discurso. Partimos


de que hay una primera dicotomía según la cual existen dos tipos fundamentales de
partes del discurso:

a) palabras llenas o léxicas, con contenido léxico enciclopédico


b) palabras vacías o gramaticales, cuya función es la de relacionar, cumplir una
función dentro de la oración

En algunas lenguas distinguir estos dos tipos es muy sencillo, como en chino, que
es, como sabemos, una lengua aislante. Pero en otras no. En cualquier caso, Tesnière
delimita cuatro tipos de palabras llenas correspondientes a otras tantas nociones
semánticas:

a) Entidad (sustantito)
b) Acción (verbo)
c) Atributo de la entidad (adjetivo)

3
d) Atributo de la acción (adverbio)
Este reparto puede que tampoco sea válido en todas las lenguas. Se han hecho
críticas a él. Vamos a ver cuáles son las oposiciones entre Nombre y Verbo, que
parecen las categorías fundamentales. Algunos estudios dicen que esta distinción no
se puede aplicar a todas las lenguas.
Broschart propuso los términos participante y participado como dicotomía de
partida. El participado es la acción o proceso y los participantes son las entidades que
intervienen en ella. En todas las lenguas parece que se produce esta dicotomía.
Si N y V realizan estos dos conceptos, podemos caracterizar un N y un V
prototípicos como sigue:

a) El Nombre caracteriza una entidad que está implicada en una acción


determinada y que se percibe como una entidad dada que existe con
anterioridad a la acción.
b) El Verbo caracteriza una acción que es central al acontecimiento e implica
participantes y es percibida como un fenómeno dependiente de los
participantes implicados.

Éstos son los requisitos de prototipicalidad, más N será una palabra cuanto más
cerca esté del prototipo de N.

Supuestos de distinción entre N y V (Walter)

a) La distinción de N/V se basa en múltiples factores que varían de lengua a


lengua.
b) El carácter nominal o verbal de los lexemas es presentado en mayor o
menor grado por éstos. Hay una oposición gradual entre nombre y verbo.
c) Si una lengua no distingue entre N/V, la clase no será ni N ni V.

No todas las lenguas conocen una clara distinción entre estas categoría. En un
estudio pormenorizado de lenguas Walter establece os siguientes criterios para
establecer el grado de distinción entre N y V.

a) Potencial flexivo: el número de afijos flexivos que comparten N y V sirve


para calcular el Índice de Solapamiento Flexivo:

F(n/v)
ISF = -----------
F

Donde F(n/v) es el número de afijos comunes al nombre y verbo y F el


número de afijos totales en una lengua.

b) Ambivalencia radical: el número de raíces que pueden interpretarse como


nombre o verbo. Los temas ambivalente (TA) se han de dividir por la
totalidad de temas nominales y verbales para obtener el Índice de
Ambivalencia (IA):

4
TA
IA= ----------------
T

c) Flexión nominal predicativa. El Índice de Conversión (IC), se obtiene de


dividir el número de afijos verbales que pueden aplicarse al nombre por la
totalidad de afijos verbales:
F(VN)
IC= ---------------
F (V)

d) Solapamiento del potencial derivativo. El Índice de Solapamiento Derivativo


(ISD) se obtiene al dividir el número del afijos derivativos comunes al
nombre y al verbo por la totalidad de afijos derivativos:
D(N/V)
ISD= --------------
D

La serie de universales que distinguen N y V según Walter son:

a) Si la marca de número es igual para el nombre y el verbo de primera y


segunda persona, la tercera también compartirá la marca. Esto nos dice que
la 3ª es menos marcada con respecto a las otras personas.
b) Si se marca igual la persona en el nombre poseído y en el verbo intransitivo,
entonces de marca de igual modo la persona en el nombre poseído y el verbo
transitivo.
c) La misma marca de persona en el nombre poseído y e las formas verbales no
perfectivas de los verbos intransitivos implica idéntica marca de persona
para los nombres poseídos y las formas intransitivas perfectivas.
d) La misma marcación de persona en nombres poseídos y formas verbales de
los modos de imperativo, interrogativo y optativo implica la misma
marcación de persona en los nombres poseídos y las formas verbales del
modo indicativo.
e) La misma marca personal en nombres poseídos y formas verbales no
subordinadas implica la misma marca de persona en los nombres poseídos y
las formas subordinadas.

Todo esto indica que los elementos no marcados son:

a) Tercera persona
b) Carácter transitivo
c) Aspecto perfectivo
d) Modo indicativo
e) Formas subordinadas

Estos son los rasgos que comparten la relación posesiva entre una persona y una
cosa poseída y la relación entre una persona y un hecho. Se posee algo inanimado,
luego la tercera persona es la menos marcada en esta relación. La relación es binaria,
como la de un verbo transitivo. La relación es perfecta o acabada, o se tiene o no se
tiene algo, pero no hay medias tintas. La relación de posesión es real, luego en el modo

5
indicativo. La relación es de subordinación de un elemento a otro. En otras palabras, la
relación de de posesión y la acción tienen una serie de propiedades comunes:

a) Animación: lo poseído suele ser inanimado. Los participantes de la acción


distintos al agente suelen ser inanimados.
b) Binariedad: la posesión es una relación binaria, al igual que la acción.
c) Perfección: la posesión es un estado acabado, la acción es una relación
acabada.
d) Aserción: la posesión y la acción se afirman.
e) Subordinación: la posesión incluye un elemento subordinado (poseído) a
otro (poseedor). La acción incluye un elemento subordinado (paciente) y
otro dominante (agente).

Otra distinción entre N/V es la que proponen Hopper y Thompson, en cuanto a los
usos discursivos de las categorías y su función prototípica. Cuanto menos prototípico
sea el uso discursivo de un N o de un V, menos propiedades de N o V tendrán las
unidades léxicas implicadas.
Cuando un sustantivo se utiliza para atribuir alguna propiedad a una entidad y no
para caracterizarla, pierde la mayoría de las características morfológicas que definen
el tipo de N. En castellano, el sustantivo es atributivo cuando va sin determinante:
Juan es hombre.
Los verbos usados como sustantivos, por ejemplos, no admiten en castellano
morfemas temporales, modales o personales.

Determinación icónica de la distinción N/V

Cuanto menos se requiera en el discurso que un elemento o bien caracterice una


entidad o bien refiera un acontecimiento, menos marcado estará ese elemento como
perteneciente a la categorí que las lenguas designan para llevar a cabo esta función.

Las partes de la oración y ordenamiento lineal de los sintagmas .

O
____________|_____________
SN ______SV_______
V SN

Viendo este esquema, debemos comprobar si es válido intra e


interlingüísticamente hablando. El examen de validez debe realizarse de acuerdo a dos
criterios básicos: primero, comprobar si esta organización jerárquica caracteriza
unívocamente todas las posiciones estructurales a que deben signarse las funciones
sintácticas básicas. En segundo lugar, ha de verse si la estructura es compatible con la
secuencia lineal de elementos en que se manifiesta tal estructura. Después, debemos
comprobar si ese tipo de representación está justificado en todas las lenguas.

Primero topamos con el problema de cómo distinguir dos posiciones estructurales


asociadas a las funciones sintácticas de OI y CR 1. No se puede decir que OI es todo
aquel SPrep que depende directamente del V, puesto que puede haber muchos SPrep
que vayan dentro del SV dependiendo directamente del V y que no son OI. Así, por
1
Complemento régimen del verbo.

6
ejemplo, en carece de dinero, de dinero no es un OI, aunque es un SPrep que va
directamente unido al V. Por otra lado, si tenemos Juan puso dinero en la mesa para
Pedro, tenemos dos SSPrep que dependen directamente del V, y se nos hace difícil
deducir cual de ellos es el OI.
En castellano, encontramos este problema el verbo que siempre requieren un OI y
un SPrep, como:
a) despojar a alguien de algo
b) enfrentar a alguien con alguien
c) informar a alguien de algo

Casos de este tipo son normales en muchas lenguas, como por ejemplo, el japonés,
donde todos los elementos de una oración llevan una posposición.

Juan–ga Pedro-ni hon-o ataeta


Suj OI OD dio

Juan ha dado un libro a Pedro.


En este caso, no hace falta recurrir a las posiciones estructurales para identificar
las funciones, ya que están indicadas morfológicamente por las posposiciones.
Esto nos hace pensar que las funciones sintácticas no se asignan universalmente a
posiciones estructurales en las lenguas del mundo2.

Otra cuestión que nos planteamos ahora, es hasta qué punto es compatible esta
estructura jerárquica con la representación lineal que presentan las diversas lenguas
del mundo. Desde Saussure, sabemos que el significante de del signo lingüístico se
representa de forma lineal. El paso de la estructura jerárquica de la oración a la
representación lineal se llama linearización y Tesnière lo denomino transposición del
orden estructural al orden lineal.
Esto es problemático, puesto que en orden estructural jerárquico, al ser
bidimensional, se representan dos tipos de relaciones, en el orden lineal,
unidimensional, se representa sólo un tipo de relaciones.
Un ejemplo.

[SV[Vconstruir]V[SNla casa]SN]SV3
En esta estructura, aparecen dos tipos de relaciones:

a) Relaciones de dependencia: en este caso, el constituyente V depende del


constituyente SV y el constituyente SN también depende del constituyente SV.
Se ve que tanto V como SN están dentro de los corchetes de SV. Es una relación
que podríamos llamar “vertical”. En ella un elemento es superior o dominante
mientras que el otro es inferior o dominado.
b) Relaciones de co-dependencia: en este ejemplo los elementos V y SN
son co-dependientes entre sí, puesto que ambos están dentro del SV. Se ve que
están englobados juntos dentro de las corchetes del SV. Se trata de una relación
horizontal-vertical, ya que los elementos co-dependientes se encuentran en un

2
Esto, obviamente, ya lo sabemos puesto que si fuese así todas la lenguas del mundo deberían tener un
orden de palabras semejante, y no lo tienen.
3
Este es el ejemplo de Moreno Cabrera. Me parece desafortunado, puesto que para ilustrar la co-
dependencia podría haber elegido dos argumentos dependientes de un mismo V y sería mucho más fácil
verlo.

7
plano horizontal, pero hay que tener el cuanta el plano vertical ya que
dependen del mismo elemento.

En la secuencia lineal, sólo puede haber un tipo de relación representada puesto


que sólo hay una dimensión. Para el ejemplo dado, las disposiciones posibles son:

a) V + SN
b) SN + V

Esto es pensable si tenemos en cuenta en el esta representación lineal se ponen de


manifiesto los elementos terminales y nunca los elementos superiores de la estructura
jerárquica. Por ello, las relaciones de dependencia son implícitas y nunca explícitas ya
que los elementos sintácticos dominantes no se expresan nunca 4. Pese a esto, las
relaciones de dependencia son fácilmente reconstruibles pues se repiten en la
estructura gramática. Así, en la oración mi amigo me estima, no se puede interpretar
amigo me como una realización de co-dependencia, ya que estos elementos nunca
están dominados por un constituyente mayor inmediato (en español son existe un
sintagma formando por un N y un Pron acusativo)
En el ejemplo anterior de construir la casa, no es fácil expresar sintácticamente la
relación de dependencia de V y SN con SV, ya que no se suceden en el tiempo, sino que
es simultánea. Hay que reconstruirla a través de la representación lineal de las
palabras. Esta representación el lineal en la medida en que haya una serie de
limitaciones y restricciones que guíen la linearización de la estructura jerárquica. Una
de esas restricciones es el principio de contigüidad.
Este principio de contigüidad nos dice que en la representación lineal suele
representarse dos elementos co-dependientes de manera contigua. Esto es, cuando
dos elementos están en relación de co-dependencia estructural en la estructura
jerárquica respecto a algún otro del que son constituyentes inmediatos, estos suelen
representarse en la cadena hablada de manera contigua. En el ejemplo vemos que el V
y el OD se representan de manera lineal. No ocurre así, por ejemplo, con un Suj y un
OD, puesto que no forman parte del mismo constituyente y no tienen relación de co-
dependencia. Las lenguas con estructura SVO o SOV respetan este principio, pero las
lenguas VSO no. Si suponemos que el esquema de las partes de la oración es universal,
estas lenguas no se atendrían al principio de linearización enunciado.

Principio de linearización de Maxwell.

Este principio nos dice que:

Dada una estructura jerárquica [a[bc]]:


i)a, b y c son categorías de esa estructura
ii) se da a>b<c5
entonces esta estructura se debe linearizar como:

a+b+c o como c+b+a

4
Esto es, en una oración no se representa el SV, sino los formantes. En ningún caso hay un elemento que
tenga la función de elemento verbal, sino que aparecen los formantes del SV.
5
La relación a>b significa que a tiene mayor significado que b. a<b es que a tiene menor significado
léxico que b.

8
pero nunca como

a+c+b o b+c+a

Esto se debe aplicar a las marcas de adposición 6 irán entre el N y el V en las lengua
OV y entre el V y el N en las lenguas VO. Por ejemplo, las lengua OV como el japonés,
utiliza posposiciones que ocupan la posición adecuada. En castellano, lengua VO la
preposición aparece entre el V y el N. No se puede aplicar a lengua con estructura OV
con preposiciones ni VO con posposiciones.

El problema más importante para el principio de linearización anteriormente visto


es el que presentan las lenguas con estructura VSO 7. El paso de la jerarquía estructural
de las partes al orden lineal viola el principio de co-dependencia/contigüidad que
hemos referido antes.
Tenemos que renunciar a alguno de los principios. Si eliminamos el concepto de
SV, puesto que sus miembros no aparecen nunca en contigüidad, tendríamos unas
estructura así:

[O[SN]SN[V]V[SN]SN]O
Aquí, el constituyente SN en función de Suj y el SN en función de O estarían en el
mismo nivel y dependerían inmediatamente de O, sin que haya por medio un
constituyente SV.
Un criterio para optar por esta solución o por la otra (la existencia de un SV)
supone abandonar el principio de linearización es demostrar que algunas lenguas VSO
poseen, a pasar de su representación, un constituyente SV. Entonces para esas lenguas
habría que pensar en relativizar el principio de contigüidad.
McCloskey (1983) ha estudiado el irlandés (VSO) y ejemplica así:

* Mo mháthair chonaic mé
mi madre vio a mí “Mi madre me ha visto”
Chonaic mo mháthair mé
Vio mi madre a mí “Mi madre me ha visto”

Con un verbo con OI:

Thug sé dom inné é


Dio él a mí ayer lo
“me lo dio ayer”

Pero sin embargo, hay una construcción que agrupa un constituyente con
estructura de SV. Es una construcción progresiva:

Tá sé ag tógáil thithe in nDoire


Está él en construir casa en Derry
SER + SUJETO + FVERBALPROG+OBJETO+SPREPOSICIONAL

En este tipo de oraciones, la secuencia ag tógáil thithe in nDoire demuestra una


unidad semejante a un SV y puede aparecer en construcciones absolutas. McCloskey
6
Preposiciones y posposiciones.
7
Lenguas celtas, árabe, arameo, hawaiano, maorí…

9
demuestra que caso como ag tógáil constituyen el núcleo de ese constituyente y tiene
carácter verbal a pesar de la preposición ag.

Esta misma argumentación se puede aplicar al galés, lengua con estructura VSO.
Sproat (1985) nos presenta varios casos:

Gwnaeth Sion weld draig


AUX3sg. Juan ver dragon
“Juan ha visto el dragón”
Y mae Sion yn gweld draig
AUX Juan prep ver dragon
“Juan está viendo al dragón”

En estas oraciones gweld es una forma verbal nominaliza e yn es una partícula,


idéntica a la preposición de lugar, que confiere valor progresivo. Según Sproat, la
secuencia weld draig o yn gweld draig tiene status de SV. Este autor mantiene, además,
que el galés es una lengua con la estructura profunda vista y que en la ES antepondrá
el verbo al sujeto. Esto se debe a que en las lenguas celtas la flexión del verbo que se
refiere al sujeto debe aparecer antes que éste. En las lenguas celtas, cuando el verbo no
va en forma personal, tenemos un orden SVO. Esto sucede en las oraciones
subordinadas.
Todo esto indica que la orientación de los SSNN que van con el verbo es relevante a
la hora de relacionar las partes de la oración con los fenómenos de la alotaxis
interlingüística, es decir, de la variación del orden lineal de las palabras en cada
lengua. Esto nos indica que en una lengua se puede romper el principio de contigüidad
bien por restricciones particulares idiosincrásicas de esa lengua, bien en las
situaciones concretas en las que actúan esas restricciones. En el caso del galés, como
hemos dicho, la restricción sólo actúa en los casos en que la flexión del verbo debe
preceder al sujeto. Todo nos indica pues, que el principio puede tener un valor
universal, si bien sometido a las propiedades idiosincrásicas que puedan anular sus
efectos.

2.2 Las funciones sintácticas, semánticas y pragmáticas

2.3 Tipos de oración simple. Nivel representativo.

2.3.1 Introducción.

Todos los análisis vistos hasta ahora de la oración simple son aplicables al tipo no
marcado de oración: la oración declarativa afirmativa. Vamos a tratar ahora otros
tipos de oraciones simples más marcados en sus peculiaridades y propiedades
distintivas. En primer lugar trataremos las oraciones en las que no se afirma que se da
un hecho, estado o proceso, si no en las que no se dan tales cosas. Después veremos
dos tipos de oraciones que no se utilizan para realizar un acto declarativo.

En general, se puede decir que las interrogativas e imperativas son marcadas


frente a las declarativas. Significa esto que, cuando no se indica otra cosa, la oración es

10
declarativa y, por tanto, para indicar interrogación o mandato es necesario recurrir a
una serie de marcas específicas. Los medios para marcar pueden ser:

Medios de marcación de las oraciones no declarativas

a) Medios sintácticos: orden de palabras, por ejemplo.


b) Medios morfológicos: partículas oracionales, por ejemplo.
c) Medios léxicos: determinado tipo de palabras, como los pronombres
interrogativos.
d) Medios suprasegmentales: la entonación y el acento, por ejemplo.

Veamos ejemplos en castellano:

a) Juan vino ayer.


Orden sintáctico: declarativo.
Entonación: aseverativa (tono descendente final).
b) ¿Vino Juan ayer?
Orden sintáctico: interrogativo (sujeto postverbal).
Entonación: interrogativa total (tono ascendente final).
c) A que Juan vino ayer
Orden sintáctico: no marcado.
Locución oracional: Utilización de la secuencia a que.
d) ¿Quién vino ayer?
Medio léxico: utilización de pronombre interrogativo.
Entonación: interrogativa parcial (tono semidescendente final).
e) ¿JUAN vino ayer?
Medio suprasegmental: énfasis en JUAN.
Entonación: interrogativa total.

En cada caso, además de la entonación, aparecen recursos diferentes para marcar


la interrogación. En b) tenemos una interrogación neutral; en c) una interrogación
para la que se espera una respuesta afirmativa; en d) una interrogación parcial en la
que no se pregunta si alguien vino, sino la identidad de esa persona y en e) una
interrogación en la que se pide una confirmación sobre el hecho.

En castellano, la diferencia entre oraciones declarativas e interrogativas se marca


por la entonación principalmente, pero también usamos otros recursos. Este
fenómeno es similar al que encontramos en lenguas como el latín y el griego, que
disponen de pronombres interrogativos, pueden alterar su orden y además utilizan
partículas (-ne enclítico en latín o ἂρα en griego). En coreano, por ejemplo, debe
marcarse morfológicamente si se produce una aseveración, una interrogación o una
exclamación.
Ejemplos del coreano:

a) Bami gibni –da


Noche larga- DECL
“La noche es larga”
b) Giri chopsîbni- ka
Camino estrecho-INT
“¿Es estrecho el camino?

11
c) Palli hasipsi- o
Rápido hacer- IMP
“Hazlo rápidamente”

Como se puede observar, existen tres sufijos verbales da, ka y o, que indican
aseveración, pregunta o petición. Esos sufijos son obligatorios. Indican el fin del acto
enunciativo.

2.3.2 Oraciones negativas.

Es algo establecido en lingüística que las oraciones negativas son un caso de


oraciones aseverativas más marcadas. Esto se comprueba si tenemos en cuenta que en
la mayoría de las lenguas conocidas, las oraciones negativas se crean sobre las
afirmativas marcándolas con una palabra o un morfema especial que las oraciones
afirmativas no conocen. Por otro lado, no hay ninguna lengua en el mundo en la que
las oraciones no marcadas sean las negativas y, sobre ellas, mediante la adición de un
morfema o palabras, se creen las afirmativas.

Marcación de las oraciones afirmativas frente a las negativas

a) Juan vino (no marcada y negativa = Juan no vino)


b) Juan sí vino (marcada y afirmativa = Juan vino)

Este universal se debe al carácter pragmáticamente marcado de la negación.

Debemos comenzar, además, por diferenciar dos usos diferentes de la negación: la


absoluta y la relativa. La primera suele ser una expresión que se utiliza para indicar un
rechazo en su totalidad de una aseveración completa o petición anterior. Su emisión
constituye un acto completo de enunciación:

a) ¿Vienes al cine?
b) No.

Existen expresiones más complejas que cumplen esa función (ni hablar, ni lo sueñes,
de ninguna manera…), además como de distinto grado de formalidad.
La negación relativa es un adverbio que afecta a un sintagma verbal o nominal y
sirve para negar un predicado que ha sido antes afirmado: es la denominada negación
metalingüística:
a) Juan no ha venido
b) Juan ha venido
c) No es cierto que Juan haya venido
d) No, Juan no ha venido
e) No, no es cierto que Juan haya venido
f) Rechazo la oración Juan ha venido porque esa oración es falsa

La oración a) suele utilizarse para afirmar que la oración b) es falsa, a que se niega
el predicado concerniente a Juan; luego a) es semánticamente equivalente a c), que
presenta una negación oracional. En d) y e) observamos que la negación absoluta es
compatible con la negación relativa metalingüistica.

12
La negación descriptiva es un subtipo de negación relativa que se produce cuando
se caracteriza negativamente alguna entidad sin que se produzca la negación como
rechazo de una predicación anterior. Ejemplos:

a) Los pájaros no tienen mamas


b) Estos ordenadores no tienen unidad de disco
c) Juan no es padre

El uso común de este tipo de oraciones es la descripción de entidades sin negar


algo que se halla afirmado anteriormente de ellas.
Este uso no es muy frecuente, porque precisamente para caracterizar entidades se
suele argumentar la posesión de una propiedad, no su ausencia. Debemos tener en
cuenta que este tipo de negación también tiene un carácter relativo, aunque menor
que el de las oraciones anteriores. De todos modos, este tipo de oraciones tienen un
sentido, del que carecen por ejemplo:

a) Los ordenadores no tienen mamas


b) Los pájaros no tienen unidades de disco
c) Juan es madre

Estas oraciones son válidas, pero carecen de sentido aparente. De esto podemos
deducir que las negaciones descriptivas no niegan cualquier cualidad o propiedad de
una entidad, sino que niegan una propiedad dentro de un conjunto de propiedades
esperables para esa entidad.

En castellano no existe ninguna diferencia entre la negación relativa y la negación


absoluta: utilizamos la negación no para ambas. En otras lenguas, como en inglés,
latín, ruso, griego moderno… la negación absoluta y la relativa con concuerdan. En
inglés tenemos No como negación absoluta, pero not como relativa. En ruso niet
frente a nie; en francés non, frente a ne… pas. En estas lenguas no se puede
intercambiar la negación:

a) No, I’m not going


b) *Not, I’m no going

Manifestaciones posibles de la negación relativa

a) Verbo negativo principal.


b) Verbo negativo auxiliar.
c) Adverbios negativos.
d) Morfemas negativos.

Ejemplifiquemos esto:

a) Na’e ‘alu’a Siale


asp ir Carlos
“Carlos se ha ido”
b) Na’e ikai ke ‘alu’a Siale

13
asp no asp ir Carlos
“Carlos no se ha ido”

En estos ejemplos en tongano, el verbo ikai se comporta como un verbo principal


que toma el marcador aspectual na’e; por su parte, ‘alu’a, lleva un marcador aspectual
ke, que sólo aparece en la subordinadas. Por lo tanto, en tongano la negación relativa
es un predicado que equivale a nuestro no es cierto que.

Para el segundo caso, tomaremos un ejemplo más a mano, en inglés. En esta


lengua, como todos sabemos, la negación de los verbos no auxiliares se realiza
mediante el verbo auxiliar en su forma negativa don’t. Pero observamos que en la
tercera persona del singular, al igual que un verbo principal, varía morfológicamente.

a) I run
b) I don’t run
c) He runs
d) He doesn’t run

El verbo, en este caso run, pierde la marca de tercera persona, pero esta marca la
toma el auxiliar negativo.

La estrategia de los adverbios negativos en muy conocida en todas las lenguas


europeas, entre ellas el castellano. Lo que ya no es tan común es la existencia de
adverbios negativos reforzados o discontinuos. La mayoría vienen de una forma de
refuerzo de la negación, que ha gramaticalizado. Esto ocurre en francés, donde la
negación ne… pas viene de un antiguo sustantivo (pas = paso). En este caso, pas es el
postfijo negativo no marcado, un término de polaridad negativa (sintagmas que están
dentro del alcance de un operador negativo), entonces otros miembros con la misma
cualidad podrían ocupar su puesto, como realmente ocurre. Ejemplos:

a) Alfred ne chante pas


“Alfredo no canta”
b) Alfred ne fait rien
“Alfredo no hace nada”
c) Alfred ne frappe personne
“Alfredo no pega a nadie”

Por último, en muchas lenguas, la negación se expresa mediante un morfema


normalmente integrado en el verbo. En turco existe un morfema negativo que se
integra con el verbo. El morfema es ma (con alomorfos para respetar la armonía
vocálica):

a) Gel-mek = venir  gel-me-mek = no venir


b) Konush-mak = entender  konush-ma-mak = no entender

Alcance de la negación

La negación es un operador sintáctico, esto es, como todo operador, tiene un


determinado alcance. Este alcance consiste en el constituyente sobre el que actúa. Las

14
lenguas poseen diversos mecanismos para indicar el alcance de la negación. Veamos
que pasa en castellano:

a) Juan no leyó el periódico


b) Juan no leyó nada
c) *Juan leyó nada
d) No leyó nadie nada en ningún lugar
e) Nadie leyó nada
f) Nada leyó nadie

En la a), la negación afecta únicamente a la relación que se da entre leyó y el


periódico; Juan puede haber leído, pero no el periódico.; en b) se niega el verbo
independientemente del complemento que lleve. Aquí el alcance de la negación llega
todo el sintagma verbal, pues precisamente nada puede aparecer dentro de un
sintagma verbal negado; el caso de c) es una oración agramatical por lo anteriormente
dicho: nada sólo puede aparecer en un sintagma verbal negado, dentro del alcance de
la negación. El alcance de esta negación puede ser toda la oración, incluidos CC, como
podemos ver en d); se trata de una oración con concordancia negativa. En el caso de e)
y f) vemos como los términos de polaridad negativa nada y nadie pueden contribuir a
crear un entorno negativo. Este fenómeno de entornos negativos se da también en
griego clásico:

Οὐδεἰς οὐδέν ὑποπτεύει


Nadie sospecha nada

No todas las lenguas utilizan este sistema del entorno negativo. En inglés, por
ejemplo tenemos:

a) Nobody ever said so


nadie alguna vez dijo así
“Nadie ha dicho eso nunca”
b) Never did anybody say so
Ninguna vez hizo cualquiera decir así
“Nadie ha dicho eso nunca”

En inglés, como podemos observar, sólo se admite una palabra negativa por frase.
Se pude negar la persona a) o bien el tiempo b), pero no ambas cosas a la vez.

En castellano tenemos una doble negación, pero no se anula, como sería lo lógico,
y da una afirmación, aunque eso sí que sucede en oraciones del tipo no es inútil, donde
se niega que algo carezca de utilidad, luego sí que la tiene. Pero en oraciones del tipo
no vino nadie, no hay doble negación, sino concordancia negativa que nos muestra el
alcance de la negación es la oración entera.

Un fenómeno muy extendido en las lenguas del mundo es la anticipación de la


negación. Consiste en una tendencia a colocar la negación del verbo de la subordinada
en la principal.

a) No creo que lo sepa


b) Creo que no lo sabe

15
c) *No creo que lo sabe

En la primera no estamos negando la creencia de una afirmación, sino más bien la


creencia en una negación, por eso es equivalente a la segunda oración. Existen
diferencias entre ambas, por supuesto. La primera es una afirmación más débil, en la
que el hablante hace más conjeturas personales sobre lo que sabe. En la segunda se da
a entender que es cierto lo que dice o que, al menos, tiene pruebas sobre ello. Esto
también influye en la configuración de las oraciones. En la primera tenemos un
subjuntivo, pues el hablante no tiene la certeza total de lo que se dice en la
subordinada. Sin embargo, una oración como c) representaría una oración donde el
hablante tiene la certeza de lo que predica la subordinada.
No todos los verbos son susceptibles de sufrir anticipación de la negación. En
castellano, tenemos:

a) El fiscal no demostró que la coartada era creíble


b) El fiscal demostró que la coartada no era creíble

Estas oraciones no son sinónimas en absoluto. Bosque 8 nos indica que hay ciertos
verbos que admiten la anticipación y se pueden clasificar en tres tipos fundamentales
desde un punto de vista semántico:

a) Verbos de opinión y expectación: creer, imaginar, calcular.


b) Verbos de intención y volición: querer, desear, apetecer, tener intención de.
c) Verbos de aproximación perceptiva: parecer, ser probable, ser plausible.

Parece que este tipo de clasificación tiene validez interlingüística, pues en muchas
lenguas, p. e. en ruso, coinciden algunos de los tipos.

Se ha propuesto a veces un proceso sintáctico que mueve la negación desde la


proposición más incrustada hasta la principal, al que se ha dado el nombre de
transporte de la negación. Puede repetirse varias veces si las sucesivas proposiciones
superiores poseen un verbo que permite hacerlo. Veamos este ejemplo en inglés:

I don’t think that he wants me to think that he did it


No creo que quiera que piense que lo hizo él.

En castellano, para decir esta misma frase, tenemos:

a) No creo que él quiera que piense que lo hizo


b) Creo que no quiere que piense que lo hizo
c) Creo que quiere que no piense que lo hizo
d) Creo que quiere que piense que no lo hizo

A parte de diferencias estilísticas, estas oraciones representan un mismo hecho. En


ellas sólo encontramos una negación, la que presenta hizo, pero puede ir moviéndose a
una posición anticipada de proposición a proposición.

8
Bosque, I. (1980): Sobre la negación, Madrid, Cátedra

16
Para ver la anticipación de la negación de otro modo, vamos a ver ejemplos con
nada. Hemos dicho que es un término de polaridad negativa que debe aparecer en
entorno negativo. En las siguientes oraciones, el único verbo con el que puede
funcionar es con saber:

a) No creo que sepa nada


b) Creo que no sabe nada
c) *No creo que sabe nada
d) No creo que lo sabe todo

En a), nada está en el entorno negativo de sepa. Lo que ha pasado aquí es que la
negación que corresponde a sepa se ha anticipado a creo. En b) nada se encuentra en un
entorno negativo, como es natural. La siguiente oración, c), es imposible, puesto que la
negación iría con creo y nada quedaría fuera del alcance de tal negación. En d) es
imposible poner nada, pues la negación corresponde también a creer: no hay entorno
negativo en el que pueda aparecer.
Este criterio de aparición de un término de polaridad negativa puede
ejemplificarse con casos de anticipación múltiple, como sería el caso de:

No creo que él piense que tu hermano sepa nada de lo ocurrido.

2.3.3 Las oraciones interrogativas

Ya mencionamos en la introducción a este capítulo los fenómenos por los que se


producen las oraciones interrogativas en las diferentes lenguas del mundo.
Repitámoslas aquí:

Procedimientos de la formación de oraciones interrogativas.

a) Entonación
b) Orden de palabras
c) Elementos segmentales:
i) Palabras
ii) Afijos
iii) Partículas interrogativas

La interrogación es una modalidad oracional. Los medios mediante los que se


manifiesta pueden tener, pues, un ámbito oracional. La entonación, el orden de
palabras o el uso de partículas demuestran la correlación existente entre forma y
significado en este tipo de oraciones. Esto puede enunciarse mediante este principio.

Ley de la expresión de los operadores oracionales.

Las operaciones semánticas de ámbito oracional se manifestarán mediante medios


morfosintácticos de ámbito oracional.

Hoy dos tipos esenciales de interrogativas:

a) Interrogativas absolutas:

17
También se denominan preguntas sí/no. La respuesta que se espera es sí o no,
según el caso. Dentro de este tipo estarían aquellas en las que se ofrece una
alternativa para que elija el interlocutor. Las respuesta en ese caso no sería sí o
no, sino una de las opciones presentadas.
-¿Te vienes al cine?
-¿Está lloviendo o nevando?
b) Interrogativas relativas:
En este caso se pide información sobre la identidad de uno de los elementos
que forman parte de un estado de hechos determinados. Son las que se suelen
denominar parciales. Suelen presentar una palabra interrogativa especial, que
suele ser un pronombre.
-¿Quién ha llamado?

La interrogación absoluta se suele expresar en muchas lenguas con un ascenso del


tono al final de la oración. Este procedimiento suele combinarse con otros como:

a) Partícula preoracional
b) Cambio del orden de palabras
c) Entonación final ascendente

Un ejemplo de partícula preoracional, lo encontramos en castellano con las


expresiones del tipo a que o en griego clásico, donde encontramos la partícula ἆρα:

a) ¿A que al final vino María?


b) ἆρα οὐχ οὕτω; (acaso no es así)

En otras lenguas, como en chino y japonés, donde para una oración absoluta se
presenta una interrogación con dos contestaciones posibles.

a) Ta zà jia bù zài jia


Él está cas no está casa (¿Está en casa?

b) Sono hon wa amoshiroi desu ka, omoshiroiku-naidesu ka?


Ese libro tema interesante es INT interesante-no es INT

En japonés observamos que junto con la doble interrogación aparece la partícula


interrogativa postoracional ka.

En ruso hay una partícula interrogativa con una función, li, que es móvil. La
partícula en cuestión de coloca detrás del foco de la oración correspondiente. Tiene
una función muy parecida a la de la partícula –ne en latín:

a) Estne pues bonus? (¿Es bueno el niño?)


b) Puerne bonus est? (¿Es el niño quien es bueno?)
c) Bonusne puer est? (¿Es bueno lo que es el niño?)

La partícula –ne se añade al elemento sobre el que versa el discurso.

Las partículas, como vemos, son muy frecuentes como medio de formar
interrogativas absolutas. En árabe existe la partícula hal, en chino ma… En la mayoría

18
de los casos las partículas son invariables, pero en turco, por ejemplo, se conjugan en
número y persona:

a) Bunu biliyor mu-yum?


Eso saber INT- 1sg
¿Lo sé?
b) Onu görüyor mu-sum?
Lo ves INT- 2sg
¿Lo ves?
c) Geliyor mu-Ф?
Venir INT-3sg
¿Viene él?

La interrogación relativa se forma habitualmente mediante un pronombre


interrogativo. El pronombre interrogativo se sitúa en la posición preoracional de la
proposición principal:

a) ¿Qué ha pasado?
b) What’s happening?
c) Que-c’est que vous voulez?

Una pregunta interesante es dónde se coloca exactamente el pronombre


interrogativo. Se ha propuesto que se coloca dentro del especificador del sintagma
complementante. Dik propone un desplazamiento de la palabra interrogativa fuera de
la oración, y denomina a esa posición P1 y lo considera un universal. Según Dik, esa
misma posición es la que ocupa el sujeto en la oración o, en general, el tópico de la
predicación.
No siempre se mueven de sitio los pronombres interrogativos. Es válido
generalmente, pero en castellano por ejemplo, cuando hay dos pronombres
interrogativos, sólo uno de ellos se mueve de sitio:

a) ¿Quién ha dicho qué?/*¿Quién qué ha dicho?


b) ¿Qué ha dicho quién?/*¿Qué quién ha dicho?

Esto se puede explicar diciendo que la posición de especificador de sintagma


complementante o la posición P1 no se puede ocupar por dos elementos. En el caso de
la P1, este principio explica por qué el sujeto no se puede antepone en las oraciones
interrogativos del castellano:
a) ¿Qué hace Juan?
b) *¿Qué Juan hace?

En a) la posición P1 la ocupa el interrogativo, cuando esa posición es la que


ocuparía el sujeto. Puesto que la posición del sujeto en la oración está ocupada, el
sujeto debe desplazarse detrás del verbo.

En otras lenguas, los pronombres no se desplazan a la posición inicial de la


oración, sino que permanecen en el lugar de su función sintáctica, como en chino y en
japonés.

Interrogativas indirectas.

19
Está generalizado en las lenguas del mundo el hecho de que haya cláusulas
subordinadas claramente interrogativas.

Keenan y Hull9 han estudiado las oraciones de este tipo en diversas lengua y parten
de pares como este:

a) Juan sabe qué ruta tomará el barco


b) Juan sabe la ruta que tomará el barco

En el primar caso tenemos una interrogativa indirecta y en el segundo una oración


de relativo. Las oraciones son sinónimas. Esta sinonimia se basa en la siguiente
relación:

Relación entre las oraciones anteriores:

Saber la ruta que tomará el barco es conocer la respuesta a la pregunta qué ruta
tomará el barco, esto es, en b) ya se nos dice que Juan conoce la respuesta de la
pregunta que hay en al a), donde se nos dice que Juan sabe la ruta que tomará el
barco10.
Puesto que son equivalentes, cabrá esperar que haya lenguas donde se produzcan
oraciones interrogativas indirectas con la estructura de una oración de relativo. A
partir de esto vamos a establecer tres tipos de lenguas:

a) Lenguas que utilizan las dos estrategias vista en los ejemplos.


b) Lenguas que utilizan la estrategia de la interrogativa indirecta con pronombre
interrogativo.
c) Lenguas que utilizan una oración de relativo.

2.3.4 Las oraciones imperativas

En todas las lenguas del mundo hay formas del verbo o expresiones complejas
utilizadas para dar órdenes o peticiones. La estructura y el comportamiento de dichas
expresiones están definidos por las condiciones que definen los actos de habla.
Debemos pues primero ver cuáles son las condiciones de los actos de habla directivos:

Condiciones del acto de habla directivo:

a) Un hablante llama la atención de un oyente


b) Un hablante denota un determinado evento que no se ha verificado aún en la
realidad
c) El hablante expresa su deseo de que el oyente sea quien haga realidad ese
evento.

9
Keenan, E. L. y R. D. Hull (1973): “The logical syntax of direct and indirect questions” en [Link] et
al. (eds), You take the high node and I’ll take the low node. Papers from the Comparative Syntax Festival.
The differences between Main and Subordinate Clauses, Chicago Linguistic Society, pp. 348-371.
10
Aquí Moreno Cabrera no explica muy bien la relación. Vamos, lo que viene a decir es que en la
interrogativa se plantea una cuestión que equivale exactamente a la oración relativa de la otra.

20
De esto se deduce que la forma no marcada o más normal en la que se expresa las
oraciones imperativas en el mundo sea:

Forma no marcada de expresión de actos directivos

a) Un sintagma verbal o cláusula que denote el evento no verificado aún.


b) Un indicador que nos dé alguna característica de la persona de la que se espera
que realice dicho acto.
c) El sintagma verbal no estará especificado para tiempo ni modo, ya que el
evento no se ha dado ni se está dando. Su tiempo será pues futuro y su modo
irreal (no hace falta marcarlos)
d) El sintagma verbal no estará especificado para la persona que da la orden, ya
que es el emisor de la oración imperativa.

Con estas características lo que tenemos es unas formas imperativas que no


indiquen ni tiempo ni modo y que distinga entre los distintos tipos de oyentes que
pueden hacer que se verifique determinado estado de hechos. Por a) tenemos que la
oración debe tener un verbo intransitivo o un sintagma con verbo transitivo.
La forma verbal que realiza el imperativo suele ser un que consta del tema verbal
puro sin ningún morfema cuando el que realiza la acción es un oyente singular. Es
como en castellano ven, de venir, que coincide con el tema puro. En muchos otros
idiomas pasa lo mismo:

a) Danés: sove ‘dormir’ / sover ‘duermo’ / sov ‘¡duerme!’


b) Finés: ottaa ‘tomar’ / ota ‘¡toma!’
c) Suahili: kungoja ‘esperar’ / ngoja ‘¡espera!’
d) Latín: vocare ‘gritar’ / voca ‘¡grita!’

En los actos directivos, tambo el hablante como el oyente conocen el contexto y


por eso sólo hace falta explicar tema verbal. La acción no es pasada ni presente, ni
hace falta añadir la persona, pues en estos actos el sujeto de la acción es siempre el
oyente.

Elementos de una semántica de las oraciones imperativas

a) Hablante (H).
b) Oyente (O).
c) El encargado de hacer que se verifique el estado de hechos descrito en la
enunciación del hablante (A).
d) Un tercero que no interviene en el acto de habla (S).

Cuadro de los diversos tipos de oraciones imperativas

PAR Nº H O A EJEMPLO
I 1 H O A=O ‘canta tú’
2 H OO A=OO ‘cantad vosotros
II 3 H O/OO A=S ‘que cante él’

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4 H O/OO A=SS ‘que canten ellos’
III 5 H O A=H+O ‘vamos a cantar (tú y yo)’
6 H OO A=H+OO ‘vamos a cantar (vosotros y yo)’
IV 7 H O A=H ‘que cante yo’
8 H OO A=H ‘haced que cante yo’

Ahora ejemplifiquemos estos tipos en las diversas lenguas del mundo,


ateniéndonos a si cada lengua tiene una forma para cada uno de los casos anteriores.

TIPO I

En el primer tipo de lenguas existe una forma diferente para cada uno de los pares
(1-2, 3-4, 5-6, 7-8), salvo para el último, 7-8, que sólo presente una forma:

Ejemplo del yacuto:

1. bar ‘ven’
2. baryng ‘venid’
3. bardyn ‘que venga él’
4. bardynnar ‘que vengan ellos’
5. baryaj ‘vamos tú y yo’
6. baryadzyng ‘vamos vosotros y yo’
7/[Link] ‘venga yo’

TIPO II

No hay distinción de formas entre los pares III y IV.

Húngaro:

1. írj ‘escribe’
2. írjatok ‘escribid’
3. írjon ‘que escriba él’
4. írjanak ‘que escriban ellos’
5/6.írjunk ‘escribamos’
7/8.írjak ‘escriba yo’

TIPO III

Se distingue el primer par y hay ausencia del último.

Estonio:

1. loe ‘lee’
2. lugege ‘leed’
3/[Link] ‘él/ellos lean’
5/[Link] ‘leamos’

TIPO IV

22
No se distingue ningún par y los pares II y IV no existen, como en coreano:

1/2. kasio ‘ve/id’


5/6. kasida ‘vamos’

Hasta ahora se han tenido sólo en cuenta las formas sintéticas de los verbos. Si
añadimos las analíticas, nos aparecen estos tipos más.

TIPO V

Tomemos ejemplos del inglés.

1/2. take ‘toma/tomad’


3a. let him take ‘que tome él’
3b. let her take ‘que tome ella’
5/6. let us take ‘que tomen ellos’
7/8. let me take ‘tome yo

Vemos que el par I se diferencia y también el III y el IV.

En árabe clásico había una proliferación de formas imperativas que hacía que
hubiese hasta tres o cuatro formas por cada par.

Ahora veamos algo de la sintaxis de las oraciones imperativas.

Primero hay que hablar sobre ergatividad, puesto que está relacionado con las
oraciones imperativas. Si la construcción imperativa se atuviera al patrón ergativo,
entonces, el argumento absolutito debería representar al oyente tanto en los verbos
intransitivos como transitivos. Sin embargo, en las lenguas ergativas conocidas, el
imperativo de los verbos transitivos no presenta una referencia al oyente mediante el
sistema nominal absolutito, sino mediante el sintagma nominal en ergativo11.

Ejemplos del esquimal:


a) Palasi igavoq
Cura abs. Cocinar-ind-3sg
‘el cura está cocinando’
b) Anguti-p palasi igavaa
hombre-erg cura-abs cocinar-ind-3sg
‘el hombre está cocinando al cura’

Esta es la estructura de una lengua ergativa. Y qué pasa con la contrucción de


imperativo. Pues pasa que se queda igual, porque el imperativo lleva un sujeto en el
caso correspondiente al tipo de verbo que sea (transitivo o intransitivo). Si modificase
el sujeto de un verbo transitivo y apareciera en absolutivo en lugar de ergativo, se
interpretaría como complemento y no como sujeto.

11
Recordad en qué consiste una lengua ergativa: el sujeto de un intransitivo y el objeto de los transitivos
aparecen en un caso no marcado llamado absolutivo. El sujeto de los verbos transitivos en un caso
marcado llamado ergativo.

23
Otra característica que distingue a la construcción imperativa es que hay una
tendencia a la marca de objeto en dicha construcción no se la usual. Por ejemplo, en
algunas lenguas en lugar de poner un OD en acusativo en imperativo, va en
nominativo.
En otras lenguas que conocen el desplazamiento de clíticos, no se puede dar en
formas imperativas.

a) Me lo dio ayer
b) Diómelo ayer
c) ¡Dádmelo ya!
d) *¡Me lo dad ya!

Ahora veamos una forma particular del imperativo, el denominado negativo y


prohibitivo. Primero hay que decir que el prohibitivo no es la negación directa del
imperativo en muchas lenguas, sino el verbo negado en otro modo diferente (como en
castellano, ven/no vengas).
Sin embargo, hay unas lenguas en las que el prohibitivo deriva directamente del
imperativo, como en turco, donde sobre la base del imperativo, se añade un indicador
negativo para crear el prohibitivo.
En otras lenguas, el prohibitivo tiene un modo totalmente diferente al imperativo
y la negación es diferente a la de otros modos.

a) φοβοῦ, ‘teme’
b) μή φοβῆ ‘no temas’

4.5. Las oraciones exclamativas.

Estas oraciones se podrían ver como un subtipo dentro de las oraciones


declarativas, cuya característica principal sería que van acompañadas de un énfasis
especial. En su forma y sus características sintácticas pueden variar. Un método para
convertir oraciones declarativas en exclamativas es la entonación, pero también
mediante determinadas palabras y locuciones. Las locuciones suelen introducir lo que
podríamos llamar exclamativas absoluta; las exclamativas relativas se forman
utilizando algunos pronombres interrogativos. Se ha señalado en varias ocasiones las
relaciones entre interrogativas y exclamativas e imperativas.

Tipos de exclamativas

a) Absolutas:
-¡Qué te estés quieto ya!
-¡Y encima te pillaron fumando!
b) Relativas:
-¡Lo que me ha costado hacer este tema!
-¡Cuánto sabes, Jose!

En la mayoría de las lenguas las oraciones exclamativas e interrogativas están muy


cercanas. Pero también hay lenguas en el mundo que tienen unas formas verbales
exclusivamente exclamativas, como el menómini.

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Un uso de las oraciones exclamativas es la imprecación. También podemos
distinguir dentro de ellas dos tipos: absolutas y relativas. En el primero se utilizan
ciertos giros sintácticos, en la otra determinadas palabras, que insertadas detrás de un
pronombre interrogativo le dan un valor imprecativo.

Absolutas:
-¡Qué te jodan!
-¡Vete a la mierda!

Relativas (interrogativas e imprecativas):


-¿Qué coño quieres?
-¡Dónde cojones están los putos libros!

Al igual que existen interrogaciones incrustadas (interrogativas indirectas),


también existen exclamativas indirectas: no me sorprende cuánto cuesta.

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