No desmayes, que yo soy tu Dios
No temas,
que yo soy contigo;
no desmayes,
que yo soy tu Dios que te esfuerzo:
siempre te ayudaré,
siempre te sustentaré con la diestra de mi justicia.
(Isaías 41:10)
Dios habla con ternura: No temas, porque yo estoy contigo, no sólo al alcance, sino
presente a tu lado. ¿Estás débil? Yo te fortaleceré. ¿Te faltan amistades? Yo te ayudaré en
tiempo de necesidad. ¿Estás listo para caer? Yo te sustentaré con la diestra llena de
justicia, repartiendo recompensas y castigos.
Hay quienes pelean con el pueblo de Dios, que buscan su destrucción. Que el pueblo de Dios
no devuelva mal por mal sino que espere el tiempo de Dios. Es el gusano Jacob; tan
pequeño, tan débil y despreciado, tan pisoteado por todos. El pueblo de Dios es como
gusano, con pensamiento humilde de sí mismos, y en los altivos pensamientos que de ellos
tienen sus enemigos; gusanos, pero no víboras, no de la simiente de la serpiente. Toda
parte de la palabra de Dios está calculada para abatir el orgullo del hombre y para hacerle
parecer pequeño a sus propios ojos. El Señor les ayudará, porque Él es su Redentor.
El Señor hará que Jacob se vuelva instrumento de trilla. Dios lo hará apto para usar, nuevo
y con punzones agudos. Esto tiene cumplimiento en los triunfos del evangelio de Cristo y de
todos sus fieles seguidores sobre las potestades de las tinieblas. Dios ha provisto consuelos
para suplir todas sus necesidades y responder todas sus oraciones.
Nuestro camino al reino pasa por el desierto de este mundo. El alma del hombre está
necesitada y busca satisfacción; pero se cansa de buscar esto en el mundo, donde no lo
encontrará. Yo abriré ríos de gracia, ríos de agua viva, los que Cristo habló del Espíritu,
Juan 7:38, 39. Cuando Dios instala su Iglesia en el desierto gentil, habrá un gran cambio,
como si los espinos y los abrojos fueran convertidos en cedros, cipreses y bojes. Estas
bendiciones son guardadas para el pobre de espíritu que anhela la luz, el perdón y la
santidad divina. Dios hará que sus almas estériles sean fructíferas en las gracias de su
Espíritu, para que todos los que vean puedan reflexionar.
Las aflicciones son una realidad que el creyente no debe pasar por alto. Pero, en medio de
esas aflicciones Dios estará en cada una, y nos dará su mano para auxiliarnos y llevarnos por
su misericordia al triunfo. Después de la noche la luz viene. Después de la tormenta la
calma viene. Veamos otras referencias de esta gran promesa que Dios nos da en medio de
las aflicciones:
Referencias cruzadas:
a) Dios es nuestro amparo y fortaleza en las aflicciones: Salmo 46:1-3
b) La fe total es importante en medio de las aflicciones: Juan 14:1
c) La humillación y la confianza en Dios es resultado de nuestra dependencia en él
únicamente: 1 Pedro 5:6
d) La bienaventuranza del hombre en confiar en Dios: Jeremías 17:7-8
e) El llamado y la invitación de Jesús para aquellos que sufren las tormentas de las
aflicciones de esta vida, es el regalo más grande de un Dios santo al hombre
pecador: Mateo 11:28-30.
f) Solo Dios puede desechar el temor que invade el corazón del creyente: Josué 1:9
g) Todo en Cristo, en su poder, en su ayuda, en su guía, en su instrucción, en su
protección y en su señorío todo, todo absolutamente es posible: Filipenses 4:13
h) Nuestra actitud de madurez es importante en momentos de prueba: Santiago 1:2
i) El poder es de Dios, Dios manifiesta su soberanía en nuestras aflicciones: 2
Corintios 4:7-9
j) La bondad de Dios con los que le confían en medio de su aflicción: Nahúm 1:7
k) El salmo de confianza del judío y del creyente de todos los tiempos: Salmo 91:1-7