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Éxodo Jujeño

El Éxodo Jujeño fue la evacuación de la ciudad de San Salvador de Jujuy y sus campos por orden de Manuel Belgrano el 23 de agosto de 1812 ante el avance del ejército realista desde el Alto Perú. La población abandonó completamente la ciudad y marchó hacia Tucumán protegida por el mayor general Eustoquio Díaz Vélez.

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Éxodo Jujeño

El Éxodo Jujeño fue la evacuación de la ciudad de San Salvador de Jujuy y sus campos por orden de Manuel Belgrano el 23 de agosto de 1812 ante el avance del ejército realista desde el Alto Perú. La población abandonó completamente la ciudad y marchó hacia Tucumán protegida por el mayor general Eustoquio Díaz Vélez.

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Éxodo Jujeño

El Éxodo Jujeño fue la retirada hacia Tucumán que,


cumpliendo parcialmente la orden de evacuación hasta Córdoba
Éxodo Jujeño
impartida por el Primer Triunvirato de las Provincias Unidas
del Río de la Plata, emprendió —el 23 de agosto de 1812— el
Ejército del Norte, comandado por el general Manuel Belgrano,
y la población de San Salvador de Jujuy —que abandonó
completamente la ciudad y sus campos— como respuesta
estratégica ante el avance del Ejército Realista proveniente
desde el Alto Perú y cuya retaguardia fue protegida por el
mayor general Eustoquio Díaz Vélez, resistiendo el acoso
enemigo.1 2 El rigor de la medida debió respaldarse con la
amenaza de fusilar a quienes no cumplieran la orden.

El Éxodo Jujeño (Museo Histórico Provincial de Jujuy)


Índice Tipo acontecimiento

Antecedentes Lugar Desde San Salvador de Jujuy a


Tucumán
El éxodo
Fecha 23 de agosto de 1812
El éxodo se detiene y presenta batalla
Cuando la guerra llego a Jujuy Participantes Pobladores de San Salvador de
Jujuy
Homenajes
Referencias
Enlaces externos

Antecedentes
En España,el Rey Fernando VII se encontraba cautivo de Napoleón
Bonaparte (emperador de Francia),quien en su paso por España para
invadir Portugal había logrado la abdicación de Carlos IV a favor de su
hijo y luego tomó prisionero a este, colocando como rey a su hermano José
Bonaparte. Los españoles se resistieron a este atropello y aunque los
franceses invadieron toda España ellos resistí[Link] nombraron Juntas que
gobernaban en nombre de Fernando VII. Estas Juntas fueron cayendo hasta
que cayo la Junta Central de [Link] esta noticia se conoció en el
Río de la Plata estalló la Revolución de Mayo.

Pero no fue la única causa. Las invasiones inglesas de 1806 y 1807 son un
importante antecedente porque demostró a los americanos que podían Estatua ecuestre de Manuel Belgrano.
defenderse sin la ayuda de España,que envuelta en sus problemas tenía Obra conjunta de Albert-Ernest Carrier-
descuidada a sus colonias y mostró a los comerciantes porteños los Belleuse (figura) y Manuel de Santa
beneficios de libre comercio. La estratificada y desigual sociedad colonial Coloma (caballo)

marcaba las diferencias entre la élite (blancos españoles y de otros países


europeos) y los criollos (hijos de blancos nacidos en América) Y más
grande era la diferencia con la mayor parte de la población integrada por
mestizos y aborígenes. La élite ocupaba los altos cargos del gobierno
mientras los criollos no tenían acceso. En ellos fueron ganando terreno la
idea de la ilustración como soberanía popular y las de la Revolución
Francesa: libertad e igualdad. Especialmente entre jóvenes abogados de la
ciudad, hacendados, comerciantes y militares

Manuel Belgrano, abogado y uno de los principales impulsores de la


Revolución de Mayo, estaba cumpliendo la misión de fortificar las
barrancas del río Paraná en Rosario, para repeler los ataques que los
realistas efectuaban sobre la costa del mismo desde la ciudad de
Montevideo. En esta ocasión había creado la actual Bandera Argentina.
Estando en Rosario, el 27 de febrero de 1812 se le ordenó hacerse cargo
del Ejército del Norte.

Manuel Belgrano arribó a Yatasto el 25 de marzo de 1812. Al día siguiente,


Óleo del General Eustoquio Antonio Díaz
Juan Martín de Pueyrredón le entregó el mando del ejército aunque ambos Vélez en el Cabildo de Salta, Sala de la
convinieron que públicamente Belgrano lo ejercería en calidad de interino Independencia, Provincia de Salta,
para no afectar las conversaciones diplomáticas que se estaban realizando República Argentina
entre Pueyrredón y Goyeneche. Finalmente, con fecha 26 de mayo de
1812, la Junta Superior Provisional de las Provincias Unidas a nombre de
Fernando VII nombró a Belgrano como General en Jefe del ejército auxiliador
del Perú. 3

Belgrano estableció su cuartel general en la ciudad de San Salvador de Jujuy,


ubicada en la desembocadura meridional de la quebrada de Humahuaca, ruta
principal de las invasiones desde el norte. Su objetivo era rearmar el ejército que
se encontraba destrozado. Obelisco del Exodo Jujeño, ubicado
en Plazoleta 23 de Agosto, frente de
El mayor general Eustaquio Díaz Vélez, al mando de sus voluntarios que habían la Ex Estación de trenes .
ido a Humahuaca a vigilar la entrada del general realista Pío Tristán, volvió con
la noticia de la invasión.

Enterado del avance del numeroso ejército realista, Belgrano reclamó al


gobierno de Buenos Aires refuerzos para la resistencia; pero no obtuvo mayores
auxilios, debido a que las autoridades estaban abocadas principalmente a vencer
a los realistas fortificados en Montevideo.

Por entonces llegaban hasta la zona las fuerzas patriotas retiradas del Alto Perú
tras la derrota sufrida en la batalla de Huaqui. Eran alrededor de 800 soldados, Otra vista del Obelisco del Exodo
sin armas ni recursos, semidesnudos, afectados por el paludismo y Jujeño.
completamente desmoralizados.4 Belgrano debía reorganizarlos, rearmarlos,
restablecer la disciplina y dar ánimos a la población. Para ello se volvió riguroso
e inflexible con sus subordinados. Creó diversas compañías, como la de guías, la de baqueanos, la de Cazadores y el cuerpo de
castas. Recompuso la moral de las tropas, que ascendieron a 1500 hombres. A finales de julio recibió 400 fusiles, que le fueron de
gran utilidad para completar el armamento.
Para aumentar el fervor patriótico del pueblo, y en conmemoración del
segundo aniversario de la revolución, el 25 de mayo hizo bendecir la
Bandera Argentina en la Catedral, por el canónigo Juan Ignacio Gorriti.
Ignoraba que la misma había sido rechazada por el Primer Triunvirato, ya
que el uso de una bandera propia era un claro signo de independencia para
los triunviros, que aún no deseaban abandonar la ficción de que el nuevo
país aún dependía del rey de España.5
Bendición de la Bandera Argentina por el
En lugar de enviar refuerzos para atender el frente norte, el Triunvirato, a
canónigo Juan Ignacio Gorriti en la
través de su ministro Bernardino Rivadavia, ordenó la retirada del Ejército Catedral de San Salvador de Jujuy,
del Norte hasta la ciudad de Córdoba. sostenida por Manuel Belgrano.

El gobierno consideraba imposible resistir al ejército del brigadier Juan Pío


Tristán, que avanzaba desde el Alto Perú después de haber recibido refuerzos en Suipacha, que elevaban su dotación a 4000
hombres. La intención del Triunvirato era retroceder hasta Córdoba, donde a las tropas de Belgrano se unirían fuerzas
procedentes de la región rioplatense. Belgrano escribía:

...me es muy doloroso, que cuando nuestros hermanos de Perú están sacrificándose,
esperanzados en nosotros, y con solo la súplica que entretengamos al enemigo con nuestra
presencia, dejándoles a ellos su destrucción, no pueda acceder a ella por una falta... me hierve
la sangre al observar tanto obstáculo, tantas dificultades, que se vencerían rápidamente si
hubiese un poco de interés por la Patria.6

En las instrucciones recibidas por Belgrano, el gobierno le ordenó que destruyera cuanto pudiera ser útil al enemigo para
dificultar sus marchas y recursos.7

Ni siquiera el llamado a las armas de todos los ciudadanos entre 16 y 35 años, y la formación de un cuerpo irregular de caballería,
los Patriotas Decididos a las órdenes del valiente Eustoquio Díaz Vélez, permitían a Belgrano oponer cabalmente resistencia.

Díaz Vélez se ofreció para apoyar a la revolución que había estallado en la ciudad de Cochabamba, pero la falta de tropa
suficiente desvaneció el proyecto. Sin la ayuda de las provincias "de abajo", la ciudad altoperuana fue ocupada por el mariscal de
campo de los ejércitos realistas José Manuel de Goyeneche -que, al igual que su primo y subordinado Tristán, era criollo
arequipeño- a finales del mes de julio, el cual actuó con gran rigor contra los partidarios de la revolución, tanto españoles como
criollos e indios: ejecutó prisioneros, encarceló a civiles, embargó propiedades y aplicó tormentos y azotes para con los
aborígenes. Cayeron también nuevamente en poder de los españoles las ciudades de Chuquisaca, Oruro y La Paz.

El éxodo
El ejército español continuaba su avance hacia el sur, con cerca de 3000 soldados, comandados por Tristán. Como respuesta, el 29
de julio de 1812 Belgrano dictó un bando dirigido a todo el pueblo de Jujuy, disponiendo la retirada:

Pueblos de la Provincia: Desde que puse el pie en vuestro suelo para hacerme cargo de vuestra
defensa, en que se halla interesado el Excelentísimo Gobierno de las Provincias Unidas de la
República del Río de la Plata, os he hablado con verdad. Siguiendo con ella os manifiesto que
las armas de Abascal al mando de Goyeneche se acercan a Suipacha; y lo peor es que son
llamados por los desnaturalizados que viven entre vosotros y que no pierden arbitrios para que
nuestros sagrados derechos de libertad, propiedad y seguridad sean ultrajados y volváis a la
esclavitud.
Llegó pues la época en que manifestéis vuestro heroísmo y de que vengáis a reunirnos al
Ejército de mi mando, si como aseguráis queréis ser libres, trayéndonos las armas de chispa,
blanca y municiones que tengáis o podáis adquirir, y dando parte a la Justicia de los que las
tuvieron y permanecieren indiferentes a vista del riesgo que os amenaza de perder no sólo
vuestros derechos, sino las propiedades que tenéis.
Hacendados: apresuraos a sacar vuestro ganado vacuno, caballares, mulares y lanares que haya
en vuestras estancias, y al mismo tiempo vuestros charquis hacia el Tucumán, sin darme lugar a
que tome providencias que os sean dolorosas, declarandóos además si no lo hicieseis traidores
a la patria.
Labradores: asegurad vuestras cosechas extrayéndolas para dicho punto, en la inteligencia de
que no haciéndolo incurriréis en igual desgracia que aquellos.
Comerciantes: no perdáis un momento en enfardelar vuestros efectos y remitirlos, e igualmente
cuantos hubiere en vuestro poder de ajena pertenencia, pues no ejecutándolo sufriréis las penas
que aquellos, y además serán quemados los efectos que se hallaren, sean en poder de quien
fuere, y a quien pertenezcan.
Entended todos que al que se encontrare fuera de las guardias avanzadas del ejército en todos
los puntos en que las hay, o que intente pasar sin mi pasaporte será pasado por las armas
inmediatamente, sin forma alguna de proceso. Que igual pena sufrirá aquel que por sus
conversaciones o por hechos atentase contra la causa sagrada de la Patria, sea de la clase,
estado o condición que fuese. Que los que inspirasen desaliento estén revestidos del carácter
que estuviesen serán igualmente pasados por las armas con sólo lo deposición de dos testigos.
Que serán tenidos por traidores a la patria todos los que a mi primera orden no estuvieran
prontos a marchar y no lo efectúen con la mayor escrupulosidad, sean de la clase y condición
que fuesen.
No espero que haya uno solo que me dé lugar para poner en ejecución las referidas penas, pues
los verdaderos hijos de la patria me prometo que se empeñarán en ayudarme, como amantes de
tan digna madre, y los desnaturalizados obedecerán ciegamente y ocultarán sus inicuas
intensiones. Más, si así no fuese, sabed que se acabaron las consideraciones de cualquier
especie que sean, y que nada será bastante para que deje de cumplir cuanto dejo dispuesto.
Cuartel general de Jujuy 29 de julio de 1812.
Manuel Belgrano.

La orden especificaba que la retirada debía dejar solo campo raso frente al enemigo, de modo de no facilitarle casa, alimento,
ganado, mercancías ni cosa alguna que le fuera utilizable. Los cultivos fueron cosechados o quemados, las casas destruidas, y los
productos comerciales enviados a Tucumán. El rigor de la medida debió respaldarse con la amenaza de fusilar a quienes no
cumplieran la orden.

La población acató sin mayores actos la medida a partir de los primeros días de agosto, demorándose algo más los vecinos
pudientes, que requirieron de Belgrano carretas para transportar sus bienes.

Del éxodo participaron aproximadamente 1500 personas de un total de 2500 a 3500 con que contaba la ciudad y jurisdicción de
Jujuy. El pueblo jujeño, al igual que el del resto del antiguo Virreinato del Río de la Plata, estaba muy dividido entre los que
apoyaban a los patriotas partidarios de la Revolución de Mayo y los que se mantenían leales a la continuidad del sistema
virreinal.8

Siguiendo las órdenes de Belgrano, los habitantes de Jujuy, a los que se sumaron algunos refugiados procedentes de Tarija y
Chichas, abandonaron sus hogares y arrasaron con todo lo que dejaban atrás, a fin que las fuerzas realistas no pudiesen
aprovechar ninguno de sus bienes y dejándolos sin víveres para sus tropas. La población efectuó un largo trayecto de 360 km
hasta Tucumán, paralelo a la actual Ruta Nacional 34, tomando por el camino de las Postas.

Los 200 hombres de las fuerzas irregulares al mando de Díaz Vélez, encargados antes de observar la frontera noroeste para cuidar
de los movimientos de Tristán, quedaron a la retaguardia. La marcha cubriría 50 km diarios —el quíntuple de lo recomendable—
para buscar cobijo hacia el oeste.

La retaguardia del éxodo partió de Humahuaca el 21 de agosto, y el 23 de agosto ya se encontraba en las adyacencias de la ciudad
de Jujuy. Los realistas ocuparon también Humahuaca.
Díaz Vélez, con su Regimiento de los Patriotas Decididos tuvo como misión “retardar la marcha del enemigo mediante ataques
de flanco que no comprometan su tropa”. El 26 de agosto volvió a ser atacado, con el refuerzo de dos piezas de artillería y sus
efectivos rechazó esta intentona realista, luego de tres horas de combate.

El ejército patriota finalmente comenzó también su retirada ese 23 de agosto, en horas de la tarde; se arreó el ganado y se prendió
fuego a las cosechas para desguarnecer al enemigo. Belgrano fue el último en dejar la ciudad deshabitada, dejando la tierra
arrasada.

El 28 de agosto Pío Tristán ocupó la ciudad de Salta y formó un gobierno adicto, algo que le había costado integrar en Jujuy
debido al escaso apoyo recibido.

Los realistas pretendieron bajar por la Quebrada del Toro para cortar la retirada de los rioplatenses. El brigadier Tristán envió sus
avanzadas a hostilizar a los que se retiraban, dirigidos por el coronel Agustín Huici. Éste alcanzó a la columna sobre el río de las
Piedras, entablándose el combate de Las Piedras el 3 de septiembre de 1812. La rápida reacción de Díaz Vélez logró allí una
victoria, cayendo en poder de los independentistas el mismo Huici.

El éxodo se detiene y presenta batalla


El éxito obtenido en el combate de Las Piedras por Díaz Vélez alentó a Belgrano
a detener la marcha. Ya desde antes, Belgrano se había apercibido que
retirándose hasta Córdoba en espera de la ofensiva de los realistas, éstos podrían
fácilmente esquivar las defensas en Córdoba y avanzar directamente sobre
Buenos Aires.

De modo que, invitado por los tucumanos —y contando con la colaboración de


la poderosa familia Aráoz, emparentada con su segundo, Díaz Vélez, y con el
joven teniente Gregorio Aráoz de Lamadrid— y desobedeciendo las órdenes
impartidas desde Buenos Aires de retirarse hasta la ciudad de Córdoba, se El cabildo de Jujuy se viste de gala
trasladó hacia San Miguel de Tucumán, donde esperó al ejército de Tristán. ante el desfile de los soldados de
Belgrano
Comunicó esta decisión al Triunvirato, pero Rivadavia le contestó ordenándole
nuevamente seguir viaje hacia Córdoba. Cuando esa orden llegó, Belgrano ya
había derrotado a Tristán en la batalla de Tucumán —la más importante en la Guerra de Independencia de la Argentina— y había
obligado a las tropas realistas a retroceder hacia el norte. De ese modo, los independentistas recuperaron el control de esa región,
control que se hizo completo con una segunda victoria en la batalla de Salta.

Por otro lado, la victoria de Tucumán causó la caída del Primer Triunvirato y su reemplazo por el Segundo Triunvirato, que apoyó
más decididamente al Ejército del Norte sin descuidar a Montevideo.

Como símbolo patrio, la misma bandera fue donada por el general Belgrano al Cabildo de Jujuy el 25 de mayo de 1813, como
premio y homenaje a ese pueblo que lo acompañó en el éxodo del 23 de agosto de 1812, y que posibilitó los triunfos de Las
Piedras, Tucumán y Salta. Su tela es de raso, consta de tres paños y lleva pintado el escudo de la Asamblea del Año XIII. Su
confección y pintado se realizó en la ciudad de San Salvador de Jujuy.

Cuando la guerra llego a Jujuy


En las décadas previas a la Revolución de la independencia, la ciudad de San Salvador de Jujuy con su juridicción, integraba el
Virreinato del Río de la Plata y la Independencia de Salta del Tucumán, cuya capital , la ciudad de Salta, se encontraba a 18
Leguas al sur. Se trataba de una ciudad pequeña pero, gracias a su ubicación en la desembocadura de la Quebrada de Humahuaca,
era un centro de tránsito obligado entre la Altiplanicie y las las tierras bajas rioplatenses, lo cual les daba dinamismo mercantil y
generaba trabajo para sus habitantes.

En la ciudad de Jujuy terminaba el camino carretero que conectaba con el Río de La Plata; hasta allí llegaban las carretas cargadas
con mercancías, con destino a los mercados del Alto y Bajo Perú; en adelante sólo se podía continuar el viaje en mula y las
mercancías debía enfardarse para ubicarlas en tercios de mula o burro, dirigidos por arrieros. Arrieros con sus mulas y carreteros
con sus carretas confluían con la dinámica actividad cotidiana de Jujuy.

La arriería era una actividad especialidad, que involucraba a diferentes sectores sociales, a través de contratos de flete, desde los
los grandes comerciantes poseedores de la mercaderías que debían fletar, hasta sectores populares, campesinos e indígenas,
dueños de arrias y conductores. La razón de la importancia local de la arrieria está en la localización de Jujuy, donde todas las
mercancías debían acomodarse en mulas o burros antes de trepar al Altiplano; los arrieros jujeños era requeridos por sus
conocimientos del terreno y sus prestigios9 .

Homenajes
El éxodo jujeño es recordado con gran estima por los habitantes de Jujuy, que
cada 23 de agosto conmemoran el mismo. La acción de los jujeños de 1812
constituyó un gran acto de heroísmo colectivo que permitió las derrotas
posteriores de los españoles.10 11

El 28 de octubre de 2002 fue promulgada la Ley 25.664, originada en un


proyecto presentado en el Senado argentino, por la cual se declaró —en
conmemoración de la Gesta del "Éxodo Jujeño"— a la provincia de Jujuy como
Capital Honorífica de la Nación Argentina durante el día 23 de agosto de cada
año.12

En el año 2012 se cumplieron doscientos años de la gesta, razón por la cual se


llevaron a cabo diversos actos en homenaje al Bicentenario del Éxodo Jujeño.

Cada 22 de agosto, es decir el dia previo a la gesta del éxodo, se lleva a cabo la
quema simbolica de la ciudad, acto para el que se construyen chozas de madera
y paja en el lecho del río Xibi Xibi, que luego son quemadas mientras la
poblacion se desplaza a pie y en carretas simulando la partida del pueblo que
abandonó sus pertenencias y bienes en pos la libertad del pueblo argentino.

Referencias Preparativo marcha evocativa

1. Torres, Juan Lucio: El español como soldado argentino: Participación


en las campañas militares por la libertad e independencia. Madrid, Ediciones de la Torre. 2014. ISBN 978-84-
7960-578-0. P. 141
2. Sierra, Vicente D.: Historia de la Argentina: Los primeros gobiernos patrios: 1810-1813. Unión de Editores
Latinos. 1962. P. 559
3. Documentos del Archivo de Belgrano, 1914.
4. El éxodo jujeño ([Link]
5. Oficio del general Belgrano al superior gobierno de fecha 23 de agosto de 1812, en ([Link]
stream/documentosdelarc04muse/documentosdelarc04muse_djvu.txt)Miguel Aráoz, y por el centro "Documentos
del Archivo de Belgrano", publicado por Internet Archive.
6. [1] ([Link]
7. Gómez, Magalí. Revelaciones sobre el Éxodo Jujeño en la correspondencia de Belgrano. Vía Jujuy.
[Link]
8. [2] ([Link]
[Link]
l)
9. Jerez, Marcelo y Baldiviezo, Dionila (2012). El Éxodo Jujeño
significado y contexto histórico. Ministerio de Educación de la
Provincia de Jujuy. p. 25.
10. Preparan evocación del Exodo Jujeño ([Link]
diario/hoy/municipio/preparan-evocacion-del-exodo-jujeno) (enlace
roto disponible en Internet Archive; véase el historial ([Link]
*/[Link]
o-jujeno) y la última versión ([Link]
o/jujuy/diario/hoy/municipio/preparan-evocacion-del-exodo-jujeno)).
11. Camino al bicentenario del Exodo Jujeño ([Link]
[Link]/www_noticias/[Link]?codigo=793) (enlace roto
disponible en Internet Archive; véase el historial ([Link]
p://[Link]/www_noticias/[Link]?codigo=793) y la
última versión ([Link]
r/www_noticias/[Link]?codigo=793)).
12. «Ley 25.664: Declárase a la provincia de Jujuy Capital Honorífica de
la Nación Argentina el 23 de agosto de cada año, conmemoración
del "Exodo Jujeño".» ([Link]
pdf). Biblioteca Nacional de Maetros. octubre de 2002. Consultado el
22 de julio de 2012.

Enlaces externos Armado de la quema simbólica del


El Éxodo Jujeño ([Link] 23 de Agosto
p://[Link]/?page_id=46)
Manuel Belgrano - El militar ([Link]
[Link])
El Éxodo Jujeño ([Link]
Marchas Evocativas ([Link]
[Link]
[Link])
El éxodo jujeño ([Link]
popular/2003w33/[Link]) (enlace roto disponible en Internet
Archive; véase el historial ([Link]
[Link]/archives/reconquista-popular/2003w33/[Link]) y la última versión
([Link]
-popular/2003w33/[Link])).
Monolito Exodo Jujeño

Orillas del rió xibi xibi

Obtenido de «[Link]

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El Éxodo Jujeño tuvo una importancia crucial como maniobra estratégica dentro de la Guerra de Independencia Argentina. Esta retirada masiva de la población junto con el Ejército del Norte, comandado por Manuel Belgrano, permitió evadir una posible derrota ante el avance de las fuerzas realistas desde el Alto Perú. La evacuación aseguró que los realistas no pudieran utilizar los recursos de Jujuy, dejando tierra arrasada detrás . Además, movilizó a la población en apoyo activo de la causa patriota y permitió reorganizar las fuerzas patriotas hacia la Batalla de Tucumán, donde se logró una victoria decisiva contra las tropas de Tristán .

El impacto psicológico de la Batalla de Huaqui en el Ejército del Norte fue devastador, resultando en desmoralización y pérdida de confianza entre las tropas patriotas. Tras la derrota, los soldados, que en su mayoría estaban enfermos, mal equipados y desmoralizados, quedaron con una baja disposición para combatir. Esta situación obligó a Manuel Belgrano a planificar el Éxodo Jujeño como una maniobra evasiva necesaria para evitar un nuevo enfrentamiento directo con un ejército realista mucho mejor preparado y con el fin de ganar tiempo para restablecer la cohesión y efectividad del ejército .

La bandera diseñada por Manuel Belgrano fue rechazada por el Primer Triunvirato porque su uso representaba un claro signo de independencia, un acto que los líderes políticos del momento buscaban evitar para no romper abiertamente con España. En 1812, el Primer Triunvirato aún prefería mantener la ficción de lealtad a Fernando VII para no comprometer negociaciones diplomáticas con España y asegurar apoyos en el continente europeo, por lo que el uso de un símbolo independentista como la bandera podría resultar perjudicial para sus objetivos políticos .

Eustoquio Díaz Vélez desempeñó un papel fundamental en la ejecución del Éxodo Jujeño al liderar la retaguardia del movimiento. Como comandante de los "Patriotas Decididos", su misión era retrasar el avance del Ejército Realista mediante ataques de flanco, sin comprometer su tropa, para proteger la huida de las fuerzas patriotas y la población civil hacia Tucumán. Su liderazgo y acciones defensivas aseguraron que el éxodo se realizara con éxito, permitiendo a las tropas patriotas y civiles ganar tiempo para reubicarse y reorganizarse lejos del avance enemigo .

El triunfo del Ejército del Norte en la Batalla de Tucumán, tras el Éxodo Jujeño, fue resultado de varios factores tanto externos como internos. Externamente, el desgaste logístico que los realistas enfrentaron tras encontrar un territorio sin recursos debido a la táctica de tierra arrasada, los debilitó considerablemente. Internamente, el liderazgo de Belgrano que logró restablecer la moral y disciplina en sus tropas, junto con el fervor patriótico reavivado entre la población, permitió una sólida defensa y una ofensiva efectiva. La reorganización del ejército, recepción de refuerzos, y el uso de tácticas adecuadas, todos jugaron un papel crucial en lograr la victoria .

Manuel Belgrano enfrentó múltiples retos al reorganizar el Ejército del Norte, incluyendo la recuperación de la moral de las tropas tras la derrota en Huaqui, la falta de recursos, y las condiciones precarias de los soldados, quienes estaban desmoralizados, enfermos de paludismo, y carecían de armas. Para superar estos desafíos, Belgrano instauró disciplina rígida, reestructuró las tropas creando unidades especializadas como la de Cazadores y Cuerpo de Castas, y fomentó la moral patriótica mediante eventos simbólicos como la bendición de la bandera argentina . Además, recibió refuerzos como fusiles que fueron críticos para completar el armamento del ejército .

Las actuales conmemoraciones del Éxodo Jujeño reflejan los valores de sacrificio y patriotismo que caracterizaron la acción de 1812. Cada 23 de agosto se celebra la memoria de este evento mediante ceremonias y actividades simbólicas, como la quema simbólica de chozas en el río Xibi Xibi, que recrea la forma en la que se dejó todo atrás para negar recursos a los realistas. Esta tradición simboliza el compromiso colectivo y la resistencia del pueblo de Jujuy, marcando un acto de heroísmo que sigue siendo motivo de orgullo local y nacional .

La situación en España durante el reinado de José Bonaparte influyó significativamente en el desarrollo de la Revolución de Mayo, pues la captura de Fernando VII y el establecimiento de un monarca francés alimentaron la sensación de vacío de poder en las colonias. La falta de una autoridad legítima en la Península Ibérica y la caída de las Juntas que gobernaban en nombre de Fernando VII en España impelieron a las colonias en América a establecer sus propios gobiernos locales. En el Río de la Plata, esta percepción de vacío de poder, unida a los ideales de libertad e independencia inspirados en la Revolución Francesa y la experiencia de las invasiones inglesas, catalizó la Revolución de Mayo de 1810 .

La geografía de Jujuy, especialmente la ubicación en la desembocadura de la Quebrada de Humahuaca, jugó un papel crucial en la ejecución del Éxodo Jujeño. Este terreno ofrecía un camino natural para las incursiones desde el norte y, al mismo tiempo, complicaba el avance enemigo debido a su configuración montañosa y difícil. Esto permitió que el ejército patriota frustrara, mediante tácticas de guerrilla y tierra arrasada, cualquier intento de avance significativo por parte de los realistas, además de facilitar el movimiento de tropas hacia posiciones estratégicas en Tucumán para preparar la contraofensiva .

La estrategia de tierra arrasada empleada por Belgrano en el Éxodo Jujeño consistió en destruir todo aquello que pudiera ser útil al enemigo durante su avance. Esto incluía cosechar o quemar cultivos, destruir casas y evacuar mercancías hacia Tucumán. El propósito de esta táctica era prevenir que los realistas encontraran recursos y suministros durante su ocupación, obligándolos a enfrentar dificultades logísticas y debilitándolos estructuralmente. Además, al dejar un territorio inhóspito, se facilitó la reorganización de las fuerzas patriotas en Tucumán, preparando un terreno más ventajoso para futuras batallas .

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