1.
Resumen
2. Palabras claves
3. Introducción
Actualmente, la protección de los derechos fundamentales de las personas ha
cobrado un mayor protagonismo en las legislaciones y ordenamientos jurídicos
que regulan a la gran mayoría de países del mundo.
Es así que, el derecho penal como instrumento coercitivo del Estado,
fundamentado en el Ius Puniendi, busca la mínima vulneración de los derechos
fundamentales. Siendo, en este caso, el derecho a la libertad el principal de todos
ellos. En este contexto, en el momento de aplicar el derecho material penal
mediante el derecho procesal penal, se pretende llevar a cabo un debido proceso
respetando los derechos establecidos en la Constitución, tratados
internacionales, etc.
Sin embargo, durante el desarrollo de un debido proceso pueden surgir ciertos
inconvenientes que alteran el normal curso de dicho proceso y no permiten
llevarlo a cabo con total naturalidad. Un ejemplo de tales inconvenientes puede
ser cuando el procesado no muestra disposición a cooperar en el proceso
generando que este se amplié de manera innecesaria, vulnerando así uno de los
principios del derecho procesal penal: el principio de celeridad procesal.
Ante tal problema, se estableció una medida cautelar orientada a garantizar el
curso del debido proceso así como también asegurar que el procesado pueda
estar presente y cooperando en cada etapa establecida del proceso; siendo dicha
medida, la prisión preventiva. Se establecieron así, los presupuestos necesarios
para poder solicitar que se le aplique la prisión preventiva a determinado
imputado. Sin embargo, realizando un análisis más profundo de dichos
presupuestos, hemos llegado a la conclusión de que son un poco inexactos y que
generan la aplicación subjetiva de estos.
Es así que, en el presente trabajo se buscara analizar y dar a conocer la
insuficiencia, principalmente, de uno de los presupuestos de la prisión
preventiva: el peligro procesal.
4. Estado de la cuestión:
Durante mucho tiempo, la legislación penal peruana presento un sistema de
modelo inquisitivo; en el cual el proceso podía iniciarse mediante una denuncia,
este se impulsaba gracias al juez y el proceso era ejecutado de forma secreta; sin
embargo, en el año 2004 la legislación penal fue modificada de tal manera que
en la actualidad presentamos un sistema de modelo acusatorio; en otras palabras,
un sistema que permite el inicio del proceso, en su mayoría, por la acción del
agraviado, siendo el impulso procesal de interés de las partes y el desarrollo del
proceso se llevara a cabo de manera pública; esta modificación permite
garantizar mediante la oralidad la obtención de decisiones judiciales y de igual
forma, establece una separación de funciones en la investigación; puesto que, a
partir del Nuevo Código Procesal Penal, la fiscalía será la encargada de dirigir la
investigación durante el proceso con apoyo de la Policía Nacional. Por
consiguiente, el proceso adquiere un carácter acusatorio, público, oral y
contradictorio; no obstante, este proceso presenta ciertas dificultades que
impiden su debida realización; por tal situación, se ha creado una institución que
busca garantizar su correcta actuación establecida por nuestro sistema jurídico
como la prisión preventiva.
En la actualidad, se ha generado polémica acerca de la prisión preventiva, ya
que, algunos importantes juristas consideran que la prisión preventiva se está
aplicando como una pena anticipada y no como una medida cautelar tal como su
naturaleza misma lo establece, de forma que se evidencia la falta de una idea
clara de en qué situaciones o en qué contextos se debe aplicar la prisión
preventiva pese a que se encuentran regulados los presupuestos necesarios para
ejecutarla.
Es a partir de este punto que se genera una nueva problemática con respecto a
que si los presupuestos procesales estipulados en el Código Procesal Penal son
claros y determinantes. Tal y como se evidencia en el excesivo requerimiento de
la prisión preventiva, muchas veces infundado y solicitado en base a
deducciones subjetivas y generales que no permiten asegurar la no vulneración
del derecho fundamental de la libertad del procesado.
Como muestra de lo explicado en el párrafo anterior, el Instituto Nacional
Penitenciario (INPE) a través de su Informe Estadístico Penitenciario 20181, en
uno de sus capítulos, da a conocer las cifras del total de la población
penitenciaria según su situación jurídica, siendo sorprendente la cantidad de
internos que se encuentran en calidad de procesados: 1,453 (85%) y de internos
que se encuentran sentenciados: 261 (15%).
Entonces, ¿A qué se debe este abuso de la prisión preventiva? Una posible
respuesta guarda relación con los presupuestos procesales: a) Que existen
fundados y graves elementos de convicción para estimar razonablemente la
1
Recuperado el 10 de octubre del 2018 de
https://www.inpe.gob.pe/documentos/estad%C3%ADstica/2018/657-febrero2018/file.html
comisión de un delito que vincule al imputado como autor o partícipe del
mismo, b) Que la sanción a imponerse sea superior a cuatro años de pena
privativa de libertad, c) Que el imputado, en razón a sus antecedentes y otras
circunstancias del caso particular, permita colegir razonablemente que tratará de
eludir la acción de la justicia (peligro de fuga) u obstaculizar la averiguación de
la verdad (peligro de obstaculización). Siendo el ultimo de estos el que genera
mayor controversia en función a su interpretación subjetiva y general.
5. Desarrollo del tema:
5.1. Prisión preventiva:
5.1.1. Concepto:
El nuevo código procesal penal del Perú no cuenta con una definición
de la prisión preventiva; sin embargo, en el anterior código procesal
penal se regulaba tal medida bajo la denominación de detención
judicial, y se definía tal institución procesal como una “medida
cautelar cuya función es asegurar el mantenimiento de un estado de
hecho o de derecho durante el desarrollo de un proceso, es decir,
asegura, bajo estrictas garantías, la sujeción al proceso penal de la
persona a quien se imputa un delito”2. Debido a la falta de una
definición de la prisión preventiva en la actual ley, varios autores se
han pronunciado respecto al tema y han planteado un concepto para
tal.
2
Pablo Sánchez Velarde, La detención en el nuevo penal peruano, p.59
José María Asencio Mellado expresa que la prisión preventiva o
provisional «constituye una medida cautelar de carácter personal,
cuya finalidad, acorde con su naturaleza, es la de garantizar el
proceso en sus fines característicos y el cumplimiento de la futura y
eventual pena que pudiera imponerse. No puede asignarse a esta
medida una naturaleza tal que la haga devenir en una medida de
seguridad o, incluso, en una pena anticipada. Ni el proceso penal es
un instrumento de política criminal, ni puede serlo tampoco cualquier
tipo de resolución que en su seno se adopte.»3. Así también, Roberto
E. Cáceres Julca, procesalista peruano, define a la prisión preventiva
o provisional afirmando que constituye una medida cautelar de
carácter personal, que busca garantizar el proceso en sus fines
característicos y el cumplimiento de la futura y eventual pena que
pudiera imponerse. Para Víctor Cubas Villanueva «es una medida
coercitiva de carácter personal, provisional y excepcional, que dicta
el Juez de la Investigación Preparatoria en contra de un imputado, en
virtud de tal medida se restringe su libertad individual ambulatoria,
para asegurar los fines del proceso penal. Este mandato está limitado
a los supuestos que la ley prevé.»4. Según lo señalado por la Dr.
Silvia Barona Vilar en su última conferencia, la prisión preventiva es
un sistema acusatorio garantista en el cual el sujeto pasivo es sujeto
del proceso y no objeto, que se encuentra conectada con la afectación
3
Asencio Mellado, José María. Las medidas cautelares personales del Proceso Penal. Instituto de Ciencia
Procesal Penal. Módulo 3. Pág. 495.
4
Cubas Villanueva, Víctor. (2009). El Nuevo Proceso Penal Peruano. Teoría y práctica de su
implementación. Lima: Palestra Editores. Pág. 334.
de cuatro derechos: la libertad, tutela jurisdiccional efectiva, a un
proceso sin dilaciones indebidas, la presunción de inocencia.
Entonces, a partir de estas posturas se llega a la conclusión de que la
prisión preventiva es una medida cautelar cuya finalidad es garantizar
el proceso y el cumplimiento de la futura pena que se impondrá. En
otras palabras, es una disposición judicial que se emite con el
propósito de asegurar la presencia del acusado a lo largo de todo el
proceso y que se haga efectiva la aplicación de la pena establecida
para el delito cometido. Empero, algunos autores opinan que la
prisión preventiva es una medida extrema que vulnera derechos
fundamentales de la persona y que en la actualidad se aplica más
como una medida coercitiva, lo cual contradice, de alguna forma, la
naturaleza cautelar de la prisión preventiva.
5.1.2. Presupuestos procesales:
Los presupuestos materiales son requisitos establecidos en ley que
son necesarios para establecer, en este caso, la prisión preventiva, de
manera justificada y eficaz.
La prisión preventiva requiere, necesariamente, que exista una
sospecha grave debido a que, mediante ella se vulnera el Principio de
Presunción de Inocencia, el cual está establecido en artículo 2° del
Título Preliminar del Código Procesal Penal, el cual establece que
toda persona es considerada inocente hasta el momento en el que se
emita una sentencia condenatoria firme que demuestre sus
culpabilidad.
Según el artículo 268° del Nuevo Código Procesal Penal; el juez, a
solicitud del Ministerio Público, podrá dictar mandato de prisión
preventiva, si, atendiendo a los primeros recaudos sea posible
determinar la concurrencia de los siguientes presupuestos:
a) Que existen fundados y graves elementos de convicción para
estimar razonablemente la comisión de un delito que vincule
al imputado como autor o partícipe del mismo.
b) Que la sanción a imponerse sea superior a cuatro años de
pena privativa de libertad.
c) Que el imputado, en razón a sus antecedentes y otras
circunstancias del caso particular, permita colegir
razonablemente que tratará de eludir la acción de la justicia
(peligro de fuga) u obstaculizar la averiguación de la verdad
(peligro de obstaculización).
De manera más estricta el artículo 269 del Nuevo código procesal
penal regula el peligro de fuga que establece que para calificarlo
el juez tendrá en cuenta:
a) El arraigo en el país del imputado, determinado por el
domicilio, residencia habitual, asiento de la familia y
de sus negocios o trabajo y las facilidades para
abandonar definitivamente el país o permanecer
oculto.
b) La gravedad de la pena que se espera como resultado
del procedimiento.
c) La importancia del daño resarcible y la actitud que el
imputado adopta, voluntariamente, frente a él.
d) El comportamiento del imputado durante el
procedimiento o en otro procedimiento anterior, en la
medida que indique su voluntad de someterse a la
persecución penal.
e) La pertenencia del imputado a una organización
criminal o su reintegración a las mismas.
Así también, el artículo 270 del Nuevo código procesal penal
regula el peligro de obstaculización y establece que para
calificarlo se tendrá en cuenta el riesgo razonable de que el
imputado:
a) Destruirá, modificará, ocultará, suprimirá o falsificará
elementos de prueba.
b) Influirá para que coimputados, testigos o peritos
informen falsamente o se comporten de manera desleal
o reticente.
c) Inducirá a otros a realizar tales comportamientos.
Como se ha visto, la ley describe y establece los presupuestos
materiales que necesariamente deben evidenciarse en el proceso y en
la situación del procesado para poder establecer la prisión preventiva.
El problema surge al momento de aplicar dichos presupuestos ya que,
actualmente, se han evidenciado casos en los que se impuso una
prisión preventiva cuando realmente no era necesario… ¿por qué?
pues debido a que se subsumieron los requisitos de manera subjetiva
e insuficiente.
5.1.3. Análisis del peligro procesal:
Dentro de los citados presupuestos procesales, la presente
investigación, se enfocará principalmente en el Presupuesto de
Peligro Procesal, el cual sustenta que, será de aplicación la prisión
preventiva siempre y cuando se presente un peligro de
obstaculización, un peligro de fuga o ambos al mismo tiempo.
El peligro de obstaculización consiste en la influencia en los testigos
y la alteración de pruebas; es decir, cuando se evidencia que el
procesado posee de alguna forma cierta capacidad de inclinar los
elementos probatorios a su favor generando trabas en la correcta
realización del proceso.
El peligro de fuga se manifiesta cuando las circunstancias y el
contexto indican que el procesado puede evadir el proceso.
Principalmente se toma en cuenta el arraigo que tiene la persona ya
sea con su domicilio, con su familia, con su trabajo, etc. , la gravedad
de la pena que podría serle impuesta, la magnitud del daño causado,
el comportamiento del imputado en anteriores procesos si los tuviere
y la pertenencia del imputado a una organización criminal.
Se exige para la aplicación del peligro procesal, la fundamentación
rigurosa y profunda, ya sea del peligro de obstaculización, del peligro
de fuga o en todo caso de ambos; sin embargo, esta necesidad no
presentan la misma relevancia en distintos sistemas jurídicos como
por ejemplo; en «Puerto Rico toda persona y por cualquier delito, por
grave que sea, tiene derecho a estar en libertad pagando fianza,
quiere decir que ese país ha optado por una política en la cual es muy
excepcional el ingreso en prisión de una persona, en Italia se ha
cuestionado el peligro de fuga, y por tanto se le ponen límites muy
puntuales y restrictivos; al igual que al peligro de obstaculización
probatoria, pues en este supuesto, la ley procesal italiana impone
como límite máximo los cuatro meses o que la actuación probatoria
en riesgo se hubiera practicado o se puedan adoptar otras medidas
para conjurar el peligro»5, siendo visible el sistema cautelar que
presenta nuestra legislación, no obstante, la aplicación del peligro
procesal en el Perú se está realizando de una forma general y
subjetiva en los diversos casos que se presentan; como ejemplo, se
puede mencionar EXP. N.° 02576-2011-PHC/TC, en este caso se
presento un Habeas Corpus de parte del imputado exigiendo que se
declare la nulidad de la Resolución de fecha 25 de mayo de 2009 y
de su confirmatoria por Resolución de fecha 13 de julio de 2009, a
través de las cuales se decretó y confirmó el mandato de detención
5
Pablo Talavera Elguera, Análisis de la Problemática Procesal Penal Peruana Desde una Perspectiva
Garantista y las Respuestas del Nuevo Código Procesal Penal, recuperado el 11 de octubre del 2018 de
revistas.pucp.edu.pe/index.php/derechoysociedad/article/download/17042/17339
provisional en contra del recurrente (Expediente N.O 19455-2009-0-
180 I-JR-PE-02).
La Resolución de fecha 25 de mayo de 2009 presenta argumentos
inapropiados para señalar la presencia del peligro procesal; ya que,
manifiestan que este encuentra razón en los antecedentes penales y
judiciales del sujeto; ahora bien, la Sala Superior, motivada por la
apelación, corrigió y sustento el peligro procesal en la conducta
evasiva; puesto que, el imputado incurría en no asistir a las
citaciones. Se puede apreciar como en un principio la sustentación
del peligro procesal se dio en base a datos propiamente valorativos de
parte de juez, consideramos que para lograr una correcta utilización
de estos presupuestos no es correcto basarse en apreciaciones
propias. Por otra parte, también el EXP N.° 03223-2014-PHC/TC
evidencia un recurso de Habeas Corpus por parte del imputado, quien
solicita se le retire el mandato de prisión preventiva; puesto que, ha
sido solicitado bajo fundamentos que señalan que su persona es
proclive a la comisión de hechos delictivos, lo cual se considera
incorrecto; ya que, el imputado no cuenta con requisitoria ni existe
prueba de que sea culpable de un delito parecido. De la misma forma,
alega que no ha realizado un análisis de manera íntegra de las
circunstancias que ameritan la existencia del peligro procesal en su
caso; debido a que, tampoco se ha explicado como el procesado ha
entorpecido la actividad probatoria o la acción de poner en riesgo la
investigación.
5.1.4. Jurisprudencia:
a) Casación 629 – 2013 (Moquegua)
Establece doctrina jurisprudencial sobre la audiencia, motivación
y elementos (fumus delicti comisi, pena probable, peligro procesal
- peligro de fuga) de la medida de prisión preventiva.
b) Resolución de prisión preventiva de Ollanta Humala y Nadine
Heredia: Exp. N° 04780 – 2017 – PHC/TC (Piura)
Se les estableció prisión preventiva por 18 meses a los esposos
Humala en base al presupuesto de peligro procesal: peligro de
fuga y peligro de obstaculización. En específico en el caso de
Nadine Heredia se alegó peligro de obstaculización debido a que
anteriormente había alterado grafías; y a Ollanta Humala por la
compra de testigos.
c) Sentencia del Tribunal Constitucional: Exp. N° 01555 – 2012
– PHC/TC (Áncash)
Para el tribunal constitucional el peligro procesal existe cuando el
procesado en libertad puede tener injerencia en la alteración, el
ocultamiento o la desaparición de medios probatorios, cuando
puede influir en las conductas de las partes o peritos del caso; o
de algún otro modo pueda perturbar el resultado del proceso
penal.
6. Relevancia del tema: