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La Novela Brasileña

Este documento discute la novela brasileña y cómo ha sido en gran medida desconocida en Hispanoamérica. Aunque Brasil ocupa casi la mitad de América Latina, su literatura es poco conocida debido a barreras lingüísticas y una falta de intercambio cultural. El documento luego presenta un breve panorama de la narrativa brasileña actual con el objetivo de facilitar el acceso a esta ficción creativa para los lectores hispanohablantes.

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La Novela Brasileña

Este documento discute la novela brasileña y cómo ha sido en gran medida desconocida en Hispanoamérica. Aunque Brasil ocupa casi la mitad de América Latina, su literatura es poco conocida debido a barreras lingüísticas y una falta de intercambio cultural. El documento luego presenta un breve panorama de la narrativa brasileña actual con el objetivo de facilitar el acceso a esta ficción creativa para los lectores hispanohablantes.

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Borges) el argumento del poema pero no su sentido? No sé.

Lo que si LA NOVELA BRASILEÑA


sé es que Ifigenia cruel sería una obra mucho menos rica si el comenta.
rio y las advertencias del autor (o de los críticos) consiguieran agotarla.
Una última observación sobre las máscaras trágicas. Decir que Re.
yes asume la máscara de Ifigenia es una simplificación didáctica. Como
todo autor dramático, Reyes asume todas las máscaras del poema y
la heroína pero es también Orestes, el matricida, y Pílades, el silencio.
so (dice una sola palabra: "No", p. 334), el voluble Toas y el angustia.
do Coro, el Pastor que relata y hasta la Mano invisible que divide la LA OTRA MITAD
materia trágica en tiempos, que acota las acciones y distribuye los es-
pacios. El texto entero es la máscara de Reyes, máscara plural, polifó. .\UNQUE BRASIL ocupa prácticamente media América Latina, la litera-
nica, infinita, a través de la cual se proyectan las voces de un diálogo cura brasileña es casi desconocida en el resto del continente hispánico.
que está situado en una Grecia falsa y un México verdadero, en un es- LJ aparente semejanza de las lenguas, cuyo tronco común es indiscuti-
pacio ausente y presente en que la muerte trágica del general Reyes, \ hle, enmascara una dificultad práctica de lectura que acaba por des-
la madre soldadera que galopa con un hijo en las entrañas, y el .inimar a los hispanohablantes. En esto, los brasileños son mucho más
no Bernardo que se queda para vengar (como Orestes) la muerte del Jcrivos. No es extraño ver libros en español en las mejores bibliotecas
padre a manos de la matria, asesina y adúltera, y el propio autor, el hijo, particulares d.el En es casi una ?e esnobism.o, ver
que huye de la maldición de su raza, coexisten en el verso por el mila- un libro brasileno en la biblioteca de un escntor h1spanoamencano.
gro de la palabra. Pasa aquí algo similar a lo que también revela un análisis profundo de
b geografía cultural de América del Sur: Brasil y América Latina se dan
Yale Universit¡
IJ espalda. En vez de estar unidos por los grandes ríos, por la selva,
por esa tierra de nadie que es el corazón compartido de todo el conti-
De Vuelta (México), Nº 67, junio de 1982, pp. 6-18. nente, ambos grupos vecinos se desconocen y miran obsesivamente a
!Js metrópolis culturales del hemisferio norte.
Por eso, y para remediar en una parte pequeña tal suicida aislamien-
ro, Mundo Nuevo, que ha buscado siempre incorporar temas brasile-
ños a sus páginas, presenta hoy un breve panorama de la narrativa del
Brasil actual. Es apenas una guía, forzosamente parcial e incompleta,
pero que pretende aportar algunos elementos de juicio y algunos textos
1gnificativos. Parece muy revelador, por ejemplo, que de los principa-
les novelistas que se discuten en el panorama general sólo hay edicio-
nes en español de tres: Graciliano Ramos, Lins do Rego, Jorge Ama-
do, publicados incompletamente por algunas casas rioplatenses. De
Guimaráes Rosa (aunque parezca increíble cuando se piensa que ya está
traducido en Alemania, en Italia, en Francia, en Estados Unidos) sólo
conocen en Hispanoamérica algunos pocos cuentos dispersos en
revistas (casi todas rioplatenses también). Felizmente, Seix Barral, de
Barcelona, anuncia ahora varios volúmenes de su obra, incluso una
traducción de su novela Grande Sertáo: Veredas. De Clarice Lispector
no hay prácticamente nada. Esta situación es doblemente injusta: para

De Mundo Nuevo (París), Nº 6, diciembre de 1966, pp. 5-14.

220 221
los autores brasileños que son desconocidos por sus propios vecinos; un mapa literario del país lo es sólo de la escuela de
para el lector hispanoamericano que se priva del acceso a mundo lstas sureños o del grupo 'mternac10nal de Nueva York al escnb1r
fabuloso a la vez tan parecido y tan distinto del suyo propio. la novela estadounidense de hoy. Aunque este enfoque tiene al-
Con'este conjunto de textos sobre la narrativa brasileña actual y mérito, se basa en ciertos presupuestos erróneos. Parece implicar
algunos de sus principales creadores, Mundo Nuevo _reparar hasta 'ue Ja novela en Brasil está sólo condicionada por el medio, que sus
cierto punto una injusticia. Pero quiere, sobre todo, facilitar el acceso están escribiendo sólo dentro de los esquemas del realismo,
a una ficción verdaderamente creadora. Ja novela en una palabra una forma documental. o
rreinta años estos puntos de vista eran aceptados por la cntlca brasile-
HACIA UNA DICCIÓN NACIONAL ñJ como lo eran también en el resto de América Latina. El impacto de
la Naturaleza sobre el Hombre en el vasto continente, el descubrimiento
El crítico vienés que llamó al Brasil "El País del Futuro" estaba acu- del compromiso político por la escuela de existencialistas franceses, y
ñando algo más que un lema para el chauvinismo brasileño o un pre. IJS teorías del realismo socialista que difundía la Unión Soviética eran
texto para la más obvia réplica: siempre será un País del En discutidos y anchamente aceptados en casi toda América Latina. No
Brasil el amanhá está tan profundamente grabado en el caracter na- ,ólo en Brasil sino también en México y Argentina, en Ecuador y Cuba,
cional como el mañana en el resto de América Latina. Sin embargo, la los escritores estaban dedicados a levantar el inventario de sus patrias,
frase de Stefan Zweig implica una verdad simple aunque elusiva: Bra- describiendo ríos y montañas, denunciando a las oligarquías locales y
sil como unidad coherente, no existe, todavía. Políticamente existe el omnipresente (aunque no siempre visible) imperialismo norteame-
desde que el Grito de Ipiranga (1822) lo liberó dominio vortugués. ricano. En ese período, se escribían novelas para mostrar el destino de
(Aunque D. Pedro, que proclamó la independenc1.a, era h_110 y here- los indios del Altiplano o la pavorosa miseria de los explosivos subur-
dero del Rey de Portugal.) Como país libre, B_ras1l ha ya du- bios de Caracas. Muy pocos de esos novelistas latinoamericanos esta-
rante casi un siglo y medio, pero como una urudad nac10nal y cultural ban entonces comprometidos con la realidad. Rara vez escribían sobre
es aún País del Futuro. Por eso, suponer que exista algo que se pueda hombres aunque escribían sobre el Hombre. Si bien su propósito era
llamar la novela brasileña, es suponer demasiado. Hay novelas brasile- el realismo documental, los libros que producían solían ser ejercicios
ñas pero no hay nada que sea la novela brasileña. , . muy estilizados de descripción abstracta de la realidad, panfletos ape-
Debido a las vastas diferencias naturales entre la selva amazomca y nas disfrazados de novelas, piadosos libelos.
el desierto del Nordeste, las áridas mesetas de Minas Gerais y la blan- El movimiento regionalista de los años veinte se desarrolló en el
da sensual costa de Río de Janeiro, los húmedos bosques de Santa Brasil contra el fondo del extremo academismo de una literatura que
C;tarina y templados espacios abiertos de Rio Grande do Sul, el Brasil rodavía dependía de Europa. El movimiento había empezado un poco
abarca una enorme variedad de culturas. Los microcosmos que forman Jntes y, aunque parezca paradójico, tenía su origen en un grupo de
ese macrocosmos están reflejados brillantemente en sus novelas. Como escritores que sintieron la necesidad de cortar todos los vínculos con
los novelistas norteamericanos del siglo pasado, los brasileños de ho> la dicción y la retórica portuguesa. Para conseguirlo, se volvieron ha-
no pueden evitar ser regionalistas en sus escritos. Por esta razón, esa cia Francia e Italia. La Semana de Arte Moderna que se desarrolló en
abarcadora novela brasileña, prototipo y paradigma de un género na· ¡ulio de 1922, en Sáo Paulo, produjo un tremendo impacto en la vida
cional existe tan poco como "la novela norteamericana". cultural de la nación entera y marcó el comienzo de una ola de renova-
' críticos literarios brasileños han señalado l os contrastes mas
Los ,
ción de muy importantes consecuencias. El grupo fue bautizado en
obvios entre la ficción escrita en el Nordeste -tierra trágica de desier· Brasil de "Movimiento Modernista" y no debe ser confundido con el
tos y hambre, de rebelión épica y sangrienta- y la ficción del Sur: esa modernismo hispanoamericano, creado unos cuarenta años antes por
región de gauchos, tan similar en muchos. _al O_este Rubén Darío y otros poetas latinoamericanos, bajo la influencia de la
ricano o a las llanuras rioplatenses. Tamb1en han discutido las diferen· poesía simbolista francesa y de la pintura prerrafaelista británica.
cias que hay entre los novelistas introspectivos de Minas Y los Aunque muy claramente inspirada en el futurismo italiano y en
más brillantes y extrovertidos de los grandes puertos del Pero orros ismos europeos, la Semana de Arte Moderna se orientó hacia el
es tan erróneo considerar la literatura brasileña sólo en términos de descubrimiento creador del Brasil. El contacto y la imitación de

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Marinetti y Dadá y los superrealistas, llevó a los escritores nuevo y renovad.o sobre el marcó el grupo del Nordeste
(en forma algo inesperada) a una búsqueda de las esencias del Brasil. ..¡ue vino a desafiar a los paultstas.
Mário de Andrade (1893-1945), un poeta y qítico de ideas muy per.
sonales, fue uno de los jefes del movimiento. El fue de los primeros en
ver los peligros del regionalismo y en señalar la urgencia de un EL REGIONALISMO: UN CALLEJÓN SIN SALIDA
redescubrimiento del Brasil. Su única novela, Macunaíma (1928), tie-
ne el deliberado propósito de construir una narración poética basada El punto de partida del contramovirniento fue el Primeiro
en todo el folklore brasileño y de explorar las posibilidades de una len- l ongresso de Regionalistas do Nordeste que tuvo lugar en Recife, en
gua realmente brasileña, tan distinta de la portuguesa como la norte- 1926. Si Sáo el Brasil dinámico y moderno de hoy, el
americana lo es de la inglesa. Como novela, Macunaíma es un herm0 . "ordeste en los anos vemte representaba el Brasil que estaba dejando
so fracaso. Demasiado incoherente, oscura y episódica, demasiado Jrr.ís la nueva industrialización. Era ésta una región de economía obso-
laxamente entretejida, tiene muchos de los defectos de una obra ex- krJ, basada en la caña de azúcar, el decadente mundo feudal de los here-
perimental como Ulysses y pocas de sus deslumbrantes virtudes. Corno Jeros de grandes propietarios de esclavos, y de la sociedad marginal
acontecimiento señero, sin embargo, Macunaíma resulta insuperable. Je los pobres retirantes, emigrantes internos que huían periódicarnen-
Señaló, al comienzo mismo del movimiento modernista, dos verdade) ri: del árido interior. En muchos aspectos, esa tierra combinaba las duras
muy importantes: el realismo documental es un punto muerto para la rt:Jlidades y las pesadíllescas visiones que eran tan familiares a los lec-
novela; el lenguaje es el primero y más crítico problema que enfrenta rores de Sherwood Anderson, William Faulkner o John Steinbeck. Sólo
el novelista. A través de Macunaíma, el holgazán antihéroe de su no- ..¡ue el contexto nordestino es aún más duro y trágico.
vela (Qué preguifa, Qué pereza, es su lema, y hasta cierto punto un Inspirado por hombres como el sociólogo Gilberto Freyre (nacido
lema nacional), Mário de Andrade mostró que la novela no necesira en 1900), el Congreso de Regionalistas Nordestinos marcó el comien-
ser un mero registro de la realidad y debe ser una creación mitopoética. zo de un importante movimiento literario; sirvió para colocar el Nor-
Concentrándose más en el lenguaje que en la fábula o los personajes, Jeste en el mapa de la ficción brasileña. Lo hizo con una vitalidad y
De Andrade demostró estar ocupándose primero de las cosas prime- nplendor tales que se llegó a olvidar el hecho de que la novela del Nor-
ras. Desgraciadamente, Macunaíma nunca consigue ser más que un n? es la nove!a brasileña Uno de los clásicos de la sociología
experimento, admirablemente lúcido y poético. Os Sertoes, de Euclides da Cunha, escrito en 1902, ya había
Desde muchos puntos de vista, ese intento realizado en Brasil a c\plorado las vastas posibilidades épicas de esa región del Brasil; en
fines de los años veinte puede ser comparado con el que ensaya Jorge ( .1sa-Grande e Senzala, Freyre había agregado, en 1933, a la visión poé-
Luis Borges en Buenos Aires durante el mismo período. Sus rrca de Da Cunha su propia visión, amplia y minuciosa, de un pasado
deliberadamente presentados como Ficciones, enfatizaban entonces. teudal decadente.
como lo había hecho Macunaíma, las cualidades mitopoéticas de la ima· de escritores corno José Américo de Alrneida (cuya A Ba-
ginación narrativa y revelaban la urgencia de romper con una tradi- ,.Ifeira, 1?28, es 1:1na obra precursora) y Raquel de Queiroz (que antes
ción muerta para poder crear un lenguaje verdaderamente latinoame· de cumplir los v:mte escribió O Quinze, un documento clásico y so-
ricano. Aunque Borges tuvo éxito en sus experimentos y se convirtio hno sobre los rettrantes del año 1915, publicado en 1930), los novelis-
en el jefe de un pequeño grupo de escritores que se reunían en torno del Nordeste, incluyendo a Graciliano Ramos, José Lins do Rego y
a la revista Sur, la principal línea de la ficción argentina continuó haSfJ Jorge Amado, pronto alcanzaron fama en todo el Brasil. De estos no-
hace relativamente poco una t endencia más realista y documental. 1 clistas? sólo Jorge Amado tuvo eco internacional. Simpatizante del jefe
Mário de Andrade alcanzó la misma clase de resultado al modificar IJ •Omumsta Lms e .arios Prestes (cuya biografía escribió), Amado fue am-
perspectiva literaria del Brasil: fue el suyo asimismo un éxito minori· pliamente traducido en los países socialistas. También alcanzó el éxito
tario. Indicó el camino cierto pero (aparentemente) no pudo ir m•h 1
n los Estados Unidos: uno de sus libros Gabriela, Gravo e Canela (1958),
allá. En 1926, un nuevo movimiento ya se había desarrollado como lue la primera novela latinoamericana en convertirse en best-seller allí.
reacción polémica contra los modernistas de Sáo Paulo. Un énfas1' l.J norteamericana, publicada en 1962, fue reseñada en la pri-
mera pagma de la sección bibliográfica del New York Times . Hace poco,

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Jhora desde un punto de vista puramente narrativo y no a partir de
Rayuela, del argentino Julio Cortázar, una obra mucho más sutil e in. recuerd_os del mundo de la caña de azúcar, Lins do Rego demostró
finitamente más creadora, también fue reseñada en el mismo lugar. , 11 s limitac10nes como novelista. Sólo la primera de estas novelas es
A pesar de este éxito internacional, que salta las barreras ideológi. r(.tlmente una sólida obra. Esa crónica ficticia de una rebelión mística
cas, Amado (nacido en 1912) no es considerado, sin embargo, por los t:n los desiertos _del Nordeste, encendida por un fanático que pretende
críticos brasileños como el igual de Lins do Rego o de Graciliano Ra. ..t:r un nuevo Cnsto (y tal vez él mismo lo cree), está presentada a través
mas. Las razones son obvias. Aunque es un narrador nato y un escritor Je Jos ojos de un muchacho, Antonio Bento, descendiente del fanáti-
de gran encanto, hasta hace muy poco era uno de los más sinceros con. .;o. La historia se desarrolla en dos niveles del tiempo - uno presente,
tinuadores de las estériles teorías del realismo socialista. Sus primeros , I 0 rro remoto- que acaban por fundirse al final de la novela. El punto
libros (sobre todo los del ciclo del Cacau) son meros panfletos, aqUÍ \ Je vista elegido es a la vez distante e inmediato.
allá aliviados por descripciones gráficas y hasta pornográficas de la vicb Lins do Rego no tenía la capacidad de creación necesaria para lle-
en las plantaciones del Nordeste o en los suburbios ciudadanos. Jubiabá, \ ,tr a cabo totalmente su ambición; las dos últimas novelas importan-
que apareció en 1935, es una novela extravagante, una suerte de suite te' que escribió así lo demuestran. En tanto que Fago Morto está a
grand-guignolesca de horrores, presentada como un documento sobre menudo por el vigor de ciertos personajes, como el capitán
la situación social de Bahía y sus alrededores, durante los años treinta. \'1rtorino Carneiro da Cunha, Cangaceiros se apoya demasiado en la
A partir de 1956, cuando los soviéticos declararon oficialmente el des. Jrr:icción que ya tiene el tema mismo: esos coloridos bandoleros del de-
hielo en las restricciones puestas a la literatura, Amado se sintió libre 1erto En rápido_ balance, las limitaciones de Lins do Rego
de escribir novelas en una vena puramente narrativa. Gabriela es tal .:omo novelista no obliteran sm embargo sus aciertos. En muchos as-
vez la mejor: los personajes viven, el color local es brillante, y Gabriela recros se estaba moviendo por el camino cierto. Había descubierto que
un encanto. Pero sus limitaciones como novela son evidentes. Nunca documentales dependen de una transcripción imaginativa
penetra más allá de la superficie; el lenguaje, aunque adecuado, es rara Je! lengua¡e tal como se le habla realmente. Desde Sáo Paulo, Mário
vez creador. Amado, como O'Hara en los Estados Unidos, o Maugham Je luchado descanso. J?Or libe,rar portugués del
en Inglaterra, es un maestro de lo obvio, de lo típico, de lo sup,erfluo. Br.1S1l de la dicc10n y la gramatica de la vie¡a metropoh. (En la América
Más interesante es el caso de Lins do Rego (1901-1957). El tam- hispánica, la batalla principal había sido ganada felizmente hacia
bién se inició con un ciclo de novelas, sobre la cultura de la caña de mediados del siglo XIX.) Aunque Lins do Rego se a de
azúcar, pero su enfoque es completamente distinto del de Amado. Lins !Js influencias europeas que impregnaban el movimiento modernista,
do Rego no escribió con un molde marxista en la mano, sino que ex- con De Andrade la preocupación por el lenguaje hablado
trajo sus novelas de su experiencia de muchacho nacido y educado en en el tant? que el propósito de éste era realmente reempla-
los ingenios azucareros. Era hijo de los dueños; lo que escribió en una ZJr una retonca anucuada por una nueva, Lins do Rego da a veces la
prosa rica, caótica e indisciplinada fue su propia búsqueda del tiempo impresión de que sólo quisiera eliminar todo tipo de retórica. En sus
perdido. Como Don Segundo Sombra (1926), la obra maestra del ar· novelas, que se caracterizan por una gran libertad de expresión él in-
gentino Ricardo Güiraldes, sus libros están llenos de la nostalgia de la cent_ó transcribir el lenguaje de los personajes. Lo 'que le
memoria. Lins do Rego tenía una visión menos poética pero más !Jito. fue la necesaria ?isc1plma para mantener el lenguaje hablado en
abarcadora que la de Güiraldes. Escribió con brío y con emoción, y un ntvel creador. Debido a su esfuerzo por ser fiel a las palabras y so-
revelando un compromiso muy personal con las ásperas realidades del ntdos realmente usados por la gente, a menudo se convirtió en literal
Nordeste. Su molde era la obra de su maestro, Gilberto Freyre, a cu· monótono, y antigramatical hasta un punto inaguantable. El
yas encantadoras teorías y observaciones sumó su propia experiencia, Je. esfuerzo justificó muchas veces las acusaciones de algunos de sus
enriquecida por el contacto literario (en Alagoas, durante los años de .:r1t1cos de que escribía muy mal.
su formación) de gente como Raquel de Queiroz y Graciliano Ramos. Hasta cierto Amado y Lins do Rego no se preocuparon
Más tarde, el éxito de sus novelas y una larga residencia en Río de por escr.ibir bien y descansaron, incluso demasiado, en su
Janeiro atenuaron el calor e inmediatez de su crónica. Mientras vivía mtu1c1on de cuentistas natos. Entre los novelistas nordestinos, el que
en Río completó, entre otras, tres de sus más ambiciosas novelas: Pedr.J realmente se preocupó por escribir bien fue el autor que la mayor par-
Bonita (1938), Fago Morto (1943), y Cangaceiros (1953). Escribiendo
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te de los críticos saludan como el mejor del período: Graciliano Ramos MESTRE GUIMARÁES
(1892-1953). Ramos fue tan marginal en su puesto de empleado públi-
co en alguna región perdida del Nordeste como el Nordeste mismo es El problema del regionalismo, tal como fue discutido en los años
marginal al Brasil moderno. Un introvertido, tímido hasta el extremo einte y treinta en América Latina es un problema falso. Entonces fue
del silencio total, Ramos manifestó su reticencia hasta en la demora 'resentado más como problema geográfico que literario. Desde un pun-
en publicar su primer libro. Tenía ya cuarenta y un años cuando Caetés de vista estrictamente literario, todas las novelas son regionales ya
apareció en 1933. Había aprendido a leer recién a los nueve años; su que pertenecen a una determinada área lingüística. Por ejemplo, la
educación fue muy azarosa. Durante sus primeros años, estuvo bajo primera novela el trata. de un _caballero imaginario
la influencia de Gorki y de algunos maestros del idioma portugués, 1.JUe vive en una perdida reg10n del 1mpeno espanol; Madame Bovary
como el novelista E<;a de Queiroz y los brasileños Euclides da Cunha presenta a una señora francesa que sueña despierta y ha leído demasia-
y Raul Pompéia. J.ts novelas románticas en su sórdida ciudad de provincias; y Los her-
Algunos críticos han proclamado a Vidas Secas (1937) su obra maes- 111,mos Karamazov se refiere a un conjunto de borrachos, inflamados a
tra y una obra maestra de la novela regional. El juicio es discutible pero, ,eces por pensamientos místicos, que habitan un pueblecito de Rusia.
aun si no se la considera como tal, es un libro importante y tal vez el rao no sólo las así llamadas novelas realistas están estrictamente loca-
mejor de los suyos -aunque muchos prefieren su autobiográfica Infan- lizadas por el lenguaje y la visión del mundo que ese lenguaje implica.
cia (1945). Vidas Secas, describe la odisea de una familia del serta.o nor- T.unbién las novelas fantásticas son regionales en este sentido. Los via-
destino y está escrita en un estilo escueto y económico. Cada uno de it.>s de Gulliver están tan nacionalmente enraizados en la prosa neoclásica
sus capítulos es autónomo (fueron publicados originariamente como Jel siglo XVIII como lo está Candide, aunque sus distintas visiones del
cuentos), y toda la estructura de la novela revela una gran preocupa- mundo ponen de relieve distintos caracteres nacionales. El proceso y
ción por la forma y el estilo. Aunque en este libro Graciliano Ramos [/castillo, de Kafka, abruman al lector con las más concretas minucias
evita todo análisis psicológico (había abusado del género en una nove- de la vida en la Europa Central durante la decadencia del imperio
la anterior, Angustia, 1936), consigue revelar, más por implicación que .1usrro-húngaro, y están atravesadas por una noción de la culpa que
por afirmación directa, la vida interior de sus desposeídos personajes proviene directamente del Viejo Testamento, tal como lo leían y lo
a través de su relación con el medio y con los animales que los rodean. interpretaban los judíos del ghetto de Praga. Cuando Borges escribe
El sol, un perro, y una sombra son personajes tan legítimos de su rela- ,obre héroes escandinavos o chinos o irlandeses está siempre escribien-
to como los seres humanos. do sobre una enorme biblioteca, llena de libros ingleses y situada en
Ramos era un hombre silencioso, y Vidas Secas es un libro silen- un suburbio cosmopolita del mundo: Buenos Aires. En verdad, litera-
cioso, del tipo de obra que necesita ser releída para revelarse entera· riamente, importa poco cuál es la situación geográfica de un escritor.
mente. Con la perspectiva de casi tres décadas, es fáci l descubrir que Lo que realmente importa es la naturaleza de su enfoque de la reali-
falla precisamente por lo que parecieron ser sus virtudes cuando fue dad. Desde este punto de vista, algunos libros son más regionales que
publicada en los años treinta. En un período en que los libros, tan vita- orros porque tienden a presentar sólo los aspect os típicos de un deter-
les de Amado, y las laxamente construidas pero apasionantes novelas minado lugar y ambiente, sólo el color local: jamás se mueven de la
de Lins do Rego eran best-sellers en todo el Brasil, Vidas Secas era una ,uperficie que están presentando para describir lo que está debajo. Es
lección de austeridad, de observación profunda, de actitudes antihe- diferencia de profundidad, y no la diferencia en el tema, lo que
roicas frente a una realidad dura y cruda. Desde entonces, nuevas fuerzas hace a Amado más regional que Ramos.
literarias han transformado a Graciliano Ramos en un maestro respe· Joáo Guimaráes Rosa (nacido en 1908) ha logrado ser universal
tado pero no muy influyente. Cierta vez Lins do Rego lo llamó "Mestre en su enfoque sin dejar de estar comprometido con su propio territo-
Graciliano". El título era merecido, pero en esos últimos diez años los rio. Hasta ahora ha publicado un libro de cuentos bastante cortos (Pri-
novelistas brasileños han descubierto otro maestro: Joáo Guimaráes meiras Estorias, 1962), dos de nouvelles (Sagarana, ya mencionado, y
Rosa. Paradójicamente, su primer libro fue publicado el mismo año que Corpo de baile, 1956) y una novela, lo que no parece mucho si se le
Vidas Secas, pero, en vez de cerrar una corriente de creación, Sagara11a compara con otros narradores de este tiempo. Hoy es considerado el
(así se llama) abría una nueva. más grande escritor brasileño vivo y uno de los primeros en América

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dudosa cruzada. En su juventud, viajó mucho a través del paisaje
una año duro y hechicero de los Gerais, pasó mucho tiempo explorando
e,"\.[Í ' bl . . d . 11evaban
Latina. Originariamente publicada en 1956, su única novela, Grande 1 pequeñísimas po actones o recornen o cammos
JS ·ngún lado: así se familiarizó con la escualidez y la rmsena de este
Sertáo: Veredas, está escrita en forma de monólogo. El protagonista. J tan rico. Su vida allí fue la búsqueda encarnizada de un lenguaje
Riobaldo, había sido bandido, o jagunfO, como los lla:iian en el sertao: p.11 d
. eador para contar to o esto.
ahora es un honorable estanciero que empieza a enve1ecer. El monól0 . ,r A través de una técnica y de una sensibilidad que fueron moldea-
go -que procede casi sin aui:ique de tanto en tanto el 51: J 5 por la novela experimental de los veinte y los treinta (sus deudas
detiene a contestar alguna inaudible pregunta de un desconocido ..In Joyce Proust, Mann, Faulkner y Sartre, son obvias), Guimaráes
oyente- describe la vida de Riobaldo: vida llena de Y aventura\. •º
Rosa logra, ' en Sertdo: Veredas, jugar
. e1 tiempo
. y ,con e1
El oyente es un personaje más ambiguo aun que los qut . pacio telescopa hábilmente sucesos y persona1es. Usa los mas des-
utiliza, por ejemplo, Joseph Conrad en sus novelas. embargo, e\ del melodrama pero cae en las resecas
para él que el protagonista Cada mo11:ologo .:onvenciones del realismo documental. En re.ahdad, hasta se ?urla de
un oyente hechizado (como el Vie10 Manno, de Co.lendge,_sab1.a tan !las manteniendo (como Cervantes) una sutil nota de parodia desde
bien) porque su presencia justifica la actitud confes10nal e implica al '.¡ comienzo hasta el fin de su relato. Uno de los secretos más guarda-
mismo tiempo que hay un profundo secreto a punto de ser revelado. dos del monólogo de Riobaldo, por ejemplo, es el nombre de su ver-
Riobaldo es claro, tiene un secreto. JJdero padre. Cuando se descubre, todo el libro adquiere la _forma de
El del protagonista crea un Es_el mundo del in- una búsqueda de la propia identidad, uno de los temas básicos de la
terior de Minas Gerais, una tierra alta y desértica que linda el serttio literatura, desde los griegos por lo menos. El secreto más
del Nordeste desierto mucho más pequeño y que ya ha sido explora· Jd libro, sin embargo, es otro: cuál es la verdadera naturaleza Dia-
do por los y sociólogos brasileños. Una vez_me dijo. Jorim el mejor amigo y constante compañero del protagomsta, un
Rosa, con visible orgullo, que comparado con el sertao de Minas J1.>Ven de inusual hermosura y pureza hacia el que Riobaldo se siente
el nordestino es sólo una franja no muy separada de la costa atlanttca. maído sexualmente aunque combate esa atracción. Al jugar con la
El título de su novela, literalmente traducido, indica esa .tmbigüedad de esta relación, Guimaráes Rosa trasmuta uno de los cli-
dimensión extraordinaria de la tierra minera: Gran Desierto: Peque· 'és del melodrama (las identidades secretas) en una visión profunda
ños Ríos. Comparado con la enormidad de M inas Gerais, este largo , 0 bre la naturaleza del deseo. A Thomas Mann le habría gustado este
libro es apenas el registro de una pequeña excursión. . ., libro e Italo Calvino habría reconocido en él algunos de los motivos e
El mundo que Riobaldo evoca es violento; está lleno de tra1cion 1 de su Cavaliere inesistente, libro algo posterior al de Guimaráes
de ardientes rivalidades de miseria y de explotación, y se desarrolla Rosa. (Es de 1959.)
en un territorio atravesado por bandidos, políticos y un impla· Como lo han señalado ya los mejores críticos brasileños, Grande
cable y venal. La narración se ubica en los últimos siglo \ertiio: Veredas se parece en muchos aspectos a las novelas de caba-
do, pero el problema que Rosa esta muy vivo. llería que cierran la edad media ibérica: esa ficción épica de los infa-
como lo demuestran los titulares de los pen odicos bras1lenos. Al no· rigables caballeros andantes que Cervantes parodió en el Quijote. Co-
velista no le interesan realmente los aspectos documentales mo esos prototipos, Riobaldo está inspirado por el honor, por un amor
do sobre el que escribe. Como otros brillantes colegas la no es de este mundo, por la más pura amistad, por una noble
latinoamericana de hoy (Alejo Carpentier, de Cuba, y Juho. .-.1usa; y lucha contra la traición, la tentación carnal, los oscuros pode-
de Argentina), el novelista brasileño no pasa por la ob res de la tiniebla. La vasta y dispersa complejidad de encuentros acci-
explotación que lo rodean, pero él sabe que}ª _realidad cala pro· Jentales y separaciones inexplicadas, súbitos descubrimientos de un
fundamente aún. Sus experiencias como medtco rural y, mas tarde. pasado escondido, y trágicas anagnórisis que constituyen su rica trama
como médico del ejército lo familiarizaron no sólo con los hombres de Jparecen proyectados, como ha señalado el profesor Cavalcanti Proen-
la región sino también con su A de la .¡a, sobre diferentes niveles de significación: el individual, el colectivo, el
creación artística de su lengua hablada, el consigue transmi_nr toda 1 mítico. Toda la novela está dividida en episodios que aparecen
realidad de esta tierra brutal y trágica. Su niñez estuvo dedicada a es·
cuchar a los viejos contar increíbles historias de esos bandidos, cruelc'
y sangrientos, que llenan el sertáo : grotescos caballeros andantes de 231

230
J' cante. A diferencia de lo que pasaba en la obra maestra de Euclides
cuidadosamente entretejidos en la textura del monólogo de Riobaldo / 1 Cunha, que se basa en la propia experiencia del autor durante una
como aconsejaban los retóricos medievales; aún la técnica deriva ' 1paña militar que liquidó la rebelión sangrienta de uno de los más
cierto punto de este tipo de novela, tan popular en la península ibérica. osos bandoleros del Nordeste, esta novela de Guimariies Rosa está
En la América hispánica, uno de los más destacados novelistas jóvene, , ·rita no sobre 1a experiencia
1.1111 . . d e un testigo
. smo. a traves
, d e los re latos
de hoy, el peruano Mario Vargas Llosa, refleja el mismo prototipo cuentan los sobrevivientes de aquella época terrible: relatos vuel-
narrativo en su última novela, La casa verde (1966). Que Vargas LlosJ yus a contar y reescritos por la imaginación de Guimaráes Rosa. Para
haya escrito su espléndido libro sin conocer probablemente la obrJ rf novelista, la distancia en el tiempo y la falta de toda experiencia
maestra de Guimaráes Rosa (Brasil está más desconectado con el resto Jirecta resultan al y al cabo más que la. del
de América Latina, que con Europa o con los Estados Unidos) mues. •portaje sociológico de Da Cunha. Por su mismo distanciamiento,
tra que hay profundas corrientes que vinculan el e.stilo épico Guimariies R?sa pudo llegar del corazón del asunto. Lo que
de las novelas de caballería y el narrativo de algunos escntores lati- 1, ocurrió mientras estaba escribiendo y recreando el mundo de los
noamericanos de hoy. El mundo feudal de la selva peruana y el del de. es algo parecido a lo ocurrió a Sarmiento cuando es-
sierto minero de alguna manera hacen juego con el mundo feudal de la vida de Facundo y describió la pampa en 1845. aut?r ar-
aquellas novelas andariegas de la Europa de fines de la Edad Media. 'entino no había estado nunca en la pampa, aunque babia nacido y
Pero el verdadero tema de Grande Sertao: Veredas es la posesión no muy lejos de ella. Todo lo que sabía era a través de
diabólica. Riobaldo está convencido de que ha hecho un pacto con el ijenos y los informes de los viajeros ingleses que fueron los primeros
diablo, que fue el diablo quien lo arrastró a una vida de perversidad 1 '. 0 intentar mostrarla en toda su vastedad y desolación. De hecho, Sar-
crimen. El suyo no es, sin embargo, el típico demonio de la pata de recreó en español lo que era un enfoque originariamente ex-
cabra y el gesto irónico . Para Guimaráes Rosa el diablo está en todas rrJnjero pero, a pesar de esto, por hace.do genialmente,
partes: es una voz en el desierto, un susurro en la conciencia, una sú- l.t pampa en la literatura argentma. El mismo doble de vista
bita mirada cargada de tentación, la irresistible maldad de un podero- en Grande Sertao: Veredas. Allí Guimariies Rosa ha utilizado su propia
so bandido. Junto al diablo, en este cuento moral, se levanta la figurJ experiencia del sertao y los documentos reunidos por gente como Da
de un ángel, el hermoso y ambiguo Diadorim. Pero como éste es un Cunha para evocar, en la lengua creada y real a la vez, de un jagunfO
cuento moderno, y por lo tanto un cuento complejo, el ángel y el dia· imaginario el mundo del interior del Brasil en los últimos años del si-
blo de la historia de Guimariies Rosa no son tan fácilmente discernibles. glo XIX.
Desgarrado entre el bien y el mal, muy a menudo incapaz de decidir · Cada frase de su novela está escrita como si fuera un verso en un
dónde está uno y dónde el otro, Riobaldo vacila, atravesado por dudas poema. La invisible pero omnipresente estructura verbal es tan impor-
y por la angustia. rJnte para la adecuada comprensión del libro como la peripecia narra-
En el centro de esta narración épica -llena de batallas, crímenes,) nva misma. La distribución de los acentos en cada frase y el movimiento
muerte súbita- se encuentra la historia de un alma dividida entre el de cada párrafo revelan a menudo más sobre el verdadero es-
amor y el odio, la amistad y la enemistad, la superstición y la fe. No es r.tdo de ánimo del protagon,ista que cualquier situación determinada,
nada más ni nada menos que una creación mitopoética, un lUalquier episodio heroico. Esta es la principal razón por la que, al co-
literario de los elementos que componen esa tierra natal de mienzo del largo monólogo, Guimariies Rosa hace que su protagonis-
Rosa, ese Brasil enorme, caótico, acechado por ángeles y demonios. tJ aparezca tan remiso en contar toda la historia de su vida; por qué
Si Grande Sertao: Veredas es una alegoría, lo es del tipo de las que Riobaldo es tan reticente y ambiguo con respecto a Diadorim y a su
se salvan de la pura abstracción intelectual por la poesía concreta de s.u pacto con el diablo; por qué sólo empieza a contar y confesarse sin
dicción y de sus personajes. Con vacilaciones al comienzo, luego .imbages cuando la corriente de la memoria, el incesante flujo de la
y más firmemente a medida que la larga narración progresa Y. adqwere n ocación, se apoderan de él completamente. Entonces la narración
ímpetu, la novela acaba por adquirir el puro encanto narrativo de. un (rece y se acelera. El último tercio de la novela está completamente
western. A medida que se apodera del libro la mera fuerza narrauva. libre de apartes, de reservas mentales, de la actividad inagotable del
todo un mundo aparece recreado por el lenguaje. La relación de
Guimaráes Rosa con ese mundo de los jagunfOS es a la vez
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censor interior. Cuando la confesión llega a su clímax, la novela ter. ue Grande Sertáo: Veredas pasase prácticamente ignorada en 1963.
mina. La catarsis se ha completado. una lástin:ia porque la obra de Rosa merece un público aún más vasto
Esta peculiaridad de su estilo explica las dificultades que presenta Jel que ya nene.
la novela de Guimaráes Rosa (y toda su producción narrativa, por otra En los últimos diez años, un nuevo grupo de escritores brasileños
parte) a los traductores y aun a los lectores que saben portugués. De ha estado experimentando con una forma que ha sido bautizada, tal
hecho, la traducción norteamericana (realizada con enorme cuidado ,ez inevitablemente, de O Novo Romance Brasileiro. La expresión reco-
por James L. Taylor y Harriett de Onís) se lee mucho más fácilmente noce la influencia del nouveau roman y hasta un cierto punto subraya
que el original ya que hasta cierto punto los traductores se vieron for. los profundos lazos culturales que aún existen entre Brasil y Francia.
zados a simplificar y explicar el texto. Según me dice G_uimaráes Rosa, (Esto es menos cierto del nuevo grupo de novelistas latinoamericanos,
sólo la reciente traducción de Carpo de baile, y la versión alemana de i:¡ue también revelan una fuerte atracción hacia el mundo
Grande Sertáo: Veredas realizan la tarea casi imposible de ser a la vez Pero si buena parte del novo romance es sólo una adaptac10n mgemo-
fieles al original y legibles en la lengua a que se traduce. Las versione\ \a del nouveau roman, la mejor parte es realmente un nuevo movimien-
francesas racionalizan demasiado, según él, las complejidades de la ro. Entre los más prominentes novelistas que escriben hoy en el Brasil,
dicción original. En cuanto a las versiones al, español, Guimaráes Rosa Clarice Lispector es una de las más respetadas, si no la más respetada.
se declara maravillado con la que ha hecho Angel Crespo de su última '.'lo está sola en ese terreno. Recorriendo críticas brasileñas es fácil
novela ("Debí haberla escrito en español", me dice, "es una lengua más encontrarse, por ejemplo, con los nombres de gente como María Alice
fuerte, más adecuada para el tema") y ha aprobado con entusiasmo la Barroso, Adonias Filho, Mario Palmeiro, Nélida Piñón y otros, que son
de sus Primeiras Estorias, hecha por Virginia Fagnani Wey. Pero aun , ariadarnente reconocidos como novelistas importantes ya o prome-
las más fieles versiones resultan incapaces de dar en toda su riqueza del futuro más inmediato. Pero Clarice Lispector es el maestro acep-
esa textura a la vez sutilísima y brusca que es la marca de fábrica de su tado de la novela experimental de los años sesenta.
estilo. Traducir a Guimaráes Rosa es como traducir a Joyce: el suyo Ya ha publicado cinco novelas: Perto do Coraqáo Selvagem (1944),
también un mundo esencialmente verbal. O Lustre (1946), A Cidade Sitiada (1949), A Maqá no Escuro (1961),
A Paixáo segundo G.H. (1964). También ha publicado tres volúmenes
O NOVO ROMANCE de cuentos. Sus tres primeras novelas pasaron casi inadvertidas al ser
publicadas. El éxito llegó sólo con las dos últimas, que son indudable-
El regionalismo en profundidad que inspira y justifica el mundo mente las mejores. Pero el éxito, aun de un tipo muy especializado, es
ficticio de Guimaráes Rosa no es la única respuesta de la novela brasi· Jlgo que no puede afectar la actitud de la autora con respecto a su propia
leña al desafío de los regio nalistas. Mientras Ramos, Do Rego y Arna· ficción. Escribe (es evidente) para realizar una vocación tiránica y por-
do desarrollaban en los treinta el movimiento nordestino, escritom que no puede no hacerlo. Lo que escribe tiene poco que ver con lo que
de otras regiones del Brasil estaban explorando nuevas posibilidades. realmente de moda en su tiempo. Hasta cierto punto, su actitud es
En la meseta de Minas Gerais, Cyro dos Anjos (nacido en 1900) y Lucio \lmilar a la de Graciliano Ramos : ambos son reticentes y muy perso-
Cardoso (nacido en 1913) creaban un tipo de ficción mucho más in· nales en su enfoque, aunque sus respectivas obras tengan muy poco
trospectivo; en los vastos espacios del Sur, Erico Verissimo (nacido en más en común.
1905, en Rio Grande do Sul) alcanzó la fama con novelas escritas en Sus dos novelas últimas revelan una manera de pensar y una ima-
una lengua más internacional. Ninguno de estos escritores, sin embar· ginación profundamente comprometida en una búsqueda de la reali-
go, logró como Guimaráes Rosa, cruzar tan decididamente la muy sunl dad; una determinación de forzar las apariencias a toda costa y un ar-
línea que separa lo regional de lo universal. Ni siquiera Rosa ha triun· diente deseo de alcanzar el meollo de las cosas. Hasta cierto punto,
fado siempre y en todas partes. En tanto que los críticos europeos lo puede ser comparada con Virginia Woolf (como lo han hecho algunos
ensalzaban, los norteamericanos reaccionaron con indiferencia. Deso· de sus críticos) y por su algo obsesiva actitud filosófica y por ciertos
rientado por cronistas que no entendieron y que tal vez ni prejuicios feministas, bastante obvios. Pero sería un error creer que
leyeron seriamente su novela, el público de los Estados Unidos de1ó Clarice Lispector está dando marcha atrás al reloj de la novela. En un
sentido, sus novelas son, como las de Virginia Woolf, creaciones poé-

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ricas, pero al mismo tiempo tratan de ir un poco más lejos que las de
aquélla. En tanto que la autora de To the Lighthouse sufrió la influen. re. Está tratando de captar la realidad desnuda del instante presente y
cia de escritores corno Frazer, Bergson y Joyce, la novelista brasileña Jra recuperar su alma revela su pasión, palabra que la autora usa de-
está bajo la influencia de la escuela contemporánea de antropología Íiberadamente en un doble sentido: el griego (sufrir) y el cristiano.
social y psicoanalítica. De una manera muy sutil, su esfuerzo se vincu. p,iradójicamente, el uso de un lenguaje religioso en esta novela indica
la con el prematuramente intentado por Mário de Andrade. Como uno (1 enfoque profano de la autora. Como ha señalado uno de sus críti-
de sus críticos señaló recientemente, sus novelas también son creacio- .:os, el lenguaje religioso sirve para enmascarar aún más su visión. Es
nes mitopoéticas en las que la exploración morosa, y hasta exasperan- 11113 manera oblicua la suya de desacralizar el mundo real, del mismo
te, de una realidad dada aparece reflejada en formas muy primitivas 010do que en su novela anterior todo su intento revelaba la necesidad
de conciencia. El mismo crítico ha señalado también que dos de sus de destruir los presupuestos de la psicología racional. Ambas novelas
más recientes novelas vuelven a trazar el descubrimiento de la concien- , 011 el origen de una nueva y privada mitología.
cia filosófica del hombre a partir de lo que se llama la mentalidad pri- Parte de la obra de Clarice Lispector es inaccesible al lector común.
mitiva. De acuerdo entonces con José Américo Motta Pesanha, la con- Lo que éste encuentra por lo general allí es una superficie brillante y
ciencia del hombre que Clarice Lispector habría explorado en ciertos .irida, un relato sumamente moroso, personajes misteriosos que sufren
episodios de sus novelas anteriores y en algunos de sus cuentos, apare- Je alguna oscura enfermedad mental. Capturado por su prosa, el lec-
ce completamente organizada en una mitología en A Ma<;ii no Escuro. ror descubre que en sus novelas la realidad cotidiana se convierte en
La aventura del principal personaje de esta novela se convertiría así en .ilucinatoria. Al mismo tiempo, las alucinaciones son presentadas como
un símbolo del retorno del héroe a sus orígenes, a las raíces, a la tierra .:osas corrientes. Debido a su enfoque sobre todo mitológico, ella es
materna. En A Paixéío segundo G.H. el problema de los orígenes está más una hechicera que una escritora. Sus novelas revelan el increíble
presentado en una vena más filosófica que antropológica. La feno- poder de las palabras para operar sobre la imaginación y la sensibili-
menología y el existencialismo ayudan a Clarice Lispector a buscar dad del lector. En síntesis, ella ha demostrado, por un camino diferen-
debajo de la superficie de la conciencia humana. Su tarea se vuelve cada re, lo que también había demostrado Guimaráes Rosa: la importancia
vez más ardua y difícil de seguir. Hace poco, uno de sus mejores rela- del lenguaje creador de la novela.
tos, "O Ovo e a Gallinha" (El huevo y la gallina), presenta variaciones Todas sus obras revelan una determinación, casi obsesiva, por usar
subliminales y tan sutiles como la estructura de un cuarteto, sobre un IJ palabra exacta, para agotar las posibilidades de cada palabra, para
tema viejo como el mundo. construir una sólida estructura de palabras. Sus dos últimas novelas es-
Pero aun si se teme que ciertos presupuestos filosóficos de sus no- t.ín escritas con el rigor de un poema. Exigen del lector una concentra-
velas son a veces algo empinados (es fácil predecir que así los considera- ción equivalente a la que reclama la mejor poesía contemporánea. Una
rán los críticos norteamericanos, tan pragmáticos por lo general, cuando \ez le pregunté a Guimaráes Rosa qué pensaba de la obra de Clarice
se publique allí la versión en inglés de A Ma<;ii no Escuro), su habilidad Lispector. Me contestó muy abiertamente que cada vez que leía una
en crear un mundo totalmente ficticio, esos poderes casi hipnóticos que de sus novelas aprendía nuevas palabras o redescubría el uso de las que
le permiten extraer de las palabras más simples todas sus virtudes \a conocía. Pero al mismo tiempo reconoció que no era muy receptivo
incantatorias, y hasta la unilateralidad de su visión trágica, tienden a J ese estilo incantatorio. Le parecía ajeno a él. Su reacción no es nada
operar sobre el lector como un conjuro. En A Ma<;ii no Escuro (La man· 'mgular y explica, hasta cierto punto, las limitaciones de Clarice
zana en la oscuridad) la lucha interior de un hombre que cree haber Lispector como novelista. Los críticos ingleses suelen hablar de for-
asesinado a su mujer es el pretexto para una exploración no mitigada mas de arte que requieren un "gusto adquirido": es decir, un gusto
de la captación de la realidad, tanto externa como interna, que realiza preparado, fomentado, ejercitado. Creo que las obras de Clarice
el protagonista, de su poder de enfrentarse con los objetos concretos, L1spector pertenecen a esta categoría, en tanto que las de Guimaráes
de su inserción en un contexto extranjero y siempre hostil: el mundo. Rosa tienen a mi juicio un atractivo más universal.
Al comienzo de la novela el hombre se pierde en un desierto, y en este
vacío hasta las palabras resultan difíciles de hallar. En A Paixéío segun·
do G.H., el personaje principal es una mujer que habla incesantemen·

236
237
EL CONTEXTO LATINOAMERICANO

Lo que Rosa y Clarice Lispector representan en la novela brasile- .\rnérica Latina. El cambio ha afectado también a los que
ña de la última década es una corriente visible en la ficción latinoame- ·. tinúan explorando los temas rurales. Aunque en la superficie estos
ricana. El realismo del siglo XIX tendió a oscurecer la obligación de continuar registrando la lucha tradicional entre el hombre y
todo novelista de presentar algo más que personajes individualizables,
descripciones sociales o nacionales, ideas o creencias. Aquel tipo de
r.: naturaleza, los_ ahora ya no
s 0 cifras que ¡usttfican algun enfoque pohttco o soc10log1co prede-
realismo disimuló o escamoteó por lo general el hecho de que la neerrninado. Son ahora seres humanos complejos y ambigu?s. pre-
principal faena del novelista es con el lenguaje. Flaubert, James, de esta nueva, el rioplatense Qmroga,
y Conrad ya habían señalado en pleno siglo pasado el cammo para un Jescubrió a corruenzos de este siglo que los naturales de MISlones y los
nuevo tipo de ficción, ampliamente consciente de sus deudas con el desterrados de un mundo europeo que habían ido parar allí, podían
lenguaje, la estructura y el estilo. La novela experimental los años er tan sofisticados emocionalmente como los habitantes de las gran-
veinte y los treinta en Europa y en los Estados Unidos convirtieron esta des ciudades. Los latinoamericanos ya no escriben
conciencia en un lugar común. Pero en América Latina costó bastante nes épicas sobre campesmos, puros y explotados, sobre o m-
más tiempo a los mejores escritores descubrir y aceptar esto. Sólo ha Jios despojados por los poderosos: relatos de persona¡es dos
resultado realmente obvio en la última década. La obra de pioneros dimensiones y estructura "documental" completamente mecaruzada.
como Borges y el novelista guatemalteco Miguel Ángel Asturias, de LJs ciudades y sus caóticos habitantes monopolizan por lo la
gente como Carpentier en Cuba, Onetti en el Uruguay, Juan Rulfo en Jrención de los novelistas más jóvenes. Hoy, en las grandes y dispersas
México, Ernesto Sábato y Julio Cortázar en Argentina, permitió a los Liudades de América Latina -en Río de Janeiro como en Buenos Aires,
novelistas latinoamericanos tomar plena conciencia de que el realis- \léxico o Lima- cada nuevo narrador joven aspira a ser un Balzac, un
mo documental (o socialista, como también se le llama) está liquidado; joyce, un Dos Passos, un Sartre. Y hasta los narradores que siguen fie-
que el regionalismo como mera expresión del dolor local está muerto; les al tema rural vuelcan sobre sus personajes una mirada sin inocen-
que el verdadero y único compromiso del novelista como tal es con su (1as ni partidismos.
visión personal del mundo y con su arte. Escritores emergentes como Sin embargo, no hay que creer que los nuevos novelistas sólo se
Carlos Fuentes, de México, Mario Vargas Llosa, del Perú, José Donoso, hJn limitado a poner al día la ficción latinoamericana y valen por su
de Chile, Carlos Martínez Moreno, del Uruguay, Gabriel García imitación de modelos extranjeros. Aunque vinculados a éstos por una
Márquez, de Colombia, continuaron y ampliaron esta t endencia tradición continua y viva, y por un estudio de sus técnicas y de su vi-
profundamente creadora, como lo hicieron (separadamente) sus me- ,jón, los nuevos novelistas tienen también una percepción muy aguda
jores colegas brasileños. del contexto social y político en que escriben. Combinan esta percep-
Para los nuevos novelistas de América Latina el centro de grave- (JÓn con una notable sutileza y un compromiso personal que les per-
dad se ha desplazado radicalmente: de un paisaje creado por Dios a un mite al mismo tiempo ser sensibles a otras dimensiones más puramen-
paisaje creado por hombres y habitadoyor ellos. Las Pª D?Pªs. y_la te trascendentales del hombre . A través de estos nuevos creadores
cordillera han cedido terreno a la gran cmdad. Para los mas v1e1os ..\mérica Latina muestra su rostro al mundo y comunica vivamente sus
novelistas latinoamericanos la ciudad no era más que una presencia esperanzas y su desesperación. Gracias a sus esfuerzos, la novela lati-
remota, arbitraria y misteriosa; para los nuevos escritores el eje, el noamericana empieza a crecer y desarrollarse fuera de sus fronteras
lugar hacia el que es inexorablemente atraído el protagomsta de _sus lmgüísticas. Sus obras son traducidas, y descubiertas en Europa y en
novelas. La visión algo despersonalizada de los novelistas del corruen· los Estados Unidos; el número de premios internacionales que ganan y
zo de siglo ha cobrado carne y sangre. Súbitamente, seres de ficción 1.is ediciones en diversas lenguas empiezan a multiplicarse. Los escri-
poderosos y complejos están emergiendo de las masas anónimas de tores latinoamericanos están produciendo ahora impresión en medios
grandes ciudades. Este cambio tan drástico corresponde sociol_óg1· que, hasta hace poco, habían sido bastante impermeables a ellos. Tal
camente al crecimiento de las urbes, pero al mismo tiempo refle¡a la 1 ez desde la introducción de la novela rusa en la Francia del siglo XIX,
creciente influencia del psicoanálisis y de la moderna antropología en o del impacto de los novelistas norteamericanos de este siglo en la
Europa de posguerra, no se había dado una oportunidad semejante,
238 tanto para los escritores latinoamericanos como para sus lectores de
ultramar.
239
-
En la situación actual de la novela occidental, dominada por los
áridos escritores del nouveau roman, o por la ficción tan personal e
DIARIO DE CARACAS
intimista de los mejores novelistas de hoy en Estados Unidos, lnglate.
rra o Italia, esta abarcadora y desafiante actitud de los novelistas lati-
noamericanos vale la pena de ser tomada en cuenta. Una empresa de
tamaña vastedad y coraje -el retrato de toda una nueva sociedad y la
representación de un tipo de hombre contradictorio, aún no totalmente
clasificado- se ha intentado muy rara vez y con tanto vigor en
días. Parece inevitable creer que los novelistas latinoamericanos tienen ¡ESTUVE unos quince días en Venezuela para asistir como invitado al
una visión que comunicar y compartir: la visión colectiva de un conti- XJil Congreso Internacional de Literatura Iberoamericana, que orga-
nente desgarrado por la revolución y la inflación, pero también acica. nizó en Caracas el Instituto Internacional de Literatura Iberoamericana
teado por la cólera y por la creciente expectación de sus habitantes, ¡;on los auspicios de la Universidad Central de Venezuela y de la Co-
por la conciencia de que al escribir realmente habla en nombre de un misión del Cuatricentenario de Caracas. El tema del Congreso era "La
mundo emergente. \'ovela Iberoamericana Contemporánea", y al mismo habían sido in-
A esta tarea continental, los novelistas brasileños de este siglo han ' 1rados novelistas, críticos y profesores de literatura iberoamericana.
contribuido ampliamente. En la obra de los mejores se puede trazar Ll reunión fue programada para culminar los festejos del Cuatricentenario
una línea de desarrollo, muy clara: la línea de una ficción anti-docu- Je la fundación de Caracas y coincidía con la entrega del importante
mental y extra-realista. Macunaíma, de Mário de Andrade, fue la pri- Premio Rómulo Gallegos a Mario Vargas Llosa por su novela La casa
mera novela en señalar este desarrollo, aunque más como una posibi-
1 erde. Todo hacía prever una serie brillante de reuniones. Pero la
lidad que como un logro. Se pudo ver de tanto en tanto en las mejores :\amraleza tenía sus planes y no quiso faltar a esa cita histórica de
novelas de Lins do Rego y de Graciliano Ramos. Y alcanzó ya una for- (Jracas consigo misma. Publico ahora las páginas de un Diario en que
ma concreta y máxima en el vasto mundo ficticio de Guimaraes Rosa. tui registrando algunas reacciones y comentarios a esos quince intensos
Actualmente es también presentada por los libros duros e JíJs.]
de Clarice Lispector. Es la línea de los escritores que creen en la re-
creación de la realidad entera a través del lenguaje: la vieja línea de Ja
literatura*. SÁBADO 29 QULIO)

El terremoto tiene sus leyes propias. Puede golpear como el rayo,


miquilando todo de un solo golpe, o puede provocar un reparto injus-
to de calamidades y salvaciones. A uno lo enterrará vivo bajo una
montaña de escombros, a otro lo rozará apenas con su rugido sordo. A
" re le quitará la familia entera, a aquél lo dejará intacto y temblando
Je horror y culpable dicha. El terremoto puede transformarse en una
pcsadillesca experiencia colectiva (casas que caen y de las que sólo se
ln·anra el polvo, gritos en la noche que no son escuchados por los que
r.1mbién gritan) o reducirse a la angustia de un hecho brutal que ocu-
rre sólo en lo más íntimo de cada uno. Para mí, el terremoto de Cara-
fue hoy una experiencia totalmente lateral e increíble, un aconteci-
1niento que no correspondía a sus expectaciones y que parecía más bien
una comedia mal compuesta.
"Una versión en inglés de este trabajo se publicó en el número especial de Daedalus
dedicado a la novela contemporánea en distintos países del mundo (Boston, sep·
tiembre de 1966). -
l l( Mundo Nuevo (París), Nº 17, noviembre de 1967, pp. 4-24.

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