La leucemia es una enfermedad de la sangre en la que la médula ósea
produce glóbulos blancos anómalos, denominados células
blásticas leucémicas o células de leucemia. Estas células se dividen
reproduciéndose a sí mismas, lo que genera una proliferación neoplásica de
células alteradas que no mueren cuando envejecen o se dañan, por lo que
se acumulan y van desplazando a las células normales. Esta disminución de
células sanas puede ocasionar dificultades en el transporte del oxígeno a los
tejidos, en la curación de las infecciones o en el control de las hemorragias.
Por tratarse de una proliferación de células inmaduras y anómalas en la
sangre, la leucemia se considera un cáncer de la sangre.
Incidencia
Según los datos de un informe presentado por la Sociedad Española de
Oncología Médica (SEOM) en 2018, la leucemia afectó a 5.424 personas
en España en 2017.
Causas
En la mayor parte de los casos de leucemia no se puede establecer una
causa identificable y no hay un componente hereditario significativo.
Existen, sin embargo, una serie de factores de riesgo:
Historia previa de tratamiento para otros cánceres: haber
recibido quimioterapia o radioterapia puede provocar una alteración o daño
celular que derive en lo que se conoce como una leucemia secundaria.
Padecer un trastorno genético: enfermedades como el síndrome de
Down incrementan la posibilidad de una persona de padecer leucemia.
Exposisión a agentes tóxicos: el contacto con determinados agentes
tóxicos, ya que sean ambientales, profesionales o asociados a
hábitos como el tabaquismo, aumenta el riesgo de leucemia.
Historia familiar: en casos minoritarios, tener antecedentes
familiares de leucemia puede ser un factor de riesgo.
Síntomas
Los síntomas varían en función del tipo de leucemia ante el que nos
encontremos. Estos son los más comunes:
Leucemia mieloide aguda: Cansancio, pérdida de apetito y de peso, fiebre
y sudores nocturnos.
Leucemia mieloide crónica: debilidad, sudoración profusa sin razón
aparente y, al igual que en el caso anterior, fiebre y pérdida de apetito y de
peso.
Leucemia linfocítica aguda: sensación de mareo o aturdimiento,
debilidad y cansancio, dificultades respiratorias, infecciones
recurrentes, formación de moratones fácilmente, fiebre y sangrado
frecuente o grave en nariz y encías.
Leucemia linfocítica crónica: además de algunas de las
manifestaciones ya descritas, como la debilidad, el cansancio, la
pérdida de peso, la fiebre o los sudores nocturnos, este tipo de
leucemia provoca el agrandamiento de los ganglios linfáticos y dolor o
sensación de hinchazón estomacal.
Otros síntomas generales son dolor en los huesos, como resultado de la
multiplicación de las células leucémicas en el sistema óseo, o
la aparición de anemia, cuyas características
Prevención
Hasta la fecha no se conoce ninguna forma de prevenir la leucemia. Los
expertos aconsejan llevar una vida saludable y sin hábitos tóxicos,
recomendaciones válidas también para la prevención de otras enfermedades
oncológicas y que ayudarían, además, a afrontar en mejores condiciones el
tratamiento que requiere este tipo de cáncer, en el caso de que llegue a
desarrollarse.
Tipos
En función de la velocidad de progresión de la enfermedad, se puede
distinguir entre leucemias agudas (tienen un proceso muy rápido; las
células alteradas aumentan su número de forma considerable en poco
tiempo y no hacen las funciones de los glóbulosrojos normales) y leucemias
crónicas (su progresión es lenta; las células alteradas trabajan perfectamente
como glóbulos blancos normales).
Otra clasificación existente atiende a la estirpe celular en la que se origina la
leucemia. Las leucemias mieloides (o mieloblásticas) dan comienzo en los
mielocitos, mientras que las leucemias linfoides (o linfoblásticas) aparecen en
las células linfoides y pueden acumularse en los ganglios linfáticos.
Así, teniendo en cuenta ambos criterios, se establecen en total cuatro tipos
de leucemia:
Leucemia Mieloide Aguda (LMA).
Leucemia Mieloide Crónica (LMC).
Leucemia Linfocítica Aguda (LLA).
Leucemia Linfocítica Crónica (LLC)