TIPOS DE VIOLENCIA EN COLOMBIA
GEOGRAFIA
TERCER PERIODO
9-3°
AÑO LECTIVO 2019
Contenido
1. Introducción.
2. La violencia en Colombia.
3. Tipos de Violencia:
3.1 Violencia Política.
3.1.1 El bipartidismo.
3.1.2 La Violencia.
3.1.3 El conflicto armado.
3.2 Violencia contra la libertad de prensa.
3.3 Triangulo de Violencia.
3.3.1 Violencia Directa.
3.3.2 Violencia Cultural.
3.3.3 Violencia Estructural.
3.4 Violencia por delincuencia común.
3.4.1 Delincuencia común en Colombia.
3.4.2 Tipos de delincuencia común.
Introducción
A continuación, encontrarás toda la información sobre los tipos de
violencia en Colombia. Existen muchos tipos como la violencia de
narcotráfico, la violencia política, fenómenos como el triángulo de
violencia, entre otros. El siguiente documento te permitirá conocer más
a fondo una de las problemáticas más complejas de la Nación y la cual
la ha venido afectando durante más de dos siglos, un fenómeno
marcado cultural e históricamente, y por el cual la sociedad colombiana
es reconocida como violenta e intolerante.
Todos los sucesos expuestos a continuación han afectado
considerablemente el psique de la población en general, y han causado
una extraña condición de aceptación a la resolución de conflictos por
medio del uso de la violencia.
Términos como “guerrilla”, “paramilitar”, “ladrón”, “sicario”, “narco”, entre
otros, han sido constantemente utilizados durante los más de
doscientos años de historia del país, de los cuales ningún poblador tiene
gratos recuerdos y por el contrario obligan a rememorar épocas frías y
salvajes.
2. La violencia en Colombia
Para conocer más a fondo lo que este fenómeno implica y provoca a un
determinado grupo social es necesario saber lo que su significado
infiere y en general, el término violencia se emplea para describir
múltiples y distintos procesos en los que se involucra el hombre, y
siempre identifica a una víctima y a un victimario. Para la Real Academia
de la Lengua Española se define de la siguiente manera: «violencia.
(Del lat. violentĭa). f. 1. Cualidad de violento. 2. Acción y efecto de
violentar o violentarse. 3. Acción violenta o contra el natural modo de
proceder. Indicándonos la necesidad de acción para explicarla, y la
presencia de alguien o de algunos para hacerla concreta» (Real
Academia Española de la Lengua, 2000, p. 2093).
Pero en Colombia este fenómeno ha adquirido un significado mucho
más profundo el cual concierne a todos los colombianos en general y
que además se ha visto reflejado a través de los más de 200 años que
como Republica este país posee; y es que la violencia es algo tan
culturalmente aceptado que ha llevado a que la sociedad colombiana
resuelva sus problemas cotidianos por medio del uso de esta, bien sea
de forma consciente o inconsciente, a esto se le conoce como violencia
racional ya que busca conseguir un fin más allá de la violencia en sí, es
decir, es el medio por el cual se busca lograr algo empleando la violencia
como base. Es por esto que a los colombianos se nos conoce como una
población intolerante y violenta, y es precisamente esta conducta la que
no ha permitido que el país evolucione de forma óptima y de que los
países considerados “desarrollados” nos lleven por lejos una gran
ventaja en aspectos políticos, tecnológicos, económicos, entre otros.
Todo esto ha generado que la sociedad colombiana cree una imaginaria
posición de inferioridad frente a los países “desarrollados” desviando así
la atención a las situaciones Nacionales y haciendo un énfasis
exagerado en las internacionales provocando que ignoremos como los
políticos han robado los recursos del Estado, como hay una histórica
tendencia a elegir siempre a los mismos candidatos de los mismos
partidos, como el gobierno malogra los recursos ambientales y cede
diariamente más autonomía a los países extranjeros sobre la economía
y el territorio Nacional, finalmente como históricamente el proletariado y
las clases bajas se han acribillado entre sí para satisfacer las codiciosas
necesidades de la burguesía.
Es por todo esto que se concluye que la violencia es una de las
principales razones por las cuales la Nación colombiana no ha tenido
un gran avance a través de los años y por el contrario se ha ido
estancando. Mas este fenómeno no es reciente como anteriormente se
ha mencionado y se empieza a formar a mediados y finales del siglo
XIX, época en la cual se crean dos de los partidos más nefastos para la
historia Colombiana: El Partido Liberal (fundado por Ezequiel Rojas el
16 de Julio de 1848) y El Partido Conservador (fundado por José
Eusebio Caro y Mariano Ospina Rodríguez el 4 de octubre de 1849).
El pensamiento liberal y por consiguiente el nacimiento del Partido
Liberal colombiano surge como resultado de las luchas que se dieron
lugar en otras latitudes como Francia y Alemania. Luchas que, entre
otras cosas, cuestionaban el sistema monárquico o las ideas religiosas
en relación con el poder. Debido a esto, los comerciantes, indígenas,
artesanos y esclavos deciden apoyar el ideal de este partido, el cual era
la transformación del Estado.
Por otro lado se encontraba el Partido Conservador, el cual estaba a
favor de la tradición política que se venía dando a través de los años,
es decir, el rechazo al federalismo, el apoyo a la creación de una
República Unitaria, la defensa de la religión y el apoyo al orden a través
de gobiernos fuertes, estables y regidos estrictamente por la
Constitución. Entre sus seguidores se encontraban los militares de alto
rango, clero, burócratas, terratenientes y esclavistas.
El surgimiento de estos dos partidos genero una polarización política de
gran nivel en Colombia conocida como el Bipartidismo la cual provocaría
un conflicto constante entre los miembros de cada partido lo que
posteriormente desembocaría en atentados crueles y violentos entre
cada uno de estos, desencadenando conflictos como la Guerra de los
mil días (17 de octubre de 1899- 21 de Noviembre de 1902) dejando
innumerables muertes y generando una fuerte rivalidad entre dichos
partidos que se vería reflejada en hechos como el “Bogotazo”
(magnicidio de Jorge Eliecer Gaitán), proclamando así el inicio de una
época oscura para el país conocida como “La Violencia”, la cual
transcurrió durante el siglo XX y se caracterizó por ser extremadamente
salvaje, incluyendo asesinatos, agresiones, persecuciones, destrucción
de la propiedad privada y terrorismo por la afiliación política.
En este período varios personajes y grupos de ambos bandos
enfrentados, como "Los Chulavitas" originarios del departamento de
Boyacá y los denominados "Pájaros" del departamento del Valle del
Cauca, se hicieron famosos por sus acciones atroces, una de las
principales consecuencias de estos hechos fueron la formación de
grupos insurgentes que posteriormente serían las guerrillas.
Finalmente todo desembocaría en el conflicto armado, hecho que ha
afectado a Colombia por más de 50 años y que además de muerte,
desolación, incertidumbre y demás, también ha estado ligado a otros
flagelos como el Narcotráfico y la delincuencia común, formando con
estos una fatídica unión que se ha encargado de mantener esa
tendencia de una conducta violenta e intolerante, generando en la
sociedad Colombiana una aceptación a la cultura de Violencia.
3. Tipos de violencia
3.1 Violencia política:
Corresponde a la violencia surgida desde la polarización política
provocada por el bipartidismo (mediados del siglo XIX) hasta cada uno
de los crudos y violentos sucesos transcurridos en el conflicto armado
(mediados de siglo XX), el cual continua en vigencia actualmente.
Esta violencia, como su nombre lo indica tiene intereses políticos, es
decir, relacionados con los siguientes poderes; legislativo, ejecutivo y
judicial de un Estado. Consiste en generar destrucciones o atentados
físicos contra objetos, instituciones o personas cuyo propósito,
selección de daños y víctimas, puesta en escena y efecto poseen una
significación política y tienden a modificar el comportamiento de los
protagonistas en una situación de negociación mediante una coerción
consumada. En Colombia este tipo de violencia ha estado muy marcada
a través de los años, y el método que más se ha empleado ha sido el
asesinato de toda aquella persona poseedora de una forma de pensar
diferente a la habitual, la cual le permitiera descubrir las inconsistencias
en la forma de gobernar de su Estado, y que por lo consiguiente, lograra
mover multitudes en pro de la equidad y la justicia, tal es el caso de
líderes como: Pedro M. del Río, Bernardino Guerrero, Raúl Eduardo
Mahecha, Nicanor Serrano y Erasmo Coronell (líderes de la huelga en
las plantaciones bananeras), Jorge Eliecer Gaitán, Guadalupe Salcedo
(comandante de una de las guerrillas liberales de los llanos), Luis Carlos
Galán, entre otros, los cuales hacen parte de la interminable lista de
voces protestantes que fueron calladas con la muerte.
Entre las consecuencias de este fenómeno se encuentran la pérdida de
vidas humanas inocentes, el desplazamiento forzado, alteración en la
economía Nacional, malversación de la política, creación de
movimientos insurgentes, y demás situaciones de compleja solución.
Lo más preocupante de este hecho, es que es una violencia que se
mantiene presente en la actualidad, ya que constantemente se puede
evidenciar en las noticias como la guerrilla del ELN ataca un oleoducto
de forma reiterada, como grupos de disidencia Paramilitar tales como El
Clan del Golfo, Las Águilas Negras, Los paisas y la Oficina de Envigado
atemorizan a los habitantes de las zonas que poseen y asesinan a todo
aquel que se encuentre en contra de sus ideales, por otro lado es aún
más inquietante observar como el Gobierno Nacional no hace nada por
cuidar y mantener la vida de los líderes sociales del país, de modo que
no se evita la muerte de aquellos que han sido amenazados y se deja
en la impunidad aquellos que ya lo están, además de esto, no se
observa una voluntad clara del gobierno para respetar el tratado
pactado con la desmovilizada guerrilla de las FARC, lo que se ha visto
reflejado en la decisión de un significativo grupo de esta de retomar las
armas y volver a la selva, toda esta cantidad de sucesos no pronostican
un futuro prometedor para el país en este aspecto, y de lo contrario crea
una fuerte sensación de incertidumbre y desazón.
La Unión Patriótica (UP), partido de izquierda que sintió en carne propia lo inhumano de la
persecución política y que tuvo que soportar como se realizó un exterminio selectivo a los
miembros de este.
3.1.1 Bipartidismo:
A mediados del siglo XIX se produce la polarización política en
Colombia, promovida por la creación de dos partidos de ideologías
adversas, por un lado se encontraba el partido Liberal, el cual buscaba
renovar las ideas políticas tradicionales de la época, promover un
Estado federalista y disminuir la influencia de la Iglesia en la forma de
gobernar, su principal promotor fue Ezequiel Rojas, político el cual
defendía el ideal de Francisco de Paula Santander, y fue su aliado hasta
el día de la muerte de este. Por otro lado, se encontraba el partido
Conservador, el cual poseía un ideal de política tradicional, buscaba
mantener las ideas políticas que se venían dando en el país, tales como
el mantenimiento de la esclavitud, la fuerte influencia de la Iglesia en el
gobierno, entre otras ideas, sus principales promotores fueron José
Eusebio Caro y Mariano Ospina Rodríguez, antiguos miembros del
partido Retrograda.
La lucha por establecer una doctrina política de acuerdo a sus
principios, fue la principal razón del conflicto entre estos; el Partido
Conservador promovía el ideal de un Estado centralista, mientras que
el Partido Liberal idealizaba un Estado federalista, esta disputa se vio
acrecentada cuando surge la constitución de 1858 y de esta forma nace
la Confederación Granadina la cual en un principio poseía un ideal
federal, pero la intervención del conservatismo género que esta doctrina
fuera perdiendo peso en el país, esto provocó la molestia de los
sectores liberales lo cual desembocaría en un conflicto civil
comprendido entre 1860-1862, liderado por Tomas Cipriano de
Mosquera, el cual fue triunfante para los liberales y permitió la creación
de los Estados Unidos de Colombia, el ideal federal estuvo fuertemente
marcado y esto se vio reflejado en la constitución de Rionegro de 1863.
El sector liberal poseyó el poder de forma constante hasta la aparición
de la Regeneración, promovida por Rafael Núñez, y que como resultado
se daría la creación de la constitución de 1886, dando inicio a un
gobierno conservador y posteriormente a una Hegemonía, esta tuvo una
duración de más de 40 años y durante la cual se evidencio una fuerte
represalia a los miembros del sector liberal, lo que provoco la creación
de pequeños grupos insurgentes. A finales del siglo XIX y principios del
siglo XX se produciría una de las guerras civiles más cruentas y
duraderas, La Guerra de los Mil días, este conflicto trajo grandes
consecuencias para el país como: La pérdida de Panamá, decaída
económica Nacional, Debilitamiento de las fuerzas militares, desorden
político-administrativo. Las secuelas de esta guerra provocarían la
caída de la Hegemonía Conservadora (esto en particular por las
molestias generadas por la masacre de las bananeras) y posterior
establecimiento de la Republica Liberal en 1930 con la llegada al poder
de Enrique Olaya Herrera. Este periodo se caracterizó por incluir
reformas a la constitución de 1886 tales como la inclusión de la mujer
en la educación superior, la creación de escuelas mixtas, la aparición
del sindicalismo en el país, la consagración del derecho a la huelga.
También promovió el desarrollo de la Universidad Nacional, y por
primera vez la mujer colombiana fue considerada ciudadana, pero no
tenía derecho a votar. Pero uno de los hechos que marco a este periodo
fue el conflicto con la Nación de Perú por situaciones limítrofes, disputa
que inicio en 1932 y finalizo en 1933, en consecuencia a esto hubo una
crisis económica Nacional. Este periodo fue empleado por los sectores
liberales para poder sacarse la espina de los hechos ocurridos en su
contra durante la Hegemonía Conservadora, lo que desemboco en
atentados y actos crueles en contra de los sectores conservadores, esto
generaría una molestia acumulada que estallaría de gran manera. La
Republica Liberal finaliza en 1946 con la vuelta al poder del partido
Conservador, el inicio de una época violenta y la censura a la prensa.
El día 9 de Abril de 1948 ocurre un hecho que provoco la total
indignación liberal y con el cual se da inicio a un periodo de torturas,
masacres y secuestros entre ambos partidos, esto fue el magnicidio del
caudillo liberal Jorge Eliecer Gaitán, que genera una revuelta conocida
como el “Bogotazo” y que no fue más que un presagio de lo que se
vendría en los años siguientes.
3.1.2 La Violencia:
Es conocida como el periodo posterior al “Bogotazo”, el cual fue una
revuelta provocada por el asesinato del líder popular Jorge Eliecer
Gaitán a manos del conservador Juan Roa Sierra (esto de acuerdo a
teorías no completamente certeras), pero que además también
involucro al Partido Conservador y a la Central Intelligence Agency
(CIA), mas esto no pudo ser totalmente comprobado. El destino del
presunto perpetrador del hecho no pudo ser más cruento y salvaje, se
dio a la retirada retrocediendo y amenazando a los que podrían seguirlo
hasta que el dragoneante de la policía Carlos Alberto Jiménez lo
capturó. A pesar de los cuidados de los policías para protegerlo, la
multitud lo linchó, lo desnudo y lo arrastraron por toda la carrera séptima
hasta las escalinatas del Capitolio Nacional, donde dejaron su cadáver.
Estos hechos llevaron a la revuelta nacional en contra del gobierno
conservador de Mariano Ospina Pérez, a quien le exigían la renuncia.
Ese día hubo saqueos, principalmente en el centro de Bogotá, pero
luego se esparcieron por gran parte de la capital para terminar
esparciéndose en varias ciudades de Colombia. Además de los
saqueos, hubo incendios provocados por los manifestantes: incendiaron
tranvías, iglesias, edificaciones importantes y los mismos locales
saqueados. El saldo de la revuelta fue de cientos de muertos y heridos.
Las cifras van desde 500 muertos, reportados por un cable de la
Embajada Alemana, hasta la extraoficial de más de 3 000. Los daños
materiales corresponden a múltiples saqueos, y al incendio y posterior
derrumbe de 142 construcciones entre las que se encontraban casas
particulares, hoteles e iglesias del centro de la ciudad.
Si bien en un principio, Ospina Pérez accedió a establecer un gobierno
de coalición, y se formó un nuevo gabinete de Unidad Nacional, el
agitado periodo pre-electoral de 1949, forzó su ruptura. En las
elecciones parlamentarias de junio de ese año, los liberales se alzaron
con la victoria, por lo que los conservadores sintiéndose amenazados
de cara a las presidenciales de 1950, desataron una intensa ola de
denuncias en las que acusaban a los gobiernos de la hegemonía liberal
de haber expedido 1.800.000 cédulas falsas para ganar las justas. De
esta forma surgieron Los Chulavitas que era como se le conocía al
grupo de ataque del gobierno del conservador Laureano Gómez. A este
grupo se le responsabiliza de muertes y persecuciones a los partidarios
liberales considerados como radicales o comunistas. A los Chulavitas
se les atribuyen diversos actos violentos a lo largo de 5 años. Su "modus
operandi" incluía hostigamiento, torturas y masacres sin límites. Se les
acusa de la desaparición y asesinato de varios líderes liberales, a
quienes ajusticiaban con el argumento de que eran conservadores.
Entre sus métodos de tortura se encontrabanː La escalera (colgamiento
de un lugar extremadamente alto); el cuartico (una habitación hermética
con piso electrificado, que permitía que la persona sufriera choques
eléctricos); el tubo (colgamiento de un tubo electrificado, con la misma
función de El Cuartico); el vaso de agua (mediante el cual mataban de
sed a una persona sedienta mientras le exhibían la bebida para que se
desesperara); el tramojo (un torniquete aplicado a los genitales); el trote
(en el cual la víctima llevaba en cada mano un ladrillo, mientras lo
flagelaban); la compañía (consistente en un lugar donde hacinaban a
un número de 26 presos en 3m2 , sin poder dormir ni sentarse) y el polo
(obligaban a personas desnudas a sentarse sobre hielo). Con los
Chulavitas llegaron los Pájaros, los cuales eran asesinos a sueldos
pagados por agentes del poder y contratados para matar opositores
políticos. León María Lozano, alias 'El Cóndor' fue el más reconocido de
estos asesinos realizando su operación en Tuluá, Valle del Cauca.
Una de las atrocidades clásicas de estos bandos era el corte corbata,
en el cual la garganta de la víctima era cortada horizontalmente con un
cuchillo u otro objeto cortante y la lengua era extraída de la boca por la
herida abierta. Actos como estos fueron los detonantes para que los
campesinos, los cuales eran las principales víctimas de estas
atrocidades, decidieran crear grupos insurgentes para contrarrestar a
los grupos terroristas conservadores. Posteriormente con el golpe de
Estado propiciado por el General Gustavo Rojas Pinilla en 1953, llego
un cese parcial a la violencia ya que este realizo una tregua con las
guerrillas liberales y abolió las milicias conservadoras, pero pronto
comenzó a incumplir los acuerdos pactados con las insurgencias
liberales, lo que provoco que estas retomaran las armas. Finalmente
surgió el Frente Nacional Electoral (1958-1974), el cual fue una coalición
entre el Partido Liberal y el Partido Conservador para así buscar una
solución pacífica al conflicto bipartidista que se venía dando desde más
de un siglo. Este suceso marca el fin de la Violencia, pero una de las
mayores secuelas de esta fue la creación de los grupos insurgentes,
tales como: Las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC-
1964), El Ejército de Liberación Nacional (ELN-1964), El Ejército
Popular de Liberación (EPL-1967), El Movimiento 19 de Abril (M-19-
1974), entre otros grupos. Principalmente estos grupos surgieron a
partir del asesinato de Jacobo Prías Alape “Charro Negro” en 1960 bajo
circunstancias que incriminaban al Frente Nacional. Para contrarrestar
a estos grupos, nacen los paramilitares o AUC quienes junto con el
Narcotráfico naciente, protagonizarán muchos de los actos de lesa
humanidad ocurridos durante el Conflicto Armado. Como consecuencia
de este sangriento periodo se encuentran las miles de muertes de seres
inocentes, el desplazamiento de miles de campesinos a grandes
ciudades debido a la guerra, la perdida de muchos territorios rurales, la
desaparición parcial o total de las poblaciones amenazadas durante
este periodo, entre otras situaciones desgarradoras.
Jorge Eliecer Gaitán El “Bogotazo”
Los “Chulavitas” Gustavo Rojas Pinilla
3.1.3 El Conflicto Armado:
Este periodo de la historia es una de las mayores consecuencias de la
“Violencia” en Colombia, e inicia el 11 de Enero de 1960 con el asesinato
del líder comunista Jacobo Prías Alape “Charro Negro”. Este asesinato
provoca la indignación de los grupos insurgentes desmovilizados y por
ende el descontento de los campesinos, que habían visto defraudadas
sus esperanzas en el acuerdo bipartidista de 1958, fue asumido en parte
por los denominados “bandoleros” y del otro lado por los proyectos
políticos revolucionarios emergentes o comunistas, que empezaron a
proliferar basándose en la experiencia cubana.
En efecto, la paz no vino acompañada por reformas de fondo en el
sector agrícola o la reparación a las millones de víctimas despojadas en
La Violencia, lo que provocó que el conflicto por la tierra siguiera latente.
Las tensiones producto del surgimiento de nuevos movimientos sociales
tampoco hallaron un marco de respuesta adecuada desde el poder,
ejercido por el pacto bipartidista del Frente Nacional. Esto a la larga se
convirtió en el caldo de cultivo para un nuevo conflicto armado. Los
temores propios de la guerra fría, y la idea de que la revolución cubana
se acabaría extendiendo por todo el continente, hicieron el resto. En
efecto, desde Estados Unidos se promocionó la denominada Doctrina
de Seguridad Nacional, un concepto utilizado para definir ciertas
acciones de la política exterior estadounidense tendientes a que las
fuerzas armadas de los países latinoamericanos modificaran su misión
para dedicarse con exclusividad a garantizar el orden interno, con el fin
de combatir aquellas ideologías, organizaciones o movimientos que,
dentro de cada país, pudieran favorecer o apoyar al comunismo en el
contexto del enfrentamiento ideológico con la URSS.
Los Bandoleros eran campesinos incluso no pocos analfabetos que
procedían de varios pueblos víctimas de La Violencia, se conformaban
por cuadrillas de grupos como guerrilla y su objetivo era el asalto a
fincas de grandes hacendados con el fin de repartirse el botín entre ellos
y a veces entre los campesinos pobres, cobro de extorsiones a dichos
hacendados y asaltar las fincas, saquearlas y robar las cosechas y otros
pertrechos que había en las mismas. Dichos bandoleros buscaban
como fin último hacer contrapeso a la policía de turno.
Durante los gobiernos de Rojas Pinilla, Alberto Lleras Camargo y
Guillermo León Valencia, se encabezaron fuertes operativos militares
para dar con la captura de ellos o para darles de baja. (Efraín González
Téllez alias ‘Siete Colores’, Jacinto Cruz Usma alias ‘Sangre Negra’,
William Aranguren alias ‘Desquite’, Teófilo Rojas Varón alias ‘Chispas’)
fueron dados de baja tras una ardua cacería, y las llamadas “repúblicas
independientes” fueron recuperadas después de sendos operativos
realizados por el Ejército; el más conocido, la Operación Soberanía
contra la “República de Marquetalia”. La guerra contra estos territorios
se llevó a cabo bajo la presión de la clase política tradicional, recelosa
del contagio comunista y de los efectos que pudiera tener la revolución
cubana en el país, y del gobierno norteamericano, ansioso por apagar
el incendio revolucionario en Latinoamérica. Los miembros de sus
bandas paulatinamente se unirían a la naciente guerrilla del Ejército de
Liberación Nacional (ELN). El último bandolero sobreviviente era
Manuel Marulanda Vélez conocido con el alias de “Tiro fijo” y que
posteriormente seria el creador de las Fuerzas Armadas
Revolucionarias de Colombia (FARC) en 1964. Por otra parte se
encontraba el Ejército Popular de Liberación (EPL) el cual se fundó en
febrero de 1967 por un grupo que integraban Libardo Mora Toro,
Esteban Pedro Vásquez Rendón, Pedro León Arboleda, Francisco
Caraballo, Bernardo Ferreira Grandet, Jesús María Alzate, Diego Ruiz,
Julio Guerra, Luis Manco David y Carlos Aníbal Cácua, surgió como una
expresión armada del Partido Comunista Colombiano Marxista
Leninista (PCC-ML) en el departamento de Córdoba. Estos tres grupos
insurgentes fueron los primeros en establecerse, y aquellos que
contaban con mayor número de simpatizantes, posteriormente
aparecerían grupos como el Movimiento 19 de Abril (M-19), que surgió
en 1974 como respuesta al infame robo ocurrido en las elecciones del
19 de Abril de 1970 el cual dio como ganador a Misael Pastrana Borrero
y significo la derrota de Gustavo Rojas Pinilla, este fue creado como un
grupo guerrillero de zona urbana y fue fundado por un grupo de
estudiantes universitarios (Jaime Bateman Cayón, El Flaco o Pablo;
Álvaro Fayad, El Turco o David; Iván Marino Ospina, Felipe; José
Gregorio Lozano y Luis Otero Cifuentes, junto con Carlos Toledo Plata,
Israel Santamaría, Andrés Almarales, Everth Bustamante García, Iván
Jaramillo y Sebastián Aricapa), otros grupos como el Movimiento
Armado Quintín Lame (MAQL-1984) también se unieron en la lucha por
defender los ideales de izquierda. Pero este conflicto también contó con
la aparición de fuerzas de extrema derecha, conocidas como
paramilitarismo, todo a consecuencia del endeble respaldo del Estado
hacia las víctimas de los grupos insurgentes. Estos grupos
paramilitares, también denominados autodefensas, se extendieron por
diversas regiones del territorio nacional con la participación de ricos
hacendados, colonos, campesinos y pequeños industriales. En la
década de los noventa, diversos grupos paramilitares conformaron una
entidad mayor, de influencia nacional, denominada Autodefensas
Unidas de Colombia (bajo la sigla AUC). La lucha constante entre
grupos armados de extrema izquierda y grupos armados de extrema
derecha es la esencia del conflicto armado en armado en Colombia el
cual tiene una antigüedad de más de 60 años y de cuyo producto se han
derivado miles de actos de lesa humanidad, masacres, secuestros,
extorsiones, atentados, torturas, desplazamientos forzados y de los
cuales se resaltan hechos como: La toma del Palacio de Justicia, la
masacre de Mapiripan, la masacre de Rochela, el atentado al club El
Nogal, la masacre de Machuca, entre otros cruentos sucesos. Cabe
destacarse que los episodios más violentos e inhumanos fueron
propiciados por los paramilitares, quienes habían surgido como plan de
contingencia en contra de las guerrillas y terminaron causando peores
daños que estas. Es preciso hablar de la influencia que el Narcotráfico
tuvo en esta época, carteles como el de Medellín, el de Cali, y el de la
costa, fueron los principales fondos inversores para los grupos bélicos
y conjunto formaron una sangrienta y maléfica alianza que ha producido
en Colombia desde 1964 más de un millón de víctimas entre muertos,
secuestrados, desaparecidos…
3.3 Violencia contra la libertad de prensa:
Al hacer un balance sobre la libertad de prensa en Colombia se pueden
hacer tres grandes conclusiones:
- Riesgo contra la vida que aun continua, son menores que en los
años ochenta y noventa del siglo XX. El oficio del periodismo fue
el de más riesgo con el asesinato del doctor Guillermo Cano,
director del diario El Espectador, a manos del cartel de Medellín;
otro acontecimiento más ofensivo se dio con el asesinato de Jaime
Garzón y el secuestro y violación de una periodista Colombiana a
manos de los Paramilitares, y años después la hoy ex guerrilla de
las FARC puso un carro bomba en frente de las instalaciones de
Caracol Radio, en medio de estas situaciones, centenares de
periodistas fueron amenazados, secuestrados y asesinados.
- Otro riesgo es la auto censura en Colombia, ya que a nivel,
regional y local hay una crisis económica en los medios de
comunicación, lo que ha llevado a que las alcaldías locales, y
gobernaciones, aporten mayor dinero para la prensa, lo que lleva
a los periodistas a guardar silencio frente a acciones ilícitas o
casos de corrupción. La ausencia de prensa fuerte y libre es el
mejor caldo de cultivo para el radicalismo, la desinformación y los
populismos.
- Con la tecnología es increíble que se enteren de las noticias por
twitter, Instagram y un gran porcentaje por WhatsApp, información
imposible de controlar y garantizar la verdad de esta. Un ejemplo
de ello fue, una falsa cadena que manifiesta que los miembros de
las FARC ingresarían a las fuerzas militares, retirando así a
militares para dejar a los ex guerrilleros, lo cual desmintió el
gobierno por la televisión y la radio, al final el Plebiscito se perdió
por información falsa como esta.
En Colombia el mercado de los medios está dominado por dos grupos
económicos que son los propietarios de los dos únicos canales privados
de televisión con cobertura Nacional y de la mayoría de las emisoras
radiales, por lo anterior es difícil creer que haya libertad de prensa. Los
medios de comunicación tienen el poder de entrar en la mente de las
personas e influir en su comportamiento, es por esto que al estar en las
manos equivocadas no se brinda la información a los colombianos de
forma imparcial y objetiva.
Es claro indicar que la libertad de prensa ha sido víctima de infinidad de
detractores, entre los cuales se encuentra el Gobierno Nacional, las
Guerrillas, los Paramilitares, el Narcotráfico, las clases altas, entre otros,
quienes no han permitido que los colombianos gocen de información
completamente verídica e imparcial, provocando que la sociedad
colombiana no este verdaderamente enterada de los hechos que la han
afectado a través de la historia.
Magnicidio de Jaime Garzón Guillermo Cano
(13 de Agosto de 1999) Director del diario El Espectador
3.4 Triangulo de la violencia:
El triángulo de la violencia es un concepto introducido por Johan
Galtung para representar la dinámica de la generación de la violencia
en conflictos sociales. Según Galtung, la violencia es como un iceberg,
de modo que la violencia visible es solo una pequeña parte del conflicto.
Solucionarlo supone actuar en todos los tipos de violencia, que serían
tres:
La violencia directa, la cual es visible, se concreta con
comportamientos y responde a actos de violencia.
La violencia estructural, que se centra en el conjunto de
estructuras que no permiten la satisfacción de las necesidades y
se concreta, precisamente, en la negación de las necesidades.
La violencia cultural, la cual crea un marco legitimador de la
violencia y se concreta en actitudes.
A menudo, las causas de la violencia directa están relacionadas con
situaciones de violencia estructural o justificadas por la violencia
cultural: muchas situaciones son consecuencia de un abuso de poder
que recae sobre un grupo oprimido, o de una situación de desigualdad
social (económica, sanitaria, racial, etc.) y reciben el espaldarazo de
discursos que justifican estas violencias.
3.4.1 Violencia Directa:
Son aquellas situaciones de violencia en que una acción causa un daño
directo sobre el sujeto destinatario, sin que haya apenas mediaciones
que se interpongan entre el inicio y el destino de las mismas. Es una
relación entre entidades humanas (personas, grupos, etnias,
instituciones, estados, coaliciones, etc.) de violencia siguiendo un
proceso sujeto-acción-objeto, sin que casi nada obstaculice la ejecución
del mismo. En consecuencia, para evitarla bastaría con que el sujeto o
los sujetos que deciden ejecutarla decidieran en sentido contrario.
La guerra tradicional ha sido interpretada como el más claro caso de
violencia directa en la que los ejércitos, los soldados, quitaban la vida a
sus víctimas. Otras agresiones como asesinatos, robos, maltratos
domésticos, violaciones, etc., son entendidas también como violencia
directa -también física, psicológica y verbal-. Hasta cierto punto las
primeras etapas de la investigación para la paz estuvieron centradas
ante todo por este tipo de violencia, hasta que se percibió que los
efectos de otras manifestaciones de la misma eran tan o más
devastadores que sus formas inmediatas o más visibles.
3.4.2 Violencia Cultural:
La cultura como conjunto de normas e instituciones propias de cada
sociedad intenta justificar y dar coherencia a todas las actuaciones que
las personas llevan a cabo, favorece la integración entre ellas, con otros
grupos, comunidades, el conjunto de la humanidad y con la naturaleza
y el universo. Por tanto, las culturas han tenido que integrar y armonizar
los conflictos, la paz y en el caso que ahora abordamos, la violencia.
Pero a partir de un determinado momento la cultura no sólo justifica,
sino que también puede promover la acción en un determinado sentido,
por eso nos preocupa seriamente aquellos aspectos en los que disculpa
y promociona la violencia.
Así, la violencia cultural podría identificarse con la ideología de la
violencia, como una especie de superestructura de los sistemas
violentos, unas construcciones culturales que conviven, cubren e
intentan armonizar y darle coherencia. En este sentido, actúa en todos
los ámbitos de la cultura (ética, religión, moral, leyes, ciencia, filosofía,
literatura, arte, etc.). Por ejemplo, ciertos discursos sociales y políticos
se convierten en justificadores de formas de explotación o marginación;
la palabrería y la propaganda alienadora; la manipulación sesgada e
intencional de las ideas para perpetrar con éxito el adoctrinamiento
generalizado; la información deforme de los medios de comunicación
de masas; algunas costumbres; ritos y actos institucionales que pueden
contribuir a difundir directamente la utilidad de la violencia; las
propuestas que incluyen discriminaciones por razones de creencias,
religión, sexo, color de la piel u o tras diferencias físicas; las ideas que
justifican que el acceso al bienestar no sea igualitario o democrático; las
razones que justifican la guerra, la explotación, la marginación, la
pobreza, el analfabetismo, la propia marginación cultural; etc..
En el mundo contemporáneo las realidades de la violencia son cada vez
más complejas, no solamente extienden su presencia a todas las
escalas de las actividades humanas (individuos, familias, grupos,
ciudades, regiones, países, o todo el planeta), sino que se adaptan a
las nuevas formas (colonialismo, imperialismo, aspectos del liberalismo
y la globalización). Veamos como, por ejemplo, desde un sistema
mundial estructurado en centros y periferias de acuerdo con la
capacidad de acceso a los recursos, la violencia cultural genera visiones
que incluyen formulaciones de etnocentrismo, jerarquía, dominación,
meritocracia, sin tener en cuenta el respeto de los derechos humanos,
ni la justicia y la equidad que permitan un desarrollo sostenible y auto
centrado. También los intentos de imponer modelos culturales
universales que infravaloran o niegan la riqueza y el valor actual y
estratégico de la interculturalidad.
Muchas corrientes contemporáneas de la investigación conceden una
importancia esencial al lenguaje en la construcción de la cultura, ya que
se relaciona e induce las formas de pensar y de actuar. Desde esta
perspectiva debemos concederle gran importancia tanto a la promoción
de una cultura de la paz, plural e integradora, como a la des-
construcción de la violencia cultural. Sin ninguna duda, las palabras, las
frases, la lengua se convierten en elementos de primer orden en la
creación de relaciones pacíficas -o en su caso violentas- debemos ser
conscientes de ello y utilizarlas para reconocer a los demás,
dulcificarlas, dotarlas de cariño y amor, liberarlas de agresiones,
marginaciones o ignorancias. Algunos autores han prestado especial
atención los símbolos como elemento central en la construcción de
nuestro lenguaje, conocimiento, actitudes y conductas y, en
consecuencia, podríamos hablar de una violencia simbólica como la
elaboración más abstracta de las discriminaciones y marginaciones
entre los seres humanos.
Muchas corrientes contemporáneas de la investigación conceden una
importancia esencial al lenguaje en la construcción de la cultura, ya que
se relaciona e induce las formas de pensar y de actuar. Desde esta
perspectiva debemos concederle gran importancia tanto a la promoción
de una cultura de la paz, plural e integradora, como a la des-
construcción de la violencia cultural. Sin ninguna duda, las palabras, las
frases, la lengua se convierten en elementos de primer orden en la
creación de relaciones pacíficas -o en su caso violentas- debemos ser
conscientes de ello y utilizarlas para reconocer a los demás,
dulcificarlas, dotarlas de cariño y amor, liberarlas de agresiones,
marginaciones o ignorancias. Algunos autores han prestado especial
atención los símbolos como elemento central en la construcción de
nuestro lenguaje, conocimiento, actitudes y conductas y, en
consecuencia, podríamos hablar de una violencia simbólica como la
elaboración más abstracta de las discriminaciones y marginaciones
entre los seres humanos.
3.4.3 Violencia Estructural:
La violencia estructural está originada por todo un conjunto de
estructuras, tanto físicas como organizativas, que no permiten la
satisfacción de las necesidades. Esta es la peor de las tres violencias
(cultural, directa y estructural), porque es el origen, es la más dañina y
como es complicado identificarla es difícil luchar contra ella. Si en un
problema siempre una parte sale ganando a costa de la otra, esto no es
un conflicto, sino que es violencia estructural. Por tanto, nos
encontramos ante un grave problema.
Para poder responder a cuestiones como, por ejemplo, que es lo que
ha ocurrido para que estalle una guerra en un país que hasta entonces
habíamos creído pacífico, a inicios de la década de los años 70’ del siglo
XX, Galtung y otros desarrollaron el concepto de violencia estructural,
concepto que avanza a una visión de violencia más dinámica y más
invisible definiéndose así: “aquello que provoca que las realizaciones
efectivas, somáticas y mentales, de los seres humanos estén por debajo
de sus realizaciones potenciales”.
El término violencia estructural es aplicable en aquellas situaciones en
las que se produce un daño en la satisfacción de las necesidades
humanas básicas (supervivencia, bienestar, identidad o libertad) como
resultado de los procesos de estratificación social, por tanto, no hay la
necesidad de violencia directa. El término violencia estructural remite a
la existencia de un conflicto entre dos o más grupos sociales
(normalmente caracterizados en términos de género, etnia, clase
nacionalidad, edad u otros) en el que el reparto, acceso o posibilidad de
uso de los recursos es resuelto sistemáticamente a favor de alguna de
las partes y en perjuicio de las demás, debido a los mecanismos de
estratificación social.
La importancia y utilidad del término violencia estructural se encuentra
en el reconocimiento de la existencia de conflicto en el uso de los
recursos materiales y sociales y como tal, es útil para entender y
relacionarlo con manifestaciones de violencia directa (cuando alguno de
los grupos quiere cambiar o reforzar su posición en la situación
conflictiva por la vía de la fuerza) o de violencia cultural (legitimizaciones
de las otras dos formas de violencia, como, por ejemplo, el racismo,
sexismo, clasismo o eurocentrismo).
La violencia estructural sería un tipo de violencia indirecta, es decir, las
acciones que provocan el hambre en el mundo, por ejemplo, no están
diseñadas y realizadas directamente con ese fin, sino que son
derivaciones indirectas de la política económica capitalista y del injusto
reparto de la riqueza. Esto provocaría que las causas que producen la
violencia estructural no sean visibles con evidencia en algunos casos o
en un análisis poco profundo y, por consiguiente, que sea más difícil y
complicado enfrentarse a este tipo de violencia. Por el contrario, la
violencia directa, al ser la más visible de todas permite con mayor
facilidad afrontarse a ella.
La violencia Estructural se manifiesta cuando no hay un emisor o una
persona concreta que haya efectuado el acto de violencia, sino que es
una estructura y se concreta en la negación de necesidades. También
puede decirse que esta violencia es la suma total de todos los choques
incrustados en las estructuras sociales y mundiales, cementadas y
solidificadas, de tal forma que los resultados injustos y desiguales son
casi inalterables.
3.5 Violencia por delincuencia común:
Concepto de Delincuencia
Es una expresión de rechazo o inconformidad una muestra de
descomposición social es que requiere una aplicación de
procedimientos correctivos que restauren las relaciones o el estado de
derecho del individuo a los que les he transgredido su estabilidad
jurídica.
Delincuencia común
Es cometida por un individuo o cuando muchos por dos y que tienen por
objeto de comisión de un delito que podría ser desde una falta menor
hasta una grave y calificada, pero que no trascienden su escala y
proporciones, es decir no son cometidos por bandas, no hay una gran
planeación en los hechos delictivos y no se pretende operar permanente
a gran escala.
Es la delincuencia más común más popular, la que vemos y a la que
tenemos miedo, es por esto que los ciudadanos comunes piensan que
es un problema grave cuando transitan por determinadas zonas en que
pueden ser asaltados y la gente asocia inseguridad con esto
¿Por qué la llamamos delincuencia común?
Homicidios, agresiones contra los policías, robos, drogas, asaltos y
lesiones, son algunos de los delitos que comete la delincuencia común,
aquella que no cuenta con la misma capacidad de daño e la
delincuencia organizada, pero también hace, aquella que no respeta a
ningún sector de la sociedad y que si bien es cierto se hace lo posible
para combatirla no ha sido suficiente para erradicarla.
3.5.1 Delincuencia Común en Colombia
En Colombia, el temor de ser asesinado va en aumento. Según la más
reciente encuesta de la Fundación Ideas para la Paz (FIP) y el Centro
Nacional de Consultoría, más del 80% de los colombianos siente que
su vida está en riesgo. Los grupos delincuenciales encabezan la lista
de organizaciones más temidas por la gente. Las guerrillas se ubican
en segundo lugar.
La encuesta fue realizada en 49 municipios. Los resultados muestran
que los homicidios aún son parte de la cotidianidad del país, pues el
61% de los encuestados afirmó haber conocido casos de asesinato en
el barrio donde habita. Sin embargo, la FIP encuentra una contradicción
entre las cifras de asesinatos y la percepción de seguridad: Mientras en
número de víctimas baja, el miedo aumenta.
Por ejemplo, en Bogotá, dónde los homicidios solo representan un 5,2%
del total de muertes registradas, una gran mayoría de la gente teme ser
asesinada. De hecho, las ciudades son los lugares del país donde más
se siente el temor hacia la violencia homicida. El documento revela que
88% de los consultados en las capitales del país aseguró tener miedo
de morir en circunstancias relacionadas con los hurtos, atracos y otros
hechos relacionados con la delincuencia común.
“En las ciudades principales el temor a ser víctima de homicidio por la
delincuencia común es mayor al del resto del país, a pesar de que allí
los homicidios por atraco vienen cayendo: hace una década
representaban el 9.6% de todos los casos y el año pasado el 6.3%.
Bogotá fue la ciudad que más aportó a este logro, pues las muertes por
atraco pasaron del 11% al 3.7%. Cali y Soledad (zona metropolitana de
Barranquilla) también tuvieron mucho que ver”, aseguran los autores de
la encuesta.
Otro de los elementos que sorprendió a los investigadores es que solo
el 7% de los encuestados aseguró temer por su vida en hechos
relacionados con la convivencia, aun cuando, según Medicina Legal,
esa es una de las mayores causas del homicidio en Colombia.
La FIP indica en el documento que esta desproporción entre percepción
de riesgo y cantidad real de homicidios puede obedecer a factores como
la resolución ineficaz de los homicidios en Colombia (solo dos de cada
diez asesinatos terminan en una condena). Otra de las explicaciones
ofrecidas es la cercanía a las elecciones presidenciales. Según la
encuesta los “sectores que se han opuesto al proceso con las Farc han
buscado infundir temor, mostrando un escenario de deterioro de la
seguridad”.
La terminación del conflicto armado con las Farc y las recientes
negociaciones con el ELN han alterado la percepción de seguridad en
el país. Según el documento, solo uno de cada diez ciudadanos cree
que la violencia homicida aumentará tras el fin de esas guerras.
Los datos indican que el 44% de los colombianos cree que los
homicidios se reducirán en el país tras las negociaciones. Aunque el
41% cree que las cifras de asesinatos se mantendrán iguales.
3.5.2 Tipos de Delincuencia Común:
Asalto a transeúntes:
Los ladrones armados que asaltan a peatones son el dolor de cabeza
de policías, ya que la mayor parte de su jornada la dedican a detener a
estos delincuentes quienes con armas punzo cortantes o armas blancas
cometen sus fechorías.
Carterismo:
Es un delincuente especializado en el robo de carteras de bolsillo y otros
objetos que se suelen portar en bolsillos o bolsos, sin violencia y con la
habilidad necesaria para evitar ser detectado su acto en los momentos
inmediatos al hecho.
Violación:
Es un delito sexual que consiste en el acto de penetrar sexualmente a
otra persona sin su consentimiento. Es un acto de agresión habitual en
la violencia de género, cometido mayoritariamente por personas que
tienen una relación muy cercana con las víctimas, generalmente
cometido por un grupo, o en función de un grupo.
Robo de bienes y artículos menores:
El robo es un delito contra el patrimonio, consistente en el
apoderamiento de bienes ajenos de otras personas, empleando para
ello fuerza en las cosas o bien violencia o intimidación en las personas.
Son precisamente estas dos modalidades de ejecución de la conducta
las que la diferencia del hurto, que exige únicamente el acto de
apoderamiento.
Robo a casas habitación:
El robo a casas habitación es el delito que comete una persona al
apoderarse de pertenencias ajenas, invadiendo propiedades privadas.
Robo de vehículos:
El robo de vehículos es una actividad delictiva con un alto nivel de
organización que afecta a todas las regiones del mundo y está
claramente vinculado con la delincuencia organizada y el terrorismo.
Vandalismo:
Se refiere a la destrucción voluntaria, total o parcial, de la propiedad
pública o privada. Incluye conceptos como el daño al patrimonio, el
grafiti o actos provocación o de activismo, como el culture jamming o
distintos tipos de acciones en internet, como el billboard hacking o la
desfiguración de sitios web.
Grafitis y pinta de muros y monumentos:
Es una modalidad artística de pintura libre, que generalmente es
anónima y se destaca por su ilegalidad, ya que implica pintadas no
autorizadas sobre las paredes de los muros urbanos.