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Historia del Trabajo Digno en Perú

El documento describe la evolución histórica del derecho al trabajo digno en el Perú. Explica que el trabajo no siempre fue reconocido como un derecho humano y que las condiciones laborales eran muy malas, con jornadas de 16 horas. Detalla algunos hitos como la abolición de la esclavitud en 1854 y el establecimiento de la jornada laboral de 8 horas en 1919. También señala que las mujeres y niños sufrían peores condiciones laborales. Finalmente, resume los principales derechos laborales reconocidos en la actual Constituc
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Historia del Trabajo Digno en Perú

El documento describe la evolución histórica del derecho al trabajo digno en el Perú. Explica que el trabajo no siempre fue reconocido como un derecho humano y que las condiciones laborales eran muy malas, con jornadas de 16 horas. Detalla algunos hitos como la abolición de la esclavitud en 1854 y el establecimiento de la jornada laboral de 8 horas en 1919. También señala que las mujeres y niños sufrían peores condiciones laborales. Finalmente, resume los principales derechos laborales reconocidos en la actual Constituc
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Por Anamaría Aldazábal

“El trabajo más productivo es el que sale de las manos de un hombre contento”, decía

Víctor Pauchet, médico cirujano francés de fines del siglo XIX como anticipando las

expectativas que distintas generaciones reclamarían para sí en torno al trabajo decente o

digno como derecho humano.

Antes y en el mismo siglo XIX, en Francia y en Europa los derechos laborales no existían

y las jornadas laborales ascendían a 16 horas diarias, dejándole al hombre solo ocho para

dormir y para estar en casa. En el Perú la historia no era diferente.

El trabajo no siempre fue reconocido como derecho humano; y su ejercicio fue bastante

limitado. La libre elección del trabajo, el acceso a condiciones equitativas y satisfactorias

de trabajo, la protección contra el desempleo, la no discriminación laboral, la igualdad

salarial, la remuneración digna, la protección social y el derecho de sindicación,

promovidos por la Declaración Universal de Derechos Humanos, el Pacto Internacional

de Derechos Económicos, Sociales y Culturales, y Organización Internacional, fueron

consolidándose en el tiempo.

En la actualidad, en el Perú, el derecho al trabajo digno continúa en disputa y sin

consensos generales. Entre los hitos que muestran la evolución de este derecho podemos

destacar:

 La abolición de la esclavitud: En 1823, el Art.11 de nuestra primera Constitución

Política señalaba: “nadie nace esclavo en el Perú, ni de nuevo puede entrar en él

alguno de esta condición”. No obstante, en la práctica la esclavitud

continuó, hasta 1854 cuando Ramón Castilla firmó un decreto específico que

abolía la esclavitud.

 Todo ciudadano puede acceder a un empleo en el Estado: Recién en 1828, la

segunda Constitución Política estipuló: “Todos los ciudadanos pueden ser


admitidos en empleos públicos en el Estado, sin otra diferencia que la de sus

talentos y virtudes”.

 Libertad de oficio: En 1834 la Constitución Política en su Artículo 162 estableció:

“es libre todo género de trabajo, industria o comercio, a no ser que se oponga a

las buenas costumbres o a la seguridad y salubridad de los ciudadanos, o que lo

exija el interés nacional, previa disposición de una ley”.

 Igualdad de oportunidades: el Artículo 170 de la Constitución de 1834,

especificó: “no se reconocen empleo ni privilegios hereditarios, ni vinculaciones

laicales”. Sentando las bases para el principio “igualdad”.

La dación de estas “libertades laborales” da cuenta de las limitantes del ejercicio del

trabajo como derecho humano. Las mismas que afectaron de modo distintos a mujeres,

hombres y niños.

Cinthya Sanborn, en la investigación “Mundos interiores: Lima 1850-1959”, menciona

que entre los años 1900 y 1930, las mujeres representaban entre el 25 y 30 por ciento de

la población económicamente activa de Lima. Ellas se encontraban concentradas en los

sectores de servicios y tenían los peores ingresos y condiciones dentro del mercado

laboral. El chantaje sexual, el despido arbitrario por embarazo y la falta de beneficios por

maternidad eran problemas de la mujer trabajadora de esta época. También refiere que,

el empleo de niños era un factor generalizado en las industrias limeñas; en 1910 el 80%

de obreros en la empresa de textiles Vitarte eran menores de edad, y en La Victoria

mujeres y niños componían la mitad de la población obrera de textiles. Los tratos e

ingresos diferenciados de las mujeres y niños en las fábricas eran determinados por la

autoridad paternalista.

La conquista de las ocho horas laborales. A inicios del siglo XX, los sectores populares

de Lima eran caracterizados por su diversidad social, étnica y por la multitud de


ocupaciones que ejercían. Los obreros textiles al igual que otros trabajadores urbanos que

trabajaban en las fábricas vivían bajo condiciones materiales y laborales muy difíciles, en

medio de relaciones laborales paternalistas o abiertamente de explotación.

Así, desde 1911 los obreros textiles se organizaron y participaron en diversas huelgas

para lograr el reconocimiento de la jornada laboral de ocho horas. En ese contexto,

destacaron personajes como Manuel Caracciolo Lévano y Delfín Lévano, pertenecientes

a la Federación de Obreros Panaderos “Estrella del Perú”, organización que convocó al I

Congreso por la Jornada de ocho horas, en 1918. Logrando que el Estado aprobara la

jornada laboral de 8 horas diarias para las mujeres y los niños por medio de la Ley Nº

2851, el 15 de enero de 1919.

En la actualidad, la Constitución Política del Perú en su Artículo 22 reconoce el

derecho humano al trabajo, los derechos del trabajador y las relaciones de trabajo son

regulados también por otros artículos de la Constitución. Sin embargo hasta el momento

no existe una Ley General de Trabajo que regule el marco general de este derecho en

nuestro país, a diferencia de los derechos a la educación y la salud. El proyecto de Ley

lleva 9 años de espera y su debate no ha logrado el consenso de la Comisión de Trabajo

del Congreso de la República

¿Qué nos dice la Constitución Política vigente y los derechos del trabajador que

respalda la ley máxima del Perú?

 El trabajo es un deber y un derecho. (Art.22) Señala que el acceso al trabajo no

solo es un derecho, sino un deber, ya que es la base del bienestar social de las

peruanas y peruanos, así como un medio de realización de la persona.

Derechos del Trabajador:


 Protección a la madre, menor de edad, discapacitado. (Art. 23) Es de atención

prioritaria las condiciones de trabajo y de acceso a este de las madres durante el

embarazo y después del embarazo. Asimismo, el respeto de los derechos

fundamentales del menor de edad frente a las condiciones de trabajos y la

explotación laboral infantil.

De igual forma, es prioridad del Estado garantizar el derecho al trabajo de las personas

con algún tipo de discapacidad para que su calidad de vida no se vea afectada por posible

discriminación.

 Remuneración equitativa y suficiente. (Art. 24) Toda persona tiene derecho a

un pago que le procure a esta y a su familia, bienestar material y espiritual.

Además toda persona tiene derecho al pago de beneficios sociales y a una remuneración

mínima regulada por el Estado y por las organizaciones que representen a los trabajadores

y empleadores.

 Jornada laboral. (Art. 25) La jornada ordinaria de trabajo es de ocho horas

diarias o cuarenta y ocho horas semanales como máximo. Asimismo, los

trabajadores tienen derecho a descanso semanal y anual remunerados.

 Igualdad de Oportunidades. (Art. 26) No debe existir discriminación de

ninguna índole la relación laboral; es decir, la discriminación de género, de raza,

de condición económica o de otro tipo.

 Libertad Sindical. (Art. 28) El Estado peruano reconoce el derecho a formar

sindicatos dentro de los centros laborales, el derecho a huelga y negociación

colectiva de los trabajadores con los empleadores.

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