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Modelo de Video-Feedback PDF

Este documento presenta el modelo ODISEA de video-feedback para la intervención parental. En 3 oraciones o menos: El modelo ODISEA usa grabaciones de video de interacciones familiares para ser revisadas con los padres, con el objetivo de promover una parentalidad positiva mediante el desarrollo de interacciones sensibles, eficaces y afectivas. Se basa en teorías como el desarrollo humano, el apego, la resiliencia familiar y la parentalidad positiva. El modelo ha demostrado efectividad en mejorar el comportamiento y act
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Este documento presenta el modelo ODISEA de video-feedback para la intervención parental. En 3 oraciones o menos: El modelo ODISEA usa grabaciones de video de interacciones familiares para ser revisadas con los padres, con el objetivo de promover una parentalidad positiva mediante el desarrollo de interacciones sensibles, eficaces y afectivas. Se basa en teorías como el desarrollo humano, el apego, la resiliencia familiar y la parentalidad positiva. El modelo ha demostrado efectividad en mejorar el comportamiento y act
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MANUAL

ODISEA
Modelo de Video-Feedback

Oportunidades para el Desarrollo de Interacciones


Sensibles, Eficaces y Afectivas

1
Autores:
Esteban Alonso Gómez Muzzio
María Magdalena Muñoz Quinteros

Ilustraciones y diseño:
Florencia Olivos Balmaceda

- Enero 2013 -

Para contacto, escribir a:


[email protected]

“Registro de Propiedad Intelectual N°231853. Todos los derechos res-


ervados. Prohibída la reproducción y/o difusión total o parcial de esta
obra, por cualquier medio, sin permiso por escrito de los autores.”

2
MANUAL
Modelo de Video-Feedback

ODISEA
Oportunidades para el Desarrollo de Interacciones
Sensibles, Eficaces y Afectivas

Breve Presentación:
Uno de los mayores desafíos para la investigación aplicada derivada de las ciencias
del desarrollo humano, es el diseño de modelos de intervención sobre actitudes y
comportamientos parentales que permitan promover una parentalidad positiva (Rodrigo,
2010), al ser reconocida como un proceso proximal central para el logro de un
adecuado desarrollo infantil, particularmente en las áreas del lenguaje y el desarrollo
socioemocional temprano o la salud mental infantil (Zeanah, 2009).

Dentro de las posibilidades más prometedoras de intervención parental actualmente


disponibles destaca el video-feedback, implementado y estudiado sobretodo en países
desarrollados (i.e., McDonough, 2004) y más recientemente en nuestro país (Suárez,
Muñoz, Gómez & Santelices, 2009; Gómez & Muñoz, 2012). El video-feedback consiste,
en términos generales, en la grabación de secuencias de interacción (i.e., madre-hijo,
padre-hija, abuela-nieto) en video, para su posterior revisión y reflexión junto a la figura(s)
parental(es) significativa(s), en base a una determinada metodología, con la finalidad
última de modificar ciertas actitudes o comportamientos parentales (y secundariamente
también del niño o niña), en la interacción.

3
Un meta-análisis reciente (Fukkink, 2008) con 29 experimentos (N=1.844 familias)
que utilizaron video-feedback, demostró un tamaño de efecto medio (d = 0.47) sobre
el comportamiento parental (ej. sensibilidad parental); un efecto medio (d = 0.37) en
actitudes parentales (ej., estrés parental, auto-confianza parental); y un efecto pequeño-
medio (d = 0.33) sobre el comportamiento infantil (ej., llanto, conductas de apego).

En algunos estudios, como el Vilnius RCT (Kalinauskiene, Cekuoliene, Van IJzendoorn,


Bakermans-Kranenburg, Juffer & Kusakovskaja, 2009), en que se evaluó el modelo VIPP:
video-feedback intervention to promote positive parenting, se reportan tamaños de efecto
grandes, con d = 0.78 para la respuesta materna sensible, incluso tras controlar la edad
materna, el nivel educacional, depresión, problemas cotidianos, eficacia, género del
infante, y afecto del infante positivo y negativo.

Introducción al Modelo ODISEA


El modelo ecosistémico de video-feedback ODISEA (oportunidades para el desarrollo de
interacciones sensibles, eficaces y afectivas), nace de una experiencia de ocho años de
formación, aplicación, supervisión e investigación en distintos modelos de intervención
con video-feedback, como la Terapia de Interacción Guiada (McDonough, 2004; Suárez,
Muñoz, Gómez & Santelices, 2009; Gómez & Muñoz, 2012) y el modelo “Seeing is
Believing” (Erickson & Kurz-Reimer, 2002). Nuestra experiencia ha estado centrada
especialmente en el trabajo con familias multiproblemáticas o multiestresadas, familias de
acogida y familias adoptivas, aunque recientemente -gracias a nuestras alumnas/os- hemos
empezado a estudiar su efectividad en otros contextos.

El modelo ODISEA se ha enriquecido de los desarrollos teóricos que nuestro equipo ha


formulado en temas como la resiliencia familiar y la parentalidad positiva, incorporando
nuevos conceptos como la “zona de desarrollo próximo de la parentalidad” o el “mapa
de oportunidades de crecimiento familiar” (que se explicarán en este Manual), y sacando
provecho a conceptos con larga tradición en el campo de la intervención en infancia
temprana (i.e., “sensibilidad parental”, “regulación”, “mentalización”).

Desde nuestra perspectiva, el modelo ODISEA aporta una propuesta con pertinencia
cultural, ya que recoge los desafíos únicos que ofrecen las familias latinoamericanas,
distintas en muchos aspectos al modo de entender la parentalidad y crianza que
muestran familias holandesas o norteamericanas, donde los modelos más reconocidos
internacionalmente se han desarrollado. Esperamos este modelo contribuya a la ardua
tarea de nuestros colegas con una nueva herramienta, flexible y adaptable a diversos
contextos de intervención en nuestro país y en el contexto latinoamericano.

4
Referentes Teóricos:
El modelo de video-feedback ODISEA se fundamenta en los siguientes cuerpos de
conocimiento: (a) el modelo bioecológico del desarrollo humano de U. Bronfenbrenner
(Bronfenbrenner & Evans, 2000); (b) la teoría del apego y el desarrollo humano de J.
Bowlby (1989) y su relación con la investigación sobre salud mental infantil (Zeanah,
2009); (c) el enfoque de la resiliencia familiar (Walsh, 2004; Delage, 2010; Gómez &
Kotliarenco, 2010); y (d) el enfoque de la parentalidad positiva (Rodrigo et al., 2010). Los
principales elementos de esta literatura, se recogen a nuestro juicio en la siguiente figura:

Bases empíricas de la Salud Mental Infanrtil


(Handbook of Infant Mental Health, 2009)

· El estrés tóxico y el cerebro · Calidez


· Los periodos “sensibles” · Involucramiento atento
y “críticos” · Resolución sensible
Las Lo escencial
· La experiencia es disponer de del estrés
experiencias
“subjetiva” del tempranas experiencias de · Promoción de la
infante es importan cuidado sensible autoregulación
prioritaria

· Foco en identificar La psicopatología Apoyar las


puede detectarse trayectorias del
razgos en el desarrollo temprano desarrollo · Evaluar e intervenir
previo a la psicopatología en factores de riesgo y
· Foco en diagnosticar protectores del desarrollo
indicadores específicos (0-3) · Diseño Intervención
· Competencia Social y Resiliencia

5
Además, si se aplica en poblaciones de alto riesgo, el profesional debiese conocer la
literatura pertinente, por ejemplo sobre familias multiproblemáticas y en riesgo social
(Gómez, Muñoz & Haz, 2007), entre otras. En el trabajo con familias multiproblemáticas
o multi-estresadas hemos propuesto visualizar cuatro ejes descriptivos para caracterizar
su dinámica, que ayudan a su vez a identificar desafíos específicos para la intervención:
(a) desorganización del sistema familiar en su estructura y comunicación, provocada por
procesos de estrés crónico1 ; (b) como consecuencia de esta desorganización sistémica (o
caos sistémico, haciendo uso del término acuñado por Bronfenbrenner y Evans, 2000), se
observa el surgimiento de múltiples problemas de alta complejidad y gravedad, en más de
un miembro de la familia y crisis recurrentes a nivel personal y familiar; (c) una marcada
tendencia al abandono de las funciones parentales, y la delegación de dichas funciones
en terceros (proceso descrito por Jorge Colapinto (1995) como la disolución de los
procesos familiares); (d) en un contexto de aislamiento de la red social formal o informal,
mostrándose al mismo tiempo excesivamente permeables o totalmente impermeables a
los intentos de ayuda ofrecidos por otros sistemas sociales con los que interactúa (ej., los
centros de salud, los municipios, escuelas, programas de la red Sename, etc.). Estos ejes
descriptivos se resumen en la siguiente figura:

Estrés Crónico
(relaciones “tóxicas”
Aislamiento de la Red para el cerebro) Desorganización del
Social Formal e Sistema Familiar
Informal (estructura y
comunicación)

Poli-sintomatología y
Tendencia al abandono de las crisis recurrentes
Funciones Parentales
Fuente: Gómez, Muñoz & Haz (2007)

La coherencia teórica entre el enfoque bioecológico, y la teoría del apego, la resiliencia


familiar y la parentalidad positiva -junto a sus aportes diferenciadores específicos-
ha demostrado ser un poderoso marco de referencia en nuestra práctica clínica y
de intervención psicosocial. El modelo ODISEA se nutre de todos estos cuerpos de
conocimiento, y el profesional en formación debiese dominar progresivamente sus
conceptos medulares para enriquecer su práctica de intervención.

1
Ámbito en el que la investigación en neurociencia ha demostrado además el correlato neurobiológico del estrés
relacional, en un estrés bioquímico que es literalmente tóxico para el cerebro.
6
Mecanismo de cambio del video-feedback según el modelo ODISEA
Basados en la experiencia práctica de los autores utilizando y estudiando intervenciones
familiares con video-feedback (Gómez & Muñoz, 2012), y en la literatura reciente sobre
los mecanismos y procesos psicológicos, fisiológicos y neuroanatómicos involucrados en la
parentalidad (Swain, Lorberbaum, Kose & Strathearn, 2007), se propone que los efectos
positivos identificados en la literatura (Fukkink, 2008) ocurren por la integración de cuatro
procesos interconectados:

(a) En la sesión de retroalimentación (cuando se revisan y discuten las secuencias


de interacción grabadas en video, o imágenes representativas de momentos de la
interacción), ocurriría un acceso privilegiado al sistema límbico (escenario de las
emociones y la psicopatología, pero también de la salud mental; Schore, 2001). Este
sería el correlato neurobiológico que favorece y potencia los otros dos procesos de
cambio que se describen a continuación, al predisponer psicobiológicamente en forma
favorable a la figura parental hacia el cambio, por la acción de tres mecanismos básicos,
integrados en un proceso que llamamos intensificación psicofisiológica: (1) activación
fisiológica (arousal), (2) atención selectiva o focalizada en componentes de la interacción,
y (3) procesamiento emocional intensificado en el cerebro, permitiendo el reconocimiento
diferencial de rostros y expresiones del propio hijo/a, versus otros niños/as.

(b) Esta mayor activación fisiológica, aumento en los niveles de atención y de


procesamiento emocional en el cerebro, junto a la guía del profesional, favorecería la
posibilidad de mejorar los niveles de sensibilidad parental, en sus componentes de: (1)
observación de las señales comunicativas del niño/a, y (2) de interpretación adecuada,
pero también permitiría explorar conjuntamente con el profesional una interacción
simulada en el relato, es decir, la planificación de nuevas posibilidades de interacción en
futuros encuentros con el niño/a.

(c) Asimismo, en la sesión de


retroalimentación, se re-escribe el
proceso de parentalidad a nivel
narrativo, resignificando muchos
niveles de la relación, modificando los
conocimientos y actitudes parentales y
predisponiendo así a la figura parental
a nuevas posibilidades en la interacción
cotidiana, algo característico de toda
psicoterapia.

7
(d) Posteriormente, en la siguiente sesión de interacción en vivo con el niño/a,
se conectarían estos tres procesos -correlato neurobiológico favorable, aumento de
la sensibilidad parental guiada y reescritura narrativa de conocimientos y actitudes
parentales-, experimentados poderosamente en la sesión de retroalimentación, con el
actuar-en-el-mundo, con el poner en práctica, esta nueva posibilidad relacional.

Estos procesos serán desarrollados a lo largo de este manual en sus distintos apartados.
Sin embargo, es importante aclarar que el mecanismo propuesto aun no ha sido probado
empíricamente, aunque actualmente se está realizando investigación en esta dirección.

8
Antes de comenzar...
Nuestro uso del video-feedback se inicia con
la búsqueda de una estrategia de intervención
efectiva en el trabajo con familias de alta
complejidad. El cuestionamiento sobre la propia
praxis profesional y la frustración generada por
la falta de “cambio” en las familias usuarias de
los servicios sociales en nuestro país, nos hizo
replantearnos la forma de intervenir y el tipo
de enfoque y estrategias utilizadas. Esto nos
lleva a asumir el desafío de buscar de forma
activa herramientas útiles para nuestro trabajo,
sin justificar la falta de cambio o adherencia
por las características de los propios usuarios
o su contexto. La pregunta fue: ¿Hay algo que
pueda movilizar a estos padres, adultos, a querer
cambiar, a incorporar nuevas miradas y nuevas
formas de relacionarse en pos del bienestar de
sus niños/as? ¿Podemos ofrecerles algo más, algo
distinto?

Así llegamos a la Terapia de Interacción Guiada (McDonough, 2004), que fue el primer
modelo utilizado por nuestro equipo. Es importante destacar la apertura y flexibilidad de
los profesionales que se “lanzaron” a utilizar esta nueva técnica. La incorporación de la
tecnología, el uso de la cámara, la grabación, selección de secuencias, la preparación
de la sala para la devolución, cada uno de estos elementos implicó la incorporación
de nuevas habilidades en el equipo y el tiempo y entrenamiento necesarios para
desarrollarlas.

No debe tomarse a la ligera el considerar todos estos puntos a la hora de evaluar la


aplicación de un modelo de videofeedback en el contexto latinoamericano. Pensar qué
tan permeables somos a la incorporación de nuevas tecnologías, negociar el uso de
las horas de atención presencial v/s el uso de horas para análisis de videos por parte
del profesional. Todo esto considerando que los resultados positivos en las familias y
en sus niños/as generan un retorno mayor a la inversión. Hoy contamos con resultados
prometedores (ej., Gómez & Muñoz, 2012) que nos permiten justificar y respaldar el uso
del videofeedback en casos de alta complejidad, aunque esto implique un menor número
de atenciones presenciales por parte de los profesionales del servicio.

9
Con respecto al uso de la tecnología, invitamos a los profesionales a perder el miedo al
uso de los equipos de video y reproducción. Hoy en día su costo es muchísimo menor que
hace 10 años, y la facilidad de su uso es mucho mayor. Podemos contar con cámaras
de grabación de bajo costo y muy buena calidad, fáciles de manejar y transportar, lo
cual permite llevar este tipo de intervenciones a los hogares de los usuarios con bastante
comodidad.

Otro de los cuestionamientos que nos realizamos fue con la recepción de las familias de
esta nueva forma de intervenir, especialmente con el hecho de ser grabados por un otro,
otro que además está en una situación de poder distinta, ya que nuestros primeros casos
eran en su mayoría casos de protección infantil, en los cuales el futuro de los niños/as en
su familia dependía de los resultados logrados por la familia en la intervención. ¿Cómo
sería recibido el registro en video en estas familias?, ¿cómo reaccionarán los latinos
al verse a sí mismos en interacción?, o una pregunta más básica aún: ¿aceptarán ser
grabados? Luego de 7 años de realizar intervención con videofeedback con familias de
diversos sectores (pero especialmente con familias en riesgo psicosocial), podemos afirmar
con confianza, que las familias tienen una muy buena recepción y participan activamente
del proceso de intervención.

Evidentemente hay cierto nivel de pudor, de vergüenza en algunas familias, pero eso
es rápidamente superado una vez realizada la primera retroalimentación, donde el
reconocimiento de la utilidad de la técnica resulta ser el principal motor para continuar e
ir cada vez intentando incorporar formas de interactuar más sensibles y conscientes; hoy
ya contamos con un estudio cualitativo que documenta este proceso, tan relevante para los
profesionales en formación (es una de las principales dudas que nos plantean los colegas
en los cursos de capacitación).

Disfrutar el estar juntos, reaprender a leer e interpretar la interacción,


practicar nuevas formas de respuesta...
Este enfoque puede ser un poderoso mensaje de aliento y esperanza que los anime a
probar una nueva forma de hacer las cosas.

Bienvenidos a la ODISEA de la parentalidad positiva!

10
El Modelo

ODISEA
Paso a Paso
El término “odisea” es un concepto metafórico que resulta apropiado cuando hablamos
del desarrollo parental y familiar a lo largo de la vida, y todavía más si el foco está
centrado en los procesos de superación de la adversidad que entendemos como
“resiliencia” sea a nivel individual (Luthar, Cicchetti & Becker, 2000) o familiar (Walsh,
2004). En el diccionario de la Real Academia Española, se usa para referirse a un
viaje largo, en el que abundan las aventuras adversas y favorables al viajero; otras
definiciones entienden una odisea como un conjunto de dificultades que se oponen
a la realización de un propósito y que requieren tiempo, esfuerzo o habilidad para
superarlas. Precisamente, estos son los procesos que se requiere para superar muchas
pautas de interacción en la familia que resultan dañinas para el desarrollo infantil (y
también para el desarrollo adulto!).

Entre los antónimos de “odisea” encontramos conceptos como “normalidad”,


“habitualidad” y “seguridad”. Es decir, lo opuesto al “cambio”; en este sentido, la
palabra odisea resulta apropiada para mantener fresco el sentido de transformación
de los hábitos -no necesariamente positivos- que se han instalado en las interacciones
familiares; el sentido de crecimiento, de cambio, de navegación hacia nuevos mares,
de abandono de las zonas de seguridad y homeostasis que dificultan el logro de los
objetivos propuestos.

Cada sigla del acrónimo ODISEA


representa un concepto relevante
en nuestro modelo de
intervención con video-
feedback: Oportunidades
para el Desarrollo de
Interacciones Sensibles,
Eficaces y Afectivas. En
la próxima sección, se
revisan estos conceptos
en detalle.

11
Oportunidades
El modelo ODISEA se basa en la visión propuesta por el enfoque de la Parentalidad
Positiva (ver la excelente obra de la Dra. María José Rodrigo y colaboradores, 2009;
2010), referido a que los padres, madres y todo adulto que ejerce un rol parental requiere
de oportunidades para poder aprender, poner en práctica y recibir retroalimentación en su
ejercicio de las competencias parentales. Sin oportunidades no se puede esperar el
despliegue de una parentalidad positiva y todavía menos de la resiliencia parental y familiar
frente a la adversidad. Ahora bien, una primera idea fuerza del modelo es que estas
oportunidades las ofrece el contexto ecológico en que dicha parentalidad se desarrolla.
En este sentido, las organizaciones e instituciones y los profesionales que en ellas trabajan,
pueden comprenderse a sí mismos como potenciales oportunidades que ofrece nuestra
sociedad para el mejoramiento tanto de las condiciones requeridas para el ejercicio de la
parentalidad (ej., autonomía financiera, acceso a servicios de salud y educación), como
de las competencias parentales específicas (vinculares, formativas, protectoras y reflexivas)
que se ponen en juego en la vida cotidiana de una familia en particular.

En el modelo ODISEA, cada sesión de interacción y cada sesión de retroalimentación se


conciben como “oportunidades para el despliegue de una parentalidad positiva”, como
procesos proximales que buscan generar un mayor nivel de competencia (Bronfenbrenner
& Evans, 2000) en el dominio de la parentalidad. Así, la preparación del encuadre, la
selección de las secuencias de video, la planificación de la estructura de conversación
transformativa que se propondrá a la familia en cada encuentro, no son vistas únicamente
como una intervención tradicional, sino como contextos con potencial de crecimiento, como
un “mapa de oportunidades de crecimiento”.

El concepto “mapa de oportunidades de crecimiento parental y familiar”, que hemos


acuñado en los últimos dos años en nuestro trabajo (y que también está a la base de
nuestro modelo de visita domiciliaria), permite
visualizar con claridad que las acciones
desarrolladas en la labor profesional no son
eventos inconexos o actos puntuales, sino que
deben ser vistos como un verdadero mapa
que traza estos espacios de crecimiento,
empoderamiento o competencia. De esta
forma, se evita entender el video-feedback
como una técnica más, y se comprende la
profundidad de lo que está ocurriendo en
cada encuentro, elevando el nivel de alerta
del profesional a cada posibilidad que se
presenta.
12
DESARROLLO
La perspectiva del modelo ODISEA es que las competencias parentales (vinculares,
formativas, protectoras y reflexivas) no son factores estáticos sino procesos dinámicos que
se desarrollan a lo largo del tiempo: así, las cualidades de los procesos proximales -en el
sentido señalado por Bronfenbrenner- que se busca apoyar mediante la intervención con
video-feedback (ej., la sincronía) evolucionan según se expone al responsable parental a
nueva información, experiencias y reflexiones.

Zona de Desarrollo Próximo de la Parentalidad (Gómez, 2012)


Nivel potencial de
Competencia Parental
Vincular

Formativa

Protectora

Reflexiva

Nivel actual de
Estrategia de Mapa de oportunidades
Competencia Parental
intervención de crecimiento familiar
En este nivel, el modelo ODISEA introduce el concepto de “zona de desarrollo próximo
de la parentalidad” que, parafraseando a Lev Vygotsky, nos ayuda a visualizar el
proceso de ayuda a una familia como una estrategia de acompañamiento desde el “nivel
actual” de competencia parental a un “nivel potencial” de competencia parental: donde
la intervención o mapa de oportunidades de crecimiento parental y familiar sería el
equivalente al concepto de andamiaje propuesto por este autor.

13
Parafraseando la definición propuesta por Bronfenbrenner & Evans (2000) sobre
“competencia”, entendemos por competencia parental la adquisición demostrada
y posterior desarrollo de conocimiento, habilidad o capacidad para conducir el
comportamiento parental propio, a través de diversas situaciones de la vida familiar y la
crianza, y en las distintas dimensiones (física, cognitiva, comunicativa, socioemocional) del
desarrollo del niño o niña, con el objetivo último de garantizar su bienestar.

En este marco, la estrategia de intervención basada en registrar en video y seleccionar


secuencias específicas de interacción para su posterior análisis y reflexión con miembros
estratégicos del sistema familiar, se constituye así en el “conector”, el “andamiaje” entre
ambos niveles, el camino (con todos sus senderos) que ha de recorrerse para transitar
desde el presente al futuro, en definitiva, el “mapa de oportunidades de crecimiento
parental y familiar”.

El profesional que implementa video-feedback con el modelo ODISEA, lo hace teniendo


esta idea en mente: que su tarea es actuar como un mediador del desarrollo de la
parentalidad positiva, ofreciendo estímulos enriquecidos (ie., las secuencias seleccionadas
de los videos, o imágenes representativas de un momento de la interacción) para generar
cambios en el conocimiento, actitudes y comportamientos parentales, que permitan
ir progresando desde el estado actual, al estado definido como deseable o al menos
necesario en el ámbito de la parentalidad.

14
INTERACCIONES
Siguiendo el modelo sobre dominios y procesos de construcción de una parentalidad
positiva propuesto por Gómez (manuscrito no publicado), se identifican cinco dominios en
los cuales se construye la parentalidad: el dominio de lo heredado (o la historia genético/
social; en el cual la temporalidad está centrada en el pasado), el dominio de lo vivido
(o el mundo de la praxis, de lo cotidiano, de las interacciones mismas; la temporalidad
está en el presente), el dominio de lo soñado (las expectativas parentales, el proyecto
de vida parental y familiar; la temporalidad está en el futuro); así como el dominio de lo
aprendido (las competencias parentales vinculares, formativas, protectoras y reflexivas),
y el dominio de lo narrado (el mundo de los significados, de las narrativas, de la
perspectiva). Este modelo, que se muestra en la siguiente figura, ayuda a encuadrar las
interacciones en un marco más amplio, aunque sin olvidar que el modelo Odisea trabaja
centrado en la temporalidad presente, de lo vivido y experimentado cotidianamente, en
las “interacciones” familiares actuales.

Dominios y procesos de construcción de una parentalidad positiva


Lo vivido:
la praxis
Resiliencia
Parental

Lo aprendido: Lo narrado:
la competencia los significados
Parentalidad

Lo heredado: Lo soñado:
la historia el proyecto
genético/social
Integración de
la temporalidad
Fuente: Esteban Gómez 2012

15
Aunque en términos de temporalidad el modelo Odisea se centra en el presente abierto
hacia el futuro, en desmedro del tiempo y energías destinadas a elaborar el pasado que
caracterizan a otros modelos, esto no quiere decir que la historia, lo heredado, no tenga
un lugar en el trabajo clínico. Para promover la resiliencia parental, el modelo Odisea
trabaja integrando el dominio de los significados y narraciones (que inevitablemente
está moldeado por esa herencia) con el dominio de lo aprendido, de las competencias
concretas y específicas de parentalidad.

El modelo ODISEA propone que, al iniciar el trabajo, resulta útil identificar el estilo de
parentalidad predominante, según los indicadores generales descritos en la siguiente
figura. Sin pretensión de constituirse en un instrumento de evaluación, sino de guía
general, la combinación de estos indicadores genera cuatro tipos de parentalidad, según
las valencias asociadas a los significados y competencias observados:

Resiliencia Parental

Parentalidad Rígida. Parentalidad Positiva.


(competencias parentales)

Alta competencia parental, pero Alta competencia parental


centrada en las tareas, rutinas a nivel vincular, formativo,
y obligaciones de la crianza. protector y reflexivo. Significados
Significados predominantemente mayoritariamente positivos y
negativos asociados a la crianza. realistas asociados a la crianza.
Conductas de Parentalidad que Conductas de Parentalidad que
facilitan un Apego Evitativo promueven un Apego Seguro.

Dominio de lo Narrado (significados de parentalidad)

Parentalidad Caótica. Parentalidad Ansiosa


Dominio de lo Aprendido

Baja competencia parental, caos Baja competencia parental.


relacional, impredecible. Significados Significados mayoritariamente
negativos e incluso traumáticos positivos pero poco realistas
asociados a la crianza. Conductas de asociados a la crianza. Conductas
Parentalidad que facilitan un Apego de Parentalidad que facilitan el
Desorganizado. desarrollo de un Apego Ansioso /
Resistente o Ambivalente o evitativo.

Fuente: Esteban Gómez 2012


16
La estrategia de intervención (especialmente al trabajar con familias multiproblemáticas
o multiestresadas) para promover la resiliencia parental, será distinta según el tipo de
parentalidad predominante que se identifique al comienzo:

1. Frente a la parentalidad caótica, la estrategia general se centrará en las rutinas,


organización de la vida cotidiana, límites, predictibilidad en las interacciones y estabilidad;

2. Frente a la parentalidad ansiosa, la estrategia general de intervención se centrará en


favorecer la contención y regulación emocional; y

3. Frente a la parentalidad rígida, la estrategia general de intervención se centrará en


favorecer la expresión emocional y el vínculo afectivo.

4. En los tres casos, el concepto de Sensibilidad Parental resulta ser estructurante de todo
el proceso (esta idea se desarrollará en el siguiente apartado).

Como se dijo anteriormente, aunque nuestro modelo enfatiza el espacio interactivo en la


intervención (siendo en esto influido explícitamente por la propuesta de Interacción Guiada
de Susan McDonough, 2000; 2004), nuestra experiencia práctica nos ha mostrado la
importancia de incorporar también los Modelos Operativos Internos de los responsables
parentales en las sesiones de retroalimentación.

Terapeuta
Fuente
Foco
TV

rn cn cc rc

Sensibilidad Modelos Operativos


Parental Internos

17
Como muestra esta figura (adaptada de Stern & Stern, 1989), aunque el profesional
haya planificado centrarse únicamente en elementos de la conducta de la figura parental
(CC), de la conducta del niño/a (CN), o de la interacción entre ambos ( ), las familias
inevitablemente traen a la sesión sus recuerdos, imágenes y emociones relacionadas
con su propia historia (del cuidador, RC, y a veces también del niño/a, RN), aportando
información para direccionar de mejor manera la intervención u ofreciendo nuevos
contextos emocionales para facilitar la transformación y el avance en la zona de
desarrollo próximo de la parentalidad.

El análisis de los cuadrantes de estilos de parentalidad (caótica, ansiosa, rígida o positiva),


permite orientarse en este punto: ¿cuáles son los significados asociados a la crianza y
al rol parental? ¿cómo es la narrativa de la madre o padre al referirse a su experiencia
de crianza, y a la interacción con su hijo/a o niño/a a su cargo? Pero también, ¿cuáles
son las competencias específicas de parentalidad observables en la interacción, actuales
y potenciales? Estos temas se revisarán a continuación bajo el marco global de los
conceptos: sensibilidad, eficacia y afectividad.

18
Sensibilidad parental,Eficacia y Afectividad
Al finalizar la intervención con el modelo Odisea, se espera que las competencias
parentales muestren niveles más altos de sensibilidad parental, sean más efectivas en la
regulación del estrés, la acogida de las emociones y la orientación del comportamiento
infantil, y presenten niveles más altos de afecto positivo, con respecto a la línea de base.

La Sensibilidad Parental: columna vertebral de las competencias parentales

Ventanas para la
intervención

Ofrecer una respuesta


sensible: apropiada y
Interpretar
contingente
Leer las señales las señales
comunicativas adecuadamente
del hijo/a
La “Sensibilidad Parental” aparece como el primero de tres conceptos escogidos para
caracterizar los resultados esperados en este modelo de intervención. Siguiendo a Mary
Ainsworth y colaboradores (1978), se entiende por sensibilidad parental la capacidad
de leer las señales comunicativas del niño/a, interpretarlas adecuadamente y ofrecer una
respuesta parental sensible, apropiada a las características y necesidades del niño/a, y
contingente. Se reemplaza el concepto de sensibilidad materna de Ainsworth por el de
sensibilidad parental, para enfatizar que lo relevante no es el rol de la madre en sí mismo,
sino que el despliegue de las funciones parentales (Barudy & Dantagnan, 2005), las que
pueden ser cubiertas por la madre, el padre, los abuelos, las educadoras de párvulo, las
educadoras de trato directo en residencias de protección, las familias de acogida, entre
otros que ejercen roles equivalentes.
19
En nuestra experiencia, el concepto de “sensibilidad parental” se ha constituido en la
columna vertebral del modelo de intervención Odisea: permite identificar dónde estaría
ocurriendo el problema principal (lectura, interpretación o respuesta) en la parentalidad,
y diseñar una estrategia de intervención diferenciada según este análisis. Por ejemplo, si
el problema está en la lectura de las señales, se estudiará el rol que pueda estar jugando
un problema mayor de salud mental como la depresión posparto, o la capacidad de
empatía presente en el adulto (para un modelo explicativo de la negligencia parental a
partir del rol de la empatía, véase De Paúl & Guibert, 2008). En cambio, si el problema
está en la interpretación de las señales, se abordarán los modelos operativos internos
y los significados que desde estos modelos tiñen la interacción (para un tratamiento
de este tópico en español, véase Rozenel, 2006). Pero si el problema se identifica
especialmente en el tipo de respuesta desplegada en la interacción (pero no en la lectura
o la interpretación), se buscará enriquecer el abanico de respuestas empobrecidas o
estereotipadas que actualmente dominan la interacción.

En términos generales, fortalecer la competencia parental vincular en su componente de


sensibilidad parental, será una meta transversal a todos los procesos realizados con el
modelo Odisea. Vinculado a esta meta, el profesional podrá definir otros ámbitos o focos
de trabajo en la parentalidad dentro del esquema expuesto en la Tabla 1.

Tabla 1: Esquema de competencias y procesos parentales


Competencia Parental Procesos de Parentalidad Positiva
1. Vinculares 1.1 Mentalización
1.2 Sensibilidad Parental
1.3 Calidez Emocional
1.4 Involucramiento Parental
2. Formativas 2.1 Estimulación del Aprendizaje
2.2 Orientación y guía
2.3 Disciplina positiva
2.4 Socialización
3. Protectoras 3.1 Garantías de seguridad física, emocional y psicosexual
3.2 Cuidado y satisfacción de necesidades básicas
3.3 Organización de la vida cotidiana
3.4 Búsqueda de apoyo social
4. Reflexivas 4.1 Anticipar escenarios vitales relevantes
4.2 Monitorear influencias en el desarrollo del niño/a
4.3 Meta-parentalidad o Auto-monitoreo parental
4.4 Autocuidado Parental
Fuente: elaboración propia a partir de Rodrigo, Martín, Cabrera y Máiquez (2009); Rodrigo, Máiquez y Martín
(2010); Barudy y Dantagnan (2005, 2010); Aguirre (2010); Barber et al., 2005 en Florenzano et al. (2009);
Erickson y Kurz-Riemer (2002); Skinner, Johnson y Snyder (2005); Nicholson, Howard y Borkowski (2008); Duncan,
Coatsworth y Greenberg (2009). 20
Como segundo resultado esperado en el modelo Odisea, se espera facilitar el desarrollo
de comportamientos parentales efectivos (el video permite objetivar esta apreciación)
en cuatro ámbitos interconectados que han demostrado ser altamente relevantes para el
desarrollo integral en la infancia y niñez:

a) la regulación del estrés;


b) la acogida empática de las emociones;
c) la orientación positiva del comportamiento infantil; y
d) el cuidado y protección de sus necesidades y derechos.
Por supuesto, estos son procesos constituyentes de la Sensibilidad Parental, no un ámbito
diferente; el modelo utiliza el concepto “eficaz” para enfatizar la búsqueda activa -por
parte del profesional- de indicadores de avance en los procesos de parentalidad de
las figuras parentales o cuidadores significativos. Sabremos que la intervención está
funcionando si observamos que la figura parental logra regular de mejor forma el estrés
del niño/a (ya sea frente a respuestas de miedo, pena, rabia o vergüenza), si es capaz
de acoger sus emociones con escucha activa y empatía, si se involucra activamente en
las funciones formativas de su parentalidad, como la orientación y guía, la estimulación
del aprendizaje y la disciplina positiva; y en última instancia, si es capaz de cuidarlo/a
o alternativamente organizar sistemas de cuidado que garanticen la protección de sus
necesidades y derechos.

La Tabla 1 ofrece un esquema que permite preguntarse sistemáticamente por áreas de


eficacia parental; en esta evaluación será relevante el juicio del profesional, pero también
de terceros que están en contacto con la familia (ej., las educadoras del jardín infantil o
el colegio) y especialmente la percepción de autoeficacia parental de los propios adultos
parentales involucrados en el tratamiento.

El tercer y último concepto en esta tríada (sensibilidad,


eficacia y afecto), destaca la tonalidad general que
se espera observar en las interacciones videadas; se
trata de una parentalidad positiva, donde el Buen
Trato constituye un eje fundante. Por supuesto, siempre
se evaluará el avance durante la intervención con
respecto a la línea de base, pero al mismo tiempo
deberá conservarse en mente la pregunta general
respecto a si la interacción se ha desplazado en su
zona de desarrollo próximo desde el maltrato hacia el
buen trato, o si solamente se ha logrado la ausencia de
mal trato (que no es lo mismo).
21
Premisas, Principios y Prácticas
El modelo ODISEA (al igual que el modelo de visita domiciliaria “Bitácora de
Acompañamiento Familiar”) se sustenta en el marco conceptual aportado por la Family
Resource Coalition of America (1996) para apoyar las prácticas de apoyo familiar, que se
transcriben a continuación:

Premisas
1. La responsabilidad primaria por el desarrollo y bienestar de los niños y niñas yace
dentro de la familia, y todos los segmentos de la sociedad deben apoyar a las familias en
la crianza de sus hijos/as.

2. Asegurar el bienestar de las familias es la piedra angular de una sociedad saludable, y


requiere acceso universal a programas y servicios de apoyo.

3. Los niños/as y las familias existen como parte de un sistema ecológico.


4. Los patrones de crianza infantil están influenciados por la comprensión de los padres
y cuidadores del desarrollo infantil y de las características únicas de sus niños/as, sentido
personal de competencia parental, y las tradiciones y normas culturales y comunitarias.

5. Permitir a las familias construir sobre sus propias fortalezas y capacidades promueve el
desarrollo saludable de los niños/as.

6. El proceso de desarrollo que da forma a la parentalidad y la vida familiar genera


necesidades que son únicas en cada etapa del ciclo vital.

7. Las familias se empoderan cuando tienen acceso a información y otros recursos y se


movilizan para mejorar el bienestar de niños/as, familias y comunidades.

Principios
1. El equipo y las familias trabajan juntos en relaciones basadas en la igualdad y el
respeto.

2. El equipo mejora la capacidad de las familias para apoyar el crecimiento y desarrollo


de todos los miembros de la familia - adultos, jóvenes y niños/as.

3. Las familias son recursos para sus propios miembros, para otras familias, para los
programas y las comunidades.

4. Los programas afirman y fortalecen las identidades culturales, raciales y lingüísticas de


las familias y mejoran su habilidad para funcionar en una sociedad multicultural.
22
5. Los programas están insertos en sus comunidades y contribuyen al proceso de
construcción de la comunidad.

6. Los programas promueven con las familias servicios y sistemas que son justos,
responsivos y transparentes para las familias que sirven.

7. Los practicantes trabajan con las familias para movilizar recursos formales e informales
que apoyen el desarrollo familiar.

8. Los programas son flexibles y continuamente responsivos a los temas emergentes en las
familias y comunidades.

9. Los principios de apoyo familiar se modelan en todas las actividades del programa,
incluyendo la planificación, conducción y administración.

Prácticas
1. Promueva relaciones de largo plazo entre los miembros del equipo y los padres/
cuidadores, que se caractericen por ser cálidas, responsivas y empáticas.

2. Incorpore una variedad de experiencias educativas para los padres/cuidadores,


que les ofrezcan oportunidades para incrementar su conocimiento y comprensión, para
examinar su forma habitual de pensar y hacer las cosas y para hacer cambios positivos.

3. Encuentre a los padres “donde están”, sabiendo que los programas más efectivos
se planifican con el involucramiento de los padres/cuidadores para asegurarse que los
programas sean relevantes a los intereses, preocupaciones y necesidades específicas de
ellos.

4. Construya sobre las fortalezas de las familias, entendiendo que todas las familias las
tienen y que estas fortalezas son como ladrillos para el crecimiento y la mejoría.

5. Reconozca y aborde el contexto en que la familia existe, apreciando y valorando cada


tradición, valores y estilos de vida de individuos, familias, comunidades y culturas.

6. Trabaje con los padres como aliados, apreciando el valor, rol, desafíos y satisfacciones
de la parentalidad.

7. Equilibre la necesidad de los padres de aprender información y desarrollar habilidades


con su necesidad de recibir atención y nutrición afectiva.

8. Responda a las necesidades prácticas de los padres que participan.


9. Incorpore esfuerzos de acercamiento para reclutar familias excluidas en su programa,
informe a la comunidad de su existencia, y promueva la colaboración con otras agencias,
servicios y organizaciones.

23
Metodología
Sobre la base de estas premisas, principios y prácticas de apoyo familiar, el modelo
Odisea de intervención con video-feedback, se conceptualiza como un mapa de
oportunidades para el desarrollo de una parentalidad positiva, caracterizada por
interacciones sensibles, eficaces y afectuosas (o bien tratantes) en la relación de una figura
parental con un infante, niño o niña, en el contexto de un determinado nicho ecológico
de desarrollo (familia de origen, familia de acogida, familia adoptiva, sala cuna o jardín
infantil, residencia de protección, entre otras posibilidades).

Se caracteriza por ofrecer una metodología centrada en los recursos y oportunidades del
ecosistema, que co-construye una ruta de progreso en la zona de desarrollo próximo de la
parentalidad, comenzando desde el nivel actual de competencias parentales observadas
(vinculares, formativas, protectoras y reflexivas), hacia un nivel potencial de competencia
parental.

Este modelo sigue un protocolo estándar de implementación, con áreas de flexibilidad


para favorecer la adaptación a las diversas realidades de cada ecosistema. La estructura
predefinida se ordena siguiendo la secuencia:

Encuadre y
Alianza
Oportunidades
de Interacción:
registro en video

Análisis de Video:
Sesión de selección de se-
Retroalimentación cuencias (+) y (-)
Familiar o Grupal
(opcional)

Sesión de
Retroalimentación
Individual
24
Primer encuentro
ENCUADRE y ALIANZA

1.Participantes: el o los adultos responsables o figuras parentales con quienes se


realizará la intervención.

2. Foco: el foco principal de este encuentro es sentar las bases para una sólida Alianza
de Trabajo, por lo que las habilidades personales de vinculación afectiva con la familia y
credibilidad resultan fundamentales. En segundo lugar, y dependiendo de la información
previa disponible, se destinará tiempo en este encuentro a Explorar Antecedentes y co-
construir un foco de la intervención. Evidentemente, este proceso será distinto para una
familia con la que se inicia un trabajo por primera vez, que con aquella que es referida
internamente entre colegas de un equipo (donde ya existe, por ejemplo, una ficha clínica).
Si no se cuenta con antecedentes previos, se sugiere recabar información sobre los
siguientes tópicos: (a) Del niño/a: síntomas y conductas relevantes, desarrollo psicomotor
y socioemocional, descripción que realiza el adulto de sus características y capacidades;
de ser posible, es útil disponer información sobre su estilo de apego, conductas habituales
frente al estrés y comportamientos de exploración de su entorno; (b) Del adulto y la
familia: embarazo, parto, historia médica de la familia (priorizando la identificación de
psicopatología en el adulto); historia de crianza de los padres (puede ser útil aplicar la
Entrevista de Apego Adulto, si se cuenta con formación apropiada); pautas y dinámica de
la familia (priorizando la identificación de situaciones de maltrato, negligencia o abuso
sexual); y estresores ambientales actuales versus fuentes de apoyo disponibles. Esta
pauta debe ser adaptada por cada profesional según los requerimientos y objetivos de su
contexto laboral. Instrumentos que han resultado útiles en nuestra práctica para realizar
esta evaluación es el Índice de Estrés Parental PSI-SF (Abidin, 1995), el ASQ-3 y ASQ-SE
(Squires, Bricker & Twombly, 2006), y la escala de evaluación familiar NCFAS (Valencia
& Gómez, 2010), entre otros. En tercer lugar, este encuentro debe fijar el Encuadre de las
condiciones, explicar la metodología a utilizar, los derechos y deberes de la familia frente
al tratamiento.

25
3. Método: se basa en un diálogo centrado en los recursos: la familia debe recibir el
mensaje de que somos colaboradores de su proceso de cambio, y que el cambio y la
resiliencia familiar es posible! Es importante revisar las premisas, principios y prácticas
descritos previamente, especialmente la práctica 4 (“construya sobre las fortalezas de las
familias, entendiendo que todas las familias las tienen y que estas fortalezas son como
ladrillos para el crecimiento y la mejoría”); la práctica 5 (“reconozca y aborde el contexto
en que la familia existe, apreciando y valorando cada tradición, valores y estilos de vida
de individuos, familias, comunidades y culturas”) y la práctica 6 (“trabaje con los padres
como aliados, apreciando el valor, rol, desafíos y satisfacciones de la parentalidad”).

Tras abordar, conversar y acordar los principales focos señalados (alianza, antecedentes y
encuadre), se firma un contrato de participación tipo (ver anexo) donde se completan los te-
mas definidos de común acuerdo, y se da la aprobación explícita a las metas del tratamiento.

Según los antecedentes recopilados, los temas definidos de común acuerdo y las posibilidades
del contexto de intervención, se optará por implementar uno de tres procesos posibles del
modelo ODISEA:

ODISEA ODISEA ODISEA


Básico Intermedio Avanzado

· Enfoque Promocional · Enfoque Preventivo · Enfoque Rehabilitación


· Casos de baja/mediana · Casos de mediana · Casos de mediana & alta
complejidad. complejidad. complejidad.
· Sin maltrato o negligencia. · Indicadores leves de Indicadores leves &
· Psicopatología moderada/ maltrato o negligencia. moderados de maltrato o
leve o ausente. · Psicopatología moderada/ negligencia.
leve o ausente. · Psicopatología moderada/
leve o ausente.

4 Sesiones: 6-8 sesiones 9-12 sesiones


2 videos 3-4 videos 4-6 videos
2 revisiones 3-5 revisiones 5-8 revisiones

26
Segundo encuentro
PRIMERA SESIÓN DE INTERACCIÓN VIDEADA

1. Participantes: todos los miembros del sistema familiar con quienes se trabajará.
(NOTA: nuestra experiencia muestra que en los primeros procesos en que se implemente
el modelo Odisea, es recomendable trabajar centrado en una díada, dadas las
complejidades de análisis de las interacciones videadas, cuando se trata de tríadas o
sistemas más complejos).

2. Lugar: En el centro o domicilio de la familia. En casos de dificultades de espacio y si


el clima lo permite puede ser en el patio o parque. Se sugiere tener una caja de juguetes
transportable para visitas domiciliarias ante la posibilidad de no contar con juguetes en
los hogares.

2. Foco: oportunidad para explorar los patrones de interacción actuales en diversas


situaciones de interacción y registrarlos en video.

27
3. Método:se realiza una sesión de interacción familiar de 15-20 minutos máximo.
(NOTA: generalmente los cinco primeros minutos son de exploración, por eso se define
este margen de tiempo, para facilitar la aparición de los patrones de interacción).

La grabación de la sesión se realiza con cámara en mano o con trípode y el profesional


en la sala o lugar de grabación. Desde el Modelo ODISEA, la información que puede
obtener la persona del técnico o profesional estando presente en la interacción abre
también nuevas oportunidades al análisis y la intervención.

Durante la sesión, se organizan dos momentos relevantes:

a) Oportunidades de interacción: el modelo ODISEA propone 5 oportunidades de


interacción a explorar con la familia.

SIEMPRE se ofrece como primera oportunidad de interacción el Juego Libre, poniendo


a disposición de la familia distintas posibilidades acorde al rango etario de los niños/as
(bebés, pre-escolares, escolares).

En etapas intermedias del proceso se pueden proponer otras oportunidades de


interacción: juego estructurado, alimentación, cuidados cotidianos, lectura dialógica de
cuentos, e incluir en el juego el orden/disciplina parental. El profesional elige una de
estas oportunidades de interacción para proponerla a la familia. Luego se da inicio a
la interacción, siendo registrada en video (ver apartado sobre aspectos técnicos de la
filmación).
i. Interacción lúdica libre, en la que se pide a la familia jugar libremente a
lo que quieran o se les ocurra, con los diversos juegos, juguetes y materiales
(ej., pinturas, plasticina, lápices de colores, etc.) disponibles en la sala o con
aquellos que llevó el profesional al domicilio en su caja de juegos. Elementos
importantes a observar en el juego libre es si logran construir una historia o
no; si el juego tiene algún tipo de orden, o si se trata de una interacción más
bien caótica, desestructurada, agresiva o sin finalidad aparente; si tiene inicio,
desarrollo y cierre o si, por ejemplo, el juego consiste en sacar un juguete
tras otro, abrumando al niño/a con estímulos, entre otras opciones. En caso
de que el vínculo esté fuertemente dañado entre el niño/a y el adulto, se
recomienda privilegiar sólo el uso de interacciones lúdicas.

ii. Interacción lúdica estructurada, en la que se intenciona un tipo determinado


de juego (por ejemplo, armar un rompecabezas o pintar un cuadro,
armar una casa con legos o jugar yinga) con la finalidad de estudiar una
determinada interacción que se hipotetiza ligada al foco clínico (por ejemplo,
la resolución colaborativa de desafíos, la regulación de la frustración o la
estructura en la interacción); 28
iii. Interacción de alimentación, especialmente indicada con infantes, en
que se busca estudiar patrones de regulación asociados a la situación de
alimentación: tipos y calidad de las iniciativas del bebe (ej., exploración
con la comida), reacciones aversivas y conflictos; y por otra parte, el
acompañamiento favorable del adulto frente a la comida, versus la presencia
de reacciones adversas o cambiantes y la capacidad de negociación de
la figura parental. Al preparar esta interacción, es importante considerar
las rutinas de alimentación del niño/a, horarios, tipos de comida, etc.,
conversando y acordando previamente con el adulto responsable el tipo,
cantidad y momento de alimentación.

iv. Interacción de cuidados cotidianos, especialmente indicada con infantes,


en que se busca estudiar patrones de interacción asociados a situaciones
cotidianas de muda, baño o hacer dormir. Al igual que con la alimentación,
debe conversarse previamente con la figura parental horario más apropiado y
condiciones de filmación.

v. Lectura dialógica de cuentos, indicada para todo el rango de edad cubierto


por el modelo (0-6 años), consiste en leer un cuento al niño/a, incorporando
dos características esenciales identificadas por la investigación empírica: (a)
entusiasmo: leer los cuentos con expresión y entusiasmo, intentando capturar
la atención del niño/a (puede practicarse previamente); y (b) diálogo:
generar una conversación sobre el cuento con el niño/a, logrando que existan
turnos en la comunicación. Una idea interesante a considerar, es el uso de
cuentos temáticos en esta actividad (p.ej., libros sobre las emociones, cuentos
sobre el nacimiento de un hermanito/a, historias sobre separación/divorcio/
duelo).

vi. Interacción de Ordenar la sala, pieza o dormitorio. Esta interacción se


registra siempre asociada a una de las interacciones anteriores, pero en fases
posteriores de la intervención: se debe recordar que el primer paso siempre
es mejorar el vínculo a través de lo lúdico. La disciplina viene después.
Esta oportunidad permite observar patrones de interacción asociados al
despliegue de la disciplina parental (coercitiva/controladora, positiva o
ausente). Se registra en video el cierre de la interacción, hasta que la sala
quede ordenada, los juguetes o cuentos guardados, etc. Si el niño/a se
desregula (i.e., hace una “pataleta”), se puede ayudar al padre/madre o
cuidador/a con instrucciones breves y simples (ej., “acércate”, “dale una
instrucción clara”, “baja a su altura”, “míralo a los ojos”, “persiste”, etc.).
La finalidad última es que el niño/a efectivamente obedezca el liderazgo
parental, regule su estrés y oriente efectivamente su comportamiento, sin
recurrir a violencia, amenazas o agresión. NOTA: Si el adulto parece perder
el control de sí mismo/a, es importante detener la grabación y asegurar la
protección del niño/a.
29
b) Reflexión e integración: después de registrar en video la interacción de 15-20
minutos, el profesional inicia una segunda etapa de entrevista, en la que el objetivo es
reflexionar sobre lo que acaba de suceder en la interacción. Esta fase se guía por una
pauta de preguntas sugeridas, que el profesional puede complementar según sus propios
objetivos y experiencia clínica.

Preguntas sugeridas:
1. ¿Cómo se sintieron durante la interacción?
2. Esto que acaba de pasar, ¿sucede también en casa? ¿qué tan
frecuente es que... (jueguen juntos, ordenen juntos, etc.)?
3. Esta forma de relacionarse, ¿le resulta cómoda? ¿la disfruta? ¿y su
hijo/a (nieto, etc.)?
4. ¿Qué es lo que más les ha gustado de esta experiencia?
5. ¿Qué es lo que ha sido más difícil de manejar?
6. En relación con el objetivo que acordamos la entrevista pasada, ¿qué
aspecto novedoso o importante diría usted que aprendió o descubrió
(sobre sí misma/o, sobre su hijo/a, etc.) el día de hoy?
7. ¿Cómo podríamos incluir (o incorporar) este aprendizaje, en el día a
día, durante esta semana? ¿En qué espacios?
8.¿Se anima a realizar algún compromiso para cambiar algo de su
parentalidad esta semana? (tenga la tranquilidad de que puede no
hacerlo si todavía no se siente preparada/o).
9. De todo lo que vivió y que hemos conversado, ¿qué le gustaría o sería
importante para usted que conversáramos o profundizáramos en nuestro
próximo encuentro, cuando analicemos el video? ¿en qué quisiera usted
que nos fijáramos con mi colega cuando revisemos su video?
10.¿Tiene alguna duda sobre qué haremos en nuestro próximo
encuentro/entrevista?

30
Primer análisis de video

1. Participantes: profesional a cargo o dupla a cargo de la intervención.


Nota: el modelo Odisea opta por no realizar retroalimentación inmediata, sino que
se pide generar un espacio separado de análisis del video, sin la familia presente, e
idealmente en dupla profesional, para facilitar la discusión y reflexión teórica libre, y para
permitir una mejor planificación de la sesión de retroalimentación a la familia.

2. Foco: realizar análisis del video y seleccionar secuencias a trabajar en el siguiente


encuentro de retroalimentación.

3. Método:
a) Primero: Panorámica. Revisar el video completo, hacerse una idea global de la
calidad de la interacción y los distintos momentos representativos del video. Una técnica
útil en esta primera fase es “ponerle título” a los momentos representativos del video (ej.,
“el niño excluido”, “el terremoto”, “la sonrisa cómplice”).
i. En este momento se sugiere contrastar la primera impresión del
terapeuta durante la grabación (cómo se sintió, con qué opinión salió de
la sala) y la impresión que tiene ahora observando la grabación.

ii.Identificar la atmósfera emocional y afectiva general del video:


Afectuosa, cálida, entretenida, aburrida, monótona, triste, hostil, tensa,
etc. A veces sucede que el video se divide en momentos con tonalidad
afectiva general diferentes: por ejemplo, una primera mitad del video
donde la interacción era afectuosa y cálida, y una segunda mitad del
video que resulta aburrida o monótona.

31
b) Segundo: Patrones. Identificar patrón o patrones de interacción observables en
las secuencias negativas de interacción. Este patrón (patrones) de interacción ayudarán
a precisar mejor el foco o hipótesis de trabajo. El foco o hipótesis de trabajo es una
construcción clínica que integra los antecedentes recopilados en el encuadre/alianza,
con las interacciones observadas en video, utilizando para ello el marco conceptual
propio del modelo ODISEA (enfoque de la parentalidad positiva, que integra conceptos
de la teoría del apego, la teoría ecosistémica del desarrollo humano y la teoría de la
resiliencia familiar). El foco ayudará a dirigir el trabajo de reflexión en la siguiente sesión
de retroalimentación y la elección de las nuevas oportunidades de interacción que se
ofrecerán en las sesiones videadas.
NOTA: recordar anotar minutos y segundos del video donde aparece cada secuencia.

c) Tercero: Secuencias. Identificar secuencias positivas de interacción donde se


observen cualidades de interacción sensible, eficaz y/o afectuosa. También es útil
identificar secuencias negativas de interacción, donde se observen indicadores de poca
sensibilidad, regulación ineficaz del estrés o el comportamiento infantil y/o interacciones
agresivas, hostiles, maltratadoras o abandónicas.

Las secuencias se registran en una hoja con dos columnas. En la primera columna se anota
el minuto y segundos del video o imagen a usar (para poder encontrarlos fácilmente
luego, en la próxima sesión), y en la segunda columna se describe brevemente el
contenido -puede ser útil colocarle un “título”- y algunas preguntas a realizar en la sesión
de retroalimentación (ver el apartado de precisiones a la técnica de retroalimentación),
constituyendo una ayuda memoria para el profesional.

Para identificar las secuencias (o imágenes) positivas y negativas en la interacción, se


pueden utilizar los indicadores aportados por la Escala de Sensibilidad del Adulto,
desarrollada por Santelices et al. (2012) de la Unidad de Primera Infancia de la Pontificia
Universidad Católica de Chile; para facilitar el acceso a este material, se transcriben en el
Anexo.

También puede ser de utilidad considerar los indicadores aportados por el instrumento
CARE-Index elaborado por Patricia Critenden (1981), que considera la observación de:
expresiones faciales (ej., atenta, tensa, enfadada, sin expresión), expresiones vocales (ej.,
suave, artificial, agresiva, lenta), posición y contacto corporal (ej., confortable, intrusiva
o torpe), expresión de afecto (ej., afectuosa, hostil, indiferente), ritmo de la toma de
roles (ej., con participación del niño, controlados por el adulto o con juegos paralelos),
control y elección de actividad. Este sistema de análisis de la interacción, permite
además identificar características parentales: sensitiva, controladora y no responsiva; y
características del niño/a: cooperativo, difícil, compulsivo/complaciente, y pasivo.
32
Asimismo, resulta útil conocer el trabajo de análisis de interacciones desarrollado por B.
Beebe (ej., 2006), donde expone un modelo simplificado de análisis centrado en tres ejes:
tiempo, espacio y afecto.

1. TIEMPO: corresponde al timing de la interacción, y consiste en observar el ritmo,


las pausas y las tomas de turnos en la interacción.
2. ESPACIO: es el patrón de uso del espacio, y considera dos procesos: el acercamiento,
y el alejamiento/evitación/o retirada.
3. AFECTO: son las expresiones de afecto que es posible identificar en el video, a
nivel facial, vocal o corporal.

Es importante enfatizar que el modelo ODISEA privilegia la retroalimentación de


secuencias POSITIVAS de interacción en la primera(s) retroalimentación(es). En casos
de madres con depresión, siempre se muestran secuencias positivas. En otros casos,
el profesional tratante debe evaluar la conveniencia de intercalar secuencias positivas
de interacción con la discusión de secuencias negativas de interacción: nunca se debe
realizar una sesión de retroalimentación exclusivamente con secuencias negativas. Si se
decide realizar una sesión que intercale secuencias positivas con secuencias negativas
de interacción, existen dos criterios relevantes a considerar: (a) las secuencias negativas
solo se muestran en etapas intermedias o avanzadas del proceso; y (b) las secuencias
negativas siempre se discuten desde la lógica teórica propuesta por el modelo ODISEA,
es decir, como desafíos a superar, nunca como déficits o falencias en la parentalidad del
padre, madre o cuidador/a significativo del niño/a.

NOTA: aunque resulte evidente, es importante recordar anotar minutos y segundos


del video donde aparece cada secuencia, sea positiva o negativa, para facilitar la
búsqueda de las secuencias durante la sesión de retroalimentación.

33
Tercer encuentro
PRIMERA SESIÓN DE RETROALIMENTACIÓN

1. Participantes: en la mayoría de las ocasiones, se trabajará con los adultos


significativos (ej., la madre o el padre).
Sin embargo, también puede planificarse sesiones de retroalimentación que incluya al
niño/a si es mayor y se estima que se beneficiará -tanto el niño como los adultos- de su
presencia. Si los temas a dialogar son delicados, dolorosos o incluso traumáticos, no se
recomienda la participación de niños/as en la sesión; al contrario, puede ser necesario
crear una atmósfera de intimidad para el tratamiento de determinados tópicos. En estos
casos, debe pensarse en cómo se resolverá la necesidad práctica de quién cuidará al
niño/a mientras dure la sesión.

2. Foco: conducir una conversación transformadora a partir del análisis de las secuencias
positivas de interacción seleccionadas. Acordar nuevas estrategias o posibilidades de
interacción que se explorarán en el próximo encuentro de interacción videada.

3. Método: la retroalimentación se define como aquella intervención orientada a


construir un entramado de estímulos cognitivos y emocionales a partir de la observación
de secuencias de interacción familiar registradas en video, con la finalidad de gatillar
procesos narrativos de descripción, vivencia y reflexión sobre las relaciones familiares.

Al abordar cada secuencia de video o imagen seleccionada, la técnica de


retroalimentación sigue siempre el mismo orden de profundización:

34
a) DESCRIPCIÓN: con la finalidad de que la persona tenga una primera aproximación al
estímulo, se utiliza la descripción: “descríbame lo que ve en este video/imagen”, “¿qué
está pasando aquí?”, etc.;

b) VIVENCIA & EXPERIENCIA: con el objetivo de gatillar procesos de emoción, mentalización


y empatía, las intervenciones se dirigen a conectar con las vivencias y experiencias
representadas frente al video: “¿qué estaba sintiendo usted en ese momento?”, “¿qué
estaría sintiendo su hijo/a?”, “¿qué pensó?”, “si su hijo pudiera contarnos lo que estaba
pensando, ¿qué nos diría?”, etc.;

c) REFLEXIÓN: en tercer lugar, se complementan los procesos anteriores con una


conversación transformativa, sobre diversos tópicos significativos de la parentalidad de
este hijo/a, de su propia experiencia de crianza cuando niño/a, de su modelo operativo
interno, entre otros; la reflexión pretende elaborar temáticas provenientes de los cinco
dominios de la parentalidad: el dominio de lo heredado, de lo vivido y de lo soñado, el
dominio de lo aprendido y el dominio de lo narrado. Esta reflexión irá avanzando hacia la
toma de acuerdos a explorar en la próxima oportunidad de interacción.

La sesión de retroalimentación en el Modelo ODISEA se organiza en tres partes:


apertura, trabajo clínico y cierre. Para profundizar en los tres momentos de la sesión de
retroalimentación y las técnicas específicas de retroalimentación, consultar el apartado
“Precisiones a la técnica de la retroalimentación en el video-feedback”.

35
Encuentros Posteriores

REPETICIÓN DEL CICLO

Tras haber realizado la primera sesión de retroalimentación se completa el ciclo expuesto


al inicio de este apartado: encuadre inicial, primera sesión de interacción videada, análisis
del video, primera sesión de retroalimentación.

En este punto, el profesional puede escoger entre dos opciones: iniciar una segunda sesión
de interacción videada o bien alargar el proceso de retroalimentación, dedicando una o
dos sesiones más para trabajar con miembros estratégicos del grupo familiar.

Cualquiera sea su opción, es fundamental dialogarla con la familia, de tal forma de


asegurar el compromiso de los participantes con el proceso propuesto, en concordancia
con las premisas, principios y prácticas que guían el modelo ODISEA.

La repetición del ciclo se enmarca en la opción que se haya tomado inicialmente, en


consideración al grado de complejidad del caso, la presencia de indicadores de maltrato,
negligencia o vulneraciones de derechos y la psicopatología del responsable parental:
(a) Odisea Básico, 4 sesiones; (b) Odisea Intermedio, 6-8 sesiones; o bien (c) Odisea
Avanzado, 9-12 sesiones.

36
Algunas consideraciones sobre el proceso de Intervención Familiar
con Video-Feedback (aprendizajes a partir de la práctica)

Primera Sesión de Juego Familiar:


- Frente a la curiosidad del niño o niña por la cámara de video: explicarle lo que vamos a
hacer y para qué, mostrarle cómo se ve por la pantalla.
- Generalmente se observa juego exploratorio: exploran el espacio, las cajas, los juguetes.
- Algunos adultos se ponen nerviosos, en general no hay dificultades.
- Adultos no acostumbrados a jugar se observan un poco desorientados, no saben qué
hacer.
- En la mayoría de los casos, al indicarles los 5 últimos minutos tratan de apurar el juego,
sacan más juguetes, ignoran el cierre, sólo algunos guían al niño para el cierre.
- En los comentarios posteriores al juego, en la mayoría de los casos en los cuales el
motivo de consulta son los problemas conductuales del niño o niña lo más recurrente es
“esto fue puro show para la cámara”, “esto no es la realidad”, “es porque estamos aquí,
lo viera en la casa”.

Primera Sesión de Video-feedback:


- Para algunos es la primera vez que se ven en video, los impresiona confrontarse con su
propia imagen: “así me veo”, “me veo gorda”, “¿esa cara pongo?”.
- Algunos adultos tienen dificultades para mentalizar, se quedan en la conducta concreta.
En estos casos hay que modelar el cómo mentalizar y guiar su reflexión.
- Para destacar los aspectos positivos es útil el recurso del “adulto in-sensible hipotético”
(que no responde, que no mira cuando le habla al niño o niña, que controla, etc.) o el uso
del recurso del “experto” y las “investigaciones” (que muestran lo positivo de la conducta
desplegada por el adulto para el desarrollo infantil).
- La mayoría se sorprende y emociona con los aspectos positivos de la relación con el niño
o niña.
37
- La mayoría verbaliza la utilidad de “verse” a sí mismo en la interacción para poder
generar cambios concretos: “es que es distinto verse, que sólo hablar de los problemas”,
“es que si no lo veo, no lo creo, no me doy cuenta”.

Durante el Proceso:
- Aparecen inquietudes sobre cómo transferir los cambios en sesión a lo cotidiano.
Destacar la importancia de las tareas inter-sesión y empoderar a los padres en su rol.
- Aumentan las demandas de atención por parte del niño o niña. El adulto se siente más
demandado, pero reconoce mejoría en la relación con el niño o niña.
- En casos derivados por maltrato físico o psicológico el niño o niña tiende a empeorar
su comportamiento antes de incorporar los nuevos estilos de interacción, lo cual debe ser
advertido a los adultos.
- No transformar la Intervención Familiar con Video-Feedback, en Terapia de Pareja o
Terapia Individual. Siempre se trabaja con aspectos de la historia de vida de cada uno de
los adultos pero considerando cómo estos elementos, experiencias, sentimientos, afectan la
interacción actual con el niño o niña (por ejemplo los aspectos transgeneracionales).
- Consolidar los cambios en la interacción, no apresurar el cierre. Muchos padres sienten
que sólo con la comprensión de las interacciones disfuncionales la intervención es
suficiente, pero el objetivo es ENTRENAR habilidades que puedan ser transferidas a la
cotidianeidad para lo cual se necesitan más sesiones de juego.

Cierre:
- Reforzar logros, y enfatizar los cambios con respecto al foco de la intervención.
- Destacar que pueden enfrentarse nuevos desafíos en la relación con el niño o niña.
- Se sugiere realizar un video de seguimiento y posterior feedback, 4 a 6 semanas después
del cierre.
- Entregar una selección de secuencias grabadas.

38
Técnicas para una Comunicación Efectiva
Al aplicar el modelo ODISEA, usted se verá enfrentada
al desafío de construir en cada encuentro una relación
colaborativa, y desarrollar estrategias efectivas de
comunicación que le permitan sostener conversaciones
transformadoras, que promuevan los cambios co-construidos
con la familia. A continuación le ofrecemos algunas ideas
para utilizar diversas herramientas comunicacionales en
dichas conversaciones:

1. Preguntas abiertas: permiten abrir la conversación y explorar más un tema.


a. Dígame lo que ocurrió...
b. Quisiera saber más sobre sus dificultades con...
c. ¿Qué significa eso para usted?
d. ¿Cómo fue esta experiencia para usted?
e. ¿Puede contarme más sobre esto?
f. Dígame más acerca de lo que estaba pasando con...
g. Cuénteme sobre lo que pasó ayer...

2. Preguntas cerradas: permiten recolectar información más precisa.


a. ¿Cuánto tiempo lleva usted en esta relación?
b. ¿Cuántos años tiene su primer hijo?
c. ¿Qué dijo el médico que usted tenía que hacer?
d. ¿Qué dijo el juez que usted tenía que hacer?
e. ¿Cuándo tiene su siguiente hora en el CESFAM?
f. ¿Cuándo es la próxima reunión en el Jardín Infantil?

3. Preguntas de clarificación: permiten resolver dudas sobre un tema o


confrontar una discrepancia, abriendo nuevas conversaciones.
a. No estoy segura de haber entendido...
b. Deme un ejemplo...
c. Dígame a qué se refiere cuando me cuenta que su pareja la zamarrea...
d. ¿Cómo se siente con eso?
e. Usted parece estar (enojada, contenta, preocupada, etc.). ¿Es así?
f. ¿Quiere decir que...?
g. Usted me dice que está bien, pero yo la veo muy triste. ¿Qué pasa?
39
4. Resignificar: son afirmaciones que permiten ofrecer nuevos significados o
perspectivas a una declaración o historia de la persona.
a. Otra forma de mirar esto que me cuenta es...
b. Me pregunto si usted alguna vez consideró pensarlo de esta otra forma...
c. Esa es una forma de verlo, pero desde acá se ve distinto...

5. Parafrasear/Reflejar: son afirmaciones que actúan como un espejo,


devolviendo las palabras, gestos, narraciones, o situaciones de forma que la
persona pueda tomar conciencia y producir una experiencia de “darse cuenta”.
a. Tienes pena...
b. Te ves contenta...
c. ¿Entonces, te preguntas qué hacer ahora?
d. Sientes que las cosas se te están escapando de las manos.
e. Veo que te brillaron los ojos al hablar de esto...

6. Resolución de Problemas: son preguntas que permiten avanzar en la


definición de metas, etapas de un proceso, estrategias, acciones o acuerdos.
a. ¿Has intentado hacer...?
b. Eso parecía ser la mejor alternativa en ese momento. Pero ahora, ¿qué crees que sea
lo mejor?
c. ¿Qué más necesitas saber sobre este tema?
d. ¿Cómo sería esto si mejorara, si ya no estuviera el problema?
e. ¿Qué apoyos tienes de tus amigos, familiares, o de la comunidad?
f. ¿Has enfrentado una situación parecida a esta en el pasado? ¿Qué hiciste
entonces? ¿Cómo funcionó?
g. ¿Qué aprendiste de tu familia sobre esto? ¿Qué lecciones ayudaron? ¿Cuáles no?
h. ¿Qué quieres hacer?
i. ¿En qué quieres ayuda?
j. ¿Cuáles son tus esperanzas para el futuro? ¿Cómo piensas lograrlo?
k. ¿Cuáles son tus opciones?

40
Evitando caer en las trampas de una comunicación NO efectiva
En los encuentros que sostenga al aplicar el modelo ODISEA, es muy común enfrentarse a
situaciones que colocan al profesional ante la posibilidad de dar soluciones apresuradas o
inadecuadas. Las familias pueden verse sobrepasadas por el estrés o la desilusión y buscar
desesperadamente en el profesional una solución mágica a sus problemas. Para evitar caer
en estas “trampas comunicativas”, le ofrecemos la siguiente lista de errores comunes con
sus respectivos ejemplos para aprender a reconocerlos y así evitarlos:

1. Aliarse con la persona enojada: “De todas formas, eres muy buena para él. Es todo un
idiota, no te merece”.

2. Minimizar: “Mira el lado positivo”, “No importa, ya va a pasar”, “No entiendo por
qué estás tan enojada, si no es para tanto”, “Hay cosas peores”.

3. Culpar a la víctima: “Siempre estás teniendo crisis”, “No estás pensando claramente”.
4. Ofreciendo soluciones, Aconsejando prematuramente: “Todo estará mejor si solamente
tú haces...”, “Debieses decirle a tu madre que no le aguantarás más eso”.

5. Consolar, excusar: “Las cosas no son tan malas como parecen”, “Todo se solucionará,
ya lo verás”, “Cualquiera se hubiera asustado en una situación como esa”.

6. Tapar los sentimientos con chistes, o frases potencialmente superfluas: “¿Sabes qué?
Pienso que deberías fugarte de tu casa”, “Dios nunca nos da más de lo que podemos
manejar”, “El tiempo cura todas las heridas”.

7. Juzgar, criticar, culpar: “¿Qué hiciste que lo enojó tanto?”.


8. Moralizar y sermonear: “Debieses pagar esa cuenta ahora mismo”, “Tienes que dejar
de hacer eso”, “Si realmente quieres ser una buena madre, tienes que...”

9. Hacer preguntas con respuestas inducidas: “¿Cómo te sientes, enojada o


preocupada?”, “¿Qué hiciste? ¿X o Y?”, “Cuando escuchaste eso de tu madre, ¿no te
sentiste genial?”

10. Dominar las interacciones: hablar demasiado, hacer demasiadas preguntas cerradas,
presionar, interrumpir, hacer juicios sobre qué es mejor sin chequearlo con los usuarios,
hacer interminables esfuerzos por persuadirlos a hacer lo que piensas que es mejor para
ellos.

41
La invitamos a empaparse de la filosofía del Modelo ODISEA, a reflexionar sobre
qué implica un estilo de conversación coherente con dicha mirada y a practicar las
técnicas aquí expuestas, estimulando las positivas y disminuyendo las formas negativas
de comunicación. Aunque es inevitable que más de alguna vez aparezcan, la idea es
aumentar progresivamente su conciencia sobre sus buenas y malas prácticas, para ser
cada día mejores agentes de cambio en la intervención.

42
Precisiones a la técnica de la retroalimentación en el video-feedback

Como hemos descrito en publicaciones anteriores (Suárez, Muñoz, Gómez & Santelices,
2009; Gómez & Muñoz, 2012), la intervención parental y familiar con video-feedback
es un método que utiliza el registro en video de interacciones diádicas, triádicas o
grupales, para luego analizarlas desde un marco teórico determinado y ofrecer una
retroalimentación de secuencias positivas y/o negativas a los participantes, con el
objetivo último de modificar los modelos operativos internos, procesos emocionales y
comportamientos disfuncionales observados.

La literatura disponible se ha centrado esencialmente en describir el método de


intervención a grandes rasgos, con un foco especial en la construcción del proceso
terapéutico, en el registro en video de las interacciones o en el análisis teórico de los
videos (i.e., McDonough, 2004; Juffer, Bakermans-Kranenburg & van IJzendoorn,
2007; Erickson & Kurz-Riemer, 2002). Comparativamente, la técnica clínica de la
retroalimentación misma ha recibido mucha menor atención, lo cual resulta sorprendente
al considerar la relevancia que ésta tiene en el logro de los resultados reportados en los
estudios. En este documento, buscamos contribuir a llenar este vacío, ofreciendo en primer
lugar una descripción del proceso de la retroalimentación y sus etapas como se realiza en
el Modelo ODISEA, y en segundo lugar una recopilación de las principales técnicas de
retroalimentación descritas en la literatura, así como otras que hemos construido a partir
de la práctica clínica de los equipos profesionales con los que hemos trabajado en la
última década.

43
El proceso clínico de la Retroalimentación

La retroalimentación se define como aquella intervención orientada a construir un


entramado de estímulos cognitivos y emocionales a partir de la observación de secuencias
de interacción familiar registradas en video, con el objetivo de gatillar procesos narrativos
de descripción, vivencia y reflexión relacionales. La retroalimentación se inserta en el
proceso de intervención con video-feedback como una piedra angular de la misma, en la
secuencia “interacción-análisis-retroalimentación-interacción” (Gómez & Muñoz, 2012).

Se sustenta en el análisis detallado del video a partir de un enfoque teórico determinado


-que en el caso delo Modelo ODISEA se declara ecosistémico y basado en el marco de
la resiliencia humana- y en las secuencias específicas seleccionadas a partir de un foco
de intervención (Gómez & Muñoz, 2012). Pero la retroalimentación posee características
técnicas propias, que requieren estudiarse, practicarse y dominarse para maximizar la
posibilidad de obtener los resultados que han sido reportados en la literatura empírica
sobre la efectividad del video-feedback (Fukkink, 2008).

En nuestro modelo, la retroalimentación sigue una secuencia típica de tres momentos:


apertura, elaboración y cierre.

APERTURA. En la apertura, el objetivo principal es preparar al participante para el


trabajo clínico a realizar, construyendo el “clima psicológico” apropiado para el análisis y
reflexión que se realizará a continuación. En familias multiproblemáticas este es un desafío
particularmente crítico, ya que producto de las características típicas que hemos descrito
en otros trabajos, cuyo centro es la inundación de estrés relacional tóxico (Gómez,
Muñoz & Haz, 2007), no resulta simple para las familias el estar disponibles emocional
y cognitivamente frente a este tipo de intervención. No debe subestimarse la importancia
de esta etapa, ya que puede arruinarse todo el trabajo posterior. Se recomienda utilizar
técnicas de relajación, intervenciones orientadas a aumentar los niveles de atención y
que permitan aumentar la importancia concedida a lo que sucederá a continuación, entre
otras.

ELABORACIÓN. La siguiente etapa, de elaboración, se organiza en nuestro modelo


de la siguiente manera: (a) revisión de la secuencia de interacción registrada en video,
(b) reflexión guiada por el concepto de “sensibilidad parental” (con sus componentes
de lectura de las señales comunicativas, interpretación y respuesta parental), y (c)

44
acuerdos a micronivel, que pueden quedar registrados por escrito de tal manera de
facilitar su seguimiento posterior. Esta secuencia se repite varias veces en una sesión tipo,
habitualmente cuatro a cinco veces, aunque puede ser más si el material o las técnicas
usadas no generan suficiente trabajo clínico en el/los participante/s, siendo necesario
recurrir a más secuencias de las escogidas en la fase previa de análisis del video.

CIERRE. La última etapa, de cierre, se concentra en realizar un resumen de los


principales puntos trabajados en la sesión, sondeando el nivel de comprensión y grado de
acuerdo del participante. No debe asumirse en forma simple que el participante está de
acuerdo con las indicaciones o sugerencias ofrecidas por la terapeuta en la sesión (este
es un error bastante frecuente en nuestra experiencia de supervisión); por el contrario, se
recomienda chequear qué quedó en la familia, cómo resumen la sesión, qué se llevan de
lo trabajado, etc.

45
Técnicas de Retroalimentación

“Describir”: es la técnica más básica y necesaria de todas, ya que abre el proceso


clínico al conectar en forma gradual al participante con el video. Después de observar una
secuencia determinada, se pide al participante describir (sólo describir, no interpretar ni
asignar intencionalidad a las conductas) lo que observa en el video. Una pregunta sencilla
que facilita esta técnica podría ser: “¿qué está ocurriendo en el video?”, “descríbame por
favor, con sus propias palabras, lo que ve en esta secuencia de video”.

“Reiterar”: consiste en repetir varias veces el mismo fragmento, de tal forma de ayudar
a la toma de conciencia respecto al foco que se busca trabajar en sesión. En nuestra
experiencia, la primera vez que se observa una secuencia de video el impacto es más
bien de totalidad y la interpretación es general, centrándose más bien en la tonalidad
afectiva global del video que en aspectos específicos del mismo. Por ello, muchas veces es
necesario reiterar con la finalidad de avanzar cincelando la comprensión más fina de lo
observado en los participantes de la retroalimentación.

“Iluminar”: consiste en pausar o congelar la imagen para iluminar o poner mayor


atención en un micro-aspecto de la interacción. En esta técnica (al igual que en otras)
es fundamental estar familiarizado con el reproductor de video que se está usando y
tener claridad del momento del video que se desea pausar. Sin perjuicio de lo anterior,
en nuestra experiencia clínica hemos visto que a veces al revisar un video en el mismo
momento el terapeuta identifica un momento que resulta coherente iluminar en el marco
del foco clínico que se está trabajando. La dificultad para dominar esta técnica está en
capturar el momento exacto (la mirada, gesto, sonrisa, emoción) que se desea iluminar,
para maximizar el impacto emocional de la experiencia. Como se dijo previamente, esta
técnica funciona de forma muy adecuada con las de “hablar por...”.

46
“Hablar por el bebé”: técnica propuesta por Carter, Osfsky y Hann (1991). Al observar
la secuencia de interacción en video, el/la terapeuta ofrece su propia voz al bebé, niño
o niña, expresando emociones, pensamientos o ideas que favorecen la conexión del
adulto con lo observado. En nuestra experiencia, esta técnica se complementa bien con
la de “iluminar” (pausar, congelar) el video en una imagen determinada. Además, esta
técnica es útil cuando el terapeuta tiene un objetivo claro hacia el cual quiere conducir al
cuidador/a. Está indicada especialmente cuando el adulto muestra poca capacidad de
expresión comunicativa, baja capacidad de insight o poca sensibilidad parental.

“Hablar por la madre o figura parental”: técnica no descrita en la literatura


revisada, pero que en esencia es similar a la de “hablar por el bebé” solo que esta vez
el foco se coloca en el adulto. Se debe ser especialmente cuidadoso al elegir la narrativa
más adecuada para los objetivos o foco de la intervención, ya que una narración
demasiado distante, poco sustentada en los significados del participante o excesivamente
cuestionadora o provocativa, puede dañar la alianza terapéutica.

“Externalizar la interacción”: técnica no descrita en la literatura, que consiste en


ofrecer un marco seguro de exploración de posibilidades al participante, diciendo por
ejemplo: “supongamos que la persona que aparece en este video es otra madre con otro
hijo, ¿qué cree usted que estaría sintiendo este niño/madre? ¿qué podría haber hecho
distinto esta madre en el juego?”, etc. En su fondo, esta técnica corresponde a la descrita
por los terapeutas narrativos (“externalización del síntoma”), con la variante de ser
aplicada a la discusión de secuencias registradas de interacción.

“La opinión del testigo imaginario”: técnica no descrita en la literatura consultada,


que consiste en pedirle al participante que se imagine qué opinión tendría una persona
cualquiera que entrara en la sala y se le mostrara el video; se debe ser cuidadoso de
no dejar entrever una postura crítica o descalificadora al ofrecer al participante de la
retroalimentación realizar este ejercicio.

“La opinión del experto”: técnica no descrita en la literatura consultada, que consiste
en traer a la conversación la opinión de expertos o las conclusiones de la investigación
actual, con la finalidad de respaldar y dar mayor potencia al refuerzo o sugerencia
realizado en la sesión.

47
“Esto bueno que usted hace, no lo hace todo el mundo”: técnica no descrita en
la literatura consultada, que consiste en destacar un logro parental como algo especial y
relevante, no obvio: “aunque usted no lo crea, no todos los padres responden a los bebés
cuando balbucean”, “puede que usted no se dé cuenta lo importante que es para su hija
esta respuesta que usted acaba de darle”.

“Recuerdo videado”: el terapeuta recuerda un momento particular usando imágenes


de video y luego pregunta al cuidador que estaba él o ella pensando en ese instante,
o que está pensando actualmente. El acento está, entonces, sobre la percepción de las
interacciones familiares (ver Welsh & Dickson, 2005). A diferencia de la “externalización
de la interacción”, que ofrece la defensa de refugiarse en la ilusión de “no soy yo, es
otro”, esta técnica interpela directamente al recuerdo y mediante el uso del video como
inductor, solicita volver a experimentar en parte la emoción o cognición que se gatilló en
ese momento de interacción.

“Antero-retroalimentación” (feed-forward), como es definida por Dowrick (1991,


1999). Con el video feed-forward, fragmentos exitosos de varias grabaciones son editados
en una sola grabación para ilustrar específicamente el comportamiento deseado. Al hacer
esto, una persona no mira hacia atrás su comportamiento ―antiguo‖ (feed-back), sino que
gracias a la edición ve un video de sí mismo(a) exhibiendo el comportamiento deseado a
futuro (feed-forward). Esta técnica de edición, por tanto, hace posible mostrar modelos de
conductas ejemplares basados en el rango de material filmado en diversas grabaciones;
en otras palabras, se construye mediante la edición de secuencias de interacción positiva,
un “escenario ideal” de competencia parental, que opera como norte hacia el cual
dirigirse como trayectoria de cambio posible.

“Retro-alimentación positiva cruzada”: esta técnica, no descrita en la literatura


hasta donde conocemos, fue probada por terapeutas bajo nuestra supervisión en
2012, con excelentes resultados. Se aplica en intervenciones donde se está trabajando
con la pareja parental, y durante la retroalimentación se reserva un momento en que
ambos estén presentes. Se les pide respetar una simple regla, que consiste en que
cada uno destacará aspectos positivos que observa en el video y se los devolverá al
otro con honestidad y respeto. No está permitido realizar críticas, descalificaciones o
recomendaciones para “hacerlo mejor”, sólo destacar lo positivo en el otro. El terapeuta
actúa simplemente como un moderador.

48
“Interacciones alternativas”: en esta técnica se solicita imaginar otras formas posibles
de interacción; generalmente se usa en un segundo momento de la retroalimentación, por
ejemplo, después de solicitar una descripción simple de lo observado, después de reiterar
varias veces o de iluminar una secuencia específica. Este es un ejercicio que puede ser
usado con secuencias positivas o negativas de interacción (aunque habitualmente se utiliza
con secuencias negativas, para trabajar la idea de un mundo interaccional alternativo);
por ejemplo, al observar una secuencia muy positiva en etapas avanzadas del tratamiento,
se puede preguntar “¿te imaginas cómo habría manejado esta situación el Alejandro de
antes? ¡cuánto has avanzado!”. En cambio, al observar secuencias negativas se puede
explorar “¿se te ocurre de qué otra forma podrías haber abordado este problema?”

“Finales alternativos”: esta técnica es similar a la anterior, sólo que su foco está
en imaginar un desenlace alternativo a una secuencia negativa, ayudando a reparar la
experiencia de fracaso que la persona puede estar sintiendo en ese momento. Al imaginar
un final alternativo, donde “las cosas resultan bien”, se permite a la persona pensarse a si
mismo/a como alguien que podría llegar a ser competente en el ámbito de la parentalidad
positiva. Este final alternativo muchas veces muestra un camino de soluciones y una
trayectoria de cambio relacional que activa los procesos de resiliencia familiar descritos en
la literatura (Gómez & Kotliarenco, 2010; Delage, 2010).

49
ANEXOS

50
CONTRATO DE PARTICIPACIÓN

Yo ……………………………………………………………….... accedo a participar en la


modalidad de apoyo familiar centrada en la relación entre el niño(a) y sus padres,
denominada ODISEA (Oportunidades para el Desarrollo de Interacciones Sensibles,
Eficaces y Afectuosas). Las sesiones serán grabadas en video y posteriormente analizadas
y yo veré parte de las grabaciones. La duración del proceso será de alrededor de unas
............ sesiones.

Entiendo que durante esta terapia, el profesional va a proponer que juegue libremente
con mi hijo(a) o realice otra actividad en conjunto (comida, muda, baño, tareas) y
grabará esta interacción. En las siguientes sesiones, veremos algunos momentos del video
y conversaremos sobre los comportamientos de mi hijo o hija y sobre cómo yo respondo.
En esas conversaciones, trataremos relacionar el video con las dificultades que hoy
tenemos, para encontrar caminos para superarlas. En especial, conversaremos sobre cómo
fortalecer las cosas que hago bien en la relación con mi hijo(a) o niño(a) a mi cargo.
Luego, repetiremos esta secuencia, hasta estar de acuerdo en que la relación con mi
hijo(a) o niño(a) a mi cargo ha mejorado lo suficiente.

El profesional:........................................................................, RUT:...............................,
se compromete a brindarme una atención profesional de calidad y a estar disponible a las
horas que me cite.

Declaro estar de acuerdo en seguir la forma de tratamiento propuesta

Entiendo que dicho profesional va a señalarme aspectos de la relación con mi hijo(a)


para mejorar esta relación y/o ayudar a mi hijo(a) a superar sus dificultades. Asimismo,
entiendo que puede haber un segundo profesional detrás de un espejo unidireccional (o
espejo virtual) para colaborar en darme una mejor atención.

Yo me comprometo a asistir regularmente a las citaciones y a poner en práctica los


acuerdos tomados en las sesiones para que este proceso tenga resultado.

51
El material audiovisual será estrictamente resguardado en su confidencialidad por el
equipo tratante. Su uso estará restringido exclusivamente a una finalidad de supervisión
(resguardando los datos de identificación), que permita una atención de mejor calidad.

Declaro que se me ha explicado este contrato y he tenido la posibilidad de aclarar mis


dudas y firmo mi aprobación informada y libremente.

Firma: ..................................................................... Fecha: .........../.........../..........

Observaciones: ……………………………………………………………………………………..... ......


......................................................................................................................................
......................................................................................................................................
......................................................................................................................................
......................................................................................................................................
......................................................................................................................................
......................................................................................................................................
......................................................................................................................................
......................................................................................................................................
......................................................................................................................................

52
Registro de intervención familiar con video-feedback

Fecha Inicio:
N° sesiones planificadas:

Nombre Niño(a) 1: Edad:


Sexo: F M

Nombre Niño(a) 2*: Edad:


Sexo: F M

Nombre Adulto 1: Edad:


Sexo: F M
Relación del Adulto con el Niñ@(s):

Nombre Adulto 2*: Edad:


Sexo: F M
Relación del Adulto con niñ@(s):
*OPCIONAL

Genograma:

53
Antecedentes Relevantes (familia de origen del niñ@, antecedentes padres adoptivos,
tiempo de institucionalización, temperamento, salud, etc.):

Indicación que motivó el video-feedback:

Foco que orientará el video-feedback:

Contenidos a trabajar durante el proceso:

54
Dificultades que aparecieron:

Observaciones y o Consultas:

Profesional: Firma:

Fecha envío:

55
Indicadores para evaluar sensibilidad parental
(Tomados de la Escala de Sensibilidad del Adulto, E.S.A., Santelices et al., 2012)

N° Indicador Puntaje
1 Observa al niño(a) atentamente durante la interacción.
2 Prioriza seguir los objetos de interés del niño(a).
3 Da tiempo para que el niño(a) tome la iniciativa.
15 Respeta el juego del niño(a) sin interrumpirlo.
17 Respeta el espacio personal y corporal del niño(a).
18 Responde de manera apropiada a las señales del niño(a).
19 Responde prontamente a las señales verbales o no verbales.
4 Permite que haya reciprocidad en la comunicación.
5 Permite que haya alternancia en la toma de turnos.
9 Disfruta del juego pese al contexto de filmación.
10 Se muestra estable en la relación con el niño(a) durante la interacción.
11 Propone juegos que incorporan al niño(a).
13 Realiza un juego interactivo, interesante y variando apropiadamente.
16 Efectúa actividades adecuadas al desarrollo del niño(a).

6 Verbaliza adecuadamente los estados internos del niño(a).


7 Es cálido en su actitud el niño(a), favoreciendo un clima positivo.
8 Adopta una postura corporal adecuada al tipo de juego.
12 Tiene una expresión emocional natural, sin mostrarse inhibido o
exagerado.
14 Usa lenguaje positivo y estimulante para el niño(a) durante el juego,
no descalifica.

Puntuaciones:
1 (baja sensibilidad),
2 (adecuada sensibilidad),
3 (alta sensibilidad)

56
Factores de la Escala ESA (Santelices et al., 2012, p.27-28):
El primer factor se denominó “Escala de Respuesta Empática” y su contenido apunta
hacia el reconocimiento de respuestas del adulto, atentas y apropiadas a las señales del
niño(a), permitiéndole que realice acciones de su interés y, en general, respetando sus
iniciativas, su espacio y los objetos que elige para jugar. El adulto es capaz de reconocer
las señales del niño(a), interpretarlas adecuadamente y responder a sus demandas. Esta
escala comprende los indicadores 1, 2, 3, 15, 17, 18, 19 y su estimación de confiabilidad
es 0.883.

El segundo factor se denominó “Escala de Interacción Lúdica”, caracterizada por la


interacción equilibrada en el juego entre niño(a) y adulto, así como la participación de
ambos en forma activa. El adulto es capaz de relacionarse con el niño(a) de manera
lúdica, tomando en cuenta sus iniciativas e incorporándolas en el juego. Agrupa los ítems
4, 5, 9, 10, 11, 13, 16 con una confiabilidad de 0.784.

El último factor se denominó “Escala de Expresión Emocional”, representada por un


adulto que manifiesta una actitud sensible y cálida frente a las necesidades y emociones
del niño(a), a través del lenguaje verbal y gestual, así como a través de las acciones que
realiza con el niño(a). Incluye los indicadores 6, 7, 8, 12, 14 y tiene una confiabilidad
igual a 0.707.

57
Definición de Interacciones Tipo
Ps., M.Cs., Magdalena Muñoz Quinteros.

· Momentos educativos: Momentos en los cuales el cuidador utiliza el juego para


reforzar aprendizajes de forma lúdica.

· Falta de respuesta reiteradas: Contar las interacciones en las cuales el cuidador


ignora una solicitud del niño y mostrárselas como secuencia.

· Muestra de afecto espontánea: Gestos de cariño espontáneos del cuidador hacia el


niño o niña y vice-versa.

· Inversión de roles: El niño o niña complace al adulto y responde a las necesidades de


éste, dejando de lado sus propios intereses.

· Juegos paralelos: Se observan dos juegos paralelos, no se integra el grupo familiar


en una actividad compartida.

· Poca capacidad lúdica en el adulto: El cuidador no sabe jugar, transforma el juego


en una “tarea”.

· Juego exploratorio: Cuidador y niño o niña exploran el espacio, los juguetes,


disfrutan de esto.

· Falta de estructura en el juego: Ambos, niño o niña y cuidador no saben qué hacer,
están desorientados, el adulto no es capaz de organizar y estructurar al niño o niña.
Interacción controladora: el adulto dirige el juego, no sigue al niño o niña, él impone lo
que hay que hacer.

· Interacción pasiva: Adulto poco comprometido en el juego, contempla el juego del


niño/niña, le cuesta responder e involucrarse-

· Momentos de “enamoramiento”: expresión y actitud de un miembro de la interacción


de amor hacia el otro, alegría y goce del estar juntos, conectados.

· Interacción competitiva entre los cuidadores: Los adultos compiten por la atención
del niño o niña, se interrumpen, perdiendo sensibilidad, no responden a las necesidades
de su hijo/a.

58
Pauta de registro de secuencias de interacción
Tiempo Conducta Observada y Preguntas que favorecen Preguntas que favorecen la
secuencia Comentarios la sensibilidad parental empatía y mentalización
(centradas en la conducta (centradas en los
concreta) sentimientos y emociones)

59
Mentalización centrada en el Niño/a
¿Qué intenciones ¿Cómo se estarán ¿Cómo me siento
Interacción tiene el niño/a? sintiendo? yo cuando veo esta
interacción?
¿Qué hipótesis me surgen?

60
Mentalización centrada en el adulto
¿Qué intenciones tendrá ¿Cómo se estarán ¿Cómo me siento
Interacción esta mamá/papá...? sintiendo? yo cuando veo esta
interacción?
¿Qué hipótesis me surgen?

61
Técnicas de Grabación en Video-Feedback
La relevancia de un adecuado manejo del encuadre, la luz o el ruido ambiental nunca
debe subestimarse al utilizar video-feedback, ya que determinarán en gran medida la
calidad del material de estímulo que motivará el diálogo terapéutico en las sesiones
de retroalimentación. Por eso se estimula a los/las profesionales en formación a leer
cuidadosamente este anexo antes de realizar sus primeras grabaciones.

Basándonos en los estándares propuestos por Erickson, Endersbe & Simon (2002) en
el modelo Seeing is Believing y en nuestra propia experiencia, los criterios mínimos de
calidad ODISEA en una filmación de interacciones, son los siguientes:

1. Centradas en la Interacción: las tomas de la cámara se encuadran de tal forma


que se puede observar fácilmente la interacción padre-hijo: esto implica alternar planos de
conjunto y plano medio, con tomas de primer plano o de detalle (ver descripción de cada
una en siguiente apartado). Se debe evitar a toda costa perder el foco de la interacción,
por ejemplo, filmando el suelo, el techo o un juguete en especial.

2. Buena iluminación: en la medida de lo posible, la fuente de luz está detrás de la


cámara. Se debe evitar filmar de frente al sol, a una ventana o a una fuente directa de luz
(como una ampolleta).

3. Buen sonido: el ruido ambiental se mantiene en un mínimo y no interfiere con la


capacidad de escuchar la interacción padre-hijo. El volumen del sonido se controla
adecuadamente. Se debe evitar filmar con la televisión encendida, con la radio encendida,
o en momentos de mucho flujo de personas en el lugar donde se esté realizando la
filmación (ej., filmar en el hogar justo en el horario en que los hijos mayores llegan del
colegio). Si se filma al aire libre, se debe evitar horarios de mucha congestión de personas
o vehículos, o en plazas que den a calles muy transitadas, ya que todos estos elementos
interfieren significativamente con las capacidades de grabación de audio de la mayoría de
las cámaras de video.

4. Tomas estables: la cámara se mantiene fija durante tomas quietas y se mueve


suavemente cuando sea necesario seguir la interacción. Se debe evitar temblores en
la filmación, oscilaciones bruscas en el acercamiento y alejamiento de la imagen, y en
general todo cambio brusco que haga difícil el análisis posterior de las interacciones.

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Ahora bien, para lograr estos estándares de calidad (buena iluminación, sonido, encuadre
y tomas centradas en la interacción) al utilizar el modelo ODISEA de intervención con
video-feedback, es relevante que el profesional maneje algunos conceptos básicos de
filmación. En este apartado se presentan estos conceptos, con breves definiciones y
algunos ejemplos prácticos para aplicar estos conceptos en el trabajo clínico.

PLANOS:
Un plano es la superficie visual en la que un fragmento de la realidad se presenta dentro
de los límites de un escuadre, los cuales están determinados por la distancia que hay
entre la cámara y el sujeto u objeto que se pretende filmar. En tal sentido muchos autores
coinciden en clasificar los tipos de plano utilizadas en la televisión o en cine.

1. Plano General: Se percibe un grupo de


figuras en su totalidad. Presenta relación entre los
personajes. Hay varias figuras humanas.

2. Plano Medio: Corta a las personas por la


cintura. Muestra relación y diálogo. Con este
encuadre ya se percibe algo más de expresión en
los personajes

3. Primer Plano: Muestra el rostro de las


personas. Transmite emociones y sentimientos.
Permite intuir el estado emotivo del personaje.

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