Modelo de Video-Feedback PDF
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ODISEA
Modelo de Video-Feedback
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Autores:
Esteban Alonso Gómez Muzzio
María Magdalena Muñoz Quinteros
Ilustraciones y diseño:
Florencia Olivos Balmaceda
- Enero 2013 -
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MANUAL
Modelo de Video-Feedback
ODISEA
Oportunidades para el Desarrollo de Interacciones
Sensibles, Eficaces y Afectivas
Breve Presentación:
Uno de los mayores desafíos para la investigación aplicada derivada de las ciencias
del desarrollo humano, es el diseño de modelos de intervención sobre actitudes y
comportamientos parentales que permitan promover una parentalidad positiva (Rodrigo,
2010), al ser reconocida como un proceso proximal central para el logro de un
adecuado desarrollo infantil, particularmente en las áreas del lenguaje y el desarrollo
socioemocional temprano o la salud mental infantil (Zeanah, 2009).
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Un meta-análisis reciente (Fukkink, 2008) con 29 experimentos (N=1.844 familias)
que utilizaron video-feedback, demostró un tamaño de efecto medio (d = 0.47) sobre
el comportamiento parental (ej. sensibilidad parental); un efecto medio (d = 0.37) en
actitudes parentales (ej., estrés parental, auto-confianza parental); y un efecto pequeño-
medio (d = 0.33) sobre el comportamiento infantil (ej., llanto, conductas de apego).
Desde nuestra perspectiva, el modelo ODISEA aporta una propuesta con pertinencia
cultural, ya que recoge los desafíos únicos que ofrecen las familias latinoamericanas,
distintas en muchos aspectos al modo de entender la parentalidad y crianza que
muestran familias holandesas o norteamericanas, donde los modelos más reconocidos
internacionalmente se han desarrollado. Esperamos este modelo contribuya a la ardua
tarea de nuestros colegas con una nueva herramienta, flexible y adaptable a diversos
contextos de intervención en nuestro país y en el contexto latinoamericano.
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Referentes Teóricos:
El modelo de video-feedback ODISEA se fundamenta en los siguientes cuerpos de
conocimiento: (a) el modelo bioecológico del desarrollo humano de U. Bronfenbrenner
(Bronfenbrenner & Evans, 2000); (b) la teoría del apego y el desarrollo humano de J.
Bowlby (1989) y su relación con la investigación sobre salud mental infantil (Zeanah,
2009); (c) el enfoque de la resiliencia familiar (Walsh, 2004; Delage, 2010; Gómez &
Kotliarenco, 2010); y (d) el enfoque de la parentalidad positiva (Rodrigo et al., 2010). Los
principales elementos de esta literatura, se recogen a nuestro juicio en la siguiente figura:
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Además, si se aplica en poblaciones de alto riesgo, el profesional debiese conocer la
literatura pertinente, por ejemplo sobre familias multiproblemáticas y en riesgo social
(Gómez, Muñoz & Haz, 2007), entre otras. En el trabajo con familias multiproblemáticas
o multi-estresadas hemos propuesto visualizar cuatro ejes descriptivos para caracterizar
su dinámica, que ayudan a su vez a identificar desafíos específicos para la intervención:
(a) desorganización del sistema familiar en su estructura y comunicación, provocada por
procesos de estrés crónico1 ; (b) como consecuencia de esta desorganización sistémica (o
caos sistémico, haciendo uso del término acuñado por Bronfenbrenner y Evans, 2000), se
observa el surgimiento de múltiples problemas de alta complejidad y gravedad, en más de
un miembro de la familia y crisis recurrentes a nivel personal y familiar; (c) una marcada
tendencia al abandono de las funciones parentales, y la delegación de dichas funciones
en terceros (proceso descrito por Jorge Colapinto (1995) como la disolución de los
procesos familiares); (d) en un contexto de aislamiento de la red social formal o informal,
mostrándose al mismo tiempo excesivamente permeables o totalmente impermeables a
los intentos de ayuda ofrecidos por otros sistemas sociales con los que interactúa (ej., los
centros de salud, los municipios, escuelas, programas de la red Sename, etc.). Estos ejes
descriptivos se resumen en la siguiente figura:
Estrés Crónico
(relaciones “tóxicas”
Aislamiento de la Red para el cerebro) Desorganización del
Social Formal e Sistema Familiar
Informal (estructura y
comunicación)
Poli-sintomatología y
Tendencia al abandono de las crisis recurrentes
Funciones Parentales
Fuente: Gómez, Muñoz & Haz (2007)
1
Ámbito en el que la investigación en neurociencia ha demostrado además el correlato neurobiológico del estrés
relacional, en un estrés bioquímico que es literalmente tóxico para el cerebro.
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Mecanismo de cambio del video-feedback según el modelo ODISEA
Basados en la experiencia práctica de los autores utilizando y estudiando intervenciones
familiares con video-feedback (Gómez & Muñoz, 2012), y en la literatura reciente sobre
los mecanismos y procesos psicológicos, fisiológicos y neuroanatómicos involucrados en la
parentalidad (Swain, Lorberbaum, Kose & Strathearn, 2007), se propone que los efectos
positivos identificados en la literatura (Fukkink, 2008) ocurren por la integración de cuatro
procesos interconectados:
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(d) Posteriormente, en la siguiente sesión de interacción en vivo con el niño/a,
se conectarían estos tres procesos -correlato neurobiológico favorable, aumento de
la sensibilidad parental guiada y reescritura narrativa de conocimientos y actitudes
parentales-, experimentados poderosamente en la sesión de retroalimentación, con el
actuar-en-el-mundo, con el poner en práctica, esta nueva posibilidad relacional.
Estos procesos serán desarrollados a lo largo de este manual en sus distintos apartados.
Sin embargo, es importante aclarar que el mecanismo propuesto aun no ha sido probado
empíricamente, aunque actualmente se está realizando investigación en esta dirección.
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Antes de comenzar...
Nuestro uso del video-feedback se inicia con
la búsqueda de una estrategia de intervención
efectiva en el trabajo con familias de alta
complejidad. El cuestionamiento sobre la propia
praxis profesional y la frustración generada por
la falta de “cambio” en las familias usuarias de
los servicios sociales en nuestro país, nos hizo
replantearnos la forma de intervenir y el tipo
de enfoque y estrategias utilizadas. Esto nos
lleva a asumir el desafío de buscar de forma
activa herramientas útiles para nuestro trabajo,
sin justificar la falta de cambio o adherencia
por las características de los propios usuarios
o su contexto. La pregunta fue: ¿Hay algo que
pueda movilizar a estos padres, adultos, a querer
cambiar, a incorporar nuevas miradas y nuevas
formas de relacionarse en pos del bienestar de
sus niños/as? ¿Podemos ofrecerles algo más, algo
distinto?
Así llegamos a la Terapia de Interacción Guiada (McDonough, 2004), que fue el primer
modelo utilizado por nuestro equipo. Es importante destacar la apertura y flexibilidad de
los profesionales que se “lanzaron” a utilizar esta nueva técnica. La incorporación de la
tecnología, el uso de la cámara, la grabación, selección de secuencias, la preparación
de la sala para la devolución, cada uno de estos elementos implicó la incorporación
de nuevas habilidades en el equipo y el tiempo y entrenamiento necesarios para
desarrollarlas.
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Con respecto al uso de la tecnología, invitamos a los profesionales a perder el miedo al
uso de los equipos de video y reproducción. Hoy en día su costo es muchísimo menor que
hace 10 años, y la facilidad de su uso es mucho mayor. Podemos contar con cámaras
de grabación de bajo costo y muy buena calidad, fáciles de manejar y transportar, lo
cual permite llevar este tipo de intervenciones a los hogares de los usuarios con bastante
comodidad.
Otro de los cuestionamientos que nos realizamos fue con la recepción de las familias de
esta nueva forma de intervenir, especialmente con el hecho de ser grabados por un otro,
otro que además está en una situación de poder distinta, ya que nuestros primeros casos
eran en su mayoría casos de protección infantil, en los cuales el futuro de los niños/as en
su familia dependía de los resultados logrados por la familia en la intervención. ¿Cómo
sería recibido el registro en video en estas familias?, ¿cómo reaccionarán los latinos
al verse a sí mismos en interacción?, o una pregunta más básica aún: ¿aceptarán ser
grabados? Luego de 7 años de realizar intervención con videofeedback con familias de
diversos sectores (pero especialmente con familias en riesgo psicosocial), podemos afirmar
con confianza, que las familias tienen una muy buena recepción y participan activamente
del proceso de intervención.
Evidentemente hay cierto nivel de pudor, de vergüenza en algunas familias, pero eso
es rápidamente superado una vez realizada la primera retroalimentación, donde el
reconocimiento de la utilidad de la técnica resulta ser el principal motor para continuar e
ir cada vez intentando incorporar formas de interactuar más sensibles y conscientes; hoy
ya contamos con un estudio cualitativo que documenta este proceso, tan relevante para los
profesionales en formación (es una de las principales dudas que nos plantean los colegas
en los cursos de capacitación).
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El Modelo
ODISEA
Paso a Paso
El término “odisea” es un concepto metafórico que resulta apropiado cuando hablamos
del desarrollo parental y familiar a lo largo de la vida, y todavía más si el foco está
centrado en los procesos de superación de la adversidad que entendemos como
“resiliencia” sea a nivel individual (Luthar, Cicchetti & Becker, 2000) o familiar (Walsh,
2004). En el diccionario de la Real Academia Española, se usa para referirse a un
viaje largo, en el que abundan las aventuras adversas y favorables al viajero; otras
definiciones entienden una odisea como un conjunto de dificultades que se oponen
a la realización de un propósito y que requieren tiempo, esfuerzo o habilidad para
superarlas. Precisamente, estos son los procesos que se requiere para superar muchas
pautas de interacción en la familia que resultan dañinas para el desarrollo infantil (y
también para el desarrollo adulto!).
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Oportunidades
El modelo ODISEA se basa en la visión propuesta por el enfoque de la Parentalidad
Positiva (ver la excelente obra de la Dra. María José Rodrigo y colaboradores, 2009;
2010), referido a que los padres, madres y todo adulto que ejerce un rol parental requiere
de oportunidades para poder aprender, poner en práctica y recibir retroalimentación en su
ejercicio de las competencias parentales. Sin oportunidades no se puede esperar el
despliegue de una parentalidad positiva y todavía menos de la resiliencia parental y familiar
frente a la adversidad. Ahora bien, una primera idea fuerza del modelo es que estas
oportunidades las ofrece el contexto ecológico en que dicha parentalidad se desarrolla.
En este sentido, las organizaciones e instituciones y los profesionales que en ellas trabajan,
pueden comprenderse a sí mismos como potenciales oportunidades que ofrece nuestra
sociedad para el mejoramiento tanto de las condiciones requeridas para el ejercicio de la
parentalidad (ej., autonomía financiera, acceso a servicios de salud y educación), como
de las competencias parentales específicas (vinculares, formativas, protectoras y reflexivas)
que se ponen en juego en la vida cotidiana de una familia en particular.
Formativa
Protectora
Reflexiva
Nivel actual de
Estrategia de Mapa de oportunidades
Competencia Parental
intervención de crecimiento familiar
En este nivel, el modelo ODISEA introduce el concepto de “zona de desarrollo próximo
de la parentalidad” que, parafraseando a Lev Vygotsky, nos ayuda a visualizar el
proceso de ayuda a una familia como una estrategia de acompañamiento desde el “nivel
actual” de competencia parental a un “nivel potencial” de competencia parental: donde
la intervención o mapa de oportunidades de crecimiento parental y familiar sería el
equivalente al concepto de andamiaje propuesto por este autor.
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Parafraseando la definición propuesta por Bronfenbrenner & Evans (2000) sobre
“competencia”, entendemos por competencia parental la adquisición demostrada
y posterior desarrollo de conocimiento, habilidad o capacidad para conducir el
comportamiento parental propio, a través de diversas situaciones de la vida familiar y la
crianza, y en las distintas dimensiones (física, cognitiva, comunicativa, socioemocional) del
desarrollo del niño o niña, con el objetivo último de garantizar su bienestar.
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INTERACCIONES
Siguiendo el modelo sobre dominios y procesos de construcción de una parentalidad
positiva propuesto por Gómez (manuscrito no publicado), se identifican cinco dominios en
los cuales se construye la parentalidad: el dominio de lo heredado (o la historia genético/
social; en el cual la temporalidad está centrada en el pasado), el dominio de lo vivido
(o el mundo de la praxis, de lo cotidiano, de las interacciones mismas; la temporalidad
está en el presente), el dominio de lo soñado (las expectativas parentales, el proyecto
de vida parental y familiar; la temporalidad está en el futuro); así como el dominio de lo
aprendido (las competencias parentales vinculares, formativas, protectoras y reflexivas),
y el dominio de lo narrado (el mundo de los significados, de las narrativas, de la
perspectiva). Este modelo, que se muestra en la siguiente figura, ayuda a encuadrar las
interacciones en un marco más amplio, aunque sin olvidar que el modelo Odisea trabaja
centrado en la temporalidad presente, de lo vivido y experimentado cotidianamente, en
las “interacciones” familiares actuales.
Lo aprendido: Lo narrado:
la competencia los significados
Parentalidad
Lo heredado: Lo soñado:
la historia el proyecto
genético/social
Integración de
la temporalidad
Fuente: Esteban Gómez 2012
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Aunque en términos de temporalidad el modelo Odisea se centra en el presente abierto
hacia el futuro, en desmedro del tiempo y energías destinadas a elaborar el pasado que
caracterizan a otros modelos, esto no quiere decir que la historia, lo heredado, no tenga
un lugar en el trabajo clínico. Para promover la resiliencia parental, el modelo Odisea
trabaja integrando el dominio de los significados y narraciones (que inevitablemente
está moldeado por esa herencia) con el dominio de lo aprendido, de las competencias
concretas y específicas de parentalidad.
El modelo ODISEA propone que, al iniciar el trabajo, resulta útil identificar el estilo de
parentalidad predominante, según los indicadores generales descritos en la siguiente
figura. Sin pretensión de constituirse en un instrumento de evaluación, sino de guía
general, la combinación de estos indicadores genera cuatro tipos de parentalidad, según
las valencias asociadas a los significados y competencias observados:
Resiliencia Parental
4. En los tres casos, el concepto de Sensibilidad Parental resulta ser estructurante de todo
el proceso (esta idea se desarrollará en el siguiente apartado).
Terapeuta
Fuente
Foco
TV
rn cn cc rc
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Como muestra esta figura (adaptada de Stern & Stern, 1989), aunque el profesional
haya planificado centrarse únicamente en elementos de la conducta de la figura parental
(CC), de la conducta del niño/a (CN), o de la interacción entre ambos ( ), las familias
inevitablemente traen a la sesión sus recuerdos, imágenes y emociones relacionadas
con su propia historia (del cuidador, RC, y a veces también del niño/a, RN), aportando
información para direccionar de mejor manera la intervención u ofreciendo nuevos
contextos emocionales para facilitar la transformación y el avance en la zona de
desarrollo próximo de la parentalidad.
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Sensibilidad parental,Eficacia y Afectividad
Al finalizar la intervención con el modelo Odisea, se espera que las competencias
parentales muestren niveles más altos de sensibilidad parental, sean más efectivas en la
regulación del estrés, la acogida de las emociones y la orientación del comportamiento
infantil, y presenten niveles más altos de afecto positivo, con respecto a la línea de base.
Ventanas para la
intervención
Premisas
1. La responsabilidad primaria por el desarrollo y bienestar de los niños y niñas yace
dentro de la familia, y todos los segmentos de la sociedad deben apoyar a las familias en
la crianza de sus hijos/as.
5. Permitir a las familias construir sobre sus propias fortalezas y capacidades promueve el
desarrollo saludable de los niños/as.
Principios
1. El equipo y las familias trabajan juntos en relaciones basadas en la igualdad y el
respeto.
3. Las familias son recursos para sus propios miembros, para otras familias, para los
programas y las comunidades.
6. Los programas promueven con las familias servicios y sistemas que son justos,
responsivos y transparentes para las familias que sirven.
7. Los practicantes trabajan con las familias para movilizar recursos formales e informales
que apoyen el desarrollo familiar.
8. Los programas son flexibles y continuamente responsivos a los temas emergentes en las
familias y comunidades.
9. Los principios de apoyo familiar se modelan en todas las actividades del programa,
incluyendo la planificación, conducción y administración.
Prácticas
1. Promueva relaciones de largo plazo entre los miembros del equipo y los padres/
cuidadores, que se caractericen por ser cálidas, responsivas y empáticas.
3. Encuentre a los padres “donde están”, sabiendo que los programas más efectivos
se planifican con el involucramiento de los padres/cuidadores para asegurarse que los
programas sean relevantes a los intereses, preocupaciones y necesidades específicas de
ellos.
4. Construya sobre las fortalezas de las familias, entendiendo que todas las familias las
tienen y que estas fortalezas son como ladrillos para el crecimiento y la mejoría.
6. Trabaje con los padres como aliados, apreciando el valor, rol, desafíos y satisfacciones
de la parentalidad.
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Metodología
Sobre la base de estas premisas, principios y prácticas de apoyo familiar, el modelo
Odisea de intervención con video-feedback, se conceptualiza como un mapa de
oportunidades para el desarrollo de una parentalidad positiva, caracterizada por
interacciones sensibles, eficaces y afectuosas (o bien tratantes) en la relación de una figura
parental con un infante, niño o niña, en el contexto de un determinado nicho ecológico
de desarrollo (familia de origen, familia de acogida, familia adoptiva, sala cuna o jardín
infantil, residencia de protección, entre otras posibilidades).
Se caracteriza por ofrecer una metodología centrada en los recursos y oportunidades del
ecosistema, que co-construye una ruta de progreso en la zona de desarrollo próximo de la
parentalidad, comenzando desde el nivel actual de competencias parentales observadas
(vinculares, formativas, protectoras y reflexivas), hacia un nivel potencial de competencia
parental.
Encuadre y
Alianza
Oportunidades
de Interacción:
registro en video
Análisis de Video:
Sesión de selección de se-
Retroalimentación cuencias (+) y (-)
Familiar o Grupal
(opcional)
Sesión de
Retroalimentación
Individual
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Primer encuentro
ENCUADRE y ALIANZA
2. Foco: el foco principal de este encuentro es sentar las bases para una sólida Alianza
de Trabajo, por lo que las habilidades personales de vinculación afectiva con la familia y
credibilidad resultan fundamentales. En segundo lugar, y dependiendo de la información
previa disponible, se destinará tiempo en este encuentro a Explorar Antecedentes y co-
construir un foco de la intervención. Evidentemente, este proceso será distinto para una
familia con la que se inicia un trabajo por primera vez, que con aquella que es referida
internamente entre colegas de un equipo (donde ya existe, por ejemplo, una ficha clínica).
Si no se cuenta con antecedentes previos, se sugiere recabar información sobre los
siguientes tópicos: (a) Del niño/a: síntomas y conductas relevantes, desarrollo psicomotor
y socioemocional, descripción que realiza el adulto de sus características y capacidades;
de ser posible, es útil disponer información sobre su estilo de apego, conductas habituales
frente al estrés y comportamientos de exploración de su entorno; (b) Del adulto y la
familia: embarazo, parto, historia médica de la familia (priorizando la identificación de
psicopatología en el adulto); historia de crianza de los padres (puede ser útil aplicar la
Entrevista de Apego Adulto, si se cuenta con formación apropiada); pautas y dinámica de
la familia (priorizando la identificación de situaciones de maltrato, negligencia o abuso
sexual); y estresores ambientales actuales versus fuentes de apoyo disponibles. Esta
pauta debe ser adaptada por cada profesional según los requerimientos y objetivos de su
contexto laboral. Instrumentos que han resultado útiles en nuestra práctica para realizar
esta evaluación es el Índice de Estrés Parental PSI-SF (Abidin, 1995), el ASQ-3 y ASQ-SE
(Squires, Bricker & Twombly, 2006), y la escala de evaluación familiar NCFAS (Valencia
& Gómez, 2010), entre otros. En tercer lugar, este encuentro debe fijar el Encuadre de las
condiciones, explicar la metodología a utilizar, los derechos y deberes de la familia frente
al tratamiento.
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3. Método: se basa en un diálogo centrado en los recursos: la familia debe recibir el
mensaje de que somos colaboradores de su proceso de cambio, y que el cambio y la
resiliencia familiar es posible! Es importante revisar las premisas, principios y prácticas
descritos previamente, especialmente la práctica 4 (“construya sobre las fortalezas de las
familias, entendiendo que todas las familias las tienen y que estas fortalezas son como
ladrillos para el crecimiento y la mejoría”); la práctica 5 (“reconozca y aborde el contexto
en que la familia existe, apreciando y valorando cada tradición, valores y estilos de vida
de individuos, familias, comunidades y culturas”) y la práctica 6 (“trabaje con los padres
como aliados, apreciando el valor, rol, desafíos y satisfacciones de la parentalidad”).
Tras abordar, conversar y acordar los principales focos señalados (alianza, antecedentes y
encuadre), se firma un contrato de participación tipo (ver anexo) donde se completan los te-
mas definidos de común acuerdo, y se da la aprobación explícita a las metas del tratamiento.
Según los antecedentes recopilados, los temas definidos de común acuerdo y las posibilidades
del contexto de intervención, se optará por implementar uno de tres procesos posibles del
modelo ODISEA:
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Segundo encuentro
PRIMERA SESIÓN DE INTERACCIÓN VIDEADA
1. Participantes: todos los miembros del sistema familiar con quienes se trabajará.
(NOTA: nuestra experiencia muestra que en los primeros procesos en que se implemente
el modelo Odisea, es recomendable trabajar centrado en una díada, dadas las
complejidades de análisis de las interacciones videadas, cuando se trata de tríadas o
sistemas más complejos).
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3. Método:se realiza una sesión de interacción familiar de 15-20 minutos máximo.
(NOTA: generalmente los cinco primeros minutos son de exploración, por eso se define
este margen de tiempo, para facilitar la aparición de los patrones de interacción).
Preguntas sugeridas:
1. ¿Cómo se sintieron durante la interacción?
2. Esto que acaba de pasar, ¿sucede también en casa? ¿qué tan
frecuente es que... (jueguen juntos, ordenen juntos, etc.)?
3. Esta forma de relacionarse, ¿le resulta cómoda? ¿la disfruta? ¿y su
hijo/a (nieto, etc.)?
4. ¿Qué es lo que más les ha gustado de esta experiencia?
5. ¿Qué es lo que ha sido más difícil de manejar?
6. En relación con el objetivo que acordamos la entrevista pasada, ¿qué
aspecto novedoso o importante diría usted que aprendió o descubrió
(sobre sí misma/o, sobre su hijo/a, etc.) el día de hoy?
7. ¿Cómo podríamos incluir (o incorporar) este aprendizaje, en el día a
día, durante esta semana? ¿En qué espacios?
8.¿Se anima a realizar algún compromiso para cambiar algo de su
parentalidad esta semana? (tenga la tranquilidad de que puede no
hacerlo si todavía no se siente preparada/o).
9. De todo lo que vivió y que hemos conversado, ¿qué le gustaría o sería
importante para usted que conversáramos o profundizáramos en nuestro
próximo encuentro, cuando analicemos el video? ¿en qué quisiera usted
que nos fijáramos con mi colega cuando revisemos su video?
10.¿Tiene alguna duda sobre qué haremos en nuestro próximo
encuentro/entrevista?
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Primer análisis de video
3. Método:
a) Primero: Panorámica. Revisar el video completo, hacerse una idea global de la
calidad de la interacción y los distintos momentos representativos del video. Una técnica
útil en esta primera fase es “ponerle título” a los momentos representativos del video (ej.,
“el niño excluido”, “el terremoto”, “la sonrisa cómplice”).
i. En este momento se sugiere contrastar la primera impresión del
terapeuta durante la grabación (cómo se sintió, con qué opinión salió de
la sala) y la impresión que tiene ahora observando la grabación.
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b) Segundo: Patrones. Identificar patrón o patrones de interacción observables en
las secuencias negativas de interacción. Este patrón (patrones) de interacción ayudarán
a precisar mejor el foco o hipótesis de trabajo. El foco o hipótesis de trabajo es una
construcción clínica que integra los antecedentes recopilados en el encuadre/alianza,
con las interacciones observadas en video, utilizando para ello el marco conceptual
propio del modelo ODISEA (enfoque de la parentalidad positiva, que integra conceptos
de la teoría del apego, la teoría ecosistémica del desarrollo humano y la teoría de la
resiliencia familiar). El foco ayudará a dirigir el trabajo de reflexión en la siguiente sesión
de retroalimentación y la elección de las nuevas oportunidades de interacción que se
ofrecerán en las sesiones videadas.
NOTA: recordar anotar minutos y segundos del video donde aparece cada secuencia.
Las secuencias se registran en una hoja con dos columnas. En la primera columna se anota
el minuto y segundos del video o imagen a usar (para poder encontrarlos fácilmente
luego, en la próxima sesión), y en la segunda columna se describe brevemente el
contenido -puede ser útil colocarle un “título”- y algunas preguntas a realizar en la sesión
de retroalimentación (ver el apartado de precisiones a la técnica de retroalimentación),
constituyendo una ayuda memoria para el profesional.
También puede ser de utilidad considerar los indicadores aportados por el instrumento
CARE-Index elaborado por Patricia Critenden (1981), que considera la observación de:
expresiones faciales (ej., atenta, tensa, enfadada, sin expresión), expresiones vocales (ej.,
suave, artificial, agresiva, lenta), posición y contacto corporal (ej., confortable, intrusiva
o torpe), expresión de afecto (ej., afectuosa, hostil, indiferente), ritmo de la toma de
roles (ej., con participación del niño, controlados por el adulto o con juegos paralelos),
control y elección de actividad. Este sistema de análisis de la interacción, permite
además identificar características parentales: sensitiva, controladora y no responsiva; y
características del niño/a: cooperativo, difícil, compulsivo/complaciente, y pasivo.
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Asimismo, resulta útil conocer el trabajo de análisis de interacciones desarrollado por B.
Beebe (ej., 2006), donde expone un modelo simplificado de análisis centrado en tres ejes:
tiempo, espacio y afecto.
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Tercer encuentro
PRIMERA SESIÓN DE RETROALIMENTACIÓN
2. Foco: conducir una conversación transformadora a partir del análisis de las secuencias
positivas de interacción seleccionadas. Acordar nuevas estrategias o posibilidades de
interacción que se explorarán en el próximo encuentro de interacción videada.
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a) DESCRIPCIÓN: con la finalidad de que la persona tenga una primera aproximación al
estímulo, se utiliza la descripción: “descríbame lo que ve en este video/imagen”, “¿qué
está pasando aquí?”, etc.;
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Encuentros Posteriores
En este punto, el profesional puede escoger entre dos opciones: iniciar una segunda sesión
de interacción videada o bien alargar el proceso de retroalimentación, dedicando una o
dos sesiones más para trabajar con miembros estratégicos del grupo familiar.
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Algunas consideraciones sobre el proceso de Intervención Familiar
con Video-Feedback (aprendizajes a partir de la práctica)
Durante el Proceso:
- Aparecen inquietudes sobre cómo transferir los cambios en sesión a lo cotidiano.
Destacar la importancia de las tareas inter-sesión y empoderar a los padres en su rol.
- Aumentan las demandas de atención por parte del niño o niña. El adulto se siente más
demandado, pero reconoce mejoría en la relación con el niño o niña.
- En casos derivados por maltrato físico o psicológico el niño o niña tiende a empeorar
su comportamiento antes de incorporar los nuevos estilos de interacción, lo cual debe ser
advertido a los adultos.
- No transformar la Intervención Familiar con Video-Feedback, en Terapia de Pareja o
Terapia Individual. Siempre se trabaja con aspectos de la historia de vida de cada uno de
los adultos pero considerando cómo estos elementos, experiencias, sentimientos, afectan la
interacción actual con el niño o niña (por ejemplo los aspectos transgeneracionales).
- Consolidar los cambios en la interacción, no apresurar el cierre. Muchos padres sienten
que sólo con la comprensión de las interacciones disfuncionales la intervención es
suficiente, pero el objetivo es ENTRENAR habilidades que puedan ser transferidas a la
cotidianeidad para lo cual se necesitan más sesiones de juego.
Cierre:
- Reforzar logros, y enfatizar los cambios con respecto al foco de la intervención.
- Destacar que pueden enfrentarse nuevos desafíos en la relación con el niño o niña.
- Se sugiere realizar un video de seguimiento y posterior feedback, 4 a 6 semanas después
del cierre.
- Entregar una selección de secuencias grabadas.
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Técnicas para una Comunicación Efectiva
Al aplicar el modelo ODISEA, usted se verá enfrentada
al desafío de construir en cada encuentro una relación
colaborativa, y desarrollar estrategias efectivas de
comunicación que le permitan sostener conversaciones
transformadoras, que promuevan los cambios co-construidos
con la familia. A continuación le ofrecemos algunas ideas
para utilizar diversas herramientas comunicacionales en
dichas conversaciones:
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Evitando caer en las trampas de una comunicación NO efectiva
En los encuentros que sostenga al aplicar el modelo ODISEA, es muy común enfrentarse a
situaciones que colocan al profesional ante la posibilidad de dar soluciones apresuradas o
inadecuadas. Las familias pueden verse sobrepasadas por el estrés o la desilusión y buscar
desesperadamente en el profesional una solución mágica a sus problemas. Para evitar caer
en estas “trampas comunicativas”, le ofrecemos la siguiente lista de errores comunes con
sus respectivos ejemplos para aprender a reconocerlos y así evitarlos:
1. Aliarse con la persona enojada: “De todas formas, eres muy buena para él. Es todo un
idiota, no te merece”.
2. Minimizar: “Mira el lado positivo”, “No importa, ya va a pasar”, “No entiendo por
qué estás tan enojada, si no es para tanto”, “Hay cosas peores”.
3. Culpar a la víctima: “Siempre estás teniendo crisis”, “No estás pensando claramente”.
4. Ofreciendo soluciones, Aconsejando prematuramente: “Todo estará mejor si solamente
tú haces...”, “Debieses decirle a tu madre que no le aguantarás más eso”.
5. Consolar, excusar: “Las cosas no son tan malas como parecen”, “Todo se solucionará,
ya lo verás”, “Cualquiera se hubiera asustado en una situación como esa”.
6. Tapar los sentimientos con chistes, o frases potencialmente superfluas: “¿Sabes qué?
Pienso que deberías fugarte de tu casa”, “Dios nunca nos da más de lo que podemos
manejar”, “El tiempo cura todas las heridas”.
10. Dominar las interacciones: hablar demasiado, hacer demasiadas preguntas cerradas,
presionar, interrumpir, hacer juicios sobre qué es mejor sin chequearlo con los usuarios,
hacer interminables esfuerzos por persuadirlos a hacer lo que piensas que es mejor para
ellos.
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La invitamos a empaparse de la filosofía del Modelo ODISEA, a reflexionar sobre
qué implica un estilo de conversación coherente con dicha mirada y a practicar las
técnicas aquí expuestas, estimulando las positivas y disminuyendo las formas negativas
de comunicación. Aunque es inevitable que más de alguna vez aparezcan, la idea es
aumentar progresivamente su conciencia sobre sus buenas y malas prácticas, para ser
cada día mejores agentes de cambio en la intervención.
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Precisiones a la técnica de la retroalimentación en el video-feedback
Como hemos descrito en publicaciones anteriores (Suárez, Muñoz, Gómez & Santelices,
2009; Gómez & Muñoz, 2012), la intervención parental y familiar con video-feedback
es un método que utiliza el registro en video de interacciones diádicas, triádicas o
grupales, para luego analizarlas desde un marco teórico determinado y ofrecer una
retroalimentación de secuencias positivas y/o negativas a los participantes, con el
objetivo último de modificar los modelos operativos internos, procesos emocionales y
comportamientos disfuncionales observados.
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El proceso clínico de la Retroalimentación
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acuerdos a micronivel, que pueden quedar registrados por escrito de tal manera de
facilitar su seguimiento posterior. Esta secuencia se repite varias veces en una sesión tipo,
habitualmente cuatro a cinco veces, aunque puede ser más si el material o las técnicas
usadas no generan suficiente trabajo clínico en el/los participante/s, siendo necesario
recurrir a más secuencias de las escogidas en la fase previa de análisis del video.
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Técnicas de Retroalimentación
“Reiterar”: consiste en repetir varias veces el mismo fragmento, de tal forma de ayudar
a la toma de conciencia respecto al foco que se busca trabajar en sesión. En nuestra
experiencia, la primera vez que se observa una secuencia de video el impacto es más
bien de totalidad y la interpretación es general, centrándose más bien en la tonalidad
afectiva global del video que en aspectos específicos del mismo. Por ello, muchas veces es
necesario reiterar con la finalidad de avanzar cincelando la comprensión más fina de lo
observado en los participantes de la retroalimentación.
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“Hablar por el bebé”: técnica propuesta por Carter, Osfsky y Hann (1991). Al observar
la secuencia de interacción en video, el/la terapeuta ofrece su propia voz al bebé, niño
o niña, expresando emociones, pensamientos o ideas que favorecen la conexión del
adulto con lo observado. En nuestra experiencia, esta técnica se complementa bien con
la de “iluminar” (pausar, congelar) el video en una imagen determinada. Además, esta
técnica es útil cuando el terapeuta tiene un objetivo claro hacia el cual quiere conducir al
cuidador/a. Está indicada especialmente cuando el adulto muestra poca capacidad de
expresión comunicativa, baja capacidad de insight o poca sensibilidad parental.
“La opinión del experto”: técnica no descrita en la literatura consultada, que consiste
en traer a la conversación la opinión de expertos o las conclusiones de la investigación
actual, con la finalidad de respaldar y dar mayor potencia al refuerzo o sugerencia
realizado en la sesión.
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“Esto bueno que usted hace, no lo hace todo el mundo”: técnica no descrita en
la literatura consultada, que consiste en destacar un logro parental como algo especial y
relevante, no obvio: “aunque usted no lo crea, no todos los padres responden a los bebés
cuando balbucean”, “puede que usted no se dé cuenta lo importante que es para su hija
esta respuesta que usted acaba de darle”.
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“Interacciones alternativas”: en esta técnica se solicita imaginar otras formas posibles
de interacción; generalmente se usa en un segundo momento de la retroalimentación, por
ejemplo, después de solicitar una descripción simple de lo observado, después de reiterar
varias veces o de iluminar una secuencia específica. Este es un ejercicio que puede ser
usado con secuencias positivas o negativas de interacción (aunque habitualmente se utiliza
con secuencias negativas, para trabajar la idea de un mundo interaccional alternativo);
por ejemplo, al observar una secuencia muy positiva en etapas avanzadas del tratamiento,
se puede preguntar “¿te imaginas cómo habría manejado esta situación el Alejandro de
antes? ¡cuánto has avanzado!”. En cambio, al observar secuencias negativas se puede
explorar “¿se te ocurre de qué otra forma podrías haber abordado este problema?”
“Finales alternativos”: esta técnica es similar a la anterior, sólo que su foco está
en imaginar un desenlace alternativo a una secuencia negativa, ayudando a reparar la
experiencia de fracaso que la persona puede estar sintiendo en ese momento. Al imaginar
un final alternativo, donde “las cosas resultan bien”, se permite a la persona pensarse a si
mismo/a como alguien que podría llegar a ser competente en el ámbito de la parentalidad
positiva. Este final alternativo muchas veces muestra un camino de soluciones y una
trayectoria de cambio relacional que activa los procesos de resiliencia familiar descritos en
la literatura (Gómez & Kotliarenco, 2010; Delage, 2010).
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ANEXOS
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CONTRATO DE PARTICIPACIÓN
Entiendo que durante esta terapia, el profesional va a proponer que juegue libremente
con mi hijo(a) o realice otra actividad en conjunto (comida, muda, baño, tareas) y
grabará esta interacción. En las siguientes sesiones, veremos algunos momentos del video
y conversaremos sobre los comportamientos de mi hijo o hija y sobre cómo yo respondo.
En esas conversaciones, trataremos relacionar el video con las dificultades que hoy
tenemos, para encontrar caminos para superarlas. En especial, conversaremos sobre cómo
fortalecer las cosas que hago bien en la relación con mi hijo(a) o niño(a) a mi cargo.
Luego, repetiremos esta secuencia, hasta estar de acuerdo en que la relación con mi
hijo(a) o niño(a) a mi cargo ha mejorado lo suficiente.
El profesional:........................................................................, RUT:...............................,
se compromete a brindarme una atención profesional de calidad y a estar disponible a las
horas que me cite.
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El material audiovisual será estrictamente resguardado en su confidencialidad por el
equipo tratante. Su uso estará restringido exclusivamente a una finalidad de supervisión
(resguardando los datos de identificación), que permita una atención de mejor calidad.
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Registro de intervención familiar con video-feedback
Fecha Inicio:
N° sesiones planificadas:
Genograma:
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Antecedentes Relevantes (familia de origen del niñ@, antecedentes padres adoptivos,
tiempo de institucionalización, temperamento, salud, etc.):
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Dificultades que aparecieron:
Observaciones y o Consultas:
Profesional: Firma:
Fecha envío:
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Indicadores para evaluar sensibilidad parental
(Tomados de la Escala de Sensibilidad del Adulto, E.S.A., Santelices et al., 2012)
N° Indicador Puntaje
1 Observa al niño(a) atentamente durante la interacción.
2 Prioriza seguir los objetos de interés del niño(a).
3 Da tiempo para que el niño(a) tome la iniciativa.
15 Respeta el juego del niño(a) sin interrumpirlo.
17 Respeta el espacio personal y corporal del niño(a).
18 Responde de manera apropiada a las señales del niño(a).
19 Responde prontamente a las señales verbales o no verbales.
4 Permite que haya reciprocidad en la comunicación.
5 Permite que haya alternancia en la toma de turnos.
9 Disfruta del juego pese al contexto de filmación.
10 Se muestra estable en la relación con el niño(a) durante la interacción.
11 Propone juegos que incorporan al niño(a).
13 Realiza un juego interactivo, interesante y variando apropiadamente.
16 Efectúa actividades adecuadas al desarrollo del niño(a).
Puntuaciones:
1 (baja sensibilidad),
2 (adecuada sensibilidad),
3 (alta sensibilidad)
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Factores de la Escala ESA (Santelices et al., 2012, p.27-28):
El primer factor se denominó “Escala de Respuesta Empática” y su contenido apunta
hacia el reconocimiento de respuestas del adulto, atentas y apropiadas a las señales del
niño(a), permitiéndole que realice acciones de su interés y, en general, respetando sus
iniciativas, su espacio y los objetos que elige para jugar. El adulto es capaz de reconocer
las señales del niño(a), interpretarlas adecuadamente y responder a sus demandas. Esta
escala comprende los indicadores 1, 2, 3, 15, 17, 18, 19 y su estimación de confiabilidad
es 0.883.
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Definición de Interacciones Tipo
Ps., M.Cs., Magdalena Muñoz Quinteros.
· Falta de estructura en el juego: Ambos, niño o niña y cuidador no saben qué hacer,
están desorientados, el adulto no es capaz de organizar y estructurar al niño o niña.
Interacción controladora: el adulto dirige el juego, no sigue al niño o niña, él impone lo
que hay que hacer.
· Interacción competitiva entre los cuidadores: Los adultos compiten por la atención
del niño o niña, se interrumpen, perdiendo sensibilidad, no responden a las necesidades
de su hijo/a.
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Pauta de registro de secuencias de interacción
Tiempo Conducta Observada y Preguntas que favorecen Preguntas que favorecen la
secuencia Comentarios la sensibilidad parental empatía y mentalización
(centradas en la conducta (centradas en los
concreta) sentimientos y emociones)
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Mentalización centrada en el Niño/a
¿Qué intenciones ¿Cómo se estarán ¿Cómo me siento
Interacción tiene el niño/a? sintiendo? yo cuando veo esta
interacción?
¿Qué hipótesis me surgen?
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Mentalización centrada en el adulto
¿Qué intenciones tendrá ¿Cómo se estarán ¿Cómo me siento
Interacción esta mamá/papá...? sintiendo? yo cuando veo esta
interacción?
¿Qué hipótesis me surgen?
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Técnicas de Grabación en Video-Feedback
La relevancia de un adecuado manejo del encuadre, la luz o el ruido ambiental nunca
debe subestimarse al utilizar video-feedback, ya que determinarán en gran medida la
calidad del material de estímulo que motivará el diálogo terapéutico en las sesiones
de retroalimentación. Por eso se estimula a los/las profesionales en formación a leer
cuidadosamente este anexo antes de realizar sus primeras grabaciones.
Basándonos en los estándares propuestos por Erickson, Endersbe & Simon (2002) en
el modelo Seeing is Believing y en nuestra propia experiencia, los criterios mínimos de
calidad ODISEA en una filmación de interacciones, son los siguientes:
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Ahora bien, para lograr estos estándares de calidad (buena iluminación, sonido, encuadre
y tomas centradas en la interacción) al utilizar el modelo ODISEA de intervención con
video-feedback, es relevante que el profesional maneje algunos conceptos básicos de
filmación. En este apartado se presentan estos conceptos, con breves definiciones y
algunos ejemplos prácticos para aplicar estos conceptos en el trabajo clínico.
PLANOS:
Un plano es la superficie visual en la que un fragmento de la realidad se presenta dentro
de los límites de un escuadre, los cuales están determinados por la distancia que hay
entre la cámara y el sujeto u objeto que se pretende filmar. En tal sentido muchos autores
coinciden en clasificar los tipos de plano utilizadas en la televisión o en cine.
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