Sánchez Rubio, David - DDHH (2018)
Sánchez Rubio, David - DDHH (2018)
versidad de Deusto, 2012. ciedad sin exclusión, San José, Departamento Ecuménico de Investigaciones
2 Sin ser exhaustivo, algun@s de ell@s son Helio Gallardo,] oaquín Herre- (DEI), 1995; El mapa del emperador, San José, DEI, 1996; Sacrificios humanos y
ra Flores, Ignacio Ellacuría, Óscar Correas, Jesús Antonio de la Torre Rangel, sociedad occidental: Lucifer y la bestia, San José, DEI, 1998; Y El grito del sujeto,
Alejandro Medici, Franz Hinkelarnmert, Enrique Dussel, Raúl Fornet-Betan- San]osé, DEI, 1998. También véase E. Dussel, Ética de la liberación. En la edad
court, Leopoldo Zea, Marcos Roitman, Pablo González Casanova, Antonio de la globalización y la exclusión, Madrid, Trotta, 1998.
Salamanca, María Lugones, Alda Facio, Norman Solórzano Alfaro, Eduardo 4 Véase H. Gallardo, Teoría crítica: matriz y posibilidad de derechos humanos,
Saxe-Fernández, Horacio Cerutti, Juan Antonio Senent de Frutos, Alejandro Murcia, Francisco Gómez, 2008, y]. Herrera Flores, Los derechos humanos como
Rosillo, Fernando Antonio Dantas de Carvalho, Salo de Carvalho, Amilton productos culturales. Crítica del humanismo abstracto, Madrid, Los Libros de la
Bueno de Carvalho, Silvia Rivera Cusicanqui, Leonardo Wandelli, MaríaJosé Catarata, 2005.
8 Derechos humanos lnST1I1'JNPnrp Introducción 9
y
y y son
a las ya humanas sin excepciones, como Vlctlmas y di-
intentado llegar al menor grado posible abstracción. Todo ser námicas de discriminación, exclusión y marginación,
humano, con nombres y apellidos, debe tener la posibilidad de dando cuenta tanto analíticamente de las causas y condicionantes
construir y reconstruir mundos en todos los órdenes de la vida, a que las producen como al contribuir, colaborar y participar en la
partir de su diferencia y condición racial, so- dinámicas, prácticas y procesos que
cio-material, lo étnico-cultural, y genérico, etc., de la reflexión acompañará las propias luchas liberado-
y en todas las esferas sociales. ras con sus sujetos populares que intentan desvictimizarse y ganar
Por otro lado y en segundo lugar, con ese compromiso auto estima. No hay que olvidar que el origen histórico de los de-
con lo humano plural, concreto y diferenciado, hay otro crite- rechos humanos se cimienta en procesos de lucha y reivindica-
rio-convicción complementario que da un paso adelante e impli- ción frente a distintos excesos de poder.
ca una mayor profundidad en el análisis práctico de la realidad, y Pues bien, considero que la cultura jurídica y el mundo de los
que se abre a la capacidad de compartir y sensibilizarse por el derechos humanos deben incorporar este imperativo categórico con-
sufrimiento del ser humano que es humillado y vejado en su dig- tra las victimizaciones, y los diversos trabajos de este libro son un
nidad, en las líneas trazadas por Walter Benjamin, verso libre de intento por saber distinguir y así enfrentar mejor los distintos
la Escuela de Frankfurt, y que denunciaba el hecho que los procesos que ocasionan las condiciones para que seamos recono-
bienes culturales fuesen documentos de la barbarie, ya que nacen cidos como sujetos dignos e iguales a partir de nuestras diferen~
de las injusticias de clase, de la opresión social y con motivo de la cias, o para ser reconocidos como objetos en todos los ámbitos de
implementación de políticas de desigualdad y exclusión. Las his- la significación humana (de género, sexual, étnico, político, cultu-
torias oficiales se construyen siempre desde quienes vencen y raL.). Dentro de la articulación entre seres humanos, acciones,
oprimen, silenciando las de los vencidos. De ahí la necesidad de medios y mediaciones, hay que poner atención al momento en el
recuperar otras historias que vayan a contrapelo, que sean críticas que se fetichizan las producciones humanas por encima de los
y cuestionadoras de las opresiones y recuperen otras versiones del propios seres humanos y producen sufrimiento, o cuándo son
pasado y también del presente, basadas en luchas emancipadoras realmente los seres humanos el referente de cualquier tipo de
y de liberación. Este compromiso diacrónico y sincrónico puede emancipación y liberación con sus posibilidades de significar y
traducirse a través del denominado imperativo categórico contra las resignificar sus realidades en su riqueza multicolor y plural en
victimizaciones, propio del pensamiento crítico y de la liberación, tonalidades. Desde los derechos humanos se puede y se debe lu-
retomado por Franz Hinkelarnmert a partir de los planteamien- char contra cualquier expresión de victimización, vulnerabilidad,
tos marxianos. 5 El acto de echar por tierra y denunciar cualquier sub-integración o subvaloración de las personas en su relación
con la naturaleza. Como juristas y como ciudadanos de a pie, de-
bemos saber para qué y para quién se producen, se interpretan y
5 El imperativo categórico contra las victimizaciones es una traducción que
utilizan los sistemas jurídicos, y de qué forma protegen o enfren-
hacemos de la idea expuesta por Franz Hinkelarnmert a partir de Marx que
consiste, por medio de un imperativo categórico crítico, en echar por tierra tan las desigualdades, las deshumanizaciones y las barbaries. Allí
todas las relaciones en que el ser humano sea un ser humillado, sojuzgado,
abandonado y despreciado a partir de la autoconciencia que adquirimos Véase F. Hinkelarnmert, Hacia una crítica de la razón mítica. El laberinto de la
cuando el ser humano se convierte en el ser supremo para el ser humano. Modernidad. Materiales para la discusión, San José, Arlekín, 2007.
Derechos humanos lns;tlt1"f,1Ii'11tes
Introducción 11
Es más, la
mueve tanto fuera de (en lo económico, político,
pedagógico, lo religioso, etc.), como dentro de jurídico nor-
mado, en su seno, ya que como Y
das, fiscales,
policías, secretarios, garantías e ínter-escalar, que un con-
cen derechos humanos, no y dictar senten- multigarantista reconocimiento y protección en
cias para aplicarlos, sino, además, en función del trato que se los y así la de los dere-
a nuestros semejantes y fuera de los tribunales, y en rela- chos, antes de que sean violados, utilizando tanto las instancias
ción a cómo se construyen las relaciones humanas: sea desde di- estatales como permitiendo el despliegue de actuaciones en ins-
námicas de imperio y dominación con las que desde la verticali- tancias no estatales la sociedad civil, a partir del institu-
dad y las jerarquías unos tratan a otros como objetos o como seres yente popular crítico, emancipador y transformador.
inferiores, o desde dinámicas de emancipación y liberación, con En el capítulo segundo,16 en la línea del primer capítulo, junto
las que todos de manera horizontal y desde reconocimientos mu- a derechos humanos se incorpora un análisis del concepto de de-
'm/lr'r,rJr1rJ entendida como una forma de gobierno, pero también
tuos somos tratados como sujetos. La suma de todas esas instan-
cias y dinámicas acentúan los niveles de reconocimiento y reali- como un conjunto de acciones, conceptos y mediaciones que tie-
dad efectiva de los derechos. nen como objetivo posibilitar el poder del pueblo para el pueblo
La estructura del libro se divide en ocho capítulos: (demos), desde la lucha, la reclamación y la reivindicación de los
En el capítulo primero 15 se hace un análisis de los límites de la miembros de una comunidad o sociedad. El planteamiento inicial
posición predominante de los derechos humanos por ser, tal como parte del intento por explicitar algunas de las deficiencias, defec-
acabo de señalar, excesivamente normativista, procedimental, for- tos y falencias que ambas figuras (democracia y derechos huma-
malista y post-violatoria. Como complemento, se destaca la nece- nos) poseen en la época actual. Utilizo el paradigma de la simpli-
sidad de ampliar la mirada de los mismos (desde su práctica), rei- cidad y el de la complejidad elaborado por Edgar MorÍn debido a
vindicando la dimensión instituyente y creativa de todos los seres que derechos humanos y democracia son concebidos bajo lógicas in-
suficientes y estrechas en cuanto al reconocimiento y desarrollo
del principio moderno de agencia humana (entendido como aque-
15 Fue realizado con motivo del evento "Oficina sobre Conflitos Fun-
(eDEs) ell de noviembre de 2013, en el auditorio del Palácio do lVIinistério coordinado por Alfonso de Julios, Itinerarios constitucionales para un mundo en
Público Estadual en Porto Alegre/RS. Aparece como capítulo en el libro convulsión. En Brasil aparece en el libro coordinado por mí, Liziane Paixao
coordinado por Cristiano Müller, Os conftitos ftmdiários urbanos no Brasil: es- Silva y Carla Jeane Helfemsteller, intitulado Teorias críticas e direitos humanos:
tratégias de luta contra os despejos e empoderamentos a partir da teoría crítica dos contra o sofrimento e a injustifa social. La editorial es CRV, de Curitiba. Una
direitos humanos, editado en el 2014 por CDEs-Direitos Humanos. Asimismo versión inicial y más reducida salió en el2013 en México, por la Universidad
fue publicado en el año 2015 en el número 33 de la revista Derechos y Liber- Autónoma de San Luis Potosí, en el libro de coautorÍa con Juan Antonio
tades de la Universidad Carlos nI. Senent de Frutos, Teoría crítica del derecho. Nuevos horizontes.
Derechos humanos Introducción 17
1) not/?nCUlr
ma, autO!lOIll1a
sofo están muy tos protagonistas tanto como
presentes en este libro). aquello que las condiciones sistemas democráticos y constitucionales entendidos un
de posibilidad de este principio de agencia guarda relación con la punto de vista multigarantista, y 2) enfrentar desde distintas pers-
idea de derechos humanos y con la de democracia; por ello se in- pectivas o dinámicas de acción anti-heterárquicas o no hete-
tenta ofrecer un insumo que sirva para la mirada de ambos rárquicas (retomando el concepto de "heterarquia" de Ramón
conceptos, que nos permita reivindicar y demandar sus dimensio- Grosfoguel) sistemas relacionales, las sociabilidades y las espi-
nes creativas, imaginativas, antagonistas e instituyentes a partir de ritualidades de dominación que clasifican la realidad desde exclu-
la subjetividad popular. siones y discriminaciones de todo tipo. De lo que se trata, como
El siguiente capitulo!? da un paso adelante al incorporar, junto contrapartida, es potenciar y consolidar tramas sociales y rela-
a los derechos humanos y la democracia, las constituciones en el ciones horizontales de reconocimientos mutuos, de reciproci-
contexto de los estados constitucionales de derecho y en la época dades y solidaridades con las que todos seamos considerados -ma-
actual. A partir de una serie de hipótesis de trabajo, de procesos terial y fácticamente- sujetos plurales y diferenciados en lo racial,
que actualmente se desarrollan a nivel global y por medio de de- lo sexual y desde el punto de vista de género, desde la condición
terminados dispositivos e imaginarios, se denuncia y reclama la de clase, en lo etario, las creencias y/o espiritualidad religiosa,
manera en que, tanto los derechos humanos como las democra- etcétera.
cias y las constituciones garantistas protectoras de derechos fun- En el capítulo cuarto!8 parto de la importancia de enseñar de-
damentales, son acotados, limitados, reducidos y vaciados de con- rechos humanos en un mundo donde no hay una cultura suficien-
tenido en perjuicio de la mayoría de la humanidad, en beneficio te que apueste por ellos. La poca sensibilidad que existe, sobre
de una minoría poderosa y cínica que generaliza dogmáticamente todo a nivel institucional, reproduce ese imaginario estrecho al
los intereses del mercado capitalista como únicos criterios de ver- que ya he hecho mención. Por ello, se hace una propuesta criti-
dad. De manera propositiva, se ofrecen una serie de ideas que ca de co-educación liberadora -con sus metodologías y materias
podrían servir como instrumental de transformación. Para salir transversales- para destacar que no basta y no es suficiente ense-
de un imaginario hegemónico que desempodera y excluye de de- ñar derechos humanos desde ese prisma minimalista y iuspositi-
mocracias sin demócratas, de derechos humanos minimalistas, vista, pues no se trata únicamente de memorizar las normas na-
exclusivos y vaciados por medio de un nuevo modo de entender el cionales e internacionales que los reconocen, ni de conocer los
constitucionalismo desde el mundo de los negocios, las directri- procedimientos de garantías estatales que nos permiten reclamar-
ces de cambio sugeridas parten de dos elementos que son funda- los y demandarlos; es necesario partir de la idea de que si todos
mentales en derechos humanos y en la idea de democracia enten- (docentes y discentes, ciudadanos y ciudadanas) podemos ser po-
tenciales violadores de derechos humanos, también podemos ser
hacedores y constructores de éstos cooperativa y solidariamente, a
17 Este capítulo se realizó con motivo de la organización del Congreso del partir del modo en el que nos relacionamos y tratamos a nuestros
Conselho Nacional de Pesquisa e Pós-gradua\;ao em Direito (Conpedi) -
Universidad Nacional, Costa Rica (UNA) y la invitación que Fernando Anto-
nio Dantas de Carvalho me hizo para impartir la conferencia inaugural a fi- 18 Este trabajo fue realizado por encargo de mi querido amigo Alejandro
nales de mayo de 2017. Fue publicado en Abya-Yala. Revista sobre Acceso a Medici para un libro colectivo sobre educación en derechos humanos que
]ustifa e Direitos nas Américas 2, 2O17 . será publicado en Argentina, pero hasta la fecha (2018) no ha salido a la luz.
18 Derechos humanos Introducción
"V'uaH¿,[Link]" nues-
¡lp1'PlJ'1Ilf huma-
nos inter- por
disciplinaria. y de clase, la discriminación y las
En el capítulo quinto,19 con base en una crítica constructiva Entre otras cosas se la dificultad y la posi-
no-colonial e inter-cultural, se reflexionará sobre algunas de las bilidad que los sistemas punitivos poseen ~en el marco de apa-
paradojas y contradicciones del de derechos rentes Estados constitucionales de derecho- a la
humanos. De que se trata es ger La hipótesis es el dispositivo
una real y no-falsa idea dignidad universal que a todas inversión o reversión ideológica los derechos humanos (según
las culturas y a toda la humanidad o se trata de un concreto los conceptos Franz y consis-
de luchar, pensar y garantizar espacios de libertad y dignidad que tente en derechos vulnerando derechos
puede ser resignificado y complementado junto con otros modos manos, las clases más poderosas este mecanismo por me-
y procesos de reacción, emancipación y liberación que todas las dio del derecho penal y a través de todo el sistema punitivo para
culturas desarrollan en sus propias historias frente a distintos ex- consolidar un sistema de control y dominación estructural racial,
cesos de poder. Se abordarán algunos de los puntos ciegos que los clasista y de género (patriarcal) que, previamente, se encuentra
derechos humanos presentan como criterios y prácticas universa- establecido en el ámbito de la sociabilidad y las relaciones huma-
les y en relación a un plano intercultural. ¿Son los derechos hu- nas. Asimismo, se intentarán debatir las dificultades que los dere-
manos valores, principios, normas y procesos universa- chos humanos poseen como un posible mínimo ético común para
les a favor de la dignidad? o ¿sólo son producto de creación de diversas culturas, y de qué manera se pueden construir caminos y
una única cultura, la occidental moderna y capitalista que, ade- vías alternativas anti-hegemónicas, interculturales no-estatales y
más, se extiende por el mundo difundiendo e imponiendo una también estatales en materia penaL Se apuesta por un pluralismo
versión simplificada y reducida de derechos humanos por ser ex- jurídico de carácter emancipador y en el ámbito penal.
cesivamente normativista, formalista, individualista, estatalista y El capítulo séptimo fue realizado junto con mi compañera y
post-violatoria? cómplice de vida, Pilar Cruz Zúñiga. 21 Desde esa misma perspec-
En el capítulo sext0 20 se pretende exponer un conjunto de tiva ampliada de derechos humanos ya mencionada y defendida
reflexiones en torno al papel que el derecho penal posee como desde el principio, se pretende profundizar en el análisis del tra-
bajo doméstico como expresión una naturalización de relacio-
nes de dominación que afecta, de manera más general, en el mun-
19 Publicado en 2016 en el libro electrónico Direitos humanos na América
Latina, Multideia (Curitiba, Brasil) y organizado por Jackson da Silva Leal y
do del trabajo y en el contexto del capitalismo. Afirmamos que no
Lucas Machado. También aparece en la revista brasileña Campo Jurídico 1, hay un reconocimiento a la dignidad ni un respeto de los seres
vol. 3 (mayo, 2015). humanos pleno y como referente en el ámbito del trabajo dentro
20 Fue publicado como capítulo en el libro organizado por Paulo César de las sociedades capitalistas, pues se subordina y subsume a las
Correa Borges, Leituras de um realismo jurídico-penal marginal. Homenagem a
Alessandro Baratta, Cultura Académica, uNEsp-Franca y editado en 2012.
También aparece como capítulo ID en el libro que publiqué en coautoría con 21 Incluido en el libro coordinado por Paulo César Correa Borges, For-
Juan Antonio Senent de Frutos, Teoría crítica del derecho. Nuevos horizontes, en mas contemporlmeas de trabalho escravo (Franca, NETPDH / Cultura Academica,
el año 2013 en México y por la Universidad Autónoma de San Luis Potosí. 2015). También en el mismo año salió en la Revista de Direitos Fundamentais
También se publicó en Ecuador, en la Revista Umbral 4, vol. 1 (2014). e Democracia 17, vol. 17 (enero-junio).
Derechos humanos ln~jrllZI:1!nu:es 21
corazón a mi
como lllt:en:arnbllO amigo Marcos Roitman la ... ~.uVUH-,au
dinero y la maXImo existe por y a la que
LCRHU1L'-'U
un derecho al trabajo pleno con intenciones de considerar al ser gracias. A Marcos lo conocí en La Rábida, en la Sede Iberoameri-
humano como verdadero centro y referente desde crÍterios de cana de la Universidad Internacional de Andalucía hace ya 20 años,
dignidad y libertad. A partir esta afirmación, la precarización en el Programa de Maestría de Teorías Críticas de la Democracia
del derecho al trabajo por razones y que se y los Derechos Humanos en que
cupa por la satisfacción de necesidades humanas y por el reco- Joaquín Herrera como director, y yo como coordinador desde
nocimiento del valor y la valía del ser humano en su pluralidad, es 1995. Nunca olvidaré ese primer día intenso y enriquecedor en el
la antesala de la doble o precarización de otras expresiones que descubrí a una persona que conocía América Latina y sus en-
de trabajo más específicas, como el trabajo doméstico. Por se tresijos políticos, económicos, sociológicos e ideológicos como la
intentará demostrar de qué manera muchos tipos de trabajo do- palma de su mano. Desde entonces, la energía, sapiencia, coheren-
méstico, por sus condiciones precarias y desiguales, son a su vez la cia y compromiso me han servido de inspiración y orgullo. Tam-
antesala de expresiones laborales vejatorias y llegan a generar con- bién gracias a él pude conocer al ilustre Dr. Pablo González Casa-
diciones de trabajo forzado y condiciones análogas a la esclavitud. nova en Sevilla, en el marco del Programa de Doctorado de
Finalmente, en el capítulo octavo,22 con el tema de la migración Derechos Humanos y Desarrollo que codirigía con Joaquín en la
se pone a prueba la capacidad que los seres humanos tenemos de Universidad Pablo de Olavide de Sevilla. Don Pablo (tal como Mar-
ser solidarios y, de manera coherente, estar dispuestos a tratar a cos siempre lo llama) es fuente de coherencia, lucha, sabiduría y
nuestros semejantes con dignidad. Lamentablemente, y tal como ejemplaridad crítica en todos los sentidos. Ambos han sido, en par-
se están desarrollando los acontecimientos, con la inmigración se te, culpables de que yo haya dejado de ser euro céntrico para poder
nos presenta una de las paradojas del discurso universalista de los llegar a ser latinoamericanocentrado, y no "latinoamericano-céntri-
derechos humanos que también se trata en capítulos anteriores, co", según la expresión del filósofo argentino Eduardo Grüner.
asentado en un plano teórico, valorativo y discursivo maravilloso Ya termino. Son muchos los amigos y amigas que a uno y otro
de inclusiones abstractas, pero basado en un contexto práctico, de lado del charco me han hecho sentirme un anónimo soberano en
convivencia y relacional abyecto de exclusiones concretas cimen- mi caminar junto a mis semejantes. Gracias a tod@s por hacerme
tadas en sociabilidades desiguales y discriminaciones raciales, et- crecer y por permitirme ser más que lo que las instituciones dicen
noculturales, sexuales, de género, clasistas y etarias. Cada día com- que soy, y por posibilitarme sentir que soy menos que lo que mi
probamos cómo Occidente y sus ideales de dignidad humana se ego me dicta, principalmente cuando la vanidad entra a escena y
mueven enfermizamente en una bipolaridad no sólo psicológica y genera el riesgo de desoxigenarme. De entre todos mis amig@s,
epistemológica, sino también cultural y práctica. está a la cabeza Pilar Cruz Zúñiga, amor verdadero e interlocuto-
ra de vida y experiencias. Tú siempre eres y serás quien realmen-
te me hace tener fe en lo infinito de la vida, pese a mi condición
22 Fue publicado en el libro Migrafoes e trabaho, editado en Brasilia por el
contingente. Ni la eternidad podrá expresar mi agradecimiento.
Ministerio Público do Trabalho en el año 2015 y organizado por Erlan José
Peixoto y Renata Coelho. La obra es fruto del Simposio Internacional de Migra-
ciones y Trabajo celebrado entre el26 y 27 de mayo de 2014, y al que fui invitado En Sevilla, a 25 de julio de 2018
para dar una conferencia. También ha sido traducido al portugués en la Revista da
Facultade de Direito de la Universidad de Goiás [1, 39 Gunio, 2015)].
1
SlCO por
sa y lo que se el
concepto de ciudadanía. mundo tiene en la cabeza la de que es muy diferente
Nos movemos en una que nos permite respetar y la teoría y la práctica de los mismos. Este abismo se considera
reconocer los derechos en unos casos y, por presumir alegre- indiscutible y muy difícil de superar. Mucho se ha escrito y se ha
mente que somos civilización, pro- sobre las posibles causas este ra-
greso y de esperanza para la y, simultáneamente justi- zones propias la perversa o bondadosa condición humana, pa-
ficar el incumplimiento los derechos en otros casos o, incluso, sando por motivos de madurez cultural y originalidad civilizado-
ignorar y desconocer la existencia de otros derechos cuando afec- ra, hasta por causas socioeconómicas y/o relacionadas con el
tan a determinados colectivos que son prescindibles por razones grado de desarrollo que se precisa obtener para poder hacerlos
de Estado, de seguridad, de fuerza mayor, por motivos sexuales o efectivos. No obstante, sin que sean descartables ni desmerecedo-
por criterios de desarrollo o de competitividad establecidos por el ras estas razones, cierto es que pocos son los estudios que par-
sistema económico y mercantil propio de nuestras sociedades ca- ten de la premisa de que quizá esta separación entre lo dicho y lo
pitalistas. Incluso esa condición cultural bipolar y dicotómica se hecho, entre el plano del ser y del deber ser, reside también, en un
complementa con una "actitud autista",l la cual, entre inacciones alto porcentaje y con un alto grado de responsabilidad, en nuestra
y omisiones, tolera el sufrimiento humano de muchos inmigran- propia manera de pensar derechos humanos. 2 A lo mejor es que
tes y/o mujeres agredidas y violentadas, la impunidad de los auto-
res de delitos de cuello blanco y la criminalización de colectivos 2 Algunos ejemplos: H. Gallardo, Política y transformación social. Discu-
que intentan luchar por la vulneración de los derechos que guar- sión sobre derechos humanos, Quito, Tierra Nueva, 2000; id., Siglo XXI: militar
dan relación con el disfrute de una casa, el uso y la posesión de la en la izquierda, San José, Arlekín, 2005; id., Siglo XXI: producir un mundo, San
tierra, una sanidad pública universal o un trabajo digno. José, Arlekín, 2006; id., Derechos humanos como movimiento social Bogotá
Bipolaridad separadora que también se manifiesta en un plano Ediciones desde abajo, 2006, e id., Teoría crítica: matriz y posibilidad de derecho;
humanos, cit. J. Herrera Flores (edit.), El vuelo de Anteo, Bilbao, Desclée de
más iusfilosófico, como sucede entre el principio de legalidad y el Brouwer, 2000, e id., Los derechos humanos como productos culturales. Crítica del
principio de justicia. Cuando interesa o conviene, bajo el marco humanismo abstracto, cit. A. Médici, El malestar en la cultura jurídica. Ensayos
de la legalidad se justifican injusticias como sucede sistemática- críticos sobre políticas del derecho y derechos humanos, Editorial de la Universidad
mente en Europa y Estados Unidos con el tema de la inmigración, de La Plata, 2011, e id., La constitución horizontal. Teoría constitucional y giro
o en los casos en los que se defiende una concepción absoluta de decolonial, Centro de Estudios Jurídicos y Sociales Mispat - Facultad de De-
recho de la Universidad Autónoma de San Luis Potosí, 2012. J. Galtung,
propiedad privada avariciosa y concentrada; y cuando la legalidad
Direitos humanos, uma nova perspectiva, Lisboa, Instituto Piaget, 1998. J. A. de
es un obstáculo, la fuerza compulsiva de los hechos es un consue- la Torre Rangel, Iusnaturalismo histórico analógico, México, Porrúa, 2011. A.
lo o legitima cualquier sacrificio de vidas humanas o de derechos Rosillo, Los inicios de la tradición iberoamericana de derechos humanos, Aguasca-
declarados y/o dignos de ser reconocidos como universales. lientes - San Luis Potosí, Centro de Estudios Jurídicos y Sociales Mispat _
Facultad de Derecho de la Universidad Autónoma de San Luis Potosí, 2011.
B. de S. Santos, Direitos humanos, democracia e desenvolvimento Sao Paulo
1 Término tomado de Salo de Carvalho en su intervención en las J oma- Cortez Editora, 2013. J. A. Senent de Frutos (ed.), La lucha p;r la Justicia:
das Hispano-Brasileñas sobre Criminología, Teoría Crítica y Derechos Hu- Selección de textos de Ignacio Ellacuría (1969-1989), cit. VVAA., Teoría crítica
manos, celebrada el 14 de febrero de 2O14 en la F acuItad de Derecho de la dos direítos humanos no ségula XXI, Porto Alegre, Editora Universitária da
Universidad de Sevilla. Pontificia Universidad e Católica do Rio Grande do Sul (EDIPUCRS), 2008.
Derechos humanos 117."1Tté'JOIpn1p Crítica una cultura anestesiada de [Link],nfJ\ lJ'um:an,05
en
estos
entender y
na sin más pretensiones que lograr una mayor coherencia en
universal socio-históricamente producido, y que hace el juego a
se intereses particulares de quienes más les que eso sea
nos conviene mante- por personales, por intenciones y de po-
y una o porque están convencidos de que la vida sólo puede organi-
exista, demasiado zarse por de jerarquías y clasificaciones
da y simplista, que tanto en la superficie como en el convie- son superiores y merecen condición a
ne a quienes, realmente, prefieren convivir incumpliendo, destru- otras que, por considerarlas inferiores y perdedoras, merecen ser
yendo y/o ignorando derechos humanos o, como númmo, bajo una tratadas con desprecio.
lógica normalizada de inclusiones abstractas y exclusiones estruc- Asimismo la poca cultura que existe sobre derechos humanos,
turales, sólo los reconoce a unos grupos o colectivos y los desco- que es excesivamente formalista y técnica al circunscribirse a cir-
noce a otros diversas circunstancias muy relacionadas con lo cuitos judiciales, resulta ser tan extremadamente re ductiva insu-
racial, lo sexual, lo genérico, etario, la condición de clase y/o la ficiente y estrecha que, de manera voluntaria y/o involu~taria,
capacidad o discapacidad psíquica y física. termina por reforzar y hacer hegemónica esa separación entre lo
Incluso yendo más allá, a de un modo concreto de en- que se dice y lo que se hace en materia de derechos humanos.
tender derechos humanos, a través de su casi exclusiva dimensión Por esta razón, se hace necesario señalar algunas pistas para arti-
institucional se nos enseña una idea tan restringida y tan reducida cular y defender una concepción mucho más compleja, relacio-
que, al final, acaba por desempoderarnos a todos los seres huma- nal, sociohistórica y holística que priorice a) tanto las propias
nos, quitándonos nuestra dimensión instituyente, individual y co- prácticas humanas, que son la base sobre la que realmente se ha-
lectiva, nuestra cualidad soberana de significar y resignificar la cen y deshacen, construyen y destruyen derechos y sobre las cua-
realidad, porque con esa concepción oficializada y extendida que les se inspiran y elaboran las teorías; b) como la propia dimen-
limita derechos humanos a instancias teóricas, normativas, burocrá- sión creativa e instituyente de los seres humanos plurales y
ticas e institucionalizadas, no se nos reconoce realmente en nues- diferenciados, quienes son los verdaderos sujetos y actores pro-
tra capacidad para dotar de carácter a nuestras propias produccio- tagonistas. Esto es lo que intentaremos hacer a continuación:
nes culturales, políticas, étnicas, sexuales-libidinales, económicas primero explicitaremos ese imaginario simplista y anestesiado
y jurídicas con autonomía, responsabilidad y auto estima en todos predominante para que, con posterioridad y en segundo lugar,
aquellos espacios y lugares sociales en los que se forjan las mismas visualicemos otro posible modo mirar, entender y conceptua-
relaciones humanas, como son el mundo del trabajo, de la pro- lizar derechos humanos y así recuperar dimensiones que poten-
ducción y el mercado, las esferas doméstica, comunitaria y la cien un imaginario más activo, coherente y despierto, acorde con
ciudadanía. una práctica que debe ser el sostén y fundamento su rica y
Esta distancia entre la teoría y la práctica que damos como compleja realidad.
natural e indiscutible es una de las razones que justifican la indo-
lencia y la pasividad a la hora de construir (o destruir) día a día y
humanos Critica una cultura anestesiada de derechos humanos
28
PARADIGMA SIMPLIFICADO DE DERECHOS HUMANOS:
nes o consecuencias que vamos a
ENTRE LO LO Y LO POST- este autor,
VIOLATORIO
al menos, a cinco a) a la social;
b) a la reflexión filosófica o dimensión teórica y doctrinal; c) al
Generalmente, cuando se habla de derechos humanos se suele reconocimiento jurídico-positivo e institucional; a la eficacia y
acudir a una idea de los mismos basada en las normas jurídicas, en la efectividad jurídica que guardan relación con el sistema de ga-
las instituciones con el Estado a la cabeza y en ciertos valores que rantías, y e) a la sensibilidad sociocultural y popular. 3
le dan fundamento (tales como la dignidad, la la igualdad estos distintos elementos, observaremos cómo nues-
y la solidaridad) y que están o bien basad~s en la mism~ cond~ció~ tro imaginario oficial y más difundido sólo se fija en alguno de
humana o bien reflejados en sus producclOnes normatlVas e ms~ ellos, fortaleciendo esa cultura generalizada pasiva, conformista e
tucionales. Derechos humanos son aquellos derechos reconoCl- inactiva. Son los siguientes: la dimensión normativa e institucional;
dos tanto en el ámbito internacional como nacional, por las cons- la dimensión teórico-filosófica y la eficacia jurídico-estatal con su
titu~iones, normas fundamentales, cartas magnas, tratados y sistema de garantías judiciales. Como resultado, sólo poniendo la
declaraciones basadas en valores e interpretadas por una casta de mirada en ellos, desconsideramos u otorgamos escasa importancia
especialistas. Sin ser éstas dimensiones negativas, y ~eniend? todas a ámbitos fundamentales que sirven para extender una sensibilidad
ellas muchas consecuencias positivas porque son mstanClas que activa, participativa, transformadora, sociohistórica y práctica de
legitiman un conjunto de luchas sociales c~yas reivindi~a~iones se derechos, como son la lucha social, ya sea en su vertiente de movi-
objetivan, no obstante cuando se absolutlzan com~ urucos ele- mientos sociales, o bien a través del esfuerzo individual y cotidiano
mentos de los derechos humanos, acaban por potenCIar una cultu- de cada ser humano y sin reducir la lucha a un único acto puntual
ra burocrática, funcionarial y normativista que reduce y encorse~a y originario; la eficacia no jurídica y la eficacia jurídica no estatal
su fuerza constituyente, ya que nuestros derechos, desde la totah- traducida en sistemas de garantías tanto jurídicas como sociales,
zación de esas dimensiones, únicamente se garantizan cuando una políticas y económicas; así como la cultura y sensibilidad popular.
norma los positiviza y cuando un cuerpo de [Link] [Link]- Elementos todos ellos que son básicos para poder entenderlos me-
cientes al Estado los hace operativos entre reflexlOnes doctrmales jor y ponerlos más coherentemente en práctica. Estos insumos in-
de apoyo, dándoles curso a través de ga~an?~s concretizadas ~or fravalorados nos pueden permitir superar y/o enfrentar esa separa-
medio de políticas públicas y sentencias JudIClales. Desde esta op-
ción sistemática existente entre lo que se dice y lo que se hace sobre
tica instituida de los derechos humanos, se delega íntegramente
derechos humanos, y que impide desarrollarnos como sujetos au-
en determinados especialistas, técnicos e intérpretes, la capa~ida~
tónomos y diferenciados en lo individual y en lo colectivo.
de saber si estamos o no protegidos cuando se viola nuestra dlgru-
Con respecto a los elementos supervalorados, o que siendo
dad nuestra libertad o nuestras condiciones de vida y, además,
parte de una estructura más compleja se convierten en la única
tendemos a reducir su efectividad sólo cuando un tribunal posee la
sensibilidad interpretativa para garantizarlos. Asimismo, tenem~s
la sensación de que la existencia de un derecho humano se maru- J Véase H. Gallardo, Derechos humanos como movimiento. o., cit. y Teoría
fiesta y aparece en el instante en el que es ~[Link] o vulnerado, crítica: matriz y posibilidad... , cit.
hecho que permite la apertura de los procedlmlentos desarrolla- El concepto de "derechos humanos" entendido en perspectiva crítica, y
dos en los circuitos de la administración de justicia. concebido como "procesos de apertura y consolidación de espacios de lucha
Este carácter instituido, delegado, funcionarial y post-violato- por la dignidad humana", se lo debemos en gran parte a Joaquín Herrera
consciente e inconscientemente, conlleva varias implicacio- Flores, cuya huella difícilmente será borrada.
Derechos humanos I."trt1J"P'Y1U Cr"ítica a una cultura anestesiada de IU""cpl"."lm uUlnUlW\ 31
a la
por
y concretos que tienen
poco se practica en materia derechos humanos-, ~v"U~'JJV en entes superiores e hipostasiados, estáticos e
hay que decir lo siguiente: no afectados por el paso del ni por la contingencia
humana. Gran parte de la ciencia jurídica piensa que concep-
tos fundamentales del tienen el presupuesto de que son
y dadas, que captar e individualizar la
"esencia en cuanto , como si se tratara de una "cosa . Se
tiene la manía, con llegar a definir los conceptos jurídicos,
Comúnmente, y desde un plano teórico, los derechos como el en este caso, en de "esen-
nos suelen asociarse y conocerse por lo que a lo largo de la historia cias". Incluso con sus propias palabras
nos han dicho y nos dicen determinados pensadores o filósofos
ilustres. Autores y autoras como John Locke, Francisco de Vito- parece que la realidad no puede ser conocida, vivida, poseída, domi-
ria, Rousseau, Thomas Hobbes, Immanuel Kant, Karl Marx, nada en su totalidad (y, por lo tanto, en su complejidad) si no es
Norberto Bobbio, Ágnes Heller, Luigi Ferrajoli, Jürgen Haber- descompuesta en partes y privilegiando uno u otro aspecto sobresa-
mas, Iris Marion Young, Gregorio Peces Barba, Enrique Dussel, liente de ella [... ] mediante conceptos o símbolos destinados a oCUc.
Antonio Pérez Luño, Ingo Wolfgang Sarlet, Celia Amo- par su puesto. Conceptos que llegan a ser a un tiempo instrumento y
rós, Judith Butler, Javier Muguerza, Boaventura de Sousa Santos, objeto de nuestro conocimiento. 5
Alda Facio, Catharine MacKinnon, Amartya Sen y tantos otros/
as, son algunas de las mentes lúcidas que han hablado sobre dere- Algunas explicaciones de este prejuicio ontológico de priori-
chos humanos y han aportado ideas sugerentes sobre los mismos, zar la teoría y la reflexión por encima de las prácticas terrenales y
haciéndonos crecer para inspirarnos y orientarnos en nuestro es- materiales, los conflictos, las relaciones de poder y los procesos
pacio vital y existencial, al menos en los lugares en donde sus dis- sociales se deben a un problema mayor: a la tendencia que la ra-
cursos y teorías llegan (generalmente y por lo común, en los cir- cionalidad occidental tiene a nivel estructural de abstraer e idea-
cuitos académicos y universitarios). El problema no radica en las lizar la realidad, separando los objetos que analiza como si tuvie-
iluminadoras reflexiones que sobre los mismos nos aportan a ran vida fuera del mundo en el que habitan en el momento que
quienes podemos formar parte de la cultura jurídica, sino en el son nominados científica y filosóficamente. El propio Orestano,
hecho de pensar que son ellos o ellas, los filósofos o especialistas, refiriéndose a las representaciones de los juristas sobre las realida-
quienes los crean con sus teorías, olvidando, omitiendo o despla- des concretas, las aborda como "nociones abstractas", con un ca-
zando el detalle de que la realidad de los derechos humanos siem- rácter selectivo y parcial con respecto de la totalidad de cada ex-
pre excede a la teoría, ya que, independientemente de la posición periencia. Pese a que el acto de simplificar es consustancial al ser
ideológica o filosófica que se tenga, derechos humanos son pro- humano, si lo hacemos a todos los niveles y todas las escalas desde
ducciones socio-históricas y procesos relacionales generados por
actores sociales sobre los que y sobre quienes se teoriza, en con-
4 R. Orestano, Introducción al estudio del Derecho Romano Madrid Uni-
textos culturales y espacio-temporales complejos, concretos y versidad Carlos III - BOE, 1997, pp. 417-418 Y428-429.' ,
particulares. 5 ¡bid.
32 Derechos humanos znstztíU1!t~n Crítica a una cultura anestesiada de flP,rPr,~nc flU:J'YW,'WII' 33
socioeconómicos y culturales que lo
que la
a una de sus consciente e al siste-
abstrayendo e idealizando el sustituyéndolo por nuestras v~'UH,UH,'UH_'-
que nos envuelve, obliga a las personas a com-
propias producciones (como el mercado, el Estado, el dinero, el determinada manera a y
valor de cambio, los valores y/o principios como la libertad o la normas que están por encima de ellas, imposibilitando el desarro-
igualdad, las ideologías y las teorías), todo lo que el ser humano, otros modos mirar basados en prácticas y experiencias
en tanto sujeto, crea y fabrica como termina convlrtlel:lG 0-
1
socio-culturales plurales y diferentes a defendida e im-
se en una instancia superior, en un fetiche idolatrado. Pasa a ser puesta por la perspectiva que se y que pertenece o benefi-
de objeto a un sujeto con un valor mayor que nosotros, quienes cia a determinados grupos de frente a otros.
pasamos a ser objetos inferiorizados en nuestra condición corpo-
ral y carnal. Dejamos de tener protagonismo al otorgárselo y tras-
pasarlo a aquello que generamos, creamos y producimos para e
hacer de nuestra existencia una vida digna de ser vivida.
Evidentemente, las aportaciones doctrinales, teóricas y filosó- Asimismo, tal como ya se ha señalado, una faceta importante
ficas -muchas de ellas ejercidas en instancias privilegiadas y ale- de los derechos humanos es su proceso de institucionalización y
jadas de lo social y lo popular- nos ofrecen mapas mentales con reconocimiento normativo tanto a escala nacional como interna-
los que poder comprender y orientarnos sobre elementos y carac- cional. Cuando movimientos sociales como el de la burguesía en
terísticas que forman parte o giran en torno los derechos hu- el proceso de conformación de las sociedades modernas (paradig-
manos, pero siempre como complemento y apoyo a las reales ex- máticas son las revoluciones inglesa, estadounidense y francesa),
periencias de quienes los gestan, los demandan, los reivindican, o como el movimiento obrero en el siglo XIX y los movimientos
los construyen y los destruyen con acciones, relaciones, medios, de las mujeres y los indígenas en el siglo xx con sus antecedentes
luchas, conflictos, disensos, consensos, determinaciones y media- en el pasado, se levantaron para reivindicar mayores espacios de
ciones concretas, que son la base de sus contenidos avalados o no libertad y denunciar distintas formas de exceso del poder (econó-
avalados con libros, manuales, artículos y opiniones. modo de mico, cultural, étnico, libidinal, etc.), el objetivo del reconoci-
pensar, ya sea en su versión iusnaturalista centrada en valores casi miento constitucional y jurídico se hizo crucial para objetivar sus
entendidos como datos o esencias, ya sea iuspositivista centrada en demandas. De ahí la importancia que tiene la dimensión jurídi-
la norma jurídica y la autoridad que la crea desde criterios jerár- co-positiva de los derechos humanos. Muchos son los colectivos
quicos, o ya sea garantista, otorgando contenidos valorativos a los que luchan por este tipo de reconocimiento que objetiva sus rei-
ordenamientos jurídicos por medio de las constituciones y sus vindicaciones, pero el darle una excesiva importancia hasta consi-
derechos fundamentales que sólo los jueces pueden definir, puede derarlo el único camino posible provoca varias consecuencias
inspirarnos e influimos positivamente, mediatizando y condicio- negativas, entre las que destacan, por un lado, el blindaje de cuá-
nando parcelas de la realidad. No obstante, cuando determinada les son los derechos que merecen la categoría de ser tratados
concepción intenta sustituir a ésta, las consecuencias pueden ser como fundamentales y cuáles son los que no la merecen, impi-
contraproducentes, como, por ejemplo: esencializar, absolutizar, diendo y limitando la dimensión histórica, inconclusa y abierta de
descontextualizar y deshistorizar los procesos relacionales y de los mismos y su multifacética opción de que puedan existir sin
existencia contingentes y finitos, juntos con sus sujetos, que con- que sea necesaria una norma que los convierta en reales por ser
Derechos humanos Crítica a una cultura estática y anestesiada de dercechos humanos 35
6
vestidos formal e institucionalmente. De esta manera se omiten con sentencias Segui-
otros procesos por la que no el
formato del reconocimiento y normativo y que se objeti-
van con otro tipo de instancias no encuadradas en el parámetro
occidental y burgués del Estado-nación. Muchos son los pueblos
que reivindican sus derechos desde marcos y expresiones no esta-
tales que mejor se visualizan desde un paradigma pluralista del
derecho y crítico con el monismo jurídico. pluralismo jurídico con la reflexión teórico-filosófica y doctrinal, además
en su versión emancipadora y desde abajo puede ofrecer una di- reconocimiento normativo descrito, nuestro imaginario oficial lo
mensión reguladora no cerrada de la convivencia social y comu- suma y lo complementa con la eficacia y la efectividad jurídica de
nitaria, que puede manifestarse de una manera más abierta y derechos humanos que, por lo general, suele ser el único y princi-
flexible a la acción individual y colectiva de los miembros de una pal recurso al que se acude para garantizarlos y concretizarlos. Que
sociedad, siendo menos rígida que la ofrecida por las normas ju- haya tribunales de justicia a los que acudir para denunciar, y Estado
rídico-estatales. 7 de derecho para proteger los derechos fundamentales no es algo
Por otro lado, otra consecuencia perjudicial es una eficacia mi- que haya que despreciar; todo lo contrario. Pero centrar nuestro
nimalista, reducida e insuficiente, ya que la materialidad y la prác- imaginario sólo en estos tres elementos, sobredimensionándolos
tica real de 10 prescrito sólo se obtiene siguiendo el molde de como exclusivos, tiene efectos dañinos para la mayoría de la huma-
opciones y posibilidades procedimentales establecidas por las nidad. Para demostrar lo que estamos diciendo, sólo tenemos que
normas que se hacen operativas únicamente si hay algún funcio- fijarnos en este ejercicio de reflexión que va en la línea apuntada
nario u operador jurídico Quez, fiscal, promotor o procurador) antes: ¿cuántas violaciones a los derechos humanos suceden todos
que, teniendo sensibilidad, intenta hacer real lo dicho por el or- los días en el mundo o en los Estados que se dicen "de derecho"?
denamiento, interpretándolo y aplicándolo con conciencia de Seguro que muchísimas, incalculables. ¿Cuántas de esas violacio-
efectivizar los derechos reconocidos y a través de medios adecua- nes son atendidas judicialmente, con sentencia favorable y, además,
dos. Esto se percibe mejor si observamos el desproporcionado efectiva? Seguro que, siendo generosos, la proporcionalidad es de
porcentaje que existe entre el número de violaciones que todos un 99% de violaciones, y un 1%. Paradójicamente es esta cultura
los días suceden en un Estado constitucional de derecho y cuántas en torno a los circuitos judiciales la que se nos enseña en las facul-
de esas violaciones son atendidas en su integridad con los distin- tades de derecho y de la que los medios de comunicación se hacen
tos tipos de garantías que se establecen como respuesta institucio- eco. Lo más irónico es que somos conscientes de estas insuficien-
nal paliativa, reparadora y resarcitoria. Es irrisorio el porcentaje cias y carencias. Por tanto, algo pasa cuando nuestro imaginario
camina por paisajes tan pequeños y tan desproporcionados en ni-
veles de eficacia. Si se observa bien, resulta curioso comprobar que
6 Véase sobre las respuestas antiinflacionarias de derechos humanos, D. circunscribimos derechos humanos a una simple reivindicación o
Morondo Taramundi "Anti-retórica y minimalismo de los derechos huma- demanda judicial interpuesta ante los tribunales de justicia, una vez
nos", en E. Fernández García y J. Ignacio Martínez García (eds.), Los derechos
que los mismos han sido violados. Nos educan para ese 1% de
en el contexto ético, político y jurídico, Valencia, Tirantlo Blanc, 2013, pp. 121 Yss.
7 A. C. Wolkmer, Pluralismo jurídico. Fundamentos de una nueva cultura
atención exitosa y para nada más. Luego, también, como ya antici-
del Derecho, Sevilla, Mad, 2000; y B. de S. Santos, Sociología jurídica crítica. pamos, solemos defender una concepción pos-violatoria de dere-
Para un nuevo sentido común en el derecho, Madrid, Trotta-ILSA, 2009. chos humanos ignorando o haciendo poco caso a la dimensión
Derechos humanos instituyentes Crítica a una cultura estática y anestesiada de dercechos humanos 37
pre-violatoria. humanos parecen existir a
no
menSlOn su que se construye o se destruye antes nos, y como vehículo que responsabilidades
acudir al Estado y que pasan por circuitos que exceden la juridici- No obstante, el permanece, pues en la
dad estatal legislativa, ejecutiva y judicial. ces estas organizaciones actúan de manera p?ternalista. Con todo
Asimismo, la reducción de los derechos humanos a tan sólo se crea una situación de subordinación y supeditación estruc-
normas, instituciones y teorías, una personas y ciudadanos a las decisiones y acciones
por sustitución en el conjunto los mortales que se centra en el de quienes representan a los poderes legislativo, ejecutivo y judi-
absoluto protagonismo adjudicado a los funcionarios la admi- cial o a una ONG más o menos La ciudadanía y los mo-
nistración de cada Estado y a los especialistas (operadores jurídi- vimientos sociales pierden todo protagonismo en su capacidad de
cos profesionales) encargados de interpretar las normas. Óscar significar y resignificar sus derechos.
Correas lo explica a partir del derecho subjetivo que un tercero En este sentido, los derechos humanos aparecen como instan-
(el funcionario) proporciona a los ciudadanos como mediador y cias instituidas, separadas de sus procesos socio-históricos de
facilitador de las facultades que éstos poseen. En concreto, los de- constitución y significación. Las garantías se reducen a lo jurídi-
rechos humanos son conceptualizados por la doctrina como dere- co-estatal, bien a través de políticas públicas o por medio de sen-
chos subjetivos que requieren la existencia de unas normas que tencias judiciales, y se piensa que el derecho estatal es la única
impongan obligaciones a algunos funcionarios para que nos faci- instancia salvadora de la insociabilidad humana. Se deslegitima,
liten las facultades reconocidas en los derechos humanos norma- así, la capacidad de la sociedad civil para implementar sus propios
dos. Como nacieron con el Estado moderno, representando a la sistemas de garantías que, dentro o fuera del marco legal, prote-
organización política y normativa de la Modernidad, este marco gen y defienden derechos históricamente conquistados pero debi-
institucional implicó, para legitimarlo, toda una estrategia discur- litados por diversas circunstancias y nuevos derechos que el orden
siva por la que el orden jurídico estatal expropió el protagonismo político y económico no quieren reconocer por la amenaza que
de la sociedad civil. Desde entonces, se le encargó a un grupo de suponen para el orden de poder establecido. A ello se suma el
funcionarios responsables del monopolio de la fuerza legítima la recorte de la capacidad soberana popular por medio de un con-
tarea necesaria para que la sociedad se reprodujera cuando se alte- cepto también restrictivo de "democracia", que la reduce a una
raran las relaciones mercantiles formadas por individuos propie- representación partidista y elección en las urnas bajo la base de
tarios, evitando así aquellas conductas indebidas para el mercado una abisal separación entre los gobernantes que mandan y los go-
capitalista. Para ello, la estrategia discursiva del Estado moderno bernados que se limitan a obedecer. 9 En el capítulo segundo se
destruyó y disolvió las relaciones comunitarias, principalmente profundiza en esto.
los medios con los que los individuos se relacionaban entre sí El efecto expropiatorio y de secuestro tanto de la capacidad de
como sujetos vivos y empoderados. Herencia que llega hasta lucha constituyente popular como de la acción social y cotidiana
nuestros días de manera más pronunciada. 8
que
un trato o y por HHVV'H~'V", tra-
una es a la otra, que se ta en tanto que que
hasta es sometida. ha sido el modo como se critican hacia la transformación social e institucional
expandido por el mundo, colonizándolo y apropiándose de él. existente, que formula sus reclamos en forma de nuevos derechos,
No obstante, Alejandro Médici contrapone este concepto de que expresan su voluntad crítica convivencia desde el consenso
16
"poder", al que otra nOClon po-
der más liberador y generador autoestima, entendido como más antropológico, de la cualidad
capacidad las personas para actuar concertadamente para instituyente y creadora de los seres humanos para transformarse a
cer cosas y con base en un sí mismos y a los entornos en que se desarrollan. Me refería a
consenso previamente obtenido".13 Se trataría de una noción de ella en la introducción. En este sentido, Joaquín Herrera Flores
poder compartido, sin jerarquías discriminantes y no basadas en alude a la capacidad humana genérica de reaccionar culturalmen-
el par superiorlinferior. ser humano, en su capacidad de signi- te frente al mundo, de reaccionar frente a sus entornos relaciona-
ficar y resignificar mundos plurales, cimentaría como fundamen- les en un permanente, continuo e inacabado proceso de creativi-
to de este modo constituyente de crear realidades en la voluntad de dad y significación, con sus consecuencias tanto positivas como
vivir, según el sentido otorgado por Enrique Dussel, reinterpre- negativas. En términos de dignidad humana, sería "el despliegue
tando a Spinoza. Un poder desde el que podemos alimentarnos, de la potencialidad humana para construir los medios y las condi-
disfrutar de un hogar y vestirnos dignamente y garantizando la ciones necesarios que posibiliten la capacidad humana genérica
vida de cada ser humano particular, con nombres y apellidos, pro- de hacer y des-hacer mundos".17 El poder instituyente, en términos
porciona los medios para la satisfacción de las necesidades que constitucionales, de teoría política, y aplicados también a los de-
permiten la producción, reproducción, mantenimiento y desarro- rechos humanos, sería la capacidad creativa plural y diferenciada,
llo de la vida humana concreta mediada culturalmente. 14 Desde el la cualidad individual y colectiva de las personas concretas de en-
punto de vista político, sería por antonomasia el pueblo el sujeto frentar el mundo, reaccionando frente a sus entornos relacionales
primero y último del poder, siendo el verdadero soberano con tanto para "lo bueno" como para "lo malo". Por esta razón se
autoridad propia. Con la categoría de potentia, Dussel entiende vuelve necesario distinguir entre un poder instituyente emancipa-
"el poder que tiene la comunidad como una facultad o capacidad dor, liberador y popular que acompaña al poder constituyente popu-
que le es inherente a un pueblo en tanto última instancia de la lar, y un poder constituyente oligárquico, dominador y excluyente.
soberanía, de la autoridad, de la gobernabilidad, de lo político"Y Para lo que nos interesa, el poder popular -en tanto poder
Alejandro Médici amplía su significado con el concepto de hiper- originario y constituyente en la tradición de la teoría política, y
como promesa incumplida de la Modernidad-, se muestra como
12 Véase M. Weber, Economía y sociedad, México, Fondo de Cultura Eco- fundamento y legitimidad de las instituciones y los sistemas de
nómica (FCE), 1992, pp. 43 Y ss. organización de una sociedad calificada como "democrática". El
13 Véase A. Médici, Otros nomos. Teoría del nuevo constitucionalismo lati-
conjunto de sujetos individuales libres que en red y con vínculos
noame7'icano, San Luis Potosí, Centro de Estudios Jurídicos y Sociales Mispat
- Facultad de Derecho de la Universidad Autónoma de San Luis Potosí,
2016. 16 Médici, op. cit.
14 Véase E. Dussel, 20 tesis de política, México, Siglo XXI, 2006, p. 27. 17 J.
Herrera Flores, Los derechos humanos como productos culturales, cit.,
15 Ibid., p. 27. pp. 18,57,60 Y 89.
Derechos humanos Zn¡TlléU'I/f'nr,p, Crítica a una cultura anestesiada de
idioma inglés- para referirse sólo a su país y sus ciudadanos, excluyendo e da. Nuevas fonnas de emancipación del poder global", Revista de Derechos
ignorando al resto de americanos que pertenecen al continente. Humanos y Estudios Sociales (Redhes) 8, 0ulio-diciembre, 2012), p. 108.
Crítica a una cultura anestesiada de derechos n'U·.[Link].'YJ.m
ms-
la
realiza ese otro constitu- en
[Link]<UHJ"
yente oligárquico, estratégico, y excluyente que es el cia y reconocimiento garantizado se incrementará cuando el po-
que realmente se apropia y controla el proceso de construcción der constituyente popular y democrático, que también puede de-
de la realidad desde parámetros economicistas, mercantiles, pa- cantarse a la creación de espacios de dominación y destructores
triarcales, coloniales y racistas, y la noción de se complemente con los insti-
viduos emprendedores y que concretan las luchas instituyentes y emancipadoras
En definitiva, derechos humanos se despolitizan juridifi- populares y permiten a todo ser ser tratado como
cándalos en procedimientos interpretados por técnicos y espe- actuante e instituyente, y no como objeto victimiza-
cialistas, eliminando con ello la dimensión combativa, liberadora do y prescindible.
y de lucha instituyente popular, propia de los movimientos socia-
les que ejercen el poder soberano de la lucha por los derechos
frente a entornos de dominación, explotación y discriminación. Luchas individuales del día a día y poderes instituyentes cotidianos.
Por ello, es falsa y mentirosa la idea de que existe un poder insti- La estructura interescalar y multiespacial de los derechos
tuido, de derecho, constitucional y democrático desvinculado de
amenazas, controles y hegemonías de poder. A costa de eliminar No obstante, para luchar por los derechos humanos no hace
la dimensión constituyente e instituyente popular y de la socie- falta ser miembro de un movimiento social. Las luchas cotidianas
dad civil que afecta e influye sobre lo instituido, quien ejerce un e individuales -que también son políticas- enfrentan el efecto
sistemático control es el otro poder constituyente, el oligárqui- estático y congelado o puntual y azaroso de las formas jurídicas
co, que se mantiene en su versión dominadora e imperial por expresadas en leyes y reglamentos mediante el conjunto de actua-
medio de los intereses y las acciones hegemónicas y alienantes ciones y relaciones personales, concretas y cercanas encaminadas
del capital patriarcal. Los protagonistas del mundo de los nego- a hacer efectivos los derechos proclamados. Si con el primer tipo
cios, las empresas multinacionales, los grandes bancos, el Fondo de lucha por los derechos a través de los movimientos sociales nos
Monetario Internacional (FMI), la Organización Mundial del Co- encontramos con unos derechos humanos generados desde pode-
mercio (aMe), el Banco Mundial (BM) y aquellas grandes poten- res constituyentes populares con una mayor fuerza colectiva
cias o Estados más fuertes del capitalismo tanto central como transformadora, en este segundo tipo de lucha relacional del día a
periférico (con sus respectivas clases ricas nacionales) son los po- día, los derechos humanos son ejercidos por poderes instituyentes
deres constituyentes oligárquicos que poseen el control y la au- más "cotidianistas", expresados con la potentia individual y perso-
toridad del poder instituido, plasmado en los Estados constitu- nal y las acciones particulares desenvueltas por cada persona rela-
cionales de derecho. Absolutizan sus intereses por medio de cional y sociomaterialmente.
derechos como la propiedad privada, la libertad de contratos y el Para hacer operativas las normas constitucionales, junto con
libre comercio. La estrategia es utilizar el derecho estatal y la le- las acciones de los operadores jurídicos con sensibilidad por dere-
galidad cuando conviene, y en otros es preferible vulnerados, con chos humanos, que atienden las demandas y denuncias a través de
lo cual se crean normatividades paralelas. De ahí la importancia sentencias, acciones de defensa y medidas administrativas, están
que tiene exigir, reivindicar y recuperar el papel protagonista del los actos ciudadanos individuales dirigidos a hacer valer los dere-
poder constituyente popular y de unos derechos humanos institu- chos reconocidos por las normas. Pero además, en los espacios
Derechos bumanos instituyentes Cl"ítica a una cultura anestesiada de derechos bumanos 51
una edu-
'-''-'H'-''-'H'C~
Desy:)eruoso, en la";">l..U,""W
y la igualdad: son los medios y el conjunto de relaciones utilizados lammert, véase E. Dussel, Ética de la liberación, cit.
23 Véase L. Konder, O futuro da filosofia da práxis: o pensamiento de Marx
no século XXI, Río de Janeiro, Paz & Terra, 1992, p. 115; Y S. de CarvaIho,
21 Véase A. Camus, El hombre rebelde en Obras completas, tomo Ma- "Criminología crítica: dimensiones, significados y perspectivas actuales", en
drid, Alianza Editorial, 1996, p. 341. Redhes 11 (2014).
humanos Crítica a una cultura anestesiada de derechos humanos
rn Y ~ fuerte/débil,
manifiesta. Son muchas las discriminaciones, violencias, margina- sal/particular expresan muy bien los horizontes
ciones, explotaciones y exclusiones con las que se trata a los otros decoloniales, así como la clasificación jerárquica la convivencia
como objetos y se les ningunea por razones raciales, sexuales y de entre laspersonas. 25
género, de clase, Y p'x de consecuencias con a derechos huma-
quicas o físicas. En lo referido a la . en nos de esta interpretación de Quijano es que las dinámicas predo-
palabras de Aluoal Quijano, ésta defiende y se mueve medla~te minantes de las relaciones en las esferas sociales son de domina-
un poder por un tipo de sOClal ción e imperio. existen unas sociedades que
constituida por la ca-presencia de tres elementos: la dominación, la dividen racial, sexual, genérica, clasista y etariamente de forma
explotación y el conflicto. El modo de controlar la.s á.r~a:s . exis- discriminatoria, excluyente, marginadora, desigual e injusta a la
tencia social, tales como el trabajo, el sexo, la subJetlVldadlmter- gran mayoría de la humanidad. Hay quienes pueden pensar que
subjetividad, la autoridad colectiva y la naturaleza mantien~ un por ello aparecen los derechos humanos como instrumentos de
carácter asimétrico y jerárquico. Bajo el concepto de matrzz de lucha y enfrentamiento a las violaciones que surgen de estos espa-
colonialidad del poder, Quijano nos muestra el modo en el que Oc- cios relacionales. El Estado-nacional sería el vehículo protagonis-
cidente se ha expandido por el mundo bajo estructuras domina- ta de límite, control, prevención y sanción de las extralimitacio-
doras y discriminadoras, estableciendo no sólo una división social nes de los poderes; no obstante, en función de lo que estamos
e internacional del trabajo, sino también una división del ser, del diciendo, el imaginario que se utiliza de los derechos humanos, y
saber, del poder (y del hacer) humanos desigual, excluyen~e y.~o tal como lo entendemos oficialmente, no permite enfrentar la
equitativa. Es más, el filósofo peruano señala que la globahzaclOn violencia estructural y asimétrica de nuestro sistema capitalista
en curso es la culminación de un proceso que se inició con la con- global. No la afecta. El modo como conceptualizamos y defende-
quista de América, teniendo el capitalismo colon~al/moderno y mos los derechos humanos sólo tiene unos efectos paliativos y
eurocentrado como nuevo patrón de poder mund1al. Uno de los puntuales. Por este motivo es imprescindible salir de este bloqueo
ejes fundamentales de este patrón es la clasificación social d~ ,la del 1% de éxito en la protección y las garantías. Los derechos hu-
población terrestre sobre la idea de "raza", una construcclOn manos, junto con otros conceptos o medios emancipadores rela-
mental que expresa la dominación colonial. Así, "raza" e "[Link]- cionados con la idea de liberación y dignidad humanas en perspec-
dad racial" fueron establecidos como instrumentos de clasifica- tiva intercultural, deben tener unas consecuencias transformadoras
ción social básica de la humanidad y como complemento a la cla- de la división violenta y desigual del ser, del saber, del poder y del
sificación de clase. Con el transcurso del tiempo, la idea de raza se
naturalizó en las relaciones coloniales de dominación entre euro- 24 Véase A. Quijano, "Colonialidad del poder, eurocentrismo y Améri-
peos y no-europeos. Asimismo, este ins~mento de dominació,n ca Latina", en E. Lander (comp.), La colonialidad del saber: eurocentrismo y
ciencias sociales. Perspectivas latinoamericanas, Buenos Aires, Clacso, 2001, pp.
social universal incorporó otro más antiguo: el sexual y/o de ge- 201 yss.
nero. La raza blanca y el patriarcado del hombre blanco, varón, 25 D. Sánchez Rubio, "Reflexiones en tomo al concepto contemporáneo
mayor de edad, creyente religioso, heterosexual ! p~opi~:ario se de trabajo esclavo y la prostitución" en P. C. Correa Borges (org.), Tráfico de
convirtieron en dos criterios fundamentales de dlstnbuclOn de la pessoas para explorafao sexual: prostituifao e trabalho sexual escravo, Sao Paulo, Cul-
población mundial en los rangos, lugares y roles en la estructura tura Académica - Universidade Estadual Paulista (Unesp), 2013, pp. 251 Y ss.
Derechos humanos 1o/1,:t1t1,"""7-tN a una cultura anestesiada de derechos IJu:manOJ
HU-'.U,u",,, en étnico, "definen" detelTIlm~ld()s",J ,--,'AA"""
sexual y en referente a la sociaL tan im- en nuestro H~Jla¡=;~H'H
portante de las esferas relacionales y tramas sociales en todos humanos).
los espacios (doméstico, libidinal e íntimo, ciudadano, comuni-
tario, global, del trabajo y el mercado, etc.) y promocionar desde
lo cotidiano el desarrollo de dinámicas de emancipación y libera- dimensión multigarantista de los derechos f.JUnurn0'.L
ción con las que todos nos constituimos CorEO sujetos, a no eS"lau,rtes
los colectivos más vulnerados y victimizados, permitirá unos re-
sultados mayores de transformación de esa violencia estructural En s~gundo lugar, y muy relacionado con anterior, para ha-
sobre la que se sostienen nuestras sociedades. Es ello que se c,er efecnvos ~erechos humanos se precisa crear sistemas de garan-
debe trabajar a nivel interescalar (desde lo local, pasando por lo nas que funCIonen con las actuaciones y acciones humanas de de-
nacional hasta lo global) y multiespacialmente (en todos los luga- fensa, lucha y reivindicación. Este sistema de garantías, que debe
res donde las relaciones humanas se desenvuelven) para convocar, s~r plural y múltiple, suele quedar sin embargo reducido a dos
testimoniar, extender, sensibilizar y promocionar relaciones hu- nIVeles: a) p~r un lado, a la dimensión instituida, sobre la que se
manas incluyentes de reconocimientos mutuos, reciprocidades y delega -baJO un aparente consenso o pacto social- cualquier
solidaridades. manifestación de justicia a lo legalizado y constitucionalizado, y
Resulta decisivo descubrir que, realmente, son nuestras rela- b) en segundo lugar, a la dimensión post-violatoria, omitiendo la
ciones y prácticas o tramas sociales -tanto jurídicas como no centralida? de la ?imensión pre-violatoria de los mismos, que es
jurídicas-las que, en cada momento y en todo lugar, nos dan la mucho ~as amplIa que la ofrecida por las políticas públicas de
justa medida de si hacemos o no derechos humanos, de si esta- prevenClOn y que se manifiesta con la praxis relacional cotidiana
mos construyendo procesos de relaciones bajo dinámicas de re- de la sociedad civil en lo social, lo político y lo económico. Ade-
conocimiento, respeto e inclusión o bajo dinámicas de imperio, má~,. p~ra ampliar la mirada del sistema de garantías, junto a la
dominación y exclusión. En definitiva, sí realmente estamos con- legltlillldad estatal de lo jurídico y la legitimidad social (que pue-
tribuyendo a que los derechos humanos existan o no existan en y de se~ ,clasi~cada como "ilegal" pese a su materialidad de justicia),
desde nuestra cotidianidad. De ahí la necesidad de reflejar per- tamblen eXIste una dimensión jurídica no estatal, visible en la actua-
manentemente su dimensión política, socio-histórica, procesual, ción de determinados colectivos -como los pueblos indígenas o el
dinámica, conflictiva, reversible y compleja. Por tanto, hay que MST- que se auto-organizan y autorregulan desde lógicas emanci-
apostar por una noción sinestésica de derechos humanos que nos padoras con modos de resolución de conflictos y garantías de dere-
espabile de la anestesia en la que estamos sumergidos, con la que chos a partir de paradigmas jurídicos no estatales o que se com-
los cinco o los seis sentidos actúen simultáneamente las veinti- plementan con ellos. 26
cuatro horas del día yen todo lugar. Son prácticas que se desarro-
llan diariamente, en todo tiempo y en todo lugar y no se reducen
a una única dimensión normativa, filosófica o institucional, ni 26 Por medio del llamado "nuevo constitucionalismo latinoamericano"
tampoco a un único momento histórico que les da un origen. y autoden~minándose como "Estados plurinacionales" (con cierta afinidad:
pero con dIferente perspectiva política, Brasil también constitucionaliza de-
Derechos humanos guardan más relación con lo que hacemos en
rechos étnicos y colectivos), actualmente se reconocen una serie de nuevos
nuestras relaciones con nuestros semejantes, ya sea bajo lógicas o [Link] vinculados con la dimensión multiétnica y plurinacional de sus so-
dinámicas de emancipación o de dominación, que con lo que CIedades. Se trata de un proceso de mestizaje cultural en el que el paradigma
Derechos humanos a una cultura anestesiada de
no es sino la LU'HUUV~lHLl".u y la
HUl'-\..JlUH
al poderoso al débil bajo una apariencia en España la gente se moviliza para evitar e un desahucio
legal.n Frente a esta cooptación del derecho vigente por parte de que dejaría sin vivienda a una familia endeudada o se echa a la calle
poderes oligárquicos y hegemónicos que imposibilitan condiciones para evitar la privatización y mercantilización de un bien esencial
vida dignas al y para la vida como el agua o la salud, procesos de y
zadas, mediante procesos de liberación y de por sus garantía Si, además existe un judicial con sen-
los poderes populares reaccionan frente a la coacción legal del sis- tenci~s favorables, la efectividad podrá ser mayor, pero la legitimidad
tema vigente implementando actuaciones que sirven de garantías a constItuyente del pueblo es manifiesta, incluso en los casos de in-
sus derechos robados. La comunidad de aquellos colectivos victi- actividad u omisiones de la administración. Lo mismo sucede en
mizados y oprimidos, en tanto movimientos sociales, instituye cri- Brasil y en toda América Latina ante los diversos conflictos de tierra
terios de una "justicia ilegalizada" institucionalmente, desde pará- cuando indígenas, comunidades de quilombos, campesinos o gmpo~
metros críticos y transformadores que aspiran a una "legalidad de urbanos y de vecinos actúan para impedir la vulneración de dere-
la justicia" que no les arrebate sus condiciones existenciales y de chos tan fundamentales como el derecho a la vivienda, el derecho
vida como sujetos instituyentes plurales y diferenciados. ru:
a a vida dign.a y ~ la integridad personal, o al disfrute de un lugar
Por esta razón es necesario abrir instancias de complemento -tIerra o terntono- que permite las condiciones de existencia
entre diversos tipos de garantías en todas las escalas y espacios mínimas para ser sujetos vivos, actuantes, plurales y diferenciados.
sociales con la combinación tanto de las actuaciones como de los No sólo hay un único sistema de garantías de los derechos
dispositivos estatales y sobre la base de las relaciones y tramas so- humanos, sino múltiples. Una cultura multigarantista de los mis-
ciales públicas, estatales y privadas. La sociedad civil y el pueblo mos articulará, de manera complementaria en unos casos y en
tienen que recuperar su protagonismo y legitimidad también como otros conflictivamente, diversas vías de protección. Por ejemplo:
dentro de las disputas por la posesión y la propiedad de la tierra
moderno no es el único que establece las condiciones de garantía jurídi- en Brasil falta un marco legal regulador con acciones y directrices
co-política y penal. A él se suman otras racionalidades y otras epistemologías que medien y prevengan los conflictos urbanos sobre tierras ade-
tradicionalmente silenciadas y marginadas que reclaman su reconocimiento
y tienen sus propios caminos para tratar las desviaciones comunales y garan-
:n ás de lo poco que se ha hecho a nivel de intervención pública.
Incluso, a pesar de que el derecho a una vivienda digna está reco-
tizar sus propios derechos. Éstos suelen ser de carácter colectivo, relaciona-
nocido por el ordenamiento jurídico brasileño (art. 6 de la Cons-
dos con los pueblos indígenas y/o grupos atrodescendientes (por ejemplo, el
derecho a la tierra, a la autodeterminación y la autonomía, derechos cultura- titución de la República), el poder judicial, en la mayoría de los
les -educación, idioma, usos y costumbres ...-, justicia informal, etc.) y ~as~s, privilegia la aplicación de la legislación procesal civil para
sistemáticamente negados a lo largo de una trágica historia de resistencia, JustIficar las desocupaciones en áreas conflictivas y con el uso de
expolio, genocidio y barbarie. Véase A. Médici, La constitucional horizontal, la fuerza policiaPs Pero debido a las luchas de la sociedad civil or-
cit., y A. C. Wolkmer y M. Pitters Melo (coords.), Constitucionalismo Lati- ganizada y representada por los movimientos populares y las ONGS
no-Americano. Tendencias contemporáneas, Curitiba, Juruá Editora, 2013.
se han propuesto alternativas para impedir los desahucios y el cum-
27 Véase J A. de la Torre Rangel, Iusnaturalismo histórico y analógico, cit.,
pp. 160 Y ss.; también E. Dussel, Para una ética de la liberación latinoamericana,
tomo l, Buenos Aires, Siglo XXI, 1973, p. 66, Y Ética de la liberación. En la edad 28 Véase C. Müller, "Os conflitos fundiários urbanos no Brasil desde
de la globalización y la exclusión, cit., pp. 540 Y ss. urna perspectiva critica dos direitos humanos", en Redhes 12 (2014).
58 Derechos humanos 1'11f1Hi'JOIf''I1t,o, Crítica a una cultura anestesiada de
nuestras acciones y
tica además, reconocimientos mutuos con las que seamos
dad de que la gente gane y ejerza emancipadoramente. LVHVl-l\JlV" como sujetos con capacidad para
A todos los niveles y escalas se debe nutrir una cultura que em- gún el de sociocultural, será mayor o menor el
podere y transfiera poderes a las mayorías populares y subalterni- grado de aceptación y el modo en el que los derechos humanos
zadas. 30 son asimilados, significados, resignificados y entendidos. Es evi-
dente que cuanto más extendida esté una cultura relacional, mul-
tigarantista e interescalar sobre derechos humanos, menores se-
y rán las demandas que deban pasar tribunales, y mayores
serán las instancias reconocimiento efectivo en
Por último, si la ciudadanía o los miembros las sociedades político y lo social. es 10 mismo promocionar y generar
democráticas no poseen una sensibilidad sociocultural y popular derechos humanos sólo dentro del ámbito jurídico estatal que ha-
por sus derechos o no los conocen, es difícil que los defiendan. cerlo fuera de él. Tanto jueces y juezas, fiscales y procuradores,
Igual sucede con la cultura jurídica, que también tiene que estar abogadas y abogados, como padres, madres, hijos, hijas, tienen
educada y formada desde el imaginario de los derechos humanos. mucho que decir en el proceso de construcción y destrucción de
Pero no sólo eso: incluso puede haber una difusión de programas derechos. No hay que pensar que la violación de los mismos debe
de enseñanza, promoción, concientización y formación tanto en ser un hecho consumado para que sean protegidos, ni pensar que
las escuelas como en las facultades de derecho y en las universida- como no se respetan socialmente y en el ámbito externo del dere-
des, pero bajo un concepto restrictivo de derechos humanos que cho, en el vivir cotidiano, únicamente pueden garantizarse al inte-
reproduce el imaginario indolente, anestesiado y pasivo que aquí rior del mundo jurídico y estatal. Por el contrario, en ambos luga-
denunciamos. No se trata únicamente de educar obligando a los res, permanentemente, se hacen y deshacen derechos humanos.
ciudadanos a aprenderse de memoria los artículos de la norma
constitucional, sino, más bien, de enseñar a partir de una praxis
acompañada por teorías que nos conviertan en personas más acti- CONCLUSIONES
vas y efectivas a nivel multiescalar, y desde una cultura de dere-
chos humanos a tiempo completo y en todo lugar. Recapitulando, la cultura sobre la que se asienta nuestra de-
Se logrará superar ell % de eficacia jurídica si todos nos impli- fensa de los derechos humanos o es mínima o anestésica, o brilla
camos en hacer y construir derechos humanos integralmente en por su ausencia al no potenciar las dimensiones instituyentes y
soberanas de los sujetos tanto a nivel de acción jurídica estatal-
con la lucha por hacer efectivos los derechos reconocidos por las
JO En esta dirección, conceptos como los que se trabajan en Ecuador y normas- como a nivel no jurídico y social-a partir de la articu-
Bolivia, por ejemplo, a nivel constitucional (demodiversidad, pluralismo jurídi- lación de relaciones, producciones y mediaciones humanas que
co, interculturalidad y plurinacionalidaJ) ayudan a avanzar en esa línea institu- concreticen los derechos en la fase previa a la violación de los
yente del poder popular emancipador que no sólo actúa a nivel de consenso
derechos (ámbitos pre-violatorios)-, con o sin el apoyo de polí-
sobre la organización y la forma de gobierno de un Estado, sino también en
la implementación de instancias de garantía de derechos tanto individuales ticas públicas. Se trata de potenciar una cultura de derechos a
como colectivos. tiempo completo y en todo lugar, que se desarrollen en todo es-
Derechos humanos instituyentes
pacio social (intimo, doméstico,
~~.~~~,t-;"Q e inte-
que un conjunto multigarantista
reconocimiento y protección en todos los niveles, al utilizar y derechos JL'-U..LLU.I!.-'-'-'-hY a
instancias estatales y permitir el despliegue de actuaciones en ins- SUS luchas instituyentes
tancias no estatales de la sociedad civil, a partir del poder consti-
tuyente popular crítico, emancipador y transformador.
Por éstas y otras razones se destacar y acentuar
límites de la posición predominante de los derechos humanos ex- INTRODUCCIÓN
cesivamente normativista, procedimental y formalista. Si no tene-
mos claro que son nuestras acciones diarias y cotidianas en todos En este capitulo intentaremos discurrir y reflexionar un poco
los ámbitos sociales donde nos movemos las que articulan espa- sobre la idea de "democracia" -complementándola con el con-
cios de reconocimiento de dignidad, siempre adoptaremos una cepto de derechos humanos que he explicado en el capítulo ante-
postura demasiado delegatoria y pasiva que reproducirá una efec- rior- que manejamos en lo cotidiano y forma parte de la cultura
tividad circunscrita, mínima y azarosa de derechos humanos. popular difundida por los medios de comunicación y por las ins-
Todo ser humano, en lo individual y en lo colectivo, a partir del tancias políticas tradicionales de representación (partidos políticos,
reconocimiento de las condiciones para la producción, reproduc- sindicatos, poderes legislativo y ejecutivo, organismos internaciona-
ción y el desarrollo de la vida corporal y concreta de cada un~ y les, etc.), tanto en realidades europeas, como latinoamericanas y usa-
cada una, por medio del igual acceso a los bienes que proporcIO- mericanas. Vivimos un contexto a nivel global en el que experimen-
nan la satisfacción existencial de sus necesidades, debe tener la tamos una serie de procesos no expresados sólo con la pérdida de las
posibilidad instituyente y, como sujeto plural y difere~ciado, ~e libertades como consecuencia del terrorismo internacional y las polí-
significar y resignificar la realidad de sus. ent?rnos rel~cIOnales sm ticas de respuesta al mismo, sino más bien vinculados con tres tipos de
discriminaciones, marginaciones y dommaclOnes raCIales, de cla- tendencias: a) una marcada por procesos más descarados de des-de-
se, sexuales, genéricas, etarias, étnico-culturales y/o por razones mocratización de la democracia (entendida como poder real del
de discapacidad psíquica o física. . . pueblo y para el pueblo); b) otra concretizada en procesos de
No se trata de incrementar exclusivamente una conClenCla y des-constitucionalización y descaracterización del constitucionalis-
una cultura jurídica de protección, sino, además, de potenciar una mo social y de los derechos fundamentales allí donde se lograron
cultura de derechos humanos en general, integral y que acentúe determinadas conquistas de los Estados sociales y constitucionales
la dimensión pre-violadora desde donde más se construyen-des- de derecho, a consecuencia de la centralización sustitutoria y la he-
truyen y articulan-desarticulan porque, en realidad, somos todos gemonía del constitucionalismo de los negocios y del mercado; y c)
los seres humanos ahí donde nos movemos, quienes, utilizando o una más general de mercantilización de todas las parcelas de la vida
no la vía jurídica, participamos en los procesos de construcción o y de una nueva subjetividad contable y una racionalidad a escala
destrucción de derechos humanos, seamos o no seamos juristas, mundial con la que se generaliza la competencia como norma de
teóricos y/o operadores jurídicos. conducta y de la empresa como modelos de subjetivación, l y que en
cos de derecho. De este modo, como comenté en el capí- en relación con el reconocimiento y desarrollo del ll 'rl"VIn""1J
el se LUlas de
Pn"flo''''''n como
bases de representatividad y legitimidad consensual también dad que debe tener el ser crecer en autoestima,
falsas, puesto que el poder constituyente originario. funda- auton01nía y responsabilidad. Todo aquello que permita las
mentador del orden constitucional no desaparece, SlllO que condiciones de posibilidad este principio de agencia,
permanece sobre LUla lucha de hegemonías y poderes basa- guarda relación no sólo con la idea de derechos humanos,
do en ese modo dualista de dominar la realidad entre supe- sino también de democracia;3 por ello intentaré ofrecer un
riores e inferiores, y que se entre poderes consti- insumo que sirva para la mirada de ambos concep-
tuyentes oligárquicos y poderes constituyentes populares. tos, principalmente la relativa a democracia, que nos permi-
Entre ellos se desarrolla todo LUl conflicto por obtener la ta reivindicar y demandar sus dimensiones creativas, imagi-
capacidad de significar y dotar de sentido a las normas ju~í nativas, antagonistas e instituyentes a partir de la subjetividad
dicas ya todo el orden instituido que supuestamente es aJe- popular.
no a las ideologías y a la afectación política. Lejos de ser LUla
esfera de objetividad, neutralidad, igualdad formal, genera- En este sentido, como punto previo, voy a ofrecer una especie de
lidad y LUliversalidad, está continuamente resignifi~ada. en definición de lo que entiendo por democracia y por derechos humanos:
LUla permanente lucha entre, por LUl lado, grupos lllstltu-
yentes oligárquicos o poliárquicos (aglutinados er: ~orno a a) Por democracia (0'l1¡..tOx{)m:ía) concibo no sólo una forma de
los representantes de los partidos políticos tradICionales, gobierno, sino un conjunto de acciones, conceptos y media-
por la banca, organismos internacionales como el FMI Y el ciones que tienen como objetivo posibilitar el poder del
BM, además de las grandes corporaciones y de todos los po- pueblo para el pueblo (of¡¡..to~), desde la lucha, la reclama-
deres que giran en torno al sistema financiero, agro-f~rma ción y la reivindicación de los miembros de una comLUlidad
céutico y armamentístico) y, por otro, poderes colectlvos y o sociedad. Con la democracia deben ser la ciudadanía y el
movimientos populares y sociales (tales como movimientos pueblo en su conjLUlto quienes asuman su responsabilidad y
de campesinos, mujeres, indígenas, afrodescendientes, MST,
los sin techo, gays y lesbianas, etc.) que reivindican el dere-
cho a la tierra, a la vivienda, a LUl trabajo y LUl salario digno; J Sobre el principio de agencia humana y sobre los conceptos derechos
por Morfi la 6
D. Sánchez Rubio, Repensar derechos humanos, Sevilla, Mad, 2007, e id., En- sa, 2001, y D. Sánchez Rubio, "Una perspectiva crítica sobre democracia y
cantos y desencantos de los derechos humanos, Barcelona, Icaria, 2O11. derechos humanos", cit.
Derechos humanos instituyentes P07~ una 71
la poca que se reduce a circuitos judiciales y pro ce di- lismo extremo. Estratégicamente se nos
mentales, fortaleciendo, por su de ser el aUJcJu,ev una y que,
y la separación de la teoría y la práctica de los mismos. Tal como nos en los huesos y la defendemos como si la úni-
señalado en el capítulo anterior, la perspectiva hegemónica re- ca posible. Pese a ser una de entre muchas formas de concebir y
sulta ser estrecha, jurídico-formal y post-violatoria, en el sentido practicar democracia, su extensión y hegemonía termina por ex-
de que pareciera que los derechos humanos sólo son importantes cluir y desplazar otras expresiones más directas y participativas. 9
una vez que son violados. Con ello se termina por invisibilizar propio Roitman nos avisa de que con la democracia ocurre
otras dimensiones que consideramos básicas para enfrentar esa se- algo parecido que con el discurso la Coca-Cola: como refresco
paración entre lo que se dice y lo que se hace en materia de dere- dice que acaba con la sed, al tiempo que se presenta como la chis-
chos humanos, tanto a nivel cotidiano, como nacional e interna- pa de la vida. Pero si la tomamos, fracasa: no acaba con la sed ni
cional. En ambos casos, intentaremos ofrecer unas nociones más tampoco nos saca de la depresión si estamos tristes o deprimidos.
amplias, ricas y complejas de democracia y derechos humanos. Pero se consume como si tuviera ambas cualidades. Acabamos por
vivir autocomplacientes con el engaño. Pues bien, lo mismo suce-
de con el concepto de "democracia representativa" y con sus pro-
SOBRE DEMOCRACIA Y SU REDUCCIÓN QUE FALSEA ductores. Se impone una lógica de consumo, se centraliza todo en
la fiesta de las elecciones (en este sentido son muchos los políticos
Para Marcos Roitman, dar a la palabra "democracia" un signi- que afirman que el voto es la fiesta de la democracia, más aún a
ficado es parte de una guerra teórica y política por controlar el raíz del surgimiento del movimiento de Los indignados) y todo es
mundo. Desde quienes tienen más poder, su propuesta hegemóni- un ritual electoral donde se eligen gobernantes. Se vive en demo-
ca posee un doble objetivo: a) transformarse en objeto de consumo cracia cuando se compite por el control de las instituciones yexis-
social y b) a la vez, proyectar una imagen para organizar la vida te alternancia en el poder. "Democracia", por otra parte, se cir-
cotidiana. 7 En este sentido, el orden hegemónico es una fábrica de cunscribe a una técnica de gobierno para elegir a la élite
significantes, siendo los medios de comunicación y centros espe- representante y para legislar y administrar leyes. Los resultados
cializados sus centros de difusión. A través de ellos, hoy en día, se son manifiestos: se despolitiza el mundo de las relaciones huma-
extiende y expande la idea de que la democracia es un producto nas pese a que están empapadas de relaciones de poder, y se des-
para el mercado, que hay que generalizar su uso y debe estar en vinculan y aíslan a los seres humanos de la práctica activa diaria.
boca de todos. De tal manera, todos se sienten integrados pese a En esta línea, desaparecen los sujetos soberanos y se desarticula la
que quedan fuera de un real y efectivo ejercicio político y demo- ciudadanía política. La "democracia" sólo puede expresarse pro-
crático. La democracia tiene que ser para ello una definición atrac- cedimentalmente, y se configura como un conjunto de reglas de
tiva y fácil de digerir, útil para legitimar un sistema al que no le juego donde se habla de mayorías y minorías, poliarquías, consen-
interesa que la gente tenga una cultura activa y participativa en los sos, alternancias, estabilidad y elecciones. Asimismo, emerge
asuntos comunes y públicos. 8 "Desear la democracia" supone un como un acto de regulación normativa, como una técnica proce-
mensaje breve, corto, al alcance de todos, elemental: debe encajar dimental para elegir élites que administran y gestionan la razón
con una sociedad de consumo, vivida en el marco de un individua- de Estado. lo
20 H. Gallardo, Democratización y democracia en América Latina, cit. 22 J. L. Monereo Pérez, Espacio de lo político y orden internacional, cit., p. 15.
21 Ibid. 2J H. Gallardo, Democratización y democracia en América Latina, cit.
Derechos humanos ln.n:ltuven
Por una rec:Ulle'raC'Z071 de la democracia 81
Los a) denllocra
generan o para la IJVHw.~a.
maquinarias electorales y mercados b) democracia "" 'H';-¡ UO_'H'UL"
11
garantías sociales, políticos y económicos; así como La reacción contra los excesos
y la que convocar un ma- es su el
yor conocimiento y una más responsable. estos ele- proceso la burguesía en el tránsito a la
mentos infravalorados nos pueden permitir incrementar los nive- (con las revoluciones inglesa, francesa y el proceso de indepen-
les de eficacia, además de superar y/o enfrentar esa separación dencia usamericano en los siglos XVII y XVIII) es su única expresión
sistemática y estructural existente entre lo que se dice y lo que de praxis emancipadora y/o liberadora. En este sentido, para Igna-
verdaderamente se hace sobre derechos humanos, y que impide cio Ellacuría, la manera como comúnmente se origina o aparece
desplegarnos como sujetos solidarios autónomos y diferenciados un derecho humano tiene varias etapas o posee varios elementos:
en lo individual y en lo colectivo. Por ello, no hay que olvidar que
derechos humanos no tienen una única dimensión normativa, Inicialmente se da una situación real de agravio
procedimental, formal e instituida; también poseen una dimen- comparativo (en forma de desigualdad, hechos de opresión, for-
sión instituyente que se construye a partir de las relaciones huma- mas de explotación) en un grupo o colectivo concreto. Este mo-
nas, las tramas sociales y las luchas de resistencia de sus protago- mento inicial guarda mucha relación con la ubicuidad de las expe-
nistas humanos. Desde ellas se incrementan las expresiones de riencias límite de las que habla la teoría crítica, por ser
garantías y de una praxis de reconocimientos que hace real y efec- insoportables, insostenibles e inaceptables para las personas que
tivo lo que es factible jurídica y políticamente. Por esta razón re- sufren dolor, y que pueden traducirse -sin que pierda su dimen-
sulta fundamental subrayar los ámbitos que dan origen a los dere- sión socialmente producida- como dignidad humana en tanto
chos humanos y los mantiene vivos (sin caer en el error de expresión de esas experiencias vividas. También está relacionado
reducirlos a un único y exclusivo momento histórico originario): con el hecho de que la crítica, la denuncia y el grito de quien sufre
a) la lucha y la acción social, y b) la lucha individual y cotidiana. Ya pueden potencialmente surgir de las experiencias negativas de la
me he referido a ellos en el capítulo anterior, donde se analiza lo realidad en la que se vive en todos los niveles: económico, étnico,
que supone la lucha social y cotidiana como elementos instituyen- libidinal o sexual, cultural, político, sociaL .. Ese dolor podría as-
tes de los actores y los sujetos que son los generadores y también pirar a su cancelación.
los destinatarios no sólo de la resistencia frente a una realidad Segunda Seguidamente, se desarrolla una conciencia de ese
opresora y negadora controlada por una minoría, sino también del agravio comparativo por parte de un grupo de personas, que dan
disfrute y consolidación de espacios de reconocimiento de una cuenta de la situación de injusticia tanto a nivel teórico-reflexivo
realidad en la que todo ser humano plural y diferenciado, sin ex- como a un nivel de práctica social. Por "injusticia" no hay que
cepción, puede apropiarse de sus posibilidades, al significar y do- entender algo de carácter idealista, sino experiencias generadas
tar de carácter a sus propias producciones en tanto sujeto y no por medio de relaciones humanas que discriminan, marginan o
tratado ni calificado como objeto. 26 Derechos humanos tienen establecen situaciones de no reconocimiento de su condición en
más que ver con procesos de lucha por abrir y consolidar espacios tanto humanos.
de libertad y dignidad humanas. Están conformados por prácticas, Tercera. Esta conciencia se va objetivando y se fortalece a
acciones y actuaciones sociopolíticas, simbólicas, culturales e ins- través de los miembros del grupo social o clase emergente que
sufre las consecuencias del agravio comparativo. Se inicia una re-
26 Véase H. Gallardo, Política y transformación social. Discusión sobre dere-
sistencia frente a aquello que produce la destructividad de su con-
chos humanos, cit.; id., Siglo XXI: producir un mundo, cit., e id., Derechos humanos dición humana y frente a aquello que les priva de algo que se
como movimiento social, cit. considera que les pertenece.
Derechos humanos instituyentes Por una 1,"Pf'1Jhp1nlrJOIPl de la democracia 87
un proceso de objetivación más definido de esa concreto por el teólogo vasco y que, en su vivir
que
VH.L'-.LVU.<UJLa terminar triun- no, no necesitan ser pues se
fando. fruto de procesos de violencia, reivindicación hace posible que existan interna y endógenamente tanto la prác-
y conflictos, se institucionalizan en normas y leyes que ofrecen, al tica comunal que consolida espacios propios de dignidad como su
menos en apariencia, una cierta orientación de reconocimiento y desarrollo por minorías vulnerables, las cuales, debido a las cir-
de inclusión. cunstancias en las que viven, convocan una violencia que, por lo
Quinta. Finalmente, una vez que se luchay se logra el triunfo, general, va en contra de ellas.
se desarrolla una justificación con referencias a De este examen preliminar se sigue la impresión de que las
ideales, conceptos y teorías de todo tipo. Se produce un respaldo luchas históricas por los derechos se deben mirar desde el prisma
filosófico, ideológico, cultural y doctrina para legitimar la matriz de las generaciones, ya que progresivamente se conquistan según
y el horizonte de sentido del grupo o movimiento social que lu- los ritmos y los tiempos marcados y pautados por Occidente. La
chó frente a un inicial agravio comparativo. carga euro céntrica y occidentalocéntrica es muy fuerte, además
Si observamos el esquema de cómo se origina un derecho hu- de clara. Entender los derechos humanos como procesos de lucha
mano, se puede comprobar que sigue el proceso desarrollado por generacionales implica una afirmación histórica sobre su origen,
la burguesía en su lucha por sus derechos Y También es un esque- que se sustancializa y se absolutiza a partir del modelo colonial
ma válido para otros colectivos, pero debe ser matizado, porque occidental que defiende el hecho de que los derechos humanos,
no todo grupo o clase social ha podido llevarlo a cabo en todas sus una vez que nacieron con la burguesía, fueron impuestos como si
etapas y tampoco se debe absolutizar como si fuera la única vía fueran su máxima expresión y como si se hubiesen dado para
posible. Por ejemplo, el movimiento obrero o el movimiento de siempre. Por ello, mediante procesos de abstracción, sus estructu-
los derechos de las mujeres o los pueblos indígenas, si bien pue- ras se han mantenido congeladas para establecerlas como molde y
den poseer reflejos normativos e institucionales como expresión patrón, y se han aplicado sobre otras secuencias espacio-tempora-
de la objetivación de sus reivindicaciones, no han conseguido una les, invisibilizando tanto la dinámica y los conflictos implicados
revolución triunfante en todos los niveles (por ello es muy impor- como los nuevos problemas que se han presentado. De esta ma-
tante la necesidad de caracterizar apropiadamente cada lucha) con nera se silencia el sentido político que tienen derechos humanos
la consiguiente justificación de ideas que permitan una sensibili- en tanto procesos de desencuentro, conflictos y desgarramientos,
dad popular generalmente aceptada y que tenga como consecuen- con lo cual se adjudica la capacidad instituyente solamente al gru-
cia un real reconocimiento y una garantía efectiva. Asimismo, los po o la clase social más fuerte -la burguesía-, que convierte en
pueblos indígenas han adaptado a su idiosincrasia estrategias mo- instituido todo su imaginario y todo su proyecto de vida.
dernas para sus reivindicaciones milenarias y reactualizadas, pero Puede reconocerse que las luchas, los procesos y las prácticas
hay elementos culturales que van más allá de ese proceso de lucha sociales realizadas por la burguesía con el tránsito a la Moderni-
dad contra los límites impuestos por el sistema tradicional del
feudalismo aportaron toda una filosofía y un discurso sobre dere-
27 En este sentido, Ignacio Ellacuría señala el camino y las distintas eta-
chos humanos, además de un concreto sistema institucional y ju-
pas trazadas por el movimiento social burgués. Véase 1. EllacurÍa "Histori-
rídico positivo de garantías. Surgieron en un contexto histórico
zación de los derechos humanos desde los pueblos oprimidos y las mayorías
populares" en ECA 502, y A. Rosillo, "Derechos humanos, liberación y filo- determinado que con posterioridad se ha transformado; pero debe
sofía de la realidad histórica" en VVAA., Teoría crítica dos direitos humanos no valorarse, asimismo, que no hay que quedarse encasillado en la
século XXI, Porto Alegre, Editora PUCRS, 2008. historia y hacer de ella un determinismo, ya que en todas las épo-
88 Derechos humanos YFII'l 1T'IJ1IP'VI
C
Por una rp¡::u!7p1'l1fUin de la democracia
cas expre- al
29 Ch. Laval y P. Dardot, Común, cit., pp. 481 Y ss. JO Ibid., pp. 460 Y ss.
Derechos humanos Por una r"'"lJhp'rfTr1fm de la democracia
""'H.H"V" actúan simultáneamente a cada instante y en mo- de sentido. a través del paradigma y
OHJ"fYJU'-lLuau
CONCLUSIONES
INTRODUCCIÓN
TRES PROCESOS DE DEBILITAMIENTO Y VACIAMIENTO DE
DERECHOS HUMANOS, DEMOCRACIA Y NORMAS
CONSTITUCIONALES
las luces, me detengo en el proceso revolucionario y inde- a) te:naencla marcada por procesos
Haití a XVHL
2 la dernocr2
No como de esa guerra global nominar y para el pue-
el mundo, quisiera antes profundizar un poco más en los tres pro- blo"-, quisiera que cada vez son menos los lugares
cesos que mencioné al inicio del capítulo segundo, y que contex- donde la ciudadanía puede tomar decisiones de manera par-
tualizan y enmarcan mejor cuáles son las tendencias que se en- ticipativa y efectiva. Se vacía la democracia reduciéndola al
cuentran en proceso de diseño y consolidación en materia de espectáculo de las elecciones y el sufragio universal por me-
derechos humanos, democracia y constitución, y que esa del voto cuatro o cinco años. 3 Se circunscribe a un
dimensión conflictiva de la historia basada en relaciones y luchas área bien delimitada para que, en los espacios más influyen-
de poder con sus avances y retrocesos continuos. Son procesos tes, tomen las decisiones los tecnócratas, gestores y gober-
que, actualmente, debilitan de forma directa a la cultura y a la nantes con sus funcionarios tanto de las burocracias públi-
sensibilidad global por los derechos humanos, por las constitucio- cas [de los organismos internacionales como la Unión
nes garantistas y por la democracia, entendida como "poder del Europea (VE), el FMI y el BM, Y de los Estados nacionales del
pueblo y para el pueblo" (nunca realizada de manera duradera, capitalismo central y periférico], como de las burocracias
efectiva y real), allá donde se han institucionalizado como con- privadas (sistemas financiero y bancario, así como grandes
quistas populares históricas más o menos negociadas, pero que corporaciones y empresas multinacionales). En este marco
corren el riesgo de perderse. Aunque son muchos más los proce- también se criminalizan y descalifican las luchas por los de-
sos que vivimos actualmente a nivel planetario, ahora no los abor- rechos y por una mayor participación de los movimientos
daré; sólo me detendré un poco más en los tres indicados: desde- sociales y, como ejemplo concreto, se disminuye la fuerza
mocratización, desconstitucionalización de los derechos y del derecho de huelga. 4 La dimensión sancionadora y puni-
mercantilización de todas las parcelas de la vida. Experimentamos tiva de los sistemas nacionales penales contra los actores
acontecimientos varios no expresados sólo con la pérdida de las sociales que protestan se eleva sin tapujos.5
libertades a consecuencia del terrorismo internacional y las polí-
ticas de respuesta al mismo. La trata de personas, el fenómeno de b) La segunda tendencia, concretizada en procesos de descons-
la inmigración y los refugiados con el cierre de fronteras por par- titucionalización y descaracterización del constitucionalismo
te de los países que se dicen "democráticos" y que se consideran social y de los derechos fundamentales, provoca que allí don-
emblema del respeto y reconocimiento a los derechos humanos, de se lograron determinadas conquistas de los Estados socia-
la militarización del mundo y las diversas guerras de alta y baja les y constitucionales de derecho, como consecuencia de la
intensidad, el incremento de la desigualdad y la pobreza, el dete- centralización sustitutoria y la hegemonía del constituciona-
rioro del medio ambiente, etc., son algunos de esos aconteci-
mientos. Pero ahora sólo quisiera destacar estos tres tipos de ten- ) H. Gallardo, Democratización y democracia ... , cit.; y M. Roitman, Demo-
dencias que afectan a derechos humanos, a los sistemas cracia sin demócratas, cit.
4 Pisarello, op. cit.
democráticos y a sus normas constitucionales: 5 Como ejemplos tenemos la Ley de Protección de la Seguridad Ciuda-
la . . [Link]'
en un sirvieran como dllHHOHl.U 20
De esta manera, gracias a ese acto infame, se podía comer- paban en los asuntos públicos, con lo cual eran 5 los que real-
ciar e intercambiar productos de manera pacífica, y el mer- mente tenían el mando y el control de las decisiones. ll
cado funcionaba en orden, armonía y tranquilidad. la
pena ese sacrificio para legitimar la estabilidad del reino de
Minos. El segundo recurso se centra en los estudios de Eduardo
Grüner sobre la olvidada Revolución de con su Inde-
Curiosamente, este relato metafórico confirma algo que el fi- pendencia en 1804.12 La Modernidad nació con conflictos
lólogo italiano Luciano Canfora refleja en su libro El mundo de irresolubles que no ha logrado enfrentar ni solucionar hasta
Atenas: 10 la democracia ateniense representa de manera ideal el nuestros días ocultando al Minotauro y los horrores sobre
antecedente y el precedente de nuestros actuales sistemas demo- los cuales edifica su sistema colonial global. La cultura oc-
cráticos basados en el aforismo de "el poder del pueblo y para el cidental es impensable sin el documento de barbarie repre-
pueblo", pero en realidad en Atenas la democracia funcionaba sentado por la esclavitud no sólo de aquella isla del Caribe,
como gobierno del pueblo y el poder de los señores, en palabras sino de toda América, ya que es parte sustantiva de la con-
de Alcibíades, o, según Platón, era el poder de una aristocracia formación de la Modernidad. La Revolución haitiana de-
apoyada por una mayoría. No sólo sucedía que la demagogia y la mostró que ésta representa una falsa totalidad al nacer y
oligarquía disputaban entre ellas el gobierno de las polis (nóAL¡;;) desarrollarse castrada, fracturada y dividida por medio de
griegas, devorando el poder popular, sino que también la demo- una lógica sacrificial expresada en la explotación salvaje de
cracia ateniense iba de la mano del imperio, es decir, nacieron los esclavos sobre la cual levantó su poder económico y po-
juntas. La demo¿racia funcionaba porque Atenas se repartía el lítico. l3 Este falso universal coexiste con su modo de pro-
botín que recaudaba del sometimiento de las otras ciudades alia- ducción capitalista de la mano de las relaciones de produc-
das y otros pueblos dominados. Además, esa lógica sacrificial ba- ción esclavistas, con lo cual se consolida una profundización
sada en la centralidad de la guerra de las sociedades de aquella "inédita de las asimetrías en todos los niveles (socioeconó-
época, y afín al Minotauro, se refuerza cuando el mito del poder mico, político-ideológico, simbólico-cultural) en escala por
primera vez mundial".14
para proyectarla sobre otra realidad. El economista griego la usa para expli- 11 Ibid., pp. 17,42 Y62.
car la artimaña de Paul Volcker, subsecretario de John Connally, secretario 12 Véase E. Grüner, La oscuridad y las luces. Capitalismo, cultura y revolu-
del Tesoro de Richard Nixon, para desmantelar de un plumazo el sistema ción, cit.; y también su trabajo "Teoría crítica y Contra-Modernidad. El color
monetario global basado en la equiparación del patrón oro con el dólar e negro: de cómo una singularidad histórica deviene en dialéctica crítica para
incrementar el déficit comercial usamericano devorando todas las exportacio- 'Nuestra América', y algunas modestas proposiciones finales", en]. G. Gan-
nes netas mundiales y financiarizando su economía, con lo cual convirtió a la darilla (coord.), La crítica en el margen, México, Akal, 2016.
industria en su sirviente. Véase Y. Varoufakis, ¿ y los pobres sufren lo que deben?, 13 Para más detalle sobre la dimensión sacrificial de Occidente, véase F.
Bilbao, Ediciones Deusto, p. 137., Y P. Grimal, Diccionario de mitología griega Hinkelarnmert, Sacrificios humanos y sociedad occidental: Lucifer y la bestia, San
y romana, Barcelona, Paidós, 1981, pp. 369-371. José, Departamento Ecuménico de Investigaciones, 1998.
10 L. Canfora, El mundo de Atenas, Madrid, Anagrama, 2014. 14 Grüner, op. cit., pp. 22 y43.
Derechos humanos 1nS;tztz¡ó1le~¡res Derechos humanos {7J/lI"7/l,1n constitucionalismo ...
na", cit., p. 201. los estudios poscoloniales: Transmodernidad, pensamiento descolonial y co-
Derechos humanos ln,Tln~/'Vf'nTl?\' humanos constitucionalismo ...
y con el tratamiento
bricadas nos encontramos con y la determinados re-
tiples y heterogéneas formas de dominación y explotación sexual, laciones patriarcales y de clase se componen junto con otras for-
política, económica, espiritual, lingüística y racial, donde las je- mas de relación social en un determinado momento histórico ,
rarquías etnorraciales de la línea divisoria Occidente/no Occiden- que en este caso situamos en el contexto de las sociedades capita-
te reconfiguran de manera transversal todas las demás estructuras listas. De ahí la afirmación de Joaquín
globales poder. 19 género, espiritualidad y epistemología Brah-, que dice: "las estructuras de clase, raza, género y sexuali-
son parte constitutiva, integral e imbricada del sistema-mundo dad no pueden tratarse como independientes, la
occidental moderno, cristiano, capitalista, colonial y patriarcal. opresión de cada una está inscrita en las otras".21
No son añadidos a la estructura económica y política del sistema
capitalista. 20
De esta forma, y para continuar con el razonamiento, en el Segunda hipótesis:
interior de la cultura occidental capitalista predominan diversos
modos de dominación tanto a nivel institucional como a nivel de La segunda hipótesis ya la comenté en el capítulo segundo, y
relaciones sociales y sociabilidad cotidiana, con los cuales se ex- se relaciona con el miedo al pueblo y lo popular. Todo lo que
presa una dinámica socio-material y socio-espiritual de diversas procede de la gente de abajo, de las clases populares y del bloque
estructuras opresivas que operan simultáneamente en su interior histórico de los oprimidos es descalificado y asociado con lo caó-
y, en un grado mayor, fuera de sus fronteras. Se desarrolla todo un tico, lo peligroso y desordenado. La chusma y la masa son sinóni-
conjunto de relaciones sociales particulares que articulan un gru- mo de inseguridad, de desconfianza y de amenaza a lo estableci-
po (in)diferenciado de opresiones, muchas de ellas naturalizadas: do. Por esta razón es tratada como inferior y analfabeta y, por
sexo, raza, género, etnia y clase social se construyen sobre relacio- ello, por su peligrosidad, es necesario contenerla, limitarla, mani-
nes jerárquicas, combinando tanto el espacio público de poder, la pularla, reducirla, controlarla, vaciarla a través de diversas políti-
explotación o el estatus y el espacio de servilismo personal. Es cas de dominación; incluso consideradas "democráticas".
Aparte de los ejemplos ya mencionados, el caso de América
lonialidad global", en B. de S. Santos y P. Meneses (edit.), Epistemologías del Latina puede servir como ilustración debido a las múltiples expe-
Sur (perspectivas), Madrid, Aleal, 2014. riencias de lucha que ha tenido desde 1492, que cruzan por sus
19 Ramón Grosfoguel lo entiende como un concepto nuevo que da
procesos de independencia hasta nuestros días, y por cómo la co-
cuenta de la compleja imbricación de las jerarquías de género, raciales, se-
xuales y de clase en procesos globales geopolíticos, geoculturales y geoeco- lonialidad del poder se ha ensañado contra ellas. Son muchas las
nómicos del sistema-mundo moderno/colonial. Se trata de analizar los mo- prácticas políticas y sociales que han atacado, anulado, menguado,
dos de dominación o las jerarquías de poder a partir de una perspectiva limitado, debilitado y eliminado la capacidad de los pueblos indí-
abierta, compleja, desde sistemas abiertos y heterogéneos, con niveles es- genas y de aquellos poderes populares que reivindicaron una
tructurales y lógicas estructurantes múltiples.
construcción más democrática y plurinacional del poder. Desde
20 R. Grosfoguel, "La descolonización de la economía política y los es-
por ''''_<cuy a- y
Ya señalé que se cae en que
que "politicismo" e "ideologema o presiones que la democracia es el gobierno del pueblo, el
efecto de ideologización", formado por técnicas, mecanismos y pueblo y por el pueblo, según Lincoln, o que la es para todo
recursos que socializan, normalizan y naturalizan una serie este- el pueblo, según el subcomandante Marcos, no se han convertido
reotipos reduccionistas pero que son inadecuados y disfunciona- en realidad porque todas las democracias excluyentes,
porque convierten la simbología de la democracia y demo- nunca han sido incluyentes, de ahí el fracaso los proyectos lm-
crático a una mínima expresión estructurada sobre líderes manistas y por eso la democracia se convierte en utopía, camino
carismáticos, partidos políticos, ejercicio del voto por medio del por cumplir y solución. Históricamente ha habido un continuo
sufragio universal. JO fracaso por construir democracias no excluyentes. Esto provo-
Asimismo se aparta a la ciudadanía de la toma de decisiones cado que nuestro subconsciente colectivo acepte un concepto oli-
sobre la mayoría de los asuntos que les afecta difundiendo una gárquico y elitista de la democracia que obstaculiza la necesidad
idea de la política y de la participación como gobernanza entendi- de recuperar y luchar por una democracia incluyente con la que
da gerencialmente, en tanto técnica de gestión o ejercicio de inge- lo popular no sea la excepción, sino la norma y el referente. 13
niería social desarrollada por tecnócratas y funcionarios. Jl Sus re-
glas de juego formales al ser igual para todos, se compatibiliza con
la pobreza y la desigualdad. Dentro de la nueva fase del capitalis- CONSTITUCIONALISMO, PODERES INSTITUYENTES
mo, los procesos de democratización se subordinan a las reglas de OLIGÁRQUICOS, SUB-CIUDADANÍA Y SOBRE-CIUDADANÍA
la sociedad de mercado. No hay poder popular, sino ciudadanos
objetos de consumo y concebidos como mercancías. El orden ca- El refrendo normativo de estos procesos de des-democratiza-
pitalista, cuya estructura se edifica sobre la exclusión económica y ción de la democracia y de vaciamiento de la dignidad socio-mate-
política, despolitiza las relaciones humanas (los derechos huma- rial de los derechos humanos se aquilata normativamente a través
nos también, juridificándolos como instancias ajenas a lo político). de las constituciones, consideradas normas supremas de los orde-
El objetivo es debilitar las bases populares y sociales y la ciudada- namientos jurídicos. La sociedad de mercado y sus grupos dirigen-
nía sólo puede participar allí donde no hace daño ni pone en peli- tes las modifican para adaptarla a sus intereses en connivencia con
gro al sistema. Se acota la democracia y se abstrae y elimina su las instituciones de los Estados. Mercado y Estado van de la mano,
dimensión social, económica, política y étnico-cultural,l2 convirtiéndose éste en gestor privado de los bienes públicos que
Conectando la democracia a nivel global con el recelo hacia el sistemáticamente se privatizan en beneficio del capital,l4 Los Esta-
poder popular, Pablo González Casanova lo explica muy bien dos constitucionales de derecho deben agilizar la valorización del
cuando indica que la democracia es una utopía no en sentido ne- valor de cambio y el flujo del dinero controlado desde arriba por
42 l Herrera, Los de7'echos humanos como p7'oductos culturales, cit, 43 Véase H. Gallardo, Teoría crítica: matriz"" cit.
Derechos humanos instituyentes constitucionalismo ...
a la W;:"UU'd con otras
gerencial y tecnocrática [Link],~L"Y~ etc.
La democracia no hay que entenderla como cir la democracia a tal como impli-
una forma de gobierno, sino también como un conjunto ca un proceso de delegación extremo que termina por desempo-
acciones, conceptos y mediaciones que tienen éomo objeti- derar y despolitizar a los sujetos, con la consiguiente articulación
vo posibilitar el poder del pueblo para el pueblo (demos), de una cultura de ciudadanía sierva, obediente y pasiva.
desde la lucha, la reclamación y la reivindicación de los Finalmente, el carácter dado al ejercicio del poder es funda-
miembros de una comunidad o sociedad. Ya señalé en el mental en democracia. Una de las causas que esto suceda se
capítulo segundo que la democracia la entiendo como prác- debe al imaginario de despolitización que se ha construido en tor-
tica plural de control y ejercicio del poder por parte de ciu- no a los derechos humanos y que implica un debilitamiento y una
dadan@s soberan@s y como forma de vida, no sólo como anulación del ejercicio autónomo poder por parte pueblo
gobernabilidad. El gobierno del pueblo, para el pueblo y y/o la sociedad civil. En este sentido, Marcos Roitman se refiere
por el pueblo no tiene que ser una ficción legitimadora de al pensamiento sistémico como una de las causas del social-con-
un poder ejercido por oligarquías o poliarquías. El autogo- formismo y que afecta políticamente. El sometimiento y la pasi-
bierno popular en su máxima expresión es la base sobre la vidad que provoca, son conductas que se proyectan sobre la ciu-
que las democracias incluyentes confronten las democracias dadanía inculcando un imaginario que abstrae a los sujetos de
excluyentes a las que se refiere Pablo González Casanova, participar en los procesos de construcción democrática. Se genera
para quien la democracia se mide por la participación del miedo y temor ante posibles penalizaciones, marginaciones y re-
pueblo en el ingreso, la cultura y el poder, siendo todo lo chazos. Se logra descalificar y denigrar la articulación de lengua-
demás folklore democrático o retórica. 44 jes y discursos alternativos por medio de falsos mensajes basados
en otros discursos promovedores de frustración y derrota de po-
Hablar de democracia o de procesos de democratización no se sibles propuestas alternativas de cambio socia1. 46
circunscribe sólo a una forma o modo de ejercer el gobierno. La posible salida y solución pasa por enfrentar a las élites po-
Debe ser también una manera de ser en la vida y un estilo de exis- líticas hegemónicas, pasa por procesos y manifestaciones de lucha
tencia que se extiende a todas las esferas de lo público y de lo antisistémica, democrática y anticonformista. Sus expresiones es-
privado, a todos los ámbitos de nuestra vida. "La acción democrá- tán llenas de diferentes tonalidades y se encuentran en todos los
tica es una lucha constante, un compromiso del cual emergen va- ámbitos de la vida, en el sentido de entender la democracia como
lores y prácticas ético-morales afincadas en los principios del bien proyecto y modo de vida más intenso y presente en lo social, lo
común".4S Una democracia global incluyente y no excluyente político, lo cultural y lo económico. El propio Roitman alude a
debe ser un punto de partida y no un techo o punto de llegada. movimientos políticos y movimientos sociales de género, de clase
Democracia plural, multicolor, una demo-diversidad, que combi- y étnicos defensores de una ciudadanía plenaY Y afirma algo vin-
ne mecanismos de representación, con expresiones de participa- culado con el concepto de hiperpotentia defendido por Enrique
Dussel y Alejandro Médici, estructurado y articulado desde la po-
44 Citado por Marcos Roitman, "Prólogo" en P. González Casanova,
Explotación, colonialismo y lucha por la democracia en América Latina, México, 46 M. Roitman, El pensamiento sistémico. Los orígenes del social-conformismo,
Akal, 2017, p. 41. México, Siglo XXI, 2003, pp. 114 Y ss.
45 ¡bid. 47 ¡bid., p. 117.
Derechos humanos Insun~'VtCf{lA,j humanos constitucimialismo ... 125
efectos ,"""HU""",,, ca,o, ga-
sistema rantías
contrapropuesta democrática procede de la tancias estatales, judiciales y
organizada y no espontánea los proyectos liberadores, ya que mente hay que potenciar la capacidad de los poderes públicos
representan espacios de poder y participación emergentes que fa- para que la ciudadanía tenga reconocidos sus derechos, enfren-
cilitan la construcción de sujetos políticos alternativos. Las luchas tando su cooptación por los poderes del capital y su sociedad de
de los zapatistas, de los sin tierra, de los pueblos indios, de los mercado omnipotente, omnisciente y omnipresente. Un Estado
marginados, de los excluidos, de las minorías étnicas, etc. fuerte y garantista sensible a derechos humanos es fundamental,
guran el mapa actual por una reconstrucción de una ciudadanía pero no es el único camino para detener la perversidad neoliberal
plena y participativa. 48 Los sujetos sociales y políticos, los movi- y depredadora capitalista. Si las constituciones incorporan y des-
mientos sociales, son ejemplos de esas subjetividades subalterna- pliegan una cultura multigarantista de derechos que se inspiren
tivizadas que apuestan por la transformación del orden social e desde un criterio material de producción, reproducción y desa-
institucional existente, que formulan sus reclamos en forma de rrollo de la vida humana y no humana, sin excepciones, desde
nuevos derechos, que expresan su voluntad crítica de convivencia instancias jurídicas estatales, jurídicas no estatales -a partir de un
desde el consenso contra-hegemónico y una democracia amplia- paradigma pluralista del derecho, como el establecido por las
da, responsable y popular. constituciones de Ecuador (2008) y Bolivia (2009)- y desde ins-
tancias no jurídicas y sociales conformadas por todos y cada uno
c) Por último, con relación a la constitución, hay que insistir de nosotros, los efectos de liberación, goce y disfrute serán mayo-
en la crítica al poder constituido que se fetichiza desde arri- res y mucho más esperanzadores. 49
ba hacia abajo para que los poderes constituyentes oligár-
quicos controlen a la ciudadanía y vacíen el poder popular.
Las constituciones deben construirse de abajo hacia arriba, MODO DE APERTURA
a partir de la praxis sociohistórica de las comunidades sub-
alternas tradicionalmente negadas, victimizadas y excluidas. Me gustaría terminar este capítulo con un pequeño homenaje
La trampa de los juegos malabares de desempoderamiento a Eduardo Galeano. En una entrevista que le hicieron en el año
popular conceptualizados por los modelos constitucionales 2010 en el programa brasileño Sangue Latino, entre otras reflexio-
que se basan en la diferencia colonial, radica en diluir al
poder constituyente popular convirtiéndolo en sólo una ca-
49 Sobre la importancia de la dimensión material y factible de las consti-
pacidad originaria o subordinándolo a un poder constituido
tuciones, combinada con la dimensión formal, a partir de una racionalidad
delegativo, estratégico, burocrático y técnico controlado desde la vida humana y no humana, véase E. Dussel, Ética de la liberación, cit.,
por las oligarquías de los negocios junto con sus funciona- A. Salamanca, Política de la revolución, San Luis Potosí, Facultad de Derecho
nos amanuenses. de la Universidad Autónoma de San Luis Potosí, 2008; A. Rosillo, Funda-
mentación de derechos humanos desde América latina, México, Ítaca, 2O14; ]. ].
Además, las constituciones legitimadas con democracias po- Bautista, ¿Qué significa pensar desde América Latina?, Madrid, Akal, 2014, y A.
Médici, Otros nomos, cit. La vida humana y el mundo natural en el que está
pulares reales, participativas e instituyentes enfrentan mejor los inserta, son el fundamento que limita el margen de posibilidades de la huma-
nidad. No todo es posible. La vida es lo debido y si no vivimos, no hay sujeto
48 ¡bid., p. 119. humano que piense, sienta, ría, llore, cante, baile, discuta, dialogue y sufra.
Derechos humanos 1'11.<1"""11,,'11t,'<
nández, la humanidad y la Tierra experimentan una serie de peli- gicas del conocimiento humano, Madrid, Debate, 1999, p. 19.
1 Derechos humanos instituyentes Ca-educar y ca-enseñar derechos hU,mU'I1nf 133
seres humanos quienes generan subjetividad contable y una racionalidad a escala
v y muerte
H.H'-'.U"'CU sus en seno y me- ~~~ la ~
10 que nos con respecto a muertos ducta y la empresa como
vivientes es que entre ellos no se asesinan ni se porque Por estos procesos y por muchas de las razones que expli-
se respetan. En cambio, nosotros somos nuestros propios enemi- cado en capítulos anteriores, se hace necesario fomentar una cul-
gos. No vacilamos en hacernos daño, ni en aniquilarnos, incluso tura reactiva que sea más sensible a los derechos humanos para
cuando sabemos que la especie humana va a desaparecer. defenderlos, protegerlos y fortalecerlos, teniendo a la educación
Por tanto, nos encontramos con un panorama desolador, de como uno de los principales baluartes.
desasosiego y trágico que no debería, pese a todo, llevarnos hacia
el pesimismo fatalista, todo lo contrario. De ahí que sea urgente
y necesario buscar caminos y salidas que nos den esperanza. PROBLEMA DE TEORIZAR POR ENCIMA DE PRACTICAR
que vertebrar nuevos escenarios con los que enfrentar esas situa- DERECHOS HUMANOS. Dos HIPÓTESIS DE TRABAJO
ciones destructoras y aniquiladoras de la condición humana, arti-
culando posibilidades y opciones reales de existencia digna para Pese a que queda claro lo importante que es educar en dere-
todos. Los derechos humanos pueden ser uno de esos vehículos o chos humanos, resulta ser más crucial saber desde qué idea o con-
instrumentos con los que poder enfrentar las injusticias y los lu- cepto práctico se pretende enseñar. A continuación, vaya dar una
gares en los que se vulnera a los integrantes de la especie humana. serie de directrices y líneas metodológicas y axiológicas sobre lo
También pueden ser los medios con los que satisfacer nuestras que consideramos, puede ser un modo de educar y ca-educarnos
necesidades y poder articular y construir espacios y realidades en derechos humanos, pues partimos de la base de que todos de-
donde las condiciones de existencia y de vida dignas puedan ser bemos estar implicados en practicarlos, hacerlos y accionarlos, no
apropiadas, garantizadas, efectivizadas y disfrutadas desde el res- sólo en teorizarlos. Las propuestas se enmarcan con el material
peto de la naturaleza. Los derechos humanos se hacen imprescin- recopilado en los libros para el alumnado junto con la propuesta
dibles y necesarios en nuestra vida diaria, porque pueden servir didáctica para los profesores que realizamos para los cursos de
para enfrentar las situaciones de opresión, discriminación, margi- pregrado (ESO y Bachillerato o preparatoria) con la editorial anda-
nación e inferiorización de muchos grupos sociales vulnerables de luza Algaida sobre Educación para la ciudadanía y los derechos huma-
las sociedades modernas. Nos pueden proporcionar los mecanis- nos en un contexto español conflictivo y adverso a incorporar la
mos que nos permiten enfrentar mejor cualquier tipo de injusticia asignatura en los institutos por considerarla una amenaza a la ma-
social. teria de Religión. 3
La necesidad se hace aún mayor porque están sucediendo, Para ello vaya partir de dos hipótesis de trabajo que hay que
además, una serie de procesos que están debilitando directamente tener en cuenta desde el principio:
a la cultura y a la sensibilidad global por los derechos humanos,
por la democracia y por la dignidad humana. De ellos ya me he
referido a tres: a) de des-democratización de la democracia en-
tendida como poder real del pueblo y para el pueblo; b) de J Véase D. Sánchez Rubio (coord.), Educación para la ciudadanía y los dere-
des-constitucionalización y des caracterización del constituciona- chos humanos, Sevilla, Editorial Algaida, 2007; id., Educación para la ciudadanía
y los derechos humanos. Propuesta didáctica, Sevilla, Algaida, 2007; id., Educación
lismo social y de los derechos fundamentales; y c) el más general
ético-cívica, Sevilla, Algaida, 2008; id., Filosofía y ciudadanía, Sevilla, Algaida,
de mercantilización de todas las parcelas de la vida y de una nueva 2008, e id., Filosofía y ciudadanía. Propuesta didáctica, Sevilla, Algaida, 2008.
1 Derechos humanos instituyentes co-enseñar derechos humanos 135
y principal sión generalizada que normalmente se consolida a
elalAUllcon el y la U "''--'',-,H,2> y tanto o como a
que existe entre la teoría y la práctica. Para educar en dere- de organismos internacionales en el ámbito del in-
chos humanos hay que abordar esta problemática de ma- ternacional y las ONG, sólo atiende a una concepción nor-
nera que desde el principio hay que promocionar, difundir, mativista, formalista, jurídico-positivista, estatalista, delega-
inculcar formas, caminos y modos de disminuir esta separa- tiva y post-violatoria, teniendo como resultado un imaginario
ción, cuestionando la manía que la cultura occidental tiene que piensa los derechos humanos sólo desde su teorización
de priorizar más lo teórico sobre práctico. Como ejem- por sabios especialistas y por su efectivación y garantías
plo, contaré una anécdota que me sucedió en la Universidad atendidas por medio de burocracias funcionariales estatales y
Estadual Paulista (Unesp) en una de sus sedes, en la ciudad a través de circuitos judiciales. Las consecuencias se plasman
de Franca, Brasil. en una cultura pasiva, conformista, indolente y débil. Lo
mas comprobado cuando propuse hacer la reflexión sobre
Sin mencionar nombre alguno, en una de las mesas redondas comparar el porcentaje de violaciones de derechos humanos
sobre un seminario sobre derecho alternativo y teorías críticas, que ocurren todos los días en cualquier país supuestamente
debatíamos con un conocido filósofo del derecho brasileño sobre constitucional, democrático y de derecho, con el número de
otras miradas de derechos humanos. Señalé ahí que estos comen- esas violaciones que son atendidas judicialmente con senten-
zaban por casa, por el desayuno, en el sentido de que se constru- cias favorables y realmente. La desproporción es inmensa,
yen en el día a día y no son instancias que moran en un piso supe- de un 99 % de derechos vulnerados frente a un 1 % de efica-
rior o en la azotea, siendo pensados y concebidos por teóricos, cia judicial y post-violatoria, siendo generosos.
filósofos y juristas especializados. Es más, subrayé que uno puede
ser un maravilloso orador que sabe mucho de normas y teorías, Como trasfondo hay un problema mayor y que se refiere al
pero ser un violador de derechos en su casa al maltratar a su espo- falso universalismo de los derechos humanos construido por la cul-
sa y a todos los miembros de su familia. El iusfilósofo brasileño tura occidental y de ello hablaré en el próximo capítulo con más
atónito y sorprendido al escucharnos, comentó que eso no guar- profundidad. Sus discursos se mueven por medio de inclusiones
daba relación con derechos humanos y menos con su fundamen- abstractas, pero sobre la base trágica y recelosa de exclusiones con-
tación. Era ciego a su contexto de vida diario. La respuesta que le cretas marcadas por la nacionalidad, el racismo, el sentido de per-
di fue clara: ¿cómo todos podemos ser violadores de derechos tenencia, la condición de clase, la defensa del derecho de propie-
humanos y no podemos ser no violadores y reconocedores de los dad avariciosa y absoluta, el machismo o el concepto de ciudadanía.
mismos, practicándolos en el día a día, empezando por nuestras Lo hace tanto a nivel interno como a nivel externo, pero en este
moradas? caso con una mayor intensidad. Tal como lo indiqué en el capitulo
anterior, Occidente trata al otro, al extranjero o al extraño, con un
c) La segunda hipótesis que barajo guarda mucha relación con grado de desigualdad mayor que el que establece internamente, de
la anterior y complementa lo expresado en el capítulo pri- puertas a dentro. El modo jerarquizado como organiza socialmen-
mero. Retomando muchos de los planteamientos del filóso- te el poder y el saber por razones de clase, de raza, etarias y de
fo chileno Helio Gallardo, considero que la poca cultura con género a sus nacionales, lo acentúa, incorporando nuevas asime-
sensibilidad en derechos humanos que existe a nivel global, trías de puertas a fuera, a quienes considera no occidentales y per-
es excesivamente reducida, estrecha y minimalista. La ver- tenecen a otras culturas, sobre todo si son pobres. La discrimina-
1 Derechos humanos instituyentes co-ensdiar /lpr'Pfnnr rJum:an,O.\ 137
la marginación y la inferiorización por medio de la división
y étrIlca
poder, del ser y humanos -establecidas por el y centradas en y acciones con
de producción capitalista moderno-patriarcal y sus modelos de de- que intentar aumentar los porcentajes de garantías, efectividad,
sarrollo basados en el mercado y la propiedad privada de avaricio- reconocimientos, inclusiones no discriminatorias y disfrute por
sos-, se incrementan estructuralmente entre quienes son consi- parte de todos. De eso y algunas cosas más hablaré a continuación.
derados occidentales o afines y quienes [Link] condicionalmente o
deficientemente. Por ello, la universalidad de los derechos huma-
nos se construye sobre discursos que defienden inclusiones en abs- IMPORTANCIA DE LA CO-EDUCACIÓN EN DERECHOS
tracto de todas las personas, pero sobre la base trágica y recelosa HUMANOS A PARTIR DE UN CONCEPTO COTIDIANO,
de exclusiones concretas, individuales y colectivas, marcadas por la RELACIONAL, SOCIO-HISTÓ~ICO, COMPLEJO y MULTI-
nacionalidad, el racismo, el androcentrismo, el clasismo, la riqueza GARANTISTA
suntuaria como fin en si mismo, o el concepto de ciudadanía que
se multiplican y acentúan contra quienes no poseen una naciona- Nuestras propuestas y lineamientos básicos para enfrentar es-
lidad de un Estado considerado constitucional y de derecho. tos puntos ciegos o limitantes sobre derechos humanos las vamos
Con todo esto tenemos que reflexionar si en ese problema de a ordenar en tres bloques:
separación de la teoría y la práctica, los derechos humanos vistos
sólo desde sus dimensiones instituidas, burocráticas, formales, a) En primer lugar, uno de carácter epistemológico-estructu-
abstractas y normativas, invisibilizan, ignoran o no afectan a las ral, aportando algunos elementos que amplíen la mirada de
situaciones estructurales de desigualdad y dominación que que- los derechos humanos y que demandan una mayor atención
dan inamovibles históricamente, a pesar de que existan normas e sobre sus dimensiones más prácticas y cotidianas en el sen-
instituciones junto a reflexiones teóricas sobre ellas que puedan, tido de que siendo como somos seres humanos, de la misma
formalmente, reconocer las demandas de esos grupos excluidos. forma que somos potenciales vulneradores de derechos,
Como se ignora y se fortalece el mal común que sólo beneficia a también somos potenciales reconocedores y no violadores
unos pocos a costa de la mayoría, puede estimarse que los colec- de los mismos en todas las esferas de lo social.
tivos populares y oprimidos luchan permanente y continuamente b) En segundo lugar, nos centraremos en un bloque más mo-
por condiciones de una vida digna de ser vivida (étnica, epistémi- ralizador, a partir de una serie de convicciones éticas y de
ca, social, económica, política, libidinal-sexual, cultural...) más contenidos propositivos que se basan en algunos aportes del
allá de las perspectivas secuenciales, lineales y generacionales de pensamiento de liberación latinoamericano, en función del
derechos establecidas doctrinal y jurídico-positivamente desde un concepto relacional, socio-materialista, multigarantista y
prisma eurocéntrico. pre-violatorio que defendemos y que insiste en la idea de
Una de las razones de que esto suceda es que, quizás y tal como que los derechos humanos hay que entenderlos a tiempo
ya se planteó, el modo como concebimos derechos humanos es un completo y en todo lugar. Nos afecta a todos y todos debe-
modo simplificado, insuficiente y limitado por puntual, parcial, mos ca-educarnos y ca-responsabilizarnos en hacerlos a
azaroso y mínimo, que no sólo no garantiza de manera suficiente cada instante y a partir de las mismas tramas sociales, rela-
la dignidad humana, sino que tampoco afecta la estructura des- ciones y acciones humanas desde dinámicas de respeto y de
igual sobre la cual nos relacionamos y convivimos. De ahí que urja reconocimientos.
138 Derechos humanos instituyentes ca-enseñar derechos humanos 1
,.."',-"',..,"",'"' a la
en el y que están o en la misma "V,LAU'''~'VH
como se co-enseñar y co-educar derechos hu- reflejados en sus producciones normativas e
manos interrelacionándolos con algunos valores más o me- rechos humanos son aquellos derechos reconocidos tanto en el
nos transversales, y que tiene como referente, sin explicitar- ámbito internacional como nacional, por las constituciones, nor-
la, la pedagogía de Paulo Freire,4 aunque sus planteamientos mas fundamentales, cartas magnas, tratados y declaraciones basa-
subyacen desde el principio. en valores.
Esto, consciente e inconscientemente, conlleva varias implica-
ciones o consecuencias negativas ya mencionadas y que vamos a
Elementos sobre los co-educar en derechos fJU'ITU:{'ft();) resaltar a partir de los planteamientos de Helio Gallardo e Ignacio
Ellacuría, relacionándolos con dos definiciones que nos ofrecen
Cuando reflexionamos sobre los derechos humanos sucede los iusfilósofos españoles Antonio Enrique Pérez Luño y Joaquín
algo similar a la imagen que tenemos de un iceberg. Si pensamos Herrera Flores. Entre todos ellos voy a subrayar una serie de ele-
en este gran bloque de hielo, percibimos que hay un tercio de su mentos destacados y que hay que tener en cuenta de manera com-
estructura que está en la superficie y que vemos, pero existe otra plementaria, interdependiente y de un modo interrelacionado,
parte bajo el agua que está oculta y que no conocemos. Desde el para armar un programa, una perspectiva y, en su caso, paradigma
inicio partimos de una idea equivocada, se nos viene inmediata- de co-educación y co-enseñanza de derechos humanos, más com-
mente a la cabeza: parece como si sólo la punta del iceberg fuera la plejo, rico, integral y coherente entre lo teórico y lo práctico.
única parte que realmente existe. No tenemos en cuenta los dos Para Pérez Luño los derechos humanos son "un conjunto de
tercios que se ocultan debajo del agua y que son sus verdaderos instituciones y facultades que en cada momento histórico concre-
cimientos. Educar en derechos humanos requiere explicar y faci- tizan los valores de igualdad, libertad y dignidad humanas, preci-
litar tanto los elementos que forman parte de la superficie que sando ser positivizados en normas jurídicas tanto de carácter na-
está a la vista como los elementos existentes en su estructura y que cional como internacional". Para el segundo, derechos humanos
permanecen debajo del agua y que, por ello hay que visibilizar y guardan relación con "procesos de apertura y consolidación de
mostrar. Al igual que el iceberg, los derechos humanos esconden espacios de lucha por la dignidad humana".5
todo un mundo de matices y riquezas que no nos son ajenos, ex- A partir de estas dos definiciones, podemos deducir 6 elemen-
traños ni desconocidos, sino que están muy cerca de nosotros, en tos que retomamos, de los cinco que señala Helio Gallardo como
nuestro vivir cotidiano, independientemente de que seamos estu- partes de la estructura de derechos humanos: a) la reflexión filo-
diantes o profesores, padres de familia o hijos, empresarios o abo- sófica o dimensión teórica y doctrinal, b) el reconocimiento jurí-
gadas, jueces y juezas o policías, funcionarios, representantes po- dico-positivo e institucional a nivel nacional e internacional, c) la
líticos, sindicalistas o ciudadan@s. eficacia y efectividad jurídica estatal (políticas públicas y senten-
Generalmente, cuando se habla de derechos humanos se suele cias judiciales), d) la lucha social, y e) la sensibilidad sociocultu-
acudir a una idea de los mismos basada en las normas jurídicas, en
las instituciones con el Estado a la cabeza y en ciertos valores que
5 Véase A. E. Pérez Luño, Derechos humanos, Estado de derecho y constitu-
4 Véase P. Freire, Pedagogía del oprimido, Madrid, Siglo XXI España, ción, 6a edición, Madrid, Tecnos, 1999, y J. Herrera Flores, Los derechos hu-
2012. manos corno productos culturales, cit.
Derechos humanos instituyentes co-enseñar derechos humanos
6 Véase H. Gallardo, Derechos humanos como movimiento social, cit., e id., 7 Véase 1. Ellacuría, "Histo~ización de los derechos humanos en los paí-
Teoría crítica: matriz y posibilidad de derechos humanos, cit. ses subdesarrollados y oprimidos", cit., pp. 363-364.
Derechos humanos co-enseñar derechos humanos
e
rio
mecanismos que serían múltiples y de no sólo
Esta apertura la basamos en la idea ya dicha de que derechos jurídico-estatal, sino también social, político, económico y cultu-
humanos guardan relación con la capacidad que et ser humano a partir de su implementación pluri-espacial, es en todos
tiene y debe tener coino sujeto para dotar de carácter a sus pro- los espacios, entornos y lugares sociales donde nos relacionamos.
pias producciones en entornos que no completamente. ¿Por qué es importante enseñar la dimensión las luchas?
No sólo estarían vinculados con la disposición de denunciar y lu- lo comenté en capítulos anteriores. El ámbito que da origen a los
char contra cualquier situación que imposibilite esta capacidad de derechos humanos y los mantiene vivos reside tanto en la lucha y
crear, significar y resignificar a las instituciones socialmente pro- la acción social colectiva, como en la lucha individual y cotidiana.
ducidas, sino también guardan relación con el conjunto de accio- En ambos casos, derechos humanos tienen más que ver con la
nes y medios necesarios para crear las condiciones de goce y dis- definición arriba resaltada de Joaquín Herrera, entendiéndolos
frute de los derechos. A veces olvidamos que los tiempos y los como procesos de lucha por abrir y consolidar espacios de liber-
ritmos de urgencia de los colectivos oprimidos, empobrecidos, tad y dignidad humanas. En concreto pueden ser concebidos
victimizados no son los mismos por su situación, que los ritmos y como el conjunto de prácticas, acciones y actuaciones sociopolíti-
los tiempos de gente privilegiada como yo, ya que nosotros (unos cas, simbólicas, culturales e institucionales tanto jurídicas como
más que otros) nos movemos más desde el orden, la estabilidad, la no jurídicas, realizadas por seres humanos cuando reaccionan
armonía y el equilibrio que nos permite ese goce de vivir. La se- contra los excesos de cualquier tipo de poder que les impide que
guridad que tenemos no la queremos cuestionar. Tampoco quere- puedan auto constituirse como sujetos plurales y diferenciados.
mos percibir la asimetría y la estructura desigual sobre la que se Las luchas pueden manifestarse por medio de demandas y reivin-
asienta, ni tampoco queremos ver que nuestras condiciones están dicaciones populares en forma de movimientos sociales o indivi-
dadas no para luchar sino para disfrutar los derechos que pode- dualmente, en la vida diaria y entornos cotidianos en los que la
mos ejercer social y cotidianamente porque tenemos los medios, gente convive y reacciona.
el poder y el despliegue de relaciones para ello. En cambio, quien Son dos planos complementarios e interrelacionados, pero
sufre pobreza, humillación y exclusión de cualquier tipo, tiene que se mueven en niveles distintos. El primero sería el de la lucha
como prioridad subvertir su condición de inferiorización para colectiva, pasada y presente de los movimientos sociales. Un pro-
buscar el modo de enfrentar las carencias producidas por proce- grama de ca-educación en derechos humanos debería explicar la
sos diversos y heterárquicos de dominación humana y obtener, historia de los mismos, pero también las luchas presentes. Pese a
así, momentos, entornos y espacios de disfrute. Quienes somos q~e [Link] derechos humanos parten del imaginario burgués en el
conscientes de nuestro lugar de privilegio, como mínimo, se pue- t~anslto a la Modernidad, van más allá de ese imaginario y tras-
de acompañar, sensibilizar y convocar solidariamente para en- CIenden el molde trazado por la lucha burguesa, extendiéndose
frentar esas asimetrías yesos tipos de dominación. los imaginarios a toda lucha frente a cualquier expresión de poder.
Por esta razón, los programas educativos de derechos humanos Las revoluciones francesa, inglesa con sus antecedentes de la Car-
serán mucho más completos y enriquecidos si enseñan que no hay ta Magna y la Bitz of Rights, el proceso de independencia estadou-
derechos sin luchas sociales pasadas y presentes, ni tampoco, sin nidense, la revolución haitiana, la revolución mexicana, las múlti-
luchas individuales, además de que es fundamental tener una cul- ples y diversas luchas indígenas como las de Tupac Amaru y Tupac
tura y una sensibilidad por ellos para convocar su necesidad e in- Katari, las de los mapuches, aymaras, tzeltales y tantos otros en
Derechos humanos instituJ1entes co-enseñar derechos humanos
ceitual e político sobre os direitos humanos, Belo Horizonte, D1>lácido Editora, minan el "síndrome de la Torre de Babel", afín a los programas de educación
2016, pp. 212 Y 213, y J. G. de S. Santos Junior y N. H. Bicalho de Sousa, de la UNESCO y contraria a la perspectiva que aquí muestro, es el libro de María
"Direitos humanos e educas;ao: questoes históricas e conceituais" en D. Sán- de la Paz Pando Ballesteros, Alicia Muñoz Ramírez y Pedro Garrido Rodrí-
chez Rubio, L. P. Silva y C. J. Helfemsteller Coelho (coords.), Teorías críticas guez (dirs.), Pasado y presente de los derechos humanos, Madrid, Catarata, 2016.
e direitos humanos: contra o sofrimento e a injustifa social, Curitiba, Editora 15 Véase J. L. Segundo, La historia perdida y recuperada de Jesús de Naza-
CRV; 2016. ret, Biblioteca Testimonial del Bicentenario, Buenos Aires, Docencia, 2010.
152 Derechos humanos instituyentes co-enseñar derechos humanos
16 Véase H. Gallardo, Teoría crítica: matriz y posibilidad de derechos huma- ciedad occide11;tal: Lucifer y la bestia, cit., y El grito del sujeto, cit. Véase también
nos, cit., y J. Herrera, Los derechos humanos como productos culturales, cit. E. Dussel, Etica de la liberación. En la edad de la globalización y la exclusión, cit.
17 Véanse algunas obras de Franz Hinkelarnmert: Cultura de la esperanza 18 Véase F. Hinkelarnmert y H. Mora, Hacia una economía para la vida,
y sociedad sin exclusión, cit.; El mapa del emperador, cit.; Sacrificios humanos y so- San José, DEI, 2006.
1 Derechos humanos 111"ITt'I1""o/It,", Co-educary co-enseñar derechos humanos 1
Madrid, Siglo XXI España, 2008; id., Mujeres, Madrid, Siglo XXI, 2015, e id., etc., suelen ser los de abajo silenciados, eliminados, ocultados e
El cazador de historias, Madrid, Siglo XXI España, 2016. incapacitados como actores de las historias oficiales.
25 Véase R. Zibechi, Dispersar e! poder, cit., e id., Descolonizar la rebeldía. Tres ejemplos concretos de lo que venimos diciendo, dos de
(Des)colonialismo de! pensamiento crítico y de las prácticas emancipatorias, cit. ellos en el contexto latinoamericano serían, en primer lugar, la
26 Véase A. Quijano, "Colonialidad del poder y clasificación social", en
recuperación del valor y de la importancia de la Revolución de
B. de S. Santos y P. Meneses (edit.), Epistemologías del Sur, cit., y M. Lugones,
"Colonialidad y género", cit.
Haití tan olvidada y vilipendiada desde la colonialidad del poder
Sobre la sociología de las ausencias: Boaventura de Sousa Santos, Una de Occidente, enriquecida por los imaginarios y proyectos de vida
epistemología del sur, cit.; sobre la Transmodernidad de Dussel, véase]' J. africanos y excluida de los tres procesos revolucionarios que son
Bautista, ¿Qué significa pensar desde América Latina?, cit.; sobre el antropólo- emblemas de los derechos naturales y de los derechos del hombre:
go cubano Fernando Ortiz, véase D. Gómez Arredondo, Calibán en cuestión. la revolución inglesa, la revolución francesa y la independencia de
Aproximaciones teóricas y filosóficas desde nuestra América, Bogotá, Ediciones
los Estados Unidos. 28 En segundo lugar, la otra historia contada a
desde abajo, 2014, pp. 85 Y ss., Y sobre la contra-Modernidad, véase E. Grü-
ner, La oscuridad y las luces, cit.
27 Véase en este sentido M. Li:iwy, Wálter Benjamin: aviso de incendio, Sao 28 Véase E. Grüner, La oscuridad y las luces, cit.; y]. F. Martínez Pería,
hegemónico sobre la dignidad humana parece incuestionable. No Es más, a externo y en relación a cómo trata al
obstante, tres cuartas partes la humanidad no tienen reconoci- otro, al extranjero o al extraño, el grado de asimetría y desigualdad
dos ni garantizados sus derechos. La gran mayoría de la población que establece internamente, de puertas a dentro por razones
mundial no es sujeto de derechos. 3 A nivel planetario, la separa- clase, etarias y de género, las acentúa, incorporando nuevas jerar-
ción entre la teoría y la práctica que se da al interior de los Esta- quías de puertas a fuera, allende sus fronteras. La discriminación,
dos constitucionales de derecho occidentales, se agudiza en los la marginación y la inferiorización por medio la división social,
países del sur. Asimismo, este abismo entre lo que se dice y que cultural, racial, etaria, territorial, de clase y étnica del hacer,
se hace se manifiesta de forma clara dentro de las relaciones entre poder, del ser y del saber humanos -establecida por el modo de
los países del Norte y los países de Sur. Por ejemplo, el trato dife- producción capitalista moderno-patriarcal y sus modelos desa-
renciado que se otorga, desde el punto de vista del reconocimien- rrollo basados en el mercado y la propiedad privada de avaricio-
to real y efectivo de los derechos, entre quienes son ciudadanos de sos-, se incrementa estructuralmente entre quienes son conside-
países del capitalismo central y quienes no lo son, por tener un rados occidentales o afines y quienes lo son condicionalmente o
origen geográfico distinto y cuando llegan a sus destinos como deficientemente. Es decir, la universalidad de los derechos huma-
trabajadores indocumentados, inmigrantes precarios o como re- nos se construye sobre discursos que defienden inclusiones en abs-
fugiados desde los países del Sur. El reconocimiento de los dere- tracto de todas las personas, pero sobre la base trágica y recelosa
chos se pone entre paréntesis, se modula y condiciona, siendo el de exclusiones concretas, individuales y colectivas, marcadas por
tratamiento distinto, desigual y asimétrico. Lo universal se diluye la nacionalidad, el racismo, el androcentrismo, el clasismo, la ri-
y se difumina en función de la nacionalidad y la procedencia geo- queza suntuaria como fin en sí mismo o el concepto de ciudadanía
gráfica, limitando la entrada o precarizando el reconocimiento de que se multiplican y acentúan contra quienes no poseen una na-
derechos internamente a quienes vienen de fuera. cionalidad de un Estado considerado constitucional y de derecho.
Por ello, no hay que negar las contradicciones y las tensiones Asimismo, la lucha contra el terrorismo y los fundamentalis-
que existen en las concepciones y teorías tradicionales y eurocén- mas islámicos, en nombre de la seguridad mundial, sirve de excusa
tricas de derechos humanos que abogan por la universalidad. No pública y manifiesta para incumplir las leyes internacionales y eli-
es lo mismo ser parte de la humanidad en abstracto que ser ciuda- minar y aniquilar a quienes ya no tienen la categoría de ser consi-
dano de un Estado nacional capitalista y central o de un Estado derados como humanos con sus debidos procesos de enjuiciamien-
capitalista periférico y dependiente o de una nacionalidad, comu- to y, por tanto, como sujetos de derechos. A base de buenas razones
nidad o pueblo etnocultural o indígena. Al final, es la adscripción para matar, diversos guantánamos se reproducen con buena y cínica
a una nacionalidad o a una comunidad nacional-estatal la que es- conciencia bajo el dominio de Estados que, se dicen, respetuosos
tablece el grado de garantía de los derechos a sus miembros. La de derechos. Y en nombre de los derechos humanos se justifican
guerras bajo el argumento de que para protegerlos, hay que violar
a quienes son considerados enemigos de la humanidad. 5
2 Véase en este sentido B. Rajagopal, El derecho internacional desde abajo,
J Véase E. de S. Santos, Se Deus fosse um ativista dos direitos humanos, Sao Sobre la inversión ideológica de los derechos humanos, véase F.
5
Paulo, Cortez Editora, 2013, pp. 15 Y 16. Hinkelammert, La fe de Abraham y el Edipo occidental, San José, DEI, 1991; id.,
1 De7'echos humanos 1'7/1Cr1n"U'1"ITP\
Derechos IJUj'1Zm'lOS. no coltJnz,ztutaa otras 1
Paradójicamente, pese a todas estas poseen un carácter tienen un
presan la los pero éste está un o un
curioso comprobar de qué manera el imaginario burocrático, es- desigualdades y de asimetrías que se desenvuelven entre
tatista, procedimental, post-violatorio e individualista de dere- tes grupos sociales, es decir, la lucha por los derechos humanos
chos humanos también se consolida oficialmente como predomi.- gestada por el orden burgués se desarrolló y se consolidó sobre
nante en el ámbito del derecho internacional y sus instituciones. una división social, económica, política, cultural, geográfica y
Esto provoca que los movimientos sociales de resistencia y lucha· epistémica las relaciones y las acciones humanas que e
del Tercer mundo frente a múltiples imposibilitó, desde el inicio, por dinámicas de dominación y de
rostros, al moverse extra-institucionalmente y fuera de los circui- jerarquías, la posibilidad de hacer factible una supuesta sociedad
tos estatales, no son tenidos en cuenta y mucho menos si lo que en la que todos sus miembros, fueran o no burgueses, pudieran
reivindican son derechos colectivos, territoriales, identitarios y existir con condiciones de una vida digna de ser en todas
culturales. sus dimensiones. Esto sucedió tanto al interior de las propias so-
Pero vayamos por partes. A continuación se plantearán, de un ciedades europeas y usamericanas, como externamente en su pro-
modo más detallado, algunas de estas paradojas y algunos de los ceso de expansión mundial. De una manera más precisa y clara,
puntos ciegos que los derechos humanos presentan como crite- Helio Gallardo afirma que el imaginario ideológico sobre el que
rios y prácticas universales y en relación a un plano intercultural. se sustenta el concepto de derechos humanos y su visión de las
No se trata únicamente de cuestionar un concepto estrecho, res- generaciones (derechos individuales y civiles; derechos políticos;
tringido y limitado que rige en nuestras instituciones y en nuestro derechos económicos sociales y culturales; etc.) designa una sen-
cotidiano, sino de preguntarse también si los derechos humanos sibilidad socialmente producida que bloquea las posibilidades de
son valores, principios, normas y procesos de lucha universales a conocimiento de los procesos a los que nombra. El sistema sobre
favor de la dignidad o sólo son producto de la creación de una el que se basa la organización moderna y capitalista no permite
única cultura: la occidental moderna y capitalista que, además, se que las luchas que lo cuestionan puedan comunicar e irradiar des-
extiende por el mundo, difundiendo e imponiendo la versión sim- de sus particularidades, un horizonte de universalidad conflictivo,
plificada y reducida de derechos humanos ya tratada, como he- más diverso, más abierto y plural. Con la emergencia y la conso-
mos dicho, en otros trabajos. lidación del orden moderno capitalista, ya lo señalé, han ido sur-
giendo demandas sociohistóricas (de obreros, indígenas, de muje-
res, de gays y lesbianas, medioambientales, de negros, etc.) que o
LA OTRA CARA DE LOS DERECHOS HUMANOS: SU DIMENSIÓN bien han intentado destruir o bien transformar el sistema, pero
COLONIZADORA E IMPERIAL
fracasando en la empresa de manera estructural. Estas distintas
conflictividades forman parte de un cuerpo consolidado de domi-
En primer lugar vamos a partir de una dualidad relacionada nación o imperio (la capitalista) que sistemáticamente ha ido blo-
con el origen histórico de los derechos humanos en el contexto queando la materialización del carácter universal y plural de la
del tránsito a la Modernidad y lo que suponen posteriormente a existencia humana y que se expresa en las distintas versiones de
partir del ideario liberal individualista. Los derechos humanos lucha por derechos humanos. Por ello, "la estructura de las for-
maciones sociales modernas requiere 'inventar' derechos huma-
El mapa del emperador, cit.; id., El grito del sujeto, cit., e id., Sacrificios humanos nos y proclamarlos universalmente, pero sus grupos de poder
y sociedad occidental. Lucifer y la bestia, cit. (expresados en Estados y mercados) asumen que se trata de una
1 Derechos humanos Derechos rJUU'Ii,mus. no coünulztz?tad otras 1
a una
es
H~'~~J"U,aU'~0, mano. que de que sus
lizado, inferiorizado, eliminado o ignorado. Pero esto expresan su carácter inhumano en tanto que se convierten en pri-
lo veremos en detalle a continuación. vilegio de pocos, negando su esencia universal Al ser
Podría decirse que los derechos humanos en su versión liberal significados por medio de la fuerza legitimadora de quienes po-
y burguesa se construyeron y se. un uni- . seen más uso un manto
versalismo. Nacieron como un remedio para una so- se oculta la particularidad real favorable para unos pocos (la bur-
ciedad enferma o ya decantada a favor de determinados grupos guesía y grupos más poderosos) y desfavorables para la mayo-
oligárquicos, como consecuencia de los tipos y los modos de arti- ría. Su reivindicación legítima de derechos expresa una
cular materialmente sus relaciones de poder discriminadoras y concreta, privilegiada y exclusiva de ser hombres, de ser huma-
excluyentes, pese a sus virtudes frente al orden medieval contra el nos, que se convierte en ilegítima cuando no atribuyen derechos
que se enfrentó. Si bien podía ser una herramienta de emancipa- o se los impiden a quienes conviven con ellos desde modos de
ción para algunos colectivos, también fue un instrumento de do- vida con racionalidades diferentes, experiencias de contrastes y
minio y de control sobre la mayoría de la población local, nacio- desgarramientos distintos (campesinos, mujeres, negros, indíge-
nal y global, tanto por lo que representaban como bandera de nas ... ).7 Pasan a ser los derechos de los más fuertes y no derechos
libertad y dignidad, como por lo que invisibilizaban y ocultaban de los más débiles con los que poder subvertir las asimetrías. Para
-relaciones de poder y sus dispositivos de control~ en su modo estos los logros son sólo puntuales cuando una vez que se violan,
ideológico e institucional de ser concebidos. Esto perdura hasta se los reconocen por medio de los circuitos judiciales.
nuestros días, teniendo en cuenta los diferentes contextos. La naturaleza ambivalente ya la comenté a través de Joaquín
En este sentido, Ignacio Ellacuría indica la anomalía del ori- Herrera Flores quien defiende que los derechos humanos son un
gen de los derechos humanos con las reivindicaciones burguesas, producto cultural que Occidente propone para encaminar las ac-
ya que poseen tanto elementos positivos y emancipadores como titudes y las aptitudes necesarias para llegar a una vida digna en el
negativos y con lógicas de dominación e imperio. Fue un grupo marco del contexto social impuesto por el modo de relación basa-
que luchó por una privación de algo que les pertenecía, por aque- do en el capital. El modo de relaciones desigual del capital condi-
llo que estimaban que les era necesario y les era debido. En cierta ciona a múltiples colectivos cuyos horizontes de sentido y proyec-
manera, desarrollaron un ideal de apertura, emancipador y un tos de vida no encajan con el imaginario burgués. De ahí esa
horizonte de esperanza. Asimismo, demandaron unos derechos dualidad: por un lado, sirvieron como justificación de la expan-
en tanto que clase vulnerable a los poderes vigentes -aunque con sión colonial por todo el globo terrestre, pero, por otro lado, en
una fortaleza mayor a otros movimientos sociales- que abrió un ese mismo proceso, se hizo necesario enfrentarse a esa globaliza-
proceso de liberación con el que se estableció un método muy ción de injusticias y opresiones producida por doquier y sirvieron
eficaz de lucha para hacer que el derecho burgués se hiciera real,
se consolidara y se efectivizara la sociabilidad demandada. No
7 Véase "Historización de los derechos de los pueblos oprimidos y las
nos, cit., pp. 31 Y 44, Y también, en el mismo sentido J Herrera Flores, Los ~ En.~ste se~tido, véase también: A. Quijano, "Colonialidad del poder y
derechos humanos como productos culturales, op. cit. clasIficaclOn SOCIal", cit., pp. 67, 92 Y 98.
1 Derechos humanos instituyentes Derechos h1Lmll'l1.n> no [Link]''''''" otras 181
de millones de mujeres y hombres bajo lógicas excluyentes de im- Francisco, Aunt Lute, 1989, e I. M. Young, La justicia y la política de la dife-
perio que no son ni excepcionales, ni anormales, sino asumibles, rencia, Cátedra, Madrid, 2000.
14 M. Lugones, "Colonialidad y género", cit.
lógicas y naturales, incluso cuando consideramos y creemos que
15 Véase R. Grosfoguel, "La descolonización de la economía política y
son ajenas y lejanas a su real dinámica de funcionamiento. los estudios poscoloniales: transModernidad, pensamiento des colonial y co-
En el interior de la cultura occidental capitalista, predominan lonialidad global" en B. de S. Santos y M. P. Meneses (eds.), Epistemologías del
diversos modos de dominación tanto a nivel institucional, como Sur (perspectivas), cit., p. 382.
1 Derechos hunzanos Derechos IJU¡>na:IW,. no WHJftll~tU,IUU otras la 185
18
otroS. Sobre estos elé~mentos
HU.HüUR;" y en su versión con que se ¡JU,",U'-'U
y a
que culturas.
verdad y menos sobre la dignidad. No hay cultura, religión, filo- La crítica y las limitaciones de esta perspectiva son varias: el
sofía, tradición que pueda hablar por el conjunto de la humani- :'suje:o" de los derechos humanos es abstracto y vacío y pierde su
dad. 16 Además, pese a que en cualquier afirmación de verdad exis- ldentlda~ ~onc=et~, con su condición de clase, de género y sus
ten pretensiones de universalidad, e.$tán ubicadas y situadas c~ractenstlcas. etrucas. Todas las determinaciones reales y mate-
en un marco histórico y El problema es tende- nales son sacnficadas en el altar del hombre abstracto, sin historia
mos a identificar los limites de nuestra visión local y particular del y sin co~~exto.19 ~ero las deficiencias no sólo residen en que la
mundo con el horizonte humano completo e infinito,17 confun- acentuaclOn de la Importancia del individuo abstracto implica una
diendo un modo de ser humano con el todo plural y diverso. No h.~mologació~ que vacía las identidades y una total despreocupa-
sólo eso, pues resulta peor al ir acompañado y de la mano de un Clon por las dIferencias y por la dimensión colectiva de las perso-
sistema de dominación heterárquico. n~s, ,n! en el hecho de que abstrae los contextos y los procesos
~stoncos donde la gente se desenvuelve. También el concepto
lIberal moderno de "derechos humanos" presenta muchos otros
UNIVERSAL HEGEMÓNICO ABSTRACTO SOBRE BASES puntos ciegos: las abstracciones de ese hombre sin atributos son
RELACIONALES EXCLUYENTES expresión de un localismo hegemónico y expansivo -encarnado
inicialmen:e en. el individuo occidental blanco, varón, mayor de
La versión más proclamada del ideal occidental de los dere- edad, propIetano, ~mprendedor, creyente religioso cristiano, he-
chos humanos se centra en los derechos asignados al ser humano tero~exual, competltivo e individualista- que destruye, somete o
y que le pertenecen por el mero hecho de serlo. Sus presupuestos dOlll1na al resto de culturas y que al aplicarse, deja fuera de sus
filosóficos fundamentales se cimientan sobre una naturaleza hu- derechos a la mayoría de la población -mujeres, homosexuales,
mana universal que es común a todos los pueblos y que es diferen- n~gros, pobres, pueblos indígenas, etc.-. 20 En términos episté-
te al resto de la realidad, ya sea animal, vegetal o cósmica. Sólo lll1COS, se oculta el lugar de quien enuncia, ellocus de la enuncia-
puede ser cognoscible a través de la razón. Tienen su origen en su ción, referido ~ la ubicación geopolítica y corporal del sujeto que
naturaleza, son previos a los contextos socioculturales donde se habla. El proplO Ramón Grosfoguello explica con estas palabras:
encuentra y, además, son superiores a la sociedad y al Estado pues e~ "las filosofías y en las ciencias occidentales, el sujeto que habla
giran en torno a la dignidad de los individuos que se opone a am- sIempre está escondido, se disfraza, se borra del análisis". Su
bas instituciones consideradas como un todo. La autonoIIÚa del modo de conocimiento privilegia el mito del Ego no situado. "La
individuo y su suprema dignidad exige que la comunidad esté or-
ganizada por la suma de hombres libres y separados unos de
18 Ibid., pp. 210 Yss; véase también B. de S. Santos, "Por una concepción
mulncultural de los derechos humanos" en Memoria 101, p. 46.
I~ Véase C. Douzinas en su análisis del pensamiento de Marx en O fim
16 Afirmación de Raimon Panikkar, "Seria a no\;ao de direitos humanos dos dlretlOs humanos, Sao Leopoldo, Unisinos, 2009, p. 171.
um conceito universal?" en C. Baldi (edit.), Direitos humanos na sociedade cos- 20 X. Etxeberria, "Los derechos humanos: universalidad tensionada de
mopolita, Renovar, Sao Paulo - Recife - Rio de Janeiro, 2004, p. 206. particularidad", en Los derechos humanos, camino hacia la paz, Zaragoza Go-
17 Id., pp. 220-221. bierno de Aragón, 1997, p. 94. '
1 Derechos humanos instituyentes Derechos UUlur,¡w. no cotl?nZ,atulaa otras la 1
epistémica étnica/racial/de género/sexual y el sujeto medio la en
están la este de linea que es
étnica/racial/de género/sexual la filoso- como si cero emisión, el que marca
fía y las ciencias occidentales producir un mito sobre un de verdad y superioridad, y el universo del otro de la que
conocimiento universal fidedigno que encubre quien así pasa a ser no existente, ausente e inferior. Este dualismo se repro-
como su epistémica geopolítica y corpo-política en las estructuras duce en otros registros culturales como el conocimiento (ciencia/
de dominación del poder/conocimiento coloniales desde los cua- saberes tradicionales; verdadlfalsedad), el derecho (legal/ilegal;
les habla". 21 monismo jurídico/pluralismo jurídico), la cultura (civilización/
En parecidos términos se expresa el colombiano Santiago barbarie o primitivo), la economía (desarrollo, subdesarrollo), la
Castro-Gómez cuando califica la hybris del punto cero de las filoso- geografía política (Norte/Sur), etc. Con estos dispositivos se je-
fías eurocéntricas. Bajo el manto de la neutralidad, la objetividad rarquiza la realidad en instancias y realidades superiores e inferio-
y la universalidad, se protege y disfraza a quien nomina (el huma- res. El mundo se divide entre sociedades metropolitanas y sus
no occidental), considerando el supuesto de que habla desde el ojo colonias. El lugar desde el que se enuncian estas clasificaciones
de Dios como si estuviera más allá de un punto de vista particular aparece como neutral, universal y objetivo, provocando exclusio-
y convirtiéndolo en universal. La perspectiva local y cultural des- nes radicales que en nuestro presente se van incrementando. 24
de la que emite las palabras y el conocimiento se bañan y se bar- En lo que respecta a los derechos humanos, éstos son utiliza-
nizan con un abstracto universalismo. 22 En este molde epistémi- dos como parte de los diseños globales occidentales que, al ocul-
co, los derechos humanos son lugares de enunciación de los tar el lugar de enunciación, impuso una dinámica de dominación
centros imperiales capitalistas que se proyectan como valores uni- imperial construyendo una jerarquía de conocimiento de gente
versales incontestables que facilitan el sostenimiento de su hege- superior y gente inferior en todo el mundo. Lo universal resulta
moma económica, política y cultural, imposibilitando cambios ser la autorrepresentación de las metrópolis, mientras que lo cul-
sustanciales de sus relaciones de dominación.
23 tural-particular es la descripción de todo lo que afecta al sur y/o a
En la misma línea, Boaventura de Sousa Santos califica de abis- la periferia.25 El universalismo apriorístico abstracto, desde la co-
mal al pensamiento occidental porque consiste en un sistema de lonialidad del poder y la hybris del punto cero, se construye a partir
distinciones visibles e invisibles, constituyendo las segundas en de la noción de un ser humano con atributos definidos, que está a
fundamento de las primeras. Lo invisibilizado se establece por este lado de la línea y que acabamos de mencionar: el hombre blan-
co, varón, mayor de edad, propietario, emprendedor, creyente
religioso cristiano, heterosexual, competitivo e individualista. Del
21 R. Grosfoguel, "La descolonización de la economía política y los es-
otro lado de la línea están los esclavos, los siervos, las mujeres, las
tudios poscoloniales ... ", cit. p. 376.
22 Véase S. Castro-Gómez, La hybris del punto cero: ciencia, raza e ilustra-
se también A. Médici, La constitución horizontal. Teoría constitucional y giro bales a una ecología de saberes" en id. y M. P. Meneses (eds.), Epistemologías
decolonial, cit., pp. 44 Y ss. del Sur (perspectivas), cit., pp. 21 Y ss.; del mismo autor, véase Se Deus fosse um
23 G. J. Pérez Almeida, "Los derechos humanos desde la colonialidad ativista dos direitos humanos, cit., pp. 16-17; Y también ver Alejandro Médici,
del poder", en vv. AA., Los derechos humanos desde el enfoque crítico: reflexiones La constitución horizontal, cit., p. 42 Y ss.
para el abordaje de la realidad venezolana y latinoamericana, Caracas, Defenso- 25 R. Grosfoguel, op. cit., p. 378, Y B. Rajagopal, Elderecho internacional
ría del Pueblo - Fundación Juan Vives Suriá, 2011, pp. 117 Y ss. desde abajo, cit., p. 242.
88 Derechos humanos instituyentes Derechos IJU7naJVZOS, no WHJn¡"UUUU¡ otras 1
lesbianas, los gays, los pobres, los indígenas,
gras, etc. De este son recursos
un significante la cultura occidental a una peculiar o espiritual, los de administración y la muerte
concepción de dignidad humana ligada al individuo propietario, las personas, etc. No es sólo un problema de activar los derechos
la emergencia de la economía capitalista de mercado, el trabajo una vez que se violan, sino que también se reducen a un sistema
asalariado que depende del capital y el predominio del valor de judicial casuístico, azaroso, puntual. Priman los hechos o los actos
cambio sobre el valor de uso, entre otros elementos. Lo humano individuales y no se juzgan las estructuras, ni los procesos sociales,
en los derechos humanos se reduce a un modo entender el ni las relaciones sobre las que la sociabilidad humana se desen-
poder y la convivencia, en donde el protagonista es el homo oeco- vuelve sobre dinámicas de dominación o dinámicas de emancipa-
nomicus, es decir, el hombre económico del mercado, racional ción y liberación. 28 Por eso es necesario decodificar las asimetrías
pero dentro de las opciones y las posibilidades ofrecidas por el sobre las que se sostienen los discursos y las instituciones sobre
Estado y por las condiciones materiales del mercado globaU 6 derechos humanos. Hay que saber ubicar el lugar y el modo de
Además, esa concepción de derechos humanos implica un univer- operar de los distintos modos de dominación e intentar descolo-
salismo particular ficticio o monocultural hegemónico porque nizar la matriz colonial de los derechos cuestionando jerarquías
ejerce desde esa posición de superioridad epistémica y práctica, opresoras y que clasifican el mundo en humanos superiores (con
del saber, del poder y el hacer humanos, todo un monopolio tan- sus producciones y sus productos) y humanos inferiores (junto
to sobre el acceso a las condiciones socio económicas con las que con sus producciones y productos).29
se puede llegar a lo universal,27 como sobre las condiciones epis- Por ésta y otras razones, se puede afirmar que el concepto es-
témicas, espirituales y relacionales. trecho liberal y occidental de "derechos humanos", tal como se
Asimismo, otro punto ciego de los derechos humanos, deriva- interpreta y aplica, deja intactas las sociabilidades, las tramas so-
do de los anteriores, guarda relación con su dimensión individua- ciales y relacionales propias del modo de vida capitalista que se
lista. En la primera parte de este trabajo, ya comentamos que el basa en una división heterárquica, desigual y asimétrica estructu-
imaginario que se utiliza de los derechos humanos y tal como lo ral tanto del saber, del poder, del ser y del hacer (trabajo humano
entendemos oficialmente, no permite enfrentar la violencia es- incluido), que discrimina, margina, domina y oprime desde el
tructural y asimétrica de nuestro sistema capitalista global. No la punto de vista de género, racial, de clase, etario y cultural. Por
afecta y sólo tiene efectos paliativos y puntuales. Pues bien, el ello deja fuera de la posibilidad de disfrutar derechos a la mayor
paradigma occidental dominante sobre los derechos humanos al parte de la humanidad. Los derechos humanos vistos exclusiva-
basarse en actores individuales y en su intencionalidad, además de mente desde sus dimensiones instituidas, burocráticas, formales,
reducir su sistema de garantías al Estado y a los circuitos judicia- abstractas y normativas, invisibilizan, ignoran o no afectan a las
les, resulta ciego a la violencia estructural edificada sobre las tra- situaciones estructurales de desigualdad y dominación que que-
mas sociales de dominación y opresión. No cuestiona las causas dan inamovibles históricamente, a pesar de que existan normas e
estructurales o sociopolíticas que están en la raíz de las violacio-
nes de los derechos humanos como puede ser la estructura de la
28 B. Rajagopal, cit., p. 285, YA. Médici, cit., p. 48.
29 M. Guillén Rodríguez, "La construcción hegemónica de los derechos
26 Ibid., p. 235; A. Médici, op. cit., p. 45, Y Grosfoguel, op. cit., p. 378. humanos: una aproximación desde Gramsci", en VV AA., Los derechos huma-
27 P. Bourdieu, Meditaciones pascalianas, Barcelona, Anagrama, 1999, pp. nos desde el enfoque crítico: reflexiones para el abordaje de la realidad venezolana y
90 Y 96-97. latinoamericana, cit., p. 307.
Derechos humanos Derechos humanos, no coloniatidad y otras luchas por la azcrnl11ao 1
instituciones a reflexiones teóricas sobre ellas que mer lugar, ver cómo se están
H"UH''-''~lU;', reconocer esos grupos que se
Como se ignora y se fortalece el ser" común o y en
unos pocos a costa la mayoría, estimarse que los colec- lugar, en la posición de aquellas condiciones sin que no
tivos populares y oprimidos luchan permanente y continuamente se puede dar la realización efectiva del bien común y de dere-
por condiciones de una vida digna de ser vivida (étnica, epistémi- chos humanos. hacer esto, se comprueba que la realidad los
ca, social, económica, política, libidinal~sexual, culturaL.) más derechos es su negación fundamental a la mayor parte de la hu-
m:mlO;Jlrl. Pese a que deben ser reconocidos como derecho de to-
allá de las generaciones de establecidos y
dico-positivamente desde un prisma eurocéntrico. 30 dos, se convierten en privilegio de pOCOS. 31
En función de que hemos expuesto, se hace necesario cues- A tenor de lo dicho, cuando se habla de la dimensión utópica
tionar el imaginario liberal-burgués con pretensiones universales y de esperanza de los derechos humanos no hay que quedarse en
que se ha hecho hegemónico hasta nuestros días bajo los pilares de los enfoques que reducen la dimensión incompleta e inacabada de
las tramas sociales y relaciones humanas construidas simbólica, la justicia y de plenitud a un futuro incierto. 32 Ni tampoco a una
institucional, cultural y existencialmente desde sus modos de vi- realidad de libertad o dignidad que se reivindica porque no se
das, con sus prioridades particulares e intereses políticos, econó- tiene, porque se viola o porque se carece de ella. Los derechos
micos, religiosos y epistémico s concretos que han construido y humanos son la punta del iceberg de una estructura relacional de
proyectado como universales. La lucha y la resistencia de la bur- vida mucho más compleja que permite o no su disfrute, su ejerci-
guesía no pueden condicionar, por considerarse que son las úni- cio diario. Por esta razón, el componente utópico potencialmente
cas, otras luchas contra opresiones diversas y reivindicativas de transgresor en favor de una vida digna de ser vivida será mayor
ideas, valores o principios de dignidad plurales. entre quienes sufren relaciones de poder discriminadoras yopre-
En este sentido, para Ellacuría, en nombre de derechos huma- soras y se les impide el disfrute existencial que conlleva el poder
nos se establece un manto de universalidad ideal que se sostiene reaccionar en entornos relacionales desde sus horizontes de sen-
sobre una particularidad real que sólo es favorable para unos po- tido étnicos, raciales, etarios, socio-materiales, sexuales y genéri-
cos y desfavorable para la mayoría. Acaba ideologizándose al cos. En cambio, la dimensión utópica será menor o más placente-
mentir con un falso reconocimiento de quienes son miembros ra y acomodaticia, incluso hasta puede ser despreciada, entre
plurales y diferenciados del género humano desde la hegemonía y quienes pueden disfrutar de sus derechos a partir de la división
la homogenización de un grupo minoritario particular. También social del ser, del saber, del poder y del hacer humanos que les
sirve como una máscara para tapar las violaciones de los derechos posiciona en una situación de privilegio. En los oprimidos y ex-
más básicos vinculados por las condiciones de existencia (por cluidos el momento negativo de explotación y dominación será la
ejemplo, el derecho a la vida ya mencionado). De ahí la necesidad fuente de su lucha por los derechos. Sus utopías son necesarias,
de historizarlos, de situarlos en sus procesos de lucha, sus realida- transformadoras y transgresoras. En los dominadores y podero-
des contextuales y particulares, con sus actores, sus acciones, los sos, sus derechos consolidan sus posiciones de control y de domi-
medios utilizados, las espiritualidades institucionales y no institu-
cionales. Por "historización", Ignacio EllacurÍa entiende, en pri- II I. Ellacuría, "Derechos humanos en una sociedad dividida", Christus
humanos son un nuevo caballo de hecho criollas y mestizas latinoamericanas. Los derechos al a
para el Tercer como un o terreno la la no son
en práctica de sus imperativos universales,36 sino también si en su derechos humanos. 39 Los U""[Link]"
versión oficial y simplificada, derechos humanos han servido programas de los gobiernos estatales son los que determinan el
de herramienta de control y dominio sobre el pueblo y la socie- contenido real de derechos y se burocratizan sus contenidos.
dad civil por parte dejas élites gobernantes en los países neocolo- Se vuelve a caer en el error intencionado de. pensar que los dere-
nizados. chos humanos parten de una concepción abstracta a priori, previa-
En esta dirección trabaja en su mente establecida y sin límites teóricos, que se concretizan única-
El derecho internacional desde abajo. El campo de resistencias contra mente en normas y procedimientos -fetichismo institucional-,
las injusticias en el Sur global se traducen al estilo occidental de desconsiderando que su campo real de cultivo son las actuaciones
luchar por los derechos sin tomarse en serio toda su variedad y de los poderes y las luchas reales y cotidianas la gente. 40
riqueza. Se hace una traducción de todas las luchas nQ occidenta- Con todo esto, los lugares de enunciación o de punto cero de
les desde la óptica y la mirada occidental, convirtiéndose los de- los derechos se enmarcan en los centros de poder tanto de los
rechos humanos en el único lenguaje de emancipación y en el países de capitalismo central como de los países de capitalismo
lenguaje político progresista y de resistencia frente a la opresión periférico y dependiente. Las oligarquías periféricas gobernantes
en el Tercer mundo. 37 Esto provoca que se ignoren y se invisibi- reproducen un imaginario sesgado y estrecho de los derechos hu-
licen otras formas de protesta y de lucha que se mueven más allá manos, incluso por muy bienintencionado que sea por parte de
del discurso único de resistencia autorizado por el derecho inter- los aparatos estatales y las ONG que los sustituyen o los comple-
nacional de los derechos humanos. 38 mentan. Lo mismo sucede en el orden jurídico internacional de
El caso es que la cultura sobre la que se asienta nuestra defen- Naciones Unidas.
sa de los derechos humanos a nivel intracultural se reproduce a Por esta razón hay que tener en cuenta varias distinciones que
nivel global. El marco pautado por el aparato de la Modernidad nos permitan ampliar el paisaje relacionado con los derechos hu-
en lo político (Estado) y en lo económico (mercado) contribuye a manos en su vínculo con lo universal:
eliminar y a debilitar mecanismos y estructuras sociales y no esta- a) Por un lado, si hay algo que es característico de la condición
tales no sólo de garantías, sino de luchas y resistencias. Como humana es su diversidad y su pluralidad. No existe un ser humano
contrapartida, el Estado acapara todo el protagonismo como ga- completo, inmortal, omnipotente y omnisciente. Otra cosa es que
rante y también como instancias de represión estratégica frente a haya alguien que se lo crea. Cada persona es un mundo y pone en
cualquier amenaza a la seguridad nacional y mercantil. Por ejem- la mano muchos mundos. No hay en la Tierra dos personas exac-
plo, los pueblos indígenas y el desprecio hacia sus derechos colec- tamente iguales. Nuestra condición finita, incompleta y mortal
tivos son una clara manifestación de la relación asimétrica de po- forma parte de nuestra naturaleza socio-históricamente produci-
der centralizada en los Estados que han sufrido desde la impronta
civilizadora de la ilustración europea reproducida por las elites
39 E. L. Gutiérrez García, "Aportes para una visión liberadora de los
derechos humanos desde una crítica intercultural" en vv: AA., Los derechos
36 Véase en este sentido el monográfico "Los derechos humanos: ¿un humanos desde el enfoque crítico: reflexiones para el abordaje de la realidad venezo-
nuevo caballo de Troya?", Ixtus 57 (2006). lana y latinoamericana, cit, p. 250; Y Boaventura de Sousa Santos, Se deus fosse
37 B. Rajagopal, cit., pp. 198, 205 Y 206. um ativista dos direitos humanos, cit., pp. 23 Y 24.
38 Ibid., p. 271. 40 Rajagopal, op. cit., pp. 259-260, 270, 277 Y 291.
Derechos humanos instituyentes la 1
que se
con
H"'U~,'-'''. y que
poralidades y espiritualidades múltiples, tentan diversos procesos de lucha a
les miradas, tactos, colores, audiciones, sabores, olores, emocio- culares conceptos de dignidad dentro y fuera cauces insti-
nes y sentimientos, combinando espacios,. ritmos y tiempos tucionales, seculares y burocráticos. Panikkar afina con claridad al
diversos, expresa su riqueza en los procesos de significar y resig- explicar metafóricamente que los derechos humanos son la venta-
nificar la realidad y de hacer y deshacer mundos. La multicultura- na con la que la occidental traduce su idea de orden justo.
lidad es un hecho que la historia demuestra tiempos remo- otras ventanas con sus propias visiones sobre la justicia,
tos y que la globalización, sincrónicamente y desde nuestro por eso deben complementarse. 42 Todas las culturas poseen diver-
presente, ha visibilizado en mayor grado. sas concepciones sobre la dignidad humana, pero no todas ellas la
El problema aparece en el modo en el que se gestiona esta ri- conciben en forma derechos humanos. Múltiples son las expe-
queza humana arcoiris. El mito bíblico de la tradición hebrea de riencias culturales y políticas en los países del Sur global en las
la torre de Babel narrado en el Génesis y retomado por Raimun- que los movimientos sociales de resistencia son los protagonistas
do Panikkar,41 puede servirnos de pretexto para abordar cómo se desde bases ideológicas diferentes a las referencias culturales y
puede administrar, enfrentar, limitar, consolidar, fortalecer, debi- políticas occidentales predominantes. Lo que hay que hacer es
litar y/o tratar positiva o negativamente, el fenómeno de la mul- buscar los denominadores comunes y las diferencias existentes
ticulturalidad y lo pluriversal, que no hay que interpretarlo ni entre los derechos humanos generados en Occidente y aquellos
juzgarlo como una maldición, tal como el relato del Génesis de- equivalentes isomórficos que tienen un parecido estadio o nivel
fiende, sino todo lo contrario. La luchas por la dignidad humana de importancia en las culturas que los defienden.
reclaman a gritos, la necesidad de babelizar positivamente tanto Asimismo, Raúl Fornet Betancourt afirma que los derechos
la realidad de los derechos humanos y otras luchas de resistencia humanos representan una energía liberadora de la humanidad,
contra la injusticia, como también otras producciones y otros no siendo motivo de objeción para reconocer su contenido
productos socio-históricamente construidos como el derecho, la emancipador, el hecho de que su origen histórico se sitúe en el
democracia, el concepto de ciudadanía, la administración de jus- seno de la historia de Occidente. Para el filósofo cubano-alemán,
ticia, el poder, la sexualidad, la familia, lo racial, etc. Babelizar el los derechos humanos no son un fruto nativo que hubiese creci-
mundo desde una lógica anticolonial, descolonizadora, no colo- do sin más en el suelo cultural europeo. Son expresión de su tra-
nial, sin pretensiones imperiales y de dominación, reconociendo dición alternativa liberadora. Y más bien representan una con-
la diversidad y la diferencia en el mundo pluriverso de la especie quista que ha tenido que ser lograda en y por la lucha por la
humana en su relación con la naturaleza. propia cultura contra las resistencias de los poderes establecidos
Por esta razón hay que ser conscientes de que los derechos en ella como factores de orden social y político. La historia de los
humanos occidentales son una forma más entre otras de lucha por derechos humanos, forma parte de la cultura humana de la me-
la dignidad. No es el único discurso de resistencia y de emancipa- moria de liberación a partir de las reacciones surgidas de expe-
ción para las mayorías sociales oprimidas de todo el mundo. Exis- riencias humanas violentadas. Transmite un capítulo histórico
te una heterogeneidad y una pluralidad de actores sociales y for- humano de la memoria liberadora que se encarna en la lucha que
41 R. Panikkar, Sob1'e el diálogo intercultural, Salamanca, Editorial San Es- 42 Id., "Seria a no¡;:ao de direitos humanos um conceito universal?", cit.,
teban, 1990, pp. 15 Y 16. p,228.
Derechos humanos instituyentes Derechos IJUJna¡vzos, no co{()nZ,lJtulUa otras luchas por la 'flW'''''1/Y/1/I 1
desarrollan y tienen los seres humanos oprimidos y que sufren Como un intento
43
por una
otro vista, el sociólogo belga derechos humanos que mira por las mudanzas estructurales y so-
Cristoph Eberhard señala que la historia de Occidente con sus ciales que son responsables por la producción sistemática su-
defectos, ha desarrollado los derechos humanos a través de su cul- frimiento humano injusto y que reaccionan contra diversos mo-
tura e historia, encontrando en su tradición algo universal (el res- dos o sistemas de opresión. Se trata de luchas contra el poder y
peto por la vida humana, el ideal de la fraternidad comparten algo sus excesos, la injusticia y la opresión ocurra ocurra. Para
más, pues hunden sus raíces en más de la experiencia su recuperación y su entendimiento, Sousa Santos, y
humana). Por esta razón no hay que de construir la visión occi- también Panikkar, abogan por una hermenéutica diatópica con la
dental de derechos humanos, negando su universalidad, sino en- que articular lugares de concurrencia y encuentro interculturales
riquecer este enfoque a través de perspectivas culturales diferen- abiertos a la alteridad por medio del diálogo, críticas recíprocas,
tes, con el fin tanto de aproximarnos progresivamente hacia una fecundaciones y enriquecimientos mutuos. 45
práctica intercultural de los mismos, como de generar la apertura Evidentemente, cuando se habla de áreas de concurrencia, de
de nuevos horizontes para la vida buena de todos. 44 Pero no por preocupaciones isomórficas mutuamente, de puntos o paráme-
ello la lucha por la dignidad de Occidente debe ser la voz cantan- tros interculturales y de equivalentes homeomórficos recíproca-
te obligatoriamente. La historia de Occidente está llena de proce- mente inteligibles, los riesgos de imposiciones hegemónicas y de
sos internos y externos de colonización e imperialismo donde los dobles discursos excluyentes aparecerán a cada instante, porque
colectivos o grupos que se resistieron a su influencia y como pro- siempre tendemos a mirar desde nuestros propios horizontes de
tección de sus tradiciones, han sufrido represalias políticas, discri- sentido, desde nuestras propias ventanas culturales. De ahí que
minaciones económicas de todo tipo e incluso técnicas de elimi- esta pluriversalidad dialógica y de confluencia sea tan difícil de
nación y destrucción genocida. Esta historia ha ido de la mano del construir y deba hacer referencia a aquella dimensión de la reali-
surgimiento y de la posterior universalización del ideal de los de- dad a partir de la cual se puede conocer si los procesos de desarro-
rechos humanos. Tal como ya hemos dicho, pese a su componen- llo, encuentros y conflictos interculturales provocan situaciones
te emancipador, su contexto de desarrollo por el mundo ha tenido de marginación, discriminación y exclusión social en todas sus
también una cara de dominación. Por esta razón son muchas las esferas y dimensiones. Ese lugar lleno de riesgos, incertidumbres,
culturas y los grupos étnicos e indígenas que son recelosos a la avances y retrocesos podemos encontrarlo en distintas versiones
hora de utilizar una figura que ha estado asociada a procesos de sobre la dignidad y en la figura de derechos humanos que hay que
conquista, robos, pillaje, expolios y guerras. Cuestionan a los de- articular y enseñar sin la intención de homogenizar con una idea
rechos humanos como posible instancia universal que permita dar de unidad, sino respetando las diferencias y su base relacional e
cuenta de todas la expresiones culturales relacionadas con ideales histórica.
de emancipación, liberación y dignidad humana. b) Por otro lado, pero muy relacionado con lo anterior, es que
uno de los fundamentos esenciales o centrales de los derechos
humanos reside en la fuente que le da origen y los mantiene vivos:
43 R. Fornet-Betancourt, Hacia una filosofía intercultural, Bilbao, Desclée
de Brouwer, 200l.
44 Ch. Eberhard, "Derechos humanos y diálogo intercultural" en M. 45 Véase B. de S. Santos, Se Deus flsse um ativista dos direitos humanos, cit.,
Calvo García (coord.), Identidades culturales y derechos humanos, Madrid, Dy- pp. 105, 122 Y 134, Y R. Panikkar, "Seria a nos;ao de direitos humanos um
kinson - Instituto Internacional de Sociología Jurídica de Oñati, 2002. conceito universal?", cit., p. 237.
Derechos humanos znrtW'JilJf'nn?S Derechos otras
la de liberación por medio de sus sujetos, las comunidades Por lo
víctimas que conciencia su [Link]'-H>U,
acciones colectivamente para y así tener las condiciones Por se invierte el pro-
de producir y reproducir una digna ser La situa- ceso para que sea abajo desde donde irradiar luchas de
ción de sufrimiento, de inferiorización, de despojo y de injusticia resistencia, legitimándolas y articulándolas para que la vigencia
es la raíz de toda lucha que reacciona frente a una realidad que de los derechos humanos sea más social que jurídica. 49 De ahí la
niega la dignidad. 46 Todo ser humano, victimizado o no, debe importancia de las transferencias de poder a las que Helio
acompañar solidariamente en esa lucha por la de Gallardo y desde tramas sociales y las relaciones que son la
quier tipo de dominación u opresión que aniquila la vida y expan- base de las dinámicas de emancipación y liberación. No se puede
de la muerte. hablar de un real pluralismo cultural sin un verdadero pluralismo
En este sentido, el propio Ellacuría señala cuál es el problema socio-material, económico, político 50 y epistémico asentado sobre
radical de los derechos humanos: el de la lucha de la vida contra lógicas y espiritualidades en las que los seres humanos son consi-
la muerte en distintos niveles (libertad, solidaridad, dignidad, derados y consideran a sus semejantes como sujetos que dotan de
etc.), sin que se reduzca a una fundamental vida biológica, y sin carácter a sus propias realidades. Como ejemplo, la autonomía, la
ignorar que es un derecho primario y sostén de todos los demás. autodeterminación y el auto gobierno reclamados por los pueblos
En torno del derecho a la vida, incluido el derecho a la libertad indígenas son modos de expresar poderes transferidos y ejercidos
de la vida, giran los derechos fundamentales de la existencia hu- por ellos, no desde el exterior. Los seres humanos deben tener
mana y los que son indispensables y mínimos para que tenga sen- control de sus derechos, pero también deben tener la opción y el
tido hablar de todos los derechos y sin mistificaciones interesa- poder de hacer sus propios mundos diferenciados, babelizando
das y fetichistas de unos por encima de otros.4'i Partiendo de la sus entornos de relaciones sin hegemonías ni rostros coloniales
premisa de que el ser humano es una realidad dialéctica escindida unitarios monoculturales e impositivos.
entre el señor y el esclavo, entre el fuerte y el débil, entre el Si resulta que históricamente el motor del surgimiento y la
opresor y el oprimido, la lucha de la vida contra la muerte se reivindicación de un derecho está en la lucha social de los opri-
manifiesta de manera concreta en una lucha de quien es víctima midos y de las víctimas, uno de los fundamentos principales de
contra su verdugo,48 pero sin espíritu de venganza ni dinámicas los derechos humanos se encuentra en los movimientos sociales,
sacrificiales, pues ya comenté el referente dicho de Franz Hinke- en las sociedades civiles emergentes y en sus movilizaciones
lammert, de que el ser humano corporal y concreto, con nombre contestatarias frente a un agravio, un daño o una realidad nega-
y apellidos, tiene que ser siempre el ser supremo para el ser hu- tiva que los ahoga, oprime y limita. Los actores sociales y los
mano. sujetos sociohistóricos protagonistas como, en principio, la bur-
guesía, y paralela o posteriormente la clase trabajadora, los pue-
blos indígenas, el campesinado y las mujeres feministas -por
mencionar sólo algunos-, en sus luchas intentan alcanzar una
46 Ibid., p. 110.
47 Véase I. Ellacuría, "Historización del bien común y de los derecho
humanos en una sociedad dividida" en]. A. Senent de Frutos (ed.), La lucha 49 Véase G. Rodríguez, "La construcción hegemónica de los derechos
por la Justicia. Selección de textos en Ignacio Ellacuría (1969-1989), cit., p. 283. humanos: una aproximación desde Gramsci", cit., pp. 289 Y 300.
48 Véase id., "Historización de los derechos humanos en los países sub- 50 Según R. Panikkar, "Seria a no<;:ao de direitos humanos um conceito
desarrollados y oprimidos", cit. universal?", cit., p. 210.
Derechos humanos ln\;tltrJ~"nltpc Derechos fJU7na¡'lOS, no N>!"""",,,",,,, otras
vencia de la
se conviertan en el a
reconocimiento de que la pluralidad y la son
Resulta necesario y central potenciar en todas las culturas y zas del hamo sapiens-demens, usando la expresión de Edgar
formas de vida las dimensiones no coloniales, anti-heterárquicas e Los derechos humanos junto con otros procesos lucha por
impositivas instituyentes y soberanas de los sujetos populares a to- la dignidad humana contextual e histórica,. deben contribuir al
dos los niveles: desde la acción jurídica luchando por hacer desarrollo de propuestas y miradas interculturales que desde el
efectivos los derechos reconocidos por las normas, como a respeto y la capacidad de los seres humanos de dotar de sentido a
no jurídico y social a partir de la articulación de relaciones, pro- sus propias realidades en tanto sujetos plurales y diferenciados,
ducciones y mediaciones humanas que concreticen los derechos defienden divisiones del ser, del saber, del poder y del hacer hu-
en la fase previa a la violación de los mismos (ámbitos pre-violato- manos no decoloniales y basadas en solidaridades y reciprocida-
ríos), con o sin el apoyo de políticas públicas y sean o no recono- des que no reniegan de ámbitos de encuentro comunes intercul-
cidos por las normas jurídicas. Son las luchas de resistencia frente turales, enfrentando un modo de interpretar lo universal de
a órdenes diversos de poder y sus excesos en contextos múltiples y manera aparentemente inclusiva y en abstracto y basado en asi-
heterogéneos las que pueden ser traducidas como reivindicaciones metrías concretas de carácter racista, clasista y patriarcal. Se trata
de derechos humanos o de de~andas de reconocimiento de digni- de luchas y prácticas simbolizadas que colisionan, tal como hemos
dades humanas equivalentes. Estas se dan en todas las culturas no intentado reflejar, con un discurso, un imaginario y una práctica
sólo en el marco del sistema capitalista colonial y moderno. Por que incluso ofrece opciones de defensa del pluralismo y de la di-
ello, hay que enfrentar a todos los niveles las heterarquías de do- versidad, pero desde un criterio cerrado y excluyente de lo univer-
minación u opresión étnico-racial, de clase, de género, etarias, cul- sal, no abierto a otras expresiones étnicas, productivas, sexuales,
turales, etc., tanto producidas con motivo de la matriz colonial genéricas, culturales e identitarias. Por ello, el horizonte de los
occidental como las generadas al interior de los sistemas de domi- derechos humanos hay que enmarcarlo en un mundo Babel an-
nación de las culturas o formas de vida no occidentales. ti-heterárquico, descolonizado y de liberación.
Históricamente, en todas las culturas han existido y existen Finalmente, derechos humanos y los universalismos de las lu-
otras epistemologías, otras racionalidades, otros saberes, otros chas de resistencia hay que entenderlas como expresiones situa-
modos de producción y distribución, otras miradas y espirituali- cionales que nacen y se desarrollan desde el comportamiento hu-
dad es, otras formas de entender las relaciones humanas y de insti- mano y el testimonio de la gente, no desde los discursos y las
tucionalizarlas y simbolizarlas. Las hay con más o menos preten- teorías, que son una parte mínima de la experiencia. Un imagina-
siones hegemónicas y homogéneas. Pero de lo que se trata es de rio y una praxis pluriversal, diatópica y de confluencia debe culti-
que, interculturalmente, se recuperen y se den las condiciones de var el respeto de la diferencia en espacios en los que desde ellas
posibilidad para que aquellas culturas y formas de vida más eman- permita en igualdad de condiciones a todos los sujetos humanos
cipadoras y liberadoras, aquellas que reconozcan más ámbitos de poder crear, significar, recrear y hacer mundos plurales en lo ét-
reciprocidad y reconocimientos mutuos entre los seres humanos, nico, lo cultural, lo sexual, lo libidinal, lo social, lo económico, lo
las más solidarias y fraternales, las que más protegen la supervi- político, lo epistémico y lo espiritual.
consustancial a la existencia de cualquier norma".1 Este mecanis- pena consiste en la voluntaria injerencia en la esfera de derechos del conde-
nado (libertad, patrimonio, tiempo libre, imagen social). Pues precisamente
mo puede explicarse al decir cómodamente que a quien produce
allí se encuentra la expresión de la reprobación pública en tanto que la pena
un mal social regulado por el principio de legalidad, se le aplica o afecta lesivamente la posición jurídica del reo. La negación del carácter del
mal de la pena no significaría otra cosa que la negación del concepto de
1 F. Hinkelammert, Democracia y totalitarismo, San José, DEI, 1990, p. 135. pena" (op. cit.).
208 Derechos humanos znr,[zrz,¡v¡;¡ue" Inversión WP,'Jwc,ua derecho mínimo
pn)C(~[Link] . .lUlUlol.l'--':>
y ¡JI..-.11".l\0"
de tipificar y sancionar los delitos que son contrarios a los intere- direito penal mínimo na orden político liberal", impartida el8 de mayo de 2012
ses del gran capital, bien en su faceta de libre mercado (libertad de en el TI Serninário Internacional Alessandro Baratta: lecturas de um realismo
jurídico penal marginal, realizado entre el 7 y e111 de mayo de 2012 en la Uni-
versidad Estadual Paulista "Júlio de Mesquita Filho", Campus de Franca.
22 En este sentido, véase F. Hinkelarnmert, Democracia y totalitarismo, 25 Véase P. González Casanova, Explotación, colonialismo y lucha por la de-
27 Ibid., p. 140-14l. cas y filosóficas desde nuestra América, cit., p. 3; sobre la crítica de María Lugo-
28 Citado por Marcos Roitman en su "Prólogo" a P. González Casanova, nes en clave feminista, véase su trabajo "Colonialidad y género", cit.
Explotación, colonialismo y lucha por la democracia en América Latina, cit., p. 34. J2 Véase A. Quijano, "Colonialidad del poder, euro centrismo y América
29 Véase R. L. Segato, en concreto el capítulo cuarto, "Colonialidad y Latina" en E. Lander (comp.), La colonialidad del saber: eurocentrismo y ciencias
patriarcado moderno", de La guerra contra las mujeres, Traficantes de sueños, sociales, cit., p. 219.
Madrid, 2016, p. 112-113. JJ Véase B. Echeverría, Modernidad y blanquitud, México, Era, 2010, pp.
37 Véase B. Clavero, El orden de los poderes. Historias constituyentes de la 39 Véase con más detalle: D. Sánchez Rubio, Repensar derechos humanos.
trinidad constitucional, Madrid, Trotta, 2007. Poderes innominados son, entre De la anestesia a la sinestesia, cit.
otros, el poder del padre de familia, el poder propietario y el poder colonial. 40 En este sentido, véase D. Sánchez Rubio, Encantos y desencantos de los
del
y ten
UC:Cl(lel1te conquistó el mundo, culturas y civilizacio- humanos anti-hegemónicos.
nes, cometió genocidios nunca vistos, sin embargo, lo hizo para los derechos humanos representan una energía
salvar los derechos humanos" Y humanidad, no siendo motivo de objeción para reconocer su con-
Asimismo, en función de lo que ya se dijo con el chileno Helio tenido emancipador, el hecho de que su origen histórico se sitúe
Gallardo, como la matriz y la base de derechos humanos están en el seno de la historia de Occidente. Para el filósofo cubano-ale-
constituidas socio-históricamente la moder- mán, los derechos humanos no son un fruto nativo que hubiese
na, por sus instituciones, dinámicas y lógicas, la inversión ideoló- crecido sin más en el suelo cultural europeo. Son expresión de su
gica se manifiesta en el proceso de imposición, consolidación y tradición alternativa liberadora. Y más bien representan una con-
hegemonía de su imaginario sobre otros colectivos y otros movi- quista que ha tenido que ir siendo lograda en y por la lucha por la
mientos sociales con racionalidades y experiencias de contrastes propia cultura contra las resistencias de los poderes establecidos
diferentes y diversas. Indígenas, mujeres, esclavos, campesinos y en ella como factores de orden social y político. 44 La historia de
otros grupos étnicos, sociales o raciales tuvieron que adaptarse al los derechos humanos forma parte de la cultura humana de la
proyecto de vida de la Modernidad liberal burguesa cuyo hori- memoria de liberación a partir de las reacciones surgidas de expe-
zonte de sentido -que no era el único válido y verdadero- po- riencias humanas violentadas. Transmite un capítulo histórico
seía tanto lógicas de emancipación como lógicas de dominación humano de la memoria liberadora y anti-hegemónica que se en-
patriarcal, clasista y etnocéntrica. Al ser estas últimas las que se carna en la lucha que desarrollan y tienen los seres humanos opri-
hicieron predominantes y se consolidaron, entre otras cosas, por midos y que sufren injusticias. 45
el Estado de derecho y por sus sistemas penales, el trato como El derecho penal debe tomar otros rumbos acudiendo a estas
humano y el respeto de los derecho hacia quienes no encajaban en fuentes anti-hegemónicas de liberación y de lucha por los dere-
sus mandatos y bajo su control y dominio, era puesto entre parén- chos que también pueden incurrir en los procesos de inversión
tesis o, en muchos casos, anulado y aniquilado. ideológica contra quienes se lucha. Zaffaroni explica la tensión
Hay que darse cuenta también que el núcleo duro del Estado de dialéctica existente, constante, con avances y retrocesos, entre la
derecho en cuyo nombre se violan derechos para garantizarlos, es función de todo Estado constitucional de derecho que idealmen-
el principio de contractualidad, constituido a partir de las relacio- te, teniendo al derecho penal como apéndice indispensable tran-
nes contractuales entre individuos-propietarios que los hace libres. sitorio, debe ser el de reducir y contener al poder punitivo dentro
El Estado de derecho decide quiénes son individuos y quiénes no. de los límites menos irracionales posibles, y el estado de policía,
Aquel que no es propietario no es reconocido como sujeto. 43 que por su esencia posee una tendencia absolutista y legitima el
Por ello, todo movimiento anti-hegemónico que lucha contra trato como enelnigos de algunas personas, así como también tien-
el orden establecido, merece ser recuperado por sacar a la luz los de a derribar cualquier barrera garantista que se le intente lilni-
límites, los defectos y las consecuencias negativas del derecho tar. 46 En esta tensión, el derecho penal garantizador de derechos
fundamental o principio de jerarquización que no atiende su con-
44 Véase R. Fornet-Betancourt, Hacia una filosofía intercultural, Bilbao,
Véase F. Hinkelammert, El sujeto y la ley, Heredia, Editorial Universi-
42 Desclée de Brouwer, 200l.
dad Nacional (EUNA), 2003, pp. 78 Y 79. 45 Ibid.
43 Mora, op. cit., pp. 2 Y 3. 46 Véase R. Zaffaroni, El enemigo en el derecho penal, cit., pp. 167 Y ss.
228 Derechos humanos Inversión ideológica y derecho mínimo
timar normas extra e infraestatales, engendradas por carencias y Jesús Antonio de la en el ámbito la aseso-
necesidades provenientes nuevos actores sociales, y capaz de ría popular, junto con Miguel Pressburger y Osvaldo Rocha
captar las representaciones legales de sociedades emergentes Alencar, entre otros, aboga también por un derecho insurgente
marcadas por estructuras con igualdades precarias y pulverizadas que va más allá del pluralismo jurídico y expresa un no derecho de
por espacios de conflicto permanente".52 Esta propuesta puede los nuevos movimientos sociales que denuncian la colonialidad
ampliarse al ámbito del derecho no sólo considerando al del poder en América Latina. 55
Estado como única instancia encargada únicamente de sancionar, En función de lo dicho, la cultura jurídica tiene que asimilar e
sino de resolver jurídicamente los conflictos sociales con meca- incorporar el paradigma pluralista del derecho, incluso en el ám-
nismos alternativos y menos punitivos. bito penal, por dos razones fundamentales: a) porque permite una
En la misma línea de este pluralismo jurídico emancipador, J e- mejor interpretación de la complejidad de los actuales aconteci-
sús Antonio de la Torre Rangel señala, dentro de la disputa por el mientos que el contexto de la globalización está provocando so-
poder de enunciación jurídica entre el Estado y otros actores so- bre el mundo jurídico, y b) porque en su versión emancipadora,
ciales, la razón de los pueblos indígenas en su lucha por la recupe- no colonial y anti-heterárquica, el derecho tanto estatal como no
ración de su memoria, por el saber histórico de sus reivindicacio- estatal puede ser un instrumento al servicio de los colectivos más
nes y por la puesta en marcha de procesos sociales que crean desprotegidos y más vulnerables. Eso sí, hay que tener muy claro
conceptos y realidades para la construcción de condiciones de dig- que no existen instancias salvadoras que se mantengan al margen
nidad humana significadas desde lo indígena y lo campesino. El de la afectación permanente de las relaciones de poder. Las nor-
pueblo desarrolla en su disputa y lucha, la capacidad de decisión en mas jurídicas y el fenómeno jurídico se encuentran en un conti-
tanto contrapoder capaz de producir realidad. Autoafirmación, au- nuo proceso de significación y resignificación. La lucha por no-
toconciencia y reivindicación de la identidad campesina e indígena minarlo y construirlo de modo emancipador o dominador no
sintetizan tanto las prácticas jurídico-liberadoras que desarrollan desaparece nunca.
solidaridad como un concepto distinto de lo político como servicio Asimismo, haciendo una proyección de la visión pluralista
y apertura al otrO. 53 Experiencias como la justicia comunitaria de normativa y del derecho al campo de las garantías de derechos
humanos liberadora y emancipadoramente, podemos encontrar-
nos a
con lnecanlsmos
mecamsmos
carácter no punitivo y fuera la lógica crimen-castigo (por
ejemplo, a través de sistemas de resolución y reconocimiento de
carácter indígena) y, además con instrumentos de garantía de dere-
chos humanos no jurídicos, es decir, de cOrte económico,
cultural, étnico, sexual-libidinal, etc., por medio de ins-
tancias que no son exclusivamente judiciales ni estatales (conforma-
das por luchas, tramas o conjunto de acciones y relaciones humanas
colectivas -movimientos sociales- y cotidianas -individuales y Para analizar y enfrentar las formas análogas al
diarias- de reciprocidad y horizontalidades desenvueltas en to- jo esclavo y el trabajo forzado, se hace necesario no definir
dos los espacios sociales). Es decir, lo que afirmamos es que exis- cada uno de los actividades laborales que, por sus condi-
ten mecanismos multiescalares de garantías de derechos humanos ciones de desarrollo se asimilan por su extrema precariedad, el
de carácter jurídico estatal, jurídico no estatal y no jurídico (so- tratamiento inhumano, la absoluta limitación de las libertades y la
cio-económico, cultural, sexual, político ... ) que no necesitan un vulneración de la dignidad de las personas afectadas por esas acti-
derecho penal máximo que los refrende, y cuyos criterios de ins- vidades discriminadoras; sino también visualizar cuáles son los
piración tienen como referente la idea marxiana ya dicha por conceptos de "trabajo" y de "derecho al trabajo" que, en circuns-
Franz Hinkelammert de que en todo momento el ser humano tancias normales, se utilizan como referente para permitir otras
debe ser el ser supremo para el ser humano,56 más aún, debe ser formas de trabajo que, sin ser excepcionales y extremas, se toleran
una especie de idea regulativa que esté presente en todo Estado pese a que el reconocimiento de la dignidad de los seres humanos
(plurinacional y constitucional) de derecho y en sus mecanismos que desempeñan esas actividades, no es completa por basarse en
penales o no penales de garantía y protección de derechos. estructuras y dinámicas de desigualdades y asimetrías que jerar-
quizan discriminatoriamente.
Desde una perspectiva ampliada de derechos humanos, en este
capítulo se pretende profundizar en el análisis del trabajo domés-
tico, como expresión de una naturalización de relaciones de do-
minación que afecta de una manera más general en el mundo del
trabajo y en el contexto del capitalismo. Afirmamos que no hay
un reconocimiento de la dignidad y un respeto de los seres huma-
nos pleno y como referente en el ámbito del trabajo dentro de las
sociedades capitalistas, pues se subordina y subsume a las condi-
ciones impuestas por el capital y su modo de entender el mercado
como intercambio de valores de cambio bajo el dominio del dine-
tica de la razón mítica. El laberinto de la Modernidad, cit., pp. 281 Y ss. 1 Trabajo realizado en coautorÍa con Pilar G. Cruz Zúñiga.
238 Derechos humanos instituyentes 239
ro y la máximo Tampoco existe un dere-
al trabajo con intenciones considerar al ser
como verdadero centro y referente desde criterios de dignidad y
libertad. A partir de esta afirmación, la precarización del derecho Fabio Conder Comparato, el "derecho al trabajo" es la
al trabajo por razones mercantiles y que se despreocupa por la piedra angular para una construcción verdadera de una sociedad
satisfacción de las necesidades humanas y por el reconocimiento democrática. 2 Y para Leonardo Wandelli, es un derecho procla-
del valor y la valía del ser humano en su pluralidad, es la antesala mado como el arquetípico de los derechos sociales tanto en los
de la doble o triple precarización de otras expresiones de trabajo textos constiulCionales como en las normas internacionales, sien-
más específicas, como es el caso del trabajo doméstico. Por ello se do el derecho social por antonomasia y su centralidad se refleja en
intentará demostrar de qué manera muchos trabajos domésticos, el discurso y la literatura jurídica, por ser condición indispensable
por sus condiciones precarias y desiguales, son a su vez la antesala para otros derechos humanos. 3 No obstante, por diversas razones,
de expresiones laborales vejatorias y llegan a generar condiciones se ha producido tal reducción del sentido del trabajo en la Moder-
de trabajo forzado y condiciones análogas a la esclavitud. nidad capitalista que la cultura jurídica ha terminado por vaciar el
De un modo más específico y concreto, teniendo como tras- contenido de categoría jurídica central del derecho al trabajo.
fondo a las sociedades de América Latina, se estudiará cómo las Como consecuencia de la conversión de una forma específica de
relaciones sociales entre empleadas y empleadores contienen ele- trabajo, como es el trabajo asalariado, transformándolo en el
mentos subyacentes de tipo patriarcal, étnico y de colonialidad "todo" del trabajo, como si fuera su única expresión, se ve apenas
que normalizan y refuerzan la explotación porque por las necesi- como un derecho de subsistencia con el que poder alcanzar con-
dades económicas de las trabajadoras domésticas -entre otros diciones elementales necesarias para la vida, y deja de concebirse
aspectos- no se cuestionan y se toleran esas situaciones de explo- como una forma esencial de realización humana y de desarrollo
tación, que ya vienen condicionadas por una cultura que entiende de sus individualidades y potencialidades, es decir, como una acti-
ese tipo de trabajo como normalmente precario, pese a que se vidad que, por sí, es condición y manifestación indiscutible de la
puedan reconocer algunos derechos. El trabajo doméstico, al ser dignidad humana y de una vida digna de ser vivida, no precarizada
una categoría ocupacional que aún mantiene condiciones de des- ni inferiorizada. 4 La riqueza del concepto de trabajo, en la línea del
igualdad con respecto a otros sectores laborales, registra ejemplos trabajo vivo de Karl Marx y Enrique Dussel, se difumina al abso-
y ocasiones donde la explotación que se hace de las personas que lutizarse una de sus partes -el trabajo asalariado- y convertirla
trabajan como empleadas domésticas rayan en situaciones propias en el todo, con el efecto de destronar al ser humano y su capaci-
del trabajo forzado o del trabajo que se realizan en condiciones dad de crear y recrear mundos como su referente. 5
análogas a la esclavitud.
críticas,9 destacamos cuatro aspectos del aenoml res en los llamados servicios pn)X11m1<iad (servicio do-
que son para "'''''[Link]''''''-'-'~ su así como, en gene-
concepto: ral, el aumento generadoras de las
remesas de las mujeres migrantes".u
a. Señala el conjunto de actividades que se realizan en el entor-
no doméstico-familiar (hogar) y necesarias para la repro- Resulta importante también dimensionar que abarca el em-
ducción, el cuidado y el bienestar de sus miembros, pero pleo doméstico. A nivel mundial, en 2O1Ola Organización Interna-
que no siempre han sido ni están valoradas ni cional del Trabajo (on) estimaba que 52.6 millones de personas en
remuneradas, y son desarrolladas en su mayor parte por las el mundo se emplean en el sector doméstico; en su mayor parte son
mUJeres; mujeres (más del 80%) y existe un alto grado de informalidad y
b. Implica una serie de tareas o servicios de proximidad o domés- vulneración derechos laborales,14 aunque esa cifra ni toma en
ticos como la limpieza del hogar, el cuidado de los niños y cuenta el trabajo doméstico infantil ni "tampoco la situación de tra-
de las personas ancianas e incluye ocupaciones tales como bajadoreslas migrantes que desempeñan el trabajo asalariado del
las de empleadas/trabajadoras de hogar,lO niñeras, plancha- hogar"Y Así, el trabajo doméstico "es emblemático de las desigual-
doras, jardineros, choferes, etc.; dades de género, clase, etnia, raza y nacionalidad", 16 a pesar de la
c. Constituye una forma de incorporación de la mano de obra lucha de las propias trabajadoras domésticas -junto con sus organi-
femenina al mercado laboral que, contradiciendo las predic- zaciones y otras entidades a distinto nivel- para que se reconozcan
ciones sobre su desaparición "como una actividad arcaica y sus derechos y de los avances que ha supuesto en 20111a aprobación
premoderna", desde la segunda mitad del siglo xx varios fac- histórica del Convenio sobre las trabajadoras y los trabajadores do-
tores se han conjugado para que mantenga su "relevancia": mésticos o Convenio sobre el trabajo decente para las trabajadoras
"el crecimiento del sector terciario, la constricción de las y los trabajadores domésticos (en adelante Convenio 189).17
alternativas de trabajo no calificado y el masivo ingreso de
las mujeres de clase media y alta al mercado del trabajo";ll
13 C. Pedone, Tú siempre jalas a los tuyos. Las cadenas y las redes migratorias
d. Las sociedades globalizadas dependen cada vez más de los
de las familias ecuatorianas hacia España, Tesis Doctoral presentada en la Uni-
recursos sociales de las mujeres, detectándose lo que Sassen versidad Autónoma de Barcelona, 2014, p. 30.
denomina como "circuitos de supervivencia"Y Algunos de 14 OIT, Domestic Workers Across the World: Global and regional statistics and
estos circuitos están vinculados al incremento de los flujos the extent oflegal protection, Ginebra, OIT, 2013.
migratorios internacionales: "el tráfico ilegal de mujeres 15 Véase E. Uriona Peredo, J. Flores y R. Guillén, Situación organizativa
para la prostitución; el incremento de la demanda de muje- de las trabajadoras remuneradas del hogar en la región andina y procesos de inciden-
cia política para la ratificación del Convenio 189. Informe regional, Oficina Re-
gional de CARE Latinoamérica y el Caribe, Red boliviana de Mujeres Trans-
9 Sobre las críticas desde la perspectiva feminista, además de Sánchez formando la Economía (Remte), Trabajadoras remuneradas del hogar de
(2013), véase también Gargallo (2004) y Lugones (2008). Bolivia, Ecuador y Perú, Quito, 2014, p. 16.
10 Coloquialmente en América Latina son las llamadas: "empleada", 16 Véase M. Goldsmith, "Disputando fronteras: la movilización de las
"asistenta", "sirvienta", "criada", "muchacha", "nana" (Chile), "mucama" trabajadoras del hogar en América Latina" en Amérique Latine Histoire et
(Argentina), "chacha" (España), "empregada" y "funcionária" (Brasil). Mémoire. Les Cahiers ALHIM 14 (2008), p. 233. Disponible en: [[Link]
11 Citada en M. E. Valenzuela y C. Mora, Trabajo doméstico: un largo ca- [Link]/2202]. Accesado el9 de septiembre de 2014.
mino hacia el trabajo decente, Santiago, OIT, 2009, p. 12. 17 Véase OIT, C189 - Convenio sobre las trabajadoras y los trabajadores
12 S. Sassen, Una sociología de la globalización, Buenos Aires, Katz, 2007. domésticos, Ginebra, OIT, 2011. Disponible en: [[Link]
En la
para
reglO- con menor y que viven en
con mayoritaria mujeres Y ubicada en entornos un entorno mayor exclusión social",zo porque todavía "factores
urbanos (cerca 95%). Estos porcentajes, sin embargo, como la etnia o la raza se suman a los factores socioeconómicos
subestimar la real magnitud del sector, dadas las condiciones en agudizando la exclusión social de las trabajadoras domésticas".21
que se realiza el trabajo doméstico con situaciones complejas e En los países latinoamericanos, la edad de las
informales, que no 18 En doras es de 40 años, edad levemente situada enCl-
2013 se vio que el trabajo doméstico tuvo un descenso al ma del conjunto de las mujeres ocupadas, lo se
comparar los registros de 2000 y 2011: en 2000, el 8.3 % la explica por el descenso de mujeres jóvenes ocupadas en sector
población total se dedicaba al trabajo doméstico (18.6% mujeres doméstico "(asociado probablemente al bajo estatus social de esta
y 0.8% hombres), mientras que en 2011 representó el 7.1% ocupación y la ampliación de la oferta ocupacional) como por el
(15.3% mujeres y 0.8% hombres).19 mayor peso de las cohortes de más edad, integradas por mujeres
con familia, que se desempeñan en la modalidad puertas afuera",
normlex/eslf?p=NORMLEXPUB:1[Link]NO::PI2100_INST). Revisado a lo cual se agrega "el importante número de trabajadoras que
ellO de septiembre de 2014. deben mantenerse en la fuerza de trabajo por la falta de posibili-
La movilización individual o en asociaciones ha resultado clave para el dades de jubilar".22
reconocimiento de sus derechos laborales y sociales. Una de sus reivindica-
Finalmente, indicar que las sociedades latinoamericanas aún re-
ciones es el uso del término "trabajadoras" con motivo de la aprobación del
Convenio 189, cuando el máximo representante de la OIT manifestó: "ellas gistran trabajo infantil doméstico, aunque es difícil saber su dimen-
no son sirvientas ni miembros de la familia" y la representante de la Coordi- sión actual porque la orT sólo tiene datos de 2004, cuando calculaba
nadora de la Red Internacional de Trabajadoras del Hogar explicó que eso
"significa que no somos colaboradoras, criadas o sirvientas. Por supuesto,
ninguna puede ser esclava. Somos trabajadoras". Véase G. Capdevilla, "Ni 7 y 10% (Colombia Ecuador, El Salvador, Honduras, México y Perú), y es
sirvientas ni familiares, siempre trabajadoras" en Periodismo Humano (21 de Venezuela el único país de la región que tiene un proporción menor al 3 %.
junio, 2011). Disponible en [[Link] Véase OIT. Panorama Laboral 2012, cit., p. 60.
[Link]). ViSItado el22 de septiem- 20 Véase M. E. Valenzuela y C. Mora, Trabajo doméstico: un largo camino
bre de 2014. Sobre las luchas de las organizaciones de las trabajadoras do- hacia el trabajo decente, cit., p. 285.
21 ¡bid., p. 281.
mésticas en América Latina, véase Goldsmith, op. cit.
18 OIT, Pan07'ama Laboral 2012, Lima, oIT/Oficina Regional para Améri- 22 ¡bid., p. 62. Esta situación contrasta con la de 2009, cuando se detectó
ca Latina y el Caribe, 2012, p. 60. que "los segmentos dominantes" del sector doméstico "son jóvenes que in-
19 Véase Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal), gresan por primera vez al mercado laboral y cónyuges y jefas de hogar po-
Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura bres que se integran o se reintegran a la vida laboral luego de la maternidad".
(FAO) , ONU Mujeres, Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo Véase]. Rodgers, "Cambios en el servicio doméstico en América Latina" en
(PNUD), OIT; Trabajo decente e igualdad de género. Políticas para mejorar el acceso M. E. Valenzuela y C. Mora (coords.), Trabajo doméstico ... , cit., 2009, p. 92.
y la calidad del empleo de las mujeres en América Latina y el Caribe, Santiago, Asimismo, en tres países de la subregión andina, un estudio de 2014 mostró
Cepal, FAO, ONU Mujeres, PNUD, OIT, 2013, p. 46. que "la mayor concentración de personas que desempeñan el trabajo asala-
Por países se registran diferencias importantes, estableciéndos.e tres gn:- riado del hogar se encuentran en el rango etáreo que comprende los 36 años
pos: a) en los que supera el15 % de las mujeres ocupadas (Argentina, Bras¡}, o más": en "Bolivia se ubica el 41,57% de las trabajadoras, en Ecuador el
Costa Rica y Paraguay); b) en los que se sitúa entre ellO y el 15% (Chile, 64,58% yen Perú el 50,95%". Véase U. Peredo,]. Flores y R. Guillén, Si-
Panamá, República Dominicana y Uruguay), y c) en los que representa entre tuación organizativa de las trabajadoras renluneTadas del hogar ... , cit., p. 17.
Derechos humanos instituyentes
problema es otro, como dicen las especialistas surgidas tras el mo- HACIA CONDICIONES DE TRABAJO
vimiento feminista: en concreto, "la existencia de una división ESCLAVITUD
sexual del trabajo que persiste y se refuerza tras la asociación del
capitalismo industrial con la vieja estructura patriarcal".29 A decir trabajo doméstico se realiza, en ocasiones, no solamente en
de Torns, se da "un proceso de conjunción entre el capitalismo y condiciones precarias y de explotación, sino que también supone
el patriarcado" que oculta el doméstico que es primordial la presencia de indicadores que lo asimilan a lo que se denomina
para la reproducción humana, así como al sujeto que social y cul- trabajo forzoso y/o trabajo realizado en condiciones análogas al
turalmente lo tenía atribuido: las mujeres. 30 trabajo esclavo. Para explicitar esta cuestión, en primer término,
Asimismo, hay que incorporar la variable poder racial y étni- veremos brevemente qué se entiende por cada una de esas deno-
ca que aparecen en aquellas trabajadoras que lo hacen en situacio- minaciones y luego las proyectaremos hacia el trabajo doméstico.
nes y contextos migratorios. Porque hay que tener en cuenta que a Por trabajo forzoso se refiere a cualquier tipo de trabajo o ser-
nivel externo y en relación a cómo Occidente trata al otro, al ex- vicio que una persona debe realizar contra su voluntad, bajo la
tranjero o al extraño, el grado de asimetría y desigualdad que esta- amenaza de castigo; así, el "trabajo forzoso se obtiene atrapando
blece internamente, de puertas a dentro por razones de clase, eta- al individuo en un sistema de servidumbre por deudas o restrin-
rias y de género, las acentúa, incorporando nuevas jerarquías de giendo su libertad de movimiento. En otras situaciones, se recurre
puertas a fuera, más allende sus fronteras. La discriminación, la a la violencia, las amenazas y la intimidación y/o no existe una
marginación y la inferiorización por medio de la división social, protección efectiva por parte del Estado".3l Para aclarar a qué se
cultural, racial, etaria, territorial, de clase y étnica del hacer, del refiere el trabajo realizado en condiciones análogas a la esclavitud,
poder, del ser y del saber humanos (establecida por el modo de pro- se pueden considerar cuatro aspectos: a) si bien la esclavitud como
ducción capitalista moderno-patriarcal y sus modelos de desarrollos tal fue abolida a inicios del siglo XIX y está prohibida, aún persis-
basados en el mercado y la propiedad privada de avariciosos), se ten una serie de prácticas contemporáneas de explotación humana
incrementa estructuralmente entre quienes son considerados occi- que aunque "no se le llama esclavitud, las condiciones son las mis-
dentales o afines y quienes lo son condicionalmente o deficiente- mas; " 32 b) por escl ' d se comprende "una con d'lClOn
aVItu ., que se ca-
mente. Por eso la universalidad de los derechos humanos, por ejem- racteriza por la pérdida del libre albedrío, y en virtud de la cual
plo, y que afecta a los derechos laborales y en particular, al trabajo una persona sometida a la violencia o a la amenaza de la violencia
doméstico, se construye sobre discursos que defienden inclusiones se ve obligada a renunciar a su capacidad de vender libremente su
en abstracto de todas las personas, pero sobre la base trágica y rece- propia fuerza de trabajo",33 distinguiéndose tres dimensiones fun-
losa de exclusiones concretas, individuales y colectivas, marcadas
por la nacionalidad, el racismo, el androcentrismo, el clasismo, la 11 Anti-Slavery International, ¿En qué consiste el trabajo forzoso? [s./f.a].
riqueza suntuaria como fin en sí mismo o el concepto de ciudadanía Disponible en: [[Link]
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Disponible en: [[Link]
qu_consiste_la_esclavitud_moderna.aspx]. Revisado el 27 de febrero de 2015.
29 Ibid., p. 57. JJ Citado por Gulnara Shahinian, "Promoción y protección de todos los
30 Ibid. derechos humanos, civiles, políticos, económicos, sociales y culturales, in-
2 Derechos humanos instituyentes 2
damentales: "el control la
y la o la amenaza
violencia",34 c) la condición de un esclavo puede ser definida como caso, características en
"la muerte social", al plantear una relación social muy específica, trabajo infantil doméstico podrían señalar situaciones encu-
donde a "la persona sometida a esclavitud se le arrebatada la his- biertas trabajo o realizado en condiciones análogas a la
toria y el futuro culturales, sociales y personales, y la condición esclavitud: la relación ambigua de los/as menores y quien/nes 10s/
del esclavo se establece o socializa únicamente en relación con su as emplean, la existencia de marcadas disparidades con
dueño"/5 y d) "casi todas las prácticas el los que da lugar a "discriminación y aislamiento",
trabajo en condiciones de servidumbre por deudas y la trata de "el desplazamiento trabajar y su impacto"; condiciones y ta-
personas, implican cierto grado de trabajo forzoso".36 reas de trabajo peligrosas; la "vulnerabilidad a la violencia y al
Si proyectamos estas definiciones sobre el trabajo doméstico, maltrato" y el "impedimento para la educación".38
hablamos entonces de personas (adultas y/o menores de edad) A continuación, mostraremos otros aspectos permiten ob-
que realizan el trabajo doméstico sometidas a trabajo forzoso y/o servar cómo en el trabajo doméstico se da una normalización de si-
trabajo que se realiza en condiciones análogas al trabajo esclavo, tuaciones de vulnerabilidad y explotación y cómo, algunas de ellas,
es decir, obligadas y en circunstancias en las cuales se limita su pueden derivar hacia condiciones de trabajo análogas a la esclavitud.
libertad de movimiento (no pueden abandonar el lugar de traba-
jo, por ejemplo), se les retiene el salario o los documentos de
identidad, hay violencia física o sexual, hay amenazas e intimida- no reconocen 'UU,fUU:U de derechos
ciones, o se les imponen deudas fraudulentas de las que no pue-
den escapar. Este tipo de trabajo puede darse como consecuencia La adopción del Convenio 189 y la Recomendación 201
de la movilidad a nivel interno o transfronterizo, pero también (R201),39 constituye una muestra del panorama a nivel mundial
puede afectar a personas en su propia zona de origen,l7 ya que las del reconocimiento de derechos de los trabajadores domésticos.
personas son desarraigadas y aisladas en entornos que han nor- Ese convenio internacional (en su día aprobado por 396 votos a
malizado los abusos y la explotación, encontrándose atrapadas en favor, 16 en contra y 63 abstenciones), actualmente falta por ser
círculos cerrados de relaciones de dependencia muy complicados ratificado por 168 países, pues sólo lo han hecho 17 (la mayor
parte latinoamericanos): Alemania, Argentina, Bolivia, Colombia,
Costa Rica, Ecuador, Finlandia, Guyana, Irlanda, Italia, Mauri-
cluido el derecho al desarrollo. Informe de la Relatora Especial sobre las cio, Nicaragua, Paraguay, Filipinas, Sudáfrica, Suiza, Uruguay.40
formas contemporáneas de la esclavitud, incluidas sus causas y consecuen-
cias". Documento presentado en la Asamblea General e128 de julio de 2008
(AlAHRC/9120), p. 6. 38 Véase Programa Internacional para la Erradicación del Trabajo In-
J4 Ibid., p. 6. fantil (IPEC), Erradicar el trabajo infantil en el trabajo doméstico y proteger los jó-
35 Citado por Shahinian, op. cit., p. 6. venes trabajadores contra las condiciones de t1'abajo abusivas, Ginebra, OIT - IPEC,
36 Entre los tipos de esclavitud contemporánea se incluyen: el trabajo en 2013, pp. 27-38.
condiciones de servidumbre; el trabajo forzoso infantil; las peores formas de 39 Véase OIT, C189 - Convenio sobre las trabajadoras y los trabajadores
trata de seres humanos. Véase Anti-Slavery, [Link].a, cit. trará en vigor en diferentes fechas de 2015 en Argentina (24 de marzo),
37 OIT, Preguntas y respuestas sobre el trabajo forzoso, cit. Colombia (9 de mayo), Irlanda (28 de agosto), Suiza (12 de noviembre), yel
Derechos humanos explotación
la región, probablemente más rentable para la
la HR,H-'C'V en la economía lni-nrrrl0
vía es común que en las iberoamericanas contemporá- salarios en este sector ser atribuidos a factores
neas el trabajo doméstico esté regulado por normativas especiales como: a) la existencia de una infravaloración este tipo de
en lugar de contemplarse dentro del sistema laboral general de jo,. vinculada a la percepción de que el doméstico y de
cada país. Por cuestiones de espacio no abordaremos con cmdado es un trabajo "improductivo";43 b) el trabajo doméstico es
detalle la diversa situación reinante en los países de América, mas mayoritariamente realizado por mujeres y por menores, detec-
sí mencionaremos que las condiciones laborales de tándose una entre los salarios que se pagan a hombres y a
res domésticos difieren de las del resto de trabajadores, ofrecién- mujeres (sobre todo en el sector informal);44 c) las propias leyes
dose distintas condiciones para regular los salarios, las jornadas que regulan este sector laboral son las que establecen bajos sala-
laborales, las pensiones, los seguros de salud y de cesantía, las in- rios o bien, no precisan los horarios laborales o los hacen más
demnizaciones por despidos, la protección a la maternidad. Inclu- extensos que los de otros trabajadores; d) el trabajo doméstico
so, se dan casos de países que no contemplan la cobertura de estos forma parte de una estructura de subempleo paralela al empleo
derechos para sus trabajadores domésticos, con lo cual se posibi- formal, y que en casos como el de América Latina, constituye un
lita de partida condiciones propicias para el abuso y explotación problema estructural en la región: por ejemplo, en esta zona, el
del trabajador: se dan así regímenes laborales con horarios exce- 5.2% de los hombres ocupados están subempleados, lo cual con-
sivos, sin días de descanso ni remuneración de horas extras, bajos trasta con el 10% de las mujeres,45 y e) con frecuencia en este
salarios, el permitirse las remuneraciones en especie y/o el des- sector laboral no se reconocen ni se pagan las horas extra. Tres
cuento de salarios a cuenta de hospedaje y comida, el incumpli- casos nos permiten ilustrar estas situaciones: en Chile casi el 14%
miento de licencias por maternidad, entre otros aspectos. 41 de las trabajadoras domésticas recibe menos del salario mínimo
legal por hora; en El Salvador, la gran mayoría de trabajadoras
domésticas (93.8%) percibe salarios mensuales inferiores al míni-
Bajos salarios y horarios excesivos mo legal nacional (85.4% menos que el salario mínimo por hora),
yen Costa Rica, 64% de las trabajadoras domésticas recibe sala-
Se ha normalizado el hecho de que los salarios que perciben rios mensuales bajo el mínimo, situación que alcanza al 31 % de
las personas empleadas en el hogar son de menor cuantía que la las mujeres salariadas. 46
del resto de trabajadores, pues no siempre es posible aplicar el En cuanto a las jornadas laborales de los trabajadores domés-
salario mínimo que dictamina el sistema laboral de los países y ticos, sólo hay datos aproximados que señalan que tienden a ser
tiende a ejercer un efecto positivo para el empleo de la mujer en
42 Véase Cepal et al., Trabajo decente e igualdad de género, cit., p. 61.
. 43 Véase OIT, Domestic Workers Across the World: Global and regional statis-
8 de enero de 2016 en Finlandia. Véase OIT, Ratifications ofC189 - Domestic tlCS and the extent of legal protection, cit., p_ 67.
Workers Convention, Ginebra, 2011, OIT [2014]. Disponible en: [http:// . 44 Véase Cepal, op. cit., y OIT, Preguntas y respuestas sobre el trabajo forzoso,
[Link]/dynlnormlexlen/f?p=1000: 1[Link]NO: 11300:P11300_INS- Gmebra, OIT, 2012_ Disponible en: [[Link]
TRUMENT_ID:2551460]. Visitado ellO de septiembre de 2014. newsroornlnews!WCMS_182014/lang--es/[Link]]_ Revisado el 15 de
41 Sobre las condiciones laborales y los derechos nacionales específicos septiembre de 2014.
de los trabajadores domésticos en América Latina, véase el Cuadro 4 de la 45 Cepal et al., op_ cit., p. 43.
OIT en: OIT, Panorama Laboral 2012, cit., pp. 67-69. 46 Ibid., pp. 43-44.
2 Derechos humanos instituyentes 2
excesivas. Por "'~"HOJHJ,
en
en 40 a la semana, lo cual hace suponer que , cuyos
muchas de ellas tienen jornadas muy largas": encontramos así con y con esperanza de ~""'O,,~~
casos de promedios de horas semanales muy elevados en El Salva- las envían o "donan" a una familia para que se de
dor (52.5 horas), Perú (46 horas), Paraguay (44. 9 horas) y Colom- su cuidado y educación a cambio del apoyo en las tareas domés-
bia (43.9 horas), mientras en Brasil, Chile, Costa Rica, Ecuador, ticas, mas con frecuencia "se transforman en trabajadoras infan-
México, Panamá y Venezuela los [Link] van entre 3 y domésticas sin oportunidades de y de una infancia y
horas, y sólo en Argentina el promedio medio fue 24.4 horas se- adolescencia sanas" o sufren acoso moral y sexual y malos tra-
manales de trabajo.47 toS".49
caso no invisibilidad seria el de las mujeres rurales y
las trabajadoras agrícolas, que "padecen de la invisibilidad
Condiciones que favorecen invisibilización su trabajo, lo que exacerba la precariedad de las condiciones labo-
rales", considerando que ellas constituyen "trabajadoras secunda-
El trabajo doméstico al tener circunscrito su desempeño al es- rias cuya función es, en última instancia, complementar los ingre-
pacio familiar o en casas particulares, lleva implícitas una serie de sos del hogar o se las hace invisibles como trabajadoras familiares
situaciones que favorecen el que quede invisibilizado. Una de no remuneradas o productoras para autoconsumo".50
ellas lo sitúa en la esfera del empleo informal, pues no siempre
queda registrado ni tiene contrato alguno que lo formalice. Por
ejemplo, en el caso de España, entre las empleadas domésticas Situaciones de aZS'cn'm¡ma~CUjln de migrantes internos e
extranjeras hay tasas más altas de trabajo sin los permisos de regu- internacionales
larización, lo que impide que tengan contratos laborales, incre-
mentándose las precarias condiciones laborales y las trabajadoras En el día a día de las personas que trabajan en empleos do-
se ven expuestas a situaciones de "inestabilidad laboral, bajos in- mésticos hay situaciones cargadas de discriminación racial o ét-
gresos, ausencia de beneficios sociales, marginalización, jornadas nica, de género y de condición social y de clase -por nombrar
laborales intensificadas que determinan agotamiento y aislamien- sólo algunas de ellas-, pues "las discriminaciones de género y
to social, y escasas oportunidades para la formación y la capacita- étnicorraciales interactúan entre sí y se potencian, generando
ción en sus puestos de trabajo".48 estructuras de exclusión social que inciden fuertemente en los
Otro caso son las situaciones encubiertas o no visibilizadas de patrones de inserción laboral y en la pobreza".51 Estas situacio-
trabajo doméstico, como las que plantean las niñas y jóvenes que
y
que intentan
lUl!1d'Ud" con polidas aun- etc., nos tratamos con
que a africanos no se les trata como muertos vivientes que hay sin escrúpulos,
que matar, tampoco se le considera, por parte de las instituciones rebajándonos en humanidad
y los gobiernos españoles y europeos, como humanos con dere- El caso es que con el tema la migración se pone a prueba la
chos y dignidades universales que hay que respetar. que los seres humanos tenemos para ser
l..-áUá'dUldU y,
pese a que esté claro que negro no manera estar dispuestos a tratar a nuestros semejantes
vienen a comernos, simbólicamente se genera la idea de que son con dignidad. Pero y tal como se desarrollan
una multitud de ejércitos invasores bárbaros cuya presencia en los acontecimientos, con la inmigración se nos presenta una
territorio civilizado nos pone en peligro, y hace más difíciles paradojas del discurso universalista derechos
nuestras vidas, principalmente, en situaciones de crisis. Por eso asentado en un plano teórico, y discursivo maravilloso
hay que rechazarlos, incluso criminalizándolos, y por ello hay que de inclusiones abstractas, pero basado en un contexto práctico, de
limitar y vulnerar sus derechos por razones "más que justificadas" convivencia y relacional abyecto exclusiones concretas cimen-
económicas, de soberanía territorial y de control de fronteras. tadas en sociabilidades desiguales y discriminaciones raciales, et-
N o se trata de un problema localizado en España. Es un pro- noculturales, sexuales, de género, clasistas y etarias. Cada día
blema interno de muchos Estados y regiones -como es el caso comprobamos cómo Occidente y sus ideales de dignidad humana
de Brasil y otros países de América Latina-, pero también un se mueven enfermizamente en una bipolaridad psicológica, epis-
problema que afecta a todo el planeta y al tipo de estructura estra- temológica, y también cultural y práctica.
tificada de dividir y coordinar socialmente no sólo el trabajo, sino En concreto, el fenómeno de la migración en la era de las glo-
el hacer, el poder, el ser y saber humanos muy condicionados por balizaciones y con respecto a los Estados constitucionales de de-
el sistema capitalista tanto en su versión central como en su ver- recho y su concepto de "ciudadanía", nos ubica en el centro neu-
sión periférica y dependiente. Ni los migrantes subsaharianos, ni rálgico de la hipocresía, la falsedad, la paradoja, las contradicciones
los refugiados sirios, ni los inmigrantes calificados de irregulares y el doble rasero que los países occidentales manifiestan en su
en general son zombis, ni tampoco los demás seres humanos. forma de entender los derechos humanos. Asimismo, esta ambi-
Pero lo que nos diferencia como especie animal y racional de los güedad estratégica nos alerta sobre cómo se incurre en una bipo-
muertos vivientes es no únicamente que nosotros pensamos y laridad endémica que se mueve por dos sendas o caminos: por un
ellos no poseen esa capacidad, sino también que, mientras noso- lado, nos permite respetar y reconocer los derechos de todo ser
tros no respetamos nuestras vidas, ellos sí respetan las suyas, pues humano en unos casos y, por ello, presumir alegremente que so-
los zombis suelen tolerarse entre sí y no se comen, ni se matan los mos ejemplo de universalidad, civilización, progreso y esperanza
unos a los otros -y si se da el caso de que esto ocurra, es porque para la humanidad y, simultáneamente y por otro lado, tal como
quizá se hayan humanizado demasiado-o Ya lo destaqué en el ya se señaló, justificar el incumplimiento de los derechos en otros
capítulo cuarto. En cambio, entre nosotros, los humanos y huma- casos o, ignorar y desconocer la existencia de otros derechos y nin-
nas, sí nos matamos y nos asesinamos, además de tener la cualidad guneados cuando afectan a determinados colectivos que son pres-
saber hacernos la vida imposible de múltiples modos, al infe- cindibles incluso, por razones de Estado, seguridad, fuerza mayor,
riorizarnos y negarnos permanentemente la capacidad de ser su- por razones de sostenibilidad económica, por motivos sexuales o por
jetos que significan la realidad diferenciadamente en condiciones criterios de desarrollo o de competitividad establecidos por el S1S-
Derechos humanos znl'tlt:WiJI'nt,p¡ La 1'YH>1Wo/flf'1n'l1 y la trata
tema económico y mercantil de nuestras 0V'_',""U«'-',,0 san en torno a tres hipótesis que, ..>U,HU<"",«,,«, y posterior-
talistas. Lo se y se condiciona en '-V',l""UIC-l mente, vamos a conectar con
son que poseen cualidades de ser adjetivados, que nos permitan ese rostro )amco y
ficados y nominados como seres humanos y quiénes no poseen ra occidental en materia de derechos humanos y,
esa cualidad. No es sólo un problema de abismo y separación en- poder algunas propuestas y medidas de y garantías
tre la teoría y la práctica, sino también de limitación y estrechez multiescalares con las que enfrentar diversos procesos de vulnera-
epistemológica y conceptual que en unos casos permite el reco- bilidad humana que se acentúan con los casos trabajo esclavo
nocimiento y en otros casos el no reconocimiento la dignidad en sus diversas versiones, la explotación laboral y la (mal)trata de
sociohistóricamente construida. personas.
En este sentido, se trata de una bipolaridad dicotómica, dua- Primeramente, vamos a señalar las tres hipótesis, para después
lista y excluyente que también se manifiesta en un plano más teó- detenernos en cada una de ellas:
rico e iusfilosófico, como sucede, por ejemplo, entre los princi-
pios de legalidad y de justicia. Cuando interesa o conviene, bajo a) La primera parte de la idea de que la manera como los Es-
el marco de la legalidad se justifican injusticias como sucede siste- tados occidentales, que son destinatarios de la inmigración
máticamente en Europa y Estados Unidos con el tema de los de- irregular y precaria, gestionan y administran la entrada de
rechos laborales, con el ya mencionado caso de la inmigración o las personas migrantes, es una expresión acentuada de la ya
en los casos en los que se defiende una concepción absoluta de existente estructura desigual y asimétrica que en el ámbito
propiedad privada acumulativa y concentrada que está por enci- interno se da dentro de las mismas sociedades nacionales
ma de las condiciones de existencia de las personas; y cuando la receptoras. Es decir, la migración no es un problema exclu-
legalidad es un obstáculo, la fuerza compulsiva de los hechos es sivo de cómo se aborda la alteridad entre un "nosotros" for-
un consuelo o legitima cualquier sacrificio de vidas humanas o de mado por ciudadanos y ciudadanas de un mismo Estado, y
derechos declarados y/o dignos de ser reconocidos como univer- un "ellos" representado por los extranjeros inmigrantes,
sales porque son más prioritarios los intereses de unos pocos.! sino también de un problema que ya existe al interior de los
Estados constitucionales, entre sus mismos ciudadanos, y
que gira en torno al modo jerarquizado y desigual en el que
TRES HIPÓTESIS DE TRABAJO SOBRE UNA ESTRUCTURA se desarrolla la convivencia humana y se entiende la alteri-
SOCIAL DESIGUAL Y ASIMÉTRICA PREVIA dad intraculturalmente y al interior de las fronteras, entre la
misma ciudadanía que pertenece a las sociedades y los Esta-
En este trabajo intentaremos exponer tres problemas relacio- dos capitalistas.
nados con los contextos migratorios precarizados, que se expre- b) La segunda hipótesis es complementaria a la primera y alu-
de al hecho más particular de que los casos de la trata de
personas con fines de trabajo esclavo o de formas de trabajo
1 Sobre los límites del concepto ciudadanía con respecto de los derechos
análogas a la esclavitud, la explotación laboral y la prostitu-
humanos, los derechos fundamentales y el concepto justicia, véase J, De Lu-
ción -que es consecuencia del tráfico de personas con fines
cas, "¿Ciudadanía para los inmigrantes después del Tratado Constitucional
de la VE?" en F. Checa y Olmos (ed,), La inmigración en la calle, Comunicación sexuales-, no son situaciones excepcionales y distanciadas,
y disczwsos políticos sobre el fenómeno migratorio, Barcelona, Icaria, 2008, y L. ajenas a la dinámica del sistema capitalista, sino más bien
Villoro, "Sobre el principio de la injusticia: la exclusión" en Isegoría 22 (2000). son consecuencias de su lógica de funcionamiento lucrativa
268 Derechos humanos La y la trata 269
tres
que
y más
humanos en contextos convivenciales cotidianos y Por ello, que análisis normas
diarios. En otras palabras, tanto trata de personas como los mecanismos de garantía y las políticas públicas y estatales de
el trabajo esclavo y la prostitución por ambos, son las sensibilización, concientización, atención,
últimas estaciones de un ción y sanción sobre la trata el
a ellos, es decir, las últimas paradas I..-U"LH:"UUH con la prostitución deben ser I..-UJllll-'[Link]
sonas como negocio"4 y de que aún persisten dominaciones sobre Manual para la lucha contra la trata de personas, Nueva York, Organización de
las Naciones Unidas, 2009. Disponible en: [[Link]
fficking_toolkit_Spanish.pdf]. Fecha de consulta: 10 de diciembre de 2013.
3 X. Plassat, "Onde está o teu irmao" en C. V Nogueira et al., cit., pp. 7 UNODC, Global report on Trafficking in persons 2012, Viena, United Na-
65-88. tions Office on Drugs and Crime, 2012. Disponible en: [[Link]
4 Véase N. Cordero, P. Cruz y N. Solórzano (coords.), Trata de personas, org/ documents/ data -and -analysis/glotip/Trafficking_in_Persons_2 O12_
dignidad y derechos humanos, Sevilla, Arcibel, 2012, p. 17. [Link]]. Fecha de consulta: 10 de diciembre de 2013.
2
niñas. 8
de este delito en distintas regiones (ibid.). do Direito Internacional e do Direito Interno como instrumentos de crimi-
9 Ibid. naliza<;:ao de profissionais do sexo", en P. C. Correa Borges (coord.), Tráfico
10 Ibid. de pessoas para explorafiio sexual: P7'ostitztifiio e trabalho sexual escravo, cit., p. 238.
Derechos humanos
nación: el abordaje de la víctima por el Estado y las instituciones internacio- CGAA. de Andalucía, Murcia y Valencia", en F. J. García Castaño y N.
nales", cit.; P. Cruz, R Medina y J. Rozo, "La percepción de discriminación Kressova (coords.), Actas del I Congreso Internacional sobre Migraciones en An-
a nivel endo y exogrupal en la migración de bolivianos y ecuatorianos a las dalucía, Granada, Instituto de Migraciones, 2011, pp. 2289-2298.
2 Derecbos bumanos ln,nn'J."f'nTl?' La '""0'" "'""""1Imy la trata de personas 2
Co-
exten-
sivamente otros OLH."_H'LV"
Por esta razón, y como veremos al final, pese a que cada mun- Evidentemente, existen otras dimensiones que no va-
do sociocultural determinará el grado vulnerabilidad yvictimi- mos a tratar con pero que sí precisan ser mencionadas: las
zadón por sistema, toda inferiorización humana hay que enfren- condiciones la étnico-cultural, la
tarla a cada instante sin o con la etc., que aparecen
razones raciales y/o culturales por consideraciones de clase o des- con tres nominadas. Implican formas relacionales con las
motivos de discriminación etaria por causas generaciona- que el otro o la otra, el extraño o es en un sen-
les de libertades e igualdades abstractas. Se pueden articular ac- tido de reconocimiento y o de e irrespe-
ciones emancipadoras y de liberación conjuntas, interseccionales, too En este sentido, consideramos que junto con todas estas varia-
multiescalares, pluridimensionales y en redes, sin que ello sea si- bles de racionalidades y/o dimensiones, es fundamental y básico
nónimo de fragmentación y debilidad, pese a que conyuntural y abordar el tema de la trata de personas, la esclavitud y la prostitu-
transitoriamente puedan predominar estratégicamente unas lu- ción desde el punto de vista de la denominada "colonialidad del
chas sobre otras. Pero de esto se hablará más adelante. saber-conocer, del ser, del estar, del poder y del hacer humanos",
la cual junto con manifestaciones, virtudes y logros emancipado-
res, proyectan y plasman clasificaciones jerárquicas y tramas so-
TRES RACIONALIDADES QUE CONSOLIDAN LA ciales de dominación, marginación y discriminación. Por muchas
NORMALIZACIÓN ESTRUCTURAL Y DESIGUAL PREVIA razones, estamos convencidos de que el mundo jurídico debería
tener en cuenta esta realidad para intentar no sólo ampliar la mi-
Dentro de este imaginario cultural de sociabilidades humanas rada, sino obtener mayores porcentajes de garantías y eficacia de
souzeranas desiguales, podemos localizar al menos tres racionali- derechos.
dades que lo moldean y que tienden a abstraer la dimensión cor- Ya se explicó en capítulos anteriores que la colonialidad del
poral, individual y particular de cada ser humano, en tanto sujeto poder es un fenómeno omniabarcador que permea el control del
que debe tener sus condiciones de existencia y de vida garantiza- acceso sexual, la autoridad colectiva, el trabajo y la subjetividad/
das dignamente y en función de sus diferencias. Terminan sociali- intersubjetividad de los seres humanos. Con ello impone una cla-
zando unos comportamientos y unos hábitos cotidianos normaliza- sificación social universal y básica planetaria de lo humano en
dos en los que predomina el tratamiento del otro o la otra como términos de las ideas de raza, clase, género y cultura en las que
un objeto souzeranamente y ni siquiera como tal, pues se los nin- una parte de la humanidad es considerada superior al resto y, ade-
gunea, silencia, oculta e invisibiliza junto con todos sus sufri- más, por mecanismos de abstracción, muchos de ese resto son
mientos, que son fruto de las injusticias producidas por esos com- ignorados o eliminados existencialmente. Las consecuencias se
portamientos y costumbres de dominación interseccional. Estas manifiestan en acciones, actuaciones, prácticas, instituciones,
simbologías y espiritualidades institucionales que consciente e in-
conscientemente, por activa y por pasiva, provocan el rebaja-
21 Véase M. Cisne, Género, divisao sexual do trabalho e servir¡o social, Sao
realidad, sus particularidades y su historicidad, con lo cual se am- otra mirada. Textos de teoría crítica del derecho, Buenos Aires, Eudeba, 2001.
DC1'echos humanos instituyentes
poder, globalización y democracia" en Revista de Ciencias Sociales de la Uni- 34 Véase I. Marion, Marion, La justicia y la política de la diferencia, Cáte-
'-,UH"'.HU". entre
niveles, tanto en el campo e como en el cam- dad. Curiosamente, la sobre las mujeres como
po no jurídico y socio-popular, así como en el ámbito tanto pre- bies de nuestros pecados se ha manifestado de diversas formas,
ventivo como pre-violatorio de los derechos humanos. tráfico desde el punto de vista de la colonialidad del saber y del poder
y secuestro de personas por razones sexuales, el trabajo esclavo y que consciente e inconscientemente hemos naturalizado. En con-
la prostitución forzada (de la más creto, en coloniales, normas y patrones de
adelante), se enfrentarían mejor si se ampliara el campo aCClOn comportamiento sexual y de organización familiar fueron direc-
atacando y transformando esa división desigual de las relaciones tamente fundados sobre una doble clasificación racial y de género
que en lo racial, en lo sexual, en lo socio-material, en y con la que los hombres blancos salían siempre bien parados: en
en lo cultural se da en el hacer, el saber, el poder, el estar y el ser las metrópolis, la libertad sexual de los varones europeos, la fide-
humanos, bajo un predominio transversal machista y lidad y la sujeción de las mujeres y el pago a las prostitutas fuera
No sólo el campo de lucha se puede desarrollar a nivel de normas de la familia tuvo como contrapartida en el mundo colonial elli-
jurídicas, de instituciones estatales y de ONGS. Mientra~ que,. en lo bre acceso de los varones blancos con respecto a las mujeres in-
cotidiano y en todos los lugares sociales, las personas slgan SIendo dias (América) y negras (África) o de otro color (resto del mun-
racistas, clasistas, machistas, sexistas y adultocéntricas, el efecto do).39 Quienes no eran blancos fueron considerados apropiables y
de las garantías de las normas jurídicas y los mecanismos de ga- distribuibles como seres obedientes y mercancías para fines de
rantías judiciales y estatales serán mínimos, estrechos y azarosos. servidumbre laboral y sexual, y también como animales (de car-
Hay que intentar visualizar y explicitar cómo opera esa divisió~ ga). Se extendió un comportamiento marcado sobre la superiori-
desigual de la sociabilidad humana y acompañar a las luchas feffil- dad y la exclusiva capacidad constituyente de nominar del padre
nistas para desarticular este sistema opresivo de poder que no sólo de familia, quien ejercía el pleno y total control dentro del espa-
se mueve por razones de género. Hemos intentado explicar el cio doméstico y familiar bajo una moral de "respetuoso" y "ho-
modo en el que operan las racionalidades científica y económica. nesto" sometimiento sobre el resto de los miembros de la casa.
Ahora intentaremos señalar algunas claves desde el punto de vista Fuera del círculo familiar, podía desplegar un comportamiento
de la cultura patriarcal y haciendo uso de la historia. negociado asimétrico en lo sexual con las prostitutas y un uso li-
Con respecto a nuestro pasado no muy lejano, pese a que toda bertario e ilimitado sobre quienes eran percibidos desde una óp-
cultura posee una manifestación de dominio patriarcal al percibir tica colonial.
el mundo desde la óptica exclusiva de los hombres,37 en relación a En la época actual y presente, pese a las conquistas logradas en
Occidente, el predominio simbólicamente creado por el hombre distintas esferas de lo normativo y lo institucional, no es mejor la
sobre la mujer y otros seres humanos clasificados bajo el concepto situación para muchas mujeres en el contexto del mundo global,
de intersexualidad,38 ha sido desarrollado por instancias propias que incluso mantiene formas tradicionales de dominación pa-
del mundo de la religión que tanto ha influido en la formación de triarcal. Rosa Cobo nos habla de cómo las viejas formas de con-
trol machistas se complementan con nuevos modos de ejercer el
40 Véase R. Cobo, Hacia una nueva política sexual. Las muje1'es ante la reac-
que algunas
jetos su autonomía y
En un consumista, con en extre-
ciones humanas rotas, fragmentadas, sin solidaridad y reco- mas, ~o~~ son cas~s con fines y la
nocimientos mutuos, es dificil concebir una existencia desde prOStituClon forzada, smo también en situaciones cotidianas ava-
ladas por las tres racionalidades explicadas.
simetrías y horizontalidades cuando se trata a los otros c~mo
objetos o cosas para usar y tirar. es una ms- Voy a terminar diciendo lo que ya comentamos al principio: la
titución fundacional patriarcado y sirve mantener el trata de personas, la prostitución y la esclavitud nos ponen
orden de género hecho para los hombres. 57 Es una forma de en nuestra cara dos procesos de inferiorización humana
control de la sexualidad por parte de los varones, aunque extremos, que son expresiones de un contexto de normalización
siempre exista la posibilidad de que algunas personas se rei- de una s~ciabilidad desigual y asimétrica que las permite, movida
vindiquen como sujetos libres para significar, e~ ese mundo y .consohdada por las racionalidades científica, económica y pa-
machista, desde sus propios horizontes de sentido. Hay que tnarcal. Lo anormal no se confronta con éxito únicamente desde
ir hacia una cultura en la que no exista la prostitución en un medidas extremas ni una vez que se comete el delito de trata
contexto patriarcal y, si existe, que sea una realidad co~strui personas sino, principalmente, desde quehaceres y actuaciones
da cuando realmente quien la ejerza lo haga voluntanamen- humanas [Link] se desarrollen y se fortalezcan en situaciones previas
te y con todos sus derechos reconocidos. d.e, normalIdad, a partir de dinámicas de emancipación y libera-
Clon con una concepción de los derechos humanos a tiempo com-
pleto y en todo lugar, que se inicie desde el desayuno y termine
Algo parecido sucede con el trabajo escl~vo que expresa pl~ra
les modos de dominación, ya que anula la lIbertad y la capaCldad cuando la humanidad desaparezca. Desde ellas se podrán trans-
de quien la padece, de producir y significar la realidad .en lo feme- for~ar esos otros estadías de normalidad de desigualdades, domi-
nino y/o intersexual, en lo socioeconómico y en lo raClal. ~[Link] na~lOnes y discriminaciones que son la fuente y la base para que
comentamos que se hace necesaria la difusión y el fortaleclIlllento surJan aquellos hechos excepcionales, execrables e injustos.
de una cultura de confrontación de máximos y no de mínimos a
todos los niveles, tanto en el campo jurídico e instituciona: co~o
en el campo no jurídico y socio-popular, así como en el ambito
tanto preventivo como pre-violatorio. de los d~r~~~os h~manos,
nos referíamos a la necesidad de visualizar esa dIv1S1on deslgual de
las relaciones humanas en lo racial, lo sexual y lo socio-material
para transformarla: porque est.á a~oy~da en :-[Link] que
incorporamos en nuestro imagmano sm perClbIr sus efecto: ne-
gativos y discriminadores. No olvidemos que para la mayor~a de
los hombres y para mujeres machistas y celosas, todas las mUJeres
son potencialmente calificadas de putas y no por ello. t~nemos que
ser prostituyentes ciertos. Tenemos que saber perClbIr donde se
doméstico: un
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UNA RECUPERACIÓN DE LA DEMOCRACIA COMO PODER y Ca-ENSEÑAR DERECHOS HUMANOS:
POPULAR Y DE LOS DERECHOS HUMANOS A PARTIR DE SUS ALGUNAS PROPUESTAS
LUCHAS INSTITUYENTES ......................................... .
los
humanos en un traglco .......................... 27
Sobre democracia y su reducción que falseaoo .... 70 El problema de teorizar encima de practicar
Propuestas para una democracia 77 derechos humanos. Dos hipótesis 133
En torno a luchas la en
desde los humanos a partir de un concepto cotidiano,
cotidianas ........................................................... . 82 H"'_'V'UU, socio-histórico, complejo y multi-
Conclusiones .. 00 . . . . . 0 0 . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 00 . . . . . . . . . . .
garantista ............................................................ 137
Elementos sobre los que co-educar en
DERECHOS HUMANOS (VACIADOS), CONSTITUCIONALISMO derechos humanos .... 0000 . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 0 0 . . . . . . . 138
(OLIGÁRQUICO y DE LOS NEGOCIOS) Y DEMOCRACIA Derechos humanos relaciones e
(SIN DEMÓCRATAS) EN EL MUNDO CONTEMPORÁNEO 95 instituyentes: luchas y cotidianidadesoooo ......... .
IntroducciónTres procesos de debilitamiento Convicciones éticas y propuestas concretas
y vaciamiento de derechos humanos, ca-educarnos en derechos humanos ""'00""00" .. ' 151
democracia y normas constitucionales ......... 00... 95 Metodologías ca-educativas en derechos
El Minotauro que llevamos dentro y el falso humanos. Orientaciones metodológicas y
universalismo de Occidente .......................... 00... 99 materias transversales .. """00 ................... ' ' ' ' ' ' ' ' ' ' ' ' 163
Primera hipótesis: colonialidad del poder Temas transversales y relacionados con
y heterarquías .......... 00 . . . . . 00 . . . . . . . . . . . . . . . . . . 0 0 . . . . . . . 102 derechos humanos.............................................. 166
Segunda hipótesis: miedo al pueblo ............. 00. 105
Inclusiones abstractas, exclusiones concretas.... 107 v: DERECHOS HUMANOS, NO COLONIALIDAD y OTRAS
Derechos humanos menguados, reducidos y/o LUCHAS POR LA DIGNIDAD: UNA MIRADA PARCIAL Y
vaciados ... oo .................................. oo...................... 110 SITUADA .. 00 . . . . . . . . . . . . . . . . oo, 00 " " ' . . . . 0 0 . " " " 0 0 " 0 0 . . . . . . . . . 00 0 0 " 0 0 171
Democracias minimalistas y sin demócratas ..... 111 Introducción 00 . . . . . " " " " " 0 0 " " " " " , 00 00 0 0 0 0 " " ' 0 0 " ' " " " , 171
Constitucionalismo, poderes instituyentes La otra cara de los derechos humanos:
oligárquicos, sub-ciudadanía y su dimensión colonizadora e imperial '00"""000000 174
sobre-ciudadanía ......... oo, oo.
0 0 0 0 . 0 0 . 0 0 0 0 00 00 0 0 . 0 0 00 00 00 0 0 " 00 113 Universal hegemónico abstracto sobre bases
Algunas propuestas para ampliar la mirada relacionales excluyentes .. 0 0 0 0 . . . . . 0 0 0 0 . . . . 00 . . 0 0 . 0 0 0 0 . . . . . . . 184
desde la dimensión instituyente de los seres Luchas no coloniales anti-heterárquicas de
humanos 00 0 0 " 0 0 0 0 . . . . . 00 00 00 0 0 0 0 0 0 00 00 0 0 0 0 0 0 0 0 0 0 " . . 0 0 0 0 0 0 0 0 0 0 . 0 0 00 118 resistencia y liberación más allá del molde de los
A modo de apertura ............... 0000 . . . . . . . . . . . . . . 0 0 0 0 0 0 . . . . . 125 derechos humanos .. oo ...... oo ........... oo .. oo .. [Link]. 193
IDEOLÓGICA Y DERECHO PENAL INMIGRACIÓN Y LA TRATA DE PERSONAS CARA A
NO COLONIAL, INTERCULTURAL y ANTIHEGEMÓNICO CARA CON LA ADVERSID¡\J) y LOS DERECHOS HUMPcNOS:
XENOFOBIA, EXPLOTACIÓN SEXUAL,
TRABAJO ESCLAVO Y PRECARIZAcróN LABORAL .•.........