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Sánchez Rubio, David - DDHH (2018)

Obra reciente con enfoque crítico de los DDHH en línea con estudios interseccionales de la vida del sujeto de los DDHH: interpretación desde filosofía e historia. Afín al enfoque del Instituto Joaquín Herrera Flores.

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Sánchez Rubio, David - DDHH (2018)

Obra reciente con enfoque crítico de los DDHH en línea con estudios interseccionales de la vida del sujeto de los DDHH: interpretación desde filosofía e historia. Afín al enfoque del Instituto Joaquín Herrera Flores.

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Diseño interior y cubierta: RAG

Se prohíbe la reproducción total o parcial de esta obra -incluido el diseño


tipográfico y de portada-, sea cual fuere el medio, electrónico o mecánico, sin el
consentimiento por escrito del editor.

© David Sánchez Rubio, 2018

D. R. © 2018, Edicionesakal México, S. A. de C. V.


Calle Tejamanil, manzana 13, lote 15,
colonia Pedregal de Santo Domingo, sección VI,
delegación Coyoacán, CP 04369,
Ciudad de México
Te!.: +(0155) 56 588 426
Fax: 50190448
[Link]

ISB~: 978-607-97816-7-5 ARGENTINA


ESPAÑA
Impreso en México MÉXICO
Este libro recoge distintos artículos que en los
últimos seis años. Los presento ahora estructurados por capítulos,
revisados y con algunos añadidos y/o supresiones necesarias para la
presente edición. La base en torno a la cual giran todos ellos es una
mirada crítica de los derechos humanos en su versión hegemónica
y generalizada, que por ser excesivamente estatalista, normativista,
burocrática y post-violatoria, ostenta niveles de efectividad exiguos
y casi ridículos. Uno de los problemas fundamentales que afectan
a derechos humanos es su separación entre la teoría y la práctica,
entre lo que se dice y lo que se hace, entre su dimensión formal,
normativa y abstracta y su dimensión concreta, fáctica y so-
cio-práctica. No es un simple problema lógico ni tampoco de ajus-
te teórico-formal, sino principalmente socio-material, de recono-
cimiento y realización efectiva, pues muchos son los seres humanos
en la Tierra que padecen sufrimientos, injusticias y consecuencias
nefastas por este desfase entre lo teórico y proclamado y lo prácti-
co y realizado. En este sentido, el bien común de toda la humani-
dad y sus pueblos no se reconoce. Curiosamente, la cultura occi-
dental, que se dice "abanderada de la democracia y de los derechos
humanos", con su modo de producción económica capitalista
competitivo, patriarcal y colonial, y por las formas simbólica, insti-
tucional y cultural que lo legitiman a todos los niveles, asienta este
abismo sobre un discurso de inclusiones abstractas, formado en
torno a teorías, normas jurídicas e instituciones que los reconocen,
pero sujeto y ajustado sobre un suelo y un terreno de relaciones y
tramas estructurales de exclusiones concretas que se normalizan,
justifican y toleran, y en los casos en los que se enfrentan, sólo se
hace puntual y azarosamente. Tal como señala Ignacio Ellacuría,
la visión abstracta y mistificadora de derechos humanos se con-
6 Derechos humanos 11m'oducción 7
a su mínima
no se pue-
y
A partir grave existe entre la teoría y la teoría que se o es crítica en el
tica de los derechos humanos, en esta se al menos, cimentarse en
de interpretación sobre pueden ser las razones, las causas o dos convicciones que operan como criterios orientadores. No son
los que por las únicas, pero sí son necesarias. Por un lado, compromiso
grande entre lo que se y que se ético por lo hurnano y sus condiciones de con la
hace. También se intenta ofrecer para enfrentar esa en la trabajada por y En-
distancia y buscar que teoría y práctica caminen juntas y Dussel, a través del criterio y del principio producción, re-
más agarradas de la mano. En ese sentido, propongo que la di- producción y la humana. 3 Uno logros
mensión institucional, estatal, normativa y post-violatoria los la Modernidad -con sus efectos, sus reacciones y las experiencias
derechos se complemente potenciando su carácter instituyente, de contrastes de diversos colectivos afectados- es la toma de con-
procesual, relacional, pre-violatorio y cotidiano. Derechos huma- ciencia y la reivindicación de esos distintos grupos implicados con
nos se hacen y se deshacen diariamente. el objetivo de generar las condiciones para la lucha por crear situa-
Siempre considerado que soy una voz que es fruto de la con- ciones que permitan a todo ser humano dotar de carácter y sentido
fluencia de muchas otras voces. Este es expresivo ese cruce (libidinal, sexual, cultural, social, político, económico, étnico) a sus
de tonalidades y miradas en materia de derechos humanos. Están propias producciones en entornos que no controla en su totalidad.
muy presentes pensadores/as con una perspectiva o una teoría crí- En otras palabras: que se garantice la posibilidad para que toda
tica de los derechos humanos, también algunos afines al pensa- persona pueda reaccionar frente al entorno de relaciones en que se
miento descolonial, y hay un pilar muy fuerte de autores defensores encuentra, a partir del propio criterio de dignidad humana que se
y/o cercanos al pensamiento la liberación latinoamericano, que significa y desarrolla en cada contexto cultural, ético, social y po1í-
es la fuente y el hontanar principal de donde viene mi sensibilidad tico. 4 A partir de esta apuesta por lo humano, los derechos huma-
por América Latina y por quienes sufren distintos tipos de discri-
minación, opresión y marginación. 2 Sé de mi lugar privilegiado Fariñas, Boaventura de Sousa Santos, Antonio Enrique Pérez Luño, Óscar
Arnulfo de la Torre, Antonio Carlos Wolkmer, Asier Martínez de Bringas,
Hernando Londoño, Luigi Ferrajoli, Gerardo Pisarello, Raúl Zibechi, Anibal
1 Véase L Ellacuría, "Historización del bien común y de los derechos Quijano, Ramón Grosfoguel, Edgardo Lander, Eduardo Grüner, Armando
humanos en una sociedad dividida" en]. A. Senent de Frutos (ed.), La lucha Bartra, Paulo Freire, José Geraldo SousaJunior, Edgar Morin, etcétera.
por la justicia. Selección de textos deIgnacio Ellacuría (1969-1989), Bilbao, Uni- J Véanse las obras de Franz Hinkelammert: Cultura de la esperanza y so-

versidad de Deusto, 2012. ciedad sin exclusión, San José, Departamento Ecuménico de Investigaciones
2 Sin ser exhaustivo, algun@s de ell@s son Helio Gallardo,] oaquín Herre- (DEI), 1995; El mapa del emperador, San José, DEI, 1996; Sacrificios humanos y
ra Flores, Ignacio Ellacuría, Óscar Correas, Jesús Antonio de la Torre Rangel, sociedad occidental: Lucifer y la bestia, San José, DEI, 1998; Y El grito del sujeto,
Alejandro Medici, Franz Hinkelarnmert, Enrique Dussel, Raúl Fornet-Betan- San]osé, DEI, 1998. También véase E. Dussel, Ética de la liberación. En la edad
court, Leopoldo Zea, Marcos Roitman, Pablo González Casanova, Antonio de la globalización y la exclusión, Madrid, Trotta, 1998.
Salamanca, María Lugones, Alda Facio, Norman Solórzano Alfaro, Eduardo 4 Véase H. Gallardo, Teoría crítica: matriz y posibilidad de derechos humanos,
Saxe-Fernández, Horacio Cerutti, Juan Antonio Senent de Frutos, Alejandro Murcia, Francisco Gómez, 2008, y]. Herrera Flores, Los derechos humanos como
Rosillo, Fernando Antonio Dantas de Carvalho, Salo de Carvalho, Amilton productos culturales. Crítica del humanismo abstracto, Madrid, Los Libros de la
Bueno de Carvalho, Silvia Rivera Cusicanqui, Leonardo Wandelli, MaríaJosé Catarata, 2005.
8 Derechos humanos lnST1I1'JNPnrp Introducción 9
y
y y son
a las ya humanas sin excepciones, como Vlctlmas y di-
intentado llegar al menor grado posible abstracción. Todo ser námicas de discriminación, exclusión y marginación,
humano, con nombres y apellidos, debe tener la posibilidad de dando cuenta tanto analíticamente de las causas y condicionantes
construir y reconstruir mundos en todos los órdenes de la vida, a que las producen como al contribuir, colaborar y participar en la
partir de su diferencia y condición racial, so- dinámicas, prácticas y procesos que
cio-material, lo étnico-cultural, y genérico, etc., de la reflexión acompañará las propias luchas liberado-
y en todas las esferas sociales. ras con sus sujetos populares que intentan desvictimizarse y ganar
Por otro lado y en segundo lugar, con ese compromiso auto estima. No hay que olvidar que el origen histórico de los de-
con lo humano plural, concreto y diferenciado, hay otro crite- rechos humanos se cimienta en procesos de lucha y reivindica-
rio-convicción complementario que da un paso adelante e impli- ción frente a distintos excesos de poder.
ca una mayor profundidad en el análisis práctico de la realidad, y Pues bien, considero que la cultura jurídica y el mundo de los
que se abre a la capacidad de compartir y sensibilizarse por el derechos humanos deben incorporar este imperativo categórico con-
sufrimiento del ser humano que es humillado y vejado en su dig- tra las victimizaciones, y los diversos trabajos de este libro son un
nidad, en las líneas trazadas por Walter Benjamin, verso libre de intento por saber distinguir y así enfrentar mejor los distintos
la Escuela de Frankfurt, y que denunciaba el hecho que los procesos que ocasionan las condiciones para que seamos recono-
bienes culturales fuesen documentos de la barbarie, ya que nacen cidos como sujetos dignos e iguales a partir de nuestras diferen~
de las injusticias de clase, de la opresión social y con motivo de la cias, o para ser reconocidos como objetos en todos los ámbitos de
implementación de políticas de desigualdad y exclusión. Las his- la significación humana (de género, sexual, étnico, político, cultu-
torias oficiales se construyen siempre desde quienes vencen y raL.). Dentro de la articulación entre seres humanos, acciones,
oprimen, silenciando las de los vencidos. De ahí la necesidad de medios y mediaciones, hay que poner atención al momento en el
recuperar otras historias que vayan a contrapelo, que sean críticas que se fetichizan las producciones humanas por encima de los
y cuestionadoras de las opresiones y recuperen otras versiones del propios seres humanos y producen sufrimiento, o cuándo son
pasado y también del presente, basadas en luchas emancipadoras realmente los seres humanos el referente de cualquier tipo de
y de liberación. Este compromiso diacrónico y sincrónico puede emancipación y liberación con sus posibilidades de significar y
traducirse a través del denominado imperativo categórico contra las resignificar sus realidades en su riqueza multicolor y plural en
victimizaciones, propio del pensamiento crítico y de la liberación, tonalidades. Desde los derechos humanos se puede y se debe lu-
retomado por Franz Hinkelarnmert a partir de los planteamien- char contra cualquier expresión de victimización, vulnerabilidad,
tos marxianos. 5 El acto de echar por tierra y denunciar cualquier sub-integración o subvaloración de las personas en su relación
con la naturaleza. Como juristas y como ciudadanos de a pie, de-
bemos saber para qué y para quién se producen, se interpretan y
5 El imperativo categórico contra las victimizaciones es una traducción que
utilizan los sistemas jurídicos, y de qué forma protegen o enfren-
hacemos de la idea expuesta por Franz Hinkelarnmert a partir de Marx que
consiste, por medio de un imperativo categórico crítico, en echar por tierra tan las desigualdades, las deshumanizaciones y las barbaries. Allí
todas las relaciones en que el ser humano sea un ser humillado, sojuzgado,
abandonado y despreciado a partir de la autoconciencia que adquirimos Véase F. Hinkelarnmert, Hacia una crítica de la razón mítica. El laberinto de la
cuando el ser humano se convierte en el ser supremo para el ser humano. Modernidad. Materiales para la discusión, San José, Arlekín, 2007.
Derechos humanos lns;tlt1"f,1Ii'11tes
Introducción 11

para su uso o como una


que se o se a
sujetos hacen lo común en contexto, y para evitar la petrifica-
ción o el de su no separan en ningún
momento la finalidad de su actividad las relaciones que
ellos para \.-UJL1U!L!\..lLld
humanos
U'-'LUVJ.J,intervención y que se entre ellos,
beración aglutina una serie
valores y significaciones orientan ese hacer
análisis, .
de derechos smo entrar en en el que Laval y
para sensibilizar y convocar un modo maximalista entender y dar a lo común como institución creativa y a la vez condicionada,
practicar derechos humanos, que tiene como referente a las per- cara a lo que ahora interesa con respecto a derechos humanos,
sonas victimizadas, oprimidas y vulnerabilizadas, basado en una definen praxis instituyente a partir de los planteamientos de Marx
noción más compleja al combinar la dimensión jurídica de los y Castoriadis: los seres humanos hacen su propia historia y reali-
derechos humanos con la social y política. El objetivo principal es zan una actividad auto transformadora condicionada y conscien-
poner algún grano de arena que ayude a implementar una esu:uc- te. IO Como actores, se producen como sujetos en y mediante su
tura de reconocimiento y eficacia de derechos humanos multIga- acción, y lo hacen a través de una praxis en la que -y mediante la
y pluri-espacial, que puede resumirse en la expres~ón de cual-los hombres y mujeres se construyen, una y otra vez sin
Helio Gallardo de que los "derechos humanos deben ser a tiempo cesar, relacionalmente, como sujetos, y es el hacer instituyente lo
que posibilita a los actores sociales ser tales sujetos por auto-trans-
completo y en todo lugar".6 . .
Por otro lado, ¿por qué hablar de derechos humanos mstItu- formación. La praxis instituyente no es poder constituyente, ya
yentes? Christian Laval y Pierre Dardot dedican todo el capítulo que éste sólo se entiende como momento fundante y originario y,
10 de su libro Común al concepto praxis instituyente.? Su propósito además, se suele adjudicar a una autoridad o poder soberano (se
es que lo común, entendido como institución y como principio po- delega), pasando a ser poder constituido que inmoviliza la sobera-
lítico más allá del Estado y del mercado (en el contexto de las nía de cada sujeto ciudadano al centralizarse en una entidad re-
sociedades capitalistas), sea fruto de un acto consciente perma- presentante. Tal como dice Sartre, "el soberano reina por y sobre
nente realizado por múltiples actores sociales, para luego dirigirlo la impotencia de todos" Y El resultado es que lo instituido puede
contra la propiedad, ya que precede al derecho de uso debido a bloquear (y de hecho bloquea) el hacer instituyente y continuado
que éste es ideado por instancias que instituyen 10 inapropiable, de la sociedad; cosifica y suprime el carácter práctico de los suje-
con lo cual se crean derechos de uso que imponen límites a la tos que actúan y significan las instituciones. 12 Por esta razón, para
propiedad privada mediante el reconocimiento de una norma so- los dos filósofos franceses se hace difícil pensar un poder consti-
cial de inapropiabilidad. 8 Lo común excedería entonces toda forma tuyente que proceda de una praxis común y que sea no soberano,

9 Ibid., pp. 512-513.


6 Gallardo, op. cit.
Véase Ch. Laval y P. Dardot, Común, Barcelona, Gedisa, 2015, pp. 459 JO Ibid., pp. 496 Y 497.
11 Citado en ibid., p. 569.
y ss. J2 Ibid., pp. 465,467 Y 501.
8 Ibid., pp. 459-460.
Derechos humanos Introducción 13
reconocer-
manera recurrente y
como el UHY'-H_<V este en la dimensión (más que
soberano libre de leyes, y como soberana fundadora y los derechos humanos, visto como eje sobre el lo instituido
originaria. 13 Mientras "el sujeto del poder constituyente está pre- tiene que ser el complemento, ya que son las tramas sociales que
supuesto anteriormente a su ejercicio (y sólo lo ejerce puntual- articulamos entre nosotros cada día y en cada espacio social, a
mente), la praxis instituyente su sujeto en la con- través de nuestras acciones y de las sociabilidades de nuestra con-
tinuidad de un ejercicio que hay que renovar sin cesar más allá vivencia, las que hacen continuamente las garantías y las efectivi-
acto creador y fundador". 14 Los sujetos coproducen reglas perma- dades de todas las condiciones que nos permiten ser sujetos que
nentemente, y con ellas, en su hacer continuo, generan lo común. viven una vida digna de ser vivida en cada momento de nuestra
Su soberanía es compartida, individual, colectiva y se construye a existencia.
cada momento. Derechos humanos son bienes relacionales de medios yaccio-
Esa idea de sujetos que se autoproducen mediante una praxis nes con los que se pueden satisfacer necesidades materiales y es-
procesual, relacional y articulada por tramas sociales y acciones pirituales. El goce y el disfrute de una vida digna de ser vivida son
conscientes es la que intento proyectar en este libro sobre dere- su propósito. La humanidad, formada por todo ser humano cor-
chos humanos. Por lo general, éstos se conciben a partir de pode- poral, concreto, con nombre y apellidos, sin excepciones, es quien
res constituidos y sus instituciones encargadas de reconocerlos y debe tener esa posibilidad. Las políticas públicas y las sentencias
garantizarlos con normas, procedimientos y personal burocráti- judiciales, allá donde existen, con sus medios deben complemen-
co. El Estado es el único actor que, por acción u omisión, puede tarse con el accionar individual y colectivo de la gente en la calle,
efectivizarlos en caso de que tenga infraestructura y medios. Los de la ciudadanía que se sensibiliza por una cultura de derechos
seres humanos nos subordinamos de manera dependiente a los humanos y la aplica porque expande, consolida y convoca espa-
poderes instituidos, ya que -supuestamente- sólo fuimos pode- cios donde todos son reconocidos y considerados sujetos y no ob-
res constituyentes cuando consensuamos el pacto social reflejado jetos. Los derechos se disfrutan yse pueden gozar en tanto bienes
constitucionalmente. Luego pasamos a ser destinatarios de nues- relacionales con la conjugación de actores y sujetos que actúan
tros gobernantes y, en términos jurídicos, nos convertimos sólo para hacerlos realidad de forma continuada. Desde esa praxis se
en potenciales violadores derechos humanos a quienes el ca- instituyen derechos, no sólo desde los aparatos gubernamentales,
rácter sancionador y protector del Estado ejecuta el peso de la ley judiciales, funcionariales o burocráticos. Todos participamos no
cuando deshacemos y vulneramos los derechos de otros ciudada- sólo en poder violar derechos potencialmente, sino en no violar-
nos. ¿Por qué no recuperar o visibilizar la dimensión no violadora los al hacerlos reales, factibles y efectivos a todo tiempo y en todo
de cada ser humano que reconoce, permite y hace desde una pra- lugar, sin inferiorizar ni vulnerabilizar a nadie ni impedir el dis-
xis permanente que todos seamos considerados sujetos con capa- frute, como sujeto, de lo sexual, lo socio-material, de la condición
cidad real para dotar de carácter a nuestras producciones sin infe- género, de lo espiritual y religioso, de lo étnico-cultural, de lo
riorizar, discriminar, marginar, explotar y oprimir a nuestros racial, de lo etario como menor de edad, mayor de edad o persona
semejantes? De la misma manera que todos podemos vulnerar de la tercera edad, etc. Esa dimensión no encapsulada en lo insti-
tucional y que es propia de la capacidad creativa humana de signi-
13 Ibid., p. 471. ficar y resignificar sus propios mundos y de apropiarse de las po-
14 Ibid., p. 505. sibilidades que produce solidaria y horizontalmente, en tanto
Derechos humanos 1'fZ\"TlrU~/lmr,es Introducción 15

Es más, la
mueve tanto fuera de (en lo económico, político,
pedagógico, lo religioso, etc.), como dentro de jurídico nor-
mado, en su seno, ya que como Y
das, fiscales,
policías, secretarios, garantías e ínter-escalar, que un con-
cen derechos humanos, no y dictar senten- multigarantista reconocimiento y protección en
cias para aplicarlos, sino, además, en función del trato que se los y así la de los dere-
a nuestros semejantes y fuera de los tribunales, y en rela- chos, antes de que sean violados, utilizando tanto las instancias
ción a cómo se construyen las relaciones humanas: sea desde di- estatales como permitiendo el despliegue de actuaciones en ins-
námicas de imperio y dominación con las que desde la verticali- tancias no estatales la sociedad civil, a partir del institu-
dad y las jerarquías unos tratan a otros como objetos o como seres yente popular crítico, emancipador y transformador.
inferiores, o desde dinámicas de emancipación y liberación, con En el capítulo segundo,16 en la línea del primer capítulo, junto
las que todos de manera horizontal y desde reconocimientos mu- a derechos humanos se incorpora un análisis del concepto de de-
'm/lr'r,rJr1rJ entendida como una forma de gobierno, pero también
tuos somos tratados como sujetos. La suma de todas esas instan-
cias y dinámicas acentúan los niveles de reconocimiento y reali- como un conjunto de acciones, conceptos y mediaciones que tie-
dad efectiva de los derechos. nen como objetivo posibilitar el poder del pueblo para el pueblo
La estructura del libro se divide en ocho capítulos: (demos), desde la lucha, la reclamación y la reivindicación de los
En el capítulo primero 15 se hace un análisis de los límites de la miembros de una comunidad o sociedad. El planteamiento inicial
posición predominante de los derechos humanos por ser, tal como parte del intento por explicitar algunas de las deficiencias, defec-
acabo de señalar, excesivamente normativista, procedimental, for- tos y falencias que ambas figuras (democracia y derechos huma-
malista y post-violatoria. Como complemento, se destaca la nece- nos) poseen en la época actual. Utilizo el paradigma de la simpli-
sidad de ampliar la mirada de los mismos (desde su práctica), rei- cidad y el de la complejidad elaborado por Edgar MorÍn debido a
vindicando la dimensión instituyente y creativa de todos los seres que derechos humanos y democracia son concebidos bajo lógicas in-
suficientes y estrechas en cuanto al reconocimiento y desarrollo
del principio moderno de agencia humana (entendido como aque-
15 Fue realizado con motivo del evento "Oficina sobre Conflitos Fun-

diários: Discussao de estratégias de luta através da Teoria Crítica dos Direi-


tos Humanos" organizado por el Centro de Direitos Econéímicos e Sociais 16 Fue publicado en la editorial Dykinson en el año 2016, en el libro

(eDEs) ell de noviembre de 2013, en el auditorio del Palácio do lVIinistério coordinado por Alfonso de Julios, Itinerarios constitucionales para un mundo en
Público Estadual en Porto Alegre/RS. Aparece como capítulo en el libro convulsión. En Brasil aparece en el libro coordinado por mí, Liziane Paixao
coordinado por Cristiano Müller, Os conftitos ftmdiários urbanos no Brasil: es- Silva y Carla Jeane Helfemsteller, intitulado Teorias críticas e direitos humanos:
tratégias de luta contra os despejos e empoderamentos a partir da teoría crítica dos contra o sofrimento e a injustifa social. La editorial es CRV, de Curitiba. Una
direitos humanos, editado en el 2014 por CDEs-Direitos Humanos. Asimismo versión inicial y más reducida salió en el2013 en México, por la Universidad
fue publicado en el año 2015 en el número 33 de la revista Derechos y Liber- Autónoma de San Luis Potosí, en el libro de coautorÍa con Juan Antonio
tades de la Universidad Carlos nI. Senent de Frutos, Teoría crítica del derecho. Nuevos horizontes.
Derechos humanos Introducción 17
1) not/?nCUlr
ma, autO!lOIll1a
sofo están muy tos protagonistas tanto como
presentes en este libro). aquello que las condiciones sistemas democráticos y constitucionales entendidos un
de posibilidad de este principio de agencia guarda relación con la punto de vista multigarantista, y 2) enfrentar desde distintas pers-
idea de derechos humanos y con la de democracia; por ello se in- pectivas o dinámicas de acción anti-heterárquicas o no hete-
tenta ofrecer un insumo que sirva para la mirada de ambos rárquicas (retomando el concepto de "heterarquia" de Ramón
conceptos, que nos permita reivindicar y demandar sus dimensio- Grosfoguel) sistemas relacionales, las sociabilidades y las espi-
nes creativas, imaginativas, antagonistas e instituyentes a partir de ritualidades de dominación que clasifican la realidad desde exclu-
la subjetividad popular. siones y discriminaciones de todo tipo. De lo que se trata, como
El siguiente capitulo!? da un paso adelante al incorporar, junto contrapartida, es potenciar y consolidar tramas sociales y rela-
a los derechos humanos y la democracia, las constituciones en el ciones horizontales de reconocimientos mutuos, de reciproci-
contexto de los estados constitucionales de derecho y en la época dades y solidaridades con las que todos seamos considerados -ma-
actual. A partir de una serie de hipótesis de trabajo, de procesos terial y fácticamente- sujetos plurales y diferenciados en lo racial,
que actualmente se desarrollan a nivel global y por medio de de- lo sexual y desde el punto de vista de género, desde la condición
terminados dispositivos e imaginarios, se denuncia y reclama la de clase, en lo etario, las creencias y/o espiritualidad religiosa,
manera en que, tanto los derechos humanos como las democra- etcétera.
cias y las constituciones garantistas protectoras de derechos fun- En el capítulo cuarto!8 parto de la importancia de enseñar de-
damentales, son acotados, limitados, reducidos y vaciados de con- rechos humanos en un mundo donde no hay una cultura suficien-
tenido en perjuicio de la mayoría de la humanidad, en beneficio te que apueste por ellos. La poca sensibilidad que existe, sobre
de una minoría poderosa y cínica que generaliza dogmáticamente todo a nivel institucional, reproduce ese imaginario estrecho al
los intereses del mercado capitalista como únicos criterios de ver- que ya he hecho mención. Por ello, se hace una propuesta criti-
dad. De manera propositiva, se ofrecen una serie de ideas que ca de co-educación liberadora -con sus metodologías y materias
podrían servir como instrumental de transformación. Para salir transversales- para destacar que no basta y no es suficiente ense-
de un imaginario hegemónico que desempodera y excluye de de- ñar derechos humanos desde ese prisma minimalista y iuspositi-
mocracias sin demócratas, de derechos humanos minimalistas, vista, pues no se trata únicamente de memorizar las normas na-
exclusivos y vaciados por medio de un nuevo modo de entender el cionales e internacionales que los reconocen, ni de conocer los
constitucionalismo desde el mundo de los negocios, las directri- procedimientos de garantías estatales que nos permiten reclamar-
ces de cambio sugeridas parten de dos elementos que son funda- los y demandarlos; es necesario partir de la idea de que si todos
mentales en derechos humanos y en la idea de democracia enten- (docentes y discentes, ciudadanos y ciudadanas) podemos ser po-
tenciales violadores de derechos humanos, también podemos ser
hacedores y constructores de éstos cooperativa y solidariamente, a
17 Este capítulo se realizó con motivo de la organización del Congreso del partir del modo en el que nos relacionamos y tratamos a nuestros
Conselho Nacional de Pesquisa e Pós-gradua\;ao em Direito (Conpedi) -
Universidad Nacional, Costa Rica (UNA) y la invitación que Fernando Anto-
nio Dantas de Carvalho me hizo para impartir la conferencia inaugural a fi- 18 Este trabajo fue realizado por encargo de mi querido amigo Alejandro

nales de mayo de 2017. Fue publicado en Abya-Yala. Revista sobre Acceso a Medici para un libro colectivo sobre educación en derechos humanos que
]ustifa e Direitos nas Américas 2, 2O17 . será publicado en Argentina, pero hasta la fecha (2018) no ha salido a la luz.
18 Derechos humanos Introducción
"V'uaH¿,[Link]" nues-
¡lp1'PlJ'1Ilf huma-
nos inter- por
disciplinaria. y de clase, la discriminación y las
En el capítulo quinto,19 con base en una crítica constructiva Entre otras cosas se la dificultad y la posi-
no-colonial e inter-cultural, se reflexionará sobre algunas de las bilidad que los sistemas punitivos poseen ~en el marco de apa-
paradojas y contradicciones del de derechos rentes Estados constitucionales de derecho- a la
humanos. De que se trata es ger La hipótesis es el dispositivo
una real y no-falsa idea dignidad universal que a todas inversión o reversión ideológica los derechos humanos (según
las culturas y a toda la humanidad o se trata de un concreto los conceptos Franz y consis-
de luchar, pensar y garantizar espacios de libertad y dignidad que tente en derechos vulnerando derechos
puede ser resignificado y complementado junto con otros modos manos, las clases más poderosas este mecanismo por me-
y procesos de reacción, emancipación y liberación que todas las dio del derecho penal y a través de todo el sistema punitivo para
culturas desarrollan en sus propias historias frente a distintos ex- consolidar un sistema de control y dominación estructural racial,
cesos de poder. Se abordarán algunos de los puntos ciegos que los clasista y de género (patriarcal) que, previamente, se encuentra
derechos humanos presentan como criterios y prácticas universa- establecido en el ámbito de la sociabilidad y las relaciones huma-
les y en relación a un plano intercultural. ¿Son los derechos hu- nas. Asimismo, se intentarán debatir las dificultades que los dere-
manos valores, principios, normas y procesos universa- chos humanos poseen como un posible mínimo ético común para
les a favor de la dignidad? o ¿sólo son producto de creación de diversas culturas, y de qué manera se pueden construir caminos y
una única cultura, la occidental moderna y capitalista que, ade- vías alternativas anti-hegemónicas, interculturales no-estatales y
más, se extiende por el mundo difundiendo e imponiendo una también estatales en materia penaL Se apuesta por un pluralismo
versión simplificada y reducida de derechos humanos por ser ex- jurídico de carácter emancipador y en el ámbito penal.
cesivamente normativista, formalista, individualista, estatalista y El capítulo séptimo fue realizado junto con mi compañera y
post-violatoria? cómplice de vida, Pilar Cruz Zúñiga. 21 Desde esa misma perspec-
En el capítulo sext0 20 se pretende exponer un conjunto de tiva ampliada de derechos humanos ya mencionada y defendida
reflexiones en torno al papel que el derecho penal posee como desde el principio, se pretende profundizar en el análisis del tra-
bajo doméstico como expresión una naturalización de relacio-
nes de dominación que afecta, de manera más general, en el mun-
19 Publicado en 2016 en el libro electrónico Direitos humanos na América
Latina, Multideia (Curitiba, Brasil) y organizado por Jackson da Silva Leal y
do del trabajo y en el contexto del capitalismo. Afirmamos que no
Lucas Machado. También aparece en la revista brasileña Campo Jurídico 1, hay un reconocimiento a la dignidad ni un respeto de los seres
vol. 3 (mayo, 2015). humanos pleno y como referente en el ámbito del trabajo dentro
20 Fue publicado como capítulo en el libro organizado por Paulo César de las sociedades capitalistas, pues se subordina y subsume a las
Correa Borges, Leituras de um realismo jurídico-penal marginal. Homenagem a
Alessandro Baratta, Cultura Académica, uNEsp-Franca y editado en 2012.
También aparece como capítulo ID en el libro que publiqué en coautoría con 21 Incluido en el libro coordinado por Paulo César Correa Borges, For-

Juan Antonio Senent de Frutos, Teoría crítica del derecho. Nuevos horizontes, en mas contemporlmeas de trabalho escravo (Franca, NETPDH / Cultura Academica,
el año 2013 en México y por la Universidad Autónoma de San Luis Potosí. 2015). También en el mismo año salió en la Revista de Direitos Fundamentais
También se publicó en Ecuador, en la Revista Umbral 4, vol. 1 (2014). e Democracia 17, vol. 17 (enero-junio).
Derechos humanos ln~jrllZI:1!nu:es 21
corazón a mi
como lllt:en:arnbllO amigo Marcos Roitman la ... ~.uVUH-,au
dinero y la maXImo existe por y a la que
LCRHU1L'-'U

un derecho al trabajo pleno con intenciones de considerar al ser gracias. A Marcos lo conocí en La Rábida, en la Sede Iberoameri-
humano como verdadero centro y referente desde crÍterios de cana de la Universidad Internacional de Andalucía hace ya 20 años,
dignidad y libertad. A partir esta afirmación, la precarización en el Programa de Maestría de Teorías Críticas de la Democracia
del derecho al trabajo por razones y que se y los Derechos Humanos en que
cupa por la satisfacción de necesidades humanas y por el reco- Joaquín Herrera como director, y yo como coordinador desde
nocimiento del valor y la valía del ser humano en su pluralidad, es 1995. Nunca olvidaré ese primer día intenso y enriquecedor en el
la antesala de la doble o precarización de otras expresiones que descubrí a una persona que conocía América Latina y sus en-
de trabajo más específicas, como el trabajo doméstico. Por se tresijos políticos, económicos, sociológicos e ideológicos como la
intentará demostrar de qué manera muchos tipos de trabajo do- palma de su mano. Desde entonces, la energía, sapiencia, coheren-
méstico, por sus condiciones precarias y desiguales, son a su vez la cia y compromiso me han servido de inspiración y orgullo. Tam-
antesala de expresiones laborales vejatorias y llegan a generar con- bién gracias a él pude conocer al ilustre Dr. Pablo González Casa-
diciones de trabajo forzado y condiciones análogas a la esclavitud. nova en Sevilla, en el marco del Programa de Doctorado de
Finalmente, en el capítulo octavo,22 con el tema de la migración Derechos Humanos y Desarrollo que codirigía con Joaquín en la
se pone a prueba la capacidad que los seres humanos tenemos de Universidad Pablo de Olavide de Sevilla. Don Pablo (tal como Mar-
ser solidarios y, de manera coherente, estar dispuestos a tratar a cos siempre lo llama) es fuente de coherencia, lucha, sabiduría y
nuestros semejantes con dignidad. Lamentablemente, y tal como ejemplaridad crítica en todos los sentidos. Ambos han sido, en par-
se están desarrollando los acontecimientos, con la inmigración se te, culpables de que yo haya dejado de ser euro céntrico para poder
nos presenta una de las paradojas del discurso universalista de los llegar a ser latinoamericanocentrado, y no "latinoamericano-céntri-
derechos humanos que también se trata en capítulos anteriores, co", según la expresión del filósofo argentino Eduardo Grüner.
asentado en un plano teórico, valorativo y discursivo maravilloso Ya termino. Son muchos los amigos y amigas que a uno y otro
de inclusiones abstractas, pero basado en un contexto práctico, de lado del charco me han hecho sentirme un anónimo soberano en
convivencia y relacional abyecto de exclusiones concretas cimen- mi caminar junto a mis semejantes. Gracias a tod@s por hacerme
tadas en sociabilidades desiguales y discriminaciones raciales, et- crecer y por permitirme ser más que lo que las instituciones dicen
noculturales, sexuales, de género, clasistas y etarias. Cada día com- que soy, y por posibilitarme sentir que soy menos que lo que mi
probamos cómo Occidente y sus ideales de dignidad humana se ego me dicta, principalmente cuando la vanidad entra a escena y
mueven enfermizamente en una bipolaridad no sólo psicológica y genera el riesgo de desoxigenarme. De entre todos mis amig@s,
epistemológica, sino también cultural y práctica. está a la cabeza Pilar Cruz Zúñiga, amor verdadero e interlocuto-
ra de vida y experiencias. Tú siempre eres y serás quien realmen-
te me hace tener fe en lo infinito de la vida, pese a mi condición
22 Fue publicado en el libro Migrafoes e trabaho, editado en Brasilia por el
contingente. Ni la eternidad podrá expresar mi agradecimiento.
Ministerio Público do Trabalho en el año 2015 y organizado por Erlan José
Peixoto y Renata Coelho. La obra es fruto del Simposio Internacional de Migra-
ciones y Trabajo celebrado entre el26 y 27 de mayo de 2014, y al que fui invitado En Sevilla, a 25 de julio de 2018
para dar una conferencia. También ha sido traducido al portugués en la Revista da
Facultade de Direito de la Universidad de Goiás [1, 39 Gunio, 2015)].
1

JCL'_.HUI~ DE DERECHOS HUMANOS FRENTE A SU


UNA BIPOLARIDAD NORMALIZADA

Cuando se se piensa y se actúa en nuestros contextos


culturales sobre realidades relacionadas con derechos humanos,
nos encontramos con una anomalía que, normalmente, no sole-
mos enfrentar, y cuando lo hacemos, nos topamos con una serie
de límites, obstáculos culturales, sociológicos, relacionales, sim-
bólicos e institucionales que son difíciles de superar. Es ya común
y aceptar la diferente dimensión entre la teoría y la
tica de los derechos humanos. Esta fractura dual se agrava ante la
solidez de una sensibilidad social asentada sobre una manera de
concebirlos a partir de una especie de bipolaridad no sólo mental,
sino también cultural.
Por un lado, estamos de acuerdo con la importancia que tie-
nen los derechos humanos, el efecto positivo y encantador que
poseen porque simbólicamente sirven para legitimar la justicia de
los estados civilizados, constitucionales y democráticos. Discursi-
vamente casi todo el mundo está convencido de lo necesarios que
son para que principios como la dignidad humana, la libertad y la
igualdad sean garantizados en cualquier comunidad que los res-
peta. Pero, por otro lado, somos conscientes de lo difícil que re-
sulta cumplirlos en el día a día, en la práctica y, lo que es peor, que
sean garantizados en determinados espacios sociales como pue-
den ser el ámbito doméstico o los mundos de la producción, el
trabajo y/o el mercado. Incluso individual y colectivamente nos
fragmentamos y nos dividimos en nuestras identidades al defen-
der alegremente la universalidad de los derechos humanos con
discursos de inclusiones abstractas, pero sobre la base trágica y
Derechos humanos Crítica a una anestesiada de derechos humanos

SlCO por
sa y lo que se el
concepto de ciudadanía. mundo tiene en la cabeza la de que es muy diferente
Nos movemos en una que nos permite respetar y la teoría y la práctica de los mismos. Este abismo se considera
reconocer los derechos en unos casos y, por presumir alegre- indiscutible y muy difícil de superar. Mucho se ha escrito y se ha
mente que somos civilización, pro- sobre las posibles causas este ra-
greso y de esperanza para la y, simultáneamente justi- zones propias la perversa o bondadosa condición humana, pa-
ficar el incumplimiento los derechos en otros casos o, incluso, sando por motivos de madurez cultural y originalidad civilizado-
ignorar y desconocer la existencia de otros derechos cuando afec- ra, hasta por causas socioeconómicas y/o relacionadas con el
tan a determinados colectivos que son prescindibles por razones grado de desarrollo que se precisa obtener para poder hacerlos
de Estado, de seguridad, de fuerza mayor, por motivos sexuales o efectivos. No obstante, sin que sean descartables ni desmerecedo-
por criterios de desarrollo o de competitividad establecidos por el ras estas razones, cierto es que pocos son los estudios que par-
sistema económico y mercantil propio de nuestras sociedades ca- ten de la premisa de que quizá esta separación entre lo dicho y lo
pitalistas. Incluso esa condición cultural bipolar y dicotómica se hecho, entre el plano del ser y del deber ser, reside también, en un
complementa con una "actitud autista",l la cual, entre inacciones alto porcentaje y con un alto grado de responsabilidad, en nuestra
y omisiones, tolera el sufrimiento humano de muchos inmigran- propia manera de pensar derechos humanos. 2 A lo mejor es que
tes y/o mujeres agredidas y violentadas, la impunidad de los auto-
res de delitos de cuello blanco y la criminalización de colectivos 2 Algunos ejemplos: H. Gallardo, Política y transformación social. Discu-
que intentan luchar por la vulneración de los derechos que guar- sión sobre derechos humanos, Quito, Tierra Nueva, 2000; id., Siglo XXI: militar
dan relación con el disfrute de una casa, el uso y la posesión de la en la izquierda, San José, Arlekín, 2005; id., Siglo XXI: producir un mundo, San
tierra, una sanidad pública universal o un trabajo digno. José, Arlekín, 2006; id., Derechos humanos como movimiento social Bogotá
Bipolaridad separadora que también se manifiesta en un plano Ediciones desde abajo, 2006, e id., Teoría crítica: matriz y posibilidad de derecho;
humanos, cit. J. Herrera Flores (edit.), El vuelo de Anteo, Bilbao, Desclée de
más iusfilosófico, como sucede entre el principio de legalidad y el Brouwer, 2000, e id., Los derechos humanos como productos culturales. Crítica del
principio de justicia. Cuando interesa o conviene, bajo el marco humanismo abstracto, cit. A. Médici, El malestar en la cultura jurídica. Ensayos
de la legalidad se justifican injusticias como sucede sistemática- críticos sobre políticas del derecho y derechos humanos, Editorial de la Universidad
mente en Europa y Estados Unidos con el tema de la inmigración, de La Plata, 2011, e id., La constitución horizontal. Teoría constitucional y giro
o en los casos en los que se defiende una concepción absoluta de decolonial, Centro de Estudios Jurídicos y Sociales Mispat - Facultad de De-
recho de la Universidad Autónoma de San Luis Potosí, 2012. J. Galtung,
propiedad privada avariciosa y concentrada; y cuando la legalidad
Direitos humanos, uma nova perspectiva, Lisboa, Instituto Piaget, 1998. J. A. de
es un obstáculo, la fuerza compulsiva de los hechos es un consue- la Torre Rangel, Iusnaturalismo histórico analógico, México, Porrúa, 2011. A.
lo o legitima cualquier sacrificio de vidas humanas o de derechos Rosillo, Los inicios de la tradición iberoamericana de derechos humanos, Aguasca-
declarados y/o dignos de ser reconocidos como universales. lientes - San Luis Potosí, Centro de Estudios Jurídicos y Sociales Mispat _
Facultad de Derecho de la Universidad Autónoma de San Luis Potosí, 2011.
B. de S. Santos, Direitos humanos, democracia e desenvolvimento Sao Paulo
1 Término tomado de Salo de Carvalho en su intervención en las J oma- Cortez Editora, 2013. J. A. Senent de Frutos (ed.), La lucha p;r la Justicia:
das Hispano-Brasileñas sobre Criminología, Teoría Crítica y Derechos Hu- Selección de textos de Ignacio Ellacuría (1969-1989), cit. VVAA., Teoría crítica
manos, celebrada el 14 de febrero de 2O14 en la F acuItad de Derecho de la dos direítos humanos no ségula XXI, Porto Alegre, Editora Universitária da
Universidad de Sevilla. Pontificia Universidad e Católica do Rio Grande do Sul (EDIPUCRS), 2008.
Derechos humanos 117."1Tté'JOIpn1p Crítica una cultura anestesiada de [Link],nfJ\ lJ'um:an,05
en

estos
entender y
na sin más pretensiones que lograr una mayor coherencia en
universal socio-históricamente producido, y que hace el juego a
se intereses particulares de quienes más les que eso sea
nos conviene mante- por personales, por intenciones y de po-
y una o porque están convencidos de que la vida sólo puede organi-
exista, demasiado zarse por de jerarquías y clasificaciones
da y simplista, que tanto en la superficie como en el convie- son superiores y merecen condición a
ne a quienes, realmente, prefieren convivir incumpliendo, destru- otras que, por considerarlas inferiores y perdedoras, merecen ser
yendo y/o ignorando derechos humanos o, como númmo, bajo una tratadas con desprecio.
lógica normalizada de inclusiones abstractas y exclusiones estruc- Asimismo la poca cultura que existe sobre derechos humanos,
turales, sólo los reconoce a unos grupos o colectivos y los desco- que es excesivamente formalista y técnica al circunscribirse a cir-
noce a otros diversas circunstancias muy relacionadas con lo cuitos judiciales, resulta ser tan extremadamente re ductiva insu-
racial, lo sexual, lo genérico, etario, la condición de clase y/o la ficiente y estrecha que, de manera voluntaria y/o involu~taria,
capacidad o discapacidad psíquica y física. termina por reforzar y hacer hegemónica esa separación entre lo
Incluso yendo más allá, a de un modo concreto de en- que se dice y lo que se hace en materia de derechos humanos.
tender derechos humanos, a través de su casi exclusiva dimensión Por esta razón, se hace necesario señalar algunas pistas para arti-
institucional se nos enseña una idea tan restringida y tan reducida cular y defender una concepción mucho más compleja, relacio-
que, al final, acaba por desempoderarnos a todos los seres huma- nal, sociohistórica y holística que priorice a) tanto las propias
nos, quitándonos nuestra dimensión instituyente, individual y co- prácticas humanas, que son la base sobre la que realmente se ha-
lectiva, nuestra cualidad soberana de significar y resignificar la cen y deshacen, construyen y destruyen derechos y sobre las cua-
realidad, porque con esa concepción oficializada y extendida que les se inspiran y elaboran las teorías; b) como la propia dimen-
limita derechos humanos a instancias teóricas, normativas, burocrá- sión creativa e instituyente de los seres humanos plurales y
ticas e institucionalizadas, no se nos reconoce realmente en nues- diferenciados, quienes son los verdaderos sujetos y actores pro-
tra capacidad para dotar de carácter a nuestras propias produccio- tagonistas. Esto es lo que intentaremos hacer a continuación:
nes culturales, políticas, étnicas, sexuales-libidinales, económicas primero explicitaremos ese imaginario simplista y anestesiado
y jurídicas con autonomía, responsabilidad y auto estima en todos predominante para que, con posterioridad y en segundo lugar,
aquellos espacios y lugares sociales en los que se forjan las mismas visualicemos otro posible modo mirar, entender y conceptua-
relaciones humanas, como son el mundo del trabajo, de la pro- lizar derechos humanos y así recuperar dimensiones que poten-
ducción y el mercado, las esferas doméstica, comunitaria y la cien un imaginario más activo, coherente y despierto, acorde con
ciudadanía. una práctica que debe ser el sostén y fundamento su rica y
Esta distancia entre la teoría y la práctica que damos como compleja realidad.
natural e indiscutible es una de las razones que justifican la indo-
lencia y la pasividad a la hora de construir (o destruir) día a día y
humanos Critica una cultura anestesiada de derechos humanos
28
PARADIGMA SIMPLIFICADO DE DERECHOS HUMANOS:
nes o consecuencias que vamos a
ENTRE LO LO Y LO POST- este autor,
VIOLATORIO
al menos, a cinco a) a la social;
b) a la reflexión filosófica o dimensión teórica y doctrinal; c) al
Generalmente, cuando se habla de derechos humanos se suele reconocimiento jurídico-positivo e institucional; a la eficacia y
acudir a una idea de los mismos basada en las normas jurídicas, en la efectividad jurídica que guardan relación con el sistema de ga-
las instituciones con el Estado a la cabeza y en ciertos valores que rantías, y e) a la sensibilidad sociocultural y popular. 3
le dan fundamento (tales como la dignidad, la la igualdad estos distintos elementos, observaremos cómo nues-
y la solidaridad) y que están o bien basad~s en la mism~ cond~ció~ tro imaginario oficial y más difundido sólo se fija en alguno de
humana o bien reflejados en sus producclOnes normatlVas e ms~­ ellos, fortaleciendo esa cultura generalizada pasiva, conformista e
tucionales. Derechos humanos son aquellos derechos reconoCl- inactiva. Son los siguientes: la dimensión normativa e institucional;
dos tanto en el ámbito internacional como nacional, por las cons- la dimensión teórico-filosófica y la eficacia jurídico-estatal con su
titu~iones, normas fundamentales, cartas magnas, tratados y sistema de garantías judiciales. Como resultado, sólo poniendo la
declaraciones basadas en valores e interpretadas por una casta de mirada en ellos, desconsideramos u otorgamos escasa importancia
especialistas. Sin ser éstas dimensiones negativas, y ~eniend? todas a ámbitos fundamentales que sirven para extender una sensibilidad
ellas muchas consecuencias positivas porque son mstanClas que activa, participativa, transformadora, sociohistórica y práctica de
legitiman un conjunto de luchas sociales c~yas reivindi~a~iones se derechos, como son la lucha social, ya sea en su vertiente de movi-
objetivan, no obstante cuando se absolutlzan com~ urucos ele- mientos sociales, o bien a través del esfuerzo individual y cotidiano
mentos de los derechos humanos, acaban por potenCIar una cultu- de cada ser humano y sin reducir la lucha a un único acto puntual
ra burocrática, funcionarial y normativista que reduce y encorse~a y originario; la eficacia no jurídica y la eficacia jurídica no estatal
su fuerza constituyente, ya que nuestros derechos, desde la totah- traducida en sistemas de garantías tanto jurídicas como sociales,
zación de esas dimensiones, únicamente se garantizan cuando una políticas y económicas; así como la cultura y sensibilidad popular.
norma los positiviza y cuando un cuerpo de [Link] [Link]- Elementos todos ellos que son básicos para poder entenderlos me-
cientes al Estado los hace operativos entre reflexlOnes doctrmales jor y ponerlos más coherentemente en práctica. Estos insumos in-
de apoyo, dándoles curso a través de ga~an?~s concretizadas ~or fravalorados nos pueden permitir superar y/o enfrentar esa separa-
medio de políticas públicas y sentencias JudIClales. Desde esta op-
ción sistemática existente entre lo que se dice y lo que se hace sobre
tica instituida de los derechos humanos, se delega íntegramente
derechos humanos, y que impide desarrollarnos como sujetos au-
en determinados especialistas, técnicos e intérpretes, la capa~ida~
tónomos y diferenciados en lo individual y en lo colectivo.
de saber si estamos o no protegidos cuando se viola nuestra dlgru-
Con respecto a los elementos supervalorados, o que siendo
dad nuestra libertad o nuestras condiciones de vida y, además,
parte de una estructura más compleja se convierten en la única
tendemos a reducir su efectividad sólo cuando un tribunal posee la
sensibilidad interpretativa para garantizarlos. Asimismo, tenem~s
la sensación de que la existencia de un derecho humano se maru- J Véase H. Gallardo, Derechos humanos como movimiento. o., cit. y Teoría
fiesta y aparece en el instante en el que es ~[Link] o vulnerado, crítica: matriz y posibilidad... , cit.
hecho que permite la apertura de los procedlmlentos desarrolla- El concepto de "derechos humanos" entendido en perspectiva crítica, y
dos en los circuitos de la administración de justicia. concebido como "procesos de apertura y consolidación de espacios de lucha
Este carácter instituido, delegado, funcionarial y post-violato- por la dignidad humana", se lo debemos en gran parte a Joaquín Herrera
consciente e inconscientemente, conlleva varias implicacio- Flores, cuya huella difícilmente será borrada.
Derechos humanos I."trt1J"P'Y1U Cr"ítica a una cultura anestesiada de IU""cpl"."lm uUlnUlW\ 31
a la
por
y concretos que tienen
poco se practica en materia derechos humanos-, ~v"U~'JJV en entes superiores e hipostasiados, estáticos e
hay que decir lo siguiente: no afectados por el paso del ni por la contingencia
humana. Gran parte de la ciencia jurídica piensa que concep-
tos fundamentales del tienen el presupuesto de que son
y dadas, que captar e individualizar la
"esencia en cuanto , como si se tratara de una "cosa . Se
tiene la manía, con llegar a definir los conceptos jurídicos,
Comúnmente, y desde un plano teórico, los derechos como el en este caso, en de "esen-
nos suelen asociarse y conocerse por lo que a lo largo de la historia cias". Incluso con sus propias palabras
nos han dicho y nos dicen determinados pensadores o filósofos
ilustres. Autores y autoras como John Locke, Francisco de Vito- parece que la realidad no puede ser conocida, vivida, poseída, domi-
ria, Rousseau, Thomas Hobbes, Immanuel Kant, Karl Marx, nada en su totalidad (y, por lo tanto, en su complejidad) si no es
Norberto Bobbio, Ágnes Heller, Luigi Ferrajoli, Jürgen Haber- descompuesta en partes y privilegiando uno u otro aspecto sobresa-
mas, Iris Marion Young, Gregorio Peces Barba, Enrique Dussel, liente de ella [... ] mediante conceptos o símbolos destinados a oCUc.
Antonio Pérez Luño, Ingo Wolfgang Sarlet, Celia Amo- par su puesto. Conceptos que llegan a ser a un tiempo instrumento y
rós, Judith Butler, Javier Muguerza, Boaventura de Sousa Santos, objeto de nuestro conocimiento. 5
Alda Facio, Catharine MacKinnon, Amartya Sen y tantos otros/
as, son algunas de las mentes lúcidas que han hablado sobre dere- Algunas explicaciones de este prejuicio ontológico de priori-
chos humanos y han aportado ideas sugerentes sobre los mismos, zar la teoría y la reflexión por encima de las prácticas terrenales y
haciéndonos crecer para inspirarnos y orientarnos en nuestro es- materiales, los conflictos, las relaciones de poder y los procesos
pacio vital y existencial, al menos en los lugares en donde sus dis- sociales se deben a un problema mayor: a la tendencia que la ra-
cursos y teorías llegan (generalmente y por lo común, en los cir- cionalidad occidental tiene a nivel estructural de abstraer e idea-
cuitos académicos y universitarios). El problema no radica en las lizar la realidad, separando los objetos que analiza como si tuvie-
iluminadoras reflexiones que sobre los mismos nos aportan a ran vida fuera del mundo en el que habitan en el momento que
quienes podemos formar parte de la cultura jurídica, sino en el son nominados científica y filosóficamente. El propio Orestano,
hecho de pensar que son ellos o ellas, los filósofos o especialistas, refiriéndose a las representaciones de los juristas sobre las realida-
quienes los crean con sus teorías, olvidando, omitiendo o despla- des concretas, las aborda como "nociones abstractas", con un ca-
zando el detalle de que la realidad de los derechos humanos siem- rácter selectivo y parcial con respecto de la totalidad de cada ex-
pre excede a la teoría, ya que, independientemente de la posición periencia. Pese a que el acto de simplificar es consustancial al ser
ideológica o filosófica que se tenga, derechos humanos son pro- humano, si lo hacemos a todos los niveles y todas las escalas desde
ducciones socio-históricas y procesos relacionales generados por
actores sociales sobre los que y sobre quienes se teoriza, en con-
4 R. Orestano, Introducción al estudio del Derecho Romano Madrid Uni-
textos culturales y espacio-temporales complejos, concretos y versidad Carlos III - BOE, 1997, pp. 417-418 Y428-429.' ,
particulares. 5 ¡bid.
32 Derechos humanos znstztíU1!t~n Crítica a una cultura anestesiada de flP,rPr,~nc flU:J'YW,'WII' 33
socioeconómicos y culturales que lo
que la
a una de sus consciente e al siste-
abstrayendo e idealizando el sustituyéndolo por nuestras v~'UH,UH,'UH_'-
que nos envuelve, obliga a las personas a com-
propias producciones (como el mercado, el Estado, el dinero, el determinada manera a y
valor de cambio, los valores y/o principios como la libertad o la normas que están por encima de ellas, imposibilitando el desarro-
igualdad, las ideologías y las teorías), todo lo que el ser humano, otros modos mirar basados en prácticas y experiencias
en tanto sujeto, crea y fabrica como termina convlrtlel:lG 0-
1
socio-culturales plurales y diferentes a defendida e im-
se en una instancia superior, en un fetiche idolatrado. Pasa a ser puesta por la perspectiva que se y que pertenece o benefi-
de objeto a un sujeto con un valor mayor que nosotros, quienes cia a determinados grupos de frente a otros.
pasamos a ser objetos inferiorizados en nuestra condición corpo-
ral y carnal. Dejamos de tener protagonismo al otorgárselo y tras-
pasarlo a aquello que generamos, creamos y producimos para e
hacer de nuestra existencia una vida digna de ser vivida.
Evidentemente, las aportaciones doctrinales, teóricas y filosó- Asimismo, tal como ya se ha señalado, una faceta importante
ficas -muchas de ellas ejercidas en instancias privilegiadas y ale- de los derechos humanos es su proceso de institucionalización y
jadas de lo social y lo popular- nos ofrecen mapas mentales con reconocimiento normativo tanto a escala nacional como interna-
los que poder comprender y orientarnos sobre elementos y carac- cional. Cuando movimientos sociales como el de la burguesía en
terísticas que forman parte o giran en torno los derechos hu- el proceso de conformación de las sociedades modernas (paradig-
manos, pero siempre como complemento y apoyo a las reales ex- máticas son las revoluciones inglesa, estadounidense y francesa),
periencias de quienes los gestan, los demandan, los reivindican, o como el movimiento obrero en el siglo XIX y los movimientos
los construyen y los destruyen con acciones, relaciones, medios, de las mujeres y los indígenas en el siglo xx con sus antecedentes
luchas, conflictos, disensos, consensos, determinaciones y media- en el pasado, se levantaron para reivindicar mayores espacios de
ciones concretas, que son la base de sus contenidos avalados o no libertad y denunciar distintas formas de exceso del poder (econó-
avalados con libros, manuales, artículos y opiniones. modo de mico, cultural, étnico, libidinal, etc.), el objetivo del reconoci-
pensar, ya sea en su versión iusnaturalista centrada en valores casi miento constitucional y jurídico se hizo crucial para objetivar sus
entendidos como datos o esencias, ya sea iuspositivista centrada en demandas. De ahí la importancia que tiene la dimensión jurídi-
la norma jurídica y la autoridad que la crea desde criterios jerár- co-positiva de los derechos humanos. Muchos son los colectivos
quicos, o ya sea garantista, otorgando contenidos valorativos a los que luchan por este tipo de reconocimiento que objetiva sus rei-
ordenamientos jurídicos por medio de las constituciones y sus vindicaciones, pero el darle una excesiva importancia hasta consi-
derechos fundamentales que sólo los jueces pueden definir, puede derarlo el único camino posible provoca varias consecuencias
inspirarnos e influimos positivamente, mediatizando y condicio- negativas, entre las que destacan, por un lado, el blindaje de cuá-
nando parcelas de la realidad. No obstante, cuando determinada les son los derechos que merecen la categoría de ser tratados
concepción intenta sustituir a ésta, las consecuencias pueden ser como fundamentales y cuáles son los que no la merecen, impi-
contraproducentes, como, por ejemplo: esencializar, absolutizar, diendo y limitando la dimensión histórica, inconclusa y abierta de
descontextualizar y deshistorizar los procesos relacionales y de los mismos y su multifacética opción de que puedan existir sin
existencia contingentes y finitos, juntos con sus sujetos, que con- que sea necesaria una norma que los convierta en reales por ser
Derechos humanos Crítica a una cultura estática y anestesiada de dercechos humanos 35
6
vestidos formal e institucionalmente. De esta manera se omiten con sentencias Segui-
otros procesos por la que no el
formato del reconocimiento y normativo y que se objeti-
van con otro tipo de instancias no encuadradas en el parámetro
occidental y burgués del Estado-nación. Muchos son los pueblos
que reivindican sus derechos desde marcos y expresiones no esta-
tales que mejor se visualizan desde un paradigma pluralista del
derecho y crítico con el monismo jurídico. pluralismo jurídico con la reflexión teórico-filosófica y doctrinal, además
en su versión emancipadora y desde abajo puede ofrecer una di- reconocimiento normativo descrito, nuestro imaginario oficial lo
mensión reguladora no cerrada de la convivencia social y comu- suma y lo complementa con la eficacia y la efectividad jurídica de
nitaria, que puede manifestarse de una manera más abierta y derechos humanos que, por lo general, suele ser el único y princi-
flexible a la acción individual y colectiva de los miembros de una pal recurso al que se acude para garantizarlos y concretizarlos. Que
sociedad, siendo menos rígida que la ofrecida por las normas ju- haya tribunales de justicia a los que acudir para denunciar, y Estado
rídico-estatales. 7 de derecho para proteger los derechos fundamentales no es algo
Por otro lado, otra consecuencia perjudicial es una eficacia mi- que haya que despreciar; todo lo contrario. Pero centrar nuestro
nimalista, reducida e insuficiente, ya que la materialidad y la prác- imaginario sólo en estos tres elementos, sobredimensionándolos
tica real de 10 prescrito sólo se obtiene siguiendo el molde de como exclusivos, tiene efectos dañinos para la mayoría de la huma-
opciones y posibilidades procedimentales establecidas por las nidad. Para demostrar lo que estamos diciendo, sólo tenemos que
normas que se hacen operativas únicamente si hay algún funcio- fijarnos en este ejercicio de reflexión que va en la línea apuntada
nario u operador jurídico Quez, fiscal, promotor o procurador) antes: ¿cuántas violaciones a los derechos humanos suceden todos
que, teniendo sensibilidad, intenta hacer real lo dicho por el or- los días en el mundo o en los Estados que se dicen "de derecho"?
denamiento, interpretándolo y aplicándolo con conciencia de Seguro que muchísimas, incalculables. ¿Cuántas de esas violacio-
efectivizar los derechos reconocidos y a través de medios adecua- nes son atendidas judicialmente, con sentencia favorable y, además,
dos. Esto se percibe mejor si observamos el desproporcionado efectiva? Seguro que, siendo generosos, la proporcionalidad es de
porcentaje que existe entre el número de violaciones que todos un 99% de violaciones, y un 1%. Paradójicamente es esta cultura
los días suceden en un Estado constitucional de derecho y cuántas en torno a los circuitos judiciales la que se nos enseña en las facul-
de esas violaciones son atendidas en su integridad con los distin- tades de derecho y de la que los medios de comunicación se hacen
tos tipos de garantías que se establecen como respuesta institucio- eco. Lo más irónico es que somos conscientes de estas insuficien-
nal paliativa, reparadora y resarcitoria. Es irrisorio el porcentaje cias y carencias. Por tanto, algo pasa cuando nuestro imaginario
camina por paisajes tan pequeños y tan desproporcionados en ni-
veles de eficacia. Si se observa bien, resulta curioso comprobar que
6 Véase sobre las respuestas antiinflacionarias de derechos humanos, D. circunscribimos derechos humanos a una simple reivindicación o
Morondo Taramundi "Anti-retórica y minimalismo de los derechos huma- demanda judicial interpuesta ante los tribunales de justicia, una vez
nos", en E. Fernández García y J. Ignacio Martínez García (eds.), Los derechos
que los mismos han sido violados. Nos educan para ese 1% de
en el contexto ético, político y jurídico, Valencia, Tirantlo Blanc, 2013, pp. 121 Yss.
7 A. C. Wolkmer, Pluralismo jurídico. Fundamentos de una nueva cultura
atención exitosa y para nada más. Luego, también, como ya antici-
del Derecho, Sevilla, Mad, 2000; y B. de S. Santos, Sociología jurídica crítica. pamos, solemos defender una concepción pos-violatoria de dere-
Para un nuevo sentido común en el derecho, Madrid, Trotta-ILSA, 2009. chos humanos ignorando o haciendo poco caso a la dimensión
Derechos humanos instituyentes Crítica a una cultura estática y anestesiada de dercechos humanos 37
pre-violatoria. humanos parecen existir a

no
menSlOn su que se construye o se destruye antes nos, y como vehículo que responsabilidades
acudir al Estado y que pasan por circuitos que exceden la juridici- No obstante, el permanece, pues en la
dad estatal legislativa, ejecutiva y judicial. ces estas organizaciones actúan de manera p?ternalista. Con todo
Asimismo, la reducción de los derechos humanos a tan sólo se crea una situación de subordinación y supeditación estruc-
normas, instituciones y teorías, una personas y ciudadanos a las decisiones y acciones
por sustitución en el conjunto los mortales que se centra en el de quienes representan a los poderes legislativo, ejecutivo y judi-
absoluto protagonismo adjudicado a los funcionarios la admi- cial o a una ONG más o menos La ciudadanía y los mo-
nistración de cada Estado y a los especialistas (operadores jurídi- vimientos sociales pierden todo protagonismo en su capacidad de
cos profesionales) encargados de interpretar las normas. Óscar significar y resignificar sus derechos.
Correas lo explica a partir del derecho subjetivo que un tercero En este sentido, los derechos humanos aparecen como instan-
(el funcionario) proporciona a los ciudadanos como mediador y cias instituidas, separadas de sus procesos socio-históricos de
facilitador de las facultades que éstos poseen. En concreto, los de- constitución y significación. Las garantías se reducen a lo jurídi-
rechos humanos son conceptualizados por la doctrina como dere- co-estatal, bien a través de políticas públicas o por medio de sen-
chos subjetivos que requieren la existencia de unas normas que tencias judiciales, y se piensa que el derecho estatal es la única
impongan obligaciones a algunos funcionarios para que nos faci- instancia salvadora de la insociabilidad humana. Se deslegitima,
liten las facultades reconocidas en los derechos humanos norma- así, la capacidad de la sociedad civil para implementar sus propios
dos. Como nacieron con el Estado moderno, representando a la sistemas de garantías que, dentro o fuera del marco legal, prote-
organización política y normativa de la Modernidad, este marco gen y defienden derechos históricamente conquistados pero debi-
institucional implicó, para legitimarlo, toda una estrategia discur- litados por diversas circunstancias y nuevos derechos que el orden
siva por la que el orden jurídico estatal expropió el protagonismo político y económico no quieren reconocer por la amenaza que
de la sociedad civil. Desde entonces, se le encargó a un grupo de suponen para el orden de poder establecido. A ello se suma el
funcionarios responsables del monopolio de la fuerza legítima la recorte de la capacidad soberana popular por medio de un con-
tarea necesaria para que la sociedad se reprodujera cuando se alte- cepto también restrictivo de "democracia", que la reduce a una
raran las relaciones mercantiles formadas por individuos propie- representación partidista y elección en las urnas bajo la base de
tarios, evitando así aquellas conductas indebidas para el mercado una abisal separación entre los gobernantes que mandan y los go-
capitalista. Para ello, la estrategia discursiva del Estado moderno bernados que se limitan a obedecer. 9 En el capítulo segundo se
destruyó y disolvió las relaciones comunitarias, principalmente profundiza en esto.
los medios con los que los individuos se relacionaban entre sí El efecto expropiatorio y de secuestro tanto de la capacidad de
como sujetos vivos y empoderados. Herencia que llega hasta lucha constituyente popular como de la acción social y cotidiana
nuestros días de manera más pronunciada. 8

9 Véase D. Sánchez Rubio, "Una perspectiva crítica sobre democracia y


8 Véase Ó. Correas, Acerca de los derechos humanos. Apuntes para un ensayo, derechos humanos", en id. y J. A. Senent de Frutos, Teoría crítica del derecho.
México, Coyoacán - Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), Nuevos horizontes, San Luis Potosí-Aguascalientes, Universidad Autónoma
2003, pp. 24 Y ss. de San Luis Potosí - Centro de Estudios Jurídicos y Sociales Mispat, 2013.
38 Derechos humanos instituyentes Critica a una cultura anestesiada de derechos humanos 39
se manifiesta en la criminalización de namientos jurídicos y
y a tanto a
normativizados, pero no efectivizados estatalmente (como el de- como se imprescindible
recho a una vivienda, el derecho a la tierra, la función social la con una sensibilidad de la cultura jurídica por los derechos en sus
propiedad o el derecho al trabajo), así como tambiénccon el des- procesos interpretativos, pero no hay que el exclusivo y el
prestigio y la mala prensa de las luchas instit-uyentes por nuevos o único protagonismo a estas dimensiones teóricas y jurídico-posi-
ancestrales derechos no normativizados constitucionalmente, tivas. Se vuelve necesario reiterar que aunque son importantes y
pero legitimados por su justicia a la materialidad diferen- necesarias las dimensiones filosófica, institucional y de efectivi-
ciada de condiciones de existencia e identitarias (por ejemplo, de- dad jurídico-estatal y garantista de los derechos humanos, son
terminados derechos colectivos de naciones y pueblos indígenas o insuficientes. Por esta razón hay que ampliar la mirada a otras
derechos ambientales y derechos sexuales). parcelas, las cuales serán señaladas en el próximo apartado.
Ante este panorama y tras esta evidencia, algo sucede cuando
nuestro imaginario se mueve dentro de unos esquemas que no
cuestionan las limitaciones de una forma de pensar ni de entender POR UNA CULTURA INSTITUYENTE, MULTIGARANTISTA E
derechos humanos con sus consecuencias prácticas. Si resulta que INTERESCALAR DE DERECHOS HUMANOS
nos conformamos con que sean los especialistas en derecho, los
operadores jurídicos y, en último caso, los tribunales de justicia de Frente a esta concepción excesivamente jurídico-positiva, es-
ámbito nacional o internacional quienes nos digan cuáles son tatalista, formalista, post-violatoria, instituida y delegativa, baña-
nuestros derechos y, además, resulta que sobredimensionamos y da bajo una cultura atomista e individualista, vamos a intentar
sólo nos preocupamos por la etapa o dimensión post-violatoria de ofrecer, desde la teoría que siempre abstrae, pero conscientes de
los mismos, que queda circunscrita a la esfera de su reivindicación su tensionalidad volcada hacia una praxis integral, algunas pistas
judicial, una vez que han sido ya violados, al final, lo que estamos para una noción más compleja de derechos humanos que proce-
consolidando es una cultura simplista, deficiente, puntual, insufi- sual, relacional y dinámicamente se construyen a partir de prácti-
ciente y estrecha de derechos humanos. cas sociales y acciones humanas que empoderan sujetos. De
Sí hay que aclarar, para no llevar a equívocos, que con esta acuerdo con los aportes de Helio Gallardo, derechos humanos
denuncia no negamos la importancia que tienen los ordenamien- tienen como referente básico la vocación de autonomía de los
tos jurídicos, los Estados constitucionales de derecho, los siste- sujetos sociales como matriz de autonomía de los individuos o
mas de garantías estatales de los derechos fundamentales y las personas. Guardarían relación con la capacidad que el ser huma-
diversas interpretaciones discursivas, teóricas y doctrinales que no tiene y debe tener como sujeto para dotar de carácter a sus
las acompañan. Queda fuera de toda duda la necesidad de las di- propias producciones en entornos que no domina completamente
mensiones filosóficas, jurídico-positivas y de eficacia estataL Son y, también, estarían vinculados con la disposición de denunciar y
conquistas y producciones humanas que hay que consolidar y re- luchar contra cualquier situación que imposibilite esta capacidad
forzar, sin caer en eurocentrismos u occidentalismos, pero no son de crear, significar y resignificar a las instituciones socialmente
el único camino u opción, ni la única y exclusiva forma de garan- producidas. Para Helio Gallardo, "sujeto" quiere decir ponerse
tía contra los diferentes excesos de poder violatorios de derechos. en condiciones sociales e individuales para apropiarse de una exis-
Siendo necesarias, son insuficientes por muchas razones. Está tencia a la que se le da carácter o sentido desde otros, con otros,
muy claro que hay que mejorar y fortalecer el papel de los orde- para otros y para sí mismo, y de comunicar con auto estima esta
Derechos bumanos Crítica a una cultura anestesiada de derechos humanos
sus entornos
""'VHaH'u.<H-'''''' y otras

para posible accio- por razones, por convertirse


nes desde experiencias de menor (o enajenadoras) a expe- Esto provoca que las luchas no hegemónicas terminar in-
riencias de mayor control (liberadoras) por de cquienes las visibilizadas, silenciadas, eliminadas o resignificadas desde quie-
viven. Por ello es necesario recuperar otras dimensiones o ele- nes detentan el poder. No obstante, las luchas y conflictos popu-
mentos derechos humanos nos permitan ser sujetos permanecen, se mantienen latentes, que
soberanos activos e instituyentes, como otras nuevas con nuevos movimientos que cuestionen lo
e insuficientemente institucionalizado. En el contexto mo-
derno, el problema reside en que fue sólo el imaginario burgués y
su proceso de lucha el que se impuso al resto imaginarios
(obrero, feminista, libidinal, étnico, ambiental), estableciendo un
vestido teórico e institucional que todos debían colocarse y, ade-
más, moldeando una figura a la que los demás debían adaptarse,
impidiéndose la posibilidad de construir nuevos trajes y nuevas
En primer lugar, aquel ámbito que da origen a los derechos figuras propias de racionalidades, espiritualidades y corporalida-
humanos y los mantiene vivos: a) la lucha y la acción social, y b) la des diferentes.
lucha individual y cotidiana. En ambos casos, derechos humanos Tal como señala Helio Gallardo, la matriz y la base de dere-
tienen más que ver con procesos de lucha por abrir y consolidar chos humanos está constituida socio-históricamente por la forma-
espacios de libertad y dignidad humanas. En concreto pueden ser ción social moderna, por sus instituciones, dinámicas y lógicas. La
concebidos como el conjunto de prácticas, acciones y actuaciones lucha de la burguesía como sociedad civil emergente y moderna
sociopolíticas, simbólicas, culturales e institucionales tanto jurídi- fundamentó derechos humanos a través de su dinámica reivindica-
cas como no jurídicas, realizadas por seres humanos cuando reac- tiva de liberación frente a todo impedimento ilegítimo establecido
cionan contra los excesos de cualquier tipo de poder que les impi- por los reyes, los señores feudales y la Iglesia, quienes no recono-
de autoconstituirse como sujetos plurales y diferenciados. Las cían la ampliación de las experiencias de humanidad expresadas en
luchas pueden manifestarse por medio de demandas y reivindica- las particularidades de la vida burguesa. lO Pero esta matriz, que
ciones populares en forma de movimientos sociales o individual- posee un horizonte de esperanza y posibilidades muy fuertes, en
mente, en la vida diaria y en entornos cotidianos en los que la su origen y posterior desarrollo estuvo desgarrada por tensiones,
gente convive y reacciona. Veamos cada una de ellas: oposiciones y conflictos diversos. Sí es cierto que la burguesía
concibió y creó con sus prácticas y teorías, desde el principio, el
imaginario de los derechos humanos como derechos individuales,
Las luchas de los movimientos sociales. pero su fuerza persuasiva, hegemónica y simbólica consolidó una
Poder constituyente popular frente al poder constituyente universalidad abstracta y colonizadora que silenció e invisibilizó el
oligárquico desgarramiento que, desde sus inicios, se dio no sólo entre el or-
den feudal frente al que luchaba la burguesía, sino también frente
Los movimientos sociales en sus luchas, a través de la historia,
desde racionalidades, imaginarios y demandas distintas, intentan la Gallardo, cit.
Derechos humanos n1S¡tlf1A:~ln¡tp, Crítica a una cultura anestesiada de derechos IJUí'lla:nos
a otros grupos sociales que grupos sociales tanto a
le:[Link]'V" por no en el se encontraron en situaciones oct""-",C'r,,
la capacidad de este para y hacerse do en su creativa carácter a
hegemónico provocó, al institucionalizar sus reivindicaciones, que sus propias producciones, más allá del dominio simbólico, discur-
otros grupos humanos no pudieran en ese mismo périodo ni en sivo e institucional a todos niveles, del liberalismo político y eco-
posteriores hacer una lucha con resultados institucionales y es- nómico de la clase burguesa.
tructurales equivalentes a los que logró la burguesía. Esto ocasio- N o es de extrañar que en día se a
nó una serie de experiencias contrastes diversas y diferentes en movimientos sociales que luchan, o bien por el cumplimiento de
colectivos (indígenas, mujeres, otros grupos étnicos o raciales, derechos jurídicamente reconocidos, o bien por la legitimidad
etc.) con sus propios horizontes de sentido, propuestas existencia- de nuevos derechos no objetivados en las normas constituciona-
les plurales y modos de vida diferenciados, que tuvieron que adap- les.!! Resulta ser un contrasentido que el elemento que da origen
tarse al imaginario de la modernidad liberal burguesa y descolo- y fundamento a los mismos, la lucha social, sea denigrada, desca-
nial, cuyo horizonte de sentido -que no era el único válido y lificada y demonizada por los medios de comunicación y por las
verdadero- poseía tanto lógicas de emancipación como de domi- instancias gubernativas y estatales. Esto es lo que sucede, por
nación y exclusión patriarcales, raciales y etnocéntricas, siendo ejemplo, en España y Brasil con las protestas ciudadanas en favor
estas últimas las que se hicieron predominantes al subalternizar y de los servicios públicos, por motivo de la crisis económica y las
victimizar a quienes cuestionaban el orden económico capitalista políticas privatizadoras, o por los megaproyectos de la minería o
y burgués, basado en la propiedad privada absoluta, la competiti- del Mundial de futbol del año 2014 o, incluso, por las movilizacio-
vidad de ganadores y perdedores, el libre mercado y la racionali- nes populares producidas en defensa y en favor del derecho a la
dad instrumental del máximo beneficio y la eficiencia. vivienda frente a los desahucios o por los conflictos relacionados
Curiosamente, la cultura jurídica que reconoce la importancia con la posesión y la titularidad de la tierra [Movimento dos Tra-
de la lucha por los derechos, lo hace ensalzando como creadora de balhadores Rurais Sem Tena (MST), movimientos campesinos,
los mismos a la lucha desarrollada por la burguesía, con algún pueblos indígenas y movimientos sin techo].
antecedente o precedente histórico previo, pero únicamente la Una de las causas de que esto suceda es el imaginario de des-
valora como un momento constituyente puntual, fundador y ori- politización que se ha construido en torno de los derechos huma-
ginario, que desaparece en el instante que se formaliza procedi- nos, y que implica el debilitamiento y anulación del ejercicio au-
mentalmente y subordinando al resto de luchas al esquema mar- tónomo del poder por parte del pueblo y/o la sociedad civiL Para
cado por la institucionalización normativa, por el principio de ello, un recurso crucial utilizado ha sido el modo de concebir el
legalidad, por la forma del Estado de derecho, consensuado cons- poder en una sola expresión. Tradicionalmente es definido como
titucionalmente a través de la democracia representativa. La fuer- la capacidad de dominio de una persona sobre otra, siendo el re-
za instituyente de la burguesía convirtió en instituido cualquier sultado de una relación de mandato y obediencia. Para Max We-
otro tipo de reivindicación popular y generó la apariencia de que ber, "poder" significa la probabilidad de imponer la propia volun-
ella también se limitó por la forma Estado. Incluso, de todos los
movimientos sociales en el contexto moderno y occidental, el úni-
co que desde el principio poseía fuerza y poder era el movimiento
11 Sobre la paradoja y la contradicción de criminalizar a los movimientos
burgués, pues desde el principio tuvo una fortaleza inigualable sociales, cuando éstos son fuente de creación de derechos en sus procesos de
para enfrentar el orden medievaL Los demás movimientos y/o lucha, véase P. C. Correa Borges (2012: 82 y ss.).
Crítica a una cultura estática JI anestesiada de derechos IJUj'1la'¡z()r;

que
un trato o y por HHVV'H~'V", tra-
una es a la otra, que se ta en tanto que que
hasta es sometida. ha sido el modo como se critican hacia la transformación social e institucional
expandido por el mundo, colonizándolo y apropiándose de él. existente, que formula sus reclamos en forma de nuevos derechos,
No obstante, Alejandro Médici contrapone este concepto de que expresan su voluntad crítica convivencia desde el consenso
16
"poder", al que otra nOClon po-
der más liberador y generador autoestima, entendido como más antropológico, de la cualidad
capacidad las personas para actuar concertadamente para instituyente y creadora de los seres humanos para transformarse a
cer cosas y con base en un sí mismos y a los entornos en que se desarrollan. Me refería a
consenso previamente obtenido".13 Se trataría de una noción de ella en la introducción. En este sentido, Joaquín Herrera Flores
poder compartido, sin jerarquías discriminantes y no basadas en alude a la capacidad humana genérica de reaccionar culturalmen-
el par superiorlinferior. ser humano, en su capacidad de signi- te frente al mundo, de reaccionar frente a sus entornos relaciona-
ficar y resignificar mundos plurales, cimentaría como fundamen- les en un permanente, continuo e inacabado proceso de creativi-
to de este modo constituyente de crear realidades en la voluntad de dad y significación, con sus consecuencias tanto positivas como
vivir, según el sentido otorgado por Enrique Dussel, reinterpre- negativas. En términos de dignidad humana, sería "el despliegue
tando a Spinoza. Un poder desde el que podemos alimentarnos, de la potencialidad humana para construir los medios y las condi-
disfrutar de un hogar y vestirnos dignamente y garantizando la ciones necesarios que posibiliten la capacidad humana genérica
vida de cada ser humano particular, con nombres y apellidos, pro- de hacer y des-hacer mundos".17 El poder instituyente, en términos
porciona los medios para la satisfacción de las necesidades que constitucionales, de teoría política, y aplicados también a los de-
permiten la producción, reproducción, mantenimiento y desarro- rechos humanos, sería la capacidad creativa plural y diferenciada,
llo de la vida humana concreta mediada culturalmente. 14 Desde el la cualidad individual y colectiva de las personas concretas de en-
punto de vista político, sería por antonomasia el pueblo el sujeto frentar el mundo, reaccionando frente a sus entornos relacionales
primero y último del poder, siendo el verdadero soberano con tanto para "lo bueno" como para "lo malo". Por esta razón se
autoridad propia. Con la categoría de potentia, Dussel entiende vuelve necesario distinguir entre un poder instituyente emancipa-
"el poder que tiene la comunidad como una facultad o capacidad dor, liberador y popular que acompaña al poder constituyente popu-
que le es inherente a un pueblo en tanto última instancia de la lar, y un poder constituyente oligárquico, dominador y excluyente.
soberanía, de la autoridad, de la gobernabilidad, de lo político"Y Para lo que nos interesa, el poder popular -en tanto poder
Alejandro Médici amplía su significado con el concepto de hiper- originario y constituyente en la tradición de la teoría política, y
como promesa incumplida de la Modernidad-, se muestra como
12 Véase M. Weber, Economía y sociedad, México, Fondo de Cultura Eco- fundamento y legitimidad de las instituciones y los sistemas de
nómica (FCE), 1992, pp. 43 Y ss. organización de una sociedad calificada como "democrática". El
13 Véase A. Médici, Otros nomos. Teoría del nuevo constitucionalismo lati-
conjunto de sujetos individuales libres que en red y con vínculos
noame7'icano, San Luis Potosí, Centro de Estudios Jurídicos y Sociales Mispat
- Facultad de Derecho de la Universidad Autónoma de San Luis Potosí,
2016. 16 Médici, op. cit.
14 Véase E. Dussel, 20 tesis de política, México, Siglo XXI, 2006, p. 27. 17 J.
Herrera Flores, Los derechos humanos como productos culturales, cit.,
15 Ibid., p. 27. pp. 18,57,60 Y 89.
Derechos humanos Zn¡TlléU'I/f'nr,p, Crítica a una cultura anestesiada de

una se aúnan consensn::JI- de existencia y subjetividad política y de su agencia controlado


mente como poder constituyente que construye mediante extensivas formas delimitan su actividad
la materialidad de la posibilitada, establece las bases del cons- como actividad procesual, y otras van más allá y vierten su agencia
titucionalismo democrático moderno y de los Estados constitu- política en otras instituciones que la contienen y neutralizan.
cionales de derecho. El poder del pueblo y para el pueblo es su
máxima expresión, entendido como instancia originaria y funda- El pueblo, ~ase de legitimidad de la arquitectura política, de-
dora del orden político. Pero a de historia, manera sa~arece en el .mst.a~te en q~e es internalizado como una parte
sistemática y, principalmente, una vez asentadas revoluciones mas la cOnStItuclOn, es deor, como poder constituido. 20 Ambos
burguesas que originaron la primera etapa del constitucionalis- autores indican las consecuencias: la constitución, en vez de ser
mo, quedó sometido a un proyecto de control no sólo, como dice un proceso abierto a una comunidad ampliada y plural de intér-
Toni Negri, de la ciencia jurídica, 18 sino a un nivel más estructural pretes que abarca a toda la ciudadanía, se cierra como un coto
por medio de los poderes oligárquicos que, por tradición, han privado de operadores jurídicos y la doctrina constitucional en-
tenido un miedo y un recelo ancestral hacia lo popular, casi siem- criptándola con un lenguaje tecno-Iegal que se convierte e~ in-
pre adjetivado despectivamente como "la chusma" o "la masa in- descifrable y también al poder que lo sustenta.
madura", salvaje y peligrosa. A lo largo del tiempo se han desarro- Este efecto limitante y de blindaje de los seres humanos en
llado sucesivas políticas de limitación, recorte, parcelación y tanto sujetos soberanos, se proyecta sobre derechos humanos,
debilitamiento. El derecho y la representación política han sido que: tal co~o hemos dicho, pierden su carácter político y pasan a
dos de los principales instrumentos para amansar y domar su s~r InstanCIas técnicas y burocráticas. Al juridificarse, se despoli-
fuerza creativa y transformadora de los entornos relacionales. La tizan, pues se desvinculan de las luchas sociales que resisten los
dimensión delegativa e instituida del poder gubernativo y políti- procesos que agreden el impulso vital instituyente de reacción
co, termina por robar y expropiar el poder soberano de las mayo- c,u!tural y de existencia plural y diferenciada. Cuando la lucha po-
rías populares, que pierden en protagonismo directo para signifi- lítica por los derechos debería estar presente en todas las instan-
car y dotar de carácter a sus propias producciones, de hacer y cias tanto jurídicas como socioeconómicas y existenciales, se la
deshacer mundos. Gabriel Méndez y Ricardo Sanín lo describen filtra, regula, contiene y limita con las camisas de fuerza de las
de la siguiente manera cuando se refiere al constitucionalismo es- n~~mas y los procedimientos jurídico-estatales, los cuales imposi-
tadounidense o usamericano: 19 b1lItan las transferencias de poder que el pueblo y cada ser huma-
no .precisa pa~a crear y recrear mundos desde sus propias particu-
la constitución colapsa el poder constituyente del pueblo a una socie- landades y dIferencias. La trampa de estos juegos malabares de
dad pre-existente (institucionalizado) y, por tanto, pierde todo rastro desempoderamiento popular radica en diluir el poder constitu-
yente popular convirtiéndolo tan sólo en una capacidad originaria
18 A. Negri, El poder constituyente. Ensayo sobre las alternativas de la Moder- o subo~d~nánd~lo ~ un poder [Link] delegativo, estratégico,
nidad, Madrid, Libertarias, 1994, p. 20. buro~ratIco.y tecillCO. Se termma entonces por normalizar y na-
19 Utilizo el ténnino usamericano y Usamérica para referinne a la realidad turalIzar la Idea de que así, toda dimensión constituyente -que
y la cultura de Estados Unidos. Con esto intento contrarrestar el uso hege-
mónico, abusivo e imperial que los Estados Unidos de América hacen del
término "americano" -y que se extiende por el mundo con la expansión del 20 G. Méndez Hincapié y R. SanÍn Restrepo, "La constitución encripta-

idioma inglés- para referirse sólo a su país y sus ciudadanos, excluyendo e da. Nuevas fonnas de emancipación del poder global", Revista de Derechos
ignorando al resto de americanos que pertenecen al continente. Humanos y Estudios Sociales (Redhes) 8, 0ulio-diciembre, 2012), p. 108.
Crítica a una cultura anestesiada de derechos n'U·.[Link].'YJ.m
ms-
la
realiza ese otro constitu- en
[Link]<UHJ"

yente oligárquico, estratégico, y excluyente que es el cia y reconocimiento garantizado se incrementará cuando el po-
que realmente se apropia y controla el proceso de construcción der constituyente popular y democrático, que también puede de-
de la realidad desde parámetros economicistas, mercantiles, pa- cantarse a la creación de espacios de dominación y destructores
triarcales, coloniales y racistas, y la noción de se complemente con los insti-
viduos emprendedores y que concretan las luchas instituyentes y emancipadoras
En definitiva, derechos humanos se despolitizan juridifi- populares y permiten a todo ser ser tratado como
cándalos en procedimientos interpretados por técnicos y espe- actuante e instituyente, y no como objeto victimiza-
cialistas, eliminando con ello la dimensión combativa, liberadora do y prescindible.
y de lucha instituyente popular, propia de los movimientos socia-
les que ejercen el poder soberano de la lucha por los derechos
frente a entornos de dominación, explotación y discriminación. Luchas individuales del día a día y poderes instituyentes cotidianos.
Por ello, es falsa y mentirosa la idea de que existe un poder insti- La estructura interescalar y multiespacial de los derechos
tuido, de derecho, constitucional y democrático desvinculado de
amenazas, controles y hegemonías de poder. A costa de eliminar No obstante, para luchar por los derechos humanos no hace
la dimensión constituyente e instituyente popular y de la socie- falta ser miembro de un movimiento social. Las luchas cotidianas
dad civil que afecta e influye sobre lo instituido, quien ejerce un e individuales -que también son políticas- enfrentan el efecto
sistemático control es el otro poder constituyente, el oligárqui- estático y congelado o puntual y azaroso de las formas jurídicas
co, que se mantiene en su versión dominadora e imperial por expresadas en leyes y reglamentos mediante el conjunto de actua-
medio de los intereses y las acciones hegemónicas y alienantes ciones y relaciones personales, concretas y cercanas encaminadas
del capital patriarcal. Los protagonistas del mundo de los nego- a hacer efectivos los derechos proclamados. Si con el primer tipo
cios, las empresas multinacionales, los grandes bancos, el Fondo de lucha por los derechos a través de los movimientos sociales nos
Monetario Internacional (FMI), la Organización Mundial del Co- encontramos con unos derechos humanos generados desde pode-
mercio (aMe), el Banco Mundial (BM) y aquellas grandes poten- res constituyentes populares con una mayor fuerza colectiva
cias o Estados más fuertes del capitalismo tanto central como transformadora, en este segundo tipo de lucha relacional del día a
periférico (con sus respectivas clases ricas nacionales) son los po- día, los derechos humanos son ejercidos por poderes instituyentes
deres constituyentes oligárquicos que poseen el control y la au- más "cotidianistas", expresados con la potentia individual y perso-
toridad del poder instituido, plasmado en los Estados constitu- nal y las acciones particulares desenvueltas por cada persona rela-
cionales de derecho. Absolutizan sus intereses por medio de cional y sociomaterialmente.
derechos como la propiedad privada, la libertad de contratos y el Para hacer operativas las normas constitucionales, junto con
libre comercio. La estrategia es utilizar el derecho estatal y la le- las acciones de los operadores jurídicos con sensibilidad por dere-
galidad cuando conviene, y en otros es preferible vulnerados, con chos humanos, que atienden las demandas y denuncias a través de
lo cual se crean normatividades paralelas. De ahí la importancia sentencias, acciones de defensa y medidas administrativas, están
que tiene exigir, reivindicar y recuperar el papel protagonista del los actos ciudadanos individuales dirigidos a hacer valer los dere-
poder constituyente popular y de unos derechos humanos institu- chos reconocidos por las normas. Pero además, en los espacios
Derechos bumanos instituyentes Cl"ítica a una cultura anestesiada de derechos bumanos 51
una edu-
'-''-'H'-''-'H'C~
Desy:)eruoso, en la";">l..U,""W

gogías en el con el integral mana, que es factible y en un o n",lnr1r\1,.


de los derechos laborales, etc.), de motu proprio los seres humanos mano, y que se hace institucional y por la praxis huma-
pueden desarrollar un conjunto de tramas sociales con las que na, nos dará la coherencia o incoherencia material y real de
unos a otros se tratan como sujetos iguales y plurales, actuando y aquello que proclamamos. 22
luchando para convocar y sensibilizar,. desde dinámicas de reco- Asimismo, expresa muy este ,.ptp,.~.n
nocimientos mutuos, solidarias, y desde horizontalidades, am- material de las acciones y las actuaciones en combinación con los
pliando el ámbito de garantías de derechos a lugares cotidianos y medios a través del concepto praxis, que es muy a la dimen-
no sólo juCliciales. sión instituyente de los seres humanos y donde el contenido de
Por ello, resulta un error pensar que el contenido de los dere- los derechos relacionales se explicita no por las formas: "la praxis
chos humanos o de los principios y valores que los inspiran está es la actividad concreta por la que los sujetos humanos se afirman
definido por las sentencias juridiciales que los interpretan o por en el mundo, modificando la realidad objetiva y -para que pue-
las teorías iusfilosóficas. Por el contrario, el núcleo del contenido dan alterar- transformándose a sí mismos".23 La teoría, en tanto
de los derechos humanos viene determinado no por la teoría o un modo de acción y un momento necesario de la praxis, será un
interpretación proyectada sobre las normas jurídicas, sobre las apoyo reflexivo que verifica los aciertos o desaciertos de la misma
sentencias judiciales o reflejadas en libros o manuales que sólo praxis. Pero es ésta, consistente en el uso de medios y acciones,
son un complemento, sino por el conjunto de relaciones, acciones con la que el ser humano comprueba la verdad, es decir, la efectivi-
y medios que se utilizan y despliegan para hacerlos fa~tibles. en dad y el poder, lo terrenal de su pensamiento, evitando abstracciones
cada contexto, posibilitando o no las condiciones de eXIstenCIa y mutilan tes de los testimonios, las experiencias plurales y diferen-
de vida plurales y diferenciadas, a partir del ejercicio conti~uo, ciadas de cada persona.
histórico, permanente y abierto de la potentia soberana y constitu- En el orden de la convivencia humana, y en cada espacio rela-
yente popular. El mismo Albert Camus en El hombre rebelde, una cional, se construyen y respetan (o se destruyen y violan) dere-
vez que afirma los límites que cualquier valor debe tener para no chos humanos según el tipo de relaciones humanas que se des-
sacrificar vidas humanas si se convierte en absoluto, y después de plieguen: si mediante dinámicas de dominación e imperio o
analizar de qué forma en la historia de la lucha por la justicia o la mediante lógicas de emancipación y liberación. A través de las
dignidad humana en Occidente se han utilizado medios. co~tra­ primeras, el poder se ejerce entre sujetos considerados superiores
rios a los principios y valores proclamados, nos lanza la SIguIente y humanos tratados como objetos inferiores, manipulables, pres-
reflexión al preguntar: "¿El :fin justifica los medios? Es posible. cindibles y manejables. Por medio de las segundas, las relaciones
¿Pero qué justifica el :fin?". Camus señala: "a esta pregunta, que el con el otro y la otra junto con las identidades del nosotros se cons-
pensamiento histórico deja pendiente, la rebelión responde: los me-
dios" .21 De esta forma nos da una pista acerca de cuáles son los con-
tenidos de cualquier fin o principio como la dignidad, la libertad 22 Sobre el criterio y principio de factibilidad, inspirado en Franz Hinke-

y la igualdad: son los medios y el conjunto de relaciones utilizados lammert, véase E. Dussel, Ética de la liberación, cit.
23 Véase L. Konder, O futuro da filosofia da práxis: o pensamiento de Marx

no século XXI, Río de Janeiro, Paz & Terra, 1992, p. 115; Y S. de CarvaIho,
21 Véase A. Camus, El hombre rebelde en Obras completas, tomo Ma- "Criminología crítica: dimensiones, significados y perspectivas actuales", en
drid, Alianza Editorial, 1996, p. 341. Redhes 11 (2014).
humanos Crítica a una cultura anestesiada de derechos humanos

rn Y ~ fuerte/débil,
manifiesta. Son muchas las discriminaciones, violencias, margina- sal/particular expresan muy bien los horizontes
ciones, explotaciones y exclusiones con las que se trata a los otros decoloniales, así como la clasificación jerárquica la convivencia
como objetos y se les ningunea por razones raciales, sexuales y de entre laspersonas. 25
género, de clase, Y p'x de consecuencias con a derechos huma-
quicas o físicas. En lo referido a la . en nos de esta interpretación de Quijano es que las dinámicas predo-
palabras de Aluoal Quijano, ésta defiende y se mueve medla~te minantes de las relaciones en las esferas sociales son de domina-
un poder por un tipo de sOClal ción e imperio. existen unas sociedades que
constituida por la ca-presencia de tres elementos: la dominación, la dividen racial, sexual, genérica, clasista y etariamente de forma
explotación y el conflicto. El modo de controlar la.s á.r~a:s . exis- discriminatoria, excluyente, marginadora, desigual e injusta a la
tencia social, tales como el trabajo, el sexo, la subJetlVldadlmter- gran mayoría de la humanidad. Hay quienes pueden pensar que
subjetividad, la autoridad colectiva y la naturaleza mantien~ un por ello aparecen los derechos humanos como instrumentos de
carácter asimétrico y jerárquico. Bajo el concepto de matrzz de lucha y enfrentamiento a las violaciones que surgen de estos espa-
colonialidad del poder, Quijano nos muestra el modo en el que Oc- cios relacionales. El Estado-nacional sería el vehículo protagonis-
cidente se ha expandido por el mundo bajo estructuras domina- ta de límite, control, prevención y sanción de las extralimitacio-
doras y discriminadoras, estableciendo no sólo una división social nes de los poderes; no obstante, en función de lo que estamos
e internacional del trabajo, sino también una división del ser, del diciendo, el imaginario que se utiliza de los derechos humanos, y
saber, del poder (y del hacer) humanos desigual, excluyen~e y.~o tal como lo entendemos oficialmente, no permite enfrentar la
equitativa. Es más, el filósofo peruano señala que la globahzaclOn violencia estructural y asimétrica de nuestro sistema capitalista
en curso es la culminación de un proceso que se inició con la con- global. No la afecta. El modo como conceptualizamos y defende-
quista de América, teniendo el capitalismo colon~al/moderno y mos los derechos humanos sólo tiene unos efectos paliativos y
eurocentrado como nuevo patrón de poder mund1al. Uno de los puntuales. Por este motivo es imprescindible salir de este bloqueo
ejes fundamentales de este patrón es la clasificación social d~ ,la del 1% de éxito en la protección y las garantías. Los derechos hu-
población terrestre sobre la idea de "raza", una construcclOn manos, junto con otros conceptos o medios emancipadores rela-
mental que expresa la dominación colonial. Así, "raza" e "[Link]- cionados con la idea de liberación y dignidad humanas en perspec-
dad racial" fueron establecidos como instrumentos de clasifica- tiva intercultural, deben tener unas consecuencias transformadoras
ción social básica de la humanidad y como complemento a la cla- de la división violenta y desigual del ser, del saber, del poder y del
sificación de clase. Con el transcurso del tiempo, la idea de raza se
naturalizó en las relaciones coloniales de dominación entre euro- 24 Véase A. Quijano, "Colonialidad del poder, eurocentrismo y Améri-

peos y no-europeos. Asimismo, este ins~mento de dominació,n ca Latina", en E. Lander (comp.), La colonialidad del saber: eurocentrismo y
ciencias sociales. Perspectivas latinoamericanas, Buenos Aires, Clacso, 2001, pp.
social universal incorporó otro más antiguo: el sexual y/o de ge- 201 yss.
nero. La raza blanca y el patriarcado del hombre blanco, varón, 25 D. Sánchez Rubio, "Reflexiones en tomo al concepto contemporáneo
mayor de edad, creyente religioso, heterosexual ! p~opi~:ario se de trabajo esclavo y la prostitución" en P. C. Correa Borges (org.), Tráfico de
convirtieron en dos criterios fundamentales de dlstnbuclOn de la pessoas para explorafao sexual: prostituifao e trabalho sexual escravo, Sao Paulo, Cul-
población mundial en los rangos, lugares y roles en la estructura tura Académica - Universidade Estadual Paulista (Unesp), 2013, pp. 251 Y ss.
Derechos humanos 1o/1,:t1t1,"""7-tN a una cultura anestesiada de derechos IJu:manOJ
HU-'.U,u",,, en étnico, "definen" detelTIlm~ld()s",J ,--,'AA"""
sexual y en referente a la sociaL tan im- en nuestro H~Jla¡=;~H'H
portante de las esferas relacionales y tramas sociales en todos humanos).
los espacios (doméstico, libidinal e íntimo, ciudadano, comuni-
tario, global, del trabajo y el mercado, etc.) y promocionar desde
lo cotidiano el desarrollo de dinámicas de emancipación y libera- dimensión multigarantista de los derechos f.JUnurn0'.L
ción con las que todos nos constituimos CorEO sujetos, a no eS"lau,rtes
los colectivos más vulnerados y victimizados, permitirá unos re-
sultados mayores de transformación de esa violencia estructural En s~gundo lugar, y muy relacionado con anterior, para ha-
sobre la que se sostienen nuestras sociedades. Es ello que se c,er efecnvos ~erechos humanos se precisa crear sistemas de garan-
debe trabajar a nivel interescalar (desde lo local, pasando por lo nas que funCIonen con las actuaciones y acciones humanas de de-
nacional hasta lo global) y multiespacialmente (en todos los luga- fensa, lucha y reivindicación. Este sistema de garantías, que debe
res donde las relaciones humanas se desenvuelven) para convocar, s~r plural y múltiple, suele quedar sin embargo reducido a dos
testimoniar, extender, sensibilizar y promocionar relaciones hu- nIVeles: a) p~r un lado, a la dimensión instituida, sobre la que se
manas incluyentes de reconocimientos mutuos, reciprocidades y delega -baJO un aparente consenso o pacto social- cualquier
solidaridades. manifestación de justicia a lo legalizado y constitucionalizado, y
Resulta decisivo descubrir que, realmente, son nuestras rela- b) en segundo lugar, a la dimensión post-violatoria, omitiendo la
ciones y prácticas o tramas sociales -tanto jurídicas como no centralida? de la ?imensión pre-violatoria de los mismos, que es
jurídicas-las que, en cada momento y en todo lugar, nos dan la mucho ~as amplIa que la ofrecida por las políticas públicas de
justa medida de si hacemos o no derechos humanos, de si esta- prevenClOn y que se manifiesta con la praxis relacional cotidiana
mos construyendo procesos de relaciones bajo dinámicas de re- de la sociedad civil en lo social, lo político y lo económico. Ade-
conocimiento, respeto e inclusión o bajo dinámicas de imperio, má~,. p~ra ampliar la mirada del sistema de garantías, junto a la
dominación y exclusión. En definitiva, sí realmente estamos con- legltlillldad estatal de lo jurídico y la legitimidad social (que pue-
tribuyendo a que los derechos humanos existan o no existan en y de se~ ,clasi~cada como "ilegal" pese a su materialidad de justicia),
desde nuestra cotidianidad. De ahí la necesidad de reflejar per- tamblen eXIste una dimensión jurídica no estatal, visible en la actua-
manentemente su dimensión política, socio-histórica, procesual, ción de determinados colectivos -como los pueblos indígenas o el
dinámica, conflictiva, reversible y compleja. Por tanto, hay que MST- que se auto-organizan y autorregulan desde lógicas emanci-
apostar por una noción sinestésica de derechos humanos que nos padoras con modos de resolución de conflictos y garantías de dere-
espabile de la anestesia en la que estamos sumergidos, con la que chos a partir de paradigmas jurídicos no estatales o que se com-
los cinco o los seis sentidos actúen simultáneamente las veinti- plementan con ellos. 26
cuatro horas del día yen todo lugar. Son prácticas que se desarro-
llan diariamente, en todo tiempo y en todo lugar y no se reducen
a una única dimensión normativa, filosófica o institucional, ni 26 Por medio del llamado "nuevo constitucionalismo latinoamericano"

tampoco a un único momento histórico que les da un origen. y autoden~minándose como "Estados plurinacionales" (con cierta afinidad:
pero con dIferente perspectiva política, Brasil también constitucionaliza de-
Derechos humanos guardan más relación con lo que hacemos en
rechos étnicos y colectivos), actualmente se reconocen una serie de nuevos
nuestras relaciones con nuestros semejantes, ya sea bajo lógicas o [Link] vinculados con la dimensión multiétnica y plurinacional de sus so-
dinámicas de emancipación o de dominación, que con lo que CIedades. Se trata de un proceso de mestizaje cultural en el que el paradigma
Derechos humanos a una cultura anestesiada de

no es sino la LU'HUUV~lHLl".u y la
HUl'-\..JlUH

al poderoso al débil bajo una apariencia en España la gente se moviliza para evitar e un desahucio
legal.n Frente a esta cooptación del derecho vigente por parte de que dejaría sin vivienda a una familia endeudada o se echa a la calle
poderes oligárquicos y hegemónicos que imposibilitan condiciones para evitar la privatización y mercantilización de un bien esencial
vida dignas al y para la vida como el agua o la salud, procesos de y
zadas, mediante procesos de liberación y de por sus garantía Si, además existe un judicial con sen-
los poderes populares reaccionan frente a la coacción legal del sis- tenci~s favorables, la efectividad podrá ser mayor, pero la legitimidad
tema vigente implementando actuaciones que sirven de garantías a constItuyente del pueblo es manifiesta, incluso en los casos de in-
sus derechos robados. La comunidad de aquellos colectivos victi- actividad u omisiones de la administración. Lo mismo sucede en
mizados y oprimidos, en tanto movimientos sociales, instituye cri- Brasil y en toda América Latina ante los diversos conflictos de tierra
terios de una "justicia ilegalizada" institucionalmente, desde pará- cuando indígenas, comunidades de quilombos, campesinos o gmpo~
metros críticos y transformadores que aspiran a una "legalidad de urbanos y de vecinos actúan para impedir la vulneración de dere-
la justicia" que no les arrebate sus condiciones existenciales y de chos tan fundamentales como el derecho a la vivienda, el derecho
vida como sujetos instituyentes plurales y diferenciados. ru:
a a vida dign.a y ~ la integridad personal, o al disfrute de un lugar
Por esta razón es necesario abrir instancias de complemento -tIerra o terntono- que permite las condiciones de existencia
entre diversos tipos de garantías en todas las escalas y espacios mínimas para ser sujetos vivos, actuantes, plurales y diferenciados.
sociales con la combinación tanto de las actuaciones como de los No sólo hay un único sistema de garantías de los derechos
dispositivos estatales y sobre la base de las relaciones y tramas so- humanos, sino múltiples. Una cultura multigarantista de los mis-
ciales públicas, estatales y privadas. La sociedad civil y el pueblo mos articulará, de manera complementaria en unos casos y en
tienen que recuperar su protagonismo y legitimidad también como otros conflictivamente, diversas vías de protección. Por ejemplo:
dentro de las disputas por la posesión y la propiedad de la tierra
moderno no es el único que establece las condiciones de garantía jurídi- en Brasil falta un marco legal regulador con acciones y directrices
co-política y penal. A él se suman otras racionalidades y otras epistemologías que medien y prevengan los conflictos urbanos sobre tierras ade-
tradicionalmente silenciadas y marginadas que reclaman su reconocimiento
y tienen sus propios caminos para tratar las desviaciones comunales y garan-
:n ás de lo poco que se ha hecho a nivel de intervención pública.
Incluso, a pesar de que el derecho a una vivienda digna está reco-
tizar sus propios derechos. Éstos suelen ser de carácter colectivo, relaciona-
nocido por el ordenamiento jurídico brasileño (art. 6 de la Cons-
dos con los pueblos indígenas y/o grupos atrodescendientes (por ejemplo, el
derecho a la tierra, a la autodeterminación y la autonomía, derechos cultura- titución de la República), el poder judicial, en la mayoría de los
les -educación, idioma, usos y costumbres ...-, justicia informal, etc.) y ~as~s, privilegia la aplicación de la legislación procesal civil para
sistemáticamente negados a lo largo de una trágica historia de resistencia, JustIficar las desocupaciones en áreas conflictivas y con el uso de
expolio, genocidio y barbarie. Véase A. Médici, La constitucional horizontal, la fuerza policiaPs Pero debido a las luchas de la sociedad civil or-
cit., y A. C. Wolkmer y M. Pitters Melo (coords.), Constitucionalismo Lati- ganizada y representada por los movimientos populares y las ONGS
no-Americano. Tendencias contemporáneas, Curitiba, Juruá Editora, 2013.
se han propuesto alternativas para impedir los desahucios y el cum-
27 Véase J A. de la Torre Rangel, Iusnaturalismo histórico y analógico, cit.,
pp. 160 Y ss.; también E. Dussel, Para una ética de la liberación latinoamericana,
tomo l, Buenos Aires, Siglo XXI, 1973, p. 66, Y Ética de la liberación. En la edad 28 Véase C. Müller, "Os conflitos fundiários urbanos no Brasil desde
de la globalización y la exclusión, cit., pp. 540 Y ss. urna perspectiva critica dos direitos humanos", en Redhes 12 (2014).
58 Derechos humanos 1'11f1Hi'JOIf''I1t,o, Crítica a una cultura anestesiada de

judiciales desocupación que VH)'><Ul<U' garantías jurídicas suelen


humaIIlO'S. En el año 2006 se creó la que la
de Desahucios, gracias a la se corrigieron, me- de proteger a sus ciudadanos. por medio de
diante recomendaciones al brasileño, las medidas a seguir políticas públicas y sentencias judiciales se proporcionan los me-
para prevenir desahucios en áreas urbanas y rurales de comunida- para prevenir y reparar los efectos negativos por la violación
des tradicionales y étnicas. de aquellos derechos reconocidos por las normas jurídicas. El
También la Plataforma Dhesca formada por una red de aparato burocrático de la administración de justicia y sus funcio-
movimientos sociales y ONGS, en 2002 fundó el Nacional narios se encargan de concretizar los derechos subjetivos constitu-
do Direito Humano aCidade, cuyo objetivo es visibilizar las viola- cionalmente aceptados por los ordenamientos jurídicos. Pero en
ciones de derechos ocurridos con motivo de conflictos urbanos situaciones de crisis o por motivos ideológicos, el Estado por
por la tierra. Y entre otras medidas, resoluciones y organismos ge- omisión no lleva a cabo el cumplimiento de la normativa consti-
nerados, en 2008 se creó, por medio de la Resolución 50 de! Con- tucional, incluso a veces actúa en su contra. Al delegar en estas
sejo de las Ciudades, la Coordinación de Conflictos por las Tierras instancias la legitimidad absoluta de proteger derechos que se va-
Urbanas en e! interior de la Secretaría Nacional de Programas Ur- cían o se quedan en papel mojado, el supuesto consenso social a
banos del Ministerio de las Ciudades. Este órgano tiene como fun- través del cual se manifiesta el poder soberano popular produce
ciones la mediación de conflictos por la tierra, la creación de es- un secuestro de la capacidad de acción popular. final, son los
tructuras regionales de mediación de conflictos y la adopción de poderes constituyentes oligárquicos los que interpretan el orden
medidas de prevención, entre otras. La suma de acciones de la so- jurídico constituido desde sus horizontes de sentido; encriptan la
ciedad civil, los movimientos sociales, junto con la colaboración de normativa constitucional al llevarla a sus dominios y, asimismo ,
los organismos estatales, permite paliar y reducir los altos índices debilitan y deslegitiman al poder constituyente popular y emanci-
de violencia producidos en las zonas rurales y urbanas cuando la pador en su capacidad de lucha por sus derechos.
policía aplica medidas de desahucio. Las garantías de derechos Por éstas y otras razones, las dimensiones formales, institucio-
como el derecho a una vivienda digna o a un debido proceso legal, nales y doctrinales deben complementarse en todas las esferas
junto con la garantía de la seguridad de la posesión, el derecho al sociales, con el ámbito en el cual son los mismos seres humanos
acceso a la tierra para los grupos más vulnerables y la función social quienes también garantizan derechos, a través de las movilizacio-
de la propiedad son implementadas y se hacen efectivas por la ac- nes, las actuaciones y las luchas junto con las tramas sociales que
ción simultánea de los organismos estatales (en donde la sociedad los constituyen como sujetos y no como objetos. Cada uno y cada
debe participativamente estar más presente también) y las partes una de nosotros y nosotras, individual y colectivamente, somos
implicadas: la ciudadanía actuante junto con los movimientos so- quienes podemos diariamente construir y reconocer derechos de
ciales que instituyen realidades ante las carencias, las violaciones y manera solidaria y recíproca, haciéndolos efectivos con nuestras
las injusticias que experimentan. Si se aÚllan los esfuerzos comunes
entre el Ministerio Público y la ciudadanía, la efectividad de los
sistemas de protección será más alta, sin incurrir ni caer en triun- blicos Caio ]esus Granduque José, Antonio Luiz Machado Neto, Andre
Cadurin Castro, Mário Eduardo Bernardes Spexoto e Leandro Silvestre Ro-
falismos, pues la lucha es permanente y continua, nunca termina. 29 drigues e Silva, en la unidad de Franca de la Defensoria Pública do Estado de
Sao Paulo. Véase [[Link]
29 En este sentido, meritoria, admirable y expresiva es la labor de actua- ca-em-sao-paulo-obtem-decisao-favoravel-em-favor-movimento-sem-te-
ción conjunta de protección de los derechos del MST con los defensores pú- rra-mstl], consulta hecha e127 de febrero de 2014.
Derechos humanos instituyentes Crítica a una cultura anestesiada de derechos humanos 6

nuestras acciones y
tica además, reconocimientos mutuos con las que seamos
dad de que la gente gane y ejerza emancipadoramente. LVHVl-l\JlV" como sujetos con capacidad para

A todos los niveles y escalas se debe nutrir una cultura que em- gún el de sociocultural, será mayor o menor el
podere y transfiera poderes a las mayorías populares y subalterni- grado de aceptación y el modo en el que los derechos humanos
zadas. 30 son asimilados, significados, resignificados y entendidos. Es evi-
dente que cuanto más extendida esté una cultura relacional, mul-
tigarantista e interescalar sobre derechos humanos, menores se-
y rán las demandas que deban pasar tribunales, y mayores
serán las instancias reconocimiento efectivo en
Por último, si la ciudadanía o los miembros las sociedades político y lo social. es 10 mismo promocionar y generar
democráticas no poseen una sensibilidad sociocultural y popular derechos humanos sólo dentro del ámbito jurídico estatal que ha-
por sus derechos o no los conocen, es difícil que los defiendan. cerlo fuera de él. Tanto jueces y juezas, fiscales y procuradores,
Igual sucede con la cultura jurídica, que también tiene que estar abogadas y abogados, como padres, madres, hijos, hijas, tienen
educada y formada desde el imaginario de los derechos humanos. mucho que decir en el proceso de construcción y destrucción de
Pero no sólo eso: incluso puede haber una difusión de programas derechos. No hay que pensar que la violación de los mismos debe
de enseñanza, promoción, concientización y formación tanto en ser un hecho consumado para que sean protegidos, ni pensar que
las escuelas como en las facultades de derecho y en las universida- como no se respetan socialmente y en el ámbito externo del dere-
des, pero bajo un concepto restrictivo de derechos humanos que cho, en el vivir cotidiano, únicamente pueden garantizarse al inte-
reproduce el imaginario indolente, anestesiado y pasivo que aquí rior del mundo jurídico y estatal. Por el contrario, en ambos luga-
denunciamos. No se trata únicamente de educar obligando a los res, permanentemente, se hacen y deshacen derechos humanos.
ciudadanos a aprenderse de memoria los artículos de la norma
constitucional, sino, más bien, de enseñar a partir de una praxis
acompañada por teorías que nos conviertan en personas más acti- CONCLUSIONES
vas y efectivas a nivel multiescalar, y desde una cultura de dere-
chos humanos a tiempo completo y en todo lugar. Recapitulando, la cultura sobre la que se asienta nuestra de-
Se logrará superar ell % de eficacia jurídica si todos nos impli- fensa de los derechos humanos o es mínima o anestésica, o brilla
camos en hacer y construir derechos humanos integralmente en por su ausencia al no potenciar las dimensiones instituyentes y
soberanas de los sujetos tanto a nivel de acción jurídica estatal-
con la lucha por hacer efectivos los derechos reconocidos por las
JO En esta dirección, conceptos como los que se trabajan en Ecuador y normas- como a nivel no jurídico y social-a partir de la articu-
Bolivia, por ejemplo, a nivel constitucional (demodiversidad, pluralismo jurídi- lación de relaciones, producciones y mediaciones humanas que
co, interculturalidad y plurinacionalidaJ) ayudan a avanzar en esa línea institu- concreticen los derechos en la fase previa a la violación de los
yente del poder popular emancipador que no sólo actúa a nivel de consenso
derechos (ámbitos pre-violatorios)-, con o sin el apoyo de polí-
sobre la organización y la forma de gobierno de un Estado, sino también en
la implementación de instancias de garantía de derechos tanto individuales ticas públicas. Se trata de potenciar una cultura de derechos a
como colectivos. tiempo completo y en todo lugar, que se desarrollen en todo es-
Derechos humanos instituyentes
pacio social (intimo, doméstico,
~~.~~~,t-;"Q e inte-
que un conjunto multigarantista
reconocimiento y protección en todos los niveles, al utilizar y derechos JL'-U..LLU.I!.-'-'-'-hY a
instancias estatales y permitir el despliegue de actuaciones en ins- SUS luchas instituyentes
tancias no estatales de la sociedad civil, a partir del poder consti-
tuyente popular crítico, emancipador y transformador.
Por éstas y otras razones se destacar y acentuar
límites de la posición predominante de los derechos humanos ex- INTRODUCCIÓN
cesivamente normativista, procedimental y formalista. Si no tene-
mos claro que son nuestras acciones diarias y cotidianas en todos En este capitulo intentaremos discurrir y reflexionar un poco
los ámbitos sociales donde nos movemos las que articulan espa- sobre la idea de "democracia" -complementándola con el con-
cios de reconocimiento de dignidad, siempre adoptaremos una cepto de derechos humanos que he explicado en el capítulo ante-
postura demasiado delegatoria y pasiva que reproducirá una efec- rior- que manejamos en lo cotidiano y forma parte de la cultura
tividad circunscrita, mínima y azarosa de derechos humanos. popular difundida por los medios de comunicación y por las ins-
Todo ser humano, en lo individual y en lo colectivo, a partir del tancias políticas tradicionales de representación (partidos políticos,
reconocimiento de las condiciones para la producción, reproduc- sindicatos, poderes legislativo y ejecutivo, organismos internaciona-
ción y el desarrollo de la vida corporal y concreta de cada un~ y les, etc.), tanto en realidades europeas, como latinoamericanas y usa-
cada una, por medio del igual acceso a los bienes que proporcIO- mericanas. Vivimos un contexto a nivel global en el que experimen-
nan la satisfacción existencial de sus necesidades, debe tener la tamos una serie de procesos no expresados sólo con la pérdida de las
posibilidad instituyente y, como sujeto plural y difere~ciado, ~e libertades como consecuencia del terrorismo internacional y las polí-
significar y resignificar la realidad de sus. ent?rnos rel~cIOnales sm ticas de respuesta al mismo, sino más bien vinculados con tres tipos de
discriminaciones, marginaciones y dommaclOnes raCIales, de cla- tendencias: a) una marcada por procesos más descarados de des-de-
se, sexuales, genéricas, etarias, étnico-culturales y/o por razones mocratización de la democracia (entendida como poder real del
de discapacidad psíquica o física. . . pueblo y para el pueblo); b) otra concretizada en procesos de
No se trata de incrementar exclusivamente una conClenCla y des-constitucionalización y descaracterización del constitucionalis-
una cultura jurídica de protección, sino, además, de potenciar una mo social y de los derechos fundamentales allí donde se lograron
cultura de derechos humanos en general, integral y que acentúe determinadas conquistas de los Estados sociales y constitucionales
la dimensión pre-violadora desde donde más se construyen-des- de derecho, a consecuencia de la centralización sustitutoria y la he-
truyen y articulan-desarticulan porque, en realidad, somos todos gemonía del constitucionalismo de los negocios y del mercado; y c)
los seres humanos ahí donde nos movemos, quienes, utilizando o una más general de mercantilización de todas las parcelas de la vida
no la vía jurídica, participamos en los procesos de construcción o y de una nueva subjetividad contable y una racionalidad a escala
destrucción de derechos humanos, seamos o no seamos juristas, mundial con la que se generaliza la competencia como norma de
teóricos y/o operadores jurídicos. conducta y de la empresa como modelos de subjetivación, l y que en

1 Ch. Laval y P. Dardot, La nueva razón del mundo, Barcelona, Gedisa,

2013, pp. 15 Yss.


Derechos humanos
en
humana, en- el
sino como un marco o Y el la mexicana, institucionalizada por el PRI, así como
un de apertura y de disfrute espacios de reconoci- otras muchas y heterogéneas luchas populares, indígenas y
miento de posibilidades de existencia y de calidades vitales, junto campesinas en los continentes europeo, aSlatlco y
con el medio ambiente y la naturaleza en general. Derechos hu- americano, son ilustrativos ejemplos del modo en el que el
manos se deshacen en la esfera económica financiera, del trabajo pueblo ha sido objeto de limitación, desprecio, control, con-
y la producción al pasar a ser o o tención despótica, ignorancia y eliminación. 2
cambio en favor de la competitividad, la subjetividad depredadora Como consecuencia de ello, ha sido claro el control y
y egoísta empresarial y la propiedad privada codiciosa avancIO- dominio sobre el pueblo a través de diversos mecanismos
sos. simbólicos, institucionales y normativos más o menos tota-
Para ello, vamos a partir de dos hipótesis de trabajo, ambas litarios y/o aparentemente democráticos. Las relaciones de
relacionadas con la explicitación del vaciamiento que histórica- poder, además, se han basado y se basan en un modo de
mente han tenido los conceptos democracia y derechos humanos clasificar la realidad que jerarquizan la condición humana
dentro de la tradición cultural que, se dice, es la más representa- bajo el patrón binario superiorlinferior. Unos grupos se
tiva y emblemática de ambos: la cultura occidental con su diversi- consideran -por razones raciales, sexuales y/o genéricas,
dad y pluralidad. Ambos conceptos se falsifican al pasar a ser dos de clase o socioeconómicas, religiosas, etarias, etc.- supe-
ejemplos del control y la limitación que se ha hecho y se hace del riores a otros, con la particularidad de que, con ello, los
poder popular y ciudadano en todas las esferas de lo social por excluyen, discriminan, explotan, dominan y/o marginan
parte de distintas élites y de diferentes grupos de poder, en sus tratándolos como objetos o personas con menor categoría
versiones económico-financieras, propietarias, patriarcales, racis- humana. Sobre este patrón, Occidente ha construido una
tas, sexistas y xenófobas. A continuación, vamos con cada una de sociabilidad asimétrica, de exclusiones concretas y desigual-
ellas: dades, pero camuflada por inclusiones abstractas.
2. La segunda hipótesis, como consecuencia o correlato de la
1. La primera hipótesis, pese a que es un común denominador anterior, la sitúo en un plano concreto más político, consti-
en todas las formas de vida humana y en todas las culturas, tucional y contemporáneo. Es falso que la democracia sea el
se expresa en la cultura occidental de una forma más paradó- poder del pueblo y para el pueblo. Sobre esta ficción menti-
jica y particular por ser, en cierta medida y tal como acabo rosa se legitiman los sistemas constitucionales y democráti-
de señalar, abanderada de determinados ideales y conceptos
emancipadores como son, entre otros, la democracia, los de- 2 Véase a nivel general: G. Pisarello, Un largo termidor. La ofensiva del
rechos humanos y los Estados constitucionales de derecho: constitucionalismo anti-democrático, Madrid, Trotta, 2 O11. Para la consideración
por razones diversas, se manifiesta un miedo al pueblo. Todo negativa de lo popular, véase el análisis de la expresión "el pueblo como ex-
lo que procede de lo popular se califica como caótico, peli- cremento de la democracia" en: R. Sanín Restrepo, Teoría crítica constitucional.
groso, primitivo, inmaduro, inculto, desordenado. La "chus- La democracia a la enésima potencia, Valencia, Tirant Lo Blanch, 2014, p. 248 Y
ss. Sobre la revolución haitiana, véase J. F. Martínez Pería, Libertad o muerte.
ma", la "masa" son sinónimos de "inseguridad", de descon-
Historia de la revolución haitiana, Buenos Aires, Ediciones del Centro Cultural
fianza y de amenaza a lo establecido. Las revoluciones de la Cooperación (cee), 2013. Sobre la Revolución mexicana, véase A. Gilly,
haitiana e inglesa, y su predominio liberal frente a las reivin- La revolución interrumpida, Ciudad de México, El Caballito, 1971.
Derechos humanos instituyentes Por una ",.",oqJ-h,,,,,,.,7rU¡'" de la democracia

cos de derecho. De este modo, como comenté en el capí- en relación con el reconocimiento y desarrollo del ll 'rl"VIn""1J

el se LUlas de
Pn"flo''''''n como
bases de representatividad y legitimidad consensual también dad que debe tener el ser crecer en autoestima,
falsas, puesto que el poder constituyente originario. funda- auton01nía y responsabilidad. Todo aquello que permita las
mentador del orden constitucional no desaparece, SlllO que condiciones de posibilidad este principio de agencia,
permanece sobre LUla lucha de hegemonías y poderes basa- guarda relación no sólo con la idea de derechos humanos,
do en ese modo dualista de dominar la realidad entre supe- sino también de democracia;3 por ello intentaré ofrecer un
riores e inferiores, y que se entre poderes consti- insumo que sirva para la mirada de ambos concep-
tuyentes oligárquicos y poderes constituyentes populares. tos, principalmente la relativa a democracia, que nos permi-
Entre ellos se desarrolla todo LUl conflicto por obtener la ta reivindicar y demandar sus dimensiones creativas, imagi-
capacidad de significar y dotar de sentido a las normas ju~í­ nativas, antagonistas e instituyentes a partir de la subjetividad
dicas ya todo el orden instituido que supuestamente es aJe- popular.
no a las ideologías y a la afectación política. Lejos de ser LUla
esfera de objetividad, neutralidad, igualdad formal, genera- En este sentido, como punto previo, voy a ofrecer una especie de
lidad y LUliversalidad, está continuamente resignifi~ada. en definición de lo que entiendo por democracia y por derechos humanos:
LUla permanente lucha entre, por LUl lado, grupos lllstltu-
yentes oligárquicos o poliárquicos (aglutinados er: ~orno a a) Por democracia (0'l1¡..tOx{)m:ía) concibo no sólo una forma de
los representantes de los partidos políticos tradICionales, gobierno, sino un conjunto de acciones, conceptos y media-
por la banca, organismos internacionales como el FMI Y el ciones que tienen como objetivo posibilitar el poder del
BM, además de las grandes corporaciones y de todos los po- pueblo para el pueblo (of¡¡..to~), desde la lucha, la reclama-
deres que giran en torno al sistema financiero, agro-f~rma­ ción y la reivindicación de los miembros de una comLUlidad
céutico y armamentístico) y, por otro, poderes colectlvos y o sociedad. Con la democracia deben ser la ciudadanía y el
movimientos populares y sociales (tales como movimientos pueblo en su conjLUlto quienes asuman su responsabilidad y
de campesinos, mujeres, indígenas, afrodescendientes, MST,
los sin techo, gays y lesbianas, etc.) que reivindican el dere-
cho a la tierra, a la vivienda, a LUl trabajo y LUl salario digno; J Sobre el principio de agencia humana y sobre los conceptos derechos

humanos y democracia, véase H. Gallardo, Elementos de política en América La-


al territorio, la educación, a LUl medio ambiente sano, a LUl
tina, cit.; id., Democratización y democracia en América Latina, San Luis Potosí,
mLUldo sin violencia machista y sin patriarcados, entre otros. Departamento de Publicaciones de la Facultad de Derecho de la Universi-
Este capítulo se centra más en el concepto democracia y, dad Autónoma de San Luis Potosí, 2007; e id., Teoría crítica: matriz y ... , cit.
de manera más breve, en el de derechos humanos, vistos, en- El mismo Ignacio Ellacuría diversifica los elementos conceptuales de los
focados y entendidos desde una perspectiva crítica y reivin- derechos humanos al entenderlos como necesidades de la convivencia social
dicativa de un mayor protagonismo de su dimensión insti- y política; exigencia física antes que moral; producto histórico; aspiraciones
naturales; prescripciones éticas; valores; ideales utópicos; momentos ideoló-
tuyente y creadora de realidades. Por ello, el planteami~nto
gicos y momentos ideologizados; derechos positivos, y convenciones y con-
inicial parte del intento de explicitar algunas de las defiCIen- tratos. En el capítulo cuarto profundizaremos en estos elementos. Véase I.
cias, defectos y falencias que ambas figuras po~een e~ la Ellacuría, "Historización de los derechos humanos en los países subdesarro-
época actual (más detalladamente en la democracla), debIdo llados y oprimidos", J. A. Senent de Frutos (ed.), La lucha por la justicia. Se-
a que son concebidas bajo lógicas insuficientes y estrechas lección de textos deIgnacio Ellacuría (1969-1989), cit., pp. 363 Y 364.
Derechos humanos Por una 1'p{"'fJnP'lN'Nf'Pl de democracia

el predomina, desde el vista epistemológico, el U'-'.UV1LHUU'-

por Morfi la 6

camente, existe una racionalidad sobre la que se genera este ima-


privado, pero ahora no entraremos a este [Link]) ginario oficializado que tiende a separar, reducir y abstraer a tales
sin que sea incompatible con el apoyo complementano de niveles ambos conceptos (democracia y derechos humanos).
mecanismos de representación. Por ello, esta idea de demo- sólo [Link] beneficiados por su expansión unos determinados gru-
cracia se opone a cualquier tentación de la ciudadanía y de poder y determinado orden social supremo, controlado por
pueblo a abandonarse, como única expresión, en manos una lógica y una dinámica propia capitalismo, machista, pa-
expertos o de un número limitado de ciudadanos en aque- triarcal y racista, las cuales, a través de la racionalidad instrumen-
llos espacios en donde se desarrollan las relaciones humanas y el proceso de mercantilización de todos los espacios de la
y que se incardinan en torno al ámbito de lo público .. Der:z?- genera asimetrías y desigualdades sociales que matan y gene-
cracia entendida como práctica plural de control y eJerclclO ran pasividades. Los efectos que esta racionalidad tiene sobre el
del poder por parte de ciudadan@s soberan@s y como for- conjunto de la sociedad, para nosotros es clara: provoca en l@s
4
ma de vida, no sólo concebida como gobernabilidad. ciudadan@s la pérdida de su capacidad de enjuiciamiento crítico
b) A los derechos humanos los sitúo en instancias reivindicativas y de la realidad y un mayor acatamiento a los mensajes que proce-
demandas más o menos institucionalizadas que surgen de den de los poderes económicos empresariales, los bancos y las en-
procesos de apertura y consolidación de espacios ~e lucha ?or tidades financieras, avalados y reforzados por el poder político de
una dignidad humana procesual, histórica, reversIble y abIer- los partidos y por el saber institucionalizado en las instancias esta-
ta. En este sentido, los derechos humanos pueden servir como tales. Entre algunas de las consecuencias nos encontramos con
instrumentos de control formados por relaciones y acciones una actitud de indolencia y de un conformismo político que tam-
contra aquellos excesos de poder que impiden el principio de bién se proyecta sobre la idea y la práctica de derechos humanos
agencia humana arriba mencionado y en sus dimensiones li- predominante. La complacencia y el servilismo ante el poder po-
bidinales, sexuales, étnicas, culturales, económicas y sociopo- lítico que se circunscribe a determinados lugares sociales termina
líticas, y como bienes jurídicos y no jurídicos que permiten y por despolitizar la cotidianidad de los ciudadanos y por cuestionar
desarrollan los medios, las acciones, las relaciones y las tra- acciones y expresiones de reivindicación que, por salirse del mol-
mas sociales con los que poder satisfacer las necesidades hu- de establecido, son despreciadas, denigradas y descalificadas.
5
manas y disfrutar de una vida digna de ser vivida. Primero me centraré en el concepto de democracia, cuya única
expresión suele circunscribirse a manifestaciones eminentemente
Partiendo de estas dos nociones, tanto de democracia como de representativas, con carácter formal, procedimental y controlado
derechos humanos, considero que en nuestra cultura ciudadana por el sistema de partidos políticos. En segundo lugar, hablaré
sobre derechos humanos, cuya realidad se construye a través de
procesos de desempoderamiento humano en un contexto en el
4 Véase R. Rodríguez Prieto, Ciudadanos soberanos, Córdoba, Almuz~ra, que brilla una ausencia de cultura en derechos humanos y, ade-
2005, e id., Construyendo democracia: una propuesta para el debate, SeV1lla,
Aconcagua,2005. .
5 Véase J. Herrera Flores, Los derechos humanos como productos ... , CIt., Y 6 Véase E. Morin, Introducción al pensamiento complejo, Barcelona, Gedi-

D. Sánchez Rubio, Repensar derechos humanos, Sevilla, Mad, 2007, e id., En- sa, 2001, y D. Sánchez Rubio, "Una perspectiva crítica sobre democracia y
cantos y desencantos de los derechos humanos, Barcelona, Icaria, 2O11. derechos humanos", cit.
Derechos humanos instituyentes P07~ una 71
la poca que se reduce a circuitos judiciales y pro ce di- lismo extremo. Estratégicamente se nos
mentales, fortaleciendo, por su de ser el aUJcJu,ev una y que,
y la separación de la teoría y la práctica de los mismos. Tal como nos en los huesos y la defendemos como si la úni-
señalado en el capítulo anterior, la perspectiva hegemónica re- ca posible. Pese a ser una de entre muchas formas de concebir y
sulta ser estrecha, jurídico-formal y post-violatoria, en el sentido practicar democracia, su extensión y hegemonía termina por ex-
de que pareciera que los derechos humanos sólo son importantes cluir y desplazar otras expresiones más directas y participativas. 9
una vez que son violados. Con ello se termina por invisibilizar propio Roitman nos avisa de que con la democracia ocurre
otras dimensiones que consideramos básicas para enfrentar esa se- algo parecido que con el discurso la Coca-Cola: como refresco
paración entre lo que se dice y lo que se hace en materia de dere- dice que acaba con la sed, al tiempo que se presenta como la chis-
chos humanos, tanto a nivel cotidiano, como nacional e interna- pa de la vida. Pero si la tomamos, fracasa: no acaba con la sed ni
cional. En ambos casos, intentaremos ofrecer unas nociones más tampoco nos saca de la depresión si estamos tristes o deprimidos.
amplias, ricas y complejas de democracia y derechos humanos. Pero se consume como si tuviera ambas cualidades. Acabamos por
vivir autocomplacientes con el engaño. Pues bien, lo mismo suce-
de con el concepto de "democracia representativa" y con sus pro-
SOBRE DEMOCRACIA Y SU REDUCCIÓN QUE FALSEA ductores. Se impone una lógica de consumo, se centraliza todo en
la fiesta de las elecciones (en este sentido son muchos los políticos
Para Marcos Roitman, dar a la palabra "democracia" un signi- que afirman que el voto es la fiesta de la democracia, más aún a
ficado es parte de una guerra teórica y política por controlar el raíz del surgimiento del movimiento de Los indignados) y todo es
mundo. Desde quienes tienen más poder, su propuesta hegemóni- un ritual electoral donde se eligen gobernantes. Se vive en demo-
ca posee un doble objetivo: a) transformarse en objeto de consumo cracia cuando se compite por el control de las instituciones yexis-
social y b) a la vez, proyectar una imagen para organizar la vida te alternancia en el poder. "Democracia", por otra parte, se cir-
cotidiana. 7 En este sentido, el orden hegemónico es una fábrica de cunscribe a una técnica de gobierno para elegir a la élite
significantes, siendo los medios de comunicación y centros espe- representante y para legislar y administrar leyes. Los resultados
cializados sus centros de difusión. A través de ellos, hoy en día, se son manifiestos: se despolitiza el mundo de las relaciones huma-
extiende y expande la idea de que la democracia es un producto nas pese a que están empapadas de relaciones de poder, y se des-
para el mercado, que hay que generalizar su uso y debe estar en vinculan y aíslan a los seres humanos de la práctica activa diaria.
boca de todos. De tal manera, todos se sienten integrados pese a En esta línea, desaparecen los sujetos soberanos y se desarticula la
que quedan fuera de un real y efectivo ejercicio político y demo- ciudadanía política. La "democracia" sólo puede expresarse pro-
crático. La democracia tiene que ser para ello una definición atrac- cedimentalmente, y se configura como un conjunto de reglas de
tiva y fácil de digerir, útil para legitimar un sistema al que no le juego donde se habla de mayorías y minorías, poliarquías, consen-
interesa que la gente tenga una cultura activa y participativa en los sos, alternancias, estabilidad y elecciones. Asimismo, emerge
asuntos comunes y públicos. 8 "Desear la democracia" supone un como un acto de regulación normativa, como una técnica proce-
mensaje breve, corto, al alcance de todos, elemental: debe encajar dimental para elegir élites que administran y gestionan la razón
con una sociedad de consumo, vivida en el marco de un individua- de Estado. lo

7 Véase M. Roitman, Democracia sin demócratas, Madrid, Sequitur, 2011. 9 Ibid.


8 Ibid. 10 Ibid.
Derechos humanos J'VH·tlté''''''rlt,p, Por '¡rP(',,;¡p'V'r;vr1O,QQ de la democracia

A continuación, intentaremos o como un alJ<..U.UH_'-


más concretos y que nos sí sin que quepa
cómo este paradigma metonímico que naciones dialógicas y
amputa al concepto democracia, al excluir una mayor riqueza de su los argumentos principales es que la democracia representa-
contenido tanto en la teoría como en la práctica, al no reconocer tiva es funcionalmente más operativa, siendo la democracia
otras expresiones y manifestaciones que eilriquecen su realidad. directa exponente de caos, desorden e inoperatividad.
En este sentido, Edgar Morín señala que tres son los princi- Asimismo, la democracia, como el poder del
pios -que hay que concebir manera interrelacionada- con pueblo, se camufla con las instituciones estatales y repre-
los cuales opera el paradigma de la simplicidad dentro de la racio- sentativas. La delegación del pueblo en sus representantes
nalidad moderna y que nosotros vamos a proyectar sobre el con- termina por quitarle el poder para ser ejercido exclusiva-
cepto democracia: a) el principio de disyunción o separación; b) el mente por el único poder válido: el estatal. La ciudadanía
de reducción y c) el de abstracción, junto con su complemento, el sólo manda simbólicamente, ya que, desde su vaciamiento
principio de idealización. ll Seguidamente vamos a ver cómo ope- de contenido, se otorga todo el poder político a las institu-
ra cada uno de ellos, pero sin detenemos en su explicación: ciones representativas y del Estado.
En la misma línea, el poder constituyente se opone al
a) La disyunción es una técnica fragmentadora, dualista y pola- poder constituido, que es el poder y es institucionalizado y
rizadora que ha sido también destacada tanto por el pensa- formalizado por medio de normas, leyes, procedimientos,
miento feminista en su crítica a la cultura patriarcal, como órganos e instituciones. Por arte de magia, el poder consti-
por el pensamiento de colonial o poscolonial, en tanto acusa tuyente desaparece, y al estar todo reglado y delegado, úni-
la dinámica imperial y colonizadora de Occidente que divi- camente posee legitimidad democrática aquello que está
de el mundo en dualismos en tomo al par nosotros/ellos, blindado por las formas y las normas de regulación consti-
supervalorando los calificativos del primero y descalificando tucionales. Finalmente, los actores sociales, los sujetos y sus
a los segundos (las culturas no occidentales)Y acciones diarias, en tanto ciudadan@s, se supeditan a los
Con respecto a la democracia, el principio de separación ritmos y a los tiempos marcados por los procedimientos
se expresa a través de los pares democracia representativa! electorales. Lo formal se opone a lo material y priman las
democracia participativa o democracia indirecta!democracia formas sobre los contenidos y las prácticas de múltiples su-
directa; poder estatal/poder ciudadano; poder constituyente/ jetos. El poder popular termina por ser domesticado y "la
poder constituido; formas, procedimientos e instituciones/ democracia cesa en la medida que el pueblo pierde su doble
contenidos, sujetos y acciones ciudadanas. Por lo general, la posibilidad, la de intervenir como poder constituido inter-
democracia representativa o indirecta suele presentarse pelando la institucionalidad y específicamente el poder de
como el máximo exponente de la democracia, infravalorán- mantener vivo su poder constituyente a pesar de la institu-
dose la democracia directa o participativa como su oponente cionalidad".13

b) A través de la reducción, se destaca un elemento de los mu-


11 Morín, op. cit.
12 Véase B. de S. Santos, Una epistemología del sur, Ciudad de México,
chos que existen en la realidad y acaba por considerarse
Siglo XXI, 2009, Y E. Lander (org.), La colonialidad del saber: eurocentrismo y
ciencias sociales, Buenos Aires, Clacso, 2000. 13 Véase Sanín Restrepo, op. cit., p. 175.
Derechos humanos instituyentes Por una """r,,,h"'W'flr''',~ de la democracia
como el único se y se separa resto y se consi- tores sociales. Por la reducción
dera que por sí mismo y que es '-''''H'''', no se la y
acaba por confundir la por el que queda fuera del tiempo y el espacio convocatorias
derecho, por ejemplo, sucede cuando se piensa que sólo es electorales. 16 De lo que se trata es de hacer más democracia
la norma lo único importante de la realidad jurídica, o cuan- y visualizar que lo político se desarrolla en todas las esferas
do se considera que el derecho puede vivir y reproducirse de lo social, no exclusivamente a la estrechez de la cultura del
más allá del contexto y político-económico en voto.
el que se mueve. caso de reduccionismo se da cuando Asimismo, en el ámbito no sólo de la Unión Europea,
todas las parcelas de la vida se reducen a las relaciones mer- sino globalmente bajo el yugo neoliberal, el Estado de mer-
cantiles y a una exclusiva traducción monetaria o en dinero. cado y de seguridad, a través de un constitucionalismo mul-
En relación con la democracia occidental, la reducción tinivel, se encarga de vaciar la legitimidad democrática sus-
aparece, por ejemplo, con la crítica que el chileno y analista tancial y de la ciudadanía, con lo cual el poder popular de los
político Helio Gallardo realiza a lo que denomina "efectos Estados constitucionales de derecho es desplazado por ins-
de ideologización" o "politicismo", que consiste en meca- tancias soberanas que proceden del mundo financiero, de las
nismos de disminución y fijación de determinados estereo- grandes organizaciones económicas y de las grandes poten-
tipos y reducciones que, por socializados, suelen parecemos cias. El mundo -desde esta perspectiva- debe estar regido
naturales y evidentes. Además, pueden afectar nuestra com- por tecnócratas, banqueros y especialistas financieros y no
prensión de la vida social y determinar mecanismos de in- se debe permitir que la toma de decisiones sea realizada des-
serción inadecuados, o disfuncionales para nuestros propó- de el prisma democrático y de legitimación popularY
sitos. 14 Casos significativos nos los encontramos cuando se
piensa que la política y la democracia se circunscriben a la c) Por medio de la abstracción y su versión de idealización, las
acción de determinados individuos carismáticos y excepcio- teorías con las que se interpreta la realidad y los medios que
nales, o cuando se reduce lo político, la política y la demo- la administran son sustituidas por sus conceptos, mediacio-
cracia a alguna institución o algunas instituciones privile- nes, instituciones e ideas. Se sacrifica la realidad en favor de
giadas, como pueden ser los partidos políticos o la figura de una teoría o institución y se acaba por eliminar los contex-
las elecciones. El ejemplo más grotesco de simplificación es tos, las relaciones humanas, la especialidad y la temporali-
aquel en el que democracia sólo es representación, el voto y dad de los problemas y las mismas condiciones de existencia
los torneos electorales. 15 Se nos obliga a ser demócratas y a de las personas. El pensamiento occidental lógico y científi-
practicar democracia una vez cada cuatro o cinco años, y co utiliza ambos medios de conocimiento. El problema y el
únicamente cuando votamos en las elecciones. Los efectos cuestionamiento de sus usos deben plantearse cuando nos
se manifiestan en la doble intención de, por un lado, provo- desentendemos y nos despreocupamos tanto de los elemen-
car la desmovilización de la sociedad civil y, por otro, el tos que se eliminan y quedan fuera, como de los que se aña-
ocultamiento de la dominación socioeconómica y de la exis- den y se incluyen.
tencia de oposiciones y asimetrías entre las fuerzas y los ac-
16 Ibid.
14 H. Gallardo, Democratización y democracia en América Latina, cit. 17 Véase]. L. Monereo Pérez, Espacio de lo político y orden internacional. La
15 Ibid. teoría política de Carl Schmitt, Madrid, El viejo topo, 2015, pp. 452 Y ss.
Derechos humanos Por una rpruhp'1'/U'1no/l de la democracia

un e RH,a~J"L,"~JVH IJU'¡OUC;U ser

que las teorías y filosofías y los movimientos sociales). No es extraño que


conceptos que utilizamos interpretarla y reflexionar sobre ella en torno al concepto y a la realidad de poderes instituidos
son superiores a la realidad práctica, diaria y cotidiana de los pro- como un efecto neutralizador de la dimensión instituyente lo
cesos socio-históricos de lucha y democratización, que son los popular y que, como hemos señalado y como vamos a ver, se tra-
que realmente producen lo que es o no democracia. Lo veremos duce en una característica de derechos humanos como instan-
en el siguiente apartado con la distinción entre conceptos cias construidas únicamente desde instituido, con cual se
"democracia" y "procesos de democratización" elaborados por anula la capacidad constituyente de la sociedad civil.
Helio Gallardo. Supervalorar los instrumentos analíticos con los Finalmente, otro fenómeno de abstracción señalado por Helio
que interpretamos la vida política provoca un sacrificio de la rea- Gallardo, aparece por medio de la invisibilización del fenómeno
lidad: si ésta no se adapta a las teorías, peor para ella. Las conse- de la internacionalización y la transnacionalización de la asime-
cuencias de silenciamiento, eliminación y ocultamiento de múlti- tría de las decisiones políticas que se desenvuelven en el ámbito
ples factores que forman parte de la participación ciudadana son nacional, y la reducción abstractizante que reduce la política al
manifiestas. análisis y comprensión de lo local y lo nacional, con lo cual el
En la línea dicha con el principio de reducción, como comple- contexto internacional aparece como algo externo que, como
mento, el ideal del voto como única expresión de la democracia es mero marco o encuadre, acompaña a los procesos internos de los
otro ejemplo de abstracción e idealización. Los actores sociales y Estados. Para ello, se utilizan como referentes de concepto valo-
los contextos históricos, económicos, políticos, culturales de con- res como soberanía, ciudadanía, consenso, responsabilidad de go-
flicto desaparecen. Se termina por despolitizar la democracia en bierno, etc., bajo el único protagonismo y única responsabilidad
tanto proceso socio-materialmente producido. La caza del voto del Estado-nación. El orden económico globalizado y algunos de
como ideal obsesivo de perfección provoca que la política se con- sus actores como la Unión Europea (UE), el FMI, o el Banco Mun-
vierta en una única consecución de cuotas de poder, y los torneos dial, parecieran incidir sólo marginalmente, y únicamente lo ha-
electorales se transforman en operaciones de mercadeo. En torno cen de manera central cuando toman medidas supuestamente
a ello, la imagen del agente y el actor político -como partidos, positivas. 19 El simulacro está en que son estos actores los que real
personalidades o el gobierno- alcanza mayor significación en el y materialmente toman las decisiones y significan y resignifican lo
imaginario social al quedarse en lo superficial y aparente, relegán- instituido bajo sus propios horizontes de sentido, basados en la
dose el contenido de sus discursos, sus ideas, sus acciones o prác- competitividad y la ganancia.
ticas y sus debates, además del sentido y la conciencia de los inter-
locutores políticos con los que discute. 18 Lo cuantitavo (el
número de votos) pasa a ser más importante que lo cualitativo (los PROPUESTAS PARA UNA DEMOCRACIA AMPLIADA
contenidos de los programas políticos y de las reclamaciones y
demandas populares). Frente a esta perspectiva restrictiva y estrecha de democracia,
Asimismo, la forma y el procedimiento en democracia se en- se hace necesario ampliar la mirada e incorporar más elementos
frenta y se absolutiza frente a la contaminación y las impurezas de que forman parte de la acción democrática en todas las esferas de

18 Gallardo, op. cit. 19 H. Gallardo, Elementos de política en América Latina, cit.


78 Derechos humanos instituyentes
la despreocupación por el mantenimiento
1';ll"""C~ U.>U\,HV más y com- el racismo y la de una agresividad
cuasi-delincuente en la calle o en los medios masivos co-
pIejos.
En primer lugar, subrayaremos una serie de distinciones con- municación son expresiones de deterioro que se suelen inter-
ceptuales que nos ayudarán a enfrentar el paradigma de la simpli- nalizar e institucionalizar como patrones normales y regula-
cidad. Seguidamente, utilizaremos la técnica de la clasificación res de comportamiento e identidad.
binaria y emplearemos dualismos relacionados con la idea de de- Desde esta idea se parte de la consideración de que "lo
mocracia, pero para complejizarla de acuerdo con el espíritu de político" es omnipresente como factor de reintegración o
los principios dialógico y de recursividad organizacional indica- rearticulación de las diversas y encontradas prácticas que
dos por Edgar Morin. constituyen lo social. Evita simplificaciones y reduccionis-
En este primer bloque de distinciones conceptuales, siguiendo mos. El carácter de la sociabilidad desplegada en el ámbito
a Helio Gallardo, es preciso distinguir entre, por un lado, "lo po- lo político nos puede dar una idea aproximada de las di-
lítico", "la política" y "el escenario político", y por otro, entre námicas de dominación o de emancipación predominantes
. ' /" y e1concepto de "1a democraCla
"procesos de democratlzaClOn . "20
. en cada contexto social, en el sentido de si hay corrupción,
luchas de poder depredadoras, discriminación, jerarquías o
a) La primera distinción, que es analítica, pretende concep- solidaridades, horizontalidades, distribución del poder y re-
tualmente combatir la frecuente reducción y focalización conocimientos mutuos. Por ello, lo político es un elemento
del fenómeno político que hemos señalado arriba: "lo políti- inherente a toda sociedad y se filtra en todos los aspectos de
co" se refiere a cualquier relación humana entre dos o más la vida humana. 22
personas y alude al ámbito de la sociabilidad fundamental. En cuanto a "la política", hace referencia a las institucio-
Ésta está dada por las relaciones e interacciones bien de coo- nes e institucionalizaciones que tienen como referente cen-
peración o reconocimiento mutuo y acompañamiento, o tral al Estado y que se encargan de la reproducción del or-
bien de jerarquías, asimetrías y dominaciones que se estable- den social y del orden y el interés público. Los aparatos
cen entre los seres humanos para producir sus condiciones armados (policía), la escuela, la legislación penal, el sufragio
de existencia material y espiritual tanto individuales como o las elecciones políticas, las asambleas legislativas, el go-
grupales o colectivas. La sociabilidad fundamental se desa- bierno de una nación y medios de comunicación son ejem-
rrolla en la división social del trabajo y las instituciones que plos de instituciones. La credibilidad o legitimidad de éstas
la condensan (mundo de la producción y distribución, mun- son ejemplos de institucionalizaciones, que pueden fomen-
do económico, de las relaciones mercantiles, propiedad pri- tar o degradar la política (corrupción, impunidad). General-
21 mente, desde el paradigma de la simplicidad, "lo político" se
vada ... ) y hacia formas y funciones sociales de la familia.
La sociabilidad, en materia de democracia, se expresa en incluye y se introduce dentro de "la política", menguando
la existencia cotidiana y generalmente con expresiones ne- su multipresencialidad. 23
gativas: los gestos sexuales, la mirada que rebaja al trabaja- Finalmente, "la escena política" hace referencia a los ám-
dor manual, la grosería, la ansiedad e indiferencias urbanas, bitos o escenarios que constituyen, con su práctica, los acto-

20 H. Gallardo, Democratización y democracia en América Latina, cit. 22 J. L. Monereo Pérez, Espacio de lo político y orden internacional, cit., p. 15.
21 Ibid. 2J H. Gallardo, Democratización y democracia en América Latina, cit.
Derechos humanos ln.n:ltuven
Por una rec:Ulle'raC'Z071 de la democracia 81

Los a) denllocra
generan o para la IJVHw.~a.
maquinarias electorales y mercados b) democracia "" 'H';-¡ UO_'H'UL"
11

cia material (yen relación a otras esferas no estatales),


legios desde posiciones de poder.
b) La segunda distinción terminológica se centra en "los proce- c) identidades democráticas/identificaciones democráticas, y
sos de democratización" y "la democracia". Los primeros d) gobernantes/gobernados (en el sentido del carácter que se
son protagonizados Y se plasman, le da al ejercicio poder, si se para obedecer o se
medio de luchas, en instituciones, regímenes y de- manda para que los demás obedezcan).
mocráticos. Sus instituciones y sus institucionalizaciones son
procesos histórico-sociales determinados. En cambio, "la a) Cuando hablamos de democracia o de procesos de demo-
democracia" alude a los discursos sobre el concepto-valor cratización, es importante determinar si nos referimos sólo a una
"democracia", los cuales pueden acompañar o culminar al- forma o modo de ejercer el gobierno o si expresamos una manera
guna fase de los procesos de democratización. Fundamental- de ser en la vida y un estilo de existencia que no se reduce única-
mente se refiere a una categoría que forma parte de un dis- mente al mundo de lo público, sino a todos los ámbitos de nuestra
curso analítico, conceptual o teórico y también ideológico.
24 vida: mundo familiar, del trabajo, de la producción y la distribu-
Lo que existe en nuestras sociedades son instituciones ción de los bienes, etc.
democráticas que condensan y expresan lógicas democráti- b) "Democracia" puede implicar tanto mecanismos de repre-
cas. Las instituciones resultan del juego de diversas fuerzas sentación como expresiones de participación activa y directa. Re-
sociales en el marco de un Estado de derecho (leyes y nor- ducir la democracia al primer caso implica un proceso de delega-
mas de aplicación universal). Pueden materializarse tam- ción extremo que termina por desempoderar a los sujetos, con la
bién en instituciones de sociabilidad humana (familia, lugar consiguiente articulación de una cultura de "ciudadanía sierva" ,
de trabajo, iglesias, etc.); no sólo en instituciones estatales o por utilizar la expresión de Juan Ramón Capella.
con dispositivo estatal. Por esta razón, los procesos de de- c) Hablar de democracia también implica el modo como nos
mocratización aluden a espiritualidades democráticas y a identificamos y en el que construimos nuestras identidades de-
capacidades de significar y resignificar pluralmente las pro- mocráticas. No es igual que, como ciudadan@s soberan@s sea-
ducciones humanas. Son los seres humanos, las fuerzas so- mos nosotros mismos quienes dotemos de carácter a nuestras
ciales y sus luchas los principales protagonistas de los pro- propias producciones -tanto en un sentido étnico, cultural, po-
cesos de democratización; hecho y dato que se oculta e lítico, ideológico, como sexual, económico o libidinal-, a que,
invisibiliza. Lo que teorizamos sobre ello, y los valores que por el contrario, sean otros quienes decidan por nosotr@s y sea-
idealizamos, son un apoyo y complemento de este complejo mos identificados externamente, y no a través de procesos en los
proceso socio-histórico de producción. que, sin tener total control, somos autoproductores de los signifi-
cados y resignificados del mundo político. No es igual una iden-
En relación con los dualismos, vamos a reflexionar brevemen- tidad internamente producida que una identificación externa, je-
rárquica y heterónoma, que viene de fuera y que nos quita
te sobre los pares:
protagonismo soberano.
d) Finalmente, el carácter dado al ejercicio del poder es funda-
mental en democracia. Siguiendo la filosofía zapatista, hay que
24 Ibid.
82 Derechos humanos instituyentes

tener si se para mente conquistados como nuevos derechos que el


mandando -con la que y económico no reconocer, a la amenaza que su-
sean responsables ante los gobernados y se alterne en el proceso ponen para el de poder establecido. Por uno u otro
de manejo del poder-, o de si se manda para que los demás obe- insisto en la idea de que se acaba por potenciar una cultura buro-
dezcan, bajo una lógica ambiciosa de control centralizadora y que crática, funcionarial, paternalista y normativista que reduce y en-
exclusivamente pretende mantener estructuras de desigualdad y corseta su fuerza instituyente, ya que nuestros derechos, desde la
de jerarquías en las que unos están más capacitados que otros y totalización de esas dimensiones, únicamente se garantizan cuan-
que, además, tienen más valor y son más importantes. 25 una norma los positiviza, y cuando un cuerpo de funcionarios
pertenecientes al Estado, sensibles y formados culturalmente
para defender derechos humanos, los hace operativos entre re-
EN TORNO A LAS LUCHAS HISTÓRICAS POR LOS DERECHOS flexiones doctrinales de apoyo, dándoles curso a través de garan-
DESDE LOS MOVIMIENTOS SOCIALES Y LAS PRÁCTICAS tías concretizadas mediante políticas públicas y sentencias judi-
COTIDIANAS
ciales. Desde esta óptica instituida de los derechos humanos, se
delega íntegramente en determinados especialistas, técnicos e
Si hasta ahora nos hemos centrado en el concepto de democra- intérpretes la capacidad de saber si estamos o no protegidos cuan-
cia, a continuación, me referiré a los derechos humanos pero sin do son violadas nuestra dignidad, nuestra libertad o nuestras con-
entrar en la idea común y restringida que solemos tener de ellos, diciones de vida y, además, tendemos a reducir su efectividad a la
ya la que aludí en el capítulo primero. Me centraré en su compo- intervención de un tribunal que posea la sensibilidad interpretati-
nente de lucha y de capacidad creativa popular. Ya he comentado va para garantizarlos o a la existencia de una infraestructura con-
que cuando se habla de derechos humanos se suele acudir a una solidada, fuerte, eficiente y responsable. Asimismo, tenemos la
idea de los mismos basada en las normas jurídicas, en las institu- sensación de que la existencia de un derecho humano se manifies-
ciones con el Estado como abanderado, yen ciertos valores que le ta y aparece en el instante en el que es violado o vulnerado, no
dan fundamento (dignidad, libertad, la vida, la igualdad ... ) y que antes; hecho que permite la apertura de los procedimientos desa-
están o bien enraizados en la misma naturaleza humana o bien se rrollados en los circuitos de la administración de justicia.
encuentran reflejados en sus producciones jurídico-positivas e Este carácter instituido, delegado, funcionarial y post-violato-
institucionales. Los derechos humanos aparecen, así, como ins- rio, consciente e inconscientemente, suele fortalecer una cultura
tancias instituidas, como el resultado de lo que haga el Estado. Se generalizada pasiva, indolente, conformista, minimalista e inacti-
separan de sus contextos socio-históricos de constitución y signi- va. Nos hace cruzar los brazos. Se termina por no considerar u
ficación. Sólo vale lo jurídico-estatal (políticas públicas y senten- otorgar una escasa importancia a ámbitos fundamentales que tam-
cias judiciales). El efecto ya se señaló anteriormente: se debilita y bién son elementos constitutivos de un concepto integral de dere-
se deslegitima la capacidad de la sociedad civil o pueblo para im- chos humanos, que sirven para extender una sensibilidad activa,
plementar sus propios sistemas de garantías que, dentro o fuera participativa, transformadora, socio-histórica y práctica de dere-
del marco legal, protegen y defienden tanto derechos histórica- chos, como son, entre otros: la lucha social, ya sea en su vertiente
de movimientos sociales o bien, a través del esfuerzo individual y
cotidiano de cada ser humano y sin reducir la lucha a un único
25 Véase R. Zibechi, Dispersar el poder, Quito, Abya Yala, 2007, e id.,
Descolonizar la rebeldía. (Des)colonialismo del pensamiento crítico y de las prácticas acto puntual y originario; la eficacia no jurídica en su versión esta-
emancipatorias, Valencia-Málaga, Baladre-Zambre, 2014. tal y en su versión no estatal, además de los sistemas más o menos
Derechos humanos instituyentes Por una rPf"1/1)pr.{,(f'U!n de la democracia

garantías sociales, políticos y económicos; así como La reacción contra los excesos
y la que convocar un ma- es su el
yor conocimiento y una más responsable. estos ele- proceso la burguesía en el tránsito a la
mentos infravalorados nos pueden permitir incrementar los nive- (con las revoluciones inglesa, francesa y el proceso de indepen-
les de eficacia, además de superar y/o enfrentar esa separación dencia usamericano en los siglos XVII y XVIII) es su única expresión
sistemática y estructural existente entre lo que se dice y lo que de praxis emancipadora y/o liberadora. En este sentido, para Igna-
verdaderamente se hace sobre derechos humanos, y que impide cio Ellacuría, la manera como comúnmente se origina o aparece
desplegarnos como sujetos solidarios autónomos y diferenciados un derecho humano tiene varias etapas o posee varios elementos:
en lo individual y en lo colectivo. Por ello, no hay que olvidar que
derechos humanos no tienen una única dimensión normativa, Inicialmente se da una situación real de agravio
procedimental, formal e instituida; también poseen una dimen- comparativo (en forma de desigualdad, hechos de opresión, for-
sión instituyente que se construye a partir de las relaciones huma- mas de explotación) en un grupo o colectivo concreto. Este mo-
nas, las tramas sociales y las luchas de resistencia de sus protago- mento inicial guarda mucha relación con la ubicuidad de las expe-
nistas humanos. Desde ellas se incrementan las expresiones de riencias límite de las que habla la teoría crítica, por ser
garantías y de una praxis de reconocimientos que hace real y efec- insoportables, insostenibles e inaceptables para las personas que
tivo lo que es factible jurídica y políticamente. Por esta razón re- sufren dolor, y que pueden traducirse -sin que pierda su dimen-
sulta fundamental subrayar los ámbitos que dan origen a los dere- sión socialmente producida- como dignidad humana en tanto
chos humanos y los mantiene vivos (sin caer en el error de expresión de esas experiencias vividas. También está relacionado
reducirlos a un único y exclusivo momento histórico originario): con el hecho de que la crítica, la denuncia y el grito de quien sufre
a) la lucha y la acción social, y b) la lucha individual y cotidiana. Ya pueden potencialmente surgir de las experiencias negativas de la
me he referido a ellos en el capítulo anterior, donde se analiza lo realidad en la que se vive en todos los niveles: económico, étnico,
que supone la lucha social y cotidiana como elementos instituyen- libidinal o sexual, cultural, político, sociaL .. Ese dolor podría as-
tes de los actores y los sujetos que son los generadores y también pirar a su cancelación.
los destinatarios no sólo de la resistencia frente a una realidad Segunda Seguidamente, se desarrolla una conciencia de ese
opresora y negadora controlada por una minoría, sino también del agravio comparativo por parte de un grupo de personas, que dan
disfrute y consolidación de espacios de reconocimiento de una cuenta de la situación de injusticia tanto a nivel teórico-reflexivo
realidad en la que todo ser humano plural y diferenciado, sin ex- como a un nivel de práctica social. Por "injusticia" no hay que
cepción, puede apropiarse de sus posibilidades, al significar y do- entender algo de carácter idealista, sino experiencias generadas
tar de carácter a sus propias producciones en tanto sujeto y no por medio de relaciones humanas que discriminan, marginan o
tratado ni calificado como objeto. 26 Derechos humanos tienen establecen situaciones de no reconocimiento de su condición en
más que ver con procesos de lucha por abrir y consolidar espacios tanto humanos.
de libertad y dignidad humanas. Están conformados por prácticas, Tercera. Esta conciencia se va objetivando y se fortalece a
acciones y actuaciones sociopolíticas, simbólicas, culturales e ins- través de los miembros del grupo social o clase emergente que
sufre las consecuencias del agravio comparativo. Se inicia una re-
26 Véase H. Gallardo, Política y transformación social. Discusión sobre dere-
sistencia frente a aquello que produce la destructividad de su con-
chos humanos, cit.; id., Siglo XXI: producir un mundo, cit., e id., Derechos humanos dición humana y frente a aquello que les priva de algo que se
como movimiento social, cit. considera que les pertenece.
Derechos humanos instituyentes Por una 1,"Pf'1Jhp1nlrJOIPl de la democracia 87
un proceso de objetivación más definido de esa concreto por el teólogo vasco y que, en su vivir
que
VH.L'-.LVU.<UJLa terminar triun- no, no necesitan ser pues se
fando. fruto de procesos de violencia, reivindicación hace posible que existan interna y endógenamente tanto la prác-
y conflictos, se institucionalizan en normas y leyes que ofrecen, al tica comunal que consolida espacios propios de dignidad como su
menos en apariencia, una cierta orientación de reconocimiento y desarrollo por minorías vulnerables, las cuales, debido a las cir-
de inclusión. cunstancias en las que viven, convocan una violencia que, por lo
Quinta. Finalmente, una vez que se luchay se logra el triunfo, general, va en contra de ellas.
se desarrolla una justificación con referencias a De este examen preliminar se sigue la impresión de que las
ideales, conceptos y teorías de todo tipo. Se produce un respaldo luchas históricas por los derechos se deben mirar desde el prisma
filosófico, ideológico, cultural y doctrina para legitimar la matriz de las generaciones, ya que progresivamente se conquistan según
y el horizonte de sentido del grupo o movimiento social que lu- los ritmos y los tiempos marcados y pautados por Occidente. La
chó frente a un inicial agravio comparativo. carga euro céntrica y occidentalocéntrica es muy fuerte, además
Si observamos el esquema de cómo se origina un derecho hu- de clara. Entender los derechos humanos como procesos de lucha
mano, se puede comprobar que sigue el proceso desarrollado por generacionales implica una afirmación histórica sobre su origen,
la burguesía en su lucha por sus derechos Y También es un esque- que se sustancializa y se absolutiza a partir del modelo colonial
ma válido para otros colectivos, pero debe ser matizado, porque occidental que defiende el hecho de que los derechos humanos,
no todo grupo o clase social ha podido llevarlo a cabo en todas sus una vez que nacieron con la burguesía, fueron impuestos como si
etapas y tampoco se debe absolutizar como si fuera la única vía fueran su máxima expresión y como si se hubiesen dado para
posible. Por ejemplo, el movimiento obrero o el movimiento de siempre. Por ello, mediante procesos de abstracción, sus estructu-
los derechos de las mujeres o los pueblos indígenas, si bien pue- ras se han mantenido congeladas para establecerlas como molde y
den poseer reflejos normativos e institucionales como expresión patrón, y se han aplicado sobre otras secuencias espacio-tempora-
de la objetivación de sus reivindicaciones, no han conseguido una les, invisibilizando tanto la dinámica y los conflictos implicados
revolución triunfante en todos los niveles (por ello es muy impor- como los nuevos problemas que se han presentado. De esta ma-
tante la necesidad de caracterizar apropiadamente cada lucha) con nera se silencia el sentido político que tienen derechos humanos
la consiguiente justificación de ideas que permitan una sensibili- en tanto procesos de desencuentro, conflictos y desgarramientos,
dad popular generalmente aceptada y que tenga como consecuen- con lo cual se adjudica la capacidad instituyente solamente al gru-
cia un real reconocimiento y una garantía efectiva. Asimismo, los po o la clase social más fuerte -la burguesía-, que convierte en
pueblos indígenas han adaptado a su idiosincrasia estrategias mo- instituido todo su imaginario y todo su proyecto de vida.
dernas para sus reivindicaciones milenarias y reactualizadas, pero Puede reconocerse que las luchas, los procesos y las prácticas
hay elementos culturales que van más allá de ese proceso de lucha sociales realizadas por la burguesía con el tránsito a la Moderni-
dad contra los límites impuestos por el sistema tradicional del
feudalismo aportaron toda una filosofía y un discurso sobre dere-
27 En este sentido, Ignacio Ellacuría señala el camino y las distintas eta-
chos humanos, además de un concreto sistema institucional y ju-
pas trazadas por el movimiento social burgués. Véase 1. EllacurÍa "Histori-
rídico positivo de garantías. Surgieron en un contexto histórico
zación de los derechos humanos desde los pueblos oprimidos y las mayorías
populares" en ECA 502, y A. Rosillo, "Derechos humanos, liberación y filo- determinado que con posterioridad se ha transformado; pero debe
sofía de la realidad histórica" en VVAA., Teoría crítica dos direitos humanos no valorarse, asimismo, que no hay que quedarse encasillado en la
século XXI, Porto Alegre, Editora PUCRS, 2008. historia y hacer de ella un determinismo, ya que en todas las épo-
88 Derechos humanos YFII'l 1T'IJ1IP'VI
C
Por una rp¡::u!7p1'l1fUin de la democracia
cas expre- al

con miento sus


Si gracias a la burguesía se manifestó una lucha por la libertad Incluso sus demandas podido ser juzgadas como no factibles.
y la igualdad contra un sistema que le era adverso, hay que pro- En este sentido, los derechos -ya sea de trabajadores, mujeres,
yectar a otras prácticas sociales y a otros colectivos un esquema negros, pueblos indígenas, homosexuales o personas con algún
análogo o diferente de lucha por derechos, que tenga en cuenta tipo de discapacidad- por una mejor calidad de vida (ambienta-
los nuevos contextos y los distintos reivindicados. De les) pueden tener procesos constituyentes de reconocimiento ins-
ahí la importancia que posee una concepción de derechos huma- titucionales y normativos posteriores a los derechos individuales,
nos que se haga cargo de toda su rica complejidad. Se hace nece- pero sus procesos instituyentes de lucha pueden ser anteriores,
sario relacionarlos con los múltiples procesos dinámicos de lucha simultáneos, sucesivos y con resultados dispares movidos por ra-
y confrontación de intereses que pugnan por ver reconocidas sus cionalidades, conflictividades, necesidades y urgencias distintas.
propuestas partiendo de diferentes posiciones de poder y distin- No es un problema de generaciones de derechos progresivos y
tos horizontes de sentido. No hay que abstraer ni los conflictos de lineales que, aunque históricas, son monopolizadas por la cultura
intereses ni las circunstancias espacio-temporales. Además, los occidental,28 sino de derechos que surgen de procesos conflictivos
derechos humanos entendidos como práctica social, como praxis ante problemas y racionalidades diversas que luchan por una he-
de liberación y como expresión axiológica, normativa e institucio- gemonía previamente establecida por el grupo social-la burgue-
nal, que en cada contexto abre y consolida espacios de lucha por sía- que consiguió establecer las reglas del juego de cómo dar
expresiones múltiples de la dignidad humana, no se reducen a un sentido al concepto derechos humanos.
único momento histórico ni a una única dimensión jurídico-pro- En el capítulo quinto profundizaré más en ello, pero parto de
cedimental y formal. las ideas de Ignacio Ellacuría y Helio Gallardo, quienes afirman
Históricamente, siempre han aparecido grupos humanos que que el movimiento social burgués logró expandir sociocultural-
se han levantado y resistido frente a distintas y diversas expresio- mente su imaginario, su manera de pensar y su ideología. Todos
nes del poder. Se trata de múltiples luchas de resistencias con vi- los demás colectivos y grupos humanos se han tenido que adaptar
das efímeras o más o menos duraderas, cuyos reclamos han tenido o enfrentar a su modo de ver y estar en la realidad. Convendría
finales dispares, con mayores o menores logros y con éxitos de entonces analizar con detalle por qué ningún otro grupo ha podi-
distinto grado de objetivación e institucionalización. Cualquier do hacer posible un equivalente proceso estructural de transfor-
manifestación popular frente a cualquier manifestación del poder mación y cambio de paradigma hegemónico igual al que la bur-
que coarta y ahoga algún aspecto de la dignidad humana en per- guesía en su momento realizó frente al orden medieval. De ahí
manente proceso de construcción, ha sido y puede ser un foco que se haga urgente y necesario entender los derechos humanos
importante de posibles aportaciones a la idea de "derechos huma- desde las luchas, contextos y condiciones particulares de cada
nos", principalmente si su lógica de acción tiene el propósito de grupo y forma de vida, sin estar condicionados por la visión libe-
extender solidaridades, simetrías y horizontalidades. En este caso, ral que sólo atiende a reflejos normativos e institucionales vesti-
dentro del capitalismo aparecen respuestas al sojuzgamiento por
el automatismo del mercado que reivindican una subjetividad que
28 Véanse, en este sentido lineal, los procesos de positivación, generali-
les es negada. Múltiples movimientos de resistencia que acompa- zación e internacionalización explicados por N. Bobbio, El tiempo de los dere-
ñan las distintas fases de desarrollo del capitalismo cuestionan el chos, Madrid, Sistema, 1991, p. 107.
Derechos humanos instituyentes Por una reC:U[]{,1'arUJn de la democracia
por un sastre que manifiesta una expresión del cuerpo huma-
no, que no es necesariamente la única ni la que sirve te a través manera
avanzar en producción de humanidad. Es el poder popular domi- cha instituyente misma es diacrónica y más cotidiana. comenté
nado, explotado, discriminado, vulnerabilizado el que es negado y en el capítulo anterior: resulta decisivo descubrir que, realmente,
secuestrado por el modo que la cultura occidental tiene enten- son nuestras relaciones y prácticas o tramas sociales, sean jurídi-
der lo que son los derechos humanos desde una única y exclusiva cas o no, las que, en cada momento y en todo lugar, nos dan la
dimensión histórica generacional, progresiva y lineaL justa medida de si hacemos o no derechos de si estamos
Ya mencioné en el capítulo . el planteamiento de Joa- construyendo procesos de relaciones mediante dinámicas de re-
quín Herrera sobre la capacidad humana genérica de reaccionar conocimiento, respeto e inclusión o bajo dinámicas de imperio,
culturalmente frente al mundo, de reaccionar frente a sus entor- dominación y exclusión. Por estas y otras razones, hay que animar
nos relacionales en un permanente, continuo e inacabado proceso a que la sociedad en su conjunto cree mecanismos multiescalares
de creatividad y significación, con sus consecuencias tanto positi- y pre-violatorios que instituyan derechos humanos desde una
vas como negativas. Desde la historia de luchas por los derechos, praxis instituyente diaria que se mueva bajo dinámicas de emanci-
quienes se encuentran en una situación de dominación e injusticia pación y liberación cimentadas sobre relaciones y tramas sociales
poseen la capacidad creativa plural y diferenciada, la cualidad in- participativas de colaboración, cooperación, reciprocidades, re-
dividual y colectiva de enfrentar al mundo, reaccionando frente a conocimientos mutuos y solidaridades. Las luchas colectivas e
sus entornos relacionales tanto para lo bueno como para lo malo. individuales pasadas y presentes se articulan procesual y perma-
Por ello hay que asociar las luchas y las praxis de liberación en la nentemente en espacios, entornos e instituciones comunes que re-
historia con un poder constituyente e instituyente emancipador, significan el ámbito público y el mundo del mercado burgués y
liberador y popular frente a un poder constituyente oligárquico, neoliberal. 30 De esta manera se podrá transformar la socialización
dominador y excluyente hegemonizado bajo la ideología libe- de comportamientos y hábitos, tanto de los institucionalizados en
ral-burguesa. instancias estatales, como de aquellos cotidianos normalizados en
En cierta forma, guarda mucha relación con el concepto de los que predomina el tratamiento del semejante (la empleadora y
poder instituyente implícito al que me refería en la introducción, la empleada doméstica o seres humanos despreciados o inferiori-
entendido como infra-poder creador, que es obra continua de to- zados por el capital) como un objeto o ni siquiera como tal, nin-
dos los sujetos en el sentido interpretado por Laval y Dardot a guneándolo, silenciando, ocultando e invisibilizando aquellos
partir de Castoriadis y Marx. De este poder implícito depende la sufrimientos que son fruto de las injusticias producidas por esos
forma de poder explícito propio de las instituciones y las legisla- comportamientos y costumbres. Desde ellas, los derechos son un
ciones (denominado "poder constituyente", propiamente dicho) activo y permanente hacer justicia, complementado secundaria-
y bajo la cual se encierra el concepto normativista oficial y general mente por su decir y proclamar. De ahí la necesidad de reflejar
de derechos humanos. 29 El poder popular, del bloque histórico de una y otra vez su dimensión política, sociohistórica, procesual,
los oprimidos, está por encima de las constituciones, no se agota dinámica, conflictiva, reversible y compleja. Por tanto, hay que
en un acto fundante ni en un acto constituyente inicial, sino que apostar por una noción conflictiva, de lucha y disputa sociohistó-
persiste -permanece- durante la vigencia de todo orden y po- rica y socio-material de derechos humanos que nos espabile de la
der constituido, sobre todo si es dominado por el orden burgués. anestesia en la que estamos sumergidos, con la que los cinco o seis

29 Ch. Laval y P. Dardot, Común, cit., pp. 481 Y ss. JO Ibid., pp. 460 Y ss.
Derechos humanos Por una r"'"lJhp'rfTr1fm de la democracia

""'H.H"V" actúan simultáneamente a cada instante y en mo- de sentido. a través del paradigma y
OHJ"fYJU'-lLuau

mento. Son y acciones y mo- provocan una serie y consecuencias


presentes que se desarrollan diariamente, en para el ejercicio la ciudadanía y la constitución auténticos
tiempo y en todo lugar y no se reducen a una única dimensión ciudadan@s soberan@s como para la expansión y consolidación
histórica, normativa, filosófica o institucional, ni tampoco a un de una auténtica sensible instituyente de derechos huma-
único momento histórico que les da un origen. Derechos huma- nos, que funcione a tiempo completo y en todo lugar. Sin despre-
nos son luchas continuas que guardan más relación con lo que ciar e infravalorar los aspectos positivos de la democracia y los
hacemos en nuestras relaciones con nuestros semejantes, ya sea derechos humanos oficialmente establecidos, se indica la necesi-
bajo lógicas o dinámicas emancipación o de dominación, que dad de ampliar y complejizar las dos ideas institucionalizadas,
con lo que nos dicen las normas jurídicas cuando son interpretadas para establecer una dinámica más profunda, activa, creativa y más
a través de determinados especialistas. participativa de la ciudadanía y más abierta a la construcción de
Por esta razón, insisto en que cuando se habla de derechos espacios de reconocimiento emancipadores y de liberación de la
humanos no hay que circunscribir su dimensión al plano de idea- humanidad.
lidad abstracta y teórica (tanto en lo normativo y 10 institucional
como en lo discursivo y lo filosófico-doctrinal); es necesario en-
frentar el mismo paradigma de la simplicidad que se proyecta
también sobre la democracia. Ya veremos que la lucha por los
derechos se relaciona habitualmente con "hacerle justicia al dé-
bil", al oprimido, pero esta expresión debe ser entendida como un
esfuerzo por no producirlos como tales, como débiles,31 y esto a
través de praxis construidas y caracterizadas desde ellos, que in-
tenten superar las realidades negadoras de sus derechos, tal como
ha sucedido a lo largo de la historia. Se necesita entonces un re-
conocimiento social y el establecimiento de todo aquello que po-
sibilite las condiciones para ejercerlos materialmente.

CONCLUSIONES

En este capítulo nos hemos limitado a sacar a la luz algunos de


los límites y las deficiencias que posee el concepto democracia y
que se complementa con el de derechos humanos. Ambos son pre-
dominantes en nuestro horizonte occidental simbólico y cultural

JI Por aclaración del propio Gallardo, la expresión "hacer justicia al dé-

bil" no es correcta, ya que al débil se le hace "justicia" oprimiéndolo. Lo que


hay que hacer es el esfuerzo por no producir débiles.
negocios) y Ul~Jl._'--'-V'",,-'­ en
mundo contemporáneo

INTRODUCCIÓN
TRES PROCESOS DE DEBILITAMIENTO Y VACIAMIENTO DE
DERECHOS HUMANOS, DEMOCRACIA Y NORMAS
CONSTITUCIONALES

Conceptos como democracia, derechos humanos, constitucionalis-


mo/constitución, trabajo, economía, Estado, propiedad, ciudadanía y
derecho forman parte de una guerra teórica y práctica por contro-
lar el mundo. Todos ellos implican conflictos y desafíos. En esa
batalla, el orden sistémico capitalista posee una capacidad inmen-
sa para construirlos, significarlos y ponerlos en circulación de
manera rápida y eficiente de acuerdo con sus intereses geoestra-
tégicos. 1
En este capítulo sólo me detendré a analizar, debatir, discutir
y facilitar un insumo sobre los conceptos derechos humanos, demo-
cracia y constitucionalismo en consideración a dicho contexto de
disputa por el poder de nominar y dominar el mundo. Para ello,
de forma previa, usaré dos recursos o caminos que anticiparán
algunas de las hipótesis de trabajo sobre las que giran mis re-
flexiones, fruto de una confluencia de voces. El primer camino se
basa en la mitología griega, a través de la figura del Minotauro y
su proyección sobre la democracia ateniense; el segundo es más
histórico, y con base en el estudio de Eduardo Grüner La oscuri-

1 Aunque Marcos Roitman se refiere principalmente al concepto de de-

mocracia, está claro que es proyectable a otros conceptos estratégicos y em-


blemáticos de nuestro imaginario jurídico, político y económico. Del título
de su libro he adoptado la expresión "democracia sin demócratas". Véase M.
Roitman, Democracia sin demócratas, cit.
Derechos humanos instituyentes Derechos humanos 7lflnn/1n< constitucionalismo ...

las luces, me detengo en el proceso revolucionario y inde- a) te:naencla marcada por procesos
Haití a XVHL
2 la dernocr2
No como de esa guerra global nominar y para el pue-
el mundo, quisiera antes profundizar un poco más en los tres pro- blo"-, quisiera que cada vez son menos los lugares
cesos que mencioné al inicio del capítulo segundo, y que contex- donde la ciudadanía puede tomar decisiones de manera par-
tualizan y enmarcan mejor cuáles son las tendencias que se en- ticipativa y efectiva. Se vacía la democracia reduciéndola al
cuentran en proceso de diseño y consolidación en materia de espectáculo de las elecciones y el sufragio universal por me-
derechos humanos, democracia y constitución, y que esa del voto cuatro o cinco años. 3 Se circunscribe a un
dimensión conflictiva de la historia basada en relaciones y luchas área bien delimitada para que, en los espacios más influyen-
de poder con sus avances y retrocesos continuos. Son procesos tes, tomen las decisiones los tecnócratas, gestores y gober-
que, actualmente, debilitan de forma directa a la cultura y a la nantes con sus funcionarios tanto de las burocracias públi-
sensibilidad global por los derechos humanos, por las constitucio- cas [de los organismos internacionales como la Unión
nes garantistas y por la democracia, entendida como "poder del Europea (VE), el FMI y el BM, Y de los Estados nacionales del
pueblo y para el pueblo" (nunca realizada de manera duradera, capitalismo central y periférico], como de las burocracias
efectiva y real), allá donde se han institucionalizado como con- privadas (sistemas financiero y bancario, así como grandes
quistas populares históricas más o menos negociadas, pero que corporaciones y empresas multinacionales). En este marco
corren el riesgo de perderse. Aunque son muchos más los proce- también se criminalizan y descalifican las luchas por los de-
sos que vivimos actualmente a nivel planetario, ahora no los abor- rechos y por una mayor participación de los movimientos
daré; sólo me detendré un poco más en los tres indicados: desde- sociales y, como ejemplo concreto, se disminuye la fuerza
mocratización, desconstitucionalización de los derechos y del derecho de huelga. 4 La dimensión sancionadora y puni-
mercantilización de todas las parcelas de la vida. Experimentamos tiva de los sistemas nacionales penales contra los actores
acontecimientos varios no expresados sólo con la pérdida de las sociales que protestan se eleva sin tapujos.5
libertades a consecuencia del terrorismo internacional y las polí-
ticas de respuesta al mismo. La trata de personas, el fenómeno de b) La segunda tendencia, concretizada en procesos de descons-
la inmigración y los refugiados con el cierre de fronteras por par- titucionalización y descaracterización del constitucionalismo
te de los países que se dicen "democráticos" y que se consideran social y de los derechos fundamentales, provoca que allí don-
emblema del respeto y reconocimiento a los derechos humanos, de se lograron determinadas conquistas de los Estados socia-
la militarización del mundo y las diversas guerras de alta y baja les y constitucionales de derecho, como consecuencia de la
intensidad, el incremento de la desigualdad y la pobreza, el dete- centralización sustitutoria y la hegemonía del constituciona-
rioro del medio ambiente, etc., son algunos de esos aconteci-
mientos. Pero ahora sólo quisiera destacar estos tres tipos de ten- ) H. Gallardo, Democratización y democracia ... , cit.; y M. Roitman, Demo-
dencias que afectan a derechos humanos, a los sistemas cracia sin demócratas, cit.
4 Pisarello, op. cit.
democráticos y a sus normas constitucionales: 5 Como ejemplos tenemos la Ley de Protección de la Seguridad Ciuda-

dana de 2015, denominada Ley Mordaza y aprobada por el Partido Popular


en España, o la acción policial contra las protestas populares en Brasil contra
2 Véase E. Gruner, La oscuridad y las luces. Capitalismo, cultura y revolu- las violaciones a los derechos humanos producidas con motivo del Mundial
ción, Buenos Aires, Edhasa, 2010. de futbol, la Olimpiada en Río de Janeiro o la corrupción de la clase política.
Derechos humanos vaí:zaa:OSJ. constitucionalismo ...
Derechos humanos
tos efectivos de existencias y
convivencia con el
en nombre
HUHl¡jlHV en Los derechos tienen un coste económi-
económica del cálculo me- co, y él se garantizan o no, ya que dependen del gasto
dio-fin, vendiendo la de que sólo a través del libre mer- público y la capacidad dineraria de los Estados que no debe
cado se puede llegar -en un futuro- a satisfacer las necesi- excederse en un presupuesto reducido en entornos de priva-
dades -muchas de ellas suntuarias . y basadas en deseos tización. Asimismo, derechos humanos se deshacen en las
consumistas- de toda la humanidad, con se justifica esferas económica y financiera, tanto real como del
que millones de personas vayan cayendo en el camino. Los trabajo y la producción al pasar a ser o descartes o valores
sistemas financieros y bancario-crediticios se convierten en serviciales de cambio en favor de la competitividad, la subje-
la base de nuestras identidades y subjetividades ciudadanas. tividad depredadora y egoísta empresarial y la propiedad
Endeudarse para tener una vivienda, comprar un coche, ad- vada codiciosa y destructora de la naturaleza.
quirir un ordenador o computador, costear las vacaciones o
financiar los estudios se convierte en nuestra filosofía de vida. Por medio de estos tres procesos, derechos humanos, demo-
Se modifican las constituciones para fortalecer el pago de las cracias y constituciones garantistas se acotan, limitan, reducen y
deudas usureras con intereses desorbitados. N o hay derechos vacían de contenido para la mayoría de la humanidad, ampliándo-
sin tarjetas de crédito y sin dinero. Los Estados constitucio- se como privilegios para una minoría poderosa y cínica.
nales de derecho deben agilizar la valorización del valor de
cambio y el flujo del dinero controlado desde arriba.
EL MINOTAURO QUE LLEVAMOS DENTRO Y EL FALSO

c) La última tendencia más general de mercantilización de to- UNIVERSALISMO DE OCCIDENTE


das las parcelas de la vida 7 viene acompañada por la expan-
sión de una nueva subjetividad contable y una racionalidad a A continuación, y con base en este marco o contexto, tal como
escala mundial con la que se está generalizando la competen- anticipé anteriormente usaré dos recursos o caminos, uno mitoló-
cia como norma de conducta y de la empresa como modelos gico y otro histórico, como un modo de anticipar algunas de las
de subjetivación. 8 Si fracasamos como emprendedores, cada hipótesis de trabajo sobre las que giran mis reflexiones en torno a
uno de nosotros somos responsables y culpables. En materia derechos humanos, democracia y constitución.
de derechos humanos se manifiesta con la pérdida, en todos
ellos, tanto de la dimensión solidaria y fraterna, como del a) Con el mito del Minotauro se cuenta que el Rey Minos guar-
referente inspirador de la dignidad humana, entendida no daba un oscuro secreto: debajo de su palacio moraba Asterión,
como una esencia axiológica, sino como un marco u hori- una bestia con cabeza de toro y cuerpo humano. El artista y
zonte de apertura y de disfrute de espacios de reconocimien- arquitecto Dédalo había construido un laberinto debajo del
palacio para evitar la deshonra de ese engendro y así tenerlo
escondido. El secreto mantenido no era sólo para ocultar
6 Véase]. L. Monereo Pérez, Espacio de lo político y orden internacional, cit. una maldición o un castigo de los dioses, sino para poder
7 Véase K. Polanyi, La gran transformación. Crítica del liberalismo económi-
crear la sensación de que el reino se mantenía en pie y de
co, Madrid, Ediciones de La Piqueta, 1997.
8 Véase Ch. Laval y P. Dardot, La nueva razón del mundo, cit.
manera estable. Para ello precisaba que cada mes, cada año
Derechos humanos 111.,·tTt"""'11.t,of Derechos humanos \U¡¡:UUUUj), constituci01zalismo ... 1
o aem()stralrse por Luciano "-'''UJ.'JJ.

la . . [Link]'
en un sirvieran como dllHHOHl.U 20
De esta manera, gracias a ese acto infame, se podía comer- paban en los asuntos públicos, con lo cual eran 5 los que real-
ciar e intercambiar productos de manera pacífica, y el mer- mente tenían el mando y el control de las decisiones. ll
cado funcionaba en orden, armonía y tranquilidad. la
pena ese sacrificio para legitimar la estabilidad del reino de
Minos. El segundo recurso se centra en los estudios de Eduardo
Grüner sobre la olvidada Revolución de con su Inde-
Curiosamente, este relato metafórico confirma algo que el fi- pendencia en 1804.12 La Modernidad nació con conflictos
lólogo italiano Luciano Canfora refleja en su libro El mundo de irresolubles que no ha logrado enfrentar ni solucionar hasta
Atenas: 10 la democracia ateniense representa de manera ideal el nuestros días ocultando al Minotauro y los horrores sobre
antecedente y el precedente de nuestros actuales sistemas demo- los cuales edifica su sistema colonial global. La cultura oc-
cráticos basados en el aforismo de "el poder del pueblo y para el cidental es impensable sin el documento de barbarie repre-
pueblo", pero en realidad en Atenas la democracia funcionaba sentado por la esclavitud no sólo de aquella isla del Caribe,
como gobierno del pueblo y el poder de los señores, en palabras sino de toda América, ya que es parte sustantiva de la con-
de Alcibíades, o, según Platón, era el poder de una aristocracia formación de la Modernidad. La Revolución haitiana de-
apoyada por una mayoría. No sólo sucedía que la demagogia y la mostró que ésta representa una falsa totalidad al nacer y
oligarquía disputaban entre ellas el gobierno de las polis (nóAL¡;;) desarrollarse castrada, fracturada y dividida por medio de
griegas, devorando el poder popular, sino que también la demo- una lógica sacrificial expresada en la explotación salvaje de
cracia ateniense iba de la mano del imperio, es decir, nacieron los esclavos sobre la cual levantó su poder económico y po-
juntas. La demo¿racia funcionaba porque Atenas se repartía el lítico. l3 Este falso universal coexiste con su modo de pro-
botín que recaudaba del sometimiento de las otras ciudades alia- ducción capitalista de la mano de las relaciones de produc-
das y otros pueblos dominados. Además, esa lógica sacrificial ba- ción esclavistas, con lo cual se consolida una profundización
sada en la centralidad de la guerra de las sociedades de aquella "inédita de las asimetrías en todos los niveles (socioeconó-
época, y afín al Minotauro, se refuerza cuando el mito del poder mico, político-ideológico, simbólico-cultural) en escala por
primera vez mundial".14

9 La idea del mito del Minotauro la retomo de Yanis Varoufakis, pero

para proyectarla sobre otra realidad. El economista griego la usa para expli- 11 Ibid., pp. 17,42 Y62.
car la artimaña de Paul Volcker, subsecretario de John Connally, secretario 12 Véase E. Grüner, La oscuridad y las luces. Capitalismo, cultura y revolu-
del Tesoro de Richard Nixon, para desmantelar de un plumazo el sistema ción, cit.; y también su trabajo "Teoría crítica y Contra-Modernidad. El color
monetario global basado en la equiparación del patrón oro con el dólar e negro: de cómo una singularidad histórica deviene en dialéctica crítica para
incrementar el déficit comercial usamericano devorando todas las exportacio- 'Nuestra América', y algunas modestas proposiciones finales", en]. G. Gan-
nes netas mundiales y financiarizando su economía, con lo cual convirtió a la darilla (coord.), La crítica en el margen, México, Akal, 2016.
industria en su sirviente. Véase Y. Varoufakis, ¿ y los pobres sufren lo que deben?, 13 Para más detalle sobre la dimensión sacrificial de Occidente, véase F.

Bilbao, Ediciones Deusto, p. 137., Y P. Grimal, Diccionario de mitología griega Hinkelarnmert, Sacrificios humanos y sociedad occidental: Lucifer y la bestia, San
y romana, Barcelona, Paidós, 1981, pp. 369-371. José, Departamento Ecuménico de Investigaciones, 1998.
10 L. Canfora, El mundo de Atenas, Madrid, Anagrama, 2014. 14 Grüner, op. cit., pp. 22 y43.
Derechos humanos 1nS;tztz¡ó1le~¡res Derechos humanos {7J/lI"7/l,1n constitucionalismo ...

filósofo argentino insiste en la elementos: la


0+""'''''''0,/1 y la a ya
que se en su oscuro y que no reconocer ni este por de Occidente, en áreas social
ver, justificando sus actos genocidas y etnocidas bajo el manto del como el trabajo, el sexo, la subjetividad/intersubjetividad, la auto-
progreso y la civilización acompañado de la descalificación de los ridad colectiva y la naturaleza, se ha caracterizado por su forma
otros (alteridad extraña) bajo el sustantivo de la barbarie. Para asimétrica, vertical y jerárquica. Mediante el concepto de matriz
colonizar e imponer su dominio, la Modernidad estructuralmente colonialidad del poder, Quijano muestra cómo la
produjo tres enormes consecuencias: a) detuvo procesos y capitalista, al extenderse por el bajo estructuras domina-
desarrollo autónomo de las sociedades colonizadas (que en Amé- doras y discriminadoras, establece una división social e interna-
rica se proyectó sobre los pueblos indígenas y afro descendientes); cional del trabajo, pero también otra del "ser", del "saber", del "po-
b) incorporó a esas sociedades de manera violenta y subordinada der" (y del "hacer") humanos desigual, excluyenteyno equitativo.!7
a la lógica instrumental de la acumulación mundial capitalista, y Es decir, la manera en que la cultura occidental y moderna
c) invisibilizó y fagocitó sus historias diferenciales junto con sus concibe el "ser" (desde una concepción de la naturaleza humana
ritmos temporales distintos ante la linealidad del llamado "pro- individualista y egoísta, independientemente de la espiritualidad
greso", que marca la superioridad de la historia y la cultura occi- religiosa o de no creyentes), el "saber" (por medio de su raciona-
dentalY lidad científica divisora entre "sujeto" y "objeto"), el "poder"
Sobre estos dos relatos o caminos relacionados con el Mino- (vertical, fetichizado y gestionado burocrática, militar, tecnocrá-
tauro y con Haití, lanzaré dos hipótesis de trabajo relacionadas ticamente, y por medio de procedimientos formalizados) y el "ha-
con la manera en que la cultura occidental entiende derechos hu- cer" humanos (desde un trabajo dependiente del capital y una
manos y democracia con sus Estados constitucionales. actitud colonizadora bajo el patrón de la competitividad de gana-
dores apoyada militarmente), se sostiene sobre dinámicas de asi-
metrías y desigualdades. En función de criterios de raza, género y
hipótesis: colonialidad del poder y heterarquías sexuales; de clase y socio-materiales, religiosos, etarios, etc., esta-
blece una estructura de jerarquía y superioridad e inferioridad en
La primera hipótesis parte de la aserción de que Occidente, la que unos son más y otros menos.
con su modo de desarrollo desigual y combinado -propio del En este sentido, Ramón Grosfoguel, en una combinación del
sistema económico capitalista-, por lo general tiene una forma concepto interseccionalidad de jerarquías con el de heterarquía, del
de organizar, clasificar, ordenar, regular, interpretar transformar filósofo y sociólogo griego Kyriakos Kontopoulos, habla de una
la realidad bajo el patrón de la colonialidad del poder.!6 En palabras "sociabilidad institucionalizada heterárquica", un término me-
de Amoal Quijano, Occidente defiende y se mueve por un criterio diante el cual consolida diversos tipos de dominación que en cada
que es común a lo que se entiende por "poder" (y sus conjuntos contexto, y según cada situación, se manifiesta intersticialmente,
de tramas sociales), y que está caracterizado por un tipo, malla o simultáneamente, de manera combinada y distinta.!8 Siendo la
espacio de relaciones sociales constituido por la ca-presencia de tres
17 Véase D. Sánchez Rubio, "Reflexiones en torno al concepto contem-

15 Ibid., pp. 22, 23 y45. . poráneo de trabajo esclavo y la prostitución", cit.


16 A. Quijano, "Colonialidad del poder, eurocentrismo y América LatI- 18 Véase R. Grosfoguel, "La descolonización de la economía política y

na", cit., p. 201. los estudios poscoloniales: Transmodernidad, pensamiento descolonial y co-
Derechos humanos ln,Tln~/'Vf'nTl?\' humanos constitucionalismo ...

y con el tratamiento
bricadas nos encontramos con y la determinados re-
tiples y heterogéneas formas de dominación y explotación sexual, laciones patriarcales y de clase se componen junto con otras for-
política, económica, espiritual, lingüística y racial, donde las je- mas de relación social en un determinado momento histórico ,
rarquías etnorraciales de la línea divisoria Occidente/no Occiden- que en este caso situamos en el contexto de las sociedades capita-
te reconfiguran de manera transversal todas las demás estructuras listas. De ahí la afirmación de Joaquín
globales poder. 19 género, espiritualidad y epistemología Brah-, que dice: "las estructuras de clase, raza, género y sexuali-
son parte constitutiva, integral e imbricada del sistema-mundo dad no pueden tratarse como independientes, la
occidental moderno, cristiano, capitalista, colonial y patriarcal. opresión de cada una está inscrita en las otras".21
No son añadidos a la estructura económica y política del sistema
capitalista. 20
De esta forma, y para continuar con el razonamiento, en el Segunda hipótesis:
interior de la cultura occidental capitalista predominan diversos
modos de dominación tanto a nivel institucional como a nivel de La segunda hipótesis ya la comenté en el capítulo segundo, y
relaciones sociales y sociabilidad cotidiana, con los cuales se ex- se relaciona con el miedo al pueblo y lo popular. Todo lo que
presa una dinámica socio-material y socio-espiritual de diversas procede de la gente de abajo, de las clases populares y del bloque
estructuras opresivas que operan simultáneamente en su interior histórico de los oprimidos es descalificado y asociado con lo caó-
y, en un grado mayor, fuera de sus fronteras. Se desarrolla todo un tico, lo peligroso y desordenado. La chusma y la masa son sinóni-
conjunto de relaciones sociales particulares que articulan un gru- mo de inseguridad, de desconfianza y de amenaza a lo estableci-
po (in)diferenciado de opresiones, muchas de ellas naturalizadas: do. Por esta razón es tratada como inferior y analfabeta y, por
sexo, raza, género, etnia y clase social se construyen sobre relacio- ello, por su peligrosidad, es necesario contenerla, limitarla, mani-
nes jerárquicas, combinando tanto el espacio público de poder, la pularla, reducirla, controlarla, vaciarla a través de diversas políti-
explotación o el estatus y el espacio de servilismo personal. Es cas de dominación; incluso consideradas "democráticas".
Aparte de los ejemplos ya mencionados, el caso de América
lonialidad global", en B. de S. Santos y P. Meneses (edit.), Epistemologías del Latina puede servir como ilustración debido a las múltiples expe-
Sur (perspectivas), Madrid, Aleal, 2014. riencias de lucha que ha tenido desde 1492, que cruzan por sus
19 Ramón Grosfoguel lo entiende como un concepto nuevo que da
procesos de independencia hasta nuestros días, y por cómo la co-
cuenta de la compleja imbricación de las jerarquías de género, raciales, se-
xuales y de clase en procesos globales geopolíticos, geoculturales y geoeco- lonialidad del poder se ha ensañado contra ellas. Son muchas las
nómicos del sistema-mundo moderno/colonial. Se trata de analizar los mo- prácticas políticas y sociales que han atacado, anulado, menguado,
dos de dominación o las jerarquías de poder a partir de una perspectiva limitado, debilitado y eliminado la capacidad de los pueblos indí-
abierta, compleja, desde sistemas abiertos y heterogéneos, con niveles es- genas y de aquellos poderes populares que reivindicaron una
tructurales y lógicas estructurantes múltiples.
construcción más democrática y plurinacional del poder. Desde
20 R. Grosfoguel, "La descolonización de la economía política y los es-

tudios poscoloniales: Transmodernidad, pensamiento descolonial y colonia-


lidad global", cit., pp. 38, 383, 389-390. Sobre el concepto de intersecciona- 21 Véase J Herrera, De habitaciones propias y otros espacios negados: una
lidad, véase M. Lugones, "Colonialidad y género", Tabula Rasa 9 teoría de las opresiones patriarcales, Bilbao, U. de Deusto, Instituto de Dere-
(julio-diciembre, 2008). chos Humanos. 2005, p. 19.
Derechos humanos instituyentes Derechos humanos (VaClU,~WS) constitucionalismo ... 1
tras la ln<1eI)enldenCla ción el superior/inferior. Unos gru-
tugal, por los regímenes u,,-,-n),uari-J'u pos se por razones sexuales
ra roitad del siglo xx (con un mayor protagonismo Estado), los clase o socio-económicas, religiosas, etarias, etc., y supe-
regímenes desarrollistas y militares de la segunda mitad del pasa- riores a otros, con la particularidad de que, con ello, los excluyen,
do siglo (con el predominio de la Doctrina de la Seguridad N acio- discriminan, explotan, dominan y/o marginan tratándolos como
nal), hasta llegar a los actuales regímenes neoliberales, en todos objetos o como seres con menor dignidad o categoría humana.
estos años, las élites y oligarquías. propietarias, criollas, eurocén- Correlato de anterior, en un concreto más político y
tricas y anglosajonizadas, con una defensa del orden y el progreso constitucional y más contemporáneo, se puede afirmar que es fal-
dependiente y hacia fuera, han desplegado un control absoluto so que la democracia sea el poder del pueblo y para el pueblo. No
sobre el poder popular, bajo la supervisión y el yugo de Estados ha sido en ningún periodo de nuestra historia (si acaso, eflme-
Unidos. 22 Exponentes claros de procesos de liberación -y de la ramente) y no lo es en nuestro presente. En realidad, las demo-
reacción por controlarlos- en los siglos xx y XXI son aconteci- cracias hoy en día son el poder de los representantes del pueblo
mientos como los de la Revolución cubana en 1959, del gobierno para los representantes del mundo de los negocios respaldados
socialista de Chile con Allende en 1970, de la Revolución sandi- por la fuerza militar.
nista de 1979 en Nicaragua, la sublevación indígena-campesina de
Chiapas en 1994, así como las experiencias plurinacionales del
23
nuevo constitucionalismo latinoamericano en Ecuador y Bolivia. Inclusiones abstractas, exclusiones concretas
A otro nivel, tenemos otro ejemplo con la transformación del
mensaje del cristianismo originario, fraterno, (basado en el amor Una vez planteadas las dos hipótesis de trabajo, lo que preten-
al prójimo), pacífico (no matarás), que no ambiciona el poder y do es visibilizar el Minotauro que los occidentales llevamos den-
cimentado sobre el referente de los pobres, desde los de abajo, tro y que ocultamos creando un paisaje ficticio de armonía, esta-
que pasa a ser un mensaje imperial, interpretado por el poder, bilidad, orden, moderación, incluso en periodo de crisis. Si
desde los de arriba, violento, sacrificial (que da buenas razones unimos ambas, nos encontramos con que las figuras de derechos
24
para matar) y que tanto afecta a la cultura judeo-cristiana. humanos y democracia que se desarrollan en el seno de los países
Como consecuencia de todo ello, ha sido claro el dominio y de capitalismo central y periférico bajo las constituciones libera-
subyugación sobre el pueblo (empobrecido) a través de diversos les y socialdemócratas y/o socialistas establecidas desde arriba son
mecanismos simbólicos, institucionales y normativos más o menos entendidas y practicadas institucionalmente de manera insufi-
totalitarios y/o supuestamente democráticos según la época. Las ciente, reducida y simplificada, hasta tal punto que no transfor-
relaciones de poder, además, se han basado y se basan en ese modo man ni tienen capacidad de enfrentar y afectar estructuralmente
de clasificar la realidad mencionado antes que jerarquiza la condi- la división desigual racial, sexual, de género, socio-económica,
epistémica y etaria sobre la que se sostienen. 25 Más bien hacen
todo lo contrario, las consolida y refuerza alimentando simbólica
22 Véase M. Roitman, Las razones de la democracia en América Latina, Ma- y realmente al Minotauro hambriento y ocultado que precisa car-
drid, Sequitur, 2005. p. 162.
23 Véase M. Roitman, op. cit., p. 168, Y A. Médici, Otros nomos, cit., pp.
25 Sobre la crisis de la democracia representativa y la socialdemocracia
139 Y ss.
24 Véase F. Hinkelammert, Sacrificios humanos y sociedad occidental: Lucifer en Europa, véase B. de S. Santos, La difícil democracia. Una mirada desde la
y la bestia, cit., y El grito del sujeto, San José, DEI, 1998. periferia europea, Madrid, Aleal, 2016.
Derechos humanos ¡n\nn~'Vtnn,s Derechos humanos (Vaeza,10s) constitucimialismo ... 1
a los
capas más
occidental se mueve unos y unas ~~~~''-'VH económica ~UIJ>L'~H"
prácticas de democracia y derechos humanos cimentadas sobre y colonial, paradójicamente se asienta sobre un discurso
inclusiones abstractas, pero sobre un suelo y un terreno de exclu- inclusiones abstractas, formado en torno a normas jurídicas e ins-
siones concretas dentro de un sistema que excluye, vulnerabiliza a tituciones que los reconocen, pero sujetado y ajustado sobre un
la mayoría de la humanidad, bajo el de lli'1a minorÍaava- material, de relaciones estructurales de exclusiones concre-
nClOsa y propietarios codiciosos. Ni el es y tas. como señalado, Occidente tiene un modo de clasificar,
para el pueblo y el problema fundamental de los derechos huma- ordenar y organizar la realidad bajo un falso universalismo y una
nos sigue siendo el abismo que existe entre la teoría y la práctica. democracia simbólicamente amparada en un poder pre-
Bajo una apariencia de igual reconocimiento de todos en dignidad sente desde una ausencia constitutiva. Sus discursos y sus prácti-
yen participación, se construye una estructura práctica y consti- cas se mueven por medio de abstracciones que reconocen la dig-
tutivamente desigual que se normaliza con falsos, reversibles y nidad humana de todos los seres humanos sin atributos, pero
modulados conceptos de derechos humanos y de democracia. sobre la base trágica y recelosa de exclusiones cotidianas y diarias
Desde un punto de vista ético y axiológico, Partha Chatterjee marcadas por particularidades como la nacionalidad, el racismo,
nos habla de la "diferencia colonial" para aludir a esa proposición el sentido de pertenencia, la condición de clase, la defensa del de-
normativa supuestamente universal que se aplica selectivamente a recho de propiedad avariciosa, excluyente y absoluta, el machismo
la metrópolis (y no a todos sus ciudadanos), pero no se reconoce ni o el concepto de ciudadanía. Por eso modula lo humano en función
se aplica en la colonia en función de alguna deficiencia moral o del modelo que le parece más digno o merecedor de ser recono-
anomalía. Esta versión negativa con repercusiones tanto relaciona- cido con dignidad real y efectiva. Lo hace tanto a nivel interno,
les como epistémicas, legitiman y normalizan un tratamiento des- como a nivel externo, pero en este caso con una mayor intensi-
igual y asimétrico de lo humano que se establece de modo persis- dad, allende sus fronteras. Pese a que lo hace de puertas adentro,
tente. 26 El resultado de este imaginario construido desde una lógica lo acentúa e incrementa externamente. Occidente trata al otro, al
de poder que se considera superior y que opera como instrumento extranjero o al extraño, con un grado de desigualdad mayor que
de expansión, dominio y control, incluso bajo instancias de aparen- el que establece internamente, al interior de sus fronteras con sus
te universalidad y respeto por la dignidad, es el desarrollo de pro- ciudadanos. El modo jerarquizado como organiza socialmente el
ducciones humanas que tenninan por anular la dimensión plural poder y el saber por razones de clase, de raza, etarias y de género
del ser humano y hacen de éste un ser prescindible y sacrificable en a sus nacionales, lo acrecienta incorporando nuevas asimetrías de
todos los sentidos, pertenezca o no pertenezca a la cultura occiden- puertas a fuera, a quienes considera no occidentales y pertenecen
tal, sea ciudadano o inmigrante irregular, por mucho que la demo- a otras culturas, sobre todo si son pobres. La discriminación, la
cracia y los derechos aparezcan en los discursos. Por esta y otras marginación y la inferiorización por medio de la división social,
razones, sobre este patrón, Occidente ha construido una sociabili- cultural, racial, etaria, territorial, de clase y étnica del hacer, del
dad asimétrica, de exclusiones particulares y desigualdades, pero poder, del ser y del saber humanos, se pone entre paréntesis es-
camuflada por inclusiones teórico-formales y nominales. tructuralmente entre quienes son considerados occidentales o afi-
nes y quienes no lo son o lo son condicionalmente o deficiente-
26 Véase P. Chatterjee, La nación en tiempos difíciles, Buenos Aires, Siglo mente, elevándose su intensidad excluyente contra estos. Por ello,
XXI, 2008, p. 30, YA. Médici, La constitución horizontal, cit., p. 43. insisto en que la universalidad de los derechos humanos se elabo-
110 Derechos humanos zns't¡t,uw~nt,~s Derechos humanos constitucionalismo ... 11
fa desde mínimos, limitados y reducidos. La excesiva manía
en teoría personas, pero y UUILldlC;;:' para

recelosa exclusiones concretas, individuales y que se apoyo en ONG), con la in-


multiplican contra quienes no son nacionales ciudadanos de sus dividualista y patrimonialista de la condición humana, contribuye
Estados considerados constitucionales y de derecho. a generar una cultura de derechos humanos paternalista, institui-
A continuación vamos a ver de qué modo se construyen estos da, egoísta, pasiva e indolente. No hay una cultura activa, ni soli-
universalismos falsamente inclusivos sobre los concepto de dere- daria, ni instituyente, ni responsable. 29
chos humanos, democracia y constitución, siempre teniendo pre- otra bajo el tercer proceso o tendencia que mencio-
sente esa dimensión globalifágica y globalifóbica del capitalismo né en la introducción de este capítulo, de mercantilización to-
mundializado,27 construida sobre esa base trágica y recelosa de das las parcelas de la vida, los derechos humanos por
exclusiones sistemáticas particulares individuales y colectivas, diluirse en los círculos económicos financieros y capital, y pa-
marcadas, entre otros dispositivos, por el racismo, el androcen- san a ser o descartes o valores serviciales de cambio a favor de la
trismo, el clasismo, la riqueza suntuaria y la nacionalidad selectiva. competitividad, la subjetividad egoísta depredadora, la identidad
empresarial y la propiedad privada de avariciosos y destructora de
la naturaleza. Derechos humanos se vacían y dejan de entenderse
DERECHOS HUMANOS MENGUADOS, REDUCIDOS Y/O y practicarse como un marco o un horizonte de apertura y de
VACIADOS disfrute de espacios dignos de reconocimientos, en los que real-
mente se hacen efectivas las existencias humanas con calidades
En lo referente a derechos humanos, muchos son los trabajos vitales socio-materiales mínimas, en una permanente interrela-
en donde ya se ha dicho algunas de las razones de la separación y ción respetuosa con el medio ambiente y la naturaleza en general.
el abismo que existe entre el decir y el hacer, entre la teoría y la
práctica de los mismos, además de por qué el imaginario institu-
cionalizado y generalizado contribuye a ello por su simplicidad, DEMOCRACIAS MINlMALISTAS y SIN DEMÓCRATAS
estrechez y limitación. 28 No voy a extenderme en esto mucho. Al
entenderse los derechos humanos sólo y exclusivamente desde En lo relativo a la democracia, ya comenté los procesos diver-
una dimensión formal, procedimental, normativa, estatalista, bu- sos de desmovilización popular y ciudadana a través de un para-
rocrática, delegativa, post-violatoria (derechos humanos apare- digma que simplifica la democracia a instancias de representación
cen a posteriori, una vez que se violan), sancionadora y punitiva, y sobre determinados asuntos que sólo interesan a los poderes
los niveles de garantía y el grado de eficacia son bien escasos, económicos y financieros apoyados desde élites internacionales y
nacionales de los países capitalistas centrales y periféricos. Se con-
27 Véase A. Bartra, El hombre de hierro. Límites sociales y naturales del capi- solida un imaginario bendecido por una legitimidad popular que
talismo en la perspectiva de la gran crisis, México, Ítaca, 2014. no gobierna por sí misma, sino por medio de tecnócratas, buró-
28 Véanse H. Gallardo, Teoría crítica: matriz y posibilidad de derechos huma-
cratas y profesionales de la política que sólo atienden a los man-
nos, cit.;J Herrera, Los derechos humanos como productos culturales, cit.; D. Sán-
chez, Encantos y desencantos de los derechos humanos, cit., e id., "Contra una
datos del mercado. La ciudadanía tiene que ser de siervos obe-
cultura estática y anestesiada de derechos humanos. Por una recuperación de dientes que sólo votan en las elecciones y no de soberanos
las dimensiones constituyentes de la lucha por los derechos" en Derechos y
libertades 33 Gunio, 2015). 29 Sánchez Rubio, op. cit.
112 Derechos humanos Derechos humanos !7Jana,l,n constitucionalismo ... 1 3

por ''''_<cuy a- y
Ya señalé que se cae en que
que "politicismo" e "ideologema o presiones que la democracia es el gobierno del pueblo, el
efecto de ideologización", formado por técnicas, mecanismos y pueblo y por el pueblo, según Lincoln, o que la es para todo
recursos que socializan, normalizan y naturalizan una serie este- el pueblo, según el subcomandante Marcos, no se han convertido
reotipos reduccionistas pero que son inadecuados y disfunciona- en realidad porque todas las democracias excluyentes,
porque convierten la simbología de la democracia y demo- nunca han sido incluyentes, de ahí el fracaso los proyectos lm-
crático a una mínima expresión estructurada sobre líderes manistas y por eso la democracia se convierte en utopía, camino
carismáticos, partidos políticos, ejercicio del voto por medio del por cumplir y solución. Históricamente ha habido un continuo
sufragio universal. JO fracaso por construir democracias no excluyentes. Esto provo-
Asimismo se aparta a la ciudadanía de la toma de decisiones cado que nuestro subconsciente colectivo acepte un concepto oli-
sobre la mayoría de los asuntos que les afecta difundiendo una gárquico y elitista de la democracia que obstaculiza la necesidad
idea de la política y de la participación como gobernanza entendi- de recuperar y luchar por una democracia incluyente con la que
da gerencialmente, en tanto técnica de gestión o ejercicio de inge- lo popular no sea la excepción, sino la norma y el referente. 13
niería social desarrollada por tecnócratas y funcionarios. Jl Sus re-
glas de juego formales al ser igual para todos, se compatibiliza con
la pobreza y la desigualdad. Dentro de la nueva fase del capitalis- CONSTITUCIONALISMO, PODERES INSTITUYENTES
mo, los procesos de democratización se subordinan a las reglas de OLIGÁRQUICOS, SUB-CIUDADANÍA Y SOBRE-CIUDADANÍA
la sociedad de mercado. No hay poder popular, sino ciudadanos
objetos de consumo y concebidos como mercancías. El orden ca- El refrendo normativo de estos procesos de des-democratiza-
pitalista, cuya estructura se edifica sobre la exclusión económica y ción de la democracia y de vaciamiento de la dignidad socio-mate-
política, despolitiza las relaciones humanas (los derechos huma- rial de los derechos humanos se aquilata normativamente a través
nos también, juridificándolos como instancias ajenas a lo político). de las constituciones, consideradas normas supremas de los orde-
El objetivo es debilitar las bases populares y sociales y la ciudada- namientos jurídicos. La sociedad de mercado y sus grupos dirigen-
nía sólo puede participar allí donde no hace daño ni pone en peli- tes las modifican para adaptarla a sus intereses en connivencia con
gro al sistema. Se acota la democracia y se abstrae y elimina su las instituciones de los Estados. Mercado y Estado van de la mano,
dimensión social, económica, política y étnico-cultural,l2 convirtiéndose éste en gestor privado de los bienes públicos que
Conectando la democracia a nivel global con el recelo hacia el sistemáticamente se privatizan en beneficio del capital,l4 Los Esta-
poder popular, Pablo González Casanova lo explica muy bien dos constitucionales de derecho deben agilizar la valorización del
cuando indica que la democracia es una utopía no en sentido ne- valor de cambio y el flujo del dinero controlado desde arriba por

Véase H. Gallardo, Democratización y democracia ... , cit.


30 II Véase P. González Casanova, "La democracia de todos" en Explota-

Véase M. Roitman, Las razones de la democracia en América Latina, cit.,


31 ción, colonialismo y lucha por la democracia en América Latina, México, Akal,
pp. 24. 2017, pp. 503 Y 504; véase también el prólogo de Marcos Roitman, quien es
32 Id., Las mzones de la democmcia en Amé7"ica Latina, cit., p. 44, e id., De- responsable de la selección de textos de este mismo libro, pp. 39 Y 40.
mocracia sin demócratas, cit., pp. 37,47,48 Y 228. J4 C. Laval y P. Dardot, La nueva razón del mundo, cit.
1 Derechos humanos instituyentes Derechos humanos Iva:czaans constitucionalisnlO ... 115
poderes bancarios, financieros y de que está escondi-
en la
!-,VJcH-"_V" y en las constituciones políticas para que timar los sistemas y delTIOCra
los procesos de acumulación y reproducción del capital se impon- bajo una aparente igualdad y libertad abstracta e inclusiva. No es
gan bajo la obediencia de las leyes del mercado competitivo. 35 que el poder constituyente desaparezca tras la institucionalización
La fuerza simbólica del dualismo poder constituido/poder constitucional de los Estados, sino que permanece camuflado y
constituyente es uno de los instrumentos estratégicos utilizados silencioso. De este modo, en un plano generalmente aceptado, el
para robar a la ciudadanía el y garantista de las poder constituido se cimenta sobre unas bases de representativi-
constituciones sobre los derechos humanos, especialmente los de- y legitimidad consensual también falsas, puesto que el poder
rechos sociales. Asimismo, sirve de dispositivo con el que laspolí- constituyente originario fundamentador del orden constitucional
ticas instituyentes del mundo los negocios resignifican las sigue presente de formar dinámica y activa. Y lo hace sobre la
normas constitucionales. En ambas situaciones, permite la con- base de dos poderes constituyentes que entran en conflicto entre
solidación de la hegemonía del imaginario delegativo del ejerci- sí: un poder constituyente popular y otro poder constituyente oli-
cio del poder y de la reivindicación de los derechos para formar gárquico, pero lamentablemente es éste el que se casi siempre se
ciudadanos siervos y obedientes. Si el poder constituyente (cali- impone porque tiene más capacidad hegemónica y de domina-
ficado de popular) sólo se concibe como poder fundante y origi- ción. Ambos poderes permanecen sobre una lucha basada en ese
nario, fuera de ese momento legitimador, el orden instituido, modo dualista de dominar la realidad entre superiores e inferio-
pasa a ser una instancia que se opone o se subordina al poder res, y que los de arriba (poderes oligárquicos) implantan estructu-
constituido, que se convierte en el poder legítimo administrador ralmente y los de abajo (poderes populares) intentan enfrentar y
del orden y gestor del consenso obtenido previamente por el transformar con sus virtudes y sus defectos, con sus luces y sus
poder constituyente. Ahora el poder constituido es instituciona- sombras. Entre los dos poderes se desarrolla todo un conflicto
lizado y formalizado por medio de normas, leyes, procedimien- por tener la capacidad de significar y dotar de sentido a las nor-
tos, órganos e instituciones. Lo más curioso y sorprendente es mas jurídicas y todo el orden instituido que supuestamente es aje-
que por arte de magia, el poder constituyente desaparece y todo no a las ideologías y a la afectación política, al moverse por esos
pasa a estar reglado y delegado. Por ello, sólo posee legitimidad conceptos de derechos humanos y democracia reducidos y sim-
democrática aquello que está blindado por las formas y las nor- plificados a los que me he referido, basados sobre inclusiones abs-
mas de regulación constitucionales. Lo formal se opone a lo ma- tractas, posee el riesgo de ser significado y apropiado por quienes
terial y priman las formas sobre los contenidos y las prácticas de tienen más fuerza y capacidad de hegemonía.
múltiples sujetos. Se termina domesticando al poder popular "y Siguiendo con el razonamiento, el poder constituido en su ex-
la democracia cesa en la medida que el pueblo pierde su doble presión legislativa, ejecutiva y judicial, lejos de ser una esfera de
posibilidad, la de intervenir como poder constituido interpelan- objetividad, neutralidad, igualdad formal, generalidad y universa-
do la institucionalidad y específicamente el poder de mantener lidad, está continuamente resignificado en una permanente lucha
vivo su poder constituyente a pesar de la institucionalidad".36 entre, por un lado, poderes conformados por grupos instituyentes
oligárquicos o poliárquicos (aglutinados en torno a los represen-
35M. Roitman, Democracia sin demócratas, cit., pp. 39 Y 40. tantes de los partidos políticos tradicionales, la banca, organismos
36Véase R. Sanín Restrepo, Teoría crítica constitucional. La democracia a la internacionales como el FMI y el BM, además de todos los poderes
enésima potencia, cit., pp. 175. que giran en torno al sistema financiero y otros poderes innomi-
1 Derechos humanos ln<;J'1T1J:"P1CtrP, Derechos humanos constitucidnalismo ... 17
basados en el machismo, el las democracias, produciendo un retaceo de la auto-
39
'-V'.VHHU;y, por otro por
y sociales mOV1mIentos mujeres, <"-A<","'''' que Améri-
indígenas, afro descendientes, MST, los sin techo, gays y lesbianas, ca Latina, que puede proyectarse a otros contextos, Alejandro
etc.), que reivindican el derecho a la tierra, a la vivienda, a un tra- dici afirma que en la región, las relaciones duales de poderes y de
bajo y un salario digno, al territorio, a educación, a un medio derechos han establecido un constitucionalismo hecho más de po-
ambiente sano, a una mayor participación política, social y econó- deres oligárquicos que de derechos frente a los sectores populares
mica, a un sin y sm etc. La y subalternos. Los poderes y grupos dominantes, usan, desusan y
dimensión oligárquica del poder constituyente se oculta creando abusan de las normas constitucionales según conyunturas y estra-
la sensación del pacto social consensuado por el poder popular tegias. Incluso si es necesario, las élites locales junto con los gran-
originario que delega en los poderes instituidos. 37 Estos se con- des poderes del mercado dan golpes de estado procedimental es,
vierten en marionetas o en los brazos ejecutores de los mandatos como ha sucedido recientemente en Honduras, Paraguay y Brasil.
dictados por el capital, máxima fuente instituyente de la realidad. Asimismo, Médici resalta, por medio del concepto de "consti-
En otro plano, el constitucionalista argentino Alejandro Mé- tución simbólica" del iusfilósofo brasileño Marcelo Neves, las
dici expresa muy bien la dimensión popular o elitista de las nor- distintas negaciones que los modelos constitucionales latinoame-
mas supremas de los Estados de derecho a través de los plantea- ricanos han hecho de la matriz de la colonialidad del poder desde
mientos del también constitucionalista argentino Arturo Sampay, sus procesos de independencia, sumado a los anteriores prece-
que entiende por constitución la ordenación de los poderes gu- dentes culturales racistas, esclavistas, genocidas y excluyentes de
bernativos de una comunidad política soberana, aludiendo a las coronas imperiales y coloniales portuguesa y española. Histó-
cómo se distribuyen las funciones de tales poderes y de cuál es la ricamente, los modelos constitucionales de la región, inspirados
clase dominante en la comunidad y el fin que le asigna a esta. 38 en instituciones europeas y usamericanas no han tenido un vínculo
Cuando la clase dominante y constituyente de la comunidad po- histórico y orgánico con las sociedades autóctonas ubicadas en la
lítica organiza el manejo de la actividad social, de la producción y Modernidad periférica y atravesadas por profundas desigualdades
la distribución de los bienes de consumo materiales y culturales sociales y arraigadas sobre una pluralidad social y etno-cultural,
con miras al provecho exclusivo de ellos, nos encontramos con produciéndose una separación entre las constituciones jurídi-
constituciones oligárquicas. Por el contrario, cuando son los ca- co-formales y las prácticas institucionales realmente existentes. 40
rentes de justicia los agentes aptos y óptimos para instaurar y Simbólicamente se genera una hipertrofia y una desproporción en-
afianzar el gobierno de la comunidad que ordena los medios de tre el valor que poseen las normas constitucionales y la eficacia real
producción que posibilitan las condiciones de vida para todos, que tienen a la hora de gestionar esas asimetrías estructurales basa-
estamos ante constituciones populares y democráticas. En la ac- das en discriminaciones y exclusiones raciales, etno-culturales, de
tualidad, los grandes poderes del mercado a través de un entra- género, socio-materiales y de clase. La constitución simbólica se
mado de poder material constitucional asaltan oligárquicamente arma sobre una serie de dispositivos constitucionales que bajo la
igualdad jurídica, la libertad y la participación (desde inclusiones
abstractas), se conjuga con la función ficticia de legitimidad de los
37 Véase D. Sánchez Rubio, "Contra una cultura estática y anestesiada
de derechos humanos. Por una recuperación de las dimensiones constitu-
yentes de la lucha por los derechos", cit., y A. Médici, Otros nomos, op. cit. 39 Ibid., pp. 114y 115.
38 Médici, op. cit., p. 112. 40 Ibid., p. 47.
118 Derechos humanos Derechos humanos constitucionalismo ... 1
discursos constitucionales, pero la
ción entre la estructura y sus instituciones y e tar o acción [Link]:l
intereses económicos y culturales corporativos, quienes sostienen quicas o no heterárquicas los sistemas relacionales,
y ocultan, bien por omisión o bien por acción, las desigualdades dades y las espiritualidad es dominación que clasifican la
sociales y las asimetrías. Lo más grave de todo es que fos estánda- realidad desde exclusiones y discriminaciones. De que se trata
res normativos de "igualdad jurídica" toleran, permiten y justifi- es de potenciar y consolidar tramas sociales. y relaciones horizon-
can situaciones de sobre-integración o sobre-ciudadanía y de tales de reconocimientos mutuos, de reciprocidades y solidarida-
sub-integración y sub-ciudadanía. Las afectan a grupos des con las que todos seamos considerados material y fácticamen-
privilegiados que tienen la capacidad de acceder, influir y coloni- te como sujetos plurales y diferenciados en en lo sexual
zar los aparatos del estado e incluso pueden bloquear la normal y desde el punto de vista de género, desde la condición de clase,
reproducción de los ordenamientos jurídicos constitucionales en en lo etario, en las creencias y/o espiritualidad religiosa, etc.
ese uso, desuso y abuso mencionado antes, en función de que A continuación, veamos brevemente algunas posibles opcio-
afecten negativa o positivamente a sus intereses. Las segundas re- nes en cada caso:
percuten en grupos vulnerabilizados y sub-alternativizados a los
que no se les reconoce los derechos objetivados en las normas a) Con respecto a derechos humanos, las dimensiones norma-
fundamentales, se les cierra cualquier posibilidad de toma de de- tiva, procedimental, formal, instituida y post-violatoria de-
cisiones participativa y democrática, a la par de ser tratados puni- ben re-enmarcarse y re-situarse en un marco más complejo,
tivamente como criminales. 41 relacional, socio-materialista y socio-histórico, en el senti-
do de que hay otros elementos de los derechos humanos
igualo más importantes que giran en torno a las prácticas y
ALGUNAS PROPUESTAS PARA AMPLIAR LA MIRADA DESDE LA acciones situadas, particulares y contextualizadas espa-
DIMENSIÓN INSTITUYENTE DE LOS SERES HUMANOS cio-temporalmente, desde las que se articulan y construyen
espacios no de exclusiones concretas contra los que se lucha,
Para salir de este imaginario desempoderador y excluyente de sino de inclusiones particulares y cotidianas que dan el sos-
democracias sin demócratas, de derechos humanos minimalistas, tén y la base fáctica, real y material a los discursos de dere-
exclusivos y vaciados por medio de un nuevo modo de entender el chos humanos basados en inclusiones abstractas. Lo insti-
constitucionalismo desde el mundo de los negocios, en este últi- tuido y normativo debe complementarse con lo instituyente
mo apartado voy a intentar plantear algunas directrices alternati- y participativo desde el conjunto de medios y acciones que
vas y posibles caminos de transformación. hacen operativos los derechos humanos. Por ello hay que
La clave o el centro neurálgico de mis propuestas se centra en recuperar, entre otros elementos referidos anteriormente,
dos elementos que son fundamentales en derechos humanos y en una cualidad de los mismos que es fuente de posibilidad
la idea de democracia entendida como auto gobierno del pueblo: para que todos logremos desarrollar una vida digna de ser
1) potenciar la dimensión instituyente, presencial y activa de quienes vivida como sujetos soberanos, plurales, activos e institu-
son los actores y los sujetos protagonistas tanto de los derechos yentes. Me refiero a la subrayada lucha tanto social como coti-
humanos como de los sistemas democráticos y constitucionales diana. Los derechos humanos no tienen una única dimen-
sión normativa, procedimental, formal e instituida, también
41 Ibid., p. 49. poseen una dimensión constituyente que se construye a par-
120 Derechos humanos 111.rt7t1¡'lP'nTP Derechos bumanos UU¿tUU:USJ. constitucionalismo.,. 121
que
reaCClOn y
que ~H~~,H~'~ renciada. sólo esto, pues cuando la por
chos humanos como procesos apertura y consolidación chos debería estar presente en todas las instancias (tanto jurídicas,
de espacios de lucha por una dignidad humana procesual y como socio-económicas y existenciales), se la filtra, regula, contie-
siempre abierta, en los que todos los actores sociales puedan ne ylimita con las camisas de fuerza de las normas y los procedi-
reaccionar creando producciones culturales en función de mientos jurídico-estatales tendenciosamente dirigidos desde una
sus entornos de relaciones, evitando cierres étnicos, po- racionalidad instrumental de cálculo medio-fin excluyente y sacri-
líticos, sexuales, de género, económicos, etc. 42 ficial que imposibilitan las trasferencias de poder que el pueblo y
cada ser humano precisa para crear y recrear mundos desde sus
Concretizando aún más, pueden ser concebidos como el con- propios horizontes y proyectos de vida, desde sus particularidades
junto de prácticas, acciones y actuaciones sociopolíticas, simbóli- y diferencias bajo dinámicas de reciprocidad, autonomía, respon-
cas, culturales e institucionales tanto jurídicas como no jurídicas, sabilidad propia, medioambiental y con el prójimo, respeto solida-
realizadas por seres humanos cuando reaccionan contra los exce- rio y fraterno por la vida de todos los sujetos sin excepciones.
sos de cualquier tipo de poder que les impide auto-constituirse De ahí la necesidad de retomar y repensar derechos humanos
como sujetos plurales y diferenciados. Las luchas pueden manifes- desplazando la mirada al ámbito pre-violatorio de los mismos, en
tarse por medio de demandas y reivindicaciones populares en for- el sentido de que para que los derechos humanos existan no solo
ma de movimientos sociales o individualmente, en la vida diaria y aparecen cuando se violan y, como consecuencia, se activan los
entornos cotidianos en los que la gente convive y reacciona. Esas circuitos judiciales y las garantías estatales, sino que también hay
luchas, resistencias, demandas y reivindicaciones sociales, colecti- infinitos mundos previos de construcción, reconocimiento yefec-
vas, individuales y cotidianas no hay que interpretarlas sólo como tividad donde confluyen políticas públicas junto con relaciones
hechos esporádicos que sirven como un único y exclusivo momen- sociales individuales, comunitarias, privadas y colectivas de consi-
to histórico originario, sino como instancias permanentes que deración y respeto bajo lógicas anti-heterárquicas de carácter eco-
permiten mantener a los derechos humanos vivos, en un hacerse nómico, libidinal, sexual, educativo y pedagógico, cultural, religio-
continuo, pero en contextos siempre contingentes e inciertos. Por so, medioambiental, con las que se abren y pueden definir muchos
este motivo, hay que conjugar la realidad no jurídica de los mis- tipos de garantías y de efectivización de los derechos humanos. De
mos con su realidad jurídica en su expresión estatal y no estatal y lo que se trata es de potenciar una cultura práctica multigarantista,
pluralista. La lucha por los derechos es política y afecta a todos los realizada por todos los seres humanos a partir de nuestras accio-
ámbitos donde los seres humanos nos relacionamos. El efecto li- nes cotidianas y relaciones diarias, hetero-espacialmente, en to-
mitante y de blindaje de un concepto hegemónico formal, proce- das las esferas donde convivimos y nos relacionamos y pluriesca-
dimental, estatal, delegativo, burocrático y post-violatorio limita larmente, en todos los ámbitos o escalas locales, regionales,
nuestra capacidad política e histórica de ser sujetos soberanos. Al nacionales e internacionales. Helio Gallardo lo resume muy bien
juridificarse normativamente por los aparatos del Estado y de los entendiendo derechos humanos a tiempo completo y en todo lu-
órganos internacionales, considerándose que ésta es su única exis- gar: comienzan con el desayuno y si terminan, lo hacen cuando
tencia válida, se despolitizan cuando se desvinculan de las luchas nos morimos. 43

42 l Herrera, Los de7'echos humanos como p7'oductos culturales, cit, 43 Véase H. Gallardo, Teoría crítica: matriz"" cit.
Derechos humanos instituyentes constitucionalismo ...
a la W;:"UU'd con otras
gerencial y tecnocrática [Link],~L"Y~ etc.
La democracia no hay que entenderla como cir la democracia a tal como impli-
una forma de gobierno, sino también como un conjunto ca un proceso de delegación extremo que termina por desempo-
acciones, conceptos y mediaciones que tienen éomo objeti- derar y despolitizar a los sujetos, con la consiguiente articulación
vo posibilitar el poder del pueblo para el pueblo (demos), de una cultura de ciudadanía sierva, obediente y pasiva.
desde la lucha, la reclamación y la reivindicación de los Finalmente, el carácter dado al ejercicio del poder es funda-
miembros de una comunidad o sociedad. Ya señalé en el mental en democracia. Una de las causas que esto suceda se
capítulo segundo que la democracia la entiendo como prác- debe al imaginario de despolitización que se ha construido en tor-
tica plural de control y ejercicio del poder por parte de ciu- no a los derechos humanos y que implica un debilitamiento y una
dadan@s soberan@s y como forma de vida, no sólo como anulación del ejercicio autónomo poder por parte pueblo
gobernabilidad. El gobierno del pueblo, para el pueblo y y/o la sociedad civil. En este sentido, Marcos Roitman se refiere
por el pueblo no tiene que ser una ficción legitimadora de al pensamiento sistémico como una de las causas del social-con-
un poder ejercido por oligarquías o poliarquías. El autogo- formismo y que afecta políticamente. El sometimiento y la pasi-
bierno popular en su máxima expresión es la base sobre la vidad que provoca, son conductas que se proyectan sobre la ciu-
que las democracias incluyentes confronten las democracias dadanía inculcando un imaginario que abstrae a los sujetos de
excluyentes a las que se refiere Pablo González Casanova, participar en los procesos de construcción democrática. Se genera
para quien la democracia se mide por la participación del miedo y temor ante posibles penalizaciones, marginaciones y re-
pueblo en el ingreso, la cultura y el poder, siendo todo lo chazos. Se logra descalificar y denigrar la articulación de lengua-
demás folklore democrático o retórica. 44 jes y discursos alternativos por medio de falsos mensajes basados
en otros discursos promovedores de frustración y derrota de po-
Hablar de democracia o de procesos de democratización no se sibles propuestas alternativas de cambio socia1. 46
circunscribe sólo a una forma o modo de ejercer el gobierno. La posible salida y solución pasa por enfrentar a las élites po-
Debe ser también una manera de ser en la vida y un estilo de exis- líticas hegemónicas, pasa por procesos y manifestaciones de lucha
tencia que se extiende a todas las esferas de lo público y de lo antisistémica, democrática y anticonformista. Sus expresiones es-
privado, a todos los ámbitos de nuestra vida. "La acción democrá- tán llenas de diferentes tonalidades y se encuentran en todos los
tica es una lucha constante, un compromiso del cual emergen va- ámbitos de la vida, en el sentido de entender la democracia como
lores y prácticas ético-morales afincadas en los principios del bien proyecto y modo de vida más intenso y presente en lo social, lo
común".4S Una democracia global incluyente y no excluyente político, lo cultural y lo económico. El propio Roitman alude a
debe ser un punto de partida y no un techo o punto de llegada. movimientos políticos y movimientos sociales de género, de clase
Democracia plural, multicolor, una demo-diversidad, que combi- y étnicos defensores de una ciudadanía plenaY Y afirma algo vin-
ne mecanismos de representación, con expresiones de participa- culado con el concepto de hiperpotentia defendido por Enrique
Dussel y Alejandro Médici, estructurado y articulado desde la po-
44 Citado por Marcos Roitman, "Prólogo" en P. González Casanova,

Explotación, colonialismo y lucha por la democracia en América Latina, México, 46 M. Roitman, El pensamiento sistémico. Los orígenes del social-conformismo,

Akal, 2017, p. 41. México, Siglo XXI, 2003, pp. 114 Y ss.
45 ¡bid. 47 ¡bid., p. 117.
Derechos humanos Insun~'VtCf{lA,j humanos constitucimialismo ... 125
efectos ,"""HU""",,, ca,o, ga-
sistema rantías
contrapropuesta democrática procede de la tancias estatales, judiciales y
organizada y no espontánea los proyectos liberadores, ya que mente hay que potenciar la capacidad de los poderes públicos
representan espacios de poder y participación emergentes que fa- para que la ciudadanía tenga reconocidos sus derechos, enfren-
cilitan la construcción de sujetos políticos alternativos. Las luchas tando su cooptación por los poderes del capital y su sociedad de
de los zapatistas, de los sin tierra, de los pueblos indios, de los mercado omnipotente, omnisciente y omnipresente. Un Estado
marginados, de los excluidos, de las minorías étnicas, etc. fuerte y garantista sensible a derechos humanos es fundamental,
guran el mapa actual por una reconstrucción de una ciudadanía pero no es el único camino para detener la perversidad neoliberal
plena y participativa. 48 Los sujetos sociales y políticos, los movi- y depredadora capitalista. Si las constituciones incorporan y des-
mientos sociales, son ejemplos de esas subjetividades subalterna- pliegan una cultura multigarantista de derechos que se inspiren
tivizadas que apuestan por la transformación del orden social e desde un criterio material de producción, reproducción y desa-
institucional existente, que formulan sus reclamos en forma de rrollo de la vida humana y no humana, sin excepciones, desde
nuevos derechos, que expresan su voluntad crítica de convivencia instancias jurídicas estatales, jurídicas no estatales -a partir de un
desde el consenso contra-hegemónico y una democracia amplia- paradigma pluralista del derecho, como el establecido por las
da, responsable y popular. constituciones de Ecuador (2008) y Bolivia (2009)- y desde ins-
tancias no jurídicas y sociales conformadas por todos y cada uno
c) Por último, con relación a la constitución, hay que insistir de nosotros, los efectos de liberación, goce y disfrute serán mayo-
en la crítica al poder constituido que se fetichiza desde arri- res y mucho más esperanzadores. 49
ba hacia abajo para que los poderes constituyentes oligár-
quicos controlen a la ciudadanía y vacíen el poder popular.
Las constituciones deben construirse de abajo hacia arriba, MODO DE APERTURA
a partir de la praxis sociohistórica de las comunidades sub-
alternas tradicionalmente negadas, victimizadas y excluidas. Me gustaría terminar este capítulo con un pequeño homenaje
La trampa de los juegos malabares de desempoderamiento a Eduardo Galeano. En una entrevista que le hicieron en el año
popular conceptualizados por los modelos constitucionales 2010 en el programa brasileño Sangue Latino, entre otras reflexio-
que se basan en la diferencia colonial, radica en diluir al
poder constituyente popular convirtiéndolo en sólo una ca-
49 Sobre la importancia de la dimensión material y factible de las consti-
pacidad originaria o subordinándolo a un poder constituido
tuciones, combinada con la dimensión formal, a partir de una racionalidad
delegativo, estratégico, burocrático y técnico controlado desde la vida humana y no humana, véase E. Dussel, Ética de la liberación, cit.,
por las oligarquías de los negocios junto con sus funciona- A. Salamanca, Política de la revolución, San Luis Potosí, Facultad de Derecho
nos amanuenses. de la Universidad Autónoma de San Luis Potosí, 2008; A. Rosillo, Funda-
mentación de derechos humanos desde América latina, México, Ítaca, 2O14; ]. ].
Además, las constituciones legitimadas con democracias po- Bautista, ¿Qué significa pensar desde América Latina?, Madrid, Akal, 2014, y A.
Médici, Otros nomos, cit. La vida humana y el mundo natural en el que está
pulares reales, participativas e instituyentes enfrentan mejor los inserta, son el fundamento que limita el margen de posibilidades de la huma-
nidad. No todo es posible. La vida es lo debido y si no vivimos, no hay sujeto
48 ¡bid., p. 119. humano que piense, sienta, ría, llore, cante, baile, discuta, dialogue y sufra.
Derechos humanos 1'11.<1"""11,,'11t,'<

nes maravillosas, afirmaba


que y
constituciones producimos el poderío instituyente
todos y cada uno de nosotros y a partir la lucha, la resistencia
y una socio-materialidad basada en nuestras acciones y relaciones
individuales y colectivas no heterárquicas, podremos ser siempre
más que lo que los poderes constituyentes oligárquicos dicen que
somos para empequeñecernos y menguarnos en nuestra '-'l'Ud'~r
dad de crear y recrear mundos diversos, plurales y multicolores. Y INTRODUCCIÓN. LA ESPERANZA DE LOS DERECHOS
en esas luchas de resistencia, siempre serán prioritarias aquellas HUMANOS EN UN MUNDO TRÁGICO
que proceden de los de abajo, los excluidos y victimizados por la
heterarquía de poderes que matan. La vida en sociedad requiere de un conjunto de normas, re-
glas, instituciones y procedimientos que regulen la convivencia
humana que nunca deja de ser conflictiva. Todas estas instancias
son necesarias para canalizar las relaciones entre los grupos socia-
les. Resulta muy difícil imaginar una sociedad en donde no exis-
tan normas éticas, morales o jurídicas que señalen el tipo de con-
ductas que se deben y/o no se deben realizar bajo algún patrón
religioso, económico, político y/o cultural. Tampoco es posible
pensar, hoy en día, que haya algún modo social de vida que fun-
cione sin ningún tipo de institución1 mediación o aparato ya sea
de carácter político, religioso, económico o jurídico como puede
ser el mercado, el Estado, el derecho o las asociaciones y agrupa-
ciones colectivas (clubes deportivos, comunidades, empresas,
iglesias, ONG, centros educativos, etc.). Quizá en un pasado muy
remoto se pudiera vivir sin ellas o de manera más simple y senci-
lla, pero esto no sucede en nuestro presente. Las relaciones hu-
manas necesitan ser reguladas por ciertos instrumentos y medios,
también relacionales, que las canalicen y organicen, que les pro-
porcionen cierto orden y seguridad más o menos justos, mejor si
son más incluyentes que excluyentes, porque si no existieran, se
desarrollarían caóticamente y en un clima de permanente incerti-
dumbre y desorientación.
En cierta medida, este artículo se centrará en la importancia
que juega una figura o concepto, como es el de los derechos hu-
manos, que puede servir de mecanismo con el. que los seres hu-
manos puedan acceder de manera más justa, equitativa y propor-
Derechos humanos instituyentes co-enseFiar derechos rl'U.'i"FliJ'nI""

chos con sus deberes. Para poder llevar esto a


se cons- como
u.u.l.'-'vua, y Por esa intentaremos dete- convertidos en derechos humanos a mediados
niéndonos con algunas propuestas y directrices que puede taran ser conceptos imprescindibles para la
ser una educación que nos sensibilice por y en derechos humanos. sus luces y sus sombras.
Sin una cultura que quiera y apueste pbr ellos, difícil será que Actualmente, los Estados constitucionales y democráticos de
funcionen de manera distributiva y justa las reglas de juego polí- derecho se asientan sobre ese mismo imaginario con una larga
ticas y jurídicas acordadas por y se complicaría trayectoria histórica refrendada por la Declaración Universal de
el que se hicieran factibles, reales y efectivas el conjunto de res- los Derechos Humanos de 1948: nuestras sociedades se rigen por
ponsabilidades, derechos y obligaciones, principios y valores que normas (constituciones, leyes y reglamentos) aceptadas por todos
debemos conocer, asumir, cumplir, accionar y desarrollar para y destinadas a regular el bien común. Asimismo, indican quiénes
vivir con una práctica con dignidad, equidad, libertad, igualdad, son los agentes legitimados tanto para crearlas como para ejercer
paz, solidaridad, pluralidad de las diferencias y en democracia. legalmente el poder, cómo llevarlo a cabo, y sobre qué materias o
Dentro de nuestro imaginario cultural, el pensamiento mo- contenidos. Dentro de ese margen, también nos señalan el proce-
derno, principalmente a través de los filósofos contractualistas del dimiento a seguir para que nuestros derechos estén protegidos o,
iluminismo, ya reflexionó sobre la importancia de establecer un en su caso, sean resarcidos cuando son violados. De nuevo se in-
contrato social a partir del cual, todos los ciudadanos, en tanto tenta construir un marco de convivencia social en el que la liber-
sujetos autónomos y pensantes, obedecieran un conjunto de re- tad y la autonomía de las personas sean compatibles con el bien
glas y valores acordados por todos. Debían aceptar desde su su- común de todos, en un clima aparentemente abierto a los demás
puesta libertad, someterse a una institución, el Estado, que estaba y de no violencia, igualdad y respeto.
legitimado para ejercer el poder y realizar el uso de la fuerza de Estos instrumentos de garantía y de organización político-ju-
manera delegada y representativa. De esta manera, se pretendía rídica contr~stan con el real contexto global en el que vivimos: las
compaginar, consensualmente, la libertad y la autonomía de cada guerras en Africa, Asia y en el Oriente Medio; la contaminación
individuo con el bien común y el interés general. Hombres como medioambiental y el expolio sobre la naturaleza; la proliferación
Thomas Hobbes, John Locke y JeanJacques Rousseau, desde po- y la amenaza provocada por el armamento nuclear; las desigual-
siciones distintas, se preocuparon por establecer las condiciones dades sociales y el incremento de la pobreza a nivel planetario,
de un sistema de gobierno que se responsabilizara de proteger los siendo mayor y más acentuada en los países de capitalismo perifé-
derechos de sus miembros y hacer cumplir sus obligaciones. No rico; las consecuencias y los riesgos de los avances tecnológicos;
vamos a entrar ahora a discutir y ni a subrayar sus imaginarios distintas manifestaciones de discriminación, violencia y exclusión
basados en lógicas de inclusión y exclusión con respecto a aque- social, étnica, racial o de género; etc., son elementos negativos
llos colectivos que quedaron desigualmente tratados y afectados que impiden a los seres humanos vivir dignamente, en un clima
por medio de una clasificación racial, clasista, de género y sexual de felicidad y justicia. Muchas son las personas que sufren todos
discriminatoria. Nos quedamos con el hecho en abstracto de que los días condiciones infrahumanas y execrables de existencia. Los
las ideas de libertad, igualdad, fraternidad, solidaridad y seguri- actuales procesos de globalización han cambiado radicalmente el
dad que defendían aparecían como los principales valores que se contexto de hace unos años. El mundo está cada vez más interco-
debían proporcionar y facilitar. Se intentaba armonizar la dimen- nectado, más para bien que para mal, y los intercambios cultura-
sión individual y la dimensión colectiva del ser humano; sus dere- les, sociales, políticos y económicos se han incrementado a un
1 Derechos humanos n>rtrH.,,,p1,,tp, co-enseñar derechos humanos 131
ritmo vertiginoso. Recibimos información de
,-naHv,a y, en un concreto conVNen ción
de diversa procedencia y con culturas y formas de vida diferentes. y guerra; la degradación medio ambiente y la destrucción
Las relaciones humanas se hacen más complejas y los mecanismos de la biodiversidad; el terrorismo internacional; el tráfico de ar-
para su regulación también. Evidentemente, no todo ser humano mas, de drogas y de personas; la homofobia; el al diferente;
tiene las mismas posibilidades para desplegar sus potencialidades la cultura sacrificial cristiana y toda clase de fundamentalismos
pues sus contextos de vida y su condición racial, étnica, sexual, religiosos y seculares; el cierre de fronteras y la construcción de
etaria, identitaria, religiosa y cultural pueden situarlo en un esta- muros, con el maltrato de las personas migrantes y de los
do beneficioso de privilegio y gracia o de inequidad, exclusión, refugiados (con el ejemplo más manifiesto de los sirios en Europa
perjuicio y desgracia. Asimismo, hablando más en abstracto, los o la política usamericana de Donald Trump); el incremento de la
seres humanos, por un lado, pueden acentuar su carácter demen- cultura individualista, egoísta y consumista; etc., son algunos de
te y violento con el que causan daño a sus semejantes, maltratán- los síntomas hechos realidad. Se quiera o no se quiera, son prue-
dolos como inferiores o como objetos, pero también pueden des- bas manifiestas que reclaman cierta responsabilidad de todos los
plegar espacios relacionales de solidaridades, sentido común, seres humanos, unos más que otros, aunque nadie se salva de ella.
fraternidad y reconocimientos mutuos con los que hacer el bien, En este sentido, los biólogos chilenos Alberto Maturana y
dentro de dinámicas no violentas y tratándonos unos/as a otros/as Francisco Varela, en su obra El árbol del conocimiento, nos cuentan
como sujetos. una anécdota bastante curiosa: en Nueva York, en el barrio del
Lamentablemente, a nivel global predomina una situación de Bronx, hay un zoológico dentro del cual nos topamos con un gran
enfermedad casi terminal del planeta, fruto de la expansión del pabellón dedicado expresamente a los primates. Los hay de todos
capitalismo y su versión depredadora neoliberal más actual se in- los tipos y clases: gorilas, macacos, chimpancés, gibones ... Pero lo
crementa y se extiende consolidando una manera de clasificar la que más llama la atención es que en el fondo, apartada, nos en-
realidad desde los ámbitos del ser, el saber, el poder y el hacer contramos con una jaula bien protegida y cerrada con barrotes
humanos, de manera desigual, por diversas razones de carácter muy gruesos. Cuando uno se acerca a ella, puede leer un rótulo
etnocultural, racial, sexual, de género, etaria, religiosa y geográfi- que dice: El primate más peligroso del planeta. Y al mirar entre las
ca. Se establece estructuralmente una asimetría cada vez más abis- barras de hierro, con sorpresa, uno ve su propia cara. Seguida-
mal entre una minoría de seres humanos que están situados so- mente se informa que el hombre ha matado más especies sobre el
cialmente en lo más alto, quedando una mayoría en lo más bajo y planeta que ninguna otra conocida. 2 Tampoco sería desatinado
en condiciones denigrantes e infrahumanas. Unos son supra-ciu- añadir que, además, es la especie que más se ha agredido contra sí
dadanos y otros son sub-ciudadanos o menos que eso. La separa- mIsma.
ción entre ricos y pobres, entre ganadores y perdedores, entre el Si nos fijamos en la industria cinematográfica, desde hace unos
Norte y el Sur simbólico y geográfico se acentúa, y la depreda- años se están poniendo de moda las películas y las series sobre
ción y el deterioro de la naturaleza se disparan sin control, todo zombies o muertos vivientes. En ellas podemos darnos cuenta de
ello bajo una lógica mercantilista que lo único que prioriza es la
obtención del máximo beneficio, la competitividad y el egoísmo 1 Véase E. Saxe-Fernández, Colapso mundial, San José, Amo al Sur Edi-
propietario acumulativo y de avariciosos. torial,2005.
Tal como señala el filósofo costarricense Eduardo Saxe-Fer- 2 Véase A. Maturana y F. Varela, El árbol del conocimiento. Las bases bioló-

nández, la humanidad y la Tierra experimentan una serie de peli- gicas del conocimiento humano, Madrid, Debate, 1999, p. 19.
1 Derechos humanos instituyentes Ca-educar y ca-enseñar derechos hU,mU'I1nf 133
seres humanos quienes generan subjetividad contable y una racionalidad a escala
v y muerte
H.H'-'.U"'CU sus en seno y me- ~~~ la ~
10 que nos con respecto a muertos ducta y la empresa como
vivientes es que entre ellos no se asesinan ni se porque Por estos procesos y por muchas de las razones que expli-
se respetan. En cambio, nosotros somos nuestros propios enemi- cado en capítulos anteriores, se hace necesario fomentar una cul-
gos. No vacilamos en hacernos daño, ni en aniquilarnos, incluso tura reactiva que sea más sensible a los derechos humanos para
cuando sabemos que la especie humana va a desaparecer. defenderlos, protegerlos y fortalecerlos, teniendo a la educación
Por tanto, nos encontramos con un panorama desolador, de como uno de los principales baluartes.
desasosiego y trágico que no debería, pese a todo, llevarnos hacia
el pesimismo fatalista, todo lo contrario. De ahí que sea urgente
y necesario buscar caminos y salidas que nos den esperanza. PROBLEMA DE TEORIZAR POR ENCIMA DE PRACTICAR
que vertebrar nuevos escenarios con los que enfrentar esas situa- DERECHOS HUMANOS. Dos HIPÓTESIS DE TRABAJO
ciones destructoras y aniquiladoras de la condición humana, arti-
culando posibilidades y opciones reales de existencia digna para Pese a que queda claro lo importante que es educar en dere-
todos. Los derechos humanos pueden ser uno de esos vehículos o chos humanos, resulta ser más crucial saber desde qué idea o con-
instrumentos con los que poder enfrentar las injusticias y los lu- cepto práctico se pretende enseñar. A continuación, vaya dar una
gares en los que se vulnera a los integrantes de la especie humana. serie de directrices y líneas metodológicas y axiológicas sobre lo
También pueden ser los medios con los que satisfacer nuestras que consideramos, puede ser un modo de educar y ca-educarnos
necesidades y poder articular y construir espacios y realidades en derechos humanos, pues partimos de la base de que todos de-
donde las condiciones de existencia y de vida dignas puedan ser bemos estar implicados en practicarlos, hacerlos y accionarlos, no
apropiadas, garantizadas, efectivizadas y disfrutadas desde el res- sólo en teorizarlos. Las propuestas se enmarcan con el material
peto de la naturaleza. Los derechos humanos se hacen imprescin- recopilado en los libros para el alumnado junto con la propuesta
dibles y necesarios en nuestra vida diaria, porque pueden servir didáctica para los profesores que realizamos para los cursos de
para enfrentar las situaciones de opresión, discriminación, margi- pregrado (ESO y Bachillerato o preparatoria) con la editorial anda-
nación e inferiorización de muchos grupos sociales vulnerables de luza Algaida sobre Educación para la ciudadanía y los derechos huma-
las sociedades modernas. Nos pueden proporcionar los mecanis- nos en un contexto español conflictivo y adverso a incorporar la
mos que nos permiten enfrentar mejor cualquier tipo de injusticia asignatura en los institutos por considerarla una amenaza a la ma-
social. teria de Religión. 3
La necesidad se hace aún mayor porque están sucediendo, Para ello vaya partir de dos hipótesis de trabajo que hay que
además, una serie de procesos que están debilitando directamente tener en cuenta desde el principio:
a la cultura y a la sensibilidad global por los derechos humanos,
por la democracia y por la dignidad humana. De ellos ya me he
referido a tres: a) de des-democratización de la democracia en-
tendida como poder real del pueblo y para el pueblo; b) de J Véase D. Sánchez Rubio (coord.), Educación para la ciudadanía y los dere-

des-constitucionalización y des caracterización del constituciona- chos humanos, Sevilla, Editorial Algaida, 2007; id., Educación para la ciudadanía
y los derechos humanos. Propuesta didáctica, Sevilla, Algaida, 2007; id., Educación
lismo social y de los derechos fundamentales; y c) el más general
ético-cívica, Sevilla, Algaida, 2008; id., Filosofía y ciudadanía, Sevilla, Algaida,
de mercantilización de todas las parcelas de la vida y de una nueva 2008, e id., Filosofía y ciudadanía. Propuesta didáctica, Sevilla, Algaida, 2008.
1 Derechos humanos instituyentes co-enseñar derechos humanos 135
y principal sión generalizada que normalmente se consolida a
elalAUllcon el y la U "''--'',-,H,2> y tanto o como a
que existe entre la teoría y la práctica. Para educar en dere- de organismos internacionales en el ámbito del in-
chos humanos hay que abordar esta problemática de ma- ternacional y las ONG, sólo atiende a una concepción nor-
nera que desde el principio hay que promocionar, difundir, mativista, formalista, jurídico-positivista, estatalista, delega-
inculcar formas, caminos y modos de disminuir esta separa- tiva y post-violatoria, teniendo como resultado un imaginario
ción, cuestionando la manía que la cultura occidental tiene que piensa los derechos humanos sólo desde su teorización
de priorizar más lo teórico sobre práctico. Como ejem- por sabios especialistas y por su efectivación y garantías
plo, contaré una anécdota que me sucedió en la Universidad atendidas por medio de burocracias funcionariales estatales y
Estadual Paulista (Unesp) en una de sus sedes, en la ciudad a través de circuitos judiciales. Las consecuencias se plasman
de Franca, Brasil. en una cultura pasiva, conformista, indolente y débil. Lo
mas comprobado cuando propuse hacer la reflexión sobre
Sin mencionar nombre alguno, en una de las mesas redondas comparar el porcentaje de violaciones de derechos humanos
sobre un seminario sobre derecho alternativo y teorías críticas, que ocurren todos los días en cualquier país supuestamente
debatíamos con un conocido filósofo del derecho brasileño sobre constitucional, democrático y de derecho, con el número de
otras miradas de derechos humanos. Señalé ahí que estos comen- esas violaciones que son atendidas judicialmente con senten-
zaban por casa, por el desayuno, en el sentido de que se constru- cias favorables y realmente. La desproporción es inmensa,
yen en el día a día y no son instancias que moran en un piso supe- de un 99 % de derechos vulnerados frente a un 1 % de efica-
rior o en la azotea, siendo pensados y concebidos por teóricos, cia judicial y post-violatoria, siendo generosos.
filósofos y juristas especializados. Es más, subrayé que uno puede
ser un maravilloso orador que sabe mucho de normas y teorías, Como trasfondo hay un problema mayor y que se refiere al
pero ser un violador de derechos en su casa al maltratar a su espo- falso universalismo de los derechos humanos construido por la cul-
sa y a todos los miembros de su familia. El iusfilósofo brasileño tura occidental y de ello hablaré en el próximo capítulo con más
atónito y sorprendido al escucharnos, comentó que eso no guar- profundidad. Sus discursos se mueven por medio de inclusiones
daba relación con derechos humanos y menos con su fundamen- abstractas, pero sobre la base trágica y recelosa de exclusiones con-
tación. Era ciego a su contexto de vida diario. La respuesta que le cretas marcadas por la nacionalidad, el racismo, el sentido de per-
di fue clara: ¿cómo todos podemos ser violadores de derechos tenencia, la condición de clase, la defensa del derecho de propie-
humanos y no podemos ser no violadores y reconocedores de los dad avariciosa y absoluta, el machismo o el concepto de ciudadanía.
mismos, practicándolos en el día a día, empezando por nuestras Lo hace tanto a nivel interno como a nivel externo, pero en este
moradas? caso con una mayor intensidad. Tal como lo indiqué en el capitulo
anterior, Occidente trata al otro, al extranjero o al extraño, con un
c) La segunda hipótesis que barajo guarda mucha relación con grado de desigualdad mayor que el que establece internamente, de
la anterior y complementa lo expresado en el capítulo pri- puertas a dentro. El modo jerarquizado como organiza socialmen-
mero. Retomando muchos de los planteamientos del filóso- te el poder y el saber por razones de clase, de raza, etarias y de
fo chileno Helio Gallardo, considero que la poca cultura con género a sus nacionales, lo acentúa, incorporando nuevas asime-
sensibilidad en derechos humanos que existe a nivel global, trías de puertas a fuera, a quienes considera no occidentales y per-
es excesivamente reducida, estrecha y minimalista. La ver- tenecen a otras culturas, sobre todo si son pobres. La discrimina-
1 Derechos humanos instituyentes co-ensdiar /lpr'Pfnnr rJum:an,O.\ 137
la marginación y la inferiorización por medio de la división
y étrIlca
poder, del ser y humanos -establecidas por el y centradas en y acciones con
de producción capitalista moderno-patriarcal y sus modelos de de- que intentar aumentar los porcentajes de garantías, efectividad,
sarrollo basados en el mercado y la propiedad privada de avaricio- reconocimientos, inclusiones no discriminatorias y disfrute por
sos-, se incrementan estructuralmente entre quienes son consi- parte de todos. De eso y algunas cosas más hablaré a continuación.
derados occidentales o afines y quienes [Link] condicionalmente o
deficientemente. Por ello, la universalidad de los derechos huma-
nos se construye sobre discursos que defienden inclusiones en abs- IMPORTANCIA DE LA CO-EDUCACIÓN EN DERECHOS
tracto de todas las personas, pero sobre la base trágica y recelosa HUMANOS A PARTIR DE UN CONCEPTO COTIDIANO,
de exclusiones concretas, individuales y colectivas, marcadas por la RELACIONAL, SOCIO-HISTÓ~ICO, COMPLEJO y MULTI-
nacionalidad, el racismo, el androcentrismo, el clasismo, la riqueza GARANTISTA
suntuaria como fin en si mismo, o el concepto de ciudadanía que
se multiplican y acentúan contra quienes no poseen una naciona- Nuestras propuestas y lineamientos básicos para enfrentar es-
lidad de un Estado considerado constitucional y de derecho. tos puntos ciegos o limitantes sobre derechos humanos las vamos
Con todo esto tenemos que reflexionar si en ese problema de a ordenar en tres bloques:
separación de la teoría y la práctica, los derechos humanos vistos
sólo desde sus dimensiones instituidas, burocráticas, formales, a) En primer lugar, uno de carácter epistemológico-estructu-
abstractas y normativas, invisibilizan, ignoran o no afectan a las ral, aportando algunos elementos que amplíen la mirada de
situaciones estructurales de desigualdad y dominación que que- los derechos humanos y que demandan una mayor atención
dan inamovibles históricamente, a pesar de que existan normas e sobre sus dimensiones más prácticas y cotidianas en el sen-
instituciones junto a reflexiones teóricas sobre ellas que puedan, tido de que siendo como somos seres humanos, de la misma
formalmente, reconocer las demandas de esos grupos excluidos. forma que somos potenciales vulneradores de derechos,
Como se ignora y se fortalece el mal común que sólo beneficia a también somos potenciales reconocedores y no violadores
unos pocos a costa de la mayoría, puede estimarse que los colec- de los mismos en todas las esferas de lo social.
tivos populares y oprimidos luchan permanente y continuamente b) En segundo lugar, nos centraremos en un bloque más mo-
por condiciones de una vida digna de ser vivida (étnica, epistémi- ralizador, a partir de una serie de convicciones éticas y de
ca, social, económica, política, libidinal-sexual, cultural...) más contenidos propositivos que se basan en algunos aportes del
allá de las perspectivas secuenciales, lineales y generacionales de pensamiento de liberación latinoamericano, en función del
derechos establecidas doctrinal y jurídico-positivamente desde un concepto relacional, socio-materialista, multigarantista y
prisma eurocéntrico. pre-violatorio que defendemos y que insiste en la idea de
Una de las razones de que esto suceda es que, quizás y tal como que los derechos humanos hay que entenderlos a tiempo
ya se planteó, el modo como concebimos derechos humanos es un completo y en todo lugar. Nos afecta a todos y todos debe-
modo simplificado, insuficiente y limitado por puntual, parcial, mos ca-educarnos y ca-responsabilizarnos en hacerlos a
azaroso y mínimo, que no sólo no garantiza de manera suficiente cada instante y a partir de las mismas tramas sociales, rela-
la dignidad humana, sino que tampoco afecta la estructura des- ciones y acciones humanas desde dinámicas de respeto y de
igual sobre la cual nos relacionamos y convivimos. De ahí que urja reconocimientos.
138 Derechos humanos instituyentes ca-enseñar derechos humanos 1
,.."',-"',..,"",'"' a la
en el y que están o en la misma "V,LAU'''~'VH
como se co-enseñar y co-educar derechos hu- reflejados en sus producciones normativas e
manos interrelacionándolos con algunos valores más o me- rechos humanos son aquellos derechos reconocidos tanto en el
nos transversales, y que tiene como referente, sin explicitar- ámbito internacional como nacional, por las constituciones, nor-
la, la pedagogía de Paulo Freire,4 aunque sus planteamientos mas fundamentales, cartas magnas, tratados y declaraciones basa-
subyacen desde el principio. en valores.
Esto, consciente e inconscientemente, conlleva varias implica-
ciones o consecuencias negativas ya mencionadas y que vamos a
Elementos sobre los co-educar en derechos fJU'ITU:{'ft();) resaltar a partir de los planteamientos de Helio Gallardo e Ignacio
Ellacuría, relacionándolos con dos definiciones que nos ofrecen
Cuando reflexionamos sobre los derechos humanos sucede los iusfilósofos españoles Antonio Enrique Pérez Luño y Joaquín
algo similar a la imagen que tenemos de un iceberg. Si pensamos Herrera Flores. Entre todos ellos voy a subrayar una serie de ele-
en este gran bloque de hielo, percibimos que hay un tercio de su mentos destacados y que hay que tener en cuenta de manera com-
estructura que está en la superficie y que vemos, pero existe otra plementaria, interdependiente y de un modo interrelacionado,
parte bajo el agua que está oculta y que no conocemos. Desde el para armar un programa, una perspectiva y, en su caso, paradigma
inicio partimos de una idea equivocada, se nos viene inmediata- de co-educación y co-enseñanza de derechos humanos, más com-
mente a la cabeza: parece como si sólo la punta del iceberg fuera la plejo, rico, integral y coherente entre lo teórico y lo práctico.
única parte que realmente existe. No tenemos en cuenta los dos Para Pérez Luño los derechos humanos son "un conjunto de
tercios que se ocultan debajo del agua y que son sus verdaderos instituciones y facultades que en cada momento histórico concre-
cimientos. Educar en derechos humanos requiere explicar y faci- tizan los valores de igualdad, libertad y dignidad humanas, preci-
litar tanto los elementos que forman parte de la superficie que sando ser positivizados en normas jurídicas tanto de carácter na-
está a la vista como los elementos existentes en su estructura y que cional como internacional". Para el segundo, derechos humanos
permanecen debajo del agua y que, por ello hay que visibilizar y guardan relación con "procesos de apertura y consolidación de
mostrar. Al igual que el iceberg, los derechos humanos esconden espacios de lucha por la dignidad humana".5
todo un mundo de matices y riquezas que no nos son ajenos, ex- A partir de estas dos definiciones, podemos deducir 6 elemen-
traños ni desconocidos, sino que están muy cerca de nosotros, en tos que retomamos, de los cinco que señala Helio Gallardo como
nuestro vivir cotidiano, independientemente de que seamos estu- partes de la estructura de derechos humanos: a) la reflexión filo-
diantes o profesores, padres de familia o hijos, empresarios o abo- sófica o dimensión teórica y doctrinal, b) el reconocimiento jurí-
gadas, jueces y juezas o policías, funcionarios, representantes po- dico-positivo e institucional a nivel nacional e internacional, c) la
líticos, sindicalistas o ciudadan@s. eficacia y efectividad jurídica estatal (políticas públicas y senten-
Generalmente, cuando se habla de derechos humanos se suele cias judiciales), d) la lucha social, y e) la sensibilidad sociocultu-
acudir a una idea de los mismos basada en las normas jurídicas, en
las instituciones con el Estado a la cabeza y en ciertos valores que
5 Véase A. E. Pérez Luño, Derechos humanos, Estado de derecho y constitu-
4 Véase P. Freire, Pedagogía del oprimido, Madrid, Siglo XXI España, ción, 6a edición, Madrid, Tecnos, 1999, y J. Herrera Flores, Los derechos hu-
2012. manos corno productos culturales, cit.
Derechos humanos instituyentes co-enseñar derechos humanos

cias estatales e internacionales; y h) como conVenCl(m(~S


como la tos entre y/o 7

y de la que en reglas y principios se explicitan la tensión y la entre lo teóri-


objetivan en normas, se reflexionan e interpretan filosófica, doc- co-axiológico y práctico y lo realmente efectivizado, además de
trinal y teóricamente en su parte argumentativa y discursiva y,
e explicitar a qué colectivos se les reconoce e incluye más y qué
además se reivindican por los movimientos sociales. Se refieren a colectivos se les excluye, no se les reconoce y se les discrimina en
facultades y marcos de acción. también ampliamos la la praxis y en lo socio-material.
dimensión c) con sistemas garantías jurídicas no estatales a Las prescripciones éticas e ideales se traducir como
partir de un paradigma de pluralismo jurídico y de garantías so- aspiraciones y valores como la libertad, la igualdad, la dignidad, la
ciales, culturales, relacionales no jurídicas como complemento de solidaridad, la vida humana y de la naturaleza, que en forma de
la infraestructura que vertebren los Estados; y especificamos la reglas y principios se objetivan en normas, se reflexionan e inter-
lucha social del cuarto elemento d) como lucha colectiva desde pretan filosófica, doctrinal y teóricamente en su parte argumenta-
los movimientos sociales y la lucha individual cotidiana. Educar tiva y discursiva y, además se reivindican por los movimientos
en derechos humanos debería tener en cuenta de manera comple- sociales. En esos procesos se plasman como productos históricos
mentaria, interdependiente y de un modo interrelacionado todas que expresan también necesidades y exigencias sobre las que se
estas dimensiones. pautan facultades y marcos de acción.
El mismo Ignacio Ellacuría, reconociendo lo complejo y am- Una vez incorporados estos distintos elementos que confor-
biguo de su significado por ser enfocado desde múltiples perspec- man el iceberg de los derechos humanos, se puede enfrentar ese
tivas, amplía la comprensión de los derechos humanos diversifi- paradigma iuspositivista y en cierta medida también garantista
cándolas a partir de varias dimensiones, algunas coincidentes con predominante que los aquilata, los estrecha y los enmarca blin-
los elementos arriba subrayados: a) como necesidades de la convi- dándolos desde un prisma exclusivamente formal y normativo.
vencia social y política en tanto elemento biológico; b) como exi- Uno de los errores de enseñar, pensar y concebir derechos huma-
gencia física antes que moral aludiendo a su carácter material; c) nos aparece cuando se reduce al imaginario institucionalizado,
como producto histórico y que continuamente hay que historizar, oficial y generalizado cimentado en los tres primeros elementos
siendo fruto y parte de procesos y praxis de colectivos humanos, señalados por Helio Gallardo con sus matices: a) la dimensión
expresando una dimensión de producción socio-histórica y rela- normativa e institucional (derecho positivo, convenciones y con-
cional; d) como aspiraciones naturales que se van actualizando de tratos en la terminología de Ellacuría); b) la dimensión teórico-fi-
manera desigual; e) como prescripciones éticas, valores e ideales losófica y la eficacia jurídico-estatal (circuitos judiciales), sumado
utópicos que se cumplen o incumplen, se aplican o inaplican, pro- el elemento de los valores, c) pero sólo en relación a aquellos va-
vocando mayores o menores dosis de humanidad, f) como mo- lores objetivados y positivizados en normas y teorizados por téc-
mentos ideológicos y momentos ideologizados en el instante que nicos, operadores jurídicos y filósofos/as especialistas. De esta
se hacen exclusivos de una minoría. Derechos humanos pueden manera se desconsidera o se da escasa importancia a otros ámbi-
ser privilegio para unos pocos y no ser garantizados ni realizados tos fundamentales al situarlos por debajo del tercio del iceberg que
para muchos; g) como derechos positivos gestionados por instan- aparece en la superficie. Es lo que sucede, por ejemplo, con la

6 Véase H. Gallardo, Derechos humanos como movimiento social, cit., e id., 7 Véase 1. Ellacuría, "Histo~ización de los derechos humanos en los paí-
Teoría crítica: matriz y posibilidad de derechos humanos, cit. ses subdesarrollados y oprimidos", cit., pp. 363-364.
Derechos humanos co-enseñar derechos humanos

y su dimensión socio-histórica (que incluso cuando se en derechos humanos. además,


reconoce se de manera ocurre con la to la y la pU""t-,m
eficacia no jurídica y la eficacia jurídica no estatal al descartarse el estatales humanos suele ser el recurso al
carácter político y pluralista tanto del derecho como de los dere- que se acude para garantizarlos. Que los ciudadanos sepan dónde
chos humanos y que pueden ser hechos y deshechos también fue- acudir a instancias administrativas y gubernativas, resulta útil
ra de las instancias estatales. Igualmente, lo mismo pasa cuando se para abrír los circuitos burocráticos y judiciales, pero hay contex-
desconsidera la cultura, el saber y la sensibilidad popular, ya que tos donde no hay una fuerte presencia del Estado. Entre esa de-
son básicos para poder entender y conocer mejor derechos huma- pendencia con sus debilidades y ausencias causadas por de
nos y ponerlos más coherentemente en práctica, aludiendo a esa presupuesto, por políticas prívatización o por desentendimien-
dimensión o componente utópico positivo que ayuda a la gente a to por parte de las instituciones estatales, solemos defender una
caminar frente a todo aquello que achica, reduce o aniquila la concepción post-violatoria de derechos humanos con resultados
condición plural, abierta, procesual y diferenciada de 10 humano. azarosos y mínimos, ignorando o haciendo poco caso a la dimen-
Hay que tener en cuenta que la cultura y el saber popular también sión pre-violatoria. Derechos humanos parece que sólo existen
objetivan y reflejan sus valores y principios éticos en fuentes artís- una vez que han sido conculcados, no importándonos aquella di-
ticas y productos culturales como música o canciones fiestas, bai- mensión de su realidad que se construye o se destruye antes de
les, pinturas, refranes y otras expresiones que no se ciñen al pa- acudir al Estado.
trón normativo-jurídico. Ahora bien, los derechos humanos no son un dato, una esencia
No obstante, un programa que pretenda educar y enseñar de- reflejada en un valor o principio o sólo lo recogido en unas nor-
rechos humanos debe mostrar el mayor número de teorías y con- mas constitucionales y/o lo reflejado en unos libros que hay que
cepciones filosóficas que las reflexionan y conceptualizan, siem- aprenderse y memorizar. Ya he señalado que tampoco hay que
pre atendiendo a los contextos socio-culturales donde se quiere pensar en que sólo tienen una dimensión delegativa e instituida al
sensibilizar y enseñar. Asimismo, una faceta importante de los considerarse que sólo pueden ser conocidos por especialistas en
derechos humanos es su proceso de institucionalización y recono- derecho o por operadores jurídicos y, en último caso, por los tri-
cimiento normativo tanto a escala nacional como internacional. bunales de justicia de ámbito nacional o internacional. Por lo ge-
Cuando movimientos sociales como el de la burguesía en el pro- neral, se piensa que sólo son ellos quienes nos dicen cuáles son
ceso de conformación de las sociedades modernas, o como el mo- nuestros derechos y sobre ello se construyen programas de edu-
vimiento obrero en el siglo XIX y los movimientos de las mujeres cación supuestamente asépticos y neutrales que sólo hay que
y de los indígenas en el siglo xx con sus antecedentes en el pasa- aprenderse memorizándolos. Este modo de enseñar derechos hu-
do, se levantaron para reivindicar mayores espacios de libertad y manos sobredimensionaría la etapa procesal que se activa
denunciar distintas formas de exceso del poder (económico, cul- post-violatoriamente por especialistas, cuando se vulneran, que-
tural, étnico, libidinal, etc.), el objetivo del reconocimiento cons- dando circunscrita a la esfera de su reivindicación judicial, una
titucional y jurídico se hizo crucial para objetivar sus demandas. vez que han sido ya violados e incluso se decantan por un carácter
De ahí la importancia que tiene la dimensión jurídico-positiva de punitivo y sancionador. De ahí que debamos abrir el horizonte a
los derechos humanos con sus valores inspiradores que se recla- estadios pre-violatorios y a instancias que van más allá de lo insti-
man como bandera (dignidad, igualdad, libertad), mostrando el tuido, teórico, normativo, formal y estatal-funcionarial, otorgán-
conjunto de normas jurídicas de carácter nacional e internacional donos más poder y protagonismos a nosotros mismos, los seres
que forman parte de cada país o región donde se pretende educar humanos, en tanto sujetos relacionales empoderados.
Derechos humanos instituyentes
co-ensáiar /Iow'orhnr lIu:mOfnllll'

e
rio
mecanismos que serían múltiples y de no sólo
Esta apertura la basamos en la idea ya dicha de que derechos jurídico-estatal, sino también social, político, económico y cultu-
humanos guardan relación con la capacidad que et ser humano a partir de su implementación pluri-espacial, es en todos
tiene y debe tener coino sujeto para dotar de carácter a sus pro- los espacios, entornos y lugares sociales donde nos relacionamos.
pias producciones en entornos que no completamente. ¿Por qué es importante enseñar la dimensión las luchas?
No sólo estarían vinculados con la disposición de denunciar y lu- lo comenté en capítulos anteriores. El ámbito que da origen a los
char contra cualquier situación que imposibilite esta capacidad de derechos humanos y los mantiene vivos reside tanto en la lucha y
crear, significar y resignificar a las instituciones socialmente pro- la acción social colectiva, como en la lucha individual y cotidiana.
ducidas, sino también guardan relación con el conjunto de accio- En ambos casos, derechos humanos tienen más que ver con la
nes y medios necesarios para crear las condiciones de goce y dis- definición arriba resaltada de Joaquín Herrera, entendiéndolos
frute de los derechos. A veces olvidamos que los tiempos y los como procesos de lucha por abrir y consolidar espacios de liber-
ritmos de urgencia de los colectivos oprimidos, empobrecidos, tad y dignidad humanas. En concreto pueden ser concebidos
victimizados no son los mismos por su situación, que los ritmos y como el conjunto de prácticas, acciones y actuaciones sociopolíti-
los tiempos de gente privilegiada como yo, ya que nosotros (unos cas, simbólicas, culturales e institucionales tanto jurídicas como
más que otros) nos movemos más desde el orden, la estabilidad, la no jurídicas, realizadas por seres humanos cuando reaccionan
armonía y el equilibrio que nos permite ese goce de vivir. La se- contra los excesos de cualquier tipo de poder que les impide que
guridad que tenemos no la queremos cuestionar. Tampoco quere- puedan auto constituirse como sujetos plurales y diferenciados.
mos percibir la asimetría y la estructura desigual sobre la que se Las luchas pueden manifestarse por medio de demandas y reivin-
asienta, ni tampoco queremos ver que nuestras condiciones están dicaciones populares en forma de movimientos sociales o indivi-
dadas no para luchar sino para disfrutar los derechos que pode- dualmente, en la vida diaria y entornos cotidianos en los que la
mos ejercer social y cotidianamente porque tenemos los medios, gente convive y reacciona.
el poder y el despliegue de relaciones para ello. En cambio, quien Son dos planos complementarios e interrelacionados, pero
sufre pobreza, humillación y exclusión de cualquier tipo, tiene que se mueven en niveles distintos. El primero sería el de la lucha
como prioridad subvertir su condición de inferiorización para colectiva, pasada y presente de los movimientos sociales. Un pro-
buscar el modo de enfrentar las carencias producidas por proce- grama de ca-educación en derechos humanos debería explicar la
sos diversos y heterárquicos de dominación humana y obtener, historia de los mismos, pero también las luchas presentes. Pese a
así, momentos, entornos y espacios de disfrute. Quienes somos q~e [Link] derechos humanos parten del imaginario burgués en el
conscientes de nuestro lugar de privilegio, como mínimo, se pue- t~anslto a la Modernidad, van más allá de ese imaginario y tras-
de acompañar, sensibilizar y convocar solidariamente para en- CIenden el molde trazado por la lucha burguesa, extendiéndose
frentar esas asimetrías yesos tipos de dominación. los imaginarios a toda lucha frente a cualquier expresión de poder.
Por esta razón, los programas educativos de derechos humanos Las revoluciones francesa, inglesa con sus antecedentes de la Car-
serán mucho más completos y enriquecidos si enseñan que no hay ta Magna y la Bitz of Rights, el proceso de independencia estadou-
derechos sin luchas sociales pasadas y presentes, ni tampoco, sin nidense, la revolución haitiana, la revolución mexicana, las múlti-
luchas individuales, además de que es fundamental tener una cul- ples y diversas luchas indígenas como las de Tupac Amaru y Tupac
tura y una sensibilidad por ellos para convocar su necesidad e in- Katari, las de los mapuches, aymaras, tzeltales y tantos otros en
Derechos humanos instituJ1entes co-enseñar derechos humanos

ejemplo), etc. en día se encuentran con obstáculos institu-


campesmas, económicos y a que
ciones de mujeres, etc., son dignas de mención. En este se y enfrentaron los movimientos sociales pasado.
do es curioso cómo, por ejemplo, la gente desconoce la existencia También hoy son demonizados, vilipendiados e incluso crimina-
de la Charte du Mandé de 1222, como carta de derechos promul- lizados como ocurrió en el pasado.
gada oralmente por el rey Soundiata Keita de la nación Mandé En esta misma línea Joaquín Herrera piensa que los derechos
para oponerse y terminar con la esclavitud impuesta por los ára- humanos son un producto cultural que Occidente propone para
bes en la región de la actual y que proclamaba los derechos encaminar las actitudes y las aptitudes necesarias para llegar a una
8
universales de todos los hombres a ser libres y no esclavizados. vida digna en el marco del contexto social impuesto por el modo
Aunque la matriz y la base de derechos humanos están consti- de relación basado en el capital. Surgen y se despliegan paralela-
tuidas socio-históricamente por la formación social moderna, por mente al origen y al despliegue desigual de relaciones dominado
sus instituciones, dinámicas y lógicas, no hay que detenerse en por el capital. De ahí que, por un lado, sirvieron como justifica-
ellas. La lucha de la burguesía como sociedad civil emergente y ción de la expansión colonial por todo el globo terrestre, pero,
moderna, puede que fundamentara derechos humanos a través de por otro lado, en ese mismo proceso, se hizo necesario enfrentar-
su dinámica reivindicativa de liberación frente a todo impedi- se a esa globalización de injusticias y opresiones producida por
mento ilegítimo establecido por los reyes, los señores feudales y doquier y sirvieron como arma de resistencia. Teniendo en cuen-
la Iglesia, quienes no reconocían la ampliación de las experiencias ta que cada formación social construye cultural e históricamente
de humanidad expresadas en las particularidades de la vida bur- sus vías hacia la dignidad, en ese proceso existen expresiones he-
guesa. 9 Pero esta matriz, que posee un horizonte de esperanza y gemónicas dominantes de dignidad y de lucha por ella y, también,
posibilidades muy fuerte, en su origen y posterior desarrollo estu- muestran actitudes antagónicas contra ellas con sus actores plura-
vo desgarrada por tensiones, oposiciones y conflictos diversos y les. Los derechos humanos expresan esa dualidad en el marco del
ya dichos. Enseñar derechos humanos implica mostrar esas otras circuito de reacción cultural occidental y de reacciones culturales
luchas. Incluso se puede visibilizar la fuerte oposición y los con- no occidentales que resignifican el discurso y la práctica de los
textos adversos que han tenido los movimientos sociales para que derechos humanos junto a otros procesos de lucha por la digni-
sus demandas sean reconocidas y consolidadas, tanto en el pasado dad. lo Esto lo explicaré en el próximo apartado.
como en el presente. La personas trans, lesbianas, gays, distintas En cuanto al segundo plano complementario, están las luchas
reivindicaciones de muchos colectivos de mujeres (en materia de cotidianas e individuales -y que también son políticas-, ya se-
prostitución, trabajo doméstico, etc), inmigrantes indocumenta- ñaladas. Para hacer efectivos y reales derechos humanos, todos
dos, movimientos ambientales, el MST brasileño y las luchas cam- debemos estar implicados en lo cotidiano y en el día a día. Sólo así
pesinas por la tierra, las luchas del agua, la rebeldía zapatista, re- se puede ampliar el sistema de garantías con el que los derechos
sistencias contra los mega-proyectos y contra la economía se hacen reales en su uso y lo que es más importante, se pueden
extractivista, la resistencia de los pueblos indígenas (con el nuevo disfrutar. Los actos ciudadanos individuales dirigidos a hacer va-
constitucionalismo latinoamericano en Ecuador y Bolivia, como ler los derechos reconocidos por las normas se extienden por los
espacios relacionales de convivencia (en la familia por medio de
8 J. F. Martínez Pería, Libertad o muerte. Historia de la revolución haitiana,
una educación de crecimiento respetuoso, en la escuela a través
Buenos Aires, Ediciones del cee, 2013, p. 80.
9 H. Gallardo, Teoría crítica ... , cit. 10 ]. Herrera, op. cit.
Derechos humanos instituyentes co-enseñar derechos humanos
con el reconocimiento su eficacia, no sólo
Por nuestras humanos guardan más
tramas sociales considerarnos y reconocernos unos a hacemos en nuestras relaciones con nuestros ya sea
otros como sujetos iguales y plurales, actuando y luchando para bajo lógicas o dinámicas de emancipación o de dominación, que
convocar y sensibilizar, desde dinámicas de reconocimientos mu- con lo que nos dicen determinados especialistas que son (aunque,
tuos, solidarias y desde horizontalidades, ampliando el ámbito de como ya señalé, también repercute en nuestro imaginario y en
garantías derechos a lugares cotidianos y no sólo judiciales. nuestra sensibilidad sobre derechos Y se ense-
Seguro que de esta manera se hacen más normas ña desde un nosotros solidario.
constitucionales y las normas internacionales forman parte Hay que tener en cuenta que estructuralmente nuestras socie-
de cada ordenamiento jurídico nacionaL dades dividen racial, sexual, genérica, clasista y etariamente
Derechos humanos son socio-histórica y socio-materialmente forma discriminatoria, excluyente, marginadora, desigual e injus-
producidos. No son instancias sustanciales y trascendentes que ta a la gran mayoría de la humanidad. Hay quienes pueden pensar
moran en el piso de arriba o en la azotea de nuestras casas. Los que por ello aparecen los derechos humanos como instrumentos
hacemos a través de relaciones humanas en nuestro propio piso de lucha y enfrentamiento a las violaciones que surgen de estos
de vida. Por esta razón, hablamos de que educar y enseñar dere- espacios relacionales. El Estado-nacional sería el vehículo prota-
chos humanos es ca-educarnos y co-enseñarnos, no sólo en las gonista de límite, de control, de prevención y de sanción de las
escuelas, en las universidades o por medio de cursos especializa- extralimitaciones de los poderes. No obstante, en función de lo
dos. Nos implica a todos hacerlos a tiempo completo y en todo que estamos diciendo, el imaginario que se utiliza y con el que se
lugar. Quiero insistir y repetir esta idea. Visibilizar el papel tan suele educar en derechos humanos y tal como lo entendemos ofi-
importante de las esferas relacionales y las tramas sociales en to- cialmente, no permite enfrentar la violencia estructural y asimé-
dos los espacios (doméstico, libidinal e íntimo, ciudadano, comu- trica de nuestro sistema capitalista global y las carencias de no
nitario, global, del trabajo y el mercado, etc.) y promocionar des- poder hacer reales y efectivos nuestros derechos. Ya hemos dicho
de lo cotidiano el desarrollo de dinámicas de emancipación y que el modo como los conceptualizamos y los defendemos sólo
liberación con las que todos nos constituimos como sujetos, per- tiene unos efectos paliativos y puntuales. Por este motivo, es im-
mitirá unos resultados mayores de transformación de esa violen- prescindible salir de este bloqueo del 1% de éxito en la protec-
cia estructural sobre la que se sostienen nuestras sociedades y es ción y las garantías, para superarlo e incrementarlo. Los derechos
causa de la separación entre la teoría y la práctica. Por ello, se humanos deben practicarse desde concepciones que produzcan
debe trabajar a nivel interescalar (desde lo local, pasando desde lo consecuencias transformadoras de la división violenta y desigual
nacional hasta lo global) y multiespacialmente (en todos los luga- del ser, del saber, del poder y del hacer humanos en lo étnico, lo
res donde las relaciones humanas se desenvuelven) convocando, racial, lo etario, lo genérico y lo sexual y en lo referente a la clase
testimoniando, extendiendo, sensibilizando y promocionando re- social, predominante a nivel global.
laciones humanas incluyentes de reconocimientos mutuos, reci- En esa dinámica, para hacer efectivos derechos humanos, se
procidades y solidaridades.u Siguiendo este camino, muchas se- precisa crear sistemas de garantías que funcionen con las actua-
ciones y acciones humanas de defensa, lucha y reivindicación. No
11 Véase D. Sánchez Rubio, "Contra una cultura estática y anestesiada
se reducen a una única dimensión instituida, ni tampoco a una
de derechos humanos. Por una recuperación de las dimensiones constitu- dimensión post-violatoria, omitiendo la centralidad de la dimen-
yentes de la lucha por los derechos", cit. sión pre-violatoria de los mismos. Es ésta la que hay que poten-
Derechos humanos zmút:uw~nt,o~ co-enseñar derechos humanos 151
nosotros y nosotras, in- sólo en ese nivel casi erudición. Sensibilizar
somos podemos o no construir que nos
PVUC>,"[Link] un y un actuar que nos
diariamente y reconocer derechos manera solidaria y recípro- despertamos que nos acostamos y finalmente que nos
ca, haciéndolos efectivos con nuestras acciones, bien organizán- morimos, ayudaría bastante para sentar las bases y las semillas con
donos y movilizándonos, bien a través de nuestras acciones indi- las que consolidar una sociabilidad que garantiza y reconoce los
viduales. De ahí la clara dimensión política que tienen, además, derechos de todos y que no participa de la violencia, el racismo, la
de la conexión que poseen con la de que la gente gane humillación o la clasificación de lo humano entre ganadores y
poder y lo ejerza emancipadoramente para disfrutar y gozar perdedores. 14
sus derechos. A todos los niveles y escalas se debe cultivar una
cultura que empodere y transfiera poderes a las mayorías popula-
resY Roberto Lyra Filho y José Geraldo de SousaJunior hablan CONVICCIONES ÉTICAS Y PROPUESTAS CONCRETAS PARA
de un direito achado na rua, un derecho que nace en la calle, popu- CO-EDUCARNOS EN DERECHOS HUMANOS
lar, donde la calle es una metáfora del espacio público, el lugar
donde acontece la protesta de los nuevos sujetos colectivos capa- En este apartado vamos a explicitar brevemente algunas de las
ces de elaborar un proyecto político de transformación social y en convicciones personales que nos mueven a la hora de entender,
donde se construyen nuevas sociabilidades y se establecen reco- comprender, practicar y co-educar en derechos humanos y que a
nocimientos recíprocos a partir de una ciudadanía popular activa modo de criterios previos orientadores nos inspiran. También suge-
y autónoma. 13 riremos algunos contenidos concretos que hay que tratar o a los que
Finalmente, educar en derechos humanos es un vehículo para hay que acudir para una más rica pedagogía en derechos humanos:
sensibilizar y hacer cultura sobre los mismos. Co-educar y co-en-
señar no es sólo aprendernos y memorizar las normas de nuestros En primer lugar, siguiendo al teólogo uruguayo Juan
ordenamientos jurídicos o de los textos constitucionales. Está Luis Segundo, la apuesta por derechos humanos, pese a sus
bien conocerlos y bienvenido es saber el articulado de la Declara- luces y sus sombras, es una apuesta por el ser humano y una
ción de Derechos Humanos de 1948, pero no hay que quedarse fe antropológica por él. 15 Esto se traduce en el principio de
agencia humana defendido por Helio Gallardo y que hemos
12 En esta dirección, como ejemplo, conceptos como los que se trabajan anticipado más arriba. Lo retoma del logro de la Moderni-
en Ecuador y Bolivia a nivel constitucional (demodiversidad, pluralismo jurídi- dad sobre la capacidad de individuación del Hamo sapiens. El
co, interculturalidad y plurinacionalidad) ayudan a avanzar en esa línea institu- compromiso y la sensibilidad con lo humano se traduce en
yente del poder popular emancipador que no sólo actúa a nivel de consenso
sobre la organización y la forma de gobierno de un Estado, sino también en
una disposición y un impulso a luchar por crear las condi-
la implementación de instancias de garantía de derechos tanto individuales
como colectivos.
13 Véase A. Escrivao Filho y J. G. de S. Junior, Para um debate teórico-con- 14 Un ejemplo de una educación normativista, crítica contra lo que deno-

ceitual e político sobre os direitos humanos, Belo Horizonte, D1>lácido Editora, minan el "síndrome de la Torre de Babel", afín a los programas de educación
2016, pp. 212 Y 213, y J. G. de S. Santos Junior y N. H. Bicalho de Sousa, de la UNESCO y contraria a la perspectiva que aquí muestro, es el libro de María
"Direitos humanos e educas;ao: questoes históricas e conceituais" en D. Sán- de la Paz Pando Ballesteros, Alicia Muñoz Ramírez y Pedro Garrido Rodrí-
chez Rubio, L. P. Silva y C. J. Helfemsteller Coelho (coords.), Teorías críticas guez (dirs.), Pasado y presente de los derechos humanos, Madrid, Catarata, 2016.
e direitos humanos: contra o sofrimento e a injustifa social, Curitiba, Editora 15 Véase J. L. Segundo, La historia perdida y recuperada de Jesús de Naza-

CRV; 2016. ret, Biblioteca Testimonial del Bicentenario, Buenos Aires, Docencia, 2010.
152 Derechos humanos instituyentes co-enseñar derechos humanos

plegar la agencia o riqueza humanas, para que


..,~.u~~«,
eoC)nonllca, étnica- nI' y tiene que vivir. De
mente) a sus propias producciones en entornos que no con- que tiene asumir e una y una
trola en su totalidad. Añadimos como complemento, el cri- ética de la vida y de lo vivo, una ética reproductiva que sepa
terio de riqueza humana abordado por Joaquín Herrera e resistir sensible y comprometida con el sufrimiento huma-
inspirado en Marx, con el que defiende la posibilidad de re- no. Todo ser humano debe vivir y no ser sacrificado ni ser
acción que toda persona posee frente al entorno de relacio- matado por un valor, un ideal, una institución, en definitiva,
nes en que se encuentra, a del de digni- una producción o creación humana. La vida humana no so-
dad humana que se significa y se desarrolla en cada contexto brevive sin naturaleza, pero sin humanos, ¿quién se preocu-
cultural, ético, social y político. 16 pará de ella? Lo que se defiende desde la fe antropológica
Desde la agencia y la riqueza humanas, se facilitará un por el ser humano, por medio del principio y la racionalidad
insumo pedagógico que potencia y cultiva la autoestima, la de la vida, es que si entre los seres humanos nos respetamos
autonomía y la responsabilidad de cada uno de nosotros. unos a otros sin agredirnos, sin inferiorizarnos, sin discri-
Sentirnos protagonistas de nuestro destino y valorar nues- minarnos o asesinarnos, el respeto por la naturaleza (vege-
tras capacidades de significar, resignificar realidades, de tales y animales) vendrá por sí solo.
crear y recrear mundos diversos y plurales junto con nues- La producción, reproducción y desarrollo de la vida es
tros semejantes, puede ser un antídoto frente a complejos, un criterio de realidad: para que el ser humano pueda sentir,
pérdida de autoestima, sentimientos de culpabilidad, depre- respirar, hablar, comunicar, crear, recrear, significar y resig-
sión o actitudes de sometimiento y aceptación de humilla- nificar mundos, debe vivir. Y educarnos en derechos huma-
ciones. Sentirnos activos y sujetos instituyentes desde nues- nos solo se puede desarrollar entre quienes estamos vivos.
tras particularidades, con capacidad de transformar y Por esta razón, partimos de la consideración de que la vida
enfrentar todo aquello que nos empequeñece o anula, nos humana es el fundamento interno de la realidad. La vida
hace crecer y no decaer ante las adversidades. humana (no abstractamente considerada) funciona como
criterio que juzga sobre toda acción, tanto sobre aquello
En segundo lugar, otro fuerte compromiso ético por lo que la produce, reproduce y desarrolla como sobre aquello
humano en el modo de enseñar derechos humanos y que se que la aniquila o degrada. No nos referimos a ella como fin,
proyecta sobre cualquier acción e interpretación de la reali- ni como programa que se puede cumplir o en el que se fra-
dad, está en el criterio y el principio de producción, repro- casa. Se trata más bien de la condición para cualquier cosa,
ducción y desarrollo de la vida humana dentro de su círculo acción o evento que esté dentro de los marcos de la realidad
con la naturaleza, en el mismo camino anticipado en la in- histórica del ser humano. Sin vida de los sujetos, no hay
troducción y trabajado por el pensamiento de liberación de educación, ni discusión, ni razonamiento, ni valoración, ni
F ranz Hinkelammert. 17 Para que el ser humano pueda des- sentimiento. 18 Los ordenamientos jurídicos y los derechos

16 Véase H. Gallardo, Teoría crítica: matriz y posibilidad de derechos huma- ciedad occide11;tal: Lucifer y la bestia, cit., y El grito del sujeto, cit. Véase también
nos, cit., y J. Herrera, Los derechos humanos como productos culturales, cit. E. Dussel, Etica de la liberación. En la edad de la globalización y la exclusión, cit.
17 Véanse algunas obras de Franz Hinkelarnmert: Cultura de la esperanza 18 Véase F. Hinkelarnmert y H. Mora, Hacia una economía para la vida,

y sociedad sin exclusión, cit.; El mapa del emperador, cit.; Sacrificios humanos y so- San José, DEI, 2006.
1 Derechos humanos 111"ITt'I1""o/It,", Co-educary co-enseñar derechos humanos 1

humanos con la UU.'HLU''',,""


compartir y ;:,>Cll""JlU,L'U
y la muerte personas con nom- Homo y con el compo-
y apellidos. De ahí el reto construir sensible nente por derechos. Esto traducirse
en derechos, y con conciencia de defender las a través del denominado imperativo categórico contra las
condiciones de existencia humana y de la naturaleza a partir victimizaciones, anticipado en la introducción y del
de la satisfacción de las necesidades individuales y colectivas pensamiento crítico y de liberación, retomado por Franz
que nos permiten vivir. La vida humana y el mundo natural Hinkelarnmert20 a partir de los planteamientos marxianos.
en el que está inserta, son el fundamento que limita el mar- El hecho de echar por tierra y denunciar cualquier situación
gen de posibilidades de la humanidad. todo es posible. en la que cualquier ser humano sea denigrado, humillado,
La vida es lo debido. 19 vejado y vilipendiado, implica una opción por quienes son
A partir de esta apuesta por lo humano y de sus condi- producidos como víctimas (victimizados) por medio de ló-
ciones de vida, la educación en derechos humanos debe tor- gicas y dinámicas de dominación, discriminación, exclusión
narse más afectiva y solidaria, atenta y preocupada en mos- y marginación, dando cuenta tanto analíticamente de las
trar que la existencia digna se basa en las necesidades y las causas y condicionantes que las producen como contribu-
corporalidades humanas, sin excepciones. Todo ser huma- yendo, colaborando y participando en la generación de di-
no, con nombres y apellidos debe tener la posibilidad de námicas, prácticas y procesos que las enfrenten. El reto de
construir y reconstruir mundos en todos los órdenes de la una educación en derechos humanos será el visibilizar, mos-
vida, enfrentando cualquier limitación, obstáculo o cierre trar, enfrentar y criticar tanto en el presente como diacróni-
que lo impide. camente, a lo largo de la historia, todo proceso, hecho o
acontecimiento en el que se agrede la dignidad de personas,
En tercer lugar, junto con ese compromiso con lo huma- individuos y colectivos por su condición racial, étnico-cul-
no, se añade un paso adelante y de mayor profundidad que tural, religiosa, sexual o por razones de género o por causas
socio-económicas o de clase.
Sin intención de incurrir en un unidimensional economicismo, para en-
No hay que olvidar que el origen histórico de los derechos
frentar la manera como el capitalismo y la Modernidad que lo apoyan coor-
dinan la división social del trabajo y produce y distribuye los bienes sociales humanos se cimenta en procesos de lucha y reivindicación frente
(con todo su aparato jurídico), estos autores defienden que no sólo se debe a distintos excesos de poder. Tienen en su reclamación frente a
politizar y explicitar la política en toda actividad económica para evitar que una injusticia a uno de sus componentes más importantes. Según
se esconda bajo una falsa actividad técnica, sino que también se debe recon- Ellacuría21 la mejor forma y el método más adecuado para percibir
ducir el mundo de la economía (así como toda acción de cualquier poder
un derecho humano real y dinámico es el de negar aquella condi-
sociopolítico y jurídico) hacia el reconocimiento de las condiciones de exis-
tencia de todos los seres humanos (corporales en todas sus dimensiones) y la ción de esclavitud, debilidad y opresión que viola una dimensión
naturaleza que conforman tanto la humanidad como el planeta Tierra, en vital y existencia de los seres humanos que se traduce y significa en
consideración al criterio y el principio de la vida humana. Cualquier acción
o política pública y privada, como mínimo, debe tener en cuenta y apostar
20 Véase F. Hinkelammert, Hacia una crítica de la razón mítica. Ellaberin-
por las condiciones de existencia de todos los sujetos que conforman la hu-
manidad, porque la vida de cada persona es el soporte de todo lo demás. to de la Modernidad. Materiales para la discusión, cit.
21 Véase I. Ellacuría, "Historización de los derechos humanos en los
19 Véase la bibliografía señalada en páginas precedentes sobre el criterio
de vida humana. países subdesarrollados y oprimidos", cit.
1 Derechos humanos instituyentes Co-educar y co-enseñar derechos humanos 1
términos de dignidad, de libertad o de derechos, ya que este esta- por victimización, se invierte el proceso para que
o es la que un tematlco sea
rio que sirve fuente no sólo de análisis, sino principalmente, gitimándolas y articulándolas para que la vigencia
para poder hacer justicia enfrentándola y, de modo dialéctico, humanos sea más plena, holística e integral.
anulándola, mediante su superación crítica y transformadora. Por Allí donde se producen relaciones de dominio y jerárquicas
ello, la situación de. sufrimiento e injusticia exige vislumbrar el excluyentes, se ha de visibilizar las estructuras de desigualdad y
problema de los derechos humanos desde lo que es la raíz más asimétricas en las que determinados colectivos quedan a merced
profunda de esa realidad negadora que el daño y la grupos de poder y sistemas que son transformados en ídolos y
riorización de unos sujetos por otros, pues la condición de escla- fetiches endiosados que están por encima de la condición humana.
vo, débil u oprimido no cae del cielo ni es "primigenia, ni tampoco Eso es una responsabilidad para quienes apuestan por una co-edu-
consiste en una mera carencia, sino que es derivada de un estricta cación que consolide la sensibilidad por derechos humanos.
privación, de un despojo múltiple y diferenciado"22, socio-históri- Una vez mencionadas las tres convicciones éticas que pueden
camente producido. norteamos en nuestras intenciones pedagógicas, señalaremos una
Educar mostrando los padecimientos de la comunidad de víc- serie de contenidos o materias que pueden incorporarse en los pro-
timas que sufre distintos procesos de inferiorización, dominación, gramas o proyectos de enseñanza y educación en derechos humanos.
marginación, humillación y exclusión y que busca subvertir el sis- Habrá que tener en cuenta, que no sólo los valores de libertad,
tema que le niega las condiciones para la producción, reproduc- igualdad, solidaridad y la misma dignidad se objetivan en normas
ción y desarrollo de una vida digna de ser vivida, puede ser enri- jurídicas nacionales o internacionales. Está bien conocer sus con-
quecedor para poder reaccionar y no incurrir en ser causantes de tenidos a partir de lo que interpretan los tribunales, la doctrina y
equivalentes infamias y maldades. Todo esto más allá del protago- los operadores jurídicos, pero hay otras fuentes donde se reflejan
nismo del Estado o de la naturaleza humana como fundamento de y plasman: los saberes populares (refranes, cuentos y canciones
lo universal. "El sujeto por antonomasia de la praxis de liberación populares, tradiciones orales, bailes, fiestas, etc.), el mundo del
es la víctima que, adquiriendo consciencia de su situación, y en arte (literatura -novelas, poemas, teatro-, pintura, escultura,
diálogo con otras víctimas, emprende acciones para dejar atrás, música, grafitis), nos proporcionan mucha información sobre la
para superar, la situación que le niega las posibilidades de produ- justicia, la injusticia, la dignidad, la lucha por la adversidad y la
cir y reproducir su vida".23 Cuando se ca-educa en derechos hu- capacidad que tienen los seres humanos de padecer sufrimientos
manos, los destinatarios pueden ser también víctimas que tienen y de rebelarse frente a poderes que matan. Muchos son los pro-
que empoderarse, o personas que viven contextos menos opresi- ductos culturales populares y artísticos que expresan modos di-
vos y pueden hacerse solidarios con ellas, sin dejar de ser sujetos versos de reacción frente a entornos relacionales por superar y
relacionales que no discriminan en los espacios sociales donde se que nos limitan. Hay que rescatar aquellos que se mueven por
mueven. Por lo general, los discursos y las prácticas de los dere- dinámicas de respeto, de lucha contra la opresión y a favor de la
chos humanos se hacen hegemónicos de arriba hacia abajo, desde justicia social. Se denunciarán los productos culturales que expre-
las instancias de poder. Por medio de una educación preocupada san dominación, represión, discriminación y exclusión.
En relación al imperativo categórico contra cualquier proceso
de victimización y a las luchas sociales, convendría recuperar las
22 Ibid., pp. 298 Y 299.
2l Véase A. Rosillo, Fundamentación de derechos humanos desde América historias no oficiales de los vencidos y de los olvidados por la des-
Latina, México, Ítaca, 2014, p. 1l0. memoria de los vencedores: nos permitiría ampliar nuestro hori-
58 Derechos humanos instituyentes Ca-educar y co-enseñar derechos humanos 159
construyen siempre desde quienes vencen y oprimen, silenciándo-
se Masacres y guerras ser el
transmisión que se justifican blanqueando la sangre roja
da por el sufrimiento y la esclavitud de la mayoría popular deshu-
UlCUH,0áUld y vilipendiada, en nombre de la razón, el bien común y

el proceso madurez, evolución y avance de la humanidad. De


ahí la necesidad de visibilizar, recuperar, re significar esas otras his-
torias que vayan a contrapelo, que sean críticas y cuestionadoras
las opresiones y recuperen otras versiones del pasado basadas
en luchas emancipadoras y de liberación.
En lo que afecta a la historia de los derechos humanos, supon-
dría conocer la historia de las luchas a partir de todos los colecti-
vos y grupos humanos que en todos los continentes se han levan-
tado contra las perversidades cometidas por los imperios de todo
tipo con el capitalismo a la cabeza en nuestra época presente, los
fundamentalismos idolátricos e inquisitoriales religiosos, contra
cualquier ejercicio de poder que discrimina, explota, margina,
oprime, victimiza por razones raciales, económicas, familiares,
ideológicas, sexuales. Colectivos como pueblos o nacionalidades
indígenas, luchas obreras, proletarias y campesinas, movimientos
anticoloniales y luchas antirracistas; movilizaciones y demandas
contra patriarcalismos y heterosexismos, comunidades religiosas
antiidolátricas y con espiritualidades de fraternidad y ecuménicas,
24 A título de ejemplo: E. Galeano, Espejos. Una historia casi universal,

Madrid, Siglo XXI España, 2008; id., Mujeres, Madrid, Siglo XXI, 2015, e id., etc., suelen ser los de abajo silenciados, eliminados, ocultados e
El cazador de historias, Madrid, Siglo XXI España, 2016. incapacitados como actores de las historias oficiales.
25 Véase R. Zibechi, Dispersar e! poder, cit., e id., Descolonizar la rebeldía. Tres ejemplos concretos de lo que venimos diciendo, dos de
(Des)colonialismo de! pensamiento crítico y de las prácticas emancipatorias, cit. ellos en el contexto latinoamericano serían, en primer lugar, la
26 Véase A. Quijano, "Colonialidad del poder y clasificación social", en
recuperación del valor y de la importancia de la Revolución de
B. de S. Santos y P. Meneses (edit.), Epistemologías del Sur, cit., y M. Lugones,
"Colonialidad y género", cit.
Haití tan olvidada y vilipendiada desde la colonialidad del poder
Sobre la sociología de las ausencias: Boaventura de Sousa Santos, Una de Occidente, enriquecida por los imaginarios y proyectos de vida
epistemología del sur, cit.; sobre la Transmodernidad de Dussel, véase]' J. africanos y excluida de los tres procesos revolucionarios que son
Bautista, ¿Qué significa pensar desde América Latina?, cit.; sobre el antropólo- emblemas de los derechos naturales y de los derechos del hombre:
go cubano Fernando Ortiz, véase D. Gómez Arredondo, Calibán en cuestión. la revolución inglesa, la revolución francesa y la independencia de
Aproximaciones teóricas y filosóficas desde nuestra América, Bogotá, Ediciones
los Estados Unidos. 28 En segundo lugar, la otra historia contada a
desde abajo, 2014, pp. 85 Y ss., Y sobre la contra-Modernidad, véase E. Grü-
ner, La oscuridad y las luces, cit.
27 Véase en este sentido M. Li:iwy, Wálter Benjamin: aviso de incendio, Sao 28 Véase E. Grüner, La oscuridad y las luces, cit.; y]. F. Martínez Pería,

Paulo, Boitempo, 2010. Libertad o muerte. Historia de la Revolución haitiana, cit.


160 Derechos humanos instituyentes co-enseñar derechos humanos 1

partir las mujeres como agentes de las culturas populares pero


la el yel
capitalismo;29 y en tercer lugar, la visibilización la llamada tra-
dición hispanoamericana o iberoamericana de los derechos hu- en su
manos basada en la figura de los pobres u oprimidos, frente a la Desde una perspectiva más integral, conforme a una raciona-
tradición individualista liberal y burguesa eurocéntrica. 30 lidad de la vida, de lo que se trata es de conjugar aquellas estrate-
Por último, derechos humanos implican dimensiones jurídicas gias e instrumental con una visión saber que sea capaz de ver
y no jurídicas. Expresan la complejidad lo real, específica- la complejidad de la realidad de los derechos humanos. Por esta
mente, sobre ellos confluyen elementos políticos, sociales, histó- se debe fomentar la interconexión del conocimiento, como
ricos, antropológicos, económicos, literarios, jurídicos, etc. El expreslOn la recursividad e interrelación de todos los elemen-
imaginario positivista, formal y estatalista de los derechos huma- tos que componen nuestro mundo de derechos que entre todos
nos simplifica lo que es más rico y es expresión de complejidad. hacemos y deshacemos. Asimismo, la interdisciplinariedad se im-
Son infinitas las interacciones de su praxis y también su compren- pone como exigencia de la acción y la reflexión, comprometiendo
sión requiere de una interdisciplinariedad de racionalidades di- la actitud del científico e investigador, inclusive la de cualquier
versas. No sólo se trata de abrirse a otras disciplinas y luchar con- persona que analiza, interpreta y enjuicia el mundo que le rodea y
tra la resistencia gremial y los celos corporativos propios del en el que actúa.
mundo jurídico. Los horizontes de las disciplinas del derecho El mundo académico y universitario que investiga derechos
deben abrirse desde su interior y ampliarse la comunicabilidad de humanos, suele adolecer de una especie de "libertad de expresión
todas las partes de lo real que se mueven en el mundo de la antro- de manicomio", en la cual todos/as pueden hablar pero nadie es-
pología, la historia, la política, la economía, la sociología, la psico- cucha sobre lo que son y deben ser; por tanto, al final no hay
logía. No es que únicamente los derechos humanos se relacionen ningún flujo de intercambio de ideas y experiencias. La interdis-
con la Economía, la Ética y/o la Política, sino que al interior de lo ciplinariedad que convocamos conlleva incentivar una cultura
jurídico y de lo no jurídico siempre hay elementos económicos, que practique derechos humanos a tiempo completo y en todo
políticos, culturales, éticos y de género, como igual sucede con el lugar, junto con un modo de entender el saber abierto, dialogante
resto de ámbitos en los que se desarrollan las relaciones humanas. y que se retro alimente en todos los niveles con el máximo de es-
En orden a todo lo dicho consideramos que la educación en pecialistas y no especialistas. Al respecto, el filósofo cubano-ale-
derechos humanos debe cultivarse y ca-enseñarse desde la multi- mán Raúl Fornet Betancourt31 indica que cuando nos hacemos
diversidad epistemológica y disciplinaria, ya que le es inherente partícipes del proceso de reproducción del saber disciplinario, no
en su carácter complejo, socio-material, relacional y cotidiano. sentimos la necesidad de ir más allá de los límites de ese saber.
Además, hablar de derechos humanos es hacerlos desde los con- Sacralizamos inconscientemente los límites vigentes de nuestra
textos relacionales e históricos en los que están insertos. En ellos disciplina y hacemos apología de su autonomía. Desde otra pers-
pectiva, la autonomía está referida, más bien, a esa condición de
independencia creativa que debe tener el investigador, la cual le
29 Véase S. Federici, Calibán y la bruja. Mujeres, cuerpo y acumulación ori- permite desplegar una dinámica interna de interconexión con
ginaria, Madrid, Traficantes de Sueños, 2016.
JO Véase]. A. de la Torre, Tradición iberoamericana de derechos humanos,
JI Véase R. Fornet-Betancourt, Transformación intercultural de la filosofía,
México, Porma - Escuela Libre de Derecho, 2014, y A. Rosillo, Los inicios de
la tradición ibe7~oamericana de derechos humanos, cit. Bilbao, Desclée de Brouwer, 2001, pp. 115 Y 116.
Derechos humanos instituyentes
ca-enseñar 1
otras autonomías. Por lo mismo, se ha de crear un
o
y MATERIAS
interdependencia e interfecundación, unas U,O''-'fJ>Hl,." ,-H;;l1UllJ
TRANSVERSALES
cas con otras y de éstas con otros saberes no científicos, igual-
mente válidos en el espacio de su especificidad. pe esta manera,
se impide la instrumentalizaciónde unos respecto de los otros, y Desde la educación no se puede hacer que desaparezcan los
esa interrelación resulta mucho más que una simple yuxtaposi- males de la humanidad y del planeta, pero sí puede ayudar para
ción o adición acumulativa sus causas, ofrecer materiales de análisis e cier-
Fruto de la "con-vocación" a la "contro-versia", los diver- tas actitudes y comportamientos que son necesarios para crear y
sos tipos de racionalidad y de los saberes en que plasman, logra- fomentar ~a cultura de derechos humanos. Para poder lograr
ríamos una especie de razonabilidad de la razón con la que los de- este pro~os~t~, proponemos algunos principios psicopedagógi-
rechos humanos serían entendidos y practicados reduciendo el co/s:. el pnnCl~lO ~e!acional, el activo-participativo, el dialógico, el
cntico y el prrnClplO de la complejidad. 33 A continuación, veamos
abismo entre la teoría y la práctica. Esta razonabilidad sería en-
tendida como una unidad en proceso abierto de continua cualifi- el significado de cada uno de ellos:
cación, desde la pluralidad y la diferencia. Vivir, ejercitar y pensar
la razón humana como un "concierto" o una "composición" 1. El principio relacional parte de la premisa de que las perso-
siempre inconclusos, vertebrando diálogos solidarios entre el nas somos seres relacionales, vivimos a través de las accio-
máximo de formas de conocimiento. 32 nes intersubjetivas que desarrollamos. Por medio de ellas
Como facilitadores de conocimiento (en este caso cuando se nos podemos reconocer como sujetos, protegiendo mutua~
enseña derechos humanos) todos debemos ser conscientes de la ment~ nuestros derechos o podemos tratarnos como obje-
parcialidad de todo mirar y de toda opinión, concepción, teoría o t~s, v101ando n~estras libertades y agrediendo nuestra dig-
creencia. Tanto a lo largo de la historia como en nuestro presente, rudad. De la mIsma manera, se manifiesta la idea de que
son muchas las ideas y las tendencias que adoptan perspectivas tanto la ciudadanía como los derechos humanos se constru-
distintas no sólo sobre los derechos humanos, sino también sobre yen con el haz de relaciones y la red de acciones sociales que
la idea de democracia, sobre la ética cívica y el papel que deben s~ despliegan entre las personas en todas las parcelas de la
desempeñar las instituciones públicas y las normas. Los alumnos VIda. T~nto l~s instituciones como las normas y las reglas de
y las alumnas deben conocer un abanico de opciones y elegir des- la conVIVenCIa humana se desarrollan relacionalmente. No
de sus propios horizontes de sentido, teniendo en cuenta las opi- hay ser humano ni institución que exista fuera de una o va-
niones de los demás y a partir de esas miradas multi e interdisci- rias relaciones.
plinares. De ahí la importancia de potenciar una actitud que 2. El principio activo-participativo considera que la ciudadanía
permita argumentar racionalmente sobre los propios puntos de y los d~rechos humanos no son instancias ajenas a las perso-
vista, contrastándolos con otras posiciones y con otras argumen- nas, m mucho menos a los estudiantes ni a los docentes.
taciones, porque la verdad nunca es definitiva, ni completa, ni Todo lo contrario, ambas se viven día a día. Por esta razón
cerrada, ni eterna, ni dogmática. allá donde se co-eduque en derechos humanos hay que in~
tentar potenciar la implicación de cada persona, utilizando

J3 Véase D. Sánchez Rubio, Educación para la ciudadanía y los derechos


32 Ibid., pp. 121-123.
humanos. Propuesta didáctica, cit.
1 Derechos humanos instituyentes co-enseñar derechos humanos
recursos que inciten a su en problemas coti- discriminación por razones
que tienen que ver con el reconocimiento o nero, que que
el desconocimiento las libertades, facultades, las op- una confianza en que cada persona y cada grupo humano
ciones y los derechos humanos. Hay una necesidad de edu- tienen la capacidad cambiar y transformar esas situacio-
car desde y para la acción, sin miedo para afrontar los pro- nes por otras condiciones de vida, autonomía, libertad y
blemas tanto locales como nacionales y globales, y con la creatividad (liberación y emancipación).
intención de buscarles alguna solución. Asimismo, la dimensión crítica proyecta un inconfor-
3. El principio dialógico intenta desplegar una pedagogía mul- mismo por lo empíricamente dado. La ciudadanía y los de-
tidireccional en la línea de interdisciplinariedad arriba men- rechos humanos son procesos dinámicos, en permanente
cionada, con intercambios mutuos y no de un único sentido, movimiento que nunca hay que tomar como un punto de
aquel exclusivamente marcado por el profesorado. Se parte llegada ya logrado, sino como un punto de partida que hay
de la premisa de que los problemas humanos deben debatir- que ganarse todos los días, que siempre se renueva y sobre
se y discutirse con respeto, desde la tolerancia y con la dis- el cual hay que profundizar una y otra vez. De alguna ma-
posición de saber escuchar la opinión de los otros. Se recha- nera, se pretende enfrentar esa cultura escéptica que no
za cualquier tipo de pedagogía bancaria y unidireccional, en confía en los derechos humanos ni en la ética cívica porque
la que uno se limita a explicar y el resto se limita a escu- se piensa que no sirven para nada, ya que sistemáticamente
char. 34 En cierta medida, todo ser humano está capacitado no son respetados y, además, son violados en todas partes
para dotar de sentido y para dar carácter al mundo que le del mundo. Por el contrario, críticamente se expresa que,
rodea, también los/as adolescentes y los/as menores. Por con más razón, cuando más violaciones de derechos huma-
ello, se deben crear las condiciones apropiadas para una co- nos haya en la Tierra, mayor importancia adquieren y, por
municación fluida, entre iguales y asumiendo, simultánea- ello, con más fuerza hay que defenderlos desde una con-
mente sus diferencias. En cualquier lugar de enseñanza se ciencia cívica y preocupada por el bien común.
deben vertebrar lugares de encuentros, espacios de diálogo 5. El principio de la complejidad expresa la interdisciplinarie-
y de aprendizaje mutuo, más aún cuando vivimos en socie- dad y la coimplicación desde la que se aborda tanto la ciuda-
dades multiculturales. Esto no exime la responsabilidad del danía como los derechos humanos. Se considera que todos
educador para mediar e intermediar en los procesos de dis- los elementos de la realidad están relacionados. Además,
cusión y debate, como tampoco se le priva de su función de ambas figuras se explican mejor utilizando recursos éticos,
facilitar el insumo necesario para que los participantes ad- filosóficos, jurídicos, históricos, políticos, antropológicos y
quieran una actitud dialogante y respetuosa. económicos, puesto que están interrelacionados. Hablar de
4. El principio crítico parte de esa apuesta por el ser humano ya los derechos humanos y de los comportamientos cívicos es
mencionada, como una especie de fe antropológica, en el hacerlo aludiendo a sus procesos históricos de constitución,
sentido de que, históricamente, siempre se presentan situa- a sus normas e instituciones, a sus dimensiones tanto jurídi-
ciones o condiciones de penuria o que rebajan o reprimen la cas como no jurídicas, a los valores humanos que represen-
naturaleza humana (exclusión, dominación, alienación o tan, a sus prácticas y acciones, en definitiva, forman parte de
la condición humana. Asimismo, se trata de una perspectiva
J4 Véase P. Freire, Pedagogía del oprimido, cit., y Pedagogia da esperanfa, compleja porque se afirma que no hay derechos humanos
Río de Janeiro, Paz e Terra, 1998. sin ciudadanía y democracia y tampoco se construye una
Derechos humanos ,'V>,·r'+·'M"'~ co-enseñar derechos humanos

'-'L,[Link]" democrática sin derechos humanos. Existe una "jJU,","Lapor una


recurrencia y una r~,r,,,"o,'m se
[Link].'C;l! una
'-'-',.1<,,"", al interior se intenta cranca entre gobernantes y los gobernados.
combinar la dimensión teórica junto con la dimensión prác- 2. La paz y la no violencia. Muchas son las ocasiones en las que
tica, así como la dimensión intelectual con la afectiva, la ra- hay conflictos sociales y disputas. Las razones son múltiples:
zón junto con el corazón. Por este motivo, el co-educar in- porque se discrepa en las ideas; porque se tienen diferentes
tenta mostrar la conexión que existe entre los centros, creencias religiosas; porque se reivindican derechos y debe-
escuelas, facultades, universidades, complejos y sitios donde res distintos; por ambición de riqueza o de poder; etc. El
se enseña y sus entornos sociales donde se desenvuelve la mayor error que se comete para resolver estas discrepancias
vida real, es decir, que el aula o lugares de enseñanza sean un es utilizar mecanismos violentos y agresivos de resolución
espacio trasmisor de la compleja realidad que vivimos, y en de conflictos. Sólo quien discrimina o se cree superior a los
lo relativo a la convivencia humana, a las relaciones inter- demás, trata de imponerse por medio de la fuerza. Frente a
personales, a los comportamientos democráticos, las normas una cultura militarizada, punitiva y de guerra que se va im-
jurídicas, los poderes públicos, los mecanismos de exclusión poniendo, hay que dar algunas pistas para lograr espacios
y marginación social, la cultura de paz y de no violencia, etc. fraternos y comunes de no violencia, en espacios más inme-
En todos estos casos, desde los derechos humanos se inten- diatos y locales, y también a nivel macro, con el propósito
tará analizarlos, discutirlos, debatirlos y enjuiciarlos, con la de vertebrar la paz mundial a nivel global y planetario.
búsqueda de algún tipo de solución o, al menos, ofreciendo La base de la convivencia humana diaria y cotidiana se
materiales que sirvan para tratar mejor los problemas. sostiene sobre el modo como se construyen y desarrollan las
relaciones entre las personas. Por esta razón, el valor de la
paz y la cultura de la no violencia son los mejores caminos
TEMAS TRANSVERSALES Y RELACIONADOS CON DERECHOS que posibilitan las condiciones necesarias para el respeto por
HUMANOS la dignidad humana de todos. Ni con golpes, ni con gritos,
ni con armas ni con las guerras, y bajo dinámicas de imperio
Terminamos haciendo mención a un conjunto no cerrado ni y de dominación, se reconocen los derechos y los deberes de
exhaustivo de materias transversales para una co-educación en de- los seres humanos. Nada de clasificar la realidad entre ami-
rechos humanos y que están muy relacionados entre sí, son recu- gos y enemigos. Todo lo contrario, desde el amor, el diálogo
rrentes y recursivos. Esos temas transversales son los siguientes: y la reciprocidad, hay un mayor porcentaje para que se lle-
van a buen puerto y se resuelvan los conflictos sociales, po-
1. La democracia. Concepto básico para implementar tanto líticos, jurídicos, económicos, culturales o religiosos.
comportamientos cívicos como prácticas de respeto a los 3. La solidaridad y la cooperación. En el ser humano existe una
derechos humanos. Nuestras sociedades se caracterizan por disposición por ayudar a quien lo necesita. Esta cualidad la
estar organizadas bajo instituciones democráticamente ele- despliega en todos los lugares sociales, tanto con aquellas
gidas y, como ciudadanos, son muchas las esferas en el ejer- personas más cercanas (familiares y amigos), como más leja-
cicio de nuestros derechos, en las que actuamos de manera nas (extraños o desconocidos), especialmente, hacia quienes
participativa, siguiendo unos procedimientos y unas reglas tienen algún tipo de impedimento para desarrollar autóno-
previamente legislados por nuestros representantes. De la mamente sus potencialidades físicas o psíquicas. Resulta
Derechos humanos instituyentes ca-enseñar derechos humanos 1
fundamental comportamientos
conOClmlentos mutrlos. en el contexto con mutuos,
balización, se subraya la necesidad de la solidaridad y la amor, cariño y afecto, siendo, además, un asunto que nunca
cooperación internacional para enfrentar las situaciones de hay que tomarse a la ligera.
pobreza y desigualdad social en las que se encuentran más 6. El medio ambiente y el desarrollo sostenible. La naturaleza es la
de la mitad de la población de laTierra. principal fuente de riqueza y de la vida en nuestro planeta.
4. Diversidad, interculturalidad y pluralismo. También la globa- incorporan contenidos relacionados con la interacción
lización ha provocado un incremento de la conciencia sobre que tiene el ser humano con el Los impactos
la diversidad de culturas que existen en el mundo. Fenóme- medioambientales se analizan desde las condiciones que ha-
nos como la inmigración acentúan los lugares encuentro cen posible la vida en la Tierra y desde los riesgos que pro-
entre personas de origen diverso. Muchos son los centros voca su destrucción (desastres naturales, catástrofes, conta-
escolares y universitarios y las aulas integradas por alumnos minación ambiental, uso de armas de destrucción masiva,
y alumnas de nacionalidad diferente. Por ello, la educación etc.). La vida del planeta garantiza la supervivencia de la
multicultural e intercultural junto con el respeto por la di- humanidad. Son muchos los colectivos y pueblos que tienen
ferencia son mecanismos muy importantes para evitar que conciencia de la necesidad de proteger la biodiversidad y a
el racismo, la xenofobia y el odio al diferente se extiendan la madre naturaleza. Saber qué modos de producción y eco-
sobre las conciencias de las personas. La enseñanza de dere- nómicos la destruyen, deforestando, contaminado y destru-
chos humanos hace simbiosis con la enseñanza de la igual- yendo las bases de la vida, y saber qué modos de vida y cul-
dad en la diferencia, el respeto por la pluralidad desde crite- turas miman, cuidan y respetan el medio ambiente, nos
rios de emancipación y, también, con una educación ayudaría a ser más sensibles por el presente y el futuro de la
intercultural que sepa denunciar cualquier expresión de humanidad junto con y en la Tierra.
discriminación social, étnica o cultural.
5. Género y sexualidad. Uno de los motivos más significativos de
discriminación es por razones de género. Co-educar desde
derechos humanos se hace denunciando la prepotencia y los
efectos negativos de la cultura patriarcal y machista, y plan-
teando cuestiones de marginación social y laboral de las muje-
res, de homosexuales y de personas trans que hay que enfren-
tar desde el reconocimiento de la igual condición de género.
En el aula, en el centro escolar, en los ámbitos domésticos, en
los medios de comunicación, etc. se presentan una serie de
roles que se les adjudica a las personas según sean hombres o
mujeres. Co-educarnos en derechos humanos de manera no se-
xista puede potenciar una actitud de respeto y tolerancia que
sepa analizar y criticar cualquier manifestación excluyente.
No debemos ignorar el papel central de la sexualidad y
las relaciones sexuales en la vida de los seres humanos,
INTRODUCCIÓN

En capítulos anteriores y en otros trabajos hemos abordado


una manera más explícita los límites que a nivel interno e intracul-
tural posee la figura y el concepto de los derechos humanos por su
excesiva dimensión estatalista, delegativa, formalista, burocrática
y post-violatoria.! Algunas de las razones de la consolidación de la
separación y el abismo que existe entre la teoría y la práctica de los
mismos se deben a ese modo de concebirlos, que además, provoca
una cultura jurídica social y popular minimalista, acomodaticia,
pasiva, indolente, dormida y anestesiada. A continuación, en este
artículo vamos a complementar, desde una crítica constructiva, no
colonial e intercultural, esos problemas internos del discurso uni-
versal de los derechos humanos con la exploración de otros pro-
blemas, limitaciones, paradojas, fallas y contradicciones que suce-
den en un ámbito extracultural y externo, más allá de las fronteras
de los países considerados occidentales. De lo que se trata es de
reflexionar sobre si los derechos humanos expresan una real y no
falsa idea de dignidad universal que implica a todas las culturas y a
toda la humanidad o es un modo concreto de luchar, pensar y ga-
rantizar espacios de libertad y dignidad que puede ser resignifica-
do y complementado junto con otros modos y procesos de reac-
ción, emancipación y liberación que todas la culturas desarrollan
en sus propias historias frente a distintos excesos de poder.
En principio, podemos afirmar que el discurso universalista de
los derechos humanos en el actual contexto de la globalización ha

1 Véase D. Sánchez Rubio, Repensar derechos humanos. De la anestesia a la

sinestesia, cit., e id., Encantos y desencantos de los derechos humanos, cit.


172 Derechos humanos instituyentes Derechos humanos, no COt,?7u,atZ,7aa otras luchas por 1
conseguido un estatus político y moral sin paralelo en todo el a medida que nos vamos
HIUHUV 2 La como esa y 4

hegemónico sobre la dignidad humana parece incuestionable. No Es más, a externo y en relación a cómo trata al
obstante, tres cuartas partes la humanidad no tienen reconoci- otro, al extranjero o al extraño, el grado de asimetría y desigualdad
dos ni garantizados sus derechos. La gran mayoría de la población que establece internamente, de puertas a dentro por razones
mundial no es sujeto de derechos. 3 A nivel planetario, la separa- clase, etarias y de género, las acentúa, incorporando nuevas jerar-
ción entre la teoría y la práctica que se da al interior de los Esta- quías de puertas a fuera, allende sus fronteras. La discriminación,
dos constitucionales de derecho occidentales, se agudiza en los la marginación y la inferiorización por medio la división social,
países del sur. Asimismo, este abismo entre lo que se dice y que cultural, racial, etaria, territorial, de clase y étnica del hacer,
se hace se manifiesta de forma clara dentro de las relaciones entre poder, del ser y del saber humanos -establecida por el modo de
los países del Norte y los países de Sur. Por ejemplo, el trato dife- producción capitalista moderno-patriarcal y sus modelos desa-
renciado que se otorga, desde el punto de vista del reconocimien- rrollo basados en el mercado y la propiedad privada de avaricio-
to real y efectivo de los derechos, entre quienes son ciudadanos de sos-, se incrementa estructuralmente entre quienes son conside-
países del capitalismo central y quienes no lo son, por tener un rados occidentales o afines y quienes lo son condicionalmente o
origen geográfico distinto y cuando llegan a sus destinos como deficientemente. Es decir, la universalidad de los derechos huma-
trabajadores indocumentados, inmigrantes precarios o como re- nos se construye sobre discursos que defienden inclusiones en abs-
fugiados desde los países del Sur. El reconocimiento de los dere- tracto de todas las personas, pero sobre la base trágica y recelosa
chos se pone entre paréntesis, se modula y condiciona, siendo el de exclusiones concretas, individuales y colectivas, marcadas por
tratamiento distinto, desigual y asimétrico. Lo universal se diluye la nacionalidad, el racismo, el androcentrismo, el clasismo, la ri-
y se difumina en función de la nacionalidad y la procedencia geo- queza suntuaria como fin en sí mismo o el concepto de ciudadanía
gráfica, limitando la entrada o precarizando el reconocimiento de que se multiplican y acentúan contra quienes no poseen una na-
derechos internamente a quienes vienen de fuera. cionalidad de un Estado considerado constitucional y de derecho.
Por ello, no hay que negar las contradicciones y las tensiones Asimismo, la lucha contra el terrorismo y los fundamentalis-
que existen en las concepciones y teorías tradicionales y eurocén- mas islámicos, en nombre de la seguridad mundial, sirve de excusa
tricas de derechos humanos que abogan por la universalidad. No pública y manifiesta para incumplir las leyes internacionales y eli-
es lo mismo ser parte de la humanidad en abstracto que ser ciuda- minar y aniquilar a quienes ya no tienen la categoría de ser consi-
dano de un Estado nacional capitalista y central o de un Estado derados como humanos con sus debidos procesos de enjuiciamien-
capitalista periférico y dependiente o de una nacionalidad, comu- to y, por tanto, como sujetos de derechos. A base de buenas razones
nidad o pueblo etnocultural o indígena. Al final, es la adscripción para matar, diversos guantánamos se reproducen con buena y cínica
a una nacionalidad o a una comunidad nacional-estatal la que es- conciencia bajo el dominio de Estados que, se dicen, respetuosos
tablece el grado de garantía de los derechos a sus miembros. La de derechos. Y en nombre de los derechos humanos se justifican
guerras bajo el argumento de que para protegerlos, hay que violar
a quienes son considerados enemigos de la humanidad. 5
2 Véase en este sentido B. Rajagopal, El derecho internacional desde abajo,

Bogotá, Instituto Latinoamericano de Servicios Legales Alternativos (ILSA),


2005, p. 200. ¡bid., pp. 21 Y 22.
4

J Véase E. de S. Santos, Se Deus fosse um ativista dos direitos humanos, Sao Sobre la inversión ideológica de los derechos humanos, véase F.
5

Paulo, Cortez Editora, 2013, pp. 15 Y 16. Hinkelammert, La fe de Abraham y el Edipo occidental, San José, DEI, 1991; id.,
1 De7'echos humanos 1'7/1Cr1n"U'1"ITP\
Derechos IJUj'1Zm'lOS. no coltJnz,ztutaa otras 1
Paradójicamente, pese a todas estas poseen un carácter tienen un
presan la los pero éste está un o un
curioso comprobar de qué manera el imaginario burocrático, es- desigualdades y de asimetrías que se desenvuelven entre
tatista, procedimental, post-violatorio e individualista de dere- tes grupos sociales, es decir, la lucha por los derechos humanos
chos humanos también se consolida oficialmente como predomi.- gestada por el orden burgués se desarrolló y se consolidó sobre
nante en el ámbito del derecho internacional y sus instituciones. una división social, económica, política, cultural, geográfica y
Esto provoca que los movimientos sociales de resistencia y lucha· epistémica las relaciones y las acciones humanas que e
del Tercer mundo frente a múltiples imposibilitó, desde el inicio, por dinámicas de dominación y de
rostros, al moverse extra-institucionalmente y fuera de los circui- jerarquías, la posibilidad de hacer factible una supuesta sociedad
tos estatales, no son tenidos en cuenta y mucho menos si lo que en la que todos sus miembros, fueran o no burgueses, pudieran
reivindican son derechos colectivos, territoriales, identitarios y existir con condiciones de una vida digna de ser en todas
culturales. sus dimensiones. Esto sucedió tanto al interior de las propias so-
Pero vayamos por partes. A continuación se plantearán, de un ciedades europeas y usamericanas, como externamente en su pro-
modo más detallado, algunas de estas paradojas y algunos de los ceso de expansión mundial. De una manera más precisa y clara,
puntos ciegos que los derechos humanos presentan como crite- Helio Gallardo afirma que el imaginario ideológico sobre el que
rios y prácticas universales y en relación a un plano intercultural. se sustenta el concepto de derechos humanos y su visión de las
No se trata únicamente de cuestionar un concepto estrecho, res- generaciones (derechos individuales y civiles; derechos políticos;
tringido y limitado que rige en nuestras instituciones y en nuestro derechos económicos sociales y culturales; etc.) designa una sen-
cotidiano, sino de preguntarse también si los derechos humanos sibilidad socialmente producida que bloquea las posibilidades de
son valores, principios, normas y procesos de lucha universales a conocimiento de los procesos a los que nombra. El sistema sobre
favor de la dignidad o sólo son producto de la creación de una el que se basa la organización moderna y capitalista no permite
única cultura: la occidental moderna y capitalista que, además, se que las luchas que lo cuestionan puedan comunicar e irradiar des-
extiende por el mundo, difundiendo e imponiendo la versión sim- de sus particularidades, un horizonte de universalidad conflictivo,
plificada y reducida de derechos humanos ya tratada, como he- más diverso, más abierto y plural. Con la emergencia y la conso-
mos dicho, en otros trabajos. lidación del orden moderno capitalista, ya lo señalé, han ido sur-
giendo demandas sociohistóricas (de obreros, indígenas, de muje-
res, de gays y lesbianas, medioambientales, de negros, etc.) que o
LA OTRA CARA DE LOS DERECHOS HUMANOS: SU DIMENSIÓN bien han intentado destruir o bien transformar el sistema, pero
COLONIZADORA E IMPERIAL
fracasando en la empresa de manera estructural. Estas distintas
conflictividades forman parte de un cuerpo consolidado de domi-
En primer lugar vamos a partir de una dualidad relacionada nación o imperio (la capitalista) que sistemáticamente ha ido blo-
con el origen histórico de los derechos humanos en el contexto queando la materialización del carácter universal y plural de la
del tránsito a la Modernidad y lo que suponen posteriormente a existencia humana y que se expresa en las distintas versiones de
partir del ideario liberal individualista. Los derechos humanos lucha por derechos humanos. Por ello, "la estructura de las for-
maciones sociales modernas requiere 'inventar' derechos huma-
El mapa del emperador, cit.; id., El grito del sujeto, cit., e id., Sacrificios humanos nos y proclamarlos universalmente, pero sus grupos de poder
y sociedad occidental. Lucifer y la bestia, cit. (expresados en Estados y mercados) asumen que se trata de una
1 Derechos humanos Derechos rJUU'Ii,mus. no coünulztz?tad otras 1

a una
es
H~'~~J"U,aU'~0, mano. que de que sus
lizado, inferiorizado, eliminado o ignorado. Pero esto expresan su carácter inhumano en tanto que se convierten en pri-
lo veremos en detalle a continuación. vilegio de pocos, negando su esencia universal Al ser
Podría decirse que los derechos humanos en su versión liberal significados por medio de la fuerza legitimadora de quienes po-
y burguesa se construyeron y se. un uni- . seen más uso un manto
versalismo. Nacieron como un remedio para una so- se oculta la particularidad real favorable para unos pocos (la bur-
ciedad enferma o ya decantada a favor de determinados grupos guesía y grupos más poderosos) y desfavorables para la mayo-
oligárquicos, como consecuencia de los tipos y los modos de arti- ría. Su reivindicación legítima de derechos expresa una
cular materialmente sus relaciones de poder discriminadoras y concreta, privilegiada y exclusiva de ser hombres, de ser huma-
excluyentes, pese a sus virtudes frente al orden medieval contra el nos, que se convierte en ilegítima cuando no atribuyen derechos
que se enfrentó. Si bien podía ser una herramienta de emancipa- o se los impiden a quienes conviven con ellos desde modos de
ción para algunos colectivos, también fue un instrumento de do- vida con racionalidades diferentes, experiencias de contrastes y
minio y de control sobre la mayoría de la población local, nacio- desgarramientos distintos (campesinos, mujeres, negros, indíge-
nal y global, tanto por lo que representaban como bandera de nas ... ).7 Pasan a ser los derechos de los más fuertes y no derechos
libertad y dignidad, como por lo que invisibilizaban y ocultaban de los más débiles con los que poder subvertir las asimetrías. Para
-relaciones de poder y sus dispositivos de control~ en su modo estos los logros son sólo puntuales cuando una vez que se violan,
ideológico e institucional de ser concebidos. Esto perdura hasta se los reconocen por medio de los circuitos judiciales.
nuestros días, teniendo en cuenta los diferentes contextos. La naturaleza ambivalente ya la comenté a través de Joaquín
En este sentido, Ignacio Ellacuría indica la anomalía del ori- Herrera Flores quien defiende que los derechos humanos son un
gen de los derechos humanos con las reivindicaciones burguesas, producto cultural que Occidente propone para encaminar las ac-
ya que poseen tanto elementos positivos y emancipadores como titudes y las aptitudes necesarias para llegar a una vida digna en el
negativos y con lógicas de dominación e imperio. Fue un grupo marco del contexto social impuesto por el modo de relación basa-
que luchó por una privación de algo que les pertenecía, por aque- do en el capital. El modo de relaciones desigual del capital condi-
llo que estimaban que les era necesario y les era debido. En cierta ciona a múltiples colectivos cuyos horizontes de sentido y proyec-
manera, desarrollaron un ideal de apertura, emancipador y un tos de vida no encajan con el imaginario burgués. De ahí esa
horizonte de esperanza. Asimismo, demandaron unos derechos dualidad: por un lado, sirvieron como justificación de la expan-
en tanto que clase vulnerable a los poderes vigentes -aunque con sión colonial por todo el globo terrestre, pero, por otro lado, en
una fortaleza mayor a otros movimientos sociales- que abrió un ese mismo proceso, se hizo necesario enfrentarse a esa globaliza-
proceso de liberación con el que se estableció un método muy ción de injusticias y opresiones producida por doquier y sirvieron
eficaz de lucha para hacer que el derecho burgués se hiciera real,
se consolidara y se efectivizara la sociabilidad demandada. No
7 Véase "Historización de los derechos de los pueblos oprimidos y las

mayorías populares" en]. A. Senent de Frutos (ed.), La lucha por la Justicia.


6 Véase H. Gallardo, "Sobre las generaciones de derechos humanos" en Selección de textos en Ignacio Ellacuría (1969-1989), cit., pp. 365 Y ss.; también
[[Link]-americalatina-info], consultado el 20 de septiembre de en "Historización de los derechos humanos desde los pueblos oprimidos y
2009. las mayorías populares", ECA 502.
1 Derechos humanos ln~;[1Wille1Z[{'S Derechos IJUí'lZm'lOS. no COllm¡,~tulaa otras la alf[:nzdtld 1
como arma culares, corporales, materiales, existenciales, convi-
egé~m()ru(~a y y otra . y que son que el y
nos desde actitudes' antagónicas y reactivas con sus actores tJvo de lo que se por universal. que el tipo
les. Tal como aclara Joaquín Herrera Flores, los derechos huma- sociedades en donde los derechos humanos se reconocen a un
nos expresan ese doble carácter en el marco del circuito de nivel, se desconocen en otro nivel. Se podría que Occidente
reacción cultural occidental y de reacciones culturales no occi- establece una sociabilidad de inclusiones formales y abstractas so-
dentales que resignifican el discurso y la práctica de los derechos la base de exclusiones concretas y cotidianas. Pueden ser dis-
humanos junto a otros procesos de lucha por la dignidad. por quienes se mueven en el modo de vida capitalista
N o hay que olvidar que la burguesía, como movimiento social hegemónico y desde arriba, desde los espacios de poder que pri-
estaba formado por villanos (moradores de las vinas), mercaderes, vilegian su disfrute y sin que se ignore que pueden ser amenaza-
banqueros, dirigentes religiosos, que se resistían tanto al dominio dos, .pe~o tienen que ser demandados mediante la y la resis-
feudal o absolutista de señores, sacerdotes y reyes, como al carác- tenCIa, Junto con otras reivindicaciones de dignidad, por quienes
ter cerrado, familiar y excluyente de las corporaciones. En su ma- se les niega condiciones de vida dignas equivalentes o diferencia-
nera de autoidentificarse no les preocupaba la situación, ni las re- das del orden moderno burgués y colonial.
laciones, ni la materialidad de las condiciones de vida, ni las Esta jerarquía desigual de los países constitucionales de dere-
racionalidades de otros colectivos como los esclavos, los siervos, cho se desarrolla tanto internamente como externamente, con la
los campesinos, los indígenas, las mujeres o la clase trabajadora peculiaridad que de fronteras hacia fuera se sobrecargan, se so-
que no disponían de la fuerza social que sí tenía el orden burgués. bredimensionan y se acentúan las relaciones de dominación. A
Incluso sus pretensiones y sus espiritualidades estaban más vincu- través de Aníbal Quijano, con el concepto de colonialidad del poder
ladas a libertades relacionadas con el mundo comercial, la propie- y al que aludí en el capítulo primero, se expresa uno de los ele-
dad privada y el disfrute de sus vidas individuales, que era la de me~to~ constitutivos y específicos del patrón mundial del poder
ellos mismos y no la de los demás, basadas en sociabilidades jerár- capItalIsta y que se funda en la clasificación racial/étnica de la
quicas de sometimiento, coloniales y dinamizadas por los pares población del mundo como piedra angular que opera en cada ám-
superior-inferior, propietario-trabajador, señor-esclavo, padre de bito, en los planos y en las dimensiones materiales y subjetivas de
familia-madres obedientes, civilizados-primitivos, entre otros. la existencia cotidiana y a escala social. La racialización de las re-
Por esta razón, derechos humanos surgen y nacen quebrados en laciones de poder entre nuevas identidades sociales y geocultura-
un contexto específico -el tránsito a la Modernidad- de jerar- les fue el sustento y la referencia legitimadora fundamental del
quía, de división social, étnica, sexual, política y territorial del ha- carácter eurocentrado del poder material e intersubjetivo. Desde
cer humano que condiciona negativa y desigualmente el acceso que América se insertó en el capitalismo mundial, colonial y mo-
de todos a los bienes necesarios para una vida digna. 8 El problema derno, la colonialidad del poder, clasificó a la gente a partir de
es cuando sobre construcciones abstractas centradas en teorías, tres instancias centrales aunque no exclusivas, pero articuladas en
principios, valores, normas y procedimientos se descontextualiza una estructura global común, con las que se ordenan las relacio-
la dimensión de lo universal separándola de las condiciones parti- nes de explotación, dominación y conflicto. 9 Las "nuevas identi-
dades históricas producidas sobre la base de la idea de raza , fue-
8 Véase H. Gallardo, Teoría crítica: matriz y posibilidad de derechos huma-

nos, cit., pp. 31 Y 44, Y también, en el mismo sentido J Herrera Flores, Los ~ En.~ste se~tido, véase también: A. Quijano, "Colonialidad del poder y
derechos humanos como productos culturales, op. cit. clasIficaclOn SOCIal", cit., pp. 67, 92 Y 98.
1 Derechos humanos instituyentes Derechos h1Lmll'l1.n> no [Link]''''''" otras 181

ron asociadas a la naturaleza de los roles y lugares en la nueva en sí discriminatorio si se realiza la


estructura Y situación o, más extensiva y
, junto con el "dominio machista y patriarcal", quedaron supremacismo".12 otras destacables,
10 vera insiste en el carácter modulable de los discursos y las prácti-
estructuralmente asociados, reforzándose mutuamente: Negros,
indios e indias, amarillos, mestizos, mujeres, trabajadores y traba- cas de derechos humanos por parte no sólo de los países aliados
jadoras, etc., sufrieron el mismo criterio de clasificación social a tras la Segunda guerra mundial, sino de los países occidentales
escala global, estableciéndose una distribución racista, clasista y en el marco del capitalismo global colonizador.
machista del trabajo, extendiéndose en los hacer, ser, relación con la dimensión reversible de los derechos humanos y
de poder y de pensar. En este sentido, socialmente se clasificó a la que remarca Helio Gallardo. Los derechos humanos se flexibili-
población en todo el mundo en identidades raciales y divididas zan en su reconocimiento según para quién y para qué, y de la
entre dominantes/superiores europeas Y dominadas/inferiores no misma manera que se tienen, se dejan de tener, de ahí su reversión
europeas. Lo mismo sucede a nivel del trabajo yen las relaciones permanente.
de género: en el centro se desarrollan relaciones salariales y hay De todos modos, hay que ser conscientes que históricamente,
una libertad sexual de los varones junto con la fidelidad de las en todas las culturas siempre ha habido determinados colectivos
mujeres en el ámbito doméstico y el pago a las prostitutas, mien- que han vivido en peores condiciones que otros y como conse-
tras que en la periferia colonial se dan todas las otras formas de cuencia del predominio verticalizado e imperial de determinados
explotación del trabajo (esclavitud, servidumbre, etc.) artic~la~as grupos que se consideran superiores. Muchos son los colectivos
bajo el dominio del capital y, además, las mujeres negras e mdIas que han sufrido procesos de maltrato y desprecio en sus dignida-
son tratadas como animales apropiables y distribuibles bajo elli- des socio-históricas (esclavas/os, pueblos indígenas, negras/os,
ll
bre acceso sexual no pagado de los varones blancos. mujeres, homosexuales, inmigrantes, etc.). En el caso del patriar-
En otro plano, el historiador del derecho español Bartolomé cado es difícil encontrar culturas sin algún tipo de expresión an-
Clavero demuestra de qué manera la clausula colonial aparece drógena o sexista, misógena y homófoba. Que la visión del mun-
constantemente en la historia de los derechos humanos y se plas- do de los varones se imponga sobre las mujeres es algo recurrente
ma en la propia Declaración Universal de los Derechos Humanos en todas las culturas. Pero no sólo los modos de dominación se
de 1948, que desde su proceso de constitución y desde sus inicios, dan por razones de género. Existen muchas formas de control y
nunca fue universal y se moduló produciendo efectos discrimina- de poder jerárquicas, en la mayoría de las ocasiones interrelacio-
torios por su universalismo abstracto e individualista, siendo el nadas, más o menos violentas y excluyentes por motivos diversos:
tratamiento negativo y de rechazo dado a los derechos de los pue- raciales, socio-materiales o de clase, por razones etarias, religio-
blos y de las llamadas minorías uno de sus máximos exponentes. sas, epistemológicas, culturales, etc. Grupos dominantes, en dis-
Hay un predominio de los derechos individuales que no se saben tintos tiempos y contextos históricos, han desarrollado un con-
conjugar ni concebir junto a derechos colectivos. Incluso afirma junto de tramas socialesyrelacionales de jerarquías, marginaciones,
que "la misma Declaración Universal de Derechos Humanos explotaciones, exclusiones y discriminaciones mediante las cuales
como derechos individuales en términos de indistinción resulta han deshumanizado a otros colectivos, convirtiéndolos en no-per-
sonas, en seres prescindibles y sacrificables. Esta manera de ejer-
10 Véase Id., "Colonialidad del poder, eurocentrismo y América Latina",
12 Véase B. Clavero, Derecho global. Por una historia verosímil de los dere-
cit., pp. 201 Y ss.
11 Id., "Colonialidad del poder y clasificación social", cit., pp. 98, 100y 101. chos humanos, Madrid, Trotta, 2014, 90 Y 93 Y ss.
182 Derechos humanos Derechos bZl7nai'ZOS. no Wli~fU"ttl(UtU otras luchas la 1110"'111111111 1
por diversas mediacio-
u.n,H"n'~~~~v, y
"'HJLH."__""~"" nas, con
Estado, por instancias de mercado, a través de normas sas estructuras y
morales y éticas, por medio derecho o el conocimiento, a tra- que operan simultáneamente dentro y, en un grado mayor, fuera
vés de la religión o la educación y el lenguaje, etcétera. de sus fronteras. No es que exista una estructura de opresión au-
La peculiaridad ahora es que las sociedades occidentales capi- tónoma e independiente con respecto al resto de opresiones y
talistas coloniales manifiestan esos diversos tipos de dominación dominaciones que dominan en entornos relacionales
que caminan agarradas de la mano con un modo el Más bien nos encontramos con la coexistencia de situaciones de
capitalismo, que termina por acentuar la verticalidad, la depen- discriminación, marginación y explotación simultáneas, más que
dencia y la jerarquía de las relaciones sociales. Provoca desigualda- superpuestas, expresivas de estados de interseccionalidad de
des estructurales y asimetrías que son difíciles de confrontar y sub- opresiones en red, en la línea señalada por Gloria Anzaldúa y
vertir únicamente con normas jurídicas e instituciones estatales, y María Lugones junto con otras feministas con la nominación de
que se normalizan e invisibilizan a tales niveles que llega a gene- a) diferentes "dimensiones superpuestas de opresión" (overlap-
rarse "una cultura de excepcionalidad de la injusticia" que natura- ping opressions)13 o b) de "interseccionalidad de opresiones" sufri-
liza la injusticia cotidiana, por medio de la cual sólo determinadas das "diferencialmente" por las mujeres en función de su situa-
situaciones anormales y extremas de injusticia son las únicas que ción, posición y jerarquización subordinada y dependiente en el
denigran y violentan al ser humano, como por ejemplo, son los marco de los procesos de división social/sexual/racial del traba-
casos de la esclavitud y/o el trabajo esclavo en sus distintas expre- jO.14 En esta línea, el concepto de "heterarquía" utilizado por Ra-
siones, la trata de personas, el narcotráfico, los actos terroristas món Grosfoguel, y arriba mencionado, plasma muy bien los dis-
yihadistas, algunos genocidios, no todos (como el holocausto de tintos modos de dominación que no sólo en lo racial, sexual,
los judíos), determinadas hambrunas, etc. Los derechos humanos, genérico y socio-material, sino también en lo pedagógico, desde
ya lo veremos, acaban circunscribiéndose a esas dimensiones o a la espiritualidad religiosa, epistemológicamente y desde el saber
casos o hechos individuales puntuales. Las violencias cotidianas (científico), etc., Occidente expande de modo intersticial y como
que son la fuente de las violencias excepcionales, acaban por tole- una tela de araña. La combinación de raza, género, espiritualidad
rarse, principalmente las ejercidas por quienes se encuentra en una y epistemología son parte constitutiva, estructural, integral e im-
posición de superioridad racial, sexual, genérica, de clase y etaria bricada del sistema-mundo occidental moderno, cristiano, capi-
en el entramado sociaL Uno de los dispositivos de naturalización talista, colonial y patriarcal. No son añadidos o elementos inde-
del maltrato humano cotidiano es, por ejemplo, el patriarcado o el pendientes de la estructura económica y política del sistema
intercambio desigual del capital y su control sobre el trabajo. El capitalista. 15
patriarcado resulta ser uno de los socios más eficaces, no el único,
para que el capital soberano aliene y administre la vida y la muerte 1l Véase G. Anzaldúa, Borderlands/La Frontera. The New Mestiza, San

de millones de mujeres y hombres bajo lógicas excluyentes de im- Francisco, Aunt Lute, 1989, e I. M. Young, La justicia y la política de la dife-
perio que no son ni excepcionales, ni anormales, sino asumibles, rencia, Cátedra, Madrid, 2000.
14 M. Lugones, "Colonialidad y género", cit.
lógicas y naturales, incluso cuando consideramos y creemos que
15 Véase R. Grosfoguel, "La descolonización de la economía política y
son ajenas y lejanas a su real dinámica de funcionamiento. los estudios poscoloniales: transModernidad, pensamiento des colonial y co-
En el interior de la cultura occidental capitalista, predominan lonialidad global" en B. de S. Santos y M. P. Meneses (eds.), Epistemologías del
diversos modos de dominación tanto a nivel institucional, como Sur (perspectivas), cit., p. 382.
1 Derechos hunzanos Derechos IJU¡>na:IW,. no WHJftll~tU,IUU otras la 185
18
otroS. Sobre estos elé~mentos
HU.HüUR;" y en su versión con que se ¡JU,",U'-'U
y a
que culturas.
verdad y menos sobre la dignidad. No hay cultura, religión, filo- La crítica y las limitaciones de esta perspectiva son varias: el
sofía, tradición que pueda hablar por el conjunto de la humani- :'suje:o" de los derechos humanos es abstracto y vacío y pierde su
dad. 16 Además, pese a que en cualquier afirmación de verdad exis- ldentlda~ ~onc=et~, con su condición de clase, de género y sus
ten pretensiones de universalidad, e.$tán ubicadas y situadas c~ractenstlcas. etrucas. Todas las determinaciones reales y mate-
en un marco histórico y El problema es tende- nales son sacnficadas en el altar del hombre abstracto, sin historia
mos a identificar los limites de nuestra visión local y particular del y sin co~~exto.19 ~ero las deficiencias no sólo residen en que la
mundo con el horizonte humano completo e infinito,17 confun- acentuaclOn de la Importancia del individuo abstracto implica una
diendo un modo de ser humano con el todo plural y diverso. No h.~mologació~ que vacía las identidades y una total despreocupa-
sólo eso, pues resulta peor al ir acompañado y de la mano de un Clon por las dIferencias y por la dimensión colectiva de las perso-
sistema de dominación heterárquico. n~s, ,n! en el hecho de que abstrae los contextos y los procesos
~stoncos donde la gente se desenvuelve. También el concepto
lIberal moderno de "derechos humanos" presenta muchos otros
UNIVERSAL HEGEMÓNICO ABSTRACTO SOBRE BASES puntos ciegos: las abstracciones de ese hombre sin atributos son
RELACIONALES EXCLUYENTES expresión de un localismo hegemónico y expansivo -encarnado
inicialmen:e en. el individuo occidental blanco, varón, mayor de
La versión más proclamada del ideal occidental de los dere- edad, propIetano, ~mprendedor, creyente religioso cristiano, he-
chos humanos se centra en los derechos asignados al ser humano tero~exual, competltivo e individualista- que destruye, somete o
y que le pertenecen por el mero hecho de serlo. Sus presupuestos dOlll1na al resto de culturas y que al aplicarse, deja fuera de sus
filosóficos fundamentales se cimientan sobre una naturaleza hu- derechos a la mayoría de la población -mujeres, homosexuales,
mana universal que es común a todos los pueblos y que es diferen- n~gros, pobres, pueblos indígenas, etc.-. 20 En términos episté-
te al resto de la realidad, ya sea animal, vegetal o cósmica. Sólo lll1COS, se oculta el lugar de quien enuncia, ellocus de la enuncia-
puede ser cognoscible a través de la razón. Tienen su origen en su ción, referido ~ la ubicación geopolítica y corporal del sujeto que
naturaleza, son previos a los contextos socioculturales donde se habla. El proplO Ramón Grosfoguello explica con estas palabras:
encuentra y, además, son superiores a la sociedad y al Estado pues e~ "las filosofías y en las ciencias occidentales, el sujeto que habla
giran en torno a la dignidad de los individuos que se opone a am- sIempre está escondido, se disfraza, se borra del análisis". Su
bas instituciones consideradas como un todo. La autonoIIÚa del modo de conocimiento privilegia el mito del Ego no situado. "La
individuo y su suprema dignidad exige que la comunidad esté or-
ganizada por la suma de hombres libres y separados unos de
18 Ibid., pp. 210 Yss; véase también B. de S. Santos, "Por una concepción
mulncultural de los derechos humanos" en Memoria 101, p. 46.
I~ Véase C. Douzinas en su análisis del pensamiento de Marx en O fim
16 Afirmación de Raimon Panikkar, "Seria a no\;ao de direitos humanos dos dlretlOs humanos, Sao Leopoldo, Unisinos, 2009, p. 171.
um conceito universal?" en C. Baldi (edit.), Direitos humanos na sociedade cos- 20 X. Etxeberria, "Los derechos humanos: universalidad tensionada de

mopolita, Renovar, Sao Paulo - Recife - Rio de Janeiro, 2004, p. 206. particularidad", en Los derechos humanos, camino hacia la paz, Zaragoza Go-
17 Id., pp. 220-221. bierno de Aragón, 1997, p. 94. '
1 Derechos humanos instituyentes Derechos UUlur,¡w. no cotl?nZ,atulaa otras la 1
epistémica étnica/racial/de género/sexual y el sujeto medio la en
están la este de linea que es
étnica/racial/de género/sexual la filoso- como si cero emisión, el que marca
fía y las ciencias occidentales producir un mito sobre un de verdad y superioridad, y el universo del otro de la que
conocimiento universal fidedigno que encubre quien así pasa a ser no existente, ausente e inferior. Este dualismo se repro-
como su epistémica geopolítica y corpo-política en las estructuras duce en otros registros culturales como el conocimiento (ciencia/
de dominación del poder/conocimiento coloniales desde los cua- saberes tradicionales; verdadlfalsedad), el derecho (legal/ilegal;
les habla". 21 monismo jurídico/pluralismo jurídico), la cultura (civilización/
En parecidos términos se expresa el colombiano Santiago barbarie o primitivo), la economía (desarrollo, subdesarrollo), la
Castro-Gómez cuando califica la hybris del punto cero de las filoso- geografía política (Norte/Sur), etc. Con estos dispositivos se je-
fías eurocéntricas. Bajo el manto de la neutralidad, la objetividad rarquiza la realidad en instancias y realidades superiores e inferio-
y la universalidad, se protege y disfraza a quien nomina (el huma- res. El mundo se divide entre sociedades metropolitanas y sus
no occidental), considerando el supuesto de que habla desde el ojo colonias. El lugar desde el que se enuncian estas clasificaciones
de Dios como si estuviera más allá de un punto de vista particular aparece como neutral, universal y objetivo, provocando exclusio-
y convirtiéndolo en universal. La perspectiva local y cultural des- nes radicales que en nuestro presente se van incrementando. 24
de la que emite las palabras y el conocimiento se bañan y se bar- En lo que respecta a los derechos humanos, éstos son utiliza-
nizan con un abstracto universalismo. 22 En este molde epistémi- dos como parte de los diseños globales occidentales que, al ocul-
co, los derechos humanos son lugares de enunciación de los tar el lugar de enunciación, impuso una dinámica de dominación
centros imperiales capitalistas que se proyectan como valores uni- imperial construyendo una jerarquía de conocimiento de gente
versales incontestables que facilitan el sostenimiento de su hege- superior y gente inferior en todo el mundo. Lo universal resulta
moma económica, política y cultural, imposibilitando cambios ser la autorrepresentación de las metrópolis, mientras que lo cul-
sustanciales de sus relaciones de dominación.
23 tural-particular es la descripción de todo lo que afecta al sur y/o a
En la misma línea, Boaventura de Sousa Santos califica de abis- la periferia.25 El universalismo apriorístico abstracto, desde la co-
mal al pensamiento occidental porque consiste en un sistema de lonialidad del poder y la hybris del punto cero, se construye a partir
distinciones visibles e invisibles, constituyendo las segundas en de la noción de un ser humano con atributos definidos, que está a
fundamento de las primeras. Lo invisibilizado se establece por este lado de la línea y que acabamos de mencionar: el hombre blan-
co, varón, mayor de edad, propietario, emprendedor, creyente
religioso cristiano, heterosexual, competitivo e individualista. Del
21 R. Grosfoguel, "La descolonización de la economía política y los es-
otro lado de la línea están los esclavos, los siervos, las mujeres, las
tudios poscoloniales ... ", cit. p. 376.
22 Véase S. Castro-Gómez, La hybris del punto cero: ciencia, raza e ilustra-

ción en la Nueva Granada (1750-1816), Bogotá, Editorial Pontificia Univer-


sidadJaveriana, 2003; referencia tomada de Grosfoguel, op. cit., p. 377. Véa- 24 B. de S. Santos, "Más allá del pensamiento abismal: de las líneas glo-

se también A. Médici, La constitución horizontal. Teoría constitucional y giro bales a una ecología de saberes" en id. y M. P. Meneses (eds.), Epistemologías
decolonial, cit., pp. 44 Y ss. del Sur (perspectivas), cit., pp. 21 Y ss.; del mismo autor, véase Se Deus fosse um
23 G. J. Pérez Almeida, "Los derechos humanos desde la colonialidad ativista dos direitos humanos, cit., pp. 16-17; Y también ver Alejandro Médici,
del poder", en vv. AA., Los derechos humanos desde el enfoque crítico: reflexiones La constitución horizontal, cit., p. 42 Y ss.
para el abordaje de la realidad venezolana y latinoamericana, Caracas, Defenso- 25 R. Grosfoguel, op. cit., p. 378, Y B. Rajagopal, Elderecho internacional

ría del Pueblo - Fundación Juan Vives Suriá, 2011, pp. 117 Y ss. desde abajo, cit., p. 242.
88 Derechos humanos instituyentes Derechos IJU7naJVZOS, no WHJn¡"UUUU¡ otras 1
lesbianas, los gays, los pobres, los indígenas,
gras, etc. De este son recursos
un significante la cultura occidental a una peculiar o espiritual, los de administración y la muerte
concepción de dignidad humana ligada al individuo propietario, las personas, etc. No es sólo un problema de activar los derechos
la emergencia de la economía capitalista de mercado, el trabajo una vez que se violan, sino que también se reducen a un sistema
asalariado que depende del capital y el predominio del valor de judicial casuístico, azaroso, puntual. Priman los hechos o los actos
cambio sobre el valor de uso, entre otros elementos. Lo humano individuales y no se juzgan las estructuras, ni los procesos sociales,
en los derechos humanos se reduce a un modo entender el ni las relaciones sobre las que la sociabilidad humana se desen-
poder y la convivencia, en donde el protagonista es el homo oeco- vuelve sobre dinámicas de dominación o dinámicas de emancipa-
nomicus, es decir, el hombre económico del mercado, racional ción y liberación. 28 Por eso es necesario decodificar las asimetrías
pero dentro de las opciones y las posibilidades ofrecidas por el sobre las que se sostienen los discursos y las instituciones sobre
Estado y por las condiciones materiales del mercado globaU 6 derechos humanos. Hay que saber ubicar el lugar y el modo de
Además, esa concepción de derechos humanos implica un univer- operar de los distintos modos de dominación e intentar descolo-
salismo particular ficticio o monocultural hegemónico porque nizar la matriz colonial de los derechos cuestionando jerarquías
ejerce desde esa posición de superioridad epistémica y práctica, opresoras y que clasifican el mundo en humanos superiores (con
del saber, del poder y el hacer humanos, todo un monopolio tan- sus producciones y sus productos) y humanos inferiores (junto
to sobre el acceso a las condiciones socio económicas con las que con sus producciones y productos).29
se puede llegar a lo universal,27 como sobre las condiciones epis- Por ésta y otras razones, se puede afirmar que el concepto es-
témicas, espirituales y relacionales. trecho liberal y occidental de "derechos humanos", tal como se
Asimismo, otro punto ciego de los derechos humanos, deriva- interpreta y aplica, deja intactas las sociabilidades, las tramas so-
do de los anteriores, guarda relación con su dimensión individua- ciales y relacionales propias del modo de vida capitalista que se
lista. En la primera parte de este trabajo, ya comentamos que el basa en una división heterárquica, desigual y asimétrica estructu-
imaginario que se utiliza de los derechos humanos y tal como lo ral tanto del saber, del poder, del ser y del hacer (trabajo humano
entendemos oficialmente, no permite enfrentar la violencia es- incluido), que discrimina, margina, domina y oprime desde el
tructural y asimétrica de nuestro sistema capitalista global. No la punto de vista de género, racial, de clase, etario y cultural. Por
afecta y sólo tiene efectos paliativos y puntuales. Pues bien, el ello deja fuera de la posibilidad de disfrutar derechos a la mayor
paradigma occidental dominante sobre los derechos humanos al parte de la humanidad. Los derechos humanos vistos exclusiva-
basarse en actores individuales y en su intencionalidad, además de mente desde sus dimensiones instituidas, burocráticas, formales,
reducir su sistema de garantías al Estado y a los circuitos judicia- abstractas y normativas, invisibilizan, ignoran o no afectan a las
les, resulta ciego a la violencia estructural edificada sobre las tra- situaciones estructurales de desigualdad y dominación que que-
mas sociales de dominación y opresión. No cuestiona las causas dan inamovibles históricamente, a pesar de que existan normas e
estructurales o sociopolíticas que están en la raíz de las violacio-
nes de los derechos humanos como puede ser la estructura de la
28 B. Rajagopal, cit., p. 285, YA. Médici, cit., p. 48.
29 M. Guillén Rodríguez, "La construcción hegemónica de los derechos
26 Ibid., p. 235; A. Médici, op. cit., p. 45, Y Grosfoguel, op. cit., p. 378. humanos: una aproximación desde Gramsci", en VV AA., Los derechos huma-
27 P. Bourdieu, Meditaciones pascalianas, Barcelona, Anagrama, 1999, pp. nos desde el enfoque crítico: reflexiones para el abordaje de la realidad venezolana y
90 Y 96-97. latinoamericana, cit., p. 307.
Derechos humanos Derechos humanos, no coloniatidad y otras luchas por la azcrnl11ao 1

instituciones a reflexiones teóricas sobre ellas que mer lugar, ver cómo se están
H"UH''-''~lU;', reconocer esos grupos que se
Como se ignora y se fortalece el ser" común o y en
unos pocos a costa la mayoría, estimarse que los colec- lugar, en la posición de aquellas condiciones sin que no
tivos populares y oprimidos luchan permanente y continuamente se puede dar la realización efectiva del bien común y de dere-
por condiciones de una vida digna de ser vivida (étnica, epistémi- chos humanos. hacer esto, se comprueba que la realidad los
ca, social, económica, política, libidinal~sexual, culturaL.) más derechos es su negación fundamental a la mayor parte de la hu-
m:mlO;Jlrl. Pese a que deben ser reconocidos como derecho de to-
allá de las generaciones de establecidos y
dico-positivamente desde un prisma eurocéntrico. 30 dos, se convierten en privilegio de pOCOS. 31
En función de que hemos expuesto, se hace necesario cues- A tenor de lo dicho, cuando se habla de la dimensión utópica
tionar el imaginario liberal-burgués con pretensiones universales y de esperanza de los derechos humanos no hay que quedarse en
que se ha hecho hegemónico hasta nuestros días bajo los pilares de los enfoques que reducen la dimensión incompleta e inacabada de
las tramas sociales y relaciones humanas construidas simbólica, la justicia y de plenitud a un futuro incierto. 32 Ni tampoco a una
institucional, cultural y existencialmente desde sus modos de vi- realidad de libertad o dignidad que se reivindica porque no se
das, con sus prioridades particulares e intereses políticos, econó- tiene, porque se viola o porque se carece de ella. Los derechos
micos, religiosos y epistémico s concretos que han construido y humanos son la punta del iceberg de una estructura relacional de
proyectado como universales. La lucha y la resistencia de la bur- vida mucho más compleja que permite o no su disfrute, su ejerci-
guesía no pueden condicionar, por considerarse que son las úni- cio diario. Por esta razón, el componente utópico potencialmente
cas, otras luchas contra opresiones diversas y reivindicativas de transgresor en favor de una vida digna de ser vivida será mayor
ideas, valores o principios de dignidad plurales. entre quienes sufren relaciones de poder discriminadoras yopre-
En este sentido, para Ellacuría, en nombre de derechos huma- soras y se les impide el disfrute existencial que conlleva el poder
nos se establece un manto de universalidad ideal que se sostiene reaccionar en entornos relacionales desde sus horizontes de sen-
sobre una particularidad real que sólo es favorable para unos po- tido étnicos, raciales, etarios, socio-materiales, sexuales y genéri-
cos y desfavorable para la mayoría. Acaba ideologizándose al cos. En cambio, la dimensión utópica será menor o más placente-
mentir con un falso reconocimiento de quienes son miembros ra y acomodaticia, incluso hasta puede ser despreciada, entre
plurales y diferenciados del género humano desde la hegemonía y quienes pueden disfrutar de sus derechos a partir de la división
la homogenización de un grupo minoritario particular. También social del ser, del saber, del poder y del hacer humanos que les
sirve como una máscara para tapar las violaciones de los derechos posiciona en una situación de privilegio. En los oprimidos y ex-
más básicos vinculados por las condiciones de existencia (por cluidos el momento negativo de explotación y dominación será la
ejemplo, el derecho a la vida ya mencionado). De ahí la necesidad fuente de su lucha por los derechos. Sus utopías son necesarias,
de historizarlos, de situarlos en sus procesos de lucha, sus realida- transformadoras y transgresoras. En los dominadores y podero-
des contextuales y particulares, con sus actores, sus acciones, los sos, sus derechos consolidan sus posiciones de control y de domi-
medios utilizados, las espiritualidades institucionales y no institu-
cionales. Por "historización", Ignacio EllacurÍa entiende, en pri- II I. Ellacuría, "Derechos humanos en una sociedad dividida", Christus

527, (1?79); véase también su "Historización de los derechos de los pueblos


lO Sobre las generaciones de derechos humanos, véase D. Sánchez Ru-
oprnwdos y las mayorías populares", cit.
32 En este sentido, Douzinas, op. cit., p. 375 y ss.
bio, Encantos y desencantos ... , cit.
Derechos humanos instituyentes Derechos lJuí7za:/zos. no cot,?nz,atutad otras luchas por la 1

nlO. sus ritmos y tiempos, para dejar ser excluÍ-


una al crearse que convocan y
quienes son al mayor número personas, todos son trata-
Luchar por los derechos no es únicamente un triunfo la dos como sujetos, pudiendo disfrutar de los derechos consolida-
razón sobre la fuerza (por ejemplo, tal como se estabJeció con los dos y establecidos desde esas lógicas de sociabilidad
derechos individuales burgueses), sino que hay que relacionarlos emancipadoras, no heterárquicas en contextos siempre contin-
básicamente no con hacerle justicia al débil, al oprimido, al debi- gentes, reversibles e inciertos.
litado, al victimizado, pues serían acom-
pañan e incluso quienes desde las estructuras opresivas y desigua-
les que no se cuestionan, se sensibilizan paternalísticamente con NO COLONIALES ANTI-HETERÁRQUICAS DE
ellos. Hay que entender la lucha como esfuerzo por no producir- RESISTENCIA Y LIBERACIÓN ALLÁ DEL MOLDE DE LOS
los como tales, como débiles o víctimas, tal como Helio Gallardo DERECHOS HUMANOS
me sugirió en una de nuestras conversaciones. A través de una
praxis de liberación e instituyente, construida y caracterizada des- El condicionamiento del imaginario occidental capitalista, mo-
de ellos, que intente superar las realidades negadoras de sus dere- derno y colonial en el ámbito internacional y global es tan grande
chos para superarlas y poder disfrutar realidades que los hacen que se hace difícil visibilizar otras realidades desde otros horizon-
factibles y experimentables. Se necesita para ello que el reconoci- tes cuando estamos bebiendo constantemente de sus fuentes. Ya
miento social se base en una estructura no desigual ni heterárqui- hemos comentado de qué manera la versión oficial estatalista,
ca, estableciéndose todo aquello que posibilite las condiciones formalista e institucional de derechos humanos produce un efecto
materiales para ejercer derechos humanos con todas las sociabili- expropiatorio y de secuestro de la capacidad de lucha constitu-
dades, tramas sociales y espiritualidades que permiten su goce y yente popular por la forma del Estado nacionaPs El poder cons-
disfrute 33 • Para lograr un mayor grado de éxito y eficacia en el tituyente popular se encorseta, encripta y blinda por las instancias
reconocimiento de los derechos, Helio Gallardo habla de la nece- estatales y sus políticas públicas. También los derechos humanos
sidad de transferencias de poder sobre aquellos colectivos victi- se despolitizan al ser juridificados en su totalidad en procedimien-
mizados y oprimidos que permitan dotar de carácter, convocan- tos normativos interpretados por técnicos y especialistas. El or-
do, a las relaciones humanas desde otro prisma no opresivo, sino den jurídico estatal acapara y sustituye el protagonismo de la so-
liberador, articulado desde dinámicas en las que todos sean suje- ciedad civil, y sus derechos aparecen como instancias instituidas,
tos significadores de realidades plurales, sin tratamientos inter- separadas de sus procesos socio-históricos de constitución y sig-
subjetivos jerarquizadores y bañados por medio de lógicas de im- nificación. El caso es que este mismo esquema institucional y
perio. 34 De este modo, sería posible que los grupos victimizados de gobierno que tiene como formato de organización política al
tomen las riendas desde la urgencia de su condición que hay que Estado, se ha aplicado y llevado a cabo en todos los países del Sur
o periféricos que han padecido el orden colonial europeo de si-
glos pasados y que han seguido procesos de descolonización y de
J3 I. Ellacuría, "Derechos humanos en una sociedad dividida", cit.; ver
construcción nacional. No es sólo el problema de si los derechos
también su "Historización de los derechos de los pueblos oprimidos y las
mayorías populares", op. cit. .
J4 H. Gallardo, Teoría crítica: matriz y posibilidad de derechos humanos, CIt., 35 Véase D. Sánchez Rubio, "Crítica a una cultura estática y anestesiada

pp. 31 y44. de derechos humanos ... ", cit.


Derechos humanos instituyentes Derechos humanos, no COl!7nZ"UUlaa otras

humanos son un nuevo caballo de hecho criollas y mestizas latinoamericanas. Los derechos al a
para el Tercer como un o terreno la la no son
en práctica de sus imperativos universales,36 sino también si en su derechos humanos. 39 Los U""[Link]"
versión oficial y simplificada, derechos humanos han servido programas de los gobiernos estatales son los que determinan el
de herramienta de control y dominio sobre el pueblo y la socie- contenido real de derechos y se burocratizan sus contenidos.
dad civil por parte dejas élites gobernantes en los países neocolo- Se vuelve a caer en el error intencionado de. pensar que los dere-
nizados. chos humanos parten de una concepción abstracta a priori, previa-
En esta dirección trabaja en su mente establecida y sin límites teóricos, que se concretizan única-
El derecho internacional desde abajo. El campo de resistencias contra mente en normas y procedimientos -fetichismo institucional-,
las injusticias en el Sur global se traducen al estilo occidental de desconsiderando que su campo real de cultivo son las actuaciones
luchar por los derechos sin tomarse en serio toda su variedad y de los poderes y las luchas reales y cotidianas la gente. 40
riqueza. Se hace una traducción de todas las luchas nQ occidenta- Con todo esto, los lugares de enunciación o de punto cero de
les desde la óptica y la mirada occidental, convirtiéndose los de- los derechos se enmarcan en los centros de poder tanto de los
rechos humanos en el único lenguaje de emancipación y en el países de capitalismo central como de los países de capitalismo
lenguaje político progresista y de resistencia frente a la opresión periférico y dependiente. Las oligarquías periféricas gobernantes
en el Tercer mundo. 37 Esto provoca que se ignoren y se invisibi- reproducen un imaginario sesgado y estrecho de los derechos hu-
licen otras formas de protesta y de lucha que se mueven más allá manos, incluso por muy bienintencionado que sea por parte de
del discurso único de resistencia autorizado por el derecho inter- los aparatos estatales y las ONG que los sustituyen o los comple-
nacional de los derechos humanos. 38 mentan. Lo mismo sucede en el orden jurídico internacional de
El caso es que la cultura sobre la que se asienta nuestra defen- Naciones Unidas.
sa de los derechos humanos a nivel intracultural se reproduce a Por esta razón hay que tener en cuenta varias distinciones que
nivel global. El marco pautado por el aparato de la Modernidad nos permitan ampliar el paisaje relacionado con los derechos hu-
en lo político (Estado) y en lo económico (mercado) contribuye a manos en su vínculo con lo universal:
eliminar y a debilitar mecanismos y estructuras sociales y no esta- a) Por un lado, si hay algo que es característico de la condición
tales no sólo de garantías, sino de luchas y resistencias. Como humana es su diversidad y su pluralidad. No existe un ser humano
contrapartida, el Estado acapara todo el protagonismo como ga- completo, inmortal, omnipotente y omnisciente. Otra cosa es que
rante y también como instancias de represión estratégica frente a haya alguien que se lo crea. Cada persona es un mundo y pone en
cualquier amenaza a la seguridad nacional y mercantil. Por ejem- la mano muchos mundos. No hay en la Tierra dos personas exac-
plo, los pueblos indígenas y el desprecio hacia sus derechos colec- tamente iguales. Nuestra condición finita, incompleta y mortal
tivos son una clara manifestación de la relación asimétrica de po- forma parte de nuestra naturaleza socio-históricamente produci-
der centralizada en los Estados que han sufrido desde la impronta
civilizadora de la ilustración europea reproducida por las elites
39 E. L. Gutiérrez García, "Aportes para una visión liberadora de los

derechos humanos desde una crítica intercultural" en vv: AA., Los derechos
36 Véase en este sentido el monográfico "Los derechos humanos: ¿un humanos desde el enfoque crítico: reflexiones para el abordaje de la realidad venezo-
nuevo caballo de Troya?", Ixtus 57 (2006). lana y latinoamericana, cit, p. 250; Y Boaventura de Sousa Santos, Se deus fosse
37 B. Rajagopal, cit., pp. 198, 205 Y 206. um ativista dos direitos humanos, cit., pp. 23 Y 24.
38 Ibid., p. 271. 40 Rajagopal, op. cit., pp. 259-260, 270, 277 Y 291.
Derechos humanos instituyentes la 1
que se
con
H"'U~,'-'''. y que
poralidades y espiritualidades múltiples, tentan diversos procesos de lucha a
les miradas, tactos, colores, audiciones, sabores, olores, emocio- culares conceptos de dignidad dentro y fuera cauces insti-
nes y sentimientos, combinando espacios,. ritmos y tiempos tucionales, seculares y burocráticos. Panikkar afina con claridad al
diversos, expresa su riqueza en los procesos de significar y resig- explicar metafóricamente que los derechos humanos son la venta-
nificar la realidad y de hacer y deshacer mundos. La multicultura- na con la que la occidental traduce su idea de orden justo.
lidad es un hecho que la historia demuestra tiempos remo- otras ventanas con sus propias visiones sobre la justicia,
tos y que la globalización, sincrónicamente y desde nuestro por eso deben complementarse. 42 Todas las culturas poseen diver-
presente, ha visibilizado en mayor grado. sas concepciones sobre la dignidad humana, pero no todas ellas la
El problema aparece en el modo en el que se gestiona esta ri- conciben en forma derechos humanos. Múltiples son las expe-
queza humana arcoiris. El mito bíblico de la tradición hebrea de riencias culturales y políticas en los países del Sur global en las
la torre de Babel narrado en el Génesis y retomado por Raimun- que los movimientos sociales de resistencia son los protagonistas
do Panikkar,41 puede servirnos de pretexto para abordar cómo se desde bases ideológicas diferentes a las referencias culturales y
puede administrar, enfrentar, limitar, consolidar, fortalecer, debi- políticas occidentales predominantes. Lo que hay que hacer es
litar y/o tratar positiva o negativamente, el fenómeno de la mul- buscar los denominadores comunes y las diferencias existentes
ticulturalidad y lo pluriversal, que no hay que interpretarlo ni entre los derechos humanos generados en Occidente y aquellos
juzgarlo como una maldición, tal como el relato del Génesis de- equivalentes isomórficos que tienen un parecido estadio o nivel
fiende, sino todo lo contrario. La luchas por la dignidad humana de importancia en las culturas que los defienden.
reclaman a gritos, la necesidad de babelizar positivamente tanto Asimismo, Raúl Fornet Betancourt afirma que los derechos
la realidad de los derechos humanos y otras luchas de resistencia humanos representan una energía liberadora de la humanidad,
contra la injusticia, como también otras producciones y otros no siendo motivo de objeción para reconocer su contenido
productos socio-históricamente construidos como el derecho, la emancipador, el hecho de que su origen histórico se sitúe en el
democracia, el concepto de ciudadanía, la administración de jus- seno de la historia de Occidente. Para el filósofo cubano-alemán,
ticia, el poder, la sexualidad, la familia, lo racial, etc. Babelizar el los derechos humanos no son un fruto nativo que hubiese creci-
mundo desde una lógica anticolonial, descolonizadora, no colo- do sin más en el suelo cultural europeo. Son expresión de su tra-
nial, sin pretensiones imperiales y de dominación, reconociendo dición alternativa liberadora. Y más bien representan una con-
la diversidad y la diferencia en el mundo pluriverso de la especie quista que ha tenido que ser lograda en y por la lucha por la
humana en su relación con la naturaleza. propia cultura contra las resistencias de los poderes establecidos
Por esta razón hay que ser conscientes de que los derechos en ella como factores de orden social y político. La historia de los
humanos occidentales son una forma más entre otras de lucha por derechos humanos, forma parte de la cultura humana de la me-
la dignidad. No es el único discurso de resistencia y de emancipa- moria de liberación a partir de las reacciones surgidas de expe-
ción para las mayorías sociales oprimidas de todo el mundo. Exis- riencias humanas violentadas. Transmite un capítulo histórico
te una heterogeneidad y una pluralidad de actores sociales y for- humano de la memoria liberadora que se encarna en la lucha que

41 R. Panikkar, Sob1'e el diálogo intercultural, Salamanca, Editorial San Es- 42 Id., "Seria a no¡;:ao de direitos humanos um conceito universal?", cit.,
teban, 1990, pp. 15 Y 16. p,228.
Derechos humanos instituyentes Derechos IJUJna¡vzos, no co{()nZ,lJtulUa otras luchas por la 'flW'''''1/Y/1/I 1
desarrollan y tienen los seres humanos oprimidos y que sufren Como un intento
43
por una
otro vista, el sociólogo belga derechos humanos que mira por las mudanzas estructurales y so-
Cristoph Eberhard señala que la historia de Occidente con sus ciales que son responsables por la producción sistemática su-
defectos, ha desarrollado los derechos humanos a través de su cul- frimiento humano injusto y que reaccionan contra diversos mo-
tura e historia, encontrando en su tradición algo universal (el res- dos o sistemas de opresión. Se trata de luchas contra el poder y
peto por la vida humana, el ideal de la fraternidad comparten algo sus excesos, la injusticia y la opresión ocurra ocurra. Para
más, pues hunden sus raíces en más de la experiencia su recuperación y su entendimiento, Sousa Santos, y
humana). Por esta razón no hay que de construir la visión occi- también Panikkar, abogan por una hermenéutica diatópica con la
dental de derechos humanos, negando su universalidad, sino en- que articular lugares de concurrencia y encuentro interculturales
riquecer este enfoque a través de perspectivas culturales diferen- abiertos a la alteridad por medio del diálogo, críticas recíprocas,
tes, con el fin tanto de aproximarnos progresivamente hacia una fecundaciones y enriquecimientos mutuos. 45
práctica intercultural de los mismos, como de generar la apertura Evidentemente, cuando se habla de áreas de concurrencia, de
de nuevos horizontes para la vida buena de todos. 44 Pero no por preocupaciones isomórficas mutuamente, de puntos o paráme-
ello la lucha por la dignidad de Occidente debe ser la voz cantan- tros interculturales y de equivalentes homeomórficos recíproca-
te obligatoriamente. La historia de Occidente está llena de proce- mente inteligibles, los riesgos de imposiciones hegemónicas y de
sos internos y externos de colonización e imperialismo donde los dobles discursos excluyentes aparecerán a cada instante, porque
colectivos o grupos que se resistieron a su influencia y como pro- siempre tendemos a mirar desde nuestros propios horizontes de
tección de sus tradiciones, han sufrido represalias políticas, discri- sentido, desde nuestras propias ventanas culturales. De ahí que
minaciones económicas de todo tipo e incluso técnicas de elimi- esta pluriversalidad dialógica y de confluencia sea tan difícil de
nación y destrucción genocida. Esta historia ha ido de la mano del construir y deba hacer referencia a aquella dimensión de la reali-
surgimiento y de la posterior universalización del ideal de los de- dad a partir de la cual se puede conocer si los procesos de desarro-
rechos humanos. Tal como ya hemos dicho, pese a su componen- llo, encuentros y conflictos interculturales provocan situaciones
te emancipador, su contexto de desarrollo por el mundo ha tenido de marginación, discriminación y exclusión social en todas sus
también una cara de dominación. Por esta razón son muchas las esferas y dimensiones. Ese lugar lleno de riesgos, incertidumbres,
culturas y los grupos étnicos e indígenas que son recelosos a la avances y retrocesos podemos encontrarlo en distintas versiones
hora de utilizar una figura que ha estado asociada a procesos de sobre la dignidad y en la figura de derechos humanos que hay que
conquista, robos, pillaje, expolios y guerras. Cuestionan a los de- articular y enseñar sin la intención de homogenizar con una idea
rechos humanos como posible instancia universal que permita dar de unidad, sino respetando las diferencias y su base relacional e
cuenta de todas la expresiones culturales relacionadas con ideales histórica.
de emancipación, liberación y dignidad humana. b) Por otro lado, pero muy relacionado con lo anterior, es que
uno de los fundamentos esenciales o centrales de los derechos
humanos reside en la fuente que le da origen y los mantiene vivos:
43 R. Fornet-Betancourt, Hacia una filosofía intercultural, Bilbao, Desclée
de Brouwer, 200l.
44 Ch. Eberhard, "Derechos humanos y diálogo intercultural" en M. 45 Véase B. de S. Santos, Se Deus flsse um ativista dos direitos humanos, cit.,

Calvo García (coord.), Identidades culturales y derechos humanos, Madrid, Dy- pp. 105, 122 Y 134, Y R. Panikkar, "Seria a nos;ao de direitos humanos um
kinson - Instituto Internacional de Sociología Jurídica de Oñati, 2002. conceito universal?", cit., p. 237.
Derechos humanos znrtW'JilJf'nn?S Derechos otras
la de liberación por medio de sus sujetos, las comunidades Por lo
víctimas que conciencia su [Link]'-H>U,
acciones colectivamente para y así tener las condiciones Por se invierte el pro-
de producir y reproducir una digna ser La situa- ceso para que sea abajo desde donde irradiar luchas de
ción de sufrimiento, de inferiorización, de despojo y de injusticia resistencia, legitimándolas y articulándolas para que la vigencia
es la raíz de toda lucha que reacciona frente a una realidad que de los derechos humanos sea más social que jurídica. 49 De ahí la
niega la dignidad. 46 Todo ser humano, victimizado o no, debe importancia de las transferencias de poder a las que Helio
acompañar solidariamente en esa lucha por la de Gallardo y desde tramas sociales y las relaciones que son la
quier tipo de dominación u opresión que aniquila la vida y expan- base de las dinámicas de emancipación y liberación. No se puede
de la muerte. hablar de un real pluralismo cultural sin un verdadero pluralismo
En este sentido, el propio Ellacuría señala cuál es el problema socio-material, económico, político 50 y epistémico asentado sobre
radical de los derechos humanos: el de la lucha de la vida contra lógicas y espiritualidades en las que los seres humanos son consi-
la muerte en distintos niveles (libertad, solidaridad, dignidad, derados y consideran a sus semejantes como sujetos que dotan de
etc.), sin que se reduzca a una fundamental vida biológica, y sin carácter a sus propias realidades. Como ejemplo, la autonomía, la
ignorar que es un derecho primario y sostén de todos los demás. autodeterminación y el auto gobierno reclamados por los pueblos
En torno del derecho a la vida, incluido el derecho a la libertad indígenas son modos de expresar poderes transferidos y ejercidos
de la vida, giran los derechos fundamentales de la existencia hu- por ellos, no desde el exterior. Los seres humanos deben tener
mana y los que son indispensables y mínimos para que tenga sen- control de sus derechos, pero también deben tener la opción y el
tido hablar de todos los derechos y sin mistificaciones interesa- poder de hacer sus propios mundos diferenciados, babelizando
das y fetichistas de unos por encima de otros.4'i Partiendo de la sus entornos de relaciones sin hegemonías ni rostros coloniales
premisa de que el ser humano es una realidad dialéctica escindida unitarios monoculturales e impositivos.
entre el señor y el esclavo, entre el fuerte y el débil, entre el Si resulta que históricamente el motor del surgimiento y la
opresor y el oprimido, la lucha de la vida contra la muerte se reivindicación de un derecho está en la lucha social de los opri-
manifiesta de manera concreta en una lucha de quien es víctima midos y de las víctimas, uno de los fundamentos principales de
contra su verdugo,48 pero sin espíritu de venganza ni dinámicas los derechos humanos se encuentra en los movimientos sociales,
sacrificiales, pues ya comenté el referente dicho de Franz Hinke- en las sociedades civiles emergentes y en sus movilizaciones
lammert, de que el ser humano corporal y concreto, con nombre contestatarias frente a un agravio, un daño o una realidad nega-
y apellidos, tiene que ser siempre el ser supremo para el ser hu- tiva que los ahoga, oprime y limita. Los actores sociales y los
mano. sujetos sociohistóricos protagonistas como, en principio, la bur-
guesía, y paralela o posteriormente la clase trabajadora, los pue-
blos indígenas, el campesinado y las mujeres feministas -por
mencionar sólo algunos-, en sus luchas intentan alcanzar una
46 Ibid., p. 110.
47 Véase I. Ellacuría, "Historización del bien común y de los derecho
humanos en una sociedad dividida" en]. A. Senent de Frutos (ed.), La lucha 49 Véase G. Rodríguez, "La construcción hegemónica de los derechos
por la Justicia. Selección de textos en Ignacio Ellacuría (1969-1989), cit., p. 283. humanos: una aproximación desde Gramsci", cit., pp. 289 Y 300.
48 Véase id., "Historización de los derechos humanos en los países sub- 50 Según R. Panikkar, "Seria a no<;:ao de direitos humanos um conceito
desarrollados y oprimidos", cit. universal?", cit., p. 210.
Derechos humanos ln\;tltrJ~"nltpc Derechos fJU7na¡'lOS, no N>!"""",,,",,,, otras

vencia de la
se conviertan en el a
reconocimiento de que la pluralidad y la son
Resulta necesario y central potenciar en todas las culturas y zas del hamo sapiens-demens, usando la expresión de Edgar
formas de vida las dimensiones no coloniales, anti-heterárquicas e Los derechos humanos junto con otros procesos lucha por
impositivas instituyentes y soberanas de los sujetos populares a to- la dignidad humana contextual e histórica,. deben contribuir al
dos los niveles: desde la acción jurídica luchando por hacer desarrollo de propuestas y miradas interculturales que desde el
efectivos los derechos reconocidos por las normas, como a respeto y la capacidad de los seres humanos de dotar de sentido a
no jurídico y social a partir de la articulación de relaciones, pro- sus propias realidades en tanto sujetos plurales y diferenciados,
ducciones y mediaciones humanas que concreticen los derechos defienden divisiones del ser, del saber, del poder y del hacer hu-
en la fase previa a la violación de los mismos (ámbitos pre-violato- manos no decoloniales y basadas en solidaridades y reciprocida-
ríos), con o sin el apoyo de políticas públicas y sean o no recono- des que no reniegan de ámbitos de encuentro comunes intercul-
cidos por las normas jurídicas. Son las luchas de resistencia frente turales, enfrentando un modo de interpretar lo universal de
a órdenes diversos de poder y sus excesos en contextos múltiples y manera aparentemente inclusiva y en abstracto y basado en asi-
heterogéneos las que pueden ser traducidas como reivindicaciones metrías concretas de carácter racista, clasista y patriarcal. Se trata
de derechos humanos o de de~andas de reconocimiento de digni- de luchas y prácticas simbolizadas que colisionan, tal como hemos
dades humanas equivalentes. Estas se dan en todas las culturas no intentado reflejar, con un discurso, un imaginario y una práctica
sólo en el marco del sistema capitalista colonial y moderno. Por que incluso ofrece opciones de defensa del pluralismo y de la di-
ello, hay que enfrentar a todos los niveles las heterarquías de do- versidad, pero desde un criterio cerrado y excluyente de lo univer-
minación u opresión étnico-racial, de clase, de género, etarias, cul- sal, no abierto a otras expresiones étnicas, productivas, sexuales,
turales, etc., tanto producidas con motivo de la matriz colonial genéricas, culturales e identitarias. Por ello, el horizonte de los
occidental como las generadas al interior de los sistemas de domi- derechos humanos hay que enmarcarlo en un mundo Babel an-
nación de las culturas o formas de vida no occidentales. ti-heterárquico, descolonizado y de liberación.
Históricamente, en todas las culturas han existido y existen Finalmente, derechos humanos y los universalismos de las lu-
otras epistemologías, otras racionalidades, otros saberes, otros chas de resistencia hay que entenderlas como expresiones situa-
modos de producción y distribución, otras miradas y espirituali- cionales que nacen y se desarrollan desde el comportamiento hu-
dad es, otras formas de entender las relaciones humanas y de insti- mano y el testimonio de la gente, no desde los discursos y las
tucionalizarlas y simbolizarlas. Las hay con más o menos preten- teorías, que son una parte mínima de la experiencia. Un imagina-
siones hegemónicas y homogéneas. Pero de lo que se trata es de rio y una praxis pluriversal, diatópica y de confluencia debe culti-
que, interculturalmente, se recuperen y se den las condiciones de var el respeto de la diferencia en espacios en los que desde ellas
posibilidad para que aquellas culturas y formas de vida más eman- permita en igualdad de condiciones a todos los sujetos humanos
cipadoras y liberadoras, aquellas que reconozcan más ámbitos de poder crear, significar, recrear y hacer mundos plurales en lo ét-
reciprocidad y reconocimientos mutuos entre los seres humanos, nico, lo cultural, lo sexual, lo libidinal, lo social, lo económico, lo
las más solidarias y fraternales, las que más protegen la supervi- político, lo epistémico y lo espiritual.

51 Véase H. Gallardo, Teoría crítica: matriz y posibilidad de derechos huma-


nos, cit., pp. 31 Y 44.
En este capítulo se pretende, de manera aproximativa y provi-
sional, dar algunas pistas a través de un conjunto de reflexiones en
torno al papel que el derecho penal posee como instrumento de
garantía de los derechos humanos, en consideración al contexto
de capitalismo periférico y colonial latinoamericano, caracterizado
por las exclusiones socioeconómicas y de clase, la discriminación
racial y las desigualdades de género.
Por un lado, se plantea la dificultad y la contradictoria posibi-
lidad que los sistemas punitivos poseen, en el marco de aparentes
Estados constitucionales de derecho, a la hora de proteger dere-
chos humanos. La hipótesis que se baraja es que bajo el dispositivo
de inversión o reversión ideológica de los derechos humanos,
consistente en garantizar derechos humanos vulnerando derechos
humanos, las clases más poderosas utilizan este mecanismo por
medio del derecho penal y de todo el sistema punitivo, para con-
solidar un sistema de control y de dominación estructural racial,
clasista y de género (patriarcal) que, previamente, ha sido estable-
cido en el ámbito de la sociabilidad y las relaciones humanas. El
derecho penal refuerza un sistema estructural de desigualdad, vio-
lencia e injusticias que beneficia a una minoría sobre una mayoría
victimizada antes, durante y después de que se ponga en funciona-
miento el sistema punitivo en todas sus fases. Existe una división
social del trabajo, una división sexual y racial en el ámbito de las
relaciones humanas que, jurídicamente, se sostiene sobre una jerar-
quía axiológica que mantiene y refuerza esa exclusión, y sanciona,
puniendo, a determinados colectivos por motivos raciales, cultu-
rales, socio-materiales y sexuales. Simultáneamente, deja impunes
Derechos humanos Inversión derecho mínimo
y favorece a quienes entran en el padrón o molde "ser huma- una pena. La <Ul<'-<VH según
no", por su rango gran o ético
de raza y género, prototipo tanto del sistema como de la cultura cultural y público es autor culpable y causante una
capitalista, construido desde arriba y establecido por quienes de- lesión o daño de un derecho. 2 En definitiva, en términos de dere-
tentan el control social y el poder económico-político. chos humanos, quien lesiona la libertad o agrede la de al-
Por otro lado, si algo caracteriza al mundo globalizado en ge- guien, institucionalmente puede ser lesionado legítimamente en
neral, y al continente americano en particular, es la clara multi- su libertad (si es sancionado con prisión) o puede ser agredido en
culturalidad fáctica existente. Se intentará u,",'uacu su vida (si se le aplica la pena de muerte).
cultades que los derechos humanos poseen como un posible Hans Kelsen se hace de este mismo mecanismo de funciona-
mínimo ético común para diversas culturas, y de qué manera se miento cuando señala que el derecho, como técnica social, intenta
pueden construir caminos y vías alternativas antihegemónicas, in- que el individuo se abstenga de interferir mediante la fuerza en los
terculturales no estatales y también estatales en materia penal. De intereses de los demás. Cuando lo hace, la comunidad legal reac-
acuerdo con una lógica no sancionadora-punitiva y con un hori- ciona con una interferencia semejante en los intereses del indivi-
zonte tanto agnóstico como abolicionista, se tendrán en cuenta duo responsable de la interferencia anterior. Mediante la fuerza se
algunas perspectivas antihegemónicas, liberadoras, emancipado- aplica una medida coercitiva que funciona como delito y como san-
ras y de lucha por los derechos que buscan otras formas no puni- ción. De esta forma, el derecho es un orden según el cual el uso de
tivas o menos agresivas para la dignidad humana, de cara a la so- la fuerza sólo queda prohibido como delito, como condición, pero
lución de conflictos sociales y culturales. Como trasfondo, se es permitido como sanción, es decir como consecuencia. Un mismo
plantea también la posibilidad de combinar y articular un plura- tipo de acción es camuflado y recubierto por el poder político-ju-
lismo jurídico en materia penal. rídico institucional según sea considerado como delito o como
sanción a través de la conexión que denomina imputación. 3
Este dispositivo naturalizado y normalizado tiene sus conse-
DERECHO PENAL E INVERSIÓN IDEOLÓGICA cuencias negativas y perversas, con el efecto de que la cultura ju-
rídica no logra visualizarlo ni percibirlo críticamente. No se trata
En el imaginario jurídico moderno de los Estados de derecho, únicamente de reconocer que la pena siempre adquiere un carác-
el incumplimiento de una norma tipificada por el ordenamiento ter de un mal, aunque se quiera imponer en favor del condenado. 4
jurídico conlleva automáticamente una sanción contra quien la
desobedeció o incumplió. El economista y filósofo alemán Franz
2 E. Borga Jiménez, "El fundamento intercultural del derecho penal",
Hinkelammert apunta como inversión de las normas particulares
Anuario de derecho penal y ciencias penales LVII (enero, 2009), p. 29.
este esquematismo que opera como un juicio descriptivo: "la nor- J H. Kelsen, ¿Qué es ¡ajusticia?, Barcelona, Ariel, 1992, pp. 160-161 Y
ma es asegurada por su violación en relación con aquel que la 224-225.
violó. Que la norma sea violada frente a aquel que la viola, es 4 En este sentido, dice Emiliano Borga ]iménez: "El mal inherente a la

consustancial a la existencia de cualquier norma".1 Este mecanis- pena consiste en la voluntaria injerencia en la esfera de derechos del conde-
nado (libertad, patrimonio, tiempo libre, imagen social). Pues precisamente
mo puede explicarse al decir cómodamente que a quien produce
allí se encuentra la expresión de la reprobación pública en tanto que la pena
un mal social regulado por el principio de legalidad, se le aplica o afecta lesivamente la posición jurídica del reo. La negación del carácter del
mal de la pena no significaría otra cosa que la negación del concepto de
1 F. Hinkelammert, Democracia y totalitarismo, San José, DEI, 1990, p. 135. pena" (op. cit.).
208 Derechos humanos znr,[zrz,¡v¡;¡ue" Inversión WP,'Jwc,ua derecho mínimo

otras vías no A pesar


supone, entre otras cosas, un proceso
LHVU,",[Link]

vías alternativas. 5 Pero además esa con HU'¿',~~"VH que un desprendimiento


perversidad va mucho más En este sentido, el iusfilósofo cos- zado de las tradiciones y de la autoridad religiosa, permanece an-
tarricense Norman Solórzano denuncia en varios planos el peli- clada en el atávico lex talionis, del ojo por ojo, diente por diente,
gro y las consecuencias negativas sobre la éxistencia humana que manteniendo el mismo esquematismo de contenido pese a que
tiene el mecanismo epistemológico inversión ideológica como cambien las formas.
condición del proceso de categorización Un pla- Si en las sociedades arcaicas, la ideología de la aceptación se
no se sitúa en los procedimientos o dispositivos discursivos que mediante formas míticas de tipo moral o religioso, la
interfieren en la interpretación de las normas particulares. si- matriz en la que se generó el esquema crimen-castigo con el que
guiente, en el nivel de la lucha emancipadora por los derechos y se articularía posteriormente las formas de respuesta del poder
en los principios valorativos de jerarquía predominantes en un político y jurídico al imponer su orden coercitivo, fue el mito. El
orden social concreto que, cuando se totalizan, impiden las luchas discurso jurídico al uso por el poder político recubre un mismo
por los derechos humanos. En América Latina ambos ámbitos se tipo de acción sea como "delito" o sea como "sanción", dándole
han manifestado con toda su crudeza y sobre los mismos colecti- un ropaje más aséptico y más racional. Pese al carácter conven-
vos victimizados. Veamos cada uno de ellos. cional del derecho, se interpreta desde una perspectiva esencialis-
ta y arcaica sin cuestionar esa artificialidad convencional y per-
diéndose toda posibilidad de crítica de sus efectos directos e
Inversión de normas concretas por el dispositivo indirectos negativos sobre la dignidad de quien es penado y san-
crimen-castigo cionado mecánicamente siguiendo esa secuencia'?
No obstante, son muchos quienes tienen una interpretación
Por un lado, el iusfilósofo costarricense aclara que esta con- contraria. Por ejemplo, Otfried Hüffe contraargumenta, frente a
sustancialidad del crimen con el castigo señalada por Franz quienes interpretan el derecho penal como una institución para la
Hinkelammert sólo es verdadera en el supuesto de que una nor- venganza, el hecho de que ignoran algo fundamental: el derecho
ma se construya como una estructura en la que las acciones que se penal, bajo la responsabilidad de instancias autorizadas, se contra-
realizan conforme a principios, aparezcan aseguradas en su cum- pone a cualquier venganza desacreditada que trata de reparar por
plimiento por la sanción bajo la forma de una pena. 6 Con ello cuenta propia (bien individual o por grupos de familiares) la in-
quiere ponernos en alerta del reducto arcaico que ha permaneci- justicia sufrida, dejándose guiar por sentimientos de odio, en la
do en el esquema crimen-castigo, cuyo carácter de equivalencia mayoría de las ocasiones, a través de reacciones desmesuradas.
es análogo a la igualdad en la epistemología científica entre la Insiste este autor, en que el gran aporte cultural de la competen-
causa y el efecto, por lo que termina naturalizándose de la misma cia penal pública y estatal (propia de la Modernidad) radica preci-
manera como si fuera algo normal, evidente y no cuestionable, samente en el hecho de haber sustituido la venganza, al reto y a la
justicia privada. Sólo está legitimada la intervención de un tercero
independiente, un tribunal que, obligado a la observancia estricta
5 En este sentido, véase S. de Carvalho, Anti-manual de criminología, Río

de Janeiro, LumenJuris, 2008. de determinadas normas materiales y procesales, no reaCClOna


6 Véase N. Solórzano Alfaro, Crítica de la imaginación jurídica, San José,

Universidad Estatal a Distancia, 2011, p. 230. 7 Ibid., pp. 303 Y ss.


2 Derechos humanos l1nTmI1W~nT,O~ Inversi6n IUt'UH)'[Juu derecho mínimo 211
o en desmesura, sino procurando, con A nivel de normas concretas, cuando alguien es
a IDl 8 porque se que la
pese a reconocer que la pena es una des- nalmente ese acto, no basta con castigar
ventaja, un mal, el propósito derecho penal, con la amenaza a inocentes, sino que también hay que defenderlos como sujetos
del castigo, aporta más que una simple reparación, intenta preve- y en sus derechos, evitando cualquier conato de maltrato y lesión
nir un futuro lleno de violencia y su objetivo principal es prevenir cruel, o de sacrificio y de eliminación, tanto a quien es penalizado
actos delictivos de cara al futuro. Sólo aparece la pena tras una como también a todo aquel que cae en los engranajes sistema
violación grave del derecho y a causa ella. Es una reacción post penal como procesado, criminalizado, condenado y/o victimiza-
et propter. La acción penal es la ultima ratio pero ejercida por los do. Hay que intentar reducir la negatividad de la inversión de las
poderes públicos para imponer, como represalia, a quien comete normas que los hacen objetos o los cosifican y que van en contra
una infracción grave y culpable de la ley, una desventaja (dolor o de su condición sujetos dignos. 12 Es enfrentar el problema es-
principio), de acuerdo a normas materiales y procesales;9 tructural que afecta al derecho con relación a que toda interven-
Pese a que se diga que los fines de la pena pueden ser la repre- ción del sistema penal es violenta para los afectados (que en reali-
salia; la prevención negativa en tanto intimidación, y positiva en dad suelen ser siempre los mismos desde un punto de vista de
tanto que confianza en el Estado de derecho; y la reintegración en clase, racial y de género), y de cómo hay que estar en guardia para
la sociedad, entendida como resocialización, siendo sólo el primer que se disminuya la violencia en su interior, 13 tratando de que des-
fin, la represalia, proscrita como instinto primitivo de venganza, lO aparezca esa dimensión mecánica sancionadora represiva y atávi-
ahora hay una diferencia clara señalada por Norman Solórzano: no ca, camuflada institucionalmente y que mantiene el mismo esque-
se trata sólo la de subrayar que el derecho penal actúa una vez que matismo de sociedades primitivas.
fracasa la sociabilidad humana de respeto y solidaridad, y que es el Asimismo, bajo ese esquematismo crimen-castigo, se genera
último recurso desde esa lógica sancionadora y punitiva, sino que un hábito en la administración de justicia y en la burocracia esta-
la secuencia crimen-castigo cuando se normaliza epistémica e ins- tal al interpretar la legalidad penal que produce opresión y la cri-
titucionalmente, además de mantener la lógica arcaica del talión, minalización de por vida de cualquier persona imputada. Todo
puede esconder tanto una abstracción trascendental de las deman- aquello que salga de los estrictos términos de una aplicación lega-
das específicas de todos los seres humanos, entendidos como suje- lista, deja de ser realizado y, de ser un instrumento de garantía de
tos concretos, con nombres y apellidos, que las postulan y recla- derechos y de defensa de los imputados, pasa a ser instrumento de
man, como una absolutización de las concreciones históricas en discriminación. En este sentido, los principios de legalidad en
que encarnan esos reclamos. ll Las consecuencias son claras: se ex- materia penal y de debido proceso (nullum crimen, nulla poena sine
cluye, se discrimina y se aniquila a aquellos colectivos que cuestio- praevia lege y nulla poena sine iudicio), se convierten en una práctica
nan el sistema establecido en su manera de entender hegemónica- por parte de los operadores jurídicos que los invierten, porque los
mente tanto la división social Ce internacional) del trabajo, como la procedimientos jurídicos sólo adquieren legitimidad en la medida
división cultural, racial, étnica y sexual de las relaciones humanas. que llevan a la pena como su resultado típico, porque si no, se
considera el proceso defectuoso al no mostrar la cara racionaliza-
8 Derecho intercultural, Barcelona, Gedisa, 2000, p. 99 Y ss.
9 Ibid., pp. 104 Y 110. 12 En este sentido, véase R. Zaffaroni, Em busca das penas perdidas, Rio de

10 Hüffe, op. cit., 102. Janeiro, Revan, 2001, p. 15.


11 Véase Solórzano Alfaro, op. cit., pp. 196 Y ss. 13 Ibid., p. 206.
2 Derechos humanos Inversión UIP,nWfr1rn derecho mínimo 213
t:LJ,t:HUV el y '''UHA'JU,tUU

pn)C(~[Link] . .lUlUlol.l'--':>
y ¡JI..-.11".l\0"

sujeto Pero en Amé-


objetivo final de ser sancionado en el caso de que se demuestre su rica Latina los Estados de derecho, de facto y de hecho, se asien-
culpabilidad, imposibilitando otras medidas alternativas. tan sobreun control social verticalizado y militarizado que castiga
Curiosamente desde este dispositivo de crimen-castigo en el a los sectores más carentes de la población y sobre algunos disi-
ordenamiento jurídico ¿qué es en contextos o diferentes considerados más incómodos o "[Link].l<.-[Link]
sociales que se auto denominan Estados constitucionales de dere- frente a las oligarquías del poder. Las lógicas excluyentes patriar-
cho, como ocurre con casi todos los países latinoamericanos, pero cales, sexistas, economicistas desiguales, xenófobas, racistas y oc-
en los que predominan sistemas estructurales de desigualdad, vio- cidentalocéntricas son reforzadas desde ese esquematismo de cri-
lencia, injusticias y muertes permanentes que afectan siempre a men-castigo (pena o sanción) que opera sobre quienes son
los mismos colectivos? Pues que bajo dinámicas de dominación permanentemente victimizados por esas dinámicas discriminato-
económica, ideológica, cultural, étnica, racial, sexual y de género, rias de dominación e imperio.
suelen ser los empobrecidos, los inmigrantes, los y las indígenas, Además, la selectividad, la reproducción de la violencia, la
las mujeres, los negros y las negras, los homosexuales, las perso- creación de condiciones para mayores conductas lesivas, la co-
nas trans y las lesbianas, entre otros, quienes más sufren el martillo rrupción institucionalizada, la verticalización social y la destruc-
de un sistema penal que es interpretado desde una racionalidad ción de las relaciones horizontales o comunitarias no son caracte-
sancionadora, punitiva y de castigo. rísticas coyunturales, sino estructurales en el ejercicio del poder
Tal como señala Eugenio Raúl Zaffaroni, el poder punitivo de todos los sistemas penales latinoamericanos. 17 Por esta razón,
opera siempre contra determinadas personas como si no fuesen hay que enfrentar la inversión ideológica de las normas particula-
consideradas personas o sujetos humanos. Por lo general, siempre res liberándolas de la secuencia mecánica crimen-castigo, porque
discrimina y maltrata a quien es calificado de delincuente por ser fortalece esos contextos de fascismo social y de criminalización.
considerado peligroso o dañino para la sociedad. 15 Supuestamen-
te, esto va en contra del principio del Estado de derecho que debe
tratar de limitar y reducir la faceta del poder punitivo cuando Inversión de principios contrarios a derechos humanos y
opera tratando a algunos seres humanos como si no fueran ni decolonialidad
sujetos ni personas. Desde un Estado de derecho ideal, según el
penalista argentino, a nadie se le debe privar la condición de per- Por otro lado, pero muy relacionado con lo anterior, la inver-
sona ni su calidad de portador de todos los derechos que le asisten sión ideológica no opera sólo a nivel de crimen y castigo en las
a todo ser humano por el mero hecho de serlo. Si se da el caso de normas particulares. De alguna manera ya lo hemos anticipado al
privarle de sus derechos, sólo debe admitirse de manera temporal, hablar de las abstracciones trascendentales y las absolutizaciones de
sólo en los casos de inevitable y muy transitoria coerción directa las concreciones históricas de los reclamos y las demandas sociopo-
líticas de los seres humanos en forma de derechos. Norman Solór-
zano afirma que en el ámbito de la teoría jurídica moderna existe
14 Véase Solórzano, op. cit., pp. 320-32l.
15 Véase R. Zaffaroni, El enemigo en el derecho penal, Madrid, Dykinson, 16 Ibid., pp. 19-20.
2006, p. 11. 17 Véase R. Zaffaroni, Em busca das penas pe7"didas, cit., p. 15.
Derechos humanos derecho mínimo 215
2
un generalizado, basándose nrm(;m:alnilel1te al
bre la consideración como L\[Link]'," por actores. Son
un poder político instituido. Para que los ciudadanos acepten, el contenido viene mediado por los medios, acciones y
poder político tiene que generar una ideología de aceptación relaciones racionalizadas por los seres humanos en sociabili-
camuflar o reducir la visibilidad de la actividad coercitiva ejercida. dad desplegada, y representan el conjunto de aspiraciones de hu-
De esta manera, indirectamente, no por medio de un seguimiento manidad, dignidad, justicia, libertad, etc., "en tomo de las cuales
voluntario, se consolida una en se y los diversos tramados político-culturales,
en la amenaza de una consecuencia contra quien desobedezca el institucionales y normativos".20
canon establecido en forma de normas. Ahí entra el mecanismo Los derechos humanos, como expresión de esos valores, son
con el que funciona el orden normativo que adquiere el carácter los bienes jurídicos dotados de mayor contenido axiológico y es-
coercitivo: hay una amenaza de castigo para quien desobedece, tán conformados por tramas sociales de dominación y de emanci-
lB pación. Con relación de ellos, el principio de jerarquización ad-
mientras hay una promesa de recompensa para quien obedece.
Si hiciéramos una traducción al ámbito axiológico de cuáles quiere la forma de derecho fundamental a partir del cual se
son los principios considerados fundamentales en un orden social establecen todos los demás derechos. Sería el valol? sociohistórico
concreto, y que deben ser objeto de protección y sanción frente a que prima sobre todos los otros. Unos derechos pueden poster-
quienes real o potencialmente los desobedezcan o los violen, nos garse en su efectividad y en su realización por la prioridad adqui-
encontraríamos con la siguiente situación: rida por el derecho considerado fundamental (como puede ser la
En el conjunto de valores que rige en las sociedades occiden- libertad de mercado o el derecho de propiedad). Aquí es donde
tales de capitalismo central y dependiente, existe una disposición entra el proceso de inversión ideológica, en el sentido de que
jerárquica entre esos valores, además de una dependencia mutua cuando determinados derechos humanos van en contra y ponen
y una interrelacionalidad entre todos ellos. Bajo la óptica de la en peligro y cuestionan al derecho fundamental establecido, se les
racionalidad medio-fin, un valor puede ser considerado un medio rechaza su reconocimiento. El propio Norman Solórzano Alfaro
para alcanzar otro valor que es concebido como fin. Se establece afirma que "en tanto que hay unos derechos humanos que pueden
convencionalmente un orden o una tabla de prelación que es fun- ser relegados, hasta su negación, si su realización atenta contra el
cional al contexto en el que se inscriben sociopolítica, jurídica y derecho fundamental que, en última instancia, es el que les da
culturalmente. De entre todos los valores vigentes (pueden ser la sentido y los posibilita"Y Les da su condición de posibilidad y,
libertad individual y de mercado, la igualdad, la seguridad, la dig- además, hace que el resto de derechos sí sean sacrifica bies y pres-
nidad, la eficiencia, la competitividad ... ), hay uno de ellos que es cindibles.
considerado como fundamental y opera como principio de jerar- El problema se agudiza cuando el derecho fundamental o
quización. Todos los demás se le subordinan y, en función del principio de jerarquización no sólo es el centro de determinación
grado de cercanía y compatibilidad, adquieren validez.
l9 del resto de derechos, sino que también están indisolublemente
Ahora bien, los valores no son como datos objetivos, cuyos ligados a las formas de regulación del acceso a la producción y la
contenidos están previamente establecidos. Surgen y están vincu- distribución de los bienes materiales y sociales. Desde un punto
de vista pragmático, la decisión que defiende el derecho funda-
18 Solórzano Alfara, op. cit., p. 300.
19 Ibid:, p. 209-210; véase también D. Sánchez Rubio, Filosofía, derecho y 20 En este sentido, véase Solórzano, op. cit., p. 209.
liberación en América latina, Bilbao, Desclée de Brouwer, pp. 249 Y ss. 21 Ibid., p. 214.
2 Inversión UlP/·[Link]/J derecho 217
aparece circunscrita a un contexto contratación), de impunidad
y
'"''--\JHCYHLH.M Se asocia con un o b ~
social y a un la de los negociantes y Los castigados son la cla-
ciones de producción y reproducción sociales. Asimismo la medi- se trabajadora y los empobrecidos, de ahí que irónicamente hable
del producto o la riqueza social que la sociedad próduce, tam- de la opción preferencial por los pobres del sistema penaF4
bién marca las condiciones de posibilidad para que los derechos Pero no sólo se trata de una división social e internacional del
humanos sean realizados siguiendo. el 22 trabajo establecida por el producto social del capitalista y su
acceso a los bienes con los que se satisfacen necesidades huma- jerarquización, sino también por un orden social e
nas es una condición básica para poder vivir y para poder disfrutar internacional de la raza, de género, de la sexualidad y de lo cultural.
de las condiciones de vida. Todos los derechos humanos se me- Por un lado, el sociólogo mexicano Pablo González Casanova
diatizan por uno o varios derechos fundamentales que determi- en el año 1969 ya hablaba de colonialismo interno y según "co-
nan el acceso a los medios sociales y materiales delimitados por el rresponde a una estructura de relaciones sociales de dominio y ex-
producto social y por las formas de acceso a la propiedad. Lo más plotación entre grupos culturales heterogéneos, distintos". La he-
curioso es que en nuestra época actual, el orden de prelación se terogeneidad de culturas le da una diferencia específica en ese
consolida y fortalece por el orden capitalista. Por consiguiente, proceso de conquista de unos pueblos por otros iniciado a partir de
en las sociedades occidentales democráticas son las relaciones ca- 1492. 25 Ahora las diferencias no sólo son culturales (y que son las
pitalistas de producción y el mercado capitalista las que marcan el que en Europa se daban entre población urbana y población rural
valor fundamental que garantiza los derechos humanos. Se con- y entre clases sociales), sino de civilización. La conquista provoca
vierten en el principio de jerarquización no sólo con respecto a un un encuentro entre dos razas o culturas o civilizaciones a partir de
sistema de propiedad, sino también con el mundo epistémico, la cual la violencia y la explotación da lugar a discriminaciones ra-
ético, simbólico, mítico y valorativo. 2J ciales y culturales que acentúan la adscripción de los grupos de la
Por esta razón, la sociabilidad humana y el conjunto de tramas sociedad colonial: los conquistadores y los conquistados. La es-
sociales sobre las que se desarrolla la convivencia entre las perso- tructura colonial y el colonialismo interno, nos dice González Ca-
nas se asienta sobre el predominio de una espiritualidad economi- sanova, se distingue de la estructura de clase "porque no son sólo
cista y consumista basada en la rentabilidad, la competitividad y la relaciones de dominio y de explotación de los trabajadores por los
obtención del máximo beneficio. No se equivoca Antonio Alber- propietarios de los bienes de producción y sus colaboradores, sino
to Machado cuando afirma el vínculo tan claro y contundente que una relación de dominio y explotación de una población (con sus
existe entre el sistema económico capitalista y el sistema penal (en distintas clases, propietarios y trabajadores) por otra población que
tanto mecanismo de control y protección del derecho fundamen- también tiene distintas clases (propietarios y trabajadores)".26 Des-
talo principio de jerarquización), el cual tiene como clientela
quienes obtienen más plusvalía. El sistema penal está encargado 24 Antonio Alberto Machado, en su conferencia "Amanas e arestas de um

de tipificar y sancionar los delitos que son contrarios a los intere- direito penal mínimo na orden político liberal", impartida el8 de mayo de 2012
ses del gran capital, bien en su faceta de libre mercado (libertad de en el TI Serninário Internacional Alessandro Baratta: lecturas de um realismo
jurídico penal marginal, realizado entre el 7 y e111 de mayo de 2012 en la Uni-
versidad Estadual Paulista "Júlio de Mesquita Filho", Campus de Franca.
22 En este sentido, véase F. Hinkelarnmert, Democracia y totalitarismo, 25 Véase P. González Casanova, Explotación, colonialismo y lucha por la de-

cit., p. 138. mocracia en América Latina, Madrid, Akal, 2017, p. 137.


2l Ibid. 26 Ibid., p. 138.
218 Derechos humanos Inversión UIP,1InlrJl"/I derecho mínimo 2
los HH'-~U''',
~ ~un~
conjuntamente una trón cruza el con la ra-
combinada de despojo y de discriminación social, poHtica,jurídica, cialización del trabajo y con la apropiación de sus productos. 31 La
sindical, fiscal, lingüística, etc., sobre los indígenas, mezclándose globahzación en curso es la culminación de un proceso que se
expresiones de feudalismo, esclavismo, capitalismo, trabajo asala- inició con la conquista de América, teniendo el capitalismo colo-
riado y forzado, aparcería y peonaje, y servicios gratuitosP En otro nial/moderno y eurocentrado como nuevo patrón de poder mun-
lugar, el maestro mexicano llega a afirmar que las comunidades dial y que provoca que las identidades raciales, creadas desde el
indígenas son nuestras colonias internas, siendo una colonia en el siglo XVI, sobre determinen la división social e internacional del
interior de la sociedad colonizada. 28 trabajo. En torno al eje del capital y mercado mundial, la es-
Por otro lado, ya mencioné en el capítulo tercero con el argen- clavitud de los africanos y sus descendientes y la servidumbre im-
tino Eduardo Grüner lo que supone para la Modernidad, la escla- puesta a los indios forma parte estructural y constitutiva del mer-
vitud de las personas negras procedentes de África. También se cado capitalista para producir mercancía y generar riqueza. 32
aludió al filósofo peruano Aníbal Quijano para quien la categoría Desde el punto de vista de la identidad nacional moderna, el
"raza" constituye una forma de clasificación de la población que filósofo ecuatoriano Bolívar Echeverría opina que la nacionalidad
no tiene parangón antes de la colonización iniciada en 1492. Ma- moderna, ya sea de Estados con población no-blanca, requiere la
ría Lugones añade la variable de género en esa colonialidad del "blanquitud" de sus miembros, debido a que la constitución fun-
poder que comparte, pero que complementa desde una crítica dante de la vida económica moderna fue de corte capitalista-puri-
constructiva. Lo mismo realiza la filósofa argentina Rita Laura Se- tano, y tuvo lugar sobre la base humana de poblaciones raciales e
gato, pero a diferencia de Lugones que afirma la inexistencia de identitariamente "blancas" del noreste europeo, en el marco de
género antes de la llegada europea, para Segato sí existían nomen- una entidad política estatal. A partir de entonces, la apariencia
claturas de género en el mundo pre-colonial, en las sociedades blanca se convirtió en el molde, el referente y la sacrosanta mane-
tribales y afroamericanas. Sus culturas poseían un patriarcado de ra del ser humano moderno capitalista. No se trata únicamente de
baja intensidad que la modernidad modificó y transformó para una blancura racial, sino ética, cultural y civilizatoria. Los usos y
peor. 29 A ello Rita Segato añade que el género no es uno de los las costumbres de los blancos pasaron de ser una mera factualidad
aspectos de la dominación en el patrón de la colonialidad, sino que a convertirse en una condición imprescindible para el nuevo tipo
es una categoría central capaz de iluminar todos los demás aspec- de ser humano inserto en un modo económico, racial, sexual y
tos impositivos del orden colonial moderno. 30 Por tanto, género y cultural de interpretar y actuar en la realidad. 33 Y la blanquitud
raza se intercalan y son simultáneas en sus modos de dominar.

JI Véase D. Gómez Arredondo, Calibán en cuestión. Aproximaciones teóri-

27 Ibid., p. 140-14l. cas y filosóficas desde nuestra América, cit., p. 3; sobre la crítica de María Lugo-
28 Citado por Marcos Roitman en su "Prólogo" a P. González Casanova, nes en clave feminista, véase su trabajo "Colonialidad y género", cit.
Explotación, colonialismo y lucha por la democracia en América Latina, cit., p. 34. J2 Véase A. Quijano, "Colonialidad del poder, euro centrismo y América

29 Véase R. L. Segato, en concreto el capítulo cuarto, "Colonialidad y Latina" en E. Lander (comp.), La colonialidad del saber: eurocentrismo y ciencias
patriarcado moderno", de La guerra contra las mujeres, Traficantes de sueños, sociales, cit., p. 219.
Madrid, 2016, p. 112-113. JJ Véase B. Echeverría, Modernidad y blanquitud, México, Era, 2010, pp.

JO Ibid., p. 111. 60 Y ss.


Derechos humanos instituyentes Inversión UIf',OlnértFn derecho mínimo 1
también pasó al propio concepto de derechos llUlHoLHL'" y su polarización entre quienes lo
otras
lo dicho, la inversión ideológica aparece cuan- Los son amigos y sistema que y
do se imposibilita, impide, coarta y sanciona cualquier derecho proporciona la dignidad y los derechos; los segundos son enemi-
humano o reivindicación a favor de la dignidad humana que gos y opositores. Su negación llega a convertirse en un crimen
cuestiona el derecho fundamental o el principio de jerarquiza- ideológico porque va en contra de la humanidad de los partida-
ción sobre el que se asienta un único modoculturaJ, racial, cla- rios, que es considerada universal. Quien cuestiona el orden,
sista, sexual y epistémico de entender la pierde su capacidad de ser sujeto y se le pueden suspender sus
manidad, aquel desarrollado y ofrecido por el capitalismo derechos. Es lo que sucede, por ejemplo, con los pueblos indíge-
moderno. Cuando los derechos humanos se presentan como un nas, los/las inmigrantes sin papeles, las personas de la calle, los
conjunto organizado y jerarquizado sobre la lógica del capital, sin techo o los sin tierra de los Estados de derecho o con quienes
cualquier oposición a ellos es vista no como una violación con- son acusados de ser terroristas en la lucha por el terrorismo in-
creta y específica de una norma, como vimos anteriormente, sino ternacional.
como un delito de lesa humanidad. 34 Cuando el libre mercado con En relación al sistema penal, el derecho y la racionalidad cien-
sus dogmas es l~ única instancia que asigna la posibilidad de re- tífica, con sus cargas simbólicas y epistémicas, son dos de los prin-
clamar y ejercer derechos, se limita el reconocimiento y la satis- cipales medios que refrendan el principio de jerarquización axio-
facción de las necesidades humanas, no en función de otra con- lógica del capital y el modo de dividir social, étnica, laboral,
dición étnica, racial, de clase y de género de ser humano, sino cultural, política y sexual las relaciones y la sociabilidad humana.
según la estructura de acceso a las relaciones de producción de la Asimismo son dos instrumentos por los que se activan los dispo-
riqueza que se establece. No es el ser humano y sus condiciones sitivos y procedimientos de control y delimitación de discursos
plurales de existencia lo que es inviolable, sino ese mismo acceso instaurados por la Modernidad y señalados por Michel Foucault
a la producción y distribución de los bienes predominantes que y que están penetrados por la decolonialidad del poder: lo prohi-
prioriza sus derechos con base en una concreta división social, bido que instaura lo uno como principio verdadero de todo cuan-
étnica, racial, sexual, cultural y de clase del trabajo y de la socia- to existe y conlleva la proscripción de la diferencia, de la otredad
bilidad humana. A quien se oponga al derecho o los derechos (por ejemplo, en materia de sexualidad, de ideología o en el ám-
fundamentales del mercado racista, patriarcal y machista, se le bito cultural); lo separado entre la razón y la locura o entre la vida
puede negar el reconocimiento de la dignidad de quienes reivin- y la muerte, con el enquistamiento de una cultura que no respeta
dican otros derechos y otros modos de entender el mundo eco- la vida de unos frente a otros, de sacrificio y de muerte, que la
nómico, cultural, social, racial, étnico y de género. Frente al ene- promueve y la celebra (civilización y barbarie; Occidente frente lo
migo de todo lo humano se suspende toda la humanidad. Los no occidental); y lo opuesto, no sólo entre lo verdadero y lo falso,
valores se invierten hasta tal punto que se convierten en una má- sino entre amigo y enemigo, convirtiéndose al diferente o al con-
quina de matar contra aquel que pone en peligro el sistema. 35 La tradictor en extraño, por tanto, el peligroso o bestia que debe ser
oposición al principio de jerarquización imperante en el capita- anulado y destruido. 36
lismo, en tanto interés general objetivo, se transforma en una Los poderes instituidos, con el apoyo del sistema y el aparato
penal, se vuelven contra el sujeto que reclama derechos humanos,
34 Véase F. Hinkelammert, op. cit., pp. 135 Y ss.
35 ¡bid., Y D. Sánchez Rubio, op. cit., pp. 256 Y 257. 36 Véase SolórzanoAlfaro, op. cit., pp. 196-197.
222 Derechos humanos Inversión ideológica y derecho penal mínimo 223
yen razón sataniza como enemi- corbata que se que poner el mundo,
~ y que no necesitan tienen otra
y medios que su realización. No se nos tiene que olvi- '-VH'-'-UHla ropa o porque sus cuerpos o figuras no en-
dar que los poderes instituidos siempre suelen estar sighificados en ese molde. construidos y concebidos desde el imagi-
por los poderes innominados a los que se refiere Bartolomé Cla- nario del hombre blanco, varón, mayor de em-
vero 37 junto con el dominio del instituyente oligárquico. prendedor, creyente y heterosexuaP9 Es una perspectiva de
En nombre de los derechos humanos (por su inversión ideológi- derechos humanos que refuerza un imaginario excesivamente
ca), los poderes instituidos capital y de la razón de Estado euro céntrico y lineal que, aunque posee sus virtualidades y ele-
como cuidador de los intereses de las empresas y de la libertad de mentos positivos, acaba por implantar una cultura y una espiri-
los mercados, pueden contrarrestar cualquier instancia crítica in- tualidad excesivamente circunscrita a una única forma hegemóni-
cluso si ello conlleva a desconocer la condición humana y de suje- ca ser humano: la propia desarrollada por Occidente en su
to (particular y colectiva) de quien demanda otros derechos. 38 trayectoria y versión de la Modernidad burguesa y liberal. Los
derechos humanos están hechos para un cuerpo y una espirituali-
dad concreta, con un propósito y para una finalidad, pero resulta
DERECHO (MENOS) PENAL ANTI-HEGEMÓNICO, DERECHOS que aquellas personas que tienen un cuerpo, una espiritualidad o
HUMANOS Y LIBERACIÓN una figura distinta (por ser más delgadas, más obesas, más altas,
más bajas) o que por razones de su contexto no necesitan precisa-
No es extraño, en función de lo comentado, que cualquier lu- mente una ropa moldeada de esa manera, no tienen más remedio
cha por los derechos o cualquier proceso de liberación y emanci- que expresar su corporalidad y su espiritualidad, utilizando un
pación por la dignidad humana diferenciada y plural, desde la vestido que no atiende a sus demandas y que no encaja bien con
lógica del poder instituido resultan ser culpables de atentar con- sus imaginarios. En su versión más extendida, los derechos huma-
tra la idea de dignidad y del derecho fundamental institucionali- nos son como un traje que sirvió y sirve a un colectivo, pero que
zado por el orden vigente. La inversión ideológica de los dere- se hace intencionadamente demasiado estrecho para que quepan
chos humanos aparece cuando una lucha concreta por los las reivindicaciones, las demandas de otros grupos, colectivos o
derechos, como la que realizó, por ejemplo, la burguesía en el si- movimientos sociales. Estos necesitarían otros vestidos o trajes
glo XVI y XVII, se normaliza institucionalmente y tiende a totali- que se adapten mejor a sus universos simbólicos y a sus condicio-
zarse y a absolutizarse, impidiendo, excluyendo y anulando otros nes de existencia. 40 El derecho penal y el sistema punitivo refuer-
procesos de lucha diferentes y alternativos. Opera como un dis- zan la idea del traje occidental predominante y hegemónico.
positivo de cierre o clausura de la contingencia humana y de la Como contrapartida, socio-materialmente hablando, hay que re-
apertura de la historia. conocer institucionalmente y permitir las condiciones para que
Por esta razón, los derechos humanos hegemonizados por Oc- todos los seres humanos puedan desarrollar, individual y colecti-
cidente son como una especie de traje o vestido, con chaqueta y vamente, sus propios modos de entender las relaciones sociales,

37 Véase B. Clavero, El orden de los poderes. Historias constituyentes de la 39 Véase con más detalle: D. Sánchez Rubio, Repensar derechos humanos.

trinidad constitucional, Madrid, Trotta, 2007. Poderes innominados son, entre De la anestesia a la sinestesia, cit.
otros, el poder del padre de familia, el poder propietario y el poder colonial. 40 En este sentido, véase D. Sánchez Rubio, Encantos y desencantos de los

38 Ibid., p. 227. derechos humanos, cit., pp. 77 Y ss.


Derechos humanos Inversión lm',1/nérlrl7 derecho mínimo 5
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>U'_V>V1';>'-'á que, al cveauú,u

[Link], p'\r('I,mTF'n y eliminan cualquier otra con la


expresión o modo diferenciado ser humano. Para ello, hay que con el principio jerarquía que absolutizan.
romper con el imaginario que considera al derecho penal (estatal) libre para afirmar su vida a leyes, instituciones y
como el último y único recurso de protección de los derechos. ídolos: Lo hace desde el reconocimiento, como sujeto concreto
Por ésta y muchas otras razones, desde elpunto de vista no sólo corporal y necesitado de todo aquello que posibilita sus condicio-
de los derechos humanos sino es im- nes de existencia. ello hay que intentar buscar otras maneras
portante elaborar otro derecho menos punitivo abierto a los distin- de entender el poder, de relacionarse con las instituciones y de
tos procesos de lucha que han sido negados o limitados tanto interpretar el derecho penal desde espiritualidades menos
el orden burgués como por el actual sistema capitalísta. Un dere- vas y que no consagren los procesos de inversión ideológica
cho que resuelva los conflictos sociales teniendo como referente los esquemas binarios amigo-enemigo, superior-inferior, gana-
no la idolatría del mercado, ni del Estado ni tampoco de una sola dor-perdedor, incluido-excluido.
raza o de un único género en particular, todos ellos en su versión Quienes sufren las consecuencias del proceso de inversión
hegemónica, sino al ser humano en tanto sujeto plural y diferencia- ideológica de los derechos humanos suelen ser los sujetos de aba-
do, incluso cuando es acusado de cometer un acto contrario a los jo, los oprimidos, los explotados, los marginados. Son ellos los
intereses de una comunidad. Siempre debe ser tratado como sujeto que viven diariamente un orden social y un principio de jerarqui-
sea cual sea el acto delictivo o el disvalor social negativo cometido. zación que, pese a que no lo vulneran, se le excluye. Su situación
Si en algo coinciden las teorías abolicionistas, los defensores de explotación y opresión cotidiana no se explica por transgredir
del derecho penal llÚnimo y los partidarios de la teoría agnóstica ley alguna, pero cuando intentan sublevarse y reivindican sus de-
de la pena, es en la afirmación del fracaso del sistema penal vigen- rechos, se les maltrata, vilipendia y se les aniquila.
te en disminuir la violencia, ocasionando todo lo contrario, por su Por lo general, los colectivos que se organizan para reaccionar
efecto perverso sobre la dignidad humana y por la manera discri- como nuevos movimientos sociales, surgen en nombre de dere-
minadora y excluyente de reconocer los derechos humanos por chos humanos e ideas de dignidad aplastados por las instituciones
razones de clase, racial, cultura y de género. Franz Hinkelammert civiles y militares, por el principio de jerarquización protector del
y Henry Mora afirman que el poder en sus distintos rostros y las mercado y a través del sistema penal que castiga a quien se le
instituciones que utiliza, son como un rosal: poseen rosas y espi- opone. El propio Franz Hinkelammert subraya que la inversión
nas al mismo tiempo. No podemos vivir sin ellas pero tampoco de los derechos humanos en cuyo nombre se aniquila a los pro-
podemos someternos siempre a ellas. 41 Desde la libertad diferen- pios derechos tiene una larga historia en la Modernidad, siendo
ciada de los seres humanos hay que relativizar la ley, el derecho un imperativo categórico en su modo de actuación: la conquista
fundamental o el principio de jerarquía que el poder y las institu- española de América se basó en la denuncia de los sacrificios hu-
manos que cometían los pueblos y civilizaciones indígenas. La
conquista de América del Norte se argumentó en las violaciones
41 Véase H, Mora, "La 'Carta a las izquierdas' de Boaventura de Sousa
de derechos hechas por los aborígenes, además de que después se
Santos. Un intento de respuesta" en [[Link]
La %20Carta %20a %20las% 20izquierdas%20de% 20Boaventura % 20 estableciera un sistema esclavista para la población negra. África
de%20Sousa%20Santos%20-%20Henry%[Link], 18 de junio de se conquistó por la denuncia del canibalismo de sus pueblos, la
2012, p. 2. India por la quema de las viudas. China se destruyó por la guerra
Derechos humanos 1o/1Cl'1T'IJ'Wn Inversión tael?IOfi.~lca derecho

del
y ten
UC:Cl(lel1te conquistó el mundo, culturas y civilizacio- humanos anti-hegemónicos.
nes, cometió genocidios nunca vistos, sin embargo, lo hizo para los derechos humanos representan una energía
salvar los derechos humanos" Y humanidad, no siendo motivo de objeción para reconocer su con-
Asimismo, en función de lo que ya se dijo con el chileno Helio tenido emancipador, el hecho de que su origen histórico se sitúe
Gallardo, como la matriz y la base de derechos humanos están en el seno de la historia de Occidente. Para el filósofo cubano-ale-
constituidas socio-históricamente la moder- mán, los derechos humanos no son un fruto nativo que hubiese
na, por sus instituciones, dinámicas y lógicas, la inversión ideoló- crecido sin más en el suelo cultural europeo. Son expresión de su
gica se manifiesta en el proceso de imposición, consolidación y tradición alternativa liberadora. Y más bien representan una con-
hegemonía de su imaginario sobre otros colectivos y otros movi- quista que ha tenido que ir siendo lograda en y por la lucha por la
mientos sociales con racionalidades y experiencias de contrastes propia cultura contra las resistencias de los poderes establecidos
diferentes y diversas. Indígenas, mujeres, esclavos, campesinos y en ella como factores de orden social y político. 44 La historia de
otros grupos étnicos, sociales o raciales tuvieron que adaptarse al los derechos humanos forma parte de la cultura humana de la
proyecto de vida de la Modernidad liberal burguesa cuyo hori- memoria de liberación a partir de las reacciones surgidas de expe-
zonte de sentido -que no era el único válido y verdadero- po- riencias humanas violentadas. Transmite un capítulo histórico
seía tanto lógicas de emancipación como lógicas de dominación humano de la memoria liberadora y anti-hegemónica que se en-
patriarcal, clasista y etnocéntrica. Al ser estas últimas las que se carna en la lucha que desarrollan y tienen los seres humanos opri-
hicieron predominantes y se consolidaron, entre otras cosas, por midos y que sufren injusticias. 45
el Estado de derecho y por sus sistemas penales, el trato como El derecho penal debe tomar otros rumbos acudiendo a estas
humano y el respeto de los derecho hacia quienes no encajaban en fuentes anti-hegemónicas de liberación y de lucha por los dere-
sus mandatos y bajo su control y dominio, era puesto entre parén- chos que también pueden incurrir en los procesos de inversión
tesis o, en muchos casos, anulado y aniquilado. ideológica contra quienes se lucha. Zaffaroni explica la tensión
Hay que darse cuenta también que el núcleo duro del Estado de dialéctica existente, constante, con avances y retrocesos, entre la
derecho en cuyo nombre se violan derechos para garantizarlos, es función de todo Estado constitucional de derecho que idealmen-
el principio de contractualidad, constituido a partir de las relacio- te, teniendo al derecho penal como apéndice indispensable tran-
nes contractuales entre individuos-propietarios que los hace libres. sitorio, debe ser el de reducir y contener al poder punitivo dentro
El Estado de derecho decide quiénes son individuos y quiénes no. de los límites menos irracionales posibles, y el estado de policía,
Aquel que no es propietario no es reconocido como sujeto. 43 que por su esencia posee una tendencia absolutista y legitima el
Por ello, todo movimiento anti-hegemónico que lucha contra trato como enelnigos de algunas personas, así como también tien-
el orden establecido, merece ser recuperado por sacar a la luz los de a derribar cualquier barrera garantista que se le intente lilni-
límites, los defectos y las consecuencias negativas del derecho tar. 46 En esta tensión, el derecho penal garantizador de derechos
fundamental o principio de jerarquización que no atiende su con-
44 Véase R. Fornet-Betancourt, Hacia una filosofía intercultural, Bilbao,
Véase F. Hinkelammert, El sujeto y la ley, Heredia, Editorial Universi-
42 Desclée de Brouwer, 200l.
dad Nacional (EUNA), 2003, pp. 78 Y 79. 45 Ibid.

43 Mora, op. cit., pp. 2 Y 3. 46 Véase R. Zaffaroni, El enemigo en el derecho penal, cit., pp. 167 Y ss.
228 Derechos humanos Inversión ideológica y derecho mínimo

no nunca \.-",uw,\.-cu "'-".LUJrA.U Y PLURALISMO


con-
47 pese posee en sus
eso. históricas expresiones de lucha contra la violencia de los poderes
Dentro de la articulación entre seres humanos, acciones, me- establecidos. América Latina también es un ejemplo múltiples
dios y mediaciones, y en la administración de la vida y la muerte experiencias no sólo de dominación económica, racial, cultural y
llevada a cabo por las instituciones sean penales o no, hay que de género, sino también de plurales experiencias de liberación.
poner atención a cuando se las humanas En· ellas son muy importantes las demandas y las reclamaciones
por encima de los propios seres humanos o cuando son realmente reivindicadas. La humanidad posee una rica memoria de libera-
los seres humanos el referente de cualquier tipo de emancipación ción y de lucha por la dignidad que no debe ser ignorada. En ellas
y liberación. Desde el Estado de derecho en general, y el derecho nos encontramos con múltiples formas y modos de proteger al ser
(menos) penal o derecho penal mínimo en particular, se puede y se humano por medio de mecanismos de garantía alternativos al
debe luchar contra cualquier expresión de sub-integración o modelo punitivo moderno. Para otro derecho menos penal o pe-
sub-valoración de las personas (por ejemplo, en materia de subciu- nal mínimo, hay que abordar tanto el tema de la interculturalidad
dadanía o de migración en situaciones precarias). En cada lucha, se como el paradigma del pluralismo jurídico en un contexto cada
ha de enfrentar la posible institucionalización absolutizada de la vez más globalizado. Evidentemente, se trata de recuperar y visi-
reivindicación emancipadora desarrollada, la cual, puede reprodu- bilizar mecanismos no punitivos que no utilizan una lógica sacri-
cir la lógica punitiva y sancionadora bajo el esquema crimen-casti- ficial y se basan en sociabilidades horizontales, comunales y no
go contra quien los sujetos anti-hegemónicos combaten. La cultu- violentas, pese a que el contexto en el que las luchas se han desa-
ra jurídica debe saber para qué y para quienes se producen, se rrollado sí hayan tenido que utilizar medios de violencia y a pesar
interpretan y se utilizan los sistemas jurídicos y de qué forma pro- de que también existen en su seno otros mecanismos que sí sacri-
tege o enfrenta las desigualdades, además de cuándo y cómo pena- fican y criminalizan a los sujetos.
liza y criminaliza, invirtiendo ideológicamente las garantías de los Una propuesta va en la línea de que hay que hacer una selec-
derechos humanos de los sujetos. Allí donde se producen relacio- ción de las mediaciones e instituciones tanto formales como in-
nes de dominio y jerárquicas excluyentes, se ha de visibilizar las formales a nivel intercultural, cuyas dinámicas respetan los deno-
estructuras de desigualdad y asimétricas racial, étnica, de clase y/o minados principios de agencia y de riqueza humanas subrayados en el
de género en las que determinados colectivos quedan a merced de capítulo cuarto. El compromiso y la sensibilidad con y por lo hu-
grupos de poder y sistemas que son transformados en ídolos y fe- mano se traduce en una disposición y un impulso a luchar por
tiches endiosados que están por encima de la condición humana. crear las condiciones que permitan a todo ser humano dotar de
Particularmente, dentro del capitalismo, gran parte de culpa la carácter (libidinal, sexual, cultural, social, política, económica, ét-
tiene la racionalidad instrumental medio-fin y la obtención del nico) a sus propias producciones en entornos que no controla en
máximo beneficio que, entre otras cosas, produce y extiende una su totalidad. En ese proceso continuo, hay que enfrentar jerar-
sociedad global de ganadores y perdedores apoyada por la identi- quías de dominación para desplegar tramas sociales anti-heterár-
dad de la blanquitud y el patriarcalismo señalados arriba. quicas, ni que tampoco sean coloniales ni imperiales. De ahí que
todo sistema penal o mecanismo alternativo deba posibilitar la
agencia humana maximizando la tutela de los derechos de todos los
47 Ibid.,p.175. seres humanos, tanto de los considerados desviados como de los no
Derechos humanos Inversión ·,doo/nrNrn derecho 7nínimo 231
exoanclU y
reacción que el reconoci-
persona posee (sea o no sea inculpada) al entorno de miento los criterios riqueza y agencia humana H"~H''-'H.'HOLU\.'"
ciones en que se encuentra, a partir del propio criterio de digni- anteriormente. Todos deben tener la capacidad dotar de carác-
dad humana que se significa y se desarrolla en cada contexto cul- ter y significar sus propias producciones, de poseer la capacidad
tural, ético, social y político. de reaccionar en sus entornos de relaciones a partir de la variable
Resulta interesante, en este mismo. contexto política, jurídica, económica, etc. No hay
lo que ocurre en algunos de los países de capitalismo tardío, como mejor manera que respetando y garantizando las diferencias y re-
Bolivia, Ecuador y Venezuela, que pese a que adoptan la estructu- conociendo las igualdades desde la diversidad cultural en todas las
ra jurídico-política constitucionalista y garantista de tradición etapas la vida de cada ser humano. Hay un dicho popular en
europea y usamericana, le dan un nuevo sesgo más abierto y pro- Chiapas que expresa esto muy bien: "cada uno a su propio modo".
ducido no sólo desde el pluralismo jurídico, sino también desde la El zapatismo lo aclara con la expresión "un mundo en el que que-
interculturalidad. Por medio del llamado nuevo constitucionalis- pan muchos mundos".
mo latinoamericano y autodenominándose como Estados pluri- Para todo esto resulta interesante potenciar en el ámbito pe-
nacionales -con cierta afinidad pero con diferente perspectiva nal, los estudios jurídicos desde un paradigma pluri-tópico e in-
política Brasil también constitucionaliza derechos étnicos y co- tercultural que sepa abrirse al otro, al diferente, más aún en aque-
lectivos-, una serie de nuevos derechos vinculados con la di- llos Estados que se dicen plurinacionales (como es el caso de
mensión multiétnica y plurinacional de sus sociedades están en Bolivia, Ecuador o Brasil). Pese a que existen múltiples propuestas
curso de ser reconocidos. Se trata de un proceso de mestizaje multi e interculturales, una de ellas es la denominada pluriversalis-
cultural en el que el paradigma moderno no es el único que esta- mo de confluencia o interculturalismo sociohistórico, en la línea estable-
blece las condiciones de garantía jurídico-política y penaL A él se cida por Peter MeLaren, Catherine Walsh y Joaquín Herrera Flo-
suman otras racionalidades y otras epistemologías tradicional- res, en tanto interculturalismo crítico y de resistencia. 49 Se trata
mente silenciadas y marginadas que reclaman su reconocimiento de una apuesta por la fecundación mutua entre las culturas y las
y tienen sus propios caminos para tratar las desviaciones comuna- diversas modalidades de saber y conocer, considerando que todas
les. Esos derechos suelen ser de carácter colectivo relacionados las culturas, que son incompletas, se construyen a través de proce-
con los pueblos indígenas y/o grupos afrodescendientes (como el sos de lucha de signos, saberes y significaciones, donde perma-
derecho a la tierra, el derecho a la autodeterminación y la auto- nentemente se transforman las relaciones sociales, culturales e
nomía, derechos culturales -educación, idioma, usos y costlim- institucionales, y en esas relaciones es en donde se edifican los
bres ...- , justicia informal, etc.) y sistemáticamente negados a lo significados que son garantizados y protegidos por instancias ins-
largo de una trágica historia de resistencia, expolio, genocidio y titucionales múltiples y no sólo circunscritas al estatalismo penal
barbarie. 48

Constitución ecuatoriana parte de que la Naturaleza es sujeto de derechos, y


48 A. Médici, La constitución horizontal. Teoría constitucional y giro decolonial, como tal debe ser garantizada, protegida y cuidada.
cit., e id., Otros nomos. Teoría del nuevo constitucionalismo latinoamericano, cit. 49 En este sentido, véase J. Herrera Flores (edit.), El vuelo de Anteo, cit.;
Este nuevo constitucionalismo incorpora en sus cartas magnas derechos C. Walsh, "Hacia una comprensión de la interculturalidad", Estado de Direi-
ambientales que protegen la biodiversidad y el medio ambiente, también to 28 (2010), Y P. MeLaren, Multiculturalismo crítico, Sao Paulo, Cortez Edi-
muy vinculados con las culturas milenarias. Por ejemplo, en este sentido, la tora, 2000.
2 Inversión derecho 233
occidental. UH"'Ha~, no consiste sólo en construir nn"nir"';'
encontrarse y unos con otros, sino para
crecimientos mutuos e sensibilidades y la ICA'-'U""HClau
emancipadoras y no coloniales procedentes las otras culturas. y en los valores individualismo liberal, crisis que apareció en
Esta propuesta intercultural puede abordarse desde una pluri- inicios en lo que afecta a las naciones indígenas.
versalidad crítica de confluencia y resistencia: se deben buscar cri- De la misma manera que existen relaciones sociales de eman-
terios de emancipación que nos permitan, en un proceso continuo cipación y de dominación, aparecen expresiones de derecho esta-
abierto, itinerante y en tránsito, y contex- y de derecho no estatal por estas mismas lógicas.
tos de la gente (particularismos tensionados de universalidad), princi- Podemos encontrarnos con normas jurídicas estatales autorita-
palmente de quienes están en condiciones subalternas, vulnera- rias, punitivas, criminalizadoras y discriminadoras y con normas
bles y victimizadas, distinguir y diferenciar, por un lado, aquellas jurídicas comunitarias o de colectivos no estatales con una fuerte
políticas en el ámbito penal de apertura de humanización, plenas carga de violencia despótica y sancionadora, pero también se de-
en horizontalidad, reconocimientos mutuos y solidaridades y, por sarrollan en ambos casos, normas reconocedoras y garantizadoras
otro lado, políticas penales de cierre, jerarquizadas y de no respe- de derechos humanos o de espacios de dignidad. Aparte de saber
tos mutuos (teniendo en cuenta las dinámicas de inclusión desde analizar cualquier expresión de pluralidad del derecho, también
la diferencia y dinámicas de exclusión y deshumanización). Una hay que decantarse por recuperar y consolidar toda manifestación
interculturalidad que no ignora las relaciones de poder y las pre- jurídica, sea o no estatal, que se mueva bajo dinámicas emancipa-
tensiones de hegemonía de unas culturas o grupos sobre otras/os doras y, en especial, en el ámbito penapo Esta línea es la que de-
en todos los niveles (epistemológicos, axiológicos, ideológicos, fiende y potencia, por ejemplo, Antonio Carlos Wolhner al pro-
institucionales). En definitiva, espacios de capacitación a los seres poner la búsqueda de una visión jurídica, más pluralista,
humanos en tanto que sujetos plurales, pero sin caer en una fun- democrática y antidogmática que refleje mejor y dé cuenta del
cionalidad que consolida imaginarios hegemónicos predefinidos y nuevo contexto en el que se encuentran los países latinoamerica-
preestablecidos (como pueden ser los establecidos por el Esta- nos y que atienda a aquellos colectivos cuya experiencia de vida es
do-nación, la lógica del capital y la cultura patriarcal) que justifi- más desigual (son los dominados, los victimizados, "los de aba-
can distintas expresiones de inversión ideológica de la idea de jo"). A partir de una postura militante y comprometida, nuestro
dignidad y de los mismos derechos humanos. autor apuesta por un proyecto de un "nuevo" derecho transfor-
Por otro lado, tradicionalmente el derecho penal es considera- mándolo en una instancia al servicio de la justicia, la emancipa-
do como un derecho exclusivamente controlado por el Estado,
único titular legitimado para ejercerlo. Desde un paradigma de 50 Véase el profuso trabajo del penalista y criminólogo colombiano Her-
pluralismo jurídico, el caso es que la estructura normativa del mo- nando León Londoño Berrío, Sistemas punitivos y del'echos humanos (Bogotá,
derno derecho positivo formal a comienzos del siglo XXI, es poco Ediciones jurídicas Andrés Morales - Universidad de Antioquia, 2016); en él
eficaz, sobre todo para solucionar y atender los problemas rela- se muestra un ejemplo de pluralismo jurídico penal con el control sucesivo
cionados con las necesidades de las sociedades periféricas. En de la Comuna 13 de la ciudad de Medellín por parte de la guerrilla, los para-
militares y la fuerza militar del Estado colombiano. También se dan claves
América Latina, la nueva fase de desarrollo del capitalismo y su
para entender un pluralismo punitivo en Estados fragmentados y con sobe-
proceso de expansión por medio de las estrategias de dominación ranía en disputa, además de dar elementos para desarrollar un pluralismo
de las naciones más poderosas, intensifica la sangría de los merca- jurídico desde derechos humanos y con aportes de la. teoría crítica de los
dos de los países más débiles y pobres e incrementa los niveles de derechos humanos.
2 Derechos humanos instituyentes Inversión UlP,nW(Tlra derecho mínimo 5
los seres humanos. 51 propuesta parte Guerrero o la organización comunitaria
54
una nOClOn jurídico, reconocer y el en sefV1r
'UcnU'HLIUU' ¡YUICU\..H

timar normas extra e infraestatales, engendradas por carencias y Jesús Antonio de la en el ámbito la aseso-
necesidades provenientes nuevos actores sociales, y capaz de ría popular, junto con Miguel Pressburger y Osvaldo Rocha
captar las representaciones legales de sociedades emergentes Alencar, entre otros, aboga también por un derecho insurgente
marcadas por estructuras con igualdades precarias y pulverizadas que va más allá del pluralismo jurídico y expresa un no derecho de
por espacios de conflicto permanente".52 Esta propuesta puede los nuevos movimientos sociales que denuncian la colonialidad
ampliarse al ámbito del derecho no sólo considerando al del poder en América Latina. 55
Estado como única instancia encargada únicamente de sancionar, En función de lo dicho, la cultura jurídica tiene que asimilar e
sino de resolver jurídicamente los conflictos sociales con meca- incorporar el paradigma pluralista del derecho, incluso en el ám-
nismos alternativos y menos punitivos. bito penal, por dos razones fundamentales: a) porque permite una
En la misma línea de este pluralismo jurídico emancipador, J e- mejor interpretación de la complejidad de los actuales aconteci-
sús Antonio de la Torre Rangel señala, dentro de la disputa por el mientos que el contexto de la globalización está provocando so-
poder de enunciación jurídica entre el Estado y otros actores so- bre el mundo jurídico, y b) porque en su versión emancipadora,
ciales, la razón de los pueblos indígenas en su lucha por la recupe- no colonial y anti-heterárquica, el derecho tanto estatal como no
ración de su memoria, por el saber histórico de sus reivindicacio- estatal puede ser un instrumento al servicio de los colectivos más
nes y por la puesta en marcha de procesos sociales que crean desprotegidos y más vulnerables. Eso sí, hay que tener muy claro
conceptos y realidades para la construcción de condiciones de dig- que no existen instancias salvadoras que se mantengan al margen
nidad humana significadas desde lo indígena y lo campesino. El de la afectación permanente de las relaciones de poder. Las nor-
pueblo desarrolla en su disputa y lucha, la capacidad de decisión en mas jurídicas y el fenómeno jurídico se encuentran en un conti-
tanto contrapoder capaz de producir realidad. Autoafirmación, au- nuo proceso de significación y resignificación. La lucha por no-
toconciencia y reivindicación de la identidad campesina e indígena minarlo y construirlo de modo emancipador o dominador no
sintetizan tanto las prácticas jurídico-liberadoras que desarrollan desaparece nunca.
solidaridad como un concepto distinto de lo político como servicio Asimismo, haciendo una proyección de la visión pluralista
y apertura al otrO. 53 Experiencias como la justicia comunitaria de normativa y del derecho al campo de las garantías de derechos
humanos liberadora y emancipadoramente, podemos encontrar-

51 Véase A. C. Wolkmer, Introducción al pensamiento jurídico crítico, Bogo-


tá, ILSA, 2003, e id., Pluralismo jurídico. Fundamentos de una nueva cultura del Derecho: la disputa inmemorial" (mimeo)].
Derecho, cit. 54 En este sentido, véase J. A. de la Torre Rangel, Derecho y liberación.
52 Véase A. C. Wolkmer, "Pluralismo jurídico: nuevo marco emancipa- Pluralismo jurídico y movimientos sociales, Cochabamba, Verbo Divino, 2010,
torio en América Latina" en M. García Villegas y C. Rodríguez (eds.), Dere- pp. 57 Y ss, Y R. Ariza Santamaría, El derecho profano. Justicia indígena,justicia
cho y sociedad en América Latina: un debate sobre los estudios jurídicos críticos, informal, otras maneras de realizar lo justo, Bogotá, Universidad Externado de
Bogotá, ILSA - Universidad Nacional de Colombia, 2003. Colombia, 2010. Asimismo, sobre la justicia indígena en el estado de Gue-
53 Véase J. A. de la Torre Rangel, "Liberación y Derecho. Pluralismo rrero, véase A. Rosillo Martínez, "Derecho penal mínimo y diálogo intercul-
jurídico y resistencia", ponencia presentada en el 7° Coloquio Académico tural", Revista de Estudos Jurídicos 23 (2012).
"Ni una vida más para la toga", Homenaje a Frantz Fanon, Facultad de De- 55 En este sentido, véase R. Prestes Pazello, "Pensamiento descolonial,
recho Eugenio María de Hostos, Mayaguez, Puerto Rico, 16 de abril de crítica al derecho, movimientos sociales: la problemática de los derechos
2009 [referencia tomada de Óscar Arnulfo de la Torre de Lara, "Tierra y humanos" enREDHES 15 (enero-junio, 2016), p. 209.
2 Derechos humanos 17~CT1T\''''"'TlT;?C

nos a
con lnecanlsmos
mecamsmos
carácter no punitivo y fuera la lógica crimen-castigo (por
ejemplo, a través de sistemas de resolución y reconocimiento de
carácter indígena) y, además con instrumentos de garantía de dere-
chos humanos no jurídicos, es decir, de cOrte económico,
cultural, étnico, sexual-libidinal, etc., por medio de ins-
tancias que no son exclusivamente judiciales ni estatales (conforma-
das por luchas, tramas o conjunto de acciones y relaciones humanas
colectivas -movimientos sociales- y cotidianas -individuales y Para analizar y enfrentar las formas análogas al
diarias- de reciprocidad y horizontalidades desenvueltas en to- jo esclavo y el trabajo forzado, se hace necesario no definir
dos los espacios sociales). Es decir, lo que afirmamos es que exis- cada uno de los actividades laborales que, por sus condi-
ten mecanismos multiescalares de garantías de derechos humanos ciones de desarrollo se asimilan por su extrema precariedad, el
de carácter jurídico estatal, jurídico no estatal y no jurídico (so- tratamiento inhumano, la absoluta limitación de las libertades y la
cio-económico, cultural, sexual, político ... ) que no necesitan un vulneración de la dignidad de las personas afectadas por esas acti-
derecho penal máximo que los refrende, y cuyos criterios de ins- vidades discriminadoras; sino también visualizar cuáles son los
piración tienen como referente la idea marxiana ya dicha por conceptos de "trabajo" y de "derecho al trabajo" que, en circuns-
Franz Hinkelammert de que en todo momento el ser humano tancias normales, se utilizan como referente para permitir otras
debe ser el ser supremo para el ser humano,56 más aún, debe ser formas de trabajo que, sin ser excepcionales y extremas, se toleran
una especie de idea regulativa que esté presente en todo Estado pese a que el reconocimiento de la dignidad de los seres humanos
(plurinacional y constitucional) de derecho y en sus mecanismos que desempeñan esas actividades, no es completa por basarse en
penales o no penales de garantía y protección de derechos. estructuras y dinámicas de desigualdades y asimetrías que jerar-
quizan discriminatoriamente.
Desde una perspectiva ampliada de derechos humanos, en este
capítulo se pretende profundizar en el análisis del trabajo domés-
tico, como expresión de una naturalización de relaciones de do-
minación que afecta de una manera más general en el mundo del
trabajo y en el contexto del capitalismo. Afirmamos que no hay
un reconocimiento de la dignidad y un respeto de los seres huma-
nos pleno y como referente en el ámbito del trabajo dentro de las
sociedades capitalistas, pues se subordina y subsume a las condi-
ciones impuestas por el capital y su modo de entender el mercado
como intercambio de valores de cambio bajo el dominio del dine-

56 Véase capítulo cuarto de este libro y F. Hink:elarnmert, Hacia una crí-

tica de la razón mítica. El laberinto de la Modernidad, cit., pp. 281 Y ss. 1 Trabajo realizado en coautorÍa con Pilar G. Cruz Zúñiga.
238 Derechos humanos instituyentes 239
ro y la máximo Tampoco existe un dere-
al trabajo con intenciones considerar al ser
como verdadero centro y referente desde criterios de dignidad y
libertad. A partir de esta afirmación, la precarización del derecho Fabio Conder Comparato, el "derecho al trabajo" es la
al trabajo por razones mercantiles y que se despreocupa por la piedra angular para una construcción verdadera de una sociedad
satisfacción de las necesidades humanas y por el reconocimiento democrática. 2 Y para Leonardo Wandelli, es un derecho procla-
del valor y la valía del ser humano en su pluralidad, es la antesala mado como el arquetípico de los derechos sociales tanto en los
de la doble o triple precarización de otras expresiones de trabajo textos constiulCionales como en las normas internacionales, sien-
más específicas, como es el caso del trabajo doméstico. Por ello se do el derecho social por antonomasia y su centralidad se refleja en
intentará demostrar de qué manera muchos trabajos domésticos, el discurso y la literatura jurídica, por ser condición indispensable
por sus condiciones precarias y desiguales, son a su vez la antesala para otros derechos humanos. 3 No obstante, por diversas razones,
de expresiones laborales vejatorias y llegan a generar condiciones se ha producido tal reducción del sentido del trabajo en la Moder-
de trabajo forzado y condiciones análogas a la esclavitud. nidad capitalista que la cultura jurídica ha terminado por vaciar el
De un modo más específico y concreto, teniendo como tras- contenido de categoría jurídica central del derecho al trabajo.
fondo a las sociedades de América Latina, se estudiará cómo las Como consecuencia de la conversión de una forma específica de
relaciones sociales entre empleadas y empleadores contienen ele- trabajo, como es el trabajo asalariado, transformándolo en el
mentos subyacentes de tipo patriarcal, étnico y de colonialidad "todo" del trabajo, como si fuera su única expresión, se ve apenas
que normalizan y refuerzan la explotación porque por las necesi- como un derecho de subsistencia con el que poder alcanzar con-
dades económicas de las trabajadoras domésticas -entre otros diciones elementales necesarias para la vida, y deja de concebirse
aspectos- no se cuestionan y se toleran esas situaciones de explo- como una forma esencial de realización humana y de desarrollo
tación, que ya vienen condicionadas por una cultura que entiende de sus individualidades y potencialidades, es decir, como una acti-
ese tipo de trabajo como normalmente precario, pese a que se vidad que, por sí, es condición y manifestación indiscutible de la
puedan reconocer algunos derechos. El trabajo doméstico, al ser dignidad humana y de una vida digna de ser vivida, no precarizada
una categoría ocupacional que aún mantiene condiciones de des- ni inferiorizada. 4 La riqueza del concepto de trabajo, en la línea del
igualdad con respecto a otros sectores laborales, registra ejemplos trabajo vivo de Karl Marx y Enrique Dussel, se difumina al abso-
y ocasiones donde la explotación que se hace de las personas que lutizarse una de sus partes -el trabajo asalariado- y convertirla
trabajan como empleadas domésticas rayan en situaciones propias en el todo, con el efecto de destronar al ser humano y su capaci-
del trabajo forzado o del trabajo que se realizan en condiciones dad de crear y recrear mundos como su referente. 5
análogas a la esclavitud.

2 F. Konder Comparato, A afirmafao histórica dos direitos humanos, Sao

SOBRE EL CONCEPTO DE TRABAJO Y EL DERECHO AL Paulo, Saraiva, 2001, p. 345.


J L. Wandelli, o direito humano efundamental ao trabalho. Fundamentafao
TRABAJO
e exigibilidade, Sao Paulo, LTr, 2012, p. 37.
4 Ibid., p. 42.
En primer lugar y antes de entrar en esta forma especial de 5 Véase D. Sánchez Rubio, "Direitos humanos, ética da vida e trabalho
trabajo, consideramos necesario abordar algunas de las ideas que vivo" en A. C. Wolkmer (coord.), Direitos humanos e filosofía jurídica na Amé-
existen sobre los conceptos trabajo y derecho al trabajo que se con- rica Latina, Rio de Janeiro, LumenJuris, 2004.
Derechos bumanos
un tiem-
recuperar el aire necesario
para el ser de uso que tra- y la dinámica y valor
baja. De este modo, se la separación entre, ,r; .. "'" de cambio desigual y excluyente. Pese a su precariedad, el trabajo
trabajo y tiempo de vida, provocando simultáneamente la exclu- doméstico se convierte en uno de los pilares sistema capitalis-
sión progresiva de otros modos de relaciones entre el trabajo y la ta, pese a que se asiente en múltiples modos de dominación y ex-
digna. Con ello se desvincula eltrabajo la dignidad plotación que infravaloran a quienes lo desempeñan.
cm.u",,,,,,,," que el doméstico, por su
na y se vacía su riqueza el de la
vidad de los seres humanos asociada a la identidad, la autocon- condición de ser un trabajo con régimen especial que hunde su
fianza, el autorrespeto, la autoestima y la autonomía. 6 raíz en el considerado improductivo al interior del
Lo que queremos destacar ahora, siguiendo a Leonardo Wan- de la y que tradicionalmente ha sido adjudicado a las mu-
delli, es que el capitalismo obliga y compele a la mayoría de las jeres, y también por el contexto en el que se realiza, es la antesala
personas a vender su fuerza de trabajo como única vía alternativa y una estación previa de un viaje ya predeterminado las vías
y no libre para reproducirse, pero en condiciones de desigualdad del capitalismo que nos lleva a las puertas de otros tipos de traba-
y sujeción. Se obliga a unos seres humanos a someterse al consu- jo más precarios, inhumanos y crueles. Seguidamente daremos
mo de otros a través del capital, utilizándose una profunda y per- algunas pistas de esa vía del tren que para y se detiene en estacio-
versa abstracción de la realidad de esa relación desigual que legi- nes de doble, triple, cuádruple o más dominaciones opresoras.
tima el ejercicio de una violencia estructural por medio jurídico
del contrato de cambio equivalente formada por la voluntad de
sujetos libres. Esa abstracción se consagra mediante la ficción de EL CONCEPTO DE TRABAJO DOMÉSTICO Y SUS CONDICIONES
la posibilidad de separar la fuerza de trabajo de la persona del EN AMÉRICA LATINA
trabajador, el trabajo vivo, que queda eclosionado por el traba-
jo-mercancía. 7 En tanto una estación entre otras por la que pasa el tren del
Siguiendo esta secuencia, y utilizando la idea foucaultiana de capitalismo y la sociabilidad asimétrica y jerarquizadora que pro-
biopolítica o biopoder, podríamos decir que si el sistema capitalista voca estructuralmente, resulta importante clarificar lo que se en-
necesita del trabajo asalariado para consolidarse y reproducirse, tiende por trabajo doméstico. Para caracterizarlo, nos parece
simultáneamente, en una escala inferior desde el punto de vista de necesario considerar las críticas que desde diversas perspectivas,
su reconocimiento y valoración para el sistema, también necesita principalmente desde el feminismo, se hicieron del concepto
del trabajo doméstico porque permite el mantenimiento de su trabajo, que asociado a la producción material y a las relaciones
estructura desigual y violenta, ya que posibilita tanto a los grupos asalariadas y propio de las sociedades de europeos blancos, invi-
o a las clases medias asalariadas y a los grupos y a las clases medias sibilizaba otras formas de trabajo dignas y valiosas. 8 En conside-
y altas emprendedoras que puedan respirar y eximirse de las obli-
gaciones que el espacio familiar y doméstico les exige (cuidado de
menores de edad, de personas de la tercera edad, limpieza de la 8 Véase D. Sánchez Rubio, "Reflexiones en torno al concepto contem-

poráneo de trabajo esclavo y la prostitución" en P. Borges (org.), Tráfico de


6 Wandelli, op. cit., p. 43. pessoas para explorafao sexual: prostitui\;ao e trabalho sexual escravo, NETPDH,
7 Ibid. Sao Paulo, Cultura Académica Editora, 2013, pp. 249-271.
Derechos humanos Trabajo dllpnp,fun ".[Link]'"~VV'ww

críticas,9 destacamos cuatro aspectos del aenoml res en los llamados servicios pn)X11m1<iad (servicio do-
que son para "'''''[Link]''''''-'-'~ su así como, en gene-
concepto: ral, el aumento generadoras de las
remesas de las mujeres migrantes".u
a. Señala el conjunto de actividades que se realizan en el entor-
no doméstico-familiar (hogar) y necesarias para la repro- Resulta importante también dimensionar que abarca el em-
ducción, el cuidado y el bienestar de sus miembros, pero pleo doméstico. A nivel mundial, en 2O1Ola Organización Interna-
que no siempre han sido ni están valoradas ni cional del Trabajo (on) estimaba que 52.6 millones de personas en
remuneradas, y son desarrolladas en su mayor parte por las el mundo se emplean en el sector doméstico; en su mayor parte son
mUJeres; mujeres (más del 80%) y existe un alto grado de informalidad y
b. Implica una serie de tareas o servicios de proximidad o domés- vulneración derechos laborales,14 aunque esa cifra ni toma en
ticos como la limpieza del hogar, el cuidado de los niños y cuenta el trabajo doméstico infantil ni "tampoco la situación de tra-
de las personas ancianas e incluye ocupaciones tales como bajadoreslas migrantes que desempeñan el trabajo asalariado del
las de empleadas/trabajadoras de hogar,lO niñeras, plancha- hogar"Y Así, el trabajo doméstico "es emblemático de las desigual-
doras, jardineros, choferes, etc.; dades de género, clase, etnia, raza y nacionalidad", 16 a pesar de la
c. Constituye una forma de incorporación de la mano de obra lucha de las propias trabajadoras domésticas -junto con sus organi-
femenina al mercado laboral que, contradiciendo las predic- zaciones y otras entidades a distinto nivel- para que se reconozcan
ciones sobre su desaparición "como una actividad arcaica y sus derechos y de los avances que ha supuesto en 20111a aprobación
premoderna", desde la segunda mitad del siglo xx varios fac- histórica del Convenio sobre las trabajadoras y los trabajadores do-
tores se han conjugado para que mantenga su "relevancia": mésticos o Convenio sobre el trabajo decente para las trabajadoras
"el crecimiento del sector terciario, la constricción de las y los trabajadores domésticos (en adelante Convenio 189).17
alternativas de trabajo no calificado y el masivo ingreso de
las mujeres de clase media y alta al mercado del trabajo";ll
13 C. Pedone, Tú siempre jalas a los tuyos. Las cadenas y las redes migratorias
d. Las sociedades globalizadas dependen cada vez más de los
de las familias ecuatorianas hacia España, Tesis Doctoral presentada en la Uni-
recursos sociales de las mujeres, detectándose lo que Sassen versidad Autónoma de Barcelona, 2014, p. 30.
denomina como "circuitos de supervivencia"Y Algunos de 14 OIT, Domestic Workers Across the World: Global and regional statistics and
estos circuitos están vinculados al incremento de los flujos the extent oflegal protection, Ginebra, OIT, 2013.
migratorios internacionales: "el tráfico ilegal de mujeres 15 Véase E. Uriona Peredo, J. Flores y R. Guillén, Situación organizativa

para la prostitución; el incremento de la demanda de muje- de las trabajadoras remuneradas del hogar en la región andina y procesos de inciden-
cia política para la ratificación del Convenio 189. Informe regional, Oficina Re-
gional de CARE Latinoamérica y el Caribe, Red boliviana de Mujeres Trans-
9 Sobre las críticas desde la perspectiva feminista, además de Sánchez formando la Economía (Remte), Trabajadoras remuneradas del hogar de
(2013), véase también Gargallo (2004) y Lugones (2008). Bolivia, Ecuador y Perú, Quito, 2014, p. 16.
10 Coloquialmente en América Latina son las llamadas: "empleada", 16 Véase M. Goldsmith, "Disputando fronteras: la movilización de las
"asistenta", "sirvienta", "criada", "muchacha", "nana" (Chile), "mucama" trabajadoras del hogar en América Latina" en Amérique Latine Histoire et
(Argentina), "chacha" (España), "empregada" y "funcionária" (Brasil). Mémoire. Les Cahiers ALHIM 14 (2008), p. 233. Disponible en: [[Link]
11 Citada en M. E. Valenzuela y C. Mora, Trabajo doméstico: un largo ca- [Link]/2202]. Accesado el9 de septiembre de 2014.
mino hacia el trabajo decente, Santiago, OIT, 2009, p. 12. 17 Véase OIT, C189 - Convenio sobre las trabajadoras y los trabajadores
12 S. Sassen, Una sociología de la globalización, Buenos Aires, Katz, 2007. domésticos, Ginebra, OIT, 2011. Disponible en: [[Link]
En la
para
reglO- con menor y que viven en
con mayoritaria mujeres Y ubicada en entornos un entorno mayor exclusión social",zo porque todavía "factores
urbanos (cerca 95%). Estos porcentajes, sin embargo, como la etnia o la raza se suman a los factores socioeconómicos
subestimar la real magnitud del sector, dadas las condiciones en agudizando la exclusión social de las trabajadoras domésticas".21
que se realiza el trabajo doméstico con situaciones complejas e En los países latinoamericanos, la edad de las
informales, que no 18 En doras es de 40 años, edad levemente situada enCl-
2013 se vio que el trabajo doméstico tuvo un descenso al ma del conjunto de las mujeres ocupadas, lo se
comparar los registros de 2000 y 2011: en 2000, el 8.3 % la explica por el descenso de mujeres jóvenes ocupadas en sector
población total se dedicaba al trabajo doméstico (18.6% mujeres doméstico "(asociado probablemente al bajo estatus social de esta
y 0.8% hombres), mientras que en 2011 representó el 7.1% ocupación y la ampliación de la oferta ocupacional) como por el
(15.3% mujeres y 0.8% hombres).19 mayor peso de las cohortes de más edad, integradas por mujeres
con familia, que se desempeñan en la modalidad puertas afuera",
normlex/eslf?p=NORMLEXPUB:1[Link]NO::PI2100_INST). Revisado a lo cual se agrega "el importante número de trabajadoras que
ellO de septiembre de 2014. deben mantenerse en la fuerza de trabajo por la falta de posibili-
La movilización individual o en asociaciones ha resultado clave para el dades de jubilar".22
reconocimiento de sus derechos laborales y sociales. Una de sus reivindica-
Finalmente, indicar que las sociedades latinoamericanas aún re-
ciones es el uso del término "trabajadoras" con motivo de la aprobación del
Convenio 189, cuando el máximo representante de la OIT manifestó: "ellas gistran trabajo infantil doméstico, aunque es difícil saber su dimen-
no son sirvientas ni miembros de la familia" y la representante de la Coordi- sión actual porque la orT sólo tiene datos de 2004, cuando calculaba
nadora de la Red Internacional de Trabajadoras del Hogar explicó que eso
"significa que no somos colaboradoras, criadas o sirvientas. Por supuesto,
ninguna puede ser esclava. Somos trabajadoras". Véase G. Capdevilla, "Ni 7 y 10% (Colombia Ecuador, El Salvador, Honduras, México y Perú), y es
sirvientas ni familiares, siempre trabajadoras" en Periodismo Humano (21 de Venezuela el único país de la región que tiene un proporción menor al 3 %.
junio, 2011). Disponible en [[Link] Véase OIT. Panorama Laboral 2012, cit., p. 60.
[Link]). ViSItado el22 de septiem- 20 Véase M. E. Valenzuela y C. Mora, Trabajo doméstico: un largo camino

bre de 2014. Sobre las luchas de las organizaciones de las trabajadoras do- hacia el trabajo decente, cit., p. 285.
21 ¡bid., p. 281.
mésticas en América Latina, véase Goldsmith, op. cit.
18 OIT, Pan07'ama Laboral 2012, Lima, oIT/Oficina Regional para Améri- 22 ¡bid., p. 62. Esta situación contrasta con la de 2009, cuando se detectó

ca Latina y el Caribe, 2012, p. 60. que "los segmentos dominantes" del sector doméstico "son jóvenes que in-
19 Véase Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal), gresan por primera vez al mercado laboral y cónyuges y jefas de hogar po-
Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura bres que se integran o se reintegran a la vida laboral luego de la maternidad".
(FAO) , ONU Mujeres, Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo Véase]. Rodgers, "Cambios en el servicio doméstico en América Latina" en
(PNUD), OIT; Trabajo decente e igualdad de género. Políticas para mejorar el acceso M. E. Valenzuela y C. Mora (coords.), Trabajo doméstico ... , cit., 2009, p. 92.
y la calidad del empleo de las mujeres en América Latina y el Caribe, Santiago, Asimismo, en tres países de la subregión andina, un estudio de 2014 mostró
Cepal, FAO, ONU Mujeres, PNUD, OIT, 2013, p. 46. que "la mayor concentración de personas que desempeñan el trabajo asala-
Por países se registran diferencias importantes, estableciéndos.e tres gn:- riado del hogar se encuentran en el rango etáreo que comprende los 36 años
pos: a) en los que supera el15 % de las mujeres ocupadas (Argentina, Bras¡}, o más": en "Bolivia se ubica el 41,57% de las trabajadoras, en Ecuador el
Costa Rica y Paraguay); b) en los que se sitúa entre ellO y el 15% (Chile, 64,58% yen Perú el 50,95%". Véase U. Peredo,]. Flores y R. Guillén, Si-
Panamá, República Dominicana y Uruguay), y c) en los que representa entre tuación organizativa de las trabajadoras renluneTadas del hogar ... , cit., p. 17.
Derechos humanos instituyentes

que menores de producción (el capitalismo), que L<.-~HUHd


éstos, el 90% eran niñas. 23 más una encuesta en '-<[Link]<l'U, la y la
tres países andinos realizada a trabajadoras del hogar asalariadas, es que la estructura imperante sea e
muestran que en el rango de edad entre 10 Y años, Bolivia repre- independiente con respecto al resto de opresiones y dominaciones
sentan el 13.78%, Ecuador e12.61 % y Perú el 8.56%.24 que dominan en entornos relacionales capitalistas. Nos encontra-
mos con una interseccionalidad de opresiones en red que son su-
fridas "diferencialmente" por las mujeres en función su situa-
LA ASIMETRÍA, LA JERARQUÍA y LA EN EL ción, posición y jerarquización subordinada y dependiente en el
TRABAJO DOMÉSTICO marco de los procesos de división social/sexual/racial del trabajo y
que se manifiesta de manera clara en el trabajo doméstico.
En este apartado analizaremos la asimetría, la jerarquía y la Para este análisis nos planteamos un marco analítico que, des-
dominación que subyace en la relación entre quien emplea y la de una perspectiva más amplia y compleja de derechos humanos
trabajadora doméstica, mostrando que no solamente se estable- que no se reduce a una única dimensión normativa , estatalista,
cen vínculos de tipo laboral normativo y jurídico-formal (como formalista, individualista ypost-violatoria, sino también más rela-
garantías de protección de derechos), sino que a nivel cotidiano, cional e intersubjetiva, basada en las sociabilidades y relaciones
bajo el prisma de la colonialidad del poder y su interseccionalidad humanas, así como en el ámbito pre-violatorio,25 nos permite se-
explicada en capítulos anteriores, son hegemónicas las dinámicas ñalar la asimetría, jerarquización y dominación que cruza el en-
de dominación, marginación y discriminación, con lo cual se ge- tramado de relaciones sociales, cotidianas -y no solamente de
neran situaciones de explotación análogas al trabajo esclavo por tipo económico- en las cuales se establece el trabajo doméstico,
razones de clase, de raza y de género, entre otras. Interesa así y que ayudan a explicar por qué su ejercicio se realiza desde una
explicar cómo la explotación y la interseccionalidad del poder se triple vertiente de vulnerabilidad y discriminación: a) por la con-
da mayoritariamente -pero no sólo- en la esfera informal de la dición del trabajo doméstico en sÍ; b) por el hecho de que lo rea-
economía, por lo que el colectivo de trabajadoras domésticas, por lizan mayoritariamente mujeres, y c) por la mayor vulnerabilidad
lo general, no tienen reconocidos sus derechos laborales positiva- que tienen las mujeres inmigrantes que viven situaciones que
dos en las normas jurídicas y son muy pocos los casos de los países pueden ser consideradas asimilables a la trata de personas.
que tienen legislaciones que las amparen con eficacia, en un con- El caso es que el tipo de sociedades de economía capitalista en
texto naturalizado de sociabilidad desigual y discriminadora. De las que vivimos, especialmente las latinoamericanas con sus plura-
este modo, se ha normalizado muchas veces los abusos apelando lidades, matices y diferencias, predominan las relaciones de do-
a la condición de género, edad, clase social, etnia y situación mi-
grante de la empleada doméstica, quien tiene poco margen de 25 Véase D. Sánchez Rubio, Encantos e desencantos dos Direitos Humanos
protesta y denuncia. Porto Alegre, Livraria do Abdvogado Editora, 2014, e id., "Crítica a un~
Como ya comentamos, la peculiaridad de las sociedades occi- cultura estática y anestesiada de derechos humanos. Por una recuperación de
dentales capitalistas coloniales reside en que manifiestan esos di- las dimensiones constituyentes de la lucha por los derechos" en Os conflitos
versos tipos de dominación de modo emparejados con un modo fundiários urbanos no Brasil: estratégias de ¡uta contra os despejos e empoderamen-
tos a partir da Teoría Crítica dos Direitos Humanos, Porto Alegre, Centro de
Direitos Econ6micos e Sociais (eDEs), 2014, p. 13-50. Disponible en: [http://
2J OlT, Panorama Laboral 2012, cit., p. 62. [Link]/PUBLICACOES/[Link]. Visitado el
24 Peredo, Flores y Guillén, op. cit., p. 17. 15 de septiembre de 2014.
Derechos humanos
convirtieron en dos criterios fundamentales de ,-[Link]'~'AVH la
rangos, y
sistemas duales y expresan
violencias, marginaciones, Y con
se trata a los otros como objetos y se les ningunea por razones ra- muy bien los horizontes sentido descoloniales y la clasificación
ciales, sexuales y de género, de clase, etarias, etnoculturales y jerárquica de la convivencia entre las personas.
discapacidades psíquicas o físicas. El androcentrismo o patriarca- El resultado es un imaginario construido y naturalizado desde
do, el adulto centrismo, el Y la explotación una lógica de poder que se considera superior y que opera como
del trabajo, el racismo, etc., son modos que conci- instrumento de expansión, dominio y control, incluso bajo ins-
ben el poder desde pares jerárquicos, verticales y dicotómicos.
26 tancias de aparente universalidad y respeto por la dignidad. Sim-
De un modo reiterativo hemos insistido en resaltar que en la bólica e institucionalmente nos encontramos con el desarrollo de
cultura occidental capitalista predominan diversos modos de do- producciones humanas que terminan por despreciar, por anular o
minación tanto a nivel institucional como a nivel de relaciones inferiorizar la dimensión plural del ser humano y hacen de éste un
sociales y sociabilidad cotidiana, con los que expresa la socio-ma- ser prescindible y sacrificable en todos los sentidos, pertenezca o
terialidad procesual de diversas estructuras opresivas que operan no a la cultura occidental.
simultáneamente dentro y, en un grado mayor, fuera de sus fron- Pues bien, todo esto se proyecta sobre el trabajo doméstico y
teras. Se estructura un conjunto de relaciones sociales particulares en contextos migratorios como sucede en muchos países de Amé-
que articulan un grupo (in)diferenciado de opresiones, muchas de rica Latina. En estas sociedades se manifiesta la matriz o el patrón
ellas naturalizadas y normalizadas: sexo, raza, género, etnia y clase de dominación colonial e intersubjetiva que persiste en éstas y que
social se construyen sobre relaciones jerárquicas, combinando nutre de prejuicios, estereotipos y racismo a la hora de establecer
tanto el espacio público de poder, la explotación o el estatus y el relaciones sociales con las personas que trabajan como empleadas
espacio de servilismo personal. Lo que queremos subrayar es que domésticas y que muchas veces provienen de estratos populares o
las sociabilidades cotidianas de Occidente combinan el tratamien- son migrantes internacionales considerados inferiores. No hay
to de lo humano desde la consideración de la superioridad y la una valoración del trabajo doméstico desde lógicas y espirituali-
inferioridad de determinados colectivos, estableciéndose entornos dades de horizontalidad, auto estima, dignidad y crecimiento hu-
relacionales donde unos son más que otros. En esa dinámica de mano solidario, pues se da tanto una discriminación de género
sociabilidad, las relaciones patriarcales se articulan con otras for- que traduce la desigualdad y la exclusión social existente al no
mas de relación social en un determinado momento histórico, que reconocerse el valor que desempeñan las mujeres en las tareas
en este caso situamos en el contexto de las sociedades capitalistas. domésticas y el cuidado de la familia; como se da también una
Junto con el colonialismo interno y/o la colonialidad del po- marginación e inferiorización en las condiciones de trabajo den-
der la clasificación social de la población terrestre sobre la idea de tro del marco económico asimétrico del capital/trabajo. Como
"raza" con la que se impone la dominación colonial, se le añadió, señala Torns,28 se sabe que el trabajo doméstico existe desde los
simultaneó, incorporó y sumó otro más antiguo: el sexual y/o de
género. La raza blanca y el patriarcado del hombre blanco, varón, 27 Véase A. Quijano, op. cit., pp. 201 Yss., YF. Gargallo, Las ideas feminis-
mayor de edad, creyente religioso, heterosexual y propietario se tas latinoamericanas, Bogotá, Ediciones desde abajO/DEI, 2004, pp. 144 Y ss.
28 T. Torns, "El trabajo y el cuidado: cuestiones teórico-metodológicas

26 Véase D. Sánchez Rubio, "Reflexiones en torno al concepto contem-


desde la perspectiva de género" en Empiria: Revista de metodología de ciencias
poráneo de trabajo esclavo y la prostitución", cit.
sociales 15 (2008), p. 53-73.
2 Derechos humanos instituyentes explotación 25
tal como han puesto DE SITUACIONES DE VULNERABILIDAD
en revisar ese proceso. y EN EL TRABAJO -'-"Jlo/"LC>

problema es otro, como dicen las especialistas surgidas tras el mo- HACIA CONDICIONES DE TRABAJO
vimiento feminista: en concreto, "la existencia de una división ESCLAVITUD
sexual del trabajo que persiste y se refuerza tras la asociación del
capitalismo industrial con la vieja estructura patriarcal".29 A decir trabajo doméstico se realiza, en ocasiones, no solamente en
de Torns, se da "un proceso de conjunción entre el capitalismo y condiciones precarias y de explotación, sino que también supone
el patriarcado" que oculta el doméstico que es primordial la presencia de indicadores que lo asimilan a lo que se denomina
para la reproducción humana, así como al sujeto que social y cul- trabajo forzoso y/o trabajo realizado en condiciones análogas al
turalmente lo tenía atribuido: las mujeres. 30 trabajo esclavo. Para explicitar esta cuestión, en primer término,
Asimismo, hay que incorporar la variable poder racial y étni- veremos brevemente qué se entiende por cada una de esas deno-
ca que aparecen en aquellas trabajadoras que lo hacen en situacio- minaciones y luego las proyectaremos hacia el trabajo doméstico.
nes y contextos migratorios. Porque hay que tener en cuenta que a Por trabajo forzoso se refiere a cualquier tipo de trabajo o ser-
nivel externo y en relación a cómo Occidente trata al otro, al ex- vicio que una persona debe realizar contra su voluntad, bajo la
tranjero o al extraño, el grado de asimetría y desigualdad que esta- amenaza de castigo; así, el "trabajo forzoso se obtiene atrapando
blece internamente, de puertas a dentro por razones de clase, eta- al individuo en un sistema de servidumbre por deudas o restrin-
rias y de género, las acentúa, incorporando nuevas jerarquías de giendo su libertad de movimiento. En otras situaciones, se recurre
puertas a fuera, más allende sus fronteras. La discriminación, la a la violencia, las amenazas y la intimidación y/o no existe una
marginación y la inferiorización por medio de la división social, protección efectiva por parte del Estado".3l Para aclarar a qué se
cultural, racial, etaria, territorial, de clase y étnica del hacer, del refiere el trabajo realizado en condiciones análogas a la esclavitud,
poder, del ser y del saber humanos (establecida por el modo de pro- se pueden considerar cuatro aspectos: a) si bien la esclavitud como
ducción capitalista moderno-patriarcal y sus modelos de desarrollos tal fue abolida a inicios del siglo XIX y está prohibida, aún persis-
basados en el mercado y la propiedad privada de avariciosos), se ten una serie de prácticas contemporáneas de explotación humana
incrementa estructuralmente entre quienes son considerados occi- que aunque "no se le llama esclavitud, las condiciones son las mis-
dentales o afines y quienes lo son condicionalmente o deficiente- mas; " 32 b) por escl ' d se comprende "una con d'lClOn
aVItu ., que se ca-
mente. Por eso la universalidad de los derechos humanos, por ejem- racteriza por la pérdida del libre albedrío, y en virtud de la cual
plo, y que afecta a los derechos laborales y en particular, al trabajo una persona sometida a la violencia o a la amenaza de la violencia
doméstico, se construye sobre discursos que defienden inclusiones se ve obligada a renunciar a su capacidad de vender libremente su
en abstracto de todas las personas, pero sobre la base trágica y rece- propia fuerza de trabajo",33 distinguiéndose tres dimensiones fun-
losa de exclusiones concretas, individuales y colectivas, marcadas
por la nacionalidad, el racismo, el androcentrismo, el clasismo, la 11 Anti-Slavery International, ¿En qué consiste el trabajo forzoso? [s./f.a].
riqueza suntuaria como fin en sí mismo o el concepto de ciudadanía Disponible en: [[Link]
que se multiplican y acentúan contra quienes no poseen una nacio- en_qu_consiste_eLtrabajo_forzoso.aspx]. Visitado el 27 de febrero de 2015.
32 Anti-Slavery International, ¿En qué consiste la esclavitud moderna? [s./f.b].
nalidad de un Estado considerado constitucional y de derecho.
Disponible en: [[Link]
qu_consiste_la_esclavitud_moderna.aspx]. Revisado el 27 de febrero de 2015.
29 Ibid., p. 57. JJ Citado por Gulnara Shahinian, "Promoción y protección de todos los
30 Ibid. derechos humanos, civiles, políticos, económicos, sociales y culturales, in-
2 Derechos humanos instituyentes 2
damentales: "el control la
y la o la amenaza
violencia",34 c) la condición de un esclavo puede ser definida como caso, características en
"la muerte social", al plantear una relación social muy específica, trabajo infantil doméstico podrían señalar situaciones encu-
donde a "la persona sometida a esclavitud se le arrebatada la his- biertas trabajo o realizado en condiciones análogas a la
toria y el futuro culturales, sociales y personales, y la condición esclavitud: la relación ambigua de los/as menores y quien/nes 10s/
del esclavo se establece o socializa únicamente en relación con su as emplean, la existencia de marcadas disparidades con
dueño"/5 y d) "casi todas las prácticas el los que da lugar a "discriminación y aislamiento",
trabajo en condiciones de servidumbre por deudas y la trata de "el desplazamiento trabajar y su impacto"; condiciones y ta-
personas, implican cierto grado de trabajo forzoso".36 reas de trabajo peligrosas; la "vulnerabilidad a la violencia y al
Si proyectamos estas definiciones sobre el trabajo doméstico, maltrato" y el "impedimento para la educación".38
hablamos entonces de personas (adultas y/o menores de edad) A continuación, mostraremos otros aspectos permiten ob-
que realizan el trabajo doméstico sometidas a trabajo forzoso y/o servar cómo en el trabajo doméstico se da una normalización de si-
trabajo que se realiza en condiciones análogas al trabajo esclavo, tuaciones de vulnerabilidad y explotación y cómo, algunas de ellas,
es decir, obligadas y en circunstancias en las cuales se limita su pueden derivar hacia condiciones de trabajo análogas a la esclavitud.
libertad de movimiento (no pueden abandonar el lugar de traba-
jo, por ejemplo), se les retiene el salario o los documentos de
identidad, hay violencia física o sexual, hay amenazas e intimida- no reconocen 'UU,fUU:U de derechos
ciones, o se les imponen deudas fraudulentas de las que no pue-
den escapar. Este tipo de trabajo puede darse como consecuencia La adopción del Convenio 189 y la Recomendación 201
de la movilidad a nivel interno o transfronterizo, pero también (R201),39 constituye una muestra del panorama a nivel mundial
puede afectar a personas en su propia zona de origen,l7 ya que las del reconocimiento de derechos de los trabajadores domésticos.
personas son desarraigadas y aisladas en entornos que han nor- Ese convenio internacional (en su día aprobado por 396 votos a
malizado los abusos y la explotación, encontrándose atrapadas en favor, 16 en contra y 63 abstenciones), actualmente falta por ser
círculos cerrados de relaciones de dependencia muy complicados ratificado por 168 países, pues sólo lo han hecho 17 (la mayor
parte latinoamericanos): Alemania, Argentina, Bolivia, Colombia,
Costa Rica, Ecuador, Finlandia, Guyana, Irlanda, Italia, Mauri-
cluido el derecho al desarrollo. Informe de la Relatora Especial sobre las cio, Nicaragua, Paraguay, Filipinas, Sudáfrica, Suiza, Uruguay.40
formas contemporáneas de la esclavitud, incluidas sus causas y consecuen-
cias". Documento presentado en la Asamblea General e128 de julio de 2008
(AlAHRC/9120), p. 6. 38 Véase Programa Internacional para la Erradicación del Trabajo In-

J4 Ibid., p. 6. fantil (IPEC), Erradicar el trabajo infantil en el trabajo doméstico y proteger los jó-
35 Citado por Shahinian, op. cit., p. 6. venes trabajadores contra las condiciones de t1'abajo abusivas, Ginebra, OIT - IPEC,
36 Entre los tipos de esclavitud contemporánea se incluyen: el trabajo en 2013, pp. 27-38.
condiciones de servidumbre; el trabajo forzoso infantil; las peores formas de 39 Véase OIT, C189 - Convenio sobre las trabajadoras y los trabajadores

trabajo infantil (aquel donde trabajan en condiciones de explotación o de domésticos, cit.


riesgo); la explotación sexual de niños y de niñas con fines comerciales y la 40 De acuerdo con los datos de las ratificaciones que dispone la OIT, en-

trata de seres humanos. Véase Anti-Slavery, [Link].a, cit. trará en vigor en diferentes fechas de 2015 en Argentina (24 de marzo),
37 OIT, Preguntas y respuestas sobre el trabajo forzoso, cit. Colombia (9 de mayo), Irlanda (28 de agosto), Suiza (12 de noviembre), yel
Derechos humanos explotación
la región, probablemente más rentable para la
la HR,H-'C'V en la economía lni-nrrrl0

vía es común que en las iberoamericanas contemporá- salarios en este sector ser atribuidos a factores
neas el trabajo doméstico esté regulado por normativas especiales como: a) la existencia de una infravaloración este tipo de
en lugar de contemplarse dentro del sistema laboral general de jo,. vinculada a la percepción de que el doméstico y de
cada país. Por cuestiones de espacio no abordaremos con cmdado es un trabajo "improductivo";43 b) el trabajo doméstico es
detalle la diversa situación reinante en los países de América, mas mayoritariamente realizado por mujeres y por menores, detec-
sí mencionaremos que las condiciones laborales de tándose una entre los salarios que se pagan a hombres y a
res domésticos difieren de las del resto de trabajadores, ofrecién- mujeres (sobre todo en el sector informal);44 c) las propias leyes
dose distintas condiciones para regular los salarios, las jornadas que regulan este sector laboral son las que establecen bajos sala-
laborales, las pensiones, los seguros de salud y de cesantía, las in- rios o bien, no precisan los horarios laborales o los hacen más
demnizaciones por despidos, la protección a la maternidad. Inclu- extensos que los de otros trabajadores; d) el trabajo doméstico
so, se dan casos de países que no contemplan la cobertura de estos forma parte de una estructura de subempleo paralela al empleo
derechos para sus trabajadores domésticos, con lo cual se posibi- formal, y que en casos como el de América Latina, constituye un
lita de partida condiciones propicias para el abuso y explotación problema estructural en la región: por ejemplo, en esta zona, el
del trabajador: se dan así regímenes laborales con horarios exce- 5.2% de los hombres ocupados están subempleados, lo cual con-
sivos, sin días de descanso ni remuneración de horas extras, bajos trasta con el 10% de las mujeres,45 y e) con frecuencia en este
salarios, el permitirse las remuneraciones en especie y/o el des- sector laboral no se reconocen ni se pagan las horas extra. Tres
cuento de salarios a cuenta de hospedaje y comida, el incumpli- casos nos permiten ilustrar estas situaciones: en Chile casi el 14%
miento de licencias por maternidad, entre otros aspectos. 41 de las trabajadoras domésticas recibe menos del salario mínimo
legal por hora; en El Salvador, la gran mayoría de trabajadoras
domésticas (93.8%) percibe salarios mensuales inferiores al míni-
Bajos salarios y horarios excesivos mo legal nacional (85.4% menos que el salario mínimo por hora),
yen Costa Rica, 64% de las trabajadoras domésticas recibe sala-
Se ha normalizado el hecho de que los salarios que perciben rios mensuales bajo el mínimo, situación que alcanza al 31 % de
las personas empleadas en el hogar son de menor cuantía que la las mujeres salariadas. 46
del resto de trabajadores, pues no siempre es posible aplicar el En cuanto a las jornadas laborales de los trabajadores domés-
salario mínimo que dictamina el sistema laboral de los países y ticos, sólo hay datos aproximados que señalan que tienden a ser
tiende a ejercer un efecto positivo para el empleo de la mujer en
42 Véase Cepal et al., Trabajo decente e igualdad de género, cit., p. 61.
. 43 Véase OIT, Domestic Workers Across the World: Global and regional statis-
8 de enero de 2016 en Finlandia. Véase OIT, Ratifications ofC189 - Domestic tlCS and the extent of legal protection, cit., p_ 67.
Workers Convention, Ginebra, 2011, OIT [2014]. Disponible en: [http:// . 44 Véase Cepal, op. cit., y OIT, Preguntas y respuestas sobre el trabajo forzoso,
[Link]/dynlnormlexlen/f?p=1000: 1[Link]NO: 11300:P11300_INS- Gmebra, OIT, 2012_ Disponible en: [[Link]
TRUMENT_ID:2551460]. Visitado ellO de septiembre de 2014. newsroornlnews!WCMS_182014/lang--es/[Link]]_ Revisado el 15 de
41 Sobre las condiciones laborales y los derechos nacionales específicos septiembre de 2014.
de los trabajadores domésticos en América Latina, véase el Cuadro 4 de la 45 Cepal et al., op_ cit., p. 43.

OIT en: OIT, Panorama Laboral 2012, cit., pp. 67-69. 46 Ibid., pp. 43-44.
2 Derechos humanos instituyentes 2
excesivas. Por "'~"HOJHJ,
en
en 40 a la semana, lo cual hace suponer que , cuyos
muchas de ellas tienen jornadas muy largas": encontramos así con y con esperanza de ~""'O,,~~
casos de promedios de horas semanales muy elevados en El Salva- las envían o "donan" a una familia para que se de
dor (52.5 horas), Perú (46 horas), Paraguay (44. 9 horas) y Colom- su cuidado y educación a cambio del apoyo en las tareas domés-
bia (43.9 horas), mientras en Brasil, Chile, Costa Rica, Ecuador, ticas, mas con frecuencia "se transforman en trabajadoras infan-
México, Panamá y Venezuela los [Link] van entre 3 y domésticas sin oportunidades de y de una infancia y
horas, y sólo en Argentina el promedio medio fue 24.4 horas se- adolescencia sanas" o sufren acoso moral y sexual y malos tra-
manales de trabajo.47 toS".49
caso no invisibilidad seria el de las mujeres rurales y
las trabajadoras agrícolas, que "padecen de la invisibilidad
Condiciones que favorecen invisibilización su trabajo, lo que exacerba la precariedad de las condiciones labo-
rales", considerando que ellas constituyen "trabajadoras secunda-
El trabajo doméstico al tener circunscrito su desempeño al es- rias cuya función es, en última instancia, complementar los ingre-
pacio familiar o en casas particulares, lleva implícitas una serie de sos del hogar o se las hace invisibles como trabajadoras familiares
situaciones que favorecen el que quede invisibilizado. Una de no remuneradas o productoras para autoconsumo".50
ellas lo sitúa en la esfera del empleo informal, pues no siempre
queda registrado ni tiene contrato alguno que lo formalice. Por
ejemplo, en el caso de España, entre las empleadas domésticas Situaciones de aZS'cn'm¡ma~CUjln de migrantes internos e
extranjeras hay tasas más altas de trabajo sin los permisos de regu- internacionales
larización, lo que impide que tengan contratos laborales, incre-
mentándose las precarias condiciones laborales y las trabajadoras En el día a día de las personas que trabajan en empleos do-
se ven expuestas a situaciones de "inestabilidad laboral, bajos in- mésticos hay situaciones cargadas de discriminación racial o ét-
gresos, ausencia de beneficios sociales, marginalización, jornadas nica, de género y de condición social y de clase -por nombrar
laborales intensificadas que determinan agotamiento y aislamien- sólo algunas de ellas-, pues "las discriminaciones de género y
to social, y escasas oportunidades para la formación y la capacita- étnicorraciales interactúan entre sí y se potencian, generando
ción en sus puestos de trabajo".48 estructuras de exclusión social que inciden fuertemente en los
Otro caso son las situaciones encubiertas o no visibilizadas de patrones de inserción laboral y en la pobreza".51 Estas situacio-
trabajo doméstico, como las que plantean las niñas y jóvenes que

49 OIT, 100tIJ ¡LO annual C071ference decides to b7'iJzg an estimated 53 to 100


47 OIT,Preguntas y respuestas sobre el trabajo forzoso, cit., p. 63. million domestic workers worldwide under tIJe realm oflabour standards, Ginebra,
48 Véase E. Briones, A. Agudelo, M. J. López, C. Vives, F. Ballester y E. OIT, 2011, p. 2. Disponible en [[Link]
Ronda, "Percepción de las trabajadoras inmigrantes del servicio doméstico 1OOthSession/media -centre/press-releasesIWCMS _157 8911lang--enlin-
sobre los efectos de la regulación del sector en España", Gaceta Sanitaria 2, [Link]). Visitado el15 de septiembre de 2014.
vol. 28 (2013), pp. 109-115. Disponible en: [[Link] 50 Cepal et al., cit., p. 70.
ta.2013.06.011). S! ¡bid., p. 76.
258 Derechos humanos instituyentes 2
nes son motivadas por el hecho de que no son personas origina-
esa o ese es son
otras ciudades del mismo o bien proceden
extranjero. Como mencionamos en otro texto,52 este tipo si-
tuaciones de rechazo hacia quien es considerado "diferente" ex- Como ejemplo estas formas de discriminación, referiremos
plicita además un racismo (mezcla de uno larvado de raíces pro- lo que Llaja señala sobre Lima,5s donde es común que, por prejui-
fundas con otro renovado y contemporáneo) que construye la cio y estereotipo, las empleadoras atribuyan a las "trabajadoras
experiencia de comunicación con la persona foránea como si se del hogar una serie de características estereotipadas que justifica-
tratase de un problema o la fuente de las dificultades que atravie- rían la restricción sus derechos: son sucias, cochinas, torpes,
sa esa sociedad. ladronas, ignorantes, etc.", desarrollándose conductas y medidas
En las sociedades latinoamericanas, los trabajadores domés- encaminadas a "revertir estas supuestas características". Así, "se
ticos con rasgos indígenas y/o afrodescendientes son los que las higieniza al darles un mandil blanco, y se evita que contami-
mayormente padecen un tipo de discriminación normalizada y nen a la familia al restringirles espacios cotidianos como la mesa,
cotidiana que muchas veces es sutil y camuflada de actitudes el baño o el ingreso a la piscina y/o playas privadas",56 existiendo
paternalistas, antes que de agresión directa. Una situación si- incluso una playa privada limeña donde "se exhibe un cartel que
milar se da en España con las trabajadoras domésticas que pro- señala 'Prohibido que entren al mar perros y empleadas domésti-
ceden de países considerados "pobres" o "subdesarrollados", cas"'. Refiere además que esta forma de menosprecio se "repro-
pues sus empleadores utilizan hacia ellas determinadas formas duce escalonadamente, pues se suele encontrar a trabajadoras
de comunicación que les marcan el espacio y las ubican como domésticas de familias acomodadas que tienen a su servicio a
inferiores, como por ejemplo, cuando exclusivamente usan con
ellas para nombrarlas término "inmigrante" en sentido peyora-
tivo. 53 Desde estos parámetros, la relación que establece una 54 Colectivo loé, Mujer, inmigración y trabajo, Madrid, Instituto de Ma-

yores y Servicios Sociales (Imserso) - Ministerio de Trabajo y Asuntos Socia-


parte importante de las personas autóctonas de las sociedades
les, 2001, p. 17.
iberoamericanas tiende a generarse desde prejuicios y estereo- 55 Lima puede ser considerada como una "sociedad post colonial, en
tipos, que conllevan situaciones nada respetuosas y más bien de la que se ha sufrido un despojo étnico o deculturación impuesta (o auto
tipo ofensivo y agresivo, generando violencia y conflicto en lu- impuesta) que ha creado situaciones de auto negación en todos sus secto-
gar de encuentro y convivencia. Así, la forma en que se estable- res sociales", por lo que "es muy difícil encontrar personas que se auto de-
cen las interacciones sociales entre empleadoras y trabajadoras finan indígenas y resulta común que el calificativo 'cholo' o 'chola' sea
utilizado para despreciar a quienes tienen rasgos indígenas, característica
domésticas resultan cargadas de conductas que son expresiones
que es compartida por casi totalidad de peruanos y peruanas". Véase J.
de este racismo y de las propias estructuras de exclusión y des- Llaja, "Se necesita empleada. Se ofrece baja remuneración, 14 horas dia-
igualdad que predominan en la sociedad; o, como señala el Co- rias de trabajo y sin salida los fines de semana. La situación de las Traba-
jadoras de Hogar en Lima" en Revista Aportes Andinos 9 (2004), p. 7. Dis-
ponible en: [[Link] Visitado el 15 de septiembre
52 Véase P. Cruz Zúfuga, "Inmigración y discriminación: el abordaje de de 2014.
la víctima por el Estado y las instituciones internacionales", en P. Borges 56 Por comunicaciones personales sabemos que en algunas ciudades de
(coord.), Tráfico de pessoas para explorafiio sexual: prostitui\;ao e trabalho se- Colombia y Brasil la clase alta tiene como costumbre que sus empleadas
xual escravo, NETPDH, Sao Paulo, Cultura Académica Editora, 2013. domésticas se vistan con ropa blanca, y que dispongan de sitios reservados en
53 Ibid. la casa o en los condominios para circular. Ibid., p. 3.
Derechos humanos 261
en sus casas, a que terminan tra-

~U~H•• a", así como


ción que les por sí mismas enfrentar situaciones
MODO DE PROPUESTA DE explotación que viven cotidianamente, pues dado el grado de
DESDE UNA trabajo informal que tiene el sector, el aparataje institucional sirve
poco y resulta
Tras el panorama prece- En cuarto lugar, desde una más ampliada
dente, donde se muestran situaciones discriminación, chos la necesidad de que las
exclusión, abuso y explotación que en ocasiones llegar a los Estados desarrollen acciones para enfrentar en
asimilarse a las forzado o en \.-VHU"\.-j"VjL~" tiva la explotación y que se en la
análogas a la esclavitud, a continuación propondremos algunos bajo doméstico, dejando lado actuales marcos predominan-
mecanismos que, en nuestra opinión, pueden contribuir a trans- temente punitivos y de control de los flujos migratorios, y en
formar las situaciones de opresión descritas. búsqueda, además, de una mayor implicación y protagonismo
En primer lugar, plantear el uso de una visión más ampliada de la sociedad civil en un contexto de retroceso de derechos y con-
derechos humanos 58 que sirva para que las instituciones, pero so- quistas laborales, así como de exclusión y desigualdades crecientes.
bre todo las propias personas, aborden algunas de las posibles En quinto lugar, incentivar redes de cooperación entre di-
causas que tienden a ser caldo cultivo para producir, promo- versas entidades y actores individuales y colectivos sector del
cionar y consolidar situaciones de explotación y desigualdad de trabajo doméstico, para encontrar maneras de conectarse e inter-
las personas que se emplean como trabajadoras domésticas. Se cambiar experiencias, así como involucrar a trabajadores y orga-
podría así enfrentar la dinámica excluyente y de desigualdad que nizaciones de otros sectores económicos, con el objetivo de gene-
subyace en las relaciones que se construyen en el marco del traba- rar procesos de aprendizaje colectivos que además contribuyan a
jo doméstico. revalorizar el trabajo que se realiza en el espacio doméstico, que a
Por esta razón, en segundo lugar, hay que animar a que la so- largo plazo tienda a la "reorganización social de los cuidados".
ciedad en su conjunto cree mecanismos multiescalares para trans- Finalmente, de manera estratégica hay que recuperar un con-
formar la socialización de comportamientos y hábitos cotidianos cepto de trabajo vivo más amplio, rico y complejo que el domina-
normalizados en los que predomina el tratamiento del semejante do, precarizado y controlado por el capital, en el que el ser huma-
(la empleadora y la empleada doméstica) como un objeto o ni si- no sea realmente el centro y no un simple complemento.
quiera como tal, al ningunear, silenciar, ocultar e invisibilizar Asimismo, hay que reivindicar un criterio emancipador de dere-
aquellos sufrimientos que son fruto de las injusticias producidas cho al trabajo como condición para el ejercicio de la libertad de
por esos comportamientos y costumbres. todos sin excepciones, para así poder ganar en auto estima, empo-
En tercer lugar, sugerir un mayor compromiso por parte de las deramos y poder significar y resignificar nuestras propias realida-
entidades públicas y también por las ONGS, para que lideren pro- des sin subordinaciones ni dependencias a la racionalidad instru-
mental, crematística y sacrificial del capitalismo. El referente
57 Ibid., p. 4. humano, el reconocimiento de su dignidad y una apuesta clara,
58 Véase D. Sánchez Rubio, Encantos e desencantos dos Direitos Humanos, comprometida y valiente a favor de su prioridad se hacen necesa-
Porto Alegre, Livraria do Abdvogado Editora, 2014. rias para que toda producción humana no produzca una jerarquía
Derechos humanos 1o/1Cl'It1.I"P'I'.,tp,

~'-CJ.'-L~J'_U e que inferioriza y a quienes son


sujetos De que se
trata es de construir sociedades en que de
esté en función de los seres humanos y no que el trabajO, en sus
distintas expresiones, y los seres humanos estén en función del
capital.

INTRODUCCIÓN: CIUDADANÍA, UNIVERSALIDAD


y BIPOLARIDAD OCCIDENTAL

Con el propósito y la intención de llamar la atención al lector


y como un recurso provocador -que puede ser exagerado-, nos
gustaría iniciar este trabajo con dos ejemplos, uno ficticio y otro
salido de la vida real, para -metafóricamente- introducirnos en
el tema de la inmigración irregular y su relación con los derechos
humanos.
En una de las escenas de la película Guerra Mundial Z, dirigida
en 2013 por Marc Forster, protagonizada por Brad Pitt e inspira-
da en la novela escrita por Max Brooks, nos encontramos en Is-
rael con una Jerusalén fortificada y amurallada que se protege
frente a la invasión de una horda de zombies. Un virus misterioso
se ha extendido por todo el planeta y toda la humanidad se en-
cuentra en peligro de ser contagiada y convertida en muertos vi-
vientes.
También, recientemente, en distintos medios de comunica-
ción españoles hemos podido ver varias escenas de televisión y
fotografías de la prensa escrita con las que se nos muestran en las
ciudades autónomas de Ceuta y Melilla, blindadas con cercas y
vallas de alambres y custodiadas policialmente, el drama de mu-
chos seres humanos inmigrantes africanos que, desesperados, in-
tentan pasar la frontera huyendo de una existencia dramática y
trágica en sus países de origen, con la esperanza de encontrar una
vida mejor y más digna en suelo europeo.
Lo más curioso de todo es la similitud que hay visual y, a veces,
simbólicamente entre las imágenes de la película Guerra Mundial
Z con una Jerusalén blindada y rodeada de millones de zombis, y
Derechos hunzanos znstltjUW'n

y
que intentan
lUl!1d'Ud" con polidas aun- etc., nos tratamos con
que a africanos no se les trata como muertos vivientes que hay sin escrúpulos,
que matar, tampoco se le considera, por parte de las instituciones rebajándonos en humanidad
y los gobiernos españoles y europeos, como humanos con dere- El caso es que con el tema la migración se pone a prueba la
chos y dignidades universales que hay que respetar. que los seres humanos tenemos para ser
l..-áUá'dUldU y,
pese a que esté claro que negro no manera estar dispuestos a tratar a nuestros semejantes
vienen a comernos, simbólicamente se genera la idea de que son con dignidad. Pero y tal como se desarrollan
una multitud de ejércitos invasores bárbaros cuya presencia en los acontecimientos, con la inmigración se nos presenta una
territorio civilizado nos pone en peligro, y hace más difíciles paradojas del discurso universalista derechos
nuestras vidas, principalmente, en situaciones de crisis. Por eso asentado en un plano teórico, y discursivo maravilloso
hay que rechazarlos, incluso criminalizándolos, y por ello hay que de inclusiones abstractas, pero basado en un contexto práctico, de
limitar y vulnerar sus derechos por razones "más que justificadas" convivencia y relacional abyecto exclusiones concretas cimen-
económicas, de soberanía territorial y de control de fronteras. tadas en sociabilidades desiguales y discriminaciones raciales, et-
N o se trata de un problema localizado en España. Es un pro- noculturales, sexuales, de género, clasistas y etarias. Cada día
blema interno de muchos Estados y regiones -como es el caso comprobamos cómo Occidente y sus ideales de dignidad humana
de Brasil y otros países de América Latina-, pero también un se mueven enfermizamente en una bipolaridad psicológica, epis-
problema que afecta a todo el planeta y al tipo de estructura estra- temológica, y también cultural y práctica.
tificada de dividir y coordinar socialmente no sólo el trabajo, sino En concreto, el fenómeno de la migración en la era de las glo-
el hacer, el poder, el ser y saber humanos muy condicionados por balizaciones y con respecto a los Estados constitucionales de de-
el sistema capitalista tanto en su versión central como en su ver- recho y su concepto de "ciudadanía", nos ubica en el centro neu-
sión periférica y dependiente. Ni los migrantes subsaharianos, ni rálgico de la hipocresía, la falsedad, la paradoja, las contradicciones
los refugiados sirios, ni los inmigrantes calificados de irregulares y el doble rasero que los países occidentales manifiestan en su
en general son zombis, ni tampoco los demás seres humanos. forma de entender los derechos humanos. Asimismo, esta ambi-
Pero lo que nos diferencia como especie animal y racional de los güedad estratégica nos alerta sobre cómo se incurre en una bipo-
muertos vivientes es no únicamente que nosotros pensamos y laridad endémica que se mueve por dos sendas o caminos: por un
ellos no poseen esa capacidad, sino también que, mientras noso- lado, nos permite respetar y reconocer los derechos de todo ser
tros no respetamos nuestras vidas, ellos sí respetan las suyas, pues humano en unos casos y, por ello, presumir alegremente que so-
los zombis suelen tolerarse entre sí y no se comen, ni se matan los mos ejemplo de universalidad, civilización, progreso y esperanza
unos a los otros -y si se da el caso de que esto ocurra, es porque para la humanidad y, simultáneamente y por otro lado, tal como
quizá se hayan humanizado demasiado-o Ya lo destaqué en el ya se señaló, justificar el incumplimiento de los derechos en otros
capítulo cuarto. En cambio, entre nosotros, los humanos y huma- casos o, ignorar y desconocer la existencia de otros derechos y nin-
nas, sí nos matamos y nos asesinamos, además de tener la cualidad guneados cuando afectan a determinados colectivos que son pres-
saber hacernos la vida imposible de múltiples modos, al infe- cindibles incluso, por razones de Estado, seguridad, fuerza mayor,
riorizarnos y negarnos permanentemente la capacidad de ser su- por razones de sostenibilidad económica, por motivos sexuales o por
jetos que significan la realidad diferenciadamente en condiciones criterios de desarrollo o de competitividad establecidos por el S1S-
Derechos humanos znl'tlt:WiJI'nt,p¡ La 1'YH>1Wo/flf'1n'l1 y la trata

tema económico y mercantil de nuestras 0V'_',""U«'-',,0 san en torno a tres hipótesis que, ..>U,HU<"",«,,«, y posterior-
talistas. Lo se y se condiciona en '-V',l""UIC-l mente, vamos a conectar con
son que poseen cualidades de ser adjetivados, que nos permitan ese rostro )amco y
ficados y nominados como seres humanos y quiénes no poseen ra occidental en materia de derechos humanos y,
esa cualidad. No es sólo un problema de abismo y separación en- poder algunas propuestas y medidas de y garantías
tre la teoría y la práctica, sino también de limitación y estrechez multiescalares con las que enfrentar diversos procesos de vulnera-
epistemológica y conceptual que en unos casos permite el reco- bilidad humana que se acentúan con los casos trabajo esclavo
nocimiento y en otros casos el no reconocimiento la dignidad en sus diversas versiones, la explotación laboral y la (mal)trata de
sociohistóricamente construida. personas.
En este sentido, se trata de una bipolaridad dicotómica, dua- Primeramente, vamos a señalar las tres hipótesis, para después
lista y excluyente que también se manifiesta en un plano más teó- detenernos en cada una de ellas:
rico e iusfilosófico, como sucede, por ejemplo, entre los princi-
pios de legalidad y de justicia. Cuando interesa o conviene, bajo a) La primera parte de la idea de que la manera como los Es-
el marco de la legalidad se justifican injusticias como sucede siste- tados occidentales, que son destinatarios de la inmigración
máticamente en Europa y Estados Unidos con el tema de los de- irregular y precaria, gestionan y administran la entrada de
rechos laborales, con el ya mencionado caso de la inmigración o las personas migrantes, es una expresión acentuada de la ya
en los casos en los que se defiende una concepción absoluta de existente estructura desigual y asimétrica que en el ámbito
propiedad privada acumulativa y concentrada que está por enci- interno se da dentro de las mismas sociedades nacionales
ma de las condiciones de existencia de las personas; y cuando la receptoras. Es decir, la migración no es un problema exclu-
legalidad es un obstáculo, la fuerza compulsiva de los hechos es sivo de cómo se aborda la alteridad entre un "nosotros" for-
un consuelo o legitima cualquier sacrificio de vidas humanas o de mado por ciudadanos y ciudadanas de un mismo Estado, y
derechos declarados y/o dignos de ser reconocidos como univer- un "ellos" representado por los extranjeros inmigrantes,
sales porque son más prioritarios los intereses de unos pocos.! sino también de un problema que ya existe al interior de los
Estados constitucionales, entre sus mismos ciudadanos, y
que gira en torno al modo jerarquizado y desigual en el que
TRES HIPÓTESIS DE TRABAJO SOBRE UNA ESTRUCTURA se desarrolla la convivencia humana y se entiende la alteri-
SOCIAL DESIGUAL Y ASIMÉTRICA PREVIA dad intraculturalmente y al interior de las fronteras, entre la
misma ciudadanía que pertenece a las sociedades y los Esta-
En este trabajo intentaremos exponer tres problemas relacio- dos capitalistas.
nados con los contextos migratorios precarizados, que se expre- b) La segunda hipótesis es complementaria a la primera y alu-
de al hecho más particular de que los casos de la trata de
personas con fines de trabajo esclavo o de formas de trabajo
1 Sobre los límites del concepto ciudadanía con respecto de los derechos
análogas a la esclavitud, la explotación laboral y la prostitu-
humanos, los derechos fundamentales y el concepto justicia, véase J, De Lu-
ción -que es consecuencia del tráfico de personas con fines
cas, "¿Ciudadanía para los inmigrantes después del Tratado Constitucional
de la VE?" en F. Checa y Olmos (ed,), La inmigración en la calle, Comunicación sexuales-, no son situaciones excepcionales y distanciadas,
y disczwsos políticos sobre el fenómeno migratorio, Barcelona, Icaria, 2008, y L. ajenas a la dinámica del sistema capitalista, sino más bien
Villoro, "Sobre el principio de la injusticia: la exclusión" en Isegoría 22 (2000). son consecuencias de su lógica de funcionamiento lucrativa
268 Derechos humanos La y la trata 269
tres

que
y más
humanos en contextos convivenciales cotidianos y Por ello, que análisis normas
diarios. En otras palabras, tanto trata de personas como los mecanismos de garantía y las políticas públicas y estatales de
el trabajo esclavo y la prostitución por ambos, son las sensibilización, concientización, atención,
últimas estaciones de un ción y sanción sobre la trata el
a ellos, es decir, las últimas paradas I..-U"LH:"UUH con la prostitución deben ser I..-UJllll-'[Link]

a la producción de condiciones de percepción y el tanto de tipos


co de personas con por unos raÍ- que en el imaginario les y a es-
les que tienen otras estaciones previas que sirven de sostén tos comportamientos viola torios de derechos y dignidades, como
y preparan el camino para llegar a esos dos destinos finales de la sociabilidad y las relaciones humanas que les sirve sustra-
trágicos. to y que normalmente no aparecen en situaciones de excepciona-
c) La tercera hipótesis guarda relación con el concepto general lidad, sino que se desarrollan en nuestro cotidiano desde dinámi-
de "derechos humanos" que institucional y oficialmente se cas de dominación, marginación y discriminación previamente
usa y se utiliza para enfrentar no sólo la trata de personas, la normalizadas, y que son fuente incitadora de esclavitudes, prosti-
prostitución y el trabajo esclavo, sino también la migración tuciones forzadas y de (mal)trato y tráfico forzado de personas. 2
irregular y cualquier tipo de violación los mismos. Bási- Por estas razones nos detendremos en describir de qué mane-
camente, ahí donde existe sensibilidad de protección de los ra las racionalidades económica y mercantil propias de nuestras
derechos humanos, se suele hacer desde un concepto muy sociedades, junto con la cultura patriarcal, contribuyen a limitar
reducido y estrecho que no posee capacidad de potenciar el reconocimiento de los derechos de los migrantes, pero también
una sensibilidad que transforme y ataque de manera radical a dificultar la lucha contra el trabajo esclavo y la prostitución for-
esa estructura desigual y asimétrica generalizada en lo ra- zada como dos expresiones de la trata de personas. Asimismo,
cial, lo sexual, lo genérico, lo etario y socio-material y de daremos algunas explicaciones de por qué nuestra espiritualidad
clase. económica, científica y machista también participa en consolidar

En los dos próximos apartados vamos a dar algunas de las ra-


2 Como ejemplo del esfuerzo interdisciplinario para investigar la trata,
zones y causas de la primera y la segunda hipótesis planteadas, resulta admirable, meritorio y loable el trabajo que desde hace ya varios años
señalando previamente algunas dimensiones de la trata de perso- realiza el Grupo de Pesquisa Trabalho Escravo Contemporáneo (GPTEC). En
nas, el trabajo esclavo y la prostitución en contextos migratorios. R. Rezende Figueira, A. Antunes Prado y E. Maria Galvao (coords.), Pri-
El último apartado se centrará en la tercera hipótesis relacionada vafao de liberdade ou atentado adignidade: escravidiío contempol'anea, Rio de Ja-
neiro, Mauad Editora, 2013 se encuentran algunos de sus más recientes es-
con los derechos humanos. Como trasfondo de los tres apartados
tudios. Asimismo, es importante mencionar: Ch. V Nogueira, M. Novaes y
y de todo el artículo, se intentarán plantear algunas de las posibles R. Bignami (coords.), 1i'áfico de pessoas. Reftexoes para a compreensiío do trabalho
causas que tienden a ser caldo de cultivo para producir, promocio- escravo contemporáneo, Sao Paulo, Paulinas, 2014, y P. Cruz y N. Cordero
nar y consolidar la trata de personas relacionada con el trabajo (eds.), Análisis, retos y propuestas en torno a la trata de personas, Sevilla, Aconca-
esclavo con fines sexuales y la prostitución. Normalmente, estas gua, 2014.
Derechos humanos instituyentes La Z727nlOral:¡Ón la trata de personas 271
la existencia de estas tres figuras tan perversas de inferiorización
seres personas que o
de transformación, propondremos una estrategia zadas por intereses de terceras personas.
multiescalar y que actúe en varios niveles. Para la trata Aunque se han dado avances gracias a los esfuerzos desplega-
de personas y el trabajo esclavo exige mudanzas y cambios radica- dos por instituciones de distintos países, resulta todavía complica-
les en el ámbito personal y colectivo, político, económico y cultu- do disponer de estadísticas detalladas que permitan dimensionar el
ral. No basta con un simple abordaje normativo o con un apoyo alcance de la trata de personas al ser una actividad clandestina
emergente a las víctimas. su carácter precisa dificil investigación y constante cambio. s Los datos señalan, no
acciones en red, de cooperación interinstitucional y la adopción obstante, que la trata personas en su mayor parte tiene como fin
de metodologías que tengan en consideración la complejidad de la explotación sexual o prostitución de las personas y, en menor
los factores involucrados. 3 Como un ejemplo integral de esas fac- medida, el trabajo forzado o forzoso, la servidumbre, el matrimo-
tibles acciones emancipadoras en red, mostramos la opción de nio forzado, la mendicidad y la extracción de órganos. La trata con
articular una política pública y social que, simultáneamente, fines de explotación sexual es la que se estima presenta mayor can-
fienda los derechos laborales de las mujeres prostitutas pero en- tidad de casos (79% en 2009) seguida por la explotación laboral. 6
frentando, a la vez, las causas que residen en el poder patriarcal, En cuanto al perfil de las víctimas según sexo, edad y origen, rea-
que apoyado en parte por la racionalidad económica y la científi- lizado por UNODC con base en el análisis de 132 países, se indica
ca, son realmente los que significan la trata de personas, la prosti- que si bien el mayor porcentaje de víctimas son mujeres -entre
tución y el trabajo esclavo, sacando provecho de ellos de diversas 2007 y 2010 representaron e155% ye160% de víctimas detectadas
maneras. Este ejemplo circunscrito sobre la prostitución puede, a nivel mundial, respectivamente-,7 la trata de personas incluye
de forma análoga y ponderada, proyectarse sobre otros proble-
mas relacionados con el trabajo esclavo y la (mal)trata de perso- 5 Véase Anti-Slavery International (ASI), El vínculo entre migración y trata:
nas. Pero vayamos por partes. la lucha contra la trata mediante la protección de los derechos humanos de los migran-
tes, Londres, Anti-Slavery International, 2003; ACCEM, APRAMP, Rescate y Wo-
men's Link, Guía básica para la identificación, derivación y protección de las personas
víctimas de trata con fines de explotación (La Red Española contra la Trata de Perso-
ALGUNAS DIMENSIONES DE LA TRATA DE PERSONAS, EL nas), 2008, disponible en: [[Link] ~a_ba­
TRABAJO ESCLAVO Y LA PROSTITUCIÓN EN CONTEXTOS sica_para_identificacion_y_derivacion_de_victimas-[Link]] (fecha de consulta:
MIGRATORIOS 10 de julio de 2013), y A. Jordan, "La esclavitud, el trabajo forzado, la servi-
dumbre por deudas y la trata de personas: de la confusión conceptual a [la
búsqueda] de soluciones acertadas" en Documento de Discusión 2, Program on
La pervivencia de la trata de personas, del trabajo esclavo y la Human Trafficking and Forced Labor - Center for Human Rights and Hu-
prostitución constituyen evidencias de que en el siglo XXI todavía manitarian Law - American U niversity Washington College of Law, 2O11.
se continúa "produciendo la explotación y utilización de las per- 6 UNODC - Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito,

sonas como negocio"4 y de que aún persisten dominaciones sobre Manual para la lucha contra la trata de personas, Nueva York, Organización de
las Naciones Unidas, 2009. Disponible en: [[Link]
fficking_toolkit_Spanish.pdf]. Fecha de consulta: 10 de diciembre de 2013.
3 X. Plassat, "Onde está o teu irmao" en C. V Nogueira et al., cit., pp. 7 UNODC, Global report on Trafficking in persons 2012, Viena, United Na-

65-88. tions Office on Drugs and Crime, 2012. Disponible en: [[Link]
4 Véase N. Cordero, P. Cruz y N. Solórzano (coords.), Trata de personas, org/ documents/ data -and -analysis/glotip/Trafficking_in_Persons_2 O12_
dignidad y derechos humanos, Sevilla, Arcibel, 2012, p. 17. [Link]]. Fecha de consulta: 10 de diciembre de 2013.
2

niñas. 8

Por regiones y una '-'AIJ~'JL<''-íVH sexual", II


diferencia en los casos trata detectados. Según datos generales, esa de la explotación sexual al no
los países ubicados en África, Oriente Asia meridional, en ella. Esta limitación viene dada
Asia oriental y el Pacífico presentan más casos de trabajo forzoso cuando "los estados HH"HHJ~
en tanto que son más numerosos la dentro
en países de América, y Asia más como la misma nacional-es como una cuestión
UNODC reconocía en sus informes de 2009 y 2012, esta predomi- la discreción Estados-", y no
nancia de casos podría deberse a un sesgo estadístico ya que asentada sobre enfoque tiene el efecto más
estadística podría estar viciada, pues los países detec- contra la trata de personas" en esta
tan más víctimas que los de cualquier otra región, por que es países tienen posturas muy diferentes acerca la prostitución
12
posible que en las cifras totales queden reflejadas de forma des- en su legislación. Esta falta de política común repercute y tiene
proporcionada las modalidades de explotación que impera en Eu- un gran impacto a la hora de garantizar los derechos de las/os
ropa".9 De todas maneras, se estima que a nivel mundial en los profesionales del sexo (prostitutas, personas trans y travestis) que
últimos años hay un incremento de los sucesos de trabajo forzoso resultan víctimas al verse envueltos en situaciones de trata. La
(en el periodo 2007-2010 alcanzó 36%) por las mejoras introdu- protección que podría brindarse a estas personas se ve sujeta así
cidas en la legislación por diversos países aunque esta visibiliza- a la discusión sobre la participación voluntaria en la prostitu-
ción aún no consigue darse en las otras formas de la trata de per- ción, lo cual, como señala Mendo¡;a,13 puede acarrear la crimi-
sonas que incluyen "la mendicidad, el matrimonio forzado, la nalización y el silenciamiento de los grupos que luchan por el
adopción ilegal, la participación en combate armado y la comi- reconocimiento del trabajo sexual, además de que resulta muy
sión de delitos (normalmente delitos menores o delincuencia ca-
llejera)", cuyos casos representan en conjunto porcentajes bastan- 11 Organización de las Naciones Unidas (ONU), Protocolo para prevenir,
te bajos, pues en 2010 constituyeron el 6% del total de hechos reprimir y sancionar la trata de personas, especialmente mujeres y niños,
registrados en el mundo. 10 2000, p. 2. Disponible en: [[Link]
tions/dcatoc/finaLdocuments_2/convention_ % [Link]]. Fecha de
consulta: 5 de junio, 2013.
8 Resumidamente, conviene indicar que entre 2003 y 2006 el 59% de 12 Véase UNODC, "Human Trafficking FAQs", 2014. Disponible en:
víctimas de la trata de personas eran mujeres; 17% niñas, 14% hombres y [[Link]/unodclen/[Link]]. Consultado el
10% niños (UNODC, 2009). Entre 2003 y 2006 el 20% de las víctimas fueron 10 de febrero de 2014. En este documento se señala que: "la gama de po-
niños y niñas, porcentaje que se incrementó a 27% para el periodo 2007- líticas nacionales incluyen la prohibición completa y la criminalización de
2010; estimándose que las niñas llegaron a representar entre el 15% y el las prostitutas y los clientes, la despenalización combinada con la regula-
20% del total de víctimas detectadas en 2007 -2010 (UNODC, 2012, p. 10). Ese ción y la despenalización combinada con la mera tolerancia, hasta la lega-
informe contiene además las descripciones y datos detallados sobre el perfil lización".
de los autores y las víctimas de trata, así como los rasgos y las características 13 Véase T. Selvati Nobre Mendo<;:a, "Trabalho aou tráfico? As normas

de este delito en distintas regiones (ibid.). do Direito Internacional e do Direito Interno como instrumentos de crimi-
9 Ibid. naliza<;:ao de profissionais do sexo", en P. C. Correa Borges (coord.), Tráfico
10 Ibid. de pessoas para explorafiio sexual: P7'ostitztifiio e trabalho sexual escravo, cit., p. 238.
Derechos humanos

la separación y el encuadramiento legal entre la


U'-'JL>'-<,ua Todos los aspectos un resu-
ción y el trata personas. men que personas un
Finalmente, así sea en forma breve, conviene no de men- abordaje y enfrentamiento, y que un
cionar la relación que existe entre migración y trata, porque en gran reto para los Estados, las organizaciones internacionales,
ocasiones los procesos migratorios internos e internacionales ONGS, así como la sociedad en general.
pueden generan situaciones de vulnerabilidad en las cuales las
personas migrantes pueden llegar a ser víctimas de la trata. 14
Como indica Anti-Slavery International (ASI), inmensa mayo- ~'Junn"" CAUSAS DE LA ESTRUCTURAL
ría de las víctimas de la trata son trabajadores migrantes" que DESIGUAL PREVIA: SOUZERANIAS E INTERSECCIONALIDAD DE
buscan empleo para así escapar de la pobreza y mejorar sus con- LAS OPRESIONES
diciones de vida y la de sus familias, y no resulta una coincidencia
que "el auge de la trata haya tenido lugar durante un periodo en Una vez que hemos dado algunos datos estadísticos y descrip-
el que la demanda de trabajadores migrantes ha aumentado, de- tivos que nos muestran la conexión y el vínculo entre estas expre-
manda que no ha sido adecuadamente reconocida ni facilitada": siones de violación de derechos, a continuación pasaremos a un
existe así una conexión entre la ausencia de oportunidades de una plano más filosófico, epistemológico y valorativo. Nos detendre-
migración regular para conseguir empleo y las condiciones de su- mos a profundizar en aquellas dimensiones de la trata de personas
pervivencia en las que muchas veces viven las personas migrantes, con fines sexuales definida genéricamente en el artículo 3 del
circunstancias que contribuyen a que las personas se encuentren Protocolo de Palermo (ONU, 2000), que están detrás y sirven de
muchas veces con muy pocas alternativas y se vean abocadas a soporte a esa cultura extendida que favorece, tolera y mantiene la
"valerse de traficantes o de tratantes para acceder a dichos em- esclavitud de personas en general y en todas sus dimensiones, y en
pleos".15 Mas como ASI señala también, en muchos casos "tanto particular la esclavitud sexual, asociando esta expresión de trabajo
[a] los migrantes regulares como los irregulares se les somete a la execrable y vejatorio con la realidad de lo que significa la prosti-
trata, al trabajo forzado y a otras formas graves de explotación y tución.
discriminación" .16 Los diversos elementos que queremos destacar y que están
muy interrelacionados y se refuerzan mutuamente, afectan y alu-
14 Las dinámicas de trata de personas son múltiples y no sólo se dan en den al modo de entender e interpretar el mundo que tiene Occi-
los procesos migratorios que implican el cruce de fronteras, sino que ocu- dente, de relacionarse con el otro y con la naturaleza, a la forma
rren también dentro de un mismo país: aunque la mayor parte de víctimas como enfrenta sus entornos tanto relacional como epistémica-
son trasladadas fuera de sus países, se estima que la trata a nivel nacional
representó más del 25% del total de víctimas detectadas en todo el mundo,
mente, en su versión más perversa y negativa, que es aquella co-
estimándose que del 19% de casos registrados en 2007, se incrementó a 31 % lonial e imperial. Guarda relación con las dos primeras hipótesis
en 2010. Véase UNODC, cit., 2012, p. 13. que planteamos anteriormente: la trata de personas, el trabajo
15 Véase Anti-Slavery International (ASI), El vínculo entre migración y tra- esclavo y la prostitución no son meros casos o situaciones extre-
ta: la lucha contra la trata mediante la protección de los derechos humanos de los mas y excepcionales, sino consecuencia de un sistema cuya lógica
migrantes, cit., p. 3.
16 Ibid., p. 24. Véase también P. Cruz Zúñiga, "Inmigración y discrimi-

nación: el abordaje de la víctima por el Estado y las instituciones internacio- CGAA. de Andalucía, Murcia y Valencia", en F. J. García Castaño y N.
nales", cit.; P. Cruz, R Medina y J. Rozo, "La percepción de discriminación Kressova (coords.), Actas del I Congreso Internacional sobre Migraciones en An-
a nivel endo y exogrupal en la migración de bolivianos y ecuatorianos a las dalucía, Granada, Instituto de Migraciones, 2011, pp. 2289-2298.
2 Derecbos bumanos ln,nn'J."f'nTl?' La '""0'" "'""""1Imy la trata de personas 2
Co-
exten-
sivamente otros OLH."_H'LV"

una lógica Este autor retoma un concepto de la lengua francesa que no


que se considera y que opera como instrumento de ex- tiene traducción al español aunque pueda tener que ver
pansión, dominio y control, incluso bajo instancias de aparente con el concepto vasallaje, denominado suze7~anité y que se contra-
universalidad y respeto por la dignidad. Simbólica e institucional- pone a souveranité. 17 En sus palabras, en el mun-
mente nos encontramos con el feudal que francés, el estado sujeción en que se en-
nas que terminan por despreciar y por anular la UHH'-"EHVH cuentra un individuo respecto otro; por la
del ser humano, y hacen de éste un ser entre un señor y otro que, por ser suzerain, es 'superior' al prime-
en todos los sentidos, pertenezca o no a la ro. También relaciones entre señores y intere-
Existen sensibilidades culturales e imaginarios que implican com- sante es que existe una compleja suzeranías, y para contra-
portamientos y acciones con que se obtienen buenas razones rrestarlas surge el poder soberano, que en ese contexto se refiere
para eliminar y matar, o para maltratar a aquellos humanos que a la pretensión de un señor de subsumir a todos los demás bajo su
pertenecen, bien a la misma cultura occidental, o bien a otros dominio. De esta manera, dice Oscar Correas, por medio de la
modos culturales de hacer, saber y conocer, ser y estar, que soberanía, el rey no reconocía otro poder por encima del suyo,
no resultan acordes con los modos hegemónicos occidentales en haciéndose soberano y achicando las otras suze1~anías de seño-
lo socio económico y clasista, en lo sexual y de género, en lo racial, res feudales más poderosos. El Estado moderno es el heredero de
lo etario y culturaL este esquema, y se ha constituido alrededor de la idea de sobera-
Seguidamente, teniendo en cuenta estos entornos relacionales nía: no hay poder por encima de ella ni tampoco poder para pro-
verticales excluyentes, abordaré la primera hipótesis que parte del ducir normas, de ahí que los ordenamientos jurídicos sean enten-
hecho de que los diversos modos de dominación sobre los y las didos exclusivamente como expresión estatal.
migrantes, las mujeres y otros colectivos como los pueblos indíge- Extendiendo la imagen de la suzeranía en relación con la sobe-
nas, están tan interiorizados cultural y psicológicamente en nues- ranía más allá del sentido tradicional de la teoría política y jurídi-
tra conciencia y subjetividad, que provoca un alto grado de nor- ca que se circunscribe al ámbito de las fuentes de creación del
malización y de naturalización identitaria que se proyecta sobre la derecho, consideramos que, en nuestras sociedades, casi todas las
concepción que tenemos de la ciudadanía y la sensibilidad que relaciones humanas se desarrollan y articulan preponderante-
expresamos sobre los derechos humanos y sus violaciones. Los mente bajo dinámicas de dominación e imperio. No es que todas
modos occidentales que utilizamos para interpretar y para actuar se muevan bajo dinámicas de vasallaje al estilo medieval, sino que
en la realidad nos salen de dentro con una especial tendencia y la mayoría de ellas se articulan desde criterios de superioridad de
una especial disposición a dominar, marginar a otras y a otros, con unos y de inferioridad de otros, estableciéndose relaciones de po-
lo cual se consolidan las desigualdades genérica, clasista y racial, der en donde unos tienen más control sobre su propio destino y,
entre otras. Es como si ya formaran parte incuestionable de nues- también, sobre el destino de los demás y otros; en cambio, apenas
tro cotidiano, tanto de modo consciente e intencional como in-
consciente y no intencional. Para nuestro propósito de entender 17 O. Correas, Acerca de los derechos humanos. Apuntes para un ensayo, cit.,
un poco más esos poderes de dominación que -en nuestro con- y Teoría del derecho y antropología jurídica. Un diálogo inconcluso, México, Co-
texto cultural- llevamos dentro, utilizaremos, principalmente, yoacán, 2010.
2 Derechos humanos
tratados con desprecio o como seres inferiores o personas anóni-
terceras en mas sin o poco mérito. No ya si personas
En este debemos recordar que la u~.""WUH"'~ con las que nos relacionamos desde nuestra posición de
se suele dividir y clasificar jerarquías y pautas de prelación son de nacionalidad ecuatoriana, marroquí, nigeriana, suda-
entre quienes se consideran superiores y aquellos a los que se les nesa y, además, su condición económica es precaria y su situación
considera inferiores y son tratados, por ello, como objetos. Tam- administrativa es irregular. Incluso podemos ser afectuosos y res-
bién es cierto que las relaciones humanas pueden desarrollarse petuosos, pero casi siempre aparece cierta connotación paterna-
desde dinámicas de liberación, emancipación y no heterarquía. lista y distanciada con respecto a muchos colectivos en situación
Mediante ellas se construyen tramas sociales o entornos de con- de vulnerabilidad y precariedad. De uno u otro modo se estable-
vivencia de horizontalidades y reconocimientos mutuos, en las cen jerarquías.
que todos somos tratados como sujetos dignos en sus particulari- Para mantener la superioridad y el dominio de la sociabilidad
dades y diferencias. Lamentablemente son las que no predomi- por razones raciales, patriarcales y de desigualdad de clase, las
nan en contextos migratorios y mucho menos en contextos de distintas suzeranías de sujeción de unos individuos sobre otros (el
trata de personas y trabajo esclavo. blanco sobre el negro o indígena, lo masculino sobre lo femenino,
Varias pueden ser las razones o los sentidos de esa jerarquiza- y el capital sobre el trabajo), no basta con la consolidación de re-
ción entre superioridades e inferioridades en las relaciones huma- laciones de fuerza directa; se precisan mecanismos simbólicos,
nas de dominación e imperio, pero las principales son tres: razo- epistemológicos y culturales que fortalezcan y den consistencia a
nes étnicorraciales, razones de género y sexuales, y razones de esas suzeranías que pueden concentrarse en soberanías más cen-
clase. Ser blanco y europeo u occidental; ser hombre, varón y tralizadas y monopólicas. Si algo caracteriza a la condición huma-
heterosexual, o ser empresario, banquero, juez o trabajador cuali- na es su complejidad, su pluralidad y riqueza. Hay muchos modos
ficado puede provocar un mayor estado de reconocimiento y una de ser humanos y ser humano significa elegir siempre y cambiar
mayor capacidad de control del poder en lo cotidiano frente a esa elección. 18
quienes no forman parte de estos grupos, y que por motivos racia- No obstante, existe una tendencia contraria a reducir esa capa-
les, sexuales y de clase, son infravalorados y tratados como si fue- cidad electiva e impredecible del Hamo sapiens. Por medio de la
ran objetos y no sujetos. Por ejemplo, ser negro o indígena, inmi- idea de "orden" y a través de la norma se impone un modo de ser
grante no legal, mujer o gay, o trabajador manual, secretario o humano dentro de una comunidad o de una sociedad que anula
secretaria o agricultor produce una predisposición relacional de otras opciones diferenciadas y plurales de entender nuestra con-
supeditación y menor reconocimiento frente a quien está dentro dición. Para Bauman, cualquier orden es un desesperado intento
de los esquemas raciales, sexuales y clasistas predominantes. Sin ir por imponer la unidad, la uniformidad, la regularidad, pero jerár-
muy lejos, sólo tenemos que ver a nuestro alrededor qué tipo de quicamente, ya que por medio de la norma nos encontramos con
relaciones se desenvuelven normalmente en el mundo del merca- la proyección del orden sobre la conducta humana y limita las
do y en las relaciones capital-trabajo, o en el ámbito laboral, o al posibles opciones de pautas de comportamiento al considerar a
interior del mundo familiar y doméstico o al interior de muchas unas como "normales", y al resto como "anormales" o "desvia-
iglesias en el ámbito religioso. Comprobamos los roles, los status, das", en tanto forma extrema de anormalidad y que puede ser
las diversas jerarquías entre quienes poseen más y menos autori-
dad, quienes tienen un mayor nivel de protagonismo y reconoci- 18 Z. Bauman, Trabajo, consumismo y nuevos pobres, Barcelona, Gedisa,
miento y quienes se encuentran en escalafones inferiores y son 2000.
Derechos humanos La Z111é'lUyra,'IÍn y la trata de 281
En un
que amenazan a la JV'~'~'U"'.u.
es; 'HCH'-,"", la intención separar, otro y con la y la versión negativa en que
cortar, expurgar y excluir".19 enfrenta sus entornos tanto relacional como se
Nos encontramos con que la sociabilidad humana -bajo basan en un tratamiento desigual y asimétrico de lo re-
dinámicas de dominación que predominan sobre las dinámicas de sultado de este imaginario construido desde una lógica de poder que
emancipación- se a través de y supenor y que opera como instrumento
de norma. Las distintas souzeranías y más centralizadas UV,".LULUVy incluso bajo instancias aparente universalidad
se consolidan, entre otras cosas, por medio de una división social, y respeto por la dignidad, es el desarrollo producciones humanas
sexual, genérica y étnicorracial del ser, del saber, po- que terminan por anular la dimensión ser humano y hacen
der y hacer humanos y por recursos simbólicos, epistemológi- de éste un ser prescindible y sacrificable en todos sentidos, per-
cos y conceptuales que fortalecen las jerarquías, ponen en marcha tenezca o no pertenezca a la cultura occidental, sea ciudadano o in-
la exclusión e imposibilitan la capacidad de acción y el empodera- migrante irregular. como ya se ha indicado, son imaginarios que
miento de aquellos seres humanos que no entran en el patrón implican comportamientos y acciones tanto al interior de sus socie-
marcado por el orden considerado vigente ni por las normas que dades como externamente, de puertas afuera de sus fronteras, con
lo protegen. De este modo, conceptos como derechos humanos, los que se obtienen buenas razones para eliminar y matar a aquellos
democracia, poder constituyente, ciudadanía, soberanía, consti- humanos que pertenecen ya sea a la misma cultura occidental, o bien
tución, Estado de derecho, mercado, economía, trabajo, etc. se -como ya mencionamos- a otros modos culturales de hacer, po-
objetivan oficialmente y se institucionalizan bajo el mando de lo der, saber y conocer, ser y estar que no resultan acordes con el modo
universal y lo verdadero, imponiendo un único significado en hegemónico occidental.
cada una de esas figuras y un único modo de llevarlas a cabo como Históricamente, siempre ha habido determinados colectivos
posible e imposibilitando otras interpretaciones y prácticas que que han vivido en peores condiciones que otros y como conse-
expresan mejor la condición plural de lo humano y su riqueza. Es cuencia del predominio verticalizado e imperial de determinados
como si los derechos humanos o la democracia sólo pudieran in- grupos que se consideran superiores. Muchos son los colectivos
terpretarse desde un único paradigma dentro del cual podrían que han sufrido procesos de maltrato y desprecio en sus dignidades
manifestarse diversas expresiones pero sin que ninguna de ellas sociohistóricas (esclavas/os, pueblos indígenas, negras/os, muje-
contradiga el orden institucional establecido que favorece a quie- res, homosexuales, inmigrantes, etc.). Es difícil no encontrar en
nes tienen el poder "soberano" instituyente sobre los demás y que todas las culturas de la historia el predomino de los varones sobre
discriminan tanto a ciudadanos y ciudadanas situados en una es- las mujeres; pero los procesos patriarcales de dominio se combi-
cala inferior de clase o de género o a inmigrantes irregulares ex- nan con otras lógicas de poder. Junto con el patriarcado existen
tranjeros, minusvalorados cultural y racialmente. Se simplifican muchas formas de control y de poder jerárquicas -en la mayoría
las pluralidades de lo humano conceptual, paradigmática y prác- de las ocasiones interrelacionadas- más o menos violentas y exclu-
ticamente, incluso con el discurso de los derechos y la ciudadanía, yentes por motivos diversos: raciales, socio-materiales o de clase,
para que las distintas suzeranías raciales, económicas y de clase, por razones etarias, etc. Grupos dominantes, en distintos tiempos
sexuales, genéricas y culturales queden intactas. y contextos históricos, al considerarse superiores han desarrollado
un conjunto de tramas sociales y relacionales de jerarquías, margi-
19 Ibid. naciones, explotaciones, exclusiones y discriminaciones mediante
Derechos humanos instituyentes La [Link] y la trata de
282
deshumanizado a otros colectivos al considerarlos un conjunto de relaciones sociales particulares que
UCILUUR"" en no en seres un grupo natura-
bIes y sacrificables. Esta manera ejercer el y dominar se lizadas: sexo, raza, género, y
ha desenvuelto por diversas mediaciones y producciones institu- relaciones souzeranas, en combinación tanto con el espacio públi-
cionales, simbólicas y discursivas: por aparatos de Estado, por ins- co de poder, la explotación o el estatus y el espacio de servilismo
tancias de mercado, a través de normas morales y éticas, por me- personal. Es decir, las souzeranías de la sociabilidad cotidiana de
dio de la espiritualidad religiosa, a través del derecho, por medio Occidente combinan el tratamiento de lo humano desde la consi-
de la educación y el lenguaje, entre otras. deración de superioridad o inferioridad de determinados colecti-
Las sociedades occidentales capitalistas manifiestan esos diver- vos. Por ello, las relaciones patriarcales se articulan manera
sos tipos de dominación souzerana que caminan agarradas de la interdependiente y en coexistencia simultánea e inextricable con
mano, con un modo de producción económica, el capitalismo, que otras formas de relación social discriminatoria, marginadora y
termina por acentuar la verticalidad, la dependencia y la jerarquía explotación (clase, raza, cultura, etc.) en un determinado momen-
de las relaciones sociales. Ya comentamos que provoca desigualda- to histórico, que en este caso situamos en el contexto de las socie-
des estructurales y asimetrías que son difíciles de confrontar y sub- dades capitalistas y con respecto a las mujeres.
vertir únicamente con normas jurídicas e instituciones estatales, y En este sentido, una mujer puede ser maltratada tanto por hu-
que se normalizan e invisibilizan a tales niveles que llega a generar- manos como por humanas, en mayor grado por su condición de
se una cultura de excepcionalidad de la injusticia por medio de la cual mujer, de mujer lesbiana, de mujer negra o indígena e inmigrante
se sobredimensiona y se subraya la idea de que sólo determinadas pobre, de mujer mayor de tercera edad y con algún tipo de disca-
situaciones anormales y extremas de injusticia son las únicas que pacidad. Lo que se quiere manifestar es que, al interior de las so-
denigran, como son los casos de la esclavitud y/o el trabajo esclavo ciedades capitalistas, la desigualdad souzerana no posee una única
en sus distintas expresiones, la trata de personas, el narcotráfico, dimensión sino múltiples (existen desigualdades), teniendo una
algunos genocidios -no todos, como el Holocausto y las purgas mayor o menor intensidad según la posición sociopolítica y eco-
estalinistas-, determinadas hambrunas, etc. Son anormalidades, nómica de las mujeres y/o los colectivos afectados. Asimismo, tal
excepcionalidades que no tienen nada que ver con nuestro entorno como señala Joaquín Herrera, es una variable transversal, ya que,
normal de convivencia. Las violencias cotidianas que son la fuente primero, afecta homogéneamente a todos los estratos sociales en
de las violencias excepcionales, acaban por tolerarse, principal- que las mujeres y el resto de colectivos subordinados por la divi-
mente las ejercidas por quienes se encuentran en una posición de sión social/sexual/racial del trabajo se sitúan. Pero, asimismo,
superioridad racial, sexual, genérica, de clase y etaria en el entra- afecta diferencialmente a los diferentes colectivos, pues se hace más
mado social. Uno de los dispositivos de naturalización del maltrato intensa a medida que se desciende en la pirámide social.2° Por este
humano cotidiano es, tal como se señaló, el patriarcado. Resulta ser motivo, la categoría de género no sólo posee elementos relacio-
uno de los socios más eficaces, no el único, para que el capital souze- nados con el sexo, sino también con la clase social, la raza, etnia,
rano y soberano aliene y administre la vida y la muerte de millones orientación sexual, la edad, discapacidad física o psíquica, etc.
de mujeres y hombres bajo lógicas excluyentes de imperio que no Ninguno de ellos debe ser visto de manera separada y aislada,
son ni excepcionales, ni anormales, sino asumibles, lógicas y natu- sino interrelacionalmente, evitando la fragmentación y la neutra-
rales, incluso ajenas y lejanas a su real dinámica de funcionamiento.
Desde distintos planos, ya he señalado que en el interior de la
cultura occidental capitalista se desarrolla, consolida y normaliza 20 J. Herrera, Los derechos humanos como ... , cit.
2
la trata de l1p'"fn'v/fl( 2

jo esclavo. . sión que se yHU,'-H'-)

Por esta razón, y como veremos al final, pese a que cada mun- Evidentemente, existen otras dimensiones que no va-
do sociocultural determinará el grado vulnerabilidad yvictimi- mos a tratar con pero que sí precisan ser mencionadas: las
zadón por sistema, toda inferiorización humana hay que enfren- condiciones la étnico-cultural, la
tarla a cada instante sin o con la etc., que aparecen
razones raciales y/o culturales por consideraciones de clase o des- con tres nominadas. Implican formas relacionales con las
motivos de discriminación etaria por causas generaciona- que el otro o la otra, el extraño o es en un sen-
les de libertades e igualdades abstractas. Se pueden articular ac- tido de reconocimiento y o de e irrespe-
ciones emancipadoras y de liberación conjuntas, interseccionales, too En este sentido, consideramos que junto con todas estas varia-
multiescalares, pluridimensionales y en redes, sin que ello sea si- bles de racionalidades y/o dimensiones, es fundamental y básico
nónimo de fragmentación y debilidad, pese a que conyuntural y abordar el tema de la trata de personas, la esclavitud y la prostitu-
transitoriamente puedan predominar estratégicamente unas lu- ción desde el punto de vista de la denominada "colonialidad del
chas sobre otras. Pero de esto se hablará más adelante. saber-conocer, del ser, del estar, del poder y del hacer humanos",
la cual junto con manifestaciones, virtudes y logros emancipado-
res, proyectan y plasman clasificaciones jerárquicas y tramas so-
TRES RACIONALIDADES QUE CONSOLIDAN LA ciales de dominación, marginación y discriminación. Por muchas
NORMALIZACIÓN ESTRUCTURAL Y DESIGUAL PREVIA razones, estamos convencidos de que el mundo jurídico debería
tener en cuenta esta realidad para intentar no sólo ampliar la mi-
Dentro de este imaginario cultural de sociabilidades humanas rada, sino obtener mayores porcentajes de garantías y eficacia de
souzeranas desiguales, podemos localizar al menos tres racionali- derechos.
dades que lo moldean y que tienden a abstraer la dimensión cor- Ya se explicó en capítulos anteriores que la colonialidad del
poral, individual y particular de cada ser humano, en tanto sujeto poder es un fenómeno omniabarcador que permea el control del
que debe tener sus condiciones de existencia y de vida garantiza- acceso sexual, la autoridad colectiva, el trabajo y la subjetividad/
das dignamente y en función de sus diferencias. Terminan sociali- intersubjetividad de los seres humanos. Con ello impone una cla-
zando unos comportamientos y unos hábitos cotidianos normaliza- sificación social universal y básica planetaria de lo humano en
dos en los que predomina el tratamiento del otro o la otra como términos de las ideas de raza, clase, género y cultura en las que
un objeto souzeranamente y ni siquiera como tal, pues se los nin- una parte de la humanidad es considerada superior al resto y, ade-
gunea, silencia, oculta e invisibiliza junto con todos sus sufri- más, por mecanismos de abstracción, muchos de ese resto son
mientos, que son fruto de las injusticias producidas por esos com- ignorados o eliminados existencialmente. Las consecuencias se
portamientos y costumbres de dominación interseccional. Estas manifiestan en acciones, actuaciones, prácticas, instituciones,
simbologías y espiritualidades institucionales que consciente e in-
conscientemente, por activa y por pasiva, provocan el rebaja-
21 Véase M. Cisne, Género, divisao sexual do trabalho e servir¡o social, Sao

Paulo, Editora Outras Expressoes, 2012, y L. Villoro, "Sobre el principio de


miento de la condición humana e incluso la anulación de una se-
la injusticia: la exclusión", cit. rie de colectivos y grupos humanos. América es testigo de ello. En
Derechos humanos la trata de personas 2
puta su rica y par sujeto-objeto,
y, "''' IJ,,-,,_"aJHUI.-HLL, casi se en sistemas
aquellas que son prostituidas y/o convertidas en sí (masculino-femenino,
esclavas del sexo, porque a pesar de que existen casos hombres beres tradicionales, moderno-primitivo, cultura-naturaleza, ra-
y niños y de personas transexuales, son las mujeres (y niñas) a cional-emocional, espiritualidad-corporalidad, demostrable-in-
quienes principalmente se prostituye y trafica con fines sexuales. demostrable, etc.), defendiéndose la superioridad de uno de los
Pero sigamos por partes. elementos de cada par y la inferioridad del otro elemento. 23 Bajo
este modo de estructuración mundo, se inculca una cultura
escasa sensibilidad hacia quienes se sitúan en el lado donde esta
uuun/UUfUU científica y tecnológica versión dogmática de la ciencia califica como no importante, no
verdadero y secundario. Muchas han sido las opiniones que en
No vamos a poner en duda los beneficios que la ciencia y los nombre de la ciencia intentado justificar la superioridad ra-
descubrimientos científicos han tenido para gran parte de la raza cial y de género del hombre blanco. 24
humana, no sólo en números reales, sino también por su poten- Curiosamente, el pensamiento feminista adjudica este mismo
cial emancipador desde el punto de vista sanitario, alimentario y modo de clasificar la realidad en dualismos y sistemas binarios a
laboral, y en lo relativo a la capacidad de uso, administración y los hombres, siendo propio de la racionalidad patriarcal,25 valo-
manejo de la información y de las posibilidades de movilidad y rando positivamente todo aquello que se cree está relacionado
transporte interfronterizo. Lo que queremos destacar ahora es su con los varones (razón, pensamiento, fuerza), y valorando negati-
repercusión en nuestros comportamientos cotidianos y en nues- vamente aquello que se adjudica a las mujeres (emociones, senti-
tra manera de ver el mundo. Está claro que hay un modo de hacer mientos, debilidad, corporalidad, pasividad). Incluso la capacidad
ciencia que sí posee sensibilidad ética, pero la versión predomi- que la razón científica posee para manipular, transformar, agredir,
nante ha sido y continúa siendo una ciencia sin conciencia y sin mutar, modular, cambiar a la naturaleza, se proyecta sobre la mu-
preocupación por las consecuencias sobre la vida humana y natu- jer que es maleable en función de los intereses de quienes tienen
ral. La dimensión sacrificial se ha manifestado en su máxima ex- capacidad de pensar: los hombres. La civilización, la cultura y el
presión cuando, en nombre del progreso y la razón, se ha justifi- progreso a través de la ciencia y la técnica hecha por hombres
cado la eliminación de vidas humanas por considerar que están están por encima de la naturaleza que, como la mujer, es un obje-
supeditadas a un bien mayor, a una verdad absoluta cuyo criterio to que hay que saber esculpir en nombre de lo moderno. Se puede
viene establecido por la racionalidad científica y por su resultado hacer sobre ellas todo lo que sea necesario y justificable por el
más preciado, la tecnología. bien de la humanidad, aunque sea con la degradación y elimina-
El saber científico de tradición newtoniana y cartesiana divide
dicotómicamente la realidad entre un sujeto cognoscente y un
objeto observable, manipulable y empírico. Edgar Morin destaca 22 Véase E. Morin, Introducción al pensamiento complejo, Barcelona, Gedi-
sa,2001.
que se basa en el paradigma de la simplicidad desde donde, dico-
2l Véase D. Sánchez, Encantos y desencantos de los derechos humanos, cit.
tómicamente, se separan, aíslan, reducen y se abstraen los contex-
24 Véase T. Todorov, Nosotros y los otros. Reflexiones sobre la diversidad hu-
tos, la dimensión espacio-temporal del ser humano, a los actores mana, Madrid, Siglo XXI, 2010.
protagonistas del proceso de construcción y significación de la 25 Véase Frances, "El sexo del derecho" en C. Courtis (comp.), Desde

realidad, sus particularidades y su historicidad, con lo cual se am- otra mirada. Textos de teoría crítica del derecho, Buenos Aires, Eudeba, 2001.
DC1'echos humanos instituyentes

ción de las o del empresarial


en el que la ciencia el ffi y~

sus entornos vitales se do por europeos en-


la imagen del objeto tre los siglos XVyXIX. No preocupan costos materiales e inma-
bIe puede analizarse, medirse, manipularse y entre teriales ocasionados por acciones de esclavitud, colonización y
tubos de ensayo, microscopios y pinzas. La mate matización de la asalto para obtener un buen botín, expresados en la destrucción
realidad diseccionada geométricamente abstrae de los entornos de pueblos enteros y la pérdida de vidas humanas. el oro, la
todo lo que es empíricamente No sen- y tesoros eran más que suficientes, iguaIIa cantidad
timientos, condiciones de existencia, sensibilidad ética, pues los vidas arrebatadas o el derramamiento de sangre ocasionado.
descubrimientos de por sí son beneficiosos para la humanidad en De la misma manera, el cálculo empresarial expresa de forma
abstracto. elimina el sufrimiento humano y la sensibilidad por concreta este cálculo del pirata y de guerra, porque y ex-
las consecuencias injustas del progreso científico obtenido. La ternaliza aquellos costes atinentes a las necesidades humanas y a
perversidad se acentúa cuando la ciencia y su lógica aséptica, in- la preservación de las bases naturales y existenciales de vida am-
material, neutral e higiénica se colocan al servicio del mercado biental y laboral de los sujetos, siempre que desde la racionalidad
crematístico y suntuario. instrumental de cálculo medio-fin se permita la obtención de un
Asimismo, el modo de organización que la cultura burocrática precio más bajo. El criterio de eficiencia entre medios utilizados
y administrativa incorpora en las instituciones estatales y en el y fines producidos (productos con el menor coste posible), basado
mundo jurídico, como manifestación de la forma de mirar que la en la competitividad, se convierte en el valor supremo que decide
racionalidad científico-tecnológica extiende a través de la signifi- sobre la validez de todo. La rentabilidad del proceso de produc-
cación de una vida ordenada y canalizada linealmente, por fases, ción abre una espiral de violencia, puesto que bajo una relación
divisiones, funciones, instancias, procedimientos y formalidades. medio-fin que se totaliza en el campo epistemológico y metodo-
Se pierde la individualidad y la particularidad personal de cada ser lógico de las ciencias económicas y en la práctica empresarial asu-
humano y desaparecen las emociones y los sentimientos de empa- mida socialmente, se termina por subvertir la racionalidad repro-
tía, solidaridad y sensibilidad existencial. El sufrimiento humano ductiva que alude y atiende a las condiciones de existencia dignas
y las injusticias se abstraen y se eliminan al quitarlas de en medio de los seres humanos Y Cualquier cosa vale en el proceso de mer-
porque son distorsiones de los análisis y las gestiones racionales y cantilización de todas las parcelas de la vida, con lo cual se expan-
eficientes. de un orden destructivo basado en la primacía de las relaciones
mercantiles sobre el conjunto del espacio social y el reconoci-
miento de los sujetos que lo conforman en sus condiciones exis-
dimensión económica tenciales dignas de ser vividas.
En nuestras sociedades, las bases al interior de la vida animal,
En cuanto al paradigma económico, nos encontramos con un vegetal y humana (los genes), junto con el mundo del sexo y la satis-
tipo de espiritualidad y sociabilidad basada en la rentabilidad, la facción libidinal empiezan a ser mercados muy rentables y sin es-
competitividad, el consumo y la obtención del máximo beneficio, crúpulos, ante los cuales se amplía el espectro de apropiación al
en donde no caben sentimentalismos ni sensibilidades preocupa-
das por las condiciones de trabajo ni por las condiciones de exis- 26 F. Hinkelarnrnert y H. Mora, Hacia una economía para la vida, cit.
tencia dignas de todos los sujetos. Se asimila al cálculo del pirata 27 ¡bid.
Derechos humanos instituyentes la trata 1
bienestar social como la salud y la mente la
en la y la con otras razones, por esa
diversidad, la cultura, la educación, la salud, e! mundo de la sexua- titosa que e! como y no
lidad, las bases la y códigos genético, e! aire, el agua, cálculo pirata, guerra y empresarial opera silenciosa-
etc. Esto se puede hacer a varios niveles, uno más natural y eviden- mente pero también en público y sin tapujos. sufri-
te, sobre asuntos aparentemente menos recriminables, y otro más mientose injusticias mediante la violación sistemática dere-
oscuro e indecente por ir más directamente en contra de la mora- chos y dignidades, no importa, pues tiene miles maneras
lidad pública y social, como es el mundo la y el la sangre derramada por razones económicas, cul-
trabajo esclavo. La economía capitalista y su impulso de la obten- turales, raciales o sexuales. 3o
ción del máximo beneficio busca nuevos mercados ya sean por la Asimismo, aparte que este tipo de cálculo admita que cai-
vía legal como por la ilegal. El hombre económico que se mueve gan vidas humanas con de que se despliegue una eficiencia
sólo por razones suntuarias, puede utilizar las instituciones para para obtener beneficios, el mercado capitalista -bajo el principio
normalizar hábitos consumistas y competitivos de comporta- de competitividad- clasifica a la humanidad en ganadores y per-
miento e ir más allá de lo normativo y lo ético, si el fin es obtener dedores. Sólo quienes están capacitados para generar riqueza y
dinero, aunque tanto e! medio como e! sector en el que actúa sean quienes demuestren ser los más fuertes y competitivos serán quie-
execrables e inhumanos. Evidentemente no es lo mismo hacer nes merezcan sobrevivir con dignidad. Aquellos que no pueden
negocio con la venta de productos textiles (o incluso financieros) subirse al tren del progreso económico, se convertirán en seres
que con el secuestro de personas para venderlas en el mercado del sobrantes, con lo cual se abre todo un circuito de violencia de
sexo o ganando dinero mediante e! tráfico de armas o de drogas; todos contra todos y se entra en una espiral de muerte que termi-
pero en todos estos casos, lo humano puede ser sacrificado y mu- na afectando a las mismas relaciones sociales. La exclusión social
chas personas pueden ser desechadas de múltiples formas, en aras de grandes sectores de la población se incrementa y el comporta-
de la obtención de! máximo beneficio y en defensa de la culmina- miento inhumano con los excluidos, marginados o explotados, se
ción y el triunfo de aquello que es rentable. generaliza. Se produce una rotura de las relaciones humanas en-
En este sentido, tal como anticipamos, la trata de personas en tre los propios incluidos y beneficiados por el sistema y también
general, dentro de la cual hay un mayor porcentaje orientado a entre los excluidos. Se pierde la solidaridad y el respeto mutuo. 31
los fines sexuales, es una actividad lucrativa y fuente de ingresos En el ámbito del trabajo, se manifiesta este paisaje de una ma-
para los grupos delictivos transnacionales, y genera billones de nera nítida y significativa. Conocemos la forma en la que e! capi-
dólares en ganancias. 28 Tanto la esclavitud moderna como la tra- talismo sabe aprovecharse de todas las formas históricamente co-
ta humana es consecuencia de un sistema idolátrico que tiene nocidas de control del trabajo o explotación: la esclavitud, la
como criterio a la ganancia y al dinero en su modelo económi- servidumbre, la pequeña producción mercantil, el trabajo asala-
29
CO. Todo lo que rodea a la trata de personas y al mundo de la riado y la reciprocidad. 32 Las articula estructuralmente en función
prostitución y gran parte de la industria del sexo, independiente-

30 F. Hinkelarnmert, Cultura de la esperanza y sociedad sin exclusión, cit.


28 Véase P. Cruz, "Inmigración y discriminación: el abordaje de la VÍcti- Ji Véase F. Hinkelammert y H. Mora, op. cit.
32 Véase Robert, La metamorfosis de la cuestión social. Una crónica del asala-
ma por el Estado y las instituciones internacionales", cit.
29 Véase X. Plassat, "Onde está o teu irmao", cit. riado, Buenos Aires, Paidós Ibérica, 2002, y A. Quijano, "Colonialidad del
Derechos humanos La UrT'.f1r1lln y la trata de personas

de sus intereses y ejerce una hegemonía


mIO muy
que sean el los humanos, En tercer lugar, si unimos la científica con la ra-
ne y las utiliza. Curiosamente, en el contexto entre los países cionalidad económica y la cultura patriarcal, los efectos y
norte y los países del sur o del tercer junto con América consecuencias sobre, al menos, media de la y,
Latina, el trabajo asalariado sido reservadb casi exclusivamente específicamente, sobre determinado grupo de mujeres, son humi-
para los europeos blancos. El resto de formas de trabajo sido llantes y devastadores. Con estas tres racionalidades se despliega
adjudicadas por razones raciales y sexuales a son ronsld<~­ una trama de sociabilidades humanas que se mueven bajo
rados inferiores, pese a que en la época actual afecte también a dinámicas de dominación, discriminación, marginación y exclu-
personas de raza blanca por el acentuado deterioro y la continua sión. Se jerarquiza la realidad entre humanos y menos humanos,
precarización del trabajo y el aumento del desempleo y del ejérci- imprescindibles y prescindibles, ganadores y perdedores, vivos y
to de reserva. Como ejemplo concreto, en el contexto brasileño, muertos. Las mujeres son las más vulnerabilizadas y quienes más
Ricardo Rezende denuncia la cruel naturalización de las violacio- sufren un conjunto de superposición de injusticias y opresiones,34
nes a los derechos de las personas porque existe, en determinados la mayoría de ellas bajo los mandatos del patriarcalismo, entendi-
ámbitos rurales del Amazonas, la idea de que es normal que en las do por Joaquín Herrera como la estructura de control y poder
haciendas hombres armados intimiden a los trabajadores y los que el capitalismo yel patriarcado ejercen juntos contra las muje-
asesinen o que existan personas endeudadas que deban vivir en res, interrelacionalmente y unidos de la mano. 35 Pero vayamos
condiciones degradantes sin alimentación ni viviendas adecuadas por partes para conectar todo esto con la razón de ser de la exis-
33 tencia de la prostitución y el trabajo esclavo para fines sexuales.
y que todo esto no sea calificado como trabajo esclavo.
En el próximo apartado hablaré de cómo afecta esto a las mu- Desde nuestro punto de vista, la prostitución es la herencia del
jeres. Lo que ahora nos interesa destacar es que a los/as indígenas, pecado original cometido por la mujer a partir del dominio del
humanos y humanas de raza negra, muchos mestizos, campesinos saber-conocer, del ser, del estar, del poder y el hacer generados y
y las mujeres en general, se les hace más vulnerables desempeñan- establecidos por los hombres. Asimismo, junto con el trabajo es-
do hasta hace poco, de manera exclusiva, tanto las menos recono- clavo, ambas figuras expresan dos procesos de inferiorización hu-
cidas como las peores actividades laborales y de mano de obra. mana extremos, que se mueven dentro de un contexto cotidiano
Incluso esta situación se legitimaba y se sigue justificando bajo el de normalización de una sociabilidad desigual y asimétrica, en la
criterio del predominio y la prioridad que la propiedad privada que las mujeres no son reconocidas en su capacidad de ser sujetos
tiene sobre los bienes, la naturaleza y las personas. El ser humano dignos, iguales y diferenciados que signifiquen y resignifiquen su
se subordina al sujeto propietario y la condición racial, sexual y de realidad a partir de su propia autoestima, autonomía y responsa-
clase acentúan su sujeción. bilidad. 36 La prostitución (principalmente forzada) y el trabajo
esclavo con fines sexuales son dos estaciones por las que pasa una

poder, globalización y democracia" en Revista de Ciencias Sociales de la Uni- 34 Véase I. Marion, Marion, La justicia y la política de la diferencia, Cáte-

versidadAutónoma de Nuevo León 7 y 8, año 4 (septiembre-abril, 2002). dra, Madrid, 2000.


3J Véase R. Rezende, "A escravidao contemporanea, o tráfico humano e
35 Véase J. Herrera, Los derechos humanos como productos culturales, cit.

36 Véase H. Gallardo, Teoría crítica: matriz y posibilidad de derechos huma-


a Campanha da Fraternidade de 2014", en Ch. V. Nogueira, M. Novaes, y R.
Bignami (orgs.), Tráfico de pessoas ... cit. nos, cit.
294 Derechos humanos instituyentes La zrnnlO-ra¡:wn la trata de personas 295

'-,UH"'.HU". entre

tura máximos y no ciencia y de la "AAYH ..YAH.W

niveles, tanto en el campo e como en el cam- dad. Curiosamente, la sobre las mujeres como
po no jurídico y socio-popular, así como en el ámbito tanto pre- bies de nuestros pecados se ha manifestado de diversas formas,
ventivo como pre-violatorio de los derechos humanos. tráfico desde el punto de vista de la colonialidad del saber y del poder
y secuestro de personas por razones sexuales, el trabajo esclavo y que consciente e inconscientemente hemos naturalizado. En con-
la prostitución forzada (de la más creto, en coloniales, normas y patrones de
adelante), se enfrentarían mejor si se ampliara el campo aCClOn comportamiento sexual y de organización familiar fueron direc-
atacando y transformando esa división desigual de las relaciones tamente fundados sobre una doble clasificación racial y de género
que en lo racial, en lo sexual, en lo socio-material, en y con la que los hombres blancos salían siempre bien parados: en
en lo cultural se da en el hacer, el saber, el poder, el estar y el ser las metrópolis, la libertad sexual de los varones europeos, la fide-
humanos, bajo un predominio transversal machista y lidad y la sujeción de las mujeres y el pago a las prostitutas fuera
No sólo el campo de lucha se puede desarrollar a nivel de normas de la familia tuvo como contrapartida en el mundo colonial elli-
jurídicas, de instituciones estatales y de ONGS. Mientra~ que,. en lo bre acceso de los varones blancos con respecto a las mujeres in-
cotidiano y en todos los lugares sociales, las personas slgan SIendo dias (América) y negras (África) o de otro color (resto del mun-
racistas, clasistas, machistas, sexistas y adultocéntricas, el efecto do).39 Quienes no eran blancos fueron considerados apropiables y
de las garantías de las normas jurídicas y los mecanismos de ga- distribuibles como seres obedientes y mercancías para fines de
rantías judiciales y estatales serán mínimos, estrechos y azarosos. servidumbre laboral y sexual, y también como animales (de car-
Hay que intentar visualizar y explicitar cómo opera esa divisió~ ga). Se extendió un comportamiento marcado sobre la superiori-
desigual de la sociabilidad humana y acompañar a las luchas feffil- dad y la exclusiva capacidad constituyente de nominar del padre
nistas para desarticular este sistema opresivo de poder que no sólo de familia, quien ejercía el pleno y total control dentro del espa-
se mueve por razones de género. Hemos intentado explicar el cio doméstico y familiar bajo una moral de "respetuoso" y "ho-
modo en el que operan las racionalidades científica y económica. nesto" sometimiento sobre el resto de los miembros de la casa.
Ahora intentaremos señalar algunas claves desde el punto de vista Fuera del círculo familiar, podía desplegar un comportamiento
de la cultura patriarcal y haciendo uso de la historia. negociado asimétrico en lo sexual con las prostitutas y un uso li-
Con respecto a nuestro pasado no muy lejano, pese a que toda bertario e ilimitado sobre quienes eran percibidos desde una óp-
cultura posee una manifestación de dominio patriarcal al percibir tica colonial.
el mundo desde la óptica exclusiva de los hombres,37 en relación a En la época actual y presente, pese a las conquistas logradas en
Occidente, el predominio simbólicamente creado por el hombre distintas esferas de lo normativo y lo institucional, no es mejor la
sobre la mujer y otros seres humanos clasificados bajo el concepto situación para muchas mujeres en el contexto del mundo global,
de intersexualidad,38 ha sido desarrollado por instancias propias que incluso mantiene formas tradicionales de dominación pa-
del mundo de la religión que tanto ha influido en la formación de triarcal. Rosa Cobo nos habla de cómo las viejas formas de con-
trol machistas se complementan con nuevos modos de ejercer el

37 Véase F. Gargallo, op. cit.


38 Véase M. Lugones, op. cit. 39 Ibid.
Derechos humanos instituyentes La 1fTr,,¡r1fW>y la trata
visible en condiciones
como en el seno no VL'UUl'-'UL,U'-'''
muestran su versión religiosa más fundamentalista. 40 a las que sistema y no está Es
luchas por la igualdad y los logros conseguidos por las feministas donde aparece el tráfico de mujeres con fines de explotación se-
y las mujeres en materia de derechos frente al poder del patriar- xual, la prostitución y la industria del sexo y del 44
cado, éste reacciona contundentemente e intenta subyugar y re- Cada vez más las sociedades globales dependen de los recursos
conducir a las mujeres su hace aliándose de sociales de las mujeres, con lo cual aparece el fenómeno de la
forma sólida y rentable con la nueva versión capitalismo que feminización de la y el retorno las llamadas "nuevas
acentúa la explotación. concreto, es el neoliberalismo con sus clases servidumbre",45 compuesta en su mayoría por mujeres
programas de privatización el que aumenta el peso y el ensaña- inmigrantes. El tráfico ilegal para la prostitución forma parte
miento sobre las mujeres al incrementar, entre otras cosas, el tra- estas tendencias capitalismo que las vulnera-
bajo doméstico y no remunerado. "Capitalismo y patriarcado han bles en lo económico y en lo social. El mercado las ve como fuen-
pactado una política sexual para las mujeres que tiene como obje- te de beneficios y se aprovecha, dentro de ese proceso de mercan-
tivos salarios, horarios, condiciones de trabajo y derechos más tilización de todas las parcelas de la vida, bajo una lógica
precarios para ella" .41 De nuevo, la espiral de violencia de la racio- patriarcal y las convierte en objetos y mercanCÍas tanto en el sec-
nalidad económica y del mercado se complementa con la vulnera- tor legal y formal como en el ilegal e informal. En todos los sec-
bilidad de las clases subalternas, con las mujeres a la cabeza. Esto tores económicos son rentables, y el tráfico de mujeres con fines
provoca, además, una precarización en los demás espacios de la sexuales junto con la prostitución y la industria del sexo propor-
vida social y política, especialmente en el ámbito de las relaciones cionan un alto porcentaje de las ganancias que el capitalismo pre-
domésticas y familiares. cisa para subsistir. Como estrategias de supervivencia, muchas
Asimismo, con la reestructuración social y económica de la son las mujeres que no tienen otra opción que la de buscar traba-
globalización capitalista, las mujeres de los países empobrecidos jo mediante la emigración o incorporándose al sector informal, al
son incorporadas dentro del mercado de trabajo de los países espacio de la producción alimenticia de la subsistencia o a la
centrales para ser empleadas ya sea en el sector de la economía prostitución. 46
formal y sumergida o en el ámbito reproductivo. 42 Nuevos roles El resultado de todos estos procesos es trágico y dramático: el
se les adjudican a todas las mujeres, quienes tienen más trabajo carácter patriarcal del capitalismo termina por ensañarse contra
gratuito y no pagado y más trabajo peor pagado. Trabajan más las mujeres y las aparta de la capacidad de dotar de sentido y de
que antes, pero en las condiciones de invisibilidad de siempre: carácter a la realidad y a sus propias producciones a partir de di-
desempeñan el trabajo invisible y no valorado por el capital por versos procesos de precarización de su condición laboral, familiar
la disminución del papel del Estado en lo social,43 y realizan el y social.

40 Véase R. Cobo, Hacia una nueva política sexual. Las muje1'es ante la reac-

ción patriarcal, Madrid, Catarata, 201l.


41 Ibid., p. 67. 44 Ibid.
42 Véase C. Pedone, Tú siempre jalas a los tuyos, Las cadenas y las redes mi-
45 Véase Lugones, op. cit. y S. Sassen, Una sociología de la globaliza-
fS1'atorias de las familias ecuatorianas hacia España, cit. ción, cit.
43 Véase Cobo, op. cit. 46 S. Sassen,op. cit., y Cobo, op. cit.
Derechos humanos La la trata
trata '-''-''UH'UHU'-'U, la
INSUFICIENCIA DE LA LUCHA DESDE UN CONCEPTO
ESTRECHO Y LIMITADO DE DERECHOS HUMANOS Y LA racista y H~,'''",<H''''La ooncllana,
NECESIDAD DE PROPUESTAS DE LUCHA INTERESCALARES y bilidad, así como con la y la dignidad.
Ya se hablado de la necesidad articular y defender una
MULTIGARANTISTAS
concepción mucho más compleja, relacional, sociohistórica y ho-
Si bien es fundamental enfrentar el problema del trabajo es- lística de derechos humanos que priorice: a) tanto las propias
clavo y la trata de personas desde una derechos prácticas humanas, que son la base sobre la que realmente se ha-
humanos integral, indivisible e interdependiente y que no separe cen, deshacen, construyen y destruyen derechos (y sobre las cua-
el ámbito criminal del ámbito laboral47 -un hecho que durante les se inspiran y elaboran las teorías), b) como la propia dimen-
bastante tiempo no se abordó así--, mucho más urgente resulta sión creativa e instituyente de los seres humanos plurales y
hacerlo desde un concepto y una práctica que enfrente la separa- diferenciados, quienes son los verdaderos sujetos y actores prota-
ción que existe entre la teoría y la práctica de los mismos y la bi- gonistas. Un modo de enfrentar la bipolaridad occidental sería
polaridad cultural que interesadamente los reconoce en unos lu- entender derechos humanos a tiempo completo y en todo lugar.
gares y a determinadas personas, y en otros sitios los desconoce e A lo largo de todo el libro se ha remarcado y destacado esta carac-
ignora a colectivos humanos específicos. Se ha insistido en capí- terística.
tulos anteriores que hay que cuestionar el paradigma generaliza- Sólo así, como mínimo, se podría cambiar y transformar un
do e institucionalizado de derechos humanos que los reduce y los imaginario predominante que no permite enfrentar la violencia
simplifica a instancias formales, normativas, jurídico-positivas y estructural y asimétrica de nuestro sistema capitalista global. Los
judiciales. No voy a insistir de nuevo en ello. Pese a la importan- derechos humanos, junto con otros conceptos o medios emancipa-
cia y el valor que tiene el hecho de que existan tribunales de justi- dores relacionados con las ideas "liberación" y "dignidad humana"
cia, normas nacionales e internacionales que reconozcan, prote- en perspectiva antiidolátrica, antirracÍsta y antisexista, en definiti-
jan y establezcan mecanismos de garantía de los derechos de los va, antiheterárquica, deben tener consecuencias transformadoras
seres humanos en su condición de inmigrantes, refugiados, de de la división violenta y desigual del ser, del saber, del poder y del
mujeres maltratadas, de indígenas, trabajadoras o trabajadores, de hacer humanos en lo étnico, lo racial, lo etario, lo genérico y lo
menores de edad, de refugiados, etc., no es suficiente. No hay que sexual y en lo referente a la clase social. Visibilizar el papel tan
despreciarlos, mucho menos en materia de trabajo esclavo, explo- importante de las luchas sociales y de las esferas relacionales y las
tación laboral, prostitución y trata de personas. Pero centrar tramas sociales en todos los espacios (doméstico, libidinal e Ínti-
nuestro imaginario sólo en una sobre dimensión del protagonis- mo, ciudadano, comunitario, global, del trabajo y el mercado, etc.)
mo de las esferas estatales -con políticas públicas, circuitos judi- y promocionar desde lo cotidiano el desarrollo de dinámicas de
ciales y las normas positivizadas como si fueran exclusivos- tiene emancipación y liberación con las que todos nos constituimos
efectos dañinos para la mayoría de la humanidad y sobre todo como sujetos, a partir de los colectivos más vulnerados y victimi-
para las poblaciones victimizadas. También solemos defender una zados, permitirá obtener resultados mayores de transformación de
concepción post-violatoria de derechos humanos al ignorar o ha- esa violencia estructural sobre la que se sostienen nuestras socie-
cer poco caso a la dimensión pre-violatoria, que en materia de dades. Por ello se debe trabajar a niveles interescalar, multiespa-
cial, en todos los lugares y entornos donde las relaciones humanas
se desenvuelven, al tiempo que se promueve la sensibilización,
47 Véase Nogueira et al., op. cit. co-educándonos, co-enseñando, convocando, testimoniando , ex-
Derechos humanos ''FICT1Té1JO/?''l'lT;?C La 1'FI'F:VI1fT'r/lr'1(l'lllY la trata de
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y reducir relaciones pVI'I""p'nj;-?,~ por este en sus


de dominación, explotación, marginación y discriminación. que ha sido ratificado por pocos Estados. Se crea una falsa expec-
Una vez manifestada la simple idea de derechos humanos que tativa, de inmediato frustrada, se observa que sus reglas
se extiende en la cultura jurídica y social, y tras ofrecer algunos no son obligatorias y están sujetas a la discrecionalidad de los Es-
caminos para entender derechos humanos tados partes. 49 También se critica la faceta invasiva que sobre las
jo, relacional y sociohistórico, ¿qué posibles hay para víctimas o personas vulnerables tiene en la práctica, de forma dis-
enfrentar tanto el trabajo esclavo como la prostitución forzada o tinta a como opera contra los autores los crímenes,50 además
voluntaria? Consideramos que las alternativas son muchas, pero de que los Estados que cooperan entre sí lo hacen no para atender
ahora mencionaremos sólo algunas propuestas. Si retomamos las a víctimas desde una perspectiva de derechos sino
tres dimensiones o racionalidades descritas, hemos señalado la para repatriarlas y sólo para investigar, punir y reprimir a los au-
importancia de percibir y reflexionar sobre los límites que los or- tores del crimen. 51 Por ello hay que buscar medidas que ataquen
denamientos jurídicos poseen para efectivizar los derechos de los las causas y no los síntomas de la trata, del trabajo esclavo con
seres humanos en general y de las mujeres en particular, que son nes sexuales y la prostitución forzada. Hay que ir contra los crimi-
vulnerados sistemáticamente en contextos de asimetrías y des- nales organizados internacionalmente y contra esa lógica mer-
igualdades estructurales. También comentamos que el tráfico y cantil y rentable que los empuja a actuar con sus perversidades. Se
secuestro de personas por razones sexuales, el trabajo esclavo y la deben buscar las causas y los contextos que provocan la trata de
prostitución forzada podrían ser enfrentados con mayor contun- personas y se deben tomar medidas para evitar el consumo sexual
dencia y posibilidades de éxito, en una lucha sin fin, si se ampliara e impedir que los prostituyentes y tratantes se salgan con la suya.
el campo de acción al atacar y transformar esa división desigual de Asimismo, en ese paisaje pluri-escalar de enfrentamiento, hay
las relaciones que en lo racial, en lo sexual, en lo socio-material, que superar el excesivo enfoque estatalista que se da a los dere-
en lo etario y en lo cultural se manifiesta sobre el hacer, el saber, chos humanos y a sus sistemas de garantías. Hay que implicar a
el poder, el estar y el ser humanos. toda la sociedad civil para que ésta perciba su grado de responsa-
No sólo el campo de lucha se puede desarrollar a un nivel de bilidad y tome conciencia de que es mucho lo que puede hacer
reconocimiento de normas jurídicas de carácter nacional e inter- para no contribuir a tolerar ni a ser clientes potenciales y consu-
nacional, junto con las actuaciones de instituciones estatales y de midores del mundo de la prostitución, ni de aquellos productos
la sociedad civil a través de ONGS. Tal como anticipamos antes, hay generados en condiciones infrahumanas de trabajo. Es por esta
que actuar desde diversos frentes simultáneamente, tomando en razón que los derechos humanos deben ser percibidos como pro-
serio el problema pluri- y trans-escalarmente. Resulta fundamen- cesos de lucha individuales y colectivos diarios, constantes, a to-
tal el avance que supone el hecho de que la trata de personas sea dos los niveles, que se implementan en todo momento y en todo
reconocida como delito de lesa humanidad. La existencia del Pro-
tocolo de Palermo ayuda algo, y su artículo III define la trata de
49 Véase E. Wiecko V. de Castilho, "Mudando o foco: do crime de tráfi-
personas yen él, el trabajo esclavo y la prostitución forzada son dos
co de pessoas para o direito amigra\?ao" en Ch. Nogueira et al., cit.
de sus fines que hay que perseguir internacionalmente. 48 No obs- 50 P. Cruz, "Inmigración y discriminación: el abordaje de la victima por
el Estado y las instituciones internacionales", cit.
48 Véase N. Cordero et al., cit. 51 E. Wiecko V. de Castilho, op. cit.
Derechos humanos La la trata de personas 3
(y se deshacen y se
;>,,,,,,1--"'''TP,",
aCClOn y que la neas
en espacio social en el que se mueve. No ser sensibles y mostrar y reconoci-
son sólo instancias formales reconocidas normativa y judicialmen- miento mutuo por aquellas personas afectadas, evitando que con-
te que se efectivizan por la acción de las instituciones estatales. tribuyan a vilipendiar a los inmigrantes, trabajadores y trabajado-
Son tramas de relaciones y acciones de acompañamiento, respe- ras esclavizadas y a las mujeres prostituidas.
to y apoyo, de reconocimientos mutuos, de solidaridades, de com- En este sentido, las políticas públicas tienen que coordinarse,
portamientos con las que todo ser humano es como con la participación ciudadana y los colectivos victimizados,
sujeto plural y diferenciado. La mayoría de ellas operan en lugares, en la atención debida y adecuada a las víctimas, ya de por sí humi-
espacios y tiempos que son anteriores a la violación de los dere- lladas y agredidas en su dignidad por ser prostituidas tras ser for-
chos, son pre-violatorios, ya que contribuyen a que los derechos zadas y obligadas a ello con violencias diversas. Se deben crear las
sean realidad, al generar condiciones dignas de trabajo e impedir condiciones para que las personas vulneradas recuperen su auto-
justificaciones mercantiles rentables en el mercado del sexo. No estima, su autonomía y su dignidad quebrada desde que son anu-
funcionan los derechos humanos únicamente después de que han ladas en su libertad y obligadas, en contextos donde se les impo-
sido violados, aunque también haya que implementar relaciones sibilita su capacidad de rebeldía y de ser sujeto con una vida digna
emancipadoras en estadios post-violatorios de derechos humanos. de ser vivida. Hay que financiar programas multidisciplinarios
Las personas deben sentirse sujeto de derechos durante su duraderos y consistentes para que no se estigmatice a las mujeres
vida, pero mucho más cuando son vulneradas y violadas en su victimizadas, ni tampoco para que se las re-victimice. 53
dignidad. 52 La desigualdad social, la discriminación por razones También desde la acción conjunta de todos, los distintos pro-
de género y los contextos de vulnerabilidad, precariedad e infe- gramas de recuperación de humanidad tienen que ofrecer un ma-
riorización provocan una adicional perversidad cultural cuando a terial que sirva para empoderarlas y crear una cultura realmente
los seres humanos afectados, mujeres la mayoría de ellos, no se las antipatriarcal, antisexista, anticrematística, no colonial y emanci-
considera con autonomía, responsabilidad y autoestima una vez padora. Porque si existen superposición de opresiones que son
que se las rescata de las condiciones abyectas de trabajo esclavo, también intersticiales, transversales y en red, igualmente las actua-
trata, prostitución forzada. Por ello, en las medidas y acciones de ciones emancipadoras y liberadoras deben ser multiescalares, arti-
prevención, persecución, sanción y atención que giran en torno culadas en tramas y redes de complementación a través tanto de
de la trata de personas, no hay que estigmatizar ni hundir más la las instituciones del Estado y el cuerpo de funcionarios, como de
dignidad de las mujeres y los colectivos perjudicados. Deben estar la propia sociedad civil y el pueblo en un sentido más abarcador.
presentes, por muy duro que pueda parecer, como sujetos activos Quiero insistir en la idea que es crucial a lo largo de este libro.
y participantes, junto con los aparatos y actores políticos, jurídi- No hay que dejar de percibir la importancia que tiene la sociabi-
cos y burocráticos -activistas, policías, procuradoras/es, promo- lidad humana sobre la que articulamos nuestros comportamien-
tores/as, jueces y juezas, funcionarios del ministerio público o de tos y que se desenvuelve en todos los lugares sociales desde diná-
justicia, etc.-, en los procesos de persecución, atención, enfren- micas de asimetría y desigualdad. Existe de manera natural y
tamiento y transformación que forman parte del mundo comple- normalizada un sistema de valores y una división sexual, étnica,
racial, de género y de clase que, bajo una apariencia de libertad, es
52 Véase E. Márcia y R. Scandola, "Tráfico de mulheres e meninas: ras-
gos no senso común em busca de raízes", en Ch. Nogueira et al., cit. 53 Véase P. Cruz, op. cit.
3 Derechos humanos instituyentes La ¡'n",mrrrar1n1" y la trata 3
en un contexto
esa ;:'V'_""UHJLUaU atenta sistemá-
ta, machista, sexista y que no ticamente contra su sus
sólo opera con simples prejuicios. En cierta manera nos encon- 2. En segundo lugar, quienes reivindican el reconocimiento
tramos con una doble, una triple y hasta una plural superposición los derechos de las prostitutas no perciben que el contexto
de opresiones, que opera también a diferentes escalas y que debe- en el que se mueve el mundo económico no tiene como
mos publicitar para tomar conciencia crítica y para poder trans- prioridad el derecho al trabajo en tanto
formarla en un plano más profundo y Explicaremos tal, ni tampoco sus condiciones dignas. Asimismo, la lucha
esto mejor con un ejemplo: sindical está debilitada por la capacidad de movilidad y por
Con el tema de la prostitución hay una fuerte discusión sobre la de la clase empresarial y financiera. que
si debe permitirse cuando es libremente ejercida. Beatriz Gimeno rodea al mundo trabajo se supedita a las reglas del capi-
se hace eco de las fuertes discusiones que se dan entre las posicio- tal y las situaciones de explotación y marginación son infini-
nes abolicionistas y las regulacionistas, siendo casi imposible el tas. Parece contradictorio reivindicar derechos sin querer
diálogo y el avance entre quienes se inclinan por una o por otra. 54 ver que el contexto socio económico y sociopolítico ignora
Quienes están a favor del derecho a la libertad y a decidir de cada sistemáticamente. No olvidemos que el capitalismo reduce
persona, señalan que las mujeres que desean prostituirse con ple- el concepto del trabajo al trabajo asalariado y lo condiciona,
na libertad son dueñas de sí mismas y, además, alegan también en cuanto derecho posible, a los mecanismos que hacen
que a las prostitutas se les debe reconocer derechos laborales para funcionar el mercado sobre la racionalidad instrumental
que desempeñen su labor dignamente. Evidentemente soy parti- medio-fin y de obtención del máximo beneficio. No es con-
dario de reconocer los derechos de todo ser humano en su condi- cebido como un derecho humano fundamentaPS y la reivin-
ción diferente (en tanto indígena, homosexual, negra, campesino, dicación de los derechos de las prostitutas tiene que afectar
lesbiana, travesti, transexual, mujer, prostituta, etc.), pero hay que a dimensiones más estructurales del sistema que equilibre y
reivindicarlos integral e interdependientemente, no sólo quedarse coloque los derechos en torno al trabajo fuera de la depen-
en la superficie del problema y a un nivel formal, procedimental, dencia de la racionalidad del capital.
normativo y abstracto. De la misma forma que hay que reconocer 3. En tercer lugar y relacionado con lo anterior, el emblema
los derechos laborales, sindicales y de salud de las prostitutas "li- del trabajo sexual opera como coartada frente a la desocupa-
bres", hay también que inculcar una sensibilidad crítica que vaya ción estructura1. 56 La feminización de la pobreza parece
en su accionar mucho más allá, para no quedarse únicamente en crear el imaginario del mal menor, de que mejor ser inmi-
el mero reconocimiento jurídico-positivo de los derechos labora- grante precario o trabajadora explotada o prostituta como
les. Esto es por varias razones: medio de vida ante la adversidad de la existencia, en donde
la economía no puede funcionar de otra manera.
1. La primera es que son pocas las mujeres que ejercen volun- 4. En cuarto lugar, cuesta pensar en la prostitución fuera de la
taria y libremente la prostitución en condiciones más o me- cultura y el dominio patriarcal, incluso aunque reconozca
nos soportables desde lo dignamente humano. La mayoría
de ellas son obligadas o forzadas, de diversa manera, a dedi- 55Véase Wandelli, op. cit.
56Véase C. Lipszyc, "Prostitución ¿trabajo o explotación sexual?" en
54 B. Gimeno, La prostitución, Barcelona, Bellaterra, 2012. CLADEM (2003).
Derechos humanos znStlfZlrVe7IUS
La la trata de fiP'Vmn;¡e

que algunas
jetos su autonomía y
En un consumista, con en extre-
ciones humanas rotas, fragmentadas, sin solidaridad y reco- mas, ~o~~ son cas~s con fines y la
nocimientos mutuos, es dificil concebir una existencia desde prOStituClon forzada, smo también en situaciones cotidianas ava-
ladas por las tres racionalidades explicadas.
simetrías y horizontalidades cuando se trata a los otros c~mo
objetos o cosas para usar y tirar. es una ms- Voy a terminar diciendo lo que ya comentamos al principio: la
titución fundacional patriarcado y sirve mantener el trata de personas, la prostitución y la esclavitud nos ponen
orden de género hecho para los hombres. 57 Es una forma de en nuestra cara dos procesos de inferiorización humana
control de la sexualidad por parte de los varones, aunque extremos, que son expresiones de un contexto de normalización
siempre exista la posibilidad de que algunas personas se rei- de una s~ciabilidad desigual y asimétrica que las permite, movida
vindiquen como sujetos libres para significar, e~ ese mundo y .consohdada por las racionalidades científica, económica y pa-
machista, desde sus propios horizontes de sentido. Hay que tnarcal. Lo anormal no se confronta con éxito únicamente desde
ir hacia una cultura en la que no exista la prostitución en un medidas extremas ni una vez que se comete el delito de trata
contexto patriarcal y, si existe, que sea una realidad co~strui­ personas sino, principalmente, desde quehaceres y actuaciones
da cuando realmente quien la ejerza lo haga voluntanamen- humanas [Link] se desarrollen y se fortalezcan en situaciones previas
te y con todos sus derechos reconocidos. d.e, normalIdad, a partir de dinámicas de emancipación y libera-
Clon con una concepción de los derechos humanos a tiempo com-
pleto y en todo lugar, que se inicie desde el desayuno y termine
Algo parecido sucede con el trabajo escl~vo que expresa pl~ra­
les modos de dominación, ya que anula la lIbertad y la capaCldad cuando la humanidad desaparezca. Desde ellas se podrán trans-
de quien la padece, de producir y significar la realidad .en lo feme- for~ar esos otros estadías de normalidad de desigualdades, domi-
nino y/o intersexual, en lo socioeconómico y en lo raClal. ~[Link] na~lOnes y discriminaciones que son la fuente y la base para que
comentamos que se hace necesaria la difusión y el fortaleclIlllento surJan aquellos hechos excepcionales, execrables e injustos.
de una cultura de confrontación de máximos y no de mínimos a
todos los niveles, tanto en el campo jurídico e instituciona: co~o
en el campo no jurídico y socio-popular, así como en el ambito
tanto preventivo como pre-violatorio. de los d~r~~~os h~manos,
nos referíamos a la necesidad de visualizar esa dIv1S1on deslgual de
las relaciones humanas en lo racial, lo sexual y lo socio-material
para transformarla: porque est.á a~oy~da en :-[Link] que
incorporamos en nuestro imagmano sm perClbIr sus efecto: ne-
gativos y discriminadores. No olvidemos que para la mayor~a de
los hombres y para mujeres machistas y celosas, todas las mUJeres
son potencialmente calificadas de putas y no por ello. t~nemos que
ser prostituyentes ciertos. Tenemos que saber perClbIr donde se

57 Véase Lipszyc, op. cit. y Gimeno, op. cit., p. 26.


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UNA RECUPERACIÓN DE LA DEMOCRACIA COMO PODER y Ca-ENSEÑAR DERECHOS HUMANOS:
POPULAR Y DE LOS DERECHOS HUMANOS A PARTIR DE SUS ALGUNAS PROPUESTAS
LUCHAS INSTITUYENTES ......................................... .
los
humanos en un traglco .......................... 27
Sobre democracia y su reducción que falseaoo .... 70 El problema de teorizar encima de practicar
Propuestas para una democracia 77 derechos humanos. Dos hipótesis 133
En torno a luchas la en
desde los humanos a partir de un concepto cotidiano,
cotidianas ........................................................... . 82 H"'_'V'UU, socio-histórico, complejo y multi-
Conclusiones .. 00 . . . . . 0 0 . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 00 . . . . . . . . . . .
garantista ............................................................ 137
Elementos sobre los que co-educar en
DERECHOS HUMANOS (VACIADOS), CONSTITUCIONALISMO derechos humanos .... 0000 . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 0 0 . . . . . . . 138
(OLIGÁRQUICO y DE LOS NEGOCIOS) Y DEMOCRACIA Derechos humanos relaciones e
(SIN DEMÓCRATAS) EN EL MUNDO CONTEMPORÁNEO 95 instituyentes: luchas y cotidianidadesoooo ......... .
IntroducciónTres procesos de debilitamiento Convicciones éticas y propuestas concretas
y vaciamiento de derechos humanos, ca-educarnos en derechos humanos ""'00""00" .. ' 151
democracia y normas constitucionales ......... 00... 95 Metodologías ca-educativas en derechos
El Minotauro que llevamos dentro y el falso humanos. Orientaciones metodológicas y
universalismo de Occidente .......................... 00... 99 materias transversales .. """00 ................... ' ' ' ' ' ' ' ' ' ' ' ' 163
Primera hipótesis: colonialidad del poder Temas transversales y relacionados con
y heterarquías .......... 00 . . . . . 00 . . . . . . . . . . . . . . . . . . 0 0 . . . . . . . 102 derechos humanos.............................................. 166
Segunda hipótesis: miedo al pueblo ............. 00. 105
Inclusiones abstractas, exclusiones concretas.... 107 v: DERECHOS HUMANOS, NO COLONIALIDAD y OTRAS
Derechos humanos menguados, reducidos y/o LUCHAS POR LA DIGNIDAD: UNA MIRADA PARCIAL Y
vaciados ... oo .................................. oo...................... 110 SITUADA .. 00 . . . . . . . . . . . . . . . . oo, 00 " " ' . . . . 0 0 . " " " 0 0 " 0 0 . . . . . . . . . 00 0 0 " 0 0 171
Democracias minimalistas y sin demócratas ..... 111 Introducción 00 . . . . . " " " " " 0 0 " " " " " , 00 00 0 0 0 0 " " ' 0 0 " ' " " " , 171
Constitucionalismo, poderes instituyentes La otra cara de los derechos humanos:
oligárquicos, sub-ciudadanía y su dimensión colonizadora e imperial '00"""000000 174
sobre-ciudadanía ......... oo, oo.
0 0 0 0 . 0 0 . 0 0 0 0 00 00 0 0 . 0 0 00 00 00 0 0 " 00 113 Universal hegemónico abstracto sobre bases
Algunas propuestas para ampliar la mirada relacionales excluyentes .. 0 0 0 0 . . . . . 0 0 0 0 . . . . 00 . . 0 0 . 0 0 0 0 . . . . . . . 184
desde la dimensión instituyente de los seres Luchas no coloniales anti-heterárquicas de
humanos 00 0 0 " 0 0 0 0 . . . . . 00 00 00 0 0 0 0 0 0 00 00 0 0 0 0 0 0 0 0 0 0 " . . 0 0 0 0 0 0 0 0 0 0 . 0 0 00 118 resistencia y liberación más allá del molde de los
A modo de apertura ............... 0000 . . . . . . . . . . . . . . 0 0 0 0 0 0 . . . . . 125 derechos humanos .. oo ...... oo ........... oo .. oo .. [Link]. 193
IDEOLÓGICA Y DERECHO PENAL INMIGRACIÓN Y LA TRATA DE PERSONAS CARA A
NO COLONIAL, INTERCULTURAL y ANTIHEGEMÓNICO CARA CON LA ADVERSID¡\J) y LOS DERECHOS HUMPcNOS:
XENOFOBIA, EXPLOTACIÓN SEXUAL,
TRABAJO ESCLAVO Y PRECARIZAcróN LABORAL .•.........

Inversión normas concretas p07' el


dispositivo crimen-castigo ............................. .
Inversión de rW1o/1r,-h'F1
derechos nUJ'Jla'nos 213
Derecho (menos)
derechos humanos peI'SOIlas, el
en contextos
migratorios ................................... ...................... 2
TRABAJO DOMÉSTICO, DESIGUALDAD Y EXPLOTACIÓN: Algunas causas de la
UN ATENTADO CONTRA LA LIBERTAD Y LA DIGNIDAD desigual previa: souzeranias e interseccionalidad
HUMANAS EN EL CONTEXTO DE LAS SOCIEDADES de las opresiones................................................. 27 5
LATINOAMERICANAS ..................................•.............. 237 Tres racionalidades que consolidan la
Introducción ...................................................... . 237 normalización estructural y desigual previa...... 284
Sobre el concepto de yel derecho al racionalidad científica y tecnológica .......... .
238 Racionalidad y dimensión económica.. ............ 288
El concepto de trabajo doméstico y sus racionalidad y la cultura patriarcal.......... 293
condiciones en América Latina ......................... . La insuficiencia la desde un concepto
La asimetría, la jerarquía y la dominación en el estrecho y limitado de derechos humanos y la
trabajo doméstico .............................................. . 246 necesidad de propuestas de lucha interescalares y
La normalización de situaciones de multigarantistas .................................................. 298
vulnerabilidad y explotación en el trabajo
doméstico: su derivación hacia condiciones BIBLIOGRAFÍA ................•...............•.........•...............•.......• 309
de trabajo análogas a la esclavitud .................... . 251
Normativas que no reconocen la igualdad de
ÍNDICE ............................................................................... 325
derechos .............................................. ......... . 253
Bajos salarios y horarios excesivos ................. . 254
Condiciones que favorecen la invisibilización .. 256
Situaciones de discriminación de migran tes
internos e internacionales ............................. . 257
modo de conclusión: propuesta de
transformación desde una visión ampliada de
derechos humanos ............................................. . 260
cárcel del feminismo Los blancos, judíos y nosotros
Hacia un pensamiento islámico decolonial Hacia una política del amor revolucionario
Sirin Adlbi Sibai Houria Bouteldja
Desde una lectura decolonial renovada de la islamofobia como una de las El presente libro puede leerse como un manifiesto descolonial para el
estructuras de poder, control, gobierno y subalternización del islam y los siglo XXI o, más puntualmente, como una invitación al amor revolucionario,
musulmanes en el sistema-mundo moderno/colonial, esta investigación que no pertenece al romanticismo, sino a la justicia. Es éste una llamada a
muestra cómo los discursos feministas islámicos son una respuesta reactiva a descolonizar el mundo, a reconocer que el privilegio de unos cuantos se
la misma. Se trata de una invitación a comenzar un recorrido otro de verda- construye sobre la opresión de muchos.
dera introspección dialógica intracultural e intracivilizacional islámica que La cualidad más importante de los textos que marcan hito es encontrar, des-
brinda posibilidades reales de liberación y de regeneración, así como de una de una particularidad, lo que es común a los humanos. Al mencionar indíge-
reinserción anticapitalista, antisexista, antipatriarcal, antirracista, anticlasista nas, la autora se refiere a "los colonizados" por Francia, yal evocar judíos, los
yanticolonial en los presentes y futuros de los que, como sujetos coloniza- invita a reconocer su pasado común.
dos, hemos sido expulsados.
978-607-97537-8-8
978-607-95641-8-6 128 páginas I 13,5 x 21 I b/n
320 páginas I 13,5 x 21 I b/n
Genealogía monoteísmo
La religión como dispositivo colonial Una genealogía (1850-2015)
Abdennur Prado Osear U garteehe Galarza
La "religión" no es un universal, sino una clave en la conceptualización del Muchos son los cambios que ha experimentado la arquitectura financiera:
mundo por parte de la intelectualidad occidental, la cual se ha otorgado a sí cambió conforme la economía pasó ge ser productiva e internacional a finan-
misma el derecho de definir a los otros según categorías que favorezcan la ciera y global; mutó cuando el riesgo se eliminó de las inversiones gracias al
dominación, proyectando sobre el mundo las fracturas propias de la episteme respaldo del dinero público. Actualmente la financiarización está presente en
moderna: Modernidad-tradición, progreso-atraso, religión-secularismo. todas partes; en la sustitución del salario por crédito de consumo, en el arbi-
A partir de esta constatación, el presente ensayo se centra en los "usos del traje de tasas de interés (que sustituyó a la oferta y la demanda de bienes), etc.
monoteísmo" ejercidos por importantes pensadores europeos, desde Hume Sin embargo, todo parece indicar que existe un trato preferente. Es así como
hasta Sloterdijk, mismos que han llevado a consolidar como obvia la presen- se presenta un panorama que no es la foto fija de un devenir, sino el abordaje
tación del islam dentro de las "religiones semitas" y como si fuese un "mo- crítico en búsqueda de soluciones.
noteísmo estricto". Una vez realizado el trabajo de deconstrucción, se plan-
tea la necesidad de considerar al islam desde sus propios presupuestos, 978-607-97816-3-7
ideas-fuerza y metáforas fundamentales. 384 páginas I 13,5 x 21 I hin
978-607-97537-9-5
416 páginas I 13,5 x 21 I hin
El presente libro se terminó de imprimir el28 de octubre de 2018 en
los talleres de Litográfica Ingramex S.A. de c.v., ubicados en Centeno 162-1,
col. Granjas Esmeralda, alcaldía Iztapalapa, c.P. 09810, Ciudad de México.
El tiraje consta de 1,000 ejemplares más sobrantes para reposición.

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