Marco teórico
La Antropología Médica es una disciplina cuyo objeto ha estado cercano a la
práctica médica desde la antigüedad, y que con la actual globalización y la
mayor visibilidad de la cultura adquiere una renovada importancia,
especialmente para la salud pública, pese a lo cual es prácticamente
desconocida para amplios sectores de la medicina contemporánea. Sus
antecedentes podemos remontarlos a las observaciones sobre el
comportamiento de los diversos pueblos y cómo se relacionaban con la
salud de esas poblaciones en los tratados hipocráticos, y los podemos seguir
cómo notas importantes en autores tan diversos como Paracelso y su
reclamo a la medicina de su época para adquirir la experiencia necesaria
observando las distintas formas de enfermedad y como eran tratadas por
los más diversos pueblos. A lo largo de los últimos 2000 años, y hasta un
periodo muy reciente la mirada médica hacia la sociedad ha tenido por
exclusivo objeto conocer mejor las circunstancias que rodean la percepción
de la enfermedad y como es enfrentada, por una sociedad determinad
(Menendez E,1985)
La moderna Antropología Médica comienza alrededor de los años 60 del
siglo XX, a partir del desarrollo de la antropología cultural norteamericana,
en sus primeras etapas, como señala Menendez (1)
tuvo una especial
dedicación a las medicinas tradicionales. Su desarrollo posterior, sin
embargo, ha estado signado por al menos dos tendencias, la primera
afincada en la práctica clínica y la segunda en una perspectiva desde la
antropología general. La primera de estas tendencias es la que tiene
mayores antecedentes desde campos como la medicina folclórica y el
estudio de los sistemas médicos populares, y es en esta forma como surge
la disciplina en los países latinoamericanos, incluyendo el Perú; mientras
que la segunda ha tenido un mayor desarrollo especialmente en países
anglosajones, llegando, incluso, a objetar que la antropología médica se
vincule con la medicina y hasta a proponer cambiar el nombre hacia
Antropología de la Salud para alejarse de una supuesta innecesaria
medicalización de la disciplina (Bernales M,2017)
Murillo con "Entre la aclimatación a la altura, la antropología médica y la
utopía civilizatoria. Cartografía de la evolución del pensamiento de Carlos
Monge Medrano sobre el proceso de salud-enfermedad de poblaciones
andinas", describe prolijamente, a través de un científico, inicialmente solo
orientado hacia la biomedicina, la evolución de un pensamiento no solo
individual sino social sobre el indígena. Nos muestra cómo del debate
médico y fisiológico se genera una nueva perspectiva, también científica,
que intenta superar el debate entre indigenistas e hispanistas en la primera
mitad del siglo XX. Pinilla, por su parte, con "Hospital San Juan de Dios:
actor y víctima de las políticas públicas en Colombia" asume las
herramientas metodológicas de la antropología para mostrar un conflicto
contemporáneo del sector salud, consecuencia de políticas públicas que
rompen un modelo institucionalizado a través de un largo proceso social.
La antropología fue quizás la primera ciencia social en otorgarle un estatus
epistemológico a la vivencia descubierta a través de la experiencia, de
manera que permitió entender cómo la gente de otros lugares y tiempos
vivían, y cuán diferentes o similares eran en relación con nosotros. Estos
conocimientos nos ha enseñado a vivir, manteniendo relaciones de
convivencia con los otros y con nosotros mismos, a partir de la comprensión
e identificación de dramas comunes y de la necesidad humana de
autointerpretación. Sin embargo, no contó esta ciencia con una tradición
intelectual continua, sino que su desarrollo ha sido multilineal, lo que quiere
decir que ha dependido de distintas tradiciones nacionales, de los aportes
de varios autores, de su creciente institucionalización y profesionalización,
así como de diferentes escuelas de pensamiento.
La antropología ha propuesto un saber abierto que no está exento de
confusiones y de una indefinición perturbadora y polifacética, debido
fundamentalmente a la amplitud y vastedad estructural con la que se define
su objeto, desde las dimensiones tanto biológicas como culturales.
El sistema social de salud
El sistema de atención a la salud es tanto un sistema cultural como un
sistema social de salud. Definimos el sistema social de salud como aquel
que está compuesto por las instituciones relacionadas a la salud, a la
organización de papeles de los profesionales de la salud que en él
participan, sus reglas de interacción, así como las relaciones de poder
inherentes a este. Comúnmente, esta dimensión del sistema de atención a
la salud también incluye especialistas no reconocidos por la biomedicina,
tales como: actos de bendición, curanderos, brujos, hechiceros, meso
terapeutas, padres-de-santo, pastores y curas, entre otros. En el universo
de cada grupo social, los especialistas tiene un papel específico que
desempeñar frente al tratamiento de determinada enfermedad, y los
pacientes tiene ciertas expectativas sobre como ese papel será
desempeñado, cuales enfermedades el especialista puede curar, así como
una idea general acerca de los métodos terapéuticos que serán empleados.
En las sociedades complejas, además de los tradicionales, se encuentran
especialistas chinos y orientales en general. En los últimos diez años, hemos
visto también la búsqueda creciente por especialistas y terapeutas que
pertenecen a lo que se ha denominado de “nueva era”. Dentro de una
misma ciudad, existen especialistas detentores de varios métodos
terapéuticos alternativos (parte de los sistemas culturales de atención al
salud), siendo factores determinantes para su elección o rechazo: principios
religiosos, económicos, familiares, sociales, entre otros factores de orden
política y/o legal
Sistema de salud mundial
Las enseñanzas derivadas de los éxitos del pasado, incluidas las aptitudes y
estrategias desarrolladas a partir de la experiencia en la lucha contra la
poliomielitis y el SRAS, se deben aplicar en la emergencia de tratamiento
contra el VIH/SIDA y en la lucha para la consecución de los Objetivos de
Desarrollo del Milenio (ODM). Los progresos hacia esos y otros objetivos no
serán sostenibles a menos de que las metas de salud concretas – en
particular la meta «tres millones para 2005», consistente en llevar hasta
tres millones de personas de los países en desarrollo la politerapia
antirretroviral contra el VIH/SIDA para finales de 2005 – respalden un
amplio desarrollo horizontal de la capacidad de los sistemas de salud.
Pese a las reformas sanitarias de las últimas décadas, no se ha progresado
lo suficiente en el desarrollo de sistemas de salud que promuevan mejoras
sanitarias colectivas. Sin embargo, están surgiendo nuevas oportunidades.
La salud sigue figurando en lugar destacado en la agenda de desarrollo
internacional, y se empieza a disponer de nuevos fondos para las
actividades sanitarias en los países pobres. La extensión de los contextos
favorables a la salud y de una atención de calidad a todo el mundo
constituye el principal imperativo de los sistemas de salud.
En este capítulo se analiza de qué manera los valores y las prácticas de la
atención primaria, adaptados a las realidades del complejo panorama
sanitario actual, pueden constituir la base necesaria para mejorar los
sistemas de salud. Se examinan ideas básicas sobre la atención primaria y
se aclara el concepto de desarrollo de sistemas de salud basados en la
atención primaria. Se examinan seguidamente cuatro grandes retos
afrontados por los sistemas de salud, como son la crisis mundial de
personal sanitario; la falta de pruebas científicas idóneas y oportunas; la
falta de recursos financieros, y las dificultades de la rectoría para aplicar
políticas sanitarias proequidad en un entorno pluralista. En la sección final
se examina cómo está colaborando la OMS con los países para clarificar los
objetivos de los sistemas de salud y reforzar los sistemas en consonancia
con los principios de la atención primaria.
El sistema de salud abarca todas las organizaciones, las instituciones y los
recursos de los que emanan iniciativas cuya principal finalidad es mejorar la
salud (1). Por sistema de atención sanitaria, en cambio, entendemos las
instituciones, las personas y los recursos implicados en la prestación de
atención de salud a los individuos. Este capítulo se centra sobre todo en los
sistemas de atención sanitaria. No obstante, los dispensadores de atención
sanitaria suelen participar en la promoción de entornos favorables a la salud
en la comunidad. Es más, esta relación entre la función de atención a los
pacientes y la función de salud pública constituye uno de los rasgos
definitorios de la atención primaria.
Sistema de salud peruano
El Perú cuenta con un sistema de atención sanitaria descentralizado,
administrado por cinco entidades: el Ministerio de Salud (MINSA), que
ofrece servicios de salud para el 60% de la población; EsSalud, que cubre el
30% de la población; y las Fuerzas Armadas (FFAA), la Policía Nacional
(PNP), y el sector privado, que proporcionan servicios sanitarios al 10%
restante (Recursos humanos en salud al 2011). El resultado es un sistema
que contiene numerosos proveedores de servicios y seguros, que cuentan
con una coordinación deficiente y a menudo desempeñan funciones que se
superponen. Los agentes de salud, por su parte, suelen tener diferentes
trabajos en múltiples subsectores.
A pesar del aumento en la migración de personal sanitario, se ha registrado
una tendencia al alza en el número de agentes de salud existentes. Sin
embargo, no se ha identificado ninguna diferencia significativa en cuanto a
la densidad de RHS, excepto en el caso del número de enfermeros, que ha
crecido (9.7/10,000; Recursos humanos en salud al 2011). Asimismo, a lo
largo de la última década, se ha experimentado un aumento de la demanda
de proveedores, especialmente de médicos especialistas, debido a la
aplicación de un seguro de salud universal y las políticas asociadas al
mismo. La densidad de RHS actual en el país es de 17,8 agentes por cada
10.000 habitantes
Aplicaciones de la antropología medica en salud pública
Varias han sido las aplicaciones que en el campo de la investigación y en la
propia actuación en salud pública, ha tenido la antropología médica,
Investigaciones encaminadas a la mejora o creación de programas de salud
(atención-promoción-prevención),Investigaciones sobre sistemas médicos y
curativos (la medicalización de las sociedades), y los modelos médicos
(Modelo Médico Hegemónico, Alternativo o Subordinado y el de Auto-
atención),Investigaciones sobre medicina natural y tradicional, Estudios de
adherencia terapéutica, Intervenciones de salud comunitarias en entornos
interculturales.
Las mejores justificaciones para la aplicación de la antropología médica en
espacios concretos, considerados antropológicos, se basan en:
i. la existencia de diferencias o distancias socioculturales entre los
gestores de la actividad vinculada a la salud y al proceso salud-
enfermedad-atención, y los beneficiarios de ella;
ii. aquellas acciones que involucren la alteración de hábitos y conductas
humanas ancladas en el acervo sociocultural de las colectividades;
iii. las actividades de investigación o acción, que se producen en los
ámbitos de interacción, entre el personal de salud y la población
usuaria o diana.
De manera general, las miradas contemporáneas de la antropología
aplicada a la salud, han estado dirigidas hacia la comprensión de las
prácticas de salud y la crítica a la universalidad y a la ahistoricidad que
subyace en el modelo biomédico. En nuestra opinión ello puede seguir
contribuyendo a la emergencia de nuevos paradigmas salubristas de cara a
las teorías explicativas unilineales, enfáticas en el determinismo biológico y
en la homogenización de los sujetos al interior de los grupos sociales.
Otra necesidad es la de abordar la salud intercultural como un problema
social que se debe tratar con urgencia, y la necesidad de reflexionar acerca
de los presupuestos ontológicos y epistemológicos de las llamadas ciencias
naturales y sociales en general, y de las ciencias médicas en particular, al
respecto.
La aplicación de la antropología médica en los problemas actuales y futuros
de la Salud Pública es reclamada por la necesidad de la promoción y del
fortalecimiento de entornos culturales competentes tanto para la vida
humana como para las propias acciones salubristas. Esto en otras palabras
significa que, en los espacios donde se produce y gestiona la salud, la
aplicación de esta ciencia propicia la traducción de códigos culturales
diversos, implícitos en el proceso salud-enfermedad-atención, muchas veces
ignorados o pretendidos homogéneos. Esa traducción es indispensable para
legitimar el diálogo entre los sujetos que interactúan dentro de las acciones
de salud.
Los conocimientos y perspectivas antropológicas dotan de habilidades
necesarias para el ejercicio profesional, involucrado en sistemas
generadores de salud, donde participan personas diferentes, cuyas
alteridades requieren ser comprendidas, partiendo primero de su
reconocimiento, inmersas en los espacios de actuación común donde
confluyen los símbolos, los significados, las creencias, en fin las
representaciones socio-culturales.