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El Amor en Los Tiempos Del Cólera

La historia se desarrolla en el pueblo caribeño de La Manga a lo largo de 60 años. Narra el amor entre Fermina Daza, Florentino Ariza y Juvenal Urbino. Fermina y Florentino sienten un amor platónico de jóvenes que no llega a consumarse. Más tarde, Fermina acepta casarse con Juvenal Urbino. Años después, al quedar viuda, Fermina reencuentra su amor de juventud con Florentino.

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El Amor en Los Tiempos Del Cólera

La historia se desarrolla en el pueblo caribeño de La Manga a lo largo de 60 años. Narra el amor entre Fermina Daza, Florentino Ariza y Juvenal Urbino. Fermina y Florentino sienten un amor platónico de jóvenes que no llega a consumarse. Más tarde, Fermina acepta casarse con Juvenal Urbino. Años después, al quedar viuda, Fermina reencuentra su amor de juventud con Florentino.

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EL AMOR EN LOS TIEMPOS DEL CÓLERA (Gabriel García Márquez)

INTRODUCCIÓN

El amor en los tiempos del cólera es una novela de amor de Gabriel García Márquez, Premio Nobel
en 1982, publicada en 1985. Es, principalmente, un compendio acerca del amor y sus múltiples
variantes, un estudio sobre el paso del tiempo que destruye y reconstruye almas y ciudades, sobre
la memoria y sus infinitos laberintos.

La trama se desarrolla en Centroamérica a principios de siglo, época en la cual, según el narrador,


los signos del enamoramiento podían ser confundidos con los síntomas del cólera. Al igual que el
caudaloso Magdalena, a cuyas orillas se desarrolla, la historia serpentea y fluye, rítmica y pausada,
y prosa abajo va narrando a través de más de sesenta años la vida de los personajes principales,
Fermina Daza, Florentino Ariza y el doctor Juvenal Urbino de la Calle. Y poco a poco, este escenario
y estos personajes, como una mezcla tropical de plantas y arcillas que la mano del autor modela y
fantasea, van desembocando en los terrenos del mito y la leyenda, acercándose a un oscilante y
tenue final feliz.

Sin duda, la temática es profunda, rica, realista y conmovedora. García Márquez hace hincapié en
cuestiones trascendentales en la vida del hombre, tales como la familia, la amistad, el amor en las
diferentes etapas de la vida, la fidelidad, la convivencia conyugal, y la muerte, apelando para ello a
un recurso ampliamente descriptivo.

Mediante un lenguaje lleno de riqueza y versatilidad, el escritor colombiano narra el esquema


complejo, verosímil y esperanzado de un mundo que se asemeja, más de lo que nosotros
pensamos, al mundo en que vivimos. De esta manera nos demuestra una vez más que la vida no
es otra cosa que el trabajo interminable para el que los seres humanos fuimos creados.

RESUMEN
La historia transcurre en el pueblo caribeño de La Manga, el cual vive sumido continuas guerras
civiles y la amenaza constante del cólera.

Fermina Daza junto a su padre, Lorenzo Daza, y su tía, Escolástica, se mudaron desde San Juan de
la Ciénaga a La Manga en busca de un futuro más alentador. Una vez allí, aparece Florentino Ariza
que se enamora perdidamente de Fermina, a la cual comienza a asediar con extensas cartas de
amor a las que, mas tarde, Fermina corresponde. Pero, un día, Lorenzo Ariza es avisado del carteo
y decide irse a pasar una temporada lejos de La Manga, puesto que él quería otro tipo de marido
para su hija. Así pues, marcharon a San Juan de la Ciénaga donde Fermina, compinchada con su
prima Hildebranda Sánchez, sigue manteniendo correspondencia con Florentino.

Con el tiempo, la familia Daza vuelve a La Manga. Un día en el que Fermina va al mercado, se
encuentra con Florentino, dándose cuenta, al instante, de que no está enamorada de él, y así se lo
comunica. Florentino queda destrozado, pero se jura a sí mismo que tarde o temprano conseguirá
el amor de Fermina.

El tiempo transcurre, y un buen día en el que Fermina cae enferma, acude a hacerla una visita el
médico del pueblo, Juvenal Urbino de la Calle. Éste, al ver la altanería y el orgullo de Fermina, cae
rendido a sus pies y hace todo lo posible para que ella acepte casarse con él. Tras varios intentos,
Fermina cede ante la insistencia del médico y se casan, ante la gran pena de Florentino.

Florentino, ante la desesperación de la pérdida súbita de Fermina, “decide” que Juvenal Urbino
morirá antes que Fermina, y por tanto, al quedar ésta sola, él aparecerá para vivir ese amor que le
había sido prohibido.

Un día de Pentecostes, en el que la vejez ya se había asentado en los personajes, Juvenal, al


intentar rescatar a su loro que estaba atrapado en un árbol, muere al caer desde una escalera. Ese
mismo día, en el velatorio por el afamado doctor, aparece Florentino que aprovecha para
recordarle a Fermina la promesa de que iba a esperarla por siempre echa en su juventud, a lo que
Fermina responde ofendida, puesto que lo toma como una osadía.

Pasado un tiempo de la muerte de Juvenal, Florentino retoma el carteo con Fermina, que al
principio se muestra reticente. Pero al celebrar un año de la muerte de Juvenal, Florentino acude a
la misa y Fermina le saluda con gran énfasis, hecho que Florentino toma como una esperanza. Así
pues, pasados unos días, se presenta en casa de Fermina, hecho que se va a convertir en
costumbre y que Fermina va a agradecer.

Transcurren los días y los meses, y Fermina decide hacer un viaje por el río Magdalena, que es
preparado por Florentino. El viaje, que en principio sólo lo iba a hacer Fermina, resulta que se
convierte en una especie de luna de miel entre ambos en el que, finalmente descubren que el
amor puede aparecer a cualquier edad, en el caso de Fermina, o continuar toda la vida, en el caso
de Florentino.

COMENTARIO PERSONAL

He de puntualizar que, antes de iniciar la lectura de “el amor en tiempos del cólera”, estaba segura
de que, al ser una de las tantas lecturas obligadas, iba a ser un “suplicio”; pero me alegra decir que
ha sido unos de los pocos libros, por no decir unos de los primeros, que, aún siendo obligado, me
ha sorprendido.

Me ha gustado sobre todo el concepto, o más bien, los conceptos de amor que se hacen patentes
en la obra. Todos y cada uno de los personajes experimentan el amor en sus distintas facetas. Por
un lado, Fermina vive en un primer momento un amor platónico con Florentino, después
experimenta el amor basado en la seguridad con Juvental, y finalmente disfruta del amor
sosegado que da la vejez con Florentino. Por otra parte, se encuentra Juvenal, que vive un amor
tranquilo con Fermina y un amor apasionado con Bárbara Lynch. Y finalmente Florentino, que ama
apasionadamente durante toda su vida a Fermina, pero no por ello deja de amar a las numerosas
amantes que tiene durante toda su vida sin Fermina. Y me gustaría destacar una de las frases de la
obra que creo que sintetizaría los sentimientos de Florentino: “amor del alma de la cintura para
arriba y amor del cuerpo de la cintura para abajo”.

Y otro de los elementos que me han llamado la atención ha sido el significado del cólera durante
toda la obra. En un primer momento era sinónimo de muerte, para finalmente convertirse en la
salvación del amor de Fermina y Florentino ante aquellos que eran adversos a su relación.
En resumidas cuentas, me ha gustado bastante esta obra en la que el autor, Gabriel García
Márquez, ha sabido mezclar diversas historias sin confundir y hastiar al lector, hecho que pocas
veces se consigue. Es el único libro en el que he disfrutado tanto de su historia como de la forma
en que estaban colocadas las comas.

ELEMENTOS FUNDAMENTALES DE LA NARRATIVA

NARRADOR

En la obra aparecen varios tipos de narrador. Por una parte, G.G. Márquez combina la narración en
primera persona de Juvenal, Fermina y Florentino, con la narración en tercera persona
omnisciente o testigo. Los personajes se alternan el protagonismo durante toda la obra mediante
la narración de sus vidas y sus desenlaces. En un mismo capitulo nos podemos encontrar todos los
tipos de narradores.

Por otra parte, apenas hay diálogo, pero sí monólogos interiores, en la que el personaje hace
balance de los hechos, como en el caso de Florentino cuando se cuestiona el amor que siente por
todas y cada una de sus amantes, y si es posible querer a varias personas al mismo tiempo.

PERSONAJES

Sería difícil llegar a distinguir los verdaderos protagonistas, puesto que todos, de alguna manera,
influyen de una manera considerable en la obra. Los principales, aquellos en los cuales se basa la
obra, serían Florentino y Fermina, destacando también Juvenal, que, aun apareciendo poco, y más
bien de una forma omnisciente, conforma gran parte de la trama.
En los personajes secundarios cabría destacar el tío de Florentino, León XII, a la madre, Tránsito
Ariza, a sus diversas amantes, entre las que destaca América Viscuña y Leona Cassiani de las cuales
estaba enamorado. Por parte de la familia de Fermina destacan su padre, Lorenzo Daza y su prima,
Hildebranda Sánchez.

Los personajes de Fermina, Juvenal y Florentino son personajes redondos, no sujetos a los
prototipos convencionales. Logran sorprender al lector con sus decisiones y divagaciones; por
ejemplo, Florentino con su idea de seguir virgen para Fermina (aunque no lo cumpla).

Casi todos los personajes principales están descritos tanto física como psicológicamente. Y en
algunos casos, algunos personajes describen a otros, como es el caso de Fermina cuando hace una
descripción de Florentino sintetizada en la frase: ”pobre hombre”. Y la obra está plagada de
continuas descripciones de lugares y de cómo afecta el tiempo tanto a dichos lugares como a los
personajes.

TIEMPO

Apenas se dan datos de en que época transcurre la historia, sólo sabemos que se desarrolla
durante unos 60 años.

Por otra parte, hay continuos flash back de los diversos protagonistas, que continuamente están
recordando hechos del pasado, y como los recuerdan cada uno de ellos.

Describe cada una de las etapas de la existencia con minuciosas descripciones de los sentimientos
que evocan en los personajes, como por ejemplo cuando Juvenal Urbino describe las sensaciones
que le produce la vejez, en la que puede llegar a notar la forma de su hígado.

ESPACIO
La historia se desarrolla principalmente en La Manga, un pueblo del Caribe, en una época en la
que las guerras civiles están al orden del día y el cólera amenaza a toda la zona.

También se cita Europa, y especialmente París, con motivo de los viajes realizados por Juvenal y
Fermina.

Y los barcos y el agua son un dato importante durante toda la obra, puesto que Florentino Ariza
trabajaba en la C.F.C (Compañía Fluvial del Caribe); por otra parte, en un barco fue donde
Florentino y Fermina perdieron la virginidad con Rosalba y Juvenal, respectivamente, y donde más
tarde ambos consumaron su amor.

ARGUMENTO

El tema del libro podríamos sintetizarlo en la esperanza de que todo, tarde o temprano, llega, ya
sea para bien o para mal.

La historia se basa principalmente en el amor, y en que éste no es vencido por el tiempo, sino que
más bien crece hasta convertirse casi en un imposible que no es tal.

ESTILO

Se utilizan diversos recursos estilísticos, como por ejemplo, la descripción detallada de lugares y
las sensaciones que evocan a los personajes.
Por otra parte, García Márquez utiliza con frecuencia la etopeya, al describir por ejemplo las
costumbres de Juvenal, y la prosografía al detallar las características de las amantes de Florentino.
Es decir, que uno de los recursos mas usado por el autor es el retrato, sobre todo en los
personajes principales en cuya descripción física se encierra un gran simbolismo.

ÍNDICE

Introducción

Resumen

Comentario personal

Elementos fundamentales de la narrativa

Narrador

Personajes

Tiempo

Espacio
Argumento

Estilo

El amor en los tiempos del cólera es una novela de amor de Gabriel García Márquez, Premio Nobel
en 1982, publicada en 1985. Es, principalmente, un compendio acerca del amor y sus múltiples
variantes, un estudio sobre el paso del tiempo que destruye y reconstruye almas y ciudades, sobre
la memoria y sus infinitos laberintos.

La trama se desarrolla en Centroamérica a principios de siglo, época en la cual, según el narrador,


los signos del enamoramiento podían ser confundidos con los síntomas del cólera. Al igual que el
caudaloso Magdalena, a cuyas orillas se desarrolla, la historia serpentea y fluye, rítmica y pausada,
y prosa abajo va narrando a través de más de sesenta años la vida de los personajes principales,
Fermina Daza, Florentino Ariza y el doctor Juvenal Urbino de la Calle. Y poco a poco, este escenario
y estos personajes, como una mezcla tropical de plantas y arcillas que la mano del autor modela y
fantasea, van desembocando en los terrenos del mito y la leyenda, acercándose a un oscilante y
tenue final feliz.

Sin duda, la temática es profunda, rica, realista y conmovedora. García Márquez hace hincapié en
cuestiones trascendentales en la vida del hombre, tales como la familia, la amistad, el amor en las
diferentes etapas de la vida, la fidelidad, la convivencia conyugal, y la muerte, apelando para ello a
un recurso ampliamente descriptivo.

Mediante un lenguaje lleno de riqueza y versatilidad, el escritor colombiano narra el esquema


complejo, verosímil y esperanzado de un mundo que se asemeja, más de lo que nosotros
pensamos, al mundo en que vivimos. De esta manera nos demuestra una vez más que la vida no
es otra cosa que el trabajo interminable para el que los seres humanos fuimos creados.

Introducción:

No es sencillo analizar un amor que, a pesar de ser contrariado, se basa desde una de las partes en
un juramento de amor y fidelidad lo suficientemente fuerte como para conservarse intacto
durante toda una vida. Tal es el caso de Florentino Ariza.

En cambio, para Fermina Daza, el amor nació de la simple curiosidad. Florentino no era el tipo de
hombre que hubiera escogido, y a pesar de ello, suscitó en ella una curiosidad difícil de resistir;
ella nunca imaginó que fuera otra de las tantas celadas del amor. Así terminó pensando en
Florentino como nunca se hubiera imaginado que se podía pensar en alguien, presintiéndolo
donde no estaba, deseándolo donde no podía estar, despertando de pronto con la sensación física
de que él la contemplaba en la oscuridad mientras ella dormía. Ni el uno ni el otro tenían vida para
nada distinto de pensar en el otro, para soñar con el otro, para esperar cartas con tanta ansiedad
como las contestaban.

No obstante, desde que se vieron por primera vez hasta que él le reiteró su determinación medio
siglo más tarde, no tuvieron nunca una oportunidad de verse a solas ni de hablar de su amor. Es
por ello que no se puede afirmar que el de Fermina y Florentino halla sido un noviazgo en el
sentido que comúnmente se le otorga a la palabra, ya que la relación no se basaba en el trato
personal. Cuando aparece este factor en la relación, más precisamente en el día del reencuentro
luego del viaje del olvido, Fermina cae en el abismo del desencanto, y se da cuenta de que su amor
platónico se transforma repentinamente en una ilusión, una quimera, un espejismo que se
desvanece.

Con el paso del tiempo, Florentino repasa sus amores de ocasión, los incontables escollos que
tiene que sortear para alcanzar un puesto de mando, los incidentes sin cuento que le causa su
determinación encarnizada de que Fermina Daza sea suya, y él de ella por encima de todo y contra
todo, y cae en la cuenta de que la vida comienza a escurrírsele entre los dedos.

El concepto de amor entre Fermina Daza y Florentino Ariza:

El doctor Juvenal Urbino de la Calle era el soltero más apetecido, intacto y tentador, hasta que
sucumbió sin resistencia a los encantos plebeyos de Fermina Daza.

Le gustaba decir que aquel amor había sido el fruto de una equivocación clínica. En ese momento
todavía era demasiado joven para saber que la memoria del corazón elimina los malos recuerdos y
magnifica los buenos, y que gracias a ese artificio logramos sobrellevar el pasado. Solía contar que
no experimentó ninguna emoción cuando conoció a la mujer con quien habría de vivir hasta el día
de su muerte. Ella fue más explícita: el joven médico de quien tanto había oído hablar a propósito
del cólera le pareció un pedante incapaz de querer a nadie distinto de sí mismo. Sin embargo, con
él se casó, tuvo hijos, y se creyó la elegida del destino: la más feliz. Y a pesar de las diferentes crisis
matrimoniales sufridas a lo largo del tiempo, hubiera vuelto a preferir a su marido entre todos los
hombres del mundo si hubiera tenido que escoger otra vez.

Fermina decidió casarse con él en la época en que tomó conciencia de que estaba sola en el
mundo, y aunque no lo admitiera, la acongojaba la idea de que, para bien o para mal, Florentino
Ariza era lo único que le había ocurrido en la vida. Cuando Fermina tuvo que enfrentar la decisión
de casarse con Juvenal Urbino sucumbió en una crisis mayor, al darse cuenta de que no tenía
razones válidas para preferirlo después de haber rechazado sin más a Florentino Ariza. En realidad,
lo quería tan poco como al otro, pero además lo conocía mucho menos, y sus cartas no tenían la
fiebre de las cartas del otro, ni le había dado tantas pruebas conmovedoras de su determinación.

La verdad es que las pretensiones de Juvenal Urbino no habían sido nunca planteadas en términos
de amor, y era por lo menos curioso que un militante católico como él sólo le ofreciera bienes
terrenales: la seguridad, el orden, la felicidad, cifras inmediatas que una vez sumadas podrían tal
vez parecerse al amor. Pero no lo eran, y estas dudas aumentaban su confusión, porque tampoco
estaba convencida de que el amor fuera en realidad lo que más falta le hacía para vivir.

Tomó la decisión crucial de casarse con el doctor Urbino en un minuto que se convirtió en crucial
en su vida, sin tomar en cuenta para nada la belleza viril del pretendiente, ni su riqueza legendaria,
ni su gloria temprana, ni ninguno de sus tantos méritos reales, sino aturdida por el miedo de la
oportunidad que se le iba y la inminencia de los veintiún años, que era su límite confidencial para
rendirse al destino. Le bastó ese minuto único para asumir la decisión como estaba previsto en las
leyes de Dios y de los hombres: hasta la muerte. Entonces se disiparon todas las dudas, y pudo
hacer sin remordimientos lo que la razón le indicó como lo más decente: pasó una esponja sin
lágrimas por encima del recuerdo de Florentino Ariza, lo borró por completo.

Por su parte, Juvenal era consciente de que no amaba a Fermina. Se había casado porque le
gustaba su altivez, su seriedad, su fuerza, y también por una pizca de vanidad suya, pero mientras
ella lo besaba por primera vez, estaba seguro de que no habría ningún obstáculo para inventar un
buen amor. No lo hablaron nunca, pero a la larga, ninguno de los dos se equivocó.

Fermina Daza y Juvenal Urbino formaban una pareja admirable, y ambos manejaban el mundo con
tanta fluidez que parecían flotar por encima de los escollos de la realidad. Sin embargo, a lo largo
de su matrimonio, Fermina y Juvenal atravesaron varias crisis. Lo más absurdo de algunas de ellas
era que ambos nunca parecieron tan felices en público como en aquellos años de infortunio. Nadie
podía imaginarse, en sus años de desgracias, que pudiera haber alguien más feliz que ellos, ni un
matrimonio tan armónico como el suyo.

Por otra parte, Fermina siempre se sintió viviendo una vida prestada por el esposo: soberana
absoluta en un vasto imperio de felicidad edificado por él y sólo para él. Sabía que él la amaba más
allá de todo, más que a nadie en el mundo, pero sólo para él: a su santo servicio.

En el curso de los años, ambos llegaron por distintos caminos a la conclusión sabia de que no era
posible vivir juntos de otro modo, ni amarse de otro modo: nada en este mundo es más difícil que
el amor.

El concepto de amor entre Fermina Daza y Juvenal Urbino:

El concepto de fidelidad en la novela es interpretado como sinónimo de lealtad. No hay nada


comparado a la lealtad en una pareja a condición de que se establezcan las reglas del juego desde
el principio, y que ambas partes las cumplan sin engaños de ninguna clase: lo único que esa lealtad
no puede soportar es la mínima violación de las reglas establecidas.

Florentino Ariza sustituía el vacío que el amor ilusorio de Fermina Daza creaba en su vida con
pasiones terrenales, amores de cama. En la plenitud de sus relaciones, Florentino se había
preguntado cuál de los dos sería el amor, el de la cama turbulenta o el de las tardes apacibles de
los domingos. De esta manera llega a la definición del amor dividido: "amor del alma de la cintura
para arriba y amor del cuerpo de la cintura para abajo".
Con el tiempo Florentino aprende lo que había padecido muchas veces sin saberlo: se puede estar
enamorado de varias personas a la vez, y de todas con el mismo dolor, sin traicionar a ninguna.

La concepción de la fidelidad de Florentino Ariza para con Fermina Daza es entonces


contradictoria, pero basada en la lealtad a un ideal de amor que, aunque transcurren cincuenta y
un años, nueve meses y cuatro días, es lo suficientemente fuerte como para que él espere a
Fermina a pesar de que entre ellos no exista ningún compromiso.

Si se analiza la fidelidad como una voluntad de creer en algo, y de expresar tal creencia en la vida
práctica, se puede diferenciar claramente entre fidelidad e infidelidad. Pero el concepto de
fidelidad en la novela, y en la vida misma, es más profundo y complejo.

Es fidelidad aquel sentimiento que lleva a la amante de Jeremiah de Saint-Amour a ayudarlo a


sobrellevar la agonía de la muerte con el mismo amor con que lo había ayudado a descubrir la
dicha.

También puede interpretarse como fidelidad el amor y la gratitud de Leona Cassiani para con
Florentino Ariza. Después de tantas perrerías soterradas que había hecho por él, después de tanta
sordidez soportada para él, ella se le había adelantado en la vida y estaba mucho más allá de los
veinte años de edad que él le llevaba de ventaja: había envejecido para él. Lo quería tanto, que en
vez de engañarlo prefirió seguir amándolo.

Por otra parte, la infidelidad de Juvenal Urbino abrió una brecha entre él y Fermina que sólo el
tiempo y el amor construido a lo largo de toda una vida pudieron reparar. Esa deslealtad a un
compromiso asumido de por vida generó desconfianza, orgullo, celos, mentiras, reproches, culpa.
Juvenal ignoraba cuál podía ser la reacción de una mujer con tanto orgullo como la suya, con tanta
dignidad y con un carácter tan fuerte, frente a una fidelidad comprobada. Por su parte, ella
interpuso como siempre una barrera de rabia para que no se le notara el miedo. Y en este caso, el
más terrible de todos era el de quedarse sin su esposo. Algo definitivo le ocurrió: los sedimentos
acumulados en el fondo de su edad a través de tantos años habían sido rebullidos por el suplicio
de los celos, y habían salido a flote, y la habían envejecido en un instante. Tal vez por esto ella
hubiera preferido que él le negara su deslealtad.

Pasados dos años, cuando Juvenal la va a buscar, ella se siente aliviada de volver a su casa, aunque
no tan fácil como é creía, porque se iba feliz con él, pero también resuelta a cobrarle en silencio
los sufrimientos amargos que le habían acabado la vida.

El concepto de fidelidad en la novela:

Fermina Daza y Juvenal Urbino no sabían vivir ni un instante el uno sin el otro, o sin pensar el uno
en el otro, y lo sabían cada vez menos a medida que se recrudecía la vejez. Ni él ni ella podían
decir si su servidumbre recíproca se fundaba en el amor o en la comodidad, pero nunca se lo
habían preguntado con la mano en el corazón, porque ambos preferían desde siempre ignorar la
respuesta.
Otra cosa bien distinta habría sido la vida para ambos, de haber sabido a tiempo que era más fácil
sortear las grandes catástrofes matrimoniales que las miserias minúsculas de cada día. Pero si algo
aprendieron juntos es que la sabiduría llega cuando ya no sirve para nada. Esas miserias en el
fondo eran un juego de ambos, mítico y perverso, pero por lo mismo reconfortante: uno de los
tantos placeres peligrosos del amor domesticado.

Pero fue por uno de esos juegos triviales que los primeros treinta años de vida en común
estuvieron a punto de acabarse porque un día cualquiera no hubo jabón en el baño. El incidente,
por supuesto, les dio la oportunidad de evocar otros pleitos minúsculos. Unos resentimientos
revolvieron los otros, reabrieron cicatrices antiguas, las volvieron heridas nuevas, y ambos se
asustaron con la comprobación desoladora de que en tantos años de lidia conyugal no habían
hecho mucho más que pastorear rencores.

Cuando recordaban este episodio, ya en el recodo de la vejez, ni él ni ella podían creer la verdad
asombrosa de que aquel altercado fue el más grave de medio siglo de vida en común, y el único
que les inspiró a ambos el deseo de claudicar, y empezar la vida de otro modo.

Al llegar a al vejez, Fermina y Juvenal se aferraron el uno al otro. Terminaron por conocerse tanto,
que antes de los treinta años de casados eran como un mismo ser dividido, y se sentían incómodos
por la frecuencia con que se adivinaban el pensamiento sin proponérselo. Habían sorteado juntos
las incomprensiones cotidianas, los odios instantáneos, las porquerías recíprocas y los fabulosos
relámpagos de gloria de la complicidad conyugal. Fue la época en que se amaron mejor, sin prisa y
sin excesos, y ambos fueron más conscientes y agradecidos de sus victorias inverosímiles contra la
adversidad.

Cuando Florentino vuelve a la vida de Fermina, a ella le resultó imprevista la reiteración dramática
de un amor que para ella no había existido nunca y a una edad en que a él y a ella no les quedaba
más que esperar de la vida.

Florentino se propone utilizar un método distinto de seducción, sin ninguna referencia a los
amores del pasado, ni el pasado simple: borrón y cuenta nueva. Así que planeó hasta el último
detalle como una guerra final: todo tenía que ser diferente para suscitar nuevas curiosidades,
intrigas, esperanzas, en una mujer que ya había vivido a plenitud una vida completa. Tenía que ser
una ilusión desatinada, capaz de darle el coraje que hacía falta para tirar a la basura los prejuicios
de una clase que no había sido la suya original, pero que había terminado por serlo más que de
otra cualquiera. Tenía que enseñarle a pensar en el amor no como un estado de gracia que no era
un medio para nada, sino un origen y un fin en sí mismo.

A Fermina le bastó el primer año para asumir la viudez. El recuerdo purificado del marido dejó de
ser un tropiezo en sus actos cotidianos, en sus pensamientos íntimos, en sus intenciones más
simples, y se convirtió en una presencia vigilante que la guiaba sin estorbarla.

No era muy consciente todavía, ni lo fue en varios años, de cuánto la ayudaron a recobrar la paz
del espíritu las meditaciones escritas de Florentino Ariza. Fueron ellas, aplicadas en sus
experiencias, lo que permitió entender su propia vida, y esperar con serenidad los designios de la
vejez.

Cuando comienzan a verse personalmente, ambos se vieron como eran: dos ancianos acechados
por la muerte, sin nada en común, aparte del recuerdo de un pasado efímero que ya no era de
ellos sino de dos jóvenes desaparecidos. Ella pensó que él iba a convencerse por fin de la irrealidad
de su sueño, y eso iba a redimirlo de su impertinencia. Ella estuvo a punto de pedirle que no
volviera más, pero la idea de una pelea de novios le pareció tan ridícula a la edad de ambos, que
no pasó de causarle una crisis de risa.

A Fermina los intentos de acercamiento de Florentino le parecían cosas de niños. Le reprochó su


constante evocación del pasado y su terquedad estéril de no dejarse envejecer con naturalidad.
No entendía cómo un hombre capaz de hacer de hacer las reflexiones que tanto apoyo le habían
dado para sobrellevar la viudez, se enredaba de aquel modo infantil cuando trataba de aplicarlas a
su propia vida. Los papeles se invirtieron: entonces fue ella la que trató de darle ánimos nuevos
para ver el futuro.

Florentino invita a Fermina para que fuera de viaje de descanso por el río y ella acepta. Entonces
es cuando le llega a Fermina la hora de preguntarse con dignidad, con grandeza, con unos
incontenibles deseos de vivir, qué hacer con el amor que se le había quedado sin dueño. Y
reconoció a Florentino como el hombre que estuvo siempre al alcance de su mano aunque ella no
lo hubiera notado antes.

Ahora les bastaba con la dicha simple de estar juntos por el resto de sus vidas. Era como si se
hubieran saltado el arduo calvario de la vida conyugal, y hubieran ido sin más vueltas al grano del
amor. Transcurrían en silencio como dos viejos esposos escaldados por la vida, más allá de las
trampas de la pasión, más allá de las burlas brutales de las ilusiones y los espejismos de los
desengaños: más allá del amor. Pues habían vivido juntos lo bastante para darse cuenta que el
amor era el amor en cualquier tiempo y en cualquier parte, pero tanto más denso cuanto más
cerca de la muerte.

El sentido de la asociación de los conceptos tiempo, amor y convivencia:

Las diferentes contextualizaciones de la muerte:

Muerte de Jeremiah de Saint-Amour:

Jeremiah tenía la determinación irrevocable de quitarse la vida a los sesenta años. Lo había
decidido mucho tiempo atrás, en una playa solitaria de Haití donde yacía desnudo junto a su
amante después del amor.

Había fijado como plazo último para suicidarse la víspera de Pentecostés. No había ningún detalle
de la noche de su muerte que su amante no hubiera conocido de antemano, y hablaban de eso
con frecuencia, padeciendo juntos el torrente irreparable de los días que ya ni él ni ella podían
detener.
Jeremiah de Saint-Amour amaba la vida con una pasión sin sentido, y a medida que la fecha se
acercaba había ido sucumbiendo a la desesperación, como si su muerte no fuera una resolución
propia sino un destino inexorable.

Paradoja de la muerte del doctor Urbino:

La muerte no tiene sentido del ridículo. Juvenal Urbino se automedicaba con paliativos para la
vejez. Ostentaba un humanismo fatalista, puesto que opinaba que cada quién es dueño de su
propia muerte, y lo único que se puede hacer, llegada la hora, es ayudarlo a morir sin miedo ni
dolor.

Con la muerte de su amigo Jeremiah tuvo la revelación de que algo que le había sido negado hasta
entonces en sus navegaciones más lúcidas de médico y de creyente. Fue como si después de
tantos años de familiaridad con la muerte, después de tanto combatirla y manosearla por el
derecho y el revés, aquella hubiera sido la primera vez en que se atrevió a mirarla a la cara, y
también ella lo estaba mirando. No era el miedo de la muerte, que estaba dentro de él desde hacía
muchos años. Lo que había visto era la presencia física de algo que hasta entonces no había
pasado de ser una certidumbre de la imaginación.

También él le tenía miedo a la vejez, y de no ser un cristiano a la antigua, tal vez hubiera estado de
acuerdo con Jeremiah de Saint-Amour en que la vejez era un estado indecente que debía
impedirse a tiempo. Lo que más le preocupaba de la muerte al doctor Urbino era la vida solitaria
de Fermina Daza sin él.

Cuando Urbino comete la imprudencia de atrapar al loro, en ese mismo instante asume su muerte.
Y aunque ésta es memorable, no carece de significación. Nada se parece tanto a una persona
como la forma de su muerte, y ninguna podía parecerse menos que ésta a Urbino, aunque
pareciera absurdo.

Florentino Ariza espera que su amor se concrete a partir de la muerte de Urbino:

El día que Florentino Ariza vio a Fermina Daza encinta y con pleno dominio de su condición de
mujer de mundo, tomó la determinación feroz de ganar nombre y fortuna para merecerla. Ni
siquiera se puso a pensar en el inconveniente de que fuera casada, porque al mismo tiempo
decidió, como si dependiera de él, que el doctor Urbino tenía que morir. No sabía ni cuándo ni
cómo, pero se lo planteó como un acontecimiento ineluctable, que estaba resuelto a esperar sin
prisa ni arrebatos, así fuera hasta el fin de los siglos.

Sin embargo, el tiempo le reveló que él y aquel hombre que había tenido siempre como el
enemigo personal, eran víctimas de un mismo destino y compartían el azar de una pasión común.
Por primera vez en los veintisiete años interminables que llevaba esperando, Florentino no pudo
resistir la punzada de dolor de que aquel hombre admirable tuviera que morirse para que él fuera
feliz.
Años más tarde, la comprobación de que la muerte había intercedido por fin a favor suyo, le
infundió el coraje que necesitaba para reiterarle a Fermina Daza, en su primera noche de viuda, el
juramento de su fidelidad eterna y su amor para siempre.

El avance de la vejez entre Fermina Daza Y Florentino Ariza:

Florentino Ariza se había visto tantas veces en el espejo de la vejez, que no le tuvo nunca tanto
miedo a la muerte como a la edad infame en que tuviera que ser llevado del brazo por una mujer.
Sabía que ese día, y sólo ese, tendría que renunciar a la esperanza de Fermina Daza.

Era razonable pensar que la mujer más amada sobre la tierra, a la que había esperado desde un
siglo hasta el otro sin un suspiro de desencanto, apenas tendría tiempo de tomarlo del brazo para
ayudarlo a llegar sano y salvo a la otra acera de la muerte.

No obstante, Florentino se enfrentó a las insidias de la vejez con una temeridad encarnizada, aún a
sabiendas de que tenía la extraña suerte de parecer viejo desde muy niño.

Por otra parte, a él no le era posible escapar a la noción de la vejez de su tiempo, así que fue
natural que cuando vio tropezar a Fermina, lo hubiera estremecido el relámpago pánico de que la
puta muerte iba a ganarle sin remedio su encarnizada guerra de amor.

Cuando cae de las escaleras, Florentino no se mata de milagro. En el momento en que caía tuvo
bastante lucidez para pensar que no iba a morir de aquel tropiezo, porque no era posible en la
lógica de la vida que dos hombres que habían amado tanto durante tantos años a la misma mujer,
pudieran morir del mismo modo con sólo un año de diferencia. Tuvo razón. La inmovilidad forzosa,
la certidumbre cada día más lúcida de la fugacidad del tiempo, los deseos locos de ver a Fermina,
todo le demostraba que sus temores de la caída habían sido más certeros y trágicos de lo que
había previsto. Por primera vez empezó a pensar de un modo racional en la realidad de la muerte.

Gabriel García Márquez

"Pero en el desorden de la salida lo sintió tan inminente, tan nítido en el tumulto, que un poder
irresistible la obligó a mirar por encima del hombro cuando abandonaba el templo por la nave
central, y entonces vio a dos palmos de sus ojos los otros ojos de hielo, el rostro lívido, los labioa
petrificados por el susto del amor." -El amor en los tiempos del cólera

Periodista y novelista de Colombia


"El viento de realismo mágico"

Premio Nobel recibidor: 1982

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Su Vida Su Obra Del amor y otros demonios

Bibliografía Obras Escogidas Courtney's Home

Su Vida

AL PRINCIPIO DE LA PÁGINA

Parece que un hombre nacido en la pobreza en Aracataca, Colombia en 1928 y criado por sus
abuelos no tendría el buen origen suficiente para tener gran éxito en la vida. Pero no fue el caso
de Gabriel García Márquez. Al contrario, García Márquez sacará provecho de la influencia de sus
abuelos y la tradición oral de las leyendas caribeñas y llegó a ser un periodista y novelista
maravilloso. Como figura sobresaliente del movimiento del realismo mágico en la literatura,
García Márquez produjo una colección de obras tan distintas que logró un lugar entre los
premiados cuando recibió el Premio Nobel de Literatura en 1982.

Había dos factores importantes que formaron la vida y los pensamientos de García Márquez. El
primero es el hecho de que pasó su juventud con sus abuelos en la costa de Colombia, donde pudo
experimentar los aspectos de la cultura del Caribe. Con esta cultura, el niño García Márquez
escuchó la tradición oral de las historias verdaderas y las leyendas colombianas. La tradición oral
ha cambiado de generación en generación porque los narradores siempre añadían u omitían algo
que cambiaba la historia. De otra manera, las leyendas que él escuchó además de los cuentos que
escribiera tuvieron personajes y temas exagerados. También, en la cultura del Caribe había una
mezcla de elementos africanos, españoles, e indígenas en la costa. Este aspecto tropical trajo un
elemento de fantasía a la vida de García Márquez. La fantasía, las personajes y temas exagerados
mostraron la influencia del realismo mágico no sólo en las leyendas que él escuchó, sino en las
novelas que escribiría en el futuro.
Su carrera como periodista fue el segundo factor que ayudó a formar la vida de García Márquez.
Después de estudiar leyes y periodismo en la Universidad Nacional de Colombia en Bogotá y la
Universidad de Cartagena, empezó a trabajar como periodista en 1948. Durante su carrera,
trabajó en diferentes lugares desde Nueva York a Roma y París para «El Espectador», el diario de
Bogotá, y también en Cuba para la agencia de «La Prensa». En los años cincuenta García Márquez
fracasó en su trabajo y tuvo que ir a la ciudad de México para encontrar trabajo como escritor por
cuenta propia. Aprendió mucho en sus viajes como periodista, y el estilo que usa como novelista
fue influido por la manera concisa que se encuentra en los periódicos.

García Márquez siguió a Miguel Ángel Asturias no sólo en el mundo del realismo mágico, sino
también en sus esfuerzos por dar énfasis global a la literatura latinoaméricana. Vemos este
énfasis en la creación del pueblo ficticio de Macondo, que apareció en su primera publicación La
hojarasca en 1955. Macondo se repitió en su obra para representa al pueblo de Latinoamérica,
como la raza de la novela condenada a cien años de soledad.

Los motivos políticos de García Márquez le hizo un miembro influyente de la alza rápida de la
literatura latinoamericana, y a la vez su obra refleja su perspectiva política del continente. García
Márquez escribe por, para, y del pueblo, y cuando aceptó el Premio Nobel en 1982, dijo que como
autores, “we, the inventors of tales, who will believe anything, feel entitled to believe that it is not
yet too late to engage in the creation of the opposite utopia. A new and sweeping utopia of life,
where no one will be able to decide for others how they die, where love will prove true and
happiness be possible…” (García Márquez, The Solitude of Latin America). Se justifica con los
mejores autores latinoamericanos, y por decir esto, muestra la gran influencia que un autor puede
tener sobre el pueblo de Latinoamérica.

AL PRINCIPIO DE LA PÁGINA

Su Obra

AL PRINCIPIO DE LA PÁGINA

TEMAS
PROPÓSITOS

RASGOS ESTILÍSTICOS

TEMAS

Al principio de Su Obra

García Márquez puede ser llamado un gran cuentista porque sabe los temas populares y más
convincentes para los lectores e incorporarlos en toda su obra para que los lectores lleguen a ser
comprometidos con los personajes y sus acontecimientos. Así, se reconoce la obra de Gabriel
García Márquez por sus temas repetidos y agradables, y el hecho de que en gran parte de su obra,
García Márquez hace un nexo, o sea, un laberinto entre varios temas que existen dentro del
argumento.

Quizás el tema que aparece más en su obra, aunque de formas diferentes, es el tema del amor.
Sin duda, el amor es un tópico interesante para los lectores, pero García Márquez tiene la
habilidad de crear amores atípicos en sus novelas por medio de dar características anormales a las
situaciones y a los personajes que están enamorados. En El amor en los tiempos del cólera y Del
amor y otros demonios se destaca el tema del amor, pero se representa el amor con cosas malas y
aun grotescas a veces. Parece que Florentino Ariza tiene los síntomas del cólera, y todo el mundo
cree que la niña Sierva María está poseida por los demonios, pero en realidad ellos solamente
están enamorados de otra persona. En ambas novelas, el amor es contrariado dentro de los
límites sociales, como las clases diferentes de Fermina y Florentino y el viejo sacerdote Delaura
que ama a la niña poseida. A la vez, Delaura y Sierva María demuestran otro tema repetido del
amor entre la persona que confiesa algo y la persona que recibe la confesión. Siempre hay un
obstáculo que los personajes tienen que superar para que puedan enamorarse.

El tema del amor contrariado dentro de los limites sociales que a García Márquez le gusta usar
también refleja otro tema, un comentario social que aparece siempre en su obra. Comenta las
diferencias entre personajes sobre la raza, la cultura, la clase, y la religión, como la crítica del
médico Abrenuncio en Del amor y otros demonios porque es portugués y además judío, pues es el
diablo. Otro comentario social llega de la influencia de la cultura del Caribe. Esta influencia le
lleva a García Márquez a escribir sobre el papel de los esclavos, los negros, y los aspectos de su
cultura en relación con otras.

En las descripciones detalladas de las ciudades viejas y los personajes complejos, nos revela el
tema de la nostalgia y la decadencia. Los personajes siempre quieren recuperar el pasado de su
juventud y amores perdidos, y por eso García Márquez retrata escenas que muestran la
decadencia corporal, social, y emocional de las personas y los lugares. Se manifiesta el tema de la
nostalgia y la decadencia más en las descripciones de Fermina, el doctor Urbino, y su ciudad
después de que todos se hacen muy viejos y quieren volver a los tiempos más tempranos, más
limpios, y más felices del pasado.

Los temas de García Márquez se añaden al laberinto de su obra porque se repiten los temas del
amor contrariado, la decadencia, y el comentario social en sus libros para crear un nexo entre los
personajes, el ambiente, y el lector. Quizás los temas agradables y populares que García Márquez
destaca le ayudan a ser tal cuentista fantástico.

PROPÓSITOS

Al principio de Su Obra

Como figura central del movimiento del realismo mágico, uno de los propósitos más
importantes para García Márquez es infundir lo mágico y lo fantástico con elementos realistas
para confundir al lector, al narrador, y a los personajes sobre lo que es verdadero y lo que es falso.
Trata de convencernos con descripciones específicas y detalles históricos de que la historia que
cuenta es verdadera, porque es sencillamente el propósito del realismo mágico, y si un autor no
puede hacerlo, no ha logrado desengañar al lector.

A veces García Márquez engaña al lector con el suspenso y la psicología contraria, como en Del
amor y otros demonios cuando los personajes que creen que el amor es un demonio tienen más
características demónicas que los que piensan que el amor no es una cosa demónica. La
estructura compleja de sus novelas y a veces los cuentos pequeños dentro de sus cuentos y los
temas intercambiados crean una mezcla de tiempo, lugar, y acción que confunde al lector con el
engaño del suspenso y la intratextualidad.

El tema de la nostalgia ayuda a demostrar el propósito de recubrir el pasado y el siglo de oro


para los personajes en su obra. Para lograr este propósito, García Márquez muestra como los
personajes llegan a ser viejos y decrépitos en ciudades que no funcionan como en el pasado,
mientras todos piensan y esperan que estarán en los días de su juventud. Su atención en las
descripciones de sus personajes es uno de sus mejores talentos estilísticos.
RASGOS ESTILÍSTICOS

Al principio de Su Obra

Quizás la razón por la cual García Márquez es tan renombrado con los premiados es su habilidad
de contar una historia de ficción como si fuera verdad, y puede hacer esto fácilmente porque los
rasgos increíbles de su estilo único le ayudan a crear historias ficticias con detalles específicos y
exageraciónes mientras el argumento parece verdadero.

Los detalles específicos que se atribuyen a los personajes parecen tan vivos y verdaderos que el
lector puede asociarse con ellos, y sabe sus pensamientos y lo que ellos harían en ciertas
situaciones. Las descripciones detalladas y a veces exageradas de los personajes, el ambiente, y la
acción ocurren porque son partes del realismo mágico, el aspecto más notable del estilo de García
Márquez. Hay cosas que son actuales y realistas mientras que parecen mágicas e imposibles a la
vez, como la exageración de los 622 asuntos amorosos que Florentino Ariza tiene mientras
salvando su virginidad para su amante verdadera Fermina Daza. Aunque cosas como el cabello de
Sierva María que mide veintidos metros, el hielo en Cien años de soledad que parece un diamante
grande al hombre, y las mariposas amarillas que siempre siguen a los novios en Cien años de
soledad parecen muy extrañas a los lectores, los narradores, y los personajes, porque cuando
están infundidas con elementos realísticos todos pueden creer que son verdaderas. García
Márquez, “el viento” del realismo mágico, añade hechos innecesarios pero específicos sobre
personas y lugares de la época para dar crédito a sus novelas que solamente García Márquez
puede tener.

García Márquez cambia entre épocas dentro de una novela para confundir al lector y mostrar la
idea del eterno retorno y el tiempo circular. Hay escenas retrospectivas donde la obra empieza
con el fin, como en Del amor y otros demonios. Sabemos al principio que la niña ha estado muerta
hace casi doscientos años, pero luego nos cuenta de la niña cuando está viva. La estructura de sus
novelas junto con el concepto del eterno retorno, las descripciones verosímiles, y la exageración
del realismo mágico son algunas de las razones por las que Gabriel García Márquez puede ser
llamado un gran cuentista.
Del amor y otros demonios

AL PRINCIPIO DE LA PÁGINA

Se manifiestan los elementos más típicos del estilo, tema, y propósito de García Márquez en su
novela fantástica, Del amor y otros demonios, que trata de la niña Sierva María y la cuestión de si
ella está poseida por los demonios o no. Después de un mordisco de un perro rabioso, la familia
de Sierva María piensa que ella tiene una enfermedad demónica y que necesita un exorcismo,
pero el sacerdote designado Cayetano Delaura piensa de otra manera. Delaura piensa que la niña
turbada sufre más de sus padres y la decisión de hacer el exorcismo que sufre de la herida en el
tobillo izquierdo. Por medio de un comentario social de la familia, una crítica de la iglesia, y la
cuestión del amor como demonio, García Márquez nos muestra que las percepciones sobre el
amor pueden ser tan diferentes y confundidas que al final, nadie puede entender el sufrimiento
verdadero de una niña enamorada de solamente doce años.

Sierva María llega de una familia de clase alta y rica, pero no existe ningun forma de amor entre
ella y sus padres ni entre sus padres mismos, el marqués de Casalduero Ygnacio y su esposa
segunda Bernarda Cabrera. Por la falta de amor con su esposo el marqués, Bernarda odia a su hija
porque ella es un producto de su matrimonio con él. Pues durante su juventud, Sierva María tiene
que pasar todos los días con los esclavos de su familia, y ciendo a su criado personal Dominga de
Adviento y a otros con quienes aprende música, religión, y la manera de mentir a los dueños.
Sierva María llega a ser un producto de la cultura de los esclavos negros, y no de sus padres, pero
Dominga de Adviento “que gobernó la casa con puño de fierro hasta la víspera de su muerte, era
el enlace entre aquellos dos mundos” (García Márquez, Del amor y otros demonios,18). Sin este
enlace, no hay nexo entre la niña y el mundo de sus padres, y ella puede hacerse invisible cuando
anda con los esclavos. Por las mentiras que aprende del mundo de los esclavos, la niña confunde a
todo el mundo, aun el lector, sobre la cuestión de si ella está poseida o no. García Márquez utiliza
esta característica de Sierva María para añadir el elemento de misterio sobre la niña demónica.

Hay otro aspecto del comentario social que se centra más en las diferencias y los prejuicios
sociales que afectan a las decisiones sobre el exorcismo. Tiene que ver este comentario con el
personaje de Abrenuncio, el médico que examina a Sierva María después que recibir el mordisco
del perro rabioso. Él es judío y portugués, y por su origen tiene una larga historia de maldad con
que la iglesia y la gente lo asocian con el diablo. Bernarda demuestra estos prejuicios porque
“prefería morirse como estaba, sola y desnuda, antes que poner su honra en manos de un judío
agazapado” (43). También el caballo de Abrenuncio que muere con cien años no es natural, y por
eso parece del diablo. García Márquez empieza su crítica a la iglesia aquí porque sus prejuicios
sobre el médico Abrenuncio les hacen abogar por un exorcismo innecesario.

Se ve la actitud que García Márquez tiene sobre la iglesia de esta época por la crítica de las
monjas, el arzobispo, el convento, y todo lo que se asocia con la religión cristiana en la novela. Se
destaca el conflicto entre la iglesia y el gobierno con el hecho de que el poder y la riqueza de las
monjas está creciendo demasiado, y muestra esto con el poder que la iglesia se impone sobre la
familia de Sierva María y su exorcismo. El padre de Sierva María teme que su hija tenga un
mordisco rabioso, y piensa que es necesario ponerla en un convento para que pueda purificarse.
Se describe la parte del convento donde encierra a Sierva María como “un pabellón solitario que
durante sesenta y ocho años sirvió de cárcel a la Inquisición, y seguía siéndolo para clarisas
descarriadas” (89). La pobrecita tiene que quedar en el espacio reducido de su cuarto que parece
a una cárcel, sin cosas cómodas ni mucha luz. La única cosa que alivia su solitud y dolor es la visita
del sacerdote Cayetano Delaura, el que debe hacer el exorcismo, pero creo que no es necesario
para una niña que solamente sufre de una familia paranoica sin amor.

Las visitas del sacerdote comienzan el amor entre los dos, un amor profundo que crece durante
la novela y el tiempo que ella pasa en el convento. Este tema de una relación amorosa entre un
sacerdote y alguien que se confiesa a él se repite mucho en la obra de García Márquez. Nadie
toma nota del amor creciente entre la niña y el sacerdote porque todos están preocupados por la
cuestión del exorcismo. Casi todas las personas en el convento, especialmente las monjas y el
arzobispo que temen los poderes demónicos de la niña, parecen paranoicas sobre la traición de su
religión. A la vez, por esta crítica de la iglesia, da respeto a la religión de los esclavos, porque no
había problemas como estos cuando Sierva María estaba con ellos. Mientras el tiempo pasa
cuando Sierva María está en el convento con las monjas locas y el arzobispo obsesionado con el
exorcismo, dos cosas siguen ocurriendo: ella parece más y más demónica para los que no la
conocen, pero parece más y más inocente, dulce, e ingenua a Delaura, que está enamorada de
ella.

Ambos Abrenuncio y Delaura aman a Sierva María, y por eso no creen que necesite un
exorcismo. En realidad, Abrenuncio piensa que el exorcismo es un demonio. Quizás el exorcismo
es uno de los “otros demonios” del título. Sin duda, hay un demonio que la familia y la iglesia
piensan que llega de la rabia, pero García Márquez emplea su técnica del realismo mágico para
crear una historia que sugiere muchas posibilidades de los demonios que existen en el mundo de
Sierva María. Los demonios son las cosas que la evitan ser feliz, o sea, cosas que provocan su
dolor y soledad que finalmente le vuelven loca y causan su muerte. Pueden ser los problemas de
su madre Bernarda y su pasado, el exorcismo, o el amor en sí mismo. Estas cosas en realidad no
pueden ser demonios, pero con elementos del realismo mágico, aunque nosotros no
comprendemos, García Márquez hace ideas imposibles y mágicas como si fueran verosimiles, y
tenemos que aceptar la historia. Presenta la posibilidad que no es el amor el que es el demonio,
sino que es la falta de amor la que es el demonio. Los que creen que el amor es el demonio son
los que tienen características demónicas, pero Sierva María admite a su amiga en el convento,
Martina, que “Tengo adentro un diablo” (118). Está diciendo lo que sus padres han declarado, y
no sabemos si tiene demonio o no, pero sabemos que está poseida por algo, y probablemente es
su amor para Delaura.

García Márquez se centra en la familia cruel de la niña, la iglesia, y el realismo mágico que
describe los demonios posibles del título hasta el fin de la novela. Solamente al final nos damos
cuenta de que el autor nos ha engañado, porque ahora revela que el amor inmenso entre Sierva
María y Delaura es el tema central que no ha mencionado mucho antes. La técnica del suspenso
sirve para la cuestión sobre la posesión demónica. En toda la novela, García Márquez nunca
contesta abiertamente a esta cuestión de que ella está rabiosa, poseida, o ambos. Sin embargo,
logra sus propósitos de exponer los comentarios sobre los métodos conservadores y severos de la
iglesia y una familia de clase alta que no tiene el amor que solamente empeora su situación con el
tratamiento de los demonios. De una manera muy irónica, García Márquez muestra que las
personas sin amor en la vida parecen más demónicas que la niña, acusada de ser poseida, y
Delaura, el que se opone al exorcismo, los únicos dos que tienen el amor veradadero. Y después
de terminar confundiendo al lector con la cuestión de los demonios, García Márquez presenta una
cuestión nueva que combina cosas mágicas con elementos realistas para confundirnos aun más.
Concluye la novela con el principio: la guardiana nota que “los troncos de los cabellos le brotaban
como burbujas en el cráneo rapado, y se les veía crecer” (201) hasta veintidos metros, cuando su
cuerpo es descubierto doscientos años después.

Al Principio de Del amor y otros demonios

Al Principio de la Página de García

Márquez

Bibliografía
AL PRINCIPIO DE LA PÁGINA

"Biography of Gabriel García Márquez." Biography from The Nobel Foundation Page.

[Link]

"García Márquez, Gabriel" Britannica Online.

[Link]

[Accessed 26 March 1998].

"Macondo: A Gabriel García Márquez Web Site." Netscape.

[Link]

"Nobel Lectures- Literature 1982." Gabriel García Márquez. The Solitude of Latin

America. December 8, 1982.

[Link]

Obras Escogidas

AL PRINCIPIO DE LA PÁGINA

Cien años de soledad

El general en su laberinto

El amor en los tiempos del cólera

Del amor y otros demonios

El coronel no tiene quien le escriba

La mala hora

Crónica de una muerte anunciada


La hojarasca

El otoño del patriarca

Ojos de perro azul

Los funerales de la Mamá Grande


El amor en los tiempos del cólera

Publicada en 1985, esta novela de Gabriel García Márquez consagrada al amor se inicia con dos
muertes: la de Jeremiah de Saint-Amour, un refugiado antillano inválido de guerra, y la del doctor
Juvenal Urbino, que al regresar de casa de su amigo suicida, en su intento de recuperar un loro
huido, refugiado en el mango del patio de la suya, cae desde lo alto y se mata. "Sólo Dios sabe
cuánto te quise", tiene apenas tiempo de decirle a Fermina Daza, su mujer, la misma a quien un
rato después, Florentino Ariza, uno de los asistentes al velorio, le dirá: "Fermina: he esperado esta
ocasión durante más de medio siglo, para repetir una vez más el juramento de mi fidelidad eterna
y mi amor para siempre".

Esto ocurre un domingo de Pentecostés de principios de la década de los años treinta, en una
ciudad colombiana del litoral del Caribe que por su cercanía a la desembocadura del río
Magdalena podríamos suponer que se inspira en Barranquilla; en un tiempo que no volveremos a
recuperar hasta haber leído trescientas páginas largas de esta novela que alcanza las quinientas.

Trescientas páginas a través de las cuales asistimos, en gran parte, a la "educación sentimental" de
Florentino, enamorado, siendo aún adolescente, de Fermina Daza, con quien apenas cruza palabra
pero sí mantiene una muy nutrida y apasionada correspondencia. A la vuelta de un viaje por el
interior, impuesto a Fermina Daza por su padre (que quiere apartarla de su enamorado), se da
cuenta repentinamente de que Florentino Ariza no es el hombre que puede hacerla feliz y le
rechaza, casándose con el doctor Urbino, a quien rechazaba en un principio. Aunque
relativamente feliz, Fermina Daza no tardará en darse cuenta de su equivocación; ha rechazado al
hombre que quería y, llevada por un extraño destino, se ha entregado al que no quiere.

Gabriel García Márquez

Mientras esto ocurre, el cólera hace estragos y se suceden las guerras entre liberales y
conservadores, sin que por ello se resienta demasiado la vida de la ciudad caribeña. Florentino
Ariza, a pesar de seguir queriendo a Fermina, va pasando de mujer en mujer, de aventura en
aventura, al tiempo que escala puestos en la compañía familiar de navegación fluvial, de la cual
acabará siendo presidente.
Muerto Urbino, y de nuevo rechazado por Fermina, Florentino Ariza volverá, como ya hizo en la
adolescencia, a escribirle, a conquistar poco a poco con su verbo apasionado a la mujer, que
acabará aceptando primero su amistad y luego viajar por el río Magdalena en uno de los barcos de
la compañía, sin saber, hasta el último momento, que Florentino la acompañará.

Será en el río Magdalena donde estos viejos, que ya pasan de los setenta, se entregarán a su amor,
con tanto apasionamiento que, para librarse de testigos y permanecer a solas en el barco,
Florentino hará que en el viaje de vuelta se enarbole la bandera amarilla del cólera y, una vez
llegados a la desembocadura, y por lo tanto a la ciudad, vuelva a remontar el río; un Magdalena
muerto, debido a la tala excesiva de la selva, por el que bajan cadáveres, con un tiro en la nuca o
bien víctimas del cólera, pues los tiempos del cólera no han quedado atrás, pese a los partes de las
autoridades sanitarias. Tampoco ha quedado atrás el amor, puesto que el amor es amor "en
cualquier tiempo y en cualquier parte, pero tanto más denso cuanto más se acerca a la muerte".

Con visiones de muerte, que no consiguen sobreponerse al amor, acaba como comenzó esta
novela por la que cruzan muchos personajes que en ningún momento arrebatan su protagonismo
a la pareja de amantes, que sólo con Urbino comparten. Mucho más lineal que otras del mismo
autor, la poesía ya no nace de esos elementos mágicos a que tanto nos tiene acostumbrados
García Márquez, aunque tampoco falten algunos (la muñeca negra que aumenta de tamaño,
Florentino comiendo rosas), sino de la fuerza de su mismo tema: el amor, protagonista absoluto
de la obra, arropado, en ocasiones, por un paisaje mucho más mágico de cuanto puedan serlo
otros fenómenos y aconteceres más sorprendentes y extraños.
Viva mi Mama, la mera coyunda.!!! (Hablado con la tonalidad)

D G

Aquí vengo mama, guitarra terciada

y con este asmático y viejo acordeón

C G7

Te traigo un racimo de alegres tonadas

C D

y la flor abierta de mi corazón.

No tengo la voz del genial Pavarotti,

ni lo siete tubos de un recio tenor

Pero cuando vengo a cantarte mamita,

no se de onde sale el chorro de vos.

Vos sos la más bella mujer del planeta,

sos la más heroica mujer bajo el sol,

porque sos mi leona de tiempo completo,

mi mama, mi yunta, mi estrella, mi amor.

Vos sos la más bella mujer del planeta,

sos la más heroica mujer bajo el sol,

porque sos mi leona de tiempo completo,

mi mama, mi yunta, mi estrella, mi amor.


(esa es mi mama, el tronco que se rajo el trigre)(hablado)

En el barrio dicen que soy golillero

me las doy de tuani de braco y bujón

que me las pico de rico filete

y que ni siquiera llego a salpicón.

No ando presumiendo de tener buen carro,

ropita de marca y lujoso reloj

de lo que presumo es de tener una mama

linda tayacana que Dios me entregó.

Vos sos la más bella mujer del planeta,

sos la más heroica mujer bajo el sol,

porque sos mi leona de tiempo completo,

mi mama, mi yunta, mi estrella, mi amor.

Vos sos la más bella mujer del planeta,

sos la más heroica mujer bajo el sol,

porque sos mi leona de tiempo completo,

mi mama, mi yunta, mi estrella, mi amor.


Es como amor, pero no lo sé.

Sabe a besos

mi almohada.

Madrugada

y él no está.

Solitaria

en mi cama,

si el me ama,

por qué se va.

Es amor o no es amor,

no lo sé.

No sé si es amor

pero lo parece.

con él soy feliz

pero vivo sin él.

No sé si es amor

pero crece y crece

tan dentro de mi,

que se ve a flor de piel.

¡Qué curioso!

siempre juntos,

él con nadie

yo con él

Y se me escapa
entre los dedos.

Medio angel, medio cruel.

Eso es amor o no es amor,

yo no lo sé.

Coro>

No sé si es amor

pero lo parece.

Y me temo que yo

estoy loca por él.

No sé si es amor

todo puede ser...

Es algo cálido, es algo íntimo

Letra No Sé Si Es Amor de Roxette en inglés (traducción)

It's like love, but do not know.

It tastes like kisses

my pillow.

Morning

and he is not.

Lonely
in my bed

if he loves me,

why did he leave.

It's love or not love,

I do not know.

I do not know if it's love

but it looks like.

I am happy with him

but I live without it.

I do not know if it's love

but it grows and grows

so in my,

than meets the surface.

Aque curious!

always together,

it to anyone

I with it

And it escapes me

between the fingers.

Half angel, half cruel.

That is love or not love,

I do not know.

Choir

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