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Riesgos Del Uso de Audifonos

El documento discute los riesgos de escuchar música a alto volumen por largos períodos de tiempo usando audífonos tipo botón. Esto puede causar daños irreversibles en el oído como tinnitus. Los expertos recomiendan limitar el uso a una hora máxima y no más del 60% del volumen máximo para evitar problemas de audición.
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Riesgos Del Uso de Audifonos

El documento discute los riesgos de escuchar música a alto volumen por largos períodos de tiempo usando audífonos tipo botón. Esto puede causar daños irreversibles en el oído como tinnitus. Los expertos recomiendan limitar el uso a una hora máxima y no más del 60% del volumen máximo para evitar problemas de audición.
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Se trata de los riesgos que conlleva el mal uso de un reproductor MP3. ¿Qué significa?

Según los estudios, no es aconsejable escuchar más de una hora música a través de los
audífonos (tipo botón) de este aparato. Tampoco es aconsejable escuchar al 60% del nivel
máximo de volumen.

Los especialistas recomiendan en el Perú tener cuidado con estos dispositivos que hoy
vemos de diversas calidades, tamaño, color y precio en el mercado. Incluso algunas
empresas los regalan y es natural que los adolescentes pidan la compra de estos equipos.
Están de moda y el iPod es un ícono cultural. Pero recuerde los riesgos. Hay una
alternativa. Es mejor usar los audífonos acolchados porque estos los de botón aumentan el
nivel de ruido de 6 a 9 decibeles.
¿Qué puede ocurrir si usamos estos audífonos de forma indiscriminada? Pues generan
daños irreversibles en el oído con diversas consecuencias, entre estos el tinitus. Este se
caracteriza por generar zumbidos en el oído (los mismos que uno siente cuando sale una
fiesta con música a todo volumen). Pero la diferencia es que estos nunca desaparecen y
probablemente los llevará de por vida. ¿Su hijo usa el iPod? ¿Regula su uso en casa?
¿Padece usted Tinitus por ser de la generación que uso el Walkman? Escríbanos.

http://blogs.elcomercio.com.pe/vidayfuturo/2007/06/ojo-con-los-audifonos-que-usan.html

Periódico Reforma, México, domingo 6 enero 2008, Suplemento


cultural “El
Ángel”.
Generación MP3: Viven en un mundo aparte
Francesco Manetto
Especialistas exponen las ventajas y desventajas en el uso del MP3 y
el iPod,
que en casos extremos pueden llevar al aislamiento
(6 enero 2008).- Lucas tiene 13 años y durante unas ocho horas al día
no
escucha a nadie ni habla con los demás. Ese tiempo no es el que
dedica a
dormir. Son las horas que pasa con los auriculares de su reproductor
MP3
puestos. Mientras oye las canciones de sus grupos favoritos hace todo
lo que
haría si apagara su iPod. Navega por Internet, se queda en su
habitación a
fantasear, intenta hacer sus deberes, acompaña a sus padres al
supermercado
o sale a pasear por el barrio con sus amigos. Sólo hay un detalle
atípico: en su
vida faltan las palabras y la comunicación directa.
Al igual que muchos de los adolescentes menores de 15 años, Lucas
es usuario
habitual de un reproductor MP3. Lo que le diferencia de la mayoría de
jóvenes
de su misma edad es que su afición se ha convertido en una
obsesión. Por esta
razón, su caso está siendo tratado.
Los reproductores MP3 e iPod se han convertido, en menos de una
década, en
uno de los productos de la industria del ocio más vendidos de la
historia. En
2007, Apple alcanzó los 100 millones de iPod vendidos; iTunes es la
mayor
tienda del mundo de canciones, discos y programas pregrabados
(podcasts)
pensados especialmente para estos dispositivos portátiles. Tanto es
así que, en
los últimos meses, los expertos han empezado a preguntarse si su
abuso, más
allá de las posibles pérdidas auditivas, acarrea riesgos psicológicos y
puede
convertirse en un problema social.
Javier Abril, psicólogo que ha estudiado casos parecidos al de Lucas y
docente
de la Universidad San Vicente Mártir de Valencia (UCV), tiene las
ideas claras al
respecto.
"El abuso de estos aparatos provoca el aislamiento de los más
jóvenes, tanto
en el entorno familiar como entre los amigos. Además, puede inducir
a la
aparición de ansiedad, afectar a la autoestima y magnificar algunos
miedos de
la adolescencia. De todas formas, el problema fundamental es la falta
de
autocontrol en una edad en la que los padres deben ejercer su
función de
guías".
Un amplio estudio sobre la relación entre nuevas tecnologías y
comunicación,
realizado por un equipo de psicólogos de la clínica universitaria de la
UCV, deja
claro que el uso de las tecnologías no suele constituir la única causa
de estos
problemas. Aunque, añade Abril, la utilización excesiva de esos
reproductores
puede despertar en los menores de 15 años no sólo problemas de
carácter
psicológico, sino que implica también el sedentarismo físico.
"Los chavales pueden pasarse el día entre el sofá y el ordenador sin
hacer
ningún tipo de ejercicio físico".

Todo lo contrario de lo que ocurre con los que utilizan los


reproductores MP3
mientras hacen ejercicio en el gimnasio o salen a correr. Porque,
generalmente,
se trata de otras generaciones de usuarios. De todas formas, si las
organizaciones de consumidores y algunas asociaciones de padres
recomiendan, ante todo, "el sentido común", hay expertos que
recuerdan que
cualquier actividad, incluso la lectura, puede ser mala, si se utiliza
para huir de
la realidad y aislarse. Pero ¿quién decide? Y, sobre todo, ¿es posible
definir
límites?
En opinión de Abril, entre los indicadores que pueden alertar de una
especie de
adicción al MP3 se encuentra el uso durante más de dos horas diarias.
"Aunque es importante destacar que más que una cuestión de tiempo
se trata
de una cuestión de formación y de educación", dice. "Los padres
tienen que
aprender a decir que no y, si no pueden hacerlo, pedir ayuda a los
profesionales".
Porque es muy importante que los adolescentes aprendan a
comunicar y
compartir sus opiniones con los demás, a partir de los padres y el
entorno
familiar, y a defenderlas ante ellos.
Sin embargo, los MP3 no son sólo el símbolo de millones de
adolescentes.
Desde finales de los 90, han entrado a formar parte de nuestra vida
cotidiana
cuando nos desplazamos en el metro o practicamos algún deporte,
por la calle,
en el trabajo, incluso en el coche. Y los estudios prevén que, ahora
que las
compañías de telefonía móvil han empezado a implementar ese
dispositivo en
los celulares, su difusión crezca cada vez más. Tanto es así que, en
febrero, un
senador demócrata de Nueva York, Carl Kruger, propuso, por razones
de
seguridad, multar con 100 dólares al que cruzara una calle con un
teléfono
móvil, un reproductor de música o consola de videojuegos portátiles
encendidos.
La iniciativa no prosperó, mientras que, por ejemplo, sí tuvo éxito
otra,
impuesta por la federación estadounidense de baloncesto (NBA). ¿El
resultado?
Algunos jugadores estrella tienen prohibido encender su iPod cuando
faltan 20
minutos para los partidos: "Para no aislarse o perder la concentración,
y
acordarse de que no van a jugar solos".
La música individualizada
Estamos en una discoteca de Málaga o un club de Alicante, un fin de
semana
cualquiera. En la pista, los asistentes empiezan a bailar. Sin embargo,
en lugar
de moverse todos al mismo ritmo, lo hacen al compás de rock clásico,
hip-hop,
salsa, música electrónica, jazz, house... Todos al mismo tiempo.
Porque cada
uno lleva unos auriculares inalámbricos conectados al canal de
música que
prefiere.
El mercado del ocio conoce sus gustos y esta Fiesta Silenciosa,
lanzada en
2005 por una productora andaluza, ya es una marca registrada. Uno
de sus
promotores, el malagueño Manuel Rincón, incide en sus ventajas.

"Escuchar en soledad puede convertirse en la posible solución de


toda aquella
sala que no está debidamente insonorizada o que no tiene licencia de
música
hasta altas horas de la madrugada; ya que se garantizaría el
descanso a los
vecinos y aseguraría la diversión de los clientes y la comunicación",
dice.
Más allá de las buenas intenciones de los promotores, este formato
de fiesta
casa con las actitudes de una generación que maneja muy bien las
nuevas
tecnologías, ha crecido conectada a Internet y se mueve a sus anchas
entre
comunidades online. Un sector de jóvenes que tienen entre 18 y 36
años
llamado por la psicóloga estadounidense Jean Twenge Generation Me
(Generación Yo) en su libro homónimo.
Esta profesora de la Universidad de San Diego destaca en una
investigación
que los estudiantes universitarios nacidos después de 1982 suelen
ser, por
regla general, más narcisistas e individualistas que sus predecesores.
Ante todo, dice, es imposible hacer cualquier tipo de retrato
generacional sin
tener en cuenta las innovaciones tecnológicas.
"Propongo un nombre para la generación de jóvenes nacidos entre
1981 y
1999: iGeneration, o iGen. Esta generación ha sido profundamente
influida por
las nuevas tecnologías, incluyendo Internet y, por supuesto, los iPod.
Esa i
engloba también la esencia de mi descripción de la Generación Yo:
puede
sustituir la primera persona singular o sugerir la primera letra de la
palabra
clave: individualismo".
Acto social
En otro frente, los defensores de estos dispositivos esgrimen
argumentos
opuestos y consideran que, incluso en el mundo individualista en el
que
vivimos, se han convertido en una especie de símbolo del compartir,
en
referencia a la posibilidad de intercambiar archivos a través de
programas
online. Si escuchar música puede ser un acto individual, buscar un
disco o una
canción en una página web, comprarlo y compartir el archivo para
que otros
usuarios lo incluyan en la lista de su reproductor MP3 puede ser
considerado
como una especie de acto social.
Para muchos docentes de educación musical, además, el
conocimiento y
manejo instrumental de estas tecnologías, la forma de interpretar o
de
relacionarse con la realidad a través de ellas y las implicaciones
sociales que
todo esto conlleva ya forman parte de la cultura de nuestro tiempo.
Ésta, al menos, es la opinión de un equipo de pedagogos y
musicólogos,
autores de un manual para un curso de formación organizado por el
Ministerio
Español de Educación y Ciencia.
Noemí López y Manuel Gertrúdix Barrio hacen hincapié en las
posibilidades que
ofrecen los reproductores MP3: "Ahora toca aprovechar las
oportunidades
didácticas de un mundo en el que nuestros alumnos se mueven entre
descargas de archivos MP3 en su dispositivo portátil, el uso de
videojuegos o el
intercambio de información a través de la Red... A la hora de realizar
3
actividades de audición podríamos pedir que busquen en Emule o en
Limewire
alguna versión del Réquiem de Mozart y que se descarguen el
Lacrimosa...".
Según Javier Abril, incluso los padres más familiarizados con las
nuevas
tecnologías pueden aprovechar los reproductores MP3 para fomentar
la
educación musical de sus hijos.
"Aunque el simple acto de escuchar música no supone
necesariamente el
saber valorarla o el aprender algo sobre ella".
Los riesgos
Lo más importante para los psicólogos, de todas formas, es que los
padres de
adolescentes sean conscientes de que el uso prolongado de los
lectores MP3
puede provocar adicción.
No es una casualidad que muchos médicos prohíban el uso de estos
dispositivos a los pacientes que ingresan en algún centro de
rehabilitación de
farmacodependencias. Porque, para rehabilitarse, es ante todo
necesario
volver al contacto directo con la realidad y a la comunicación directa
con los
demás.
Con respecto a los riesgos para la audición, la fundación de la
empresa de
audífonos y corrección auditiva GAES puso en marcha hace unos
meses la
campaña No te olvides de tus oídos, que pretende concienciar a los
más
jóvenes sobre el uso prolongado de estos dispositivos. Y es que la
mayoría de
reproductores permiten escuchar música a un volumen que puede
llegar a los
112 decibeles.
Según los expertos, una exposición prolongada a ruidos de más de 85
decibeles puede causar problemas auditivos que, en algunos casos,
consiguen
lesionar el oído interno. Un ejemplo: tan sólo una hora escuchando la
música a
todo volumen con un reproductor y con los auriculares puestos puede
causar
daños permanentes que reduzcan la capacidad de oír.
Todavía no hay estadísticas precisas al respecto, aunque en México,
Estados
Unidos y Reino Unido algunos usuarios han demandado a Apple por
pérdidas
auditivas.
Hasta ahora, ningún demandante ha conseguido ganar. Sin embargo,
tal vez
hagan un uso más prudente de los dispositivos de la nueva
generación de MP4.
Sobre todo porque, con esos reproductores con pantalla se trata de
tener
ocupados oídos y ojos. De momento, se libran dos sentidos: el gusto y
el olfato.
¿Durará?
http://d.scribd.com/docs/21jjjgf2ujbnwhdh1ygp.pdf

Dentro de 30 años, más del 80% de los adultos mayores de nuestro país tendrá problemas de audición,
debido a estos factores permanentes en los jóvenes. La alta intensidad con que se escucha la música
daña irreversiblemente las células ciliadas del oído interno, según explica Martha Arrocet, fonoaudióloga
de la Universidad Andrés Bello.

Los jóvenes chilenos dedican cerca de diez horas a la semana a escuchar sus mp3 a un
volumen promedio que supera los índices de peligrosidad para la salud, fijados en
torno a los 85 decibeles. Mientras que el nivel de ruido al asistir a discotecas,
conciertos de rock y pubs con música en vivo gira alrededor de los 104 decibeles, en
algunos casos pueden alcanzar incluso hasta los 125 decibeles.
Como consecuencia, en gran parte de la población juvenil se han acelerando los
procesos de sordera que normalmente deberían presentarse en personas de 50 ó 60
años de edad, debido al prolongado uso que hacen de los modernos equipos
reproductores de música tipo iPod o mp3 con audífonos que por ser de inserción
provocan aún más daño.

"La alta intensidad con que se escucha la música, cualquier sonido o ruido, daña
irreversiblemente las células ciliadas del oído interno, las que no se regeneran con el
tiempo. Se provoca traumas acústicos, por lo general de características que afectan las
frecuencias agudas, que son las que corresponden a aquellas células nerviosas que se
encuentran a la entrada de la cóclea en el oído interno", explica Martha Arrocet,
docente de la Escuela de Fonoaudiología de la Universidad Andrés Bello.

Los audífonos que se introducen en el oído son más peligrosos. "Al introducirlos
profundamente hay un mayor impacto en el tímpano, la cavidad queda sellada y, por
lo tanto, todo el sonido penetra a la cóclea. El conducto, a su vez, es amplificador de
intensidad, que al encontrarse bloqueado aumenta su eco o resonancia. Los aparatos
no son dañinos en sí, si ellos son utilizados a una intensidad confortable", comenta la
profesional.

Problemas en las discotecas

Quienes concurren y trabajan en las discotecas, como los Dj’s, también tienen
problemas. "Ellos no consultan por su trauma auditivo hasta que comienzan a tener
dificultades en la comprensión de la palabra de quienes les hablan; y esa evidencia se
refleja en exámenes de audiometría en que se aprecia el trauma provocado por la
música a alta intensidad, y que se inicia en una frecuencia, luego van deteriorándose
las frecuencias vecinas, hasta llegar a la inaudibilidad en la zona que se requiere para
la comprensión de la palabra. Es tan gradual este deterioro, que la persona no sabe
precisar el tiempo transcurrido desde que comenzó a perder la audición", explica la
especialista.
Consecuencias

Según la fonoaudióloga, las consecuencias son a mediano y largo plazo, "ya que
dependen de las frecuencias, intensidades del estímulo y del tiempo en que se
exponga el oído a dichos estímulos", dice.

Además de los peligros en la audición, existen otras consecuencias: "Emplear la voz a


un alto volumen, sentir pititos o ruidos en los oídos, desestabilidad emocional por las
molestias que esto último genera, pérdida en las cualidades de su voz especialmente
relacionados con el tono, la intensidad y el timbre de ella; malhumor, irritabilidad y
hasta alteraciones del sueño (ya que el ruido o tinitus no los deja dormir)", detalla la
docente.

"A los fonoaudiólogos nos corresponde realizar evaluaciones auditivas, en personas


de diferentes rangos etáreos y de diversas patologías, y los traumas acústicos
constituyen un alto porcentaje de consultas en las personas adolescentes y adultas
jóvenes. Estos pacientes terminan utilizando alguna prótesis auditiva que le ayude a la
discriminación de la palabra en su comunicación oral, por lo general el conocido
audífono", dice.

Recomendaciones

"La recomendación se orienta a la intensidad y al tiempo de uso. En el comercio ya se


expenden equipos con una intensidad máxima a fin de no dañar los oídos", explica la
secretaria académica de la Escuela de Fonoaudiología de la Universidad Andrés
Bello.

Los especialistas sugieren limitar el tiempo de escucha: no escucharlos más de una


hora al día; no sobrepasar el 60 por ciento de la capacidad de audio del equipo cuando
usan auriculares internos.

Edición: Universia / RR
http://www.universia.cl/html_estatico/portada/actualidad/noticia_actualidad/param/no
ticia/bddieb.html

Las generaciones actuales están teniendo más problemas de audición que las anteriores. Si
bien, la contaminación ambiental es una de las principales causas a las que se le atribuye
esta realidad, lo cierto es que algunas conductas propias de las personas también tienen sus
consecuencias en la pérdida de audición. ¿La más común? El abuso de los reproductores de
música portátiles.
El uso es la clave
Las últimas investigaciones lo dicen: los reproductores de música portátiles mal utilizados
pueden causar una pérdida de audición irrecuperable. Pero hay que aclarar que el solo hecho
de usar un MP3 no lleva a un daño auditivo irreversible. Lo importante es educar sobre la
forma en que se utiliza. Son tres los factores nocivos que se combinan para dar pie a una
alteración de la audición después de escuchar música: la cantidad de tiempo destinada a la
actividad, la cercanía a la fuente del sonido y el volumen de escucha.
Con respecto a este último punto, las cifras hablan por sí solas. Lo ideal es que las personas
no permitan que sus oídos soporten niveles de ruido superiores a los 85 decibeles (dB),
durante más de dos horas en un día. Sin embargo, según un estudio realizado por Gaes,
líder mundial en salud auditiva, mientras el ruido de tráfico intenso alcanza los 85 dB, los
Ipod y MP3 habitualmente superan los 100 dB, lo que equivale al ruido de un avión al
despegar. Situación que se agrava por el hecho de que el uso del MP3 es constante y su uso
se prolonga más allá del tiempo recomendado. Por otra parte, investigaciones extranjeras
han demostrado que si se utilizan auriculares diferentes a los que incluye el equipo portátil
original, los niveles de sonido pueden aumentar a más de 130 dB. Los audífonos escogidos
también juegan un rol importante en el daño que estos equipos puedan provocar. Luis
Ortega, Fonoaudiólogo de la Universidad de Chile y de los centros auditivos Gaes en nuestro
país, afirma que el problema no lo tienen los aparatos sino lo propios usuarios que hacen una
mala elección de los auriculares.
"Los audífonos que los jóvenes usan son tan chicos que van al interior del conducto
auditivo, lo que provoca que el sonido llegue directamente hacia la parte interna,
generando una mayor exposición". A esto se le suma el hecho de que el tiempo de
escucha supera ampliamente las dos horas diarias, los daños pueden ser irreparables.
Estudios realizados por la Asociación Chilena de Seguridad (ACHS) evidenciaron que
un 50% de los jóvenes que usan estos reproductores de música portátiles presentan
zumbidos, uno de los principales síntomas de daño auditivo y otro 40% se quejó de
dolor de oídos luego del uso de estos aparatos.

http://www.mercuriovalpo.cl/prontus4_noticias/antialone.html?
page=http://www.mercuriovalpo.cl/prontus4_noticias/site/artic/20070607/pags/200706070
20109.html

El futuro que los jóvenes no escucharán


POR RODRIGO DÍAZ DE VALDÉS TAGS REPORTAJE | 17 COMENTARIOS

Bocinas, pitazos, construcciones y propaganda con megáfonos. Estos son algunos de los molestos
ruidos a los que nos enfrentamos cada día. Pero Francisca Río, estudiante de Relaciones Públicas y
tripulante de vuelo, ya casi no los percibe. ¿Un respiro, mayor tranquilidad o paz? No. Sordera. A
sus 23 años, ya padece de un trauma acústico inminente.

El ruido es cualquier sonido desagradable o molesto y se clasifican en tres tipos: Continuo (turbina
de una empresa), fluctuante (discoteque) e imprevisto (el paso de un avión o un bocinazo). Los
niveles altos de ruido pueden tener efectos inmediatos o a largo plazo en los oídos. Uno de ellos es
el trauma acústico, el cual es provocado por el ruido. En el caso de Francisca Río, los motores de
los aviones, los cambios de presiones atmosféricas y los constantes despegues y aterrizajes,
influyeron y adelantaron su discapacidad auditiva. Los expertos han llegado a la conclusión de que
los sonidos sobre 90 decibeles (db) producen la sordera o hipoacusia (del latín hipo= menos y
acusia = audición), que es la disminución total o parcial de la sensibilidad auditiva.

Desde los tiempos más antiguos las frecuencias y los volúmenes de tipo de ruido han cambiado.
En la naturaleza existían sólo ruidos graves como la lluvia y los truenos, y en cuanto a la
intensidad, eran volúmenes más bajos. Ahora, en cambio hay un aumento significativo de pérdida
auditiva. Esto se deba a que hoy el ser humano se expone normalmente a fuertes ruidos, los
tonos están mucho más agudos y gracias a la tecnología los volúmenes son más altos. Como
consecuencia, en gran parte de la población juvenil se han acelerando los procesos hereditarios de
sordera -que normalmente deberían presentarse en personas de 50 ó 60 años de edad-, ya que
están mucho más expuestos a fuertes ruidos que generaciones anteriores. Por efecto de sus
cotidianas actividades –escuchar música con audífonos (i –Pod o MP3, capaces de sobrepasar los
115- 140 decibeles), ir a discoteques y recitales donde la música supera los 90 (db).
“Actualmente, existe suficiente información destinada a pesquisar la sordera en etapas tempranas
de la vida, ya sea a través de la red o programas de salud. El problema es que no hay conciencia,
porque la sordera es más adaptativa, no es como la pérdida de visión. Puedes estar más tiempo
sordo, ayudándote consciente o inconscientemente a través de la labiolectura, pero cuando tienes
un grado de pérdida visual, te das cuenta inmediatamente y no lo puedes tolerar”, comenta Rafael
Tordesilla, Otorrino Laringólogo de la Clínica Tabancura.

Daños en el oído

El oído posee tres divisiones anatómicas: oído externo, medio (tímpano y los huesos martillo,
yunque y estribo) e interno (caracol y los cabellos celulares que vibran para ayudar a reconocer la
frecuencia del sonido). Los efectos a la salud dependen de qué tan alto es el sonido y los
trastornos pueden producirse en el oído medio o interno.

Existen dos tipos de trauma acústico: agudo, cuando se produce al instante y provoca una sordera
permanente. Son sonidos intensos y de corta duración, como por ejemplo, un disparo o una
explosión. Y crónico, cuando se produce con el tiempo y la sordera es temporal. Son sonidos de
menor intensidad pero mantenidos en el tiempo, ejemplos de ello son las industrias, discoteques o
un maestro de la construcción expuesto a 50 – 60 decibeles al día, sin protección auditiva.

Ignacio Rojas, actual Dj de la discoteque Static, lleva ocho años poniendo música en diferentes
locales de Santiago, sobrepasando los 90 (db). Divide su tiempo en estudiar periodismo en la
Universidad Andrés Bello y practicar su hobby de martes a sábado. “Lentamente he ido notando
algunos problemas para escuchar. Con el oído derecho escucho un poco menos que con el
izquierdo y en ese mismo ocupo el audífono. Pero los auriculares protectores, que aíslan el ruido,
no sirven para este trabajo. Los ocupas unos segundos y te los sacas porque estás obligado a
escuchar el ambiente para saber cómo suena”, explica Ignacio.

Las sorderas por traumatismo acústico, generalmente afectan al oído interno, específicamente
desde la punta donde están las frecuencias más graves a las de más abajo donde están las
frecuencias más agudas. Estos daños son irreversibles y pueden producirse por ruidos fuertes y de
corta duración, o por la exposición a sonidos de gran intensidad durante mucho tiempo.

“Cuando nos exponemos a música muy alta en un local, después se produce un zumbido en los
oídos que se mantiene por más de 10 minutos. Probablemente se nos estén lesionando las células
del oído interno, que cuando dejan de funcionar ya no tienen recuperación”, explica el otorrino

La sordera conlleva a un aislamiento dentro de la sociedad y a desarrollar un cuadro ansioso-


depresivo. La mayoría de las veces puede ir acompañada de otras enfermedades, como por
ejemplo, pérdida de la memoria, trastornos renales y metabólicos.

¿Qué dice la ley?

En nuestro país existen normativas específicas que regulan la contaminación por ruido ambiental.
Como el decreto Nº 146, que regula las fuentes fijas de ruido (industrias, discoteques, pubs y
restoranes) y su fiscalización corresponde a las SEREMIS de Salud de cada región. Y el decreto Nº
352 que regula los niveles de ruido en los puestos de trabajo, evitando que los trabajadores de
cualquier empresa estén expuestos a molestos niveles de ruido.

“En Santiago las calles con mayor contaminación acústica son donde se producen las mayores
congestiones de locomoción colectiva y flujo de automóviles. Por ejemplo: Alameda, Bandera y
San Antonio. Aquí se deben concentrar entre 80- 85 decibeles. Para aislar el ruido del tráfico o de
ferrocarriles se usan pantallas acústicas, las cuales varían en su diseño y altura, dependiendo de la
cercanía con la fuente de ruido”, advierte Rodrigo Laoutari, Ingeniero civil en Sonido y Acústica.

Existen también las ordenanzas municipales que prohíben la generación de ruidos molestos hacia
la comunidad, sin la necesidad de realizar mediciones. Éstas son fiscalizadas por funcionarios de
los municipios.

Tecnología que amenaza


Gracias a los avances tecnológicos y digitales, se han creado avanzados reproductores de música
y ha sido posible aumentar su volumen, sin que disminuya su calidad. El tan codiciado i Pod
(pequeño reproductor digital de música en formato MP3), es cómodo, ofrece una alta calidad de
sonido y cada vez más servicios. Sin embargo, su uso abusivo puede tener consecuencias para la
salud: la pérdida de audición.

Sucesor del walkman y del discman, los iPod, generalmente utilizan los audífonos de botón que
agravan el riesgo debido a que se colocan directamente en el conducto auditivo. Además de ser
capaces de aumentar la señal entre seis a nueve (db). A diferencia de los modelos más antiguos
(cintillo y almohadillas), los actuales auriculares apenas aíslan el ruido exterior, provocando que la
persona tienda a subir cada vez más el volumen. En Chile sólo algunas marcas poseen un
limitador de volumen como por ejemplo, Apple.

“Uno no debiera escucharlo más de una hora continua a un volumen que no le impida mantener
una conversación normal con los que están alrededor. Ahora, si existe alguien extremadamente
fanático, que no puede escuchar a un volumen menor, lo que tiene que hacer es reducir el tiempo
a la mitad”, aconseja Rafael Tordesilla.

El rock fue otro de los favorecidos. Pero a los músicos la tecnología les jugó una mala pasada.
Muchos de ellos se están quedando sordos. Es el caso de Phil Collins, cantante y compositor inglés
de 54 años, quien ha perdido el 60 por ciento de su capacidad de audición. Otro caso es el de la
diva del rap estadounidense de 26 años, Foxy Brown, que luego de cumplir diez años de carrera,
repentinamente perdió la audición. Tal vez estas pérdidas traigan un beneficio: que los jóvenes de
hoy tomen una real conciencia de lo que tendrían que enfrentar por subir el volumen o exponerse
a ruidos muy fuertes por un tiempo prolongado.

Cuidados

* Atención con los audífonos. Existen internos y externos. Los de botón, por ser internos e ir
introducidos directamente en el oído, son más peligrosos que los externos porque no dejan
espacio para la ventilación.

* Limitar el tiempo de escucha. Los i Pod permitan escuchar música durante muchas más horas
que los viejos modelos, gracias a la duración de sus baterías. La solución está en no escucharlos
durante más de una hora al día.

* Controlar el volumen. Para no sobrepasar los límites que ponen en riesgo nuestro oído, lo mejor
es no pasar nunca de la mitad del volumen que permiten estos aparatos.

* Examinarse cada cierto tiempo. El nivel de daño del oído puede detectarse con pruebas del oído
que se llaman audiogramas. La pérdida de sonido del oído en la escala de sonido del ser humano
cuando habla ocurre entre 2.000 y 4.000 hertz e indica efectos temporales o permanentes.

* En su trabajo usted puede saber a cuánto ruido se expone. Existe un aparato que se llama
dosímetro que mide la cantidad de sonido a la que el trabajador está expuesto durante el turno
completo. Se coloca en el cinturón del trabajador y en el oído se incorpora un micrófono.

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